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~ GUARDA, QUE DE LA NOCHE ~
1[El texto del Hermano Branham en Isaías 21:1-12, es leído por el Hermano Gene Goad.-Ed.] Carga del desierto de la mar. Como los torbellinos que pasan por el desierto en la región del mediodía, así vienen de la tierra horrenda. Visión dura me ha sido mostrada. El prevaricador prevarica, y el destructor destruye. Sube, Persa; cerca, Medo. Todo su gemido hice cesar. Por tanto, mis lomos se han llenado de dolor; angustias se apoderaron de mí, como angustias de mujer de parto; agobiéme oyendo, y al ver heme espantado. Pasmóse mi corazón, el horror me ha intimidado; la noche de mi deseo se me tornó en espanto. Pon la mesa, mira del atalaya, come, bebe; levantaos, príncipes, ungid el escudo. Porque el Señor me dijo así: Ve, pon centinela que haga saber lo que viere. Y vio un carro de un par de caballeros, un carro de asno, y un carro de camello. Luego miró muy atentamente. Y gritó como un león: Señor, sobre la atalaya estoy yo continuamente de día,, y las noches enteras sobre mi guarda; Y he aquí este carro de hombres viene, un par de caballeros. Después habló, y dijo: Cayó, cayó Babilonia; y todos los ídolos de sus dioses quebrantó en tierra. Trilla mía, y paja de mi era; os he dicho lo que oí de Jehová de los ejércitos, Dios de Israel. Carga de Duma. Danme voces de Seir: Guarda, ¿qué de la noche? Guarda, ¿qué de la noche? El guarda respondió: La mañana viene, y después la noche. Si preguntareis, preguntad; volved, venid.
2[El Hermano Neville dirige a la congregación en alabanza, Yo Viviré Por El, y entonces presenta al Hermano Branham.-Ed.] Gracias, Hermano Neville. Gusto de verlo otra vez.
3Buenos días, a nuestra clase Bíblica en esta mañana, como siempre nos gusta saludarlos en el Nombre del Señor Jesús. Y mientras venía manejando por la calle hace unos cuantos momentos, con mi familia, yo estaba pensando de gente que viene a la iglesia en días resbaladizos como estos, cuando hay nieve por todo el país, peligro en el camino. Ellos no vienen solamente para ser vistos. Ellos tienen algún propósito en venir. Y yo estoy muy contento al ver a este grupo aquí en esta mañana, que, “la Fe de nuestros padres todavía está viviendo”, y arde en los corazones de hombres y de mujeres por dondequiera.
4La Palabra acaba de ser leída por nuestro Hermano Gene Goad, del capítulo vigésimo primero del Libro de Isaías, de donde estudiaremos por un rato y luego oraremos por los enfermos. Y ahora como un texto, en esta mañana, me gustaría tomar de allí, del onceavo al doceavo versículo: Guarda, ¿Qué De La Noche?
5Y antes que empecemos a hablar, inclinemos nuestros rostros solamente para orar por un momento.
6Señor Dios, Tú eres el Dios de nuestros padres. Tú eres el Dios Quien sopló el primer soplo de vida que vino a la tierra, y has tenido control de cada vida hasta este tiempo presente, y tendrás control para siempre. Porque Tú eres el Creador de toda la humanidad, y de todas las cosas que respiran. Tú eres el Creador.
7Y estamos contentos, en esta mañana, por creer en nuestros corazones que Tus promesas son verdaderas, cada una de ellas. Y que en estas promesas, Tú has dicho que en donde dos o tres estuvieren congregados en Tu Nombre, Tú estarías en medio de Tu pueblo, y que Tú responderías al clamor de ellos.
8Y hay corazones afligidos hoy. Mientras entraba a la iglesia, vi a esos en camillas o catres. Y algunos con sus mangas remangadas, por las infecciones-infecciones en sus brazos. Y otros, yo he escuchado que han perdido a sus amados. ¡Y oh, es un mundo pecaminoso y perverso! Pero sin embargo todas estas cosas tienen que ser conquistadas en el Señor Jesús, Quien nos ha dicho que: “Todas las cosas les ayudan a bien a los que aman a Dios”.
9Y estamos consolados en esta mañana, porque creemos que muchas de estas cosas son para postrarnos de rodillas. Y nos gusta pensar de la Escritura, que: “Los que esperan en Jehová, sus fuerzas renovarán. Alzarán sus alas como águilas. Correrán y no se cansarán. Andarán y no desmayarán”. Y como el poeta dijo: “Enséñame Señor. Enséñame Señor, a esperar”.
10Permitamos hoy mientras estamos esperando oír de la gloria y de la boca de nuestro Salvador a través del Espíritu Santo, que esperemos pacientemente para escuchar Su Voz hablando cosas amorosas a nosotros a través de Su Palabra, y hablar perdón por nuestros pecados y sanidad para nuestras enfermedades.
11Y podamos salir de este tabernáculo en esta mañana, regocijándonos y diciendo como aquellos que vinieron de Emaús: “¿No ardían nuestros corazones dentro de nosotros mientras El nos hablaba por el camino?”. Porque nosotros verdaderamente creemos que El es el Señor resucitado, como ellos lo encontraron en aquel día. Y El está en medio del pueblo. No nos cansaremos, ni nuestros corazones desmayarán. Solamente permítenos renovar nuestra fe, cada hora en Ti. Concédelo, Padre.
12Te pedimos que bendigas la Palabra escrita. Y que bendigas los oídos que escucharán, y los labios que hablarán, y date gloria a Ti mismo. Porque Te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
13No hay ninguno de nosotros que sea inmune a problemas. Dios no nos prometió excusarnos de toda enfermedad. Pero está escrito, que: “Su fuerza es suficiente, y El nunca pondrá sobre nosotros, más de lo que podamos soportar por Su gracia”. Así que nosotros sabiendo esto, tenemos esa consolación.
14Vayamos al pensamiento del texto ahorita mismo, por unos cuantos momentos, sobre algo que pareció haber sido puesto en mi corazón en las últimas cuantas horas: Guarda, ¿Qué De La Noche?
15Era tal vez entre la puesta del sol y la oscuridad. Y ha de haber sido un día terrible en la ciudad, porque se había dado una alarma, que ellos, el guarda en la torre, había dado el aviso que él había visto en la distancia el polvo levantándose de las ruedas de los carros. Y él escuchó el golpeteo de los cascos de los caballos, allá a lo lejos.
16Y tal vez, dos jovencitas estarían paradas en el pozo, y en su edad de desarrollo juvenil, ellas tendrían más en qué pensar, pero ellas tal vez pensarían, de qué sería esta palabra del guarda. Tal vez no significó mucho para ellas, porque ellas estaban en el sonrojo de la mujer joven. Tal vez fue porque iba a haber una fiesta esa noche, y estas jovencitas querían atender a esa fiesta. Y parecía ser que la advertencia del guarda no tendría un efecto sobre los placeres mundanos que ellas tenían planeados para esa noche. Así que a medida que la conversación continuaría, y-y una jovencita le diría a la otra: “¿Qué no es una lástima que en nuestro día, tengamos tales aguafiestas, alguien que trata de-de apartarnos de los privilegios que nosotros tenemos, y de los placeres que pudiéramos disfrutar?”.
17Y yo creo que más o menos encajaría con la versión moderna de hoy, en la que la gente trata de pensar que cuando uno está tratando de estar alerta y advertirles de peligros aproximándose, ellos parecen pensar que uno solamente es algún viejo anticuado, alguien que está tratando de quitar todo el gozo de la vida.
18Y otra vez pensaríamos de unos jovencitos, mientras vienen de sus talleres y sus rostros sucios por el trabajo que ellos habían hecho durante el día. Y un jovencito pudiera haber dicho al otro: “Tan pronto como nos lavemos y nos arreglemos un poquito, iremos a la taberna como siempre. Porque estoy seguro que tú, Juan, no estás todo perturbado acerca de ese mensaje que escuchamos hoy, ese guarda en la torre tratando de quitar todo el gozo de la vida, tratando de decirnos que había un peligro aproximándose. Pero tú sabes, nosotros tenemos el mejor ejército que hay. Y muchos de nuestros soldados son...se reúnen cada noche en este mismo lugar al que nosotros asistimos, y disfrutamos de un compañerismo juntos, como una-una apostadita amistosa, y algunos pocos tragos. Y yo, por mi parte”, él diría, “me negaría a ser alarmado sobre algo de esta cosa que este guarda hablaría. Porque nosotros creemos que si hubiera cualquier peligro acercándose, de seguro nuestros-nuestros rabinos hubieran sabido acerca de esto, nuestros pastores, y ellos estarían diciéndonos acerca de tales cosas. Y a nosotros no nos importa oír estas historias aburridas de estos guardas en la torre”.
19Y si eso no es el mismo cuadro sobresaliente de nuestra nación hoy, que la juventud de nuestro país, y no solamente la juventud, pero los ancianos de nuestro país, se han ido desenfrenadamente. Y ellos rechazan oír la advertencia. Y tan pronto como un verdadero guarda da una advertencia, él es clasificado como un herético, o algún fanático.
20Y a medida que el día avanza hacía la noche, tal vez un soldado en la puerta, quien está de guardia en la puerta, se pone un poquito inquieto. Y va con el...su vecino centinela, y dice: “¿Crees tú que pudiera haber una posibilidad de que ese guarda tuviera razón?”
21Uds. saben, que hay algo respecto al peligro, hay algo respecto a la muerte que parece tener una advertencia de antemano. Muchas veces los amados antes de pasar al otro lado, parece haber una advertencia que viene a ellos.
22Yo puedo pensar de mi padre, antes de su partida. El había estado fuera de Kentucky por muchos años. Pero de pronto, algo pareció moverse en mi padre, para irse al lugar en donde él nació y hablar con sus amados y sus amigos.
23Después de que él había regresado a casa, su hermano, a quien él no logró ver, había sido advertido extrañamente de venir a Jeffersonville a verlo. Y mientras ellos estaban sentados platicando, papá pasó al otro mundo.
24Estoy pensando de mi suegro. Sólo unos cuantos días antes de su partida, él dijo: “Billy, vayamos tú y yo a cazar ardillas allá en Utica. Yo quiero ir al lugar que solíamos ir”. De alguna manera en la providencia de Dios, no me fue posible ir con él ese día. Y él fue ese día y cazó, y cuando él regresó en el camión, él-él me dijo, él dijo: “Yo estaba sentado muy arriba en la colina. Y todo está cambiado ahora. Pero muy allá en una cierta esquina de los árboles, en Battle Creek, arribita de nosotros”, él dijo, “me pareció como que podía escuchar a mi madre llamándome: ‘¡Oh, Frankie!’”. Esa noche él dio un testimonio en la segunda fila de esta iglesia, a mi izquierda, deseando las oraciones del pueblo por él. Y pocos días después, lo enterramos.
25Parece ser que Dios siempre envía un mensajero. Es Su bondad y Su gracia, para dar al verdadero de corazón una advertencia de cosas que están aproximándose. 26 Y estoy tan contento que en este día que estamos viviendo ahora, de que cuando la tenebrosidad y la oscuridad están por todos lados, parece haber una esperanza bendita asida en el corazón del pueblo de Dios, de que en una hora gloriosa, Jesús vendrá.
27Y en este gran tiempo de perturbación en la ciudad, los jóvenes ignorándolo, y mucha gente a quien no les importó acerca de lo que el guarda tuvo que decir. Por supuesto, ellos estuvieron en la taberna bebiendo, y la fiesta continuaba. Y los soldados todos estuvieron bebiendo. Y ellos estuvieron pasando un buen tiempo, pensando que estaban tan seguros como podían estar. “Nada los iba a dañar”, porque ellos estaban simplemente animados, como lo llamaríamos, en los espíritus del wisky y bebidas mixtas.
28Y de pronto, vienen los carros rodando dentro de la ciudad. Y las puertas de la taberna fueron quebradas, y los hogares, y las armas de matanza estaban obrando, sólo porque ellos rechazaron oír la advertencia del guarda.
29Y los deberes de un guarda, en la antigua Biblia, era un hombre que era seleccionado. El debía de ser un hombre que estaba alerta de los cuerpos celestiales. El debía saber exactamente en dónde estaban puestas las estrellas, para decirle al pueblo el tiempo perfecto. Muchos de los inquietos saldrían, tal vez, y sin poder dormir, inquietos, y gritarían al guarda en la torre, y gritarían estas palabras: “Guarda, ¿qué de la noche?”
30Y él miraría a las estrellas, y luego él diría: “Es tal-y-tal hora.
31Y ellos irían otra vez a sus camas, o a donde ellos quisieran estar, esperando que viniera la luz del día, cuando la cansada, y angustiada e inquieta noche terminaría.
32¡Dios, ten misericordia! Me pregunto si no es el tiempo hoy, en que nosotros no clamamos a nuestro gran Guarda: “¿Qué de la noche?” Hay un peligro acercándose, viniendo, y todo el mundo parece estar sacudiéndose bajo su influencia.
33El guarda también tenía que estar de guardia todo el tiempo. Y él estaba para advertir al pueblo de los peligros que se acercaban. Ese era su deber, de vigilar el peligro acercándose. Y él estaba arriba en una torre que estaba construida más alta que las murallas. Y en esta torre él tenía allá arriba en ella, los libros de astronomía, y demás, para que así pudiera observar las estrellas y decir la hora. Cualquier cosa acercándose, a cualquier hora del día, él podía decirla.
34Entonces él también, podía ver más lejos que cualquiera que estaba en la tierra. El podía ver más lejos que cualquiera que estaba en la muralla, porque él estaba más alto. Y mientras más alto uno va, más lejos uno puede ver. Y uno puede divisar peligros acercándose, más lejos que aquellos que están sujetos a la tierra.
35Y así como Isaías en su día, estaba hablando que Dios lo había hecho a él un guarda. Dios comparó a Sus profetas como a águilas.
36Y como he predicado con frecuencia en el tema del águila, el águila es una ave que puede subir más alto que cualquier otra ave. Y él tiene que estar especialmente formado para esa altitud a la que él entra. Ahora, el halcón nunca pudiera seguirlo. Ninguna otra ave pudiera seguirlo. El es una ave designada por Dios, y él fue hecho así. Si otra ave trata de tomar su lugar, perecería. El tiene que tener plumas fuertes, alas fuertes. ¿Y qué bien le haría a él subir alto si no pudiera ver, tener buenos ojos para ver? Un halcón estaría ciego allá arriba; él no pudiera ver. Pero mientras más alto el águila sube, más lejos puede ver.
37Y Dios compara a Sus profetas con las águilas. Ellos son los guardas que suben más alto, para que puedan ver más lejos. Y sus ojos están hechos espirituales para que puedan ver los peligros acercándose
38Y Dios había puesto a Isaías arriba, para advertir al pueblo de que había peligro acercándose, y ellos no lo escucharon.
39Y hoy, Dios todavía tiene águilas, o mensajeros, u hombres en la torre, que suben en el Espíritu, más allá de todo los mecanismos, y todas las bombas atómicas, y las investigaciones científicas. El tiene hombres quienes son especialmente designados para ese propósito, quienes suben la muralla del Calvario, en el Nombre del Señor Jesús, y se paran arriba de la cruz, y pueden enviar el mensaje, “ASI DICE EL SEÑOR”. La visión espiritual de ellos es más grande que la del sacerdote en el templo; más allá del hombre ordinario en la caminata de la vida, porque ellos están especialmente designados para los deberes que Dios los ha llamado. Por lo tanto, nos conviene a nosotros prestar atención cuando oímos de las cosas que están acercándose.
40Entonces ahora voy a cambiar solamente por un momento. Y tornaré su atención hacia el Rey de estas águilas, o profetas, o atalayas. Ese es el Mismo Señor Jesús. Y este día en el que estamos viviendo, es mucho más grande que el día en el que El estaba aquí, de tal manera, que cuando El estaba en la sombra de la cruz, El habló más de Su segunda Venida que lo que El hizo de Su ida. Si Uds. cuidadosamente escudriñan las Escrituras, Uds. encontrarán que antes de Su partida El profetizó de cosas que sucederían en este día.
41El sabía que El debía ser crucificado. El sabía que El debía sufrir el-el Inocente por el culpable. El sabía que El se levantaría otra vez de la tumba, en el tercer día. El sabía que no habría poderes que Lo pudieran detener en la tumba, porque la Palabra de Dios había dicho: “No dejaré que Mi Santo vea corrupción, ni dejaré Su alma en el infierno”. Y no habría poderes que pudieran romper esa profecía. Su Palabra será verdadera, y Ellas serán cumplidas en Sus sazones. Y El tenía confianza en lo que el Padre había dicho, el Padre era capaz de cumplir Su Palabra.
42Por lo tanto, Su gran corazón que estaba dentro de El, el cual era el trono de Dios, en Su corazón El sabía que estos grandes tiempos de prueba vendrían a probar a todas las naciones, y a probar a todos los pueblos. Así que, por lo tanto, El sabía que la gran pregunta que había no de que si El se levantaría otra vez, o de que si sería crucificado de acuerdo a las Escrituras, o no de que si El ascendería a lo alto, y el Espíritu Santo vendría. Pero la pregunta era: “¿Habría fe en la tierra en Su Venida?” ¿Y cómo viene la fe? “Por el oír de la Palabra de Dios”. Esa era Su pregunta. “¿Habrá fe en la tierra cuando Yo venga?” ¿Encontrará gente que crean Su Palabra?
43Ahora cuando nosotros, en el día en que vivimos, podemos voltear las páginas de Su bendita Palabra, y encontrar las mismas cosas que El dijo que acontecerían, aproximándose a la tierra hoy. Las señales y maravillas están aconteciendo. “Los corazones de los hombres están fallando por el temor”. Hay una “perplejidad de tiempo y peligros entre las naciones. Señales espantosas en los cielos”, como platillos voladores, y el Pentágono todo conmovido. “Y el mar rugiendo, y terremotos en diversos lugares. Corazones de hombres fallando por el temor”, grandes armas atómicas instaladas, esperando. Una sombra colgando sobre la tierra, que el mundo nunca había presenciado antes.
44La semana pasada tuve el privilegio de hablar con uno de mis queridos amigos y hermanos, el Capitán Julius Stadsklev, quien escribió el libro, Un Profeta Visita Africa. Y el Hermano Julius estaba en California, quien ahora está estudiando para Mayor en el ejército. Y él...Ellos, el personal del ejército, lo había llevado para un gran juicio. Y ellos investigaron su genealogía hasta aun probar quién era su bisabuela, y su historia y qué eran ellos, antes que él pudiera estar en esta reunión.
45Y al salir de la reunión, subió a la cima de la colina en donde estábamos quedándonos con algunos amigos, él me encontró allá afuera bajo un enebro, y él dijo: “Hermano Branham, es la cosa más angustiosa que Ud. jamás escuchó”. El dijo: “Yo estoy bajo tanto juramento que yo no pudiera decir, o pudiera soltar ninguna información”, dijo, “porque estamos...Ellos nos toman bajo juramento solemne. Pero”, dijo, “yo puedo decir esto. El ejército va a cesar. Ellos no van a tener ya más ejército; solamente unos cuantos guardias por allí. Ellos no van a tener ya más aviación. Ellos no van a-a concentrar su tiempo en construir aviones rápidos y demás, a menos que sean solamente para uso comercial. Ellos están concentrándose solamente a jalar un disparador. Vendrá una total aniquilación”.
46El dijo: “Hermano Branham, el público no sabe nada de los secretos de lo que son las cosas militares”. El dijo: “Cuando estos grandes oficiales hablaron en el cuarto”, él dijo, “vino una horrible sombra sobre el cuarto, de tal manera que uno de sus científicos principales se paró, y dijo: ‘Yo quisiera que pudiera coger una carreta vieja y una vaca, e irme allá por detrás de las montañas, y plantarme una parcela de repollo y frijoles, y olvidarme de todo esto’. Oh”, él dijo, “eso haría...Si esta información saliera al público, todo el mundo entraría en pánico. El peligro está acercándose”.
47El dijo: “Ellos tienen...están sacando su personal ahora de las islas. Ellos están sacando sus unidades de Inglaterra. Y ellos han adquirido grandes, enormes barcazas puestas allá, con alguna clase de armamento. Y ellos solamente están esperando por el primer zumbido de proyectil, y cada nación se desatará al mismo tiempo”. Dijo: “No habrá una ramita de grama que quede en la tierra, o ni una montaña que no será sacudida a su nivel. Y puede suceder en cualquier momento”. ¡Oh, qué hora tan sombría!
48Y todas estas cosas que Uds. oyen acerca de platillos voladores. Y Uds. escucharon la entrevista con aquel hombre, yo me supongo, ayer en el radio, quien reclama que él ha hablado con la gente. Yo no quisiera ignorar a ese hombre, pero todo su sistema es contrario a la Palabra. No está bien. “Y que en Marte ellos no tienen muerte, y ellos vienen aquí a enseñarnos como no tener muerte”. Pero cuando eso viene a probarse, él no tiene una pizca de prueba, de que él pudiera probarlo. Solamente es una idea mítica que él había elaborado. Y para mi opinión, eso es falso, porque la Biblia dijo diferente de lo que él dijo.
49Yo pudiera expresar lo que yo pienso acerca de los platillos voladores. Yo no creo que son sombras. Yo no creo que son fábulas. Yo creo...Y esto no quiere decir que esté bien. Es solamente mi idea. El Señor no me ha dicho que esto es lo que son. Pero, mirando en las Escrituras, pues Allí es en donde nosotros encontramos todas las cosas.
50Jesús dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del hombre”. Y antes de la destrucción de Sodoma, y que el fuego cayera y quemara la ciudad y las praderas, habían Angeles enviados del cielo, quienes miraron e investigaron, para saber si estas cosas eran verdad o no. ¿Y no sería de Dios de enviar otra vez a Sus Angeles para investigar y enterarse, antes que venga la gran destrucción? ¿Y se fijaron? Había un Angel Quien vino, y visitó a un hombre anciano quien había hecho una decisión por Dios, y estaba viviendo despreciado por el mundo, en una tienda atrás en el desierto, porque alguien había escogido y le quitó toda su riqueza. Pero él dijo: “Todo está bien. Yo me quedaré aquí en la voluntad de Dios”.
51Yo preferiría estar en la voluntad de Dios, que tener todo el dinero que el mundo le pudiera dar a uno.
52Y tan pronto como esa final decisión fue hecha, luego el Angel del Señor vino a Abraham y dijo: “Mira al este, oeste, norte, y sur. Todo es tuyo, Abraham”.
53Las Escrituras nos dicen: “Bienaventurados son los mansos; porque ellos heredarán la tierra”. ¿Cuál es la diferencia? Todas las cosas de la tierra perecerán con la tierra, pero Dios nunca puede perecer.
54Y yo creo como soy guiado a creer. Esto es, que...El Angel del Señor cuya fotografía es, es Quien viene y hace el discernimiento.
55¿Se fijaron en el Angel que vino a Abraham? El tenía Su espalda volteada hacia la tienda, cuando El estaba hablando con Abraham, y dijo: “Yo te voy a cumplir Mi promesa”.
56¡Oh, qué mensaje del Angel de Dios en este día, Quien cumplirá Su promesa! Toda la incredulidad del mundo, los escépticos, agnósticos, e infieles, e incrédulos, nunca harán que el Poder de Dios pierda su efecto. Sucederá de todas maneras.
57“Yo recordaré Mi promesa, y Yo voy a hacer que se cumpla Mi promesa”. Y Sara se rió en la tienda detrás de El.
58Y con Su espalda volteada hacia la tienda, El dijo: “¿Por qué se rió Sara?”
59Y Sara salió y dijo: “Yo no me reí”, porque ella tuvo miedo.
60¿Qué clase de Hombre era Este? Me pregunto, ¿qué clase de Guarda estaba en la torre en ese entonces? “¿Qué tipo de Personalidad es Este que está con nosotros, con Su espalda volteada hacia mí, y todavía supo que yo me reí en la tienda?” Recuerden, El era el Guarda.
61Y El se volteó, y dijo: “Sí, tú te reíste”. Y ella tuvo miedo.
62Ahora, nos fijamos además, que en este día poco antes de la Venida del Señor, estos mismos Seres han de regresar otra vez. Y yo me pregunto, mientras miramos alrededor y vemos la naturaleza de ellos, observando lo que ellos están haciendo. Y yo me pregunto si muchas de estas señales misteriosas son exactamente lo que Jesús dijo que sucederían. “Habrá señales en los cielos. Y en la tierra habrá angustia entre las naciones, tiempos perplejos, terremotos en diversos lugares, y los hombres muriendo de falla cardíaca”. No mujeres; hombres. Las mujeres no mueren muy seguido de problema cardíaco. Son los hombres. Eso cumple lo que Jesús dijo que habría de ser. Es exactamente lo que El dijo que habría de ser.
63Y entonces pudiéramos continuar, hora tras hora, con todos los profetas, cómo ellos han profetizado de este día. No le haría salir un clamor a uno: “Guarda, ¿qué de la noche?”
64El Pentágono no tiene la respuesta. Los Estados Unidos no tiene la respuesta. Alemania, Rusia, ninguna de ellas tienen la respuesta. La ciencia no tiene la respuesta.
65¿Quién tiene la respuesta? El Guarda que está en la muralla, tiene la respuesta. “Guarda, ¿qué de la noche? Y el Espíritu Santo es Ese Guarda Quien está aparejando al pueblo, y dando advertencia de parte de Dios. El ha sido puesto como un Guarda. Vemos a los enfermos siendo sanados, ojos ciegos abrirse, oídos sordos destaparse, inválidos caminar, el cojo goteando...saltando como un ciervo. Cumpliendo la...¿Qué es? Es la Venida del Señor apresurándose.
66¡Y todas estas cosas, y estas advertencias! Y la gente continuamente se apresuran a sus fiestas de cerveza, hasta llegar a sus tiempos de locura. “Y ellos se divierten, y ellos danzan, y ellos comen, y ellos beben, y ellos se casan, y ellos se dan en casamiento”, igual como Dios dijo que habría de ser. No hay manera de detenerlos.
67Entonces si Uds. se fijan, en esta gran edad de la iglesia, de acuerdo a Apocalipsis 3, en esta edad de hoy fue a quien se le dio la Estrella de la Mañana, poco antes de la Venida.
68Observen cuán Escritural fue Isaías cuando dijo: “Guarda, ¿qué de la noche?” El dijo: “La mañana viene, y la noche también”. ¿Qué? La mañana viene, pero la noche viene antes de la mañana. ¿Qué era eso? Cualquiera sabe que poco antes del amanecer, en las mismas horas del rayar del día, se vuelve más oscuro que nunca.
69Oh, mis amigos, escuchen a ASI DICE EL SEÑOR. Si Uds. me consideran ser el siervo de El, es poco antes del amanecer. Eso es el por qué de esta horrible oscuridad que está sobre la tierra. Es poco antes de la Venida del Señor Jesús. No queda más esperanza en nada, mas que en Su Venida.
70Naciones están contra naciones. Y ellos se han entrometido por todo el laboratorio de Dios, hasta que ellos tienen el poder para explotarse uno al otro en cenizas atómicas. Y ellos son malos, y ellos son sin religión, y ellos no son como Cristo. Y el único motivo que tienen y el objetivo, es destruir. Y ellos son inspirados por el ángel de destrucción que fue enviado del cielo para inspirar a estos hombres.
71Permítanme decir, en el Nombre del Señor Jesús, el Espíritu Santo es enviado como un Guarda en la torre. Y mientras el pueblo clama: “¿Qué de la noche?” ¿Está Ud. cansado de esta vida? ¿Está Ud. cansado del pecado? ¿Está Ud. cansado de procesiones fúnebres, y enfermedades, e impiedad a cada lado? ¿Ha sido la noche larga y angustiosa? “¿Qué de la noche, guarda?” El dijo: “La mañana viene”. ¿Ven la consolación?
72“Y la noche también viene”. ¿Qué de la noche? Miren en cuán perfecta armonía estaba Isaías, con la Escritura. En el curso regular de-de la naturaleza, siempre que el sol se está acercando congela las tinieblas y las hace oscuras. Está más oscuro antes del día que en ningún otro tiempo de la noche. ¿Por qué? Es el acercamiento de la luz que lo está haciendo oscuro.
73Y es el acercamiento del Señor Jesús ahora, que está trayendo estás tinieblas sobre la tierra. ¿No dijo El: “Cuando estas cosas empiecen a cumplirse, alzad vuestros rostros, porque vuestra redención está cerca?”
74Palestina es una nación. Los Judíos han regresado de todas las partes de la tierra, y están puestos allí para verlo a El venir, como Dios dijo que lo harían. “Aprender de la parábola de la higuera, cuando eche sus brotes”. El dijo: “Así será que esta generación no cesará, no pasará, no terminará, hasta que todas estas cosas sean cumplidas”. ¿Qué generación? La generación que ve la higuera echar sus brotes. Israel siempre ha sido la higuera.
75“Lo que el revoltón dejó, el pulgón se comió”, dijo Joel. “Lo que el pulgón dejó, la langosta se comió. Y lo que la langosta se comió, la oruga se comió”. Y si Uds. se fijan, ése es el mismo gusano. Cada uno de esos insectos que se comieron el árbol, es el mismo insecto, solamente en una forma diferente. Y el mismo pecado e incredulidad que empezó a comerse a los Judíos, de que “Jesús no era el Cristo”, se comió a ese árbol hasta dejarlo como un tronco pelón. Y el profeta lo vio, y él lloró. Pero el Señor dijo: “Yo restauraré, dice el Señor, todos los años que el pulgón y la oruga y el revoltón se han comido”.
76Y por primera vez en dos mil quinientos años, los Judíos están regresando a su tierra natal. “Esa generación no será anulada, no pasará, hasta que todas estas cosas sean cumplidas”. “Entonces derramaré Mi Espíritu en los últimos días”, dice Dios, “sobre Mis hijos e hijas, y ellos profetizarán. Y Yo mostraré maravillas”.
77Los enfermos están siendo sanados, grandes obras están siendo hechas, por el mismo Espíritu que se sentó y pudo decir a Abraham que Sara se había reído en el cuarto que estaba detrás de El. Entonces nosotros clamamos: “Guarda, ¿qué de la noche?”
78Y él dijo: “La noche viene”. Fíjense. La noche, primero...La mañana viene, primero. Luego, la noche, también.
79Poco antes del amanecer, siempre hay una gran luz que siempre está puesta en los cielos, y ésa es la estrella de la mañana. Cuando Uds. vean la estrella de la mañana ponerse brillante, más brillante, y más brillante, entonces la tierra se pone más oscura y más oscura. Y la razón de que es más brillante, es porque la tierra está más oscura.
80Y a la Iglesia de estos últimos días, los llamados fuera, el Cuerpo elegido de Cristo, se les ha prometido por la Biblia que El les daría a ellos la Estrella de la Mañana. “Guarda, ¿qué de la noche? ¿Qué va a suceder?”
81Aquí está. Aniquilación total viene a todo el mundo. Pero antes de que la aniquilación acontezca, la Iglesia de Jesucristo se irá en el Rapto, para encontrarse con Su Señor.
82¿Qué es lo que la estrella de la mañana debe de hacer? ¿Qué hace a las estrellas brillar tanto en ese momento? Es el acercamiento del sol. La estrella de la mañana está reflejando la luz del sol. Las otras estrellas parecen apagarse a esa hora. 83 Todas las teologías hechas por hombres, todas las indiferencias formales, frías, se secarán. Pero ese guarda sentado allá en la torre, con la Estrella de la Mañana, reflejará el Mensaje verdadero del Señor Jesús que viene pronto, porque El es más brillante y más brillante, todo el tiempo, a medida que el sol empieza a levantarse.
84Oh, yo diría, estrellas de la mañana, levántense y brillen para la gloria de Dios, porque el acercamiento de la oscuridad de la media noche está sobre la tierra, y densa oscuridad está sobre la gente. Pero la mañana viene, y las estrellas deberían estar dando su luz.
85Piensen de la hora horrible a la que está enfrentándose todo el mundo. Piensen de esa oscuridad horrible a la que está enfrentándose cada persona sin salvación hoy. Todas las naciones, y todas las montañas, y todas las granjas, y todas las casas en las que ellos se han gloriado, serán convertidas en polvo, en cenizas volcánicas otra vez, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos.
86¡Pero aquellos quienes aman al Señor, aquellos quienes tienen la luz de la Estrella de la Mañana, que están poniendo-poniendo sus ojos en El y apartándose de las cosas del mundo! Y como Pablo escribió en su final epístola, antes que él dejara la tierra, él estaba agotado y nervioso y cansado. Oh, cuánto siento por ese pequeño Judío. Cuando él dijo: “Ninguno me sea molesto. Yo he peleado la buena batalla, y he terminado mi carrera. Yo he guardado la fe. Y por lo tanto, hay una corona de justicia que el Señor el justo Juez me dará en aquel día”. Entonces él pensó de las estrellas de la mañana viniendo, él dijo: “No solamente a mí, sino a todos aquellos que aman Su Venida”. Oh, “Alzad vuestros rostros, vuestra redención está cerca”.
87“Guarda, ¿qué hace que los periódicos digan esto? ¿Qué hace que la ciencia tenga miedo avanzar? ¿Qué hace al Pentágono asustarse de dar información?” Porque la gente cometería suicidio y tiraría su dinero en las calles y cosas. ¿Qué pasaría...Cuál es el problema? ¿Qué es? ¿Qué de la noche?”
88“La mañana viene”. Correcto. ¿Qué significa todo esto? Es la formación de la mañana que viene, y está abriendo paso a la Luz. Eso está haciendo que densa oscuridad venga poco antes que la Luz vaya a brillar.
89Estoy tan contento de ser un Cristiano. Estoy tan contento que yo soy Su guarda, uno de ellos, que está parado en la muralla, clamando: “Prepárense para encontrarse con Dios, porque la hora de Su Venida está acercándose”.
90Y Uds., aquí en esta iglesia en esta mañana, si hay uno que no esté positivo de que la Estrella de la Mañana está reflejando Su Luz dentro de su corazón, el gran Espíritu Santo, que Ud. se prepare para eso. Porque está uno de los más grandes eventos que jamás ha sucedido, y está a la mano en estos momentos. Nosotros estamos parados en la orilla, observando un drama siendo puesto.
91Yo en muchas ocasiones he observado filmaciones, cómo en Hollywood y en diferentes lugares, ponen sus dramas. Y cómo ellos toman sus estrellas, y lo demás, y las arreglan. Y cómo las entrenan y todo antes que el gran drama suceda. Yo siempre me maravillo observándolas, sabiendo que tenía que haber una imitación.
92Todas las cosas imitadas son hechas de las reales. No puede haber un dólar falso hasta que haya uno real. No puede haber un hipócrita a menos que haya un real Cristiano. No puede haber un mensaje falso a menos que haya uno verdadero. No puede haber una noche a menos que haya un día. ¡Seguramente! 93 Y mientras yo las observaba poner sus dramas, pensé: “Oh, nosotros estamos muy alto en la torre, muy por arriba de todo en este mundo, y estamos observando dos de las cosas más grandes; el fin del tiempo, y la Venida del Señor”. Pronto: “El tiempo no será más”. “No habrá más tiempo”, y la Venida del Señor.
94Y el anticristo, él tiene sus súbditos allí preparados. El tiene el comunismo. El tiene los diferentes ismos. El tiene iglesias. El tiene Catolicismo. El tiene Protestantismo. El tiene todo preparado para hacer una gran exhibición.
95Pero yo estoy tan contento que hay un Padre en el Cielo, Quien tiene Sus caracteres preparados también, para este gran drama. Cuando el anticristo los meta en este cesamiento de todo, aun del tiempo, Dios está listo en Su drama para levantar a Su Iglesia a la Eternidad, dentro de las benditas esferas de lo Eterno, con Dios Mismo. Cuando, estos viejos cuerpos viles serán cambiados y hechos a Su propio Cuerpo glorioso, y esta corrupción tomará inmortalidad, y en Su semejanza permaneceremos para siempre.
96¡Miren! Uds. quienes miran televisión, Uds. quienes escuchan el radio, Uds. quienes leen sus periódicos, Uds. quienes les gusta oír las noticias, y Uds. se preguntan qué es esto, escuchen mi voz. “La mañana viene, y la noche viene también”. La mañana viene por aquellos quienes están listos para la mañana, y la noche viene por aquellos quienes no están preparados para la mañana. Que Dios prepare nuestros corazones hoy.
97“Y que el alba Eterna rompa en claridad”. Y como el poeta dijo: “Cuando los llamados entren a su celestial hogar. Cuando allá se pase lista, allí estaré”. Oremos.
98En esta hora de oscuridad sobre la tierra, y la destrucción a cada lado, Señor Dios, nosotros estamos...Nosotros no podemos expresar cómo nos sentimos, y la gratitud y el agradecimiento en nuestro corazón, de que Jesucristo descendió de la Gloria, y fue hecho un Hombre como nosotros, habitó entre nosotros. Y luego cuando El murió por nuestros pecados, pasó por el Paraíso, y tomó a las almas que esperaban, destruyó todo poder espiritual con el que el Diablo había atado la tierra, y abrió camino, para que la luz del sol de la gracia Eterna de Dios, pudiera brillar sobre aquellos quienes están dispuestos a recibirla.
99Dios, concede hoy, que los hombres en todas partes se apresuren, apresuren, a entrar al Reino, porque el Mensaje siempre ha sido urgente. ¡Apresúrense, apresúrense. Salgan! El Angel dijo, en Sodoma: “Yo no puedo hacer nada hasta que tú salgas”. Señor, concede que aunque el Mensaje esté lleno de gracia, y poder, y amor, sea sin embargo urgente. Concede, Señor, que los hombres rápidamente vengan, y reciban a Cristo, y sean llenos con el Espíritu Santo. Porque Jesús ha dicho: “Aquellos que son de Dios, escuchan las palabras de Dios”. Haz que ellos vengan y se arrepientan de sus pecados, sean bautizados en el Nombre del Señor Jesús, para la remisión de sus pecados, y sean llenos con el Espíritu Santo; para arreglar el alma de ellos en la condición en que la primera iglesia estaba, así será cuando Tú vengas.
100Estamos agradecidos por el Mensaje, y pedimos que Tú lo bendecirás, Señor, para el beneficio de nuestros corazones, mientras esperamos en Ti. En el Nombre de Jesús, oramos. Amén.
101[Porción no grabada en la cinta. La pianista empieza tocando Cuando Ellos Toquen Las Campanas De Oro. Alguien dice: “Ciertamente fue un mensaje maravilloso, Hermano Branham”.-Ed.] Uno a uno irán pasando, Los portales de la gloria, Cuando suenen las campanas, por ti y por mí.
102¿No Lo aman Uds.? Ahora, el mensaje terminó, adorémosle de esta manera, en el Espíritu. Sólo...El está aquí. Grandes, y firmes palabras, pero son verdaderas. Yo las hablo en el Nombre de Cristo. El acercamiento del día. Si Uds. me consideran...Yo quiero esto... [Porción no grabada en la cinta.-Ed.] ...Por ti y por mí. Levantemos nuestras manos. ...oyes... ¿Qué no oyes su llamado, Y los ángeles cantando? Qué glorioso jubileo nos será. En esa hermosa tierra, Más allá de la ribera, Cuando suenen las campanas, por ti y por mí.
103¡Mientras ella vuelve a tocar eso otra vez, saludémonos de mano con alguien que esté a su lado!...?... ...hermosa tierra, Más allá... Cuando...y se alcanza solamente por la fe...
104Digan uno al otro: “Peregrino, estoy tan contento de estar con Ud.” ...uno a uno irán pasando, Los portales de la gloria, Cuando suenen las campanas, por ti y por mí. ¿Qué no oyes el llamado, Y los ángeles cantando? (¿Qué es eso?) Qué glorioso jubileo nos será. En esa hermosa tierra, Más allá de la ribera, Cuando suenen las...
105Esto me acaba de traer algo a mi mente. Mi esposa, sentada allá atrás, lo recuerda bien. Yo tuve el privilegio de visitar el instituto Bíblico de la antigua Iglesia Pisgah, en California. Yo tuve un servicio en la noche con ellos. Ese es el antiguo centro de poder original. ¡Qué lugar tan maravilloso! Yo conocí al pastor, el Hermano Smith. Uds. saben, ellos publican una revista. A ellos se les ayuda. No levantan ofrendas. Todo es gratis. Y ellos han existido por cincuenta y algo de años. Fue fundado por un doctor quien estaba inválido, que llegó a California por ayuda. El doctor le dijo: “No hay nada que pudiera hacerse por Ud.”. Creo que fue el finado Doctor Price, o alguien quien oró por él, en un cuarto una mañana. El no obtuvo ningunos resultados inmediatamente, allí mismo. Eso no significa nada. Así que él salió. El dijo: “De una manera u otra, yo creo”. Y cuando él empezó a bajar su pie del borde de la banqueta, su pierna inválida se enderezó. El estableció el Hogar Pisgah.
106La otra noche yo estaba allá, predicando. Ellos estaban agolpados en ese gran auditorio, y cienes de cienes parados en las calles y todo, antes que entráramos por atrás. Y después que el Mensaje terminó, algo sucedió, dos cosas que yo nunca presencié antes en mi vida. Ellos no eran solamente un montón de gente que les gustaba hacer mucho ruido. Ellos no eran un montón de gente que se quedaban muertas. Ellos eran gente llena del Espíritu. Y yo disfruté ese maravilloso compañerismo. Y cuando nosotros estábamos...
107Poco antes que yo fuera a orar por los enfermos, ellos empezaron a cantar algo dulce como eso. Yo me paré, y estaba maravillado. Yo dije: “Hay algo sucediendo aquí. Yo no entiendo”. Yo escuché de nuevo, y escuché dos coros. Yo dije: “Debe haber algo mal”. Y yo sacudí mi cabeza. Y, escuché otra vez. Yo dije: “Oh, Señor, tal vez es un rebote de este coro aquí”. Yo escuché otro por aquí arriba, muy alto, techos muy altos. Yo dije: “Debe de estar allá arriba”. Así que yo salí de la cabina del ministro, hacia la galería del coro. Eso estaba allá arriba. Y le-le dije a mi esposa; le dije: “¿Escuchas eso, cariño?” Ella dijo: “¿Qué es eso?” “Hermana Arganbright”, dije: “¿Escucha Ud. eso?” Ella dijo: “Sí. Yo lo he escuchado una vez antes en mi vida”. Le pregunté al Hermano Arganbright: “¿Escucha Ud. eso?” “Sí”.
108Cada uno con sus rostros inclinados, cantando. “Oh”, dije: “Tal vez...Yo-yo quiero estar seguro. Yo no quiero ser escéptico, pero Señor, si yo soy Tu testigo, si yo soy Tu guarda, yo tengo que saber de lo que estoy hablando. Yo tengo que estar seguro de esto”.
109Como en sanidad Divina, si yo no estoy seguro, no voy a decir nada al respecto. Si yo no estoy seguro de que ésta es la Venida del Señor, yo no diría nada al respecto. Yo tengo que estar seguro.
110Me regresé a la cabina otra vez. Todos con sus rostros inclinados.
111Y en el llamamiento al altar, mucha gente puso sus manos en la ventana, al venir a Cristo. Y estaban cantando. Cuando me baje aquí, dije: “Señor, no puede ser”. Estas personas cantando aquí abajo eran solamente gente ordinaria, pero éstas aquí arriba se oían como que eran algunas...Tal vez dos mil o tres mil cantando aquí, pero pareció como si hubieran sido tal vez cien mil aquí arriba. Y eran unas de las voces más dulces, un soprano muy alto, como voces de mujeres. Yo escuché, y sentí escalofríos en todo mi cuerpo.
112Me hice para atrás solamente por un momento. Escuché. Subí alto por el pasillo. Regresé, porque ellos continuaban cantando en el Espíritu. Yo escuché otra vez. No era esta voz. Yo podía oírlos aquí abajo con una clase de voz; estos aquí arriba, con otra clase de voz.
113Así que cuando el servicio terminó, yo le dije al pastor: “Pastor, yo escuché algo extraño”. El dijo: “¿Qué fue, Hermano Branham?”
114Yo dije: “Yo escuché unas-unas voces en soprano de mujeres, con voces altamente entrenadas, lo más encantador que yo he escuchado en mi vida, allá arriba”.
115El dijo: “Ha sido escuchado muchas veces aquí, Hermano Branham”.
116Yo había leído de la madre anciana...Oh, olvidé su nombre en estos momentos, que solía orar por los enfermos. Y una noche después que el pastor había terminado su sermón, la madrecita fue a orar por los enfermos. Ella tenía cinco o seis niñitos alrededor de ella. Y ella paró, y escuchó. Era la Señora Woodsworth Edder, si todos Uds. alguna vez han leído su libro. Y ella escuchó, ella dijo: “Un coro cantando por encima de los cánticos de la iglesia”. Después de que las voces cesaron aquí abajo, todavía continuaban cantando, ¿ven? Y yo me paré allí.
117Y en esos momentos, muy atrás en la parte de atrás del edificio...¿Vean cuán ordenado, perfecto? Ahora, yo-yo creo en hablar en lenguas. Yo creo que es un don de Dios, que está en la iglesia. Yo creo que ha sido mal usado como otras Escrituras han sido mal usadas, pero hay un verdadero. Sí. Y ese hombre se levantó allá atrás en el edificio, muy atrás, y dijo como cuatro o cinco palabras en otro idioma. No-no solamente un...Era un-un dialecto. Uno podía escuchar. Todo estaba en silencio.
118Y Algo se movió sobre mí, yo nunca tuve una interpretación, en mi vida. Y yo no la usé en ese momento, porque estaba asustado. Esas cosas son de Dios. Es mejor que uno no juegue con ellas.
119Y Algo me dijo: “El pastor orará la oración de fe”. Yo tuve que quedarme callado. Y yo esperé. Y eso vino otra vez, una ola cubriendo, y dijo: “El pastor orará la oración de fe”.
120Yo pensé: “Señor, yo no tengo dones de interpretación. El mío es orar por el enfermo, así que no tengo dones de interpretación”. Y yo me quedé callado otra vez y permanecí quieto.
121Y en ese momento el pastor se levantó y empezó a orar por los enfermos. ¡Oh, El es Dios! Las enfermedades fueron sanadas por todas las partes del edificio. ¿Qué es eso? El amanecer del día. Hay todavía un pequeño renuevo que queda. No se preocupe. Dios nunca se ha quedado sin un testigo.
122Confiando ahora que algo grande místico, en alguna parte, tal vez no en una voz Angélica, pero algo permitirá a cada pecador, si hay tales en este edificio, saber que la noche se está poniendo más oscura y más oscura sobre la tierra, y densa oscuridad. Pero la Venida del Señor está a la mano, eso es lo que lo está haciendo. Y como el guarda de Uds., yo digo: “La mañana viene”. ¡Estén listas, estrellas de la mañana, brillen!
123¿A cuántos les gustaría ser recordados en una oración final antes que nos vayamos? Solamente levanten sus manos.
124Querido Dios, Tú ves a las personas mientras ellas levantan sus manos. Y ellas son sinceras en esto. Muchas de ellas quienes investigan periódicos, han investigado libros de filósofos, y artículos de diferentes cosas, pero sin embargo ellas no pueden encontrar respuesta. Pero aquí aparece, en esta mañana, en la Biblia: “La mañana viene, y la noche viene también”. Y pedimos, Dios, que Tú bendecirás a cada persona aquí, que levantaron sus manos. Y Tú sabes lo que está detrás de esa mano levantada. Y, Señor, yo creo que allí mismo en donde ellas están sentadas ahora, el Dios omnipresente es capaz de dividirles su herencia del Espíritu que ellas están buscando en esta hora. Da a cada una, Señor, por causa de Tu Palabra y su deseo, y de Tu Divina promesa la cual no puede fallar, haz que ellas reciban eso por lo cual han levantado sus manos, mientras ofrezco esta oración en favor de ellas. En el Nombre del Señor Jesús, haz que lo reciban. Amén. Dios sea con Uds.
125Ahora, solamente tenemos un poco de tiempo para la...Ahora, vamos a orar por los enfermos. Estoy tan contento de saber que hay esperanza para el enfermo. “Yo soy el Señor Quien perdona toda tu iniquidad, Quien sana todas tus enfermedades”.
126Y tan extraño como parezca, yo fui dirigido hace tiempo hacia una madre joven acostada en este catre. Y ella es una-una víctima de la enfermedad de Hodgkin. Y yo creo que su madre está sentada aquí con ella. Estoy completamente seguro. Sí, correcto, cómo esta madre me estaba diciendo de su hija, y yo estaba tratando de animarla.
127Y es un llamamiento, también, después de este mensaje. Yo creo que la salvación es lo primero. La sanidad es lo segundo. Una sanidad pudiera durar hasta el fin de su vida, muchos años. Pudiera darle felicidad y gozo mientras Ud. está aquí en la tierra, pero cesaría al cesar Ud....con su muerte. Pero una alma que es salvada tiene Vida Eterna. Ella no puede perecer o nada puede nunca quitárselo a Ud. Ha entrado en los Libros de Dios para ser levantado en los últimos días. La gran cosa es la primera cosa. “Procurad el Reino de Dios y Su justicia, y lo demás vendrá por añadidura”.
128Me gustaría solamente dar un testimonio de una sanidad de esta enfermedad horrible con la cual esta jovencita sufre. Había hace algún tiempo...Ellos pudieran estar presentes en esta mañana. No estoy aquí muy seguido como para saber quién es quien. A muchos de Uds. yo no los conozco. Pero había una jovencita aquí en nuestra escuela secundaria. Y ella estaba sufriendo con esta enfermedad de Hodgkin, y fue llevada a un doctor por estos grandes tumores saliéndole en ella. Y ellos cortaron un pedazo del tumor, y lo enviaron para saber lo que era. Y resultó ser “enfermedad incurable de Hodgkin”.
129Y la madre no quería que la hija supiera cuál era su problema. Y los doctores le aconsejaron a la madre que la dejara seguir yendo a la escuela, porque ella tenía solamente algunos días para vivir. Finalmente eso brota en el corazón. Y la enfermedad de Hodgkin es cáncer, nosotros sabemos eso, una forma. Así que ellos enviaron a la-a la jovencita de regreso a la escuela, y dejarla morir.
130La madre estaba desesperada. Y ella me llamó por teléfono y dijo: “Quiero llevarla. Pero tengo entendido, Hermano Branham, que en sus líneas de oración, muchas veces Ud. nombra las enfermedades cuando tiene la inspiración del Espíritu”. Ella dijo: “¿Sería Ud. tan amable, que si el Espíritu Santo revela algo respecto a la niña, no lo diga?”
131“Bueno”, yo dije: “Yo no pienso que El lo revelaría si El no quisiera que se supiera”. Yo dije: “Yo difícilmente lo pienso así. Y en mi propio tabernáculo aquí, raramente tengo esa clase de reuniones”. Yo dije: “Yo solamente oro por los enfermos”.
132Y la jovencita vino a la línea y le pregunté a la madre: “¿Es Ud. Cristiana?” Ella dijo: “No”. Yo pregunté: “¿Es Cristiana la joven?” “No”.
133Yo dije: “Esa es una condición terrible para irse del mundo”. Y yo dije: “Ud. nunca más la verá otra vez, si ella se va en esa condición”.
134Así que cuando la jovencita entró al cuarto esa mañana...Y pasé por el mismo lugar en donde se había orado por la jovencita; así también esta joven estará en unos minutos. Yo le pregunté. Yo la conocía. Y dije: “¿Eres tú la jovencita de la escuela secundaria de aquí?” Ella contestó: “Yo soy”. Yo dije: “¿Estás consciente de tu enfermedad?”
135Ella dijo: “Los doctores me dijeron que ellos piensan que yo me voy a mejorar”.
136“Bueno”, yo dije, “¿qué si tú no te mejoras? ¿Eres tú Cristiana?” Ella dijo: “No, señor. No soy”. Yo dije: “¿Te gustaría ser Cristiana?” Ella dijo: “Me gustaría”.
137Yo dije: “¿Le darías tu corazón a Cristo?” Y ella dijo que se lo daría. Y su madre corrió y dijo que ella también se lo daría. Por lo cual, las bauticé a las dos aquí en el bautisterio. Oré por la jovencita.
138Y pasó el tiempo. Y finalmente la joven empezó a mejorarse después de unos pocos días, no sabiendo ella, lo que estaba mal. Y después de un corto tiempo, la llevaron de regreso a examinarla y no pudieron encontrar ningún trazo de la enfermedad, en lo absoluto. Hay un...
139No me gusta hablar cosas grandes respecto a personas, pero me gusta ser honesto respecto a personas. Y hay un hombre en esta ciudad que es bien conocido, y un fino hermano Cristiano, o él no sería un diácono en esta iglesia...Quise decir, un síndico en la iglesia. Y él está presente ahorita. Y él se propuso a sí mismo de mantener contacto con esa joven. Fue años después, dos o tres años después, que la jovencita había terminado su escuela y andaba con un muchacho.
140Y la encontré en la calle un día, y ella estaba tan contenta, y testificó para la gloria del Poder de Jesucristo, después de que ellos le dijeron lo que era la enfermedad. La muchacha está ahora casada. Ella tuvo hijos. Y está viviendo feliz.
141Y su padre viene al lugar del negocio de este hombre, para cortarse su pelo. Y el Señor Egan aquí, quien nos ha-ha mantenido al tanto del caso durante todo el tiempo. Y la joven está bien de salud. Y de eso ha sido, ¿cuánto Hermano Egan? Hace varios años, ¿no es así? [El Hermano Egan dice: “Hace cuatro, cinco, seis años”.-Ed.] Y ella está viviendo hoy como un testimonio de que Dios sana la enfermedad de Hodgkin.
142Oh, es tan bueno saber que en horas de angustia tenemos un refugio. Ese refugio es Cristo.
143Quiero reportar sólo para el...el resto de Uds., una cosa pequeña que acaba de suceder en la reunión. El Señor fue tan bueno en contestar las oraciones de todos Uds. en las reuniones del oeste que acabo de ir; hace algunas semanas, dos semanas. Y mientras estábamos en la convención de Tulsa, yo iba a...no iba a hablar, porque...Yo tenía una reunión allí. Pero los ministros tenían otros avivamientos empezados, así que, yo no podía tener las reuniones en ese tiempo. Pero yo pasé para recoger al Hermano Arganbright para llevármelo a California; mi esposa y yo, y mi pequeño José.
144Y esa noche, era tarde cuando llegamos, yo tenía entendido que Oral Roberts y Tommy Osborn iban a predicar esa noche. Así que, el Hermano Arganbright llamó a los hoteles hasta que encontró en dónde estábamos, y dijo: “Ven a la reunión”. Así que él vino, él y el Hermano Sonnmore, el director de los Hombres Cristianos de Negocios, del grupo de Mineápolis. Ellos-ellos vinieron por mí.
145Y yo fui, y ellos ya estaban cenando en el-en el salón Mayo, un gran lugar. Multimillonarios sentados allí. Y así que, Uds. saben cómo me sentiría al entrar en un lugar como ése. Yo ni siquiera sabía como usar los cuchillos y tenedores que tenían en la mesa. Pero yo entré.
146Y al ir entrando, Oral Roberts estaba predicando. Y él estaba predicando en la abundancia de vida, la abundancia, y diciéndoles a los Hombres Cristianos de Negocios que, “Jesús pescó los peces, los puso en las redes, y tenían más de lo que ellos pudieran-ellos pudieran disponer”. Y el Hermano Roberts es un predicador convincente, como Uds. saben. Y él dijo: “Hay suficiente para todos”. Y él dijo: “Bien, yo estoy edificando un-un templo aquí, probablemente cuesta millones de dólares”. Dijo: “Está construido de mármol blanco”. Y él dijo: “Lo llevaba como a la mitad y se me terminó el dinero”. Y dijo: “Entonces un día crucé la calle para mirarlo, y el Diablo dijo: ‘¿Sabes qué? La gente pasará y dirá: “Eso es lo que Oral Roberts hizo’”.
147El dijo: “Entonces yo le dije al Diablo: ‘Pero ellos tendrán que decir que Oral Roberts trató’”. Eso es bueno. Y él dijo: “Entonces fue puesto en el corazón de un banquero de aquí de la ciudad, de prestarme casi cerca de dos millones de dólares, de un banco, para terminar la construcción”. Los bancos no hacen eso. Uds. saben eso.
148Y él dijo: “Ese cierto hombre de negocio, banquero, está sentado presente en estos momentos”. El dijo: “Yo no quiero decir su nombre, porque exactamente él no pertenece a la gente del Evangelio Completo”. Pero dijo: “El está aquí”. Dijo: “Yo-yo pienso que él ni siquiera reclama ser un Cristiano. Pero”, dijo, “algo movió su corazón y me otorgó el dinero”. Dijo: “Si él quiere ponerse de pie”, dijo, “él puede, pero yo no voy a avergonzarlo”.
149Y el hombre se puso de pie y dijo: “No estoy avergonzado Señor Roberts”, y se sentó.
150Entonces llegué y me senté. Luego el Hermano Roberts, tan pronto que terminó, vino y me saludó de mano, y me levantó jalándome con sus brazos. Y a los pocos minutos, por supuesto mucha gente se acercó y Uds. saben, ministros hablando y solicitando reuniones y demás, mientras nosotros todavía estábamos comiendo.
151Y entonces Demos Shakarian se puso de pie. El es el presidente del grupo de Hombres Cristianos de Negocios. Y él se puso de pie, y dijo: “Saben qué, me siento dirigido a que el Hermano Branham debería predicarnos en esta noche el mensaje final”.
152Bueno, yo no supe qué decir. Y él empezó a decir de unos hombres sentados aquí, dijo: “Aquí está Fulano de tal. Lo conocí hoy”. Ellos me estaban diciendo que eran completamente dueños de tres o cuatro cuadras en Miracle Miles. Multimillonarios y ganaderos y demás, ¿y qué podría yo decir en una reunión como ésa?
153¿Pero saben?, es mejor siempre obedecer. Así que, me puse de pie para hablar lo mejor que podía, y al final del servicio...Es totalmente fuera de orden hacer un llamamiento al altar en un lugar como ése. Pero saben Uds., yo he hecho llamamientos al altar en servicios fúnebres. Así que, pensé: “Aquí está una buena oportunidad”. Y yo-yo hice un llamamiento al altar. Y todos esos hombres ricos y mujeres vinieron al Señor Jesús y dieron sus corazones al Señor.
154Yo estaba asombrado de un millonario, la esposa de un multimillonario, con un sombrerito de plumas elegantes al lado, probablemente le costó cien dólares. Y las lágrimas corriéndole por sus mejillas. Ella me cogió de la mano y dijo: “Hermano Branham, mi corazón fue movido”. Ella dijo: “Yo pensé que era una Cristiana hasta estos momentos”. Ella dijo: “Yo quiero servir al Señor”. Y yo dije: “Gracias”. 155 Y luego en unos cuantos minutos Algo me dijo: “Ora por los enfermos en estos momentos”.
156Yo pensé: “Oh, no. No puedo hacer eso. Ya he interrumpido la...este gran salón. Así que si oro por los enfermos, ellos van a pensar que realmente soy un fanático”. Así que pensé: “Con toda seguridad, el Señor no me estará diciendo eso. Tal vez yo estoy todo emocionado debido a estas conversiones. Así que me escabullí y me senté”.
157Y caminé a lo largo de la mesa de los predicadores, hasta lo mero último y me senté con el Hermano Jack Moore, que estaba sentado allí platicando. Y di el servicio de regreso al presidente, el Señor Shakarian.
158Entonces cuando él-él se puso de pie, y dijo: “¿Saben qué?” Oh, Dios debió haberlo tocado en el hombro. El dijo: “Me siento dirigido a que el Hermano Branham regrese y ore por los enfermos”. Yo pensé: “Oh”, exactamente bien.
159Y me puse de pie y les dije. Y dije: “Yo sentí eso. Y yo oro que Dios me perdone. Pero es mejor cuando alguien es tocado también, Uds. saben, haciéndonos todos entender que es la obra del Espíritu.
160Así que dije: “Ahora, sanidad Divina no es tocar un poste de tótem. No es solamente algo que es imaginario. Es el mismo Dios que salvó a todas estas personas aquí hace un rato. El es el mismo Dios que sana a todas las personas que están aquí en fe sencilla creyendo en El”. Yo dije: “¿Lo creen Uds.?”
161Y ahora, el secreto, para mi iglesia. Como Uds. saben, mi ministerio está cambiando, y ¡oh, qué cambio tan glorioso! ¡Oh! Todos Uds. que recuerdan las Palabras que han estado retiñiendo. Y cada vez que se manifiesta, algo sucede cuando yo voy a hablar sobre eso, viene-viene a mí: “Di a esta montaña”. ¿Por qué ha sido eso? Porque ha sido fe. Todo es por fe. Fe no es algo que Ud. elabora. Fe es algo que Ud. tiene.
162Y yo pensé: “Si...Yo siempre he estado avergonzado de mi fe, pero hermanos, tan bueno que ha sido el Señor”.
163El ha mostrado cosas, dicho visiones. Todo ha sido perfecto. Uds. hermanos saben eso. No es un individuo. No es un hombre. Es Dios Quien lo hace. Y esta fotografía aquí, ¡cómo ha ido por todo el mundo! ¡Las de Alemania!
164Y aquí hace unas semanas, tal vez un extranjero esté aquí que nunca la haya visto, ellos tomaron otra. La tengo en casa. Es el perfil del Señor Jesús parado detrás allí mismo en donde yo estaba parado. Y Sus manos están extendidas y lenguas de fuego están saliendo de Sus manos, mientras yo estaba hablando en el tema: “Di a esa montaña, ‘Muévete y no dudes en tu corazón, sino cree’”. Y nosotros la tenemos. Es en tecni-...A colores. Y nosotros la tenemos en casa ahorita. Y están haciendo...Ya ha sido examinada ahora por la ciencia y demás, en laboratorios. Saldrá muy pronto, otra, la cual es como la sexta de ellas hasta ahora, que ha sido tomada en diferentes lugares.
165Esta es la más sobresaliente de todas ellas, nunca vista. Allí está Su-Su barba, Su rostro, Su perfil, Sus brazos extendidos. Y yo estaba parado allí mismo de esta manera, y en donde El tiene sus brazos, Uds. ni siquiera pueden ver algo de ella así de esta manera; Mi cabeza, luego mis pies abajo en el piso; solamente cabeza y pies, eso es todo lo que fue dejado. ¿Ven? Y El-y El está parado con Sus brazos extendidos así de esta manera. Y yo tengo mis manos extendidas así de esta manera, predicando, diciendo: “Di a esta montaña”. Y en ese momento algo sucedió. [El Hermano Branham truena su dedo una vez.- Ed.] Y ellos tomaron la fotografía de Ello así de esa manera. Y allí estaba, detrás, todo a colores. Y una gran, así como Dios arregla, una gran canasta de lirios cala puestos cerca.
166El es el Lirio del Valle. ¿Y de dónde obtiene Ud. el opio? De los lirios. Correcto. ¿Cuál es el opio que Dios tiene? Paz. El opio hace que Ud. olvide todo lo que respecta a sus problemas. Los fumadores de opio, así es como ellos se matan a sí mismos con ese opio. Dios tiene un opio. Amén. El alivia todo dolor, sana todas las enfermedades, quita toda fatiga. Mientras estemos respirando dentro de Su opio, estamos en paz.
167Y la gran canasta de lirios estaba puesta en frente de donde yo estaba hablando, en la plataforma. 168 Y yo oré por los enfermos, allí en Tulsa, y me bajé y me salí. Y como diez minutos después... 169 Yo no quisiera decir el nombre del evangelista, pero una mujer que tenía artritis de la columna que trabajaba por este evangelista, ella era una taquimecanógrafa. Y ella tenía que escribir así de esta manera porque sus brazos y hombros estaban inmóviles. Ella escribía a máquina así de esta manera. Y este-este gran y notable evangelista allí en Tulsa, la había empleado en su empleo para darle trabajo.
170Y ella empezó a caminar por el pasillo. Y de repente sus brazos se soltaron, y ella empezó a brincar y gritar de tal manera que atrajo la atención de todos allá arriba. Y esa apreciable mujer, poniéndose de rodillas y levantando sus manos y palmeándolas de esta manera. [El Hermano Branham palmea sus manos tres veces.-Ed.] La gloria de Dios, porque Dios la había hecho libre, unos cuantos momentos después de la oración.
171Y yo me acerqué para ver y escuchar lo que ella estaba diciendo. Ella dijo: “Yo solamente iba caminando por el pasillo”. Y yo dije: “Bueno, gracias a Dios”.
172Y yo me di la vuelta y empecé a caminar en sentido opuesto. Y yo escuché allá a lo lejos, viendo a todos los pecadores corriendo juntos para ver qué ocurría. Y aquí estaba un hombre hablando, el Hermano Gardner, el mismo hombre que me dio este traje.
173Muchos de Uds. conocen al Hermano Gardner. El Hermano Gardner en Binghamton, Nueva York, el renombrado vendedor de la agencia Oldsmobile, de los últimos tres años; vendió más automóviles Oldsmobile que ningún otro hombre en los Estados Unidos. Y él vuela en un avión privado. Y hace poquito más de un año...Su nombre es George Gardner. Y él... 174 Su piloto, él solo, estaba manejando el avión, y se estrelló. Y se quebró sus rodillas, sus tobillos. Y sus piernas y pies estaban tiesos, y él caminaba de esta manera, su piloto. 175 Y él estaba presente cuando se hizo la oración, y él solo se había salido del salón en donde estaba el banquete. Y ellos le habían escogido un cuarto cerca, para que así él no tuviera problema al caminar de ida y de venida. Y su testimonio fue este. El se había ido a su cuarto y se sentó; ni siquiera era un Cristiano. Y él dijo: “De una u otra manera, yo creo a ese sujeto peloncito que predicó allá en esta noche”. Y dijo: “El empezó a notar que los dedos de sus pies empezaron a sacudirse”. Y él saltó y se puso de pie, completamente sano.
176Parado allí, glorificando a Dios, parado, levantando sus piernas de arriba a abajo, así de esta manera y en los lados de sus pies y todo, testificando la gloria de Dios.
177En otra ocasión, antes que oremos por los enfermos. Yo estaba parado con el Hermano Arganbright, y mi buen amigo Leo. Y Gene sabe lo que son las llamadas telefónicas. Sonando el teléfono, y el Hermano Arganbright contestando. Y Uds. saben, uno no puede estar en todas partes. Pero, sucedió que yo levanté el teléfono.
178Yo creo que todo obra en la manera providencial de Dios. ¿No creen Uds.? Yo creo que es la razón por la cual la jovencita está aquí. Yo creo que es la razón por la cual todos Uds. están aquí. Yo creo que es la razón por la cual estoy yo aquí. Y todos nos reunimos por alguna razón, para la gloria de Dios. ¿Por qué atravesamos los caminos llenos de hielo, para estar aquí en esta mañana?
179Así que, yo levanté el teléfono, porque el Hermano Arganbright no estaba en el cuarto. Y él dijo: “Me gustaría hablar con el Hermano Branham”. Yo dije: “Yo soy el Hermano Branham”.
180El era un hombre Hispano. El dijo: “Señor, yo sé que casi no es razonable para mí de preguntar lo que voy a preguntar”. El dijo: “Yo me imagino cuánto la gente demanda y demás. Pero” dijo: “Yo soy un misionero en México”. Y dijo: “Aquí, yo vivo en La Cresenta. Y acabo de saber hace unas cuantas horas que Ud. estaba en la ciudad”. Y dijo: “Yo traje mi bebé otra vez para tratar de llevárselo a Ud., o al Hermano Roberts, o a alguno de los hermanos que oran por los enfermos”. Y dijo: “Siendo que es mi bebé, mi fe, me imagino, que se ha debilitado un poquito”. El dijo: “Mi bebé todavía no tiene cuatro meses de edad y está muriéndose de cáncer”. Y Algo me dijo: “Ve a ese bebé”.
181“Bueno”, yo dije: “Señor, voy a traer al Hermano Arganbright y Ud. dígale en dónde está el bebé. Allí lo encontraré”. Así que él trae...Yo traje al Hermano Arganbright, y él le dice.
182Así que, nos subimos al automóvil y fuimos. Y conocí a su esposa. Y él siendo Mexicano, aunque no parecía. El era de piel blanca, claro, pero él era Mexicano. Los Mexicanos, muchas veces son rubios, porque ellos vienen de la unión del Español y los Indios. Y hay algunos de esos Indios con pelo rubio, blanco como la nieve. Y luego su esposa era Finlandesa, estrictamente rubia, una mujercita muy dulce.
183Y yo fui al hospital con él para ver a su bebé. Cuando yo entré en el cuarto, ellos lo tenían junto a la estación de enfermeras. Pues el bebito, aunque de cuatro meses de edad, él había nacido con tumores malignos en las quijadas, las cuales se hincharon aproximadamente tanto así de su cara, así de esta manera, así de hinchado. Y los doctores habían tratado de operar, e hicieron enormes cicatrices profundas todo alrededor de su gargantita, todo alrededor. No lo paró; siguió hacia arriba entrando en su lengua. Y la quijadita colgándole así de esta manera, y las grandes cicatrices profundas. Y su lenguita...Boquita, no más grande que eso. Y su lengua probablemente así de grande por la hinchazón, se había salido tanto así para afuera y tornádose negra. Y cortó el respirar por la nariz al bajarse, cuando se hinchó en el paladar. Y por supuesto, cortó su respiración, desde aquí. Ellos tuvieron que hacer un hoyo en su garganta. Y tenía un pequeño silbato de un pequeño...como una pequeña, una hojalata redonda en su garganta. Y sus pequeños brazos estaban entablillados, de esta manera, para que él no pudiera alcanzar y sacar ese silbato. Lo asfixiaría. Y el cáncer drenando, y la enfermera tenía que estar allí con algo para sacar lo que estaba saliendo del cáncer por el silbato, o lo hubiera asfixiado de muerte.
184Y el padre caminó alrededor de la cama, y él dijo: “¡Ricardito, el muchachito de su papá!” El dijo: “Tu papá trajo al Hermano Branham para que ore por ti, Ricardito”.
185Cuando él dijo: “El muchachito de su papá”, mi espíritu me dejó. No pude soportarlo más tiempo. Tuve que detenerme del lado de la cama. “El muchachito de su papá”. Y el pequeñito, aunque tan bebé como era, conoció que era su papá. Y él empezó a respirar ruidosamente así de esta manera, y sus bracitos así de esta manera. Y él tratando de acariciar al pequeñito en la cabeza. Un pobre bebito nacido en esa condición. Yo no podía hablar. Yo solamente...Uds. saben, uno se llena tanto, que no puede decir nada.
186Y yo miré hacia abajo, viendo esas manitas pequeñas saliendo debajo de esos grandes entablillados. [El Hermano Branham hace un ruido de asmático.-Ed.] Y haciendo un ruido de asmático, y yo pensé: “¡No es eso lastimoso!”
187Y después de volver a mí mismo lo suficiente para pensar algo, yo pensé: “Jesús, ¿quieres decir que Tú tomas placer viendo esto? Yo no puedo creerlo. Nada mas no puedo creer que Tú recibes gloria de este bebito sufriendo como está. No puede ser. Si a mí me hace, un pecador, sentirme como me siento por ese bebé, ¿qué Te haría a Ti la Fuente de toda misericordia? ¿Qué debe de hacerte a Ti?” Y yo no había dicho ni una palabra todavía.
188El estaba tratando de jugar con él, aquietarlo. Y su cuerpecito, con su pañalito puesto, solamente como...El cuerpecito, y todo, no más grande que eso. Y su cabeza era la parte más grande, sus quijadas tan grandes por lo hinchado. Y ellos tenían algo alrededor de su cabeza, para prevenir que su cabecita se reventara. Uds. saben, un trapo; sus quijadas estaban tan grandes así de esta manera por lo hinchado, para prevenirla que reventara. Y la enfermera estaba parada allí.
189Y yo miré al pequeñito, y pensé: “Señor, ¿qué harías Tú si estuvieras parado aquí?”
190Ahora, yo realizo que estoy en el púlpito. Y realizo que Dios está presente. Pero me pareció que Algo habló dentro de mi alma y dijo: “Yo estoy esperando para ver lo que tú vas a hacer al respecto. Yo di Mi autoridad a la Iglesia”. Allí uno regresa otra vez a: “Di a esta montaña”. “Yo di Mi autoridad a la Iglesia, y Yo estoy esperando ver lo que tú vas a hacer”.
191Yo me pregunto si ésa es Su actitud acerca de nosotros todo el tiempo, que El está esperando ver lo que vamos a hacer. ¿Qué de las señales del tiempo acerca de las cuales hemos estado predicando? ¿Qué haría El? El está esperando ver qué vamos a hacer.
192Bueno, cogí su manita de bebé en la mía, solamente en mis dedos de esta manera. Era tan pequeño. Y dije: “Señor, escucha la oración de Tu siervo. Y por fe creo que Tú estás escuchando, yo pongo entre este demonio de cáncer y la vida del bebé, la Sangre de Jesucristo. Entre el asesino y el bebé, la Sangre, por fe yo pongo eso”. Y yo no podía decir nada más.
193Me di la vuelta y empecé a caminar hacia afuera. El padre me siguió. El dijo: “Hermano Branham, el Señor ha puesto en mi corazón de darle algunos diezmos”.
194“Oh”, yo dije: “Hermano, no piense en eso. No”, yo dije: “Yo no necesito dinero, hermano”.
195El dijo: “Pero yo he guardado algunos diezmos”. Oh, un poquito de dinero, olvidé en este momento exactamente; creo que como cincuenta dólares. El dijo: “El Señor lo puso en mi corazón dárselo”.
196Yo dije: “¿Sabe qué? Yo lo recibo, y Ud. regréselo y delo a Ricardito allí en su-en su cuenta de hospital. Porque, Ud. es un predicador. Yo sé lo que es, lo que el dinero significa. Y Ud. un misionero, y yo sé que se requiere dinero. Y Ud. tiene una familia, y todas sus cuentas de doctor. Póngalo en la cuenta de Ricardito”.
197El dijo: “Yo no quiero hacer eso, Hermano Branham. No es para pagar a los doctores. Es para pagar a los ministros”.
198Y yo dije: “Sí, pero yo se lo estoy regresando a Ud.” Y yo lo rehuso.
199Y yo me fui a la casa, y en cosa de unas cuantas horas, esas quijadas se deshincharon, y su lengua regresó a su lugar normal. Dios sanó al pequeñito. Ellos estaban quitándole el silbato de su garganta, la mañana que partí.
200Eso alarmó toda la costa del oeste. Un famoso doctor, envió a su nieto con su hijo. Y ellos bloquearon la carretera muy allá cuarenta o cincuenta millas (64.4Km o 80.5Km-Traductor), allá en Pasadena, y bloquearon la carretera por donde yo iba a pasar, para orar por ese bebé que tenía espasmos en el cerebro. Ellos le habían dado una inyección de penicilina, y causó un cáncer que viniera por los efectos de la inyección de penicilina en su cadera. Y yo estoy seguro que el Señor lo sanó.
201Poco antes que saliera de la casa, el teléfono sonó, siguió sonando. El Hermano Arganbright, yo lo escuché argumentando con alguien. Dijo: “No, yo no haría eso”.
202Poco antes de meterme al automóvil, había una-una pequeña camioneta llegó. ¡Para mi sorpresa, era mi hermano Mexicanito y su esposa! Ambos llorando y alabando a Dios. Dijo: “Hermano Branham, yo traje estos diezmos para Ud.”
203“Oh”, yo dije: “Hermano, yo no puedo recibir eso”. Yo dije: “No pudiera hacerlo”. El dijo: “Pero yo los traje para Ud., dijo... Yo dije: “Yo le dije que los pusiera en la cuenta de Ricardito. 204 El dijo: “Esta mañana cuando fui a darle al doctor estos diezmos para ponerlos en la cuenta de Ricardito, el doctor dijo: ‘Ud. no me debe nada’. El dijo: ‘Yo no tuve nada que ver con eso’. El dijo: ‘Eso fue un gran fenómeno’. El dijo: ‘Yo...Ud. no me debe ni un centavo’”. Así que, él dijo: “Tome esto, Hermano Branham. El Señor me dijo que Ud. lo iba a aceptar”. 205 Yo pensé: “Oh, yo no puedo”. Yo dije: “Señor, no siento el hacerlo”.
206Entonces algo vino a mí. Jesús estaba parado un día, observando a los hombres ricos echando de su gran abundancia de dinero. Oh, ellos tenían bastante, así que ellos estaban dando bastante. Y una viudita vino con tres centavos, y eso era todo lo que ella tenía. Eso era todo lo que tenía para vivir, y ella los echó. Ahora, ¿qué hubiéramos hecho nosotros? “Oh, hermana, no haga eso, Ud. sabe, nosotros no necesitamos eso. No eche eso. Eso es todo lo que tiene para vivir”. Pero Jesús le permitió hacerlo, porque, “es más bendición el dar que el recibir”.
207Yo tengo los diezmitos. Yo no sé qué hacer con ellos. Los usaré en alguna parte, en alguna obra, para la gloria de Dios, en alguna parte lo mejor que yo pueda.
208¿Qué es eso? Es la gloria de Dios. Es el Poder de Dios. Las sombras están cayendo; Cristo está apareciendo, por eso es que señales y prodigios están apareciendo. [El Hermano Branham toca el púlpito ocho veces.-Ed.] Es esa gran Luz del Hijo reflejándose de las estrellas de la mañana, con sanidad en Sus alas. Y si El traerá sanidad por la reflexión de Su Presencia, ¿qué hará El cuando El venga en Persona? Estos cuerpos corruptibles nuestros, serán cambiados y serán hechos como Su Propio Cuerpo glorioso. ¿Qué será cuando El venga? Hasta que El venga, estamos agradecido por la Luz de la Presencia de Su Hijo, a medida que las estrellas de la mañana escalan las alturas de la gloria, y se posan allí para aclamar Su Venida en esta hora oscura. Oremos:
209Oh Señor, Te amamos tanto, a tal grado Señor, que no hay palabras como...Nunca nos cansamos de testificar de Tus alabanzas. Pero la hora está aquí ahora, hay gente enferma esperando. Tú conoces estos testimonios. Ellos son, hasta donde yo sé, Señor, la verdad exacta. Del piloto parado allá, mostrando cómo él podía pararse en sus pies, y todas las condiciones en las que estaba su cuerpo; y se levantó las piernas de su pantalón, y enseñó sus rodillas y sus piernas que se habían quebrado y cicatrizadas, en donde los doctores habían tratado de poner los huesos juntos. Tú viste a la mujer parada allí con la pintura en su cara y lavándosela con las lágrimas de regocijo, mientras ella dijo de su condición artrítica que había sido sanada por Tu Poder. Y de ese querido bebito y el testimonio de su padre y de aquellos que estaban presentes.
210Ahora Señor, Tú eres tan grande aquí en esta mañana, aquí en el tabernáculo, como Tú lo eres en cualquier parte del mundo. Y Tú has prometido que en donde nos juntáramos, Tú estarías en nuestros medios. Ahora, llamaremos a los enfermos que Tú nos has enviado en esta mañana. Y oraremos por ellos, y oraremos con todo nuestros corazones, la oración de fe. Y Tú salva a los enfermos y levántalos. Y si han hecho pecados, perdónalos, Padre. Mientras confesamos nuestras faltas el uno al otro, y oramos el uno por el otro. Y Tú haz dicho: “La ferviente oración del justo puede mucho”.
211Sabemos de una que está acostada aquí con nosotros en esta mañana, solamente una madre joven con estos pequeños hijos. Señor, de acuerdo a los doctores, ella está cerca del fin de su jornada. Pero oramos Dios que Tú Te pararás entre ella y ese enemigo. Y que cuando la unjamos y oremos por ella, haz que Tu Poder toque esa alma suya. Eso traerá fe y liberación. Y haz que ella se vaya a casa y sane, y dé alabanza, y sea una-una reflexión de la Estrella de la Mañana, para la gloria de Dios. Amén.
212Hermano Mercier. Ahora, mientras tomamos estas personas por citas, las personas que vienen. Llamaremos solamente este número. Y ellos están anotados en la lista de aquellos por quienes se va a orar.