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~ MAS AL PRINCIPIO NO FUE ASI ~
1Gracias, Hermano...?... Pueden sentarse. Yo me he fijado que cada noche muchas de las personas han puesto sus pañuelos aquí arriba para que se ore por ellos. Yo ciertamente aprecio su confianza. Y yo sí oro por ellos, y uno de nuestro... la mayor parte de nuestro ministerio es orar por los pañuelos. Yo estuve recientemente en la ciudad de México, y me fijé ahorita en la mujercita mexicana trayendo aquí el pañuelo. Y la noche antes de esto, sucedió el incidente del que yo quiero hablar por un momento... estábamos en una plataforma grande, casi, creo yo, como lo ancho de este edificio. Y tal vez, quizás el Hermano Espinoza esté en el servicio en esta noche; él fue mi intérprete. Y estuvimos allá tres noches en la ciudad de México. Y creo yo que en la última noche fueron veinte mil los que fueron salvados. Pedimos que si ellos eran Católicos o de alguna otra iglesia, (pertenecieran a alguna iglesia), que no vinieran. Nosotros sólo queríamos a aquellos que no pertenecían a ninguna iglesia en lo absoluto. Y se estimó que veinte mil de ellos vinieron al altar. Así que, ellos llegaban allí a las nueve de la mañana, y yo llegaba a las nueve de la noche. Ellos se paraban reclinándose uno contra el otro en el sol caliente, durante todo el día, esperando que yo llegara a orar por ellos; fieles.
2Y yo recuerdo que una noche estuvo allí un papá anciano mexicano, que venía cruzando la plataforma, y él no traía zapatos puestos. Sus pantalones estaban todos rotos, y su... traía un sombrero viejo en su mano, cocido con cordón trenzado, y no traía puesto ni abrigo ni camisa, la barba canosa en su cara, y él estaba ciego. Y yo pensé cuando él venía: “Ese es, tal vez, el papá de alguien, y quizás el enemigo ha sido tan cruel con él...” El... La gente en México no puede vivir como nosotros vivimos aquí. Su economía está muy mal balanceada. Y así que yo lo miré a él; y a medida que se acercaba a mí (él era Católico de fe), él sacó un crucifijo o mejor dicho, un rosario, y empezó a recitar sus oraciones de rosario, y yo le dije que eso no era necesario en ese momento. Y– y él continuó queriendo encontrarme, pues él estaba ciego. Y cuando abracé al pobre anciano, yo pensé: “Si mi papá hubiera vivido, él hubiera estado como de la edad de este hombre”. Y él era el papá de alguien. Y allí estaba él: casi desnudo, quizás había trabajado muchos días duros para criar algunos niños, y luego aparte de todo eso, estaba ciego. Yo traía puesto un buen traje y un buen par de zapatos. Puse mi pie al lado del suyo; yo le iba a dar mis zapatos, pero su pie era mucho más grande que el mío. Mis hombros no eran tan anchos como los de él, así que no le podía dar mi saco. Y yo pensé: “¡Pobre anciano!”
3Y como Uds. saben, uno tiene que entrar en el sufrimiento de una persona para sentir por ellas. Si alguna vez llego al punto en el cual yo no pueda sentir por los enfermos, entonces es tiempo de dejar la plataforma, de orar por ellos. Cuando yo llegue a un punto en el cual yo no pueda sentir la carga del pecado de la gente, entonces es tiempo que yo me aparte de aquí, porque nunca pudiera serle–serle útil a Dios. Es el sentir que uno tiene por la gente. Como Uds. saben, es un amor que uno puede proyectar a la gente para que ella sepa que uno la ama, y que ella lo ama a uno, y uno puede sentirlo. Y entonces hay algo que sucede. Y cuando yo estaba orando por el anciano, vino una visión. El tenía su cabeza recostada sobre mi hombro, dándome palmaditas cuando yo estaba orando. El no podía entender lo que yo estaba diciendo, porque él no podía hablar inglés. Y yo estaba mirando en esta dirección orando por él, y al abrir mis ojos, el Hermano Espinoza estaba repitiendo la oración en español, a un lado. Y miré, y vi al anciano brincando, con su vista, en una visión. Yo supe que él la había recibido. Así que, me lo aparté de esta manera (y creo que esa palabra en español es “gloria a Dios”, algo como eso. “Gloria a Dios”, gloria a Dios, “gloria...” [Un hermano lo pronuncia correctamente–Ed.]. “Gloria a Dios”, eso es), y–y él gritó de esa manera, que él podía ver, él podía ver. Y se bajó de esa plataforma brincando tan alto como podía brincar. El podía ver.
4Y entonces, un poquito después de eso, yo estaba tratando de... Billy vino a mí, y dijo: “Papá, vas–vas a tener que decir algo”, dijo, “hay una mujercita mexicana parada allá”, dijo, “nadie puede detenerla”. Dijo: “Hay veinticinco hombres que ni siquiera pueden detenerla”. Y ella traía un bebé muerto, que había muerto en esa mañana. Y así que el bebito... Estaba lloviznando. Y la madre, una hermosa joven madrecita mexicana, parecía que estaba en sus veintes, veintitrés, veinticinco. Y los ujieres no podían detenerla; ella se encaramaba por encima de ellos, con ese bebé bajo su brazo. Y así que, yo le dije al Hermano Moore, yo le dije: “Vaya allá y ore. ¿Cuánto hace que el bebé murió?” “Desde...” Dijo: “Desde las nueve de esta mañana”. Y yo dije: “Bueno, ¿fue pronunciado muerto por el doctor?” “Sí, señor”. Yo dije: “Bueno, sólo vaya allá, Hermano Moore, y ore por el bebé, y quizás eso consolará a la mujercita”.
5Y así que él se dirigió hacia allá (ese era el Hermano Jack Moore; muchos de Uds. lo recuerdan cuando él vino conmigo en mi primer viaje aquí por la costa), y él fue allá para orar por ella. Y yo miré sobre esa gran audiencia allá, allí al aire libre, en un lugar grande como... como el tamaño de la plaza de toros, pero no era tan–tan... No era allí porque la iglesia no nos permitía tenerla allí. Así que entonces, miré allá y vi un bebito que estaba acostado sobre algo, y se levantó y empezó a balbucear y a agitar sus manitas de arriba a abajo. Yo sabía lo que iba a suceder. Así que yo dije: “¡Espere un momento, Hermano Moore!, quizás sería mejor que yo la vea”. Y los ujieres... Billy fue allá y se dio–se dio a entender con los ujieres; así que se hicieron a un lado. Y la damita corrió hacia la plataforma, cayó de rodillas, y ella traía a su bebé cubierto con una pequeña cobija. Y yo–yo traté de hablarle a ella, pero el Hermano Espinoza no podía llegar a dónde yo estaba en ese entonces, porque muchos ujieres habían obstaculizado ese lado de la plataforma.
6Y yo sólo puse mis manos sobre el bebito. Ahora, el Dios del Cielo cuyo Libro es éste, sabe que es la verdad. Puse mis manos sobre la–la cobija; el bebito estaba cubierto con la cobija. Yo no podía hacer entender a esa damita lo que yo quería decir. Y ella estaba gritando, algo como: (¿Cómo se dice eso?): “Padre, (¿es eso lo que...?) ¡pa-...padre!, ¡padre!, ¡padre!” Y así que yo puse mis manos sobre la cobija, sobre el bebito, yo dije: “Padre Celestial, yo no sé lo que todo esto significa, pero yo vi a un bebito enfrente de mí balbuceando y jugando hace unos cuantos momentos. Si este es el niño, permite que la vida retorne a él”. Y ese bebé dejó escapar un grito, empezó a patear las cobijas por todos lados. Esa madrecita, yo... “Hermano Espinoza”, yo dije: “Mire, no–no publique eso, Hermano Espinoza, hasta que Ud. consiga un reporte médico de eso”. Así que él fue al siguiente día, y consiguió un reporte de las personas, y de los doctores, y demás, que el bebé había muerto. Y estaba viviendo, bueno y sano.
7Y a la siguiente noche, yo casi no podía ver por encima de la pila de ropa de esa pobre gente que estaba allí para que se orara por ella. ¡Cómo supieron ellos cuál era cual! Ahora, yo tengo muchos amigos mexicanos sentados aquí. Yo no estoy diciendo esto para dar una mala impresión, pero ellos son muy pobres allá en ese país. Y los abrigos viejos y andrajosos, y rebozos viejos de las madres, todos rotos, amontonados en pilas así de altas, de un lado al otro. Sólo los apilaban uno encima de otro allá, para que se orara por ellos, porque ellos creyeron. Y oh, yo–yo voy a regresar allá otra vez. Yo–yo debo regresar a México. Y sólo tuve tres noches. Y el general Valdivia, quien es mi amigo, el cual me consiguió entrar por medio del gobierno mexicano como uno que no es Católico para ir y tener la reunión, y así que él, y las iglesias, me han invitado a regresar otra vez. Mi patrocinador allá, eran Bautistas, Metodistas, Presbiterianas, y los demás así, quienes me llevaron a la ciudad. Y yo estaba mirando a esa mujercita mexicana poner ese pañuelo allí. Y yo estaba pensando de ese incidente que vino a mi mente.
8Mañana es el Día de Acción de Gracias, un día que es apartado; nuestros antepasados peregrinos apartaron ese día para dar gracias a Dios por lo que habíamos... lo que El había hecho por nosotros: por bendecirlos, dándoles las cosechas y demás. Verdaderamente es un día americano. Todos los otros días, como el de San Patricio y demás, provienen de ultramar. Pero éste es una festividad americana: el Día de Acción de Gracias. En esta noche yo quiero decir que hay tantas cosas por las cuales estoy agradecido. Yo no sé cómo darle las gracias a Dios por tantas bendiciones. Estén seguros de recordarse de eso mañana. Si su iglesia tiene servicio, asista. Mañana en la noche continuaremos con nuestros servicios aquí. Y estaremos esperando que Uds., si pueden, estén con nosotros mañana en la noche. Estén seguros. (Si Uds. no tienen servicio en la iglesia, entonces en la casa), de juntar a la familia, sentarse, tomar la Palabra de Dios, y leerla. Díganles a sus niños acerca de ello. Díganles que esta nación fue fundada sobre tal cosa como esa. Nuestros antepasados peregrinos quienes pelearon para–para traernos esta libertad, y dejaron los otros países para que así pudiéramos tener libertad de adorar, y libertad de hablar, y libertad de prensa, y demás. Y todavía estamos agradecidos por ello. No sabemos cuánto tiempo más durará de esa manera, pero yo diré esto: “Que nuestras tierras siempre sean iluminadas con la santa luz de la libertad; protégenos con Tu poder, gran Dios, nuestro Rey”. Y....
9Sólo estamos un poquito tarde en esta noche, y yo estoy cambiando mi tema sólo un poquitito, porque yo no quiero retenerlos mucho. Y vamos a orar por los enfermos. Y antes que abramos la Biblia, inclinemos nuestros rostros sólo por un momento para hablarle al Autor.
10Señor, esa mujercita poniendo ese pañuelo aquí hace unos cuantos momentos, trajo recuerdos. Mucha de esa gente preciosa de allá, yo–yo no puedo ni siquiera hablar su idioma, pero algún día en el otro lado todos hablaremos un solo idioma. Yo los veré a ellos Allá, y podré hablar con ellos. Confío, Señor, que Tú me envíes de regreso a ellos, viendo que están tan necesitados. Bendíceles a ellos en esta noche, Padre, y alrededor del mundo. Pienso de la India, y–y de Asia y de Europa, y de las islas en todas partes. Pobre gente preciosa, algunas de ellas ni siquiera saben cuál es su mano derecha o su izquierda; pero los vi por millares de millares venir y rendir sus vidas al Señor Jesús, cuando ellos vieron Su gran Presencia Viviente. Un Dios del cual los misioneros les habían contado, llegó a ser una realidad para ellos sólo en unos cuantos momentos cuando ellos lo vieron moverse a El en la escena, y El mismo empezar a mostrarse vivo después de dos mil años, probando que El es el Redentor de ellos. Cómo te damos gracias por eso, Padre.
11Y aquí estamos en esta noche, exactamente en medio de la civilización, en una gran ciudad fabulosa aquí, la ciudad de San José, en el estado de California. Y la civilización viajando del este, se ha ido al oeste, y aquí estamos en la costa del oeste, los últimos lugares. Entonces el este y el oeste se encontrarán otra vez. El profeta dijo: “Será un día cuando no será ni noche ni día, pero en el atardecer habrá luz”. Y el mismo sol que se levanta en el este se pone en el oeste. Y el mismo Hijo de Dios que demostró Su poder en un pueblo oriental en los días de Su visitación a la tierra, ha venido en poder en los últimos días en el pueblo occidental, y ha enviado por toda esta nación un avivamiento del Espíritu Santo, con los mismos poderes y señales que El le hizo al pueblo oriental en los días de Su visitación. Es luz, y es el atardecer. El sol está ocultándose, el mismo sol. Y es el mismo Hijo de Dios que nosotros adoramos hoy, y vemos Sus mismas acciones, Su misma Presencia, haciendo las mismas cosas que El hizo, porque verdaderamente El dijo: “Las obras que Yo hago, vosotros haréis también”.
12Y ahora, Padre, pedimos en esta noche, que El mismo se manifieste a nosotros otra vez en esta noche, salvando al perdido, llenando con el Espíritu a aquellos quienes están hambrientos y sedientos de justicia, sanando a los enfermos y a los afligidos. Señor, anoche cuando iba saliendo del edificio, viendo la primera silla de ruedas que he visto salir de este edificio con alguien en ella desde que la reunión ha empezado, mi corazón se estremeció. Allí en medio de la calle yo quería salirme, y orar por la mujer. Pero ellos me dicen que ella estaba atrás, y que yo no la vi. Yo pido, Padre, que si esa mujer está aquí en esta noche, en cualquier parte, que Tú la saques de esa silla de ruedas como Tú has sacado a los otros en esta semana. Que no haya ni una sola silla de ruedas, o catre, o caso de camilla, o algo que quede en esta noche. Que todos ellos sean sanados y salgan de aquí regocijándose. Brilla con Tu Presencia, Señor. Mañana hazlo un verdadero Día de Acción de Gracias para ellos, algo fresco y nuevo, de que ellos han probado el poder de Dios, y la resurrección de Cristo. Bendice las palabras que estamos para leer. Que el Espíritu Santo tome estas palabras y las reparta a cada corazón como tengamos necesidad. Porque lo pedimos en Su Nombre y para Su gloria. Amén.
13Que el Señor añada más Sus bendiciones a medida que continuamos ahora, y les hablamos a Uds. sólo un poquito de un texto que se encuentra en San Mateo el capítulo 19, y el versículo 8. Y ahora, trataremos de no quedarnos más de como unos quince o veinte minutos en el texto, y luego pasaremos a la fila de oración. Deseo leer este versículo, el versículo 8, que dice así: El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así. Ahora, yo quiero tomar esa última parte del versículo como un texto: “Mas al principio no fue así”. Como Uds. saben, cuando El vino a la tierra en Su primera visitación, El encontró que los maestros de Su día estaban enseñando cosas que no eran así. Me pregunto si El regresara en esta noche, si El no encontraría lo mismo: enseñando cosas que no son así. ¿Se fijaron Uds. que El dijo: “Mas–mas al principio no fue así”?
14Ahora, Dios es Infinito, como hemos enseñado de El. Y Hermano Gene, yo espero que Ud. esté grabando esta cinta; será corto, pero grábelo por favor. Ese es mi... uno de mis hermanos preciosos, el hermano que graba. Dios es Infinito. Todos nosotros creemos eso. Y cuando Dios dice algo, para siempre debe ser de esa manera. Nunca pierdan ese tesoro precioso de su corazón: que cuando Dios dice algo, El no puede alterarlo; El no puede mejorarlo; es hablado perfectamente; y será para siempre de esa manera. Si Dios es Eterno e Infinito, Su Palabra es exactamente igual como El es. Así que, por lo tanto, Jesús se refirió a este tema. Como sabemos, ellos estaban enseñando, dándole a la gente, a los hombres, los derechos de divorciar sus esposas y demás. Y Jesús dijo: “Mas al principio no fue así”. Ellos dijeron: “Moisés nos dijo que podíamos dar una carta de divorcio si deseábamos repudiar a nuestras mujeres”. Jesús dijo: “Moisés lo hizo debido a la dureza de vuestros corazones. Mas al principio no fue así. Porque Dios dijo en el principio: ‘Por esto el hombre dejará su espo-... dejará a su padre, y a su madre, y todo, y se unirá a su mujer’”.
15Así que, cuando Dios dijo eso en el principio, nunca puede ser cambiado por nada. Por lo tanto, Uds. pueden tener la seguridad, que si Uds. creen que esta Palabra es la Palabra de Dios, cualquier cosa que Dios dice es absolutamente perfecta, y nunca puede ser cambiada. Jesús dijo: “Cielos y tierra pasarán, pero Mi Palabra nunca pasará”. Como dijo allá en el sur, el hombre anciano de color, él dijo: “Yo preferiría estar parado en la Palabra de Dios que estar parado en el Cielo”. Ellos dijeron: “Moisés, ¿por qué dices eso?” El dijo: “Porque cielos y tierra van a pasar, pero Su Palabra no”. Así que, así es de esa manera. La Palabra de Dios nunca perecerá, y la Palabra de Dios es parte de El. La palabra de Ud. es parte de Ud. Y Ud. no es mejor que su palabra, y Dios no es mejor que Su Palabra. Por lo tanto, tengan fe en la Palabra de Dios. No importa cuán ridículo suene, que no cuadre con estos días modernos, pero sin embargo se cumplirá. Dios así lo dijo, eso lo concluye para siempre. Ahora, los hijos de Abraham solemnemente creen eso con todo su corazón. Lo que Dios dice es la Verdad. “Que toda palabra de hombre sea mentira, pero la de Dios sea veraz”. Para siempre permanece eternamente.
16Así que Jesús encontró a los maestros de Su día enseñando cosas que no eran así. Y yo creo que si El viniera hoy, El tal vez encontraría casi la misma cosa aconteciendo. El encontraría que hay personas en el mundo (nos pesa tener que decirlo), pero hay personas en el mundo tratando de enseñar que, “oh, esas cosas fueron para otro día”. Pero ellas no son para otro día. La Biblia dice que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Eso lo concluye. Y cuando El dijo: “El que quiera, que venga”, eso quiere decir el que quiera. Y leemos otra vez en esta noche la prescripción del Doctor Simón Pedro para la cura del pecado. En Hechos el capítulo 2 él dijo: “Esto es para vosotros, y para vuestros hijos, y para los hijos de ellos, y para los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Eso lo concluye. Entonces el Espíritu Santo, no algo que tome Su lugar, sino el mismo Espíritu Santo, es para toda generación y para toda persona que Dios llama. El Espíritu Santo es para ellos.
17El hombre pervierte las cosas. Eso es lo que el hombre es. Un hombre es un... en su condición caída es peor que un animal. ¿Creen Uds. eso? Lo prueba. El hombre hará cosas que un animal no haría. Ahí está el hombre. Ahora, un hombre no es músculos. Dicen: “Oh, él es un hombre”. Yo he visto hombres que pesaban doscientas libras [90 kg.–Trad.] que no tenían una onza [28.35 g.– Trad.] de hombre en ellos. El hombre no es medido por sus músculos; eso es una bestia. El hombre es medido por su carácter. Un hombre es un hombre por su carácter. Esa es la razón que Jesús fue el Hombre más grande que alguna vez haya vivido. No había nada que alguna vez pudo compararse con Su carácter. Pero la Biblia dice: “Mas sin atractivo para que... le veremos... y como que escondimos de El nuestro rostro”. El no era un gran hombre majestuoso con apariencia de realeza, sino probablemente era un hombrecito de hombros caídos. Nosotros–nosotros como que escondimos nuestros rostros. El fue mancillado Pero en Su carácter, nunca ha habido nada que pudiera compararse con El. El era un verdadero Hombre.
18Tome por ejemplo al hombre, cuando el hombre blanco primero vino aquí al oeste, cuando él encontró aquí al indio viviendo de su búfalo. El hombre blanco mataba al búfalo sólo para usarlo como tiro al blanco. Sólo permita que un hombre se apodere de una cosa u otra, y él la pervertirá. Sólo deje que Dios haga algo, entonces el hombre viene y pervierte lo que Dios hace. Dios establece una iglesia; el hombre la pervierte. ¿Qué es pecado? Pecado es la verdad... pecado es... Injusticia es la justicia pervertida. Sólo tome todo lo que es pecado y Ud. se fijará que es–es una justicia pervertida. Todo lo que el hombre empieza a manipular, él lo pervierte de su estado original. Y así que, incredulidad no es nada mas que la fe pervertida. El pecado es la fe pervertida, la justicia pervertida. Cuando el hombre le echa mano, eso es lo que él hace con ello.
19El toma a la Iglesia del Dios Viviente, por la cual Jesús murió, murió para que ellos pudieran nacer de nuevo, pudieran tener compañerismo, pudieran ser llenos con el Espíritu, pudieran tener los dones espirituales obrando entre ellos, ¿y qué hace él? El la toma, y él establece una gran cosa en alguna parte, y justifica todo eso por explicaciones y lo pervierte en nada menos que una logia, un apretón de mano, o una cena de pollo en alguna parte. Cuando Dios quiere una iglesia que sea nacida de nuevo, llena del Espíritu Santo y poder, y con señales y maravillas siguiéndole a esta Iglesia. Yo creo que Jesucristo debió saber cómo establecer una Iglesia. El era el Dios del Cielo hecho carne entre nosotros. Y cuando El estuvo aquí en la tierra, El dijo: “Estas señales seguirán a los que creen: en Mi Nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les dañará; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. Cielos y tierra pasarán.... Los hombres se levantarán y dirán: “Eso fue para otro día”. Pero la verdad de Dios continúa, y continuará para siempre. Será la misma, porque nada puede jamás pararla. Se moverá porque es la Palabra de Dios. Nunca menguará.
20Jesús se encontró con esas personas en Sus días, y El dijo: “En vano me adoran, enseñando por doctrina mandamientos de hombres”. La gente, en vano la gente adorando... Alguien dice: “Bueno, Hermano Branham, si uno verdaderamente adora a Dios es eso... El seguramente que lo aceptaría”. El no aceptó a Caín. Y Caín lo adoró a El con tanta reverencia como Abel lo hizo. Caín edificó un altar; Caín hizo un sacrificio; Caín adoró, edificó una iglesia, hizo sus ofrendas, y todo lo demás, tan religioso como era Abel, pero él vino de la manera incorrecta. Dios tiene una manera. Y debemos someternos a esa manera. Y esta Biblia es la manera. No libros de textos, credos, o algo fuera de esta Biblia. Si es contrario a esta Palabra, yo no lo creo; pero si cuadra con la Palabra, amén.
21Así que el hombre toma y edifica iglesias y pone credos en ellas. Cuando Jesús vino a la tierra El encontró personas preciosas tratando de encontrar salvación en la iglesia. ¿Qué estaban recibiendo? Ceremonias, derramando agua, lavando platos, y usando vestiduras. Eso es lo que ellos tenían: ceremonias. Ellos no recibieron salvación; salvación es liberación. Así que ellos no recibieron salvación; ellos recibieron un montón de ceremonias. Si El viniera hoy, ¿qué encontraría? Casi lo mismo. La gente está acudiendo a la iglesia por salvación y está recibiendo un montón de credos. Lo que nosotros necesitamos es el Espíritu Santo; no credos, poder es lo que necesitamos. La Iglesia está basada sobre el nuevo nacimiento y el Espíritu Santo. El diría la misma cosa hoy como la dijo en ese entonces. Cuando decimos: “Bueno, nosotros recitamos el credo de los apóstoles”. El diría: “Mas al principio no fue así”. Muéstrenme en dónde se encuentra en la Biblia el credo de los apóstoles”. Nunca estuvo en la Biblia, no hay parte de ello en la Biblia. Es un credo hecho por el hombre. Si el apóstol tenía alguna clase de credo, era arrepentirse, si es que hay alguna clase de credo al cual el apóstol invocó. “Arrepentíos, y bautícense, y recibiréis el Espíritu Santo”. Si ellos hubieran tenido un credo, hubiera sido ése. Pero ellos predicaron el Evangelio. Y “el Evangelio no sólo vino por la Palabra, sino por el poder y las demostraciones del Espíritu Santo”, porque esas señales no podían seguir al creyente a menos que el Espíritu Santo lo demostrara. Así que predicar la Palabra sólo era la Simiente. Cuando Ella cayó en el corazón trajo nueva vida, y las señales siguieron al creyente.
22Ahora, Jesús dijo: “En vano me adoran, enseñando por doctrina mandamientos de hombres”. Y ellos acudieron a la iglesia y recibieron ceremonias. Como Uds. saben, Jesús dijo, creo que los llamó allí, “paredes blanqueadas”, cómo era que ellos lavaban sus manos frecuentemente, y tenían tradiciones, y eran tan religiosos para eso, tan píos como podían ser; pero cuando vino Jesús, El cambió completamente la cosa. Y El les predicó algo más a ellos. Y las iglesias estaban en contra de El. Y ellos dijeron: “Bueno, ¿por qué los ancianos dicen esto?” Jesús dijo: “Mas al principio no fue así”. Dios dirige a Su Iglesia. Dios vive en Su Iglesia. Nosotros nunca deberíamos menguar ni una pizca. Y hoy, cuando venimos a recibir el Espíritu Santo, y la gente quiere subir y estrechar manos con el pastor y decir: “Mire, yo creo que he recibido el Espíritu Santo.” Algunos de ellos toman comunión y dicen que han recibido la santa eucaristía. Escuche, hermano: la santa eucaristía nunca vino por comer la comunión. El Espíritu Santo vino como un poderoso viento recio del cielo que soplaba, y llenó todo el lugar en donde ellos estaban sentados. Y la Biblia no promete algo parecido, sino que ese mismo Espíritu Santo sería para toda persona que Dios llamaría para entrar en Su Iglesia. “Porque la promesa es para vosotros, y para vuestros hijos, y para los que están lejos; y para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”, aun hasta esta noche, no algo parecido, sino el mismo Espíritu Santo, la misma bendición, con las mismas señales, con las mismas maravillas.
23Jesús dijo: “Sobre esta roca edificaré Mi Iglesia; y las puertas del infierno no pueden prevalecer contra Ella”. ¿Qué clase de roca era? La madre iglesia Católica dijo que era sobre Pedro, la roca. Si eso es correcto, él se descarrió unos cuantos días después. Si sólo hubiera... Los Protestantes dijeron que era sobre Jesús la Roca. Permítanme decirles mi versión de ello. El dijo: “¿Quién dicen los hombres que Yo soy?” “Unos dicen que Tú eres Elías; y otros dicen que Moisés; y otros dicen esto o lo otro”. El dijo: “Pero, ¿quién decís vosotros?” No es lo que alguien más dice; es lo que nosotros pensamos; es lo que Ud. dice. ¿Cuál es su opinión de ello? Dios hace esa pregunta a todo hombre aquí en esta noche: “¿Cuál es su opinión de esta cosa que está sucediendo?” ¿Está con la Palabra? Pruébela con la Palabra. Pedro dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente”. El dijo: “Bienaventurado eres tú, Simón, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino Mi Padre que está en los cielos. Sobre esta roca...” ¿Cuál roca? La revelación de la Palabra de Dios, espiritualmente revelada. “Sobre esta roca Yo edificaré Mi Iglesia; y las puertas del infierno no pueden prevalecer contra Ella”. Por todas las edades hemos tenido credos, y denominaciones, y cuanto más, pero la Iglesia del Dios Viviente continúa igual. Es una minoría; yo sé eso. Pero algún día será una mayoría, cuando los redimidos de todas las edades se levanten para irse con Ella, para ir a encontrar a Jesús. Es la Iglesia del Dios Viviente.
24La gente dice hoy como ellos dijeron en ese entonces. Ellos dicen hoy: “Oh, la Biblia dice esto y eso, pero...” No hay “pero” en ello. Jesús dijo que sería el mismo ayer, hoy, y por los siglos. La Biblia lo dice, y eso lo concluye. No hay quizás, y si, o algo más en el camino de ello. Es Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos. La Palabra de Dios es Eterna. Algunos de ellos dicen: “Oh, yo creo que Jesús era el Hijo de Dios; pero el Espíritu Santo, yo no creo que ellos tienen que recibirlo hoy como ellos tuvieron que recibirlo en aquel entonces”. ¿Ven?, ellos toman los mandamientos de Dios y los hacen sin efecto para el pueblo, enseñando tradiciones de la iglesia; credos y denominaciones, y los hacen tradiciones. No deberíamos hacerlo. Deberíamos quedarnos con la Palabra de Dios. Si la Palabra de Dios es verdad, entonces todo lo demás es una mentira. Quedémonos con la Palabra.
25Y si la Palabra hace una promesa, Dios guarda esa promesa. Si no tenemos la suficiente fe como para hacerla que suceda, entonces simplemente digamos que no tenemos la suficiente fe: “Ore por mí para que yo sí la tenga”. Si no tenemos la suficiente fe para emprender una paseadita en la tarde como Enoc lo hizo, y caminar hacia arriba al Hogar con El, yo nunca me pararía en el camino de alguien que sí tuviera tanta fe así. Yo bendeciría a Dios por ese hombre que tuviera esa clase de fe, que podría caminar al Hogar con El. Sí, señor. Yo nunca pondría una piedra de tropiezo en su camino. Enoc simplemente se cansó de dar vueltas; él había caminado con El por quinientos años y–y lo agradó a El todo el tiempo. Dijo: “Simplemente no me estoy adaptando a la tierra, así que, creo que me iré a Casa con El en esta tarde”, y tan sólo caminó hacia arriba atravesando el cielo. ¡Oh, quisiera que yo tuviera esa clase de fe! Se va a necesitar esa clase de fe en la Venida del Señor, para emprender una paseadita alguna tarde aquí, y caminar hacia el Hogar con El. Sí, si un hombre tuviera esa fe, yo nunca pondría ni una paja en su camino. Yo alabaría a Dios por él, tanto como pudiera. Sí, señor, porque tendremos que ser de esa manera antes que seamos raptados con El en los últimos días.
26Pero los hombres dicen: “Ya pasaron los días”. Luego nos preguntamos hoy... Ahora, hemos tenido grandes avivamiento en la nación. Billy Graham, Jack Schuller, Oral Roberts, grandes hombres como ésos que han recorrido el país. Y ellos predicaron, y predicaron, y predicaron con todo su corazón. Millares de millares vinieron al altar. Y una semana después de eso, millares de millares se fueron. Ellos no saben qué sucedió con ellos. Luego ellos se preguntan. Y luego nosotros llegamos a un lugar tal que nos preguntamos: ¿cómo fue que se quedaron en el principio? Cuando el Sr. Graham, nuestro generoso hermano y amigo, estuvo en Louisville, yo asistí a su desayuno. De cierto él les dio a los ministros una restregada en esa mañana. El dijo: “Yo vengo aquí y predico con todo mi corazón, y hago que los pecadores vengan al altar. Y yo les doy sus... la–la tarjeta a Uds. Y Uds. se sientan en la oficina con sus pies arriba del escritorio, y les escriben una carta”. Dijo: “Uds. deberían salir y visitarlos, estrecharles sus manos después de la cena, invitarlos a su iglesia”. Dijo: “En lugar de eso, Uds. se sientan en su oficina y hacen que su secretaria les escriba una carta a ellos”. Dijo: “¡Es pereza entre Uds.!” Y él verdaderamente les dio una buena regañada. El dijo: “Ahora, cuando Pablo entraba en una ciudad, él convertía a uno. Cuando él regresaba al año siguiente, ese convertido había convertido treinta”. El dijo: “Yo entro en una ciudad, convierto a treinta, regreso al siguiente año, y no tengo ni uno”.
27“Bueno”, yo pensé: “Quizás... ¿a dónde fue Pablo entonces después de que convirtió a ése?” Pablo se fue a otra ciudad. Pero él llevó a ese convertido tan profundo en Dios, al grado que fue lleno con el Espíritu Santo, y su corazón estaba ardiendo; él salió y convirtió a otro. Eso es el problema, hermano: no los llevamos lo bastante profundo en Dios. Nosotros sólo les permitimos que se emocionen todo bajo un mensaje en alguna parte, o con algunas alabanzas, pero deberíamos llevarlos hasta que sean llenos con el Espíritu Santo, y mueran y se pudran a estas cosas del mundo, y nazcan de nuevo por el Espíritu Santo de Dios. Entonces el Espíritu Santo estará ardiendo en ese corazón; él no podrá quedarse quieto; tiene que moverse y hacer algo. Dios fluye completamente a través de él, completamente sobre él, completamente en él. Todo su objetivo es Dios: salvar a alguien. Mientras Cristo está en el corazón, él hará las obras del Padre cada vez. Y las obras del Padre y la voluntad del Padre fue, de salvar a la gente.
28Entonces hoy, ellos tienen la audacia de decir: “¿En dónde...? Me pregunto: ¿qué sucedió con el Dios de la Biblia? ¿En dónde está ese Dios?” Bueno, Uds. lo sofocaron a El con sus credos. Uds. lo echaron fuera a El con sus tradiciones. Uds. han tratado de colocarlo a El allá en la historia. El es un Dios de la historia. Y lo que El está esperando hoy, ese mismo Dios de la historia... como cuando Moisés clamó a El en el Mar Rojo, el Dios de historia se levantó y El abrió un camino. Cuando Josué clamó al Dios de la historia en el Jordán, El se levantó y abrió un camino. Cuando Daniel clamó a El en el horno ardiente, El abrió un camino, o en el foso de los leones, mejor dicho, y los jóvenes hebreos en el horno ardiente, El abrió un camino. El todavía es el mismo Dios de la historia. El está esperando que Su pueblo lo llame sacándolo de la historia. Ese mismo Dios permanece Dios. El para siempre es Dios. Pero con nuestras enseñanzas de tradiciones, lo hemos apartado del pueblo. Lo que debemos hacer es traer de nuevo esa Fe Viviente al pueblo, traer de nuevo a Dios. Yo vi un letrerito hoy, en la ciudad cuando iba a desayunar que decía: “Ponga a Cristo de nuevo en la Navidad”. Yo pensé: “Amén, eso es bueno; no únicamente en la Navidad, sino cada día”. Póngalo a El de nuevo en la iglesia. Traígalo a El de nuevo a la tierra otra vez; póngalo en acción. Permita que el Cristo de Dios se pare en Su Iglesia, porque El dijo: “Yo estaré con vosotros, aun en vosotros, hasta el fin del mundo”.
29Cristo no era para que muriera y se quedara muerto. El murió, pero resucitó otra vez. El está tan–tan–tan vivo en esta noche como El lo estuvo cuando caminó en Galilea. El exactamente es el mismo Dios. El está aquí en la forma del Espíritu Santo. El Espíritu de Cristo regresó en la forma del Espíritu Santo para... Y la muerte de Cristo, la Sangre de Cristo, santificó a los impuros y los limpió por medio de la gracia, para que El pudiera venir y vivir en la iglesia, y El mismo manifestarse, derramar Sus propias obras, probarle a la gente que El todavía vive. Ese es el–ese es el verdadero principio Cristiano: la resurrección. El Cristianismo está basado sobre la resurrección, no en reemplazar. Si yo dejara caer este pañuelo en el suelo y levantara otro y lo pusiera en lugar de él, eso es reemplazar. Cristianismo es resurrección. El mismo Jesús que descendió, es el mismo Jesús que ascendió. El mismo Jesús que ascendió, el mismo Dios que descendió en la Iglesia. Las mismas señales que siguieron allá en el pasado, son las mismas señales que siguen a la Iglesia.
30Siendo el Hijo de Dios, El debió saber cómo establecer una iglesia en orden. El dijo: “Estas señales seguirán a los que creen”; estas señales. Nosotros decimos. “Bueno, él era un buen hombre. El pagaba sus diezmos”. Eso es bueno. “Limosnas y la menta, Uds. deberían haber hecho eso, todas estas cosas, pero no deberían haber dejado esta otra sin hacer”. ¿Ven?, nosotros... Esas cosas son buenas. Ir a la iglesia; ser un buen vecino, o un buen ciudadano, eso está bien. Pero hay más que eso. Como el anciano hermano comiendo sandía, ellos dijeron: “¿Te gustó, Moisés?” El dijo: “Estaba muy buena, pero, ¿hay más?” De esa manera es con esto. Ir a la iglesia y unirse a la iglesia es bueno, pero hay más de ello. Eso es; lo más que hay de ello, es que Uds. deben nacer de nuevo, y ser llenos con el Espíritu de Dios, bautizados con el Espíritu Santo, y puestos en fuego. ¡Hermanos! Eso es lo que la iglesia necesita: necesita un llamado a regresar a Dios. Iglesias, denominaciones, y todo, eso está bien. Eso es bueno, pero hay más de ello. Hay más que la iglesia, más que la denominación, más que poner su nombre en el libro, más que ser bautizado en agua. Esas cosas son buenas, pero hay más de ello. Lo más que hay de ello, es Cristo: “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria”, Cristo en el corazón que lo cambia a Ud., lo hace una persona diferente, una nueva creación.
31Eso me recuerda de la madre y del padre, mejor dicho, del padre adoptivo, José, y de María, la virgen. Cuando ellos habían subido a Jerusalén a la fiesta de Pentecostés [así le llama el Hermano Branham a esta fiesta, en este mensaje–Trad.], ellos se llevaron a su precioso Hijo, el Señor Jesús. Y me supongo que se ocuparon tanto entre la gente, hablando y haciendo diferentes cosas que... las rutinas regulares, al grado que anduvieron camino de tres días antes que ellos aun notaron que El no estaba. Yo creo que la iglesia también se ha envuelto en esa clase de condición. Más de tres días de camino, ella ha andado como unos dos mil años de camino, y ahora, en la hora de crisis, Uds. empiezan a preguntarse: “¿En dónde está El?” ¿Saben Uds. lo que ellos hicieron? Exactamente lo que la iglesia está haciendo: se regresaron a buscarlo entre sus parientes. Sus parientes salieron por el mismo camino que ellos salieron. Uds. no lo encuentran a El entre sus parientes; no lo encuentran a El allí. Ellos fueron entre todos sus parientes, buscando por dondequiera preguntando por El; no lo podían encontrar.
32En esta hora de crisis, cuando el comunismo está conquistando al mundo, cuando Rusia, con su... toda su literatura gratis, simplemente está teniendo un avivamiento que está conquistando la tierra con comunismo, entonces nos preguntamos: ¿en dónde está ese gran Dios del–del–del Cielo? ¿En dónde está el Jehová de la historia? ¿En dónde está ese Dios que abrió el Mar Rojo? ¿En dónde está ese Dios que podía decirle a Natanael: “Yo te vi cuando estabas debajo de la higuera”? ¿En dónde está el Dios que podía abrir los ojos ciegos? ¿En dónde está el Dios que podía hablar y la tierra temblaba? ¿En dónde está ese Dios? Uds. nunca lo encontrarán entre sus parientes. Nosotros nos regresamos a los Metodistas, los Metodistas a los Bautistas, los Bautistas a los Presbiterianos, a los Luteranos, a los Católicos, y por todas partes; todavía no lo encontramos a El. Vayan a la iglesia Bautista (esa es mi iglesia y en donde fui ordenado); Uds. no lo encuentran a El. Uds. encuentran a gente fina, pero, ¿en dónde está Cristo?
33Como el Dr. Reedhead me dijo: “Hermano Branham, cuando yo recibí mi título, título de licenciado, licenciado en letras, yo pensé que encontraría a Cristo, pero El no estaba allí. Cuando yo recibí mi doctorado en filosofía, yo pensé que El estaría allí; El no estaba allí”. Dijo: “Yo tengo los suficientes títulos que podría emplastar su pared. Y ahora, ¿en dónde está El?” Yo dije: “El no está en esos títulos”. ¡Aleluya! Correcto. Todos esos están bien; yo quisiera haberlos tenido. Yo... Si yo los tuviera, más lo que tengo, muy bien. Pero si tengo que dar lo que yo tengo para recibirlos, ¡de ninguna manera!; yo tomaré lo que tengo. Sí, señor. Si yo pudiera tener ambos, muy bien. Pero si yo tengo que sacrificar eso, para tener esto, déjenme tener esto.
34Ahora: ahora, mi hermano, mire. Ellos buscaron por dondequiera, entre sus parientes. Nosotros tenemos un avivamiento entre los Luteranos, entre los Bautistas, entre todas las iglesias; ¿en dónde encontramos ese Espíritu de poder? ¿En dónde encontramos eso? ¿En dónde vemos a esas personas, como lo estaban en el Día de Pentecostés, tan embriagados bajo el Espíritu de Dios que ellos se tambalearon como ebrios? Y déjenme decirles, mis amigos Católicos, la bendita virgen María estaba allí. Correcto. Y si Dios no le permitió a la virgen María ir al Cielo hasta que primero ella fuera llena con el Espíritu Santo, no se atrevan Uds. a ir Allá con algo menos que eso. Pero la Biblia dice que ella estaba con ellos, e hizo la misma cosa que todos ellos estaban haciendo, tan llenos con el poder de Dios, al grado que se tambalearon y actuaron como gente–gente ebria. La Biblia dice eso.
35¿En dónde lo encuentran Uds.? ¿Entre nuestros parientes? Vayan entre los Bautistas, Metodistas, Presbiterianos, y demás, y vean si Uds. lo encuentran. No, señor. Uds. no lo encuentran a El entre nuestros parientes de esa manera. La única manera que Uds. lo encuentran a El es de la manera que María y José lo encontraron a El: en donde ellos lo dejaron. Allí es en dónde Uds. lo encuentran a El. ¿En dónde lo dejaron? En la fiesta de Pentecostés. ¡Aleluya! Allí es en dónde la iglesia lo encontrará a El otra vez. Regresen a la fiesta de Pentecostés. Regresen al derramamiento del Espíritu Santo. Allí Uds. encontrarán el poder del Dios Todopoderoso; Uds. encontrarán al Cristo resucitado; Uds. encontrarán señales y maravillas de El, exactamente como El dijo que sería. Regresen a donde Uds. lo encontraron; regresen al principio. Jesús dijo: “Mas al principio....”
36Juan, el capítulo 15, Jesús dijo: “Yo soy la Vid; vosotros sois los pámpanos”. Ahora, el primer pámpano que salió de esa Vid, escribió un Libro de Hechos tras él. Ellos tenían poder para sanar a los enfermos; hablaron en lenguas; las interpretaron; tenían visiones, profetas, poder; hicieron las señales que Jesús hizo. Y si ese primer pámpano que salió de esa Vid fue esa clase de pámpano, el siguiente pámpano que produzca será igual; y cada pámpano que produzca será la misma clase de pámpano. Amén. Y si nosotros decimos que somos la Iglesia de Dios, entonces daremos testimonio del primer pámpano. El es la Vid. Si Uds. están–si Uds. están cultivando uvas y sus primeros pámpanos son... producen uvas, su segundo pámpano producirá uvas; su tercer pámpano producirá uvas. Cada pámpano de ese árbol producirá, producirá uvas. Y si la Iglesia del Dios Viviente que Jesucristo estableció.... Nosotros Metodistas queremos pensar que era nuestra iglesia. Nosotros Bautistas pensamos que era la nuestra. Nosotros Católicos pensamos que era la nuestra. Nosotros Pentecostales pensamos que era la nuestra. Sea cual sea; pero si nosotros estamos en ese pámpano, tendremos los mismos frutos que ellos tenían. Uds. no pueden obtener calabazas de una vid. ¡Aleluya! La Vid de Jesucristo producirá la Vida de Jesucristo, porque El es la Vida que está en la Vid, y nosotros somos los pámpanos.
37Ese primer pámpano que salió era un pámpano Pentecostal, lleno con poder Pentecostal, tan impactados con el Espíritu Santo, al grado que ellos se tambalearon bajo el impacto del poder de Dios. Ellos salieron y vieron visiones, hicieron milagros, abrieron los ojos de los ciegos, sanaron a los enfermos, el gozo estaba en el campamento. Ellos oraron unánimes, y todos ellos juntos, hasta que el edificio se estremeció en donde ellos estaban reunidos. Muéstrenme una iglesia haciendo eso hoy. Aun los Pentecostales poniéndose (los así llamados), poniéndose tan secos, Uds.... bueno, ellos tienen una oracioncita ceremonial. Lo que necesitamos es una reunión de oración que sacudirá los tejamaniles del techo de la casa, y traerá de nuevo a Dios en la iglesia. Mas al principio no fue así. Todos estos credos, y ritos formales y fríos, y todas estas cosas diferentes, mas al principio no fue así. Jesús estableció una Iglesia, y dijo: “Estas señales seguirán a los que creen”. Eso fue al principio. Eso es lo que sucedió al principio. Si El está aquí en la tierra hoy, El no respaldará nuestros credos y nuestras cosas que estamos haciendo, El dirá: “Mas al principio no fue así”.
38Jesús dijo en el principio: “Las obras que Yo hago, vosotros también haréis”. De esa manera fue al principio. ¿Qué clase de obras hizo El en el principio? Las mismas obras que El está haciendo ahora. ¿Qué clase de Iglesia tenía El en el principio? Una Iglesia que estaba llena con el Espíritu, que sanó a los enfermos, y profetizó, e hizo grandes señales y maravillas, y no estaba avergonzada de su religión. Ellos gritaron y danzaron bajo el Espíritu como hombres ebrios, y tenían lenguas repartidas como de fuego, asentadas sobre ellos. E hicieron señales y maravillas, y proezas los siguieron. Esa es la clase que fue al principio; esa es la clase que será a la mitad; esa será la clase que será al último. Ud. dice: “Mi iglesia no enseña eso”. Bueno, no fue así al principio. Ud. dice: “Yo soy un Metodista”. Mas al principio no fue así. “Yo soy un Bautista”. Mas al principio no fue así. “Yo soy un Luterano”. Mas al principio no fue así. Ellos eran santos de Dios bautizados con el Espíritu Santo. Eso es lo que fue al principio: señales y maravillas. Ud. dice: “Ellos no... Mi iglesia no cree en eso”. Mas al principio no fue así. “Mi iglesia no cree en ver visiones”. Mas al principio no fue así. “Mi iglesia dice que los días de los milagros han pasado”. Mas al principio no fue así. “Mi iglesia no cree en el bautismo del Espíritu Santo”. Mas al principio no fue así.
39Déjenme decirles: Dios quiere un pueblo que esté consagrado por el poder de Dios, que rinda su intelectualidad y permita a Dios entrar y controlar y dar un nuevo nacimiento. Eso es lo que El...?... Regresemos al principio. Si queremos ver a los enfermos sanados, si queremos ver señales y maravillas del Cristo Viviente, regresemos al principio en donde lo dejamos a El. Nosotros lo dejamos a El en la fiesta de Pentecostés. Trescientos años después de eso, vino la iglesia Católica. Después de que vino la iglesia Católica, después de mil quinientos años de las Edades del oscurantismo, vino la reforma de Lutero. De allí salió la Anglicana y demás, y así sucesivamente, y cada una formando credos, y credos, y credos, y credos, y demás. Y ahora el mundo dice: “¿En dónde está ese Dios que caminó y sanó?” Amén. ¿En dónde está ese Dios? ¿En dónde está El? ¿Qué le sucedió a El? Permítanme llamarles a Uds. Católicos, Protestantes, Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, a que regresen a donde Uds. lo dejaron a El. ¡Regresen otra vez a Pentecostés! Apresúrense a regresar muy rápido, y encuentrénlo a El allí. Eso es lo que la iglesia necesita en esta noche, amigos: Regresar a una Fe Viviente en un Dios Viviente, con Su Presencia Viviente siempre con nosotros hasta el fin del mundo. ¿Creen Uds. eso? Inclinemos nuestros rostros.
40Padre Celestial, tenemos tanto por lo cual estar agradecidos, no sólo por una herencia de la ciudadanía americana que tenemos, por la cual estamos agradecidos, pues creemos que es la última gran esperanza que Tú tienes en la tierra antes de la Venida del Señor Jesús... Todavía está abierta para el Evangelio, pero nosotros la vemos carcomida con comunismo, pues las iglesias tibias, frías, muchas de ellas, Señor, aun hoy están vendiéndose al diablo, comprometiéndose. ¡Oh, Señor Dios!, por encima de todo lo que yo puedo pensar, te doy gracias por Jesucristo quien es nuestro Salvador, por la verdadera Iglesia Viviente que vive dentro de nuestro corazón, el Jesús que dijo: “Las obras que Yo hago, Uds. harán también. Por esto todos los hombres sabrán que Uds. son Mis discípulos. Un poquito y el mundo no me verá más; mas vosotros me veréis, porque Yo estaré con vosotros, Yo aun estaré en vosotros hasta el fin del mundo. Las mismísimas cosas que Yo hago, Uds. las harán también. Id por todo el mundo y predicad el Evangelio”. Esas Palabras son del Dios Infinito. “Cielos y tierra pasarán pero esas Palabras no pueden pasar”. ¿Qué tan lejos? Por todo el mundo. ¿Por cuánto tiempo? Hasta que el mundo haya sido evangelizado, hasta que El venga. “Estas señales seguirán a los (en todo el mundo) que creen en Mí; en Mi Nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, o tomarán en las manos serpientes, o beberán cosas mortíferas, y no les dañará; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. Muchas otras grandes cosas dijo El que acompañarían a Su Iglesia.
41Y hoy, cuando vemos hombres tomando los mandamientos de Dios y haciéndolos sin efecto para el pueblo, tratando de posicionarlos en alguna generación pasada, Señor Dios, estamos contentos de saber en esta noche, de que hay gente en la tierra que cree que Tú todavía vives, que cree que Tú eres exactamente el mismo hoy como lo fuiste en el principio. Y yo estoy seguro, Padre, que si Tú pudieras pararte en medio del mundo en esta noche, ellos clamarían: “¡Oh, nosotros, la gran iglesia de Tal y tal!” Tú señalarías con Tu dedo, así como lo hiciste en ese entonces, dirías: “Mas al principio no fue así”. Queremos el principio. Queremos la Palabra de Dios. Queremos que Ella viva en nuestros corazones, y que sea real en nuestras vidas. Perdona nuestros pecados y nuestras ofensas. ¡Oh Dios Eterno, permite que Tu Espíritu more sobre nosotros en esta noche! Y este mensaje que ha sido predicado, que no caiga sobre terreno pedregoso, sino que caiga en terreno fértil, en corazones que lo recibirán, y que producirán a ciento. Confirma Tu Palabra, Señor, con señales y maravillas. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
42No es mi intención ser una persona ruda, dura, cortante. Pero yo sé lo que el mundo necesita. Yo sé lo que la Escritura dice. Yo sé que esa es la Verdad. Mis esperanzas están edificadas absolutamente sobre ASI DICE EL SEÑOR. Lo que El dice, yo lo creo. Ahora, hay muchas diferentes clases de iglesias denominacionales. Yo no tengo nada en contra de alguna. Yo las amo a todas ellas. Todas ellas pertenecen a Dios. Pero lo que yo estoy tratando de hacer, es hacer que esta iglesia regrese hasta que encuentren a ese mismo Jesús, a ese mismo Jesús con el que una vez Uds. empezaron. No hay una persona, no hay un teólogo en el mundo hoy, que no diga que la iglesia Cristiana empezó en el Día de Pentecostés. Cualquier sacerdote Católico le diría eso a Ud. Cualquier predicador Protestante le diría eso a Ud. Aun un rabino judío le diría a Ud., que la iglesia Cristiana empezó en Pentecostés. Ellos fueron comisionados que no salieran de Jerusalén, hasta que fueran investidos con poder de lo Alto. Ningún hombre tiene el derecho de predicar el Evangelio hasta que él ha sido lleno con el Espíritu Santo. Jesús no les permitió a los discípulos predicar el Evangelio, hasta que primero recibieron el Espíritu Santo.
43Ahora, eso es lo que estamos tratando de hacer que Uds. hagan, mis hermanos: Regresar a donde lo dejamos a El. Permítanme ir con Uds. Tomemos un viaje de regreso a dónde El estaba en el principio. ¿Que hizo El en el principio? Ahora, pudiera haber personas que tienen poco viniendo aquí. Yo quiero decir esto: ¡Regresen! Jesús dijo: “Mas al principio...” Allí es a donde queremos empezar. Y en la iglesia Cristiana... El formó y fundó la iglesia Cristiana. ¿Creen Uds. eso? Seguro que sí. Si Ud. es un Cristiano lo cree. El fundó la iglesia Cristiana. El Espíritu que estaba en El, por medio de Su muerte, trajo la gracia de nuevo al pueblo para santificar a una Iglesia santa para enviarla por todo el mundo, para... para que El pudiera vivir en esta Iglesia, trayendo continuamente Su mismo mensaje al pueblo. Cualquiera que sabe la Escritura, sabe eso. Muy bien, veamos lo que El era en el principio. Cuando Su ministerio primero empezó, El fue bautizado con el Espíritu Santo. Todos saben eso: San Juan el capítulo 1. Cuando Jesús tenía treinta años de edad, El empezó a... fue allá adonde Juan. Y Juan estaba bautizando en el Jordán. Y él bautizó a Jesús en el Jordán. Y Jesús subió luego del agua; y Juan dio testimonio de ver al Espíritu de Dios descendiendo del Cielo como una Paloma, iluminando sobre El, y una Voz diciendo: “Este es Mi Hijo amado en quien tengo complacencia”.
44Y tan pronto como Su ministerio empezó, Andrés fue y encontró a Simón Pedro. Su nombre todavía no era Pedro; él era Simón. El vino al Señor Jesús. Y tan pronto como Jesús lo vio, El dijo: “Tu nombre es Simón, y tú eres el hijo de Jonás”. Y con eso él creyó en el Señor Jesús, y Jesús le hizo cabeza de la Iglesia en Jerusalén. Inmediatamente después de eso, Natanael vio que una gran cosa se había hecho, así que él fue y encontró... mejor dicho, Felipe, y encontró a Natanael debajo de una higuera orando, lo llevó a Jesús, diciéndole lo que El le había dicho a Pedro y demás. Entonces él dijo: “Mira, espera un momento; yo no creo eso”. Pero cuando él se acercó a Jesús, Jesús dijo: “He aquí un israelita en quien no hay engaño”. El dijo: “Rabí, ¿cuándo me conociste?” El dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, Yo te vi”. Correcto. El dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel”. El hizo eso delante del pueblo judío. Y a todos los que creyeron en El, le recibieron a El, y a todos los que le recibieron, a ellos El les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.
45La samaritana es la siguiente raza. El le apareció al pueblo samaritano, a una mujer en el pozo. Y El conversó con ella por un rato. Y El le dijo a ella: “Ve, llama a tu marido y ven aquí”. Ella dijo: “Yo no tengo marido”. El dijo: “Tú has tenido cinco; y con el que tú estás viviendo, no es tu marido”. Escuchen a esa mujer; ella dijo: “Señor, yo percibo que Tú eres un profeta. Sabemos que cuando venga el Mesías, quien es llamado el Cristo, cuando El venga, El nos declarará todas estas cosas. Pero, ¿quién eres Tú?” Jesús dijo: “Yo soy el que habla contigo”. Y ella entró a la ciudad corriendo, y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me dijo todas las cosas que he hecho; ¿no es éste el Mesías?” ¿Ven? Ellos estaban esperando que viniera un Dios-Profeta. Y ellos le conocieron porque El era el Profeta. Ahora, de esa manera El mismo se vindicó a los judíos y a los samaritanos. Y solamente hay tres razas de gente en el mundo: Cam, Sem y Jafet, el pueblo de Jafet.
46Ahora, El nunca hizo eso delante de un gentil. Ni una sola vez cita la Escritura que El lo hizo a un gentil. ¿Por qué? Fue dejado para otro día. El judío incrédulo se paró allí y dijo: “El es Beelzebú, el adivino”. Jesús dijo: “Yo los perdono por eso, pero cuando venga el Espíritu Santo, hablen una palabra en contra de eso, nunca les será perdonado”. Ahora, eso era para la edad gentil, porque íbamos a tener dos mil años de predicación antes que fuera confirmado. Y si Dios es Infinito, si Dios mismo se dio a conocer a través de Jesucristo al obrar esa señal (para que el pueblo supiera que El era el verdadero Mesías), a los judíos y a los samaritanos, El nunca pudiera permitirle a la iglesia gentil ser juzgada por una religión intelectual. El... La misma señal tendrá que ser hecha al gentil.
47Hace algún tiempo (antes de terminar, quiero decir esto), yo fui a la India. Cuando llegué a Bombay, tomé un periódico, y allí estaba leyendo en donde los pájaros estaban regresando. Unos días antes de eso, todos los pajaritos que tenían sus nidos en las hendiduras de las piedras... Ellos no tienen cercas como las que nosotros tenemos, cercas de alambre; ellos tienen cercas de piedra, que recogen del campo. Todo alrededor de los grandes edificios, los pajaritos que tenían sus nidos metidos allí, volaron al campo y se quedaron allí. Todo el ganado y las ovejas que se paraban a los lados de la cerca se alejaron de la cerca; nadie sabía cuál era el problema. En lugar de pararse alrededor, en la sombra, en la tarde, ellos se fueron al medio del campo y se pararon todos juntos en el mero sol. Ellos no podían entender cuál era el problema. Vino un gran terremoto, y derrumbó todos los edificios. Los edificios de piedra cayeron. Si los pajaritos hubieran estado allí adentro, hubieran sido matados. Si el ganado hubiera estado parado junto a esas cercas, hubiera sido matado. Pero el Espíritu Santo que advirtió al ganado, a los pájaros, que entraran al arca para escapar el juicio de Dios, el mismo Espíritu Santo condujo a ese ganado, a esos pajaritos, al campo.
48Bueno, si Dios piensa lo bastante de Su ganado y Sus pájaros como para enviarlos a un lugar de protección, cuánto mucho más puede El enviar el Espíritu Santo en estos últimos días, un poco antes que venga el gran juicio, para enviarlos a Cristo, el lugar de protección, el único lugar en el que Uds. pueden ser redimidos y resucitados. El único lugar en el que hay salvación, es en Cristo. Y el Espíritu Santo está aquí en esta noche, tratando de cortejarlos a Uds. y de sacarlos de las cosas del mundo para meterlos en El mismo. ¿Cómo entramos en Cristo? La Biblia dice en 1 Corintios 12: “Por un Espíritu todos somos bautizados en un cuerpo”.
49Y nosotros estamos viendo ahorita la misma cosa que Jesús dijo que sucedería. Su propia Palabra lo habló: “Como fue en los días de Lot, así será en la venida del Hijo del Hombre”, la misma cosa. Miren su región aquí, cómo está pervertida. Miren en los periódicos. Yo vi un análisis, en donde la homosexualidad está en aumento como un veinticinco porciento más que el año pasado, en la costa del oeste: los pecados de Sodoma. Miren cómo todo está... todo está siendo pervertido. Las aguas, los arroyos, todo está contaminado. Las enfermedades, los virus, de los cuales los doctores no saben nada al respecto. Estamos en el tiempo del fin. Huyan a la Roca; huyan a Cristo; entren en El rápidamente, iglesia. No se fijen en mi ignorancia, o en que no tengo educación. Escuchen lo que yo les estoy diciendo a Uds. por la Palabra de Dios. Y Dios apoya esa Palabra, para decir que es verdad. Créanle a El, y serán salvos.
50Vamos a orar por los enfermos en un momento, si puedo encontrar otra vez a Billy; olvidé pedirle que repartiera... ¿Repartiste las tarjetas de oración? C, del 1 al 100. El repartió las tarjetas de oración, él dijo: “C, del 1 al 100. ¿En dónde empezamos la última vez? La 25. ¿En dónde empezamos antes de eso? La 1, empezamos en la 1. Empezamos en la 25. Empecemos entonces en la 50 en esta noche. Muy bien: C-50, ¿quién la tiene? Empezamos en cualquier parte. Sólo para que Uds.... ¿Ven Uds.?, nosotros sólo... en cualquier parte que podemos... No tiene ninguna importancia... Algunas personas, uno les da una tarjeta de oración, y si no es el número 1, la tiran. Así que pudiera ser que no empezáramos en el número 1; sólo en cualquier parte que el Espíritu Santo ponga en nuestras mentes al llegar aquí. ¿Quién tiene la tarjeta de oración C-50?, levante su mano. Muy bien, ¿aquí? Muy bien, señora, aquí. ¿51? ¿52? ¿53? ¿54? ¿55? 1, 2, 3, 4, 5. 56, 57, 58, 59, 60. Si Ud. no puede caminar, avísenos; alguien lo cargará. ¿60?, ¿ya la tengo? 61, ¿quién tiene la tarjeta de oración 61? Levante... 61. ¿62? 62. ¿63? ¿64? ¿65? ¿66? ¿67? 67, no vi su mano, la tarjeta de oración C-67. Miren a la tarjeta de oración de alguien, pudiera ser sordo. ¿67? Veo el 67. ¿68? ¿Quién tiene la tarjeta de oración 68? Ahora, si Ud. recibe su tarjeta de oración, debería usarla entonces. ¿La tarjeta de oración 68, 69, 70? ¿Dijo él hasta 100?; 68, 69, 70. Quizás ellos salieron a los baños o a alguna parte, pero... sólo démosles un momento, porque esos son tres seguidos; eso no debería ser así.
51Muy bien, quiero que miren hacia acá sólo por un momento. ¿Cuántos no tienen tarjeta de oración, y sin embargo creen Uds. que Jesucristo los sanará? Veamos sus manos, por todas partes de esos que no tienen tarjeta de oración. Amén. Tengan fe en Dios. No duden, sino crean. Todas las cosas son posibles para los que creen.
52Oh, sólo piensen ahora, sólo por un momento. Piensen por un momento: las palabras que he predicado, Dios tiene que hablar si son verdad; o si El no lo hace, entonces yo lo he representado mal a El. Y si yo lo he representado mal a El, Su Palabra lo ha representado mal a El. ¿Qué no dijo Jesús en Juan 14: “El que en Mí, cree las obras que Yo hago él las hará también”? Yo le dije eso a un hombre en una ocasión, y él dijo: “Oh seguro, nosotros tenemos grandes iglesias, denominaciones; esas son las obras que El no hizo”. Yo dije: “El dijo: ‘Las mismas obras que Yo hago, Uds. harán también. Mayores que estas Uds. harán’”. Muéstreme las obras que El hizo primero, luego muéstreme las mayores. En la traducción original, no dice: mayores; dice: más. “Más que estas”, porque el Espíritu Santo cubriría toda la tierra en ese tiempo, en este tiempo de hoy. “Más que estas harás, porque Yo voy a Mi Padre”.
53“Un poquito y el mundo (escuchen esto)... y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis”. Ahora, fíjense. “El mundo, cosmos”, significa: “el orden del mundo”. “El mundo no me verá más”. Ahora, si Uds. son del mundo, amando las cosas del mundo más que Uds. aman la Palabra de Dios y Cristo, entonces nunca más lo verán a El (¿es correcto eso?); sin embargo Uds. pudieran ser religiosos, pudieran pertenecer a una iglesia. “El mundo no me verá más; pero vosotros me veréis (esa es la Iglesia), porque Yo (‘Yo’ es un pronombre personal, ¿es correcto eso?), Yo estaré con vosotros, aun en vosotros, hasta (el fin de la consumación), el fin del mundo”. El mundo todavía no ha llegado a un fin, así que Jesús está en Su pueblo. Jesucristo, el Hijo de Dios, por el Espíritu Santo, está en el pueblo, obrando... Esa es la Vida, la Vida que estaba en Jesús está en la Iglesia.
54¿Cuántos saben que Jesús mismo, como el Hijo, no hizo un solo milagro? Jesús así lo dijo. “No puede el Hijo hacer nada de Sí mismo”, Juan 19:5 [el Hermano Branham quiso decir Jn. 5:19–Trad.], el Hijo, Jesús el Hijo de Dios. “No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, (no algo que oye), sino lo que El ve al Padre hacer, eso hace el Hijo igualmente”. ¿Cuántos saben que la Escritura dice eso? Seguro. Entonces El veía por visión lo que el Padre estaba haciendo; entonces El hizo exactamente lo que el Padre le había dicho a El que hiciera por visión. ¿Ven eso? Ahora, fíjense. El Padre le dijo a El un día: “Lázaro va a morir. Yo quiero que te vayas. Van a ser tantos días”. Jesús, sin advertencia de nada, obedeció al Padre y se fue. Ellos enviaron por El, dijeron: “Lázaro está enfermo, ven y ora por él”. Jesús sólo siguió adelante. Ellos enviaron otra vez. El sólo siguió adelante. Finalmente, después de que se cumplió el tiempo que el Padre le había mostrado, El dijo: “Nuestro amigo Lázaro duerme; por causa de Uds. me alegro de no haber estado allí”. Porque ellos hubieran tratado de hacer que El orara por él, El no lo hubiera hecho. El dijo: “Ahora, por causa de Uds. me alegro que no estuve allí, pero Yo voy a despertarlo. Yo voy a despertarlo”. Obsérvenlo a El parado al sepulcro. El era... pudiera haber sido pequeño; pero cuando El se calmó, se enderezó después de haber estado allí parado llorando como un hombre, cuando El se enderezó, El dijo: “¡Lázaro, sal fuera!” “Si tú dices a este monte: ‘¡Quítate!’; y no dudas en tu corazón...” Amén. Amén. ¿Pueden verlo a El brillando en Su Iglesia? “¡Lázaro, sal fuera!” Y ahí salió él, envuelto en ropa de sepulcro. El nunca dijo nada acerca de ponerse débil por eso, y miren qué milagro fue ese.
55Pero una mujercita tocó el borde de Su vestido allí en la... en otra provincia. Pero ella le creyó. Sin duda... Ella tenía un flujo de sangre, y ella probablemente había vendido todos los implementos de la granja y todo. Y quizás su esposo había muerto, y... O los doctores ya no podían ayudarla, y ella había perdido toda esa sangre. Ella lo había tenido por muchos años. Y ella dijo para sí misma: “Yo sólo soy una mujercita insignificante, pero si puedo tocar Su vestido, seré sana. Porque el vestido que está sobre ese Hombre...” que era tan manso como podía ser, sin embargo El podía pararse con la ira de Jehová y golpearlos, y mirarlos con ira, y echarlos del edificio, trenzar cuerdas. El era ambos, Dios y hombre: “Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo a Sí mismo”. Esa es la razón que El dijo: “No soy Yo el que hace las obras; es Mi Padre que mora en Mí; El hace las obras; no Yo, sino El. El está en Mí. Y El que está en Mí estará en Uds., después de que Yo muera para santificarlos, para que El pueda entrar en Uds.”
56Ahora, ¿están Uds....? ¿Son–son aquellos los otros dos...? ¿Cuáles fueron? ¿Cuarenta...? ¿Cuáles–cuáles fueron esos números? 67, 68, y 69; ¿no han entrado todavía? ¿Qué? Bueno, muy bien vengan aquí. Ahora, miren hacia acá. ¿Vive El? Si El vive, ¿es El todavía la Vid? ¿Es El el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades? ¿Cuántos de Uds. allá dijeron que no tenían tarjeta de oración?, levanten sus manos ahora. Muy bien. Si Uds. tienen una enfermedad, ¿podrían tocar Su vestido en esta noche, si El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos? ¿Dice la Biblia, en el Nuevo Testamento, en el Libro de Hebreos, hermanos, dice que El es el Sumo Sacerdote ahorita, que puede compadecerse de nuestras debilidades? ¿Cuántos de Uds. hermanos ministros saben que eso es verdad, sólo para que la audiencia... la congregación...? ¿Ven? ¿Ven? ¿Cuántos de la congregación alguna vez han leído eso? Seguro. Bueno, entonces, si El es el mismo... ¿Es El otro Sumo Sacerdote, o es el mismo Sumo Sacerdote? Bueno, si El es el mismo Sumo Sacerdote, El actuará entonces de la misma manera; ¿es correcto eso? Ahora, ¿qué les estoy declarando a Uds.? Que El no está muerto, Su cuerpo, Su cuerpo corporal ha sido resucitado; no se corrompió en la sepultura, sino que Dios lo resucitó y lo puso en Su trono. ¿Creen Uds. eso? Su Espíritu descendió en el Día de Pentecostés, y ha estado obrando en Su Iglesia desde entonces. Bueno, entonces, si El es el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades, si su fe lo tocara a El, ¿no se voltearía El de la misma manera como El lo hizo cuando le tocaron el vestido en aquella ocasión, y decirle a Ud. exactamente lo que está mal y lo que Ud. tenía, y...? De la manera que El lo hizo en aquel entonces, El actuaría de la misma manera, ¿no lo haría?
57Ahora, aquí está una mujer; yo no conozco a esta mujer. Ella es un poquito más anciana de lo que yo soy, pero esta es... Somos desconocidos, me imagino, el uno del otro. No nos conocemos el uno al otro. Pero aquí está un... Cuando Uds. vayan a casa, lean esta escena de aquí ahorita; la encontrarán en San Juan el capítulo 4: Jesús y una mujer hablando. Ahora, ella no es esa misma mujer, y yo no soy Jesús. Pero Su Espíritu está aquí, Su Espíritu. Entonces El envió dones a Su Iglesia. ¿Qué es un don? Es una manera, un secreto, que Dios da a un hombre para saber cómo él mismo relajarse, y hacerse a un lado, y permitir al Espíritu Santo moverse a través de él. ¿Ven? Ahora, si yo no conozco a esta mujer, y nunca la vi en mi vida, ¿cómo sabría yo algo acerca de ella? Yo no pudiera saber. Pero yo estoy seguro que El, de quien yo estoy hablando, sabe de ella. Y El prometió que las obras que El hizo, yo las haría también. Y El no puede fallar. El... Yo puedo fallar, pero El no puede. Si yo mismo tan sólo puedo rendirme a El, entonces El le hablará a la mujer. Ahora, si ella está enferma, si ella está necesitando ayuda económicamente, físicamente, lo que sea, yo no sé. Lo que sea, Jesús ya lo ha hecho por ella. ¿Cuántos saben eso? Pero eso podría... ¿Qué si El–El estuviera parado aquí? ¿Qué si El estuviera parado aquí con mi traje puesto, que El me dio? ¿Que haría El? ¿Diría El: “Bueno, venga aquí, Yo la sanaré”? El no pudiera decir eso. ¡El ya lo ha hecho! Bueno únicamente El mismo se lo declararía a ella, de que El era el Hijo de Dios y que esta era Su promesa. ¿Es correcto eso? Eso es lo que El hace en esta noche a través de Su Iglesia.
58Ahora, si la mujer con su mano levantada... Ambos hemos pasado la edad mediana, sabiendo que tenemos que encontrar a Dios... que ella ahora sea el juez. Si el Espíritu Santo... ¿Cuántos han visto la fotografía de Ello?, veamos su mano. Oh, ellos–ellos la tienen allá atrás, creo que los hermanos la tienen. Ellos la tienen, firmada por el gobierno, el único Ser sobrenatural que alguna vez haya sido fotografiado en toda la historia del mundo. Correcto. Ellos–ellos lo tienen ahora allí en fotografía, colgado en Washington D.C. en el Salón de arte religioso, la misma Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel. Porque El mismo... Jesús dijo: “Yo vine de Dios y voy a Dios. Si Yo no hago las obras de Mi Padre, entonces no me crean. Pero si Yo hago las obras, aunque no me crean a Mí, crean las obras”. Ahora, hagan la misma cosa en esta noche. Si este Espíritu; del cual yo estoy hablando, el Espíritu Santo que está en la–la–la Iglesia nacida de nuevo, si ese Espíritu Santo no hace las obras de Jesús, entonces no es de Jesús. Pero si El hace las obras de Jesús... Ahora, el mundo científico sabe que es el objeto del mismo aspecto, la Columna de Fuego que siguió a los hijos de Israel. Ahora, si esa era la Vida que estaba en Cristo, y produjo esa clase de frutos, entonces si está en la iglesia, producirá la misma clase de frutos. ¿Es correcto eso? De esa manera fue en el principio.
59Muy bien, que el Señor los bendiga. Ahora, cada uno de Uds. que no tenga tarjeta de oración, mire hacia acá y crea. Ahora, mañana en la noche, creo yo que vamos a cambiar completamente esta clase de fila de oración. A la siguiente noche, otra vez vamos a cambiarla totalmente. ¿Ven? Y todo lo que... Si Uds. tienen una tarjeta de oración y no es llamada a la fila, quédense con esa tarjeta de oración, vamos a llamarla. Sólo recuerden: quédense con ella.
60Ahora, yo he hecho una declaración de la Biblia. Yo cité las Palabras de Jesucristo, que El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, primero, aquí está una mujer, como lo estuvo en el pozo: Nos encontramos, no nos conocemos el uno al otro. Si el Espíritu Santo puede usarme para decirle a ella cuáles son sus problemas, como El le dijo a la mujer en el pozo, ¿cuántos aquí lo aceptarían y creerían que es la verdad, si nosotros dos con nuestras manos levantadas decimos que nunca antes nos hemos conocido? Ahora, hermana, yo sólo voy a decir una palabra o dos, hasta que pueda... Como El lo hizo; El empezó a entablar una conversación con la mujer hasta que El encontró en dónde estaba el problema de ella. Y entonces El dijo... El continuó hablando con ella, dijo: “Dame de beber”. ¿Recuerdan la historia? “Dame de beber”. Y ella dijo: “Bueno, no es costumbre que Uds. judíos pidan a los samaritanos por tal cosa. Hay una segregación; no tenemos trato el uno con el otro”. El dijo: “Pero si tú supieras con quién estás hablando, tú me pedirías de beber”. Y entonces, ella dijo... El dijo: “Ve, trae a tu marido”. Y ella dijo: “No tengo”. El dijo: “Tú has tenido cinco, y el que tienes ahora, no es tuyo, así que has dicho bien”. Ahora, ella no lo llamó a El como la–la iglesia de ese día lo llamó. Ellos dijeron: “El es Beelzebú, el diablo, un adivino”. Ella dijo: “Señor, paréceme que Tú eres un profeta. Ahora, nosotros estamos esperando que venga un Dios-Profeta, llamado el Mesías. Cuando El venga, El hará esas cosas. Pero, ¿quién eres Tú?” Jesús dijo: “Yo soy El”. Ella dejó ese cántaro y corrió tan rápido como podía, dijo... Ella quería dispersar las noticias: “Vengan, vean a un Hombre que me dijo estas cosas: ¿no es éste ese Profeta del que Moisés habló, que el Señor nuestro Dios levantaría? ¿No es éste el mismísimo Mesías?” Ahora, aquí estamos al fin de la edad otra vez. Cualquiera con una mente normal sabe que estamos al fin de la edad; sí estamos.
61Nuestra hermana parada aquí ahora, si Uds. todavía pueden oír mi voz, parece que ella se está alejando de mí. Yo la veo; ella está sufriendo. Ella tiene un crecimiento en su cuerpo, y ese crecimiento está en el pecho izquierdo. Eso es ASI DICE EL SEÑOR. [La hermana dice: “Aleluya”–Ed.]. Eso es verdad. [¡Aleluya! ¡Gloria! ¡Aleluya!] ¿Cree Ud. ahora? [¡Alabado Dios! ¡Aleluya!] Que ella sea el juez. Ud. dice: “Hermano Branham: Ud. pudiera haber adivinado eso”. No, no lo adiviné. Yo nunca he visto a la mujer. [¡Alabado el Señor!] Permitan que ella se quede allí un momento. Ud. es una persona fina. Su espíritu es fiel, como Ud. sabe, es bienvenido; Ud. está llena con el Espíritu Santo. [¡Aleluya!] Ud. no es de aquí. [La hermana dice: “Yo lo he estado por cuarenta... o treinta y ocho años”–Ed.]. Treinta y ocho años con el Espíritu Santo. Pero Ud. no es de esta ciudad. [No]. Ud. es de Fresno. [Correcto]. Correcto. Sra. Baucher, regrese a casa; [¡Alabado Dios!] Ud. está sanada; Jesucristo la sanó. Amén. Dios la bendiga, hermana. Váyase regocijándose en su camino. ¿Creen Uds.?
62¿Cómo está Ud.? Somos desconocidos el uno del otro. El Señor nos conoce a ambos, ¿no es así? Si el Señor Jesús me dijera sus problemas, ¿le creerá entonces Ud. a El con todo su corazón? Ud. no está aquí por Ud. misma. Ud. está aquí por alguien más. Y también Ud. viene de Fresno. Correcto. Y Ud. está parada por un... su amigo que tiene problemas mentales, por quien Ud. está orando. ¿No es correcto eso? ¿Cree Ud. que ahora lo va a encontrar diferente? [Sí]. Vaya encuéntrelo de esa manera, en el Nombre del Señor Jesucristo. Tengan fe en Dios.
63¿Cómo está Ud.? Somos desconocidos el uno del otro, pero el Señor Jesús nos conoce a ambos. ¿Cree Ud. que El puede revelar su problema? Eso le permitiría saber a Ud. que El la ama. Ud. es una Cristiana, una creyente, y es de San José. Correcto. Y Ud. está parada por alguien más. Ese es su esposo que está en un hospital para dementes. Correcto. Llévele ese pañuelo a él, no... Crea, ore que Dios se lo envíe a Ud. a casa sano. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén. Tengan fe en Dios.
64¿Somos desconocidos el uno del otro, señora? Sí somos. Espere un momento, algo diabólico pasó al lado de esta mujer; no estaba en ella. Era un espíritu oscuro. Eso no es el problema de ella. Ahora, alguien en la audiencia; espere un momento; aquí está. Es una jovencita sentada aquí teniendo una crisis epiléptica. Eso es verdad. ¿no es así damita? Levante su mano si eso es verdad. Muy bien, váyase a casa y crea, y eso la dejara a Ud. ¿Qué tocó ella? ¿Qué tocó esa pobre jovencita? Al Sumo Sacerdote. Eso no es el problema de la mujer. La mujer está sufriendo de una condición nerviosa. Eso es correcto, ¿no es así, señora?; esta señora aquí. También tiene un problema de la vejiga que la molesta. Eso es verdad, ¿no es así? Y Ud. también tiene un crecimiento que está bajo su brazo izquierdo. Eso es Correcto, ¿no es así? Váyase a casa y sea sana; Jesucristo la sanará, si tan sólo Ud. cree, con todo lo que está en Ud.
65¿Cree Ud., hermana? ¿Con todo lo que está en Ud.? Yo no la conozco a Ud. Nunca la he visto en mi vida. Somos perfectamente desconocidos. Hay una persona anciana que apareció aquí en ese momento: una visión. Veamos por un momento. El Señor Dios del Cielo sabe el secreto de cada corazón. La Biblia dice: “El–el Espíritu de Dios, y la Palabra de Dios es más cortante que una espada de dos filos, discerniendo los pensamientos de la mente”. Oh, es su madre por la que Ud. está orando. Correcto. Es su madre. Y ella no está aquí. Ni siquiera está en este estado. Ella está en un estado que es muy frío: Michigan. [La señora dice: “Amén”–Ed.]. Correcto. Ella tiene esclerosis múltiple. Correcto. Envíele ese pañuelo, mientras el Espíritu de Dios está sobre Ud.; tómelo y envíeselo a ella, y crea con todo su corazón, y ella sanará, si Ud. cree. Dios la bendiga, señora. ¿Creen Uds. con todo su corazón?
66Si Dios no lo ayuda, Ud. va a morir; Ud. sabe eso: cáncer. Ahora, sólo un momento, esa cosa horrible... Ahora, hay otro demonio aquí como ése dando alaridos. La mujer está sombreada con una sombra oscura, pero ese espíritu de cáncer está dando alaridos a algo más por ayuda; es otro cáncer, acostado en ese catre. El pensó que él podía escaparse con eso, pero no se escapó. Levántese, hermana. Tenga fe en Dios. Váyase a casa; sea sana. Ud. también, hermana. Cristo Jesús la sana. Alabemos a Dios por Su bondad. ¡Aleluya! ¿Qué tocó ella? Al Sumo Sacerdote.
67¿Cree Ud., señor?, ¿con todo su corazón? Si yo no le dijera nada a Ud., todavía creería que Ud. está sanado, ¿no creería Ud.? Váyase a casa; coma su cena; ese problema estomacal lo ha dejado, y Ud. puede irse a casa, y ser sano. Ud. tiene un corazón nervioso. ¿Cree Ud. que El lo sanó a Ud.? Siga su camino, regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor Jesús”, y sea sano. Venga, hermana. Es una condición sanguínea: anemia. [La señora dice: “Sí, señor”–Ed.]. ¿Cree Ud. que El la sanará? [Sí creo]. Siga su camino, regocijándose, y diga: “Gracias, Señor Jesús, por sanarme”. Cuando yo dije “cáncer” hace un rato, un sentir raro vino sobre Ud. La dejó; sólo siga adelante; siga ahora, en el Nombre del Señor Jesús. Diabetes. Pero crea con todo su corazón que la dejará a Ud. Váyase, créalo ahora. No dude. Nerviosismo, problema de mujer, también tiene un problema de corazón que la está molestando. ¿Cree Ud.? Váyase, crea en el Nombre del Señor Jesús.
68Tengan fe. ¿Lo creen Uds.? ¿Qué de Uds. allá sin tarjetas de oración? ¿Creen en Dios? Tengan fe en Dios. Toquen Su vestido. ¿Qué tocó allí aquella pobre mujercita muriéndose? Aquí está un hombre sentado muy atrás allá mirándome, tiene algo mal con su pierna, y problemas de senos nasales, sentado allá al final de los asientos. ¿Cree Ud., señor (muy bien), el de la camisa blanca? Póngase de pie y reciba su sanidad. Jesucristo lo sana. ¿Cree Ud.? Allá está una mujercita mexicana, sentada allá enfrente de mí, ahora. ¿Cree Ud., hermana? ¿Con todo su corazón, aquí? Problema de garganta. Tenga fe en Dios. Levántese y sea sana.
69¿Creen Uds. con todo su corazón? ¿Qué de Ud. señora? Somos desconocidos el uno del otro. Dios nos conoce a ambos, ¿no es así? Ud. está sufriendo de una condición nerviosa, muy nerviosa. Permítame decir algo también. Ud. es de la fe Católica. Correcto. Eso no tiene nada que ver con ello. Ud. ha venido aquí para creer que iba a ser sanada. Dios va a honrar... ¿Cree– cree Ud. que yo soy Su profeta, Su siervo? Ud. sí cree. Muy bien. Ud. ha venido con alguien más. Esa es aquélla sentada allá. Tiene una erupción por todo su cuerpo. Correcto. Ella también es Católica. Hay tres de Uds. que están juntas. La otra señora está sentada al lado de ella. Ella tiene algo mal con su pie. Ella también es Católica. Correcto. ¿Cree Ud. que yo soy profeta de Dios? Yo le digo algo a Ud. Ud. tiene un esposo que también está enfermo, la señora en este lado. El tiene problema de corazón, ¿no es así? Si eso es correcto, levante su mano. Dios las bendiga. Váyanse a casa; Uds. tres son sanadas. Váyanse a casa y crean en el Señor Jesús.
70Tengan fe en Dios. ¿Le creen Uds. a El?, ¿con todo su corazón? Entonces permítanme mostrarles a Uds. la gloria de Dios. Pongan sus manos los unos sobre los otros en estos momentos, mientras que todo el edificio está lleno con el poder de Dios. Pongan sus manos los unos sobre los otros. ¿No dijo esto el gran Cristo Santo, el que conoce el secreto del corazón: “Estas señales seguirán a los que creen”? Dios la bendiga, hermana. “Estas señales seguirán a los que creen: si ponen sus manos sobre los enfermos, ellos sanarán”. Oren por la persona que está sentada al lado de Uds.
71Señor Jesús, venimos en el Nombre del Señor Jesús, presentándolo a Dios nuestro Padre, pidiendo que sanes a los enfermos y a los afligidos. Permite que sea en esta noche, Señor, que cada persona enferma que está aquí en la Presencia Divina, pueda irse de este edificio en esta noche perfectamente normal y sana. Ellos tienen sus manos puestas los unos sobre los otros, mientras han estado aquí y han visto el poder de la resurrección de Cristo para sanar a la gente. Permite que sea así, Señor, que ellos crean desde esta hora en adelante, en el Nombre de Jesús.
72Y mientras tienen sus rostros inclinados sólo por un momento. ¿Habrá en la iglesia en esta noche, en este edificio, alguno que no conoce a Cristo como su Salvador, que le gustaría venir aquí al frente en estos momentos para confesarlo a El en la Presencia del Espíritu Santo, para tomarlo como su Salvador personal? ¿Vendrían mientras mantenemos nuestros rostros inclinados y cantamos la estrofa de esta alabanza? ¿Lo harán? “Casi persuadido”, mientras cantamos ésa, ¿vendrán aquí al frente, lo tomarán a El como su Salvador personal aquí en esta noche? Uds.... éste será un Día de acción de gracias que siempre recordarán. Uds. tendrán algo por lo cual estar agradecidos. ¿Vendrían mientras cantamos ahora? “Casi...” para creer; “Casi persuadido” a Cristo recibir; Parece ahora... (¿No se levantarán y vendrán aquí al frente sólo por un momento?) ... “Vete, Espí-... (¿Pudieran Uds. rechazar al Espíritu de Dios, quien está hablando a sus corazones en estos momentos? Ahora, no digan que no lo está haciendo, porque yo sé que sí lo está). ... día conveniente, a Ti te llamaré”.
73Con sus rostros inclinados ahora, escuchen. Cristo, el Hijo de Dios, Su Espíritu Santo (en la Biblia cuando El estuvo aquí, el Espíritu Santo morando en la plenitud de Su poder en el Hijo de Dios), hizo estas mismísimas cosas que Uds. ven hacerse en esta noche, o siendo hechas, mejor dicho. Uds.... El hizo estas cosas, prometió que en los últimos días, un poco antes que El viniera otra vez, que la Iglesia se levantaría en este mismo poder y haría la misma cosa. Cada lector de la Biblia sabe que Jesucristo prometió eso. Ahora, El no está preocupado tocante a qué iglesia Uds. pertenecen. El no está preocupado tocante a qué denominaciones Uds. van. El está preocupado tocante a Ud. como un individuo. ¿Lo han recibido a El como su Salvador personal, y han sido llenos con Su Espíritu? Si no lo han hecho, entonces deberían venir. Si lo han hecho, entonces no importa a qué denominación Uds. pertenezcan, Uds. todavía son de El. Pero que Uds.... Que el que... Jesús dijo estas palabras: “Que el que no naciere de nuevo, no entrará de ninguna manera en el Reino”. [El Hermano Branham parafrasea Jn. 3:5–Trad.].
74Ahora, depende de Uds. Aquí está El. Yo estoy dispuesto a orar. El está aquí presente. Todo el edificio está cargado con Su Presencia. La misma clase de servicio que se llevó a cabo en la Biblia, está llevándose a cabo aquí delante de sus ojos en esta noche. El mismo Jesús, las mismas acciones, los mismos frutos del Espíritu, todo; las mismas señales, las mismas maravillas, los mismos milagros, el mismo Espíritu, y una fotografía de El aquí delante de nosotros, y El se está probando entre nosotros. Lo estoy mirando directamente a El ahorita; aquí está. ¿Lo recibirán a El como su Salvador? Si lo reciben, vengan al frente cuando yo cante, sólo una vez más, ‘casi persuadido’, ¡la cosecha pasó!, ‘casi persuadido’, el juicio al fin viene”. ¿Lo cantarán conmigo?, y que cada persona que no... no está segura de su salvación, venga ahora. “Casi persuadido”, (¿No vendrán Uds.? El tiempo está desvaneciéndose). ¡...pasó! “Casi persuadido”, ¡el juicio al fin viene! “Casi” no te aprovechará; “casi”, ¡sólo es fallar! Triste, triste, ese lamento amargo, “casi, ¡pero perdido!”
75Ahora, con sus rostros inclinados, me gustaría hacerles esta pregunta: ¿Hay algunos aquí en el edificio en esta noche que les gustaría ser recordados en oración, que ni siquiera tuvieron el valor de venir al frente? Y esa última palabra... Aquí vienen dos hombres, guiando a una anciana, viniendo a recibir a Cristo como su Salvador. Algunos de los obreros, vengan al frente. Si–si Uds. en este edificio quieren ser recordados, para que no estén perdidos, “casi”, sino que tengan otra oportunidad, levanten su mano. Digan: “Yo debería haber ido”. ¿Levantarían sus manos? Yo quiero ver si hay algunos pecadores entre nosotros. Sean tantos así de... Testifiquen con sus manos levantadas, que Uds. deberían haber venido. Dios lo bendiga. Dios lo bendiga. Dios lo bendiga. Dios lo bendiga. Yo sabía que no podía estar errado, cuando el Espíritu Santo me dijo que hiciera ese llamado. Yo sabía que El no podía estar errado. ¿Ven? Yo lo sabía. ¿Hay otros que levantarían sus manos, dirían: “Ore por mí, Hermano Branham mientras Uds. están orando por esta querida mujer”? Dios la bendiga, señora. Dios lo bendiga, señor. Dios la bendiga, señora. ¿Ven? Dios lo bendiga, señor. Dios lo bendiga a Ud. Dios lo bendiga a Ud. Eso es... Dios lo bendiga. Correcto. El Señor lo bendiga a Ud., y a Ud. Y allá atrás, el Señor lo bendiga. Muy bien. Inclinemos nuestros rostros mientras oramos por ella.
76Señor Jesús, permite ahora que el Espíritu Santo, venga a esta pobre persona querida parada aquí. Que ella reciba eso que está pidiendo. Cuando estábamos haciendo el llamado a los pecadores, ella... oh, hizo que alguien la guiara al frente. Que ella reciba la bendición que ella ha pedido. Recuerda, Padre, a aquéllos allá en la audiencia que levantaron sus manos. Ellos saben que ellos deberían haber venido. Dales otra oportunidad, Señor. Yo pido que, no para ser malo, pero que ellos no tengan descanso en esta noche, o mañana en la noche, o en ninguna noche, hasta que ellos finalmente se rindan a Ti. Parece horrible orar de esa manera, Padre, pero Elías oró que ni siquiera cayera lluvia en la tierra hasta que la nación se arrepintiera, y por tres años y seis meses no llovió. Ahora, Padre, yo pido que estas personas quienes saben que ellos deberían recibirte, que Tú... Tú hablaste a sus corazones, pero el enemigo está tratando de detenerlos. Señor, que sea una desdicha para ellos, hasta que finalmente se arrepientan. Concédelo, Señor. Permite que no se pierdan, sino que en alguna hora gloriosa, quizás en la siguiente hora, antes que ellos dejen este mundo, que ellos otra vez tengan esa oportunidad dorada de recibir a Cristo, su Salvador. Concédelo, Señor.
77Perdona nuestros pecados. Bendícenos. Estamos agradecidos que... creemos en nuestros corazones que Tú has sanado a toda persona. Ver a esa mujer ligada a una camilla, acostada allá hace unos momentos, muriéndose, ahora está de pie, dándote alabanza a Ti; de muerte a vida, Tú la has traído a ella. Otros en el edificio: cuando Tú le dijiste a Tu gran Iglesia: “Estas señales seguirán a los que creen; si ellos ponen sus manos sobre los enfermos, sanarán”, estos creyentes pusieron sus manos los unos sobre los otros y han orado; ellos de seguro sanarán. Dándote gracias por todo lo que Tú has hecho, pidiendo que Tú estés con nosotros y nos bendigas en la parte que sigue de los servicios; te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
78Ahora, el Señor los bendiga. Pongámonos de pie mientras cantamos: “Yo le amo, yo le amo, porque El a mí me amó”. Todos juntos ahora. Uds. en el cuarto, Uds. parados allá para la fila de oración, regresen a casa, reclamen su sanidad; Uds. están sanos. Regresen a casa y digan: “Gracias, Señor Jesús, por mi sanidad”. Muy bien. Muy bien. Todos los que se sienten muy bien en su alma, levanten sus manos y digan: “Alabado el Señor”. [La congregación dice: “Alabado el Señor”–Ed.]. Muy bien. Todos juntos ahora. Yo le amo (levantemos nuestras manos a El), yo le amo, Porque El a mí me amó.... Dios los bendiga.