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~ VIVIENDO, MURIENDO, ENTERRADO, LEVANTANDOSE Y VINIENDO ~
1Es más allá de cualquier cosa que podríamos expresar en lenguaje humano de cómo nuestros corazones se sienten hoy mientras nosotros nos reunimos aquí en esta más solemne y sagrada mañana. Esta mañana representa el tiempo cuando nuestra religión fue hecha real, porque eso fue el levantamiento de nuevo de Tu precioso Hijo que vino a redimir a toda la raza humana. Y estamos aquí en esta mañana en celebración de ese gran triunfo supremo, Señor, que nos hizo más que vencedores de la muerte, el infierno, y la tumba. Y Te damos gracias por eso, que después de todos estos años que han pasado, aún podamos reunirnos muy temprano en la mañana, en esta mañana de Pascua para adorarle, porque creemos que Él vendrá de nuevo.
2Y oramos que perdones todos nuestros pecados y todas nuestras transgresiones que están anotadas en contra nuestra, así como humildemente confesamos nuestros errores, y aceptamos Su expiación por nuestro pecado. Sana la enfermedad que está en nuestro medio Señor. Ayúdanos mientras leemos Tu Santa Palabra, que es el fundamento de todas las verdades que has dejado para que vivamos por ellas y creamos.
3Y oramos no sólo por este grupo que está aquí reunido, sino por todo alrededor del mundo, porque estamos buscando con ojos y corazones expectantes por Su retorno. Nos paramos hoy en la oscuridad, en un caos, que en cualquier momento que algún fanático puede enojarse de algo y presionar un botón y el mundo entero podría explotar en pedazos. Y como dijeron las autoridades, que la guerra sólo duraría unas cuantas horas, y si eso sucediera de nuevo. ¡Oh! Y estamos parados hoy al borde de otra guerra. Entonces, la iglesia está parada en los momentos, de la más gloriosa resurrección, porque seremos llevados junto con los santos que están durmiendo para encontrar al Señor en el aire y estar para siempre con Él.
4Hemos venido a adorarte, Señor. Y recíbenos hoy. Bendice la lectura de Tu Palabra, los cantos, la predicación del evangelio, recibe las oraciones de los penitentes. Oye la oración por los enfermos, y toma la Gloria para Ti mismo, porque Te lo pedimos humildemente en el Nombre de Jesús Tu hijo, Amén.
5Para Uds. a quienes les gustaría tomar donde leeremos en la Escritura en esta mañana…
6Y estamos apenados de saber que no tenemos suficientes asientos para este grupo tan fino de gente, quienes han venido muy de mañana, para adorar con nosotros de diferentes iglesias y de diferentes estados, y aun de diferentes naciones, se han reunido aquí en esta mañana en el tabernáculo para esta gran gloriosa adoración del Señor.
7Yo deseo que volteen al libro de los Salmos, Salmos capítulo 22. Yo sé que es un lugar inusual para leer para un servicio de Pascua, pero Dios es inusual.
8Y ahora, después de este servicio, terminaremos como en una hora para que Ud. pueda ir y desayunar. Y luego el servicio de escuela dominical comenzará a las nueve treinta y luego inmediatamente después del servicio de la escuela dominical habrá un servicio bautismal aquí en el baptisterio. Y en esta tarde como a las seis serán repartidas las tarjetas de oración para un culto de sanidad para esta noche. Y si Ud. tiene algún amado que está enfermo y necesitado, recuerde traerlo en esta noche, porque ésta será la última vez que podamos tener esto por un tiempo. Estoy partiendo a las cinco de la mañana para Los Angeles y la Costa Occidental para una serie de cultos.
9Ahora en Salmos 22, leamos: “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado? ¿Por qué estas tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor? Dios mío, clamo de día, y no respondes; y de noche, y no hay para mi reposo. Pero Tú eres Santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel. En Ti esperaron nuestros padres; esperaron y Tú los libraste. Clamaron a Ti y fueron librados; confiaron en Ti, y no fueron avergonzados. Mas yo soy gusano y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. Todos los que me ven me escarnecen; estiran la boca, menean la cabeza diciendo: Se encomendó a Jehová; líbrele Él, sálvele, puesto que en él se complacía. Pero Tú eres el que me sacó del vientre; el que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre. Sobre Ti fui echado desde antes de nacer; desde el vientre de mi madre, Tú eres mi Dios. No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude. Me han rodeado muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado. Abrieron sobre mí su boca como león rapaz y rugiente. He sido derramado como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron; mi corazón fue como cera, derritiéndose en medio de mis entrañas. Como un tiesto se secó mi vigor, mi lengua se pegó a mi paladar, y me has puesto en el polvo de la muerte. Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrillas de malignos; horadaron mis manos y mis pies. Contar puedo todos mis huesos; entre tanto ellos me miran, y me observan. Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Más Tú, Jehová, no te alejes; fortaleza mía, apresúrate a socorrerme. Libra de la espada mi alma, del poder del perro mi vida. Sálvame de la boca del león, y líbrame de los cuernos de los búfalos. Anunciaré Tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación Te alabaré. Los que teméis a Jehová, alabadle; glorificadle, descendencia toda de Jacob, y temedle vosotros, descendencia toda de Israel. Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido, ni de él escondió su rostro; sino que cuando clamó a Él, le oyó. De Ti será mi alabanza en la gran congregación; mis votos pagaré delante de los que le temen. Comerán los humildes, y serán saciados; alabarán a Jehová los que le buscan; vivirá vuestro corazón para siempre. Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra, y todas las familias de las naciones adoraran delante de Ti. Porque de Jehová es el Reino, y Él regirá las naciones. Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra; se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo, aún el que no puede conservar la vida a su propia alma. La posteridad le servirá; esto será contado de Jehová hasta la postrera generación .Vendrán y anunciarán su justicia; a pueblo no nacido aún, anunciarán que Él hizo esto.”
10Que el Señor agregue Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra. Quiero tomar en esta mañana para esta ocasión cinco palabras, y alrededor de esas cinco palabras tratar de expresar lo que está en mi corazón para Uds. adoradores en esta mañana. Quiero esas cinco palabras: “Viviendo, Muriendo, Enterrado, Levantándose, Viniendo”.
11Yo creo que el poeta expresó bien en el canto lo que yo quiero decir, cuando escribió este canto: Viviendo, Él me amó. Muriendo, Él me salvó, Enterrado, Él se llevó mis pecados lejos, Levantándose, Él justificó libremente para siempre Algún día Él vendrá. ¡Oh, glorioso día!
12Nunca hubo una vida que fue vivida como la suya, porque Él era Dios manifestado en la carne cuando Él nació. Él era la expresión de lo que Dios el Padre es. Y Dios el Padre siendo amor, entonces Jesús era la completa expresión de amor. Él era amor desde la primera vez desde que Sus pequeñas manos de bebé tocaron las bonitas mejillas de Su madre. Él era amor.
13Y yo creo hoy que eso es donde muchos están fallando, en reconocer que Él era amor. “Dios es amor, y aquellos que aman son nacidos de Dios”.
14“Dios amó tanto al mundo, eso es a los que no se puede amar, que Él dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquél que en Él cree, no se pierda, sino tenga Vida Eterna”.
15Él expresó Su amor cuando Él estuvo sobre la tierra, en muchas maneras diferentes, indiscutiblemente Él fue la criatura más piadosa que alguna vez vivió. Y yo creo que Él en Su vida aquí estaba expresando a Dios. Y la única manera que Dios podía ser expresado a la gente es a través del amor.
16Y bien hizo Él cuando cogió a una de las mujeres más despreciables en Su día, quizás. Ellos la encontraron culpable, no había otra manera, cuando ella fue encontrada en adulterio. Y la trajeron ante Él, y dijeron, “¿Qué dices que hagamos con ella?”.
17Y cuando Él se volteó a ella y dijo: “Yo no te condeno, vete y no peques más”. En lugar de arrojarla a las calles, para ser presa de un montón de lobos sobre ella para apedrearla y quitarle su vida, Su tierno, amable y amante corazón se inclinó muy abajo hacia el pecado en donde ella estaba, y dijo: “Yo no te condeno. Sólo vete y no peques más”.
18Y cuando Él estaba en su camino hacia la tumba de Lázaro, yo creo que fue otra gran ocasión en que Él expresó lo que es Dios al ser humano. No únicamente es Él un Dios que puede perdonar al pecado más bajo que pudiera ser cometido, y tomar la culpa y hacerlos sin culpa, por Su amor perdonador. Pero después de que la muerte nos ha puesto en silencio, Él aún se interesa por nosotros. Yo creo que Él expresó bien eso en el camino con Marta y María, cuando Él vino a la casa a donde la muerte había cortado la vida de una persona amada. Y en Su camino hacia la tumba, aún siendo Dios, sabía que Él lo levantaría de la muerte, sabía que eso se le había dicho, que en Su misma Palabra estaba el poder para levantarlo de la tumba; aún así, cuando Él vio llorando a María y Marta y a los que amaban a Lázaro, la Biblia dice que Él lloró. ¿Qué fue éso? ¡Su gran amante corazón! Cuando vio eso, sabiendo que Sus amigos estaban en problemas, Él se sintió como ellos.
19Estoy tan feliz de saber que Él puede ser encontrado entre los que tienen su corazón quebrantado. Y en nuestras penas Él no es uno que nos abandonaría. Él se para con nosotros cuando todo ha fallado, y las últimas esperanzas de alcance terrenal ha llegado a su fin, Él aún es Dios y Él nos ama. Él era la expresión de Dios.
20Y oh, yo realmente creo que Él anhela que Su pueblo sea tan ungido con Su Espíritu, que podríamos ir uno al otro en pruebas y problemas, y expresar Su compasión, cuando eso se derrama en los corazones que han sido nacidos de Su Espíritu, para reflejar en la iglesia el amor del Dios vivo, eso expresó bien, lo que Él dijo, o lo que dijo el poeta: “Viviendo, Él me amó”.
21Y mostró lo que Él hizo a toda la raza humana, como Dios se representó a sí mismo en Jesucristo. Él expresó Su opinión a la raza humana para perdonar y amar a aquellos quienes no merecían el amor. Y yo me pregunto en esta mañana de Pascua, cuánto fallamos en ésto. Podríamos amar a aquéllos que nos aman, pero Él amó a aquéllos que no Lo amaban.
22Él fue la más grande, y primera representación del amor que alguna vez tocó la tierra, y fue despreciado por aquéllos quienes vivieron sobre la tierra, a los cuales Él amó. Ningún hombre podría jamás amar como Él. Y ningún hombre fue tan odiado como Él. Ellos lo odiaron y lo despreciaron y lo rechazaron, pero eso no detuvo Su amor. Ellos se rieron cuando Él estaba colgado sobre la cruz, después de esa vida que Él había vivido y que no había hecho nada más que buenas cosas, perdonando al culpable, sanando a los enfermos, y haciendo cosas que eran buenas. Cuando Él respiró por última vez sobre la cruz, con el vulgar y grotesco escupo de ellos en Su rostro sagrado, Él clamó con un corazón lleno de amor: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”.
23Él podía entender. Siendo Dios, Él entiende. Por eso nos pudo amar cuando nosotros no lo merecíamos, porque Él es Dios y Él entiende: “Viviendo, Él me amó”, nunca existió una vida como esa, porque era el amor de Dios expresado.
24Muriendo Él me salvó. Una muerte, cuando en el Jardín del Edén, Dios, Jehová requería…La pena del pecado es muerte, y no podía haber ningún cambio. No podía haber ninguna otra manera que fuera hecho. Porque Dios es Supremo, y Él es infinito, y Él es el Juez de todos los cielos y la tierra. Y la pena del pecado es muerte, y no había nadie que pudiera pagar esta pena por otro. Porque cualquier hombre aunque pudiera morir por otro, pero, para empezar él era culpable. No había nadie de nosotros que pudiera ayudar al otro porque todos éramos culpables: “Nacimos en pecado, formados en iniquidad, venimos al mundo hablando mentiras”. Y no había un rayo de esperanza en ninguna parte. Estábamos condenados a muerte por Dios, y cada criatura que aun se movió sobre la tierra estaba bajo esta gran condenación. Podrían levantarse hombres justos y hacer grandes cosas, pero para comenzar eran pecadores.
25Había sólo una manera para que eso fuera pagado, y eso fue la muerte de Dios mismo. Entonces Dios, siendo un Espíritu, no podía morir, pero Él descendió en un cuerpo de carne y se expresó a sí Mismo en una vida de amor para tomar toda esa bondad que Él era, y darla voluntariamente como un sacrificio Supremo, para que Él pudiera tomar la culpa del culpable. Todos nosotros siendo pecadores, y no había una manera en el mundo para que fuéramos salvos. Él vino no únicamente para ser visto sobre la tierra, sino que Él vino a morir como un sacrificio.
26Abel lo expresó cuando él ofreció a Dios un sacrificio más excelente que Caín, cuando él trajo ese pequeño cordero con una rama de la vid envuelta alrededor de su cuello para llevarlo a una roca. Allí estaba ese pequeño animalito sobre la roca, su barbilla tirada hacia atrás, y con una roca, golpeado en su pequeño cuello, y quejándose y muriendo, y la sangre brotando hacia fuera, este pequeño blanco animalito fue bañado con sangre. Abel expresó al Calvario allí.
27Cuando el Cordero de Dios, inmolado desde la fundación de mundo, vino a tomar el lugar de los pecadores culpables, y fue maltratado y herido y burlado y se le hizo mofa, y murió una muerte que ninguna criatura podría morir excepto Dios mismo, y Sus rizos sangrantes colgando de Sus hombros, goteando hacia el suelo, expresó que cosa tan horrible es el pecado, cuando Él tuvo que morir para redimir al hombre de una vida de pecado. Nada podía morir así. Nada podía soportar esa muerte. Se dice que: “Cuando horadaron Su costado, de allí salió sangre y agua”.
28Yo estaba hablando hace un tiempo con alguien acerca de esto, y fue un científico que dijo: “Hay únicamente una manera que eso pudiera haber sucedido, y no fue a causa de la lanza romana que Él murió; tampoco fue la pérdida de Sangre por la cual Él murió, porque aún había Sangre en Su cuerpo. La causa que Él murió no fue la lanza romana o los clavos que clavaron en Sus manos, o la corona espinosa que colocaron en Su cabeza. Pero porque Él murió de pena, porque Él vino a los Suyos y los Suyos no lo recibieron. Él murió de un corazón quebrantado. Cuando Él supo que las mismas criaturas de tiempo, por las que Él moriría para redimirlas, habían escupido en Su cara, y que Él fue rechazado de los hombres”
29Ochocientos años antes de que sucediera, David clamó con la misma voz que Él clamó en el Calvario: “Mi Dios, ¿por qué me has desamparado?”.
30Que cosa tan horrible hace el pecado; separa al hombre de Dios. Y Él fue la Ofrenda de pecado que tuvo que ser ofrecida por nuestros pecados. Y Él fue separado de la Presencia de Dios, el pecado lo había separado. Dios colocó nuestros pecados sobre Él, y Él fue separado de Dios, y eso es porque Él clamó: “¿Por qué me has desamparado?” Porque Él fue desamparado, y había tomado este lugar y vio a Su pueblo, al cual Él venía para ser su Salvador y ofrecerles Vida, ellos lo rechazaron. Y eso Le dolió tanto, al punto que Él estuvo tan quebrantado del corazón que la Sangre y el agua, y la química de Su cuerpo, se separaron.
31El hombre nunca sabrá lo que eso fue, ésa es la razón que no podía haber alguien más que pudiera morir así. No me interesa cuanto Ud. pudiera ser atormentado, cuanto ellos pudieran poner sus pies en esposas, o ser cortado en pedazos, o quemado por pedazos, Ud. no podía morir esa muerte porque su hechura no es así. Él tenía que ser Dios, Él tenía que ser más que el hombre en la hechura, Dios murió. Él murió de un corazón partido, con tal dolor por el mundo, hasta que la reacción química que aconteció en Su cuerpo no acontecería en Ud. Usted no puede sufrir así. No hay forma para que tenga ese tipo de dolor. Así que sólo uno podía hacerlo, y Él lo hizo.
32Allí estaba colgada, esa vida preciosa que no conocía nada sino el amor y hacer el bien, colgado allí entre los cielos y la tierra, levantado allí, completamente desnudo, avergonzado…Piense, como Ud. estaría, totalmente desnudo; Ud. no conocería la vergüenza a lo que Dios tuvo al estar allí colgado. Yo sé que en el crucifijo le tienen una pequeña prenda, como que tienen alrededor de Él, pero ellos nunca hicieron eso; eso solamente fue puesto por el artista allí. Ellos le quitaron Su ropa. Él tenía una vestidura, y ellos la partieron e hicieron apuestas por ella. Él estaba avergonzado hasta lo máximo. Aun, siendo Dios, Él tuvo que soportarlo, y pecadores escupieron sobre Su rostro. Aun así, siendo el – las mismas profundidades de misericordia, tenía que morir ante el público, totalmente desnudo. Tal efecto tuvo en Él, que eso separó el agua y la Sangre. No hay duda…pienso lo que el poeta expresó cuando él dijo: “Entre rocas quebradas y cielos oscuros, mi Salvador inclinó Su cabeza y murió, pero el velo abierto reveló el camino a los gozos celestiales y el día interminable”.
33Seguro, Él tuvo que hacerlo. El velo colgó entre el hombre y Dios, y ese velo abierto reveló el camino a los gozos del cielo y al día interminable. El Calvario quiere decir algo, quiere decir más que lo que nosotros podemos expresar. Por cierto. “Viviendo, Él me amó. Muriendo, Él me salvó. Enterrado, Él llevó mis pecados muy lejos”.
34Ha sido condenado ahora, el pecado ya no tiene más poder. Cuando Él clamó en la cruz: “Está consumado”, el pecado murió Ahora está muerto. Se ha terminado, no tiene poder, no tiene vida. Piensen en eso, pueblo de Dios. Ese pecado, del enemigo hacia los seres humanos, está muerto y sin vida; no tiene más efecto. No puede. Cuando el sol apagó su visión, las estrellas no brillaban, la tierra se tornó negra, todo estaba siendo redimido.
35Ahora está muerto, está enterrado, está sin vida. No tiene más vida en ello, entonces eso debe ser enterrado. ¿Qué fue enterrado? El cuerpo de Dios fue enterrado, porque ello fue la ofrenda del pecado. Fue el Cordero sacrificado; fue quemado por los fuegos de la iniquidad. Ese Cordero sin pecado, que no cometió pecado, Ese Dios que no hizo nada equivocado, Su Vida había sido dada, y allí colgaba la ofrenda del pecado: “Enterrado, Él llevó mis pecados muy lejos”. Él debió ser enterrado. El cuerpo, la ofrenda del pecado, debía ser enterrado.
36Por eso muchos, después de un momento, caminarán uno por uno a este estanque para ser bautizados en el Nombre de Jesucristo. ¿Por qué? Algo ha acontecido. Ese Espíritu que salió de ese cuerpo, cuando Él clamó: “Está consumado”, Él ha condenado al pecado en nuestros cuerpos. Y nosotros debemos enterrarlo para no recordarlo ya más. Yo estoy contento de que así sea.
37Cuando algo es enterrado, es escondido, está fuera de la vista: “Y enterrado, Él llevó mis pecados muy lejos”. Dios no puede ver más nuestros pecados, porque ellos están enterrados. ¿Dónde están enterrados? En el Mar del Olvido. Piense en un Mar del Olvido. Dios no puede recordarlos más, porque ellos están muertos y enterrados. Ni siquiera pueden ser recordados. Ellos están fuera de la memoria de Dios.
38Él también estuvo en este “entierro”, Él fue representado, en el Antiguo Testamento… Ellos tenían dos…ellos tenían una ofrenda de pecado en la limpieza del Santuario. Y en esa ofrenda del pecado era donde ellos tomaban dos machos cabríos, y mataban a un macho cabrío, y el otro macho cabrío tenía los pecados que eran colocados sobre el macho cabrío muerto, eran puestos sobre el macho cabrío vivo.
39Recuerde, Jesús era una Oveja. Él era un Cordero, pero en este caso Él se convirtió en un macho cabrío; Él era justicia porque Él era Dios, la Oveja. Pero Él se convirtió en un macho cabrío, pecado, para que Él pudiera ser la ofrenda de pecado por mí y Ud., de una Oveja a un macho cabrío.
40Y Jesús fue representado en ambos animales, en esos dos chivos, porque uno murió por la expiación; el segundo, los pecados de la expiación fueron puestos sobre el macho cabrío expiatorio, y ese macho cabrío tomó los pecados del pueblo y se fue lejos hacia el desierto para llevar los pecados del pueblo. ¿Qué era eso? Fue la muerte y el entierro de nuestro Señor Jesús. Muriendo…“Viviendo, Él me amó. Muriendo, Él me salvó. Enterrado, Él llevó mis pecados muy lejos”. Él tuvo los pecados de la gente sobre sí mismo, y los llevó hacia lo más bajo del Hades. Él fue la Ofrenda del pecado. Él tenía los pecados de la gente. Él murió por ellos. Y también los pecados fueron colocados sobre Él, y Él tomó nuestros pecados muy lejos, tan lejos que así Dios no podría verlos más. Piense en eso. Oh, la iglesia podría clamar, “Aleluya” por tal Salvador.
41No únicamente son nuestros pecados perdonados, pero ellos están enterrados en el Mar del Olvido para nunca más ser recordados. “Enterrado, Él llevó nuestros pecados muy lejos”. Ellos no pueden ser recordados ya más, porque desaparecieron. Ellos están fuera de la vista de Dios, ellos están paralizados, están divorciados, están alejados. Dios ya no los recuerda más. ¿Qué? La iglesia debería regocijarse en esta mañana, el saber que nuestros pecados ya no serán más recordados. Ellos son puestos en el Mar del Olvido, dentro de la tumba más allá de cualquier resurrección. Ellos están muertos para siempre, y son olvidados. Ellos están como si nunca hubieran sucedido. “Muriendo, Él me salvó, pero enterrado, Él llevó mis pecados muy lejos”. Él los cargó tan lejos que ellos fueron hacia el Mar del Olvido. Oh, sabemos que esas cosas las creemos totalmente entre nosotros, y ellas son completamente la verdad. Ellas son la verdad de Dios. Y todas esas grandes cosas fueron más allá de la expresión humana. Nosotros no podemos expresar nuestra gratitud por tales cosas.
42Pero oh, esa Pascua. “Levantándose, Él justificó libremente para siempre.” “Viviendo Él me amó, muriendo Él me salvó. Enterrado, Él llevó mis pecados muy lejos, (eso estuvo bien) pero levantándose, Él me justificó”...
43¿Cuál era ese levantamiento? Era el recibo de Dios, que la cuenta había sido pagada. “Levantándose Él me justificó libremente para siempre”. Oh, que Salvador; levantándose. ¿Qué había hecho Dios? Un hombre puede sufrir, un hombre puede morir, un hombre puede ser enterrado. Pero la Pascua fue la más grande de todas ellas, porque era el sello de Dios, “Mis leyes han sido cumplidas, mi requisito ha sido cumplido por Él”. Él lo levantó de entre los muertos. ”Levantándose, Él me justificó libremente para siempre.” Bendito sea Su Santo Nombre.
44No es extraño que nos emocionemos. No me extraña por qué el corazón humano no puede contenerlo. Oh, con nuestra fe conquistadora podemos pararnos más allá y decir: “Somos justificados para siempre, libremente” porque Él murió y fue enterrado, y Dios lo levantó de nuevo en la mañana de Pascua. Entonces, Dios mostró que eso fue aceptado, todas las cosas que Él hizo. Todo fue pagado libremente, Ud. puede irse libre ahora. “Levantándose, Él me justificó libremente para siempre”. Oh, nadie, nunca podrán saber, nunca podrán pensar, de ese gran día cuando Él resucitó; y los Ángeles lo vieron; en los cielos de los cielos los ángeles cantaron las alabanzas de Dios, y se regocijaron mientras los santos del Antiguo Testamento se levantaron en el paraíso gritando, “Aleluya”. “Levantándose, Él justificó”. Los cielos se estremecieron, la tierra se estremeció, el paraíso se estremeció, el infierno se estremeció cuando Esa grandiosa voz salió, desde la tumba Él se levantó. “Levantándose Él me justificó libremente para siempre”. Oh, que cosa.
45Y los santos que se mueren en Él pueden cantar esto, cuando nosotros miramos esa sublime gracia allí, lo que Él vio, el sello de aprobación de Dios. “Todavía un poco y el mundo no me verá más, pero Uds. me verán, porque Yo me levantaré de los muertos y estaré con Uds., aun en Uds., hasta el fin del mundo; como una confirmación, como prueba de que lo que Dios dijo es verdad, y de lo que Yo digo es la verdad”. Jesús dijo: “Yo vendré en la forma del Espíritu Santo, habitaré en Uds., y viviré con Uds. para siempre”. Entonces los santos que tienen esa esperanza de resurrección en sus corazones pueden cantar esto: “En esa brillante y despejada mañana Cuando los muertos en Cristo se levanten, Y la Gloria de Su resurrección compartiremos, Cuando Sus elegidos se reúnan en Su hogar más allá del cielo, (con una perfecta seguridad, con el sello de Dios, con un recibo escrito de Dios mismo) Cuando allá se pase lista, allí estaré.” Oh, no me extraña que dijieron: “Viviendo, Él me amó. Muriendo, Él me salvó. Enterrado, Él llevó mis pecados muy lejos. (Oh.) Levantándose, Él me justificó libremente para siempre.”
46Los pecados son perdonados. Todos esos sacrificios pudieron haber sido místicos, todos esos sacrificios pudieron haber fallado. Pero en la mañana de Pascua cuando Él se levantó, Dios probó que Él lo aceptó. No me extraña que eso traiga hacia mi corazón un Aleluya. No me extraña que eso haga al hombre pararse en el rostro de la muerte, hace que la gente llame a esas cosas que no son como si fueran. ¿Por qué? “Levantándose, Él justificó”. ¿Cómo sabe Ud. que Él se ha levantado? Porque Él se ha levantado en nuestros corazones: justificados libremente para siempre.
47Cuarenta días más tarde, cuando Él estaba parado, hablando a Sus hijos, la gravitación comenzó a perder su sostén. La obra fue terminada. La pena fue pagada. Él tenía el recibo en Su mano, era el recibo de Dios. Él tenía a los hijos, a la Iglesia, los creyentes. Todo el pecado fue conquistado, el sendero fue despejado. Él ya no podía permanecer más en la tierra. ¿Qué nos sostiene aquí? La gravitación. La gravitación comenzó a romperse, y perdió su dominio. ¿Por qué? Todo fue terminado entonces. ¿Qué sucedió? Él comenzó a levantarse de la tierra.
48“Id por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura”. Eso salió de Sus labios. “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo, y el que no creyere será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen, en Mi Nombre echarán fuera demonios, ellos hablarán nuevas lenguas, y si tomaran serpientes o bebieran cosas mortíferas, no les dañarán. Si pusieren sus manos sobre los enfermos, ellos sanarán. Porque Yo vivo…la gravedad se ha roto y se ha alejado de Mí, el pecado no me puede atar, Yo morí por Uds. Dios lo ha aprobado, y dio el recibo de la resurrección. Y porque Yo vivo, Uds. también viviréis. Algún día Yo retornaré”.
49Algún día Él vendrá, oh, día glorioso. Entonces cuando…viviendo, muriendo, enterrado, levantándose, viniendo, la esperanza de la Iglesia hoy. “Viviendo, Él me amó. Muriendo Él me salvó. Enterrado llevó mis pecados muy lejos. Levantándose me justificó libremente para siempre. Algún día Él vendrá”, ¡Oh día glorioso! ¿Qué fue eso? Cinco cosas en cinco letras: J-e-s-ú-s. “Viviendo, Él me amó. Muriendo Él me salvó. Enterrado Él cargó mis pecados muy lejos. Levantándose, Él me justificó libremente para siempre. Algún día Él vendrá, ¡Oh, día glorioso!”
50Estamos esperando por Su segunda venida. “Y una de estas brillantes y despejadas mañanas Cuando los muertos en Cristo se levanten, Y la gloria de esa resurrección sea compartida, Cuando Sus elegidos se reúnan en su hogar más allá del cielo, Cuando allá se pase lista, allí estaré.” ¿Por qué? Yo tengo el recibo. Él se levantó. ¿Cómo lo sabe? Él vive en mi corazón. Él vive en el corazón de Su Iglesia creyente.
51Piense de eso amigos. El estanque estará listo en unos pocos momentos con agua tibia para el servicio bautismal, tan pronto como regresemos. Inclinemos nuestras cabezas sólo por un momento.
52Me pregunto hoy, si hubiera uno en nuestros medios, o muchos quienes aún no han apreciado este sacrificio lo suficiente para aceptarlo, y a Ud. le gustaría ser recordado en oración, de que Dios hablará extraordinariamente a su corazón, que Ud. aceptará Su sacrificio, la limpieza de su alma.
53Y recuerde que hoy nosotros celebramos no sólo un tiempo para usar sombreros nuevos y nuevas ropas; lo cual está bien; es un símbolo de algo nuevo, Dios hizo algo nuevo. Lo cual está bien. No es únicamente eso. La Pascua no quiere decir eso. Tampoco cazar a un conejo de Pascua o huevos de conejo, y pequeños pollos blancos y todo lo demás, esa no es la idea hermano.
54La Pascua es un triunfo; es la victoria que Dios dio sobre la tierra, que Él levantó a Su propio hijo de los muertos. “Y el que cree en Él no perecerá, sino tiene vida Eterna”.
55La resurrección puede estar en su propia vida. Si Ud. no la tiene, levantaría Ud. su mano a Él en esta mañana, mientras Uds. tienen sus rostros inclinados, diciendo esto: “Dios, recuérdame, que esa vida de resurrección pueda estar en mi corazón”. ¿Levantarán sus manos y dirán: “Ore por mí, hermano Branham, así como levanto mi mano”? El Señor les bendiga. El Señor le bendiga. ¿Hay otro que levantará su mano y diga: “Ore por mí, hermano, yo quiero aceptar esta vida de resurrección”? “En esa brillante y despejada mañana, (Piense de eso mientras cantamos)… “Cristo se levantará, y la gloria de Su resurrección compartiremos, Cuando los elegidos se reúnan al otro lado, Cuando allá se pase lista, allí estaré. Cuando allá se pase lista, Cuando allá se pase lista,” (Ahora si Ud. no está seguro, arréglelo ahora)… “Cuando allá se pase lista, allí estaré.” Trabajemos para el Maestro…(Este es cuando ustedes cantan)…Sol, Hablemos…
56Ahora, Uds. que son cristianos, no harían un voto a Dios para laborar y trabajar, que alguien levante su mano a Él. “Y allá se pase lista, allí estaré.. Cuando allá se pase lista, Cuando allá se pase lista, Cuando allá se pase lista, Cuando allá se pase lista, allí estaré.”
57Querido Dios, Tú has visto cada corazón aquí, y Tú sabes los motivos y los objetivos. Y oro por misericordia. Dios, concédelo, que misericordia será dada a este pueblo. Ellos han venido en esta mañana para esta hora de adoración.
58Ellos han venido a este lugar a oír Tu Palabra, y como lo hemos hablado, cuando Tú viniste, nunca hubo una vida como la Tuya. Muriendo, Tú fuiste El único que podía morir de esa manera. Cuando Tú fuiste enterrado, Tú llevaste nuestros pecados muy lejos; teniendo el pecado de la gente sobre Ti, Tú los llevaste al Mar del Olvido. Pero levantándote, Nos justificaste libres para siempre. Y nosotros parados aquí esperando por Tu venida.
59Dios, bendícelos. Ayúdanos. Nosotros nos damos cuenta que no tenemos mucho tiempo, porque Él está a la puerta. Y cualquiera…Y en una hora desde ahora, de acuerdo a los científicos, las naciones pueden desaparecer. Y nosotros pedimos, Dios, así como nosotros nos paramos esta mañana de Pascua a las puertas de Su venida, la esperanza de la Iglesia. Miles están durmiendo en el polvo de la tierra, esperando por esta hora, sus almas bajo el altar, llorando, “¿Hasta cuándo, Señor? ¿Hasta cuándo?” Yo te pido Señor, que Tú nos hables. Y nos dejes recordar que lo que sea que hagamos aquí en la tierra, es un poquito. Y lo único que podemos hacer ahora es esperar por Tu venida, y decírselos a todos. El mensaje es urgente. Que podamos dárselo a la gente rápidamente, que Tú puedas venir en cualquier instante. Antes que estas bombas, de las que están hablando, y esos misiles, que pueden ser arrojados por miles de ellos sobre la tierra en unos minutos; antes que eso pase Tú nos has prometido venir, Señor, a llevarte a Tu pueblo. Será de esa manera, Señor, hasta el último minuto, puede haber una resurrección o una Pascua para la iglesia; una resurrección desde esta vida pecadora hacia la Vida Eterna, a través de Cristo. Escucha nuestra oración.
60Y hoy, mientras continuamos con otros servicios, hacia la enseñanza de la Escuela Dominical, Oh Señor, háblanos otra vez, y que muchos corazones puedan ser extraordinariamente cálidos. Y que puedan venir por docenas al estanque esta mañana, esta mañana de Pascua, para ser enterrados con el Señor Jesús, aceptando Su sacrificio. No importa a que iglesia pertenezcan, o a que secta religiosa con la que ellos tienen compañerismo, no significa nada. ¿Pero han ellos aceptado el Sacrificio? ¿Han confesado que no hay nada de bueno en ellos, que Jesús es el Único bueno? Y que Él murió por nosotros, en nuestro lugar. Y tomó nuestros pecados y los enterró, y nosotros permanecemos firmes en Él. Nuestras iglesias no pueden enterrar nuestros pecados; nuestra propia vida no puede enterrar nuestros pecados, pero Cristo enterró nuestros pecados en el Mar del Olvido. Señor, concede ahora que estas cosas sean gloriosas a Tu vista.
61Luego esta noche, Señor, que Tú puedas venir en el poder de Tu resurrección y sacude este pequeño lugar como nunca ha sido sacudido antes. Que señales y maravillas aparezcan. Repítelo, como sucedió unos Domingos atrás, Señor, cuando los enfermos y afligidos fueron maravillosamente sanados. Oramos que sucederá otra vez esta noche para Tu gloria, Señor.
62Perdona ahora nuestras transgresiones, Señor, y que este sea una verdadera Pascua para algunos de nosotros, una genuina Pascua para todos nosotros. Y algunos de ellos que nunca supieron de las bendiciones de la Pascua, pueda ser que hoy día Cristo se levante en sus corazones con un nuevo apoyo, con una Vida nueva. Apuntándolos al Calvario. Lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
63[Cinta en blanco-Ed.]… Cuántos de ustedes aman al Señor, levanten sus manos, Oh que cosa, ¡eso es maravilloso! Oí que tenía al bebé para ser dedicado, Hermano MacDowell. Usted volverá para el servicio de la escuela Dominical ¿Puede usted? Bueno, eso estará bien. Allí es cuando dedicaremos los bebés. Volveré en ese tiempo si no les importa, si eso está bien. Y entonces ahora, vamos a despedir la audiencia por unos momentos, para que puedan ir a sus lugares a tomar desayuno, luego vuelvan otra vez. Estamos felices que estuvieran aquí. Y ahora, pongámonos de pié. Y esa misma canción que tuvimos unos momentos atrás, “En esa brillante y despejada…” Cuántos tienen la esperanza en ello, veamos levanten sus manos. Amén. En esa mañana brillante y despejada …cuando los muertos en Cristo se levanten, Y la gloria de Su resurrección compartiremos, Cuando los salvos de la tierra se reúnan en el otro lado…