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~ UN PROFETA COMO MOISES ~
1... Porque hubieron tantas cosas que fueron sobresalientes para mí en esa reunión. Una de ellas fue la cooperación fina de todos los pastores, ese buen sentir de bienvenida, fue tan fácil en la plataforma de obrar con la gente, los enfermos, todos ellos estaban en un acuerdo. Y luego la–la gente que estaba en la audiencia, cómo respondieron ellos rápidamente al–al Espíritu, mientras el Espíritu Santo se movía entre ellos. Y yo pensé que sólo tres nochecitas como que fueron muy cortas para un grupo fino de personas como éste. Y la cordial invitación que Uds. me dieron para que regresara a ministrarles otra vez, ciertamente es un privilegio para mí estar aquí en esta noche. Y estoy sumamente feliz por muchas cosas que el Señor ha hecho por nosotros desde que los vi la última vez. Y tan pronto como, quizás al principio de la semana, o quizás antes, yo quisiera tomar una noche para explicar algo que el Señor ha hecho por nosotros. Y estamos buscando que eso surja en su plenitud durante esta reunión.
2Anoche yo fui invitado por el grupo ministerial y... a–a tener un banquete con ellos en una iglesia aquí en la ciudad, y ciertamente disfrutamos unos verdaderos momentos de compañerismo, unos momentos tan espléndidos, unánimes, un corazón, un propósito, una cosa: glorificar a Jesucristo. Y el reunir y organizar sus–sus grupos y demás, con esta gran expectativa, es tiempo ahora que Dios muestre Su mano poderosa. Y estoy tan seguro como estoy parado en esta plataforma, que El lo hará, porque El no puede fallar. Hay solamente una cosa que Dios no puede hacer, y esa es fallar. El tiene que estar en el–en el asunto. El tiene que cumplir cada promesa. El no puede fallar. Lo estamos creyendo.
3Así que ahora, estén mucho en oración este... durante las–las otras partes que restan del servicio. Yo pienso que voy a estar con los Hombres Cristianos de Negocio también en–en Madera, creo yo, o en alguna parte aquí en las partes del sur de California, o más adelante al sur de ésta. Yo no sé muy bien las direcciones y cosas por aquí. Y anoche yo–yo creo que entendí, Hermano Troy, que iba a estar con ellos en uno de los desayunos, y yo no sé si voy a estar en uno de éstos aquí o no. Aquí es, aquí mismo. Bueno, eso está bien. Y estoy contento por esa oportunidad.
4Estos Hombres de Negocio del Evangelio Completo han sido una de mis más grandes ayudas al aceptarme para ayudar a cumplir el propósito por el cual yo creo que el Señor me envió a ayudar a hacer: ese era de reunir el Cuerpo de Jesucristo. Yo... Es mi propósito el hacer eso. Eso es lo que está en mi corazón, de ver a todos los hijos de Dios en un acuerdo y en un corazón, avanzando adelante. Entonces yo creo que cuando eso se cumpla, entonces la obra estará para terminarse; el–el milenio se establecerá, y el rapto vendrá. Y ciertamente estamos orando y vigilando, esperando esa hora. Y mientras vemos el reloj moviéndose, el calendario del reloj de Dios, todas las profecías siendo cumplidas y puestas delante de nosotros ahora para el Mesías que viene, ciertamente somos un pueblo contento, y deberíamos ser de esa manera. Porque estamos esperando con anticipación el evento más grande que alguna vez ha sucedido en toda la historia de la humanidad, o que alguna vez sucederá: la Segunda Venida de nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, para arrebatar a una Iglesia para Sí mismo y para tomarla para Sí mismo. ¡Qué gloriosa hora será ésa! Hay muchos grandes eventos que han sucedido en el mundo, muchas grandes cosas, pero nada como eso.
5Y ahora, nos fijamos que aun la naturaleza misma está clamando por ese día. La naturaleza está gimiendo. Todo parece estar fuera de posición. El sol no brilla como solía brillar. La ciencia nos dice que el mundo está abultado muchos pies en la mitad, lo cual está haciendo que el océano esté menos profundo en el centro, y más profundo hacia el polo norte y el polo sur. Y bueno, simplemente no hay nada... Las estrellas no están en sus órbitas como ellas deberían estar, y todo parece estar fuera de posición. Todo está esperando, gimiendo por ese día de perfección, cuando nuestro Señor Jesús vendrá y perfeccionará todo lo que es imperfecto. Y aun hasta la Iglesia que está ahora imperfecta será perfeccionada en el amor y el poder de Cristo, al grado que aun la muerte misma no tendrá poder ya más sobre la Iglesia. Aquellos que han muerto en el camino, durante las vigilias, primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta, y hasta la séptima vigilia, murieron esperando esto. La muerte de ellos no puede impedirles disfrutarlo, porque “la trompeta de Dios sonará y los muertos en Cristo resucitarán primero”. ¡Oh, qué hora gloriosa estamos viviendo!
6Yo con frecuencia me he preguntado qué haría San Pablo, o–o Pedro, o–o algunos de los apóstoles, si–si ellos pudieran despertar de su sueño y mirar a la tierra y ver las cosas que el Espíritu Santo habló por medio de ellos en los días de su carne, y verlas cumplirse. Ellos clamarían día y noche desde las esquinas de las calles y en dondequiera: “Prepárense para encontrar a Dios”. Porque es la cosa por la cual la Iglesia está esperando. El mundo, por supuesto, siempre ha estado en pecado; todo lo que conoce es el pecado, y sólo está esperando ver quién es el siguiente presidente, o alguna nueva estrella de cine que venga en un programa nuevo de televisión, o algo. Pero nosotros estamos esperando la Venida del Señor. Sí, señor. “Los que esperan en El renovarán sus fuerzas”, a medida que esperamos. Esa es una promesa que Dios nos ha dado, y estamos–estamos esperando con anticipación por eso: nuestra fuerza renovándose día tras día a medida que Dios provee para nosotros.
7Ahora, cada noche, si es la voluntad del Señor, vamos a orar por la gente enferma, hablar de la Palabra, hacer llamamientos al altar. Y el pecador que está aquí que no conoce a Dios, permítame decirle a Ud., mi amigo pecador, corra hacia la Roca tan rápido como Ud. pueda. Y Uds. aquí que no han recibido el Espíritu Santo después que Uds. han sido salvos, no dejen este edificio hasta que Uds. lo hayan recibido. Porque la promesa es para el que quiera, que venga. Toda persona en este edificio en esta noche puede recibir el Espíritu Santo en esta noche. No hay razón por la cual Uds. no deberían, porque ha estado en la tierra por dos mil años desde el Día de Pentecostés, y está aquí en esta noche para bautizar a cada creyente. No hay razón para que alguna persona deje el edificio enferma en esta noche porque el Gran Médico está aquí, Jesucristo. No hay necesidad que alguien salga caminando en muletas, sea sacado en una silla de ruedas, salga enfermo, porque el Gran Médico está aquí. El precio está pagado. Todo está en orden, para que algo suceda ahora al hablar tocante a lo que El prometió, y verlo a El traerlo a cumplimiento.
8Sólo piensen: no hay otra religión en todo el mundo que pueda hacer esa declaración. Budismo, mahometismo [islamismo–Trad.], ninguna de las religiones del mundo pueden hacer una declaración como ésa. Sus fundadores murieron, fueron sepultados, y terminaron allí. Pero nuestro Señor murió por nuestros pecados en el Calvario y Dios lo resucitó el tercer día. Y El está vivo entre nosotros en esta noche, el mismo Jesús, obrando, haciendo: “Las obras que Yo hago vosotros también haréis”. Sus promesas son verdaderas. “Id por todo el mundo, predicad el Evangelio, sanad a los enfermos, limpiad a los leprosos, resucitad a los muertos”. Todos los milagros que El prometió están ahora sucediendo. Oh, alguien pudiera decir, un crítico: “No hay certeza en la sanidad Divina. No hay tal cosa como el bautismo del Espíritu Santo”. Ellos no lo creerían, porque son incrédulos. Sólo es para aquellos que creen. Cuando Jesús vino, el Hijo de Dios, por primera vez en el mundo, El vino a aquellos que estaban esperando verlo. Muchos en las puertas, y muchos por la ciudad, y muchos por la nación, no lo estaban esperando a El. Ellos oyeron tocante a ello, “sólo un montón de fanatismo”, y lo pasaron por alto. Pero para aquellos quienes lo estaban esperando a El, sus corazones estaban llenos de gozo; están con El en esta noche, y estarán para siempre con El.
9Nuestra noche será historia mañana, si viene mañana. Nuestras actitudes hacia Cristo en esta noche pudieran determinar lo que seremos en la historia mañana. Así que, esta noche empecemos la reunión bien, estableciéndonos, haciendo a un lado todo peso que fácilmente nos asedia, para que podamos correr con paciencia la carrera que tenemos por delante. Pongamos nuestros corazones, nuestros esfuerzos y todo lo que tenemos en esta reunión, pues Uds. ven que todas sus iglesias están representadas. Y nosotros estamos–estamos esforzándonos, (como dije a los ministros anoche) no para traer algo nuevo, no para tratar de empezar una nueva iglesia, sino para edificar sobre la fundación que estos hombres han puesto; que fue puesta por Jesucristo y los apóstoles, metiendo miembros, trayéndoles el Evangelio a través de un don Divino, para permitirles disfrutar las bendiciones de Dios. Todos los privilegios por los cuales Cristo murió son de Uds. Son la propiedad personal de Uds. Y estamos aquí para unir nuestros hombros con los de estos hermanos, para ayudar en todo lo que podamos para hacer esto una–una mejor comunidad en la cual vivir: más difícil de hacer lo que está mal, y más fácil de hacer lo que está bien. Ese es nuestro propósito aquí. Ahora, Uds. participen con nosotros, oren, llamen por teléfono, cojan a los enfermos, traíganlos, aliéntenlos para que sean pacientes ahora, porque nosotros no–no queremos tomar esto como que si tuviéramos sólo esta noche. Queremos tomarlo sabiendo que tenemos hasta cuando Cristo diga que es suficiente. Queremos quedarnos aquí y orar por los enfermos, y si algo sucede que se levante, estaremos aquí para ayudarlos, ministros quienes están instruidos para saber qué decirles a Uds. Creemos que vamos a tener una gran reunión. ¿Creen Uds. lo mismo? Amén. Ahora, antes que leamos la Palabra, inclinemos nuestros rostros para orar.
10Señor, estamos agradecidos Contigo de lo profundo de nuestro corazón por este gran escenario otra vez, de que podemos estar aquí en esta hermosa ciudad del valle llamado San José, con todas sus ciudades hermanas circunvecinas. Y en esta noche nos sentimos que debido a la reunión, este es el centro en estos momentos, en el que muchas iglesias de esta ciudad, han venido y puesto sus esfuerzos, y han trabajado duro, y anunciado, y preparando las cosas para la reunión. Y Dios nos hemos reunido aquí en un lugar, unánimes, esperando el movimiento del Espíritu Santo, que El venga con gran poder, y que sea una reunión que sea recordada por mucho tiempo. Y cuando los libros de las acciones de la tierra se cierren, y cuando ellos terminen, y nos paremos en el tribunal de juicio, que sea dicho, cuando se llegue a leer de esta reunión en ese gran día, que literalmente cientos, sí, miles, levantarán sus manos en tonos gozosos, que “en esa reunión fue en la cual yo conocí a Jesús como mi Salvador”. Que entonces salga de allí una gran aclamación de los muchos millones que estarán parados: “Fue allí que mi pierna torcida fue sanada”, y otro: “Mis ojos ciegos fueron abiertos”. Concédelo, Señor.
11Que se disperse por todas las grandes ruedas de la economía de Dios, que cada iglesia tenga un avivamiento, y el poder del Cristo resucitado surja por cada iglesia, y cada miembro, hasta que haya un avivamiento por dondequiera en estos valles. Que venga otra vez como vino hace años, Señor; trae la lluvia temprana y la lluvia tardía juntas. Y que Tu pueblo que es llamado de Tu Nombre, sea avivado otra vez. Regrésanos a las reuniones Pentecostales antiguas, Señor, en donde el Espíritu Santo pueda tener la prioridad. Que pongamos a un lado todo nuestro aprendizaje y sólo seamos gente simple guiadas por el Espíritu Santo. Porque nos damos cuenta que esa es la manera que El guía, en la manera de la simplicidad. Concédelo, Señor.
12Habla por medio de Tus siervos. Bendice estos pastores quienes han hecho estos esfuerzos, para sentarse aquí delante de su congregación esta noche, y de todos los que están presentes. Señor, vierte una bendición especial sobre ellos. Que esta reunión cause que sus ministerios sean levantados más altos; que sean muy inspirados, Señor; y que los jóvenes y jovencitas de sus iglesias sean inspirados a ir a los campos misioneros, y apresuren la Venida del Señor al llevar este Evangelio a cada criatura. Concédelo, Padre. Y en ese gran día cuando nos pararemos en Tu Presencia, en humillación nos postraremos, y diremos que no fueron nuestros esfuerzos, sino que fue Tu Espíritu que se movió entre nosotros. Concédelo, Señor. Porque te lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús, nuestro Salvador. Amén.
13Deseo en esta noche que Uds. que tienen sus Biblias, abran conmigo en el Evangelio de San Marcos, el capítulo 6, sólo para una porción de la lectura de la Palabra. Confiando que aun la lectura de la Palabra, será una gran bendición para cada uno de Uds. Y sigan conmigo mientras leemos. Yo pienso que una de las cosas de considerarse que hay entre los Cristianos hoy, es que no leen la Palabra lo suficiente. Pienso que se debería leer la Biblia en cada hogar, dos o tres veces al día. Recuerdo que recientemente en Italia, aun en la mesa, cuando el santo anciano padre tenía su Biblia puesta sobre la mesa, aun antes que ellos comieran, se paraban con una mano sobre la mesa, su mano izquierda, su mano derecha lista para levantarla a Dios. Y el santo anciano padre leía una porción de la Escritura, y ellos inclinaban sus rostros y oraban, levantaban sus manos y alababan a Dios por el pan que estaba sobre la mesa. ¡Oh, el Espíritu Santo se festeja en la Palabra! “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”. Y esta es la Palabra de Dios. Acostumbren a traer sus Biblias ahora para leer con nosotros.
14San Marcos 6, y empezando con el versículo 45. En seguida hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a Betsaida, en la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Y después que los hubo despedido, se fue al monte a orar; Y al venir la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra. Y viéndolos remar... gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar, y quería adelantárseles. Viéndole ellos andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma, y gritaron; Porque todos le veían, y se turbaron. Pero en seguida habló con ellos, y les dijo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento; y ellos se asombraron en gran manera, y se maravillaban. Porque aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones. Terminada la travesía, vinieron a tierra de Genesaret, y arribaron a la orilla. Y saliendo ellos de la barca, en seguida la gente le conoció, Y recorriendo toda la tierra de alrededor, comenzaron a traer de todas partes enfermos en lechos,... a donde... que estaba. Y dondequiera que entraba, en aldeas, ciudades o campos, ponían en las calles a los que estaban enfermos, y le rogaban que les dejase tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que le tocaban quedaban sanos. Que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra.
15Me supongo que era como una hora antes del atardecer, cuando el pescador corpulento, con sus grandes y amplios hombros, empezó a empujar la pequeña barca de la orilla hacia el–el lago, y mientras él finalmente dio su último gemido, y empujó la pequeña barca dentro del agua, subiéndose y tomando su asiento al lado de su hermano Andrés, recogió el remo y le ayudó a girar la pequeña barca. Y a medida que se alejaban de la orilla, oían a la gente y la veían mover sus manos en despedida. Pero cuando estuvieron fuera del alcance de oír a la multitud, yo puedo verlos mirarse el uno al otro con asombro; quedaron silentes por unos cuantos momentos.
16Y ha de haber sido el joven Juan que empezó la conversación; algo como esto: “Yo puedo recordar cuando era sólo un muchachito, cómo mi madre solía leerme las Santas Escrituras, y cómo yo disfrutaba esa historia de cuando Dios estaba llevando a Su pueblo a esta bendita tierra, y los había llamado para Su Nombre, y los había separado de los egipcios incrédulos, y los había conducido a un desierto, o mejor dicho, los guió al desierto en donde no había nada para comer y ni un buen lugar para la vegetación, pero les había hecho una promesa que El les proveería, si ellos únicamente caminarían en Sus caminos y cumplirían todos Sus mandamientos”. Y puedo oírlo decir: “Una de las historias asombrosas de esa jornada, fue ésta: Que después que los niños, mi mamá dijo, habían hecho sus oraciones y se habían acostado para dormir, que Dios comisionó a Sus Angeles, y ellos fueron por todo el cielo, y tomaron pan, y lo partieron todo, y lo dispersaron sobre el suelo blando. ¡Cuán asombrados estaban los niñitos y sus padres a la mañana siguiente al levantarse, y salir, y mirar, y ver lo que la mano de Jehová había hecho, que les había rociado su pan de cada día sobre el suelo! Ellos no tenían que cocinarlo, o–o cultivar el trigo, o trillarlo, sino que estaba cocinado, y preparado, y puesto en el suelo para ellos”.
17Y entonces, volteando su rostro de facciones juveniles hacia sus hermanos mayores, dijo: “Hoy hemos sido testigos de algo más grande. Porque no sucedió en la noche. Vimos con nuestros propios ojos lo que El hizo cuando El tomó los panes y los pescados de ese muchachito, y los partió, y alimentó a cinco mil delante de nuestros propios ojos. Yo nunca pensé que yo viviría para ver a Jehová Dios moverse como El lo hizo en años pasados. Verdaderamente, mis hermanos”, él pudiera haber dicho esto, “que Dios nunca se hará más pequeño o se hará más débil; El siempre será Dios. Cómo mi pequeño corazón se preguntaba de dónde Dios tomó todo ese pan. Y siempre me asombró, de dónde El tomó todo ese pan, y todavía yo estoy asombrado de cómo El no sólo podía traer pan, sino que El trajo pescado cocinado y alimentó a cinco mil delante de nuestros propios ojos. Verdaderamente yo creo que El es el Hijo de Dios”. El pudiera haber dicho algo como eso. “¿Y se fijaron Uds. el asombro de la gente?, ¿y vieron Uds. la mirada en Su rostro a medida que El levantaba el pan hacia Su Padre Celestial y lo bendecía? ¡Cómo el hablar con Dios le ha de haber traído tal expresión en Su rostro! Nunca más pudiéramos dudar”, el joven Juan pudiera haber dicho.
18Y el pescador corpulento sentado allí, empezando ya a sudar muchísimo por estar remando, porque el viento había empezado a soplar. Y él se volteó, y le dijo a Juan y al resto de ellos: “Yo también recuerdo cuando era un niño. Mi padre era un fariseo, lo estricto de nuestra religión. Y él solía leer de mí... a mí de las Santas Escrituras, y decir que Moisés dio una promesa que nosotros no siempre estaríamos solos, sino que el Señor nuestro Dios levantaría de entre nosotros un Profeta como él. Y este sería el que llamaría de nuevo los corazones de Israel a Dios. Y cuando Andrés, mi hermano sentado aquí, vino y me dijo que él creía que este Carpintero nazareno era Ese, fue difícil para mí creer que sucedería en mi día. Pero cuando entré en Su Presencia y El me miró por la primera vez en mi vida, y dijo: ‘Tu nombre es Simón’ y El no olvidó a mi santo anciano padre, porque El dijo: ‘Tú eres el hijo de Jonás’, entonces supe que El debió ser ese Profeta que iba a venir al mundo. Desde entonces, eso lo concluyó para mí para siempre. Yo le creo a El con todo lo que está en mí. Yo le creo a El”.
19Y a medida que la conversación siguió, hablando tocante a impresiones, ha de haber sido Felipe que dijo: “Uds. debían haber estado parados junto a nuestro Hermano Natanael cuando yo oí a nuestro Maestro decirle en dónde estaba él cuando yo lo encontré bajo un árbol. Oh, por supuesto, cuando primero encontré al Hermano Natanael, él estaba como criticando lo que yo le estaba hablando. Cuando le dije que habíamos encontrado a Jesús de Nazaret, quien era este Profeta que Moisés dijo que iba a venir, él estaba como criticando, porque yo podía ver esa sonricita burlesca que él tenía en su rostro, como diciendo: ‘Mira Felipe, ¿qué clase de historia me estás tratando de decir?’ Pero cuando él entró en Su Presencia y El le dijo: ‘He aquí, un Israelita en quien no hay engaño’, hubo un real cambio en su apariencia. Y entonces cuando él le preguntó a El cómo lo conocía, El dijo: ‘Antes que Felipe te llamara, cuando tú estabas debajo de la higuera, Yo te vi’. Entonces hubo una expresión de adoración. Esa sonricita de crítica se le había ido de su rostro, y cayó de rodillas delante de nuestro Maestro y dijo: ‘Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel’. Hubo un cambio cuando lo vimos a El hacer Sus milagros”.
20Y entonces uno de ellos le pudiera haber dicho a Juan: “¿Qué del día que le prestamos la barca, y El dijo: ‘Echad mar adentro, mejor dicho, boga mar adentro’, en dónde habíamos pescado toda la noche? Y sabíamos que no había peces en esa agua. Sin embargo El dijo: ‘Echad la red para pescar’. Y cuando encerramos ese gran montón de peces, fue Simón quien dijo: ‘Apártate de mí, Señor; yo soy un hombre pecaminoso’. ¡Cuán extraordinario era El!”
21Y entonces uno dijo, quizás fue Bartolomeo quien dijo esto: “¿No estábamos todos sorprendidos cuando regresamos de Samaria ese día? Yo me fijé en la mujer joven subiendo el monte con una mirada triste y preocupada en su rostro. Y cuando ellos rehusaron darnos pan, y cuando regresamos, nos asombramos verlo a El hablándole a esa mujer. Y ella le estaba preguntando a El tocante a nuestra religión. Y cuando El le dijo a esta mujer joven: ‘Ve, trae a tu marido y ven aquí’. Y ella dijo: ‘No tengo marido’. Y El dijo: ‘Eso es verdad. Tú has tenido cinco, y con el que ahora tú estás viviendo no es tu marido’. Ella dijo: ‘Señor, me parece que Tú eres el profeta, y nosotros sabemos que cuando venga el Mesías, El nos declarará todas las cosas’. Y nuestro Maestro dijo: ‘Yo soy El que habla contigo’. ¡Qué expresión, qué cambio en el rostro de la mujer cuando ella se volvió y entró a la ciudad para decir a los hombres: ‘Venid, ved a un Hombre que me dijo las cosas que yo he hecho, ¿no es Este el que Moisés dijo que vendría?’ “Y se fijaron Uds. también, que nosotros estábamos tan asombrados, al grado que ninguno de nosotros preguntó por qué El le estaba hablando a esa mujer. Sólo nos quedamos quietos porque estábamos asombrados del poder de Dios obrando a través de un Hombre”.
22Oh, sería una buena cosa en esta noche, si nosotros gente Pentecostal, y gente de todas las iglesias, nos sintiéramos de la misma manera tocante a ello. Si nos quedáramos asombrados de la obra del Espíritu Santo en estos días, si todavía nos dejara sin habla. Yo creo que el problema de ello es que hemos visto hacerse tanto, al grado que ha llegado a ser una cosa común para nosotros. Como una historia que una vez oí, que decía que un hombre iba al mar para tomar un descanso, para ver las olas, para oler la sal del mar. Y él encontró a un anciano marinero, y él dijo: “¿A dónde va Ud.?” El dijo: “Al mar para tomar un descanso. Yo he leído de ello, y he anhelado verlo. Pero nunca lo he visto, y mi corazón se estremece de emoción al saber que estoy cerca del mar. Pues sólo un ratito más y podré ver tocante a lo que he leído, tocante a lo que he soñado. Y cuán relajante será para mí”. Y el anciano marinero le dijo al hombre: “Yo nací en el mar. Yo he vivido en él por muchos años, y yo no veo nada estremecedor y emocionante tocante a ello”. ¿Ven Uds.?, él había vivido por tanto tiempo en él hasta que llegó a ser una cosa común.
23Tengo temor de que nosotros hermanos hemos visto a Dios descender en Su poder y salvar a los perdidos, y llenar con el Espíritu Santo aquellos quienes lo están buscando, y sanar a los enfermos, hasta que ha llegado a ser una cosa común para nosotros. Fallamos en obtener las expresiones hermosas del Espíritu Santo cuando El trae Su poder entre nosotros, y vemos Su belleza; observándolo a El obrar, y sabiendo que ese es el Salvador de nuestra alma, la única Cosa real que queda en el mundo, a la que podemos aferrarnos. Todos los otros fundamentos serán destruidos. Todos los otros reinos perecerán, pero este Reino durará para siempre. Si algo sucediera en nuestra nación que nos estremeciera de emoción, como el que iban a rebajar los impuestos, o algo como eso, estaríamos hablando de ello en todas partes; pero Cristo viene y salva una alma y les da Vida Eterna, y nos vamos como si es una cosa común. Sana a los enfermos y pensamos que es una cosa común.
24Mientras continuó la conversación, ha de haber sido Satanás quien miró de detrás de las nubes y dijo: “Yo los he atrapado solos. El no está con ellos. Ahora es mi ocasión para vengarme de ellos”. Esa es la manera que Satanás obra; esa es la manera que vigila; esa es la oportunidad por la cual él espera, de tomar una ocasión cuando salimos en lo que llamamos una diversioncita social, para jugar baraja, o para atender a alguna campaña, o algo que no es piadoso. El espera para atraparlo descuidado, espera hasta que llegue a un lugar en donde la iglesia se ha puesto tibia, se ha puesto muy ocupada haciendo algo más, allí es cuando él ataca. “El está lejos de ellos, y ahora es mi oportunidad de atacar”. Yo tengo temor que eso es lo que está mal con nuestras iglesias. Hemos tenido un pequeño aliento de prosperidad por los últimos veinte años o más, mucho dinero. Y hemos entrado en grandes programas de edificación. Ahora, eso está bien. Y hemos entrado en otras cosas (lo cual estaría bien): la educación, y apretando las cuerdas educacionales, y–y edificando nuestros seminarios un poquito más prácticos, y metiendo hombres allí que quizás son un poquito más inteligentes, que el anciano decano, y–y unas cuantas cosas como esas; lo cual eso pudiera estar bien. Pero nos damos cuenta que nos hemos apartado de las reuniones de esperar chapadas a la antigua, las bendiciones Pentecostales chapadas a la antigua que solían caer entre nosotros. Y Satanás lo atrapa a Ud. descuidado. Así es como él lo quiere a Ud.: descuidado.
25Y él entonces empezó a soplar su aliento venenoso allí sobre los mares y eso convirtió los mares en un espasmo, el aliento de Satanás: “Yo los hundiré”. Y el mar estaba tan perturbado por el veneno de su aliento, al grado que la pequeña barca empezó a agitarse de adelante para atrás. Y se miraba como que todas las esperanzas se habían ido. Ellos estaban listos para ceder y para irse a la... su destinación. Pero Cristo no los había dejado, aunque ellos lo habían dejado a El. Uds. saben, vale la pena llevarlo a El a dondequiera que vayamos. Pero la cosa buena de ello es que si aun no lo llevamos, El todavía nos está vigilando. El se subió al monte más alto que podía encontrar, para que pudiera ver a lo largo del océano, o mejor dicho, el pequeño mar. Porque El quería mantener Sus ojos en ellos, para que si venía alguna tribulación, El pudiera ser nuestro pronto auxilio en el tiempo de tribulación. Porque esa es Su Palabra el hacer eso. “El Señor es nuestro pronto auxilio en el tiempo de tribulación”. [El Hermano Branham parafrasea Sal. 46:1–Trad.]. Y a pesar de lo que hacemos, El cumple Su promesa. Y El los estaba vigilando. El los vio afanándose con los remos, el viento contrario. Pero Sus ojos los estaban vigilando.
26Yo solía asombrarme de un amigo mio, E. Howard Cadle, del Tabernáculo Cadle en Indianápolis. El era un famoso cantante, más o menos como yo. El no era entonado ni siquiera cuando se bañaba en la tina. Pero él siempre trataba de cantar: “Su ojo está en el gorrión, y yo sé que El vela por mí”. Esa solía ser su favorita. El lo intentó, e intentó, y aun en el radio, y todos se reían, porque él no tenía voz para cantarla. Pero estaba en su corazón. Quizás allá en la Gloria en alguna parte en esta noche, a la que él se ha ido, a su destinación Eterna, el ojo todavía esté sobre él. Yo siempre he querido cantar, pero yo no puedo cantar tan bien como él podía. Mi alabanza favorita es “Sublime gracia”, porque sí es sublime gracia la que me salvó. Y yo he dicho con frecuencia a mis amigos: “Cuando Uds. lleguen allá a su gran mansión, y Uds.... alguna mañana Uds. salgan a su porche de enfrente y escuchen muy allá al lado del bosque, en alguna parte, en esa chocita, Uds. van a oír a alguien cantando: ‘¡Sublime gracia!, cuán dulce es oírlo, que salvó a un miserable como yo!’ Digan: ‘¡Gracias a Dios, el Hermano Branham lo logró, él–él está allá! Ese es él, quien por fin puede cantar “Sublime gracia”’. Pues eso es lo que yo creo que es la sublime gracia de Dios que salvó a un miserable como yo, me llevó dentro de este compañerismo con El, y con Su Iglesia, y con Su pueblo, y con el Espíritu de Dios. Es sublime gracia.
27Fue tan sublime así, cuando sus tribulaciones eran tan angustiosas y Satanás estaba tratando de soplar su aliento sobre ellos y hundirlos en el mar, que he aquí, El vino caminando en las aguas, caminando hacia la barca, nuestro pronto auxilio en el tiempo de las tribulaciones, listo para ayudarlos. Pero la cosa extraña fue que aun en sus tribulaciones, ellos estaban asustados de El. Ellos pensaron que El era un–un espíritu. O como lo pudiéramos decir hoy: un fantasma, o algo que es místico. Ellos lo vieron a El caminando, y tuvieron miedo de El. Y casi es la misma cosa hoy. El no ha dejado a Su Iglesia. Bueno, El subió tan alto después que resucitó de la sepultura, al grado que está tan alto en los Cielos que El tiene que mirar hacia abajo para ver el cielo. El está por encima de todo Angel, todo Arcángel, y El nos vigila. El sabe nuestras tribulaciones.
28Después que esos discípulos habían estado sentados allí, y hablando de Sus milagros, dentro de un período de media hora, se les había olvidado de ello. Ellos lo habían visto obrar por año y medio o más, y se les había olvidado de Sus milagros. Y cuando vieron la única cosa que los ayudaría, ellos clamaron que era algo fantasmal. Tenían miedo pensar que eso era su Señor viniendo a ayudarles, pero tenían miedo de El. Nosotros hemos tenido más tiempo de pensarlo que lo que ellos tuvieron. Porque hemos leído en Su Libro de Sus milagros y de Su promesa de lo que El dijo que El haría, y de los profetas que profetizaron que en este último día El haría estas cosas con todas las sombras, y señales de Su Venida. Y muchos lo miran y dicen: “Ha de ser espiritismo. Ha de ser telepatía mental”. Y tienen miedo del Dios del Cielo después de leer el Libro de El, y de enseñar en nuestros seminarios, y hablar a varios de Su bondad y Su misericordia y lo que El hizo. Y saber que El prometió que El lo haría otra vez, saber que El dijo: “Estas obras que Yo hago, Uds. las harán también. Un poquito y el mundo no me verá, mas vosotros me veréis, porque Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo”.
29En esta hora en la que ahora estamos viviendo, hay tribulaciones por todos lados, no hay lugar a dónde ir. Las enfermedades se están acumulando tanto en contra de nuestras investigaciones científicas, al grado que ellos no tienen medicinas que combatirán las enfermedades. Y la carrera atómica, la carrera del misil, el mundo temblando, la condición en la que la iglesia está, y Jesús viene caminando a través de Su promesa hacia nosotros. El mismo Jesús que caminó sobre el mar esa noche, hoy entra caminando, sale de la Biblia para entrar en la congregación. Uds. llámenme “aleluya” de todas maneras, pero yo siento como gritar. Sí, señor. El Cristo de la Biblia, el Dios de historia entra caminando en la congregación sobre Su promesa de Su resurrección... El sepulcro no podía detenerlo; la muerte no podía detenerlo; el infierno no podía detenerlo. No había lugar para detenerlo. Rompió las ataduras en dos y salió. Y hoy El dice: “Porque Yo vivo, vosotros también viviréis. Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo. Y las obras que Yo hago, vosotros las haréis también”, entrando en Su promesa.
30Y la iglesia clama: “Oh, me pregunto si El es Metodista, me pregunto si El es Bautista, me pregunto si El es esto”. Cristo es Cristo, el es Dios de todo. El los ama a todos Uds.: Metodistas, Bautistas, Pentecostales, y a todos. No tengan miedo de El. La única cosa que debe hacerse, es hacer lo que ellos hicieron. Ellos empezaron a hablar con El. Esa es la manera de recibirlo. Empiece a hablar y diga: “Señor, yo he leído que Tú lo prometiste; yo leí que Tú lo hiciste; ¿eres éste Tú?” El responderá como le respondió a ellos. Estas serían las palabras que El les diría a Uds., algo como esto: “Tened ánimo: soy Yo, porque Yo soy el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Oremos.
31Señor, el mismo ayer, hoy, y por los siglos: Tú siempre eres Cristo, siempre con Tu pueblo. Hablamos de Ti como ellos lo hicieron; que no tengamos temor sino que tengamos nuestros corazones abiertos. [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. El levantará otra vez al polvo, y tendremos un cuerpo como Su propio cuerpo glorioso. Entra caminando en los corazones de Tu pueblo en esta noche, Señor, por Tus promesas. Y que veamos Tu mano poderosa moviéndose entre nosotros, y no estaremos temerosos, sino que elevaremos nuestros corazones hacia Ti en gratitud y agradecimiento y gozo, y alabaremos al Dios del Cielo quien nos ha enviado salvación por medio de Su Hijo, Jesucristo. Nos encomendamos a Ti, Señor. Que el Espíritu Santo ahora tome el mensaje que ha sido predicado, y lo penetre en los corazones del pueblo. Y que ellos vean a ese Dios que caminó sobre el mar tempestuoso, cuando el aliento venenoso de Satanás estaba agitando las aguas. Señor, en nuestra gran prosperidad, Satanás ha soplado su aliento venenoso otra vez, y él dijo: “Los días de los milagros han pasado. No hay tal cosa como el Espíritu Santo. No hay tal cosa como el nuevo nacimiento”. Señor Dios, entra caminando sobre Tus promesas, y muestra a Tu pueblo que Tú vives todavía, y sálvalos del aliento de Satanás. Porque te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
32Por lo general yo haría un llamamiento al altar en este momento, pero voy a detenerme de hacer eso por sólo un momento. Pudiera haber algunos desconocidos entre nosotros que no conocen a nuestro Señor, que nunca lo han aceptado a El como su Salvador. Ellos han leído libros acerca de Ello, y ellos han leído lo que otros han dicho, y demás; pero para realmente saber que El es, veamos si El confirmará este sermón en esta noche, que El todavía es Jesús, que la historia no es una historia de ficción, que El murió y ellos robaron Su cuerpo y dijeron que El se levantó de los muertos. Si así es, nuestra religión no es mejor que la de los Mahometanos o cualquier otra. Pero nuestro Cristo vive en esta noche, y confirmará que toda Palabra que El dijo es la verdad.
33Ahora, nosotros no somos Cristo; sólo somos Sus siervos. Hablando anoche, yo estaba hablando sobre los profetas, de cómo ellos se pusieron tan ungidos con el Espíritu Santo, que ellos aun hablaron como si fueran ellos mismos; como cuando David clamó: “Mi Dios, ¿por qué me has desamparado?” No era David, él no fue desamparado, pero era el Espíritu de Cristo en él clamando. Era el clamor de Cristo en David, Dios mismo expresándose a través de esos profetas. ¿Y cómo fue hecho eso? Bajo de la sangre derramada de una becerra o de un cordero. Si El podía ungir a hombres bajo ese sacrificio de la sangre derramada de corderos y becerras, y podía hacerlos hablar exactamente la verdad y expresar Su voluntad, ¿cuánto mucho más puede El hacerlo bajo la Sangre derramada de Su propio Hijo Jesucristo, de tomar a una Iglesia santificada y envolverla en Su Espíritu, al grado que el Espíritu Santo tome la reunión en completo control, y obre la completa voluntad de Dios? Hagamos eso en esta noche, hermano, hermana, mientras lo adoramos a El.
34Yo no soy un sanador Divino; yo soy su hermano. Yo sí creo que Dios cumple Su promesa. Y si Dios viene en esta noche y cumple esas promesas para mostrar que El está vivo, que nuestra religión entonces no es algo en vano... Ahora, la razón que yo creo en esta Iglesia, la Iglesia del Espíritu Santo, es porque Jesús ha de haber sabido cómo establecer una Iglesia. Y Jesús dijo que las obras que El hizo, la Iglesia que creyera en El, haría las mismas obras. Pablo dijo: “Si entra uno entre Uds. y todos Uds. hablan en lenguas y–y no hay interpretación”, dijo, “el incrédulo dirá que Uds. están locos. Pero si uno habla profetizando, y revela el secreto del corazón, entonces todos ellos se postrarán y dirán que Dios está con Uds.” [El Hermano Branham parafrasea 1 Corintios 14:23-24–Trad.]. El orden de la Iglesia de Cristo; no ceremonias religiosas, sino la Presencia viviente del Cristo resucitado. Esa es la Iglesia del Dios viviente, Dios viviendo en Su Iglesia, viviendo Su Vida, y obrando a través de Su Iglesia, hablando El mismo a través de Sus siervos como El hizo cuando estuvo aquí en la tierra. Si pudiéramos permitir que nuestros corazones estén tan envueltos en El, y nuestros espíritus bajo de tanto control, que El pueda entrar y quitar nuestro propio pensamiento, y El piense por nosotros confirmando Su Palabra. Entonces nos iremos y diremos: “Verdaderamente, Dios está con nosotros”. Oremos otra vez.
35Señor, ahora este servicio, la Palabra vino porque Tú la has escrito, y debe ser predicada en todo el mundo como un testigo. Y, Señor, si esta es Tu Palabra, lo cual solemnemente lo creemos, Tú confirmarás toda promesa que Tú prometiste. Y yo te pido en esta noche, Señor, en favor del pecador que está aquí, que no te conoce, que él o ella abran sus corazones en esta noche en sus condiciones de dificultades, porque “no hay descanso para el fatigado”, dice Dios. El pecador es como un mar turbulento; no tiene descanso. El aliento del diablo le es soplado cada hora del día, y no hay lugar para él a dónde ir en su condición pecadora. Pero hay Uno que le puede hablar a las olas, y calmar, y contrarrestar todo aliento inmundo de Satanás, y puede darle a saber a esta persona que el amor de Dios constriñó tanto a Jesús, al grado que El vino a la tierra a morir para salvarlo a él o a ella. Que ellos lo reciban en esta noche, Señor. Que los enfermos, unánimes, crean en Ti. Que los ciegos vean, los sordos oigan, los mudos hablen, los inválidos caminen; y que Dios sea glorificado. Bendice a estos hermanos ministros aquí sentados, Señor, quienes han ministrado por años para este mismísimo propósito, han recorrido el camino, han puesto el empedrado y lo han pavimentado. Que el Espíritu Santo ahora camine por este camino confirmando eso que lo que ellos han prometido al pueblo a través de la Palabra, sea confirmado a nosotros. Porque te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
36Vamos en esta semana, si el Señor lo permite... Yo verdaderamente he... estoy esperando un gran cambio muy pronto en mi ministerio. Hasta que eso venga... Ha sucedido una vez, pero hasta que venga, yo permaneceré con mi ministerio regular. Pero oh, si tan sólo aconteciera esta semana. Se los aseguro que habría un sacudimiento por todo este país, del cual Uds. jamás han soñado; y la gran Iglesia redimida de Dios daría un paso hacia adelante. Recuerden que yo lo digo como: “ASI DICE EL SEÑOR”. Si tan sólo aconteciera ahora. Cuando tenía el ministerio de sólo tomar las manos de la persona, y de mantener mi mente inactiva hasta que El hablara... Fue en Queens City, en Regina, Saskatchewan, cuando una noche un hombre venía cruzando la plataforma (y el Espíritu Santo había prometido que El revelaría el secreto del corazón)... ¿Cuántos me conocieron cuando yo tenía mi primer ministerio aquí por toda la costa del oeste? ¿Cuántos de esos mismos levantarán sus manos, y dirán que Uds. me oyeron decir que el Espíritu Santo me dijo que sucedería, si yo era sincero, y no codiciaba el dinero, y–y no era... tratara de ser alguna gran persona, pero si era humilde y me mantenía pequeño y sin renombre, que El me daría el don de saber el secreto del corazón? ¿Cuántos saben que yo dije que eso sucedería? Eso ahora ha sucedido. El ahora me prometió: “Manténte humilde y Yo haré mucho más abundante”. Y está ya para hacerlo en estos momentos. Así que pudiera suceder en cualquier momento.
37En esta noche vamos a llamar una fila de oración. Creo que Billy me dijo que él repartió algunas tarjetas de oración. Repartiremos éstas cada noche hasta que nosotros... algo suceda. No fallen una noche; quédense en ello. Y si Ud. no es un Cristiano, sea un Cristiano en esta noche; si Ud. no tiene el Espíritu Santo, recíbalo en esta noche, para que Ud. pueda unirse con nosotros. Ud. no tiene mucho más tiempo para actuar.
38Ahora, no podemos tener en estas filas lo que nosotros llamamos discernimiento. ¿Cuántos aquí no tienen una tarjeta de oración (veamos sus manos), y Uds. están enfermos?; no tienen tarjeta de oración pero Uds. están enfermos, levanten sus manos; por dondequiera en el edificio. Muy bien. Uds. no necesitan alguna tarjeta de oración. ¿Ven Uds.?, ¿recuerdan Uds. en este mensaje de esta noche? (no creo que incluí eso), pero es en donde la mujer tocó el borde de Su manto, después de que El llegó a la orilla en el otro lado. Ella tocó Su manto, y El se volteó y dijo: “¿Quién me tocó?” Y El miró alrededor y allí... Todos lo estaban tocando, pero El dijo: “Yo percibo que me he debilitado, virtud (lo cual significa fuerza) ha salido de Mí”. Y El miró por toda la audiencia hasta que El encontró a la mujercita y le reveló a ella su problema, y le dijo que su fe la había salvado. Ahora, ese mismo Jesús, es el Mismo. Si el Espíritu que está en este movimiento Pentecostal, o este movimiento de la lluvia “tardía”, si no hace las mismas obras que El hizo, entonces no es el Espíritu de Cristo. Si estos hombres y cosas están sólo jactándose y diciendo que es emoción porque se ponen felices y hablan en lenguas y demás, si eso es sólo una jactancia, eso es todo lo que será. Pero si es el Espíritu de Cristo, El mismo manifestará y El mismo probará, que El sí es el Cristo del Nuevo Testamento.
39No seremos capaces de llamar muchos al mismo tiempo. Así que yo creo que él dijo que empezó con la tarjeta de oración A-1 al A-50 o al 100, no recuerdo; pero de cualquier manera, empecemos con la primera tarjeta. La tarjeta de oración número 1, si Ud. puede ponerse de pie, venga aquí a este lado. El caballero allá. Número 2. Si Ud. puede ponerse de pie, tarjeta de oración número 2. Creo que fue A, ¿A-número 2?, aquí está, si es que es la señora. ¿Número 3? ¿Número 4? Correcto. Si....
40[Porción no grabada en la cinta–Ed.]... no son llamados por la iglesia, o demás, ellos son escogidos por Dios: apóstoles; segundo: profetas; tercero (pueda que estos no los tenga correctamente en orden), tercero: creo que son los maestros, y evangelistas, y pastores. Cinco oficios espirituales en la Iglesia para poner a la Iglesia en orden: apóstoles, profetas, maestros, evangelistas, pastores; esos son oficios llamados por Dios. Luego, en la congregación local, hay nueve dones espirituales que obran entre el pueblo. Ahora, en estos oficios y lugares, en los oficios, Ud. oye del apóstol, su ministerio; Ud. oye del profeta, su ministerio; del evangelista, del maestro, del pastor. Cada uno tiene un ministerio distinto. Y sus ministerios son de Dios. Dios los ha puesto en la Iglesia para este propósito. Dios desciende entonces en la forma del Espíritu Santo entre Su congregación; habla en lenguas, otro interpreta y le dice a cierta persona que haga una cosa, y sucede de esa manera. Quizás eso sería en una ocasión cuando hubiera una necesidad. Entonces hay dones de sabiduría, conocimiento, interpretaciones, toda clase de dones que están en la Iglesia. Pero la manera principal, y todo de ello, tiene que venir primero por la Palabra, la Palabra.
41Ahora, si yo pudiera sanar a esta fila de personas, o a aquellas personas allá, yo ciertamente lo haría. Pero no puedo. Pero la causa, la razón que no pudiera, es porque ellos ya han sido sanados. Ellos han sido sanados desde que Jesús murió por su sanidad. Ahora, la única cosa que podemos hacer a través de estos oficios, es expresar a Cristo a Uds., para que vean que El está en Su Palabra, cumpliendo Su promesa. Y luego por su propia fe Uds. aceptan a Jesús como su Sanador y son sanados. De esa manera obra. ¿Es verdad eso, hermanos? Yo creo que cada persona daría testimonio de eso; estos hombres predicando el Evangelio. ¿Creen Uds. eso?, ¿lo aceptan?; es tan bueno como cualquier... eso es lo mejor. O maestro, pastor, evangelista, apóstol, profeta, lo que pudiera ser, todo es la obra del Espíritu Santo entre Su pueblo.
42Ahora, yo no soy un predicador. Yo no tengo ninguna educación. Yo no pudiera tomar el lugar de ellos. Ellos son maestros, pastores, y demás. Pero el Señor me dio un don de discernimiento, un don de profecía, que más o menos ha estado desde que yo era un niñito, y me envió... En vez de tener mi conocimiento de la Biblia... esa es la razón que yo no predico doctrina entre Uds. Pueda que yo no conozca lo bastante acerca de ello. Yo sé que soy salvo, y puedo decirles cómo fui salvo. Entonces pregúntenle a su pastor el resto de ello. Y yo sé que El sana, y yo sé que El llena con el Espíritu Santo. Yo he sido testigo de todas esas cosas. Y eso es lo que puedo verdaderamente decirles a Uds. que es la verdad. Y Uds. reciban tanto así, y luego su pastor lo llevará de allí en adelante.
43Ahora, aquí hay personas en esta fila de oración. Hasta donde yo sé, cada una de ellas son desconocidas para mí. ¿Cuántos hay en este edificio que saben que yo no los conozco, o no sé nada acerca de Uds., como sus problemas, enfermedades, o lo que sea?, levanten sus manos; por todo el edificio, por dondequiera. Bueno, creo que es casi cien por ciento. Bueno, entonces yo no los conozco. Ahora, ¿qué es un milagro? Un milagro es algo que no puede ser explicado. ¿Es correcto eso? Es algo que nosotros no podemos explicar. La ciencia no puede probarlo.
44Así que entonces, si Jesucristo, de quien predicamos en esta noche, y de los apóstoles en la barca hablando de lo que El hizo... y El prometió a Su Iglesia que estas señales estarían en la Iglesia hasta que El viniera otra vez. Entonces si El está en Su Iglesia, y nosotros verdaderamente representamos Su Iglesia, como varias denominaciones, pero Su Iglesia, entonces El hará en esta noche entre nosotros lo mismo que El hizo en aquel entonces. ¿Es correcto eso? Nunca me ha... [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. El nunca me ha preguntado acerca de alguna denominación. El les dirá de qué denominación son ellos y demás, pero El nunca dice que están mal o que están bien. ¿Lo han oído Uds. alguna vez? Nunca, no. Ud. es un creyente. Si Ud. es un creyente, Ud. es un creyente. Si Ud. no es un creyente, simplemente no es un creyente. Así que eso es lo que Dios pide, es si Ud. es un creyente o no. [Porción no grabada en la cinta–Ed.].... “será salvo, el que no creyere será condenado”.
45Ahora, vamos a llamar esta fila de oración. Creo que cada uno de ellos levantó su mano, que eran desconocidos. Ahora, si el Espíritu Santo obrara a través de estas personas y en Uds. allá que no tienen sus tarjetas de oración, o lo que fuera, y revelara aquí igual como... [Porción no grabada en la cinta– Ed.]. acerca de nuestro sermón en esta noche, ¿cuántos creerán en El, y lo aceptarán, y dirán que es la verdad, y se irán creyendo?, veamos sus corazones hacia Dios. El Señor los bendiga.
46Padre, en Tus manos ahora encomendamos este servicio. No hay un hombre sobre la faz de la tierra, Señor, ninguno de nosotros pudiera hacer esto. Serás Tú. Así que, como nosotros hemos hablado de que los profetas de antaño estaban tan ungidos bajo ese sacrificio, que ellos vieron visiones... Y Jesús mismo dijo: “No soy Yo el que hace las obras; es Mi Padre que mora en Mí. Yo siempre hago lo que le agrada a El. De cierto os digo: Yo no puedo hacer nada de Mí mismo, sino lo que Yo veo hacer al Padre; eso también hace el Hijo”. Permite que sea en esta noche, Señor, que ellos vean las obras de Dios manifestadas por medio de Su Iglesia. Y que nos sometamos y estemos tan consagrados a Ti, que nuestros espíritus clamen y hablen las palabras que Tú tendrás para que nosotros hablemos. Pedimos esto para Tu gloria. Y que cada pecador, cada incrédulo, sea salvo en esta noche y consagrado a Ti por causa de ello, y que toda persona enferma sea sanada, en el Nombre de Jesús. Amén.
47Muy bien, en dondequiera que Uds. quieran sentarse, hermanos, está bien. Si quieren pasar aquí adelante. Ahora, yo quiero que Uds. sean tan reverentes como puedan. Estén muy quietos, escuchen, y sólo conságrense a Dios. Ahora, sólo recuerden esto: si el Espíritu Santo viniera aquí e hiciera estas cosas, bueno, entonces Uds. querrían estar listos para recibirlo, ¿es verdad eso? ¿Está eso en sus corazones? ¿Es eso lo que Uds. quieren? ¿Quieren Uds. a Cristo en su vida? Entonces la Palabra sencilla nos enseña cómo hacerlo. Créanlo; acéptenlo; y entonces será así.
48Ahora, cualquiera aquí sabría que no hay poder en un hombre que sería capaz de obrar en este hombre, lo que yo acabo de leer en esta noche en la Palabra, a menos que Dios mismo viniera y lo hiciera. Ahora, no se olviden de la lección a medida que continuamos. Los discípulos se habían olvidado, dice la Biblia; sus corazones estaban endurecidos y ellos se olvidaron de los pescados y de los panes. Ahora, si Uds. están en necesidad, no se les olvide el sermón. Recuerden que en esta noche El permanece Cristo, así como lo era en aquel entonces. Ahora, en nuestro mensaje de esta noche encontramos al apóstol Pedro (a quien lo conocemos así hoy, pues su nombre era Simón, llamado Pedro, “pequeña piedra”, por Jesús), que encontró a un Hombre, se encontró con El, y le habló a él y le dijo de sus condiciones, le dijo su nombre, y demás, y él le creyó a El, ¿es correcto eso? Le dijo a la mujer en el pozo de sus pecados; ella creyó en El. Le dijo de las diferentes cosas que... las enfermedades que tenía el pueblo, y ellos fueron sanados por su fe. ¿Es correcto eso? Porque Jesús les dijo. Y ya al fin, Sus discípulos, finalmente sus ojos fueron abiertos, y dijeron: “Ahora creemos que Tú sabes todas las cosas, y ahora por esto creemos que Tú eres El”. Jesús dijo: “¿Creen Uds. ahora?” Después de todo ese tiempo de caminar con El y cosas, les fue impedido verlo.
49Yo creo que Ud. levantó su mano, señor, que somos desconocidos uno del otro. Sí, señor, lo somos. Muy bien. Ahora, este hombre parado aquí es un desconocido para mí, y yo soy un desconocido para él. Nunca nos hemos conocido en nuestras vidas; esta es nuestra primera vez. La única cosa, alguien, Gene, Leo, Billy, o alguno de ellos, le dio una tarjeta de oración; su número fue llamado, y él ahora está aquí en la plataforma. Ahora, yo no sé por qué él está aquí. Sé tanto de ello, como lo supiera un perfecto desconocido. Yo no sé. Dios sí sabe. Todos admitimos eso, que Dios lo sabe. Y luego si Dios quiere... Si yo solamente puedo rendirme lo bastante a Dios para permitir que El que le hable a este hombre a través de mí, será como el mismo Espíritu... No fue David cuando él clamó: “Mi Dios, ¿por qué me has desamparado?” Era Cristo clamando a través de David: “¿Por qué me has desamparado?” ¿Entienden Uds. eso?
50Ahora, ¿cuántos hay aquí que nunca antes han estado en unas de mis reuniones?, ¿levantarían sus manos, los que nunca antes han estado en la reunión? Muchas manos. El Señor los bendiga. Estoy confiando que esto será convincente para Uds. Y si están aquí por primera vez y tienen necesidad de Dios, hagan como hizo la mujer, dijo... Ella se abrió paso entre la multitud y tocó el borde de Su manto. Ahora, Uds. pueden tocar Su manto en esta noche. ¿Creen Uds. eso? Uds. pueden tocar Su manto, porque “El es un Sumo Sacerdote (en estos momentos), que puede compadecerse de nuestras debilidades. ¿Es correcto eso? Bueno, si El entonces es el Sumo Sacerdote, el mismo Sumo Sacerdote, El actuará de la misma manera que actuó cuando estaba aquí en la tierra, si El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¿Es correcto eso? El actuará de la misma manera. Así que Uds. sin una tarjeta de oración, miren en esta dirección y crean con todo su corazón.
51Ahora, señor, sólo para hablar con Ud. Yo nunca lo conocí, no lo conozco, pero el Señor Jesús nos conoce a ambos. Y estamos aquí con un propósito de tratar de traer a Cristo a todos nosotros. Si yo pudiera hacer algo por Ud. y no lo hiciera, yo sería un hombre cruel. Pero si yo pudiera hacer algo y no lo hiciera, yo sería cruel; pero si yo pudiera yo lo haría. Y la única cosa que yo puedo hacer, por un don Divino, es sólo someterme a El y ver lo que El le diría a Ud. Entonces es Su bondad obrando a través de mí sólo como Su siervo, por el cual propósito El me llamó. El hombre está sombreado de muerte. Ud. tiene cáncer; Ud. sabe eso. El cáncer está en los pulmones. Correcto. Sólo un tiempecito más, a menos que Dios lo ayude, será su fin. Ahora, El es bueno, para que yo sepa eso, que El me haya dicho eso; hace Su Palabra verdad, ¿qué no? [El hombre dice: “Sí la hace”–Ed.]. Sí la hace; hace Su Palabra verdad. Yo quiero preguntarle a Ud. algo. ¿Lo aceptará a El ahora como su Salvador personal? [“Lo aceptaré”]. Ud. es un pecador. [“Eso es correcto”]. Y Ud. lo necesita a El como su Salvador, porque una oscuridad más densa que ese cáncer está suspendida sobre Ud. Y yo quiero quitar esa sombra de entre nosotros. ¿Lo acepta a El ahora como su Salvador, como su Salvador? Levante su mano a El, si Ud. lo aceptará a El. Ud. viene aquí de Sacramento. Eso es correcto, ¿no es así? ¿Cree Ud. que Dios sabe quién es Ud.? [“Sí”]. Señor Keith [“sí”], regrese ahora a casa y sea sano. Ud. es salvo de su muerte y que Dios sea con Ud., mi hermano.
52¿Cree Ud. en el Señor? Ahora, no permita que se le pase eso. Sólo respire de El. “Señor, envíame Tu bondad; permíteme estar Contigo, Señor”. Jesús salva y Jesús sana. ¿Lo cree Ud.? Ahora, no permita ahora que el mensaje en la pequeña barca se aparte de Ud.; no permita que su corazón se endurezca. ¿Muy bien?
53Muy bien, señora. La... hubo una mujer que vino a nuestro Señor. Y El habló con ella por un ratito y encontró cuales eran sus problemas. Y si Ud. se acercara a El en esta noche, si El estuviera aquí en la tierra en un cuerpo de carne, y Ud. se acercara a El y hablara con El un ratito, El sabría exactamente sus problemas, al igual que supo los problemas de ella. Y El podría decirle a Ud. sus problemas. Pero si Ud. está enfermo, El no pudiera sanarlo a menos que Ud. lo creyera. Eso sería una señal que El estaba allí. Ahora, El dijo: “Un poquito y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis”. Ahora, ¿cómo lo expresará El? “Yo estaré con vosotros, en vosotros”. Ahora, si yo verdaderamente lo he representado a El por Su Palabra, entonces El confirmará que lo que yo he dicho está correcto. Entonces El le dirá a Ud. sus problemas, sólo usará mis labios. Eso es todo lo que es. No soy yo; tendría que ser El, porque yo no la conozco a Ud. Ud. está extremadamente nerviosa. [La señora dice: “Sí”–Ed.]. Y luego por medio del examen muestra que Ud. tiene un problema de riñón. [“Sí. Amén”]. Y Ud. también tiene problema con la vejiga. [“Sí”]. Eso es verdad. Yo veo aparecer dos niños enfermos. [“Sí”]. Ud. está orando por ellos; ha estado orando por ellos por algún tiempo. [“Sí”]. Si Jesús tomara mi voz y hablara el problema de esos niños, ¿le creerá Ud. a El [“sí”] por la sanidad de ellos? Uno de ellos tiene anemia. [“Sí”]. Y el otro tiene algo mal con los ojos. Ha tenido una operación de sus ojos [“sí”], y está ahora programado para otra operación [“sí”] de sus ojos. [“Alabado el Señor”]. ¿Cree Ud.? [“Sí”]. Entonces vaya y reciba su sanidad para Ud. y sus hijos en el Nombre del Señor Jesús. Sólo tengan fe. Sólo abran sus corazones ahora en adoración, y créanle a El, y recíbanle a El.
54¿Cómo está Ud.? Ud. tiene un–un problema intestinal que la está molestando; y hay algo muy extraño acerca de Ud., porque yo la veo en otra ocasión. Fue en mi fila de oración, y Ud. estaba sombreada de muerte por leucemia [La señora dice: “Correcto”–Ed.], y Dios la sanó a Ud. [“Amén. Gracias...?...”]. Señora White [“Amén. Gracias...?...”], regrese a casa y su problema intestinal [“gracias, Jesús”] ha... es sanado. [“Dios lo bendiga”]. Dios la bendiga. [“Dios lo bendiga”]. Dios la bendiga, hermana.
55¿Cómo está Ud.? El Señor Jesús es tan misericordioso con nosotros, y lo adoramos a El, y Su gran Espíritu está aquí. Ahora, hay una persona anciana que está enfrente de mí de este... es la madre de ella. Y ella está aquí parada por su madre. Y su madre ha sufrido de una–una invalidez: es artritis. Y aparte de eso, ella ha tenido una embolia. Y ella no es salva; hay un espíritu negro sobre ella. Y ella vive en Tennessee. Eso es verdad. Y Ud. está aquí parada por ella. Vaya creyendo y ella será salva. En el Nombre del Señor Jesús, ¡crea! Ahora, recuerden el mensaje; abran sus corazones; recíbanlo a El en su pequeña barca mientras están navegando a través del majestuoso mar de la vida. ¿Lo quieren Uds. a El en su pequeña barca en esta noche para que terminen sus problemas? No tengan temor de El. Sólo créanle.
56¿Cómo está Ud.? Yo realmente pienso que es bastante. Ellos creen ahorita. Simplemente están siendo sanados allá por dondequiera. Por ejemplo, esta mujer aquí, hay alguna conexión con esta mujer aquí, sentada aquí. Ud. aun estaba contenta porque ella fue llamada. Correcto. Bueno, Ud. pensó que entraría en alguna otra ocasión, pero no tiene que. Esa úlcera se va de Ud. (crea), la hernia. Crea Ud. con todo su corazón, y puede irse a casa y ser sanada. ¿Qué tocó ella? ¿A quién tocó ella? Al Sumo Sacerdote, al Jesús viviente.
57Esta hermana ha estado en aflicción, en gran aflicción, una operación, una operación de muerte: cáncer. Y la ha dejado a Ud. en una–una condición quebrantada, como de nerviosismo y de insomnio, y sus ojos la molestan a Ud., y complicaciones. Ud. es de la Florida, una región muy cálida. Rut [La señora dice: “Sí”–Ed.], regrese a la Florida; sea sana en el Nombre del Señor Jesús. ¿Creen Uds. con todo sus corazones? “Si pueden creer”.
58Ahora, ¿cree Ud. que el problema de la espalda lo dejó a Ud. cuando subió a la plataforma? Muy bien, entonces siga adelante y diga: “Gracias al Señor” y crea con todo su corazón y sea sano. ¿Por qué está Ud. palmeando sus manos? ¿Lo ama Ud.? Entonces ese problema de próstata lo ha dejado, hermano. Póngase de pie y dé alabanza a Dios. Sus problemas de espalda y riñón la han dejado a Ud. también, hermana, siga su camino regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor”, y sea sana. Oh, ahora es la... Uds. ahora están creyendo. El Espíritu Santo ahora está.... Problema de señora, problema de mujer. Crea con todo su corazón, vaya y sea sana en el Nombre del Señor Jesús.
59El Señor sana diabetes y los sana a ellos; ¿cree Ud. eso? Vaya, crea con todo su corazón y sea sana, en el Nombre del Señor Jesús. El también sana problemas estomacales. Vaya y coma; sea sana; crea en el Señor Jesucristo con todo su corazón. El también sana problemas de corazón. Sólo siga su camino y diga: “Gracias, Señor Jesús”. El también sana esa enfermedad de la piel a Ud. sentado allá, si Ud. lo cree. Ese hombre obeso sentado allá que ha estado orando, sus amados han estado orando por él, ¿lo cree Ud., hermano? Levante sus manos y recíbalo a El. Vaya, sea sano. ¿Creen Uds., allá en la audiencia? ¿Creen todos Uds.? Oh, este es el tiempo. El Espíritu Santo... ¿Qué pudiera suceder ahorita? Muy bien.
60Hay una pulsación aquí viniendo de la audiencia, de este niño. Yo no te conozco, hijo. Dios te conoce. Tú estás aquí por una tos asmática. Eso es correcto. Es verdad. Tú vienes de acá de Arizona. Eso es correcto. Tu papá y tu mamá están sentados allá. Ellos estaban desalentados porque no recibieron... sus tarjetas... Recibieron una tarjeta de oración, pero no fue llamada. Si Dios puede decirme aquí cuál es el problema con tu papá y tu mamá, ¿irás y pondrás tus manos sobre ellos y sanarán? Tu mamá tiene un problema en el cuello. Tu papá tiene una hernia. Ve y pon tus manos sobre ellos, hijo, en el Nombre del Señor Jesús.
61¿Creen Uds. con todo su corazón? Si Uds. creen, pónganse de pie en estos momentos, cada uno de Uds. Uds. aquí en la fila de oración, hagan la misma cosa aquí, cada uno de Uds. Ahorita es el momento. Ve, pon tus manos sobre ellos, hijito, para que ellos sanen. Pongan sus manos el uno sobre el otro. Señor Jesús, pido ahora, solemnemente, reverentemente, en el Nombre de Jesucristo, que Tú sanes toda persona enferma que está aquí. Permite que el poder de Dios que levantó a Jesús, que El entre caminando en nuestra barquilla en esta noche, calme las olas, aparte el aliento fétido de Satanás, que dice que El no es el mismo. El es el mismo, el mismo en principio, el mismo en poder, el mismo en gloria, el mismo en todo, el mismo Jesús. Yo oro esta oración de fe por esta audiencia, por la sanidad de ellos. En el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios. Ahora, a Uds. que aceptan su sanidad, levanten sus manos. Ahora, Uds. aquí en la fila, ¿pueden aceptarlo de esa manera? ¿Pueden aceptarlo sobre esa base, en toda la línea? Levanten su mano.
62Ahora, yo quiero que cada pecador que no es un... aquí, que no ha sido nacido del Espíritu de Dios, venga aquí sólo por un momento y párese aquí, y permítanos orar por Ud. sólo un momento. Toda persona aquí que no es un Cristiano, ¿vendría Ud. adelante en la Presencia de Dios? ¿Vendría Ud. aquí y rendiría su vida a nuestro Señor Jesús? Le prometo esto a Ud.: que nunca estará más cerca de El hasta que lo encuentre cara a cara. Pues este es Su Espíritu. Dios bendiga a estos dos hombres viniendo ahora, éstos otros viniendo aquí. Dios los bendiga mientras vienen para acá sólo por un momento. Venga y oiga, venga y crea en el Señor. A Su Presencia venga ahora aquí, Ud. que nunca ha aceptado a Cristo y lo quiere a El como su Salvador personal. Ud. quiere una experiencia; Ud. quiere saber que está salvo. Venga aquí ahora. ¿No vendrá? Yo lo invito a Ud. a la Presencia de Dios, por el llamado del Espíritu Santo, que me acaba de decir: “Haz tu llamamiento al altar ahorita, porque hay algunos que Yo estoy llamando”. Si yo soy Su siervo, si mi Espíritu es el de El que está hablando, entonces todavía es Su Espíritu llamándolo a Ud., trayéndolo aquí. ¿Hay más aquí que les gustaría venir en estos momentos? ¿Hay otro que le gustaría venir? Y todo... aquí mientras podemos ofrecer una oración por Ud.
63¿Hay algunos aquí quienes no han sido llenos con el Espíritu Santo que les gustaría venir y pararse aquí a este lado de mí, sólo por un momento? Gracias. Dios lo bendiga. ¿Habría otro que le gustaría recibir el Espíritu Santo en estos momentos? ¿Ve? Venga y párese aquí. Y si Ud. no es Cristiano y quiere ser salvo, venga, párese aquí. Muy bien. Uds. quienes quieren el Espíritu Santo, párense aquí al lado del piano. Uds. quienes quieren a Cristo como su Salvador, párense aquí. Aquí, este es... párense aquí. Uds. están bien, hermanos, aquí. Muy bien. ¿Estaba Ud. aquí por la salvación de su alma, hermano? Muy bien, párese aquí, señor, aquí. Correcto. Ahora, aquellos quienes están buscando salvación para sus almas, vengan y párense aquí delante de mí. Aquellos quienes están buscando el bautismo del Espíritu Santo, vengan y párense aquí sólo por un momento.
64Recuerden, yo estoy hablando en el Nombre de Jesucristo, quien ha confirmado Su Palabra. El está aquí con Uds. Eso es el... ¿Cuántos creen que el Espíritu que está en nuestros medios en esta noche, es el Espíritu que estaba en Cristo Jesús quien caminó en Galilea, quien fue recibido arriba, y Jesús mismo, el cuerpo de Jesús, el Tabernáculo de Dios, está con Dios a Su diestra en el Trono? ¿Cuántos creen eso? Jesús el Hombre está a la diestra. Pero el Espíritu Santo está aquí en nosotros por medio de Su muerte santificándonos, para que El pueda obrar Su voluntad a través de Su Iglesia. ¿Creen Uds. eso? Entonces eso es Su Espíritu Santo haciendo las mismas cosas que El haría si El estuviera aquí en Persona. Su gracia ha santificado a Su Iglesia y nos ha traído a esto. ¿Vendrá Ud.? Sólo una alabanza, ¿pudiera, hermana? Una alabanza, una estrofa de una alabanza. “Casi persuadido”. ¿Nos daría Ud. el tono de ésa? Y me gustaría preguntar otra vez: ¿vendrá Ud. ahora sin persuasión, mientras cantamos una sola estrofa. Si Ud. es un pecador, venga y párese aquí enfrente de mí. Si Ud. está buscando el Espíritu Santo, venga y párese aquí. Mientras cantamos esta estrofa, ¿vendrá Ud. ahora? Casi persuadido, ahora....
65¿Ve lo que hizo el Espíritu Santo? Vino aquí e hizo Su... ¿Qué más puede hacer El? ¿Qué más puede persuadir El? Persuadiendo. ¿No vendrá Ud., amigo pecador? ¿No vendrá Ud., Ud. que ha buscado el Espíritu Santo por tanto tiempo? ...para recibir. (¿No vendrá Ud. ahora?) ...ahora, alguna alma (Dios la bendiga, jovencita). ...vete, Espíritu... (¿Pudiera Ud. despreciarlo?) ...Algún día más conveniente... (¿Día conveniente? ¿Cómo pudiera tener Ud. un día más conveniente?) a Ti llamaré.
66¿Qué si Ud. encontrara su día conveniente y El no estuviera allí? El está aquí ahora. ¿Por qué no puede ser ésta su hora conveniente? Mire: esta es la hora de salvación. Este es el tiempo para recibirlo a El. Este es el tiempo para ser lleno con el Espíritu Santo, mientras el Espíritu Santo está aquí presente, con prueba infalible de Su Palabra que El vive. Y porque El vive, El quiere que Ud. también viva. Hombres y mujeres quienes están parados aquí ahora, como penitentes, Jesús dijo: “El que a Mí viene, no lo echaré fuera”. Y El dijo: “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere”. [El Hermano Branham parafrasea Juan 6:44–Trad.]. ¿Ven Uds. lo que ha sucedido en esta noche? El gran Padre Dios del Cielo ha... con Su Presencia augusta nos ha bendecido, y nos ha ungido, y El mismo se ha mostrado vivo entre nosotros. Y El lo habló a Uds. como individuos, y los trajo aquí, para que Uds. pudieran ser salvos y creer en El, para que El pudiera hacer por Uds. lo que nada más pudiera hacer, pudiera salvarlos y llevarlos a Gloria. Y Uds. vivirían a través de todas las edades Eternas que han de venir. Uds. tienen Vida Eterna. Bienaventurada es esa persona quien oye la Voz de Dios y sana... presta atención a Ello.
67Y a Uds. aquí quienes lo han recibido a El como su Salvador, y quieren ser llenos con este poder de Su Presencia, para que El hable a través de Uds. y obrar para salvar a otros... Para eso es lo que es el Espíritu Santo, es para obrar a través de Uds. para la salvación de otros, para edificar a la Iglesia. La promesa era para Uds. Pedro dijo en el día de Pentecostés: “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados”. Eso es lo que Uds. han hecho. “Y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. La promesa es para nosotros. Y ahora, la promesa es para Uds.; tiene que ser. Ahora, voy a pedir a nuestros hermanos ministros si se ponen alrededor de estas personas penitentes aquí, si Uds. desean, desde aquí de la plataforma, hasta abajo, mientras el resto de Uds. permanecen en el edificio y se quedan sentados por unos cuantos momentos. Ahora, sólo... O, ¿tienen cuartos para ellos? Mejor. Los cuartos para estos, en este lado. Lo siento, olvidé eso. Uds. vayan....