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~ ESTAD QUIETOS Y VED LA SALVACION DE JEHOVA ~
1Oremos por un momento. Nuestro Padre celestial, te agradecemos en esta noche por el bendito Señor Jesús, Quien ha hecho posible todas estas grandes bendiciones por las cuales estamos teniendo el privilegio de esperar, por medio de Su gran sufrimiento vicario, muerte, sepultura, resurrección, y la venida del Espíritu Santo. Y en esta noche rogamos que nos bendigas juntamente mientras esperamos por más Palabra de parte Tuya. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden sentarse.
2[El Hermano Branham tiene una conversación con el Hermano Boze—Ed.] Sí. Sí, ellos están en Canadá.
3Es un gran privilegio estar nuevamente aquí en esta noche en la Iglesia Filadelfia. Correcto. No tengo mucha voz y un poquito de volumen llega muy lejos desde aquí. Yo… José mi hijito, cuando…
4Hace dos días mi esposa no sabía si iba poder venir, él contrajo una inflamación en la garganta debido a este gran período de lluvia que estamos teniendo. Bueno, él es el hijito de papá, Uds. saben, así que lo tengo jugando y saltando y jugando con él, y bueno, me di cuenta que me puse un poco ronco en el camino viniendo hacia acá. Pero vale la pena tener un buen muchacho como José con quien jugar.
5Pero el Señor fue bueno con él y oramos por cierto asunto y le pedimos al Señor que si era Su voluntad que—hacer una cierta cosa, que Él detuviera la fiebre en el acto. Él no lo hizo. Esperamos como por cuatro horas. Entonces yo volví a orar: “Señor, si es Tu voluntad que yo haga esto, detén la fiebre”. ¡Y se fue en el acto! Bueno, entonces yo… No le volvió a dar más. Así que yo—yo supe entonces que era Dios moviéndose con respecto a una decisión que yo tenía que tomar de inmediato. Así que estuve muy agradecido.
6Ahora, el Hermano Joseph me pidió que viniera y hablara aquí en la iglesia, siendo que estábamos aquí para esta gran convención de los Hombres Cristianos de Negocios del Evangelio Completo. Y veo a muchos de ellos sentados aquí esta noche. Estoy muy agradecido por ellos y porque estén representados aquí en esta noche: el Hermano Rowe y el Hermano Coe, y oh, muchos de ellos allí que— que—que están aquí en el servicio en esta noche.
7El Hermano Sonmore, nuestro Hermano de allá de Suiza, no puedo… No hay necesidad de que yo intente pronunciar ese nombre Armenio, porque no podría. Y si yo… Pero hay muchos aquí, y estamos agradecidos por esos hombres. Veo a mi buen amigo, los Norman están aquí, de fuera de la ciudad. Veo también al Hermano Sothmann y a mi Hermano de Alemania, y—y, o de Suiza, mejor dicho, no, es de Sudáfrica. Y, oh, ellos están aquí de todas partes.
8Recuerdo el primer—último servicio que tuve en el Tabernáculo en Jeffersonville antes de salir en las giras evangelísticas. Mi esposa me cantó: Ellos vienen del este y del oeste, (Uds. lo han oído) Han venido de las tierras lejanas, Para festejar con el Rey, para cenar como Sus Huéspedes, ¡Qué bienaventurados son estos peregrinos!
9Gracias Joseph. Eso es agua buena para Chicago. Nosotros le ganamos mucho en Jeffersonville, la de Uds. es del lago y la de nosotros es de un pozo. Pero todos sabemos que esto es sólo las afueras de Jeffersonville, así que a medida que sale por acá, bueno, Uds. tienen que venir al agua del lago. Sí.
10Estamos contentos de estar en Chicago, aquí en esta gran convención ahora en el Hotel Sherman. Y estamos orando que las bendiciones de Dios reposen sobre la reu—sobre este servicio y sobre los Hombres Cristianos de Negocios y el… Como dijo el Hermano Joseph: “Nada de propaganda, simplemente un lugarcito donde pudiéramos reunirnos”. Aquí hay muchas iglesias. ¿Ven Uds.? Así que sólo es un lugarcito para reunirnos, y yo conozco muy bien a Joseph. Él me disculparía esta noche, siendo que estoy ronco y demás.
11Y yo pensé que hablaría sólo un ratito, y luego voy a orar por los enfermos. Si el Señor lo permite, mañana en la tarde tengo un servicio evangelístico para las dos de la tarde. No creo que haya otro servicio en… celebrándose mañana en la tarde, que yo sepa. Y tengo un mensaje evangelístico sobre La Vida Eterna. Así que si Uds. están por ahí y desean venir, estaremos contentos de tenerlos.
12De nuevo, mañana en la noche posiblemente oraremos nuevamente por los enfermos para mañana en la noche. Y luego la convención empieza oficialmente el lunes. Así que el Señor les bendiga ahora mientras oran por mí a medida que leo de la Palabra de Dios sólo un—un pequeño texto, si así lo llamáramos, y veamos qué nos da el Señor como contexto.
13También me alegro al mirar en la parte de atrás y ver a mi buen amigo el Hermano John O’Bannon de Louisville, quien vino con nosotros el otro día, y estoy… Esta mañana nos confundimos en algún lado entre la multitud, hermano John, y yo—lo perdí de vista. Pero me alegra ver al Hermano O’Bannon aquí en el servicio esta noche.
14Deseo leer sólo una porción, o sólo una o dos palabras de 2da de Crónicas 20:17. …estad…quietos, y ved la salvación de Jehová… 15 Deseo usar eso como texto: 2da de Crónicas 20:17. “Estad Quietos Y Ved La Salvación De Jehová”.
16Estamos muy familiarizados con estas Escrituras, y en este día en que vivimos vemos a la gente en tal ajetreo, cómo es que la gente anda de lugar en lugar, conduciendo por las calles como Jehú y—y sin saber adónde van, no les importa nada, y embistiendo unos contra otros y chocando. Y parece ser una edad tan neurótica. Yo pienso que es hora de que todos nos quedemos quietos por un ratito y hagamos inventario. ¿Adónde vamos?
17Pues, Dwight Moody acostumbraba hacer estos mismos recorridos por aquí posiblemente en un caballo y carreta. Y él hizo el trabajo que—mejor que nosotros lo estamos haciendo hoy. El abuelo y la abuela, cómo es que ellos llegaban lejos, pero parece como que nosotros llevamos tanta prisa y no estamos llegando a ninguna parte. Ahora, en esta Escritura en particular que—acabamos de leer, era un tiempo cuando había venido una gran crisis. La gente estaba toda nerviosa, perturbada, debido a que había un gran ejército invasor. Los Moabitas estaban viniendo contra Judá. Y era un tiempo de mucha tensión. La gente estaba toda frustrada y no sabía adónde ir. Josafat, el varón de Dios, justo, había tratado de hacer todo lo que sabía para servir al Señor. Y ahora la gente estaba toda nerviosa porque había un gran ejército invasor.
18Hay muchas veces cuando todos llegamos a un punto en que no podemos estarnos quietos y estamos nerviosos. Tan pronto empezamos a hacer algo bueno, vemos entonces que vienen los problemas. ¡Pero eso es el diablo tratando de trastornar el programa de Dios! Lo vemos en nuestras vidas individuales. Lo vemos en el ámbito de nuestras iglesias. Lo vemos en nuestros asuntos nacionales. Lo vemos en todos lados. Y entonces nos damos cuenta que cuando estamos a punto de hacer algo que es correcto, el mal siempre está presente. Pero la manera de vencer eso, es meditar en su corazón en qué dirección quiere Dios que Ud. vaya y cuál es la mejor manera, luego quedarnos con eso.
19Así que en ése gran día de—hora de frustración, el Señor habló. Y lo hizo a través de un pequeño profeta que estaba parado cerca, quien dijo: “Estad quietos, y ved la salvación de Dios. Uds. no tendrán que pelear esta batalla”. Siempre y cuando estuvieran juntos y orando, era la batalla de Dios.
20Y yo pienso que esa misma cosa se aplica en esta noche. En esta gran hora cuando la gente de las grandes iglesias están discutiendo y—y peleándose unos con otros, y las barreras denominacionales nos están separando, y batallamos de este lado y de aquel lado, ¡es tiempo de quedarnos quietos! ¡La batalla es de Dios! Para comenzar, no es nuestra. Dios quiere que nos quedemos quietos. Y cuando Dios se prepara para hacer algo, Él por lo regular manda que Su pueblo se quede quieto.
21En una ocasión cuando estaban en medio de la prueba, cuando el pueblo del pacto había salido de Egipto, guiados por el Espíritu Santo, Moisés el gran líder; y los espías habían cruzado hacia la tierra prometida, diez de ellos regresaron y dijeron: “¡No podemos tomarla! Ellos son demasiado grandes y nosotros demasiado pequeños”.
22Pero hubieron dos hombres, Caleb y Josué, quienes habían ido allá, y dijeron… ¡Ellos hicieron callar al pueblo!
23Primero y principal, uno decía una cosa y otro decía otra. Uno decía: “¿Por qué nos sacaste?”. Si esa no es la condición de hoy en día, yo no sé. “¿Por qué hicimos esto y por qué hacemos aquello?”.
24¡Y Caleb hizo callar al pueblo!, delante de Moisés. Y dijo: “¡Nosotros somos más que capaces de ir a poseerla!”. Porque depende de lo que Ud. esté mirando. Algunos de ellos estaban mirando el obstáculo, a los grandes ejércitos y a las grandes murallas, el gran tamaño gigante de esa gente. ¡Pero Caleb estaba mirando la promesa de Dios! Y había llegado la hora cuando Caleb tuvo que hacer callar al pueblo antes de poder hablarles de la promesa de Dios.
25Y yo pienso que esa es la misma cosa que se necesita hoy: ¡que la gente se quede quieta y vea lo que Dios ha prometido! Éste es un día cuando Dios está cumpliendo Su promesa. Estas cosas deber ser así. ¡Tienen que venir! Por lo tanto debemos ver la promesa de Dios y quedarnos quietos, y observar la salvación de Dios entrar en la escena. Dios obra siempre de acuerdo con Su Palabra, acallando al pueblo.
26Cuando Dios se prepara para hacer algo, el pueblo está todo inquieto. La razón por la que estaban inquietos durante su jornada era por causa de que había una multitud mixta que había salido. ¡Y llegó el tiempo de prueba! ¡Oh, quiero que se fijen en esto!, que cada vez que Dios se mueve, usualmente hay una multitud mixta; eso atrae la atención de todos y crea una multitud mixta. Cuando Dios se mueve Uds. hallarán todo tipo de ismos y cuanta cosa moviéndose con ello. ¡Pero llegó el tiempo de prueba! Dios prueba a todo hijo o hija que viene a Él, sin ninguna excepción en lo absoluto. Dios les da el tiempo de prueba para probarlos.
27Ahora, cuando Dios estaba listo para hablar, Él tuvo que hacer callar al pueblo. Y fue un día en que ya tenían tiempo que habían salido de Egipto, antes de llegar allá, que Dios quería mostrar Su gloria. ¡Y Dios solamente puede mostrar Su gloria cuando Su pueblo se queda quieto y lo espera! Eso es lo que pasa hoy día con nuestras iglesias. ¡La gente no se queda quieta y espera la gloria de Dios! Está escrito en las Escrituras: “¡Estad firmes, y ved la gloria, (o la salvación) de Dios!”.
28Ahora, al llegar frente al Mar Rojo, ¡qué tiempo! Este pueblo de pacto quienes tenían la promesa de Dios, y quienes estaban parados firmes en la promesa… ¡Y es tan extraño ver que cuando la gente se para por Dios, parece como que el diablo les lanza de todo lo que puede en su camino! ¡Pero Dios abre una senda a través de ese camino!
29Algunas de mis más grandes experiencias que yo haya tenido con Dios, es cuando he llegado a un punto en que no podía pasar por encima, por debajo, o alrededor, ¡sino simplemente quedarme quieto!, y Dios de algún modo abre un camino a través de eso. Él no ha fallado aún y nunca fallará. ¡Dios no puede fallar!
30Y parecía que cuando estos hijos de Israel habían llegado a este Mar Rojo, la Columna de Fuego guiándoles, el ejército de faraón tras ellos, las montañas y el mar los bloqueaba… Si toda la naturaleza hubiera llorado, por este pequeño pueblo desarmado frente a este gran ejercito que venía marchando… ¡Pero algunas veces la senda de Dios nos conduce a través de tales lugares! Dios quería mostrar Su poder. ¡A Dios le encanta desplegar Su poder!
31¡Oh!, a veces cuando tomo a mi pequeño José, o a una de mis niñitas, y me siento a conversar con ellas, las coloco sobre mi regazo, y Uds. no saben cómo me hacer sentir eso. Una de ellas me dice: “Papá, saca tu músculo. ¡Oh, tú tienes un músculo muy grande!”. No hay mucho allí, pero mientras ellas piensen así, ¡eso me hace sentir bien!
32¡Nuestro Padre celestial quiere que Sus hijos sepan que Él tiene músculos y que puede hacer cosas por ellos! Y a veces yo entablo cierta conversación de manera que lleve a eso. A mí me encanta oírlas decir eso.
33Antes yo era un púgil. Ya me estoy poniendo viejo, gordo, blando y achacoso, pero todavía me gusta pensar que estoy como antes.
34Pero hay una cosa acerca de Dios: ¡Él es el mismo de ayer, hoy, y por siempre! Para Él no existe la vejez. ¡Él es eterno! Y no sólo eso, ¡sino que todo el que le reciba llega a ser eterno con Dios! Pues sólo hay una Vida Eterna, y solamente Dios la tiene. Y cuando nosotros recibimos la Vida Eterna de Dios llegamos a ser eternos con Dios. Todo lo que tiene un principio tiene fin. Dios no tuvo principio ¡y no tiene fin! Él es eterno para siempre.
35Y cuando llegaron allí al Mar Rojo, ¡Dios quería desplegar Su poder! Así que hizo que el Mar rojo se quedara quieto, se amurallara, y se parara firme mientras que ese grupito de aleluyas con pacto marchara a través de él, hacia la victoria. Uds. dicen: “¿De aleluyas, Hermano Branham?”. Sí, ellos eran aleluyas. Porque cuando llegaron al otro lado y vieron lo que Dios había hecho, ellos se comportaron como un montón de aleluyas, uno cantaba en el Espíritu y el otro danzaba en el Espíritu y tocando panderos. ¡Pero Dios hizo que el Mar Rojo se quedara quieto y lo observara a Él desplegar liberación para Su pueblo!
36Si tan sólo Su pueblo lo escuchara a Él hoy, se quedaran quietos para ver Su promesa, a Él le gustaría desplegar esa misma cosa a ellos hoy, librar a Su pueblo de su esclavitud de pecado y duda, frustración y enfermedades. Y toda bendición redentiva por la que Jesús murió le pertenece al pueblo. ¡Es de Uds.! Dios hizo que el mar se quedara quieto para que lo observara a Él hacer algo.
37Entonces un día cuando al pueblo se le había prometido la tierra prometida, ellos estaban peleando una batalla fuerte. Josué estaba al frente de la batalla y el sol se estaba ocultando. Dios quería mostrarle a Su pueblo Quién era Él, así que hizo que el sol se quedara quieto mientras que la tierra se movía, o se detuviera (como haya sido), ¡hasta que Dios desplegara Su poder! Él pudo hacer que el sol se detuviera. “¡Sol, detente! Yo estoy a punto de hacer algo. Y quiero desplegar My poder a un pueblo que está haciendo exactamente lo que Yo les prometí hacer”.
38¡Oh, qué privilegio tan bendito es saber que le servimos a ese mismo Dios hoy! Él hará que todo se quede quieto mientras que despliega Su poder.
39Una vez hubo un profeta que se paró firme en la bendita y eterna promesa de Dios. Él tomó a Dios en Su Palabra y sabía que Dios era capaz de librarle. Y el rey lo echó a un foso de leones, donde los leones, tigres y las bestias salvajes hambreaban por este mismo propósito. Y cuando los leones empezaron a acercársele al profeta, ¡Dios hizo que se quedaran quietos durante toda la noche mientras Él desplegaba Su poder sobre Su profeta! ¡Los leones se quedaron quietos!
40Un día iban a quemar a unas personas con el calor intenso de un horno. Dios quiso desplegar Su poder e hizo que el fuego se quedara quieto y firme mientras que Él entablaba una conversación con Su Iglesia, Su grupo que guardaba Sus mandamientos. Y cuando ellos salieron ni siquiera olían a fuego. ¡Dios hizo que el fuego y el calor se quedaran quietos y contemplaran Su despliegue!
41Cierto día cuando se desató una tormenta en el mar, y las olas estaban a punto de hacer pedazos una pequeña barca, había un galileo solitario acostado en la parte posterior de la barca, dormido. Y ¡oh, ellos se desesperaron (los creyentes), estaban todos asustados y nerviosos! Y Dios quería desplegar Su poder. Él caminó hacia el timón de la barca y le puso el pie encima, alzó la mirada hacia los cielos, hacia los vientos, y dijo: “Paz, enmudece”. ¡Y los vientos y las olas se pararon firme mientras que el Hijo de Dios con Su iglesita navegaron al otro lado del mar! Dios hizo que los vientos y las olas se quedaran quietos. A Él le encanta desplegar Su poder. A Él le gusta mostrar Su—Su omnipotencia.
42Un día había un mendigo ciego sentado junto a los muros de Jericó, no cabe duda que en su corazón soñaba con los días pasados cuando hubieron grandes hombres en la tierra que tomaron a Dios en Su promesa. Y recordaba que siendo muchachito solía echarse en los brazos de su joven madre judía cuando ella lo besaba, y sus ojitos tan brillantes como las estrellas del cielo, cómo es que él podía recordar ver las grandes estrellas de noche, y podía ver las colinas floridas de Judea, escuchar a su madre hablar de las historias de cuando el gran Josué estuvo allí justo al otro lado de los muros de Jericó, y se encontró con el Príncipe del ejército de Jehová.
43Cómo hizo Dios que el Jordán se quedara quieto un día mientras que Él desplegaba Su poder para llevar al pueblo a su lugar de posicionamiento.
44Cómo a él le gustaba escuchar esas historias de la mujer Sunamita y el niñito muerto, ¡cuando Dios hizo que la muerte se detuviera, guardara su paz hasta que Él pudiera mostrar que “Yo soy la Resurrección y la Vida!”. Hace que todo le obedezca a Él. A él le gustaban esas historias.
45Y mientras estaba sentado allí meditando: “¡Oh, eso hace muchos años!”. Pasó un ruido por ahí y ellos decían: “Jesús de Nazaret está pasando por aquí”. Dios quería demostrar Su amor a un mendigo ciego. Él quería mostrarle a esa muchedumbre vociferante que Él era el mismo de ayer, de hoy, y por los siglos. Y dice la Biblia que Jesús se detuvo y dijo: “Tráiganlo acá”. ¡Dios hizo que Su propio Hijo se detuviera para desplegar Su poder! Si Dios tuvo que hacer que Su Hijo se detuviera para desplegar Su poder, ¡cuánto más deberíamos nosotros detenernos en esta edad frustrada en que vivimos…!
46[Espacio en blanco en la cinta—Ed.] Para enseñarle al pueblo a cumplir la Palabra, no que Él tuviera que hacerlo, sino para que la Palabra se cumpliese. Dios quería cumplir Su Palabra, y sellar el oficio Mesiánico de Su Hijo.
47Hubo un hombre muerto que fue sepultado y estaba hediendo en el sepulcro. Los gusanos de la piel se arrastraban por su cuerpo. ¡Se habían perdido todas las esperanzas! Pero veo a un pequeño personaje Quien dijo que no había en Él hermosura para que le deseáramos, enderezó Sus pequeños hombros encorvados y dijo: “¡Yo soy la Resurrección y la Vida!”, dice Dios. “¡El que en Mí cree, aunque esté muerto, vivirá! ¡Y todo aquél que vive y cree en Mí no morirá eternamente!”. Dijo: “¿Crees esto?”.
48Ella dijo: “¡Sí Señor, yo creo que Tú eres es Hijo de Dios que había de venir al mundo!”.
49En base a la confesión de esa fe, y su fe en el Hijo de Dios, ¡Dios iba desplegar Su poder! Y el alma de un hombre que estaba a cuatro días de camino, en algún lado allá en el espacio, ¡Él hizo que el ángel de la muerte se detuviera mientras que Él levantaba a ese hombre de nuevo a la vida! La corrupción reconoció a Su maestro y un hombre que había estado muerto por cuatro días se puso de pie y volvió a vivir. Dios hizo que la muerte se detuviera. Y no sólo eso, sino que en esta resurrección Él demostró Su oficio Mesiánico.
50Este mundo se está poniendo más nervoso; la iglesia está nerviosa; está tambaleándose como un borracho volviendo a casa. ¡Correcto! ¡Pero un día de estos ella va a tener una postración nerviosa, seguro que sí! ¡Pero Dios hará que todo se quede quieto, incluso a tal grado que el tiempo se detendrá y se fusionará con la eternidad cuando Él venga a recibir a Su Iglesia! Yo espero ese día, esa hora santa y bendita.
51Mi hermano y mi hermana, estos Estados Unidos, este Chicago ha recibido ¡sacudida tras sacudida! A la iglesia se le ha enviado hombres poderosos tales como, los Velmer Gardners, los—los Oral Roberts, los A. A. Allens, y los otros más que han cruzado, y los Billy Graham que han cruzado las naciones, y Dios ha probado Su poder cuando Él puede hacer que el hombre se quede quieto lo suficiente y examine las Escrituras y saque esas ideas denominacionales de su cabeza. ¡Dios ha probado Su poder de que Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos!
52Ahora, en medio de esto, en esta gran hora de sacudimiento, que cuando el diablo, si él no puede evitar que Ud. vea la verdad, él lo empujará por la borda con ella. La iglesia es sacudida nuevamente.
53Caballeros y hermanos, permítanme decirles esto: ¡vosotros no peleareis esta batalla! Otra denominación no servirá de nada. Tampoco una persecución contra Dios, servirá de nada. ¡Quedemos quietos y veamos la salvación de nuestro Dios! Si Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, Él se desplegará a Sí mismo. Así como Él hizo ayer, hará hoy y por siempre.
54Y cuando el Príncipe más grande que haya estado sobre la tierra fue llevado al Calvario como antídoto para el pecado, allí Él murió para quitar los pecados del mundo. Y “Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. Cuando Él fue puesto en el sepulcro y permaneció allí durante tres días y noches… Pero Él no podía ver corrupción por cuanto la Biblia así lo había dicho.
55¡Dios hizo que todo demonio del infierno se retractara de lo que había dicho! ¡Oh, cuánto amo a este maravilloso Jesús! Él hizo que todo demonio del infierno bajara la bandera. Él avergonzó a todos los incrédulos y críticos. Cuando Él desplegó Su gran poder, la muerte se detuvo sobre Jerusalén, y Jesús resucitó de los muertos ¡y está vivo en esta noche, el mismo de ayer, hoy, y por los siglos!
56Hace unos días, como les estaba diciendo, allá en un pequeño lago en Kentucky, un pececito muerto había estado en el agua por media hora. ¡Yo vi a Dios hacer que esa muerte se detuviera, y un pececito sencillo…! Si Uds. no creen que sean más que un pez; ¿cuánto más es un hombre que un pez? Pero Dios quería mostrar que Él puede tomar las cosas sencillas y mostrar que Él todavía era la Resurrección y la Vida. Él hizo que la muerte se detuviera en ese pez y éste recibió su vida y se fue nadando una vez más.
57Fue el congresista Upshaw quien estaba allá en California, creo que había estado afligido por sesenta y nueve años, en una silla de ruedas, destinado a pasar todos sus días en una silla de ruedas. Él había ido a todos los médicos que pudo, y siendo congresista, él había ido a los mejores, a todo especialista en huesos y todo lo demás. Él probó todo lo que pudo, y era totalmente un enfermo de por vida. ¡Pero Dios hizo que el científico se quedara quieto y viera al congresista Upshaw levantarse de su silla de ruedas y viniera a la plataforma, dando alabanzas a Dios! Ciertamente.
58No hace dos años, en octubre de este año, la revista Selecciones, cuando Dios hizo que la Clínica Mayo se quedara quieta para oír el testimonio del pequeño Donny Morton acerca de esa enfermedad incurable, cuando él fue traído a la plataforma y el Espíritu Santo le dijo exactamente qué hacer, y Dios sanó a ese muchacho allí. El mundo científico, John Hopkins y los Hermanos Mayo, cuando yo fui allí, ahí estaba la revista Selecciones en la plataforma, o sobre su mesa, para que la leyeran. ¡Dios hizo que el mundo científico se quedara inmóvil para ver a Donny Morton ser sanado por el poder de Dios!
59Si yo soy Su siervo en esta noche y lo declaro a Él correctamente, Dios hará que todo pecado que Ud. haya cometido… El diablo que ha reclamado el alma suya para sí… ¡Él hará que el diablo se quede inmóvil en esta noche! ¡Vea el poder de Dios descender y quitar su pecado e iniquidad y darle el bautismo del Espíritu Santo! Ciertamente Él lo hará. ¡Él hará que todo cáncer se desprenda! ¡Él hará que todo ojo ciego se abra! ¡Él hará que los paralíticos caminen! ¡Él hará que el diablo que lo ha enfermado a Ud. se quede inmóvil y vea la gloria de Dios! La batalla no es suya. ¡Quédese quieto!; la batalla es de Dios. No se desespere. No se angustie; ¡quédese quieto!
60Estamos viviendo en un tiempo tremendo. Vivimos en un tiempo grandioso. La Iglesia debería quedarse quieta ahora para recibir la promesa. “¡Estad quietos y ved la gloria de Dios!”. Él no es el “Yo fui”. Él es el “YO SOY”. Él es el mismo. Nosotros simplemente nos quedaremos quietos, como lo hicieron aquéllos, porque el “YO SOY”, el mismo “YO SOY” vive en esta noche. Inclinemos nuestros rostros por un momento mientras meditamos en estas cosas.
61Bendito Padre celestial, mientras nos acercamos humildemente a Tu trono, a favor de las personas que Tú nos has dado en esta noche, tal vez hayan aquí, Señor, quienes han ido de iglesia en iglesia, y de un lugar de entretenimiento a otro. Tal vez haya bailadoras de clubes nocturnos, bebedores de whiskey, fumadores de tabaco, buscadores de placeres aquí esta noche, que han tratado de hallar paz y no han podido encontrarla. ¡O Dios!, Tu promesa es: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed, porque ellos serán saciados”. Permite que esa sed se vuelva tan real en esta noche en su ser interior, en el corazón de esas personas, que ellos se detengan ahora y acepten a Cristo.
62Si han tenido problema con sus vidas, y la tentación los ha vencido por medio de la concupiscencia y la vida mundanal, Tú harás que todo demonio se detenga cuando ellos salgan de aquí. Tú harás que ellos, que esa vieja multitud se detenga y observe a un santo pasar junto a la cantina sin problema en lo absoluto. Concédelo Señor. Habla a los corazones de las personas mientras esperamos en Ti. Y ahora, estamos quedándonos quietos para ver lo que Tú has hecho, siendo que estas palabras cayeron en los corazones de la gente.
63Si así ha ocurrido, y mientras que estamos quietos esperando, ¿quisiera Ud. levantar sus manos a Dios y decirle: “Dios, mientras estoy rendido ahora, lávame y hazme de nuevo. He estado todo turbado; he corrido de un lugar a otro, pero desde hoy en adelante voy a quedarme quieto. Yo quiero aceptar a Cristo?”.
64Mientras tienen sus rostros inclinados, la iglesia esté orando, ¿levantaría Ud. su mano para decir: “Hermano, ore por mí mientras que yo…” Dios le bendiga damita. Dios le bendiga hermano. Dios le bendiga señora. Dios le bendiga mi hermano. ¡Maravilloso, oh, qué maravilloso! Justo cuando ese hombre levantó sus manos yo vi a Dios hacer algo por él. ¡Oh, Jesús aún vive! Él está aquí mismo en esta noche. Dios le bendiga señora. Dios la bendiga a Ud. hermana, allá arriba. Dios le bendiga a Ud. aquí, señora. ¿Alguien más? Levante su mano.
65Vi a un hombre que estaba afligido sentado allí mismo; él todavía no lo sabe, pero ha sido sanado ahora mismo. Él aceptó a Cristo y Dios le sanó. Hace un momento vi que sucedió. Dios le bendiga hermano. ¿Alguien más? Mientras oramos: “Señor, yo me estoy quedando quieto”. Dios le bendiga señora. Dios le bendiga hermano. Dios le bendiga hermana. Dios le bendiga. Correcto. “Yo me rindo. Oh, yo he…”
66Ahora, para Uds. que están enfermos o necesitados, digan: “Señor, yo me estoy quedando quieto. Yo quiero ver Tu salvación. Tú dijiste que no es mi batalla; no hay necesidad que yo esté todo frustrado y alterado. ¿Debería yo pertenecer a las Asambleas? ¿Debería pertenecer a la Iglesia de Dios? ¿Debería yo ser metodista? ¿Debería ser bautista? ¿Debería yo asistir a la Iglesia Filadelfia?”. Eso no es. Quédese quieto y vea la Salvación de Dios.
67¿Quisiera otro pecador, una persona que esté teniendo problemas en el camino, decir: “Hermano Branham, por la gracia de Dios, yo me quedo quieto en esta noche para ver la gloria de Dios? Dios le bendiga, señora. Eso es bueno. Otros más, ha habido una docena o dos que levantaron sus manos. Dios le bendiga señora, sentada aquí mismo enfrente. Eso está muy bien. ¿Habría otro antes de que oremos? Dios le bendiga señora, qué bueno.
68Nuestro Padre celestial, esta noche traemos humildemente a Ti, a éstos quienes han recibido la Palabra. Hay muchos aquí que están viviendo victoriosos y en la cima de la montaña con aquellos que están felices. Pero hay aquí, aquellos que están necesitados; ellos han estado frustrados, corriendo de lugar en lugar. Te ruego Dios, que en este preciso momento, el gran Espíritu Santo entre en sus corazones y haga aquello que ellos no pueden hacer por sí mismos. Tampoco pueden sus poderes intelectuales alguna vez llegar a ese lugar para darles esa satisfacción que ellos han anhelado. Pero que el Espíritu Santo entre en sus almas en este momento y les de la porción de Dios que satisface. Ruego esta bendición para ellos en el Nombre de Cristo. ¡Amén!
69¡Oh, qué cosa más bendita! ¿Se sienten bien? Sólo… ¿Levantarían sus manos? Cantemos esa canción una vez ahora. Tal como soy, sin una súplica, Sino que Tu sangre fue derramada por mí, Porque Tu promesa yo creo, ¡Oh, Cordero de Dios! ¡Yo vengo, yo vengo!
70¡Oh, hay algo acerca del bendito y antiguo Evangelio que simplemente lo limpia a uno por dentro! A mí me limpia; me hace sentir como una persona diferente.
71Ahora, mis amigos amados, yo afirmo que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¿Por qué andamos de acá para allá y corremos hacia esto y aquello, cuando Uds. no tienen que hacer eso?
72Sólo quédense quietos y vean la salvación de nuestro Dios. Si Cristo no se ha levantado de los muertos, no tenemos salvación. Si Él no es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, no tenemos salvación. Pero si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, sí tenemos salvación. Y es a través de Su promesa.
73Esperemos solemnemente en esto mientras oramos por los enfermos. No se desesperen. Se han repartido algunas tarjetas. Vamos a llamar algunas a la plataforma. Y Ud. que acaba de levantar la mano, señor, y aceptó a Cristo, ese problema de los nervios y en el hombro que Ud. tenía se ha ido de Ud. ahora. Sólo crea con todo su corazón. Sí señor.
74Eso es correcto. Ud. ya ha sido sanado. Pude irse a casa y esté bien. Ud. levantó su mano hace un rato, a Cristo, ¿es cierto? Ud. ya no siente eso, ¿verdad? Su nerviosismo se ha ido; su problema en el hombro se acabó. Era de eso que Ud. estaba padeciendo. ¿Ve? Todo ha terminado. Ud. está sano, señor.
75¿Qué es eso? Uds. no tienes que suponer. No tienen que unirse a los luteranos, a los bautistas, a los presbiterianos, o a las asambleas, o a la Iglesia Filadelfia; simplemente quédense quietos y vean la gloria de Dios. Quédense quietos y obsérvenlo. Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
76¿Qué tarjetas de oración? ¿Dijiste las B? ¿Las B del 1 al 100? 50 a 100. Muy bien. B-50, 51, 52, 53, 54, 55. [Espacio en blanco en la cinta—Ed.] Salgan por aquí por este lado de la línea, y oraremos por los enfermos. con los demás, yo creo que… Bueno, ¿cuántas llamé? 55, 56, 57, 58, 59, 60. Muy bien, mientras ellos vienen… Muy bien.
77Ahora me gustaría pedirles esto: Estemos quietos. No debemos preocuparnos. Ha llegado el día como dijo el profeta: “Vendrá un día en que no será ni día ni noche. Pero al caer la tarde habrá luz”. Y estamos viviendo en el tiempo bendito del atardecer.
78Aquí hay gente de los países orientales, que están presentes en este momento. Y nosotros sabemos que la gente oriental ya tenía la Biblia dos mil años antes de que nosotros la tuviéramos. El Espíritu Santo cayó por primera vez allá en el oriente. Eso fue cuando… Cuando ellos pensaron que la habían apagado, ella simplemente se levantó. Y ahora, ha llegado un día, un día tenebroso, como dijo el profeta. Ellos han tenido suficiente salvación, o luz, para aceptar a Cristo como Salvador. Pero ahora es tiempo de atardecer; el sol se está ocultando. Y la civilización ha viajado del este al oeste. Nosotros estamos en la costa occidental.
79Una noche, si el Señor lo permite, tal vez cuando me toque mi noche para predicar, el miércoles en la noche, quiero hablar en la convención sobre: “Cuando El Este Se Encuentra Con El Oeste”, es un mensaje profético.
80Pero estamos en el tiempo del fin cuando el este y el oeste se unen, cuando el mismo Espíritu Santo, el mismo Cristo, que vivió en el principio, aún vive hoy. Pero quiero que noten que un poco antes de la puesta del sol… Aquí está. Dios ha hecho que las nubes de sombra de las denominaciones se detengan mientras que el Sol de Justicia se levanta con sanidad en Sus alas. Las nubes de sombras, de duda, y las bocas de los escépticos e incrédulos han sido cerradas. Dios ha hecho que se detengan para que vean Su gloria. Ríndanse Uds. en esta noche y verán Su gloria.
81Si Cristo se ha levantado de los muertos… Entonces Cristo no afirmaba ser un sanador. Él decía que Él no hacía nada hasta que el Padre se lo mostraba. Todos saben eso. Y Él dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis; y aun más que éstas, porque Yo voy al Padre. Aún un poquito, y el mundo no me verá más”.
82Entonces, si Ud. se queda quieto en su corazón en esta noche, sólo… No me refiero en su exterior, sino en su corazón; decídase y diga: “¡Oh Cristo, yo te amo! Y estoy quedándome quieto en cuanto a esto y aquello. Si debo tomar esto o tomar aquello, yo te tomo a Ti en Tu promesa. Por favor, Cristo, en esta noche, déjame ver Tu poder divino desplegado como lo hiciste en los días pasados. Entonces mi alma se quedará quieta. Mi espíritu se quedará quieto. Mi intelectualidad se quedará quieta. Mis conocimientos se quedarán quietos. Y yo veré Tu Palabra y la aceptaré”. Y satanás se quedará quieto. Su enfermedad se detendrá y verá la gloria de Dios trayéndolo a Ud. de enfermedad a salud nuevamente. “Estad quietos y ved la gloria de Dios”.
83Muy bien, ¿dónde está el Hermano Sothmann y…? Quédense quietos durante los próximos quince, veinte minutos. ¡Qué reto! Aquí estamos, he aquí el despliegue, cuando Cristo debe mostrar que Él está vivo. Si yo solamente les enseño una Palabra, y Ella no manifiesta Aquél que la habló, entonces la Palabra no es más que cualquier otra palabra escrita. Si esta Biblia no vive esta noche en este tabernáculo, entonces no es la promesa de Dios. Entonces Buda tiene el mismo derecho, y los seguidores de Buda. Mahoma tiene el mismo derecho que los mahometanos, así como nosotros, sus seguidores. Los Sij, los Jainí, sea lo que fueren, el hechicero está igual de bien. Pero hay una cosa que es cierta, y es que Jesucristo ha resucitado de los muertos. Y si Él tan sólo pudiera hacer que Su Iglesia se quede quieta por unos instantes, así como Caleb hizo callar al pueblo… Ahora, estén quietos; observen y vean si Dios aún vive.
84Aquí estamos frente al Mar Rojo; somos inexpertos. El Mar Rojo, cuando ellos llegaron allí, se encontraban en un lugar donde Dios tenía que hacer algo. Yo predico a Cristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¡Estén quietos y vean la gloria de Dios! Para comenzar, no es la batalla de Uds.; ¡es la batalla de Dios! No es la promesa de Uds. para comenzar, es la promesa de Dios. Y aquí estoy yo en esta noche; no es mi preocupación averiguar acerca de esta mujer. Es la promesa de Dios hacerlo. Correcto. Yo simplemente me quedo quieto, y la gloria de Dios hace la obra. Si yo añado una de mis propias palabras, no estaría correcto. Yo no le añado mis palabras; yo sólo me quedo quieto y dejo que Dios lo haga. No se desespere Ud. y diga: “Bueno, si yo tuviera una tarjeta de oración…” ¡Quédese quieto!
85Ahora, la dama está parada aquí; ella está quieta. Yo estoy quieto. ¡Todo está en silencio! Veamos la gloria de Dios. ¡Crean!; tengan fe; no duden. Reto que su fe haga eso.
86Ahora, si el Señor Jesús ha resucitado de los muertos, aquí está una mujer a quien nunca había visto en mi vida. Somos desconocidos el uno al otro. Pero hay algo mal en ella o algo, o no estaría parada aquí. Y si Cristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, la mujer junto al pozo que vino a Él, y si Él afirma ser el mismo, puede desplegar el mismo poder. Y si Él pudiera desplegar el poder aquí sobre esta mujer, para revelarle a ella como lo hizo con la mujer junto al pozo, Él puede desplegar la sanidad igual como pudo desplegar la señal.
87Esta dama no está aquí por ella misma. Ella está aquí a favor de otra mujer. Correcto, ¿no es cierto, señora? Ésa es una mujer mucho más joven. Es su nuera. Ella ha estado en un—alguna clase institución u hospital. Es un problema mental, o tratamientos de electrochoques. Correcto. Y ahora ella tiene un tumor. Y Ud. está aquí por ella. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR.
88Ahora, si eso es cierto, levante la mano. Ud. se quedó quieta y recibió Su gloria. Yo me quedé quieto y vi Su gloria. Y Ud. se quedó quieta y vio Su gloria. ¡Entonces Él es el mismo Señor Jesús! Vaya y reciba lo que ha pedido, hermana. Y que el Dios del cielo le conceda las cosas que Ud. ha pedido. Amén.
89¿Cómo está Ud.? Me supongo que también somos desconocidos el uno al otro. Ud. está de pie. No se ponga nerviosa, inquieta, sólo quédese quieta y sepa que Cristo ha resucitado de los muertos. Y si Cristo se ha levantado de los muertos y lo prueba, entonces toda promesa bendita que Él hizo es suya. Pues Ud. es creyente, correcto. Y si Cristo me dice por qué está Ud. aquí, ¿creerá Ud. que Él está vivo aquí? ¿Cree Ud. que es Cristo quien me diría, siendo nosotros desconocidos el uno para el otro? ¿Somos desconocidos el uno para el otro? Si es así, levante la mano.
90Sí, francamente, Ud. está preparada para una operación. Ud. tiene problemas por dentro, problemas internos. Ha sido examinada por problemas internos. También es extremadamente nerviosa. Y tiene problemas del corazón, y su corazón es nervioso (Eso es correcto), corazón nervioso. Ud. no es de aquí. Es de otra ciudad al oeste de aquí, de muy lejos, Nebraska, de una ciudad llamada Daulton, algo así, en Nebraska. Correcto. Vuelva a casa; Jesucristo le ha sanado. Vaya y crea ahora, no dude y su corazón no le molestará más. ¡Si puedes creer!
91Muy bien, señora, parece como que la he visto, podría ser. Pero no tengo idea de qué está mal con Ud., Ud. lo sabe. Somos… En lo que a eso respecta, yo la he vista a Ud. en algún lado; no recuerdo. Pero ¿sabe Ud. que el mismo Dios que aquietó al Mar Rojo, la está aquietando a Ud. y a mí para que le veamos desplegar Su poder? Mire a la audiencia allí; ¿ve lo quieto que están? Estamos esperando ver si Cristo se levantó de los muertos. Él dijo: “Las obras que yo hago…” “El que cree en Mí (San Juan 14.7), las obras que Yo hago él también las hará”. O eso es correcto o no lo es.
92Ud. no está aquí por Ud. misma. Ud. está aquí por un—un muchacho. Y es un hijo, no, es un nieto. Es su nieto. Y ese nieto tiene problemas con las glándulas que le ha afectado su audición. Correcto. Ese pañuelo que Ud. tenía en la mano para que yo orara por él, ¡tómelo y póngalo sobre él, y recibirá su audición! Vaya en el Nombre de Jesucristo, y no dude. ¡Amén!
93¿Está Ud. creyendo? ¿Ha venido a permanecer quieta en la Presencia del Dios Todo poderoso para ver Su poder desplegado? Si… Él nunca… Él no podría darme poder para sanarla a Ud., porque Él ya hizo la sanidad. Es una obra consumada. Pero Él puede darme poder para hacerle entender a Ud., que si hay algo en Ud. para elevarla a un punto en donde Ud. pueda darse cuenta que él se ha levantado de los muertos y está aquí. ¿Es correcto eso?
94Veo a la dama con una especie de—de venda alrededor del brazo. No, le están tomando la tensión. Ella sufre de tensión alta. Correcto. Y luego Ud. tiene una especie de problema con la vejiga. Y recientemente ha tenido una operación para ese problema de la vejiga. Correcto. Y Ud. está permaneciendo quieta en la Presencia del Dios Todopoderoso para ser sanada. ¿Lo cree? ¿Lo acepta? ¡Entonces en el Nombre de Cristo, vaya y recíbalo, y sea sanada! Amén. Dios le bendiga.
95¿Cómo está Ud.? Un momento. La dama tiene un espíritu de sordera en ella. ¿Quieren inclinar su rostro sólo un momento hasta que podamos hacer que oiga?
96¡Oh Dios!, en el Nombre de Cristo, ruego que le des su audición. Concédelo, Señor. Y yo condeno al diablo que le hizo esto a ella. Oh Dios, despliega Tu poder, para que esta mujer pueda oír. Y luego revélale, Señor, cuando pueda oír, para que ella pueda conocer Tu gloria. Yo reprendo a este demonio y lo echo fuera de ella, en el Nombre de Jesucristo.
97¿Por cuánto tiempo ha estado así? Ahora me oye bien. Ud. está sana. Vea, aquí está su pequeño audífono colgando aquí. Eso era su oído bueno, pero ahora puede oír por los dos. ¿Ve? ¿Me oye? ¿Me oye? Ud. está sana. Ahora, que el Señor le bendiga. ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? Bueno, hablemos por un momento ahora que puede oír. Él no la pasará a Ud. por alto.
98Ud. padece de otro problema, que es… Ud.… Entiesa, es artritis. Ud. tiene artritis; Ud. es muy nerviosa. Y veo que Ud. tuvo un accidente y se fracturó la muñeca. Correcto. Y ahora se le está hinchando. Correcto. En el Nombre de Cristo, yo reprendo eso y pido por su sanidad. Amén. Ahora, mueva la muñeca para atrás y para adelante de esta manera; haga así. Bien, puede irse por su camino regocijándose, sanada, sana.
99Digamos: “Alabado sea el Todopoderoso y Dios vivo”. ¿Creen Uds.? “Estad quietos y conoced que Yo soy Dios”, dijo Él. No es su batalla; es la batalla de Dios.
100¿Cree Ud. que Dios le sanó de esa ruptura sentado allí, señor? ¿De esa hernia? Ud. lo quería, ¿no es cierto? Ud. estaba orando por eso. Si eso fue correcto levante la mano. Muy bien, si lo cree lo ha recibido. Y en el… Amén. Tenga fe en Dios.
101¿Ud. quiere recuperarse de ese problema de mujeres, de ese problema femenino e irse y ser sana? Entonces créale a Dios y vaya y cántele a Él con júbilo ahora que ha sido aquietada, y alábele.
102¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Quiere Ud. que Dios le sane de esa artritis y le ponga bien? Entonces váyase por su camino, y regocíjese, y diga: “Alabado sea Dios”, y que Él le sane.
103El problema de corazón es fácil para Dios sanarlo. ¿Lo cree Ud.? Levante las manos y reciba su sanidad, y váyase y sea sanada, en el Nombre de Jesucristo.
104¿Quiere Ud. volver a comer y deshacerse de ese problema estomacal y ser sano? Le ha hecho rebajar, ha estado perdiendo peso y todo eso. Le vi donde Ud. lucía más grande de lo que está ahora, más pesado. Eso lo mantiene a Ud. constantemente como con un eructo y todo eso, en su estómago todo el tiempo. Calambres, Ud. no puede dormir de noche. Eso… ¿No es eso correcto? Es correcto. Ahora, ¿cree Ud.? Entonces vaya y sea sanado en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios. Crea.
105¿Cree Ud.? Bueno, Ud., su problema es peor cuando Ud. se acuesta; es su corazón, Ud. sabe, le palpita desordenadamente y se comporta de esa manera, es simplemente un corazón nervioso. ¿Cree Ud. que Dios le sanó? Entonces vaya y reciba la gloria de Dios y sea sano.
106¿Cree Ud. que Dios le puede quitar esa artritis? Entonces baje de la plataforma pisando duro con sus pies y alabando a Dios. Ahora, no tenga temor; haga como se le dijo.
107¿Uds. creen en Dios? “Estad quietos”, dijo Él, “y conoced que Yo soy Dios”. Oh, Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. No se sientan nerviosos; Él está aquí.
108Algo anda mal con su pecho, ¿no es cierto, señora? La señora sentada allí con algo rosado en ella, veo la visión. Sí, eso es correcto. Ud. tiene un problema en su pecho. Yo no la conozco a Ud., y Ud. no me conoce a mí; pero Ud. tocó Algo allí, ¿no es cierto? Ud. sabe que tocó Algo. Eso fue a Cristo que Ud. tocó: el Sumo Pontífice de nuestra confesión.
109La dama sentada a su lado tiene problema estomacal, ¿no es cierto, señora? ¿Cree Ud. que Cristo le sanará? Permítame preguntarle algo, Ud.—Uds. mujeres, Uds. dos sentadas allí juntas. Uds. parecen ser amigas, o algo, o se conocen. Correcto, Uds. son conocidas. ¿Creen Uds. que yo soy el profeta de Dios, que Dios me envió aquí, o Su siervo, mejor dicho, que me envió aquí para declarar que Él es Dios, y que Él las ama a Uds. y se levantó de los muertos? ¿Lo creen?
110Ud. tiene un hijo, la dama que está sentada aquí; Ud. tiene un hijo que está en esta reunión. Y él tiene un problema en la espalda y quiere ser sanado. Correcto. ¿No es así?
111Señora, Ud. allí, Ud. tiene una hija aquí en esta reunión. Y ella tiene problema del colon y quiere ser sanada. Si eso es correcto, ambas levanten la mano. Muy bien, las dos son sanadas. Ahora, todas Uds. cuatro en la línea, allí lo tienen. Pueden irse y ser sanas.
112¿Creen Uds. que Dios sigue siendo Dios? Entonces Él dijo… No es su batalla; es la batalla de Él. Él es. Es el enemigo que está viniendo, pero Él dijo: “Uds. quédense quietos”. No se frustren; vamos a orar una oración de fe por todos aquí. Y todos Uds. serán sanados. ¿Lo creen? Entonces pongan las manos silenciosamente los unos sobre los otros.
113¡Oh!, mi hermano, no tenga miedo; no se inquiete. ¿Qué más puede hacer Dios? Quédese quieto ahora y sepa que Él es Dios. No es su batalla. Ellos habían orado y él le dijo al ejercito: “Vayan allá y quédense quietos y vean Mi gloria”. Pues, ellos estuvieron dos días llevándose el botín. Él puso al enemigo en tal condición, en tal motín, al punto que se mataron el uno al otro. Ciertamente.
114Y si Uds. tan sólo se quedan quietos ahora y saben que Dios les dio la promesa, Él la dio por medio de Su Biblia y la confirmó por medio de Su resurrección. Él la mostró a través de Su Iglesia, Él la desplegó aquí esta noche. Seguí mencionando hasta que tuviera uno que Él pudiera mostrar, es una mujer sorda, para mostrar que Él puede sanar a los sordos. Él hará cualquier cosa, ya sea ciego, sordo, mudo, lo que sea. No es nuestra batalla; es Su batalla. Él hizo la promesa. Creámosle ahora. Oremos.
115Querido Jesús, por los frutos de este pequeño mensaje en esta noche, de algún modo por medio de Tu sublime gracia, nosotros hemos hallado favor en Tu Presencia, que has desplegado Tu gran brazo de poder. Tú has mostrado señales aquí que hombres a través de las edades han anhelado ver. Tú mostraste señales aquí que Juan Wesley anheló ver. Mostraste señales que Calvino anheló ver. Sankey, Moody, Finney, Knox, todos ellos han anhelado ver. Pero las luces del atardecer han llegado; las barreras denominacionales se están paralizando, y las luces del atardecer están brillando. Y nos contenta saber que estamos viviendo en el poder sanador radiante del gran Hijo de Dios Quien extendió sus alas sobre este horizonte occidental para mostrar que Él es el mismo que era en los países orientales en el comienzo del amanecer. Esta audiencia en esta noche está permaneciendo quieta.
116Estoy orando a Ti lo mejor que sé la oración de fe. Muchos aquí te han recibido como su Salvador. Ellos te han aceptado como su Sanador. Ahora, Dios, mientras ellos esperan en este momento bendito, que el Espíritu Santo venga desde el cielo, y que cargue a cada corazón aquí, y que no sea como en tiempos pasados, sino que sea diferente. Que ellos se levanten y vean al diablo derrotado y toda nube de tiniebla deshecha, y quedándose quietos allá, para ver al afligido caminar, al ciego ver, y al sordo oír.
117Satanás, detente y ve el poder del Dios vivo. Te conjuramos a que te mantengas a distancia de estas personas. Que Dios despliegue Su poder, en el Nombre de Jesucristo.
118Reto a todo hombre, lisiado, o lo que Ud. fuere, a cada persona que tenga un brazo lisiado, sordo, mudo, o ciego, a que se ponga de pie en este momento. Si Ud. está enfermo de cáncer, reumatismo, sea lo que sea, satanás tendrá que quedarse quieto y verlo a Ud. levantarse de esa silla y darle alabanza a Dios. Miren al diablo quedarse al margen. Levántense en el Nombre de Jesucristo, y vean la gloria de Dios. Allí lo tienen, toda la audiencia de pie. Démosle alabanza ahora a Él como el gran Jehová y Dios vivo.
119¡Bendito sea el Nombre del Señor! Una mujercita que no podía levantarse hace unos momentos, su amiga puso su mano sobre ella, y se levantó de un salto, está parada allí mismo. “Estad quietos, y ved el poder de Dios”.
120Yo le alabaré; yo le alabaré; alabaré al Cordero inmolado por los pecadores; denle gloria todos vosotros pueblo, pues Su sangre puede quitar toda mancha.
121Levantemos nuestras voces, nuestras manos, nuestros corazones, nuestra fe, nuestras emociones, a Dios, y cantémoslo a lo máximo de nuestra voz: “Yo le alabaré”. Muy bien. Ahora: Yo le alabaré, yo le alabaré, Alabaré al Cordero inmolado por los pecadores; Denle gloria, todos vosotros pueblo, Pues Su sangre ha quitado toda mancha.
122Una vez más, vamos, todos ahora. Yo le alabaré, yo le alabaré, Alabaré al Cordero inmolado por los pecadores; Denle gloria, todos vosotros pueblo, Pues Su sangre ha quitado toda mancha.
123Permítanme decirlo de esta manera: Denle gloria, todos vosotros pueblo, pues Su Sangre ha quitado toda duda. Amén. Todas las dudas están sepultadas en el mar. ¿Lo creen? ¿Lo aceptan? Levanten sus manos a Dios. “Y ahora yo lo acepto. Todas las dudas están sepultadas en la fuente. Yo le creo a Él”.
124El Señor les bendiga, mi pueblo querido. Estén en la escuela dominical en algún lugar en la mañana; asegúrense de asistir a esta convención. Mañana en la tarde, si el Señor lo permite, estaré hablando aquí sobre “Vida Eterna”. Hasta que los vea mañana, el Hermano Boze a la plataforma.