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~ PLANTANDO LA VIDA Y DONDE PLANTARLA ~
1Nosotros tenemos tantas cosas, pero Tú conoces nuestros corazones y sabes todo de lo cual tenemos necesidad. Nos sentimos muy contentos de poder traértelo en oración, sabiendo que Tú entiendes y nos darás de Tu bondad; no porque seamos dignos de ella, sino porque Tú nos lo prometiste. Estoy seguro que hay muchas peticiones en la iglesia en esta mañana, por enfermos y necesitados. Y humildemente los traemos a Ti ahora, pidiendo por Tu entrañable misericordia y poder sanador para cada uno de ellos.
2También oramos por los convalecientes y por aquellos que no pudieron venir a la iglesia en esta mañana. También, por los muchos que se han reunido aquí hoy. Muchos están enfermos y necesitados. Los vemos con muletas y en sillas, sillas de rueda, y ellos están necesitando de Tu misericordia. Rogamos, Señor, que se lo concedas abundantemente. Que ellos salgan de aquí, regocijándose, sanos y bien. A muchos no se les ven sus aflicciones pero, sin embargo, tal vez los problemas cardíacos están a punto de matarlos, o el cáncer, o algún demonio temible. Rogamos, Señor, que él sea echado fuera en esta mañana. Que ellos salgan de aquí contentos y sanos.
3Queremos recordar aquel muchachito que está agonizando. Un ser querido acaba de decirnos que tiene cáncer y morirá hoy si Tu misericordia no se extiende hacia ese niño. Oh Señor Dios, ten misericordia de ese muchachito. Dale liberación, Señor; si así estuviere en Tu Divina voluntad. Estamos muy contentos por su testimonio, de que él ha aceptado Tu Sangre, tanto así que le pidió a su padre que lo sepultara vestido de rojo, para que ellos sepan que él fue cubierto por la Sangre. Te damos gracias, Señor, por esa fe tan valiente de pequeños héroes que marchan hacia delante a enfrentar el fin de la vida, abrazando la cruz en sus corazones, y mostrando allí la marca de la Sangre. Si fuere posible, Señor, libra al muchachito y permítele vivir. Hemos pedido por otros.
4Y también, Señor, oramos por el servicio de esta mañana, tal vez haya alguien aquí que no te conozca como su Salvador. Si así fuera, permite que este sea el día en que ellos te hallen precioso en sus vidas, como su Salvador. Que aquellos que necesitan sanidad, te hallen como el Sanador. Señor, puedas Tú venir a Tu siervo en esta mañana. Que yo pueda hallarte como el Predicador. Porque encomendamos todo esto a Ti, pidiendo que respondas en el Nombre del Señor Jesús. Amén.
5Siempre nos alegramos de venir a la casa del Señor, y a la Asamblea de los Primogénitos. Y como de costumbre, llegué tarde. No creí que llegaría aquí, a menos que pudiera pedir un aventón. Esta es una buena broma para mi esposa. Ella está sentada por aquí en alguna parte. Ella salió esta mañana, y yo estaba estudiando abajo en el sótano. Y ella dijo: “Billy, yo tengo las llaves”. Y vine a darme cuenta que ella tenía también las llaves del garaje. Yo no podía entrar y la pasé difícil.
6Después de un rato Billy se extrañó, y dijo: “Me pregunto por qué no habrá venido”. Y me llamó.
7Yo le dije: “Ven rápido”. Dije: “Porque no tengo manera de ir a la iglesia”. Así que estamos… Estoy contento de estar aquí. Y es por eso que llegué tarde.
8Pero Uds. saben, a medida que entramos a esa otra esfera, donde ya no existe el tiempo, empezamos a olvidarnos del tiempo. Todo se convierte en Eternidad y ya no hay tiempo. No hay límite de tiempo.
9Pablo debió tener algo así en su mente, aquella vez que predicó toda la noche. Un joven se cayó del edificio y se mató. Y Pablo puso su cuerpo sobre el muchacho, y la vida regresó de nuevo a él.
10Creo que el pastor me dijo, que hay un bebé al que desean presentar en esta mañana. Así que si la madre trae al pequeñito, en este momento, lo presentaremos al Señor, varón o hembra, quien sea. A mí me gustan los servicios de presentación. ¿Quiere pasar adelante, Hermano Neville?
11Buenos días, hermana. ¿Cómo se llama el pequeñito? [La madre dice: “Frank Wayne Dadden”.—Ed.] Frank Wayne Dadden. ¿No será Ud. familia de Robert Dadden? Frank Wayne Dadden, ¿qué edad tiene? [“Ocho semanas”.] Ocho semanas. No ha estado mucho tiempo en este mundo cruel. Bueno, él es el fruto de su unión. Y ahora Ud. quiere presentárselo a Dios, para que él sea un siervo Suyo. ¿Es correcto eso, hermana? Dios la bendiga.
12Bueno, aquí tengo cargado un pequeño tesoro muy hermoso. Mírenlo, el pequeño Frank Dadden. Oremos.
13Amado Padre Celestial, en los días cuando Tú anduviste aquí en la tierra en forma de hombre, llamado el Señor Jesús, ellos te trajeron niños. Y Tú pusiste Tus manos sobre ellos y los bendijiste diciendo: “Dejad los niños venir a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino”. En esta mañana esta madre puso en mis brazos a este niñito, a quien yo te presento. Te ruego, Señor, que bendigas al pequeñito. Bendice su hogar. Que él sea criado en un hogar cristiano. Que él sea criado en el temor de Dios. Y si hubiere un mañana, que él predique el Evangelio si así estuviere ordenado por Ti. Dale una vida larga y saludable. Bendice a sus padres. Que todo lo bueno que Tú has prometido venga sobre este muchachito. La madre lo ha presentado poniéndolo en nuestras manos, como los ancianos de la iglesia. Y ahora nosotros lo presentamos a Ti. En el Nombre de Jesucristo, que Tú bendigas a este niño. Amén. Dios te bendiga, pequeño Frank. ¡Creo que ellos son muy tiernos!
14Yo debía orar por ellos cuando tenga la unción… Aquí tenemos algunos pañuelos para que se ore por ellos, pero prefiero hacerlo después que comencemos a orar por los enfermos, y venga la unción para el servicio. Entonces sería mejor si oráramos por ellos en ese momento.
15Me alegra ver aquí a muchos de mis amigos. Creo que allá atrás veo al Hermano Charlie Cox en la reunión. Y veo también al Hermano John O’Bannon, de Louisville. Y a muchos otros amigos, por ahí, a quienes reconozco. Estamos contentos de que estén aquí reunidos con nosotros en esta mañana para servir al Señor.
16Estamos anticipando, dentro de poco, dar comienzo a un avivamiento aquí por unos cuantos días. Estamos orando para este propósito. Yo pienso que si Dios no trae un avivamiento, o lo pone en nuestros corazones, entonces el avivamiento será por nuestro propio esfuerzo. Pero si esperamos y Él siente que es el tiempo para un avivamiento, entonces Él pondrá eso en nuestros corazones y tendremos ese sentir por el avivamiento.
17Otros amigos que están aquí son el padre y la madre del Hermano Wood, uno de nuestros síndicos aquí en la iglesia. Nos contenta tenerlos aquí en esta mañana.
18Ayer cuando iba por la calle... Un hombre que vivió aquí en esta ciudad, un hombre muy rudo que a mí siempre me agradó, un buen hombre; mi esposa vivía al lado de ellos y él era como un cantante, un músico. Él acostumbraba sentarse allí y hacer son con el pie, con un sombrero grande de vaquero puesto y un violín. Él trabajaba en la W.P.A., pero un día ocurrió algo, que siempre me hizo recordar, o que guardé en mi mente, mejor dicho, por mucho tiempo. Eso nunca se me olvidó. Él tenía varios hijos y una esposa adorable. Ellos eran sumamente pobres, como lo somos todos nosotros.
19Y yo lo vi parado en los escalones, alineados, esperando que llegara el cheque de la compañía. El cartero venía por la calle. Ellos estaban muy contentos porque el día siguiente era la pascua, y ellos irían a comprar dulces de pascua o algo así, cuando llegara el cheque de su papá. Pero cuando llegó el cartero, él no tenía el cheque de papá. Ver la mirada de desilusión en los rostros de aquellos pequeños siempre me impresionó, tal desilusión.
20Yo tenía años que no veía a ese hombre. Y ayer cuando veníamos por la calle, cuando mi esposa y yo salíamos del supermercado, o del “Quaker Maid” en el centro, me lo encontré de frente. Y lo primero que quiso decirme fue que se había convertido en un cristiano y que no había tomado durante años. Y me alegra tenerlo aquí señor Logston, sentado en la fila de enfrente, aquí en la iglesia esta mañana. Él es miembro de la iglesia del Hermano Junior Cash en Charlestown, Indiana, un hermano muy fino. Es mucho mejor ser cristiano que andar allá afuera en el mundo. ¿No es cierto? Ahora, yo creo que él canta en los programas y toca su música, para la gloria del Señor. Otro trofeo de la sublime gracia de Dios.
21¿Le gustaría ponerse de pie, señor Logston? Yo no… Este hombre antes era un borracho, uno de estos músicos callejeros de por aquí, Uds. saben, con un violín y demás. Ahora se ha convertido completamente al Reino de Dios, y él está aquí diciendo: “Gracias, por eso, Señor”. Oh, cuando…
22Ayer le decía al señor Wood: “Cuando Ud. y mamá lleguen al otro lado, y le den su mansión, una mañana cuando estén muy contentos, allá abajo por las colinas, y dentro de una hondonada, en algún lado, donde hay una cabaña construida allí. Cuando yo salga al porche y me pare allí, voy a hacer eco por todos esos valles. Sublime gracia del señor, Que a un infeliz salvó; Yo ciego fui, mas hoy veo ya, Perdido y Él me halló.
23Le dije al señor Wood: “Déle una palmadita en el hombro a mamá y diga: ‘¡Alabado sea Dios! El Hermano Branham lo logró. Allí está él, allá abajo en su cabañita’”. Si alguna vez yo llego Allá será por la sublime gracia del Señor Jesús.
24Inclinemos nuestros rostros ahora por un momento antes de abrir la Palabra.
25Señor, somos algo así como un grupo de niños. Tenemos nuestro aspecto humano, y, nuestro sentido de humor, nuestro compañerismo unido. Ahora llegamos a la parte más sagrada de cualquier servicio: leer la Palabra Infalible del Dios vivo. Te pido, Señor, que hables con cada Palabra. Que Ella pueda salir y penetrar en los corazones de la gente y siegue la cosecha para lo cual fue destinada. Que el gran Espíritu Santo pueda venir a nosotros ahora, y tome estas Palabras que habrán de leerse y nos la imparta, a cada quien, según tengamos necesidad. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús y por Su causa. Amén.
26Deseo leer una porción en el Salmo 80: Oh Pastor de Israel, escucha; Tú que pastoreas como a ovejas a José, Que estás entre querubines, resplandece. Despierta tu poder delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés, Y ven a salvarnos. Oh Dios, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. Jehová, Dios de los ejércitos, ¿hasta cuándo mostrarás tu indignación contra la oración de tu pueblo? Les diste a comer pan de lágrimas, Y a beber lágrimas en gran abundancia. Nos pusiste por escarnio a nuestros vecinos, Y nuestros enemigos se burlan entre sí. Oh Dios de los ejércitos, restáuranos; haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. Hiciste venir una vid de Egipto; Echaste las naciones, y la plantaste.
27Mi tema en esta mañana, si el Señor lo permite, sólo por un tiempo muy breve, será sobre: Plantando La Vid Y Dónde Plantarla.
28Es extraño cómo es que Dios, en muchos lugares, representa a Su pueblo de diferentes maneras. No hace mucho estuvimos hablando aquí de cómo Él nos comparó con el águila, siendo Él mismo un águila y nosotros Sus pequeños aguiluchos. Y confío que todo salga bien. La última vez que hablé de eso, recibí una carta de esa gran ciudad, muchos de Uds. saben en donde queda, en Ohio, donde la Asociación Ministerial se reunió y condenó mis servicios porque yo creo que Dios llamó al hombre a Vida Eterna antes de la fundación del mundo. Según mi creencia, si Dios es Dios, siempre fue Dios, aún hoy es Dios y siempre fue Dios. Si Él no me conocía a mí antes de que el mundo viniera a existencia, entonces Él no es Dios.
29Muchos de Uds. han estado leyendo aquí en la feria, y demás, sobre esta percepción supersticiosa. Y algo de eso, desde luego, ha repercutido en mi ministerio. Pero si Uds. han estudiado alguna vez o han tenido la oportunidad de estudiar la mitología, los mitos: “algo que parece ser, pero no lo es”.
30Y hallamos en las Escrituras que Janes y Jambres resistieron a Moisés al hacer prácticamente lo mismo, arrojando la vara y convirtiéndola también en serpiente. Moisés llamó plagas y ellos pudieron llamar plagas también, pero no pudieron quitar las plagas. Ellos no pudieron sanar porque Dios es el único sanador. Pero sí pudieron hacer que vinieran plagas y Moisés las quitó. Luego llegó el reto final cuando Moisés hizo exactamente como Dios le dijo que hiciera.
31Y yo sé que todo esto que anda por el mundo hoy, finalmente llegará a un gran reto algún día, porque la Biblia dice que: “Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe. Pero su insensatez será manifiesta”. Es una profecía que debe cumplirse y Uds. pueden ver ambos lados levantándose ahora.
32Pero Moisés hizo exactamente lo que Dios le dijo que hiciera. Él echó la vara en tierra y ésta se convirtió en serpiente. Y éstos adivinos salieron y echaron sus varas al suelo y se convirtieron en serpientes. Moisés ya no sabía qué hacer, se le habían agotado las fuerzas.
33Pero es allí adonde Dios quiere llevarnos, precisamente al final de nuestro camino, entonces Él interviene. Así es Él. Quizás Ud. esté tan enfermo en esta mañana, que el médico dice que no podrá vivir. El que se está ahogando se agarra de cualquier cosa. Así es cuando nosotros tratamos de alcanzar… Todo lo que podemos hacer por nosotros mismos, humanamente, lo hacemos. Pero cuando se llega a un lugar donde no hay otra esperanza, entonces los que no creen en sanidad creerán rápidamente. Es su única esperanza.
34Cuando ya Moisés no podía más, entonces Dios intervino e hizo que su serpiente se comiera las serpientes de los otros hombres. Luego su serpiente desapareció.
35Ahora, en las percepciones supersticiosas, en la mitología y en esas cosas espiritistas… Antes de comenzar con mi tema, permítanme corregirlos en esto, con la ayuda de Dios. El diablo puede hacer cosas que parecen correctas pero siempre se prueba que no lo son. Ellos nunca han podido tomar una fotografía de estos espíritus que aparecen, porque ellos realmente no están allí.
36Pero cuando llegó el tiempo para que Dios le probara a la ciencia que Él era Dios, Él permitió que se le tomara la fotografía. Ella permanecerá para siempre. El hombre que la examinó dijo: “La Luz pegó en el lente. La Luz estuvo allí realmente. No fue psicología”. Así que, vean Uds., lo que Dios hace es duradero.
37La serpiente de Moisés se tragó las serpientes de los otros. Él pudo tomarla en la mano, y las serpientes de ellos estaban dentro de aquella vara. Lo que el diablo hace es un mito, pero lo que Dios hace es real. Por lo tanto, me gustaría que esto penetrara profundamente en los corazones. ¡Cuando Dios salva a un hombre, él es salvo! No se preocupe de alguna vez regresar; ¡Ud. no puede! Lo que Dios hace es eterno. El diablo puede emocionarlo a Ud. y hacerle creer que Ud. es salvo. Pero cuando Dios realmente lo salva a Ud., Ud. lo tiene por siempre, porque Ud. tiene Vida Eterna. Así lo dijo Jesús.
38“El que oye mis palabras y cree en el que me ha enviado, tiene Vida Eterna, y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a Vida”. Eso es tan Eterno como lo es Dios mismo, porque es Su Palabra.
39Dios es un solo Dios. Él no puede mezclarse con otras cosas, Él es indivisible. Dios es Dios. El primer mandamiento es: “No tendrás dioses ajenos delante de mí”.
40Así que Ud. no puede mezclar aceite y agua y hacer que eso funcione bien. Tiene que ser agua o aceite. ¡Y Dios sigue siendo el mismo Dios! Si tenemos una religión que mezcla y dice: “Dios fue, una vez hizo esto pero ya no lo hace hoy”, entonces estamos tratando de mezclar el aceite con el agua. Porque, Él…
41La Escritura dice: “Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”. Eso no se mezclará con la incredulidad, la fe no lo hará.
42Nosotros tenemos fe en Dios. Es Eterna. La incredulidad siempre ha existido, desde el huerto del Edén. Dios siempre ha querido que Su pueblo creyera esto. Él ha querido que tengan confianza, y manifestarse entre Su pueblo. Dios es Espíritu.
43En el capítulo 15 de San Juan, versículo uno, Jesús dijo: “Yo soy la vid y vosotros los pámpanos”. Ahora, los pámpanos y la vid están conectados. Y Dios siempre ha tratado de tener un pueblo en el que pueda morar, a tal grado que pueda mostrar Su gloria entre Su pueblo.
44Entonces leemos aquí que David clamó diciendo: “¡Oh Señor Dios, restáuranos! Nosotros hemos pecado y nos hemos apartado de Ti. Tú que moras entre el altar y los querubines, resplandece de nuevo”. Porque él sabía que una vez Él fue Dios entre ellos, y David sabía que Él todavía era Dios. El pueblo se había apartado de Él. Ya Dios no resplandecía. No porque Él ya no podía resplandecer sino porque el pueblo se cerró a Sus misericordias, por causa de sus pecados. Luego David prosigue en nuestro texto. Salmo 87.
45Él dijo: “Arrancaste una vid de Egipto, la trajiste y la plantaste en un buen lugar”. Ése fue Israel, el pueblo de Dios que estuvo en Egipto. Ellos eran una vid buena. Ellos eran los escogidos por Dios. Pero si una vid buena no es puesta en buena tierra, no dará buenos frutos. Depende de dónde sea plantada la vid lo que determinará los resultados de la cosecha. Así que Dios levantó a Israel y los sacó de una tierra estéril.
46Es así como hoy. En el país tenemos muchos grandes y finos creyentes, y están mezclados en todas las distintas iglesias denominacionales. Ellos vienen de diferentes denominaciones y diferentes niveles de vida. Por eso es que en mi ministerio, yo nunca he procurado, en ningún momento, de criticar a ninguna cierta persona o denominación, porque en todas ellas hay gente buena. Ellos son el pueblo llamado y escogido por Dios.
47¿Pudieran Uds. haber condenado a Israel mientras estaba en Egipto? Ellos simplemente habían empezado con mal pie. Y sus pecados los habían separado de Dios, y fueron plantados en Egipto.
48Así es como son muchas personas en las iglesias hoy, son gente buena, sólo que fueron plantadas en el lugar equivocado. Ahora, si un verdadero creyente es traído a Cristo, y es plantado en una gran denominación que no cree en los milagros o señales y maravillas del Señor, esa persona puede ser un genuino cristiano, católico, bautista, presbiteriano, testigo de Jehová o algo más en esa iglesia, una señal genuina de Dios, pero el credo denominacional corta la vida de esa vid y no podrá dar sus frutos.
49Y generalmente los frutos que Ud. recoge de una vid que está atrofiada, que no está en buena tierra, son malos. Saldrán como las manzanas, pero serán nudosas y comidas de gusanos. Se convierten en blanco para todos los insectos.
50Una buena vid sana no tiene que ser fumigada. Ella es lo suficientemente saludable para repeler a todos sus enemigos.
51Así es con un cristiano nacido de nuevo. Uds. no tienen que estar fumigándolo todo el tiempo, y dándole palmaditas en la espalda. ¡Ellos son lo suficientemente saludables espiritualmente para deshacerse de todos los escándalos del mundo! Ellos están viviendo de la verdadera nutrición.
52A veces un árbol o una planta que crece en lugares desérticos y no tiene suficiente humedad que lo sustente, dará frutos pequeños y defectuosos, y no se parece al fruto que debería salir de su vid.
53Hermano y hermana, eso es lo que pasa con las iglesias hoy día. Viene un pecador y tal vez lo haga bajo convicción, va y lee la Biblia, asiste a la iglesia. Pero en vez de hallar manzanas o uvas grandes y deliciosas, la Vida del Señor Jesús siendo manifestada en la Iglesia, encuentra pensamientos denominacionales insignificantes, nudosos y comidos por gusanos: “Nosotros los bautistas lo tenemos. Aquellos no tienen nada que ver con esto. Nosotros los metodistas lo tenemos”. Los brazos de Dios se extienden de mar a mar, de orilla a orilla y pueden salvar al máximo. Pero eso es lo que hallamos en los lugares adonde vamos.
54Es como también dijo David nuevamente en el Salmo 1. Él dijo: “Bienaventurado el varón que no se junte con estos escarnecedores e impíos, que no se relacione con ellos, ni se siente con ellos. Uds. saben, los escarnecedores que dicen: ‘Los días de los milagros han pasado. Y el bautismo del Espíritu Santo es pura falsedad’. Bienaventurado el varón que no haga eso. Bienaventurado e varón que se aparte de tal cosa. Ellos no quieren mezclar eso. Uds. no pueden mezclar esas cosas. Bienaventurado el varón que no se junte ni se asocie con esas cosas que niegan el Poder del Señor”.
55La Biblia dice: “Salid de en medio de los tales, porque llegará el día cuando serán impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios. Que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; ¡a éstos evita!”.
56“Bienaventurado el varón que no se junte con estos escarnecedores que se mofan y llaman a la verdadera Iglesia: 'un montón de fanáticos'. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas”. Dios lo ha puesto en un lugar selecto. “Sus frutos no caerán. Dará hojas y frutos en su tiempo”. Vean cómo lo expresó David: “Este varón es bienaventurado. Él será plantado”, no sólo puesto allí. Uds. saben, a mí me gusta ver algo que es plantado.
57Ahora, Israel no fue plantado en Egipto, sólo fueron puestos allí porque ésa no era su patria original. Y un hombre que sea cristiano y descansa su destino eterno sobre algún credo denominacional, no está en su lugar correcto. Él nació para ser libre, para ser un hijo de Dios y adorarlo. Pero él está bajo un credo y no puede dar su fruto, aunque algo en él anhela hacerlo.
58“Será como árbol plantado junto a corrientes de agua”. Corrientes, plural; agua, singular. Muchas corrientes que desembocan en el mismo canal. En otras palabras: Él será como un hombre en las Escrituras, que cree toda la Palabra de Dios, donde el Poder y los nueve dones espirituales puedan fluir por medio de Dios en su ser interior.
59La gente no cree en gritar. Lo que pasa es que no tienen gozo espiritual. Y el gozo del agua de Vida puede fluir libremente. Mucho de eso es lo que pasa con el Tabernáculo Branham, por causa de que la incredulidad, los cuidados del mundo han atado a la gente a tal grado que ya no pueden producir crecimiento espiritual.
60Eso es lo que pasa con nuestra nación. Eso es lo que pasa con nuestras iglesias. No tienen gozo y el gozo del Señor se ha ido. Como fue escrito una vez en las Escrituras, la palabra Hebrea Icabod que significa: “La Presencia del Señor se ha ido”. Eso está sobre nuestras iglesias porque hemos dejado el fundamento original y nos hemos metido en credos y denominaciones, y permitimos que las cosas del mundo sequen nuestra experiencia con Dios.
61Oh, vayan conmigo a Arizona. Déjenme llevarlos al desierto donde yo anduve por tantos años. En el desierto todo tiene espinas. No se acerque a cualquier planta que Ud. encuentre porque lo hincará. Siempre tienen sus espinas listas para hincar cualquier cosa que se le acerque. ¿Por qué es eso? ¿Qué la convirtió en espina? Es que no tuvo agua. Eso fue lo que la secó. Esa espina es una hoja enrollada que por falta de agua se convirtió en espina.
62Así sucede con la iglesia hoy, cuando la iglesia se aleja de la Fuente de Vida, cuando se aleja del gozo de la salvación, cuando se aparta del Señor Dios, entonces esa persona se convierte en una espina que siempre anda criticando e hincando. Tan pronto uno se le acerca: “Yo soy presbiteriano. Yo soy metodista. Yo soy tal y tal. No me hable de eso”. ¡Es una espina! ¡No tiene frutos!
63Tome a esa misma planta, cacto, y siémbrela durante unas cuantas generaciones, en una tierra donde haya suficiente agua, y esa espina se desenrollará, y saldrá una hoja suave, dará frutos.
64¿Qué sucede con la iglesia de hoy? Ha sido metida en una denominación que le ha puesto credos denominacionales y la ha atado, ya no hay gozo, sólo una rociadita de vez en cuando, de un pequeño avivamiento para mantenerla. ¡Lo que necesita es salir de entre los escarnecedores e incrédulos y ser plantada junto a corrientes de agua! Porque hay una fuente llena de Sangre, Sacada de las venas de Emmanuel. Donde los pecadores e incrédulos al sumergirse debajo de ese raudal, Pierden todas sus manchas de culpabilidad.
65“Como árbol”, dijo David: “que es plantado junto a corrientes de agua”. ¡Oh! Dios no puede fluir a través de un cacto.
66Ahora, el agua representa la vida. Nosotros sabemos que Moisés en el desierto golpeó la Roca y ella dio aguas de vida para un pueblo que perecía. Y Jesús dijo: “Así como Moisés hirió la roca en el desierto, el Hijo del hombre debe ser levantado”, y Él fue herido.
67En una célula de sangre está la vida. Y esa Vida no puede salir hasta que esa célula de Sangre sea interrumpida y rota.
68Cuando Dios sacó a Israel, Él los probó a ellos como nación. Los arrancó de Egipto, de entre incrédulos, y los llevó con Su tierno cuidado sobre alas de un águila, esa gran águila, Moisés, el que los guió de un sitio a otro tratando de ponerlos en condición para cruzar. Por cuarenta años los guió y los alimentó en el desierto. Y Él nutrió el terreno, una buena tierra, una tierra selecta. Él mostró Sus milagros, señales y prodigios, por cuarenta años en el desierto. Él produjo milagros y señales, por medio de este profeta, para mostrar que Él era Dios. ¿Quién podía secar el mar sino Él? ¿Quién podía herir a Egipto sino Él? ¿Quién se atrevía a levantar una mano sino Él? Pero, en medio de todo aquello, Él era Dios y se manifestó como Dios. Seguramente Él quería que Su pueblo también lo hiciera.
69Luego Él inundó la tierra de Palestina con la sangre de machos cabríos, becerros, toros y ovejas. Pero el pueblo no soportó eso. Aquello no era suficiente, porque la vida del macho cabrío… La célula de sangre se rompía, y la vida animal regresaba, no coincidía con la vida humana.
70Un día Dios determinó salvar a Su pueblo, a Su Iglesia predestinada. Él debía hacerlo, Él mismo, porque así lo había predestinado desde antes de la fundación del mundo.
71El hombre es un fracaso y siempre lo será. Para comenzar es un fracaso y siempre será un fracaso.
72Pero Dios en Su predestinación, en Su gran mente Infinita ideó el plan para plantar una verdadera vid y la plantó en esta tierra. La Vid, la Vid justa, no una denominación, no una iglesia, no un credo, sino un Hombre, Él mismo, hecho carne. Y Él manifestó Su paz, Su Poder, el gran Ángel de Dios. El gran Jehová estaba con Él. Y en Él habitó la plenitud de la Deidad corporalmente. Y la gente no le creyó; y no creyeron en Él porque Él no cooperaba con su credo.
73Finalmente, ellos le llevaron al Calvario. Allí fue rota esa célula de Sangre, del precioso Hijo de Dios. El cuerpo en el cual Jehová vivió. Salió una Vid con Sus raíces en la Gloria, con sus ramas sobre la tierra, para producir una Iglesia del Dios viviente, que manifestaría Su resurrección y Su Poder. ¿Quiénes son estos hombres y mujeres que negarían a esa Iglesia, la Vid del Dios vivo? la Presencia infalible del Señor Jesús con Su Iglesia, para vivir y manifestar a Sus ramas predestinadas, que Él escogió antes de la fundación de la tierra. Y juró, por aquellos, que Él los levantaría. Y Su Iglesia hoy, ¡con la gloria de Su resurrección viviendo en Ella! “Yo soy la Vid; vosotros los pámpanos”. Cada vez que el corazón late, la sangre palpita hasta cada miembro del cuerpo. Cada vez que el fiel corazón de Dios late, hace llegar el Nombre de Jesucristo a la Iglesia: “Todo lo que pidiereis en Mi Nombre, Yo lo haré. Yo estoy con vosotros para siempre, hasta el fin del mundo”.
74Con razón Pedro dijo, el Día de Pentecostés: “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo, para remisión de sus pecados y serán llenos con la Vida de la Vid”. El Espíritu Santo manifestando Su Nombre, eso es si estamos conectados con Él. Él está conectado con Dios, porque Él era la Raíz y el Linaje de Dios.
75Él vino a la tierra. “La tierra fue hecha por Él. Él vino al mundo; y el mundo no le conoció”.
76Y ahora, hoy, después de morir, para dar la célula de Sangre que debía ser rota, para que a través de la Sangre de Jesucristo una iglesia pudiera ser santificada y puesta en orden. De manera que el gran Espíritu Santo (que es la Vida de la Vid, la Vida Eterna de la Vid), ese Espíritu Santo pueda pulsar dentro de cada miembro de la Iglesia del Dios vivo.
77Con razón son un pueblo raro y peculiar. Con razón se comportan de manera extraña. Ellos ya no tienen nada que ver con los asuntos de este mundo porque están muertos y sepultados en Cristo, y han resucitado a una vida nueva, para ser las primicias de aquellos que gozan de la resurrección espiritual; para que el Espíritu Santo fluya a través de cada miembro, y para mostrar la gloria de Dios, como Dios se la mostró a Egipto cuando Él sacó aquella Vid.
78Ahora, hay una vid silvestre. La Biblia habla de ella en II de Reyes. Y ¿se fijaron Uds. que cuando aquel predicador salió a recoger garbanzos, agarró de la parra montés? Posiblemente esas vides silvestres crecen junto a un seminario en alguna parte, porque esto sucedió en la escuela de los profetas. Y él recogió una falda llena de calabazas silvestres. Las echó en una olla, y trató de mezclarlas con un verdadero y genuino potaje. Pero ellos gritaron: “¡Hay muerte en la olla!”.
79Hermano, hay una vid silvestre que ha crecido, y ella crece alrededor de credos y denominaciones. Y cuando se extiende, apaga todo el gozo espiritual. Y cuando uno se da cuenta, esa vid está muerta.
80Pero Dios ha determinado que Su Vid no morirá. Así que Él la arrancó de entre esos credos, la llenó con el Espíritu Santo y la sembró, en el Nombre de Jesucristo. Allí esa Iglesia puede palpitar, vivir, gozar y sentir la Presencia del Dios vivo, observándolo a Él moverse y hacer las cosas que hizo cuando estuvo aquí en la tierra.
81¿Por qué? Sus ramas, Su conexión, Su raíz y Su origen fue Dios. Él fue el Cordero inmolado desde antes de la fundación del mundo. Antes de hubiera un mundo, ya Él estaba con Dios. Era la raíz y el Linaje de David, la Estrella de la Mañana, el Lirio de los valles. Eso era Él.
82Sus raíces están envueltas alrededor de Dios, alrededor del Trono, alrededor del Reino de Dios. Su vida se extendió hacia la tierra. Y Él dio Su Vida, para poder regresar a las raíces y palpitar nuevamente y producir ramas de esa Vid que es Su Iglesia, mostrando los mismos resultados que obtuvo cuando Él estuvo aquí en la tierra, lo que lo hace el mismo de ayer, hoy y por los siglos.
83¡Oh Iglesia del Dios vivo, cree que esto es la verdad! Allí está Él. Cuando el verdadero Espíritu de Dios se mueve sobre el creyente, él dirá “amén” a todo lo que digan las Escrituras. ¿Por qué? Porque el Espíritu Santo que escribió la Biblia, está en él, haciendo que su vida palpite. A él no le importa quién está sentado cerca, o lo que digan los demás. Siempre concordará con la Palabra.
84Hay un falso y son calabazas que provienen de la vid silvestre. Es una gran vid que cubre toda la tierra, pero es muerte. Mucho de eso ha sido echado entre la gente.
85Pero recuerden, la “Harina” lo devuelve a la Vida, arránquela y siémbrela junto a un buen lugar, que es Jesucristo. Lo que Su Palabra diga, deje que para Ud. sea un “amén”. Entonces el Espíritu de Dios, el gozo espiritual fluirá como el río. “Será como un varón, un árbol, que es plantado junto a corrientes de agua. Sus hojas no se marchitarán. No se sentará en silla de escarnecedores, incrédulos, o del impío que viven conforme a las cosas del mundo, sino que dará fruto a su tiempo”. ¿Qué clase de fruto? Si Ud. ha sido plantado en Cristo, dará frutos espirituales, frutos espirituales del Espíritu Santo. El Espíritu Santo vive en Ud.
86Esto fue bien expresado por la mujer junto al pozo. Diremos esto ya para terminar. Ella dijo… cuando ella lo vio a Él, Él se veía como un hombre común y corriente. No había nada notado al respecto, notable, mejor dicho.
87Porque la Escritura dice que: “No había hermosura en Él para que le deseemos. Y como que escondimos de Él el rostro”.
88Hoy ellos hacen lo mismo. Si no prosperan de los frutos espirituales del Espíritu, si no están prosperando en base a las cosas que pertenecen a Dios, Cristo es algo poco atractivo para ellos: “Un montón de aleluyas, o un montón de locos que no están en su mente cabal”.
89Pero para el creyente, él abraza Esto. Esto es Vida Eterna. Nada puede separarnos del amor de Dios. Ni la muerte, ni el dolor, ni el hambre ni nada nos podrá separar. Estamos seguros Eternamente en Su gracia. Allí lo tenemos, cuando él abraza esa cruz.
90La mujer dijo, cuando… Él le hizo la pregunta: “¿Me puedes dar de beber?”
91Ella le respondió: “Pero no es costumbre que Tú siendo Judío, le hagas tal pregunta a mí que soy Samaritana”.
92Él le dijo: “Pero si tú supieras…” En otras palabras, de esta manera: “Si tú supieras lo cerca que estás de la Fuente de Vida, Yo te daría agua que no tendrías que venir a sacar aquí. Yo te transplantaré, Samaritana. Yo te traeré a ti pecador”. Ese es el incrédulo que no cree en Esto. “Si tan sólo me permitieras arrancarte en esta mañana, dijo Él, Yo te plantaré junto a corrientes de agua. Yo te pondré en una posición, por medio del bautismo del Espíritu Santo, para que creas que cada Palabra que Yo digo es la Verdad. Si tan sólo me permitieras arrancarte en esta mañana, serías un buen pámpano. Tú no perteneces a esa viña silvestre. Tú perteneces acá, así que déjame arrancarte y plantarte en Mi Nombre, junto a las corrientes, junto a cada afluente de la Palabra de Dios. ¡Porque toda Palabra de Dios es Verdad! ¡Toda promesa Divina es la Verdad! Yo te plantaré junto a corrientes de una sola agua y un solo Dios. Y darás fruto a su tiempo. Tus hojas no caerán. Y todo lo que hagas prosperará. Te pararás cuando no haya otro lugar dónde pararse. Tú te mantendrás firme, de todos modos, sabiendo que Dios hizo la promesa. Déjame arrancarte”, dijo Él: “Y te plantaré acá junto a esta Agua, donde no tendrás que recurrir a esos lugares de credos y denominaciones para buscarla. De todas maneras allí no podrás encontrarla. Déjame arrancarte de este viejo pozo aquí, donde tienes que tener cubetas de metal y haciendo tanto ruido y alarde, y bebes un poco, y vuelves y bebes otro poquito. Yo te daré Vida Eterna, gozo, como un pozo que salta para Vida eterna. Permíteme. Permíteme hacer eso por ti”, le dijo Cristo a esa mujer pecadora.
93Y en esta mañana Él le dice lo mismo a la iglesia. Uds. saben que existe un Dios. Uds. creen que hay un Dios. Pero al afiliarse, algo lo cortó a Ud. Ud. se encuentra en un desierto. No hay gozo espiritual. A Uds. les gustaría sentirse como aquellos en el Día de Pentecostés. ¿No quisieran Uds. tener el gozo que ellos tuvieron?
94Cuando Dios derramó de Su Vida, en la primera rama del árbol, ese árbol comenzó a comportarse como gente ebria. Ellos tambalearon bajo el impacto del Espíritu. Mujeres amorosas y santas como la virgen María, comportándose allí como que estaba ebria. Oh, ella estaba embriagada en el Espíritu. Y ella trató de hablar y no pudo. Ella tenía lengua de tartamudos, que quiere decir: “partida”, es tartamudear, tratar de decir algo. Ella estaba tan llena del Espíritu que no podía decirlo. “Uh-uh-uh-uh”, lengua de tartamudos. Luego, de repente, hablaron en otra lengua.
95Y un predicadorcito que no sabía lo suficiente como para escribir su propio nombre sobre un pedazo de papel, volteó una caja de jabón o algo, o un tronco de árbol y saltó sobre él.
96Bueno, esos incrédulos empezaron a decir: “Estos hombres están borrachos. Esos son un montón de aleluyas”.
97Este hombrecito tomó las Escrituras; no un libro de credos sino las Escrituras. Dijo: “Varones Israelitas y vosotros que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio. Porque éstos no están ebrios como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Más esto es lo dicho por el profeta Joel: ‘Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi espíritu’, eso es lo que está palpitando en ellos”.
98¿Les gustaría a Uds. ser desarraigados de un viejo credo y colocados junto a la Fuente de Vida, donde hay paz como un río?
99La misma muerte… Como un muchachito parado allá, lleno de cáncer, pero que había recibido el Espíritu Santo. Y los doctores le dijeron que iba a morir. Su papá le preguntó: “¿Tienes miedo?”
100Él le respondió: “Estoy listo. Estoy listo. Y para dejarle un testimonio a este mundo, sepúltame vestido de rojo, porque eso será una señal de que la Sangre de Jesucristo me ha cubierto”.
101Eso es lo que Esto hace. El gozo como un río, puede caminar frente a la muerte, caminar frente al mundo, caminar frente a la tentación, pararse delante de los críticos y resplandecer como un Ángel. ¿Por qué? Ya no es su propia vida, Ud. está muerto, sepultado en el Nombre de Jesucristo y ha resucitado para una Vida nueva. Él puede hacer palpitar Su bendición a través de Ud. y producir ramas que estén conectadas a la Vid. “Yo los pondré en un lugar selecto”. Dios Dijo que Su Hijo era Su elección.
102¿Cómo entra Ud. en Cristo? ¿Qué dijo Pedro el Día de Pentecostés, de cómo entrar en Cristo? Él dijo: “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo, para remisión de sus pecados y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para vosotros, para vuestros hijos, para los que están lejos y para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Eso lo incluyó a Ud., el llamado. “Arrepentíos, y bautícense en el Nombre de Jesucristo, para la remisión de sus pecados. Para vosotros es la promesa”.
103Oh hermano, el verdadero Espíritu de Dios palpitará con Eso, dirá: “Esa es la Verdad”. Vigilen a esas calabazas y parras silvestres. Pero el verdadero Espíritu de Dios quiere ser plantado en un lugar selecto, donde los frutos del Espíritu...
104Y entonces, ¿qué hizo Jesús? Él dijo: “Siendo que aquella mujer quería aceptar eso…” Ella dijo: “Señor, dame de esa Agua. Yo quiero de esa Agua”.
105Él le dijo: “Deja aquí tu viejo cántaro. Ya no necesitas más ese tipo de cántaro. Tú no necesitas una carta para tu credo. Deja atrás tu manera de ser presbiteriana, bautista, metodista, pentecostal de estilo propio. Ven a la Fuente aquí y Yo te llenaré tanto de gozo que fluirá como el río”.
106Como dijo aquel anciano de color: “Yo tengo paz como un río que fluye día y noche frente a la misma la muerte, fluye igual”.
107Pablo dijo: “Muerte, ¿dónde está tu aguijón? Y sepulcro, ¿dónde está tu victoria?”. Mas gracias a Dios que nos da la victoria por medio de Jesucristo. Ciertamente.
108Ella lo miró y comenzó a hablar con Él sobre el lugar de adoración. Y Él le dijo: “Anda y busca a tu marido”. (“Le haré saber que Dios todavía vive. Yo soy la Vid”.) Anda y busca a tu marido”. “Pues”, dijo ella: “Yo no tengo marido”.
109Él le dijo: “Eso es verdad, porque cinco has tenido y con el que estás viviendo ahora no es tu marido”.
110Ella se volteó. ¿Qué fue eso? Su injerto, la vida de su vida, ella había sido arrancada de aquel viejo árbol de credos, se había agarrado, cuando la primera pulsación de Dios entró en sus ramas.
111“Señor, paréceme que eres profeta. Y yo sé que las Escrituras dicen que cuando el Mesías venga hará esto”. Él le dijo: “Yo soy. Yo soy”.
112Ella dejó allí aquel viejo credo y tan rápido como pudo comenzó a publicar la noticia: “Vengan y vean a un hombre que me ha dicho las cosas que he hecho. ¿No será Este el Mesías mismo?” Mesías es el Dios ungido y ella lo reconoció como Dios, Emanuel el profeta, Dios. “Yo soy la Vid. Vosotros los pámpanos”.
113Ella le dijo: “Bueno, Uds. los judíos adoran allá en Jerusalén. Uds. tienen una iglesia grande allá, y un credo”. Él le dijo: “Yo sé eso”. Ella le dijo: “Nosotros adoramos aquí en este monte”.
114Él dijo: “Yo lo sé. Pero la hora viene y la hora es, cuando esos credos de Jerusalén, o estos credos samaritanos no servirán. Porque Dios es Espíritu y los que le adoran deben adorarle en Espíritu y en la Verdad”.
115Esa fue la rama que está sosteniendo la Verdad. “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para la remisión de vuestros pecados”, y estarán conectados con la rama. Uds. tendrán estas mismas cosas porque el Espíritu de Dios palpitará a través de Uds. y les traerá ríos de gozo, paz, paciencia, fe, bondad, mansedumbre y gentileza. Le dará a Ud., hará de un… De un lobo, lo convertirá a Ud. en un cordero. De un buitre, lo convertirá en una paloma. ¿Ven? Es el Espíritu del Dios vivo el que cambia su naturaleza. Ahora, entre Ud. en Él y sea injertado y conviértase en uno de Sus pámpanos. Porque un día…
116Esa línea de Vida que está extendida de esta manera, es la Vida de Cristo, el Espíritu Santo, conectado con el Reino de Dios. Algún día Dios bajará por esa rama Eterna, y todos aquellos que hayan muerto en Cristo Él los traerá consigo, mientras Él levanta nuevamente el Árbol que está plantado junto a ríos de Vida, donde el Árbol siempre verde nunca se desvanece ni pierde Sus hojas.
117Mientras Él le extiende una rama a Ud. en esta mañana, mi querido amigo, recíbalo y sea desarraigado de su pecado, sea desarraigado de su duda, de su credo.
118Yo no le estoy diciendo que abandone su iglesia. Quédese con su iglesia, pero venga a Cristo. Eso es. A mí no me importa a cuál iglesia Ud. asista, mientras que Ud. venga a esa Fuente que está llena de Sangre.
119Reciba Su Vida, y deje que Ella le levante, le levante por encima de la admiración del mundo, hasta que todas las cosas del mundo estén muertas. “El que ama al mundo y las cosas del mundo, el amor de Dios ni siquiera está en él”. No se puede poner la vida de una calabaza en una vid y que produzca uvas. ¿Ven? Si Ud. es de Cristo, Ud. ama las cosas que son de Cristo. Ud. está lleno del Espíritu. Ud. está… Él es la Vid, vosotros sois los pámpanos. Dejen que Él los reciba en esta mañana, como lo hizo con la Samaritana, e introduzca su vida en la de Él, y le haga una nueva criatura. Mientras inclinamos nuestros rostros por un momento.
120Antes de orar, ¿habrá alguien que levante su mano y diga: “Ore por mí, hermano. Yo quiero estar muy unido con Cristo?”. Dios bendiga su corazón. Oh, eso es maravilloso. “Yo quiero estar tan unido a Cristo que mi vida resplandezca para Él. Quítame todos mis temores, dudas, frustraciones y credos. Y plántame en Él, en esta mañana, donde yo pueda tener paz como un río. Yo estoy muy nervioso. No sé adónde voy. No sé cómo puedo permanecer en pie. Plántame allí”.
121Ahora, mientras mantenemos nuestros rostros inclinados, Uds. que pueden, los que levantaron sus manos, ¿quieren ponerse de pie para elevar una palabra de oración? Sólo… Oraremos por Ud. allí mismo donde se encuentra. Porque tenemos… Pónganse de pie ahora, para que oremos.
122[Espacio en blanco en la cinta—Ed.]…quitando de ellos toda frustración. [Espacio en blanco en la cinta.]…de asociarse con los impíos; para caminar en una nueva Luz, desde este día en adelante. Concédelo, Señor.
123Tú has dicho: “Pedid y recibiréis. Buscad y hallaréis. Llamad y se os abrirá”. Ellos están tocando ahora. Yo estoy pidiendo. Que ellos lo reciban, Señor. Que este día cambie sus vidas de tal forma que nunca haya otra duda en su mente. Y que ellos lleguen a Casa contigo, en aquel Día.
124Señor, ellos se han puesto de pie en esta mañana. Ellos se han parado por Ti delante del prójimo. Tú dijiste: “El que hiciere tal cosa, Yo me pararé por él ante Dios y los santos Ángeles. Pero si él se avergonzare de Mí, entonces, Yo también me avergonzaré de él”. Señor, ellos no se avergüenzan en esta mañana. Ellos están de pie. Ahora, Tú ciertamente cumples Tu Palabra. Llénalos con Tu Espíritu y concédeles una vida de servicio, para que en el mundo que ha de venir, ellos puedan disfrutar de la Presencia del Señor Jesús que nunca falla. Te los encomendamos a Ti, desde este día en adelante, en el Nombre de Jesús. Amén.
125Dios les bendiga. Saluden de mano a alguien cerca de Uds. Hay una fuen…
126El mensaje ha terminado. Adoren al Señor ahora. Cierren sus ojos. …Sangre, Sacada de Emman… (Ese era Dios, Emmanuel.) Y los pecadores, los incrédulos se sumergen… Apresúrense, corran, vengan. …Debajo Pierden todas sus manchas de culpabilidad. Pierden…
127Adórenle ahora en el Espíritu. Abran sus corazones. No me importa a qué iglesia Ud. pertenezca. Allí, en su corazón: “Gracias, amado Dios”. Y los peca… debajo de ese raudal, …Su culpabilidad…
128Ahora, quiero que levanten sus manos, Uds. los cristianos, ahora, los creyentes, y canten esto conmigo. Desde cuando por fe yo vi esa fuente, suplida por Sus heridas, Recuerden, no un credo. El amor redentivo ha sido mi tema, Y lo será hasta que muera. Y lo será hasta que muera, Y lo será… que muera; Amor… (No un burlador). Sino el amor redentivo, será mi tema, Y lo será hasta que muera.
129¿Se lo dicen a Él en serio? Digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Así sea. Mi Fe Espera En Ti. [El organista empieza a tocar—Ed.]
130¿Cuántos están enfermos y necesitados en esta mañana? Si después de lo espiritual, Uds. necesitan ayuda física, levanten sus manos para que podamos verlos. “Hermano Branham, yo estoy necesitado. Yo estoy aquí. Estoy enfermo. Yo sencillamente no sano. Lo he intentado. He ido al médico. He hecho todo lo que sé hacer, pero parece que no puedo lograrlo. Pero yo creo que Dios me va a sanar”. ¿Uds. creen eso? Esa es Su promesa.
131Ahora, ¿está Ud. plantado junto a las corrientes de Agua? ¿Qué agua? Ese Cristo herido; que, así como de la roca salieron aguas, para salvar de la muerte a un pueblo que perecía. Cristo fue herido, y de Su cuerpo salió el Espíritu Santo, para que la gente que está pereciendo no muera sino que tenga Vida Eterna. ¿Está Ud….? Hay muchas cosas distintas.
132Dios promete sanar. “Él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestras iniquidades; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Sus llagas fuimos nosotros curados”. Corrientes, corrientes de una sola Agua: el Espíritu Santo.
133“Hay, primeramente apóstoles, profetas, maestros, evangelistas, pastores”, corrientes de una misma Agua.
134“Hay diversidad de dones. Algunos son llamados para profetizar. Unos son llamados, les fue dado el don de sanidad. Unos tienen la sabiduría. Unos tienen conocimiento, por el mismo Espíritu. Unos hablan en lenguas. Unos interpretan. Todos por el mismo Espíritu. I Corintios 12. ¿Qué es eso? Corrientes, corrientes de muchas aguas, mucha agua.
135Muchas corrientes de una sola Agua, el Espíritu Santo dando muchos dones y bendiciones de todas partes. Él también trae ricos dones, dones de sanidad, dones de salvación, dones del Espíritu Santo para obrar en su iglesia y entre la gente. ¡Corrientes! Y gozo que salta como un río. ¡Qué hermoso! Mi fe espera en Ti, Cordero de Dios Divino Salvador; Ahora óyeme mientras oro, Aparta todo mi pecado, O déjame desde este día Ser completamente Tuyo!
136Ahora, Señor, esa es nuestra oración. No nos vamos a apresurar. Este es el reposo. Este es el día que Tú hiciste. Nosotros deberíamos adorarte todo el día. Como dijo el poeta: “Todo el día y toda la noche, los Ángeles se mantienen velando por mí”. Sentimos que Ellos están cerca.
137Padre Dios, yo he hablado algo muy severo, pero no lo hice... Escudriña mi corazón, Señor. Si lo hice con malicia, entonces perdóname. Pero lo hice con amor por Tu pámpano, Tu Vid. Te ruego Señor, que si hubiere algunos aquí que están afiliados en grandes denominaciones, que recuerden que yo no estoy tratando de pedirles que salgan de allí, sólo les pido que no estén atados a esos credos sino que vengan a Ti y sean sueltos y cultivados, y que el Espíritu sea derramado. Entonces sus iglesias se convertirán en mejores iglesias, en iglesias espirituales por las que Tú vendrás, sin mancha y sin arruga, lavadas en la Sangre del Cordero. Este mundo intelectual hoy, Padre, se ha alejado mucho de eso. Ellos buscan grandes multitudes y grandes iglesias, como la parra silvestre. Pero Señor, nosotros nos apegamos a ese fruto dulce, ese fruto del Espíritu que trae dulzura a nuestra alma.
138Te pedimos que bendigas ahora a estos enfermos que están pasando adelante para que se ore por ellos. Señor, ¿podría pedirte una vez más que por Tu Sangre santifiques a este pámpano indigno? Que Tu Espíritu se derrame a través de él, manifestando al Dios vivo, que Tú eres el mismo Dios que habló con aquella mujer junto al pozo. Concede que así sea, para que la gente esté sin confusión, para que puedan ver realmente en dónde está el Espíritu de Dios: En el corazón del creyente, no en una iglesia sino en el corazón del creyente. Concédelo, Padre. Ahora esperaré en Ti para que te manifiestes como lo hiciste en los tiempos antiguos. Así como te manifestaste a través de Jesús, quien murió para que nosotros pudiéramos ser limpios, que el mismo Espíritu que estaba en Él, pueda fluir a través de nosotros, produciendo los mismos resultados. Concédelo, Padre. Porque encomiendo todo a Ti, en el precioso Nombre de Tu Hijo, Jesús. Amén. Ni permitas que me desvíe de Tu lado.
139Muy bien, Teddy, Sólo Creed. Ahora, ¿cuántos aquí están…? Billy dijo que él había repartido algunas tarjetas de oración.
140Ahora, hemos estado, en la iglesia, siendo que está congestionada, le hemos pedido a todos los desconocidos en medio nuestro ponerse de pie, y dejar que el Espíritu Santo se mueva a través de esa gente y los discierna de esa manera. Muchas veces hemos hecho eso. Ahora, hace unas semanas, alguien dijo: “Pero es difícil que la gente entienda eso, ellos quieren una línea de oración”. Así que nosotros… ¿Cuántos han estado aquí mientras el Espíritu Santo ha pasado sobre la audiencia tomando a cada persona entre la multitud? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Seguro.
141Ahora, yo le dije a Billy que repartiera algunas tarjetas, de manera que pudiéramos llamar, por grupos, y orar por ellos, ¿ven?, para terminar con eso.
142Luego, inmediatamente después de esto, ellos van a tener servicio bautismal para Uds. que deseen ser bautizados. Les indicaremos el lugar y la hora, dentro de pocos minutos.
143Primero, hemos hablado de esto. Hemos hablado acerca de esta Vid, esta herencia de Dios. Ahora, si eso es cierto, si somos realmente la rama predestinada de esa Vid, entonces ese mismo Espíritu Santo tiene que pasar a través de nosotros. Y si lo hace, hará lo mismo que hizo a través de Él, porque Él es la Vid y nosotros los pámpanos. Y si… La Vida que está en la vid tiene que estar en el pámpano, para darle vida. Si ella produce algo distinto a lo que aquella Vid produjo, entonces es la vid incorrecta. Eso es lo que estoy tratando de decir. Tiene que ser la misma Vida.
144Ahora, ¿quiénes tienen tarjetas de oración? Levanten la mano… Muy bien. ¿Por dónde comenzamos, de la 1 a la 50 o de la 1 a la 100? O, ¿cuántos saben? ¿Van antes las tarjetas de oración…? Esperen. Ahora, ¿quién tiene la número 1? ¿Hay aquí una tarjeta de oración número 1? ¿La hay? Bueno, ¿desde dónde comenzamos entonces? ¿Desde la 50? [Alguien dice: “De la 1 a la 50”.—Ed.] Oh, oh, aquí, de la 1 a la 50. Muy bien. Quédese allí, ven, número 1. Número 2. Número 2. Muy bien, quédese allí mismo.
145Número 3, tarjeta de oración número 3. ¿Está en el auditorio? ¿Puede ponerse de pie? Lo siento. Las tienen por todos lados. Número 3, ¿quiere venir acá, señora?
146Número 4. ¿Quién tiene la tarjeta de oración número 4? Pase allá, señora. Número 4, ¿la vi? ¿Es esa…? ¿Quién tiene la número 4? Muy bien. Número 5, número 6, 7, 8. 8, número 8.
147Nueve. Espere aquí. Número 8 y 9. Algunas personas han salido y podrían ser ellas. Número 9.
148Número 10, número 11, número 12, 13, 14, 15.
149¡Fiu! [El Hermano Branham hace una pausa durante veinte segundos— Ed.] Me faltan cuatro o cinco. Bien, ya veremos. Tal vez salieron. Hermano Taylor, vigile Ud. si entra alguien y vea si tiene una tarjeta de oración allá. Métalos en la línea, por favor. Tal vez hayan ido a alguna parte, allá en la parte de atrás.
150Ahora les voy a pedir completa reverencia, sean lo más reverente posible.
151¿Cuántos aquí están enfermos y no tienen una tarjeta de oración? ¿Quieren levantar su mano y decir: “Estoy enfermo y necesitado y no tengo una tarjeta de oración?”. Muy bien. Ahora miren hacia acá y crean. Muy bien. Ahora, Hermano Teddy, muy lentamente.
152Ahora, si esas personas no llegan, podemos continuar con la línea de oración, desde algún otro lado. Pero vamos a esperar, para darles oportunidad.
153Ahora, este es el momento en que todo lo que he dicho tiene que ser probado si es cierto o no. ¿No dice la Biblia: “Examinadlo todo; retened lo bueno?”. Ahora, si Jesús, siendo la Vid de Dios, envuelto alrededor del Trono de Dios, produjo Vida Eterna a la Iglesia, y nosotros somos los pámpanos de esa Vid. ¿Lo ven?
154Él plantó a Israel en Palestina. Eso no funcionó. Ellos llegaron a ser como… Sus frutos se desvanecieron como un bejín [Hongo de color blanco que crece muy rápidamente, cuyo cuerpo fructífero, cerrado y semejante a una bola, a veces muy voluminosa, se desgarra cuando llega a la madurez y deja salir un polvo negro, que está formado por las esporas—Traductor.] Creció de la noche a la mañana y desapareció. Mostró que no era la correcta. No tenía aquello “Eterno”.
155Pero los frutos que son en Cristo Jesús permanecerán para siempre. Tiene que ser así. Y si Su Espíritu, que estuvo en Él, aún está vivo hoy, no es una denominación de bejines. Es un Dios vivo que produce la misma Vida que Él produjo. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]
156Ahora, ella no volará así con el viento, diciendo: “Oh, esas cosas son para otro día. Oh, es algo como esto”. Si tal fuera el caso, Uds. ya hubieran volado en esta mañana.
157Es una real. Es una Vida verdadera. Es el Cristo verdadero. Ahora tengan fe y crean. No duden ni un poquito, Dios está presente para sanar a los enfermos.
158Ahora, Uds. que no tienen una tarjeta de oración, si tan sólo oran y creen de todo corazón, entonces Dios, Dios les concederá las cosas que Uds. pidan. ¿Cuántos creen eso ahora? [La congregación dice: “Amén”.—Ed]
159Ahora quiero pedirles algo más. Si Dios hace tal… Ahora veamos si hay alguien en esta fila a quien yo conozca. No hay nadie allí que yo conozca.
160Sí, la Hermana Logston. ¿No es Ud. la Hermana Logston? ¿Es Ud.? [La Hermana Logston dice: “Yo no estoy en la línea”.—Ed.] Oh, Ud. no está en la línea. Lo siento.
161Supongo que todas estas personas son desconocidas para mí. ¿Es cierto eso? Yo no sé nada acerca de Uds. Levanten sus manos si eso es correcto. ¿Cómo sucedió eso? ¿Cómo ocurrió? Sólo vinimos y repartimos tarjetas de oración a todos los que querían y hasta a los que tal vez… están ausentes. ¿Cómo ocurrió eso? Una línea completa allí y nadie está aquí en el Tabernáculo. Yo no creo que eso haya ocurrido antes.
162Ahora, Uds. que no tienen tarjetas de oración. Hubo una mujer que cierta vez se abrió paso entre la multitud y tocó el borde de Su vestidura, porque ella dijo: “Yo creo. No me importa lo que diga el sacerdote o alguien más, yo creo en Él. Si puedo tocar Su vestidura seré sana”. ¿Conocen el relato? Ella tocó Su vestidura, y Él volteó hacia ella y le dijo que su flujo de sangre se había detenido. Su fe la había sanado. ¿Saben Uds. que esa es la Verdad? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]
163Bueno, en esta mañana Él es el mismo Sumo Sacerdote. Él está en el Trono de Dios. Su Palabra, eso es Sus pámpanos. La Palabra de Dios enganchada al Trono de Dios desde antes de la fundación del mundo. ¿Lo creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Produjo Vida, a Cristo Jesús. Por medio de esa Vida, produjo pámpanos que producen la misma Vida que estaba en el Trono. ¿Es correcto eso? [“Amén”.] Luego Él está sentado, la condición de Sus raíces hoy está a la diestra de la Majestad en el Cielo, para producir la misma Vida a través de Su Iglesia. Él es el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. Eso es verdad. ¿Cierto? [“Amén”.] Ahora, crean eso con todo su corazón.
164Si Él hace esto, ¿cuántos enfermos aquí lo aceptarán? ¿Todos Uds.? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Ahora, Teddy… [El Hermano Branham habla con el organista.]
165Ahora, aquí está parada una mujer que levantó su mano diciendo que yo no la conocía. Y Dios sabe que hasta dónde yo sé, nunca antes la he visto.
166Ella hasta pudiera ser de esta ciudad. Yo no lo sé. Ya no conozco a un tercio de la gente. Se ha mudado gente nueva. Cuando yo iba al centro, conocía a todo el mundo. Ahora casi no conozco a nadie, porque todos se han mudado para acá.
167Yo no conozco e esta mujer. Ella no me conoce a mí. Pero si esa misma Vida que estaba en aquella Vid, que prometió que el pámpano produciría la misma línea que el… la misma Vida que produjo la Vid. “El que cree en mí, las obras que yo hago también él las hará”. ¿Es esa la Escritura? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] San Juan 14:8. Muy bien.
168Ahora, si la obra que Él hizo, Él habló con la mujer junto al pozo y le declaró algo que estaba escondido en su vida; si en esta mañana ese mismo Espíritu Santo obra a través de la iglesia aquí, y habla a través de mí y le dice algo a esta mujer por lo que ella está aquí, o algo que ha ocurrido en su vida, o algo así de lo cual ella sabe que yo no sé nada al respecto. Porque si yo no la conozco, bueno, entonces yo no sé nada acerca de ella. Ella simplemente está de pie aquí.
169Pero si el Espíritu Santo concede que de manera infalible… Aquí está la Palabra de Dios, Él lo prometió. Aquí estamos nosotros dos de pie, ambos decimos que: “No nos conocemos ni nos hemos visto”. Si el Espíritu Santo revela eso, entonces esa misma Vida que estaba en aquel pámpano, o mejor dicho, en la Vid, sigue viva pulsando a través del pámpano. Que el Señor Dios lo conceda.
170Ahora, en el Nombre de Jesucristo, tomo todo espíritu aquí bajo mi control, por causa del Reino de Dios. Ahora, sean todos muy reverentes.
171Nos encontramos por primera vez, un hombre y una mujer, algo similar a lo que ocurrió en las Escrituras. Tal vez Dios esté permitiendo esto para que la gente no tenga excusa en el Día del Juicio. Si alguien sale de este auditorio en esta mañana sin haber sido plantado en Cristo y sin conocer Su bondad y misericordia, yo diría que sin eso allí tendría pocas probabilidades en el Día del Juicio. Cuando la Palabra ha sido predicada y entonces si Su Espíritu…
172Fíjense, una cosa es predicar algo. Si Él es un Dios histórico, entonces eso es solamente lo que Él hizo en la historia. Pero si realmente Él es la Vid y nosotros los pámpanos, entonces el pámpano igual es parte de Él. La Vida que está en la Vid palpita a través del pámpano, ¿ven?, entonces tendrá que producir la misma cosa. Él lo prometió. “El que en Mí cree, las obras que yo hago, también él las hará”.
173Ahora, si Ud. está enferma, eso no lo sé. Pero si Ud. está enferma yo no podría sanarla porque Él ya lo hizo.
174Pero podría ser que Su Presencia aquí le haga entender perfectamente a Ud. que Él está aquí. Entonces eso elevaría su fe para aceptarlo. ¿Ven? Así es como lo haría con la audiencia. Lo que haga con esta mujer, lo hará con todos y cada uno de Uds. Sólo créanlo.
175Porque: “Él fue herido por nuestras rebeliones. Por Sus llagas fuimos nosotros curados”. Fuimos. Hace mucho tiempo, hace dos mil años, la salvación y la sanidad ocurrieron allá.
176Ahora, Ud. dirá: “¿Para qué está Ud. hablando, Hermano Branham?” Yo estoy observando lo que el Espíritu Santo dirá. Yo no la conozco a ella.
177El lugar más difícil donde yo haya tenido una reunión es aquí mismo. Porque eso fue lo que dijo Cristo: “No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su propia parentela”. ¿Lo ven? “Él fue a los suyos, y muchas cosas no pudo hacer”. Se marchó. Ahora, no es por causa de este grupo aquí. No es eso. Mi iglesia, ellos me aman y creen en mí. Pero es el elemento de afuera. Y la Palabra de Dios así lo dice.
178Pero me estoy deteniendo por un momento, para ver si el Espíritu de Dios me unge para encontrar… Ahora, ella es un espíritu y es carne. Algún día ese espíritu se irá y entonces la carne se corromperá. El Espíritu volverá a Dios quien lo dio. Aquí también está un espíritu, parado aquí, pero está representado en un cuerpo de carne. Ahora, si estos espíritus están conectado a esa Vid, producirá la…
179¿Qué ocurrió cuando un espíritu llegó ante Jesús y había algo mal allí? Ese Espíritu que estaba en Él lo reveló. ¿Ven? Cuando fue revelado, la mujer lo aceptó y dijo: “Tú debes ser El Mesías, sabemos que cuando Él venga nos dirá estas cosas”.
180Cuando Pedro vino, él se preguntaba de qué hablaba Andrés. Él decía: “Él es el Mesías”. Y cuando llegó ante Él, Él le dijo: “Tu nombre es Simón. Tú eres hijo de Jonás”. Eso bastó para él. ¿Ven? Él sabía que Aquel no sabía quién era él.
181Pero Él sí sabe quién es Ud. Yo no sé quién es Ud., pero Él sí. Yo no sé nada de Ud., pero Él sí. Ahora, aquí está. Ahora el Espíritu de Dios está aquí en el altar.
182Ahora bien, Ud. supo que algo sucedió. Ud. está aquí por un problema nervioso. Eso es correcto. Ud. también tiene artritis. Esa es la verdad. [La hermana dice: “Así es”.—Ed.] ¿Cree Ud.? Nunca en mi vida había visto a esta mujer.
183Ahora, ¿no es eso dulce? Eso muy… Yo sé que Ud. tiene que sentirlo. Yo lo estoy mirando. ¿Ven? Es como un éxtasis agradable.
184Veo un hombre que se acerca y es su hermano. Ud. ha estado orando mucho por él. Veo un hombre más joven, debe ser un ministro. Es su hijo. Él tiene un problema espiritual. Ud. ha venido de muy lejos para llegar hasta aquí. Ud. viene del Sur, viniendo hacia acá. Ud. es de Tennessee. Ud. es la Sra. Tabor. Regrese y reciba su petición. Que Dios se la conceda. Si…
185Ahora, yo no toqué a la mujer. El Espíritu Santo hizo eso. ¿Es ésa la misma forma que ocurrió en la Biblia? Aquella mujer dijo: “Tú debes ser el Mesías”. Ahora, eso no quiere decir que yo sea Mesías. Eso quiere decir que el Espíritu del Mesías está aquí. Nosotros solamente somos hombres y mujeres. Es el Espíritu del Mesías.
186Ahora, recíbalo, sea arrancado de esa vieja incredulidad, y sea plantado al lado de Él, ¿ven? Levántese y diga: “Señor Jesús, Tú siendo el Hijo de Dios, el Sumo Sacerdote. El Hermano Branham acaba de decir que Tú estás sentado en la Majestad en las alturas. Tú fuiste predestinado antes de la fundación del mundo y fuiste inmolado para producir estos resultados; para que yo, un medio creyente, uno que está tratando de creer, pueda llegar a creer completamente. Déjame tocar Tu vestidura. Haz que él me hable”. Tú que…
187Uds. en la audiencia digan lo mismo. “Porque si Tú eres el mismo ayer, hoy y por los siglos, déjame tocarte con mi fe, poniendo a un lado todo pensamiento de incredulidad. Déjame tocarte”.
188Creo que Ud. también levantó su mano dando a entender que somos desconocidos. [La hermana dice: “Sí”.—Ed.] Muy bien. Ahora, si el Señor Jesús puede revelarme, algo que Ud. tenga, o algo de alguna manera, Ud. creería eso, que esta línea de Vida, que la Iglesia realmente está plantada en Dios. Jesús dijo: “En aquel día conoceréis que Yo estoy en el Padre, el Padre en Mí, Yo en vosotros y vosotros en Mí”. ¿Ven? Es esa vida de Dios fluyendo directamente a través del Nombre de Jesucristo, directamente a la Iglesia, vean, y nos hace uno. Nosotros somos pámpanos. Somos representantes de Él.
189Si Ud. cree eso, ese problema en el pie se irá. ¿Lo creería Ud.? [La hermana dice: “Yo creo. Yo creo”.—Ed.] Muy bien. Puede recibirlo. Y su esposo allá también puede ser sanado. ¿Cree Ud. que sí, de esa hernia? [“Sí”.] Y Ud. señor, ¿cree que será sanado? [“Amén”.] Ajá. ¿Lo cree? Ud. también tiene una hija. [El hermano exclama: “¡Oh! ¡Jesús! ¡Jesús!”] Ella tiene un espíritu de cierto problema espiritual. Ud. viene del Norte, viniendo hacia acá. [“¡Oh, en el Nombre de Jesús!”] Ud. vino por la autopista. Ud. es de Austin. Su nombre es la Sra. White. [“Gracias, Señor Jesús. Gracias, Señor Jesús”.] Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. [“¡Oh!”] Regrese y crea ahora, y sea sanada, y luego quede sana. Que Dios le conceda el deseo de su corazón. [El Hermano Branham hace una pausa de quince segundos.] “Si puedes creer, todo es posible”.
190La Vida de la Vida de Cristo, en el pámpano. El pámpano no es el Tabernáculo Branham. El pámpano no es William Branham. El pámpano es todo aquel que sea arrancado de su incredulidad y plantado dentro de Él.
191Yo creo que Ud. también levantó su mano dando a entender que éramos desconocidos. Yo no le conozco pero Dios sí le conoce. Ud. no está aquí por Ud. misma. Es por el niño. Veo la Luz colgando sobre el niño. Si Dios me revelara qué le sucede a su hijo, ¿creería Ud. que yo soy Su profeta, y creería que le digo la verdad? ¿Sí? El niño tiene un problema en el corazón. Es algo como una válvula, dijo el doctor. Fue examinado y lo quieren mandar a la clínica inmediatamente. Eso es correcto. Ud. es de aquí de Jeffersonville, de aquí de la calle, Fulton Street. Pero eso es cierto. Y su nombre es la Sra. Burkhart, Irene Burkhart. Regrese y crea por el niño, él sanará
192“Si puedes creer, todo es posible”. ¡Si tan sólo crees!
193Esta mujer sentada aquí con ese problema nervioso. Sí. Olvídese de eso. Vuelva a casa y quede sana ahora. “¡Si puedes creer!”
194Ud. que tiene la mano levantada así, Ud. tiene problemas en la espalda. ¿Cree Ud. que Dios le sanará? ¿Lo cree? ¿Lo acepta? Entonces váyase a casa y quede sana. Que Jesucristo le sane.
195El suyo es de los riñones. Así que, váyase, Ud. también recibió la suya, señor. Dios le bendiga. Tengan fe en Dios. No duden.
196Una Mujer de color. [El Hermano Branham hace una pausa de diez segundos—Ed.] Hay dos de ellas. [El Hermano Branham hace una pausa de diez segundos—Ed.] Allá en la parte de atrás. Tiene un crecimiento en la garganta. Crea con todo su corazón. ¿Lo cree, señora? La que lleva puesto como un sombrerito, allí. ¿Cree Ud.? Levante la mano. Muy bien. Váyase a casa y eso desaparecerá. Amén.
197Hay una dama más joven que ésta. Yo no la conozco a Ud. Dios sí la conoce. ¿Cree Ud. que Dios puede sanarla? [La hermana dice: “Sí”.—Ed.] Bueno, regrese a New Albany, señorita Pearl Allen, y sea sanada. Jesucristo la sanó. Váyase creyendo que puede ser sana.
198Tengan fe en Dios. ¿Creen con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Ahora, ¿no es…? [El Hermano Branham hace una pausa de diez segundos.] Oh, está sucediendo de todo por… ¡Si Ud. tan sólo puede creerlo, amigo!
199¿Cómo está Ud., señor? ¿Cree Ud. en Jesucristo el Hijo de Dios? ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta? [El hermano dice: “Sí”.—Ed.] Crea lo que yo le diga. Ud. sabrá si es verdad o no. ¿Cree Ud. que lo que prediqué en esta mañana es la verdad? [“Sí”.] Ud. sí cree. [El hermano Branham hace una pausa de diez segundos.] Ud. está aquí por algo bueno. Ud. está aquí para deshacerse de un vicio, y es el fumar. Lo veo mirando eso, condenando esa cosa y manteniéndolo lejos de Ud. Eso es correcto. No…si Ud… Escuche. Ud. quiere que se ore por su esposa. Ella tiene como ataques de mareos. Señor Carlock, regrese a Owensboro, Kentucky, de donde vino y no toque otro más. Jesucristo le sana. Váyase, en el Nombre del Señor, y sea sanado ¿Creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]
200Ahora miren. Este hombre que viene hacia acá, sólo ponga su mano sobre la mía, señor, aquí. Su problema de la espalda se ha ido. Vaya, regrese por allí, agradeciendo a Dios. Amén.
201¿Quiere Ud. irse a cenar? El problema estomacal se irá si Ud. lo cree. ¿Lo cree? Siga su camino. Sólo alabe a Dios y diga: “Gracias, Señor”.
202¿Cuántos creen de todo corazón? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]
203Dios le bendiga. Igual, Ud. también puede irse y alabar al Señor. Diga: “Gracias, Señor”.
204Ud. tiene un problema que mucha gente aquí también tiene. Es nerviosismo y eso hace que el corazón se le acelere, problemas cardíacos. ¡Si Ud. cree con todo su corazón!
205Allá, ¿cuántos tienen un corazón nervioso y cosas así? Ahora, levanten sus manos así. Miren hacia acá. ¿Cómo pudieran Uds. llamar eso? ¿Ven?
206¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Ud. también? Muy bien. Vaya y sea sano en el Nombre de Jesucristo. No dude para nada, sino crea que lo que se le ha dicho es la Verdad. Crea que está sano y tendrá lo que ha pedido.
207Los demás hagan lo mismo. ¿Cuántos de todos los demás allá la tienen? Muy bien, señor. ¿Cuántos allá están necesitados de Dios? Levanten sus manos y digan…
208Miren. Entiendan esto. Yo no puedo sanar a nadie. Yo soy un hombre. Si Cristo estuviera parado aquí no podría sanar a ninguno de Uds. Él ha establecido un programa y ese programa es que Ud. crea que Él murió por Ud., y que Ud. puede ser sanado por medio de eso. Esa es la única manera. Sanidad por fe. ¡Fe! Crea que Cristo ha pagado el precio por Ud. ¿Cuántos entienden eso ahora? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Muy bien. ¿Cuántos lo aceptan? [“Amén”.] Muy bien.
209Mientras oramos, pongan sus manos los unos sobre los otros. Pongan sus manos los unos sobre los otros y cada quien ore.
210Ahora puede regresar a su asiento, hermana. Dios le bendiga. ¡Sea sana!... Sí. Eso es correcto. Es un problema nervioso pero se irá de Ud. Camine por allí y vea si ese… Ha comenzado a sentirse diferente, ¿verdad? ¿Ven? Seguro. Ud. fue sanado estando de pie aquí. ¿Se dieron cuenta de cómo bajó él los escalones sin eso? ¿Ven? Y ahora Ud. está bien. Ahora puede irse a casa y estar bien. El Señor le bendiga.
211Ahora, con sus manos puestas los unos sobre los otros. Vean, no nos queda mucho tiempo, ya casi es mediodía y todavía tenemos servicio bautismal.
212Ciertamente, ciertamente, pueblo, la gran Vida de Dios, el gran Espíritu Santo que prueba de manera infalible que está presente, muestra que esa Vida que proviene del Trono de Dios está pulsando hacia los pámpanos, para mostrar Vida. ¿No creen Uds. eso? Entonces no, yo no sané a ninguna de estas personas que subieron aquí. La fe de ellos lo hizo porque se les dijo algo que es la verdad. Si Ud. estuviera aquí, Eso haría la misma cosa.
213Ahora, para Uds. que están allá, Él les está revelando lo que necesitan. Mientras oramos, oremos todos, crean que toda Palabra es la verdad y vean qué sucede. Uds. serán sanados. Ahora ore por esa persona. No ore por Ud. mismo. Ore por la persona sobre la que tiene sus manos y deje que esa persona ore por Ud. Oren los unos por los otros. Eso lo dice la Biblia.
214La misma Biblia que dice: “Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis”. Dice esto: “Estas señales seguirán a los que creen, sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. Ahora, el Dios que hizo una promesa y la cumple, Si Ud. está plantado en eso, junto a corrientes de Agua, Eso hace que toda Presencia Divina de Dios y cada promesa entre en contacto con Ud. Ud. es un árbol plantado junto a corrientes de una sola Agua y esa Agua es Cristo, Su Espíritu Santo. Hay sanidad. Hay salvación. Hay gozo. Hay longanimidad, mansedumbre, humildad, paciencia. Toda clase de dones están allí en ese precioso Nombre. “Todo lo que pidiereis al Padre en Mi nombre, Yo lo haré”.
215Ore ahora en el Nombre de Jesús por la persona sobre la que tiene sus manos puestas. Yo oraré por todos, por todos Uds. Que el Espíritu Santo, que está presente ahora, sane a toda persona.
216Señor, pedimos que Tu bondad siga con nosotros. Cada uno está orando a su manera, él o ella. Ellos han visto al Espíritu del Dios vivo manifestarse tan real como lo fue en Galilea. Igual como cuando Pedro llegó allí junto a la ribera de Galilea y Jesús le dijo quién era él. Y tan real como cuando Natanael vino y Él le dijo dónde había estado el día anterior. Tan real como a las puertas de Samaria, o junto al pozo. Ciertamente la gente pudiera decir: “Este es el Espíritu del Dios vivo”.
217Señor, da fe y presencia mental, presencia del Espíritu Santo y que todo el que ora pueda hacer una oración de fe por el otro. Te pido ahora Señor por los que tienen sus manos sobre otros, que les des una fe incambiable por esa persona. Y, por supuesto, que les traiga los resultados. ¡Oh, que así sea! Señor Dios, que así sea. Nosotros pudiéramos pasarlos, uno a uno, por la plataforma, con los mismos resultados, pero aún así se necesitará fe, una fe en el individuo, para creerle a Dios. Y escrito está: “Estas señales seguirán a los que creen, sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”.
218Oh Señor, cumple Tu Promesa en esta mañana a cada creyente y que ahora el Espíritu Santo entre a los cuerpos enfermos y saque toda enfermedad y dolencia. Que haya tal confirmación de esto al punto que los corazones de la gente salten de gozo, creyendo que Dios los ha sanado. Que ellos salgan de este Tabernáculo, cantando y regocijándose, y creyendo que Dios los ha sanado. Que puedan regresar en otra fecha, felices, gozosos, testificando, como centenares podrían testificar hoy en todo el mundo de Tu Poder sanador. Ofrecemos esta oración sobre este pueblo, pidiendo que así sea, en el Nombre de Jesucristo el Hijo de Dios. Que la Luz de Dios resplandezca y los sane a todos. Amén. Yo puedo, lo haré, yo sí creo; Yo puedo, lo haré, yo sí creo; Yo puedo, lo haré, yo sí creo Que Jesús me sana ahora. ¿Lo creen? Levanten las manos. Yo puedo, lo haré, yo sí creo; Yo puedo, lo haré, yo sí creo; Yo puedo, lo haré, yo sí creo Que Jesús me sana ahora. [Espacio en blanco en la cinta—Ed.] … crean eso.
219Yo visitaba los hogares de las personas, y ellos preparaban una buena cena. Tenían que hervirme una taza de agua caliente, y sentarme junto a un caldito de cebada; y ellos con todo tipo de cosas deliciosas sobre la mesa. Un día le dije al Señor: “Yo creo. Yo creo”. ¡Oh, hermano! Caminé por la calle con mi primer bocado de comida en el estomago, cantando: Yo puedo, lo haré, yo sí creo; Trataba de venírseme a la boca y yo me la volvía a tragar. Yo puedo, lo haré, yo sí creo; Yo puedo, lo haré, yo sí creo Que Jesús me sana ahora.
220Sí. Eso hace veinticinco años. Desde entonces Él ha sido real para mí. Yo estoy muy agradecido por eso. Que con Uds. sea igual. Dios les bendiga.
221Ahora, ellos van a tener servicio bautismal, dentro de unos momentos, creo yo; sí, es decir, si hay algunos aquí que hayan de ser bautizados en el Nombre del Señor Jesucristo. Si hubiere tales personas, de manera que sepamos si despedir a la audiencia o retenerlos un poco, ¿quiere levantar su mano si hay alguien que haya de ser bautizado en el Nombre del Señor Jesús? Uno, dos, tres, cuatro. Muy bien. Las damas vayan a este lado aquí, por favor, y los caballeros por acá, para que se preparen. Mientras cantamos una vez más: “Yo…”