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~ QUE PENSAIS DEL CRISTO ~
1En la Presencia del Dios todopoderoso para ofrecer oración… Nuestro amantísimo Padre celestial, ciertamente es un gran privilegio que tenemos de venir a Ti por medio de la oración, y con el respaldo de la gran promesa, de que la oración cambia las cosas. Y en este día en que estamos viviendo ahora, se necesitan tantos cambios, y rogamos que Tú cambies todo lo mal a bien. Cambia la tristeza en gozo; cambia la enfermedad en salud; cambia el pecado en justicia; cambia la penumbra en gloria. Concédelo, Padre. Escucha las oraciones de Tu pueblo mientras la ofrecemos a Ti en el Nombre del Señor Jesús, Tu Amado Hijo. Amén. Pueden sentarse.
2El Sr. Moore se encontró conmigo esta tarde y dijo: “Hermano Branham, anoche Ud. predicó tres sermones en uno, o tres sermones diferentes”. Él dijo entonces… Esta noche me encontró allá afuera y dijo: “Ud. nunca predicó tres diferentes, pero Ud. trató de colocar tres en uno”. Y yo estaba tratando de persuadirlo a que predicara por mí esta noche, debido a que mi garganta está cansada. Pero el deber cae sobre mí para predicar otra vez, si el Señor lo permite.
3En apenas un corto tiempo para recuperarme después de salir al lugar donde me estoy quedando… Pareció que el Señor me guió a esta porción de la Escritura, para leérselas a Uds., Sus hijos en esta noche. Se encuentra en San Mateo el capítulo 22 y el versículo 41 y parte del 42. “Y estando juntos Los Fariseos, Jesús les preguntó, diciendo: ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quien es Hijo? Le dijeron: De David”.
4Ahora de esta lectura deseo tomar como texto las cinco palabritas: “¿Qué pensáis del Cristo?” [El título de este Mensaje en inglés tiene cinco palabras: What think ye of Christ?--Trad.]
5Hoy en el servicio de la tarde estaba tratando de explicarles acerca del reloj, la pequeña cuerda del reloj, la cual hace a todo el reloj lo que es. No fue mi intención ser rudo, sino sólo quería mostrar un cuadro de la condición de la iglesia. Estamos tratando de mostrarle a la gente qué cubierta tan fina de catorce quilates tiene el reloj. O pudiéramos ser capaces de mostrarle a la gente qué esfera tan fina tiene, o qué manecillas tan bonitas tiene, o incluso hasta las piedritas preciosas por dentro. Pero con todo este mecanismo tan fino del reloj, no es de ningún valor para Ud. en cuanto a la hora, a menos que tenga la cuerda que hace que todas estas cosas trabajen juntas para marcar la hora.
6Hoy día la iglesia está tratando de exhibir sus grandes y finos edificios, o sus cubiertas de catorce quilates, o algunas de ellas, una fachada irrompible. Y muchas veces estamos tratando de contarles a ellos de los rubíes que tenemos, los dones que hay en la iglesia. Y ellos están bien. No hay nada malo con esas cosas. Y cuando yo trato de explicar o hablar acerca de los diferentes dones en la iglesia, y cómo es que todavía parece que todo el mundo… No todo el mundo, perdónenme. Pero es que parece que muchos están derrotados aun cuando tienen estos dones. No es porque el don no sea bueno. Es porque la cuerda no lo está moviendo en la dirección correcta. Uno pudiera sacudirlo y hacerlo andar un par de veces, pero es la cuerda la que lo mantiene haciendo tictac todo el tiempo y hace que funcione perfectamente.
7Ahora, en esta pequeña porción de la Escritura que tengo aquí bajo consideración como texto, es una cosita tan pequeña: cinco palabritas. Pero lo que lo hace ser lo que es, es porque es la Escritura. La valoración de la Palabra, la Palabra es tan valiosa. No importa si es una Palabrita, es el valor de la Palabra. En el principio la Palabra era un pensamiento de Dios. Y luego llegó a ser, después de un pensamiento… Una palabra es un pensamiento expresado. Y cuando Dios piensa en algo, luego cuando Él expresa Su pensamiento, se convierte en un documento firmado. Y todo lo que Dios vale, y todo lo que Dios es, está detrás de esa Palabra.
8Ningún hombre es mejor que su palabra. Y todo lo que es la Biblia, son profetas que han subido al lugar donde hablamos hoy de las águilas. Y Dios les ha permitido prever lo que Él habló en el principio. Porque en el principio Dios sabía todo lo que alguna vez sería, desde el mismísimo principio. Así que vea Ud. el valor que tiene la Palabra.
9Hace algún tiempo, oí casualmente (hace unas semanas), de un niñito que estaba jugando arriba en un desván. Y se encontró una pequeña estampilla, la cual no era quizás más grande que media pulgada cuadrada. Y tomó la estampilla y vio que era vieja, así que la llevó a un coleccionista y le dieron un dólar por la estampilla. Ese coleccionista la vendió por cincuenta dólares. Y la última vez que escuché acerca de la estampilla, valía más de un cuarto de millón de dólares. Ahora, no era la pequeña estampilla, el pedazo de papel lo que valía tanto. Era lo que estaba estampado sobre el papel, lo que le daba su valor.
10Y nuestro pequeño texto en esta noche no es el papel lo que es tan valioso, sino lo que está en el papel. Es la Palabra del Dios vivo que está estampada sobre el papel.
11Cuando fue dicho por nuestro Señor: "Los cielos y la tierra pasarán, mas Mi Palabra no pasará", así es de infalible la Palabra de Dios, no importa cuán pequeña.
12Muchas veces pensamos que sólo porque algo sea pequeño, no es apreciable. Pero Jesús dijo que aun un pajarillo, (dos de ellos), que eran vendidos por un cuarto de centavo, y ni uno de esos pajarillos podía caer en la tierra sin que Dios lo supiera. Dios se fija en las cosas pequeñas.
13Ahora, muchas veces Ud. dice: “No puedo hacer mucho con respecto a las condiciones de hoy día”. Pero tan sólo una palabrita cariñosa a alguien, una invitación, un pequeño testimonio, una sonrisita amable, o un saludo a un transeúnte pudiera significar más de lo que uno piensa. Es algo pequeño.
14Hace algún tiempo allá en Canadá, el difunto Rey Jorge visitó la provincia. Y mientras estaba en la provincia de la Columbia Británica, todas las maestras despidieron a los niños de la escuela, para que fueran a ver al rey. Y siendo que su alteza el rey estaba allí, pues, todos ellos tenían banderas para desplegar sus sentimientos patrióticos hacia él. Y los niñitos debían ondear la bandera a medida que pasara el rey.
15Y después que el rey había pasado, la maestra salió, y encontró a una niñita pequeñita parada en la esquina con su cabecita frente a un poste de telégrafo, llorando como si su corazoncito infantil se le fuera a partir. Y la maestra fue a ella para consolarla. Y le dijo: “¿Qué es lo que pasa, querida? ¿No pudiste ondear tu bandera?” Ella dijo: “Sí maestra, yo ondeé mi bandera”. “Entonces”, dijo ella: “¿No viste al rey?” Ella dijo: “Sí maestra, yo vi al rey”. “Bueno”, dijo: “ ¿Por qué estás llorando, querida?" Ella dijo: “Yo ondeé mi bandera, y vi al rey, pero yo era tan pequeña que el rey no me vio a mí”.
16Bueno, no es así con Cristo. No importa cuán pequeño sea Ud., o cuán insignificante pudiera sentirse que es, Él ve cada movimiento que Ud. hace.
17Esta pequeña Escritura esta noche requiere una decisión de las personas. ¿Qué piensa Ud. de Cristo? Su decisión sobre la pregunta que hizo esa Escritura, sellará su destino eterno. Pudiera significar su sanidad física en esta noche. Su concepción de lo que es esta pregunta, puede determinar si Ud. sale de esa silla de ruedas esta noche, señor. Puede significar si Ud. se levanta de la silla de ruedas. Pudiera significar la diferencia entre la vida y la muerte para muchos de Uds. Y, amigo pecador, puede significar su destino eterno, lo que Ud. piense al respecto.
18Ahora, no importa cuánto énfasis tratara yo de poner en ello, aun así, no es de ningún efecto para Ud. a menos que lo reciba y acepte para Ud. mismo, no aplicarlo a alguna organización, o a alguna denominación, o a mamá o papá, pero tiene que ser aplicado como su propio caso personal, lo que es su pensamiento de Cristo, lo que Ud. piensa que Él es. ¿Piensa Ud. que Él es una persona muerta que murió hace mil novecientos años? ¿Piensa Ud. que Él es sólo otro como Mahoma, Buda, o algún gran filósofo o maestro, algún profeta o poeta? ¿O cree Ud. que Él es el infalible Hijo del Dios viviente, que se ha levantado de los muertos y está aquí presente esta noche para concederle el deseo de su corazón? Que Él dijo: “Dondequiera que estuvieren dos o tres reunidos en Mi Nombre, Yo estaré en medio de ellos”….
19Ahora, si está escrito en un papelito, o lo que sea, no significa tanto, pero es el mensaje que lleva. Y es un perdón para el pecado. Es una sanidad para la enfermedad; es un remedio para la preocupación. ¡Oh, tiene y da todo lo que Ud. necesita en esta jornada, y todo lo que Ud. necesitará en el gran más allá después de esta vida! Todo depende de lo que Ud. piense acerca de Cristo en esta noche.
20Ahora bien, un perdón no es perdón a menos que se acepte como perdón.
21Hace tiempo leí un artículo, donde había un hombre en un país del oriente. Hace muchos años desde que sucedió el incidente, pero el hombre era culpable y fue sentenciado a morir bajo un pelotón de fusilamiento. Y una buena persona se tomó la tarea y llegó hasta el gobernador del estado, hasta que por fin persuadieron al gobernador a que perdonara la vida de la persona. Y cuando la persona culpable, quien era culpable en realidad, fuera puesta en libertad, y se le diera otra oportunidad de levantarse y ser un buen ciudadano… Cuando el hombre llegó con el perdón, este hombre que iba morir rehusó recibirlo. El no lo quiso, sin embargo el gobernador había firmado su nombre: “perdonado”.
22Lo que hizo la diferencia fue el nombre del gobernador y “perdonado”. Significaba perdón para el hombre si él quería recibirlo. Pero si no quería recibirlo, tenía que pagar la pena. Y el hombre lo rehusó y dijo: “No lo creo. No lo acepto”. Y al día siguiente fue ejecutado. Entonces este perdón fue regresado al gobernador. Y él había perdonado al hombre, sin embargo ya era un cadáver. Entonces el asunto fue juzgado en la Corte Suprema de la nación, y fue declarado que un perdón no es perdón, a menos que se acepte.
23Y salvación a través de Jesucristo no es salvación a menos que sea aceptada como salvación. ¡Oh, si el mundo tan sólo pudiera mirar las grandes promesas de Dios y las creyera, de que ellas son el perdón de Dios para la raza humana!…
24Esta preguntita antigua ha estado surgiendo en la mente de las personas a través de los siglos, acerca de Quién fue Jesús. Aun hasta este día, entre muchas de las filas Protestantes, es creído y enseñado que Él no fue el Hijo de Dios nacido de una virgen, sino que Él únicamente fue un profeta.
25Hace algún tiempo cuando nuestro muy amado Hermano Arganbright (quien está conmigo en la plataforma esta noche) y yo estuvimos en Zurich, Suiza, el famoso evangelista Billy Graham estaba terminando su servicio ese Sábado en la tarde. Yo iba empezar al día siguiente. Y allá en Suiza, la doctrina de la iglesia estatal está basada en la antigua traducción de Zwingly, que dice que Jesús fue el Hijo de Dios, llamado el Hijo de Dios; que en realidad fue el Hijo de José, llamado el Hijo de Dios, pero no de nacimiento virginal.
26Ahora, eso derrumba cada fundamento del Cristianismo. O Él fue el Hijo de Dios, nacido de una Virgen, o Su Sangre no fue más que mi sangre o la sangre suya. Eso no tuvo nada que ver con ello. El Dios Todopoderoso hizo sombra sobre la Virgen María y ella dio a luz al Hijo, Jesucristo, por medio de la gran concepción inmaculada, por el poder del Espíritu Santo para formar una célula de sangre en el vientre de una joven que no conocía varón. Y por medio de esa Sangre santa e inadulterada, mi fe descansa solemnemente sobre eso en esta noche, y en nada más, para el perdón de mis pecados. Y la razón de que mi fe se ha mantenido ahí, es porque yo verdaderamente creo que fue la Sangre de Dios. Es por eso que tiene un lugar de descanso.
27Pero eso está tan esparcido hoy día. ¿Qué al respecto? Llameemos a unos cuantos testigos por unos momentos y averigüemos lo que sería dicho por alguien que ya ha muerto.
28¿Qué si pudiéramos llamar esta noche a Su mayor enemigo, Judas Iscariote? El mero nombre de Judas nos da escalofrío. Ahora, la palabra “Judas” no es un nombre tan malo, no hasta aquel tiempo, quizás muchos muchachitos Judíos se llamaban Judas. No sé, pero quizás vino del nombre de la tribu de Judá. Pero fue lo que hizo Judas, lo que hace que la gente se espante y se estremezca al oír su nombre. ¿Qué es lo que hace que el nombre de Jesús sea tan sagrado? habían muchos niñitos llamados Jesús, pero fue lo que Jesús hizo y lo que Él era, lo que hace que Su Nombre sea tan reverente esta noche, de Quien toma nombre toda la familia en los cielos. No es tanto lo que sea su nombre, sino lo que Ud. es con su nombre…
29Judas, si pudiéramos ir a las regiones de los perdidos y los condenados, y si pudiéramos ir a ese tedioso lugar llamado infierno, y pudiéramos llamar a ese espíritu engañador de Judas Iscariote a esta plataforma esta noche, y diríamos: “Judas, ¿qué piensa tú de Cristo? ¿De quién es hijo Él?” Me imagino que uno pudiera escuchar treinta monedas de plata tintinear por la plataforma, y él diría: “Yo he entregado Sangre inocente”.
30¿Qué si yo pudiera ir a las humeantes regiones de los perdidos y llamara al soldado Romano quien tomó la lanza y atravesó Su corazón?, yo diría: “¿Qué piensa Ud. de Cristo? ¿De quién es Hijo Él?” Él diría: “Verdaderamente Él es el Hijo de Dios”.
31¿Qué si yo pudiera ir a Pilato, ese gran emperador de Roma? Bajar a través de las regiones de los perdidos, en una…?... y llamarlo aquí esta noche ante esta audiencia. Recuerden que estoy llamando a Sus enemigos. Si yo pudiera llamar a Poncio Pilato en esta noche y le dijera: “Pilato, tú has estado muerto por dos mil años, donde sea que hayas estado. Yo deseo hacerte una pregunta para que le respondieras a esta audiencia esta noche. ¿Cuál es tu opinión acerca de Cristo?” ¿Qué clase de respuesta cree Ud. que él daría? Cuando Cristo fue traído delante de Poncio Pilato para que tomara su decisión de lo que él pensaba de Él…
32Y mi Hermano y Hermana, Cristo es colocado ante Ud. en esta noche para que dé su opinión y tome su decisión. ¿Qué piensa Ud. de Él? Sus acciones hablarán más alto que sus palabras.
33Miremos a Poncio Pilato, mientras lo sacan una mañana para que se siente en el tribunal de juicio. Y para congraciarse con los Judíos y los Romanos, cuando llevaron a Jesús ante él con las espinas en Su cabeza como corona, y Sus manos atadas detrás de Él, me puedo imaginar a ese gran emperador, mientras se sienta en su trono, todo desanimado, porque había sido levantado un poco temprano. Y todo malhumorado, mientras se echa el cabello hacia atrás, y lo mira al rostro y dice: “No puede haber gran cosa en ese Individuo”. Ud. dice: “¡Qué persona tan horrible!” Pero, oh, mi amigo pecador decrépito. Ud. hace peor que eso al rechazarlo a Él. Y entonces con Sus manos atadas detrás de Él… ¿Cómo pudiera estar con las manos atadas El que es el Rey del cielo? Mientras Pilato lo estaba juzgando, mirándolo de arriba abajo, dijo: “Si Tú eres el Cristo, ¿por qué no dices algo al respecto?” Y Jesús nunca abrió Su boca.
34Puedo imaginarme a Pilato decir: “Bueno, Él está asustado porque está parado delante de mí, el emperador de Roma”.
35Entonces de repente, puedo oír a un caballo que viene galopando a toda velocidad, viniendo del palacio, y un joven soldado bien parecido salta de la silla a la calle, y pasa por la guardia. Y ellos ven que es un guardia del palacio así que lo dejan entrar. Él llevaba un pedazo de papel en la mano, y puedo verlo mientras se acerca ante Pilato, inclina su cabeza hacia el suelo y dice: “Su Majestad, señor. Tengo una carta de su esposa, ella dijo que era urgente que Ud. recibiera esto de inmediato. Por eso fue que entré de la manera en que lo hice”.
36Veo a Pilato abrir la carta, con la cabeza hacia atrás, y mientras empiezo a observar sus ojos debajo de su enorme frente, las arrugas, las pestañas y cejas largas, sus ojos se tornan en una mirada fría. A medida que lee esta carta, voltea la mirada hacia Jesús y mira hacia atrás; su cara se pone blanca; parece que sus labios no tienen sangre; sus rodillas comienzan a temblar. ¿Qué hay de tanta importancia en esa carta de su esposa pagana? Echemos una mirada sobre su hombro y leamos y veamos lo que dice: “Mi querido esposo, no tengas nada que ver con ese Hombre justo, porque en este día he sufrido muchas cosas en sueños por causa de Él”. Eso es lo que él diría que sucedió.
37¿Qué hizo él? En vez de soltarlo, ya que tenía el poder, en vez de abrazarlo y decirle: “Sí, Jesús, he estado equivocado; Te he juzgado mal. Pero en esta mañana te recibo como mi Salvador; como el Hijo del Dios viviente, me postro ante Ti”. Pero en lugar de eso, trató de justificarse como muchos pecadores de este mundo hoy día. “¡Yo sencillamente no iré a la reunión!”. “Tráiganme una cacerola de agua limpia”. Y se lavó las manos y dijo: “Yo no lo acepto a Él, pero simplemente no quiero tener más nada que ver con ello”.
38¿Limpió eso sus manos? No. Y tampoco limpiará las manos suyas.
39Eso está ante Ud. Tiene que tomar una decisión. Dios lo obliga a Ud. a hacer una elección. Ud no puede salir por esa puerta esta noche sin alguna clase de elección. Es imposible.
40Según cuenta la antigua leyenda, muchos años después, Pilato se fue a las regiones norteñas, a las montañas. Finalmente él fue destronado, y andaba aburrido y por último se suicidó al sumergirse en un pozo grande de agua y se ahogó. Y dice la leyenda que cada año, más o menos en el tiempo en que él se lavó las manos delante del Señor Jesús, y aceptó su gran dignidad, en lugar de humillarse ante el Señor… Dice la leyenda que esa agua azul burbujea por horas mostrando que agua limpia y clara no lavará la Sangre de Jesucristo de las manos de ninguna persona.
41Tampoco el nombre en el libro de registro de una iglesia, ni ninguna otra cosa lavará jamás la Sangre de Jesucristo de las manos de un hombre o mujer que haya escuchado el Evangelio. Ud. tiene que tomar su decisión. No hay otra manera de hacerlo. O Ud. lo acepta a Él o lo niega. Él está en sus manos, y no hay nada que Ud. pueda hacer, solamente tomar su decisión.
42Ud. dice: “Hermano Branham, Ud. ha estado hablando a Su enemigo. Ahora, ¿qué de Sus amigos?” Eso fue lo que dijeron sus enemigos. Veamos algunos de Sus amigos. Llameemos a los jóvenes Hebreos a la plataforma en esta noche. Oh, amados amigos de Dios, ¿qué piensan Uds. de Cristo? Uds. vivieron muchos centenares de años antes que Él se manifestara alguna vez en la carne. Puedo oír a Sadrac decir: “Yo hablaré por nosotros tres”. Amén. Nosotros no estamos divididos. Todos somos uno en doctrina, uno en esperanza y caridad. “Yo hablaré por los demás”.
43“Era una mañana sombría cuando fuimos echados en el foso de un gran horno ardiente que fue calentado siete veces más de lo que fue alguna vez. Jamás sentimos nada de fuego en nosotros, ni sentimos o escuchamos ningún cabello chamuscándose, pero parecía que estaba muy cómodo ahí abajo. Y cuando nos volteamos para mirar, ahí estaba parado Uno que se me pareció al Hijo de Dios. Eso es lo que nosotros pensamos de Él”.
44Ezequiel, el profeta del cual hablamos hoy. “¿Qué piensas tú de Cristo, Ezequiel? ¿De quién es Hijo Él?” Ezequiel dijo: "Mientras el Espíritu de Dios estaba sobre mí, miré a los cielos y lo vi a Él viniendo, y las nubes eran como polvo bajo Sus Pies. Vi una rueda en medio de la rueda girando allá arriba en medio del aire”.
45Daniel, ¿quieres testificar en esta noche? “Claro que testificaré”. Él dijo: “Yo me paré un día mientras el Espíritu estaba sobre mí, y vi al mundo Gentil todo formado junto. Y miré hasta que hubo una Piedra que fue cortada de la montaña sin manos, la cual rodó hacia la imagen y la golpeó. Yo vi a todas las naciones venir al Anciano de Días, Cuyo cabello era tan blanco como la nieve. Eso es lo que yo pienso de Él”. ¡Que maravilla!....
46Preguntémosle a Su mamá. Si alguien debiera saber de Quién era Hijo, Su mamá debiera saber. “María, ¿quieres testificar?” “Claro que testificaré”. “María, tú eres Su madre. Él estuvo los primeros nueve meses debajo de tu corazón. ¿Qué piensas tú de Cristo, María? ¿De Quién es Hijo Él?”
47Ella dijo: “Yo no conocía varón. Pero un día mientras iba por el camino el gran Ángel Gabriel se paró delante de mí y dijo: “Darás a luz a un Niño, y ese Ser santo será llamado el Hijo del Dios viviente”. Yo le creo a ella. Yo creo que esa es la palabra final que debería concluirlo ante todas las naciones, tanto el cielo como la tierra.
48Preguntémosle a Dios al respecto, veamos lo que Él dice acerca de ello. Un día en el Monte de la Transfiguración vino una gran nube del cielo y los cubrió a ellos. Y Jesús estaba colocado hacia un lado, y Su vestidura resplandecía como el sol. Dios, ¿qué acerca de este Hombre que los Judíos rechazan? ¿Qué acerca de éste que los Gentiles aman el placer más de lo que aman? ¿Quién es éste? Escuchen a la Propia Palabra de Dios. “Este es mi Hijo amado en Quien tengo complacencia, a Él oíd”.
49Eso debería concluirlo de una vez para siempre. Todo hombre o mujer que alguna vez valieron algo han creído eso.
50Llameemos a un poeta a la escena. Eddie Perronett, él y sus escritos fueron rechazados; y él era un hombre desechado, pero amaba al Señor. Y él no acudió a las armas de la carne, sino al Dios Quien contesta la oración. Y sentado en su oficina un día bajo la inspiración del Espíritu Santo, Eddie Perronett tomó la pluma y escribió el canto de inauguración: ¡Aclamen todos el poder del Nombre de Jesús! Permitan que los Ángeles caigan postrados; Traigan la diadema real, Y corónenlo Señor de todo.
51La ciega Fanny Crosby, quien fue torturada durante su vida por manos desdeñosas y se burlaban de ella porque no escribía canciones mundanas. ¿Qué piensas tú, Fanny Crosby? Llamémoste aquí. Y ¿qué piensas de Él? ¿De quién es Hijo Él? ¿Qué significa Él para ti, Fanny Crosby? Y cuando ella tomó la pluma escribió: No me pases, oh gentil Salvador, oye mi clamor humilde; mientras a otros estás visitando, no me pases a mí por alto. Tú, la Fuente de todo mi consuelo, más que la vida para mí, ¿A quién tengo yo en la tierra sino a Ti? ¿O a quién en el Cielo sino a Ti?
52Otro escribió: Viviendo, Él me amó; muriendo, Él me salvó; Sepultado, Él llevó mis pecados muy lejos; Resucitando, Él justificó gratuitamente para siempre; Un día Él vendrá: ¡Oh, día glorioso!
53¿Qué pensáis vosotros de Cristo y de Quién es Hijo Él? ¿Cuál es su opinión de Él? ¿Qué piensan Uds. acerca de Él?
54“William Branham, ¿Cuál es tu opinión?” ¡Oh, hermano! Si yo tuviera diez millones de lenguas para hablar, yo nunca podría expresarle a Él mis pensamientos. Postrado allá en la cama, habiendo salido de una familia pecaminosa, y los doctores me miraron y dijeron: “Tienes tres minutos de vida”. Y de repente Algo se cruzó en mi camino; era el Bendito Hijo de Dios, quien me salvó del pecado, y sanó mis ojos ciegos, y me envió a predicar el Evangelio. ¡Oh, cuánto le amo; cuánto le adoro! Yo no podría expresar lo que pienso de Él. ¿Qué clase de personas deberíamos de ser?
55Hace algún tiempo allá en el sur ellos solían comprar esclavos, y los vendían así como se hace en el mercado de carros. Y pasaban unos compradores, y compraban a esa gente y las vendían de un lugar a otro. Un día pasó un comprador de esclavos. Y esos esclavos estaban desalentados porque estaban lejos de su hogar. Tenían que azotarlos con látigos para hacerlos trabajar. Ellos ya no regresarían nunca para ver a sus seres queridos; eran esclavos. Y estaban muy desanimados.
56Pero un día cuando un cierto comprador pasó por una gran plantación, él se fijó en un cierto joven. Oh, a él no tenían que azotarlo. Tenía el pecho erguido; su frente estaba en alto. Él caminaba con una sonrisa en el rostro. Había hecho todito el trabajo que él vio que tenía que hacerse.
57El comprador le dijo al dueño de los esclavos: “Quiero comprar aquel esclavo”. Pero el comprador dijo… “Él no está en venta”. “Bueno, ¿Qué es lo que lo hace tan diferente de los demás? ¿Acaso es el jefe de los otros?” El dueño de los esclavos dijo: “No, él simplemente es un esclavo”. Dijo: “Tal vez tú lo alimentas mejor que a los demás y eso es lo que hace que él se comporte de esa manera”. Dijo: “No, él come afuera en la cocina de esclavos con el resto de ellos”. Dijo: “Bueno, ¿qué es lo que lo hace tan diferente de los demás?” Y el dueño dijo: “Yo mismo me pregunté eso por mucho tiempo, pero me enteré que allá en su tierra natal, su padre es el rey de la tribu. Y aunque él es un extranjero y está lejos de su padre, de su tribu y de sus seres queridos, él se comporta como el hijo de un rey. Él sabe que es un extranjero, pero él es el hijo de un rey”. ¡Aleluya!
58¿Qué clase de gente deberíamos de ser? ¿Cómo deberíamos comportarnos? Somos hijos e hijas de un Rey, no de un rey, sino del Rey: Jesucristo el Hijo del Dios vivo Quien es el Rey de reyes. Oremos.
59Nuestro Padre celestial, abrazamos Tu Palabra con corazones humildes. Y te damos a Ti la mera adoración de nuestro más profundo ser, por cuanto Tú nos has redimido, y no somos redimidos con cosas corruptibles como dinero. Somos redimidos por la preciosa Sangre de Dios, Quien nos ha comprado a través de Su hijo unigénito, el Señor Jesús.
60Y yo creo en esta noche que Él es el Hijo unigénito de Dios, que murió por la propiciación de nuestros pecados. Y que “Él fue herido por nuestras transgresiones; fue molido por nuestra iniquidad; el castigo de nuestra paz fue sobre Él; y por Su llaga fuimos nosotros sanados”. Yo acepto eso en esta noche y digo: “Él es el Hijo de Dios nacido de una virgen”.
61Padre querido, si hay gente aquí que ha sido engañada al sólo pensar que ellos pudieran unirse a la iglesia, o que pudieran esconderse en alguna doctrina y ser salvos, oh, que ellos escuchen al poeta decir: Precioso es el raudal Que limpia todo mal; No hay otro manantial, Sólo de Jesús la Sangre.
62Concede en esta noche que pecadores puedan venir y ser salvos a través de la Sangre derramada de Jesucristo, el único Hijo de Dios de nacimiento virginal. Oramos en Su Nombre.
63Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, me pregunto en esta noche. Seguramente nadie tendría la osadía de ser como Pilato, y trataría de rechazar el Mensaje, al decir: “¡Oh, en otra ocasión!”. Yo creo que Ud. está mentalmente más equilibrado que eso. ¿Tendría Ud. el valor?, no a mí, yo solamente soy un hombre, pero ¿levantaría Ud. su mano a Dios (mientras todos están en oración), si Ud. levantara la mano y dice: “Dios, este es mi testimonio para Ti, no para el Hermano Branham ni para más nadie, sino este es mi testimonio para Ti de que yo creo que Jesús es Tu Hijo. Él murió por mis pecados, y ahora yo confieso toda mi iniquidad y pecado. Y al levantar mi mano, estoy diciendo esto: ‘Yo creo en Él para la remisión de mi pecado’”?
64Levante su mano, ¿quiere hacerlo delante de Dios? Vamos a hacer sólo una breve oración. Dios te bendiga, hijo. Dios le bendiga, señor. Muy bien, en el piso de abajo, levante su… Dios le bendiga, señor. Dios la bendiga, señora. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga. Dios te bendiga, niñita. Alguien más levante su mano en el piso de abajo y diga: “Por medio de esto Dios, quiero decir que lo rindo todo”.
65Recuerde, amigo, en diez millones de años a partir de esta noche Ud. estará en algún lado. Dios te bendiga, niñito. Arriba en el balcón hacia mi izquierda, que alguien diga: “Por medio de esto levanto mi mano”. Dios te bendiga, niñito. Dios la bendiga, señora. “Levanto mi mano y digo: ‘Dios, recíbeme como pecador arrepentido’”. Ahora levanto mi mano y digo: ‘No he vivido correctamente o fiel a Ti, y desde esta noche en adelante, con Tu ayuda lo haré’”.
66En la parte de atrás de los balcones, ¿levantaría Ud. su mano y diría: “Yo ahora levanto mi mano a Dios”? Dios le bendiga, señora. Los del balcón hacia la derecha dirían: “Yo levanto mi mano. Dios ten misericordia de mí”. Ud. dice: “Yo pertenezco a la iglesia; es verdad, pero en cuanto a qué significa realmente aceptar a Cristo como Salvador, yo nunca lo he hecho. Todavía vivo mi vida allá afuera, lo único que me hace es tener un sube y baja. Trato de esconderme a la vuelta de la esquina, no hagas esto, pero dentro de mi corazón quiero hacerlo de todas maneras”.
67Hermano, eso no es correcto. Ud. sabe que no lo es, porque la Biblia dice: “Si amáis al mundo o las cosas del mundo, el amor de Dios ni siquiera está en vosotros”.
68¿Quieren levantar sus manos a Dios mientras yo le pido que les bendiga? Dios le bendiga. Dios la bendiga a Ud. señora, aquí en el piso de abajo. Veo su mano. Dios lo bendiga a Ud. joven, allá atrás; veo su mano. Muy bien. Uno más antes de que cerremos el llamamiento al altar y oremos por Ud. ¿Habrá otro?, algún… Dios la bendiga jovencita. Puede parecer como… Oh, ¿acaso es eso una cosa difícil?
69Sólo piense cuán sencillo es así como ésta palabrita. Apenas tres o cuatro palabritas, pero significa su destino eterno. La elección es suya, Ud. puede levantar su mano y recibirlo; o puede dejarla abajo y perderlo.
70Pudiera ser el último llamado que Dios le haga. Permítame persuadirle si Ud. se siente guiado a levantar la mano, no importa cuánto tiempo ha estado en la iglesia, levante la mano. Dios te bendiga, pequeño; veo tu mano. Dios le bendiga, señor. Dios lo ve; por supuesto que sí. Muy bien, una vez más miro sobre la audiencia para ver si le puedo pedir a Dios que bendiga a otro que se decida por Él.
71Muy bien. Con sus rostros inclinados…
72Nuestro bondadísimo Padre, estas personas que levantaron su mano, yo creo con ellos como un intercesor, un sacerdote terrenal para hacer intercesiones ante Jesucristo Quien está en la Presencia del Dios Todopoderoso, sentado en el trono de Dios haciendo intercesión; yo traigo a éstos por medio de mi mensaje del Evangelio en esta noche, los cuales han sentido en su corazón que debían levantar su mano para aceptarte a Ti.
73Ahora, Señor, nos damos cuenta que al ellos levantar la mano rompen toda regla científica. Ellos traspasan la gravedad y levantan una mano que fue hecha para colgar hacia abajo, pero la levantan. Muestra que hay un Espíritu sobrenatural ahí adentro, y ese Espíritu ha hecho una elección para Vida Eterna, y han levantado las manos hacia el Creador del cielo y la tierra para pedir perdón por sus pecados. Tú has dicho en Tu santísima Palabra: “El que oye Mi palabra, y cree al que me envió, tiene Vida Eterna; y no vendrá al juicio, mas ha pasado de muerte a Vida”.
74Y también fue escrito por los labios de nuestro Salvador: “Nadie puede venir a Mí a menos que Mi Padre le traiga primero. Y todos los que a Mí vienen les daré Vida Eterna. Nadie los puede arrebatar de Mi mano”, porque ellos son el regalo de amor de Dios para Su Hijo.
75Ahora, Padre recíbelos en Tu Reino, creyendo que todo el que alzó la mano es ahora nacido de nuevo. Y Dios, oro por ellos que Tú les des el bautismo del Espíritu Santo, y en este nuevo corazón y nuevo espíritu que acaban de recibir, coloca ése pequeñito Espíritu Santo ahí adentro para que coloque en orden ese cuerpo. Dales el gran don y permíteles ver las señales del tiempo. Concédelo, Señor. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
76Dios le bendiga, mi Hermano y mi Hermana. Unas quince o veinte manos se levantaron. Ud. ha recibido ahora a Jesucristo como su Salvador personal. Ud. no intentó lavárselo de las manos. Ud. tomó esa misma mano culpable, la levantó y dijo: “Dios, límpiala”.
77“El que a Mi viene Yo no le echo fuera. Aunque vuestros pecados fueren como escarlata, serán blancos como la nieve. Aunque fueren rojos como el carmesí, serán blancos como la lana”. Dios lo prometió; Dios cumple Su promesa. Ahora, yo estoy confiando en los méritos de nuestro bendito Salvador, que Él venga aquí en esta noche y confirme Su Palabra, públicamente delante de todos Uds., para que Uds. puedan ver que lo que han hecho no es sólo meramente una conjetura o suposición. Ud. confesó su fe en un Dios vivo Quien está aquí ahora mismo, Quien puso su nombre en el Libro de la Vida del Cordero.
78Ahora, cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él dijo esto: “Aún un poquito y el mundo no me verá más, mas vosotros Me veréis”. Ese es el mundo, la orden eclesiástica y el orden del mundo. “Ellos no me verán más, mas vosotros Me veréis, porque Yo (“Yo” es un pronombre personal), estaré con vosotros hasta el fin del mundo. Y Yo, no sólo estaré con vosotros, pero estaré en vosotros hasta el fin del mundo. Yo, Jesús, estaré en vosotros hasta el fin del mundo”.
79Ahora, amigos, tenemos a un mundo en esta noche. “Aun un poquito y el mundo no me verá más”. No importa lo que suceda, ellos nunca lo creerán. Esos son aquellos de los cuales habló Jesús. Luego Él también dijo que habría algunos “vosotros” hasta el fin del mundo. “Mas vosotros me veréis”. Ahora, Él no le estaba hablando solamente a aquella nación o generación. “Vosotros me veréis, porque estaré con vosotros hasta el fin del mundo”. Esos son los “vosotros” hasta el fin del mundo. Yo confío en esta noche…
80¿Cuántos hay aquí que nunca antes han estado en mis servicios? Veamos sus manos; sólo unos pocos. Yo no reclamo ser sanador, no puedo sanar a las personas, ni nadie puede. Sólo Dios hace eso, pero yo sí confieso que Jesús realmente murió, pero, ¡oh, Él hizo más que eso, resucitó! Y vino a nosotros para consolarnos en la forma del Espíritu Santo, y está aquí con nosotros haciendo las mismas cosas que Él prometió hacer.
81Estamos en el tiempo del atardecer y las luces del atardecer están brillando. Yo confío en que Ud. lo reciba a Él. Y si Él viniera a la plataforma en esta noche como vindicación de la verdad de Su Palabra…
82Ahora bien, cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, Él sanó e hizo estas señales, para que se cumpliera aquello que fue hablado por el profeta. Ahora, Él viene en esta noche y continua Su obra, para que se cumpla que: “Vosotros veréis”.
83Las multitudes van por la calle borrachos, y todo lo demás, riéndose, haciendo burla, para cumplimiento. La Palabra tiene que cumplirse. Tiene que ser en ambos lados. Estoy tan contento en esta noche de que yo lo acepté a Él como mi Salvador, el Hijo de Dios.
84Ahora bien, vamos a llamar la línea de oración. Y si el Señor Jesús viniera e hiciera exactamente las cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra… Él dijo: “Yo no puedo hacer nada de Mí mismo; sólo hago lo que veo hacer al Padre”. Miraba sobre la audiencia y percibía sus pensamientos, la mujer que tocó Su vestidura, y muchas cosas como ya estamos familiarizados de la parte anterior del avivamiento. Que Él lo conceda.
85Dios Padre, ya le he predicado a esta gente el mensaje que Tú has puesto en mi corazón. Y muchas almas han levantado sus manos y Te han aceptado como su Salvador personal. Oh, quisieras Tú, bondadoso Padre celestial, en esta noche, darte a conocer aquí, y moverte dentro del cuerpo de Cristo, y mostrar Tu resurrección hasta que vengas. Y mientras que nosotros como creyentes, rendimos nuestros miembros a Ti, que Tú obres a través de los dones de fe y profecía, y demás para mostrar que nuestra religión, nuestra santa religión no es en vano, aunque sea mirada con desprecio, y se burlen, y aparentemente seamos para el mundo simplemente un montón de gente idiota. Pero Tú hiciste eso de manera que pudieras esconderlo de los ojos de los sabios y entendidos y revelarlo a los niños que quisieran aprender. Y Te agradezco, Padre celestial que nos hayas tomado en cuenta, permitiéndonos creer en Ti. Y haz muy felices, en esta noche, a estos jóvenes bebes recién nacidos. Porque lo pido en el Nombre de Jesús mientras que sanas a los enfermos. Amén.