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~ CREYENDO DESDE EL CORAZON ~
1[El Hermano Branham lee Santiago 5:12 al iniciarse la cinta–Ed.]. ...ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación. ¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Elías era un hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto. Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, Sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.
2En el último capítulo del Libro de Marcos, el capítulo 16 y el último versículo del capítulo 16, de San Marcos, leemos estas palabras. Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; Tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
3“La oración de fe salvará al enfermo”. Ahora, mientras inclinamos nuestros rostros en oración, todos juntos a nuestra manera, y cada hombre a su manera, oremos la oración de fe por estas personas enfermas en esta mañana. Yo quiero ahora poner manos sobre ellas con los ancianos. Entonces habremos hecho exactamente lo que la Palabra de Dios dice, porque eso es de lo que yo voy a estar hablando en mi mensaje. Ahora, oremos.
4Nuestro Padre Celestial, mientras traemos a Ti esta alabanza, la melodía de “Sólo creer”, está expresando a Ti nuestro sentir hacia Tu Palabra. Y siendo que los enfermos han sido ungidos de acuerdo a Tu Palabra, ahora vamos a orar esta oración de fe con lo mejor de nuestro entendimiento, para obedecer Tus mandamientos. Y nos damos cuenta que aun en nuestra flaqueza, Tú eres más que poderoso de vencer nuestra flaqueza con Tu poder y bondad. Y luego vamos a traer a los ancianos aquí para poner manos sobre los enfermos, cumpliendo cada comisión que sabemos que ha sido dada por nuestro Señor.
5Y pedimos, Señor, que hayamos encontrado gracia ante Tus ojos. Después de todos estos años, todavía estamos procurando obedecer Tu mandamiento. Y ahora, yo pido con este grupo pequeño en esta mañana, al cual Tú nos has enviado, porque estas personas que están aquí tienen necesidad para que se ore por ellas. Y estamos ofreciendo esta oración por cada una de ellas. Tú conoces sus corazones, y Tú conoces sus deseos.
6Y yo oro esta oración de fe, junto con esta iglesia, que Tú les manifiestes a ellos cada deseo que tienen. Permite que llegue a ser una realidad en estos momentos, y permite que mientras se van de esta iglesia hoy, permite que ellos se vayan como Abraham de antaño, llamando a esos síntomas como que si no estuvieran allí, y negando todo lo que sería contrario a la bendición que hemos pedido. Tú has prometido en Tu Palabra que sucedería, y nosotros lo creemos.
7Ahora, con estos hombres que Tú has escogido y llamado para ser ministros y ancianos, vamos a poner nuestras manos sobre ellos como si estuviésemos–como si estuviésemos bautizándolos. Y ellos han sido ungidos; la oración de fe se ha ofrecido, y las manos van a ser puestas sobre ellos. Pedimos que la fe de ellos ahora te mire a Ti, oh Dios Todopoderoso, y sean sanados en el Nombre de Jesús lo pedimos.
8Ahora, les pido a los ancianos que vengan aquí a lo largo de la línea, mientras ponemos las manos sobre ellos. Y mientras cada uno pone su mano sobre los... [Porción no grabada en la cinta. El Hermano Branham y los ministros oran por los enfermos–Ed.].
9... Si me dan su atención sólo por unos cuantos momentos, por favor. Procuraré no tomar mucho tiempo, por lo cual pongo aquí mi reloj, para estar seguro.
10Y Hermano Beeler, creo yo que Ud. está grabando allá en la otra orilla, y Leo y Gene no están aquí. Así que yo quiero, por favor, que una grabación de este testimonio que daré en unos cuantos minutos sea enviada al Hermano Boze. El–él captará esto.
11Yo quisiera leer en esta mañana del–del Libro de San Marcos el capítulo Queremos tomar una porción de esto, y leerla, porque es la Santa Palabra de Dios sin adulteración. Y nosotros creemos que Dios está en Su Palabra. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Y estamos pidiendo que Dios añada Sus bendiciones a Ella, mientras la leemos. Y estoy seguro que El lo hará.
12Y luego, yo quiero tomar otra porción de Su Palabra tomada de Hechos el capítulo 1. Y leeremos de allí. Y yo le estoy pidiendo al Señor que El añada Sus bendiciones a la–a la lectura de Su Palabra.
13Yo estaba buscando aquí, tenía una marca aquí en mi–en mi Biblia en donde yo quería leer primero, pero no creo que pueda encontrarla en estos momentos. Discúlpenme sólo por un momento hasta que la encuentre, si puedo; yo pensé que la tenía. ...Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate... y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.
14Ahora, en Hechos el–el capítulo 1 y el versículo 8. Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en... Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
15Me gustaría llamar su atención a la Palabra del Señor en esta mañana sólo por un rato. Quiero que presten suma atención a Ella. Escuchen atentamente. ¡El valor de esta Palabra!
16Después de veinticinco años de ministerio para el Señor en Su obra y en Su Palabra; y después de eso, entrando en mis doce años de Evangelismo Internacional, y por la gracia de Dios encontrarme con miles de miles de–de personas, y viendo a nuestro Señor en nuestras propias compañas triunfar, de lo que he visto hasta hoy, a El, cerca de dos millones de gente, o un millón quinientas mil, más o menos por ahí, en las reuniones. Yo he llegado a esta conclusión, y de todos nuestros esfuerzos y demás, es imposible que Dios haga algo por la gente, hasta que primero quede establecido en la gente si es la verdad o no. Simplemente uno no puede, no importa....
17Yo he visto grandes obras maestras de nuestro Señor en la–en la Palabra, quienes podían explicar la Palabra mejor que cualquiera que yo he visto, y sin embargo no pudieron hacer que el programa alcanzara el propósito.
18Y yo estoy pensando en esta mañana de un cierto hombre que yo pienso que tiene uno de los mejores programas en la radioemisora, pero por alguna razón el hombre no puede hacer que su programa alcance el propósito, y es el Doctor White, un verdadero maestro, pero hay algo mal. Yo no sé en dónde está. El tiene la visión, él tiene la idea, él tiene la habilidad, pero por alguna razón, simplemente no puede hacer que el programa funcione. El programa que él tiene está estrictamente en la Palabra, y debería poner al mundo de rodillas.
19Y yo vi aquí en Louisville, no hace mucho tiempo, cuando vi al Doctor Mardoqueo Hamm y a muchos grandes teólogos que yo conozco, los cuales son mucho mejores predicadores que el joven evangelista cabello rojizo de treinta y ocho, o cuarenta años de edad, quien se dirigió a la plataforma, sobrepasó a esos hombres, y ellos se sentaron atrás, y él se paró allí esa noche. No era ni una décima o una centésima de predicador de lo que los hombres que estaban sentados detrás de él eran, sin embargo él tenía el programa de Dios, y alcanzó el propósito: Billy Graham.
20Yo me he fijado en esas cosas. Y al fijarme en ellas, llego entonces a esta conclusión que no importa lo que Ud. sea, Dios tiene que proveer la audiencia. Y no importa si yo pudiera pararme aquí en esta mañana y traer al muerto a vida, y traer a los inválidos a su condición normal, y sin embargo si Dios no está en el programa, no llegaría a ninguna parte. Dios tiene que estar en el programa.
21Y cualquier hombre es conocido... Su carácter es conocido por sus obras. No importa quién es él, sus obras prueban su carácter. Si Ud. toma a un hombre, no importa cuán bueno él trate de ser, si sus obras son malas, toda su bondad llegará a nada. Y la palabra de un hombre es su característica. Un hombre que su palabra no es buena, Ud. nunca tendrá confianza en ese hombre, porque su palabra no es buena.
22Así que por lo tanto, Dios, nuestro Padre, Su carácter y Sus obras, prueban lo que El es. Ahora, sabemos que este mundo vino aquí por un gran Creador. No podría haber sucedido sólo por casualidad.
23Ahora, yo quiero sólo por unos momentos ser tan sencillo como sea posible, pues quiero que Uds. lo capten, orando que el Espíritu Santo lo coloque en la Luz en la cual pertenece.
24Ahora, si Uds. tan sólo miraran y vieran los árboles creciendo, y las ramas y las hojas, cómo vienen y van, y las flores, la primavera, el otoño, el invierno, el verano. Algo tiene que estar detrás de eso. No pudiera haber un árbol a menos que pudiera haber una Inteligencia para hacer un árbol. No importa qué clase de vida estuviera en él, tiene que haber una Inteligencia detrás de eso, para hacerlo lo que es.
25Ahora, piensen eso muy claramente ahora. No dejen que se les pase: piénsenlo detenidamente. Pues si Uds. se fijan en nuestra lección Escritural, Jesús dijo: “Si tú dices en tu corazón”.
26No en su intelecto; nunca obrará allí. No importa cuánto Ud. trate de hacerla obrar, no obrará, porque es intelectual y tiene un fin.
27Pero cuando algo es Eterno, no tiene fin, y no tuvo principio. Todo con un fin... un principio tiene un fin. Pero son solamente esas cosas que no tienen principio. Y solamente Dios no tiene principio ni fin. Y entonces, para tener estas cosas que tienen un principio, tenía que haber Algo sin un principio, para empezar el principio.
28El primer árbol que alguna vez fue hecho, como el que Jesús maldijo aquí. Dijo: “Ningún fruto nazca de ti de aquí en adelante. Ningún hombre coma de ti”. Tuvo que ser que en alguna parte ese árbol tuvo que tener un principio; y tuvo un fin cuando las Palabras que procedieron de los labios de Aquél quien le dio el principio, lo llevó al fin. Así que Uds. ven cuán Eternas son Sus Palabras.
29Pero sólo hemos aceptado la Palabra sobre la base intelectual. Y hemos visto tantas fallas totales, al grado que han llevado a personas a un punto en el cual ellas casi no saben qué creer. Ellos sólo tienen un montón de cabos sueltos en cuanto a su–su religión. Salen corriendo a un extremo de esta manera, y salen corriendo al otro extremo de esa manera, el cual llega a su fin, y allí ellos regresan gateando. Empiezan grandes movimientos, y ellos salen, como los Metodistas, los Bautistas, y los Pentecostales, y todo esto, y cuando menos se piensa, toman una pequeña idea síquica, y salen corriendo a un extremo y están teniendo un gran momento; pero cuando menos se piensa, ellos llegan a su fin.
30Pero las únicas cosas que siempre perduran son las cosas Eternas. Y las cosas Eternas son Dios. 31 Ahora, si Uds. se fijan, un hombre es conocido por su–su carácter, es conocido por sus obras. ¡Si nosotros pensáramos cómo Dios muestra Su carácter por Sus obras! El tiene Su propio carácter, y El hizo Sus obras, y si Ud. mira Sus obras, cuán grandes son.
32Ahora, permítanme retar a todo científico en el mundo a que me haga un árbol. Permítanme retar a todo científico en el mundo a que me haga una simple ramita de césped. Y es totalmente imposible.
33Bueno, entonces parece, al pensar sobre esas cosas, que pudiera haber un posicionamiento por la lectura de la Palabra, una fe que iría más allá de las concepciones intelectuales, hasta dentro del corazón. Jesús dijo: “¡Si tú dices en tu corazón!”
34Ahora, nos frustramos completamente en nuestras mentes, y salimos y decimos: “Oh, yo vi hacer eso. Sí. Yo soy...” Y de vez en cuando sólo se da un brinco, un salto, y demás; pero parece como que simplemente no se puede hacer que funcione correctamente. Es porque tratamos de mezclar lo intelectual con lo sobrenatural. Ellos no tienen nada que ver el uno con el otro, en lo absoluto. El intelecto dirá una cosa, y lo sobrenatural dirá otra.
35Y todo hombre que es guiado por el Espíritu de Dios no pone ninguna atención al intelecto, sino que él es guiado de su corazón por el Espíritu de Dios. El es malentendido. La gente dice: “¡Oh!, ¿cómo pudiera ser?”
36Ahorita yo estoy recibiendo cartas y llamadas telefónicas: “¿Me quiere decir Hermano Branham, que Ud. no irá a ultramar después de toda esta gran...?”
37Pero, se mira maravilloso. Pero Algo muy adentro dijo: “Ten cuidado”.
38Y por lo tanto, nosotros no miramos a lo que vemos, sino que miramos a esas cosas que no vemos, a lo que Dios dice en el corazón. Y si pudiéramos poner atención a esas cosas, ¿cuánto mucho más a la sanidad Divina? Si Dios hizo la promesa y se ancla en el corazón, bueno, ¿para qué necesitamos ya más el intelecto? Yo no miro a mi aflicción. Yo no miro a mis síntomas. Yo miro a lo que Dios dijo al respecto; porque después de todo, El es el Jefe, y el Jefe Supremo. Si el doctor dijo esto y eso....
39Ahora, si Ud. intenta jactarse de eso, no obrará. Si Ud. intenta razonarlo en su mente diciendo: “Sí, la Palabra de Dios está correcta. Yo creo eso. Yo creo que se cumplirá. Yo pienso eso”. Bueno, si eso es intelectualmente, más le valdría a Ud. parar de pensarlo.
40Hasta que Algo baje al interior de Ud. que solamente diga que es así; y eso es todo el asunto. No hay suficientes diablos atormentadores que pudieran quitárselo a Ud. Es algo en el interior llamado el “corazón”. Allí es en donde la fe verdadera encuentra su lugar de reposo.
41El intelecto intentará razonar al respecto. “Miren, seamos razonables”. Pero la fe no tiene razonamientos. Ella sólo tiene una cosa, y esa es que “la Palabra de Dios está correcta”. Oh, allí es en donde el alma se para y reposa Eternamente, allí mismo, en donde Dios así lo dijo. No en una jactancia, sino sabiéndolo.
42Y la tierra, siendo la obra de Dios, habla y testifica absolutamente de Su Ser. Tiene que haber un Dios, o no habría tierra. Tiene que haber un Creador, o no habría creación. Y si esta Palabra por la que El creó la tierra, da la promesa, tiene que crear exactamente lo que fue creado en esta tierra en el principio por Su Palabra.
43Cuando Dios dijo: “Sea”. Y pudiera haber tomado diez billones de años. Yo no sé cuánto tiempo se tomó. Pero cuánto tiempo se tomó, eso nada significó, porque Dios es Eterno. Y El dijo: “Sea”. Y empezó a desarrollarse, porque Dios tomó Su propia Palabra y creyó.
44Y si Su Palabra de Su creación, Su obra aquí, prueba que El es el Creador, ¿por qué entonces no podemos nosotros tomar Su Palabra por lo que Ella dice y creerla, puesto que es la misma Palabra del Creador? Ahora, Sus obras dan testimonio.
45Y ahora, antes que Dios, el Infalible, pueda hablar algo, tiene que ser perfecto porque únicamente puede–únicamente puede... Si viene de Dios, viene de un canal perfecto.
46Ahora, fíjense en esto. Toda la gente, todo, los hombres son reconocidos por sus obras.
47Cuando el gran Puente Municipal de Sydney, Australia, fue construido, cuando ellos enviaron alrededor del mundo para conseguir constructores de puentes, arquitectos, para atravesar la península en–en Sydney, Australia, para pasar a Sydney del Sur, los arquitectos y todos, fueron y escarbaron el terreno y lo probaron. Y todos ellos llegaron a esta conclusión: “No se puede hacer”. Dijeron: “Toda la bahía está llena de arena movediza, y el terreno no está lo bastante compacto. Se deslizará de lugar a lugar. Por lo tanto, si se edificara el puente, sería una cosa peligrosa el intentar pasar sobre él”.
48Y finalmente hubo un hombre, quien era un hombre de visión, un constructor de puentes en Inglaterra. El fue y miró la arena. El–él la examinó. El probó el terreno. El sondeó la profundidad del agua. El primero lo examinó todo.
49¡Oh, a mí me gusta eso! El primero lo examinó todo. Jesús dijo: “Un hombre comprando un terreno, o yendo a encontrarse con un ejército, él primero se sienta y considera el costo”. Si cada uno de Uds. que vino aquí al altar en esta mañana se hubiera quedado en su asiento y hubiera considerado lo que significaba, antes de venir para ser ungido, no hubiera sido sólo pasar por una línea de oración a medias; hubiera sido ir allí con una confianza firme, de que Dios lo había prometido, y que Dios era poderoso para guardar Su Palabra.
50Así que este hombre probó el terreno; él probó el... cada lecho allí que tenía la arena movediza. Y finalmente él fue a los oficiales, y les dijo: “¡Yo construiré el puente y estará seguro!”
51Los constructores de puentes de América y de las diferentes partes del mundo, sólo se rieron y dijeron: “El hombre está enfermo mentalmente. Ningún hombre pudiera poner un puente a través de eso”. Dijeron: “Aun si una gallina caminara por el puente que se construiría, se hundiría. El puente no la podría sostener. Aun las vibraciones de un perro corriendo por el puente, haría vibrar al puente”, dijeron, “sacudiría las arenas, y el puente se caería. ¡No se puede hacer!”
52Pero este hombre era un hombre de visión. Y él sabía de lo que él estaba hablando, porque algo dentro de él le dijo que lo podría hacer. Dios, danos hombres en la iglesia como ése.
53Ahora, de toda la investigación científica de que no se podía hacer, la ciencia probó que no se podía hacer. Pero este hombre tenía una visión de que él lo podía hacer. Así que él tomó el contrato.
54Rápidamente él se puso en obra. El se puso a probar los terrenos. El se puso a probar y sondeó las profundidades del lecho de arena movediza. El probó cada perno de anclaje. El probó cada pedazo de–de madera, cada pedazo de metal, cada concreto. Todo tenía que ser probado perfectamente, por causa de que su–su gran nombre, y su carácter, y su habilidad, descansaba en si ese puente quedaba en pie o no.
55Y si un hombre de esta tierra, por una visión, estuvo seguro que todo fuera probado perfectamente antes que él lo pusiera en un puente por causa de su carácter, y por causa de su nombre, ¿cuánto mucho más nuestro bendito Padre Celestial probó cada Palabra que fue dicha, o escrita en la Biblia? El probó cada Palabra, cada profeta. “Y cada hijo que viene a Dios debe ser probado”. El material que va en esta gran Carretera, cada roca, cada material, antes que sea posicionado en el–en el Cuerpo de Cristo tiene que ser probado, disciplinado. Cada hijo que viene a Dios debe ser primero probado, sin excepciones, cada uno. Cada profeta antes que él pudiera escribir en esa Biblia, él era probado por el Espíritu Santo. A medida que él....
56El constructor del puente, perdónenme, olvidé su nombre; lo sabía. Hace dos días yo estaba leyendo el artículo de cómo él hizo que todo estuviera probado. El consiguió los mejores mecánicos que podía encontrar. El consiguió los mejores hombres para el concreto. El consiguió lo mejor que él podía encontrar para poner junto lo mejor que él tenía.
57Oh, mi alma exclama: “¡Aleluya” al Señor!, cuando yo pienso que Dios pone en Su Iglesia lo mejor que El puede encontrar. Dios toma a Sus hijos y los prueba con una prueba de ácido. Luego El los coloca en el Cuerpo de Cristo porque son probados. Ellos creen. Ellos han pasado a través de las luchas, han tenido la experiencia, son testigos de El. Ellos saben de lo que están hablando. No sólo una concepción intelectual, pero han sido nacidos de nuevo del precioso Espíritu Santo, y probados por el tiempo y con luchas, hasta que sus almas están puestas como pedernales hacia el Calvario. Sí, ellos son probados por el tiempo. Ellos son testigos de Su poder. Y a través de eso, Dios está construyendo un puente de la tierra a la Gloria, para que el hombre que está cansado en el camino pueda entrar en la Carretera, y sentarse bajo el árbol en la frescura del día al lado del material probado por el tiempo, aquellos quienes toman a Dios en Su Palabra. No importa cuáles sean los síntomas, las circunstancias, eso no es un obstáculo en el camino. Dios tiene material probado por el tiempo como un testigo, y El lo coloca.
58Y este gran constructor de puentes, cuando finalmente... Los arquitectos se pararon allí al lado, y le dijeron al constructor, muchos de los críticos: “Nunca podrá quedarse en pie”.
59Así han dicho ellos: “La Iglesia nunca se levantará”. Así han dicho ellos: “Los días de los milagros han pasado”. Así también han dicho ellos que “la religión chapada a la antigua no puede ser ya más disfrutada”.
60Pero, ¡oh, cuando este hombre colocó todos esos materiales!; él escarbó; él trajo sopladores, y sopló fuera esos lechos de arena movediza. El bajó, bajó, bajó por cientos de metros debajo del agua, hasta que sopló fuera esas arenas movedizas, hasta que puso el concreto anclado en la roca del fondo del mar. ¡Oh, fue un precio!, sí.
61Y todo lo que vale la pena tener, tiene un precio ligado a ello. ¡Cuán grande es esta salvación, qué gran precio! Pero finalmente él llegó por abajo de las arenas movedizas.
62Y Dios ha tomado a Cristianos y los ha probado, y probado; tuvo que cepillarlos, y cepillarlos, y cepillarlos, hasta que finalmente uno de esos días El llega a la Roca sólida. Algunos hombres sólo toman esa experiencita diluida de un apretón de manos y de unirse a la iglesia, y de ser rociados unas cuantas veces, o bautizados, o algo; pero lava echando fuera todas las arenas movedizas hasta que él es anclado en la Roca, Jesucristo. Todos los diablos atormentadores no pueden moverlo.
63El constructor del puente sabía lo que él estaba haciendo. Y cuando finalmente estaba terminado, algunos de ellos dijeron: “No quedará en pie. Será peligroso para cualquier cosa que lo cruce”.
64El juntó un grupo de ingenieros, y con vías férreas, y ese día cuando ellos pasaron de Sydney del Sur yendo a Sydney del Norte, atravesando el tramo, él puso como ocho grandes trenes de carga cargados. Y puso al alcalde de la cuidad en un coche, y él se puso enfrente de eso, caminando, llevando la bandera. Y mientras el gran ejército y las grandes... ocho grandes máquinas de vapor cargadas, marcharon a lo largo de ese puente con el constructor tomando el primer lugar, yendo al frente, el puente ni siquiera se movió.
65Y Jesucristo, el Hijo de Dios, quien es el Arquitecto de la Iglesia, vino a esta tierra y puso los fundamentos. Cuando El se encontró con el diablo, El fue probado por la Palabra de Dios, y El dijo: “Escrito está, no sólo de pan vivirá el hombre”. Cuando él lo llevó a El al pináculo del templo, El dijo: “¡Escrito está!” ¿Ven el material que El estaba poniendo en Su Iglesia? El lo llevó a la montaña y le mostró todos los grandes programas que El podía tener. El dijo: “¡Escrito está!”
66Toda la Palabra de Dios fue probada por el tiempo. Y El es el gran Capitán que va delante de nosotros con Su propia vestidura teñida en Sangre ondeando, pues a través del Amor Redentivo de la Sangre de Jesucristo ha comprado una Iglesia por el Espíritu Santo, que ha probado cada perno y a cada persona que se ha anclado en esta gran Iglesia del Dios viviente. Es un material probado por el tiempo que lo hace.
67Y mientras que El marcha adelante, la gran comitiva va detrás de El como una Iglesia del Dios viviente, nacida de nuevo, Ella no se mueve, porque hemos recibido un Reino que no puede ser movido. Está escarbada hasta la Roca sólida, Jesucristo, siendo la Piedra Principal del Angulo. Y mientras El va delante de nosotros con Su propia vestidura teñida en Sangre abriendo el camino, lo cual es la señal de redención.
68¡Testigos! “Me serán testigos en ambas, en Jerusalén y en Judea, y en Samaria”. Su Iglesia se para como Su testigo. Ahora, esta mañana me gustaría decir esto y dejarles esto a Uds. Nosotros somos Sus testigos después de que Uds. hayan recibido el Espíritu Santo. Porque solamente puede haber una cosa de la que Uds. pueden ser testigos, y esa es, lo que Uds. saben que es la verdad.
69Ese hombre podía ser testigo después que él había soplado toda la arena, y había encontrado la roca sólida en el seno de la tierra. El era un testigo de que eso se sostendría. El puso el contador Geiger y las máquinas en esas grandes piezas de material y probó cada una de ellas. El era un testigo de que ellas se sostendrían, porque él las había visto sometidas a lo máximo de su fuerza, y soportaron.
70Y nosotros, quienes somos nacidos de nuevo del Espíritu Santo, que hemos sido llenos con el poder de Dios, que hemos probado de la Vida Eterna del Dios Eterno, y que mora en nosotros, somos testigos de Su bondad, y de Su Palabra, y de Su poder. Ya no es más suponer. Es saber por experiencia.
71Noé, cuando él construyó el arca, él dio testimonio al mundo injusto de que había un Dios justo. Aunque parecía ser una locura cuando estaba siendo construida, pero probó que era el único barco que flotaría a través de la tormenta. Y mientras estaba siendo erigida, estaba... El condenó al mundo injusto y justificó a aquellos quienes creyeron en él.
72Cuán ridículo algunas veces Dios hace las cosas, a los ojos del hombre. ¿Se han puesto Uds. alguna vez a pensar de qué clase de madera Noé construyó ese barco? Fue construido de madera de sitim. Y esa es la madera más blanda que se pueda obtener. Es como el bálsamo. Es una... Bueno, si Ud. la pone allá en el lago, se hundirá en cinco minutos. La madera de bálsamo, o madera de sitim, está llena de hoyos. ¿Y no es una cosa extraña, que una arca que debía soportar la prueba de la gran destrucción antediluviana, fuera hecha de madera blanda? Bueno, era flexible.
73Y algunas veces cuando nos ponemos tan duros e inflexibles en nuestras maneras, Dios no puede aplicar algo a nosotros. Pero aquí está la razón que El lo hizo.
74¿Se fijaron Uds. que después que él la hizo, entonces hirvió algo de brea, o mejor dicho, era algo de resina, que salía de los otros árboles? Ahora, ¿qué significa esto? Cuando él hizo el arca, la hizo de esa madera muy liviana y blanda. Uno la podría cargar alrededor muy fácil. Es tan liviana y flexible. Y luego él cortó otro árbol, lo cual era un árbol de pino, y ellos lo golpearon (de la manera que acostumbraban obtenerla), lo golpearon y lo golpearon hasta que sacaron la resina de ello. Y entonces, él tomó esa resina y la derramó dentro de esa madera liviana, y los hoyos pequeños que estaban en la madera liviana se llenaron con la resina, se endureció, haciéndola más dura que el acero.
75Y Dios ha tomado a Su Iglesia, quienes se vacían ellos mismos, y no son nada sino flexibles en las manos de Dios. Dios cortó a Su Propio Hijo, y sacó la Vida de Su Hijo por medio de golpes y magulladuras, y la vació dentro del creyente quien llega a endurecerse, listo para los juicios. Esa es la única cosa que soportará los juicios.
76Pasó por encima de los juicios, porque ella pasó a través del... el agua era el juicio, y pasó a través del juicio. Fue un testigo de que Dios sabía lo que El estaba haciendo. Noé siguió la Palabra de Dios. Muchas cosas pudieran decirse.
77Daniel fue un testigo de que había un Angel en el Cielo, o un Dios en el Cielo, que sabía los secretos del corazón, porque El envió a Su Angel y libertó a Daniel. Muchos otros fueron testigos.
78Cuando Jesús murió en la cruz, los cielos testificaron. “Allí está el material. Esa es la cosa”. Si Uds. se fijan, toda la creación testificó de ello.
79“En pleno medio día”. Cuando Dios antes había profetizado de cuando el sábado cesaría, dijo: “Habrá un momento cuando el sol se ocultará en pleno medio día”. Y de la hora sexta a la hora novena, hubo oscuridad. ¿Qué era? El sol... Ahora, oscuridad no quiere decir que tiene una poca de luz en ella. Oscuridad es absolutamente completa oscuridad, tan oscuro, como lo estaba en Egipto al grado que se podía sentir. ¡Ni un rayo de luz!
80Y el sol testificó. “Allí está Aquél. Ese es el material con el que Dios va a construir la Iglesia”. La luna y las estrellas dieron testimonio. Cuando El murió los cielos testificaron, la tierra eructó, las rocas se partieron. La tierra dio testimonio. Y los santos que dormían en la tierra, en el polvo de la tierra, se levantaron, dieron testimonio.
81La gente en Pentecostés, cuando se burlaron de ellos, Pedro se levantó y testificó. Pero esa misma Vida que había sido sacada a golpes de El en el Calvario, fue vertida dentro de Pedro en la forma del Espíritu Santo. Y él se paró allí como un testigo de la Palabra de Dios, y él testificó con un texto de la Escritura que dice: “Varones judíos y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, pero esto es aquello que fue dicho por el profeta Joel. ‘En los postreros días, derramaré de Mi Espíritu sobre toda carne’”. El fue un testigo.
82Ahora, estamos entrando en estos últimos días de maldad, cuando El va a tener testigos. El tiene que tener testigos. Dios vive. La Palabra de Dios es Eterna.
83Ahora, regresemos a la Escritura que leímos. Jesús bajando del monte, El tenía hambre, y buscó en un árbol, y no había fruto en él. El quizás nunca levantó Su voz.
84El nunca se paró, y dijo: “Miren caballeros: párense a un lado Yo quiero mostrarles a Uds. Mi poder”. El dijo:... “Miren, Yo tengo poder para hacer que este árbol haga esto y lo otro”. El nunca dijo eso.
85El simplemente se acercó a él, y no encontró nada–nada en él. Así que El dijo: “Nunca jamás coma nadie fruto de ti”, y se fue.
86Pedro lo oyó. Y al día siguiente cuando él pasó, oh, el árbol todavía estaba allí, pero estaba muerto. Y él comentó al respecto, de cuán rápido ese árbol se había secado desde sus raíces. Jesús dijo: “No....”
87Y miren, no fue la culpa del árbol. Todavía no era el tiempo de los higos. Pero El lo hizo para magnificarse a Sí mismo, para probarse a Sí mismo, para... El era el Mesías, y eso fue uno de los testimonios de que El era el Mesías. Eso fue el sello de Su Mesiazgo. El último sello fue Su resurrección y Su ascensión. Eso fue el último sello de Su Mesiazgo. Lo que El hizo fue una prueba de que El sí era. Ahora, El nunca anduvo por ahí diciendo: “Todos los árboles mueran”. El sólo lo hizo allí para que los discípulos, quienes iban a escribir esta Escritura después, supieran que El era el Mesías. ¿Ven?
88Ahora, entonces cuando Pedro hizo este comentario: “Mirad, cuán rápido el árbol se secó”.
89Entonces El les dijo: “Cualquiera que dijere a este monte: ‘Quítate y échate en el mar’, y no dudare, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga será hecho”.
90Ahora escuchen. Eso es parte del material en esta gran economía de Dios, este gran barco en el que nosotros estamos, el barco antiguo de Sión, en el Cuerpo de Cristo.
91Ahora, entraré al testimonio. Ha sido por algún tiempo que yo he observado esto. Y ahora, escuchen atentamente como una pequeña enseñanza.
92Ha habido ocasiones en la vida cuando todo... Cuando yo he mirado el sufrimiento y veo a aquellos quienes son afligidos y atormentados con poderes demoníacos, mi corazón sencillamente sangra por ellos. Y sin embargo, me han llamado por teléfono, y en las reuniones ese clamor, y ese sentir, y esa atracción, y ese jalón, y es tan duro decirles “no” a esas personas. Francamente, yo no puedo hacerlo; alguien lo dice por mí. Yo no puedo llegar a ellos. ¡Cómo sangra mi corazón por ellos! Día tras día yo paso por las torturas de eso, y me pregunto algunas veces.
93Y entonces yo mismo me consuelo al regresar a las Escrituras, viéndolo a El ir a ese lugar de Betesda, y ver a todos esos inválidos y afligidos; y El fue a un hombre y lo sanó estando en un lecho, y se retiró y dejó a los demás. Pero, todavía dentro de mi corazón, eso me hace... No quita ese ardor. ¡Oh, cómo quisiera que algo pudiera suceder!
94Luego yo me fijé allá en Portland, Oregón, cuando ese maníaco, esa noche, corrió a la plataforma para matarme. Yo recuerdo que allí algo sucedió, y eso no fue en lo intelectual en lo absoluto. Intelectualmente yo hubiera corrido como los demás predicadores lo hicieron, pero yo no corrí; había algo. Dios estaba preparándose para mostrar Sus poderes.
95El dijo en una ocasión: “Estad quietos y conoced que Yo soy Dios”. ¡Si la Iglesia tan sólo se quedara quieta lo suficiente! Dios hace una cosita, y ellos se ponen todos emocionados y corren para todos lados haciéndolo ¿ven?, se salen de la voluntad de Dios. ¡Estad quietos!
96En una ocasión El iba a mostrar Su poder en el Mar Rojo. El dijo: “¡Mar Rojo: detente!” Y El cruzó a Sus hijos a través de él. ¿Qué si ellos se hubieran dado la vuelta y hubieran dicho: “Hagámoslo otra vez, Señor”? No hubiera sucedido. Seguramente que no.
97En una ocasión El necesitaba un poquito de tiempo para terminar de pelear una batalla. Dios sólo hizo al sol que se detuviera allá para observar lo que El iba a hacer. Sí. “Mira sol, sólo detente allá por unos cuantos minutos; Yo voy a mostrarte algo”. Ahora, ¿qué si al día siguiente Josué hubiera dicho: “Sol detente”? No lo hubiera hecho. Dios iba a hacer algo. El iba a testificar de Su poder. Su Palabra, El es Todopoderoso, y El ha testificado de ello.
98En una ocasión hubo un hombre ciego que salió de Jericó. Y a medida que Jesús pasaba, el hombre ciego clamó: “¡Ten misericordia de mí!” Y la Biblia dice: “Y Jesús se detuvo, dijo: ‘Tráiganlo aquí’”. ¡Oh, hermano! Cristo se detuvo, porque Dios iba a usarlo a El para mostrar Su poder.
99Pudo haber habido cien hombres más que estaban ciegos por el camino; yo no sé. Quizás, el sacerdote diciendo: “¡Ven aquí un momento! ¿Quién eres Tú que levantó al muerto? Levanta... Nosotros tenemos un cementerio lleno de ellos. Oímos que Tú levantaste a Lázaro”. Pero Dios estaba confirmando Su Mesiazgo. Eso es lo que El estaba haciendo. Seguramente que sí.
100Ahora, yo con frecuencia me he preguntado qué sucede. Pero sí hay un lugar en el que los hombres pueden vivir tan cerca de la Presencia de Dios. No es por su escogimiento; es por la elección de Dios que Ud. viva en ese lugar, en el que su propio intelecto ya no tiene nada más que ver con ello.
101Allá en Sudáfrica, yo fuí retado por un montón de hechiceros. Y parado allí, uno entre una docena o más, y ellos intentando poner en mí hechizos, pero Dios los hizo que se quedaran quietos y vieran la Gloria de Dios restaurar la vista a los ciegos, cosas a la gente afligida.
102Allá en Karlsruhe, Alemania, una tarde cuando los espiritistas llegaron al... Ellos querían disputar conmigo en el hotel. El hombre no los dejaba entrar. Ellos dijeron: “Nosotros pondremos un hechizo en esa reunión esta tarde, y no habrá nadie que vaya...” No, ellos dijeron: “La tumbaremos con una tormenta”. Y el cielo estaba bonito y brillante. Pero cuando llegamos allá, y apenas empezaron a cantar, se levantó una gran tormenta poderosa. Había como veinte a un lado mío, y veinte al otro lado, y todos ellos estaban haciendo sus hechizos y cortando sus plumas con tijeras, y haciendo cosas como esas para poner el hechizo. Y de repente, esa gran carpa de treinta mil, empezó a estremecerse, y a temblar, y los vientos soplando. Y yo estaba predicando, y Algo dijo: “¡Estad quietos!”
103¡Aleluya! Yo no digo discúlpenme, eso significa: “Alabanza a nuestro Dios”.
104Y Dios hizo que esa tormenta se detuviera, que se retirara para ver las abalanzas de Dios, en donde como unas cuarenta mil almas en ese día y noche entraron al Reino de Dios por ello. Estad quietos. Correcto. El testifica.
105Allá en Suecia, o en Suiza... Bueno, miren. Yo digo que era en Finlandia un día, un muchachito muerto estaba yaciendo al lado del camino; un automóvil lo había atropellado, aplastó su cuerpecito haciéndolo pedazos. El estaba tan destrozado, al grado que aun su pie atravesaba sus calcetines. El automóvil lo atropelló, y lo arrastró como un trapo de esa manera, y lo aventó al aire y lo arrojó al otro lado de la carretera. Sus ojos estaban salidos; su boca estaba abierta; su lengua estaba fuera colgándole, y la sangre saliéndole de sus oídos. Pero dos años antes de eso, Dios había mostrado la visión de ello. Y yo llegué allí tan torpemente, miré al niño, y me retiré llorando.
106Y el Señor o Alguien sobrenatural, puso Sus manos en mi hombro y dijo: “¿No es ese el niño que Yo te mostré?” ¡Oh, qué sentir!
107Allí estaba el alcalde de la ciudad, él es llamado el “hombre principal”, y muchos parados alrededor. Y Dios hizo que estuvieran quietos para que El pudiera mostrar Su poder extraordinario de levantar al muerto, regresarlo a vida otra vez. “Estad quietos”. Creed en Dios, y sed un testigo. Su Palabra es Eterna.
108Fue hace unos cuantos días, cuando estábamos... ¡El ver cómo Dios hace las cosas tan sencillas! Y estamos tan frustrados al grado que buscamos cosas muy grandes. Estén satisfechos con cosas pequeñas. Obsérvenlo cuando El hace Sus obras gloriosas, cómo El los protege a Uds. No estén mirando a algo allá arriba, miren aquí abajo.
109Fíjense, yo he empezado a pensar esto: Que es posible que cuando un hombre... como los apóstoles, y cuando Uds. pueden vivir cerca de Dios, y Dios a través de Su gracia obra a través de Uds., que mientras más reciben de Dios, más piadosos llegan a ser. Mientras más Vida Eterna entra, más de lo intelectual sale fuera.
110Ahora, yo no me refiero a ser un fanático. Yo me refiero a ser un creyente verdaderamente cabal, sólido, ¿ven?, no con un montón de “ismos”, sino un creyente verdaderamente sólido, fiel, sensato, inteligente.
111Y ahora, fíjense. Yo lo he visto obrar. Y pensar que si Uds. entran en ese contacto con Dios, llega al grado que ya no es su voz. Ya no es su pensamiento. Llega a ser el pensamiento de Dios y la Voz de Dios. Uds. sólo son una vid, o un pámpano, mejor dicho. El es la Vid. Y si Su Espíritu que entra y vigoriza... Mientras que Uds. mismos se puedan hacer a un lado, El los llenará, y entonces Uds. pueden ser un testigo. Así como el arca de Noé fue un testigo.
112Así como Jesús fue un testigo de Dios. El llegó a estar tan lleno de Dios, al grado que él y Dios eran Uno. “Dios moró en Cristo, reconciliando a Sí mismo al mundo”. ¡La expresión misma, la obra de un hombre declara su carácter! Cristo era la obra de Dios. Y Cristo declaró el carácter de Dios: Su sentir por los enfermos, Su anhelo por salvar las almas, al grado que aun El dio Su propia vida. La obra de Dios, el carácter de Dios fue declarado en Cristo.
113Y si Uds. solamente pueden vaciarse de sus propios pensamientos intelectuales y darle a Dios el derecho, El puede declarar Su carácter a través de la obra de su sumisión. ¡Vacíense! Saquen el mundo, saquen sus dudas. Si Uds. van al altar para que se ore por Uds., y dicen: “Oh, yo iré al frente y veré si sanaré”, Dios nunca podrá declarar Sus obras. Uds. tienen que sacar sus propios pensamientos, y dejar que El los llene a Uds.
114Ahora, de la manera que yo me he fijado en estas cosas; es como ese toro que me iba a matar allá en aquella ocasión; como esas avispas allá al lado del cerco; como muchas otras cosas que han sucedido; el oso en el bosque. Es un estudio de la naturaleza. Es algo que sucede.
115Yo voy a decir esto ahora, discúlpenme que sea una experiencia personal, pero yo quiero relatársela a Uds. porque es un tiempo moderno. Alguien dijo: “Oh, bueno, esas cosas sucedieron allá en los días de los profetas, en los días...” Bueno, Dios estaba mostrando ejemplos. ¿Pero sabían Uds. que Dios hoy está edificando una Iglesia? Uds. dicen: “Bueno, El tenía profetas. Ellos tenían que hablar la Palabra de Dios”. Pero El tiene hoy una Iglesia de Dios.
116Fíjense, hay algo que sucede. Quisiera que pudiera ser todo el tiempo. Quisiera que Dios lo pudiera hacer todo el tiempo, pero no lo hace. Sólo viene a Su voluntad.
117Ahora, hace unos cuantos días, o hace como unas dos o tres semanas, yo estaba orando por personas con leucemia. Yo estaba orando por personas que estaban enfermas y sufriendo, esperando una visión. Por muchas yo he esperado por años.
118Por ejemplo, Edith Wright, que está inválida. Yo recuerdo cuando su papá estaba muriéndose, y Dios mostró una visión para su papá, y dejó a Edith allí.
119Había una mujercita; yo–yo me imagino que todavía está aquí, la Sra. Geiger, de Fort Wayne, una madrecita de apariencia lastimosa, mujer joven. Ella dio a luz a un bebé, y el bebé estaba tan grande, ella era tan pequeña, que le produjo cáncer. Y Dios la sanó del cáncer. Hoy ella casi llega a un agotamiento mental por el nerviosismo; ella está en menopausia. Y la pobre mujercita... Y un esposo muy fiel. Y el hombrecito ha ido por todas partes, orando, y buscando, y clamando. Y yo orando por tales como esos.
120¿Y saben Uds. lo que sucedió? El Hermano Woods, allá atrás, su papá vino, un Testigo de Jehová. El Hermano Woods era un Testigo de Jehová. Dios testificó y El mismo se declaró a él sanando a su hijo, David, un inválido.
121Entonces su hermano vino. Y su hermano estaba viviendo una vida inmoral, y allí el Espíritu Santo se volteó y lo reprendió, vi a la mujer con la que él andaba, y él rindió su vida, y todo diablo salió de él ese día. Y él está caminando por las calles hoy haciendo todo lo que él puede para servir a Dios, testificándoles a sus conocidos.
122Entonces su pobre papá, tan honesto como podía ser en todos sus tratos como un granjero, y demás... Y cuando su papá vino, él quería que yo fuera a pescar con él. Y fuimos al lago.
123Cuando íbamos en camino, vino una visión esa mañana. Y El dijo: “Cada lago que tú cruces y cada arroyo estará lodoso; no habrá pesca. Pero cuando llegues allá al Wolf Creek, al–al Dale Hollow”, dijo, “ése va a estar bonito y azul. Y tú nunca has pescado un bagre en esa agua, pero vas a pescar toda una cuerda de ellos”. Y dijo: “Ellos van a pescar uno o dos, pequeños, y luego tú vas a pescar un pez grande, un pez con escamas. Será uno grande de su especie”.
124Me volteé y se los dije a ellos. Yo miré los ojos del anciano mientras miró hacia sus hijos. Cuando llegamos allá y nos metimos al agua... cada lago en el camino estaba lodoso. Cuando llegamos allí estaba tan azul que casi le lastimaba los ojos a uno. Y pescamos, y no pudimos pescar una perca, una lobina, o nada. Y de repente, yo empecé a pescar bagre, y pesqué toda una cuerda de ellos, algunos de ellos de cinco libras [2.25 kg.–Trad.] cada uno, y algunas veces dos en la misma línea, con caña y línea. Pescamos y obtuvimos una cuerda de pescados.
125Y a la mañana siguiente, regresé a pescar, y pesqué un agalla azul muy grande, era... O lo que llamamos el pez sol de panza roja, el más grande que yo alguna vez había visto.
126Entonces, cuando el hombre vino a mí, yo dije: “Mire, señor, la Biblia dice,: ‘Si hay uno espiritual entre vosotros o un profeta, y lo que él dice sucede, entonces escúchenlo. Y si no...’” Y tomé cuatro profecías sobresalientes de los Testigos de Jehová, y le mostré que ninguna de ellas se había cumplido; cada una de ellas falló. Yo dije: “Ahora, ¿qué de los pescados?”
127Y Dios mostró esa visión para cambiar a ese hombre, y cambiarlo completamente, para ese solo hombre, cuando había miles allí sufriendo. Es la soberanía del Dios Todopoderoso para darles a entender a Uds. que El declara Sus actos por Su obra. Y Su carácter es declarado de la misma manera.
128Miren en el estanque de Betesda; Uds. dicen: “Eso no suena como Dios haciendo eso”. Miren a los inválidos, lisiados, cojos, ciegos, debilitados esperando, y ahí llegó Jesús pasando por allí, Sus vestidos llenos de virtud; y se encaminó hacia un hombre, y fue a un hombre quien podía caminar, podía hacer lo que él quería hacer, pero tenía una clase de enfermedad crónica, y lo sanó a él y dejó al resto de ellos allí. ¿Ven?, Su carácter. El quería mostrar Sus poderes. El quería hacer algo. Sí, el mundo se queda quieto para observarlo.
129Ahora, fíjense: Anteayer cuando fuimos allá... yo regresé de la reunión de Indianápolis, y pensé que yo tendría que quedarme por un tiempecito lejos de la gente hasta que descansara un poco, porque tenía veinte o treinta entrevistas privadas al día, y esas visiones viniendo, y yo estaba casi muerto cuando llegué a casa. Nadie sabe por lo que yo paso en eso; nadie. No hay manera de explicarlo. Pero entonces, el Hermano Woods y su hermano y yo, fuimos allá al lugar para pescar otra vez, por un día y una noche.
130Y esa tarde, sentado allá, el Hermano Woods empezó a hablar acerca de una anciana que pertenecía a la Iglesia de Dios de Anderson, de aquí, cuando estaban en su apogeo: “¡Cuán bueno era!” Dijo cómo ella solía llevarse a esos muchachitos Testigos de Jehová, y amarlos. Y el Hermano Woods le dijo a su hermano, Lyle. El dijo: “Lyle, ¿no sería magnífico ahora, si nosotros fuéramos a encontrar a esa hermana anciana y decirle que somos salvos?”
131Ahora, esa palabra encontró favor con Dios. Después de haber estado hablando acerca de Dios por un buen rato, pero esa palabra encontró favor. Esos dos muchachos Testigos de Jehová, ambos hombres de edad, queriendo encontrar a esa mujer anciana, para decirle a ella que ellos eran salvos: dos hermanos.
132Cuando ellos dijeron eso, el Espíritu de Dios y Su soberanía cayó sobre mí, sentado allí en esa barca. ¡Oh, yo quisiera poder tener voz para que de alguna manera pudiera penetrar eso dentro del corazón de la gente! Yo mismo no podía controlarme más de lo que Ud. pudiera volar a la luna; sólo por esa palabra. Y yo dije: “Hermanos, hay algo que está preparándose para suceder. Es alguna clase de animalito; resucitará. Va a haber vida conectada con ello, y Uds. lo verán de inmediato”.
133Y yo pensé: “Bueno, ¿qué he dicho?” Y empecé a pensar de algunas cosas. ¿Qué me hizo decir eso? No hubo visión. Sólo era Algo que habló. ¿Qué era eso? No fueron mis pensamientos; yo ni siquiera pudiera pensar de tal cosa. Fue más profundo que eso. Fue en el corazón en lo que Dios había entrado. El estaba hablando. Yo ni siquiera estaba pensando de tal cosa, y Eso habló.
134Yo pienso que de eso hablaba Jesús cuando dijo: “Si tú crees en tu corazón, y le dices a este árbol, o a este monte, y luego no dudas, sino que crees que será hecho lo que tú dices, lo que tú dices te será hecho”.
135Allí está mi punto. Llegar a ese punto en donde es Algo que no es Ud. mismo. Es Algo más allá de su razonamiento que lo habla. Nosotros continuamos.
136Para terminar yo diré esto. El Hermano Woods y ellos están sentados aquí como testigos. A la mañana siguiente....
137Esa noche fuimos, y el Señor nos dio una gran noche de pesca. Ninguno había pescado algo, y nosotros pescamos tres allí en unos cuantos minutos. Y los tres pesaron casi veinte libras [9 kg.–Trad.]. Y teníamos grandes cuerdas de pescados.
138A la mañana siguiente regresamos, y estábamos poniendo carnada de nuevo en la línea, y ni un solo pescado. Se habían acabado. Yo dije: “Vayamos a meternos a esta pequeña ensenada y descansemos unos cuantos minutos, hermanos. Y pescaremos agallas azules con una línea de mosca”.
139Regresamos allá, y estábamos pescando agallas azules, allá en la pequeña ensenada, con nuestra barca. Y cada vez que nos deteníamos por un rato, el motor se paraba... No estábamos pescando; estábamos hablando acerca de Dios.
140Y el Sr. Lyle, quien es ahora... El fue adonde su hermana para intentar sacarla de los Testigos de Jehová. Y ella le dijo–ella le dijo que él estaba escuchando a diablos; que nosotros éramos diablos.
141Dijo: “Lyle, tú sabes bien que no es así”, y todas estas ciertas cosas.
142Entonces Lyle pescó un pequeño agalla azul, como así, y él estaba hablando, así que él dejó que el pececito se tragara el anzuelo grande. Se fue hasta el estómago del pececito. Y cuando él se lo tragó, no se lo podía sacar. Así que simplemente lo apretó en su mano, y se la enredó, y le sacó las entrañas. Tenía que sacar el anzuelo de la boca, porque si él cortaba la línea del anzuelo mataría... Pez muerto, iba a morir de todas maneras. Y estas son las palabras que él dijo: “Disparaste tu último cartucho, pescadito”, y lo arrojó al agua.
143Y él dio tres o cuatro aletazos, y se fue hacia abajo dando vueltas en círculo en las aguas azules hasta que llegó al fondo. Se quedó allí sólo unos cuantos minutos. Y él subió de regreso a la superficie del agua, y se estremeció tres o cuatro veces; sus aletitas se pusieron derechas de esta manera, y se quedó de lado, arqueado. Y como por veinte minutos nosotros pescamos; él había flotado hacia lo desolado, metido allá en una basura. Y yo estaba....
144Y alguien dijo: “Esos pececitos realmente están desayunando, o comiendo”. Yo dije: “Sí, es verdad”.
145Y dijimos: “¡Oh, no es Dios maravilloso!” Y el Hermano Woods dijo: “¡Oh, es tan maravilloso, Hermano Branham! Nosotros tenemos el privilegio de estar aquí con Ud.” [Porción no grabada en la cinta–Ed.].
146¡Oh!, yo dije: “No piense eso, Hermano Woods”. “Esta”, yo dije: “No es una... no es la montaña Santa; no es el lugar Santo. Es el Dios Santo, no un hombre Santo, sino un Dios Santo”. [Porción no grabada en la cinta–Ed.].
147Y mientras estábamos hablando, Algo se movió en mí. [El Hermano Branham toca dos veces en el púlpito–Ed.]. Dijo: “Yo voy a mostrar Mi poder ahora”. Antes que supiera de lo que yo estaba hablando, esa Escritura vino a mi mente: “Todo lo que pidieras, cree que sucederá, en tu corazón. Dilo, y tendrás lo que tú dices”. Yo–yo casi puedo... Estaba fluyendo de mí. Y yo pensé: “¿Qué es esto que está sucediendo?”
148Lyle y Banks sentados allí, estábamos pescando. El pescadito había estado muerto allí como por veinte minutos, todo arqueado allí, había flotado hacia el lugar, sus entrañitas colgándole de su boca. Y yo miré a ese pescadito, y el pensamiento vino a mí que El le dijo a los pescadores: “Echad la red al otro lado de la barca”. Ellos tomaron Su Palabra. Pedro dijo: “Señor, hemos pescado toda la noche y no pescamos nada; mas en Tu Palabra echaremos la red”. Ahí está: “A Tu Palabra”.
149Algo me dijo: “Dios sabe del pescado; sólo habla la Palabra y observa lo que le sucede a ese pescado”.
150Y yo dije: “Pescadito, en el Nombre de Jesucristo regresa a vida”.
151Y Dios, mi Juez solemne, con esos dos hombres parados allí, ese pescadito se volteó, y se alejó nadando de allí tan rápido como él podía ir, vivo otra vez. “¡Habla la Palabra!” Dios Todopoderoso, mientras estoy parado aquí delante de El en la presencia de esta compañía, y de esta Biblia, sabe que esa es la verdad.
152Cuando la gente se está muriendo, y sin embargo Dios mostró Su poder a esos dos–dos Testigos de Jehová de que El es la Resurrección y la Vida. Y no hay nada que El no sepa al respecto. “Tú dices y crees que lo que tú dices sucederá, lo que tú dices te será hecho”.
153¿Qué era? Dios mostrando Su poder, no yo, sólo una vid, o un pámpano, mejor dicho. El vigorizó al pámpano, al grado que yo no podía evitar de declarar esas voces. ¿Cuándo hubiera pensado yo de un pescadito muerto que estaba allí, cuando aun nosotros los teníamos cortados y puestos en la línea como carnada? Ese pescadito estando allí, estando allí muerto.
154El Sr. Woods y ellos sentados aquí, mirándome ahorita, unos testigos de eso. Y el Espíritu Santo de Dios se movió por todo ese valle al grado que uno pensaría que venía el rapto. Aun al grado que el Sr. Woods gritó y dijo: “¡Oh, es bueno estar aquí!” Dijo: “Hermano Branham: ¡estamos tan contentos de estar aquí!” Era la única manera que ellos me lo podían expresar, siendo yo su hermano. Y yo volteé rápidamente porque ellos vieron que Dios me había usado para hablar a vida a un pescado.
155Y, ahora, eso suena como una locura, pero ese es el mismo Dios que habló a vida a esa zarigüeya muerta, echada allá en el patio. [El Hermano Branham tocó en el púlpito seis veces–Ed.]. El es Alfa y Omega, el Principio y el Fin. El es la Vida, la Resurrección. El es el Poder, el Eterno. ¡El mismo ayer, hoy, y por los siglos!
156Eso me hace saber esto: que algún día cuando la vida se vaya de este cuerpo mortal, y yo yazca allá inmóvil, si El está interesado en un pez, de seguro que El está interesado en mí y en Uds. quienes están intentando servirle. Y algún día glorioso El vendrá. No el pámpano, sino la Vid misma hablará desde Su sede en la Gloria, y aquellos quienes están dormidos en Cristo resucitarán e irán a Vida Eterna.
157¡Qué sentir! Nadie pudiera expresarlo. Cuando uno ve a un pescado estando muerto en el agua con sus entrañas sacadas por su boca, por un hombre de mano grande, que apretó al pescado de esta manera, y lo tomó, y le dio un tirón violento. Y uno lo podía oír desgarrándose, cuando él rasgó las entrañas del pescado. Arrojó el pescadito en el agua. El se estremeció cuatro o cinco veces, y aleteó, y eso fue todo. El ver a ese pescadito, precisamente al instante de hablar esa Palabra, [el Hermano Branham truena sus dedos una vez–Ed.] regresar nuevamente en condición, tan vivo como una vez estaba, y meterse en esa agua nadando tan rápido como podía nadar, yendo de regreso a unirse con sus compañeros peces.
158El es Dios. El sabía que ese pez estaba allí, lo mismo como El sabía de aquél que tenía una moneda en su boca. Lo mismo como El sabía que si El echaba... Si esas personas, dijeron... En San Marcos el capítulo 5, dice que Jesús tomó prestada allí la barca de Pedro y salió a pescar. Ahora, El dijo: “Echad la red para pescar”. Cuando ellos eran pescadores, y sabían que habían pescado toda la noche y no pescaron nada. Así como nosotros habíamos hecho la misma cosa y no pescamos nada. Pero Dios quería ver si ellos tomarían Su Palabra, así que El dijo: “Echad la red para pescar”. Si no había pez allí, tomando a Dios en Su Palabra, pondría algunos allí. Eso era todo el asunto.
159Entonces, ese mismo Dios con Su mismo carácter que era en el principio, es el mismo Dios con el mismo carácter hoy. El es el Primero, el Ultimo. El es el mismo, ayer, hoy, y por los siglos. El todavía es Dios.
160Así que, Uds. que están aquí en esta mañana y por quienes se oró, déjenme decirles algo. Viendo estos testimonios, y Dios es testigo si son verdaderos o no. Correcto. Uds. están buscando cosas grandes. Uds. están tratando de buscar algo muy grande allá, cuando está muy cerca de Uds. Correcto. El mismísimo Dios que puso el hambre en su alma para venir a que se orara por Uds., es el mismísimo Dios que dio vida en ese pescado; es el mismísimo Dios que detuvo a ese toro en el campo; es el mismísimo Dios que tumbó a ese maníaco allá en mi presencia. El mismo Dios que sacó a Daniel del foso de los leones, el mismo Dios que dijo: “Echad vuestras redes a este otro lado y recoged la pesca”, El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
161Sus obras no pueden fallar. Su carácter no puede fallar. Y Sus obras declaran Su carácter. Así que El está vivo hoy, y El está aquí en nuestros medios, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Y nosotros somos testigos de Su carácter.
162Su carácter me ha cambiado. Cuando vino a mí, una vez yo era un pecador; y ahora yo soy salvo. Una vez yo estaba perdido; y El me halló. Una vez yo amaba las cosas del mundo; ahora yo las odió. Una vez a mí no me importaba Dios; ahora yo lo amo. Algo me sucedió a mí. Algo les sucedió a Uds. ¿Qué es? Es la Palabra de Dios declarando Su carácter.
163El nos ama. El está interesado en el bienestar de Uds. El está interesado en la sanidad de Uds. El está interesado en el alma de Uds. ¿No le permitirán hacer a El Su voluntad en sus vidas? Por nada no duden de El. Váyanse creyéndole a El, y Dios les dará a Uds. el deseo de su corazón, porque es Su buena voluntad el hacerlo. El anhela hacerlo. Pero la cosa de ello es que nos ponemos todos frustrados. ¡Estad quietos!
164Miren a ello, y digan: “¡Dios, ése soy yo! No importa quién ore por mí, lo que ore por mí”. No se necesita un Oral Roberts, un Billy Graham, o un William Branham, o un A.A. Allen; se necesita Dios. Correcto. Se necesita que su fe esté anclada allá en Dios.
165Digan: “Dios, es la Verdad, y sólo ahí me paro”. Y permitan–permitan que eso se quede aquí, hasta que se baje aquí, de su cabeza a su corazón, hasta que llegue a ser una realidad, entonces obrará. Solamente puede obrar cuando llega al corazón.
166El Señor los bendiga ahora, mientras inclinamos nuestros rostros. Pongan su deseo en su corazón; colóquenlo delante de Dios en estos momentos. ¿Lo harán?, mientras oramos. Si es por salvación, si es por–por lo que sea, Uds. colóquenlo delante de Dios ahora mismo cuando oremos. Mi fe espera en Ti, Cordero, quien por mí Fuiste a la cruz: Escucha mi oración, Dame Tu bendición, Llene mi corazón Tu Santa Luz. A ruda lid iré, (aquiétense ahora) Y pruebas hallaré, Mi Guía sé: Líbrame de ansiedad, Guárdame en santidad, Y por la Eternidad Te alabaré.
167[El Hermano Branham tararea: “Mi fe espera en Ti”–Ed.].
168Bendito Señor, podríamos decir como aquellos que se pararon en el monte en ese día y dijeron: “Es bueno para nosotros estar aquí. Y queremos edificar tres tabernáculos, poner pastores en cada uno”. Pero la Voz rápidamente se volvió y dijo: “A El oíd. El es Mi Hijo”. Ahora, tornémonos de los pastores, de los Moisés, y de los Elías, y de los grandes hombres de la tierra, aunque estamos agradecidos por todos ellos. Pero, Tú nos dijiste que lo oyéramos a El.
169Y Su Palabra dice esto, (no la palabra del pastor, ni tampoco la del evangelista): “Todo lo que pidieres orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. Si tú dices a este monte: ‘Quítate y échate en el mar’, y no dudares en tu corazón, sino que creyeres que será hecho lo que tú dices, lo que tú dices te será hecho”. No necesariamente será momentáneo; ni tampoco fue momentáneo con Abraham y Sara.
170Pero Tú dijiste: “Si tú crees que será hecho lo que tú dices, lo que tú dices te será hecho”. Ahora, Padre, aquí está nuestra oración. Tómanos en estos momentos. Toma nuestros corazones en Tus manos y apriétalos muy fuerte con amor, echando fuera todo el temor e incredulidad de ellos, haciéndolos huecos y vacíos, y luego llénalos inmediatamente con Tu Espíritu, como la brea y la resina que pusieron dentro del arca, para evitar que alguna vez entre otra vez el temor y la duda a nuestros corazones. Y háznos Tu hechura para que Tú puedas declarar Tu carácter al mundo por medio de nosotros, como epístolas escritas leídas de todo hombre.
171Permite que cada uno que ha sido ungido (eso es lo que Tú dijiste que se hiciera), permite que sea sanado hoy, de cada persona, desde el dolor de muela común, hasta el ciego, el afligido, o lo que pudiera ser. Permite que esa fe se ancle ahora dentro de ese corazón que estaba temiendo y dudando cuando ella entró.
172Y, ¡oh, Dios!, yo siempre recordaré, yo mismo, nosotros tres hombres, como Pedro, Santiago, y Juan se pararon en el Monte de la Transfiguración y vieron lo que Tú hiciste allí, nunca olvidaremos esa pequeña ensenada allá en el Fanny Creek, mientras tengamos memorias y recuerdos. Pudiera no significar mucho para el mundo. Pero cuando vemos la omnipotencia de Dios, la omnipresencia del Dios Viviente, bajar y tener la suficiente compasión por la humanidad para mostrar Tu poder al traer al pescadito, que estaba muerto en las aguas, otra vez a vida, eso pasa muy desapercibido de un escéptico o de un incrédulo. ¡Pero cómo se registra en el corazón Cristiano!
173Sabemos que Tú eres Dios. Tú eres el mismo Dios aquí en este salón en esta mañana. ¡Cuánto mucho más Tú cuidas por la gente en este salón, hombres y mujeres, que por un pescadito! ¿Qué significó ese pescadito para Ti? Nada; sólo declarando Tu obra. Y yo pido, Dios, que Tú declares Tus obras en cada hombre y mujer, muchacho y muchacha aquí hoy.
174Si hay algunos aquí, Señor, que no Te conocen como su Salvador, que todavía no lo han experimentado, y desearían vaciar su corazón hoy de todas las cosas y la basura del mundo para que Tú pudieras llenarles su corazón con amor, como Noé le hizo al arca con la resina, yo pido que Tú seas ahora con ellos en estos breves minutos que quedan en el programa. Concédelo, Padre, por medio del Nombre de Jesús. Y mientras nuestros rostros están inclinados. Tu gracia en mi alma pon, Guarde mi corazón Tu sumo amor.
175Ahora, si Uds. quieren a Cristo mientras ellos están cantando, y quieren vaciar su corazón en esta mañana, y que Dios los tome a Uds. allí, así como están, ¿levantarían su mano a El, y dirían: “Recuérdeme”? Dios lo bendiga, señor, y Ud., señor; Ud., hermana; Ud., hermano; Ud. ¿Alguien más aquí a mi derecha? Levanten su mano. Dios la bendiga, hermana. ¿Alguien más diría: “Yo quiero vaciar mi corazón”? Dios la bendiga, hermana, allá atrás. Llene mi corazón Tu Santa Luz.
176¿Alguien más quiere levantar su mano ahora antes de orar?
177Padre, Dios, Tú viste cada mano; siete, u ocho, diez manos se levantaron. Ellos están ahora vaciando todos sus temores e incredulidad. Están ahora reclamándote a Ti como su Todosuficiente, como su Amante, como su Salvador, como su Sanador. Están deseando que todas las dudas y temores sean quitados de ellos. Yo pido que Tú lo concedas, Señor, por Tu gran gracia. Permite que suceda hoy.
178Tú pudiste hablar a vida a un pescado, hablar a vida a un muchachito muerto, hablar a vida a “Elij” Perry yaciendo allá muerto, y sus manos cruzadas; hablar a vida a un pequeño bebé allá en México; hablar a vida allá en el pasado a Lázaro después de estar muerto por cuatro días; cuánto mucho más nosotros podemos tomar nuestra posición hoy, en la Roca de Su Palabra Eterna, y mirar más allá de esta sombra de duda a El, quien dijo: “Yo soy la Resurrección y la Vida”. Permite que la fe tome su lugar de reposo ahora en El: esa Roca sólida, Cristo. Y permite que ellos reciban todo lo que han pedido. Oye nuestras oraciones mientras lo pedimos en el Nombre de Cristo. Amén. Yo le amo, yo le amo, Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz.
179Ahora, mientras cantamos otra vez, estréchele la mano a alguien cerca de Uds. Sólo permanezcan quietos en estos momentos, estamos... El servicio no se termina todavía. ¿Ven? Yo le amo....
180[El Hermano Branham se aparta del micrófono y habla con alguien–Ed.]. ...compró mi salvación, Allá en la cruz.
181¿Se sienten todos restregados? ¿Se sienten mejor ahora? Uds. sienten como que la Palabra... Es–es–es–es la Sangre limpiadora del Señor Jesús que va directamente al corazón, nos limpia de todo pecado e iniquidad. Y me compró mi salvación, Allá en la cruz. Ahora, Hermano Neville.