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~ QUIEN ES ESTE ~
1Pueden sentarse. Yo estaba... Me disculpen. Yo estaba hablando allá con mi hijo, y no me fijé que él ya me había llamado a que viniera al–al púlpito. Yo todavía estoy viviendo en el gozo y la miel de anoche, sencillamente teniendo un gran jubileo en mi alma. Después de ir a casa y orar un rato y leer y luego acostarme, me levanté esta mañana sencillamente sintiéndome muy gozoso. Me gusta sentir eso.
2Desde que llegué ayer, Satanás lo ha... como que me lo ha hecho difícil, como Uds. conocen la expresión callejera, y yo... he estado sintiendo los efectos de su presencia, hablando espiritualmente, por algún tiempo, porque yo creo que es la introducción de mi nuevo ministerio. El hará todo lo que pueda para apartarme de eso, pero yo voy a continuar por la gracia de Dios. Así que, si es la voluntad del Señor, mañana en la noche yo quiero decirle– decirle a la congregación todo lo que yo sé tocante a ello, mañana en la noche, cuánto ha escalado al tiempo presente. Y yo creo que ya casi es tiempo para ello, para ser introducido; confiando que será durante esta reunión en la cual Dios hará eso.
3Y estoy seguro que todos Uds. tuvieron buenos momentos esta mañana en las iglesias alrededor y todo, y grandes cantidades de personas, y la gloria de Dios; así que eso está muy bien, nos pone a todos nosotros contentos. Y lo mejor está por delante. ¿Ven? Correcto. En esta noche será mejor que lo que fue en esta mañana. Sólo continuamos llenándonos. Y entonces después de un rato, sencillamente estaremos rebosando, sencillamente tan llenos. Como dijo David: “Mi copa rebosa”; me gusta recibir esa porción rebosante, ¿a Uds. no? Rebosando. Y luego Uds. pueden ayudar a alguien más, ¿ven Uds.?, cuando Uds. están rebosando.
4Así que recuerden ahora, que en esta próxima semana, si es la voluntad del Señor, estaremos hablando el lunes por la noche, si es la voluntad del Señor, sobre la introducción del nuevo ministerio. Ahora, muchos de Uds. saben cómo muy atrás desde el principio, el Espíritu Santo reveló acerca del don antes que empezara. Y luego vine a la costa del oeste y por todo Canadá por tres o cuatro años, diciéndoles a Uds. que El dijo que algo más vendría que sería más grandioso. Entonces vino. Luego él dijo: “Sólo guárdate humilde; apártate del dinero y de todas las cosas del mundo. Nunca procures ser de renombre; sólo quédate humilde; y habrá algo más, más grandioso”. Ahora, eso ahora está entrando. ¿Ven Uds.? ¡Oh, solamente El es Dios!, eso es todo lo que puedo decir; sólo: “Sublime gracia, cuán dulce suena”. Así que estamos contentos por estas cosas, y agradecidos a Dios por ellas.
5Ahora, estamos... Yo le acabo de preguntar a Billy allá... Yo le pregunté a Leo y a Gene si ellos habían repartido algunas tarjetas de oración, y ellos dijeron: “No”. Y yo dije: “¿Billy repartió algunas?” Dijeron: “No”. Entonces me encontré aquí con Billy, y él dijo: “Sí”. Así que me supongo que tendremos una fila de oración esta tarde, si es la voluntad del Señor, después del mensaje. Y ahora, antes que abramos el Libro, el Libro de libros... Es un Libro que nunca se ha escrito uno como El, y hay un... Es una historia de amor profética; es–es un Libro de Salmos; es–es simplemente la totalidad... Todo de lo cual tenemos necesidad en esta jornada, está aquí mismo en el Libro. Y yo soy de la clase de persona de un solo Libro: ese es la Biblia; en Ella hay lo suficiente. Yo amo lo que El dijo porque yo sé que esta es la Palabra inspirada de Dios.
6Yo me paré en Bombay, India, hace tiempo, con el Corán en una mano, y la Biblia en la otra, ante, oh, un cuarto de millón o más, de mahometanos. Y yo dije: “Algo... Uno tiene que estar bien y el otro tiene que estar mal. Estos libros, ambos hablan de un Dios, pero son contrarios el uno del otro”. Los mahometanos creen que Jehová Dios es Dios, pero ellos creen que Mahoma fue Su profeta. Nosotros creemos que hay un verdadero Dios viviente, y que Jesús es Su Hijo. Así que yo dije: “Ahora, si Mahoma era Su profeta, lo que el profeta Mahoma profetizó, si él era un profeta de Dios, vendrá a suceder”. Yo dije: “Si Jesús era el Hijo de Dios, entonces El era el Dios del profeta, y lo que El dijo vendrá a suceder. Ambos escribieron libros, hicieron promesas; ahora veamos quién guarda su promesa”. ¡Oh, hermanos! Saber que uno puede retarlos que Dios cumple Su promesa, cada una de ellas. No tengan miedo de ponerla a prueba. Si Uds. son de la Simiente de Abraham, como hablamos anoche, sólo créanla. Dios lo traerá a suceder, todo lo que El ha prometido. Porque si El–si El no lo hace, entonces este... El no es Dios y esta no es Su Palabra, si no... Esta es la promesa, y si El no cumple Su Palabra... Esa es la razón que yo creo solemnemente en la Biblia.
7Ahora, yo... Sin duda tengo muchos amigos Católicos sentados aquí esta tarde. Un amigo mío Católico me preguntó no hace mucho tiempo, él dijo: “¿Por qué no regresa Ud. a la iglesia madre?” Yo dije: “¿Está Ud. refiriéndose a la iglesia Católica?” El dijo: “Sí, señor”. Yo dije: “Yo soy Católico”. El dijo: “¿Ud. es qué? Yo dije: “Yo soy Católico”. Y él dijo: “¿Católico Romano?” Yo dije: “Bueno, yo sólo soy Católico, es todo lo que sé”. Y él dijo: “¿Cómo llega Ud. a esa conclusión? Yo dije: “¿Es verdad que Uds. dicen que la Biblia es el Libro escrito por la Iglesia Católica primitiva, y que Jesucristo estableció la Iglesia Católica, Pedro siendo el–el papa, y los apóstoles y demás?” El dijo: “Eso es correcto”. “¿Y los–los apóstoles fueron la primera Iglesia Católica original?” El dijo: “Eso es verdad”. Yo dije: “Entonces yo soy un Católico antiguo. Yo creo lo que enseñó la Iglesia antigua, y no lo que enseña la nueva iglesia Católica. Así que entonces, yo soy más Católico que lo que Ud. es, porque yo creo que lo que ellos dijeron primero estaba bien. Esos hombres caminaron con Dios”. Hay demasiada contrariedad. No hay otro mediador entre Dios, sino ese único Hombre Jesucristo [El Hermano Branham parafrasea 1 Timoteo 2:5–Trad.]. Y no podemos tener un montón de mediadores vírgenes y santos y todo; hay un Mediador: ¡ese es Jesucristo! Y la Iglesia primitiva, la Iglesia Católica primitiva que caminó con El, y habló con El, y escribió este Libro... Y el Espíritu Santo al final de El dice: “Si alguno quitare cualquier cosa de él, o añadiere cualquier cosa a él...” Esto lo termina: “Si alguno quitare o añadiere, su parte será quitada del libro de la vida”. Así que entonces, yo soy un Católico antiguo, uno de los primeros, uno de la Iglesia apostólica Católica primitiva.
8Así que amamos al Señor de esa manera y nos quedamos con Su Palabra, pues lo que El ha escrito creemos solemnemente que es la Verdad. Esta es la Verdad de Dios. No hay contradicciones, no hay malas interpretaciones, sencillamente es la Verdad. Ahora, oremos antes de leerla. Y mientras tenemos nuestros rostros inclinados, me pregunto: ¿A cuántos les gustaría ser recordados en oración?, ¿levantarían sus manos y dirían: “Dios, ten misericordia de mí”? Ahora, estén pensando esto, especialmente Uds. amigos pecadores. Yo estaba desayunando esta mañana en su bonita ciudad. Había un periódico puesto allí, y me fijé que Max Baer, el campeón mundial, el que ganó el campeonato mundial, murió ayer. Un gran boxeador rudo, un hombre fuerte y corpulento, ¿pero leyeron Uds. cuáles fueron sus últimas palabras? No importa cuán rudo sea Ud., cuando le llega ese tiempo a Ud., más le vale estar listo. No importa cuán–cuán religioso sea Ud., cuánto Ud. vaya a la iglesia, más le vale estar bien con Dios cuando eso llegue, porque allí termina.
9Señor, pedimos, Señor, que ese hombre, el Señor Max Baer... Yo–yo–yo no lo conocí, pero siendo que él al fin del camino clamó Tu Nombre, ten misericordia de él, Señor. Y ahora, Padre, pedimos por aquellos que están aquí que acaban de levantar sus manos, y por muchos de aquellos quienes tal vez deberían haber levantado sus manos, y no lo hicieron. Pedimos, Señor, que Tú los recuerdes ahora a ellos mientras están en su mente cabal, sintiéndose saludables, para que ellos hagan esa decisión hoy por Cristo y estén seguros de ello, de que están bien con Dios antes que venga esa hora. Señor, pedimos hoy por todos esos que están necesitados en dondequiera. Y esta mañana cuando ese hombre borracho (quizás esté ahora presente sentado) se acercó allí al automóvil y pidió lo suficiente... un cinco o un centavo para ayudarlo a conseguir un trago, mientras que lo abrazaba y le decía: “Hermano, mi papá murió bebiendo. No haga eso. Yo no pudiera darle dinero para beber, porque soy un ministro”, y las lágrimas rodándole por sus mejillas, yo te pedí que Tú lo bendijeras. Y yo pido, Dios, si él está ahora en Tu Divina Presencia, que este sea el día en el que él haga su decisión. Y si él está allá en alguna parte en la calle, permite que la oración tome efecto, Señor, y salva a ese pobre hombre tan atado por el poder del enemigo. Yo pido por los enfermos y los afligidos, que están atados por el enemigo en otras maneras. Que Satanás los suelte. Que venga un avivamiento por esta región que abarque de costa a costa. Oramos que Tú bendigas Tu Palabra mientras la leemos, y que el Espíritu Santo tome la Palabra, y que caiga dentro de todo corazón, y se quede allí hasta que crezca a la promesa. Concédelo, Padre. Te daremos a Ti la alabanza, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
10Ahora, Uds. que tienen sus Biblias y les gustaría marcar el texto y demás, abran conmigo en San Mateo 21. Y vamos a leer los versículos 10 y 11, de Mateo 21. Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es éste? Y la gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea. Si yo estuviera tomando un texto, tomaría algo como esto (esas tres últimas palabras del versículo 10): “¿Quién es Este?”
11Ha de haber sido como al amanecer. La gente había empezado a transitar en la ciudad, porque iba a ser un día muy ocupado. ¿Ven Uds.?, era la Pascua; la gente se había reunido de todas partes del mundo para esta Pascua. Ocurría anualmente. Era cuando el cordero pascual era matado y la sangre era rociada. Pero había tanta gente allí en esta ocasión, al grado que no había lugar para que ellos durmieran dentro de la ciudad; estaban acostados afuera en la ladera de la colina, acostados en dondequiera que podían para dormir, porque ésta era una Pascua especial. Como Uds. saben, Dios algunas veces hace cosas especiales. Nosotros algunas veces tenemos reuniones que sencillamente sobresalen; algo especial ocurrió. Algo especial ocurre en avivamientos. Y la gente se dio cuenta que había algo sucediendo, sin embargo no podían decir exactamente lo que era. Todo el aire parecía estar cargado con expectativa, al igual como lo está hoy. Todo el aire, la atmósfera por encima del mundo está cargada. Estamos esperando algo, pero nosotros... hay muchos que simplemente no saben qué esperar.
12Pero había alguna gente allí quienes estaban esperando que El llegara (ellos creían en El; y sabían que El cumplía Sus promesas), porque había habido el rumor que El iba a estar allí. Y la gente lo estaba esperando a El, creyendo que El cumpliría Su Palabra. Y bajo esa gran carga de expectativa, había alguien que sabía de lo que se trataba. Y así es hoy. En esta hora de–de frustración, de naciones contra naciones, de nuestro enemigo viniendo acá tratando de hacer paz como fue en el tiempo de Pearl Harbor, con otro enemigo, la gente sencillamente no sabe qué hacer. Cuando ellos hablan de programas de misiles de un billón de dólares, y–y de ver quién puede ganar en ir a la luna, y otra ciencia diciendo que pudiera poner a todo el universo en fuego, y guerra en dondequiera: sólo en un momento algún fanático pudiera tocar una pequeña palanca y explotar a todo el mundo; todos están vigilantes. Ellos van por las calles a sesenta millas por hora [96 km.–Trad.] en una zona de treinta millas [48 km.–Trad.], para llegar a una cantina para beber una cervecita antes de llegar a casa. Lo atropellan a uno en la tienda de comestibles. No tienen tiempo para nada, y ellos no saben el porqué están apresurados. Pregúntenles: “¿Por qué está Ud. de prisa?” Ellos no saben. Es porque algo está preparándose para suceder. Yo estoy tan agradecido que hay Alguien que sabe lo que va a suceder. Nosotros sabemos que es la Venida del Señor. El dijo que estas cosas estarían un poco antes de Su Venida, que esto estaría sucediendo. Y es igual como era en Jerusalén en aquel día. Algunos no sabían, pero había otros que sí sabían.
13Y podemos ver a esos grupitos, algunos allá junto a la puerta del este, y algunos junto a la puerta del oeste, y algunos en diferentes lugares. Pero después de un rato, empezamos a verlos a todos reuniéndose al lado de la puerta del este. Eso era una señal de que algo iba a suceder, porque cuando la gente de Dios empieza a reunirse, algo está preparándose para suceder. Un grupito de Galilea, y–y uno de Nazaret, y uno de Belén, y ellos empezaron a reunirse porque tenían el mismo sentir. Y es igual que hoy cuando empezamos a ver ministros de diferentes denominaciones sentados juntos en lugares Celestiales, diferentes colores, diferentes credos, y sin embargo ni siquiera piensan en eso, ellos están reuniéndose. Eso ha sido la carga de mi corazón, de ver a la Iglesia reunida, no hablando de su denominación, solamente reuniéndose en compañerismo. Yo creo que eso es la obra del Espíritu Santo, de reunir a hombres para reunir a Su Iglesia.
14Cuando el templo de Salomón fue edificado, partes de él fueron cortadas por todo el mundo. La madera flotó hasta Jope, y de allí por carro a Jerusalén, y demás. Y las piedras de diferentes partes, los cedros del Líbano, y... Pero cuando se juntaron, no hubo fricción; cada piedra fue cortada exactamente correcta para que encajara en el edificio. Y yo creo que eso es lo que Dios ha hecho durante los días que han pasado, el Espíritu Santo simplemente los cortó y los hizo un poquito diferentes el uno del otro para que ellos encajaran en esta gran economía de Dios. Pero yo creo que el tiempo ahora está a la mano, cuando ellos se están reuniendo. No hay sonido de sierra, no hay fricción, simplemente reuniéndose.
15Yo puedo observar a esos grupitos mientras los Galileos vienen y los de las diferentes partes del mundo que vinieron. ¿Por qué tenían... se reunieron? Porque ellos eran de espíritus afines. Ahora, el resto del mundo religioso de ese día, ellos no sabían de lo que se trataba. Pero estas personas quienes tenían cosas en común, quienes habían visto a Jesús, habían conocido Su naturaleza, y sabían qué esperar de El, ellos se estaban reuniendo haciéndose ellos mismos una unidad, porque ellos habían... ellos lo conocían a El. Ahora, eso es lo que está sucediendo hoy. Hay mucha gente que va a la iglesia. Hay muchos que recitan un credo. Hay muchos que estudian la Escritura. Pero hay algunos que lo conocen a El. “Conocer el credo” no es salvación. “Conocer las reglas de la iglesia” no es Vida Eterna. “Pertenecer a la iglesia” no es Vida Eterna. Esas cosas son buenas; pero sin embargo, “conocerlo a El es Vida Eterna”, conocerlo a El, la Persona, Cristo. Allí es en donde está la Vida Eterna, es conocerlo Ud. mismo a El personalmente: conocer Su naturaleza, conocer lo que El hace, cómo El actúa; y entonces cuando Ud. haga eso, Ud. tendrá un conocimiento de Su Palabra, de lo que El quiere que Ud. haga. Allí es de donde viene la fe. Ud. no puede ir a aventurar, ir a medias pensando que El pudiera hacerlo, o que El probablemente lo hará, quizás El lo hará. Ud. tiene que saber que es exactamente Su voluntad. Ud. tiene que creerlo con todo su corazón.
16Una persona vino a mí recientemente y me dijo: “Hermano Branham: ¿Realmente piensa Ud. que está mal que un hombre que es Cristiano fume cigarrillos?” Yo dije: “¿Por qué me pregunta? Eso prueba que Ud. está condenado o Ud. nunca me haría la pregunta”. Si hay una pregunta en su mente, apártese de ello. Ud. no puede caminar por fe con un signo de interrogación en su mente. Si Ud. es un Bautista y tiene un signo de interrogación, Pentecostal y tiene un signo de interrogación, Presbiteriano y con una señal de interrogación, saque ese signo de interrogación del camino. Conózcalo a El, entonces no hay pregunta en ello. Ud. sabe que ha pasado de muerte a Vida, porque Ud. lo conoce a El; Su Espíritu mora en Ud.; Ud. recibe Su naturaleza; Su Palabra está viva en Ud.; todo lo que El dijo es: “amén”. Ud. no dirá: “Los días de los milagros han pasado, y no hay tal cosa como sanidad Divina”, con el Espíritu del Dios Viviente en Ud., quien escribió la Biblia; Ud. no puede hacerlo. El mismo se vindicará. Entonces cuando Ud. ve tales cosas sucediendo, no criticará eso, Ud. glorificará a Dios, porque el mismo Espíritu que las escribió y que las está ejecutando, dará testimonio de ellas. Ese es el Espíritu de la Iglesia del Dios Viviente, el Dios Viviente viviendo en la Iglesia viviente. Y ellos están muertos al pecado y transgresiones, y han sido despertados a Su semejanza y movidos por Su Espíritu. Por lo tanto, no importa a cuál denominación Ud. vaya, si Ud. es nacido de Su Espíritu, Ud. tiene Su naturaleza en Ud.
17Ellos conocían Su naturaleza. Así que ellos estaban recordando que El había hecho una promesa. Y aquellos quienes lo conocen a El, saben que cuando El promete algo, El cumple Su promesa. El dijo: “Cielos y tierra pasarán, pero Mi Palabra nunca fallará”. El cumple Su promesa. Y aquellos quienes son de la naturaleza de El, tienen Su naturaleza en ellos, creen eso con todo su corazón. Esa es la verdadera Simiente de Abraham de la cual estábamos hablando anoche. Si la Biblia dice: “El fue herido por nuestras rebeliones, por Su llaga nosotros fuimos curados”, la verdadera Simiente de Abraham dice: “Amén, eso es la verdad”, porque el Espíritu de Dios está en ellos, y testifican la verdad. Ellos no toman cómo se miran las cosas; ellos toman lo que Dios dijo acerca de ello.
18¿Qué si Abraham hubiera tomado cómo se miraba en los veinticinco años de estar esperando una promesa que Dios le dio? Bueno, él nunca hubiera tenido al bebé. Ellos nunca hubieran... él nunca hubiera sido el padre del pequeño Isaac. Pero él creyó la Palabra de Dios y no la soltaba. Pero él la regó día y noche, fervoroso, dando alabanza a Dios. Oh, y Sara decía: “Cariño, han pasado veinticinco años desde que la promesa fue hecha, aquí estoy yo casi de cien años”. El decía: “Alabado sea Dios, lo vamos a tener de todas maneras, porque Dios así lo dijo, y eso lo concluye”. Correcto. El conocía la naturaleza de Dios porque él era un amigo de Dios. El sabía cómo tomarlo a El, porque sabía que Sus promesas, no importaba cuán necias se miraban, o cuán sencillas se miraban, o cuán irracionables se miraban, eran verdaderas porque Dios así lo dijo, y eso lo concluyó para siempre. De esa manera lo hace hoy toda Simiente de Abraham. De esa manera lo hace hoy el Cristiano nacido de nuevo. No importa lo que el mundo dice, lo que la ciencia dice, lo que ellos dicen, este, ese, o el otro, la Palabra de Dios se para por encima de todo. Y ellos están mirando a Su Palabra y a lo que El dijo que era la Verdad. No importa si ellos dicen que el mundo no puede ser quemado y que los muertos, esos cuerpos no pueden levantarse otra vez. Dios así lo dijo, y esa es la Verdad; eso lo concluye para siempre. Dios así lo dijo, y nosotros mantenemos nuestros ojos en lo que El dijo.
19Ahora, ellos creían que Su Palabra era la Verdad. Así que ellos creían que El cumplía Su promesa. Así que ellos se reunieron y esperaron afuera de la puerta. Y la ciudad continuó con sus ceremonias rituales, los adoradores religiosos de la ciudad. Los incrédulos se ocuparon de sus tareas; la gente religiosa estaba en el templo haciendo toda su adoración ceremonial, mientras estaba celebrando algo que sucedió allá en Egipto. Pero los creyentes estaban de puntitas, vigilando que El viniera. Oh, había muchos en la ciudad que lo amaban. No hay duda que muchos de ellos creían en la Venida del Mesías, pero no tenían el Espíritu de Dios en ellos para atraerlos a El. Hay millones hoy que van a la iglesia y adoran, pero ellos no lo conocen a El. Y así como fue en aquel entonces, así será en Su Venida; ellos no lo verán a El. Había miles en Jerusalén que sintieron esa expectativa, y ese entusiasmo moviéndose; ellos nunca lo vieron a El. Y es una cosa triste de decir hoy, pero sin embargo la Escritura debe cumplirse: hay millones de americanos que van a la iglesia regularmente y–y fielmente, que nunca lo verán cuando El venga, porque la Novia será arrebatada. Como un ladrón en la noche, El vendrá. El arrebatará a la Novia, y el resto de ellos no lo verán. ¡Piénsenlo!: millones de americanos yendo a la iglesia en adoración ceremonial, pero nunca lo verán a El cuando venga. La Elegida, la Novia, será arrebatada así como fue en aquel entonces.
20Ellos se habían reunido afuera de la puerta. Estaban platicando el uno con el otro con seguridad perfecta que El vendría. Digamos que hubo un incrédulo que pasó: “¿Por qué están Uds. reunidos aquí afuera? ¿Por qué no están allá en la–en la adoración?” “Tenemos algo en nuestros corazones; estamos esperando al Mesías”. “¡Oh, Uds. montón de fanáticos religiosos!”, pudiera haberles dicho. “¿Por qué no van adonde están los demás?” Hay algo al respecto cuando un hombre o una mujer es nacido del Espíritu de Dios, ellos no van adonde están los demás. Ellos van adonde está Dios, adonde El va. Ellos adoran con Su pueblo. “Pues Dios es Espíritu, y los que lo adoran deben adorarlo a El en Espíritu y en la Verdad”. Esa es la razón que ellos no estaban con los demás.
21Y mientras esperaban con prolongada expectativa, después de un rato, arriba, a lo largo de la colina, venía Alguien cabalgando una mulita blanca. Era un tipo de Su Segunda Venida del Cielo, cabalgando un caballo blanco. Viniendo arriba por la colina sobre ese burrito, burrito blanco, nadie le prestó ninguna atención a El. Pero éstos que lo estaban esperando a El, ellos cortaron ramas y corrieron gritando: “¡Hosanna al Hijo de David que viene en el Nombre del Señor!” Sus corazones estaban emocionados sin medida, pues lo estaban esperando a El y todas sus expectativas habían sido cumplidas, pues sabían que la Escritura había dicho que El entraría a Jerusalén cabalgando una mula. Y ellos lo vieron a El viniendo. El resto de la ciudad continuó igual con sus purificaciones con agua, y lavamientos de ollas, y mientras, sus ceremonias continuaron. Y cuando ellos oyeron ese gran ruido empezar: “¡Hosanna, hosanna...!” gritando a voz en cuello, oh, me puedo imaginar lo que dijo esa gente: “Uds. están interrumpiendo nuestro servicio de iglesia con su ruido”. ¿Creen Uds. que eso los paró a ellos? El mismísimo Cristo que ellos habían esperado, estaba allí mismo con ellos; ¿cómo pudiera uno pararlos? Y causó una gran conmoción en la ciudad. La gente empezó a decir: “¿Quién es Este que está causando toda esta conmoción? ¿Quién es? El tenía a la gente, ese grupito de–de gente todo alrededor de El. ¿Quién es el que está causando esto?” Ellos no podían encontrarlo a El en ninguno de sus libros; ellos tenían... Ninguno de sus seminarios lo había producido a El. Ninguna de sus iglesias lo había producido a El. Por lo tanto ellos preguntaron: “¿Quién es? ¿Quién está causando esta conmoción? ¿Qué hace a esta gente actuar de esa manera?”, la gente religiosa estaba diciendo. “¿Qué hace a esta gente gritar a voz en cuello? ¿Por qué están gritando ‘Hosanna’? Que se callen”. El dijo: “Si éstos callaran las piedras inmediatamente clamarían”.
22Algo tenía que acontecer, porque un Cristo Viviente estaba entre un pueblo viviente. Algo tenía que acontecer. La Venida del Espíritu Santo en estos últimos días como que ha causado una conmoción como ésa entre la gente. La Venida del Espíritu Santo en estos últimos días ha enviado un avivamiento a un pueblo separado, y llamado a salir fuera; a un pueblo que está libre en su religión, que grita y que grita a voz en cuello las alabanzas de Dios, que cree en señales y maravillas. ¿Por qué? La misma cosa que era en aquel entonces, es ahora. El Espíritu del Dios Viviente vive en ellos. Esa es la razón que claman. Esa es la razón que ellos no se pueden callar. Y el mundo religioso mira y dice: “¿Qué le pasa a esa gente? ¿Quién es Este? ¿Qué causa esto?” O quizás yo pudiera decir esto: “¿Qué es esto? ¿Qué es esto que causa eso?” Si ellos tan sólo leyeran las Escrituras, ellos se darían cuenta que es el Espíritu de Cristo prometido por Dios: “En los postreros días, Yo derramaré de Mi Espíritu sobre toda carne, y habrá una lluvia tardía”, una lluvia del Espíritu de Dios cayendo sobre el pueblo en los postreros días. Y El dijo que también habrá una lluvia tardía y una lluvia temprana al mismo tiempo.
23Ahora, hace unos cuantos años, el Espíritu Santo cayó sobre la gente, sobre creyentes. Y les causó a ellos que gritaran y alabaran a Dios, y que se separaran del pecado y de las cosas del mundo, y que salieran y fueran un pueblo separado. Y el Espíritu Santo fue derramado sobre ellos, y hablaron en lenguas, y profetizaron, e hicieron milagros y señales. Era la lluvia tardía cayendo. Y luego, ¿se fijaron Uds.?, El no lo dejó solamente sin eso, o mejor dicho, con eso. El dijo: “La lluvia temprana también vendrá con la lluvia tardía”. ¿Se fijaron Uds. qué era la primera lluvia? Fue Su propia lluvia; después de eso vino la lluvia de los apóstoles; y en estos últimos días, ambas, la lluvia de los apóstoles y la lluvia del Señor Jesús. Eso es lo que está haciendo a la gente aclamar: “¡Hosanna el que viene en el Nombre del Señor!” Esa es la razón que la gente hoy, el mundo religioso pregunta: “¿De qué se trata todo este alboroto? ¿Por qué gritan tan fuerte? ¿Qué los hace gritar a voz en cuello? ¿Qué clase de idioma hablan ellos? ¿De qué se trata todas estas cosas? El mundo pregunta: “¿Quién es?” Pero los santos aclaman: “¡Hosanna el que viene en el Nombre del Señor!” Es el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios, derramado sobre la Iglesia sin... en los últimos días para mostrar señales y maravillas. La Iglesia lo sabe; ellos son nacidos del Espíritu.
24Observen cómo El lo hizo. Vino la lluvia tardía, y luego vino la lluvia temprana con la lluvia tardía para confirmar que la lluvia tardía era verdad. Ahora, la gente dijo: “Esa gente está loca. Se han vuelto locos. ¡Qué va!, son un montón de fanáticos”. Esa es la misma cosa que ellos dijeron de El. Ellos estaban confundidos en sus opiniones. Ellos no sabían qué hacer. Pero sabían que algo estaba sucediendo. Pero fíjense. Ellos lo llamaron a El, cuando vino en la lluvia temprana, ellos dijeron que era de Beelzebú, un diablo. ¿Cuántas veces han oído Uds. a la gente decir que esos que hablan en lenguas son del diablo? ¿No lo han oído? “Esa gente está loca: levantan sus manos y tiemblan y hablan en lenguas y gritan”. Sencillamente no lo entienden; eso es todo. Las Escrituras son cumplidas. Este gran surgimiento que viene ahora, es únicamente preparando a una Iglesia para El, para cuando El venga cabalgando en un caballo blanco. Ellos estarán reunidos en un acuerdo, en un lugar, y allí vendrá el Señor Jesús.
25Ellos no lo entienden. Ellos dicen: “Hay algo mal en esa gente. Están locos”. Esas son las cosas que ellos dijeron acera de El. Ellos dijeron: “¿De qué escuela proviene? ¿A qué denominación pertenece El? ¿Es fariseo, saduceo, herodiano?; ¿qué es El?” El no pertenecía a ninguna de ellas. El pertenecía a Dios, porque El era el Hijo de Dios. El Espíritu Santo no está limitado a ninguna denominación; es de Dios, y es para “quienquiera, que venga y participe del Espíritu de Vida gratuitamente”. No está limitado a ninguno de nosotros. Sólo es algo que nos ha sucedido a nosotros. ¿Qué está haciendo? Es una preparación para la resurrección, una preparación para la Venida del Señor. Ahora, Uds. ven a la gente congregándose, las iglesias rompiendo sus pequeñas diferencias y todos reuniéndose; ellas se están preparando. Bueno, lo veremos a El viniendo en Gloria una de estas mañanas.
26Ahora, en esos días, ellos dijeron: “Este hombre, no hay nada en El. No lo podemos encontrar en nuestros libros; no podemos situarlo a El en ninguna parte en las Escrituras”, porque la Biblia dice que fueron cegados a las Escrituras. Ellos no podían entender; dice... Después que Jesús había hecho tantos milagros, sin embargo ellos no podían creerle a El, porque la Biblia dice, Isaías: “Tienen oídos y no pueden oír; ojos y no pueden ver”. Ellos fueron cegados; estaba escondido de ellos. Pero entonces ellos fueron allí a criticar a aquellos que lo tenían. Ahora, esta gente es gente rara; ellos no pudieran ser capaces de explicarlo, pero lo tienen. Esa es la cosa principal; es que lo tienen. Yo no puedo explicar cómo esas bombillas eléctricas dan luz; nadie más puede. Pero de todas maneras la tenemos. De esa manera es con el Espíritu Santo. Yo no puedo decirle cómo viene; simplemente–simplemente está aquí; eso es todo lo que yo sé. Y El mismo se prueba que está aquí. Alguien me preguntó en una ocasión: “¿De dónde cogieron esos cuervos pan y carne (carne frita o lo que haya sido), con lo que El alimentó a Elías?” “¿De dónde cogió un cuervo esa carne para alimentarlo por tres años y medio?” Yo no sé; quizás Elías tampoco lo supo. Pero la única cosa que él sabía, era que los cuervos se la traían, y él se la comía. El vivió de ello por tres años y medió. Y de esa manera es con el Espíritu Santo. Yo no puedo decirles a Uds. en dónde está, lo que hace, sino que la única cosa que yo sé es que viene, y lo obtenemos, y lo recibimos, y lo tenemos, y es nuestra herencia de Dios por la gracia de Dios. Es el Espíritu Santo, y le pertenece a la Iglesia. Dios se lo dio a la Iglesia para dirigirla y guiarla; la Iglesia peculiar, rara a las cosas del mundo, pero gloriosa ante los ojos de Dios: esa es Su Iglesia.
27Ellos no podían explicarlo, no sabían por qué estaban haciendo eso. Ellos dijeron: “El líder–el líder de ellos, ¿qué es él? El es un sanador falso”. Ahora, ¿no es eso casi de la manera que es hoy? “Un sanador falso. Y El es un amigo de ese hombre loco y salvaje, y sin ropa, con un pedazo de piel de oveja cubriéndolo, llamado Juan el Bautista. El era un amigo de él, y esa es la clase de gente con la que El está asociado”. ¡Bueno!, seguro que era. Gracias a Dios por ese gente. Yo estoy contento de ser uno de ellos. Me gustaría decir como el apóstol Pablo de antaño: “En el camino que es llamado herejía para el mundo, así sirvo yo al Dios de mis padres”.
28Oh, ellos lo estaban esperando a El, y cuando El vino, lo conocieron. Ellos conocieron Su naturaleza. Ahora, la Iglesia hoy, después que ha recibido la lluvia temprana, mejor dicho, la lluvia tardía, el derramamiento del Espíritu Santo sobre la Iglesia... Eso era primero; ellos recibieron el Espíritu Santo, la lluvia tardía. Entonces la lluvia temprana regresa con la lluvia tardía para unirse con ello, para probar que la lluvia tardía estaba correcta. Ahora, el Espíritu Santo está entrando en la Iglesia a dar señales, discernimiento. ¿Por qué sabemos que está correcto? Porque es el mismo Espíritu con la misma acción, con las mismas señales, con las mismas maravillas, con el mismo poder, con lo mismo de todo lo que estaba en la Iglesia primitiva, está en esta Iglesia: discernimiento del espíritu, profecía, lenguas, interpretaciones, sanidad Divina, poderes. Bueno, se necesitará una Iglesia nacida de nuevo para creer eso.
29Aquí está hoy, la misma Iglesia. El Espíritu Santo cayó hace tiempo, hace treinta, cuarenta años, aquí en América. Y el movimiento Pentecostal fue a los Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, por todas partes, llamando a salir al elegido de Dios, reuniéndolos. Ellos mismos se organizaron y tienen grupitos llamados Asambleas de Dios, Iglesia de Dios, la Cuadrangular, y todos ésos. Pero la hora ha llegado (¡gloria a Dios!), la hora ha llegado, que nuestras pequeñas diferencias se han ido; la Iglesia se está reuniendo; el poder de Dios está a la mano. Y Jesús nuestro Señor está en medio de nosotros, moviéndose, mostrando; la lluvia temprana y tardía derramándose juntas. Lo vergonzoso está dejando a las iglesias que están entrando, no haciendo preguntas, sólo levantando sus manos y alabando a Dios. Una de estas mañanas lo veremos a El venir cabalgando cruzando no una colina, sino cruzando una gran nube blanca allá en Gloria, cabalgando en un caballo blanco para llevarse a Su Iglesia. Mientras el mundo todavía está diciendo: “¿Quién es Este? ¿Qué es esto? ¿A qué se refiere todo esto?” “Mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará” en los últimos días. Estamos en el tiempo del fin.
30Ahora, los fariseos dijeron: “¿Quién es El?” Ellos sabían quién era El. Ahora, esta es la pregunta hoy. (cuando Ud. lo ve a El venir y pararse en la reunión, al Espíritu Santo, y darle a una persona la suficiente fe para hablar a otro aquí y decirle exactamente todo acerca de su vida), ¿qué pudiera hacer eso? ¿Se hizo antes? Nunca se hizo, hasta que vino Jesús, y nunca ha sido hecho desde entonces. ¿Qué es? La lluvia temprana entrando en la lluvia tardía. Y la gente que lo ha llamado a Ud. loco... Ud. quizás algunas veces ha tenido que aferrarse con sus dientes y con las uñas de sus pies, como decimos, tratando de aferrarse a lo que Ud. sabía que estaba bien. El Espíritu Santo ahora ha regresado y confirmado con la lluvia temprana entrando en la lluvia tardía, probando que era Su movimiento; ambas están cayendo juntas. Amén. Oh, quisiera que Uds. pudieran ver eso, que el gran movimiento de Dios que empezó hace cuarenta años allá en el pasado, cuando la lluvia tardía empezó a caer, la lluvia temprana, el poder temprano que empezó con Jesucristo, ha entrado en esta Iglesia, y probado que El es el mismo Jesucristo.
31Entonces la Iglesia empieza a moverse hacia adelante, reuniéndose, rompiendo todo, moviéndose. El mundo todavía está diciendo: “¿Quién es Este? ¿Qué es esto?” La pregunta no es acerca de lo que ellos dijeron. La pregunta es para Ud.: ¿qué piensa Ud. que es? ¡Quién piensa Ud. que es? ¿Lo clasificaría Ud. como Beelzebú? ¿Diría Ud. que es un espiritista? ¿Diría Ud. que es un adivino? ¿Diría Ud. que es alguna clase de telepatía mental? ¿O dice Ud.: “¡Hosanna!, el que viene en el Nombre del Señor”?; ese, “El” es el Espíritu Santo, el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios que ha venido en poder y resurrección para probar que Jesucristo no está muerto, sino que está vivo, y listo para regresar por Su Iglesia. ¿Lo creen Uds.? Inclinemos nuestros rostros.
32Oh, Señor, estas palabras verdaderamente son la Verdad. Creemos que la hora está tan cerca a la Venida. El mundo está temblando; ellos no saben cuál es el problema. Pero sabemos que Jesús está en camino, y nosotros hemos empezado a congregarnos, reuniéndonos junto a la puerta, la puerta del poder de Dios. Aquellos que creen en Dios, aquellos que son nacidos de Su Espíritu, aquellos que tienen el Espíritu Santo, ellos saben que ese Espíritu Santo es el Espíritu de Dios y que El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. El no puede cambiar Su naturaleza porque El es Dios. Y cuando Dios entra en personas, las hace creer lo imposible. También produce la misma clase de frutos que la lluvia temprana produjo, porque es la lluvia temprana mezclada con la lluvia tardía. Y el mundo exclama: “¿Quién es Este?”, o “¿qué es esto?” Ellos no lo tienen en sus libros; ellos no creen en esa clase de Venida de Cristo. Ellos todavía están teniendo sus ceremonias, caminando en estatutos, y bendiciéndose ellos mismos, y el lavamientos y rociamientos de agua, y usando vestiduras.
33Pero la Iglesia del Dios Viviente, Ella misma se está preparando en el interior, al renovar su fe diariamente en el Espíritu Santo. El Espíritu Santo ahora ha entrado, y en esta lluvia tardía El nos ha colocado allí, ya ha confirmado alrededor del mundo entre los creyentes que El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. El es el mismo Jesús al cual una mujer tocó Su vestido en la lluvia temprana, y El se volvió y le dijo a ella cuáles eran sus problemas, y ella fue sanada. El es el mismo Jesús quien le dijo a Pedro que su nombre era Simón, y que El iba a llamarlo Pedro, y cuál era el nombre de su padre. Y El le dijo a Natanael en dónde estaba él antes que viniera a la reunión. El le dijo a la mujer de Samaria cuáles eran sus pecados. Miró por toda la audiencia y percibió los pensamientos de su corazón. Y el gran San Pablo escribió: “El Espíritu de Dios es más cortante que toda espada de dos filos, y penetra hasta partir los tuétanos, y discierne los pensamientos del corazón”.
34Jesús hablando dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. Viendo ese Angel, ese Hombre venir en forma humana, comiendo, y bebiendo leche, comiendo la carne de una ternera, comiendo mantequilla, pan de maíz, y se sentó allí y le preguntó a Abraham, quien no sabía, en dónde estaba Sara su mujer. Y ella se rió en la tienda, y El dijo: “¿Por qué se rió ella?” Jesús dijo que eso sucedería otra vez precisamente en el tiempo de la destrucción de Sodoma y Gomorra. Y cómo el mundo moderno allá en Sodoma todavía estaba con duda y frustrado, sólo salvo con dificultad... Pero sin embargo, Señor Dios, nosotros vemos el poder atómico, los poderes de hidrógeno allí en las manos del enemigo. Casi en cualquier momento los cielos pudieran estar en fuego como lo fue en los días de Sodoma. Aquí está, la lluvia tardía ha sido derramada ahora por cuarenta años. Ha pasado por el pueblo, hasta la segunda generación que está empezando. Esa generación, la primera generación se levantó, la segunda generación fue la que entró en la tierra prometida.
35Padre Dios, ten misericordia. Tú has enviado Tu Espíritu. Tú confirmas esas palabras. Tú ahora estás derramando (en la lluvia tardía, en este segundo grupo), también la lluvia temprana. Y ellos lo están viendo, lo están creyendo, lo están abrazando, y aclamando: “¡Es el Espíritu Santo viniendo en el Nombre del Señor Jesús!” Es el Espíritu Santo y nosotros lo abrazamos y lo creemos y aclamamos: “¡Oh, Señor, no importa lo que el mundo diga, danos más de ello, Señor. Oh, levanta una bandera en contra del enemigo cada vez que él venga como una inundación!” Es Tu promesa. Padre, pedimos que hoy Tú confirmes Tu Palabra en cada corazón aquí. Que no salga una persona de aquí que pierda el mensaje. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. [Un hermano profetiza–Ed.]. Amén. Yo le amo (adoren ahora), yo le amo, Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz. Yo le amo (Ud. mismo enciérrese ahora, sólo Ud. y El), yo le amo, Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz.
36Señor Dios, te amamos, Señor. Hoy pudiéramos haber estado allá en el mundo, destrozados, maltratados, todos frustrados, y sin saber lo que estaba sucediendo. Pero oh, cuán felices estamos de saber hoy, en esta tarde, que nuestros nombres están escritos en el Cielo, que el Espíritu de Dios está con nosotros. Aun el mundo científico ha tomado la fotografía de Su Ser. La gran Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel, la tenemos en nuestros medios, por prueba científica. La tenemos en nuestros corazones debido a Su gracia. Y ahora la vemos, y nos preguntamos si Ella es el Espíritu correcto, el mundo pudiera decir. La observamos y vemos que hace las mismas cosas que hizo la lluvia temprana, y lo que hizo la lluvia tardía... hace la misma cosa que hizo en la Biblia. Sabemos entonces que Ella es el Espíritu de Cristo. Te amamos, Señor. No hay una sombra de duda en nuestros corazones; si hay, quítala, Padre.
37Si hay algunos hoy aquí, Señor, que no han disfrutado este compañerismo alrededor del Espíritu Santo, que no están seguros si ellos están exactamente bien, que esta sea la hora en que Tú les hables a ellos. ¡Háblales, Señor! Ahora, las palabras son palabras, pero sabemos que la Palabra de Dios es Verdad. Ahora, haz que Tus Palabras vivan otra vez entre nosotros en esta tarde por señales y maravillas, que todos puedan saber y creer que Tú permaneces el Hijo de Dios. Y esto de que ellos están hablando, y preguntándose qué es, y quién es, que lo sepan. Que oigan una palabra como los discípulos esa noche en la barca, cuando ellos pensaron que era fantasmal, que algún espíritu estaba caminando sobre el agua, dijo: “¡No temáis; soy Yo; tened ánimo!” Y entonces, Señor, que cada persona desobediente aquí dé la bienvenida al Salvador para que El entre en sus pequeñas–sus pequeñas barcas, en las que están navegando en la majestuosa y alta mar de la vida. Concédelo, Padre, que Tú los lleves a la Tierra en donde no hay muerte, no hay enfermedad, no hay dolor, no hay vejez, o nada que alguna vez disminuirá; todo será perfecto Allí. Que Cristo entre en cada corazón que no es salvo, y sea el Piloto, y el Guía, desde esta hora en adelante. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
38Ahora, las tarjetas de oración fueron repartidas, B, B-1 al 100. ¿En dónde empezamos la última vez? ¿Sabe alguien? La 1. Empezamos en la 1 la última vez, así que para que podamos empezar en alguna otra parte, empecemos en la 25. Muy bien, 25, ¿quién la tiene? B-25, levante su mano. Tarjeta de oración B-25, ¿alguien la tiene? ¿En dónde? ¿25, 26? ¿Quién tiene 26? ¿27? Levante su mano si Ud. se puede levantar. ¿27, 28? 28, ¿quién tiene la tarjeta B-28? ¿29? ¿30? ¿30, 30?, no vi... ¿31? ¿32? 32, no vi su mano. Por favor, levántese rápidamente para que no duremos mucho tiempo. Queremos que regresen a casa ahorita, para que podamos ir a la iglesia en esta noche. ¿32? ¿33? ¿34? ¿35? ¿36? ¿37? ¿38? ¿39? ¿40? ¿40? ¿41, 2, 3, 4, 5? ¿Cuánto espacio tiene Ud. allá? No sabemos cuán lejos llegaremos; no sabemos. ¿46, 47, 48, 49, 50? No importa cuántos hay allí, la cosa es atraer– atraer su atención a Cristo.
39¿Cuántos estuvieron aquí anoche?, veamos sus manos. Ni siquiera tuvimos una tarjeta de oración anoche. No las necesitamos ahora. Oh, El está aquí. Estoy tan contento. Estoy tan... ¿Cuántos hay allá que no tienen una tarjeta de oración?, levanten su mano. Muy bien, miren en esta dirección y crean. Crean con todo su corazón, y vean si Dios no lo trae a suceder. La señora sentada allá, algo gruesa, Ud. levantó su mano, ¿no es así, señora? Muy bien. ¿Me cree Ud. que soy Su profeta, Su siervo, Su testigo? ¿Cree Ud. que este ministerio no es exactamente sólo un ministerio común, sino que es–es un–un ministerio enviado de Dios para advertir a las naciones en estos días? ¿Cree Ud. eso con todo su corazón? Ud. tiene un problema glandular, ese es el problema de Ud. Porque alguien dijo: “Seguro, ella se mira obesa”, pero yo le digo esto a Ud.: Ud. también es una predicadora, una mujer predicadora. ¿Cree Ud. ahora con todo su corazón? Vaya a casa; crea con todo su corazón; su problema glandular terminará. ¿Ven? ¿Ven? Sólo tengan fe en Dios. No lo duden. Sólo tengan fe, crean que lo que Dios dijo es la Verdad. Eso es todo lo que quiero que hagan: es tener fe en Dios.
40Si tú puedes creer... ¿Ven?, antes que la fila de oración aun empezara, aquí ha... Cuando el Espíritu Santo... Cuando gente como Uds. que están aquí... Uds. no comprenden la oportunidad que tienen en estos momentos. Yo–yo estoy seguro que no comprenden. Si Uds. únicamente lo supieran, cada uno de esos nueve dones espirituales pudiera ser colocado aquí mismo en la iglesia en este momento. Bueno, cosas sucederían; habría otro Pentecostés. ¿Ven? Para eso son estos avivamientos. Eso es lo que está viniendo más grande; dones más grandes entrando. Porque es para despertar al pueblo rápidamente. Ha empezado cuando uno ve a ministros reuniéndose. Ellos están reuniéndose afuera de la puerta. No se olviden del mensaje a medida que el Espíritu Santo confirma el mensaje. Recuerden el mensaje, y Dios entonces cuidará del resto. Muy bien, ellos están tratando de poner en fila a la gente. El resto de Uds., oren; sólo empiecen a creer, diciendo con todo su corazón: “Señor, yo ahora creo. Yo ahora creo con todo mi corazón”.
41Aquí están dos hombres, sentados aquí mirándome ahorita, allá atrás. Uno estaba mirando de lado; él estaba compadeciéndose de la fila de oración. El otro estaba mirando hacia arriba así con sus ojos cerrados, orando. Sí, señor. Su problema de próstata ha cesado, señor, Ud. que levantó su mano en ese momento, porque Ud. cree. Ponga sus manos sobre el hombre que está sentado enseguida de Ud., el anciano allá. El tiene un problema de sinusitis que le está molestando. Eso es correcto, ¿no es así, señor? Si eso es correcto, levante su mano. Ahora, vayan a casa ambos y sean sanados de su problema, en el Nombre de Jesucristo. Si eso no es la... ¿Qué es? Es la lluvia temprana entrando al movimiento Pentecostal como la lluvia tardía, ambas derramadas juntas en los últimos días. Dios dijo que El lo haría en el mismo mes. Amén. Las Escrituras deben ser cumplidas.
42¿Ven? No necesitamos tarjetas de oración; necesitamos fe, ¿no es así? Todos Uds. en la fila de oración, levanten sus manos si somos extraños el uno al otro; si yo no los conozco, levanten sus manos, no sé nada acerca de Uds., ningunos de sus problemas. ¿Qué de Uds.? Muy bien. ¿Cuántos allá en la audiencia saben que yo no sé nada acera de Uds.?, levanten sus manos.
43Una damita sentada allí con un ramillete, teniendo problemas en sus intestinos, Ud. no tiene que...ya no le molestarán más, hermana; su fe la sanó en ese momento. Póngase de pie y acepte su sanidad; sí, Ud. que está moviendo su mano. Correcto. Allí–allí, sentada allí, con un saquito café puesto. Póngase de pie; póngase de pie para que la gente sepa en dónde está Ud. Ha estado sufriendo de ese problema de intestino, como colitis allí, pero la ha dejado ahora. Jesucristo la sanó. Amén. Si Ud. puede creer... Tengan fe en Dios. Oh, ¿qué pudiera suceder?
44La damita sentada allá, ella tiene una tarjeta de oración en su mano, sentada allá mirando en esta dirección. Sí. ¿Ud.–Ud.–Ud. me cree con todo su corazón? Ud. no tiene que usar esa tarjeta de oración. Métala de vuelta en su bolsa; guárdela como un recuerdo; su artritis la dejó en ese momento de todas maneras. ¿Ven? Eso estremeció de emoción al hombre sentado detrás de ella; él ha estado sufriendo de una tos. Eso es correcto, ¿no es, señor? Levante su mano. Se ha ido de Ud. también; Ud. puede irse ahora a casa y ser sano. Amén.
45Si Uds. pueden creer... Aun la mujer acostada allí en el catre, yo sé lo que está mal en ella. Yo no puedo sanarla. Pero Ud. tiene una oportunidad. El cáncer la está matando. Pero si Ud. cree con todo su corazón (hay una sombra oscura sobre Ud.), la dejará y Ud. puede irse a casa y ser sana. Yo no la conozco... ¿Tiene una tarjeta de oración? ¿Tiene Ud.? Ud. no tendrá que usarla si Ud. tan sólo cree con todo su corazón. Ud. se va a morir acostada allí, así que yo tomaría a Cristo como mi Sanador, y saldría, encomendando mi fe en las manos de Dios, porque los doctores la desahuciaron. ¡Ahí va ella, a casa! Sólo demos alabanza a Dios. Todos den a Dios... Ella se va a ir a casa creyendo en el Señor Jesucristo, aceptando su sanidad. Dios la bendiga. ¿Se siente mejor ahora? ¿Mueva su mano si Ud. se siente mejor. Ahí está ella; ella está... El Señor Dios ha hecho la obra, se está levantando y está caminando. Cantemos una alabanza a Dios mientras que pasa. “Yo le alabaré, yo le alabaré”. Yo le alabaré, yo le alabaré (levanten sus manos a El), Alabaré al Cordero inmolado por los pecadores; Denle gloria Uds. todos, Pues Su Sangre ha lavado toda mancha. ¿Sienten Uds. Su Presencia? Sólo alabémoslo a El ahora. Yo le alabaré (alábenle a El), yo le alabaré, Alabaré al Cordero inmolado por los pecadores; Denle gloria Uds. todos, Pues Su Sangre puede lavar toda mancha.
46Pueden sentarse. ¡Oh, hermanos! ¿Pueden ver por qué estamos reuniéndonos en la puerta? Miren a esa pobre mujer inválida, ligada a esa silla de ruedas, que estaba sentada aquí anoche. El Espíritu Santo le ordenó a ella levantárse de allí. Esa mujer inválida se levantó y salió del edificio sanada. Allí estaba acostada una mujer muriéndose, se le dio a ella la oportunidad; allí va ella con sus manos levantadas al aire, desahuciada por el doctor y todo, cantando: “Yo le alabaré, yo le alabaré, Alabaré al Cordero inmolado por los pecadores”. El Espíritu Santo se está moviendo. “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”. [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. ... tarjeta... [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. El está aquí. Allí van ellos llevando el catre y la camilla, regresándolos a donde pertenecen. Ella ha salido caminando bajo el poder del Espíritu Santo, supervisado por El y hablado por El, el Espíritu del Dios Viviente. ¿Ven?, Uds. no necesitan tarjetas de oración; Uds. necesitan fe. Amén y amén.
47Muy bien. ¿Qué piensa Ud. acerca de esto, hermana? ¿Lo cree Ud. con todo su corazón? ¿Cree Ud. que es el Espíritu del Dios Viviente? ¿Cree Ud. que El ha venido hoy y hace estas cosas para confirmar Su Palabra, acerca de lo que acabo de predicar? ¿Cree Ud. que Dios pudiera decirme cuál es su problema? Yo la conozco tanto a Ud., como conozco a esas personas allá; Ud. sabe eso. Ud. sencillamente es una mujer que tiene una tarjeta de oración numerada de donde llamamos, y sucedió Ud. ser la primera en la plataforma ¿Es el mismo Cristo? ¿Cree Ud. que ahora la–la lluvia temprana ha entrado en esta lluvia tardía, como Dios dijo que haría, y está mezclada, causando esta emoción entre el pueblo? El mundo religioso de afuera exclama: “¿Quién es Este? ¿Qué es esto?” Pero nosotros sabemos lo que es. Vemos la naturaleza de Ella. Vemos lo que Ella hace. Ahora, vea si es el Espíritu de Cristo. Si es el Espíritu de Cristo, será como la mujer parada en–en el pozo, un hombre y una mujer. Ahora, no será... Ud. y yo no seremos ellos... no; pero el Espíritu de El está aquí, y El tiene que usar mis labios, porque Su cuerpo está a la diestra de Dios en Gloria. Su Espíritu está aquí. Y entonces si Su... mi espíritu llega a ser Su Espíritu, y mi espíritu puede hacerse a un lado por medio de un don, sólo hacerse a un lado por medio de la manera que lo haga, por medio de un don, entonces Su Espíritu hablará. ¿Es correcto eso?
48Ud. quiere que yo ore por Ud., por su artritis, y está en sus dedos. Correcto. Correcto. Yo le diré algo más para que Ud. sepa que yo soy Su siervo. Ud. está orando por alguien más; Ud. tiene a alguien más en su corazón. Y esa persona está en una condición seria: tiene cáncer. El cáncer está en el riñón. [La señora dice: “Sí”–Ed.]. Y ellos viven en una ciudad llamada Sacramento. Ud. es de Oakland. Su nombre es Srita. Belcher. Vaya a casa y sea sana en el Nombre de Jesucristo. ¿Creen Uds. en el Señor Jesucristo con todo su corazón? Es Su Espíritu haciendo eso. Si puedes creer, todas las cosas son posibles.
49¿Cómo está Ud.? Yo soy un desconocido para Ud., pero no para El. Ambos lo conocemos a El porque Ud. es una hermana Cristiana. [La dama dice: “Amén”–Ed.]. Si yo pudiera ayudarla y no lo hiciera, yo sería un malvado. Pero yo no puedo hacer más que rendirme a la voluntad de Dios y permitir que El hable, ver lo que El dice. Ud. tiene una alergia, un intestino espástico, colon, el doctor dijo. [“Sí”]. Eso es correcto. Ese es su problema. ¿Cree Ud. con todo su corazón? [“Amén”]. Si puedes creer, todas las cosas son posibles. [“Amén. Alabado sea Dios”]. Srita. Andrews, correcto, y Ud. es de Oakland [“sí”]; vaya ahora a casa, se terminó. Jesucristo la sana. ¿Pudiera hacer yo eso? No, ciertamente que no pudiera, es el Espíritu de Dios. Ahora, esa es la razón que el mundo dice: “¿Qué es esto? ¡Es el diablo!” Eso es lo que ellos dijeron acerca de El. “El es Beelzebú, El es un adivino”. Pero ellos quienes lo conocen, aclaman: “¡Hosanna, hosanna, el Señor está viniendo!; el Espíritu Santo está dando testimonio de Su Venida al poner la lluvia temprana en la lluvia tardía, lo que nosotros creemos”. Amén. Ud. está parada aquí por alguien más [la señora dice: “Sí”–Ed.], es su esposo. [“Sí, señor”]. El está todo nervioso y molesto. ¿Cree Ud.? [“Sí”]. Tome ese pañuelo y póngalo sobre él, y lo dejará. Crea ahora y no dude nada; Ud. tendrá lo que Ud. ha dicho. Amén. ¿Creen Uds. con todo su corazón?
50¿Cómo está Ud., señor? Somos desconocidos el uno del otro. Dios nos conoce a ambos. ¿Cree Ud. que Dios puede revelarme cuál es su problema si yo me rindo a El? Entonces será perfecto, El hablará. ¿Aceptaría Ud. lo que El diga? ¿Lo cree Ud.? Ud. está aquí por su brazo, su codo y su brazo. Ud. tuvo un... en un acidente de automóvil Ud. se lo hirió. Ellos están pensando en operar. Pero Ud. ha venido a pedirle a Dios que lo sane a Ud. Eso es correcto, ¿no lo es? Muy bien, créalo a El, y Ud. sanará y no tendrá que tener su operación, en el Nombre del Señor Jesús. ¿Creen Uds.? ¿Todos están creyendo?
51¿Cómo está Ud., señor? Yo no lo conozco a Ud., pero Dios sí lo conoce? Ud. tiene una condición muscular y del hueso; es artritis y reumatismo, como mezclados. Correcto. Ud. es un ministro. [El hombre dice: “Sí, soy”–Ed.]. Ud. es de Oakland. Regrese y sea sano; Jesucristo lo sana.
52Tengan fe en Dios, crean. Oh, no tenemos que seguir más adelante, ¿no creen Uds. esto con todo su corazón? Ahora es la hora, ahora es el día aceptable. Detén allí la fila de oración por un momento, Billy. Detén la fila de oración. Pecador, ¿qué piensa Ud. acerca de ello? ¿Qué piensa Ud., descarriado? ¿No es este su día? ¿No ve Ud. las Escrituras exactamente confirmadas? La lluvia temprana, la primera, cuando El estaba aquí, descendió en este grupo que la gente piensa que está loco; y confirmando que la lluvia tardía ha sido derramada en estos últimos años, y ha formado esta gran Iglesia del Evangelio completo. La lluvia temprana ha entrado directamente en Ella, como Dios dijo: “Y ambas estarán en el mismo mes”. Aquí estamos: la lluvia temprana con la lluvia tardía.
53¿Es ese... es este el paciente? Es este uno de ellos? Muy bien. Señora, nosotros no nos conocemos el uno al otro, pero Dios nos conoce a ambos. ¿Conoce alguien a esta mujer? ¿Alguien? Bueno, sí, veo manos levantadas en la... Muy bien, que sea conocido. El resto de Uds. pecadores observen esto ahora, y piensen que esa mera cosa que está hablando a su corazón, diciéndoles que deberían arrepentirse, es la misma cosa que le dirá a esta mujer todo por lo que ella está aquí. Pudiera ser ella una pecadora; pudiera ser una descarriada; pudiera ser una mujer enferma; pudiera tener necesidades monetarias; pudiera estar parada por alguien más; yo no sé; Dios sí lo sabe. Pero si El lo revelara, ¿lo aceptará y creerá que es el Hijo de Dios, y que Su Espíritu está aquí? No soy yo; es El. No es Ud.; es El. Ese es El hablándole a su corazón. Su problema está en su cabeza; Ud. tiene problema con su cabeza. Ud. es esposa de un ministro. Su esposo es un ministro. Su apellido es Benson [la señora dice: “Beson”–Ed.], Beson, B-e-s-o-n. Hay algo extraño acerca del hombre. El fue sanado aquí la otra noche. [“Sí”]. Correcto. Eso es exactamente la verdad; yo la veo parada... Muy bien, vaya a casa. Dios la bendiga ahora, Ud. puede ser sanada.
54Crean en el Señor Jesús. ¿Lo creen Uds.? Venga, pecador, permítame preguntarle sólo un momento. ¿Qué del amigo pecador?, venga aquí, El le está hablando a su corazón; venga párese aquí sólo por un momento, ¿lo hará? Denos un tono, “Casi persuadido”, ahorita. ¿Cuánto más pudiera El hacer? “Casi persuadido ahora a creer”. No permita alguna gran cosa fantástica, el Espíritu Santo está aquí. Cantémosla ahora, y Uds. amigos pecadores vengan y párense aquí, permítanme orar por Uds. El Espíritu Santo me está diciendo: “Haz el llamamiento al altar; alguien quiere venir ahora mismo”. Muy bien, cantemos y vengan ahora; vengan ahora. “Casi persuadido”,... (venga, hermana, venga aquí ahora). ahora... (viene esta encantadora niñita hispana al frente)... creer; “Casi....”
55Vengan ahora; levántense de su asiento; vengan aquí al frente. Descarriado, pecador, sin Dios, sin Cristo, sin esperanza, en la Presencia del Espíritu Santo, ¿por qué no vienen ahora? Correcto, querida hermana; venga aquí, tome su lugar. Parece que una alma dice ahora: “Sigue, Espíritu... (Dios la bendiga, hermana. Venga. Dios lo bendiga, hermano, venga aquí).... Tu camino; Algún día más conveniente, (¿qué otro día conveniente podría Ud. encontrar?) te llamaré”.
56El Sr. Max Baer, quizás él oyó cantar esa alabanza. Yo espero y confío que el hombre era salvo y se fue adonde Jesús. Pero en un momento en su cuarto de hotel, un gran hombre fuerte, bien conocido, popular, acababa de arbitrar una pelea allá en Phoenix, nunca pensó de morir en ese momento, un hombre joven, no más de cincuenta años, atleta fuerte, una elección de la nación, pero en un segundo, una artería se obstruyó en su corazón, y el dolor se difundió por todo su pecho, y él clamó: “Dios, me–me voy”. Y él se fue allí a encontrar a Dios. Esa pudiera ser su condición, quizás no de esa manera, pero de alguna manera Ud. lo tiene que encontrar. No pase Ud. el tiempo cuando el Espíritu Santo está aquí llamando, como lo está haciendo ahora. ¿No vendrá Ud. ahora mientras la cantamos una vez más? Ud. que está todo frustrado, Ud. no sabe si es Cristiano o no; no tome ese riesgo, amigo. Ud. quien nunca ha aceptado el gran mensaje del Espíritu Santo, y ha sido lleno con Su poder, Ud. nunca ha hecho eso, no tome el riesgo en ello. Ud. dice: “Algún día más conveniente”. ¿Qué si el Sr. Baer hubiera dicho eso? ¿Ve?, Ud.–Ud. debe pensar en ello ahorita; piensen seriamente. Esta es la hora. ¿Quién es Este? ¿De qué se trata? ¿Qué si El está dando el mismo testimonio que Jesús dio cuando El estuvo aquí en la tierra? Nadie puede explicarlo; nosotros no podemos explicarlo. Yo no puedo explicarlo, yo no sé nada acerca de ello, más de lo que dicen las Escrituras, y aquí está. ¿De qué está hablando? De la cercana Venida del Señor Jesús. Venga, ¿lo hará Ud. ahorita, mientras la cantamos otra vez? “Casi persuadido”, ahora a creer; “Casi persuadido”, a Cristo recibir; Parece que una alma dice ahora: “Sigue, Espíritu, sigue Tu camino; Algún día más conveniente, te llamaré”.
57Inclinemos nuestros rostros sólo por un momento. [El Hermano Branham empieza a tararear–Ed.]. ¿Hay aquí aquellos que no conocen a Cristo, y sólo no tienen el valor de venir al frente? Levanten sus manos, estoy seguro que hay alguno... Dios lo bendiga, el hombre allá atrás que levantó su mano. ¿Alguien más? Dios lo bendiga, jovencito. ¿Alguien más? Dios lo bendiga aquí, jovencito. ¡Oh!, no permita que Satanás lo sujete de esa manera, querido hermano, querida hermana. Creáme como Su siervo. Creáme, porque mis palabras no son mías; yo hablo las de El. Lo prueba aquí, al saber cosas que yo no sé nada acerca de ello; es El. Yo lo persuado a Ud. en el Nombre de Cristo: sea reconciliado con Cristo en esta tarde. Venga, ¿no lo hará ahorita? Sólo crea en El con todo su corazón y recíbalo. Mientras los obreros personales vienen aquí a acercarse a estos, ¿no vendrá con ellos en estos momentos mientras mantenemos nuestros rostros inclinados? Cuatro, cinco, o seis levantaron sus manos. ¿No vendrán en estos momentos mientras cantamos quedamente? “Casi persuadido....”
58Ud. que quiere el Espíritu Santo, ¿vendrá? Ud. que está buscando el bautismo del Espíritu Santo, ¿vendrá Ud. también al frente con estos? “Casi....” Ese problema de mujer, todo se le ha ido a Ud. ahora. Su problema de mujer, todo se le terminó en estos momentos; Ud. puede irse a casa, sea sana. El resto de Uds. allí en esa fila de oración, sólo crean con todo su corazón, todo se terminó en estos momentos. El Espíritu Santo los sana. Vayan creyendo. Vengan ahora. ...Una alma dice ahora: “Sigue, Espíritu, sigue Tu camino; Algún día más conveniente, te llamaré”. [El Hermano Branham empieza a tararear–Ed.].
59Es un momento muy solemne. Yo no sé por qué el Espíritu Santo me hace continuar cantando ésa otra vez. Ha de haber alguien en alguna parte. Quizás... ¿Pudiera ser esto? Yo no sé, Ud. es un Cristiano. ¿Pudiera alguien estar recibiendo su última invitación? Pudiera ser eso, ¿no pudiera? Si es, no... así que no lo deje para otro tiempo; hermano, hermana; pudiera ser la última vez. Vengan ahora, ¿no lo harán Uds. ahora mientras cantamos una vez más?, entonces yo me sentiré libre de terminar y orar. “Casi persuadido”, ¡la cosecha pasó! Dios la bendiga, jovencita. Ud. me vio mirándola a Ud. Yo sabía que era Ud.; así que, esta es su hora. ...viene al fin! “Casi”, de nada sirve; “Casi” ¡es fallar! Qué triste, qué triste, ese amargo lamento: “Casi”, ¡pero perdido!
60Nuestro Padre Celestial, estamos agradecidos, Señor, por estos hijos Tuyos que están parados aquí penitentes, con sus rostros inclinados hacia el polvo de donde ellos fueron tomados. Y algún día ellos regresarán al polvo, porque está escrito: “Polvo eres; al polvo regresarás”. Y ahora, Dios Padre, verdaderamente estamos contentos que el mensaje ha producido estas personas. Escrito está y dicho por nuestro Señor Jesús: “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere primero”; [el Hermano Branham parafrasea Juan 6:44–Trad.]. Entonces sabemos que el gran Espíritu Santo ha convencido a estas personas de sus maldades y ellos han venido a la invitación del Espíritu Santo. Y entonces también es dicho: “Al que a Mí viene, no le echo fuera. Yo le daré Vida Eterna y lo resucitaré en el día postrero”. Sabemos que eso mora al alcance de estas personas hoy, que están paradas aquí penitentes. Ellos vienen públicamente delante de esta audiencia a confesar que ellos han pecado, y han vivido mal. Y está escrito en Tu Palabra: “El que confesare sus pecados obtendrá misericordia. El que cubre sus pecados no prosperará”. Y también está escrito otra vez: “El que oye Mi Palabra...” Ellos la escucharon por labios; la vieron en acción. “El que oye Mi Palabra, y cree al que me envió, tiene Vida Eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a Vida”.
61Como Tu siervo, me paro ahora entre los vivos y los muertos, y te suplico, Señor, que perdones los pecados de estos hijos que han venido aquí adelante por la invitación del Espíritu Santo, que han venido al frente aquí a testificar que ellos están mal y están pidiendo misericordia. Tú de ninguna manera los rechazarás. Tú los recibirás a todos ellos, estas jovencitas, jovencitos, ancianos, lo que ellos sean, Tú los recibirás porque Tú los has llamado. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Tú lo prometiste, Señor. Y en el–en el mensaje... yo ahora te doy gracias por ellos, y te los presento a Ti en Tus manos, como trofeos de Tu gracia. Que Tú los guardes, Jesús, mientras van al cuarto para arrodillarse y darte gracias por la salvación de su alma. Yo la acepto por ellos, Padre, mientras vienen creyendo que Tú los perdonas porque ellos se han arrepentido de sus pecados. Ahora, llénalos con el Espíritu Santo mientras están en el cuarto. Dales poder y páralos en la puerta en donde “estamos velando por la venida del día feliz del Milenio, cuando nuestro bendito Señor vendrá y arrebatará a Su Novia que espera”. Estamos velando por ello, Señor. Que sean contados con ese grupo. En el Nombre de Jesucristo. Amén.
62Ahora, vengan con nosotros, con los obreros, directamente aquí al cuarto en donde se van a reunir con Uds. en unos cuantos minutos, ahí atrás. Y Uds. aquí que quieren el bautismo del Espíritu Santo, vengan en este momento para recibir el Espíritu Santo. Uds. están aquí, y si lo desean, ahorita es el momento maravilloso cuando gente instruida será capaz de dirigirlos a recibir el Espíritu Santo. ¿Cuántos le aman?, levanten su mano. Oh, cuánto le amo, cuánto le adoro, a Ti, incomparable Cristo, a Ti, Hijo de la gracia de Dios. Cuánto le admiro, cuánto le amo. Yo, un pobre pecador perdido que ha sido privilegiado de entrar en la congregación de los santos del más santo Dios, para adorar, y para predicarles a ellos. Pongámonos de pie ahora mientras cantamos. “Yo le alabaré, yo le alabaré, alabaré al Señor inmolado por los pecadores; denle gloria Uds. todos, pues Su Sangre lavó cada mancha”. Recuerden ahora los servicios de iglesia en todas partes. Yo le alabaré (cántenlo, todos), yo le alabaré, Alabaré al Cordero inmolado por los pecadores....