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~ BALSAMO EN GALAAD ~
1... llegué un poquito tarde otra vez en esta noche debido a otra emergencia: una mujer sangrando, muriéndose. Así que no tuve la oportunidad de entrar inmediatamente. Yo pensé que llegaría tarde, pero finalmente llegamos. Y anoche mientras estábamos hablando sobre este nuevo evento que viene, yo pudiera haber dicho tantas cosas más acerca de ello, de lo que ha estado... sucediendo, pero hubiera tomado mucho tiempo.
2Pero después de... Sabiendo esto; que el Señor había hablado hace tiempo acerca de... ah, me supongo que hace como unos tres o cuatro años (mi esposa, quien está presente ahora, podría saber exactamente la fecha; la tenemos escrita), que yo vi una visión de una carpa grande o–o algo, que estamos esperando tener algún día en donde podríamos venir a un lugar y quedarnos un largo tiempo. Si lográramos reunir a los ministros, y demás, para que todos los convertidos tuvieran hogares a dónde ir, y–y arreglar nuestras reuniones, para que no interfieran con los servicios regulares de las iglesias. Quizás no tener reunión el miércoles por la noche, y el domingo... tenerlo el domingo por la tarde en lugar del domingo por la noche en algún día que no interfiera con el resto de los servicios religiosos. Y durante un tiempo en el cual no hubiera avivamientos en los alrededores que están cerca. Podríamos quedarnos y podríamos tener enseñanza en la mañana, como clases ministeriales, y demás; luego en la tarde, enseñarles a los enfermos cómo aferrarse a su sanidad cuando ellos la reciben, y cosas como esas. Yo me voy a casa inmediatamente después de esta reunión aquí, con ese mismísimo propósito para mi tabernáculo.
3Ahora, entonces en esa visión, yo vi un pequeño edificio puesto allí en un rincón. Y esta Luz que estaba cerca de mí, fue y se posó sobre ese edificio, y una Voz habló y dijo: “Yo te encontraré allí”. Y yo no sé; yo–yo me he preguntando, después de eso que sucedió la semana pasada, o dos semanas son ahora, allá en–en Depauw, Indiana, con la Sra. Wright, si pudiera suceder otra vez aquí en la–en la iglesia, mientras esta reunión está en proceso. Me gustaría verlo. Y yo sé que me inspiraría, inspiraría a mis hermanos, y los inspiraría a todos en la audiencia. Eso haría sencillamente mucho para nosotros. Y estamos confiando y esperando anticipadamente que el Señor lo haga, porque El es bueno y lleno de misericordia. Le amamos con todo nuestro corazón.
4Y ahora, estamos confiando en esta noche que Dios salve a toda persona perdida, llene con el Espíritu Santo a todo aquel que no está lleno con el Espíritu Santo, y prepare cada corazón para Su Venida. Y yo creo que si entramos en esa condición, entonces seremos mejores súbditos para que sucedan estos grandes dones de Dios, por los cuales estamos esperando anticipadamente que surjan sobre nosotros; porque la Biblia dice que cuando primero cayó la bendición Pentecostal en el Día de Pentecostés, ellos estaban en un lugar y unánimes. Todo estaba exactamente listo, y fueron diez días que ellos habían estado esperando para que esto sucediera. Y luego, de repente sucedió. Y estamos esperando que no tengamos que esperar diez días. Yo espero que no pasen más de diez minutos cuando el Señor haga algo aquí por nosotros. Sin embargo, cada noche vemos Su gran mano poderosa moviéndose. Y estamos agradecidos con El por los privilegios que ahora tenemos en Su misericordia y en Su gracia. Yo le doy gracias por el privilegio que me ha dado de hacer todo para ayudar a Su pueblo. Y yo sé que mientras ayude a Su pueblo, yo ayudo a la causa, y eso es lo que el Señor quiere.
5Yo sé que al hacer algo por Uds., eso le agrada al Señor. Sería mucho mejor, y yo me sentiría mejor con Uds. si Uds. hicieran... dijeran algo muy agradable acerca de mi hijo que de mí, porque él es mi hijo. Y luego yo–yo me sentiría mejor acerca de ello. Uds. también se sentirían así acerca de sus hijos. Bueno, Dios piensa de la misma manera acerca de Sus hijos, porque El es un Padre, y El... nosotros somos Sus hijos. Y El quiere que Sus hijos tengan lo mejor que hay. Y estamos aquí para orar, y para aferrarnos juntamente con Uds. a–a las promesas de Dios, hasta que Uds. reciban el deseo de su corazón. Y sabemos que El se los dará a Uds. Si....
6La única cosa a lo que tenemos que elevarnos ahora es a una fe superior a la que hemos tenido, algo que... Uds. no pueden tener esa fe hasta que sepan perfectamente lo que Uds. están haciendo. Cuando Uds. entienden... Como Uds.... Uds. caminan. Uds. simplemente dicen: “Bueno, voy a casa. Voy a salir y prender el automóvil”. Todo eso es un acto de fe. “Mañana yo lo encontraré a Ud. en cierto lugar”. Todo eso es un acto de fe, porque Uds. simplemente lo han hecho tanto, debido a que es una rutina regular para Uds. Bueno, de esa manera son las cosas de Dios. Después que han confiado en El, y lo han observado hacer tantas cosas, al grado que llega a ser sólo como una rutina regular. Y yo pienso que esa es la condición en la cual la Iglesia estará un poco antes de la Venida del Señor. Así que el rapto simplemente acontecerá. Será una rutina regular de seguir las Escrituras y los planes de Dios.
7Su preciosa Palabra está abierta delante de nosotros. Antes de leer, quisiera hablarle a El juntamente con Uds. Inclinemos nuestros rostros en estos momentos. Y mientras tenemos nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados, me gustaría preguntar si hay algunos aquí en esta noche, que les gustaría ser recordados en esta oración, ¿levantarían su mano a Dios?, El sabrá exactamente de lo que Uds. tengan necesidad. Sólo díganlo en su corazón, y El sabrá todo al respecto. El Señor los bendiga.
8Nuestro Padre Celestial, este es uno de los privilegios más grandes que tenemos nosotros Cristianos, el saber que podemos inclinar nuestros rostros y hablar con Dios, con la promesa (por medio de Su Hijo, nuestro Señor), que si pedimos al Padre algo en Su Nombre, El nos lo dará. Y oh, cómo amamos el pensar de quién hizo esa promesa: Tu propio Hijo. Y sabemos que El es verdadero, y El es el Hijo de Dios nacido de virgen. Y Sus Palabras son igual como las Tuyas, porque Sus–Sus Palabras eran las Tuyas. Y pedimos, Señor Dios, mientras venimos a encontrarnos Contigo en esta noche en este servicio en el Nombre del Señor Jesús, sabiendo que Tú concederás nuestras súplicas y nuestras peticiones... Tú viste las manos de todos estos, Tu pueblo, quienes levantaron sus manos a Ti, teniendo una petición en su corazón. Sabiendo que Tú eres el Dios Infinito, pues Tú conoces cada petición. Y yo pido, Señor, que Tú contestes cada una de ellas, y les des el deseo de sus corazones. Recuérdalos, Señor, como Tus hijos. Ellos tienen necesidad, y Tú no les darías una serpiente en lugar de pan.
9Y pedimos que Tú bendigas a aquellos Señor, que no pudieron estar aquí en esta noche, que están encerrados en hospitales, y en clínicas de convalescencia, y tan enfermos que ni siquiera pudieron ser levantados de sus camas. Y yo te pido, Señor, que Tus misericordias les sean concedidas a ellos. Tú no eres un Dios que puede estar en un solo lugar, sino que puedes estar en todas partes contestando oraciones por todo el mundo a la misma vez. Pedimos que Tú los visites a todos ellos de una manera especial, por motivo de su fe en Ti. Yo pido en esta noche, Señor, que Tú aquí bendigas nuestros esfuerzos mientras nosotros estamos tratando de ver almas venir a Ti. Bendice a todas estas iglesias que están representadas, y a sus pastores. Que sus iglesias crezcan, y que ellos sean verdaderos mesoneros en el mesón, en donde nuestro Señor, en la parábola, le dio al mesonero dos denarios, y le dijo que si él necesitaba más, El le pagaría. Padre, la necesidad es tan grande en este gran hospital del pecado y de la enfermedad humana, al grado que estamos pidiendo por sólo un poquito más en esta noche, Señor, para ministrar más profundo, y para ministrar más eficiente. Y pedimos que Tú nos lo concedas a nosotros, Tus hijos. Pido en esta noche que no haya ni una persona enferma o débil en nuestros medios cuando se termine el servicio. Y que el pecador que está aquí en esta noche, que no te conoce en una experiencia de ser nacido de nuevo, que esta sea la noche en la que ellos sean llenos con Tu Espíritu. Bendice a cada uno, Padre, y bendice las Palabras mientras las leemos, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
10Me gustaría tomar y leer sólo un versículo de las Escrituras en esta noche, que se encuentra en Jeremías, el capítulo 8 y el versículo 22. Uds. que anotan las notas y–y las Escrituras, les daremos tiempo para que abran en esta Escritura. Jeremías, el capítulo 8 y el versículo 22, dice de esta manera: ¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico? ¿Por qué, pues, no hubo medicina para la hija de mi pueblo? Esta es más bien una Escritura muy fuera de lo común. Pero como Uds. saben, Dios está en lo que está fuera de lo común, y El hace cosas de una manera fuera de lo común. Y así que, podemos esperar lo fuera de lo común, cuando estamos lidiando con Dios.
11La pregunta fue hecha: “¿No hay bálsamo en Galaad? O, ¿no hay allí médico?” Pues si hay bálsamo en Galaad, y hay un médico, “¿por qué, pues, no hubo medicina para la hija de mi pueblo?” Dios estaba haciendo la pregunta: “¿Por qué?” Por lo general, cuando Dios hace un plan para la gente, o un camino de escape, y la gente rehúsa caminar en ese camino, entonces Dios hace la pregunta: “¿Por qué?”, porque todo lo que El podía hacer, fue provisto. Y la gente simplemente lo ignoró y se apartó de ello. Y entonces El pregunta: “¿Por qué es así?” Si El ha hecho Su parte, entonces el resto se nos deja a nosotros.
12Como una Escritura que está en mi mente referente a Ezequías [el Hermano Branham quiso decir Ocozías, 2 R. 1:2–Trad.], él era el hijo de Acab, quien fue el rey vil de Israel. Y cuando él murió, después de que él se había casado con una–una mujer pagana para ser su reina, Jezabel, quien había traído idolatría a Israel... Sin embargo, Acab era, como pensaríamos, algo como un creyente fronterizo. El sólo creía cuando el problema llegaba. Y tan pronto como ellos salían de él, entonces Acab se volvía otra vez a su idolatría. Después de su muerte, su hijo, Ezequías [Ocozías–Trad.], reinó en su lugar en Samaria, mientras Josafat reinó sobre Judá. Y él no reformó por nada en lo absoluto, sino que tomó la misma clase de posición que tomaron su padre y madre antes de él, de adorar a Baal-zebub, el dios de Ecrón. Entonces un día mientras él iba caminando en su palacio en Samaria, él se cayó por la ventana y se hirió. Y se puso muy enfermo. Y estaba tan enfermo, me supongo, al grado que los doctores no podían hacer más por él. Así que él envió a dos de sus siervos preferidos para ir a inquirir en otro lugar en donde estaba el dios Baal-zebub, para preguntar a Baal-zebub si él iba a sanar o no. Ahora, recuerden, él era un israelita, pero se había apartado de las promesas de Dios. Y cuando uno–uno que se supone ser Cristiano, o debía ser Cristiano, toma las actitudes que él tomó, no podemos esperar nada sino problemas.
13Así que mientras ellos iban en camino allá, el Angel del Señor vino a uno que estaba viviendo por Dios: Elías el Tisbita, el profeta. Allá en el desierto, en alguna parte, en su casita de adobe, el Angel del Señor entró en el cuarto, y dijo: “Ve allá y párate en el camino”. Como Uds. saben, Uds. simplemente no pueden esconder Sus pecados de Dios. El sabe todo respecto a Uds. Dijo: “Ve párate en el camino”. Y Elías fue, y se paró esperando que ellos pasaran por ahí. Y cuando ellos pasaron, él dijo: “Vayan y díganle al rey que los envió: ASI DICE EL SEÑOR, él no se va a levantar de esa cama. Y pregúntenle por qué él fue adonde Baal-zebub a consultar estas cosas. ¿Es porque, no hay Dios en Israel? ¿Es porque, no tiene El un profeta? ¿Es esa la razón que nosotros... que Uds. hacen eso, de ir adonde Baal-zebub?”
14Yo me preguntaría hoy, cuando yo pienso de esta nación afectada con locura, enloquecida de placer en la que estamos. ¿Por qué nos tornamos a beber, y a apostar, y a fumar, y a comportarnos de la manera que lo hacemos para encontrar placer?, ¿es porque no hay placer en la casa de Dios? ¿Es porque no hay gozo en servirle al Señor, que tenemos que apaciguar ese deseo precioso en nuestro corazón con las cosas del mundo? Yo me pregunto qué sucederá cuando Dios nos requiera en el Día del Juicio y nos pregunte: “¿Por qué fuimos a tales cosas como esas por placer?”; cuando el placer del Cristiano está en el Señor, El tiene gozo indecible y lleno de gloria para Sus creyentes. ¿Por qué anhela el mundo ir tras cosas como esas, para tratar de satisfacer sus anhelos con las cosas del mundo?; el gozo del Señor es para el pueblo de Dios: reuniones de oración chapadas a la antigua, el Espíritu sobre la Iglesia. Yo era un pecador, e hice todo lo que podía hacer en el mundo. Traté muchas cosas que yo no podía hacer. Pero quiero decir esto: que todo de ello puesto junto, nunca me dio la satisfacción como la de un momento en la Presencia del Señor Dios. Todo es falso e imaginario. Sólo hablan (esos placeres momentarios de pecado), sólo hablan de que hay una consolación y satisfacción y placer verdadero, placer perdurable en el Señor. ¿Y por qué la Iglesia del Dios Viviente tendría que recurrir a tales cosas como esas para encontrar placer? Nuestro placer es sirviéndole al Señor.
15Y él dijo: “Ve dile que él no se va a levantar del lecho, sino que va a morir allí mismo”. Y eso es exactamente lo que sucedió. Me gustaría citar que cuando estos mensajeros regresaron y le dijeron al rey que ellos se habían encontrado con un hombre en el camino que les había dicho así de esa manera, él dijo: “¿Cómo se miraba él?” El no tenía su cuello volteado y no estaba vestido con ropas clericales. Pero dijo: “El era velloso, y tenía un pedazo de piel ceñida sobre él”. El dijo: “Era Elías el Tisbita”. No importa cuánto odien al siervo de Dios, cuando él viene con ASI DICE EL SEÑOR, ellos saben que eso es la Verdad. La nación sabe hoy que el Espíritu Santo y el poder de Dios es la Verdad. Ellos voluntariamente se desvían de ello, y Dios va a pedir una razón de porqué. “¿Por qué te fuiste a esas cosas? ¿Por qué te fuiste al mundo y a la condición desenfrenada en la que está?”
16América está completamente enloquecida en placer. La gente se priva en casa los miércoles en la noche, de su reunión de oración, para mirar un cierto programa de televisión, para escuchar algunos chistes que alguien dice. Bueno, yo pienso entonces, que si la iglesia se mete en esa situación, verdaderamente necesita un avivamiento. Necesita algo para regresarla al verdadero gozo del Señor. Igual como un hombre que muriera en los escalones de la puerta de entrada del doctor, de una enfermedad de la cual el doctor tenía la medicina, el remedio para la enfermedad. Un hombre pudiera quedarse allí en los escalones de la puerta de entrada del doctor, y morir allí, porque él rehúsa tomar el remedio. Si el doctor tiene el remedio para esa enfermedad, y el hombre llegó tan cerca a ello, al grado que él se queda en los escalones de entrada de su puerta hasta que muere, Uds. no pueden culpar al doctor, porque el doctor tenía el remedio. Pero Uds. tienen que culpar al paciente por no tomar el remedio.
17De esa manera fue con Ezequías [Ocozías–Trad.]. No fue porque no había un profeta; no fue porque no había un Dios en Israel; fue debido a la terquedad del rey. El lo odiaba, porque lo reprendía, y reprendía sus pecados. Y él lo odiaba. Era su propia condición egoísta, la razón que él tuvo que ir a un–un médium o a un espiritista para inquirir si él viviría o no, es porque él odiaba la manera del Señor. De igual manera Ud. no puede culpar al Señor. Igual que Ud. no pudiera culpar al doctor. Uds. pueden decir: “Bueno, mire, si–si el doctor tiene el remedio, y es para la enfermedad que Ud. tiene, y luego Ud. rehúsa tomar ese remedio, entonces no culpe al doctor”. De igual manera es con el Señor. El tiene un remedio para todas estas cosas. El tiene un remedio para el pecado. Y si un hombre rehúsa tomar el remedio, no culpe a Dios. Es la terquedad del paciente. Dios tiene gozo indecible para el creyente. El tiene poder ilimitado para el creyente. El tiene sanidad, salvación. El tiene gloria; El tiene bondad; El tiene misericordia. Pero si el sujeto rehúsa recibir el remedio para el pecado, y el remedio para deshacerse de todo su odio y malicia, no culpe a Dios; porque está a su alcance. Uds. pueden recibirlo. Uds. dicen: “Bueno, si tan sólo tuviera fe”. Se les ha dado fe a Uds., es suya. Dios la tiene allí al alcance de su ser en esta noche, fe para cualquier cosa. Dios lo prometió.
18Las medicinas. ¿Cómo encuentran ellos las medicinas? La primera cosa que ellos hacen para encontrar la medicina, juntan algunas clase de–de drogas, y experimentan con ellas en un laboratorio hasta que encuentran cómo dar la medicina que tratará de matar un germen en un cuerpo humano. Y luego ellos cogen un conejillo de indias, y le transmiten una cierta enfermedad, luego inyectan el suero o la toxina en este otro conejillo de indias, y ven cómo reacciona. Si el conejillo de indias se recobra, muy bien, entonces se lo empiezan a dar a seres humanos. Y algunas veces actúa y algunas veces no. Pero primero es probado en un conejillo de indias para saber si va a actuar o no. Pero no siempre actúa en seres humanos. Uno no puede estar muy seguro de eso, porque la medicina que ayudaría a uno, pudiera matar al otro. Pero hay una cosa en la cual Uds. sí pueden estar seguros, que el Bálsamo de Dios que El tiene en Galaad, curará todo lo que El dijo que curaría. Uds. no tienen que preocuparse acerca de eso. Las medicinas pudieran fallar, pero el Bálsamo de Dios no puede fallar, porque ha sido probado.
19Y luego, Uds. oyen decir tanto hoy que la enfermedad del corazón, es la enfermedad mortal número uno de la nación. Yo no creo eso. Yo creo que la enfermedad del pecado, es la enfermedad mortal número uno de la nación. Tenemos los mejores doctores que jamás hemos tenido, tenemos las mejores medicinas con las que jamás hemos practicado, los mejores hospitales que jamás hemos tenido, y más enfermedades que jamás el mundo haya tenido, y es porque tenemos más pecado que jamás el mundo haya conocido. Eso es. Pecado es incredulidad. La razón que la gente está en las condiciones hoy, y toda clase de enfermedades brotando de las que ellos no saben nada al respecto, es debido a la manera que viven. Y ellos viven en incredulidad. Dios envía Su misericordia y Sus mensajeros por toda la tierra, predicando sanidad Divina, y la gente se ríe en la presencia de ello y dice que no hay nada en ello. El envía el Espíritu Santo para quitar el pecado de un hombre, y ellos los clasifican como un montón de idiotas. Entonces Dios les va a preguntar: “¿Por qué lo hicieron?” Y vamos a tener que responder en aquel Día por la actitud que tomamos hacia Su Espíritu Santo y Sus promesas. Pecado es incredulidad. Cualquier hombre que no cree es un pecador. El pudiera ser... cantar como un arcángel en una iglesia. El aun pudiera ser un–un diácono en una iglesia o alguna otra cosa. Pero si el hombre no cree la Palabra de Dios, él es un pecador. “El que no creyere ya está condenado”.
20Y sólo miren al mundo crítico hoy en contra de los poderes y el–el Evangelio de Jesucristo. Piensen de nuestra nación hoy: cuán crítica, cómo el pecado está entrando por todos lados. Y sin embargo, vamos a la iglesia. Oh, somos gente muy religiosa porque vamos a la iglesia. Y así también era Israel. “Pero hay camino que al hombre le parece derecho, pero a su fin es camino de muerte”. Ahora, tenemos una verdad que Jesucristo salva de todo pecado, que la Sangre de Jesucristo santifica al creyente, llena al creyente con el Espíritu Santo. Hay bastante Toxina, pero la gente está rehusando tomarla. Y esa es la razón que tenemos las cosas de la manera que las tenemos ahora.
21Yo encuentro gente todo el tiempo que me dice: “Hermano Branham, simplemente no puedo evitar el fumar”. Yo me encontré a una mujercita aquí no hace mucho tiempo, y ella estaba en un restaurante. Y la pobre mujercita se miraba como que ella tenía tuberculosis para empezar. Y porque los anuncios decían que ella estaría delgada si fumaba... ¿Se dan cuenta que únicamente es la muerte en Uds. la que les hace eso? ¿Se dan cuenta que Uds. mismas se están matando al hacer eso? Ella dijo: “Simplemente no puedo evitarlo. Tengo que hacerlo”. No, ella no tiene que hacerlo. La razón que lo hace, es porque ella rehúsa la Toxina. Hay un Bálsamo para eso. Un hombre me dijo, un Cristiano (se supone que es), que él tenía tal hábito de que no podía volver su cabeza de las mujeres. Yo dije: “Es su propia culpa”. El dijo: “Simplemente no puedo evitarlo”. Yo dije: “Ud. rehúsa la Toxina. Eso es todo. Dios puede santificar ese espíritu de Ud. que está en tal aprieto y en tal condición”. Dijo: “Bueno, sólo mírelas en la calle”. Yo dije: “A mí no me interesa lo que ellas son, Ud. no tiene que mirarlas. Si Dios le da a Ud. el Espíritu Santo, Ud. mirará algo mejor que eso, algo más elevado, algo más grande que eso”. Es porque ellos rehúsan tomar la Toxina.
22La gente rehúsa el nuevo nacimiento. A ellos no les gusta el pensar de ser nacidos de nuevo. Y algunos de los maestros modernos enseñan que el nuevo nacimiento es ir allá y aceptar el compañerismo con la iglesia, que ese es el nuevo nacimiento. Eso está errado. El nuevo nacimiento es un nacimiento, exactamente lo que dice que es: es ser nacido de nuevo. Cualquier hombre sabe que cualquier nacimiento es una asquerosidad, ya sea en un establo, ya sea en un montón de paja, ya sea en un– un cuarto decorado de hospital, en donde sea, es una asquerosidad, cualquier nacimiento. Y en el nuevo nacimiento no hay una excepción no es–no es diferente. Allí... Es una–es una asquerosidad. Cuando un hombre es nacido de nuevo, El lo hace a él hacer cosas que no pensaría que iba a hacer. Pudiera hacerlo a Ud. chillar, y lloriquear, y alborotarse. Pudiera hacer que Ud. haga cosas que no pensaba que haría, pero trae nueva Vida. Esa es la cosa principal, es nueva Vida. A mí no me interesa en qué nivel tenga que encontrarlo, yo quiero un nuevo nacimiento y una nueva Vida. A mí no me interesa si somos clasificados como aleluyas [santos rodadores, nombre ofensivo–Trad.] o lo que sea; yo quiero una nueva Vida. Y una nueva Vida sólo puede venir cuando la muerte viene al creyente, o mejor dicho al incrédulo.
23Ahora, tomemos un grano de maíz, plantémoslo. Pueda que sea un grano de maíz hermoso, que está todo pulido y que se mira muy bonito. Pero mientras permanezca en esa condición, eso es todo lo que siempre será: un grano de maíz hermoso. Algunas veces nos unimos a la iglesia, hay muchas cosas hermosas en ella, y demás. Quizás tratamos de hermosearnos nosotros mismos para ir a la iglesia, adquirir una y otra cosa nueva para usar en la iglesia. ¿Eso es todo lo que significa la iglesia para Uds.? Entonces yo estoy convencido que necesitan un nuevo nacimiento. Eso es exactamente correcto. Ese grano de maíz nunca producirá una nueva Vida, a menos que el grano viejo se pudra. Y una persona que va al altar, no puede ir allá y arrodillarse y levantarse, y decir: “Bueno, yo tengo un nuevo nacimiento”. Ud. tiene que quedarse allí hasta que todos sus pensamientos propios y todas sus cosas mundanas se hayan podrido e ido de Ud.: muerto, y podrido, y se han ido de Ud. Entonces el nuevo nacimiento sucede. Oh, Ud. pudiera babear y tartamudear, y babear como un caballo comiendo trébol, pero Ud. saldrá de allí en una nueva condición con un nuevo nacimiento, y Algo en Ud. que está vivo, y que lo ha hecho algo diferente de lo que era. Cuando entra el nuevo nacimiento... no puede venir hasta que haya una muerte primero. Y la gente no quiere morir. Ellos no–no quieren la dirección simple del Espíritu Santo. Ellos quieren tomar su propia idea de ello. Ud. no puede pensar sus pensamientos, Ud. tiene que pensar los pensamientos de El: “Que la mente que estuvo en Cristo esté en vosotros”. Amén. El piensa los pensamientos de Dios; le trae las bendiciones de Dios, el poder de Dios a Ud. Y hará de Ud., una asquerosidad, por lo que al mundo respecta, pero traerá nueva Vida. Traerá una Vida resurrectiva. Traerá nuevos pensamientos. Traerá una nueva persona. Traerá una nueva fe. Lo traerá de muerte a Vida.
24El nuevo nacimiento, no importa cuán asqueroso se mire, cuánto Ud. tenga que chillar y berrear y alborotarse en el altar, o lo que Ud. tenga que hacer, todas las cosas innecesarias que Ud. piensa que no haría, lo hará hacer. Todo su orgullo y el no querer que se le lave el maquillaje de su cara, pues algunas lágrimas pudieran hacerle eso a Ud. Correcto. Pero... hará que Ud. se mire toda asquerosa, pero Ud. saldrá de allí una persona diferente, nacida del Espíritu de Dios, una nueva criatura en Cristo Jesús. Les hará algo a Uds. Hombres, los hará que dejen ese puro, los hará que dejen ese cigarrillo, esa botella. Los limpiará a Uds. Ud. dice: “Bueno, no hay daño en eso”. Quédese allí lo suficiente, y salga y dese cuenta si hay algún daño en ello. Permita que la nueva Vida se ancle, vea lo que la vieja vida... Ud. se pudrirá a esas cosas. Esos cigarrillos, y tabacos, y whisky, y cosas del mundo se pudrirán de Ud. Sencillamente Ud. no se queda lo suficiente. Quédese allí hasta que Ud. esté totalmente muerto. Entonces después que esté muerto, quédese allí hasta que se pudra, no hay posibilidad de rejuvenecerse otra vez. Esa es una palabra horrible, pero es la verdad. Ud. no tiene que conseguir un diccionario Webster para buscar eso, porque sólo es una predicación sencilla y sin arreglos. Y... Pero lo salvará, hermano; se lo digo. Me salvó a mí. Y yo sé que salvará a cualquiera que la acepte en esa base y se aferre a Dios y diga: “Yo lo creo”. Quédese allí, y habrá algo que suceda en su vida. Un cambio vendrá sobre Ud. que todos los que lo conocen sabrán que algo le sucedió a Ud. Ud. no tendrá que decirles, ellos lo verán en Ud.; su esposa lo verá en Ud.; sus hijos lo verán en Ud.; sus vecinos lo verán en Ud.; Su jefe lo verá en Ud. Todos lo verán en Ud. porque Ud. estará sellado, marcado. Ud. no vivirá ya más según su propia lujuria; Ud. está muerto., Ud. esta enterrado, Ud. es una nueva criatura en Cristo.
25Hubo un tiempo en este país cuando no tenían toxina para la viruela. Mucha gente murió de la viruela. Pero no hay excusa hoy. Hay bastante toxina para la viruela. Y ellos tienen para otras enfermedades. Hubo un tiempo que el... que no había mucho de una–una Toxina para el pecado, pero ahora sí hay. Hay bastante Toxina para el pecado. Bajo el antiguo pacto, allá en el tiempo del Antiguo Testamento, había una sombra o un tipo: ese era que ofrecían un cordero por el pecado. Ahora, cuando el cordero moría, la sangre era derramada, la célula de sangre se rompía, el espíritu que estaba en el cordero no podía regresar en el creyente. Cuando un hombre pecaba en el Antiguo Testamento, él iba y ponía su mano sobre un cordero. Y el sacerdote degollaba al cordero. Y a medida que el animalito se estaba muriendo, pateando, balando, la sangre roja bañando su lanita blanca, el pecador mantenía su mano... sus manos en el cordero hasta que quedaba inmóvil y estaba muerto, comprendiendo que ese cordero había muerto en su lugar. El estaba pesaroso de que el animalito tuvo que morir por sus pecados. Pero sin embargo el espíritu de ese cordero no podía regresar sobre el creyente. Por lo tanto, había memoria del pecado continuamente. Pero cuando un hombre va y por fe pone sus manos sobre la cabeza de Jesucristo, y siente los dolores del pecado del que murió por él en el Calvario, y las laceraciones y los–y los escupitajos sobre Su rostro, y las espinas sobre Su frente, y puede ver lo que Jesucristo hizo por él, y lo acepta sobre esas bases, el Espíritu de Dios regresa en los creyentes. Mata la mera naturaleza de pecado en él. Lo hace a él una nueva criatura. El no puede continuar como él era, porque es una nueva criatura.
26Ahora, todos esos corderos fueron una sombra, o un peldaño, apuntando hacia un tiempo cuando Dios enviaría la verdadera Toxina. Así que Dios nunca escogió un conejillo de indias, ni tampoco El escogió algo más. Sino que El probó el suero en Su propio Hijo. El Hijo nacido de virgen descendió a la tierra, y Dios le dio a El la Toxina, la prueba de la Toxina. Sucedió en la ribera del Jordán cuando El tenía treinta años de edad. Juan dio testimonio después que él lo bautizó, dijo: “Yo vi al Espíritu de Dios descendiendo como una Paloma, y se posó sobre El”, y fue lleno con la Toxina de Dios. Y El lo probó y soportó la prueba. El caminó delante de enfermedades, y las enfermedades se desvanecieron ante El. El caminó delante de los inválidos, y los inválidos caminaron. Y cuando El fue puesto a prueba, cuando ellos escupieron en El, lo azotaron en la espalda, lo acosaron, tratando que se encolerizara, El dijo: “Yo pudiera hablarle a Mi Padre y El me enviará directamente doce legiones de Angeles”. Pero ¿cuál era el problema?, ¿por qué no lo hizo El? La Toxina estaba tomando efecto.
27El fue puesto a prueba. De allí El fue al Calvario: escupitajos de burla por todo Su rostro; Su rostro sangrando en donde ellos le habían arrancado la barba a manos llenas de Su rostro; golpeado, cuando El podía haber hablado una palabra y hubiera cambiado toda la cosa. Pero la Toxina tomó efecto. El murió. El traía los pecados del mundo. Todo pecado que iba a haber en el mundo fue puesto sobre El. Bajo esa carga de pecado, con todo el peso del pecado puesto sobre El, El murió. Murió de tal muerte, al grado que el sol se ocultó a medio día. Murió de tal muerte, al grado que las estrellas no brillaron. Murió de tal muerte, al grado que la luna no brilló. Murió de tal muerte, al grado que la tierra tuvo una postración nerviosa; se sacudió tan fuerte con escalofrío, al grado que las rocas se desprendieron de las montañas. El murió de una muerte que nadie podía morir. La Toxina tomó efecto. Y cuando El murió, Su alma fue al infierno, porque traía los pecados del mundo sobre El. Y El estuvo en el infierno por tres días. Pero temprano en la mañana de Pascua, la Toxina empezó a actuar. El se levantó al tercer día, y apareció aquí en la tierra otra vez. Y El dijo: “Porque Yo vivo, vosotros también viviréis”. La Toxina actuó en las tentaciones. La Toxina actuó en cada prueba. La Toxina actuó en la muerte. La Toxina actuó en la sepultura. La Toxina actuó en la resurrección.
28Entonces El le dijo a Sus discípulos: “Yo quiero que Uds. sean inoculados con Ella. Y Yo los estoy enviando a Uds. con un botiquín para que vayan a todo el mundo e inoculen a cada uno que creerá”. Hay un Bálsamo en Galaad. Ciento veinte subieron a un aposento alto, y cerraron las puertas, y atrancaron las ventanas. Ellos se quedaron allí diez días esperando que sucediera. Mientras estaban en un lugar, unánimes, de repente vino un estruendo del Cielo como de un viento recio que soplaba. Era el Bálsamo de Dios descendiendo. Cuando El los tocó en el aposento alto, lenguas repartidas se asentaron sobre ellos como de fuego. Salieron a las calles. Ellos tenían los resultados. Mostraron que habían sido inoculados. Mostraron que algo había sucedido. Todo el temor, y las cosas que tenían, se les desvanecieron, tan pronto como ellos recibieron la inyección de la Toxina de Dios del Espíritu Santo, que fue vertida sobre ellos. Los hizo babear, tartamudear, actuar como un montón de gente borracha, pero ellos estaban recibiendo nueva Vida. Dios estaba poniendo Su Vida dentro de esos ciento veinte. Ellos gritaron, aclamaron, hablaron en lenguas, corrieron, ellos– ellos actuaron como gente borracha porque fueron inoculados. Fueron inoculados en contra de los estilos del mundo.
29Eso es lo que le pasa hoy a la iglesia Pentecostal: se ha vuelto muy a la moda; es mucho como el mundo. Lo que necesitamos es que se nos quite mucho de eso de nosotros. Necesitamos que otra inoculación Pentecostal del Espíritu Santo nos quite el almidón de la iglesia Pentecostal. Correcto, mi querido hermano, hermana. Eso es verdad. Necesitamos una inoculación, una nueva inoculación del Espíritu Santo. Y era... “Oh”, Ud. dice: “Eso sólo fue...” Alguien nos dirá: “Eso sólo fue únicamente para los apóstoles. Ellos eran los únicos que recibieron la Toxina”. Oh, no. No. El dijo: “¿No hay bálsamo en Galaad? ¿O es que no hay médico allí?” Oh, sí, ellos tuvieron un médico. Seguro que lo tuvieron. El Dr. Simón Pedro se paró en el Día de Pentecostés. Y la gente dijo: “Nos gustaría recibir esto también”. El dijo: “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo”. ¿Qué? “Porque la promesa es (¿para quién?, ¿cuánto tiempo va a durar esta prescripción?), para vosotros y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”, serán inoculados. ¡Aleluya! No con un apretón de manos, no con tener el nombre en un libro, sino que por un viento recio que sopla, que viene desde el Cielo, que llena el alma con inoculación, que quita el pecado de Uds., quita el mundo de Uds. Ellos salieron como personas nuevas, inoculadas, llenas con el Espíritu Santo. Es la promesa de Dios.
30“¿No hay bálsamo en Galaad?” ¿No hay Espíritu Santo hoy? ¿No hay...? ¿Qué dijo Jesús? “Estas... Id por todo el mundo, e inocúlenlos”, en otras palabras: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio. El que crea y sea bautizado será salvo”. Y después que estén inoculados, ellos mostrarán que están inoculados. Uds. saben, hay algunos efectos secundarios de ello. Amén. Hay efectos secundarios. Como Uds. saben, si Ud. es inoculado para algo como difteria o algo, y no hay alguna reacción, bueno, su inoculación no tomó efecto. Y si Ud. va al altar y dice: “¡Bendito el Señor, yo creo que yo lo recibí!”, su inoculación todavía no ha tomado efecto. Si Ud. se regresa y empieza a fumar y a beber, haciendo las cosas que Ud. hacía, su inoculación todavía no tomó efecto. Si Ud. puede sentarse en reuniones como las que Ud. ve ahora, como las que ha visto esta semana, cuando el Espíritu Santo se está moviendo, obrando, y Ud. no puede esperar más para salir y decir: “No hay nada en eso”, su inoculación todavía no tomó efecto. Correcto.
31Jesús dijo: “Estas señales los seguirán”, después que estén inoculados. “En Mi Nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes, beberán cosas mortíferas, pondrán sus manos sobre los enfermos. Estas señales seguirán” a los que han sido inoculados. Hermano, hermana, hay bastante de Ella aquí. La casa está llena de Ella. El cuarto está lleno de Ella. Mi corazón está lleno de Ella. Otros corazones están llenos de Ella. Hay Bálsamo en Galaad. No hay necesidad de que la hija de la Iglesia de Dios esté postrada enferma con pecado. No hay necesidad de incredulidad en la iglesia. Deberíamos tener todo eso afuera. Con estas cosas nuevas que Dios nos está enviando, pudiéramos alcanzarlo y agarrarlo, y decir: “Amén”, e irnos con él. Hay bastante Bálsamo en Galaad. ¿Lo creen Uds.?
32Inclinemos nuestros rostros sólo por un momento. Amado Padre Celestial, venimos a Ti tan humilladamente como podemos. Sabemos que hay Bálsamo en Galaad. Sabemos eso–eso, porque en un tiempo éramos pecadores y ahora hemos sido salvos por Tu gracia. En un tiempo nunca hubiéramos entrado por una puerta como ésta, pero ahora es gozo indecible y lleno de gloria el entrar en una reunión de gente en donde el Espíritu Santo está cayendo. En un tiempo estábamos ciegos, pero ahora vemos. Oh, te amamos, Señor. Y sin duda que hay bastantes aquí de la misma manera. Y Padre, quizás haya aquellos que no saben lo que verdaderamente... para recibir el Espíritu Santo, sacrificar sus propias maneras, y dejar que el Espíritu Santo tome control, para guiarlos, y para enseñarles, y para darles dulces bendiciones, para hacerlos que se aparten de las cosas del mundo, y para sostenerlos en la hora de tentación para que ellos no pequen. Muchos no saben eso, Padre. Muchos son iracundos. Muchos son lujuriosos, el pueblo que es llamado por Tu Nombre. Yo pido Padre, que en esta noche Tú escuches mi oración, y derrames Tu Espíritu en medio de este pueblo, para que toda persona aquí sea tan llena con el Espíritu de Dios, al grado que santifique su alma tan completamente, que no haya ya más contrariedad en su corazón, no haya ya más incredulidad allí, que sea llena con Tu Espíritu, corazones llenos de amor, ardiendo con fe y deseos. Concédelo, Señor. En el Nombre del Señor Jesucristo, lo pedimos. Amén.
33Yo sé que eso suena rudo, y las expresiones de inoculación, pero eso es exactamente lo que es. “¿No hay bálsamo en Galaad; no hay médico allí?” Seguro que hay, mírenlos. Hay bastantes médicos. Hay bastante Bálsamo aquí. La casa está llena en esta noche. La Presencia de Dios está aquí. Las cosas buenas, la bondad y la misericordia de Dios están aquí. Entonces, ¿por qué querríamos algo más? Pues Su Bálsamo está aquí; Sus médicos están aquí. Entonces, ¿por qué el pueblo todavía está enfermo? ¿Por qué la hija de Mi pueblo todavía está enferma si...? ¿Cuál es la causa? Porque sólo... Uds. deben alcanzarlo y recibirlo. El Espíritu Santo está aquí. ¿No creen Uds. eso? Yo puedo probar eso. Yo lo sé. ¿Qué hace a estas personas...? A Uds. que no tienen el Espíritu Santo, ¿qué viene sobre aquellos que hace–hace a sus almas gritar por unos cuantos momentos? Es un bautismo, Algo que viene sobre ellos y que llena sus corazones con poder, y bondad, y misericordia. Y el Espíritu Santo los hace levantar sus manos y gritar a voz en cuello. Ellos no pueden retenerlo más. ¿Qué es? Es el Bálsamo. Es el–el–el Bálsamo para sus almas que les hace saber que ellos han pasado de muerte a Vida.
34¿Cuántos aquí en el edificio en esta noche serían honestos delante de Dios y dirían: “Yo nunca he recibido una experiencia tal como esa. Yo nunca he experimentado una verdadera muerte y el ser nacido de nuevo, Hermano Branham. Yo soy honesto con Ud. Yo soy honesto con Dios. Yo nunca–nunca lo he experimentado”? ¿Levantarían su mano, serían así de honestos, dirían: “Yo nunca he nacido de nuevo. Yo no sé...”? Dios la bendiga, jovencita. Eso es magnífico que Ud.... Dios lo bendiga a Ud. allá atrás, señor. ¿Otro? Yo sólo voy a preguntarles eso a Uds., así que sean honestos delante de Dios. Miren: Uds. deben serlo. Uds. tienen que serlo. Si Uds. esperan que el Cielo alguna vez sea su Hogar, deben ser honestos con Dios. Párense por El. Salgan y muestren sus colores. No tengan miedo.
35Aquí hace tiempo, un notable evangelista, (hace como unos cincuenta o sesenta años), que se llamaba Daniel Greenfield, él recorrió los Estados Unidos teniendo avivamientos. Y él tuvo grandes avivamientos por dondequiera. Y cuenta la historia, que una noche él se fue a dormir, y él soñó que había muerto y que fue al Cielo. Y dijo que mientras estaba parado cerca de las puertas, él estaba esperando, y pensó: “Bueno, yo entraré en ese gran Lugar de Dios, para... porque he predicado el Evangelio, y yo–yo he ganado almas para Cristo, y se me atenderá”. Y mientras él estaba parado allí, Alguien vino a la puerta y dijo: “¿Quién se ha acercado a este Lugar Santo?” El dijo: “Yo, Daniel Greenfield, de los Estados Unidos de América, un evangelista”. “¿Cómo dijo Ud. que se llama?”, vino la Voz de adentro. “Daniel Greenfield”. “El regresa adentro y mira en los libros”, como dice su sueño, “salió y dijo: ‘Señor, lo siento. No puedo encontrar su nombre aquí en ninguna parte. Yo–yo no lo puedo encontrar en estos libros’”. “Oh”, él dijo: “Ud. debe estar equivocado”. Dijo: “Yo fui un ministro, un evangelista”. El dijo: “Señor, no hay nadie aquí registrado con el nombre de Daniel Greenfield”. El dijo: “Bueno, ¿qué haré?” “Bueno”, él dijo: “Si Ud. desea, puede apelar su caso al gran Trono Blanco: El Juicio”. El dijo: “Bueno, si eso es todo lo que puedo hacer, eso es todo lo que tendré que hacer, me supongo”.
36Así que él dijo que fue llevado, como dice su sueño. Dijo que él iba muy velozmente por el espacio. Dijo: “De repente, la velocidad empezó a disminuir porque él entró en una Luz; iba más despacio y más despacio a medida que la Luz se hacía más brillante y más brillante. Finalmente él se paró, en su sueño”. Y él dijo: “La Luz no estaba viniendo de algún cierto lugar, pero él estaba parado en medio de toda esa Luz”. Y dijo que él pensó, “¡Oh, qué Lugar para estar!” Y dijo que él oyó una Voz que vino, que era muy severa, y dijo: “¿Quién se acerca a Mi Juicio Divino?” Y él dijo: “Yo, Daniel Greenfield, un evangelista. Se me dijo en las puertas que yo no podía entrar. Así que yo he venido a pararme delante de Tu justicia, Señor, a Tu gran Trono Blanco”. El dijo: “Yo te secaré... te juzgaré entonces, Daniel Greenfield, por Mis leyes”. El dijo: “Daniel Greenfield: ¿Dijiste alguna vez una mentira?” El dijo: “Yo pensé que había sido veraz. Pero mientras yo estaba parado en la Presencia de esa Luz”, él dijo, “había muchas cosas que recordé que yo dije, que no eran exactamente la verdad”. El dijo: “Sí, yo he mentido”. El dijo: “¿Robaste alguna vez, Daniel Greenfield?” El dijo: “Yo pensé que si había sido algo, era que había sido honesto”. “Pero”, él dijo: “En la Presencia de esa Luz....”
37Ahora, hermano, hermana, eso sólo fue un sueño. Pero eso también es la verdad. Cuando Uds. se paren en la Presencia de esa Luz de Dios, van a haber muchas cosas de las que Uds. pensarán, que quizás Uds. no están haciendo ahora. Eso va a ser un momento aterrador en el Juicio del Trono Blanco de Dios. El dijo: “Oh, yo pensé que había sido honesto, pero”, dijo, “yo recordé entonces, que había varias cosas que yo había hecho que eran sospechosas”. El dijo: “Daniel Greenfield: ¿Fuiste tú perfecto? Mis leyes requieren perfección”. Eso es lo que Jesús dijo: “Sed perfectos como vuestro Padre que está en los Cielos es perfecto”. “Mis leyes requieren perfección. Daniel Greenfield: ¿Fuiste tú perfecto?” El dijo: “No, Señor, yo no fui perfecto”. Y él dijo: “Yo estaba casi... sentí como que mis huesos se estaban descoyuntando”. Dije: “Yo estaba esperando oír esa gran Voz tronar y decir: ‘Entonces apártate de Mí y entra en el fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”. Y dijo: “En el momento que estaba ya para caerme en donde yo estaba parado”, dijo, “yo oí la Voz más dulce que jamás había oído en mi vida”. Y dijo: “Yo volteé para mirar”, y dijo, “yo vi el rostro más dulce que jamás había visto”. El dijo: “Ningún rostro de una madre pudiera mirarse como ése”. Y dijo: “El se acercó a mí, y me abrazó”. El dijo: “Padre, es verdad que Daniel Greenfield no fue perfecto en la tierra. Pero hay una cosa que él sí hizo. Mientras él estuvo en la tierra, en toda tentación, en toda prueba, él se paró por Mí. Yo ahora me pararé por él Aquí. Permite que todos sus pecados se me carguen a Mí”.
38Me pregunto en esta noche, amigo, si Ud. fuera llamado en esta noche al Trono Blanco, ¿hay Alguien que se parará por Ud.? Si no hay, mientras inclinamos nuestros rostros, voy a preguntarle a Ud. si le gustaría recibir a Cristo, y pararse por El ahora; y desde este momento en adelante, en toda tentación, en toda presión, Ud. se parará por Cristo, ¿se pondrá Ud. de pie en estos momentos mientras yo ofrezco una oración por Ud.? Póngase de pie, Ud. que está perturbado con pecado, con frustraciones, con tentaciones, y que sabe que si Ud. se estuviera muriendo en esta noche, que Ud.... que no habría nadie Allí para pararse por Ud.; porque El pudiera estar preguntándole ahora: “Párate por Mí ahora, y Yo me pararé por ti en ese entonces. Porque si tú me eres testigo delante de los hombres, Yo te seré Testigo delante de Mi Padre y de los Santos Angeles”. Ahora, mientras tenemos nuestros rostros inclinados, ¿cuántos en el cuarto se pondrán de pie en estos momentos para orar (antes que cambiemos el servicio), dirían: “Yo me quiero parar por Jesucristo en estos momentos; yo me pongo de pie”? Uds. que levantaron sus manos hace unos momentos, pónganse de pie ahora. Ofrezcamos oración allí en donde Uds. están de pie. Pónganse de pie. Pueda que sea la última oportunidad que Uds. tengan. El Señor la bendiga, señora. El Señor lo bendiga, allá atrás. El Señor lo bendiga. El Señor lo bendiga, señor. Correcto. Por todo el edificio, sólo permanezcan de pie por unos cuantos momentos para orar. Dios lo bendiga allá atrás, jovencito. Dios lo bendiga aquí, mi hermano. Eso está... Dios lo bendiga, señor. Dios la bendiga, señora. Dios la bendiga, señora, la señora hispana. Dios lo bendiga, señor. Dios lo bendiga, señor.
39¡Párese! “Yo me pararé por Ti ahora, Jesús. Tú pon mi nombre en Tu libro”. Dios la bendiga, jovencita. Sólo permanezcan de pie hasta que oremos. “Tú te paras por Mí ahora, Yo me...” Dios los bendiga allá atrás, el–el hermano y la hermana que se pusieron de pie. Dios lo bendiga a Ud., el jovencito allá atrás. Dios la bendiga a Ud., hermana, puesta allá de pie. El la mira... Dios la bendiga hermana, que está poniéndose de pie. Dios lo bendiga, jovencito. Eso es bueno. Dios lo bendiga. Eso está bien. El Señor sea misericordioso con Ud. Sólo pónganse de pie. Digan esto (Dios la bendiga, jovencita; Dios la bendiga allá, hermana): “Yo me pararé por Ti ahora, Jesús. Y en aquel Día cuando yo esté... cuando el aliento esté luchando por salir de mi cuerpo, y mis venas se estén enfriando desde mis muñecas, y el doctor salga por la puerta y diga: ‘No hay nada que yo pueda hacer’, ¡párate por mí, Señor Jesús”! ¿Recuerdan Uds. el otro día las últimas palabras de Max Baer? “¡Oh, Dios, me estoy muriendo!” ¿Qué si él no estaba listo? Todas las grandes cosas que él hizo como la de ser el campeón mundial de boxeo, el gran cuerpo, y todo, sin embargo, no le harán nadita de bien ahora.
40Pero Uds. se están parando. ¿Habrá otros que se pararán?, ¿que se pondrán de pie sólo por unos cuantos minutos? Sólo pónganse de pie sólo por unos cuantos minutos. “El que se pare por Mí aquí, Yo me pararé por ellos Allá”. Ahora, me pregunto mientras sus rostros están inclinados, todo rostro inclinado, me pregunto que si Uds. que están de pie, si Uds. apreciarían que yo orara con Uds., ¿vendrían aquí al altar sólo por un momento? Permítanme orar con Uds. Pruébenle a Dios. Pruébenle a El que Uds. son sinceros, que Uds. realmente dijeron eso de corazón cuando Uds. se pusieron de pie; vengan aquí al frente y párense aquí a mi lado. Permítanme orar con Uds. aquí sólo por un momento. Cada uno de Uds. venga ahora. Eso es bueno. Dios los bendiga. Ellos están viniendo por todo el edificio, viniendo aquí al altar. Eso es bueno. Dios los bendiga. “Yo quiero que Tú te pares por mí, Jesús. Yo me voy a parar por Ti delante de esta audiencia para mostrar mi sinceridad”. Vengan en estos momentos. Tal como soy... (Venga jovencito, jovencita. Vengan ahora. Vengan aquí al frente: y que oremos). Que a otro yo no puedo ir, Y Tú me invitas a venir, Bendito... (Dios lo bendiga, amigo) ¡heme aquí! Yo... (Dios lo bendiga a Ud., jovencito, hermano jovencito, es la cosa más grande que Ud. haya hecho en la vida). Tal como... (¿habrán otros que vengan?) soy, sin demorar, Del mal queriéndome... (Quizás esa mancha sea la ira. Sólo una mancha oscura. ¿No vendrán Uds.?) Tú sólo puedes perdonar: Bendito Cristo, heme aquí.
41¿Vendrán mientras la cantamos sólo una vez más? ¿Hay un pecador que quede aquí? ¿Vendría Ud. en estos momentos? Hay Bálsamo en Galaad. Hay algo para el alma enferma de pecado. ¿No vendrá en esta noche, mi hermano? ¿No vendrá Ud., mi hermana? Yo estoy aquí como su amigo, para tratar de ayudarlos. La cosa más grande y la acción más grande que Uds. harían, sería venir aquí al frente ahora. Yo digo eso con toda la sinceridad de mi corazón, con la Palabra de Dios en mi mano. Y Su Angel está ahora presente aquí. Su Angel está presente. El Espíritu Santo está aquí. “Si pueden creer...” ¿No vendrán mientras tarareamos ahora? [El Hermano Branham empieza a tararear–Ed.]. Vengan, ¿no lo harán? ¡Vengan! Eso es. Dios la bendiga, hermana. ¡Vengan! Venga, amigo mío, venga aquí al frente, ¿no lo harán? Este gran tiempo sagrado, parece como que–que casi me quita el aliento. Correcto. Vengan. Dios lo bendiga. Aun viene ahí un muchacho inválido. Vengan.
42Si Uds. nunca han sentido esa gran Inoculación, ese Algo que le da un nuevo nacimiento, (no sólo el estrechar manos con el ministro, eso es bueno, pero yo–yo me refiero a un nuevo nacimiento). ... Si este pobre muchacho inválido pudo venir aquí al frente en sus muletas, de seguro, de seguro Uds. que son capaces. Eso estará en contra de Uds. en el Día del Juicio. Dios va a decir: “¿Por qué no lo hiciste tú? ¿Por qué no viniste tú? (¿Ven?) Los–los médicos estaban allí. El–el Bálsamo estaba allí, la evidencia; ¿no estaba? Y aun causé que un muchacho inválido, que casi no podía caminar hacia el altar, viniera al frente por sí mismo”. Ahora, El está aquí. ¿Creen Uds. eso? Miren aquí. La gente en la audiencia está atrayendo visiones en estos momentos, por toda la audiencia. Eso es la verdad. Me supongo que no hay una tarjeta de oración en el edificio, pero el Espíritu Santo está aquí. Yo veo a un hombre sentado allá muy atrás en la audiencia, mirándome directamente. El está todo destrozado. La razón que me fijé, es porque él tiene un niño que está para morirse con un problema de corazón. El está sentado allá atrás, el segundo del último, mirándome, orando por ese niño, que ese niño sea sanado de esa condición del corazón. ¿Cree Ud. que él será sanado, señor? Levante su mano. Eso es la verdad, ¿no es así? Ud. no tiene una tarjeta de oración, ¿no tiene? No tiene una tarjeta de oración o algo... pero ¿no era eso... no es eso lo que está en su corazón? ¿No es...? Aquí está él. Alguien está mirando para atrás. Póngase de pie allí sólo por un momento, señor. Aquí. Yo no conozco al hombre. Yo nunca lo he visto en toda mi vida. Yo nunca lo he visto en toda mi vida, pero eso es exactamente por lo que él estaba sentado allí orando. ¿Ven? ¿Qué hizo eso? ¿Qué hizo él? Su hijo va a ser sanado. ¿Qué hizo él? El tocó al gran Médico. El tocó al Sumo Sacerdote. Hay Bálsamo aquí en Galaad.
43Está una señora sentada allá que tiene problema de ojos, hemorragia en los ojos. Ella también está orando que el Señor Jesús la sane. ¿Cree Ud. que El lo hará, hermana? ¿Lo cree Ud.? Si lo cree, levante su mano. Levante su mano. ¿Lo cree Ud.? Póngase de pie. Póngase de pie sólo por un momento. Yo no la conozco a Ud. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? No tiene ningunas de las tarjetas de oración. No. Muy bien, Ud. no necesita una. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Eso se terminará en estos momentos. En el Nombre de Jesucristo, váyase a casa y sea sana. ¿Lo creen Uds.? Aquí está sentado un hombre, sentado allá atrás mirando en esta dirección. El está sufriendo con artritis. Ud., allí, su apellido es Sr. Hayes. Póngase de pie. Mientras él está parado allí, ¿tiene Ud. una tarjeta de oración? No, señor. ¿No me conoce? Yo no lo conozco a Ud. ¿Es correcto eso? Pero eso es por lo que Ud. estaba orando. Si eso es correcto, levante su mano. Muy bien, váyase a casa, lo ha dejado a Ud.; Jesucristo lo sana. Hay Bálsamo en Galaad.
44Un hombre aquí mirándome. Yo no lo conozco. Tiene puesta como una clase de chaqueta. El tiene problema con sus piernas. Eso es la verdad. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración, señor? Yo no lo conozco a Ud., Ud. no me conoce a mí. Si eso es así, póngase de pie. Ahí lo tiene. Míreme. ¿Cree Ud. que yo soy profeta de Dios? ¿Cree Ud. que soy eso? Yo le diré algo más. Hay algo como aguas ondulantes, que veo delante de Ud. Ud. es un misionero. Eso es exactamente correcto. Ud. ha estado ministrando entre gente de tez oscura, como en la India, o en alguna parte así como esa. Yo creo que sí es la India. Es exactamente correcto. Ud. tiene una pregunta en su mente; Ud. no sabe a qué lado irse ahora. ¿No es eso correcto? Si eso es correcto, levante su mano. Será resuelto. Regrese. Jesucristo resolverá eso por Ud. ¿Lo creen Uds.? Hay un Bálsamo, el Espíritu Santo que... ¿No dice la Biblia que el Espíritu de Dios es más vivo y más cortante que toda espada de dos filos, discerniendo los pensamientos de la mente? ¿Es eso correcto? ¿Es Jesucristo el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades? Entonces El está aquí.
45Ahora, amigos, Uds. parados aquí, Uds. personas penitentes: Cristo está aquí. El va a ayudarlos. Inclinemos nuestros rostros, todos, mientras oramos. Confiesen sus pecados. Miren lo que dijo Jesús: “Ninguno puede venir a Mí si Mi Padre no le trajere primero”. Entonces aquí está El. El los ha traído a Uds. Uds. están aquí, ¿por qué? El Padre los trajo a Uds. “Y al que a Mí viene, no le echo fuera. El que se pare por Mí aquí, Yo me pararé por él Allá. El que testifique de Mí aquí, Yo testificaré por él en la Presencia de Dios y de los Santos Angeles. Pero si tú te avergüenzas de Mí aquí, Yo me avergonzaré de ti delante de Dios y de los Santos Angeles. El que a Mí viene, no le echo fuera, pero le daré Vida Eterna, y le resucitaré en el día postrero”. Esas son las–las Palabras de Jesucristo, quien tiene ungida a esta iglesia en estos momentos. El... El Mismo que me permite saber las diferentes cosas de la gente allá, es el Mismo que les habló al corazón de Uds. y los trajo aquí. Si El me permite hacer eso y probarlo a Uds. que es la verdad, para cumplir Su Palabra, entonces yo les estoy diciendo la verdad. Y cuando Uds. se ponen de pie, sus pecados les son perdonados.
46Ahora, oremos y démosle gracias a El. Señor Jesús, Tú dijiste en Tu propia Palabra de acuerdo al Evangelio de San Juan 5:24: “El que oye Mis Palabras y cree en El que me envió, tiene Vida Eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a Vida”. Estos parados aquí, personas penitentes, son los frutos del mensaje de esta noche. Ellos oyeron Tu Voz. Ellos oyeron Tu Palabra, y ellos han venido. Han venido sobre la convicción de su propio espíritu. Hubo Algo al lado de ellos que les habló y les dijo: “Tú estás–tú estás errado. Debes ponerte de pie, y debes ir”. Y ellos se pusieron de pie y vinieron al frente, como Tu siervo aquí les ha pedido que hagan. Se paran con lágrimas en sus ojos, con sus rostros inclinados hacia el polvo de donde ellos fueron tomados. Y si Jesús tarda, volverán al polvo. Pero el polvo no los puede detener. La sepultura no los puede detener. La muerte no los puede detener. En Tu Segunda Venida, ese polvo se juntará, y ellos se pararán en la semejanza del Hijo de Dios, se pararán justificados por Uno que se parará por ellos en aquel Día, por quien se pararon en esta noche.
47Perdónalos, Padre, de todo pecado. Están felices, debido a que Tú has hecho esto. Es Tu Palabra; es Tu promesa. Tú no puedes romper Tu promesa. Si Tú cumples Tus promesas para... todo... Tú cumples todas Tus promesas, ninguna de ellas puede fallar. Así que aquí están estas almas penitentes que han venido en esta noche. Te damos gracias por ellas. Y pedimos que Tú seas con ellas a través de la jornada de la vida. Dales ahora el bautismo del Espíritu Santo, a medida que pasen a ponerse de rodillas, pasen a arrodillarse y a darte gracias por Tu bondad por salvarles sus almas. Luego llénalos con el Espíritu Santo. Que ellos encuentren una buena iglesia que predique el Evangelio completo, que se pare y traiga la Inoculación al pueblo en contra del pecado, que sus almas sean alimentadas del Maná de Arriba. Concédelo, Señor. Y que ellos siempre vivan fielmente en esa iglesia hasta que la muerte los libere. Concédelo, Padre. Yo los encomiendo a Ti en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús. Amén.
48Ahora, ellos los llevarán al cuarto en donde será la reunión allá atrás en un momento sólo para orar. Vayan allá atrás a ese cuarto ahí, y arrodíllense. Y ellos los encontrarán a Uds. allá atrás en un momento. Queremos que ahora se arrodillen y le den gracias a Dios por salvarlos. Ahora, al resto de Uds.: ¿está alguno aquí que no tiene el bautismo del Espíritu Santo? ¿Levantaría su mano, y diría: “Yo soy Cristiano, pero no he sido lleno con el Espíritu Santo, me gustaría recibir el Espíritu Santo”? ¿Sólo levantarían sus manos? ¿Vendrían entonces Uds. aquí? ¿Vendrían aquí al frente e irían con ellos? Vengan, oremos juntos. Déjenme poner mis manos sobre Uds. y estos ministros aquí que....
49Como Uds. saben, Pedro fue allá y predicó. Felipe había ido allá y bautizado a la gente en Samaria, pero todavía no habían recibido el Espíritu Santo. Pedro fue allá y puso manos sobre ellos, y recibieron el Espíritu Santo. Ahora, eso es exactamente lo que dice la Escritura. Ahora, ¿no vendrán Uds.? Vengan para esta consagración. Vengan para el tiempo que Uds.... Hay bastante Bálsamo en Galaad. ¿No creen Uds. eso? Muy bien. Sólo al cuarto, para que podamos entrar allí, poner manos, orar, y recibir el Espíritu Santo. En estos momentos es la hora. No lo dejen para otra hora. Una hora más quizás sea muy tarde. Nosotros no sabemos exactamente cuánto tiempo vamos a vivir. Pero sabemos una cosa: si tenemos Vida Eterna, no podemos morir. ¿No es esa la verdad, mis hermanos? No podemos morir.
50¿Alguna vez Uds. han seguido esa palabra? “El que cree en Mí, tiene Vida Eterna”. Si Uds. la toman del griego, es la palabra: “Zoe” que significa: “la propia Vida de Dios en Uds.” Uds. ya no son Uds. mismos, sino que Uds. son hijos de Dios. Hace unas semanas, mi esposa sentada allá, ella y yo íbamos a una tienda de abarrotes para comprar algunos comestibles. Y yo estaba asombrado de encontrar a una señora con una falda puesta. Y yo dije: “Meda, ¿qué de eso?” Ella dijo: “Lo que yo te estoy preguntando, Bill”, dijo, “es que tú regresas de ultramar, y dices que ellos hacen esto en Francia, ellos hacen esto en Inglaterra, ellos hacen aquello en otro lugar: ¿Y es esto lo que ellos hacen en América?” Yo dije: “Ese es el espíritu de América”. Dijo: “¿Qué no somos americanos?” Yo dije: “No”. Dijo: “¿Qué somos?, ¿alemanes?” Yo dije: “No”. “¿Qué somos?” Yo dije: “Nosotros somos peregrinos y extranjeros”. Yo dije: “Esa es la razón que el espíritu americano... Nuestras mujeres ellas no hacen esas cosas. Nuestros hombres, ellos no beben (nuestros hermanos), y cosas como esas”. El espíritu americano bebe. Ese es un espíritu nacional. Toda nación está gobernada por el diablo; la Biblia así lo dice. Satanás dijo: “Estos reinos son míos; yo haré con ellos lo que yo quiera”.
51Jesús nunca disputó su palabra. Pero El sabía que sería heredero de cada uno de ellos en el Milenio, así que El sólo lo dejó a él que continuara. Eso es verdad. Porque El sabía que sería–sería–sería Rey sobre... “Los reinos de este mundo”, dice Apocalipsis, “han llegado a ser los reinos de nuestro Señor”. Y los que viven, los redimidos, vivieron y reinaron con Cristo en la tierra por mil años. Así que nosotros sabemos que viene un Reino en donde Cristo será Rey. Entonces no tendremos ninguna guerra. No tendremos ninguna enfermedad. No tendremos ninguna inmoralidad. Pero Uds. tomen a la gente hoy. Buenas mujeres, finas jovencitas, salen aquí a la calle y se visten inmoralmente sólo por lujuria, para hacer que los hombres las miren. ¿Qué es? Las pobres jovencitas tienen un–tienen un espíritu de lujuria sobre ellas y no lo saben. Uds. pudieran ser tan puras como un lirio; Uds. pudieran ser una virgen; pero en el Día del Juicio, Uds. van a tener que responder por cometer adulterio. Jesús dijo: “Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”. Y si ese pecador la mira a Ud., entonces cuando él tenga que responder por ello en el Día del Juicio, ¿con quién cometió él adulterio? Con Ud. ¿Por qué lo hizo él? Porque Ud. se presentó de esa manera a él. Abran sus ojos, Simientes de Abraham. Seguro.
52Yo le dije eso a una mujer en una ocasión. Ella dijo: “De esa manera hacen la ropa. Esa es la única manera que la hacen”. Yo dije: “Todavía tienen telas y máquinas de cocer. Ud. no tiene que hacer eso”. Correcto. Uds. no tienen que hacerlo. Es un espíritu que viene sobre Uds. a través de los programas de televisión, periódicos, anuncios. Esa es la razón que la gente fuma. Ellos dicen que los hace que adelgacen. Ven a estas estrellas de cine fumando cigarrillos. Bueno, porque ella lo hace.... Si Uds. son nacidas del Espíritu de Dios, Uds. no tienen esa clase de espíritu. Su Espíritu vino de Arriba, en donde santidad, y pureza, y limpieza... Oh Dios, ¿por qué no puedo hacer que la gente vea eso? Uds. tienen que nacer de Arriba. Y cuando Uds. de Arriba, vienen aquí en la tierra, Uds. son peregrinos. Este no es su hogar. Uds. no pertenecen aquí. Sólo están peregrinando aquí. Pero nuestro Hogar es de Arriba; buscamos una Ciudad por venir, cuyo Constructor y Hacedor es Dios. Esa es la razón que somos peculiares al mundo. Esa es la razón que el Espíritu de Dios entra en la reunión y hace que acontezcan cosas peculiares, porque es un pueblo peculiar; no son de este mundo.
53El pecado. El pecado es una maldición. Y hay un remedio para él. Hay... Uds. dicen: “Bueno, yo quiero actuar como el resto de las mujeres”. Sara fue su ejemplo; María lo fue; no alguien en Hollywood, o alguna estrella de televisión. Y Uds. son nacidas de Arriba, Uds. son... Uno–uno por lo general actúa como ellas actúan en el país de donde uno proviene. Yo fui recientemente a–a Roma. Y fui a San Angelo, a las catacumbas. Y como una deshonra, tenían puesto un aviso allí: “Mujeres americanas: por favor pónganse ropa para honrar a los muertos”. Yo estaba allá en Zurich, Suiza, y todos parecían estar muy bien, hasta que entró la Srta. América con una boquilla como así de larga para el cigarrillo, y con un perrito de lanas, al cual puso sobre la mesa. El hombre le dijo a ella que no debería hacer eso, y ella se disgustó y le dio a saber que ella era americana; lo suficiente para ser deshonroso. Yo estuve recientemente en Canadá en una reunión. Y cuando un... Los americanos estaban allá, en una cierta posada. Yo no diré su nombre. Ellos estaban teniendo un... lo que ellos llaman un poco de diversión “sana”. Hombres y mujeres... Era horrible. Bueno, el elevador estaba lleno de botellas de whisky cuando subí. Y yo dije: “¿Qué es lo que pasa?” Ese muchacho canadiense dijo: “Ellos están allá arriba”. Yo me salí como en el piso décimo. Cuando me salí y empecé a mirar, viniendo por el pasillo, allí venían unas mujeres jóvenes casadas, dos de ellas, con anillos de boda en sus manos, sólo con su ropa interior puesta, teniendo un poco de diversión “sana”; borrachas, con una botella de whisky en su mano, hombres saliendo a la puerta tratando de ir tras ellas. Al preguntarles, ambas eran madres.
54Oh, Dios, ¿qué le va a suceder a este país? Uno no puede evitar que el juicio venga. Uds. Cristianos, levántense en el Nombre de Cristo, y condenen esta cosa. En los días cuando el pecado estaba en el campo, cuando Balaam le enseñó al pueblo a pecar, Moisés dijo: “¿Quién se parará por mí y por Dios?” Y Leví sacó su espada y dijo: “Nosotros nos pararemos por ti”. Y ellos tomaron esa espada y cortaron todo pecado del campo. Y Dios hizo que el resto de ellos le pagaran diezmos a ellos, y llegaron a constituir el sacerdocio. Así es hoy. Dios está buscando a alguien que tome la Espada de la Palabra. Algunas personas tienen miedo de decir esas cosas. ¡No tengan miedo! Si Dios es con Uds., ¿quién puede estar en contra de Uds.? Es tiempo de que la Iglesia se pare otra vez en Su lugar, y corten el pecado. Jesús vendrá algún día, y habrá un rapto. Aquellos que se paren por El ahora, El se parará por él... por ellos en aquel entonces. ¿Le aman? ¡Oh, cuánto le amo! Yo le amo (todos ahora), yo... (¿Cuántos Cristianos hay en el edificio?, levanten sus manos). Porque... (¿No es eso maravilloso? Pongámonos de pie. Todos, pónganse de pie ahora). ... compró mi salvación, Allá en la cruz. Todos juntos ahora. Yo le amo, yo le amo, Porque El a mí me amó;... Ahora, que todos se volteen y se saluden de mano el uno con el otro cuando lo canten. Voltéense y salúdense de mano el uno con el otro, digan: “Dios lo bendiga. Yo estoy contento de conocerlo a Ud. aquí en esta noche. Contento de estar con Ud., muy contento”. Todos Uds. peregrinos, salúdense de mano todos. Digan: “Estoy contento de estar aquí con Ud. en esta noche”. ¡Cuán glorioso! ¡Cuán bueno! ¿No les hace eso sentirse muy bien?
55Muy bien. Ahora, miren otra vez en esta dirección. Levantemos ahora nuestras manos a El y cantemos otra vez: “Yo le amo”. Muy bien. (Eso está un poquito alto allí. Bájelo para que podamos cantarlo, hermana). Muy bien, todos juntos. Yo le amo (levántenlas muy alto), yo le amo, Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz. Que las mujeres canten primero: “Yo le amo”, y luego los hombres en seguida. Muy bien, mujeres: Yo le amo, (ahora los hombres) yo le amo, (todos juntos ahora). Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz.
56Hay tantas cosas sucediendo allá; simplemente no las puedo decir. Uds. marquen mis palabras: en el Nombre del Señor, hay gente enferma aquí en estos momentos que está siendo sanada que yo... Simplemente... Uds. se darán cuenta. Yo acabo de ver a un hombre levantarse de una silla de ruedas, recogió su silla de ruedas y empezó a alejarse con ella, aquí en la esquina. ¿Ven?, el Espíritu de Dios está aquí. Eso es lo que se necesita para sanar. El Espíritu del Señor está con nosotros para sanar a los enfermos. La Inoculación está aquí. ¡Oh, cuán hermoso! ¿Cómo se siente hermano? ¿Bien? Mueva su mano si Ud. se siente bien. Empuje esa silla vieja de ruedas y cruce en esta dirección para que la gente pueda verlo empujando su silla vieja de ruedas. Ahí viene él, empujando su silla de ruedas, dándole a Dios alabanza y gloria. Cantémoslo. Yo le amo, con todo el... ... le amo, yo... (¡Oh, alabado el Señor! Pasando moviendo su mano). Porque... (Señor Jesús, te pido por estos, y por este, Señor. En el Nombre de Jesús lo pido, Señor). Y me compró mi salvación, Allá en la cruz.
57Ahora, es muy tarde como para llamar una fila... No hay tarjetas de oración repartidas de todas maneras. Mañana por la noche, si es la voluntad del Señor, entraremos y repartiremos las tarjetas de oración a las seis-treinta (o a la hora en la que ellos lo hacen), mañana en la noche, para la fila de oración. Sólo levantemos nuestras manos y démosle una gran ofrenda de alabanza. ¿Qué les parece? Todos, sólo levanten sus manos. Alaben al Señor. Te damos gracias, Señor Jesús. Toma esto, todo lo que se ha hecho, Señor. Salva a esas personas allá atrás, llénalas con el Espíritu Santo. ¡Oh, Señor Dios, ten misericordia! Concédelo. Dale a este pueblo una visión de Tu Venida. Te vemos viniendo. Vemos la Venida del Señor, el fin del tiempo. Yo pido, Dios, que Tú nos muevas a nosotros con Tu Espíritu. Concédelo, Señor, en el Nombre de Jesús.