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~ DI A ESTE MONTE ~
1Gracias. Pueden sentarse. Lo siento por llegar tarde, pero yo... en el momento preciso que entraba, vino una emergencia, y ellos estaban allí en el patio de enfrente. Y yo le estaba ministrando a una persona querida que acababa de venir del hospital por una condición mental, desesperada, una madrecita que entró en un shock por perder a su bebé. Y ellos la acaban de traer del hospital, y ella estaba tan desesperada, que tuve que atenderla de inmediato. Y yo estoy seguro que Dios escuchó ahí mismo la oración y ella estará bien. Pobrecito esposo, tan tembloroso, y yo sé lo que eso es; yo mismo he pasado por mucho de eso al perder a mi familia, y sé–sé lo que significa. Cuando la madre de Billy... Uno tiene que pasar por estas cosas para comprender lo que ellas verdaderamente significan. Y eso es... Aquellos que sufren con esas cosas saben cómo tener compasión de otros.
2Y así que ahora, en cualquier momento que surja una emergencia como esa, bueno, recuerden, nosotros tratamos de atenderla rápidamente. A otras, tratamos de hablarles que pueden sentarse o pararse en la reunión un ratito. Tratamos de hablarles con el fin de crear una fe alrededor de ellos. Sólo observen, la mayor parte de los testimonios que recibo de mis reuniones, son de personas quienes son–son sanadas allí en las reuniones. No hay muchos que pueden venir para que ore por ellos aquí en la plataforma. Me gusta orar por la gente; ese es mi ministerio. Pero no hay muchos a los que yo puedo ministrar personalmente, sino que es el Espíritu Santo, es su fe que se levanta en ellos allá que los sana. Después de los servicios (mi oficina pudiera decirles), cientos de cartas llegan de lugares en donde nosotros hemos estado, de gente ciega, quizás se sentaron en la reunión y se fueron a casa y sólo pensando acerca de ello; una semana después recibieron su vista. O iban caminando por la calle, y algo sucedió, y–y un inválido sentado en una silla de ruedas y de repente se levanta y empieza a correr. ¿Ven Uds.?, sólo es... Si Uds. piden esta bendición.... Dios algunas veces no puede contestar espontáneamente. ¿Cuántos saben eso? Recuerdan que Daniel había orado y creo que fueron veinte, veintiún días o algo así, antes que el Angel pudiera llegar a él. Pero finalmente El llega; sólo–sólo déjelo así. Y hay tantos testimonios que pudiéramos contar de los cienes y cienes de cosas que han sucedido de esa manera.
3Ahora, estamos tratando de posicionar el avivamiento en la mejor atmósfera que podamos. Nosotros no nos enfocamos en (como pudiéramos decir) sanidad Divina, porque sanidad Divina es algo menor. Y uno no puede enfocarse en algo menor, sabemos eso. Así que la gran cosa que estamos buscando en cualquier avivamiento, es primero traer almas perdidas a Cristo; avivar a la iglesia de nuevo a una condición espiritual en dónde debería estar, una comunión íntima con Dios; tercero traer compañerismo entre las iglesias; y cuarto, orar por los enfermos. Ese–ese es nuestro blanco, nuestro esfuerzo, es primero: pecadores, compañerismo y... con las iglesias, y una caminata íntima de la Iglesia con Dios, y luego orar por los enfermos.
4Siendo que esta noche es lunes por la noche, les digo que yo no esperaba aquí ni un tercio de estas personas. Correcto. Yo no pensé que habría más de doscientas o trecientas. Por lo general, los lunes por la noche en el este, bueno, las reuniones son muy lentas. Pero yo creo que hay más aquí en esta noche que lo que había ayer por la tarde. Y así que dije... dije ayer en la tarde, que en esta noche, yo quería ofrecer una–una noche que me gustaría llamarla más bien, una noche de consagración. Yo quisiera sólo–sólo entrar y decirles un poquito acerca de lo que está lidiando el Espíritu Santo en mi propia vida. Y yo–yo espero que al hacer eso, les permitirá prosperar, acercarse más a Dios. Y a hablar sobre un don Divino que está ahora en víspera de venir a la Iglesia... Y yo estoy seguro que todos nosotros estamos interesados en cualquier cosa que Dios va a hacer, y en las promesas de Dios siendo cumplidas. Así que, únicamente ha sido dicho una vez, y así que... eso fue en mi propio tabernáculo en Indiana.
5Entonces en esta noche yo iba a tratar de decirles a Uds. lo que sucedió hace sólo unos cuantos días atrás. Es reciente, es nuevo; y yo... y eso los ayudará a Uds., yo pensé, empezando en esta noche, al principio de las reuniones de esta semana. Les ayudará a Uds. a orar por mí y orar por la iglesia, y que todos podamos entrar en esta gran cosa que Dios ya ha confirmado, a la que pudiéramos entrar en ella en esta reunión. Yo estoy tan ansioso por verla suceder. Yo–yo estoy igual que un niño esperando que venga la Navidad, sólo–sólo esperando con anticipación para que suceda. Será difícil para mí mismo, por supuesto, pero será–será una cosa buena para la Iglesia. Eso es en lo que yo estoy interesado: en el pueblo de Dios, algo que les ayude a ellos a creer en Dios, a tomar un nuevo agarre. Y será una gran cosa para los enfermos también.
6Y antes que leamos algunas Escrituras aquí, a las que me gustaría referir, me gustaría primero que oráramos. Y luego, yo quiero también anunciar que mañana en la noche, queremos hacer una campaña especial de salvación, mañana en la noche. Y queremos que cada uno de Uds. traiga, (con Uds. mañana en la noche), a algún pecador, si puede. Alguna persona pecadora que Uds. conozcan, invítenlos a venir con Uds. porque vamos a hacer un esfuerzo especial mañana en la noche por los pecadores, para que vengan a recibir al Señor Jesús. Y cada noche, por supuesto, el Espíritu Santo está aquí. Adondequiera que Uds. vayan, El siempre está allí. Uds. sencillamente... Uds. nunca se alejarán de El. David dijo que no importaba en dónde él hiciera su cama, Dios estaba allí. Porque “los Angeles de Dios están acampados alrededor de los que le temen”. Sólo piénsenlo, ellos simplemente acampan y se ponen allí mismo a su lado, y los protegen todo el tiempo. En nuestra región, allá en el sur, nosotros tenemos mucha gente de color que–que es muy espiritual. Y ellos algunas veces venían a mis reuniones y cantaban una alabancita para mí... Recuerdo que había una hermana anciana de color, ¡qué si podía cantar ésa y traer el Espíritu de Dios en medio del pueblo!, “todo el día, toda la noche los Angeles me protegen”. ¡Oh, qué si podía cantar ésa! Y la... Así que yo siempre... casi tenía que atar mis manos para evitar arruinar la reunión, sólo brincando, y gritando, y corriendo por todo el lugar. Ahora, Uds. no pensaban que yo hago eso, ¿verdad? Pero sí lo hago. Yo no, pero El lo hace en mí. Yo creo que si alguien se sintiera de la manera que yo me sentí, ellos harían la misma cosa. Sólo es una experiencia. Sí, señor, seguro que lo es. Ahora, así que recuerden ahora estos anuncios. Y ahora, inclinemos nuestros rostros antes que abramos Su Palabra preciosa.
7Amado Señor, estamos agradecidos Contigo por el privilegio de conocerte como nuestro Salvador personal, sabiendo que hemos pasado de muerte a Vida, entonces por eso el Espíritu de Cristo mora en nosotros, y alrededor de nosotros, y entre nosotros, y somos Su pueblo que es llamado por Su Nombre. Y los Angeles nos están protegiendo día y noche; Ellos nunca se van; están acampados alrededor. Y podemos esperar que Dios haga cualquier cosa, en cualquier momento, debido a la Presencia de los Angeles de Dios quienes son comisionados por El de protegernos y cuidarnos. Y ahora, Padre, pedimos que los Angeles de Dios tomen sus lugares en esta noche al lado de cada creyente y por todo el edificio, y que algo sea dicho o hecho que cause que esta reunión sea un–un–un lugar en nuestras memorias y en nuestros corazones que recordaremos todos los días de nuestra vida, por el derramamiento de la gloria de Dios en esta noche. Bendice a mis hermanos ministros quienes están sentados aquí escuchando, apoyando por medio de oración, por medio de cada esfuerzo que pueden hacer. Dios, bendice a estos hermanos. Pedimos que Tú les des unción y poder. Y sus deseos de sus corazones, que sean cumplidos en su vida. Otros quienes están en la audiencia, que sea de la misma manera con ellos, Padre. Perdónanos nuestras faltas, porque tenemos muchas de ellas. Y pedimos que Tú ahora tomes Tu Palabra y bendícela en nuestro corazón. Y te pido, Señor, que no piense la gente que porque yo me estoy refiriendo a una experiencia que Tú me has dado, y diciendo la verdad, Señor, que no piense que fue dicha como personal, sino que es lo que Tú estás preparando hacer por Tu pueblo. Y que todos se regocijen, y que todos crean, y que todos se beneficien de ello. En el Nombre de Jesucristo lo pedimos. Amén.
8Ahora, hace algunos años... ¿Cuántos están presentes en el edificio en esta noche, que recuerdan cuando pasé la primera vez por la costa del oeste orando por los enfermos, hace muchos años? Yo estaba... ¿Sabían Uds. que de San José fue la primera invitación que yo tuve al oeste del Mississippi? San José, California. Yo no supe quién fue, pero yo recibí una carta de alguien que me invitó a San José inmediatamente después que la pequeña Betty, hija de Robert Daugherty, fue sanada en esa ocasión de ese mal del San Vito. Y ese fue el principio del ministerio que empecé en el campo. Y yo recuerdo, y muchos de Uds. pueden recordar que en ese día yo oraba por los enfermos tomándoles la mano y sólo me paraba allí, y entonces el Señor hablaba (yo no usaba mi propio pensar) exactamente lo que estaba mal en la persona. Exactamente lo que El me dijo que sucedería la noche que me encontré con El en Green’s Mill, en el campamento, cuando El me dijo qué sucedería. Y luego El me dijo: “Sucederá que conocerás los mismísimos secretos de sus corazones”. Y Uds. recuerdan que yo dije que sucedería de esa manera. ¿Cuántos recuerdan, de los más antiguos, recuerdan que yo dije que sucedería? Bueno, Uds. ven que ha sucedido de esa manera.
9Ahora, El prometió que cambiaría otra vez. Ahora, en la última ocasión aquí, la primavera pasada, yo les estaba hablando a todos Uds. de algo que se estaba preparando para suceder. Yo creo que yo... lo mejor que recuerdo por la cinta, es que dije que casi yo podía alcanzarlo y sentirlo, estaba tan cerca. ¿Cuántos estaban en la reunión el año pasado y oyeron eso? ¿Ven? Bueno, yo quiero decirles cómo ha progresado eso. Eso es lo que yo quiero hacer esta noche. Y antes de hacer esto... Yo creo que Dios puede hacer cualquier cosa que El quiera hacer. El es Dios. Pero yo soy un creyente tal de la Biblia, que creo que lo que El hace debería ser reconocido en la Biblia. ¿No creen Uds. que la Biblia debería hablarlo primero?, y luego nosotros sabemos que estamos correctos, mientras la Biblia... es una promesa que Dios hizo.
10Ahora, yo quiero hacerles a Uds. entender, sólo por un momento, la infalibilidad de la Palabra (¿ven?) Primero, quiero que sepan que Dios es Infinito. El es tan perfecto que sabía todo lo que alguna vez habría. ¿Creen Uds. eso? El sabía que antes que el mundo aun fuera creado, que nosotros estaríamos aquí sentados en esta noche, si El es Infinito. Si El no es Infinito, entonces no es Dios. Así que si El es finito, El es como nosotros. Pero Infinito, no hay manera de explicarlo. Y todo lo que Dios dice es perfecto; El no puede mejorarlo o retractarlo. Es perfecto, porque Dios es perfecto, y Sus Palabras son perfectas. Sus promesas nunca pueden fallar. Ahora, Uds. deben tener esa clase de fe en Dios cuando leen la Biblia, para creer Sus promesas. Uds. deben recordar que El es perfecto. Sus Palabras son perfectas; Ellas nunca pueden fallar; nunca pueden ser mejoradas; Ellas son perfectas para empezar. Ahora, podemos fabricar un mejor automóvil hoy, que lo pudimos hace diez años. Uds. probablemente pudieran fabricar un mejor avión hoy; los científicos pueden. Es porque somos finitos, mejorando en el árbol del conocimiento. Pero Dios es perfecto para empezar. Cuando El dice algo, es perfecto. Nunca puede ser mejorado. Por lo tanto, cuando Dios hace una promesa, esa promesa es correcta Eternamente. Nunca puede hacer nada más sino estar correcta.
11Y nosotros queremos pensar ahora en eso, mientras leemos Su Palabra. Abran conmigo en Marcos el capítulo 11, y empecemos leyendo en el versículo 20 de Marcos el capítulo 11. Y mientras Uds. están... esperando que Uds. la abran, les daré el fundamento de la lección. Jesús acababa de haber ido al templo. Y en Su camino allá... El entró al templo, y empezó a echar fuera a la gente que cambiaban... a los cambistas y los que estaban haciendo cosas que no estaban correctas, y les dijo que estaba escrito que la casa de Dios era una casa de oración. Pero que ellos la habían hecho una cueva de ladrones y robadores, y que habían usado mal la casa de Dios. Y entonces cuando El iba en camino al día siguiente, El encontró que la higuera tenía hojas... la higuera tenía hojas, y El pensó que tal vez tuviera algunos higos, así que fue a coger unos higos. Y no había higos en ella porque todavía no era el tiempo. Y El le dijo a la higuera: “Nunca jamás coma nadie fruto de ti”. Y aquí es en donde empezamos ahora a leer en el versículo 20. Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste al pasar, se ha... que maldijiste se ha secado. Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.
12Cuando yo leí esto hace tiempo, puso un poco de desaliento en mí, porque yo siempre he enseñado, y enseño la misma cosa en esta noche, que ninguna bendición puede venir sino únicamente por medio de la Expiación, y que la Expiación abrió el camino para cada bendición redentiva por la cual murió Jesús. Por lo tanto esta Escritura me confundía. Ahora, Uds. me han oído decir muchas veces en las reuniones, y yo lo citaré otra vez en esta noche, que la sanidad Divina es algo que Dios ya ha hecho. La salvación es algo que ya está pagado. Jesús pagó... “El fue herido por nuestras rebeliones; por Su llaga fuimos nosotros curados”. Cuando El murió en el Calvario, El concluyó la pregunta del pecado y la... cada pregunta que había en la línea de redención del hombre, aun hasta la resurrección y todo. (Y El probó eso por medio de Su resurrección). Ahora, por lo tanto si esas personas dicen: “Yo fui salvo anoche. Yo fui salvo hace diez años”, no, verdaderamente Uds. fueron salvos hace mil novecientos años. Uds. sólo lo aceptaron anoche o hace diez años. ¿Ven?, ya está pagado, es algo que Uds. aceptan lo que El ha hecho por Uds. Es su fe en Dios que trae la bendición de Su Palabra que Uds. están reclamando. Yo creo que eso simplemente es lo más sensato y puro como el Evangelio pudiera ser predicado, porque es lo que Jesús hizo por nosotros. Lo que nosotros no pudiéramos hacer, Cristo lo hizo por nosotros, y por medio de nuestra fe en Su obra terminada, nos trae a nosotros la bendición de cualquier cosa que pedimos.
13Y eso es lo que yo digo aquí en la fila, cuando el Espíritu Santo empieza a moverse y a dar discernimiento... y eso es para traer la Presencia de Dios entre la gente; igual como por ejemplo cantar un himno, gritar, o un mensaje dado en lenguas desconocidas, o algo, eso trae el Espíritu de Dios entre la gente. Uds. han oído a su pastor predicar muchas veces en la Palabra hasta que el Espíritu entró entre la gente y sólo gritó. Ya no podían quedarse callados. Porque el Espíritu de Dios... “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”. Ese Espíritu de Dios lleva la Palabra de Dios a la congregación y los alimenta, y ellos crecen espiritualmente en esa Palabra. Ahora, ese es el Evangelio.
14Entonces cuando yo... En una ocasión leí en la Biblia acerca del infierno, y yo empecé a leer que la palabra “infierno” proviene de la palabra “hades”, lo cual significa: “la sepultura”. Y estuve como por tres o cuatro años, que no predicaba el tema del infierno (porque en un lugar se miraba como que era un fuego ardiendo; en el otro lugar, era la sepultura), hasta que encontré la verdad de ello. Entonces cuando llegué a saber exactamente lo que era, y con la ayuda del Angel del Señor quien me lo reveló... porque yo no recibí nada de instrucción, y solamente me aferro a una Escritura, y oro, y escudriño las Escrituras, hasta que El viene y me la revela. Cuando El se para delante de mí en esa Luz que Uds. ven en la fotografía, y la revela, cada vez es completamente perfecta con la Escritura. Esa es la razón que yo sé que es el Angel del Señor, porque El da testimonio de Su Palabra. Y si ese Angel me dijera una cosa que no fuera Escritural, yo no le creería. Tiene que estar primero en la Palabra. La Palabra de Dios es Eterna. Porque un ángel pudiera venir y predicar algo más, Pablo dijo, que no era correcto. Pero si es la Palabra de Dios, el Angel de Dios verificará cada vez que esa Palabra es la verdad, si es un Angel verdadero del Señor. Si es algo que no está claro, entonces no lo escuchen. Pero si un Angel viene y habla y dice exactamente lo que la Palabra dice, entonces ese Angel proviene de Dios.
15Ahora, entonces en esta Escritura yo mismo no podía justificarme como para predicar sobre Ella. Cómo... Se fijaron Uds. que Jesús dice aquí: “De cierto Yo te digo a ti, si tú dices a este monte: ‘Quítate y échate en el mar’, y no dudas, sino crees en tu corazón que lo que tú has dicho te será hecho; puedes tener lo que tú dijiste”. [El Hermano Branham parafrasea Mr. 11:23 más personal–Trad.]. Ahora, yo no podía justificar eso, porque no lo podía entender. Cómo pudiera ser entonces que yo diría algo como un hombre, y entonces ¿cómo...? ¿Qué si yo dijera algo que no fuera de acuerdo a Su Palabra y pidiera algo que no fuera de acuerdo a Su Palabra, y luego tendría que suceder? Porque Jesús dijo: “Si tú dices...” no, “si Yo digo” pero, “si tú dices” colocándolo sobre Sus apóstoles, sobre los creyentes. “Cualquiera que dijere a este monte: ‘Quítate’, y no dudaren en el corazón de ellos, sino creyeren que lo que ellos han dicho vendrá a suceder; pueden tener lo que ellos dijeron”. No “lo que El dijo”, “lo que tú dices”.
16Ahora, para mí, eso lo quitaba de la Expiación y lo ponía sobre una persona. Yo no lo podía entender. Y yo... han sido como unos tres o cuatro años cuando leyendo sobre ello, me fijé que la higuera se secó, y–y yo pensé que sólo era un milagro de Dios. Pero sin embargo, había algo que empezó a jalar a mi mente: “¿Has examinado esa Escritura que ‘tú puedes tener lo que has dicho’? “Si tú lo dices, y luego crees que tú lo recibirás, puedes tener lo que tú has dicho”. Eso me confundía, y yo simplemente evitaba esa parte de la Escritura. Porque yo me doy cuenta de esto: que yo soy responsable ante Dios por lo que digo delante de la compra de Su Sangre. Yo me doy cuenta que Dios me hará responder por ello en el Día del Juicio. Por lo tanto, estando seguro lo más humanamente posible, que antes que yo diga algo, yo quiero que esté correcto, y que esté correcto por toda la Escritura, no solamente correcto en un lugar, sino correcto en todo lugar. Debe ser exactamente lo mismo. Debe ser lo mismo desde Génesis hasta Apocalipsis. Si no es, entonces yo pudiera estar diciendo algo errado.
17Así que yo obtuve los léxicos, los comentarios, las diferentes versiones y aun hasta la versión Douay, todo lo que podía encontrar. Y toda Escritura, el griego, el hebreo, todos decían la misma cosa: Jesús lo dijo. No hay disputa, aun a través de la–a través de la–la versión Douay, (la cual es la–la romana, mejor dicho, la Biblia Católica, la versión Douay). Y ninguna de ellas lo disputa, sino que Jesús mismo lo dijo. “Cualquier cosa que tú digas, puedes tener lo que tú has dicho, si tú no dudas en tu corazón”. El dijo: “Por lo tanto cuando tú estés orando, cuando tú ores, cree que recibirás lo que tú has pedido, y te será dado, si tú puedes creerlo”. Bueno, yo veo que entonces está basado otra vez en una fe. Así que yo no quiero ahora que Uds. pierdan ninguna de estas palabras en este testimonio. Yo quiero que mantengan la Escritura con el testimonio. Siempre examinen el testimonio de cualquiera, o su predicación, por la Palabra. Tiene que venir de la Palabra de Dios.
18Entonces un día, y por... en una de mis reuniones no hace mucho tiempo, estaba un hermano Testigo de Jehová que había estado un poquito escéptico de la reunión. Y cuando él oyó de ella, él entonces vino a Louisville; él tenía un hijo que su pierna estaba encogida hacia arriba por la polio. Pero una noche él vio a un niñito que fue levantado de una silla de ruedas que estaba tan lleno de soportes ortopédicos hasta sus caderas, y una pierna estaba más corta que la otra. El niñito corrió por todo el lugar, y subió a la plataforma y predicó un sermón. Eso lo convenció a él. El era un contratista. Su nombre es Wood, Banks Wood. El vive... son ahora mis vecinos. El era de Crestwood, Kentucky. Allá en Ohio yo tenía una carpa grande. El trajo a su hijo y estaba sentado atrás en la tienda. Esa noche el Espíritu Santo fue allá atrás en la reunión y dijo: “El hombre sentado allá atrás, su nombre es Banks Wood. El es de Crestwood, Kentucky, un contratista, un Testigo de Jehová por creencia. Pero él trae a su hijo con él que se llama David, que tiene polio. Una pierna está encogida. ASI DICE EL SEÑOR, él está sanado”. El no supo qué hacer. En unos cuantos momentos la madre del niño dijo: “David, párate”. Y cuando el niño se paró, él estaba tan normal y perfecto como podía estar. Eso lo convenció a él. El paró el trabajo de carpintero, de contratista, vendió todo lo que él tenía, compró una casita enseguida de mí, y ha vivido allí desde entonces. Y... El Sr. Banks Wood. ¿Cuántos lo conocen? Bueno, Uds., muchos de Uds. lo conocen aquí, pues es el que vende libros. El vende los libros en mis reuniones en muchas ocasiones.
19Toda su familia siendo Testigo de Jehová... Gente muy fina, sencillamente gente de la más fina; y ¿honesta?, su nombre está por encima de todo reproche en el estado de Kentucky, gente fina. Así que uno de sus hermanos que se llama Lyle vino a visitarlo. Porque ellos entonces lo excomulgaron en base a su–su fe en Dios, en sanidad Divina, porque ellos dijeron que era del diablo... Pero el niño fue sanado. El niño ahora es un hombre, casado, y él no... El tiene–él tiene que fijarse muy bien para ver qué pierna era la que estaba lisiada. Y él trabaja en el supermercado, un tipo de comprador o algo para los supermercados, o él apenas ha empezado.... Y ahora, este Sr. Lyle llegó a la casa del Sr. Wood; él dijo: “Banks, tú sabes que como un hermano todos nosotros te amamos”. Pero dijo: “¿Por qué te vas tras un fanatismo como ese? ¿Por qué le escuchas a algún predicador fanático y abandonas la fe que tu padre te ha enseñado?” El dijo: “Yo no he abandonado la fe que mi padre me ha enseñado; yo sólo creo más”. El dijo: “Yo creo eso más lo que sé ahora”. “Bueno”, él dijo: “¿Con qué clase de charlatán tú te enredaste?” El dijo: “Allí está él, allá en el campo cortando pasto”. Y él dijo: “Bueno, ¿quieres hablar con él?” Dijo: “Sí, me gustaría decir... hablar con él un momento”. Dijo: “Sólo me gustaría ver de lo que está hecho él”.
20Así que él me llamó allá, el Sr. Wood me llamó. Y yo estaba sucio y... Uds. saben cómo estaría uno, y caluroso y sudoroso, y los pantalones de pechera blancos por el sudor, y así como habían estado el día anterior. El vino, y dijo: “Y Ud. es el predicador que llevó a Banks en este camino sin rumbo, irracional”. Y yo dije: “No, señor, yo no soy”. Yo dije: “Yo soy su hermano en Cristo que predica el Evangelio”. Y él me miró de arriba a abajo unas cuantas veces; nos sentamos a hablar. No era una persona irrazonable, era fina, pero él dijo: “Sr. Branham”, dijo, “nosotros fuimos criados estrictamente como Testigos de Jehová, nuestro padre es un lector en los Testigos de Jehová”. Yo dije: “Eso está bien. Ciertamente estoy contento de oír eso, que.... Y Uds. tienen un buen nombre, y de cierto aprecio a un papá que los criara, (y a una madre) para que fueran una gente honesta y justa como lo son Uds.”
21Y así que mientras yo estaba allí, el Espíritu en la bondad de Su misericordia... vino una visión. Y yo dije: “Sr. Wood, veo que Ud. es un hombre casado. Tiene una esposa; ella es una mujer rubia; Ud. tiene dos niños como de seis y ocho años de edad”. Y él miró a Banks muy raro, y luego me miró a mí. Yo dije: “Ud. pensó que Banks me había dicho eso. Pero él no me ha dicho”. Yo dije: “Tal vez, quizás Ud. sabe esto. Ud. ha dejado a su esposa, o mejor dicho, Ud. es infiel a ella. Anoche Ud. estaba con una mujer que tenía cabello castaño rojizo. Ella es mucho más joven que Ud. Ud. estaba en un lugar en donde ella y Ud. estaban juntos en un cuarto, y estaba un hombre tocando a la puerta. Ud. se escabulló por la ventana, y fue una cosa buena que Ud. no fue a la puerta, porque le hubiera disparado a Ud. en su cabeza, debido a que él tenía una pistola en su mano”. Y él cayó al suelo. El sabía que Banks no me había dicho eso. El dijo: “Sr. Branham, yo quiero saber más acerca de esto”. Allí mismo en el cuarto el Señor Jesús lo salvó. Y él se fue a decirle a su papá. Su papá dijo: “Tú ahora estás todo enredado”.
22Así que, vino su hermana. Y ella asistió a la primera reunión y fue convertida, y yo la bauticé en la fe Cristiana. Entonces eso enojó al papá, y vino él. Y así que, Banks no estaba cuando mi esposa y yo acabábamos de llegar a la casa, y allí estaba estacionado un automóvil en la calle, y un anciano parado en el patio. Y así que hablamos con él y él dijo: “Yo soy el Sr. Wood”. Yo dije: “Sí, señor”, yo dije, “mi nombre es Branham”. Yo dije: “Estoy contento de conocerlo”. Y él dijo: “Bueno, estoy contento de conocerlo, Sr. Branham”. Dijo: “¿Sabe Ud. en dónde está Banks?” Yo dije: “Probablemente fue a la tienda de comestibles. Generalmente esta es la hora que vamos, y él y su esposa no están. ¿No pasa Ud.?” Y así que, él dijo: “No, es mejor que me quede aquí afuera”. Yo dije: “Bueno, pase, tómese un vaso de agua y refrésquese. Banks estará aquí en unos cuantos minutos”. Y en unos cuantos momentos él entró, y dijo: “Quiero ir a pescar con Ud.; ¿tiene tiempo para ir a pescar?” Yo dije: “¡Oh, seguro!” Yo quería hablar con él. Así que él dijo....
23Bueno, al siguiente... esa noche llovió como nunca. Y entonces al día siguiente fuimos a... Dijo: “Bueno, creo que no hay ninguna necesidad de ir; todas las corrientes estarán lodosas”. Y yo dije: “Bueno, podemos ir e intentar”. Cruzamos el río. Y yo le estaba orando al Señor que me ayudara. Yo no iba a decir una sola cosa acerca de religión; dejé que él lo mencionara. Y así que entonces, si él estaba hambriento, él lo iba a mencionar. Así que luego, cuando cruzamos el río, yo vi una visión. Y dije: “Sr. Wood, para que Ud. sepa”, yo dije, “toda corriente que pasemos hoy estará lodosa”. Y yo dije: “Entonces cuando lleguemos al lago al que vamos, estará hermoso y azul. Pescaremos como hasta las tres y media esta tarde sin pescar algún pez. Luego yo voy a empezar a pescar peces. Voy a pescar como unas cincuenta libras [como unos 22.5 kg.–Trad.]. Ud. va a pescar uno. Su hijo Lyle pescará uno. Pararemos de pescar a media noche. A la mañana siguiente, regresaremos a pescar otra vez. Yo pescaré un pez de grande escama. Estos peces que pescaré serán bagre azul. Y el siguiente será un pez de grande escama. Luego pescaremos el resto del día y ni siquiera uno morderá. Eso es ‘ASI DICE EL SEÑOR’”. El miró a Banks y como que dio una sonrisita y miró alrededor.
24Sucedió exactamente de esa manera. Y cuando él se fue esa noche... Después de la segunda noche pescamos todo el día y ese hombre caminó toda rivera que él podía para tratar de hacer que mordiera un pez, y él ni siquiera consiguió que otro mordiera. Y yo tenía como unas veinticinco libras [como unos 11.25 kg.–Trad.] de pescado, pesqué dos de ellos; cinco eran de ocho libras cada uno [3.6 kg.–Trad.], con un pequeño anzuelo número cuatro sin usar la red con mango. Yo... Eso tenía que ser Dios, si alguien sabe acerca de pescar. Y él estaba sentado allí observando. El como que habla ronco. Y su hijo le dijo a él al siguiente día, dijo: “Bueno, papá, ¿qué piensa Ud. acerca de ello?” Dijo: “Bueno, me supongo que si alguien puede ver a los peces antes que los pesquen, me supongo que está bien”. Y así que yo dije: “Pero yo no siempre puedo hacer eso, Sr. Wood; eso fue para su beneficio”. Yo dije: “Ahora, sin ninguna ofensa, la Biblia dice que ‘si hay uno entre vosotros que es un profeta, o es espiritual, si éste profetiza y lo que él dice viene a suceder, entonces oíganlo”. Yo dije: “Sin ofensa al Sr. Rutherford, pero él dijo que Cristo vendría en el ‘14, luego lo aplicó espiritualmente, (lo cual El vino de esa manera en el día de Pentecostés). Ahora, las otras cuatro cosas que él falló”. Yo dije: “¿Qué de esto?” ¿Ven? Y yo lo bauticé hace como unos tres domingos, a él y a su esposa, en la fe Cristiana.
25Su hijo y yo regresamos... los dos hijos, llegamos a este lugar. Y habíamos estado pescando otra vez (como unas cuantas semanas después de eso). Habíamos estado pescando otra vez en Dale Hallow, y esa noche pescamos una buena cuerda de pescados, pero se nos había terminado la carnada. Y estábamos parados, arrojando nuestros sedales de mosca, pescando pequeños agallas azules para usarlos como carnada. Y el Sr. Banks Wood le dijo al Sr. Lyle Wood, quienes son hermanos, dijo: “Deberíamos ir allá con esa anciana”. Ella tiene como unos noventa años de edad. Dijo: “Cuando éramos niños Testigos de Jehová, acostumbrábamos ir allá y ella nos daba pan con mantequilla. ¿Recuerdas tú ese pan hecho en casa?” Dijo: “Deberíamos ir a decirle a ella que somos salvos”. Esa fue la cosa correcta.
26Ahora, esto... Por favor traten de captar esto. Es sólo de la manera que uno algunas veces dice las cosas que cambia toda la escena. Ellos dijeron exactamente la cosa correcta. Porque en ese momento el Espíritu Santo bajó sobre mí de algún lugar de los Cielos, y yo dije: “ASI DICE EL SEÑOR”. Y amigos, aquí hay personas que han estado conmigo desde que era un niño, de la ciudad de donde yo vengo. Yo le pregunto a cualquiera, si en cualquier lugar, en cualquier ocasión, si ellos alguna vez han oído una profecía dada, o cualquier profecía, que no vino a suceder exactamente de la manera que fue dicha. ¿Ven? Grabado por todas partes... ¿Cuántos saben que eso es la verdad? Levanten sus manos, los que saben que es la verdad. Seguro. Es–es exactamente porque es Dios. Si fuera yo, fallaría cada vez. Pero si es El, nunca puede fallar. No puede fallar.
27Bueno, ellos dijeron: “¿Qué piensa Ud. que será?” Yo dije: “Habrá una resurrección de una vida pequeña, de alguna clase de animalito”. Yo dije: “Yo no vi exactamente qué clase de animal era, pero era algo que de repente surgió a vida”. Y habíamos estado hablando de esta Escritura. Y luego, yo pensé: “Bueno, ha de ser un gatito que mi hijito, pienso yo, había matado”. Como que tenemos un poco de temor a los gatos en nuestra casa. Y mi niñita llegó una tarde, ella y la pequeña Rebeca, y otra niñita vecina nuestra, y ellas traían una madre gata, y querían quedarse con ella, y yo–yo les dije que estaba bien. Y la pusieron en una caja, y a la mañana siguiente teníamos como unos ocho o diez gatitos. Y así que mi pequeño José, tenía como unos dos años en ese entonces, y él quería ver uno de ellos. Los gatitos no tenían sus ojos abiertos, y él levantó uno, y lo miró, y lo apretó, y lo tiró al suelo. Así que el pobre gatito sólo se retorció; yo... en el momento que nos íbamos. Y yo pensé: “Eso es... Quizás cuando llegue a la casa, el Señor resucitará a ese gatito, como El lo hizo con la madre zarigüeya”. Uds. han oído esa historia porque fue por todo el mundo. Así que entonces yo dije: “Ese... quizás ese gatito será lo que vendrá a vida”. Yo pensé eso en mi corazón, pero yo no dije nada.
28Pescamos esa noche, y a la mañana siguiente no hicimos... no habíamos pescado ningún pescado esa–esa noche en nuestras líneas porque habíamos cambiado la carnada a esos agallas azules, y ellos–ellos no estaban mordiendo eso. Y para el tiempo que amaneció teníamos todas nuestras líneas para trucha puestas. Nos metimos a una pequeña ensenada, y estábamos pescando con sedales de mosca para bremas grandes [pez de agua dulce–Trad.]. Ese es un agalla azul un poquito más grande. Así que estábamos pescando esos bremas con sedal de mosca, y el Sr. Lyle Wood tenía una–una caña de pescar con carrete. Y él la arrojó al agua, con un anzuelo muy grande, y un pobre pequeño agalla azul se lo había tragado completamente hasta llegarle a su pancita. Y–y lo sacó y dijo: “Yo hubiera querido que hubieras mirado allí, ni siquiera pudiste ver el anzuelo”. Y agarró el pescado de esta manera y sólo jaló del sedal para sacarle el anzuelo, y le sacó las entrañas, las agallas, y todo, y lo tiró al agua de esa manera. Y el pescadito se estremeció cuatro o cinco veces, y extendió sus aletitas, y murió flotando allí en el agua. Así que él dijo: “¡Pescadito, disparaste tu último cartucho!” Y continuamos; yo dije: “Lyle, no debes... no deberías sacar el anzuelo de esa manera”. Yo estaba tratando de decirle; yo dije: “Pon un anzuelo más pequeño”. Pues él sólo era un muchacho de granja, como Uds. saben, nunca había pescado lo suficiente. Y así que, el pescadito flotó allí como por una media hora, y el viento arreció, y lo sopló, y lo apiló, junto a algunos lirios a lo largo del lado de la orilla. Y nosotros estábamos pescando, y yo estaba pescando; estábamos pescando algunos buenos peces.
29De repente algo sucedió. Ahora, yo estoy hablando estas palabras con esta Biblia abierta. Algo sucedió, y una... como el–el–el descenso de una–de una unción que yo nunca había sentido de esa manera. Y yo... Algo dijo: “Ponte de pie”. Y me puse de pie. Lyle y Banks soltaron sus cañas y miraron. Lyle dijo: “¿Qué es lo que le pasa a él?” Banks dijo: “Observa, algo está para suceder”. Y Algo me dijo: “Habla a ese pescadito, y él vivirá otra vez”. Las agallas estaban blancas, estaban colgándole de su boca. Yo dije: “¡Pescadito, Jesucristo te da tu vida!” Y Dios en el Cielo quien es mi Juez solemne, ese pescado se volteó y nadó hacia abajo en esa agua, tan rápido como podía. Y el Sr. Lyle Wood simplemente cayó sobre la barca. El dijo: “Eso fue por mi causa, porque yo le dije al pescadito: ‘Disparaste tu último cartucho’”. Y yo dije: “No, no fue por eso”. Yo dije: “Ahora, la cosa extraña para mí es esta: de cómo Dios, el gran Jehová Dios, usaría Su poder para traer a un pescadito, pues nosotros habíamos cortado a pedazos doscientos o trescientos de ellos la noche anterior, y luego que El usara Su poder para traer a vida a ese pescadito, y yo tengo por lo menos trescientos niños espásticos allá en la lista, orando por ellos para ver una visión para ellos: alrededor de trescientos niños espásticos”. Yo dije: “Eso es una cosa que yo–yo–yo no puedo entender, cómo Dios haría tal cosa como ésa en ese pescadito, y seres humanos estaban muriéndose. Casos de cáncer, leucemia, toda clase de enfermedades alrededor del mundo, de todas partes; y luego El traer a vida a ese pescadito”. En ese momento Algo dijo: “Marcos 11:23 ”, la misma Escritura. Cuando leprosos estaban acostados por todo el país, enfermos acostados por todas partes, y Dios usó Su poder para maldecir a una higuera. Dios está interesado en la higuera, en el pescado; todo le pertenece a Dios. Y El estaba mostrando Su poder para mostrar que El es Dios sobre la higuera, El es Dios sobre el pescado. Y el pescadito volvió a vida. Yo sencillamente no podía entender eso; la Escritura todavía no se ha ido de mí. ¿Cómo pudiera ser?
30Fred Sothmann, un amigo mío, amigo íntimo de Canadá (él está aquí en la reunión en alguna parte), estaba conmigo en la campaña de New England el año pasado. Y fuimos allá a Adirondack, en donde yo me perdí en aquella ocasión, y fue la única ocasión en mi vida que me he perdido en el bosque. Y yo quería mostrarle al Hermano Fred en dónde mi esposa y niños me estaban, mejor dicho, Billy, me estaba esperando que regresara cuando me perdí en esa tormenta de nieve aquella noche. Y cuando estábamos parados allí al lado de un pequeño cobertizo, en donde yo había dejado a Meda y a Billy, en este cobertizo mientras yo estaba cazando osos.... Bueno, caminé hacia un lado, y el Espíritu del Señor vino sobre mí y empecé a temblar. Y El dijo, el Espíritu del Señor dijo: “Hay una trampa puesta para ti, y ten cuidado de lo que tú digas”. Fred, ¿en dónde estás? ¿Estás aquí en la reunión en esta noche? Yo sé que él vino. Sí, allá atrás. Correcto. Y nos fuimos de allí y le dije al Hermano Sothmann: “Algo se está preparando para suceder”. Y cuando llegamos a la reunión esa noche, yo le dije a la audiencia: “Recuerden: ASI DICE EL SEÑOR, hay una trampa puesta para mí. Y todos Uds. oren que yo sepa hacer la cosa correcta cuando esto suceda”.
31Y sucedió a la siguiente noche. El diablo envió a dos personas, un jovencito y una jovencita para interrumpir la reunión. Y eso fue en–fue en, no en New Hampshire, sino en Vermont. Freddy, ¿recuerdas el nombre de la ciudad?; fue en la capital, que... de Vermont. Y estábamos al cruzar el Lago Champlain. Y así que cuando estábamos en la reunión, ese muchacho... La muchacha se miraba como una muchacha mongoloide. Pero el muchacho la agarraba... Ambos tenían por lo menos veinticinco años de edad cada uno. Pero actos tan inmorales en una iglesia... Ellos estaban sentados como así de mí. Y cuando empezaba a predicar, él la agarraba, y le echaba su cabeza hacia atrás. Y se tiraba sobre ella, y la besaba, y se comportaba de una manera escandalosa en la reunión. Y los ujieres no podían hacerlo que se estuviera quieto. Y yo le dije a él desde la plataforma, yo dije: “Jovencito, no haga eso; Ud. está atrayendo la atención mientras estoy predicando”. Y él sencillamente se rió de mí. Yo pensé: “Oh, oh, allí está, allí está la trampa, allí mismo”. Yo continué hablando de todas maneras. Y oh, él se comportó tan inmoral con ella, al grado que yo tuve que parar otra vez. Yo dije: “No haga eso, señor, por favor”. Yo dije: “Si Ud. le quiere hacer el amor a la jovencita, entonces sálgase del edificio, pero esta es una–una reunión religiosa”. Yo dije: “Ud. no debería hacer eso. No haga... Por favor no haga eso mientras estoy predicando”. Yo empecé otra vez y él sencillamente lo hizo peor.
32Y entonces cuando me volví... Yo dije: “No...” Y Algo me dijo: “Di lo que tú quieras, y te será hecho”. Me quedé allí. El Sr. Mercier, el que graba cintas, y todos ellos estaban allí, el Hermano Fred, y muchos de ellos estaban presentes; el sudor me estaba escurriendo. Algo dijo: “Di: ‘Ceguera’, y serán ciegos. Di: ‘Muerte’, y ellos los sacarán cargando. Di lo que tú quieras”. Yo no podía hablar. Yo no me podía mover. Y me dejó. Yo pensé: “Dios, ¿qué–qué debo hacer?” Y yo volví y él estaba allí, y su cara blanca, mirándome. Yo pensé: “¿Qué debo decir?” Entonces me volví, y parecía como... que antes que supiera lo que dije, yo dije: “Yo los perdono por su acto”. Y ha de haber sido exactamente la cosa correcta por decir. Era Dios probando una–una reacción de una acción. Esa noche me fue revelado a mí que yo había dicho la cosa correcta. Yo sabía que todo se estaba dirigiendo a algo, pero, ¿qué era? ¿Qué hacer? Como Uds. saben, uno tiene que tener cuidado con un don Divino, cuidar lo que uno hace con él. ¿Recuerdan lo que hizo Moisés? Así que yo debí haber dicho la cosa correcta. “Yo los perdono”. Como Uds. saben, Juan, el joven Juan, quería quemar a Samaria en una ocasión porque ellos no los alimentaban. Jesús dijo: “Vosotros no sabéis de qué espíritu sois, porque el Hijo del Hombre no vino a perder las almas, sino a salvarlas”. Y yo... Esas Escrituras continuaron viniendo toda la noche. Yo no dormí. Pero eso era la trampa puesta en la que Satanás me hubiera provocado y luego hacerme decir la cosa incorrecta. Pero el Espíritu Santo estaba allí, y me dijo de antemano que tuviera cuidado de lo que dijera. ¡Oh, cómo fue la bondad de Dios!... Sencillamente era Su misericordia. “Ten cuidado de lo que tú digas”. Y desde entonces hubo un alivio que vino. Entonces como a... Yo empecé a notar las cosas diferentes que yo hablaba inconscientemente, sin saber qué había dicho, y sucedían de esa manera. Yo empecé a hablar acerca de eso.
33Un día, en este otoño que pasó, hace unas cuantas semanas (tomando un pequeño descanso antes de venir a esta reunión), yo estaba cazando ardillas. Ahora, en nuestra región, eso es... conejo y ardillas es casi todo lo que cazan. Y la razón que yo estaba haciendo eso era para descansar un poco antes de venir a esta reunión. El Sr. Sothmann estaba conmigo en esa mañana, él ha venido de Canadá a visitar y a quedarse con nosotros por un tiempo. Le conseguí un remolque-habitación y vive cerca de nosotros, él y otros amigos. Y así que, estábamos cazando ardillas juntos con el Sr. Wood. Y también, él vive allí a mi lado y es un amigo íntimo que me acompaña. Y entonces, habíamos ido a cazar, y era el último día que iba a poder cazar porque según el programa yo debía estar en Wyoming al siguiente domingo, y luego la temporada terminaría el martes. Y entonces, esto fue un sábado, y sería la última vez que en esa temporada yo podía cazar ardillas en el estado de Indiana. Oh, habíamos cazado bastante, y había habido mucha caza. Hay muchos cazadores allá en Indiana para las ardillas. Se habían escaseado.
34Esa mañana era una mañana mala: ventosa, el viento soplando; y ellas sencillamente no salen en esos días. Y me metí en el bosque, y caminé como hasta las nueve y no podía ver nada. Bajé a la orilla de un riachuelo (para ese entonces se está poniendo muy frío en Indiana, como el primero de octubre; para ser más exacto, creo yo que era el ocho de octubre), y había llegado a algunos sicómoros viejos. Y las ardillas no viven en sicómoros; ellas se quedan en hayas y robles y demás, en los árboles gruesos en donde hay mucho follaje. Y yo iba caminando por un riachuelo, y pensé que vi una ardilla arriba al lado de una pequeña loma. Y había maizales allí, y los granjeros estaban recogiendo su maíz, muchos de ellos allá recogiendo maíz. “Bueno”, yo dije: “No hay ardillas esta mañana. Y por acá no hay nada mas que un matorral grande de algarrobo, lo cual no hay nada allí para una ardilla”. Los árboles de nueces, todas las hojas se les habían caído, estaban pelados, y no había ardillas allí. Y yo dije: “Bueno, creo que me sentaré aquí sólo por un ratito, para calentarme”, porque sólo traía una camisa puesta, y sin chaqueta. Y me senté entre los dos árboles en donde el sol pegara sobre mí, subí mis pies en el otro árbol, y estaba en una posición muy confortable. Yo pensé: “Quizás tomaré una siestecita”. Y yo tengo un relojito de alarma, y pensé: “Voy a poner ahora la alarma de ese reloj por si acaso me duermo, y recogeré al Sr. Wood y al Sr. Sothmann a la hora apropiada”, porque ellos estaban más lejos en el camino, en otro bosque. Así que me puse mi relojito y más bien mi relojito de alarma, y me senté en... al lado de ese árbol.
35Y tan pronto como me acomodé para calentarme, esa Escritura vino a mí otra vez: “Todo lo que tú dices, cree que lo que tú dices, te será hecho, y tú puedes recibir lo que tú dices”. “Bueno”, yo pensé: “¿Por qué continúa viniendo a mí esa Escritura, cuando yo no puedo predicar sobre Ella, porque yo no sé nada acerca de Ella? Yo no pudiera ir delante de una congregación y tratar de explicar esa Escritura”. Bueno, me senté allí por un ratito; yo pensé: “Solamente hay una cosa en ello. Si alguna vez me llaman para predicar en ese tema, lo haré de esa manera: Yo diré: ‘Jesús les dijo eso a los discípulos y les dio esa autoridad; eso fue como un año y seis meses antes que fuera hecha la Expiación. Así que si no estaba en la Expiación, estaba al otro lado de la Expiación’. Así que si alguien alguna vez me hace esa pregunta, yo les diré que estaba al otro lado de la Expiación; esa es la única cosa que sé. Porque Jesús todavía estaba vivo; no se había hecho la Expiación y El no había sido herido por nuestras rebeliones, ni todavía estábamos curados por Su llaga. Así que El solamente les dio ese poder al otro lado de la Expiación”.
36Y entonces, de repente Algo me habló y me dijo: “¿Qué de los profetas?” Bueno, yo empecé a ver entonces; se me empezó a desenvolver. “¿Qué piensas tú que sucede en la reunión cuando estás parado allí? ¿Piensas que eres tú quien conoce a esas personas? ¿Piensas que eres tú que puede predecir y decirles a esas personas: ‘Uds. van a hacer tal y tal cosa, y tal y tal cosa les ha sucedido a Uds., y tal y tal cosa les sucederá a Uds.’? ¿Piensas que eres tú diciéndolo?” ¡Oh, hermano! Significa tanto; nunca me ha dejado. Y yo pensé: “Seguramente que no, Señor. Eres Tú”. “Bueno entonces, ¿piensas que eres tú hablando?” “No”. “¿Piensas que eran los profetas hablando? ¿Qué no acabas de predicar sobre el tema de que los profetas estaban tan ungidos con el Espíritu Santo que no eran ellos los que hablaban; era el Espíritu Santo en ellos clamando? Entonces todo lo que tú digas, si estás ungido, no serías tú diciéndolo, sería el Espíritu Santo diciéndolo”. “Bueno”, yo pensé: “Si eso puede... Eso es correcto. Si la persona, por medio de la Expiación, santificado por la Sangre de Jesucristo, puede vivir en una esfera tan cerca de Dios que él puede estar envuelto tan completamente en Dios, por la Sangre de Jesús, entonces no sería él hablando, sería el Espíritu Santo hablando estas cosas”.
37Y tan pronto como yo dije eso... al grado que yo... la unción del Espíritu Santo me tocó como nunca me ha tocado antes en toda mi vida. Dios sabe eso. Me puse de pie; me asusté. Y Algo me dijo: “Este ahora, es el principio de tu nuevo ministerio. Pide ahora, lo que tú quieras, y te será dado”. Me quedé allí. Yo–yo–yo no quiero ser un fanático, yo... Dios sabe que quiero ser sano en mi mente, y justo, y honesto, y fiel, y verdadero. Bueno, ahora, yo tengo cincuenta años de edad, no puede faltar mucho más para cuando yo tenga que ir a encontrarlo a El. Y yo quiero estar... saber que todo está perfectamente correcto antes que yo deje este mundo. Y yo pensé: “Yo no quiero estar errado en un fanatismo de algo”, yo pensé, “quizás yo...” Ahora, me morderé mi dedo; yo dije: “No estoy dormido, no estoy soñando esto, así que algo está mal”. Y yo estaba como muy entumecido en toda mi cara y todo. Yo pensé: “Quizás lo he estudiado tanto, al grado que he entrado en un lugar en el cual yo no me puedo salir de él”. Y pensé: “Por lo general cuando la unción viene profundamente, una visión la sigue”. Pensé: “Bueno, sólo–sólo esperaré aquí un momento”.
38Y yo–yo empecé a mover mis manos alrededor de esta manera y a caminar alrededor, y Algo dijo: “Di lo que tú quieras, y te será dado”. Esperé y escuché; yo pensé: “¿Fue ese...? ¿En dónde estás, Señor?” Y lo oí otra vez: “Pide lo que tú quieras, y te será dado. Yo estoy confirmando las cosas que Yo haré”. Y yo dije: “¿Pero qué debería...?” Yo pensé: “¿Con quién estoy hablando?” Yo–yo sentí como que había perdido mi mente. Yo pensé: “¿Con quién estoy hablando? Yo no veo una persona. ¿En dónde está esa Luz? Generalmente es con Ella con la que hablo. No hay Luz aquí. ¿Quién eres Tú? ¿En dónde...? ¿Qué quieres Tú? Yo pensé que Algo dijo: “Pide lo que tú quieras”. Correcto. Yo estaba pensando de esa Escritura, Marcos 11:23: “Pide lo que tú quieras”. Yo pensé: “Bueno, ¿que pediría? No hay personas enfermas aquí, ¿qué pudiera hacer?” Yo pensé: “No hay nadie aquí... quizás, ¿me estoy volviendo loco?” Yo dije: “¿Qué pediría?” Y Algo, tan claro como Uds. oyen mi voz, dijo: “¿No estás cazando, y tú no tienes caza?” Yo dije: “Eso es correcto”. Yo pensé: “¿Es este...? Señor”, yo dije, “si yo estoy–si yo estoy haciendo algo mal, Tú perdóname”. Ahora, ¿no es eso horrible? “Si estoy haciendo algo mal”. Yo dije: “Señor: si yo estoy haciendo algo mal, perdóname. Pero ¿eres Tú? ¿Es esta la Escritura que Tú me estás procurando traer? ¿Es este ese otro paso al que estamos llegando? Tú me diste una visión y dijiste que sería confirmado en un pequeño edificio en alguna parte, en una reunión cuando se inicien las carpas”. Yo dije: “¿Es esto a lo que está conduciendo? Si es, Señor, entonces yo te tomaré a Tu Palabra”.
39Miré alrededor, yo pensé: “Yo encontraré algo imposible”. Y encontré ese matorral de algarrobo; yo dije... generalmente yo ajusto mi mira a cincuenta yardas [45.50 m.–Trad.]. Yo... El Señor... Yo no soy un buen tirador, pero yo– yo... si mi rifle no le da al blanco a cincuenta yardas [45.50 m.–Trad.], está fuera de puntería. Así que entonces, yo estaba... yo mato ardillas, nunca mato una por detrás, o con su cabeza volteada; tengo que verla muy bien y dispararle en el ojo con un rifle veintidós. Ahora, si no puedo hacerlo, la dejo que se vaya. Así que entonces.... Y yo dije: “Son cincuenta yardas [45.50 m.–Trad.]”, como la distancia de lo largo de este edificio; yo dije: “Y vendrá una joven ardilla roja y estará sentada en esa rama pelona allá y yo le dispararé desde aquí”. Y allí vino la ardilla. Dirigí el rifle, lo apunté, por medio de la pequeña mira telescópica yo vi su ojo; le disparé, cayó. Fui allá para mirarla, yo pensé: “Está sangrando; una visión no sangra”. Y yo–yo la miré, recogí la ardilla, la sentí; era una ardilla real. Me asusté mucho. Y pensé: “Bueno, tú sabes, dio la casualidad, sucedió, eso es todo; sólo sucedió de esa manera”.
40Así que empecé a caminar para irme, y pensé: “¿Pero una ardilla aquí en este matorral de algarrobo? Bueno, ellas estarían allá en el bosque. Ellas no saldrían allí de esa manera, y yo he estado cazando toda la mañana”. Así que me quedé allí sólo un momentito, y dije: “Señor, si Ese fuiste Tú, la Biblia dice que dos o tres testigos es una confirmación. No puede suceder la segunda vez”. Así que subí la ladera de la colina y me senté, y dije: “Bueno, estoy actuando locamente”. Y yo dije: “Bueno, me–me prepararé ahora para irme a casa”. Yo dije: “Será...” Pero pensé: “Creo que lo intentaré”. Y dije: “Y vendrá otra ardilla y estará sentada allá en ese montón de parras, allí mismo”. Bajé mi dedo y miré otra vez; yo no vi ninguna ardilla. Yo dije: “Bueno,...” Miré otra vez, y pensé: “¿Qué es eso allá?” Levanté mi mira telescópica, y allí estaba sentada una ardilla mirándome directamente, a cincuenta yardas [45.50 m.– Trad.]. Le disparé a la ardilla, fui allá y la levanté, par ver si era una visión, pero–pero no era una visión, era una ardilla. Me las comí. Así que ellas... Y yo–yo levanté ésa, y yo pensé: “¡Oh, hermano!” Me sentí muy raro. Yo pensé: “Dos, pero Tú dijiste tres”.
41“Bueno”, yo dije: “Este... Como que yo–yo–yo creo que fuiste Tú, Señor”. Yo dije: “Quizás Tú ahora vas a hacer algo por el pueblo; Tú vas a ayudar a Tu pueblo. Así que te doy muchas gracias, y yo–yo te doy gracias, Señor”. Me quité mi sombrero, y dije: “Yo–yo ciertamente te doy gracias, Señor. Yo–yo te creo ahora; y Tú vas a hacer algo para Tu pueblo, así que yo–yo de seguro lo aprecio, amado Padre”. Y yo dije: “Me iré ahora a casa”. El dijo: “Pero tú dijiste que querías tres”. “Bueno”, yo dije: “Sí”. Ahora, eso parecía como que sólo era Algo dentro de mí. Yo no oí una voz, sino sólo que Algo dentro de mí que dijo eso. “Bueno”, yo pensé: “Yo haré esta tan radical, que tendrá–tendrá que ser Algo sobrenatural. Y miré allá en el campo, hacia el campo en donde sólo había un tronco viejo grande pelón allí con una rama vieja grande. Y dije: “Y acontecerá que habrá una ardilla joven que saldrá en esa rama, estará sentada en el extremo de la rama y mirará hacia los granjeros cortando su maíz”, cortando la espata de su maíz, “y le dispararé desde este árbol aquí. Será de esa manera”.
42Me paré allí un minuto, y no ardilla; miré otra vez. Pasaron como cinco minutos, y no ardilla. “Bueno”, yo dije... Yo pensé: “Yo... bueno, esto es suficiente. De todas maneras, es tiempo que me vaya”. Yo dije: “Es mejor que me vaya”. Y yo empecé a caminar para irme; y al hacerlo, Algo dijo: “Pero tú ya lo hablaste. Y la Escritura dice: ‘Si tú no dudas en tu corazón sino que crees que lo que tú has dicho...’” ¡Aleluya! Yo esperé reclinado contra el lado de un árbol. Miré, miré otra vez, y no ardilla. Esperé otros diez minutos, y no ardilla. Yo dije: “¿Cómo pudiera una ardilla llegar allí?” Así que dije: “Bueno, creo que me iré, y continuaré caminando porque es hora que recoja al Sr. Sothmann y a ellos, así que continuaré caminando”. Empecé a caminar para irme nada más así. Dijo: “¿Estás dudando?” Dios sabe cómo instruirlo a uno. “¿Estás dudando eso que tú dijiste?” Yo dije: “No, no estoy dudando”. Y tan pronto como dije eso, saliendo en esa rama vino una ardilla joven; caminó hasta el extremo de la rama, y se quedó, y miró hacia los granjeros. Yo le disparé desde allí, completando mis tres ardillas. Y dije: “Voy a ver si hay otra ardilla en esta región”. Yo estaba como unas tres horas tarde para recoger al Sr. Sothmann y a ellos, ni siquiera podía oír a una. Me fui a casa; les dije. Me molestaba. Yo no sabía qué pensar acerca de ello.
43Como dos semanas después yo estaba en el estado de Kentucky en donde la temporada de las ardillas todavía estaba abierta, con amigos míos, el Sr. Wood y su cuñado. Y yo estaba allá, y fuimos a cazar esa mañana. Y oh, ventosa, y todas las hojas caídas de los árboles, un mal tiempo para cazar ardillas. Así que nosotros... Los buenos cazadores no estaban cazando más que una al día. Y–y aún así uno tenía que estar... tener una escopeta para cazarlas, aún así, y yo cazando... [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. “Y tú las tendrás”. Y yo pensé: “Bueno, mire, yo no–yo no sé ahora acerca de eso. De seguro no es muy probable en esta mañana; y no hay ardillas aquí en esta época del año”. Y estaba tan frío que teníamos puesta mucha ropa y yo estaba tiritando mucho. Yo pensé: “No hay ardillas”. Las hojas como así de alto en el suelo, uno podía oírse como una–una manada de antílopes cruzando. Y así que yo iba caminando de esa manera, y me tocó otra vez y dijo: “Pide lo que tú quieras”. Y yo me paré, y puse mi rifle en el suelo, me quité el sombrero, y dije: “Padre Celestial, yo estoy aquí en estas montañas; ¿a qué–a qué se refieren estas cosas? ¿Eres Tú el que me estás hablando? ¿Eres Tú, Señor? ¿En dónde estás? Yo por lo general veo esa... Tu Luz, ¿en dónde estás? Háblame, Señor. Si hay algo que Tú quieras que haga, yo lo haré. ¿He encontrado gracia en Tus ojos?” Yo dije: “Yo... Sólo háblame”. Y dijo: “Pide lo que tú quieras, y te será dado”. Yo dije: “Entonces si Ese eres Tú, yo tendré mis tres ardillas en esta mañana, ardillas grises”. En Indiana son rojas. Y yo dije: “Yo tendré mis tres ardillas”. Algo dijo: “¿En cuál dirección vendrán?” Y yo pensé: “Ahí está”. Yo podía oírlo tan claro como Uds. me oyen. Y yo dije: “Una vendrá en esta dirección; otra vendrá de atrás en esa dirección y la otra vendrá de esa dirección”.
44Me recliné contra el arbolito y esperé unos cuantos minutos. Yo no vi ninguna ardilla; se estaba haciendo tarde, casi era hora de regresar. Miré para atrás por toda la colina y muy allá, me supongo que como a unas ciento veinticinco yardas [113.75 m.–Trad.], me pareció que vi algo que estaba en un tronco. La ardilla gris es muy pequeña. Miré por la pequeña mira telescópica, y no podía distinguir si era una ardilla o no. Yo la continué observando; brincó del tronco, empezó a bajar por el lado de un árbol. Bueno, ese es un disparo de muy lejos. Pero me hinqué y apoyé mi rifle en el lado de mi mano, y maté la ardilla. Yo dije: “Esa entonces, la siguiente, tendrá que venir de esta dirección”. Así que sólo me volteé del árbol, y dije: “Vendrá en esta dirección”. Yo esperé como unos quince minutos, y ahí vino una ardilla. Así que puse otra bala en el rifle y lo apunté. Y al momento que empecé a apuntarlo, la segunda ardilla vino. Yo dije: “Oh, alabado el Señor; allí está la segunda; allí están”. Así que me levanté, le disparé a la primera, y la maté al instante; le pegué en el mero ojo.
45Y entonces–entonces esta otra ardilla corrió y brincó a un tronco, y corrió sobre el tronco, cogió una nuez de nogal y empezó a comérsela; simplemente un disparo perfecto como de unas cincuenta yardas [45.50 m.–Trad.]. Yo pensé: “Ahí está mi segunda ardilla; eso es una, dos, tres, exactamente lo que yo pedí”. Apoyé mi rifle y disparé, y le pegué al tronco. Ahora, como de ciento cuarenta y nueve ardillas este año, yo sólo he fallado cinco tiros. Así que entonces, yo pensé: “¿Cómo le fallé a esa ardilla?” No la asustó, brincó, se bajó al otro lado del tronco, y se sentó, y miró alrededor. Yo puse otra bala, y pensé: “De seguro la mataré esta vez”. Le apunté, en la–en la línea que cruzaba su ojo, jalé el gatillo; y le pegué como a unos dos pies [60 cm.–Trad.] antes de ella. Yo dije: “¡Qué cosa!, este rifle está fuera de puntería. Hay algo mal con este rifle”, sin pensar. Y luego brincó del tronco y corrió de costado frente a mí. Yo dije: “Bueno, yo no le he disparado a una ardilla de costado en mucho tiempo, pero voy a ver si este rifle está fuera de puntería o no”. Yo dije: “De seguro la mataré esta vez. Quizás sólo tenga frío y estoy tembloroso”. Así que me acerqué a un pequeño matorral y apoyé el rifle en el matorral y le apunté hasta que estaba bien de costado, (no más de como unas treinta y cinco yardas de retirada [31.85 m–Trad.], la ardilla iba corriendo bajando la colina), en el mero centro de ella; jalé el gatillo y yo no sé en dónde le pegué; fallé en pegarle a la ardilla. Y se me terminaron las balas de mi rifle, así que la ardilla cruzó al otro lado de la colina. Yo pensé: “Allí fallé tres disparos seguidos, y durante toda la temporada solamente fallé cinco. ¿Cómo pudiera ser?” Entonces me puse a pensar: “No pudiera haber obtenido esa ardilla. Yo dije que la otra vendría de esta dirección”. Dos de ellas estaban allí. Pero Su Palabra es perfecta. ¿Ven?
46Entonces empecé a esperar, hasta casi oscurecerse. Yo dije: “Si viene la otra ardilla voy a tener que dispararle muy de cerca porque hay un matorral aquí, y ella tiene que pasar por el matorral, es la única manera que puede. “Bueno”, yo pensé: “Bueno, no fue así en esta ocasión. Esa–esa unción... quizás–quizás sólo sucedió para que obtuviera esas dos”. Así que fui allá y recogí mis ardillas y emprendí mi camino a casa. Y estaba muy oscuro en la hondonada. Y a medida que caminaba por la hondonada, Algo me dijo: “¿Qué de esa otra ardilla?” Y yo dije: “Bueno, yo–yo–yo ya tengo dos, y así que es muy tarde ahora; casi ni puedo ver a través de mi lente (¿ven?), es muy tarde para cazar una ahora”. Y empecé a caminar; Algo dijo: “Date vuelta y regresa y agarra la otra ardilla. Tú ya lo has dicho”. Así que me di la vuelta, y no había dado ni siquiera diez pasos (ahora, escuchen atentamente) y yo vi a una ardilla subir a un árbol como a unas sesenta o setenta yardas de mí [54.60 m. y 63.70 m.– Trad.]. Tan oscuro que tendría que haber sido únicamente la luz a lo largo de la cumbre de la montaña, o yo no la hubiera visto. Y yo–yo apunté el rifle hacia abajo. No podía ver la ardilla, continué mirando de un lado a otro. Yo pensé: “¿En dónde está?”
47Después de un rato se miraba como un nudo en el árbol que apareció; yo pensé: “Eso es su cabeza”. Así que disparé. La ardilla corrió por el árbol y oí algo que golpeó las hojas; yo pensé: “Ella ha de haber brincado”. Y en ese momento, como a unas quince yardas de allí [13.65 m.–Trad.], esa otra ardilla subió corriendo a un árbol. Yo dije: “Esa es aquella ardilla, que le fallé; ella corrió alrededor y se subió corriendo a ese árbol”. Así que vigilé muy de cerca. Estaba muy oscuro y el viento soplando muy fuerte. Yo pensé que vi algunas hojas con algo moviéndose; yo pensé: “Bueno, voy–voy a dispararle a eso de todos modos”. Y le disparé, y oí un ruido sordo al golpear la ardilla el suelo; la maté al instante. Bueno, yo dije: “Le fallé en aquél árbol, pero la maté aquí, sólo un poquito fuera de línea”. Yo dije: “Iré y la recogeré”. Así que subí la colina, y cuando llegué a ese primer árbol, allí estaba mi ardilla, la primera, justamente allí en línea, exactamente en la dirección que yo apunté. Dios en el Cielo sabe que eso es verdad. Justamente en la dirección en la que yo apunté. Bueno, yo fui, y dije: “Bueno, con esa son cuatro, El me dio una de más. Eso está bien”. Yo dije: “Yo dije tres y obtuve cuatro; eso está bien”.
48Así que yo fui a recoger la otra ardilla, y no estaba allí. Y sin embargo yo sabía que había matado esa ardilla. Bueno, yo busqué por todo alrededor de allí. Esperando, tentando con mis manos en la oscuridad por todas las hojas. Y despedacé un viejo tronco y todo. Pensé que sólo la había herido, y que se había apartado. Finalmente yo encontré un hoyito en el tronco. Y empecé a mover mi vara adentro de allí en todas direcciones, y sentía algo caer y yo dije: “Es la ardilla, pero el hoyo es muy pequeño como para meter mis manos; tengo que coger una hacha o algo para cortarlo”. Así que puse una piedra grande o un pedazo de leño para taparlo, y me fui bajando la colina. Y yo les conté a mis hermanos cuando llegué al pie de la colina. Ellos empezaron a alabar al Señor y a gritar. Esa noche yo lo estaba contando entre un grupo de gente montañés que había venido, que se había reunido. Y todos nosotros estábamos alabando al Señor. Y uno de mis diáconos, que se llama Tony, que está en mi iglesia, él estaba–él estaba conmigo. Y esa noche cuando nos íbamos a acostar, él oró ante esas personas, él dijo: “Ahora, Señor” (nosotros le pedimos que nos dirigiera en oración), y él dijo, “ahora, Señor, para confirmar que nuestro hermano ha dicho la verdad, permite que él encuentre esa ardilla mañana en el tronco para que así nosotros sepamos que él ha dicho la verdad”. Me sentí como si mi corazón simplemente se hubiera salido de mí. ¿Saber que yo había dicho la verdad? Algo como eso, ¿y decir una mentira acerca de eso? Dios no permita tal hipocresía. Y yo pensé: “¿Cómo un hombre que me ama, y un hombre de ese calibre, un hombre quien su esposa estaba muríendose tirada en el piso, y los doctores la habían desahuciado, fui y ofrecí una oración por ella, y ella se levantó y se fue a la iglesia conmigo, cómo podía él dudar mi palabra?, ¿cómo es que él dijo eso?” Y los otros hermanos lo captaron.
49A la mañana siguiente en la mesa, temprano, antes de amanecer, él dijo: “Bueno, Hermano Branham, iremos allá y agarraremos su ardilla; agarraremos una hoy de todas maneras, porque estará allí”. Yo dije: “Hermano Tony, Ud. simplemente no entendió. Cuando yo hablé bajo la inspiración, yo dije tres ardillas. Esa cuarta no tuvo nada que ver con ello”. “Oh”, él dijo: “Ella está en ese tronco de todas maneras; sabremos por eso”. Yo miré al otro lado de la mesa y pensé: “Hermano Tony: ¿dudarías– dudarías que yo dije la verdad?” Y yo nunca lo dije; los hermanos se miraron el uno al otro. Nos fuimos al bosque. Y cuando dejamos los automóviles para irnos en nuestras diferentes direcciones, bueno, yo pensé de ir allá y agarrar mi ardilla, si estaba allí. Y pensé: “Regresaré y le diré al Hermano Tony”. Pero algo simplemente continuaba presionándome. Y continué... Ahora, eso fue como una semana antes de venir aquí. Y continué subiendo hacia allá, algo me dijo: “¿Qué si esa ardilla no está allí? ¿Luego qué? Y tu propio diácono allí dirá que no es correcto”. Ahora, el Señor sabe que estas palabras son verdad, exactamente, perfectamente, lo mejor que sé en mi corazón. Y empecé a caminar, yo pensé: “Bueno, yo espero de seguro que esté allí, esa es una cosa de seguro; ciertamente yo lo espero”. Yo nunca dije nada acerca de esa ardilla que estaba... Todos Uds. entienden, ¿cuántos entienden de lo–de lo que se estaba tratando? Seguro. Las tres ardillas era tocante a lo que yo había hablado. La cuarta no tenía nada que ver con ello. Pero el Señor sabe cómo instruir, y qué hacer.
50Así que subiendo allá, esa Unción me tocó otra vez y dijo: “Si no está allí, di que estará allí, y tú encontrarás la ardilla”. Y yo dije: “Señor, yo te estoy tomando ahora a Tu Palabra”. Yo dije: “Y yo encontraré la ardilla”. Me subí a la montaña. Yo pensé: “No hay necesidad que tema ya más, porque voy a encontrarla, eso es todo. Yo ya lo he dicho. Y el Señor dijo que cuando esa Unción estuviera en mí, cuando yo dijera algo, sería de esa manera. Así que yo voy a continuar”. Yo cacé por todo alrededor, busqué; como unos quince minutos para la hora de bajar de la montaña, yo pensé: “Más vale que vaya a agarrar mi ardilla”. Fui allá y quité el pedazo de leño del hoyo, y empecé a palpar dentro de allí; yo podía palpar eso. La levantaba, sentía como que algo caía, de esa manera, como que la ardilla estaba en el extremo de la vara y se caía. Yo traía un cuchillo grande de cacería y conseguí una piedra grande y corté el hoyo lo suficientemente grande como para meter mi mano. Yo miré allí; estaba levantando algunas raíces y se me estaban cayendo, algunas raíces bajo... que estaban allí en este tronco viejo. Yo pensé: “¡Oh, hermano!, y debemos estar allá exactamente a las nueve”, así que yo pensé: “y ahora sin ardilla”.
51Y, ¡oh, hermano!, esa mañana fue terrible; hubo una ventisca con nieve soplando. Yo pensé: “Eso es terrible”. Así que yo pensé: “Bueno, solamente hay una cosa que puedo hacer para probarlo. Ahora, Señor, no fue Tu culpa. Porque Tú... cuando yo... Tú me dijiste que hablara eso, y yo hablé esas tres, y las tres estaban allí. Pero el Hermano Tony simplemente lo malentendió; eso es todo”. Yo dije: “Voy a bajar y lo recogeré a él y a los otros hermanos, y los traeré aquí, y les mostraré en dónde–en dónde estaba el tronco, para que sepan que yo–yo–yo–yo pensé que estaba correcto. Yo había dicho la verdad de que la ardilla estaba allí”. Y lo puse... empecé a bajar la colina, y Algo me dijo: “Pero tú dijiste que al subir, tú encontrarías la ardilla”. Amén. ¡Oh, Uds. simplemente no saben lo que me hace eso a mí! “Tu dijiste que encontrarías la ardilla”. Yo pensé: “¿En dónde pudiera encontrarla? Aquí estoy en el bosque, ni una hoja en el árbol, y todas ellas están apiladas alrededor de aquí. Allí está el árbol de donde la ardilla cayó. Aquí está... la única cosa en la que ella pudiera haberse escondido hubiera sido este tronco, y yo lo he despedazado completamente, no hay otro hoyo en ninguna parte del árbol, y eso es el único lugar”. Pero El dijo: “Tú dijiste que la encontrarías”.
52Bueno, yo pateé las hojas alrededor y todo; yo pensé: “Oh, Billy, te estás volviendo loco”. Y empecé a bajar, para empezar... Dijo: “Pero tú dijiste que la encontrarías”. Yo pensé: “Correcto”. Yo dije: “Yo encontraré la ardilla”, cuando esa Unción estaba sobre mí. “Y si esa es otra confirmación de mi ministerio empezando, entonces la ardilla tiene que estar aquí en alguna parte”. Yo dije: “Yo no puedo encontrarla, ¿en dónde está?” Algo dijo: “Mira debajo de ese pedazo de corteza”. Y fui y levanté... fui a levantar... yo dije: “Sí, alabado el Señor, está debajo de la corteza”. Y fui allá a levantar el pedazo de corteza y algo dijo: “¿Pero qué si no está debajo de allí?” “Oh”, yo dije: “Estará debajo de allí”. Y la levanté, y no había ardilla. Y yo pensé: “Hay algo raro. Ahora... Pero yo lo dije; esa fue la misma inspiración que me dijo que las tres estarían allí; la misma inspiración estaba sobre mí cuando yo dije que ésa estaría allí, así que tiene...” Miré para abajo allí otra vez, y vi sólo un poquito, un par de pelitos grises saliendo de debajo de las hojas. Yo la levanté, ¡y allí estaba mi ardilla! Ahora, Uds. hablan de un irlandecito gritando; me deberían haber oído bajando esa colina. Yo realmente era un hombre feliz. Fui a casa y les conté a los hermanos al respecto. ¡Y hermanos!, cómo estábamos todos regocijándonos. El Hermano Tony dijo: “Hermano Branham, yo no sabía que yo había orado de esa manera”. Y yo dije: “Pero sí oraste así”. Y el Hermano Charlie y ellos estaban hablando acerca de ello, de cómo es que él–él sí había orado de esa manera.
53Así que, el seg-... Entonces, el día de ayer, yo llegué aquí a la–a la reunión (salimos el domingo en la tarde), el sábado en la tarde, yo estaba en la casa de un hermano que tiene una muchacha inválida. Y ella ha estado atada por la polio desde que era una niñita, y tiene como unos treinta años de edad. Oh, la niña más afligida que Uds. alguna vez hayan visto; yo he orado por ella varias veces. He visto a inválidos casi como ella ser sanados, sentados allí al lado de ella. Una familia de gente fina; si yo tuviera el tiempo para contarles a Uds. la historia de su padre cuando los doctores lo habían desahuciado, cuatro doctores lo vieron y dijeron: “No hay una esperanza”. Yo lo di por vencido, y oré, y le pedí al Señor que se lo llevara; fui a casa, vi una visión. Y allí estaba un predicador riéndose de él porque él estaba creyendo en sanidad Divina. El me dijo: “Dile al Sr. Wright que ASI DICE EL SEÑOR, él escarbará la sepultura de ese predicador que se está riendo de él”. Y él lo hizo. Y él está viviendo hoy, saludable y feliz. Y las cosas que han sucedido.
54Pero esa niñita afligida sentada allí, yo nunca podía entenderlo, porqué El no me podía dar una visión para esa niña. Estábamos, el Sr. Wood y yo, estábamos cenando allí. Y fui allá... El hace el vino de la comunión para las mesas en la iglesia, y fui allá para recogerlo. Y esa niñita me dijo, ella dijo: “Hermano Branham, ¿me conseguiría un conejo antes que Ud. se regrese?” Y yo dije: “Seguro, Edit. El Hermano Wood y yo iremos y te conseguiremos un conejo”. Y cogimos el rifle y nos salimos. Y nos habíamos ido por un ratito, y cazamos dos conejos, y regresamos. La Sra. Wright tenía la cena lista para nosotros. Ahora, su hija es una viuda. Ellos son pobres; Uds. no saben cuán pobres son. Uds. de aquí de California, no saben lo que es la gente pobre, hasta que Uds. entren en algo así. Ella vive en una chocita de dos cuartos allá en lo alto de la colina. Su esposo se mató hace dos años en su propio tractor, (un alcohólico); se volteó y se quebró su cuello, y el muchachito lo encontró. Y ella tiene dos hijos adolescentes como que se estaban desviando sin el padre. ¡Y esa pobre mujercita Cristiana callada y humilde! Oh, yo nunca la he oído levantar su voz en su vida. Y ella estaba escarbando en esas colinas allá arriba, cultivando en ese terreno de cangrejo de agua dulce, una–una... tratando de cultivar una pequeña parcela de maíz para cuidar de esos hijos. ¡Oh, un panorama tan lastimoso!
55Y nosotros estábamos sentados a la mesa hablando, y ellos sencillamente me aman. Tienen un cuarto allá que yo lo llamo mi cuarto cuando voy allá. Solía pastorear la iglesia Bautista allá en Milltown, y así que yo tenía un cuarto en el cual me quedaba con los Wrights. Y yo dije, hablando acerca de visiones, yo dije: “Ahora, como Uds. saben...” Yo les había dicho acerca de lo que sucedería. Yo dije: “Ahora, como... uno tiene que tener algo; la única cosa que yo sé es que tendrá... si alguna vez sucede de esa manera, será una fe que Dios tendrá que darme. Porque cuando esa Unción vino sobre mí, hay... simplemente parece como que hay una super fe”, yo dije, “que se levanta en mí, algo en lo que no hay una sombra de duda”. Y yo dije: “¡Oh, cuánto confío!” Yo dije: “Así como cuando he estado teniendo visiones. Cuando el Señor me decía en una visión: ‘Ve haz cierta cosa, una cierta...’” Bueno, ¡hermano!, no había pregunta en mi mente, yo sólo iba a hacerlo. Nunca falla, así que simplemente tiene que suceder. ¿Ven?, uno tiene que creer que lo que está haciendo... Uno tiene que tener fe y confianza. Y yo sí la tengo en las visiones. Cuando la visión... Miren, esto pudiera sonar radical, pero si el Señor Dios quien está aquí en esta plataforma ahorita, y puede decir el secreto de todo corazón aquí, o decirles a Uds. lo que será o lo que no será (Uds. saben eso, Uds. lo ven noche tras noche), si El me dijera que George Washington se iba a levantar mañana de la sepultura del Cementerio Nacional, yo invitaría a todo el mundo para que viniera a ver que se cumplió. Eso es exactamente correcto. Yo creo en El. El nunca me ha fallado. Y yo he visto visiones desde que yo tenía dieciocho meses de edad. Y ni una sola vez ha fallado, y nunca fallará, porque es Dios.
56Y así que entonces, yo estaba hablando de esa manera. Y yo dije: “Ahora, si el Señor me dijera una cierta cosa que sucedería como la pequeña...” su pequeña hermana inválida sentada aquí, la pequeña Edit... Y ellos eran gente pobre, pero yo era bienvenido. Tenían una vieja... gran olla vieja de frijoles, frijoles pintos cocinados con pan de maíz, y rebanadas de cebolla. ¡Y que si puedo comer eso! ¡Mm! Así que yo fui criado con eso. Y yo estaba comiendo y teniendo un buen momento. Y mamá Wright me había cocinado un pastel grande de cerezas, como Uds. saben, del arbolito allí del que solía ayudarle a ella a cogerlas. El Sr. Wright está en sus ochentas, y ella tiene setenta y algo, y con esa niña enferma. Así que yo–yo haría cualquier cosa que pudiera por esa gente pobre.
57Y estábamos hablando acerca de edificar la nueva iglesia allá, el tabernáculo, y–y el Sr. Wright me dijo: “¿Cómo van las ofrendas allá en el tabernáculo?” Yo dije: “Hermano Wright, yo no estoy allí lo suficiente como para saberlo”. Y dijo: “¿Sabe qué?” Dijo: “Hattie quería ofrendar–ofrendar cincuenta dólares para esa iglesia, y el Hermano Roberson”, el–el síndico de la iglesia, uno de ellos, el presidente, “no le permitía darlo”. Dijo: “Porque eso le tomaría a ella como seis meses escarbando por esos cincuenta dólares en esas colinas allá”. Y dijo: “Pero ella dio veinte, y Hermano Branham, ella quiere....” Yo pensé: “¿Sabes qué? Yo–yo tengo veinte dólares aquí en mi bolsillo. Meda me los dio para que comprara algunos huevos”. Yo dije: “Simplemente le daré a ella estos veinte antes que me vaya de regreso. Y sólo... Ella está retirada de aquí, y nadie lo sabrá”. Así que yo–yo le había comprado cajas de hielo y cosas, porque sentí tanta lástima que ella estuviera allá, esa madrecita tratando de trabajar en esa colina. Y así que, yo pensé: “Le daré a ella estos– estos veinte dólares, eso es lo que haré. Cuando yo me vaya se los dejaré disimuladamente para que ella los reciba y esos son sus veinte dólares que ella pagó allá en la iglesia”. Así que yo pensé: “Yo le daré eso a ella”. Así que cuando yo dije... Algo me dijo: “Pero nuestro... tu Señor se paró un día al lado de una–una pared y vio a hombres ricos poniendo miles de dólares en el tesoro. Y una viudita vino y ella únicamente tenía tres centavos, todo su sostén. Y ahora, ¿qué hubieras hecho tú si tú hubieras estado parado allí? Tú hubieras visto a esa viudita poner esos tres centavos, y tú hubieras corrido y dicho: ‘Oh, no, hermana, no haga eso, no haga eso, porque tenemos bastante aquí; no necesitamos eso’. Pero Jesús nunca le dijo que no lo hiciera. El le permitió seguir adelante y hacerlo. Porque El sabía que El tenía algo para ella más adelante en el camino (¿ves?), algo un poquito mejor. ¿Ves? Así que El sencillamente la dejó. Dios ama al dador alegre”. Así que yo dije: “Bueno, entonces guardaré mi dinero en mi bolsillo (¿ven?), eso está bien entonces; lo dejaré así, porque quizás el Señor....”
58Y estábamos sentados allí, y yo dije: “Ahora, estas visiones que vienen...” Ahora, escuchen atentamente ahora, estamos preparándonos para... cerca a algo más. Ahora, recuerden, de esto ha sido menos de dos semanas, o hace como unas dos semanas. Y yo dije: “La cosa que me confunde, Hermano Wood...” Y él estaba sentado como aquí a mi lado, todavía en la mesa, en un viejo porche pequeño allá afuera, lo habían–lo habían encerrado con tela de alambre; lo habían encerrado para tratar de hacer otro cuarto de él. Y una casa de tajamaniles viejos, hoyos por dondequiera. Y yo dije: “Lo que siempre me ha perturbado sobre esas ardillas ha sido esto”, yo dije, “¿de dónde...? Hermano Wood”, yo dije, “debemos ser buenos cazadores de ardillas. Yo he cazado desde que era un muchachito”. Y yo dije: “Y–y Ud. es un cazador experto”. Y yo dije: “Desde muchachitos hemos cazado ardillas. Bajo esas condiciones, Hermano Wood, ¿de dónde vinieron esas ardillas?” Yo dije: “No me lo puedo explicar. Yo estaba parado allí mismo mirando los campos, y yo dije: ‘Habrá una ardilla allí mismo’. Yo había estado sentado allí por cuarenta y cinco minutos. Y tan pronto que bajaba mi dedo, allí estaba la ardilla. Y cada vez fue de esa manera. La ardilla vino de la nada”.
59Y yo dije: “La única cosa que puedo pensar que es, sería esto: cuando Dios estaba tratando de decirle a Abraham, qué... cómo iba a bendecirlo”. Yo dije: “Si este es mi nuevo ministerio que está entrando, algo más grande que El finalmente confirmará en ese pequeño edificio”, yo dije, “si es eso, lo mismo que Abraham, la cosa que Abraham necesitaba era un sacrificio en lugar de su hijo, en Génesis 22. Y entonces cuando Dios detuvo su mano de sacrificar a su hijo, había un carnero allí. ¿De dónde vino ese carnero? El estaba a cien millas [160 km.–Trad.] de la civilización, allá a tres días de camino. Cualquier hombre puede caminar veinticinco millas [40 km.–Trad.] al día. Yo camino treinta y treinta cinco millas muchas veces [48 km. y 56 km., respectivamente– Trad.]. Y hoy viajamos por automóvil y–y demás. En aquellos días su única manera de viajar era, o cabalgando un burro o–o caminando. Y él estaba allá a tres días de camino, y luego levantó sus ojos y vio la montaña a lo lejos. Y aparte de eso, él estaba en la cumbre de la montaña en donde no había agua. ¿Y qué estaría haciendo el carnero allá arriba? Lo hubieran matado las bestias salvajes, si es que hubiera estado alejado de la civilización. ¿De dónde vino el carnero? Esa es la razón que Abraham llamó el nombre del lugar Jehová-jireh, el Señor mismo proveerá un sacrificio. El es capaz de hablarlo a existencia”. Yo dije: “Si el Señor estaba confirmando mi ministerio allí para que yo supiera que El iba a ayudar a Su pueblo, y me iba a permitir que yo lo hiciera”, yo dije, “entonces el mismo Jehová-jireh... Yo tenía necesidad de una ardilla igual que él tenía necesidad de un carnero, y yo creo que Jehová-jireh la puso allí por Su misma Palabra hablada. No fui yo de todas maneras, porque yo no sabía lo que estaba diciendo. El mismo lo dijo”.
60Y la calladita Hermana Hattie, estaba sentada allá atrás, con un gorrito polvoriento puesto, como lo usan allá las mujeres campesinas. Y ella se había puesto un vestidito limpio para venir a ayudarle a su madre a cocinarme una cena. Y estaba sentada con su mano de esta manera, y dijo: “Eso no es nada mas que la verdad”. Ella dijo la cosa correcta. Aquí está mi Biblia, y como un siervo de Dios, yo digo esto. Yo apenas podía oír lo último que ella dijo. Su madre estaba tratando de decir algo, pero no la oía. Yo.... Al momento que ella dijo eso (ella dijo la cosa correcta), el Espíritu del Señor me dijo: “Dile que pida lo que quiera, y tú dáselo a ella”. Yo–yo no podía hablar. Ese cuarto... todos se sentían extraños. Yo dije: “Hermana Hattie”. Ella dijo: “Sí, Hermano Branham”. Yo dije: “ASI DICE EL SEÑOR, diga cualquier cosa que Ud. desee. A mí no me importa qué sea. Si Ud. quiere saber que Dios ha dado este ministerio, diga cualquier cosa que Ud. desee. ASI DICE EL SEÑOR, si Ud. la dice, yo la diré tras Ud., y Ud. la recibirá aquí mismo”. Ocho personas estaban paradas allí mirando. Ella dijo: “Hermano Branham, ¿qué debo decir?” Yo dije: “Depende de Ud.”
61Allí estaba su hermana inválida, su padre anciano. Ella es pobre; pudiera haber pedido por–por dinero. Pudiera haber pedido por cualquier cosa que ella hubiera querido. Yo dije: “Pida cualquier cosa que esté en su corazón, cualquier cosa que Ud. quiera; pídala, y ASI DICE EL SEÑOR, yo la diré tras Ud., y Ud. la recibirá”. Ella dijo: “La salvación de mis dos hijos”. Yo dije: “La recibió Ud., en el Nombre del Señor”. Y esos dos muchachitos adolescentes modernos riéndose con desprecio, quienes habían odiado la mera causa de Cristo, se abrazaron el uno al otro, y empezaron a gritar a voz en cuello las bendiciones de Dios. El poder de Dios tocó ese lugar. Banks cayó sobre su plato. Yo no supe qué sucedió como por unos diez minutos. Amigo, ¿comprende Ud. lo que fue eso? Yo nunca, en toda mi vida he sentido tal unción. La primera vez que fue operada en un ser humano; sobrepasó a los aristócratas, sobrepasó todo lo demás, y fue a una pobre viudita viviendo allá arriba en la colina. Dios sabía lo que ella pediría. Sus dos hijos fueron salvos gloriosamente el mismísimo momento que fue hablado. Si ella hubiera pedido diez mil dólares, se le hubieran dado a ella. Si hubiera pedido la sanidad de su hermana, se le hubiera dado a ella. Cualquier cosa que hubiera pedido, se le hubiera dado a ella.
62Yo creo que la Iglesia del Dios Viviente está ahora moviéndose en una esfera que va a sacudir a todo el mundo. Esa es la primera vez que le ha sido concedido a un ser humano, desde los días de Jesús de Nazaret: “Pide cualquier cosa que tú quieras, y te será dado, cualquier cosa que tú desees”. ¿No ven Uds. las Palabras de Jesucristo siendo cumplidas? Oh, va a ser cumplido muy pronto. Yo estoy buscando que suceda en esta reunión. Yo estoy queriendo que suceda ahora, que esa unción toque a toda la Iglesia del Dios Viviente, y Ella se parará como un poderoso ejército marchando. Los enfermos serán sanados por una palabra; los ciegos verán; los sordos oirán; los muertos serán levantados; y el poder de Dios sacudirá al mundo con la Iglesia del Dios Viviente. Estamos ahora en el proceso de ello. Yo creo que ya pronto sucederá. Yo creo que será exactamente de esa manera. Yo creo que pronto va a tocar a la Iglesia de Dios, y va a empezar un avivamiento que sacudirá al mundo. Yo lo creo.
63El Señor Dios del Cielo quien hizo los cielos y la tierra, cuyo siervo yo soy, y estoy parado aquí ahora delante de Uds., y en el Nombre de Jesucristo, esas palabras son verdad. Oh, estamos cerca de algo. Mi corazón está esperando con anticipación. Yo ni siquiera puedo descansar en mi cuarto de hotel. Anoche no podía dormir en lo absoluto. Nunca me ha dejado... yo no podía dormir en el camino rumbo aquí; yo no he dormido más que dos o tres horas por noche. Simplemente no puedo descansar porque yo sé que algo está para suceder. Nuestro Dios va a moverse en la escena tan seguro como estamos parados aquí. Tan seguro como El dijo allá en el principio acerca del discernimiento en la mano, y de los secretos del corazón, El ha prometido algo más, y ya está aquí confirmado entre personas. Las personas que estaban paradas allá... Y el domingo pasado en la mañana en nuestra iglesia allá en Jeffersonville, o el domingo, hace ahora una semana, cuando yo conté eso, allá se paró toda la familia Wright dando testimonio. Las bendiciones nunca han dejado esa casa. Ellos dicen que simplemente no parece como el mismo lugar. Esa mujercita que nunca gritó a voz en cuello en su vida, creo yo, hasta que ella... desde que era una bebé, uno pudiera haberla oído a tres cuadras de ciudad gritando a voz en cuello las alabanzas de Dios. Y el poder de Dios había... estábamos tan entumecidos al grado que yo no podía decir nada; tuve que salir de la casa. Yo estaba ungido por el poder de Dios. El es Dios. El vive.
64Yo siento que una gran cosa es necesaria. El Espíritu Santo me está hablando ahora acerca de... yo creo que debemos tener una noche, esta noche, en la cual deberíamos consagrarnos. ¿No piensan Uds. eso? ¿Están Uds. listos, iglesia de Dios? ¿Están listos para tal movimiento? ¿Han enterrado todo pecado en la Sangre de Jesucristo? ¿Han confesado todos sus errores? Oh, ministros del Evangelio, mis preciosos hermanos, yo les digo la verdad, créanme, Dios sabe que es la verdad. Y sólo estamos en la sombra de algo que está ahora muy cerca. Yo no sé exactamente en dónde, cuándo, o cómo, pero yo les he dicho exactamente la verdad de Dios, y Dios sabe que eso es la verdad. El Espíritu Santo está aquí ahora, sanando, sanando. Sanemos nuestras almas en esta noche; enmendémonos para estar en condición.
65Yo le dije a Billy que no repartiera ninguna tarjeta en esta noche. Yo no quería una fila de oración. Yo quiero una consagración. Yo quiero que está iglesia se acerque tanto a Dios, quiero que se acerque tanto a Dios, a tal grado que cuando la... pudiéramos estar en esta reunión aquí, y que eso surgiera aquí por toda esta iglesia. Déjenme decirles: cuando eso suceda, la Venida del Señor está a la mano. El enemigo con sus bombas atómicas ha entrado como una inundación. El Espíritu de Dios está constantemente levantando una bandera contra ella. Y sólo recuerden: así como les dije acerca de ir desde el discernimiento tomando la mano, hasta los secretos del corazón, y cómo esas cosas fueron cumplidas cada vez, así ha sucedido esto exactamente de la manera que dijo que sería. Y es exactamente con las Escrituras. Cómo les fue probado a Uds. acerca de conocer los secretos del corazón, cómo fue que Jesús miró sobre las multitudes, y discernió, y pudo decirle a la persona que tocó Su vestido, y demás, cómo fue que esa lluvia, la lluvia tardía, la lluvia temprana y tardía estarían juntas, como dijimos ayer. Eso es exactamente correcto.
66No temas, Iglesia de Dios. Yo sé que tienen muchos escrúpulos entre Uds. Tienen muchas contrariedades, y todo lo demás, pero Uds. todavía son la Iglesia del Dios Viviente; Uds. lo son por la gracia de Dios. No importa lo que Uds. hayan hecho, o cómo lo hayan hecho, Dios les perdona sus pecados; El quiere una consagración. Cómo Balaam miró con desprecio a Israel y dijo: “Ellos han hecho toda cosa sucia que pudiera hacerse”. Pero él falló en ver que ellos eran la Iglesia del Dios Viviente. Allí estaba esa roca herida y esa serpiente de bronce delante de ellos, un sacrificio estaba puesto allí para ellos. Y cada uno de Uds. que ha sido bautizado con el Espíritu Santo, la Sangre de Jesucristo lo limpia de todo pecado. ¡Aleluya! El Espíritu del Señor ahora está aquí. Lo hablo en el Nombre del Señor. Si alguien no lo cree, hable con Dios acerca de su enfermedad y dese cuenta. Sólo vea si no es la verdad.
67[Lenguas e interpretaciones son dadas–Ed.]. Amén. Yo capté que algunos estaban preguntándose. Permítanme aclarar esto: uno estaba hablando no muchas palabras. La otra estaba interpretando muchas palabras. La mujer pasó de la interpretación a profecía. Eso es exactamente correcto. Entiéndanlo bien; eso es exactamente correcto. Ella habló la verdad. Amén.
68El Espíritu Santo está aquí, el Poder del Dios Viviente. Enfermos, no hay necesidad de que Uds. estén enfermos. ¿Creen Uds.? ¿En dónde está alguien que esté inválido, afligido? ¿Qué de Ud. allá en la silla de ruedas? ¿Cree Ud.? ¿Sí cree? Hay un hombre sentado allá atrás, detrás de allá, lo estoy mirando, usando una corbata roja. El Angel del Señor está sobre ese hombre. Yo no lo conozco a él, pero tiene cataratas en sus ojos. Eso es correcto. Ud. no es de aquí, es de Salt Lake City. Esta es su última noche de estar aquí. ¿Quiere regresar Ud. y ser sano? Entonces levántese y acepte su sanidad; ¡créalo! Amén. “Si puedes creer...” “Tened fe en Dios”. Ud. sentado en esa silla de ruedas allá, Ud. se está muriendo. La muerte le ha hecho sombra con el cáncer. Ud. no puede vivir sentado allí. ¿Cree Ud. en el Señor Dios?, ¿cree que El está en medio...? Póngase de pie, empuje su silla de ruedas para atrás y váyase a casa. ¿Qué de Ud. aquí?, ¿alguien por aquí? Ese... Sr. Hammond, ¿qué de Ud.? ¿Cree Ud. que el Señor Dios puede sanarlo? Ud. estaba sentado allí orando. ¿Cree que El lo sanará a Ud.? Si cree, crea y váyase a casa, sea sano. ¡Aleluya!
69El Señor Dios está en medio de Su pueblo. ¿Lo creen Uds.? Pongámonos todos de pie. Esta es la hora de consagración Divina; “si Uds. pueden creer...” El Señor Dios requiere una consagración. El no puede manifestarse sobre nosotros hasta que lleguemos a estar completamente rendidos a Su voluntad, a Su poder. El no puede manifestarse hasta que tengamos nuestros corazones tan limpios de pecado y de las cosas del mundo, al grado que el Espíritu Santo pueda venir ahorita entre nosotros y rodearnos tanto, así como El me tiene a mí en estos momentos. ¿Cómo sé yo estas cosas? No soy yo; es El el que está hablando. Yo les he dicho la verdad acerca de El. Algo nuevo está surgiendo. Vigilen y vean, ya está sucediendo. Se manifestará tan cierto como estoy parado en esta plataforma. Muy bien, estén listos para ello, para recibir al Señor Dios en grandes bendiciones. Tú, Iglesia de Dios, Iglesia del Dios Viviente, cada uno de Uds., tomen ahora esta noche para esto, para una consagración, una consagración a Dios. Que Uds. tomarán.... Uds. personas enfermas, olvídense de sus enfermedades, pues el Dios del Cielo está parado aquí. ¿En dónde está El? Por sobre todos Uds., a través de Uds., y en Uds.: el Dios del Cielo. Seguro que El lo está. Levanten sus manos, levanten sus voces. Uds. mismos conságrense al Señor.
70Señor Dios, yo mismo me consagro. Ayúdame en este nuevo ministerio, Señor, que Tu poder, y Tu fuerza, y Tu misericordia me unja con el Espíritu Santo, y que Tú consagres a esta iglesia y estas cosas que yo he dicho acerca de estos animales que Tú hablaste a existencia. Señor Dios, lleva a Tu Iglesia a poder, a Tu custodia, y llénala con el Espíritu Santo. ¡Oh Dios, perdona los pecados de la iglesia! Perdona nuestras diferencias, Señor, y derrama desde lo alto el bautismo del Espíritu Santo de nuevo en... sobre Tu pueblo. Concédelo, Señor.
71Levanten sus manos, alábenle. Canten alabanzas gloriosas. Conságrense Uds. mismos a El. El hombre está fuera de la silla de ruedas, alabando a Dios con sus manos levantadas. El hombre que estaba en la silla de ruedas, está fuera de ella dándole alabanza a Dios. ¡Aleluya! “Denle gloria, todos Uds.” Permitan que el Espíritu Santo tomé control de la reunión y la lleve a una consagración. Cada uno de Uds. escarbe muy adentro de sus corazones y saque toda raíz de amargura; saquen todo el pecado, toda la incredulidad, todo el escepticismo que Uds. han tenido en su corazón; échenlo fuera. Prepárense; el Espíritu Santo va a hacer grandes cosas en sus medios.
72Señor Dios, oye la oración de Tus hijos, consagrándose ellos mismos a Ti. Venimos creyendo. Te creemos, Señor; con todos nuestros corazones te creemos. Nos arrepentimos de nuestros pecados. Señor, perdóname por todos mis errores. Perdona a mis hermanos ministros por sus errores. Perdona a la iglesia por sus errores. Señor Dios, santifica nuestros corazones muy profundamente con amor y con poder y con consagración. Que encontremos favor Contigo, Señor. Vierte Tu poder. Nosotros no haríamos algo mal. Yo creo que todo hombre aquí, hubiera hecho la misma cosa en aquella noche cuando se fue dado de hablar mal a ese muchacho. Nosotros no usaríamos Tu poder para cosas malas. Lo usaríamos, Señor, únicamente para Tu gloria, para sanar a Tus hijos enfermos. Oh, Señor, envía Tu poder, envíalo sobre nosotros, Señor; no para nuestra voluntad, sino para la gloria de Dios. “Las gentes se amotinan, están diciendo... Ellos piensan cosas vanas”. Pero permite que el Espíritu Santo sacuda este lugar otra vez en donde estamos reunidos contando las historias del poder del Señor Dios. Concédelo Señor. Permite que el viento recio pase por cada corazón, queme todo el pecado, toda iniquidad, todas las dudas, todos los temores, y que cada persona llegue a ser un santo consagrado para Ti. Escúchanos, oh Dios. Que nos vayamos de aquí con determinación. Que nos vayamos con una profunda paz cimentada en nuestro corazón, con una fe verdadera que sacudirá montañas, hasta dónde lo pidamos. Concédelo Señor.
73Bendice a mis hermanos ministros. Bendice a todos los que están presentes. Bendice a las personas enfermas. Aquí Tú has sanado a los enfermos. Aquí están los afligidos, y los que estaban sentados en sillas de ruedas, poniéndose se pie; aquellos con muletas, tirándolas al piso; los enfermos y los afligidos con sus manos levantadas alabándote a Ti. Te amamos, Señor; te creemos; sabemos que Tú eres Dios. Sabemos que estas cosas que se han pedido, Tú dices: “Cuando ores, cree que tú recibirás lo que pediste, y te será dado”. [El Hermano Branham parafrasea Jn. 11:24–Trad.]. Esa es Tu Palabra, Señor; la creemos. Y nuestras oraciones... Oh, gracias, Señor Jesús, por Tus promesas, porque todas ellas son verdad; ellas son sí y amén a cada uno. Oyenos, Señor. Habla a través de nosotros y úsanos para Tu gloria. Nosotros nos consagramos a Ti. Nosotros nos dedicamos. Yo mismo me dedico de nuevo sobre este púlpito en esta noche, Señor. Señor Dios, pruébame; si hay cualquier maldad en mí, quítala, Señor. Si hay algo para lo cual Tú pudieras usarme para ayudar a Tu Iglesia y a Tu pueblo ir más adelante a un mejor ministerio, a un mejor entendimiento de Dios, aquí estoy, Señor; habla y Tu siervo oirá. Yo contestaré, Señor, sólo habla y yo haré cualquier cosa que Tú me digas que haga.
74Señor Dios, que encuentre favor en Tus ojos; no para gloria propia (Tú me has probado en los fuegos de eso, Señor), pero para la ayuda de Tu Iglesia, y para la causa de Tu pueblo que está ahora esparcido por todo el mundo. Que ellos se reúnan como una iglesia, como una unidad, como un... Que nos paremos como una sola persona en el poder de la resurrección. Y que Tú derrames Tu Espíritu y dones sobre Tu Iglesia, que sea una cosa notable para el mundo, Señor, que cause que todos los hombres sepan lo que ellos han despreciado. Concédelo, Señor. Te ofrecemos estas oraciones a Ti para que las contestes, creyendo que Tú lo harás en el Nombre de Tu Hijo Jesucristo. Amén. Yo le amo, yo le amo, Porque El a mí me amó; (¿Le aman? Levanten sus manos de esta manera. Levanten sus manos y alábenle a El con todo su corazón. Sólo denle alabanza). Allá en la cruz. Yo le amo... (¿Verdaderamente le aman? Amén). Porque (¿por qué?) a mí me amó... (¿Verdaderamente le aman? Sólo levanten sus manos ahora. Alábenle a El). ... salvación, Allá en la cruz.
75Oh, ¿no es El maravilloso? ¿No es El grandioso? ¿Sienten como que el Espíritu Santo, la Sangre de Cristo, ha lavado su corazón de todo pecado?, ¿se sienten bien ahora? ¿Cuántos han consagrado sus vidas de nuevo a Dios?, levanten sus manos. “Yo mismo me consagro a Ti, oh Dios; Tú eres mi Dios; mi Salvador es Jesucristo. Y yo ahora me entrego completamente y totalmente a Ti para Tu servicio”. Permitan que sea así en su corazón. Yo creo que Dios va a hacer una cosa grande entre nosotros. Ya ha empezado. Y si ha empezado así, ¿qué será después que continúe un ratito? Bendito sea el Nombre del Señor.
76Muy bien, cantemos ahora esa buena alabanza antigua de la iglesia antes que nos vayamos: “Mi fe espera en Ti”. Allí es en donde nos paramos; esa es la única cosa que moverá una montaña. Eso es cuando Dios tiene que ungir con tal fe, que no puede fallar. “Mi fe espera en Ti”, cantémosla ahora con nuestros ojos, y nuestras manos, y nuestros corazones elevados a Dios. Todos juntos ahora. Mi fe espera en Ti, Cordero, quien por mí Fuiste a la cruz: Escucha mi oración, Dame Tu bendición, Llene mi corazón Tu Santa Luz. Inclinemos nuestros rostros mientras... [El Hermano Branham empieza a tararear–Ed.]. ... a ruda lid iré (en el campo), Y pruebas hallaré, Mi Guía sé; Tinieblas torna en día, Pesares y temores aparta, Nunca me dejes Tú Apartarme de Ti. [El Hermano Branham empieza a tararear–Ed.]...?....