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~ LA REACCION A UNA ACCION ~
1No soy digno de eso, pero ciertamente estoy agradecido de estar aquí nuevamente en esta noche, en este grandioso Estado de Buckeye, y de que se estén haciendo preparativos para otra campaña. Los recuerdos de la última aún permanecen en mi mente, de allá en Middletown. Pero al venir acá esta noche, ¡pensé que nunca encontraría el camino! Yo simplemente—simplemente seguí avanzando.
2Y esta semana estamos a la espera de un gran derramamiento espiritual de la bendición de Dios sobre nosotros mientras humildemente esperamos Su venida. Y ahora, nosotros tenemos seis noches, esto será desde el lunes hasta el sábado. Y en este tiempo estábamos en un pequeño período de descanso, el grupo y yo. Y el hermano Sullivan me había mandado a buscar para que viniera. Así que lo llamamos y le dijimos que nos gustaría regresar y encontrarnos nuevamente con algunas de estas personas tan finas. Y Dios nos ha concedido este gran privilegio.
3Los muchachos también vinieron: Leo y Gene. Ellos van a tener los libros, las cintas y demás cosas, ya que son ellos los que se encargan de eso, de—de atender a los clientes que deseen los libros y las cintas, y demás.
4Y entonces, pensamos que tendríamos algunos servicios de sanidad, u oración por los enfermos—oraríamos por ellos. Y si el Señor lo permite, mañana en la noche comenzaremos nuestros servicios de oración por los enfermos. Por lo regular tenemos que repartir algunas tarjetas de oración para mantener alineada a la gente, y en orden.
5Y por otra parte, yo—yo quería averiguar si eso estaba en la disposición del pueblo. A mí siempre me gusta venir primero a la reunión y sentir qué es lo que el Espíritu Santo quiere que digamos o hagamos, y luego podemos hacer los anuncios.
6Y éste—subí ahorita a la plataforma con Leo y ellos; miré y vi a éstos—a un muchachito aquí, y a éstos en sillas de ruedas. Miré alrededor y me vino ese sentir de que Dios quiere que oremos por los enfermos.
7Y ellos… Mañana en la tarde, como a las… (¿A qué hora empiezan regularmente? ¿A las siete y media?) Bueno, digamos que como a las seis o seis y media… Digamos que, de todos modos como a las seis y media, los muchachos repartirán tarjetas de oración para mañana en la noche. Y comenzaremos a orar por los enfermos. Si el Señor lo permite, tendremos seis noches, o cinco noches de eso, y podremos pasar a todo el grupo de personas, para orar por todos los que vengan y deseen que se ore por ellos, oraremos por ellos. Así que tomaremos nuestras tarjetas y pasaremos a medida que seamos llamados.
8Y confiamos que ésta no sólo sea (como decimos allá en Kentucky) una reunión prolongada, sino una reunión de avivamiento a la antigua, aquí en estos terrenos donde, tengo entendido que muchos tienen casitas de campo alquiladas.
9Y pienso que sería bueno que se estuvieran haciendo reuniones de oración durante todo el día por aquí, en todas partes. Porque uno no puede recibir nada de parte de Dios hasta que se acerque a Él.
10Uds. saben, en las Escrituras está escrito: “Acercaos a Mí y Yo me acercaré a vosotros”. Y si estamos hoy aquí con un solo propósito, y es para acercarnos a Dios, ¡hagamos eso con todo lo que está dentro de nosotros!, acerquémonos a Dios.
11Y quiero decir esto: Dios nunca escuchará su oración mientras que Ud. oculte iniquidad en su corazón. Él no lo hará. Dios… La Biblia dice en, creo que en 1era de Juan 3: “Si nuestros corazones no nos reprenden, entonces confianza tenemos en Dios”, eso es si no tenemos reprensión en nuestro corazón.
12Hace unos días pasé por una experiencia de eso. Y podría detenerme aquí para contarles al respecto, pues nunca queremos andar apresurados. Ahora, ésa es una de las grandes ruinas de nuestra herencia Americana hoy, estamos tratando de pasar por encima de todo el mundo. Parece como que estamos tratando de pasar por encima de Dios, sin esperar. “¡Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas!”.
13He estado pasando por unas pruebas allá en casa, y… Y he sido citado para atestiguar algunas cosas en un—para un juicio. Y me habían investigado una y otra vez, una y otra vez, a tal grado que ya estaba tan cansado que… Parecía como si el mundo entero era una cataplasma, haciendo presión encima de mi cabeza.
14Esa mañana llegué a casa y mi esposa me preguntó: “Bueno, ¿cómo estás?” Le respondí: “Cariño, esas cosas sacarían a una persona de sus cabales”. Así que me senté a almorzar, y—y sonó el teléfono. Tenemos una contestadora, y éste era el teléfono privado de la casa pastoral. Así que sonó en ese momento, y ella entró y contestó. Puso la mano sobre el teléfono y dijo: “Billy, son los abogados otra vez”. “Oh”, dije yo: “Cariño, yo—yo no podría soportar eso otra tarde (ya llevaba como seis o siete días en eso)”. Dije: “Yo sencillamente no podría soportar eso”. Me levanté de la mesa y salí por la puerta. Dije: “Diles que no estoy aquí ahora”, y di la vuelta por detrás de la casa.
15Me sentí muy mal y regresé. Y mi--mi esposa es mucho mejor mujer de lo que yo soy hombre. Así que cuando ella llegó a la puerta, me miró y me dijo: “¿Estuvo bien eso, Billy?” Yo le respondí: “¡Claro!”. Ya yo sabía que no. Pero quería hacerla pensar que mi historia se grabaría en la mente, entonces le dije: “Sí, yo no estaba aquí adentro, en ese momento”. Ella dijo: “Pero tú estabas aquí cuando ellos llamaron”. Yo dije: “¡Oh, está bien!”. Y salí.
16Había uno esperando, un hombre con un bebé enfermo. Por todo el camino a orar por ese bebé, oh… Yo-yo-yo me sentí muy mal. Entonces cuando llegué allí para orar por el bebé, Algo me dijo: “Pues, tú eres un mentiroso y ¿quieres decir que vas a poner las manos sobre este bebé? Este hombre ha viajado como cuatrocientas millas para que ores por este bebé enfermo, y—y acabas de decir una mentira e hiciste que tu esposa dijera una”. Entonces nuestros corazones nos reprenden. ¿Ven Uds.? Eso estuvo mal.
17Así que le dije al hombre, dije: “Señor, si Ud. me espera aquí, yo oraré por su bebé. Pero no soy digno de orar por él ahora”, dije: “porque tengo algo que arreglar antes de orar por su bebé”. Yo dije: “Hice algo que estuvo mal, y—y mi corazón me está reprendiendo. Yo tengo que ir arreglar eso primero”.
18Y salí para la oficina del abogado, toqué la puerta, y él vino a la puerta y dijo: “Yo pensé que Ud. no estaba”.
19Yo dije: “Yo simplemente había dado la vuelta por detrás de la casa mientras Ud. estaba llamando”. Y dije: “Señor, le diré lo que hice”. Y se lo expliqué. Le dije: “Todos Uds. me tenían en un aprieto tremendo”, dije: “Al grado que yo—yo—yo simplemente no sabía. Ud. me interrogó de esta manera: ‘¿hicieron ellos esto?’ o, ‘¿vio Ud. esto?’”. Y yo dije: “Yo—yo le dije todo lo que sabía, una y otra y otra vez”. Pero dije… Le dije que había ido a orar por un bebé enfermo, y lo que había sucedido.
20Y él dijo… caminó… Se levantó de su—el asiento y dio la vuelta por detrás de su escritorio, mirándome directo a los ojos, me puso la mano en el hombro, y me agarró la otra mano y dijo: “Hermano Branham, yo siempre tuve confianza en Ud., pero ahora le tengo más que nunca”.
21Eso me hizo sentir bien. Entonces me subí al carro y me fui a mi pequeña cueva donde voy a orar. Y pensé: “Ahora, si tienes—hiciste algo malo, ve primero y confiesa eso y luego regresa a Dios”. Así que me fui a mi pequeña cueva, y oré toda la tarde. Y le dije al Señor que estaba arrepentido de haber hecho eso. Yo—yo ya no era digno de orar más por Su pueblo. Y no podía tener fe mientras sabía que había mentido. Yo dije: “Señor, perdóname, yo—yo… Y dame gracia, y yo—yo no lo volveré hacer”.
22Oré hasta que ya el sol se estaba ocultando. Eso quedaba allá lejos en el bosque. Y un—un arrollo pasa como a unas tres o cuatro cuadras de donde está, y baja hasta desembocar en un--un valle. Y salí; el follaje de los arboles estaba espeso. Y yo estaba parado sobre una roca enorme después que salí de la cueva para… Siempre… Ella da hacia el este. Yo siempre salgo después de haber orado durante uno o dos días, o una o dos horas, me paro sobre esta roca, y levanto mis manos y alabo al Señor; porque espero que algún día, aunque esté en el sepulcro, que cuando Él venga, yo me levantaré y lo veré a Él viniendo desde el este.
23Me paré sobre esta roca grande y gigantesca y tenía mis manos alzadas alabando a Dios. Y yo… Después que terminé de alabarle, bajé las manos y dije: “Señor, un día Moisés se paró en la hendidura de la peña y Tú pasaste a su lado”. Dije: “Si perdonas mi pecado, y Tú—Tú vas a probarme otra vez, sólo pasa por aquí una vez más, Señor, para así hacerme saber que me has perdonado, y que mi iniquidad ha sido quitada por completo, y entonces iré a orar otra vez por los enfermos”.
24Uds. tal vez no quieran creer esto, pero en el tribunal del juicio, Uds. y yo tendremos que confesarlo otra vez, y Uds. sabrán que fue cierto. Había… Estaba tan quieto como lo está aquí, no había nada de viento en ninguna parte, por acá a mi lado, un pequeño remolino entró en los arbustos, y aquí venía pasando justo al lado de la cueva junto a mí, y se fue hacia abajo a través del bosque. Lloré como un niño con ambas manos alzadas al aire. ¡Si nuestros corazones no nos reprenden, entonces confianza tenemos en Dios!
25Pero Dios no nos responderá si hay algo que estemos ocultando en nuestros corazones. Así que confesemos todos nuestros pecados y ofensas, y confiemos en Dios para que derrame Su Espíritu en tal medida que haya un gran derramamiento espiritual aquí en estos terrenos de reuniones de campamento, o lo que sea, para que los enfermos sean sanados y los pecadores salvos. Yo estaré orando por Uds., y Uds. oren por mí; y juntos, Dios nos bendecirá a todos.
26Y ahora en esta noche, tuve que apurarme para llegar aquí. Salimos un poco más tarde de lo que pensamos que íbamos a salir. Así que, he escogido un texto que se encuentra en el Libro de 1era de Reyes, el capítulo 17 y el versículo 14. Voy a leerlo. Y si tomara un tema, yo lo llamaría así: La Reacción A Una Acción, cómo reacciona uno a una acción que ha tomado. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.
27Debió haber sido una mañana calurosa y agotadora. Hacía como tres años que no llovía—ni siquiera caía rocío de los cielos; la tierra estaba reseca; no se cultivaba nada de comida. Y era un tiempo terrible, el hambre y la muerte acechaban las calles, la gente estaba azotada por la pobreza, no había agua. Aquello era un reflejo del pecado y de la decadencia moral.
28Así como tenemos hoy en nuestra edad de problemas juveniles, problemas de divorcio, y todo el crimen que se comete en nuestra nación, es un reflejo de nuestra decadencia moral.
29No había lluvia, y ella debe haber orado durante toda la noche. Jezabel y su multitud moderna habían socializado tanto la religión, y habían llevado a la nación entera a la idolatría. Era el tiempo del reinado de Acab, el rey más perverso que Israel tuvo alguna vez, por cuanto él era simplemente un creyente fronterizo.
30Y ésa es la persona más perversa que existe, es un hombre o mujer que profesa cristianismo, y sólo tienen lo suficiente de ello para enfermarlos—para hacerlos decir: “Me gustaría hacer eso, pero mi religión no me lo permite. Yo no debería hacerlo”. Ésa es la persona más miserable en la que puedo pensar. Si eso es todo lo que tenemos, deberíamos sepultarlo e ir a buscar algo mejor.
31Acab había cedido ante su esposa idólatra y eso llevó a todo Israel a la idolatría. Y Uds. dirán: “Entonces, Hermano Branham, Ud. comparó eso con el día de hoy, con nuestra nación”. ¡Sí, señor! Nuestra nación está pero llena de idolatría. Quizás no adoramos animales de madera o tales cosas, como a menudo pensamos de la idolatría, pero no sólo de eso consiste la idolatría. En ocasiones hacemos ídolos de nuestros automóviles, nuestra ropa, y las cosas que hacemos. Cualquier cosa entre Ud. y Dios es un ídolo.
32A veces hacemos ídolos de nuestras iglesias. Jamás deberíamos hacer eso. ¡Dios es el único al cual debemos adorar!
33La nación entera era gobernada, desde luego, por las reglas y reglamentos de su rey. Y el rey había dicho que todo eso estaba bien; era moderno. Y toda la gente quería ser moderna, así como nosotros hoy.
34Nosotros queremos ser modernos. Ud. pudiera encender su televisión, y encontrar a cierta mujer fumándose un cigarrillo, diciendo: “¡Sean modernos, usen el cigarrillo tal y tal!”. En el próximo lugar están bebiendo cerveza, y diciendo: “¡Sean modernos, beban tal y tal!”.
35Bueno, ¡nosotros no queremos ser modernos; queremos ser cristianos! No es la tendencia moderna con la que estamos procurando mantenernos al paso, ¡es regresar a las normas antiguas de la Palabra de Dios como cristianos, y vivir como se supone que deberían vivir los hombres y mujeres conforme al orden del Dios
36Todopoderoso! Jesús dijo: “Escrito está que no sólo de pan vivirá el hombre ¡sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios!”. ¡Tenemos que vivir por medio de la Palabra!
37Pero hoy, queremos ser modernos como lo fueron ellos. Y el gobierno lo aprobaba. Hoy el gobierno lo aprueba también. Pues, hace unos años, hace veinticinco años, cincuenta años, si las mujeres andaban vestidas en ese tiempo como se visten hoy, las meterían a la cárcel. ¡Pero el gobierno aprueba eso, y queremos ser modernos!
38Diré esto con todo el respeto para nuestro gobierno y nuestras tierras: ¡Eso es una obra del diablo! Es el diablo trabajando. ¡Yo sólo creo en la verdad pura y antigua del Evangelio de la Biblia!
39Pero la bebida, solía ser que eso era un—inmoral entre la gente. ¡Y ahora, Ud. encuentra a niñitos adolescentes borrachos! Jugar barajas solía ser malo para los cristianos. ¡Y ahora, millones de así llamados cristianos tienen entretenimientos en sus iglesias jugando barajas!, regalando carritos y cosas así, juego de apuesta. ¡Eso no es nada más que lotería simple y llanamente! ¡Y es incorrecto! ¡Eso es degradante para cualquier nación, cuánto más para la iglesia del Dios vivo!
40Pero el rey decía que eso estaba bien en su día. Así que quitaron los altares de Dios y levantaron los altares de Baal. ¡Y hoy, hemos bajado las antiguas banderas de santidad y justicia, y hemos alzado la tendencia moderna de denominación! Pertenecemos a cierta y determinada gran orden. Nos llamamos cristianos por cuanto pertenecemos a cierta orden.
41Eso no es cristianismo; ¡el cristianismos es una experiencia con Dios del nuevo nacimiento, ser llenos del Espíritu Santo y limpiados de una vida de pecado, y viviendo limpios y santos delante de Dios y los hombres! Eso le quita el aguijón a la muerte. ¡La muerte se convierte entonces en una victoria!
42Esta mañana hablaba con mi esposa. Le dije; dije… Estábamos hablando acerca de la muerte. Yo dije: “Desde que fui salvo hace treinta años cuando era joven, ¡desde entonces parece como que estoy en una pesadilla!”. Ella me preguntó: “¿Qué quieres decir?”. Le respondí: “En esta vida algo sucedió dentro de mí que me hace saber que hay una tierra en alguna parte, ¡y me estoy sacudiendo a mí mismo para despertarme!”.
43Algún día, la muerte me despertará en Su Presencia. ¿Alguna vez han tenido una pesadilla, y Uds. estaban—querían salir de ella, y Uds. se sacudían y daban brincos? Uno quiere despertarse porque sabe que hay una realidad en algún lado y que está mucho más allá de esa pesadilla.
44¡Así es con todo cristiano que es nacido de nuevo, y siempre lo ha sido! Abraham e Isaac y los demás dijeron que ellos eran peregrinos y extranjeros. ¡Ellos buscaban una Ciudad por venir! Negaron…
45Hace unas semanas íbamos al mercado, y vimos a una mujer que llevaba puesto un vestido. Era la cosa más inusual que habíamos visto en mucho tiempo. Así que nosotros… Meda me dijo, ella dijo: “Bill, ¿qué es lo que sucede?”. Le dije: “Cariño, este es el punto: Nosotros no queremos acostumbrarnos al mundo”. Ella dijo: “Bueno…”
46Algunas personas han dicho, y yo tengo cartas: “Usted va a arruinar su ministerio al hacer esos comentarios que hace”. Yo dije: “¡Si predicar la verdad arruina un ministerio, entonces debería de ser arruinado!”. ¡Correcto!
47Ella dijo: “Bueno, ¿qué hace que los cristianos se sientan diferente?
48Yo dije: “Cuando estuve en Suecia, o en Finlandia, las mujeres en los balnearios bañan a los hombres. Ellos dijeron que ellas eran enfermeras. Esas son sus costumbres. Cuando estuve en Paris, todos los baños públicos eran tanto para los hombres como para las mujeres, juntos. Esa es la costumbre de Paris. Ellos no le dan importancia a eso”. Yo le comenté al Dr. Munion y… allá en…cuando estábamos quedándonos en la Y.M.C.A. [Asociación de Jóvenes Cristianos, por sus siglas en inglés. —Traductor]. Y ellos querían que yo fuera a tomar unas de esas saunas, lo cual pensé que estaba bien, pero no con esas mujeres allí.
49Y entonces él me dijo: “Pero Hermano Branham”, dijo: “ésas son mujeres masajistas”. Yo le dije: “Pero no es correcto”. Él dijo: “Entonces ¿qué acerca de sus doctores que examinan a las mujeres allá en Estados Unidos?”.
50¿Ven? Así que allí lo tienen. ¿Ven? ¡Viene a ser lo mismo! Pero es la nación a la que uno pertenece y la costumbre. ¡Y cuando un hombre o una mujer nacen de nuevo del Espíritu de Dios, ellos nacen de un lugar que es santo, y éste no es su hogar, y ellos están buscando una Ciudad por venir cuyo Arquitecto y Constructor es Dios! Su Espíritu viene de arriba. Ella dijo: “¿Entonces no somos americanos?”. Le respondí: “Lo somos mientras que estemos en esta carne”. 51 ¡Pero cuando nacemos de nuevo, somos del cielo y de Dios, y somos ciudadanos del Reino de Dios! ¡Y el Espíritu Santo que mora y entra en Ud. le hará comportarse, mirar y pensar como lo hace en Aquella nación hacia adonde vamos!
52Seguro, la idolatría había tomado el control. Todos los predicadores, dijo el profeta, habían cedido bajo la gran carga pesada, por cuanto el pueblo lo demandaba. El pueblo lo demandaba, y el--el ministerio cedió a ello.
53De esa manera es hoy. ¡Muchos buenos predicadores ceden bajo la carga, debido a que la congregación lo demanda! Ellos se saldrán de su iglesia. Muchas veces, la gran denominación, si ellos descubrieran a uno de sus ministros predicando contra tal cosa como el fumar y cosas como ésas, ¡ellos los excomulgarían! ¡Y entonces los ministros tienen que ceder bajo esa carga!
54Pero había uno en aquel día que no cedió bajo la carga. ¡Ellos lo odiaban! Pero él estaba sentado en una montaña. Dios le había dicho que se fuera allá y que Él lo alimentaría con los cuervos y le daría agua para beber. Pero él no se inclinaba a la tendencia moderna de ellos. ¡Él todavía creía que Dios era el mismo Dios santo que hizo los cielos y la tierra!
55¡Me contenta mucho saber que Él tiene—aún tiene algunos hoy que creen la misma cosa! No importa lo que diga el mundo, aun así ellos no se inclinarán ante la tendencia moderna de la religión moderna, para esos hombres no existe ningún evangelio social. ¡Ellos creen que Dios aún es santo! ¡Creen que Él demanda santidad, y Él demanda el nuevo nacimiento; Él demanda una separación del pecado!
56¡Oh, yo sé que ella lo odiaba, pero Dios lo amaba! Y Dios estaba a punto de quitar a Su profeta de la montaña para traerlo al valle.
57Y ella debió haber sido una buena mujer, o Dios nunca la hubiera escogido para que hospedara a Su profeta. Aunque ella era viuda, y debe haber sido joven porque ella tenía un niño joven. Y ella era una persona justa, o Dios nunca la hubiera escogido.
58Pero a medida que empezó a faltarle, después de años que su esposo había muerto, la tinaja de harina empezó a escasear. Y naturalmente, como lo haría una madre, ella se privaba a sí misma para poder alimentar a su hijito. Finalmente empezó a darse cuenta que la ropa de él se estaba desgastando. Posiblemente los codos de ella misma se salían por las mangas.
59Noche tras noche, ella podía quizás darle una tortita de maíz y lo acostaba. Y posiblemente noche tras noche, él se despertaba y le decía: “Mamá, tengo hambre. ¿Podrías prepararme aunque sea un poco de comer?”. Y tal vez al día siguiente, ella prescindía de su propia torta para dársela a él. La muerte acechaba en la puerta, no había más harina después que ésa se acabara, no había más aceite con que mezclarla, y la muerte se acercaba cada vez más a medida que la tinaja escaseaba. Finalmente, tal vez tenían dos tortas a la semana. Luego se redujo hasta una sola torta.
60¿No es extraño cómo hace Dios las cosas? Él permitirá que lleguemos hasta lo último, hasta la última milla del camino. Uds. saben, a Él—a Él le gusta hacer eso. Él lo hizo con los jóvenes hebreos. Él sabía en quién podía confiar, así que permitió que eso— esos muchachos caminaran derecho hasta el horno ardiente, al punto que casi podían oler el fuego, y no se movió. ¡Pero Él se moverá cuando llegue el momento! Él se moverá, pero espera hasta Su propio momento. Él quería ver qué clase de reacción tendrían ellos. Él sabía que ellos habían tomado su posición.
61Y cuando Él sabe que Ud. toma su posición… ¡Él permitirá que satanás lo lleve a Ud. hasta la última milla del camino! Pero recuerde, Él aún está allí. Él quiere ver si Ud. realmente dice en serio aquello de lo que habla. “¡Oh, yo creo que Dios es un Sanador! ¡Sí, seguro que lo creo!”. Y al día siguiente, Ud. todavía tiene sus dolores. “Bueno, tal vez nunca la obtuve”. Claro que la tiene, Él sólo quiere ver cómo va Ud. a reaccionar en base a lo que dijo.
62Ud. dice: “¡Oh, alabado sea Dios, yo creo en el bautismo del Espíritu Santo!”. Y con la primera pequeña tentación que le viene, Ud. se enciende como una sierra eléctrica. Él está tratando de ver cuál es su reacción a su acción. Él está tratando de probarlo. “Todo hijo que viene a Dios primero debe ser castigado, probado”. Todo hijo que viene a Él, Él lo pasa a través de una prueba para ver cómo actuará.
63Cualquiera, un químico, o cualquiera, siempre probará las cosas. Los grandes tubos… En una ocasión yo trabajaba con la compañía de gas. Y allí probaban la tubería al tapar un extremo con una válvula. Y no me acuerdo de cuántas centenares de libras de presión les metían a esos tubos, para ver si hubiera una pequeña fractura que se reventaría. Y si el--ellos no pasaban la prueba, entonces los echaban en el montón de desechos.
64Y cuando Ud. es puesto a prueba, cuando Ud. está a punto de ser usado por Dios como testimonio… Como por ejemplo la dama aquí en la silla de ruedas, el hombre, el niño, algunos de Uds. allá; quizás son cristianos y se preguntan por qué han sido puestos bajo esta prueba. ¡Dios está a punto de usar su testimonio!, pero desea ver cómo va Ud. a reaccionar, por eso le permite la presión. Si Ud. revienta, entonces Él no puede hacer nada con Ud. ¡Pero si Ud. aguanta y resiste la prueba…
65Esta mujercita, puedo imaginarme viéndola esa última noche cuando ella sabía que apenas había lo suficiente dentro de esa tinaja—un puñado de harina y una cucharada de aceite—para hacer una pequeña torta para ella y su hijo, y luego habría de morir, y él habría de morir. Ya no había más nada disponible en ninguna parte.
66Y puedo imaginarme, mientras ella caminaba toda la noche y acariciaba sus manitas huesudas, y miraba su camisa de dormir andrajosa. Y ella lo oía voltearse dormido y decir: “¡Mamá, tengo hambre!”. Pero no había nada que darle. ¿No es eso extraño, cuando hemos hecho lo que sabemos hacer…? Y después que ella había orado, y—y veía que se acercaba el fin…
67Como algunos de Uds. que son casos de cáncer aquí. ¡Uds. lo ven justo al final!, y se preguntan por qué. Ella se había examinado a sí misma: “Señor, ¿habrá algo que haya dejado sin hacer?”.
68Dios prueba. Como en el caso de Job, ellos le acusaban de ser un pecador en secreto. Y Job era justo. No había hombre en la tierra como él. Y sin embargo, Dios le permitió al diablo quitarle todo lo que él tenía. Y cuando lo acusaron de ser un pecador en secreto, ¡él sabía que era justo delante de Dios! Él sabía que no había cometido ningún pecado. Pero Dios permite que esas cosas sucedan para ver qué hará Ud.
69Vean, Él y satanás hicieron un trato. Satanás dijo: “Haré que te maldiga en Tu cara”. Y Dios le dijo: “No lo lograrás”.
70¡Y la prueba tenía que venir! ¡Y la prueba suya viene, y mi prueba viene! Y todos pasamos por esos tiempos de prueba, la Biblia dice que si no podemos aguantar eso, entonces demuestra que somos hijos ilegítimos; nuestro testimonio no era correcto; no somos verdaderos hijos de Dios, sino que llegamos a ser ilegítimos; no somos los hijos de Dios. Nosotros simplemente reclamamos serlo.
71Cuando se ríen de Ud. al recibir el Espíritu Santo, y Ud. se regresa al mundo con ellos, eso muestra que Ud. nunca no recibió. Cuando Ud. testifica de su sanidad, sabiendo que Dios ha hecho algo en Ud., y sus vecinos dicen: “Estás loco; no has mejorado nada”, y Ud. dice: “Bueno, quizás no”. Eso muestra que para empezar, Ud. no era digno de su sanidad.
72¡Ud. debe pararse firme con su testimonio! No se dé por vencido, manténgase firme.
73Job dijo: “Yo sé que mi Redentor vive, ¡y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios!”. Hubo relámpagos; rugieron los truenos. Él resistió hasta el fin
74Esta mujercita había hecho todo lo que sabía hacer, ¡y sin embargo, Dios se mantuvo en silencio! Pero cuando la fe genuina ha captado la visión, puede mantenerse en silencio y descansar sosegadamente, porque sabe que sí va suceder.
75No olviden eso. La fe descansará con seguridad perfecta. No importa lo que digan las tormentas, cuán contrario parezca, ¡la fe se mantiene firme! La fe puede tomar su posición sobre una roca, y mirar dentro de una sepultura o dentro de las aguas donde un pedacito amoroso de su propio corazón tierno ha sido sepultado, ¡y la fe puede mirar al otro lado del mar hacia Aquél que dijo: “Yo soy la resurrección y la Vida”! ¡La fe se mantiene firme!
76Predicamos sobre la fe; hablamos de la fe; pero a veces me pregunto si sabemos de lo que estamos hablando. Me pregunto si acaso no será esperanza en vez de fe. La fe no se mueve. No importa cuán contrario parezca, la fe se mantiene firme. ¡No se mueve!
77Cuando Moisés fue puesto en el— en una arquilla de juncos cubierta de asfalto, ¡fue empujado hacia el mar donde los cocodrilos estaban gordos a base de niños! Jocabed, su madre, tuvo una fe firme de que ella estaba echando al agua al niño apropiado de Dios. ¡Ella lo empujó hacia las mismas garras de la muerte, sabiendo que Dios podía levantarlo de nuevo! ¡Amén! Eso me hace sentir religioso. ¡Ella sabía que Dios cuidaría de él!
78Aunque ni siquiera tenía nombre, Dios le daría un nombre. Ella empujó al bebito más dulce que había en casi todo el mundo, hacia las garras de la muerte, ¡sabiendo que estaba siguiendo las instrucciones del Dios Todopoderoso!
79Y la fe podía tener la certeza de que Dios iba hacer algo al respecto, pues ella sabía que él había nacido para ser un libertador.
80¡Y si Ud. está seguro que ha nacido del Espíritu de Dios, y que tiene el Espíritu Santo, y que las promesas de Dios son suyas, a mí no me importa lo que haga el diablo, Ud. todavía puede descansar seguro! ¡La fe toma su posición inmovible! La fe no puede descansar sobre las arenas movedizas de la teología humana, ¡pero ella toma su posición solemne sobre la Roca de los Siglos que es inmovible y allí descansa con seguridad!
81No importa lo que venga o lo que vaya, mi fe se mantiene firme. Cuán enfermo me ponga, cuán contrario parezca, y cómo ésto es, mi fe está anclada adentro del velo ¡y nada me puede mover!
82Ahora, uno no puede engañar, uno tiene que tenerla. Uds. no pueden engañar. Satanás sabe cuando Uds. están engañando, y también sabe cuando Uds. la tienen.
83Si su corazón no le reprende y Ud. es cristiano, Ud. tiene derecho a toda promesa que Dios hizo en Su Libro. ¡Es suya! No importa cuáles sean las consecuencias y cuál sea el resultado, ¡Ud. no mira eso; Ud. mira la fe que Dios le dio para la promesa! ¡Entonces allí se mantiene y nada le moverá!
84Cómo debe ella haberse sentido: “Yo cumplí con todos los requisitos que Jehová dio. ¡He cumplido con todo lo que Dios me dijo que hiciera!; la tinaja ha bajado a tal punto que sólo queda un puñadito de harina, y la botija sólo tiene una o dos cucharadas de aceite, lo suficiente para mezclarla”. Pero Dios y los Ángeles estaban en cada pilar de la cama, observando para ver cómo iba ella a reaccionar.
85Si Ud. está seguro de que Dios existe, y ha cumplido con todos los requisitos que Dios le ha demandado, Ud. ha cumplido cada Escritura que Ud. conoce; Ud. lo ama a Él, ha sido bautizado, ha sido lleno con el Espíritu, y tiene seguridad en su corazón de que Dios lo hará, entonces espere. Dios le sacará adelante. Él nunca fallará. ¡Manténgase firme!
86Cómo se veía aquello para esa mujer cristiana… Y allá estaba Acab tal vez en su palacio, y Jezabel con bastante que comer… Nos preguntamos por qué prosperan los inicuos. Una vez David preguntó eso, pero la Palabra vino a él: “Obsérvalo en el fin”. La prosperidad no es señal de que Dios está con Ud. Si eso es así, entonces nuestra nación está bendecida, la gente son todos cristianos, y así era en aquel día; la prosperidad entonces estaba a la inversa.
87Esta pobre mujercita mientras contemplaba a ese niñito durante toda la noche. Ella no podía dormir. En primer lugar, ella tenía tanta hambre que no podía dormir. ¡Y ella sabía que había un solo puñado de harina entre ella y la muerte! ¿Qué podía hacer? Ella ya no podía soportar aquello. Estaba débil. Caminaba, se tambaleaba mientras caminaba. ¡El pequeñito lloraba por un bocado de pan…! Y sin embargo, ella era una cristiana, una creyente en Jehová como llamaríamos nosotros “cristiano” hoy en día. Leal, probaba que Dios la había seleccionado a ella entre todas las demás mujeres… Él la escogió. No obstante ella había hecho todo lo que podía.
88Hacia el amanecer, ni siquiera los pájaros cantaban; todos habían estado pasando hambre y se habían ido. El día empezó a rayar a través de la habitación. Puedo verla sentada en una vieja mecedora, estrujándose las manos, las lágrimas le corrían por sus mejillas mientras miraba. El muchachito había pasado la noche inquieto: “¿Mamá será que no puedes encontrar ni un pedacito de pan? Papá era un buen hombre. Dios se lo llevó. ¿Qué es lo que sucede mamá?”.
89Pero la mujer se mantuvo firme. Ella sabía que había cumplido con los requisitos de Dios. Ella tenía un solo puñado de harina. Fue y tomó este puñadito de harina, lo vació en el—la cacerola, le echó el aceite y empezó a mezclarlo.
90Ahora, la harina era Cristo. Cristo es la ofrenda de harina. Cualquiera de Uds. que son clérigos saben eso. Cuando molían el grano para la—para la ofrenda de harina, tenían que moler el grano con cierta piedra de molino; que cada piedrecita tenía que moler el grano exactamente igual. ¿Por qué? Porque Cristo es el mismo de ayer, y hoy, y por los siglos. Lo que Él era ayer, Lo es en esta noche. Lo que Él es en esta noche, siempre Lo será. Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
91Ahora, el aceite representa el Espíritu. Y el… Sabemos eso por medio de las Escrituras. Ésa es la razón por la cual ungimos con aceite.
92Una vez, cuando Elías estaba en la escuela de los profetas, había ido allá, y él envió algunos de esos hombres de la escuela, y ellos no sabían diferenciar entre calabazas silvestres y garbanzos—unos profetas. Pero él recogió una falda llena de calabazas y las echó en la olla. Y uno de ellos gritó: “¡Hay muerte en la olla!”. Y Elías dijo: “No se alboroten”. Fue y agarró un puñado de harina, y lo echó a la olla, y dijo: “¡Coman!”. ¿Por qué? ¡Cuando Cristo es puesto donde hay muerte, la vida entra en el lugar de la muerte!
93¡No importa qué tan lejos Ud. haya ido, qué tan bajo se haya hundido, qué tan inmoral sea, qué tan degradado esté, qué tan pecador sea, cuando Cristo entra al corazón, la muerte se desvanece, y entra la vida! De muerte en la olla entró vida a la olla.
94Si el cáncer se lo ha comido a Ud., o la tuberculosis, si el doctor le ha desahuciado y no hay más nada que pueda hacerse, ¡deje que un puñado de Cristo entre en Ud.! Deje que Jesús, el mismo de ayer—y no un puñado de religión— ¡sino un puñado de Cristo, el Espíritu Santo, entre en su corazón con fe genuina, y la muerte huirá!; y la Vida ocupará su lugar. La ofrenda de harina…
95Y el aceite es el Espíritu. Ahora, ¿qué es eso? Cristo es la Palabra. “En el principio era el verbo; el verbo era con Dios; y el verbo era Dios. Y el verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros”.
96Y el Espíritu… Jesús le dijo a la mujer junto al pozo, dijo: “La hora viene cuando Dios buscará gente que le adoren en Espíritu y en Verdad”. Esa es, la Palabra con el Espíritu. Algunas personas tienen la Palabra, otras tienen el Espíritu. Pero cuando Ud. junta al Espíritu con la Palabra, ¡algo tiene que suceder!
97Y era apenas un poquito, ¡sólo un poquito, pero era todo lo que ella necesitaba! Dios, permite que esto penetre profundo en el corazón de la gente. ¡Ud. tal vez haya llegado a su último puñado! Yo he oído a gente decir: “Hermano Branham, yo no tengo mucha fe”. Pero lo que Ud. tenga, si es fe genuina, mézclela con la Palabra de Dios y mire lo que sucederá.
98Ud. dice: “Bueno, Hermano Branham, yo he ido a todos los doctores, he ido a la clínica. Oh, yo me he unido a la iglesia por mis pecados, y he hecho esto”. No puedo evitar todo lo que Ud. haya hecho, lo poco de fe que Ud… Ud. tiene suficiente fe para estar aquí esta noche, ¡entonces mézclela con la Palabra y prepárese!
99Ella mezcló eso junto. Era lo único que quedaba entre ella y la muerte. Eso pudiera ser lo único que le quede a Ud. en esta noche, entre Ud. y la muerte, es el poco de valor que Ud. pueda cobrar en su corazón para creerlo. Mézclelo con la Palabra eterna de Dios. Cuando ella lo hizo, puedo verla retirar esa cortinita andrajosa y mirar hacia adentro. El muchachito se agarraba la barriguita. “Madre, madre, ¿ya estás lista para cocinar la tortita?”. Ella diría: “Sí, mi amor. Espera sólo un momento. Mamá la está amasando”. Madre, pártela en dos y agarra la mitad”. “Oh, cariño, eso lo solucionaremos”. Ella tenía la… Ahora, ¿qué era eso? La Palabra y el Espíritu mezclados juntos.
100Y ella fue al patio a buscar… Si se fijan, la Escritura dice: “Dos palos”. ¿Qué son los dos palos? La cruz.
101Siempre, los buenos cazadores o leñadores saben que uno… la manera de mantener un fuego ardiendo, es encenderlo en el centro, dos leños, colocarlo uno sobre el otro y encenderlo. Durante la noche, Ud. puede ir empujando los extremos hacia adentro a medida que se queman. ¡Y justo en el centro de la cruz es donde estuvo colgado el Sacrificio de Dios!
102Ella fue al patio y recogió los dos palos. Alzó la mirada y el viento estaba que ardía, no había hojas en los árboles ni pasto en el patio. Donde una vez estaba un árbol viejo, sólo quedaban dos palos. Ella los recogió para ir a prepararla.
103¿Qué es eso? Cuando el sacrificio propio… Una vez que Ud. ha mezclado la Palabra con el Espíritu, o el Espíritu con la Palabra, ¡y entonces está dispuesto a sacrificarse a sí mismo en la cruz!, y está dispuesto a decir: “Señor, ya sea que viva o muera, yo he hecho todo lo que sé hacer, ¡y vengo ante el trono de misericordia…! Sacrifico mi propia creencia… Ya no pensaré en ello; ya no razonaré. ¡Echo fuera todo razonamiento! Simplemente creeré, Señor, por cuanto es Tu Harina y Tu Aceite, Tu Espíritu, Tu Palabra, Tu Verdad. Me coloco a mí mismo como un sacrificio sobre la cruz”. De eso era que hablaba aquello.
104Ella recogió esos dos palos para ir hacer el sacrificio. Cuando todo esto es completado… “¡Dios es un pronto auxilio en tiempo de tribulaciones! ¡Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán!”. Enséñame Señor, enséñame Señor, a esperar.
105Los que esperan, no se fatigue. Si Ud. tiene la Palabra y el Espíritu, y sacrifica su propia creencia ¡y lo coloca sobre la cruz, algo tiene que suceder!
106Ella empezó a regresar y casi en ese momento escuchó una voz. Y cuando se volteó para mirar, había un caballero calvo de apariencia amable parado junto al portón, de barba larga y suelta. Él dijo: “¿Me podría traer sólo un poco de agua?”.
107Quizás sus labios estaban a punto de decir: “¡Sólo tengo un poquito!”. El agua estaba escasa. Todos los manantiales estaban secos.
108¿Qué era eso? Dios obra en ambos extremos de la línea. Él le había mostrado una visión a Elías: “Ve a la ciudad pues he mandado, esta vez no a los cuervos para que te alimenten, sino que he mandado a una viuda para que te sustente”, ¡y lo llevó a los pobres más pobres!
109“He mandado a una viuda para que te sustente”. Y ella no tenía ni siquiera suficiente harina en la tinaja para ella y su hijo vivir ese día. Pero: “He mandado. Lo he ordenado así”. ¡Bendito sea el Nombre del Señor! Cuando Dios ordena algo, ¡tiene que acontecer! ¡Estará allí; Dios lo cumplirá! “He mandado a una viuda allí para que te cuide, te sustente”.
110Él le dio una visión. Puedo verlo caminando por la calle. El Señor debió haberle dicho esto: “Habrá una anciana—se ve anciana pero es joven. Sus hombros están encorvados; ella es una… Sus hombros están andrajosos; los brazos se le salen por las mangas. Ella estará afuera en el patio con dos palos en la mano. Y Elías, tú sabes lo que eso significa, lo que será más o menos ochocientos años a partir de ahora”.
111Mientras él caminaba, vio a la mujer. Se apoyó sobre la pequeña cerca y dijo: “Tráeme un poco de agua para beber”. Y ella se volteó para decir algo, y pensó: “Ése es un anciano amable. Él habla un poco distinto al hombre común y corriente”.
112Hay algo acerca de los hijos de Dios que ellos se conocen el uno al otro, siempre hay algo. Ellos se conocen el uno al otro. “Mis ovejas conocen Mi voz”, dijo Jesús. Y entonces ella miró y escuchó. Lo miró y dijo: “Debe haber algo piadoso acerca de ese anciano”.
113Dijo: “Tráeme un poco de agua para beber”. Ella asintió con la cabeza que lo haría, y empezó a irse. ¿Qué? Entonces ella escuchó la voz de nuevo: “Y tráeme una tortita en tu mano para que coma, un bocado de pan”.
114Y ella dijo: “Sólo tengo lo suficiente para mí y para mi hijito que se muere de hambre. Y estoy aquí afuera buscando estos dos palos. Acabo de amasarla, de prepararla. Y ahora tengo estos dos palos para hacer un fuego y cocinar la torta. Él y yo nos la comeremos y moriremos”.
115Entonces ella escuchó… Se dispuso a voltear nuevamente y escuchó una voz que le dijo: “¡Pero tráeme una a mí primero!”.
116¿Qué aprendemos aquí? Buscad primero el Reino de Dios. “¿Cómo lo encontraré?”. No puedo decirles, pero pongan a Dios primero. “Buscad primeramente el Reino de Dios y Su justicia, y todas las demás cosas serán añadidas”. “¡Pero tráeme una a mí primero!”.
117Miren, ella no tenía que ir a buscar su último centavo; tenía que ir a buscar su último pedazo de pan. Ella no tenía que ir a buscar esto, o aquello o tal vez cambiar de doctor o así por el estilo, alguna cosita insignificante; ¡pero ella tenía que ir a la única cosa que estaba entre ella, su hijo y la muerte! “Tráeme a mí primero una pequeña torta en tu mano”. Puedo verla asentir con la cabeza, obediente. Eso es lo que Dios requiere. Mezclen la Palabra y el Espíritu, el sacrificio propio, la obediencia. Cuando el profeta de Dios dice una cierta cosa, ¡hágalo! ¡Manténgase con eso!
118Ella inclinó su cabeza y dijo: “¡Sí, señor!”. Y empezó a irse.
119Entonces escuchó la cosa más dulce que jamás había escuchado, esa palabra todo suficiente que todos nosotros esperamos escuchar. Pues del otro lado de ese portón vino un trueno de la voz de ese profeta que dijo: “Porque ASÍ DICE EL SEÑOR…” Amén. Eso es lo que nosotros esperamos oír. “¡ASÍ DICE EL SEÑOR la tinaja no escaseará, ni la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra!”. Ahí estaba. ¡Amén!
120¡Oh, en ocasiones se pone oscuro! Muchas veces pensamos que está oscuro. Uds. deberían acompañarnos a los campos lejanos si quieren ver lo que significa la oscuridad. En Estados Unidos no vemos oscuridad. Tenemos en abundancia. ¡Se pone oscuro! Pero sé que en nuestra propia manera, en nuestras categorías, se ve oscuro. Pensamos que cuando vemos gente enferma y muriendo, que eso es oscuridad…
121Caminen conmigo por las calles de Calcuta. Obsérvelos venir por ahí con esas cestas grandes, y recoger a los muertos por centenares, los ponen encima de sus cabezas (ni quiera saben quiénes son), se dirigen hacia la salamandra [Estufa de carbón de combustión lenta--Traductor] y los echan ahí adentro. Aquí, cuando un hombre muere, al menos le hacen un funeral religioso. Hay un Juan 14 para él. ¡Pero aquella gente no tiene un Juan 14; no tienen obituario! Ellos simplemente los echan allí y los incineran, para quitarlos de las calles.
122Madres moribundas, y sus vientres hinchados de esa manera, tan débiles que no pueden levantarse de las calles, ¡pidiendo un centavo para salvar a su hijo! Y luego miren lo que nosotros echamos al bote de la basura todos los domingos. Y luego pensamos que tenemos tiempos difíciles. ¡Oh, tal vez se vea difícil! Lo es. Pero amigos…
123Había una vez un cuadro alemán llamado: “Las Nubes”. Es un cuadro famoso como aquél que está en California, allá en el—en el cementerio Forest Lawn. Es tan grande que tuvieron que construir un edificio para ponerlo, tal vez un edificio de medio millón de dólares o más, para poner el cuadro en él. Es uno de los más grandes del mundo.
124Alemania tiene uno que llaman: “Las Nubes”. Y cuando uno lo mira desde lejos mientras se acerca a él, es una escena horrible de mirar. Es deprimente. Oh, las nubes pegan la una contra la otra. Y parece como que es la cosa más horrible que una persona pudiera mirar. Se ve como un día tenebroso y triste, con nubes formándose, pero cuando uno se acerca bien a él, uno se da cuenta de que son las alas de ángeles aleteando y regocijándose en los cielos.
125Nosotros pensamos que la estamos pasando difícil. Y a veces vienen las pruebas. Pienso en esta mujer en la silla de ruedas y en estos niños. Uds. Allá con problema del corazón, pudieran estar muertos dentro de una semana, comidos por el cáncer, tal vez parezca que está muy oscuro, pero si tan sólo nos mantenemos acercándonos más a Dios para hallar Su propósito, ¡son los Ángeles de Dios, listos para regocijarse por una victoria que Dios quiere darnos! En ocasiones está disfrazada.
126Quizás haya pecadores aquí que piensan: “¿Qué haría yo si muriera esta noche? ¿Qué si ésta fuera la última noche que yo estuviera sobre la tierra? ¿Entonces qué?”. Tal vez se vea oscuro, quizás parezca como que Ud. va morir. Quizás Ud. esté aquí para que se ore por Ud.—por su enfermedad, y Ud. todavía es un pecador. Primero enmiéndese con Dios. Diga: “¿Por qué agarré esto? Yo tengo niños en casa”. ¿Cómo sabe Ud. que eso pudiera ser alas de Ángeles aleteando, tratando de acercarlo a Dios de manera que Ud. pueda ser una verdadera madre o un verdadero padre para esos niños? ¿Lo ve?
127Se ve oscuro como lo fue para aquella mujercita. Pero si Ud. tan sólo toma la Palabra de Dios ahora, que: “el que quiere, venga y beba del Agua de Vida, de la Fuente de vida gratuitamente…” Beba del Agua gratuitamente. Es para todo aquel que quiera. O quizás eso haya sido puesto sobre Ud. Tal vez Ud. haya hecho algo malo. Puede ser que sienta reprensión en su corazón, (Uds. los cristianos), acerca de lo que dije hace un rato, porque hay algo, alguna iniquidad en su corazón.
128Tal vez eso haya sucedido con un propósito, para acercarlo más a Dios. Eso me sucedió a mí. Mi vida ha sido distinta desde que lo comprendí. Yo pensaba que estaba viviendo bien. Pero me di cuenta que Dios levantó Su mano una vez, y satanás me atrapó. ¡Somos mortales! Y eso simplemente era una bendición disfrazada. Eso hace que yo lo aprecie más a Él ahora, al saber que Él es tan amoroso, y está dispuesto a volvernos a recibir.
129Si Ud. se encuentra en esa condición en esta noche, y no conoce a Dios, y tiene reprensión en su corazón; si se ve muy tenebroso para Ud., está enfermo y demás; examine su corazón ahora por un momento mientras oramos y vea si hay algo allí que le condene, o que le impida ser sanado, o de irse al cielo. Si es así, entonces acerquémonos al altar para ver si no son las alas de Ángeles aleteando. Y que no es un cuadro tenebroso sino Dios tratando de acercarlo a Ud. a Él. Él le ama y le quiere a Ud.
130Oremos mientras inclinamos nuestros rostros. Antes de orar, permítanme preguntar que si hubiere… ¿Cuántos aquí en esta audiencia en esta noche quisieran levantar las manos y decir: “Hermano Branham, recuérdeme en oración en esta noche. Yo también quiero acercarme a Dios?”. Miren esas manos, ¡vaya!, por todo el edificio. “Yo quiero acercarme a Dios. Yo necesito a Dios. Te necesito, Oh, Te necesito. A cada hora Te necesito. Bendíceme ahora, Salvador mío, vengo a Ti”.
131¿Ha hecho Ud. todo lo que sabe hacer? Si lo ha hecho—ha cumplido con todos los requisitos, se ha arrepentido de sus pecados, se ha bautizado y Ud.--ha hecho todo lo que sabe hacer, y aún así parece como que Dios no responde, ahora, voy a pedirle que: “Espere”. Sólo manténgase allí; Dios está en el trono y conoce todo en cuanto a Ud. Si tiene reprensión en su corazón, se acuerda de algo que ha hecho lo cual no debió haber hecho, alguna iniquidad, una cosita que hizo lo cual no debió haber hecho, entonces le pido que se arrepienta de eso.
132Y amigo pecador, si Ud. nunca ha aceptado a Cristo como su Salvador, y no lo conoce a Él como su Salvador, y Ud. está aquí en esta noche, permítame invitarle a que venga. Mientras cantamos después de orar, quiero que pasen aquí al altar y se paren ahí; y permítanme orar con Uds.
133Señor, yo no conozco los corazones de estas personas. Tú los conoces. Pero ASÍ DICE EL SEÑOR, hay una fuente abierta en la casa de Dios para la inmundicia y para el pecado, una fuente para que los pecadores se sumerjan bajo ella y pierdan toda mancha de culpabilidad.
134Señor, mañana en la noche vendremos a orar por los enfermos. Pudiera haber muchos aquí que se han reunido para esa hora. Ahora mismo deseamos empezar a acercarnos a Tí. Queremos que nuestros corazones sean rociados, no con las cenizas de becerras, sino con la Sangre de Jesús que quita nuestros pecados. No queremos que nuestra consciencia se cauterice, queremos venir al Dios vivo. Nos arrepentimos de nuestros pecados y de nuestras iniquidades.
135Padre, sin duda que hay pecadores aquí en esta noche, que no Te conocen, que tal vez no estén aquí mañana en la noche. Puede ser que ellos se hayan ido. Te rogamos Señor, que sea éste un mensaje de advertencia, que ellos sepan que Dios los has traído aquí con un propósito: Para llevarlos a Él.
136Escúchanos, Señor, nosotros solamente podemos hablar la Palabra. Ahora, que el Espíritu mezcle el Aceite con la Palabra, y que el sacrificio… Quizás haya cristianos aquí que hayan hecho lo malo y dicen: “Me da vergüenza levantarme e ir a ese altar”. Pero que ellos miren la cruz y vean la vergüenza que Él llevó: lo despojaron de Su ropa, y desnudo lo golpearon, lo colgaron de una cruz, y le alzaron entre los cielos y la tierra. Que puedan ellos mismos ser un sacrificio propio en esta noche, para sacrificar su propio orgullo y sus propios pensamientos. A sus miembros… Para estar bien con su Dios, que pasen adelante, se paren y le pidan a Dios que les perdone…
137Quita toda iniquidad de sus corazones, límpialos de todo pensamiento inmundo, de todo mal, de todo mal genio, del fumar, de la bebida, de cualquier vicio que tengan; ¡límpialos Señor! Saca la raíz de amargura para que mañana en la noche nos podamos parar como un gran grupo de personas unidas, esperando que el Espíritu Santo se derrame aquí y haga que los ciegos vean, que los sordos oigan, y que los cojos anden. Que el pecador se arrepienta de sus pecados, él o ella, y que pasen al frente en esta noche, y lo confiesen, para que mañana sean llevados a este río pequeño o a algún lado por aquí y sean bautizados. Concédelo, Padre. Escucha la oración de Tu siervo.
138Ahora, les pido a todos los que quieran ser recordados, que tienen iniquidad en su corazón… Primeramente voy a pedir, mientras Uds. oran (todos en oración), si hubiere uno aquí que aún no sea cristiano pero quiera llegar a serlo ahora, que esté dispuesto a rendirse ahora mismo, que Ud. apenas tenga un poquito de la Palabra mezclada en esto, esta noche, y un poco del Espíritu ha llegado a Ud. y le dice: “Hijo, si mueres sin Mí…”
139¡Oh, el diablo dice: “Tú no puedes vivir una vida cristiana! (¿Ven?) Bueno, tú—tú… ”Ése—ése sentir muy pequeño que Ud.— Ud. debería hacerlo, ¿se pondría de pie en esta noche y diría: Hermano Branham, ore por mí?” Póngase de pie y diga: “Me pongo de pie como testigo de que soy un pecador, y le pido a Dios misericordia”. ¿Quiere ponerse de pie mientras esperamos, en cualquier lado del edificio? No se avergüence. Dios le bendiga, señor. ¿Habrá otros? Dios le bendiga, señor. Correcto. Eso es… Permanezcan de pie por un momento. Dios le bendiga allá atrás, señorita. ¿Alguien más? Dios le bendiga, señorita. Eso está bien, pónganse de pie, por todo el edificio.
140Digan: “Hermano Branham, recuérdeme en oración, por favor. Yo soy un pecador. No conozco a Dios, pero Algo en mi corazón me dice que acabo de recibir suficiente Palabra en esta noche y un poquito del Espíritu ha entrado en mí. Pudiera ser el final de la tinaja, pero ahora yo voy a caminar. Voy a dar el paso aquí para hacer una confesión, para decir que estoy mal y que Dios tenga misericordia de mí. En algún momento quiero despertar de esta pesadilla a una vida que es—llena de gloria eterna”.
141¿Habrá otros que quieran dar el paso en este momento? Levanten sus… Simplemente levántese de su asiento y diga: “Ahora yo, siendo pecador, deseo pararme como un testigo”.
142Ahora les pido que si el—cualquiera de los cristianos que sienten un poco de reprensión, un poco de amargura, mientras éstos están de pie, para ser recordados en oración; le pido a Ud. que es cristiano, con iniquidad… No se avergüence, Dios lo sabe. Él le está hablando a su corazón. Quiere ponerse de pie y decir: “Dios, yo no me avergüenzo. Me avergüenzo de haber hecho eso”. [Espacio en blanco en la cinta—Ed.]…
143“Voy a ponerme de pie; para pedirte que me perdones. Yo quiero ser sanado. Quiero recibir el Espíritu Santo durante esta reunión. Quiero—una bendición de parte Tuya, y siento que mi corazón me reprende, de que estoy mal. Hice lo malo. Tomé algo. Dije algo. Yo—yo tengo iniquidad y voy a ponerme de pie debido a eso”. Póngase de pie ahora. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Eso está bien. Por todo el edificio. ¡Qué bueno! Párese y diga: “Yo tengo algo que quiero confesar que está mal”. Ud. no tiene que confesárselo a nosotros; confiéselo a Dios. Póngase de pie.
144Los demás, aquellos que sientan que hay algo en su corazón que lo alejaría de las bendiciones de Dios, algo que… Ésa cosita haría— pudiera detener a esta reunión entera. Eso pudiera impedir que esa mujer en la silla de ruedas sea sanada. Podría ayudar a este muchachito sentado aquí, que está lisiado, que camine.
145Ahora, mientras están de pie, me pregunto si Uds.… Yo sé que son sinceros. Sé que lo son. Y quiero orar por Uds. personalmente. No puedo hacer esto con mucha frecuencia, porque eso es en un servicio de sanidad. Quiero que salgan hacia acá y pasen por aquí por el lado de este altar, y párense allí por un momento, y déjenme orar con Uds., ¿quieren? Vengan ya. Salgan. Eso es. Cada uno de Uds., todos, pasen todos los que están de pie. Cualquiera que haya hecho algo malo, que tiene iniquidad en su corazón, o pecado sin confesar, salga.
146Aquí viene un muchacho inválido, moviendo su silla hacia acá. Ruego, Dios, con toda mi alma, corazón, y cuerpo, que ese hombre sea sanado de esa condición.
147Venga, pase hasta acá. ¡Eso es! Los demás cantemos ahora mientras… ellos vienen. Te necesito a cada hora, Señor misericordioso; Ninguna voz tierna como la Tuya Puede proporcionar paz. (¿No quieren levantarse ahora? Y Uds. que no se pusieron de pie, vengan.) …necesito, Oh Te necesito, ¡Te necesito a cada hora! Oh, bendíceme ahora, Salvador mío, ¡Vengo a Ti!
148Ahora, inclinemos nuestros rostros mientras lo tarareamos. [El Hermano Branham tararea—Ed.]
149Amigo penitente, quiero que venga ahora con todo lo que tenga. Ud. ha traído eso a la cruz. Yo soy… Como Su siervo, yo voy a decirle: ASÍ DICE EL SEÑOR, el que confiese sus pecados hallará misericordia; el que oculte su pecado, encubra su pecado no prosperará. El que pida por misericordia obtendrá misericordia.
150Algo le habló a Ud., y Ud. vino. Eso fue el Espíritu Santo. Ahora, yo quiero que Uds. le pidan a Él mientras…
151Yo creo que Uds. ya están perdonados. Seguro. Pecadores, sus pecados han desaparecido. Pues cuando Uds. se pusieron de pie, Uds. dieron un testimonio; Uds. se pararon por Jesús; Él se parará por Uds. “Al que me confesare delante de los hombres, Yo le confesaré delante de Mi Padre y de los santos Ángeles”. ¡Esas Palabras no pueden fallar! Son las Palabras de Dios. Jesús se está parando por Uds. en la Presencia del Padre ahora. Sus pecados están bajo la Sangre.
152Ahora, mientras oramos juntos, quiero que todos los cristianos que estén en condiciones de orar, oren con nosotros ahora.
153Bendito Señor, aquí en esta noche está de pie un grupo de gente, que siente que están mal. Algunos de ellos jamás te habían aceptado como su Salvador hasta esta noche. Pero ellos están de pie porque ellos—ellos quieren aceptarte. Ellos quieren que Tú seas misericordioso con ellos. Y ahora, conforme a Tu Palabra, Tú dijiste: “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere primero”. Entonces Dios le ha dado estas almas a Cristo en esta noche como regalos de amor. “Nadie puede arrebatarlos de Mi mano, porque no hay nadie tan grande como Mi Padre”. Ahora, ellos son Tuyos. “El que oye Mis Palabras y cree al que me envió, tiene Vida Eterna, y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida”.
154Señor, ellos eran Tuyos cuando les hablaste; eran Tuyos antes de la fundación del mudo. Y en esta noche, la red del Evangelio los ha atraído hacia Tí. Ellos son Tuyos. ¡Oh, Señor, cuida de ellos! Los ponemos en Tus manos; tiernamente, Señor, sé misericordioso.
155Y aquí están algunos de Tus hijos que tienen iniquidad en sus corazones, o que han hecho algo, han dicho algo que estuvo mal. Y quizás al escuchar mi testimonio en esta noche de que yo hice algo malo y tuve que enmendarlo, ellos vienen también, Señor. Permite que el Dios que pasó en aquel pequeño torbellino, permite que Él pase sobre cada corazón aquí en esta noche, expulsando de ellos la iniquidad, lavándolos en la Sangre del Cordero, renovando su fe y su espíritu al gran compañerismo del Espíritu Santo. Concédelo, Señor. ¡Ellos son Tuyos! Ellos están parados aquí arrepentidos, haciendo una plena confesión delante de esta audiencia de personas, de que ellos han estado mal, y ¡quieren estar bien! Y Tú dijiste: “¡El que a Mí viene, no le echo fuera!”. Nosotros sabemos que Tú estás aquí, Señor, y lo harás.
156Ahora, mientras estamos esperando y ellos tienen sus rostros inclinados, me pregunto ¿cuántos aquí aún no han recibido el Espíritu Santo, y quisieran ser recordados en oración para recibir el Espíritu Santo? Levanten la mano. Dios les bendiga. Hay un altar, creo yo, hacia la derecha. Hay un altar preparado aquí mismo. Les pido a éstos que están de pie aquí ahora, algunos de Uds. allí con el muchacho que tiene la silla de ruedas, vengan acá hasta este altar, aquí a mi derecha. Vamos a verlos allí dentro de unos momentos. Den la vuelta por allá.
157Voy a pedirle a Uds. que no tienen el bautismo del Espíritu Santo, y quisieran recibir el Espíritu Santo, este es el momento para comenzar. Uds. que están aquí en el campamento; Uds. están aquí en el tiempo preciso para recibirlo. ¡Uds. saben que nadie estará en el rapto sin el Espíritu Santo! Estarán allí las vírgenes durmiente que no… Los otros muertos no volvieron a vivir por mil años. ¡Así es! Salgan por este lado, amigos míos. Así es, papá. Todos Uds., pasen por aquí.
158Tomen… Joven, empuja allí a ese muchacho en la silla, por favor, hasta acá. Derecho por acá, todos Uds., por favor, vengan y pasen por aquí ahora. Sólo para juntarse aquí y darle una palabrita de agradecimiento a Dios por lo que Él ha hecho por Uds.… Vengan en esta dirección.
159Ahora, Uds. que desean el bautismo del Espíritu Santo, ¿quisieran pasar también? Vengan hasta acá. Pónganse de pie y digan: “Yo—yo estoy—yo estoy hablando en serio, Hermano Branham. Soy sincero con Dios. Tengo un poquito de la Palabra en mi corazón esta noche, y un poquito del Espíritu que me dice, que si mezclo esta promesa de Dios con el Espíritu que me está diciendo que puedo recibir el Espíritu Santo en esta noche, yo vengo a recibirlo”.
160¿Hay suficiente Espíritu en Ud. que le diga que Dios lo hará por Ud. esta noche? Si es así, levante la mano, si Ud. cree que tiene suficiente valor, si hay suficiente convicción del Espíritu Santo, Espíritu, diciéndole que esta noche Ud. puede recibir el bautismo. Si es así, suba acá y tengamos una palabra de oración, y pase por aquí de manera que podamos imponerle las manos y orar. ¿No quiere Ud. venir? Si Ud. en verdad lo quiere, venga ahora.
161Correcto. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, ¡porque ellos serán saciados!”. Así lo dice la Biblia. Dios no puede fallar a Sus Palabras. ¿Qué están haciendo Uds. ahora? Uds. están haciendo preparativos. ¿Por cuánto tiempo han buscado el Espíritu Santo? Por mucho tiempo. Uds. han buscado el Espíritu Santo por mucho tiempo. Y ahora, Él está aquí esta noche. ¿Qué sucedió? Tal vez Ud. estaba abatido y a punto de darse por vencido. Pero ¿qué ha sucedido?
162Quiero que algunos de los ministros que están cooperando, por favor, vayan con éstas personas aquí a instruirlos cómo—cómo orar y darle gracias a Dios. Algunos ministros aquí que conocen a Dios, cualquiera de Uds. hermanos que conocen a Dios, vayan allí; cuatro, cinco de Uds., vayan allá, y algunos de Uds. párense por aquí con éstos que están aquí. Vamos a orar por ellos.
163¿Cuántos de Uds. aquí en el edificio son ministros del Evangelio? Levanten la mano. Ministros del Evangelio. No estamos cuestionando su denominación, los queremos aquí.
164Vengan aquí, todos Uds. ministros. Los necesitamos aquí. ¡Éste es el momento! Todos Uds. Elías, ¡vengan aquí! Aquí está la gente que ha mezclado el aceite con la harina. Ellos están aquí para recibir. Están aquí para recibirlo. Vengamos y mostremos que tenemos ¡ASÍ DICE EL SENOR!
165¿Creen Uds. que el Espíritu Santo es para Uds. hoy? ¿Qué dijo Pedro el día de Pentecostés? Cuando ellos dijeron: “Varones y hermanos, ¿qué debemos hacer?”, él dijo: “Arrepentíos cada uno de vosotros y bautícese en el Nombre de Jesucristo para la remisión de pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo, porque para vosotros es la promesa y para vuestros hijos, y para los que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. ¿Es correcto eso? Entonces aquí están Uds. ¿Qué hacían ellos en los tiempos Bíblicos? Les imponían las manos.
166Ahora, vamos a orar por estas personas. Todos Uds. ministros, párense cerca y oren. Luego los llevaremos al altar, y allí, ellos van a recibir el Espíritu Santo, ¡cada uno de ellos! ¿Creen Uds. eso? Habrá seis noches de servicios. No se levante de estar arrodillado hasta que el Espíritu Santo le haya bautizado, entonces habrá un avivamiento que estallará aquí. No… ¡Sea verdaderamente sincero! Ahora venimos para entrar en desesperación. Vamos hacer esto. ¡Dios lo prometió, y el diablo no va privarnos de ello! Vamos a quedarnos aquí hasta que suceda. Correcto.
167Ahora, inclinemos nuestros rostros. Todos Uds. los cristianos oren por éstos aquí ahora, que están buscando el Espíritu Santo, Uds. los ministros por los lados.
168Padre, éstos que están aquí ya son cristianos declarados. Pero ellos leen en la Biblia que sólo aquellos quienes tienen aceite en sus lámparas entraron a la cena de las bodas. Y ellos vienen en esta noche para recibir el Aceite. Hace unos minutos ellos pudieron ver cómo es que al tener ya la Harina en la tinaja, ¡había que mezclar el Espíritu ahí con eso! Ellos vinieron para un sacrificio propio, para sentir los fuegos calientes y ardientes del bautismo del Espíritu Santo, que encenderá la cruz de Cristo en sus corazones, y los llenará de poder y gloria, y del bautismo del Espíritu Santo. ¡Concédelo, Señor!
169Ministros de Dios ungidos están parados al lado de ellos. Estamos aquí, Señor, para orar la oración de fe. Queremos ver que un gran avivamiento estalle en esta comunidad y por aquí, ¡que haga de cada iglesia una llama ardiente!
170Y hemos venido esta noche a Tí, Señor nuestro Dios. Creemos que Tú no nos rechazarás. Que cada uno de éstos, desde este muchachito y muchachita, hasta el más viejo, reciban el Espíritu Santo. Y como dijo Cristo es los días pasados, como Sus siervos, nosotros decimos ahora: “Recibid el Espíritu Santo”. ¡Sopla sobre ellos, Señor, el Espíritu de Vida! Que ellos vayan ahora y reciban el Espíritu Santo.
171Ahora vayan hacia la derecha. Cada uno de Uds. que está buscando el Espíritu Santo, vayan por aquí. Ministros los acompañarán para que vayan allá y quédense ahí hasta que el Espíritu Santo venga. Quiero lidiar con el resto de la congregación por un momento. No habrá oración por los enfermos, recuerden eso. Vamos a comenzar las cosas correctamente, entonces nos va ir bien. ¡Va a ser cuestión de si hay algo malo, queremos corregirlo! Amén.
172Vayan de este lado, para allá. Ministros, Uds. instructores, vayan con ellos ahora, eso—no… ¡Propónganse en su corazón que Uds. no se van a levantar de sus rodillas aunque tome, desde ahora hasta el sábado en la noche! “¿Cuánto tiempo esperaré?” Hasta que seáis investidos. “¿Cuánto tiempo es hasta?”. Hasta que lo reciban.
173¿Cuántos instructores hay en el edificio que trabajan… hombres o mujeres, levanten las manos, que quisieran ir con estas personas? Dios te bendiga, Hermana Rosella. Muy bien, ¿quieren ir con ellos? ¿Hay alguien más aquí, un buen instructor que quisiera estar presente cuando el Espíritu Santo llene a alguien? ¿Le gustaría a Ud. hacerlo? Cualquiera de Uds. mujeres, cualquiera de Uds. hombres. Uds. las mujeres vayan a las mujeres, Uds. los hombres vayan al lado de los hombres. ¡Párense allí y sean sinceros! ¡Denle duro al diablo y derrótenlo! Él es una persona derrotada. ¿Creen Uds. eso? Él es sólo un gran fanfarrón. Él no tiene derechos legales sobre nosotros. Nosotros somos hijos libres, nacidos del Espíritu de Dios. Tenemos derecho a esto. Es la herencia de Dios, y nosotros lo creemos.
174¿Hay otro aquí que sea pecador y nunca haya pasado al frente? Quiere levantar la mano y decir: “Hermano Branham, recuérdeme. Yo ni siquiera tuve el valor para pasar. Pero ore por mí para que Dios ponga tal convicción sobre mí que yo venga la próxima vez. Ore que Dios libre mi vida, que no tenga accidentes ni nada en esta noche, para que yo pueda volver aquí mañana en la noche”. Levante su mano. Cualquier persona que tenga iniquidad en su corazón por lo cual no pasó, levante la mano.
175Sean sinceros al respecto. Levante su mano y diga: “Ore por mí, Hermano Branham”. ¿Cuántos están enfermos y afligidos? Levanten la mano y digan: “Yo voy. Quiero que oren por mí. Yo quiero estar bien”.
176Muy bien. Confiesen todas sus faltas ahora. Tienen desde hoy hasta mañana en—mañana en la noche como a esta hora. Yo creo que Dios va a obrar más sanidades aquí, que lo que ha hecho en este país. Yo lo creo. ¡Amén! El Señor les bendiga.
177Muy bien. Pongámonos de pie ahora mientras cantamos. Te necesito a cada hora, Más…
178Amado Dios, en el Nombre de Jesús, oro por estos pañuelos, que tú les des, Oh Señor, gran poder, y sanes al—a quienes éstos pertenecen… Te lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.
179Muy bien. Hermano Sullivan, venga acá. ¿Quiere despedir a su audiencia ahora? Oh, te necesito, …Que el Señor les bendiga ahora…