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~ UN MANTA DE SEGUNDA MANO ~
1Acabo de estar con el pastor. Dije...Le pedí ayer que me llamara. Y vengo a darme cuenta, yo...En todo el día, que no hubo llamadas, y pensé: “¿Bueno, qué está pasando? Algo está...Todo está tan pacífico”. Y después de un rato, la Hermana Woods llegó con un puñado de llamadas. Mi teléfono se había descompuesto, si alguno de Uds. había llamado. El teléfono sonaba, pero no se oía, así que el problema estaba en la central de teléfonos. Ellos lo arreglaron como a las ocho de la noche, o tal vez un poco antes que eso, y el teléfono, y ahora las llamadas ya están entrando.
2Estamos contentos de estar en el servicio en está mañana. Me dio un resfriado horrible, que generalmente me da cuando llego a casa. Caminando en la nieve, con la nieve hasta la cintura, y durmiendo en la intemperie. Ud. nunca piensa en eso cuando está fuera de aquí, pero solamente cruce ese cerro allá en New Albany, es todo lo que uno tiene que hacer, para entrar en este valle, y luego me da un fuerte resfriado. Y es un...Yo no sé, hay algo aquí en el valle que lo mantiene allí. Y es bajo, y simplemente no está de acuerdo conmigo en lo absoluto.
3Ahora, estamos contentos de estar en la iglesia, como he dicho y de escuchar a nuestro buen pastor ofrecer su petición por nosotros, al Señor Jesús. Y-y escuchar, es triste escuchar que hay tantos enfermos y necesitados, y cómo el diablo está en estampida enfermando a todos.
4Y una mujercita se puso de pie testificando de su hermana allá atrás, y yo sé que la Hermana Sauer estuvo allá con ella. El doctor la mandó a la casa para que muriera. Y ella todavía cree que va a ser sanada. Y ella está en una seria, muy seria condición. Mi suegra, de la misma manera, ahora tiene setenta años de edad. Ella está en una condición muy grave. Y desde luego hay muchas enfermedades por todo el país. Y también hay un Espíritu Santo por todo el país, ¿ven?, que sana nuestras enfermedades, si nosotros tan sólo pudiéramos encontrar favor con El.
5Y ahora, siendo que mi garganta está dolorida, no dolorida, pero con un dolor al vivo. Y no voy a tratar de predicar, sino sólo hablarles por un rato de la Palabra, y luego entrar a orar por los enfermos, lo cual prometí hacer. Pero antes de hacer esto, quisiera anunciar algunas reuniones más. Yo...
6En mis servicios yo he tenido una especie de oposición pequeña...No oposición, sino sólo unos pequeños malentendidos. Y muchas veces, yo-yo no tengo los medios para mis servicios, como-como muchos otros hermanos en el campo tienen, tales como radio y televisión, y revistas, y demás. Y todavía haciéndolo así, alguien pudiera decir: “El Hermano Branham estará aquí”. Ahora, hoy mismo estoy anunciado en tres lugares para esta semana, tres lugares diferentes. Uno en Kentucky, dos en California, que yo sé. Y no hay nada que Ud. pueda hacer al respecto, porque no he tenido ningún otro medio oficial, así que, eso lo hace algo difícil.
7Y, sí, si toca la casualidad de que alguien de Madisonville, Kentucky, esté aquí. Yo estaba anunciado allá la semana pasada, y yo no sabía nada al respecto. Y vengo aquí, y-y ellos lo habían anunciado; y el hermano que lo hizo, se llama Epply. O, creo que ese era su nombre. Con toda la buena fe, él lo hizo. El me llamó y me preguntó si podíamos ir allá y-y ser una bendición y recibir una bendición de su pueblo. Y él me llamó. Yo le dije que le preguntara al Hermano Moore. Bueno, luego tuve que salir. Yo le dije que tenía que salir el mismo día. Bueno, el Hermano Moore falló en notificarles a todos. Y cuando, o notificarme, o notificarle a mi esposa. Así que, yo estaba en Idaho, y acabo de regresar, y la reunión ya había empezado.
8Así que, y así que me di cuenta, con eso, que no se pueden hacer arreglos en Louisiana por cosas que están sucediendo aquí. Así que, yo mismo tomé control para hacer mis propios arreglos para las reuniones, hasta que mis reuniones tengan...Es como que...Oh, yo no sé, creo que la confesión es buena para el alma. ¿No creen Uds. así? [La congregación dice: “Amén”.- Ed.] Yo he sido demasiado lento para estas cosas. Y dejando que cualquiera, dondequiera; simplemente las he descuidado. Y me doy cuenta que no es provechoso. Después de mucho tiempo, Ud. pone...Ud. tiene que tener un orden para eso. Y ahora yo estoy tratando de hacer los arreglos.
9Y yo-y yo voy a ver la Señora Arnold. Yo...Aquí hay un hombre en Louisville que se portó muy bien, cuando yo estaba teniendo reuniones aquí, y su nombre es Hermano Burgum. Y él quiso una-una noche o dos de servicios. Voy a ver a su pequeño Teddy, creo yo, Teddy Arnold. Por algún tiempo esta semana.
10Y después, el próximo sábado y domingo, si puedo, con el favor de Dios, quiero estar en el Madisonville. Ellos tenían veinticinco, treinta ministros allí. Todos ellos allí sentados, viniendo desde...Uno de seis, setecientas millas [1,126.51 kilómetros.-Traductor]. Bien, no había nadie, no estuve allí y no tuve la culpa, pero yo...Pero sólo por un malentendido, o la negligencia de llamarlo. Y trataré de estar allí la siguiente semana, con el favor de Dios.
11Luego, el cinco o el seis, estaré en Brooklyn, Nueva York. Y luego de allí, el catorce, quince, y dieciséis, en Parkersburg, West Virginia. Acabo de hacer esos arreglos anoche y esta mañana. Ahora, Charlotte, South Carolina, está en la lista, pero no sé. Luego, vienen los días festivos.
12Luego vamos a la Costa Oeste, en donde están arreglando un-un gran auditorio para reuniones. Ahora estas son-son reuniones pequeñas como en escuelas secundarias y cosas como esas. La que está allá en la Costa Oeste, van a ser-ser dos ciudades, una reunión de ciudades, Oakland y San Francisco.
13Y luego la delegación de Phoenix, siendo que el Hermano Roberts no puede estar allí este año, voy a tomar su lugar allá en Phoenix, en la-en la reunión de toda la región de Maricopa. Eso es un esfuerzo unitario.
14Y oren por mí porque yo-yo lo necesito. Y yo comprendo que cada vez que la fe se levanta, el diablo apunta toda arma del infierno contra ella, de esa manera, así que, lo hace muy difícil.
15Así que, en esta mañana, para orar por los enfermos. Quiero leer algo de la Palabra Eterna de Dios, y hablar sólo unos momentos de las Escrituras, y luego orar por los enfermos. ¡Oh, cuánto me gusta hablar de El! ¿A Ud. no? Me gusta hablar de El.
16Ahora, quiero leer la Biblia, Segunda de Reyes el segundo capítulo, verso decimosegundo, una porción de él. Y viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo!
17Y ahora, a manera de un-un texto, o tema, quise decir, quiero hablar de: Un Manto De Segunda Mano. Así que, el Señor añada Sus bendiciones mientras les hablamos a Uds. en esta mañana. Y Uds. oren por nosotros.
18Durante este tiempo del reinado de Israel sobre la tierra. Israel era una nación, y era una nación poderosa, y era un tiempo algo pacífico por el lado militar. Pero por el-el lado espiritual, era un-un tiempo de-de personificación. Y si miramos atrás en el Antiguo Testamento, siempre podemos encontrar ejemplos de lo que está sucediendo hoy. Siempre, en la Biblia, las cosas que hay ahora, son solamente antitipos de lo que eran en el principio.
19Ahora, el Libro de Génesis produjo todo lo que hoy está en el mundo. No hay nada en el mundo que no principió en Génesis, pues es el principio. Allí, empezó cada ismo. En Génesis, empezó todo lo que empezó. Y la iglesia verdadera empezó en Génesis. Y el creyente falso empezó en Génesis. Y la indiferencia empezó en Génesis. Génesis fue el principio.
20Y ahora durante el reinado de Elías o la peregrinación de Elías aquí en la tierra, quien era el profeta de Dios para la hora.
21Y Dios Mismo nunca Se ha dejado sin testigo sobre la tierra. Dios siempre, en alguna parte, en algún lugar, ha tenido a una persona en el que El ha podido poner Sus manos y pararse como un testigo. Así que, si El ha hecho eso, desde allá en Génesis, el principio, seguramente, en alguna parte, Dios tiene un hombre en el que El puede poner Su mano hoy. Porque hoy El-El es más que un solo hombre, El tiene muchos hombres en los cuales El puede poner Su mano, porque estamos llegando al-al tiempo de reunión, el tiempo de cosecha.
22Génesis fue el sembrar de la simiente, y estos seis mil años han sido la maduración de la cosecha. Y ahora la simiente ha llegado a ser la simiente misma. Pasó por la inflorescencia y de la inflorescencia al-al fruto. Y ahora es el tiempo de juntar, tiempo de cosecha, todas las grandes cosas que empezaron. La Iglesia verdadera que empezó en Génesis ha llegado al tiempo del fruto, el fruto del Espíritu. Y el anticristo que empezó en Génesis ha llegado a su fruto. Y estamos justo en el tiempo del fin de esta total dispensación del mundo, del-del ser mortal. Y estamos...Es el tiempo más grande en el que cualquiera o alguno en cualquier edad, jamás ha vivido, es este tiempo. Es un tiempo de sacudimiento. Es un tiempo molesto para los pecadores, pero es un tiempo maravilloso para los Cristianos, porque sabemos que estamos-estamos empacando, o uniendo los últimos pequeños esfuerzos, para irnos al Hogar y encontrarnos al Señor.
23Ahora Uds., hoy, como Uds. miran alrededor y ven la gran inquietud y angustia enfrentando a la nación. Hace algunas noches, yo estaba platicando con alguien, era uno de esos agentes investigadores de aquí que vigilan. Y decían: “Hermano Branham, fuimos instruidos por el gobierno que nunca más aconsejáramos a la gente que se acueste en-en el piso retirados de la ventana, si la bomba estalla, o de nunca meterse en un sótano, debido a esta nueva bomba que ellos pueden guiar por radio desde Moscú hasta la Calle Cuarta en Louisville, y estallar en la calle. Dispararla. Tienen blan-...cosas en ella, explosivos y la lleva tantas miles, de miles de millas. Guiada por los satélites y radar, para dejarla caer exactamente en la Calle Cuarta en Louisville, desde Moscú, Rusia. Y cuando estallara allá...No tienen que usar un avión ni nada. Solo la lanzan de aquí, y llegará allá. Y hará un hoyo en la tierra, que abarcará una área de 175 pies [53.34 Metros.-Traductor], de profundidad por 15 millas cuadradas alrededor, [38.85 Kilómetros cuadrados.-Traductor], 15 millas cuadradas. No hay nada que hacer sino prepararse para tomar un viaje hacia arriba, es la única cosa por hacer cuando esos tiempos vengan.
24Piénsenlo, ellos pueden disparar cincuenta de ellas, o cien de ellas, a un mismo tiempo, si ellos quieren. Acabará con todo, dentro de un espacio de...Creo que son sesenta u ochenta minutos o algo, o segundos-segundos, quise decir, desde allá hasta aquí, el tiempo que tomaría la aniquilación total de toda la cosa. No habría nada que quedaría entre Louisville y Henryville, y entre Lowell y-y Bardstown, o por allí, sino un hoyo en la tierra con un montón de polvo dentro de él. Eso es todo lo que quedaría aparte de las áreas que quemaría por millas y millas y millas más allá del área. Y mientras una cae allá, otra está cayendo en otra parte, para encontrarla.
25Yo estoy contento que tenemos un Refugio. “El Nombre del Señor es una Torre fuerte, el justo correrá a El y será levantado”. No importa cuántas bombas o cuánto más...Nosotros estamos seguros Allí. Así que, para el mundo y el pecador, careciendo de este Refugio, o de este Lugar de seguridad, es un tiempo de sacudimiento. Yo creo, que si yo no fuera Cristiano, yo me volvería loco, pensando qué sucedería en cualquier momento. Y con un hogar llenos de niñitos, y todo, yo no sabría qué hacer. Pero estoy tan contento que puedo pararme en mi hogar e introducirlos a un Refugio que ninguna bomba podrá tocar jamás, o ninguna otra cosa, bajo las protectoras Alas del Señor Jesús. “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu”, dice el Señor. ¿Ven? Esa en nuestra protección.
26Y que grande y glorioso tiempo es, el saber que todo pecado y lucha y prueba de la vida pronto terminará. Todo terminará uno de estos días, y nos iremos al Hogar para estar con nuestro Señor. Ahora, lo que resta, es un tiempo para predicar el Evangelio y meter dentro de esta gran Torre, tantos como podamos.
27Y entonces, mientras vemos el patrón de nuestra lección hoy, de Elías durante su reinado, él...de su peregrinación, quise decir, en la tierra, él era un gran y poderoso hombre. Dios lo estaba usando en obras poderosas, con gran poder. Y nos damos cuenta que durante este tiempo, hubo un grupo de personificadores quienes trataron de imitar a Elías, tratando de hacer las mismas cosas que Elías hizo.
28Y así que, nosotros encontramos la misma cosa hoy, la personificación del Cristianismo, gente que trata de actuar como Cristianos, que tratan de hacerse ellos mismos Cristianos. Ud. no puede hacer eso. Dios tiene que hacer eso. El es el Unico que lo puede hacer.
29Así que, ellos formaron una escuela, y la llamaron; “la escuela de los profetas”. Y todos ellos fueron a la escuela de los profetas y los educaron. Y yo puedo imaginarme a todos esos predicadores allá, usando el mismo manto que Elías usó. Me los puedo imaginar tratando de imitar su voz, de la manera que él habló. Y-y de la manera que él mismo se presentaba, todos tratando de hacer la misma cosa, porque Elías era un gran hombre usado por Dios.
30Y encontramos la misma cosa hoy. Yo estaba escuchando un programa radial, no hace mucho tiempo. Ellos tienen a Billy Granham por todo el país, desde que Billy estuvo en Louisville. Todos trataron de imitar la misma cosa, casi peinaban su pelo de la misma manera, y-y usaban la misma cosa, y la misma clase de voz, y demás. Pero Ud. no puede hacer eso. Ud. tiene que ser lo que Ud. es y lo que Dios determinó que Ud. fuera. Correcto. Y así que, nos damos cuenta, que tal vez, en aquellos días sucedió la misma cosa.
31Ahora, Dios, viendo, viendo de antemano que los días de Elías estaban por terminarse, que él tenía hasta cierto tiempo que podía estar aquí en la tierra, como todos lo tienen. Así que, El iba a tener un sucesor para Elías. Y cuando lo tuvo, Dios llamó a este hombre. El no estaba en ningún seminario cuando El lo llamó. El estaba arando en el campo, con una yunta de bueyes, haciendo servicio, o sea cuidando de su madre y de su padre. Y Dios lo llamó para ser el sucesor de Eliseo, de Elías quise decir. 32 Tal vez muchos en la escuela pensaron que de seguro ellos iban a ser su sucesor, ellos iban a usar su manto, tan pronto como él terminara con él.
33Pero Dios hace el llamamiento. Dios hace el escogimiento. Dios hace la elección. Dios establece las cosas en orden. “Dios constituyó en la Iglesia: A unos apóstoles; otros profetas; otros maestros; otros evangelistas; y otros pastores”. Dios mismo hace eso. Nosotros no podemos hacer un cabello negro o blanco, ni tampoco podemos añadir una cosa a nuestra estatura afanándonos. Dios, en Su gracia infinita, y por Su elección y Su previo conocimiento, establece estas cosas en orden, y cada rueda trabaja perfectamente bien. Me gusta eso.
34Yo sería un hombre desalentado en esta mañana, si yo no creyera en la elección y el llamamiento de Dios. Si yo pensara que el resultado de este mundo fue dejado, en el poder del hombre, y la sabiduría del hombre, y los “grandes cuatros”, y en las N.U., y en quien ni siquiera menciona el Nombre de Dios. Yo sería una persona desalentada. Pero yo no estoy mirando a eso para el resultado.
35Yo miro aquí en las páginas de este Libro antiguo, en donde Dios lo escribió, y todo resultará exactamente de la manera que El lo dijo, eso es todo. Así que, la única cosa que yo tengo que hacer es no alinearme con ellos, sino alinearme en el Calvario. Alinearme con Dios, alinearme con Su Palabra, permanecer en Su Palabra. No importa cuánto se mire como que va a ser de esa manera; pero va a ser de la manera que Dios quiere que sea. No puede ser nada más. Porque, El siendo infinito, supo el fin desde el principio, y el hace que todo resulte para Sus alabanzas. Correcto.
36“Todas las cosas tendrán que obrar para bien”. Todo tendrá que ajustarse a su lugar. ¡Hermano! ¡Si eso no es para dar valor a un Cristiano! Nada puede salir mal. Después de todo, no es nuestra batalla; es de El. No es nuestra sabiduría; es la de El. La única cosa que tenemos que hacer es poner nuestra fe y confianza allí, y quedarnos quietos y ver la gloria de Dios, ver cómo Se mueve a Su lugar, y cada rueda moviéndose. Pudiera estar aquí y allá, pero Se moverá a Su lugar correcto cuando Dios hable la Palabra.
37El supo el fin desde el principio. El supo a quién iba a escoger. El supo que Eliseo tomaría el lugar de Elías, antes que el mundo aun fuera formado. Todo tiene que obrar exactamente bien.
38Y nosotros estamos preocupados por nuestros amados y demás: “¿Ellos entrarán?” Si sus nombres fueron escritos en el Libro de la Vida del Cordero, antes de la fundación del mundo, ellos estarán allí. Esa es la cosa que El únicamente puede hacer. Nosotros damos testimonio y brillamos la Luz. Dios lo hace, El es el Unico que lo trae a ellos.
39Ahora fíjense, Elías, entonces, después que él echó su manto en él, y lo probó en él. En otras palabras, Elías el profeta, quien tenía el manto de Dios en sus hombros, él vino y lo puso sobre Eliseo, el campesino, para ver si le quedaría. Y tomó como unos diez años para ser modificado, para que el manto le quedara.
40Ud. sabe, Dios por lo general nos pone en el taller y nos arregla. Ahora, El no modificó su manto para que cuadrara con Eliseo; El ordenó a Eliseo para que cuadrara con el manto. Y eso es lo que El hace hoy. El nos modifica para cuadrar con el manto, no que el manto cuadre con nosotros. Algunas veces queremos hacer que el manto nos cuadre, pero no podemos hacer eso. Ud. mismo tiene que (dejar), ser modificado, para el manto. Es el manto de Dios, y El lo hizo perfecto. Y hemos tenido...El tiene que traernos dentro de esa esfera, para hacer que ese manto cuadre en nosotros.
41Así que, no podemos ser perfectos nosotros mismos. Sabemos que no podemos. No hay manera para que nosotros lo seamos, y sin embargo, El dijo que seamos. Así que, pero, lo que El hizo, hizo un sacrificio para nosotros; el Señor Jesucristo, y Su justicia. Allí es de donde viene la perfección; ignorando nuestra propia santidad, la cual no tenemos; y nuestros propios pensamientos, que no deben de ser. Pero descansamos solemnemente sobre la obra terminada del Señor Jesús. Dios lo envió a la tierra, y es en El en quien descansamos.
42Fíjense, todos estos años, hasta donde sabemos, él solamente tenía ese bautismo del manto sobre él. Pero a través de los años, Dios había moldeado el carácter del hombre a un lugar en donde, después de su llamamiento, él cuadraría con ese manto y ser el siervo del Señor.
43Y entonces cuando Elías pasó y lo echó sobre él, y empezaron a subir hacia Gilgal y muchos de los otros lugares que fueron, la escuela de los profetas, en su camino, viajando. Y finalmente, Elías estaba tratando de convencer a Eliseo que se regresara. ¿Se fijaron Uds.? Tratando que él se regresara. Dijo: “Yo...” En otras palabras: “Tal vez el camino sea un poquito más empinado para ti, hijo. Tal vez está un poquito más estrecho para que tú camines”.
44Uds. saben, en donde Elías estaba, era rectitud. Y en donde quiera que el verdadero siervo de Dios predica el Evangelio, es un Evangelio puro sin mezcla en donde es predicado.
45Un día, él fue allá a la escuela de los profetas a visitarlos, y ellos le pidieron que se fuera. Ellos dijeron: “Es demasiado recto para nosotros aquí”.
46Lo que necesitamos hoy, es una predicación pura del Evangelio que separará el trigo de la paja, o el bien del mal. Hacer bien, lo que es “bien”, y mal lo que es “mal”.
47¡Todos estos hombres con sus experiencias, y todo lo que ellos eran! Ellos enviaron para traer algo para comer y uno de ellos encontró una parra silvestre, y recogió algunas calabazas silvestres, y cocinó algo de muerte en su olla eclesiástica. Y, lo primero que sucedió, ellos clamaron: “¡Hay muerte en la olla!”
48Pero Eliseo con una doble porción, supo qué hacer, así que, puso un puñado de harina en la olla. Y dijo: “Ahora pueden comerla”. En otras palabras, ellos...
49Hoy, como un tipo, yo pensaría, que tenemos muchos Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, Luteranos, Pentecostales, y todo lo demás, todos mezclados, y uno peleando en contra del otro. Y no necesitamos de echar fuera toda la cosa y deshacernos de eso. Necesitamos otro puñado de Harina. Conservar la misma iglesia.
50La comida era para la casa de la escuela, la cual era la comida ofrecida que el pueblo había traído, y las primicias de la cosecha la cual era molida con una cierta piedra de molino que hacía cada grano de harina igual. Entonces cuando...
51Esta harina, siendo la misma, era un tipo de Cristo. Harina es vida. Y cuando el tipo de Cristo, la harina siendo molida igual, significando: “Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Y la harina en la comida ofrecida, cuando ellos echaron esta harina allí adentro, poniendo a Cristo a muerte, trajo Vida. Eso es lo que hace la diferencia en nuestra forma muerta, en nuestras diferencias en nuestros argumentos eclesiásticos y todo. Si nosotros simplemente trajéramos a Cristo dentro de eso, cambiaría la muerte y la separación, en Vida, si solamente lo hiciéramos.
52Hay diecinueve millones de Bautistas en América. Hay trece millones de Metodistas en América. Hay once millones de Luteranos en América. Y diez millones de Presbiterianos en América. Y sólo Dios sabe cuántos Católicos, lo cuales superan a cualquiera de las denominaciones. Pero en todo eso, ¿qué necesitamos? Un puñado de Harina. Necesitamos traer Vida a la Iglesia. Y Cristo es la Vida. El vino a traernos Vida.
53Así que, ellos tenían sus disputas, y sus escuelas, y sus teo-...teologías, y demás.
54Y entonces Elías le dijo a Eliseo: “Es mejor que regreses, porque el camino puede que sea un poquito duro.” Pero un hombre de Dios que una vez lo ha encarado, o ha sido echado sobre sus hombros el manto de Dios de Su justicia y poder, no es fácil para que se regrese.
55Cuando escuché al pastor decir, en esta mañana, que nuestros... “Muchos se están desalentando”. ¡Lo que necesitamos, hermano, es tomar valor! Lo que necesitamos es ser alentados. Seguro. Pruebas pueden venir. A nosotros nunca se nos prometió ser inmunes a ellas, pero El nos dio gracia para vencerlas. Si la montaña está muy alta para cruzarla, muy profunda para pasarla por debajo, muy ancha para rodearla, El nos dará gracia para vencerla. Correcto. No se preocupe, sólo mantenga sus ojos en Cristo, porque El es el Único que nos puede dar la victoria.
56Ahora, los vemos mientras ellos viajan, llegan a la escuela. Y le dijo: “Quédate aquí ahora. Estate aquí, y establécete y sé un buen maestro de teología y demás. Y probablemente algún día, llegues a ser aquí el decano del colegio. Pero yo tengo que ir un poquito más adelante”.
57¿Pudiera Ud. imaginarse a un hombre de Dios estar satisfecho con ser un decano de un colegio, cuando el poder de Dios estaba alrededor de donde él estaba parado? No, señor. El dijo: “Vive Jehová y vive tu alma, que no te dejaré”. Me gusta eso.
58Quédese con El, no importa cuanto desaliento, aun si viene de su madre, su papá, o de su pastor. Quédese con El.
59Ellos fueron camino al Jordán. Ellos cruzaron. Y Elías dijo: “Ahora, ¿qué quieres que haga por ti?”
60El dijo: “Que una doble porción de tu espíritu venga sobre mí”. El sabía que él tenía una obra que hacer. El dijo: “Que una doble porción”. No solamente una experiencia buena y agradable, no solamente un buen apretón de manos, o un buen compañerismo con el resto de la Iglesia. Sino: “Lo que yo quiero es una doble porción de lo que hoy es lo mejor”.
61Yo les aseguro, que cuando Dios levanta a un hombre para una tarea mundial, él tiene que tener algo mejor que lo que el mundo tiene. El tiene que tener algo mejor que lo que la iglesia tiene. El tiene que tratar de conseguir una doble porción.
62Y si alguna vez hubo un tiempo en que se necesita una doble porción, es ahora, en las esferas de la gente; algo mejor, algo más elevado. Yo no puedo...Yo pienso que frijoles y pan de maíz son muy buenos, pero algunas veces yo tengo que aspirar un poquito más alto. Y hacemos eso; tenemos que hacerlo. Tenemos que seguir escalando. Israel recaía cuando continuaba en el mismo lugar. Tenía que estar caminando para adelante o caminando para atrás. Y así es como la iglesia es.
63Así que, mientras viajaban, no pasaron ni unos minutos cuando dijo él: “Tú has pedido una gran cosa, pero sin embargo, si tú me vieres cuando yo me vaya, puedes tener lo que tú has pedido”.
64Ahora, eso tiene que ser con un sólo motivo, una sencillez de corazón, con sencillez de ojos, manteniendo sus ojos en la promesa. Si Ud. está enfermo en esta mañana, si Ud. está afligido, hay una gran promesa; No de Elías, sino de Dios Mismo. “Si puedes creer, cuando tú ores, cree que recibirás lo que tú pides, y lo recibirás”. No importa lo que el doctor diga, pase lo que pase; manténgase determinado en la promesa.
65Elías le dio una comisión: “Si tú me vieres cuando me vaya, vendrá sobre ti”.
66Hay una promesa: “Si tú puedes creer, todas las cosas son posibles para aquellos que creen”.
67A veces me miro a mí mismo y pienso: “Yo he sido un hombre sin espinazo en mi vida. Yo he esperado, y he fallado en meter al Reino, miles de almas”, porque he esperado y dicho: “Dios...” Dependí demasiado en un don espiritual. Y dije: “Señor, si Tú me mostraras, si Tú me dieras una visión de qué hacer”. Y Dios da una visión, luego voy y permito que alguien me convenza de algo más.
68Y, oh, yo nunca he llegado al punto, todavía, de que...como en el que estoy en estos momentos, que siento que es una fe a la cual debemos de salir, porque es una promesa. Y las cosas que El ha hecho, y las sanidades que El ha obrado, y los milagros; tanto así, que ha descendido y se Le ha tomado una fotografía al lado de nosotros y demás, la cosa nunca se ha sabido desde que el mundo principió. ¿Y luego comportarme como un hombre sin espinazo? Aun me hace desalentarme conmigo mismo. Es el tiempo de mantener sus ojos en la promesa.
69Y es eso lo que me propongo hacer, por la gracia de Dios. Y yo sé que todo diablo del infierno disparará a eso. Pero, por la gracia de Dios, me propongo a mantener mis ojos en la promesa.
70Elías dijo: “Si tú...” Elías dijo: “Si tú me vieres cuando me vaya, recibirás lo que has pedido”. Correcto. Uds. tienen que mantener su mirada en ella; vigile la promesa. Por ejemplo, si él hubiera regresado y dicho a algunos de la escuela: “Oigan muchachos, ¿cómo estoy comportándome ahora, siguiendo al profeta?” El tal vez hubiera fallado. Pero a él no le importó lo que la escuela pensara, o lo que todos los maestros pensaran. A él no le importó lo que los vecinos pensaran, o los hogares, o quien lo mirara. El mantuvo su fe en la promesa.
71Lo que necesitamos hoy es fe en la promesa de Dios, y no prestar atención a lo que éste dice o el otro dice.
72Como un hermano dijo, de un ministro que tenía dos hijas que eran mudas, y de la crítica de sanidad Divina que sufrió, porque “Las hijas no podían ser sanadas”.
73No presten atención a los críticos. Mantenga su fe en la promesa. ¡Dios lo dijo! “La oración de fe salvará al enfermo y Dios lo levantará”. Si El puede hacer a un sordomudo oír, El puede hacer a otro sordomudo oír. Sabemos, por pruebas infalibles, que El hace eso. Mantengamos nuestra fe en la promesa. Nuestros ojos resueltos; nuestros oídos resueltos; nuestros corazones resueltos; y en una cosa, en Jesucristo, y El capaz de obrar eso que El ha prometido. ¡Oh, cuando nosotros pensamos en eso, cambia toda la escena, cuando recibimos eso! Dios hizo la promesa. Dios fue el que lo dijo.
74Ahora, aquí estaba el representante de Dios diciéndolo, y ahora Dios Mismo lo ha dicho. Entonces, ¿qué podemos hacer? Nada mas que mantener nuestras mentes en eso. El dijo: “Si tú me vieres cuando me vaya, tú puedes recibir la promesa”. Eliseo mantuvo sus ojos en Elías. No importa qué gritaran de cada lado, qué estaba sucediendo a cada lado, qué estaba sucediendo antes que eso, él nunca miró eso. El mantuvo sus ojos en la promesa. Allí lo tiene Ud., sus ojos en la promesa.
75Yo pienso en la señora que visitamos la otra noche, Hermana Sauer. Y en el doctor diciéndole cuán enferma estaba. Y yo nunca le dije; le dije a su amado. Y cuán imposible sería para ella ser sana. Ahora, hermano, su yerno me preguntó al respecto. Yo le dije: “Si ella puede mantener sus ojos en la promesa”. No importa qué suceda, mantenga sus ojos en la promesa.
76Hace unas semanas, la Hermana Woods aquí, y el Hermano Woods, dos amigos íntimos de nosotros aquí en la iglesia. Yo estaba en Michigan con mis amigos, Leo y Gene. Habíamos salido de las reuniones de Chicago y fuimos con algunos de su gente, para...por dos días, para ir a cazar venado con arcos y flechas. Y en mi regreso, mi esposa se comunicó conmigo, y me dijo: “Ora por la madre de la Señora Woods. Un cáncer le está comiendo su cara”. Y me dijo: “Yo nunca he visto a la Hermana Woods tan alarmada. Está llorando”. “La Hermana Woods siempre ha sido un héroe de la fe desde que Dios sanó a su hijo de una pierna inválida, y a ella la sanó de tuberculosis, y demás. Pero se había dado por vencida.
77Allí en el cuarto, esa noche, oramos. Entrando, la Señora Woods dijo: “Hermano Branham, vamos a ir a verla”. Y fuimos a ver a su madre que estaba en Louisville. Y ella tenía un cáncer a un lado de su nariz, y el doctor había jugado con eso, desparramándolo; a tal grado que sólo una pequeña abertura al lado de su nariz, y arriba, como un octavo de pulgada [3.175 Milímetros.-Traductor], desde su ojo, solamente estaba el hueso allí. Se la estaba comiendo tan rápido como podía comérsela.
78Entré al cuarto, y me hinqué. Y dije: “Quiero hablar a solas con ella”. Y entré al cuarto para orar por la mujer. Y mientras estaba en el cuarto, pensé: “Oh Dios, si Tú me mostraras una visión de lo que le va a suceder a la mujer.” El Señor y la Señora Woods estaban sentados afuera, esperando ver lo que diría la visión.
79Pero mientras estaba allí, me sentí condenado. Me sentí condenado por estar esperando por una visión. Parecía como que Algo me hizo recordar que no era el llamamiento. “¿Para qué necesitas una visión cuando la promesa ya ha sido dicha?” Así que, me arrodillé y oré. Y mientras estaba orando, algo se ancló en lo interior, la fe de la promesa.
80Salí. Y la Señora Woods, cuando le dije acerca de esto, ella dijo: “¿Miró algo, Hermano Branham?”
81Yo dije: “Yo nunca vi nada exactamente, pero sentí Algo que me dijo que su promesa era verdadera y que El lo iba hacer. Y yo creo que El va hacerlo”.
82Y en menos de veinticuatro horas, la punta de ese cáncer empezó a desprenderse y una costra se formó sobre él. Los cánceres no forman costras, como Uds. saben, a menos que estén muertos. Así que, ahora allí estaba eso. Y la mujer está sana, y en casa. ¡Qué Cristo tan maravilloso! !Por mantener nuestros ojos en la promesa! ¡Dios lo dijo!
83Pero cuando se ora por nosotros, algunas veces, vamos y decimos: “Bueno, no fue hecho inmediatamente, así que, tal vez es mejor que regresemos otra vez”. Oh, no.
84Mantenga sus ojos en la promesa. Dios lo dijo, queda establecido. Eso es todo. Si Dios lo dijo, Dios es capaz de guardar Su Promesa, o El nunca la hubiera hecho.
85Abraham llamó a esas cosas, que no eran, como que eran. Y, por veinticinco años, se paró en lo imposible, porque creyó que Dios era capaz de hacer lo que El había prometido. Amén. Y nosotros somos los hijos de Abraham, por fe.
86Ciertamente, Elías mantuvo sus ojos en...Eliseo en Elías, quise decir, mientras caminaban. Y después de un rato, el carro de fuego vino y los separó, uno a un lado y el otro al otro, y luego levantó a Elías. Sobre...El se subió al carro y subió hacia arriba y quitó su manto de sus hombros y se lo tiró a Eliseo. Porque Eliseo había madurado. Uds. saben, así que, a él le quedó bien. Y pudieran Uds. imaginarse...
87Oh, quiero que me presten su completa atención, pues siento mi garganta irritada. Quiero preguntarles algo.
88¿Pudieran Uds. imaginarse como se sintió Eliseo cuando él cogió este manto y se lo puso sobre sus propios hombros? ¡Oh, qué sensación!
89Yo no digo esto como una cosa personal, pero hace unos diez años aquí desde este púlpito, yo prediqué un sermón; David, el guerrero con una honda en sus manos, y de Goliat delante de él. En esos días no había campañas de sanidad en el campo, en ninguna parte, que nosotros supiéramos. Y, ¡oh, cuán crítica era la gente con sanidad Divina! Pero hubo algo, después de haberme encontrado con un Ser. Y los pastores me dijeron que yo estaba perdiendo mi mente, que eso no podía ser así. Pero aquí, desde este mismo púlpito, yo hablé de David. El dijo: “¿Me quieren decir que éste, los escuadrones del Dios viviente, dejarán a este Filisteo incircunciso provocar a este ejército?”
90Un pequeño muchacho, hombros caídos y cabello rizado, vestido de piel de oveja, y con una honda en su mano; con todo el ejército de Israel parado, respaldándolo. Y él solo, salió. Hacia un hombre, que traía-que traía una lanza como de diecinueve pies [5.79 Metros.-Traductor], de largo, y la punta de la cosa pesaba muchos siclos de hierro, tal vez veinte libras [9 Kilos.-Traductor], de metal, bien aguda; una lanza de diecinueve pies [5.79 metros.-Traductor]. Con dedos de catorce pulgadas de largo [35.56 Centímetros.-Traductor]. Y David probablemente pesaba noventa libras [40.5 kilos.-Traductor]. Y se paró, brincando de arriba abajo, como un gallito enano, diciendo: “Me quieren decir, oh, hermano, que Uds. dejarán que ese Filisteo incircunciso...” [El Hermano Branham toca en el púlpito cuatro veces,-Ed.] “Si él se queda en su lugar, déjenlo que se quede. Pero él está retando los escuadrones del Dios viviente”. ¡Oh, hermano, qué héroe! “¿Y todos Uds. tienen miedo salir a pelearle?” Dijo: “Dejenme pelearle”. ¡Oh hermano! El dijo: “El Dios del Cielo me permitió matar a un león con una honda. El me permitió matar un oso con una honda. ¡Y cuánto mucho más El entregará a ese incircunciso Filisteo en mi mano!” Seguramente que sí.
91Y cuando la primera victoria fue ganada, y Goliat fue derribado, todo el ejército de Israel siguió a David. Y cortaron cabezas y derrotaron, a Israel...quise decir, derrotaron a los Filisteos hasta muy adentro de su propia tierra. Los acorralaron en las esquinas, y los mataron, y tomaron sus ciudades, y todo, y obtuvieron la victoria.
92Hermano y hermana, la misma cosa se ha hecho en las esferas de lo sobrenatural, cuando ellos dijeron: “Sanidad Divina no puede operar. Los días de los milagros han pasado”. Si los días de los milagros han pasado, los días de Dios han pasado. La iglesia que no crea en lo sobrenatural finalmente morirá, y Dios dejará la iglesia. ¡Tiene que hacerlo! Y Dios dio la promesa, y la promesa de Dios es Eterna.
93Aquí hace un tiempo, cuando unas muchachas andaban jugando con radio, metían la brocha en él, y pintaban las manecillas de los relojes. Yo tengo algo en éste. Y una muchacha hizo el error de meterse la brocha en su boca. La mató. Y años y años después, cogieron un detector y lo pusieron en el cráneo de esa muchacha, y ellos todavía podían escuchar ese radio moviéndose: “Burr-burrburr”. No tiene fin. Sigue obrando, continuamente. No hay un alto para eso.
94¡Y, oh, hermano, si el radio tiene esa clase de efecto en nosotros, cuánto mucho más será el sin fin, Eterno, sobrenatural, Todopoderoso, infinito, Dios omnipotente! El tiene que tener el mismo efecto desde que El empezó. El tiene que tenerlo todo el trayecto, o El no es el omnipotente, Dios Todopoderoso. El todavía está esperando a alguien con una fe fuerte, que salga y rete al enemigo en las bases de Su Palabra y diga que es así.
95¿Y luego qué sucedió, tan como la gran campaña de sanidad empezó? Entonces miles de soldados, de entre los hombres de Dios, quienes se quedaron atrás en iglesitas, como Oral Roberts, Tommy Hicks, y muchos otros hombres sobresalientes en el campo, sacaron su Espada y salieron. Esta Espada que corta ambos sentidos viniendo y yendo, arriba y abajo, y entrando y saliendo, “que discierne los pensamientos y alcanza a partir el tuétano”. Ellos sacaron sus Biblias, su Espada, y salieron, cuando ellos vieron que podía hacerse. Y hemos derrotado al enemigo, por la gracia de Dios, a tal grado que todo el mundo a tenido un avivamiento de sanidad. Puede hacerse. Pastorcitos quienes tenían pequeñas iglesitas y demás, se encendieron y viendo la visión, sacaron la Espada y salieron, y desafiaron al enemigo.
96¿Cómo sabe Ud. que hay? Hay grandes hombres, como el Senador Upshaw, el Rey Jorge de Inglaterra, y muchos otros grandes hombres que yacían enfermos y afligidos, fueron sanados por el Poder del Dios Omnipotente. Así que, ellos no pueden decir nada al respecto ahora. Está hecho. ¡Seguramente que sí! El era...
97Entonces Elías se fue. Después...Todo el deseo de su corazón era de obtener la promesa. El quería la promesa. Ese fue su motivo. Eso fue su todo. Eso fue su vida. Ese fue todo su intento. Todo, todo, se reducía en obtener esa promesa.
98Yo estoy persuadido en creer que no somos sinceros acerca de esta cosa de la que estamos hablando. Si todo su motivo, en esta mañana, descansa en: “Dar la alabanza a Dios por mi sanidad. Yo estoy determinado en ser sanado por el Poder de Dios. Yo estoy determinado en vivir una vida Cristiana. Yo estoy determinado en caminar en paz con Dios. Yo estoy determinado a hacerlo. No me interesa lo que mi madre diga, lo que la iglesia diga, lo que el pastor diga, lo que cualquiera diga, lo que el mundo diga. Yo estoy determinado. Esa es la sencillez de mi corazón”. Entonces Uds. van a llegar a algo.
99Entonces, cuando Elías vio que él estaba determinado a obtenerla. Elías, Elías vio que Eliseo estaba determinado, entonces le dio la promesa. Ahora, la promesa era: “¡Si tú puedes verme cuando me vaya! ¡Si tú puedes verme cuando me vaya!” Ahora dependía de Eliseo. El quería escuchar la promesa, así que, él obtuvo la promesa. Ahora hay un “si” en ello: “¡Si tú puedes verme cuando me vaya!”
100Ahora, si Ud. está enfermo en esta mañana, y Ud. quiere ser sanado, yo puedo probarle a Ud. que Cristo le dio la promesa. La promesa es suya: “¡Si puede creer! ¡Si pude creer!” No sea derrotado.
101Ahora, Eliseo se envolvió en el manto de Elías, el profeta. ¡Qué marcha de conquistador! ¡Cómo caminó, pisoteando hasta el cielo, como un conquistador! El había escuchado la promesa. El sintió el poder. El estaba caminando como un guerreo, directo al Jordán.
102¡Alabado sea Dios, amigo! Cada creyente, en esta mañana, que está vestido en la justicia de Cristo, está caminando vestido con el manto hacia el Jordán. Correcto.
103Que vengan bombas atómicas; déjenlas, como vengan. Nosotros estamos vestidos y caminando como vencedores. Amén. Yo...“No temáis, Yo he vencido al mundo”. ¡Si, señor! ¿Recuerde qué? “Yo he vencido al mundo”. [El Hermano Branham palmea sus manos dos veces.-Ed.] Cristo dijo eso. [El Hermano Branham toca el púlpito dos veces.-Ed.]
104Eliseo iba caminando con un manto de segunda mano, aun como un conquistador, correctamente, yendo al Jordán.
105Hermano, permítame decirle esto a Ud. con respeto. No se ponga el manto de alguien más que está todo carcomido por la polilla de dudas, en donde todas estas derrotas y supersticiones y altas y bajas han hecho hoyos en ella, y se están goteando por dondequiera. Ud. póngase el manto del Conquistador, Cristo. No confíe en su iglesia quien una vez enseñó salvación por el bautismo, el Espíritu Santo, quien una vez enseñó sanidad Divina y ahora la niega, todo carcomido por la polilla de dudas y todo lo demás. Póngase el manto de El quien nunca perdió una batalla, porque Ud. va rumbo al Jordán. Amén.
106Ahora, él tenía un manto de segunda mano, eso es verdad. Y mucha gente en esta mañana tienen puestos mantos de segunda mano. Pero cuando él llegó al Jordán, él comprendió que el manto de por sí no haría la obra. Correcto. Y la iglesia, la Metodista, la Bautista, la Pentecostal, la Presbiteriana, “¡Oh, tenemos escuelas! Para...Tenemos todas las éticas de la Biblia bien aprendidas. Tenemos todos los mantos tejidos correctamente, las promesas. Las tenemos todas. Oh, estamos bautizados, por inmersión. Y somos muy apostólicos. Tenemos puesta la fe apostólica. Creemos en sanidad Divina. Creemos en Dios. Creemos en los Poderes de Dios. Hemos sido bautizados en la Biblia, de la manera que la Biblia lo dijo. Hemos recibido el Espíritu Santo. Hemos hablado en lenguas. Hacemos todo eso”. Pero, hermano, si eso es la única cosa que Ud. necesita, Ud. también encontrará que algo le falta, cuando llegue al Jordán.
107Oh, Ud. puede ser enseñado. Ud. puede ser inteligente. Ud. puede tener un D.D., Doctor en Divinidad. Ud. puede tener un D.F., Doctor en Filosofía. Ud. puede tener todo eso, y Ud. tiene sus bendiciones. Ud. puede tener toda clase de grados. Ud. puede tener el manto de la iglesia Metodista sobre Ud. Ud. puede tener el manto de la iglesia Pentecostal sobre Ud. Ud. puede tener el manto de las Asambleas de Dios sobre Ud., o el de los Unitarios, o el de los Trinitarios, o cualquiera que pudiera ser. Es únicamente un manto de segunda mano, para empezar, correcto, hecho de dogmas de algún hombre, que ha sido elaborado de esa manera; y aunque Ud. haya sido un Cristiano, y la iglesia haya sido Cristiana, y correctamente vestida con el manto.
108Pero cuando Eliseo parado, visible, ante todos los profetas y críticos alineados en toda la ribera, mirando qué haría él. Y he aquí que viene, caminando con el manto de Elías sobre él. ¡Oh, hermano! ¡Aleluya! En otras palabras, él ha sido enseñado. El es educado. El es sumiso. El cree. No hay nada mal en él. El va hacia el Jordán. El mundo lo está viendo.
109¡Oh Dios, cómo necesitamos eso hoy! Con tantos escolares enseñados y educados; con tantos hombres que pueden romper esa Biblia a pedazos y juntarla, matemáticamente; muchos hombres que pueden hacer grandes cosas por la enseñanza; que conocen historia Bíblica detalladamente, que pueden decirles a Uds. la hora en que el candil fue prendido, y la hora en que se apagó. Ellos pueden decirles a Uds. todas estas cosas. Y ellos están...Ellos tienen el bautismo en agua. Ellos tienen el bautismo espiritual, el manto, como ellos lo llaman. Ellos tienen todo puesto en orden.
110Así también hizo Eliseo. Pero cuando él llegó al Jordán, para encarar al mundo crítico, ¿qué clamó él? “¿En dónde está el Dios de Elías?” No fue el manto de Elías que lo hizo. Fue el Poder del Dios de Elías, el que lo hizo.
111Y la cosa que el mundo necesita en esta mañana, es el Poder del Dios de Elías. Ud. pudiera haber hablado en lenguas y gritado, y corrido por todo el piso. Pero lo que necesitamos es el Poder del Dios de Pentecostés, para producir las vidas y cosas que fueron vividas en ese día, en el poder apostólico.
112Un manto de segunda mano estuvo bien, pero él necesitó un llamamiento fresco de Dios, en su corazón. El necesitó una unción fresca de Dios. El usó un manto de segunda mano cuando llegó al río, pero él necesitó un llamamiento nuevo de primera mano de parte de Dios, un Poder de primera mano de parte de Dios, para hacer el milagro.
113Y, mi hermano, no tenga miedo de pedirle a Dios cualquier cosa. Ud. debe demandar a Dios, o pedirle a Dios, todo lo que El ha prometido. Porque si yo estoy presentando a un Dios que es Omnipotente y Todopoderoso, y si yo soy un siervo de Dios, debo de hacer las obras de Dios. Y si yo hago la obra de Dios, debo demandar de Dios para traer estas cosas a suceder, porque El está demandando de mí para producir lo imposible. Tengo que pedirle. Tengo que invocarlo y permanecer allí y decir: “Dios Tú lo prometiste”. Así también Ud., toda persona.
114“Recibiréis poder”, Hechos 1:8, “después que el Espíritu santo venga sobre Uds.” ¡Después que el Espíritu Santo venga sobre Uds.! Después que Ud. es vestido como un Cristiano, después que su fe se ha asentado en Cristo, entonces Ud. recibirá poder. Allí lo tiene Ud. Sí.
115¡Y, hermano, hermana, cada uno de Uds. en esta mañana, permítanme decir esto antes de orar por los enfermos! ¡Permítanme decir esto! Con la ayuda de Dios, Uds. oren por mí. Hace diez años, me paré en esta plataforma predicando de David y Goliat. Ahora, no es un Goliat el que me impidió. Dios lo mató delante de mí. Pero la cosa que me impidió, fue la falta de la fe, la falta de algo que yo sabía que estaba alrededor.
116Y en esta mañana, delante de este pequeño tabernáculo otra vez, estoy clamando: ¿Dónde está el Dios que dio esta promesa? ¿Donde está el Dios que me encontró con esto allá lejos? Preséntate, y dame valor. Dame fuerza. Dame una mente determinada, sin importar lo que venga o vaya. Si se mira oscuro o si se mira...Como sea que se mire, seguir adelante. La promesa es verdadera.
117Y, hermano, hermana, uno de estos días, para Uds. amigos pecadores aquí en esta mañana, y a Uds. personas que están tratando de personificar Cristianismo. Ud. puede pertenecer a una iglesia. Eso está muy bien. No tengo nada que decir en contra de eso. Nada en contra de su fina educación escolar, o en contra de su teología. Yo no tengo nada en contra de eso. Pero, oh, ¿en dónde está el Dios?
118Después de todo no fue Elías. No fue Elías quien abrió ese río. No fue su manto. Eliseo lo tomó de sus hombros. El lo dobló exactamente de la misma manera que lo hizo Elías. Pero cuando él empezó a tratar de mecerlo, no había Poder allí. Entonces él clamó, sabiendo que Dios esta en alguna parte: “¿En dónde está ese Dios? ¿En dónde está El? Entonces algo debió de haber impresionado al profeta, pues él meció ese manto y golpeó el agua, y lo abrió de punta a punta. Y delante del clero de ese día, delante de los críticos de ese día, él cruzó el Jordán, al igual que Elías lo hizo antes que él.
119No necesitamos las enseñanzas; tenemos eso. Pero necesitamos al Dios de Elías. Necesitamos el Poder del Dios de Elías, de regreso en nuestra iglesia. El Poder para mantenerla allí, y llamar a la Palabra de Dios, “correcta”, a pesar de todo.
120Y estamos, cada uno aquí en esta mañana, como seres humanos, en nuestro camino al Jordán. “Y cuando él llegó al Jordán”. Ud. va a llegar allí, una de estas mañanas, o una de estas noches.
121Cuando él llegó al Jordán, él iba caminando como un conquistador. Pero cuando él llegó al Jordán, eso hizo la diferencia. El tenía un manto de segunda mano sobre él. Otro hombre lo había usado. Pero era un buen manto, y él sabía lo que era el hombre que usó el manto.
122Hermano, hermana, unas de estas mañanas, yo tengo que ir al Jordán.
123Estaba pensando. Esta tarde, vamos a ir con el Hermano y Hermana Wright. No se olviden de ellos. Este es su aniversario de las bodas de oro. Creo que, la iglesia, va a tener una-una cena con ellos. Estaba meditando el otro día; ¡cincuenta años! Y los veo bien avejentados y afligidos. Yo pensé: “Sí, yo tengo cuarenta y siete años de edad”. Ellos ya tenían tres años de casados antes que yo naciera.
124¡Cuarenta y siete! Yo estoy caminando hacia el Jordán. Tengo que ir. Tengo que llegar allí. Voy a llegar allí. Pueda ser en un accidente en el camino. Pueda que me estrelle, en un avión. Pueda que me disparen con un dardo del diablo en alguna parte y morir. Yo no sé cómo voy a partir. Pero, hay una cosa que sé, que partiré, y estoy caminando hacia el Jordán.
125Pero cuando llegue allí, yo quiero saber una cosa, que tengo puesto un manto de segunda mano, también. Yo no confío en el mío, porque no es bueno. Pues, tan pronto como Eliseo recibió el manto de Elías, él rompió el suyo en pedazos y lo tiró. Y así fue cuando encontré a Cristo. Me rompí a mí mismo, mis propias ideas, mi propia necedad, mi cosita insignificante. Yo pensé, cuando yo era un predicadorcito Bautista, yo era casi como...Yo era alguien. Pero lo rompí, me puse Su manto. Y cuando yo llegue al Jordán, quiero encontrarme envuelto en Su manto. El seguirá eso. Y un día llegaremos allí. Pero oremos por un momento.
126Padre Celestial, mientras vamos en nuestra marcha al Jordán en esta mañana, como conquistadores, y algún día, tenemos que presentarle algo al Jordán, eso es a la muerte. Y, oh, que cosa tan horrible será, una separación de Dios. No podemos cruzar. No. Pero, Eliseo, cuando él llegó allá, él tenía puesto el manto de Eliseo...El manto de Elías. Y cuando él se quitó el manto...de Elías, el hombre que había sido agradable ante Tus ojos, y Tú lo habías aceptado y levantado al Cielo Contigo. Y Eliseo estaba usando su manto, así que, él le presentó al Jordán, muerte, el manto de Elías. Y fue aceptado, y el Jordán se abrió, y él cruzó.
127Amado Dio, algún día, tenemos que llegar. No podemos presentar nuestras buenas obras; no tenemos ninguna. Nosotros no podemos presentar nada en el mundo. Yo ni siquiera deseo algo, para tratar de presentar, pero yo confió completamente en los méritos de Jesús. Tú lo aceptaste a El, y lo levantaste de la muerte, y El fue traído dentro de la Presencia de Dios y allí habitará para siempre. Y Dios, yo quiero presentarte eso a Ti, que yo creo en El, y que lo amo a El. Y por Su gracia, El nos ha vestido con Su manto. Y te pido, Padre, que Tú nos ayudes ahora en estos días de batalla. Y en donde los hombres de Dios deben de hacer las obras de Dios, te pido que Tú nos dejes tomar el manto de Cristo, el poder del Espíritu Santo, y clamar por el Dios que vivió en El. Concédelo. En el Nombre de Cristo lo pedimos.
128Y mientras tenemos nuestros rostros inclinados. Me pregunto en esta mañana, si hay aquí una persona que está tratando de caminar al Jordán, sin tener puesto este manto. Si hay una persona que no tiene el manto de Jesucristo en ella, y piensa que fue usado una vez por el Hijo de Dios. Me pregunto, si Ud. no tiene eso puesto en esta mañana, si Ud. levantaría su mano a Dios y diría: “Amado Dios, en esta hora, lo quiero aceptar ahora”.
129Dios le bendiga, señora. ¿Alguien más, levantaría su mano? Dios le bendiga, hijo. ¿Alguien más, levantaría su mano? Dios le bendiga, muchachito. Dios le bendiga, joven. ¿Alguien más levantaría su mano? Dios le bendiga, señor, allá atrás.
130Solamente dígalo: “Con la ayuda de Dios en esta mañana, yo quiero dejar mi propia justicia, mis propias ideas, y mis pensamientos de placeres y gran tiempo, y el pecado en el que he vivido. Y yo quiero que Cristo ponga Su manto sobre mí, en esta mañana, para que yo use Su manto. Yo sé que es perfecto”. Dios le bendiga, hijo. Alguien más diga: “Y solamente levantaré...”
131Ud. levante su mano y diga: “Quiero ahorita aceptar al Espíritu Santo en mi vida. Quiero ser envuelto en Su justicia. Ese día cuando llegue allí, yo no me presentaré a mí mismo y diré: ‘Bueno, Ud. sabe, yo le compré carbón a alguien. Yo hice esto’”. Eso está bien, eso está muy bien, pero eso...Algo tuvo que morir, para que Ud. viviera, y únicamente a través de ese acto Ud. puede ser salvo. ¿Levantaría su mano? Diría: “¿Cristo, yo ahora dejo mi propia voluntad. Yo acepto Tu voluntad. Quiero que tengas misericordia de mí cuando llegue al fin de mi camino?” Muy bien. Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga. Muy bien. Vamos a orar ahora.
132Ahora, Justo, Padre Celestial, algunas siete, ocho, diez manos fueron levantadas. No sé sus vidas. Pero Tú sabes todo acerca de ellos. Yo no sé. Pero ellos están hoy en necesidad. Y entienden que están en necesidad, y están dispuestos a venir y aceptar ayuda en tiempo de tribulación; para ver que, la gran hora que está ahora a la mano, las bombas atómicas, las grandes cosas que están esperándonos.
133Y yo pido, Padre Celestial, que bendigas estas personas, y hoy pon Tu mano sobre ellos y quita toda su iniquidad y duda. Y haz que tiren sus mantos de justicia propia carcomidos de polillas, en donde las langostas y los grillos, y las polillas, de supersticiones y vida de iglesia, lo han carcomido, y (ellos), no podrán sostenerse por más tiempo. Haz que lo tiren, y extiendan la mano y tomen el manto del Señor Jesús. Diga: “Yo confió en El. Yo me envolveré no en mi justicia, no en mis propios pensamientos. Pero, desde este momento en adelante, estoy confiando en Ti”. Concédelo que lo reciban, Padre, porque te lo pedimos en el Nombre de Cristo. Amén.