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~ LA RECONCILIACION A TRAVEZ DEL COMPANERISMO DE DIOS ~
1Gracias. Dios le bendiga, hermano. Buenas noches, amigos, pueden sentarse. Muy contento de verlo, Hermano Jack...?... muy contento de ver...?... Gracias. [El Hermano Branham habla con alguien–Ed.].
2Ciertamente es un privilegio para mí el estar en esta noche en Sturgis, Michigan. Yo esperé con anticipación por algún tiempo venir para tener un momentito de compañerismo con mi buen hermano y amigo, el Hermano Jackson. Es como una sorpresa para ambos, me supongo, el haber podido venir. Yo le he estado prometiendo por algún tiempo, que quizás pudiéramos tener una oportunidad de anunciar y tener una–una reunión aquí por ocho o diez días, tal vez. Y luego, viendo el itinerario tan lleno, tuve que venir sólo por una noche o dos, para tener un poco de compañerismo con el Hermano Jackson. Y ciertamente estoy contento de estar aquí.
3Parecía que el clima ya casi nos iba a detener por un rato, pero el Señor pareció que vino a nuestro rescate, y derritió un poco de nieve en las carreteras, y así que, logramos venir hoy. Y estamos confiando en Dios tener un buen momento de compañerismo aquí con Su iglesita.
4Cuando yo lo llamé, le dije: “Hermano Jackson”, o mejor dicho cuando él me llamó, él... Estábamos hablando acerca de eso, y él dijo: “Bueno...” Yo dije: “Lo tendremos en su iglesia”. El dijo: “Hermano Branham, nosotros tenemos una iglesita muy pequeña”.
5Yo dije: “Bueno, eso estará bien”. Dije: “No importa cuán pequeña sea, eso es... podemos te–... meternos allí–allí de todas maneras, para tener compañerismo”. Eso es lo que deseamos, y lo que a todo Cristiano le gusta. No hay nada que ocupará el lugar de un compañerismo real el uno con el otro. Hay algo al respecto que es tan real.
6Cuando terminemos con esta sombra pequeña por la que estamos pasando ahora, llamada la jornada terrenal, y lleguemos al otro lado, entonces habrá un compañerismo Eterno, cuando este tipo pequeño que tenemos aquí se una con la Eternidad, cuando el tiempo y la Eternidad juntas se unan.
7Ahora, estamos empezando... Realmente, esta es mi primera reunión después del primero del año, nuestra primera ocasión de reunirnos con alguien en un momento pequeño de compañerismo. No le llamamos una reunión, quiero decir, reunión, campaña. Y yo sabía que iba a tener que apresurarme para venir aquí, porque el–el itinerario estaba lleno. Y pasaría mucho tiempo antes que yo pudiera venir aquí. Y el Sr. Moore me llamó anoche, y ya estamos ahorita programados hasta muy allá en junio o por allí. Y probablemente para el tiempo que llegue a casa, estaremos hasta el próximo septiembre. Tenemos como cuatro noches para empezar el itinerario.
8De aquí vamos a Owensboro, Kentucky, de allí a New Orleans, Louisiana, luego regresamos a Minneapolis, Minnesota, luego a Shreveport, y luego de allí a Houston, luego a Phoenix, y de Phoenix a México, allá en un gran ruedo en México, y luego de allí vamos a Anchorage, Alaska. Y pienso que de allí tal vez, la gran carpa será levantada allí en algún lugar en el sur en donde están preparándolo ahora mismo.
9Estamos consiguiendo una carpa, una buena carpa grande, con cupo de doce mil personas o más. Y planeando quedarnos por cuatro o seis semanas en nuestras reuniones, prolongándolas un poquito más que lo que hemos estado haciendo, por el tiempo y por causa de que estamos teniendo nuestras reuniones americanas.
10Ha sido una gran cosa el viajar alrededor del mundo y tener compañerismo con los hijos de Dios en todas partes. Y Uds. saben, me vine a dar cuenta que aunque sean suecos, noruegos, alemanes, africanos, o lo que ellos sean, todos son iguales cuando vienen a Cristo. Eso los hace a todos iguales. No hay diferencia en la gente. Yo quizás no pueda hablar su idioma, pero hay algo acerca de ellos, Uds. saben, que uno puede decir que es un hermano. Y esa es la parte genuina de ello, después de todo.
11Y así que, este gran estado de Michigan... es un... creo que esta es mi segunda ocasión de haber estado aquí. Yo estuve en Benton Har–... no, perdónenme, yo estuve en donde hacen todas las hojuelas de maíz [cereal–Trad.] y cosas, y... [Alguien dice: “Battle Creek”–Ed.], Battle Creek, eso es, Battle Creek por unas cuantas noches. Y estábamos allá, y tuvimos una preciosa reunión con los hermanos allá. Y yo tuve que irme de allí en el clímax de la reunión debido a una visión que me envió a otra ciudad, y yo siempre he pensado que debería regresar y terminar eso, o que el Señor me permitirá algún día regresar a Battle Creek y terminar esa reunión.
12Estábamos teniendo las campañas de sanidad en ese tiempo, y tuvimos un momento maravilloso, pero yo estaba allá en un pequeño lago un día orando, y continuaba escuchando algo que estaba sucediendo. Yo pensé que todavía estaba en el lago. Y entonces El me llamó a otro lugar, y–y yo tuve que ir de inmediato. Y así que, El obra en maneras misteriosas para ejecutar Sus maravillas, ¿no es así? Verdaderamente El es maravilloso.
13Ahora, en esta noche estamos agradecidos por el Hermano Jackson, él es el patrocinador de esta reunión. Creo que, probablemente esta es... probablemente los miembros de su iglesia, y demás, y estamos agradecidos de estar aquí para reunirnos en este auditorio de la escuela. Estamos agradecidos con la escuela que nos permitió tener este lugar aquí del gimnasio para esta reunión. El Señor bendiga a la escuela, y bendiga al Hermano Jackson, y a todos Uds. miembros, y a todas Uds. personas que están aquí en esta noche.
14Y que cada noche, hoy, mañana en la noche, y el domingo por la tarde, resulte en un gran derramamiento espiritual de Sus bendiciones para Uds. Nosotros somos... no representamos ninguna iglesia denominacional; sólo venimos como los siervos del Señor Jesús, tratando de servirle a El, y hacer lo mejor que podamos para Su pueblo, y con Su pueblo, mientras estamos en la jornada.
15Y yo estaba pensando hoy mientras venía en camino, como el Hermano Collins allá atrás, un ministro Metodista, que está con nosotros, y también el Hermano Beeler, que está... (Creo yo que él tuvo una reunión aquí en alguna ocasión, el Hermano Beeler la tuvo, en la iglesia del Hermano Jackson). Y estábamos... Y el Hermano Woods, y la Hermana Woods (quienes en las grandes campañas son nuestros agentes de libros)... Y estábamos hablando, yo dije: “Bueno, Uds. saben, yo... Michigan es un–un estado hermoso, con muchos árboles verdes, y lagos, y todo lo demás. Y yo siendo un pescador, y cazador, yo– yo estoy como en mi casa aquí en Michigan para empezar”. Y yo verdaderamente aprecio la oportunidad.
16Ahora, para mí la lectura y la meditación de la Palabra de Dios, es la cosa principal en cualquier reunión. No llegué a tiempo esta noche; descansé un poquito. Yo... El hermano vino y me dijo que estuvieron algunas damas, las jovencitas de Uds. aquí tocando el acordeón y cantando, y quizás mañana en la noche pueda llegar a tiempo para escuchar algo de eso.
17Así que, me gusta cantar, ¿a Uds. no? Oh, hay algo respecto a cantar... Yo nunca pude cantar, y con frecuencia le he dicho a la gente, “Miren: cuando se termine la jornada terrenal, y todos lleguemos a la Gloria, y Uds. escuchen a alguien parado allá a lo lejos, detrás de los árboles de Vida, al otro lado, y en una pequeña cabaña, cantando: “Nada entre mi alma y el Salvador”, o “Sublime gracia”, sería mejor”. Uds. dirán: “Bueno, el Hermano Branham por fin lo logró, ése es él allá, teniendo un buen momento”. Yo creo que el Señor me dará una voz para cantar cuando yo llegue al otro lado. Yo seguramente... Es... Sublime gracia es lo que me salvó a mí. Yo... De esa manera todos nosotros fuimos salvos, ¿es correcto eso? Por la sublime gracia de nuestro Señor Jesús es que fuimos salvos. Y así que nunca pude cantar aquí, así que yo pienso que quizás cuando llegue al otro lado El me permitirá cantar ésa muy bien una vez.
18Y yo les dije a amigos por todo el mundo; yo dije: “Ahora, cuando Uds. me busquen, yo estaré escuchando al coro angelical”. Hay grandes voces, los Sankeys, y otros más quienes estarán cantando en ese momento al otro lado. Verdaderamente me gusta el buen cantar. Pero una de las cosas más grandes que yo alguna vez he tenido para disfrutar, es la meditación en la Palabra de Dios. Para mí, hay una cosa que es fundamental, y una cosa que es segura, y una cosa que es infalible: esa es la Palabra de Dios. Para mí, todo el Cristianismo debe estar basado sobre esa sola cosa sólida: la Palabra de Dios. Ese es el–ese es el fundamento. Por eso es que estamos aquí en esta noche, para tener compañerismo alrededor de esta Palabra y meditar en Dios.
19Ahora, en nuestra nación aquí, tenemos muchos momentos de... Y muchas sicologías, y demás, y por las cuales pasamos, y denominaciones, pero en el campo de batalla, en el calor de la batalla, hay dos cosas: “¿Es Ud. un Cristiano, o no lo es?” En las naciones en donde uno ve....
20Yo fui huésped no hace mucho tiempo, en donde tuve mi más grande reunión que jamás he tenido (medio millón de gente) en Bombay, India, quinientas mil personas en la reunión. Y allí, esa tarde, ellos me entretuvieron con diecisiete religiones diferentes, y cada una de ellas negaba el Cristianismo. Y pueden Uds. imaginarse cuán bien recibido yo fui allí.
21Pero esa noche nuestro precioso Señor Jesús vino a la escena; déjenme decirles, mostró quién era Dios, y quién no era. ¿Ven Uds.? Cuando el gran reto... No tenemos que estar avergonzados del Cristianismo; no tenemos que estar avergonzados o temerosos de ninguna Palabra de Dios; cada porcioncita es la verdad. Y Dios nos ha–nos ha dado soberanamente una promesa de Su Palabra Eterna. Y no tengan temor de confiarla, porque yo tengo cuarenta y seis años de edad, y nunca he visto una ocasión en la que yo alguna vez tuve temor de poner mi alma sobre algún aspecto de Su Palabra, porque es la verdad. Ahora, antes que abramos Su Libro, hablémosle al Autor de este Libro, mientras inclinamos nuestros rostros, por un momento, por favor.
22Nuestro bondadoso y amado Padre, venimos a Ti humildemente en esta noche en el Nombre del Señor Jesús, Tu Hijo amado. Te damos gracias de lo profundo de nuestro corazón por haberlo enviado a El a la tierra para–para morir en nuestro lugar, para quitar nuestros pecados, y darnos este compañerismo maravilloso uno con el otro, mientras la Sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, nos limpia de todo pecado. Y pedimos, amado Padre Celestial, que en esta noche Tú te encuentres con nosotros aquí y juntos nos bendigas, pues ese es nuestro esfuerzo, de reunirnos y tener este momento Contigo.
23Te pedimos que seas misericordioso, que salves al–al que no es salvo, y a aquellos que están descarriados y alejados de Dios, permite que ellos vengan a casa, a Ti, dulcemente, humildemente, confesando sus maldades, y que acepten al Señor Jesús, y digan: “Padre, ten misericordia de mí”, como el pródigo que regresó al padre. Y estamos seguros que El lo encontrará a medio camino, y lo besará en el cuello, le pondrá un anillo en su dedo, y un manto sobre él, y lo recibirá, y matará el becerro gordo, y habrá un gran jubileo en ese hogar destrozado, cuando ellos regresen a Dios. Concédelo, Señor.
24Sana a los enfermos y a los afligidos. Ayúdanos a todos a ser Tus siervos. Y ahora, concede estas cosas a nosotros, Padre, porque humildemente las pedimos en la manera apropiada de Dios. Jesús nos dijo mientras estaba aquí en la tierra: “Todo lo que pidiereis al Padre en Mi Nombre, Yo lo haré”. Ahora, eso es todo lo que necesitamos hacer, Señor, es creer eso. Sabemos que no tenemos mucha confianza en cosas terrenales, pero éstas son cosas Celestiales. Es una gran bendición dada a nosotros por el Señor Jesús que pidiéramos todo en Su Nombre y seríamos reconocidos en el Cielo, y lo que pidiéramos se nos daría a nosotros. Y hacemos esto en el Nombre de Jesús. Amén.
25Hay tantas cosas buenas y lugares en la Biblia para empezar a leer. Una persona en una reunión casi no sabe en dónde empezar. En esta noche abramos en el Evangelio de San, mejor dicho, 1 Juan, y leamos el–el primero... el quinto, el quinto y el sexto versículo, creo que tomaremos. Y, oh, que sea el sexto y el séptimo versículo, y entonces hablaremos–hablaremos un poquito sobre este tema. Sólo pensando en esta noche mientras estábamos hablando sobre compañerismo, leamos de compañerismo. Si decimos... (Bueno escuchen atentamente a la Palabra. Porque...) Si decimos que tenemos comunión [fellowship, Biblia en Inglés, que significa: compañerismo–Trad.] con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión [compañerismo, ver nota anterior–Trad.] unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
26¡Qué Escritura tan maravillosa tenemos aquí en esta noche bajo consideración! Y en este momento de compañerismo... Por eso son nuestras reuniones aquí en esta noche... Me reuní con el Hermano Jackson, yo no lo conocía muy bien, pero su iglesita ha sido fiel como cada mes, creo yo, de enviar a la iglesia una pequeña ofrenda misionera para ir a la gente de ultramar. Y eso es lo que anhela mi corazón, es llevar las–las reuniones, el Mensaje a la gente de ultramar. ¿Sabían Uds. que hay dos terceras partes de la gente en el mundo en esta noche, que ni una vez han escuchado el Nombre de Jesucristo? ¿Se habían Uds. dado cuenta de eso?
27Y hace unas semanas, en una ciudad, en New Albany, Indiana, con una población como de treinta y siete, treinta y ocho mil personas, que casi una tercera parte de esa populación nunca había estado en una iglesia en su vida. Piensen en eso. Una tercera parte de la población, no–no en ultramar, en Africa, aquí en los Estados Unidos. Oh, es una cosa terrible de pensar cómo nos hemos alejado, y hemos tomado cosas bajo consideración. Algunas veces uno le pregunta a una persona: “¿Es Ud. Cristiano?” Dice: “Bueno, yo soy americano; seguro que yo soy Cristiano”.
28Eso no significa que Ud. es Cristiano. Una señora dijo no hace mucho tiempo, dijo... El Sr. Bosworth dijo: “Hermana, ¿es Ud. Cristiana?” Ella dijo: “Yo prendo una vela cada noche”. Eso no significa que Ud. es Cristiano. No, no. “¿Es Ud. Cristiano?”
29“Yo pertenezco a tal y tal iglesia”. Eso no significa que Ud. es Cristiano. Ud. es Cristiano cuando Ud. es nacido de nuevo del Espíritu de Dios, entonces Ud. llega a ser un Cristiano.
30La gente ha anhelado esta cosa maravillosa de compañerismo. El mundo en esta noche está hambriento por compañerismo; las naciones están hambrientas por compañerismo; la gente está hambrienta por compañerismo, pero vamos tras ello en la manera incorrecta. Ahora, en esta noche, nosotros–nosotros pensamos: ¿qué hace a un hombre anhelar compañerismo? ¿Qué hace eso en su corazón que Ud. anhela tener compañerismo?
31Uds.... Mi madre usaba un proverbio antiguo. Ella decía: “Pájaros de un mismo plumaje se juntan”. Y hay mucha verdad en eso. “Pájaros de un mismo plumaje...” Uds. no ven a palomas y a cuervos juntarse, porque ellos no tienen compañerismo; sus–sus dietas son diferentes, la hechura de ellos es diferente. Un cuervo es uno que come carroña, una paloma no pudiera comer esa clase de comida. No tiene hiel; no es hecha de esa manera. Y de esa manera el mundo y los Cristianos no pueden tener compañerismo juntos. Hay algo diferente; Ud. nada más no puede hacerlo. Porque un hombre, una vez que él llega a ser un Cristiano, un Cristiano nacido de nuevo, entonces las cosas viejas mueren, y todas las cosas llegan a ser nuevas otra vez. El llega a ser una nueva criatura en Cristo Jesús; todas las cosas viejas pasaron.
32Este gran esfuerzo, el hombre anhelando compañerismo. Nosotros hemos tratado de juntar a la gente por todas las edades. Muchas veces los programas educacionales han tratado de unir a la gente por medio de la educación (y parado en este auditorio en esta noche de esta hermosa escuela, ciertamente yo no hablaría en contra de la educación), pero la educación no es la manera apropiada para compañerismo. Uds. no pueden educar a la gente que se ame el uno al otro. Uds. piensan que pueden, pero se necesita un orden Divino para hacer eso. No hay manera de hacerlo por medio de educación.
33Y muchas veces lo hemos intentado por medio de denominaciones, de iglesias denominándolo. Y cada denominación se establece. La primera que empezó fue la iglesia Católica romana como por el año 600 después de Cristo, y... o 300 mejor dicho, y empezó la iglesia Católica romana. Ellos empezaron su denominación, y para hacer a todos una denominación. Eso no funcionó. Vino la Reforma, Martín Lutero, entonces él trajo todos a Luteranos, intentó; eso no funcionó. Vino Wesley, él intentó de hacerlos a todos Metodistas; eso no funcionó. Vino Juan Smith para hacerlos a todos Bautistas; eso no funcionó. Vino Alejandro Campbell para hacerlos a todos Cambelitas, Cristianos; no funcionó. Vinieron los otros, los Presbiterianos, y los... y así hasta los Pentecostales, y los Nazarenos, y los Santos Peregrinos, pero eso no funciona.
34Cada nación hoy está tratando de adquirir una bomba atómica, de gobernar y tener poder para decir: “Todas las naciones se inclinarán ante mi...” ¡No puede hacerse! Pero Dios estableció un programa en el principio de cómo el hombre pudiera tener compañerismo el uno con el otro. Y tendremos que venir a los términos de Dios sobre eso; eso es todo.
35En el principio cuando el hombre solía caminar en la temprana edad con Dios en el huerto del Edén, cuando el primer hombre fue creado en las grandes catedrales, bajo las palmas, él y su esposa, cuando venía la frescura de la tarde, ellos salían y adoraban a Dios; tenían un compañerismo perfecto. Dios anhela compañerismo. El desea ardientemente, El quiere que la gente hable con El, que converse con El. Ud. pudiera hacer una... Ud. pudiera cantar demasiado, o Ud. pudiera predicar demasiado, algunas veces, pero hay una cosa que Ud. nunca pudiera hacer de más: eso es orar. La Biblia dice: “Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas”.
36Uds. nunca serán capaces de tener demasiado compañerismo con Dios. Y Dios anhela que Su criatura (a quien El creó a Su imagen) tenga compañerismo con El.
37¿No le hubiera gustado haber vivido en ese tiempo cuando Dios tenía el gran compañerismo con Adán y Eva en el huerto del Edén, al descender en la frescura de la tarde y conversar con ellos y tener compañerismo con ellos? ¿No sería eso maravilloso? A todos nosotros nos gustaría tener ese tiempo. Ahora, yo creo que por la Palabra de Dios puedo probarles a Uds. que podemos regresar otra vez a esos términos con Dios en esta noche, regresar directamente a esa clase de compañerismo.
38En esta reunión yo tenía pensado hacer esto (mucha gente está observando mi vida en las campañas de sanidad, cómo es que las cosas acontecen, y los dones proféticos y demás): sólo me gustaría decirles a Uds. cómo se hace eso. Eso se hace por medio del compañerismo con Jesucristo, eso es exact-... No hay otra manera, no hay otro plan, no hay truco en ello; simplemente compañerismo sencillo: tomando a Dios en Su Palabra, lo que El dijo que era la verdad, creyéndola; eso lo concluye. Entonces háblele a El, ámelo, y dele gracias a El por ello, y eso lo hace.
39Ahora, un día llegó el pecado, y separó al hombre del compañerismo con su Hacedor. El pecado es la razón en esta noche de que el hombre no tenga compañerismo con su Creador. El pecado lo ha separado a él de su Hacedor. Tan pronto como Adán pecó, y Eva pecó, la línea de compañerismo fue cortada, y ellos ya no podían tener compañerismo. Adán se escondió en los matorrales, él y Eva, dándose cuenta que ellos estaban desnudos, no queriendo ya más tener compañerismo, porque el pecado hizo la diferencia.
40Eso es lo que hace la diferencia en esta noche. Es la razón que la gente camina por las calles y las campanas de la iglesia suenan, y hay una docena de personas sentadas en los asientos de enfrente, o en la parte de atrás, mejor dicho. La razón que estamos deteriorándonos hoy, y con miembros de iglesia, y la razón hoy que aun todo el mundo está deteriorándose, es porque el pecado nos ha separado de Dios. Eso es correcto.
41Un hombre... Ellos tienen programas diferentes, y firman tarjetas, y promesas que ellos serán fieles a esta denominación, a esa iglesia, o venir a la escuela dominical tantas veces al año; eso nunca funcionará.
42Déjenme decirles el sonido está bastante fuerte. Si alguien... el ingeniero en eso, si pudiera bajarle, está un poquito... verdaderamente hay una–una buena acústica, de seguro, en este edificio.
43Así que nos damos cuenta que el hombre debe regresar a su Hacedor. Entonces cuando Adán se dio cuenta que el pecado lo había separado, él llegó a ser un forastero, un vagabundo, alejado de Dios, sin esperanza, vagando en el–en el huerto, sabiendo que él estaba separado de Dios; sabía que ya no tenía más compañerismo, lo hizo a él un vagabundo. Y el hombre hasta este día, cuando tiene el problema del pecado, él todavía llega a ser un vagabundo. El irá a una iglesia por un tiempo; él anhela tener compañerismo. El se unirá a los Metodistas, o a los Bautistas, o a los Pentecostales, o a alguna iglesia. El–él irá allí, y encontrará imperfección en la iglesia, entre la gente; él se irá de esa iglesia y se llevará su carta e irá a otra iglesia. El irá de iglesia a iglesia; él todavía es un vagabundo, alejado de Dios.
44Ahora, seguramente que hay alguna manera, sobre alguna base, que podamos regresar a Dios. Dios la introdujo en el principio por medio de la... no por medio de unirse a una iglesia, no por medio de membresía, no por medio de una relación nacional, sino por medio del derramamiento de la sangre, Dios trajo al hombre de regreso al compañerismo Consigo mismo. Dios puso el tapete de bienvenida al Hogar a cada pecador en el principio en el huerto del Edén, por medio de la sangre derramada de una bestia inocente. Un inocente muriendo por el culpable, lo cual era una sombra de la Venida del Señor Jesús en los días cuando realmente regresaríamos al verdadero, puro, compañerismo Divino otra vez con el Padre. ¡Qué plan tan maravilloso! Ese era el tapete de bienvenida que estaba en la puerta.
45Y cuando Adán y Eva se dieron cuenta que habían pecado y que no podían pararse en su propia religión, ellos se hicieron delantales de hojas de higuera, se nos dijo. De esa manera es el hombre hoy: cuando él peca, él se unirá a la iglesia, él hará algo, él mismo tratará de cubrirse, meterse en un grupo un poquito mejor, o tratar de pertenecer a una sociedad un poquito mejor. Todas esas cosas son hechas por el hombre, y no pueden permanecer de pie. Nunca funcionarán; más le valiera olvidarlo. Dios no lo reconocerá.
46Y así como Adán y Eva llegaron al fin del camino, cuando ellos tuvieron que confrontarse con Dios y darse cuenta que ellos estaban desnudos, así será con cada hombre, mujer, muchacho, o muchacha quienes confían en cualquier cosa que no es la Sangre derramada de Jesucristo. En la hora de su muerte, Ud. se dará cuenta que Ud. es un pecador, muriendo en la Presencia de Dios. Correcto. Bastante duro, pero yo no creo que nos queda mucho más tiempo aquí en la tierra para hacer lo que tenemos que hacer (¡cómo ha fallado la Iglesia Cristiana!), y es tiempo de quitarnos los guantes y predicar el Evangelio de la manera chapada a la antigua. Yo lo creo en la manera chapada a la antigua.
47Y yo me doy cuenta que hoy estamos viviendo, cuando grupos de vigilancia están puestos por todo los Estados Unidos, para vigilar a los aviones secretos que entran; estamos viviendo en el tiempo del fin. En cualquier momento, una sola nación fanática pudiera empezar una–una reacción en cadena de poder atómico, o de poder de hidrógeno, que destruiría a todo y aniquilaría la tierra en unas cuantas horas. Yo sé que si tres bombas de cobalto cayeran aquí en el océano Pacífico, que en menos de veinticuatro horas (el tiempo que el mundo giraría alrededor), no habría ni siquiera un insecto que quedara vivo en la tierra; no hay manera de detenerlo. Esas cosas pudieran acontecer hoy, como sabemos que en nuestro hermoso estado de Indiana, están persiguiendo a un asesino que estará disparando a la parte de atrás del cuello, y todas estas cosas diferentes, y gente fanática como ésa que está demente, porque ha estado separada del amor de Dios. Cualquier cosa pudiera suceder, y Uds. saben eso. Y estamos viviendo en un tiempo terrible.
48Y personalmente, no tomándolo de los periódicos o de lo que sea, lo cual está bien, pero yendo a ultramar y lidiando dentro de los rangos de gente, y viendo que cada nación está temblando y sacudiéndose, y no saben qué hacer. Todas estas cosas terrenales tienen que dar paso a las cosas Eternales.
49Hace unos cuantos años, muchos de Uds. hombres aquí en esta noche de mi edad, probablemente hombres saludables, grandes, fuertes, jugaban fútbol [fútbol americano–Trad.] y básquetbol en pisos como éste, y pensaban: ¡qué cosa, qué cuerpo tan bueno y fuerte Uds. tenían! Y en esta noche, sus hombros se están cayendo, su cabello se está volviendo canoso. Sólo unos cuantos años hace eso. ¿Qué es lo que sucede? Uds. son terrenales, y Uds. están regresando a la tierra.
50Hace unos cuantos años su abuelo se sentaba bajo ese majestuoso, enorme, árbol grande aquí afuera, con sus ramas pesadas y gruesas; y los vientos soplándolo, y lo arqueaba de un lado al otro, de esa manera; los vientos casi ni lo podían sacudir. Y hoy las ramas están quebrándose, y cayéndose, y una rama puntiaguda en la cima de él. ¿Por qué es? Lo terrenal tiene que dar paso a lo Eternal. Eso es correcto.
51Miren hoy alrededor. Regresemos a la historia, y encontremos a Grecia y a Roma, y a los grandes imperios que se levantaron en gran esplendor, y sus reinos de ese día, y cada uno de ellos... Yo he caminado sobre sus ruinas de la calle en donde tuvieron que escarbar treinta pies [9 m.–Trad.] para encontrar una reliquia de los grandes imperios de los cuales los hombres se enorgullecieron, y condujeron carros y cosas, con halos (por decirlo así) en sus cabezas, o coronas, y pensaron que ellos eran algo. Pero hoy casi están olvidados, y las ciudades están hundidas, los reinos se acabaron. Y también, nuestra amada América, algún día yacerá en los montones de escombros de la ruina. Y los hombres quienes salen aquí y dan sus vidas para tratar de reunir a la gente en un compañerismo como ese, cuando es casi en vano... Hoy el fundamento mismo de nuestra civilización está podrido. Uds. saben que eso es la verdad.
52Nuestra gran América ¡seguro!, la amamos con todo nuestro corazón, la nación más poderosa del mundo, pero sin embargo, ella está en arenas movedizas y desmoronadizas, y cada otra nación. Porque cada cosa que es mortal tendrá que dar paso a lo Inmortal. Cada nación tendrá que dar paso, o cada reino tendrá que hundirse, y cada cosa en el mundo tendrá que dar paso a lo Inmortal.
53Mostrando que viene un Inmortal... Cómo hombres se esfuerzan, y mueren, y se afanan, y sangran por las cosas mortales, porque hay algo... Uds. piensan: “Yo puedo ir, regresar a casa y encontrar a mi compañero y estrechar su mano” cuando ha habido una batalla y demás... Y regresar para empezar otra guerra. Y cuando menos se piensa, esa nación cae, y está acabada. Y las ruinas, ¿de qué habla eso? De que viene un tiempo, y yo creo que está pronto a la mano, cuando cada nación doblará su rodilla a la Venida del Señor Jesucristo en Su poder y gloria, y aquellos quienes duermen en el polvo de la tierra se levantarán y lo encontrarán a El en el aire. ¡Qué gran momento!
54El hombre debería tomar a consideración. El piensa que la gente... Nosotros caminamos por las calles aquí en Sturgis, y en todas las otras ciudades del mundo, como si fuéramos a vivir aquí para siempre, sin saber en qué momento Dios requerirá nuestra alma en–en cualquier momento. Oh, deberíamos tomar inventario y examinarnos rápidamente. Y cuando veamos el tiempo aproximándose....
55Una noche de esta semana, o el domingo por la tarde, yo quiero hablar sobre este tiempo de encrucijada y probar que estas grandes señales y maravillas que Uds. ven acontecer ahora, es solamente la indicación del fin de esta edad, y el establecimiento del Milenio. Correcto. La Palabra de Dios lo prueba y eso lo ratifica. Amén. No es que quiero gritarles; estas cosas son como, tienen un gran amplificador de la voz. Fíjense.
56Compañerismo, Dios queriendo tener compañerismo con el hombre, siempre lo quiso tener. El Antiguo Testamento, todo en sí estaba lleno de la sangre derramada.
57“Sin derramamiento de sangre no se hace remisión de pecado”. Y en donde no hay remisión de peca... pecado no hay compañerismo. Uds. tienen que apartarse del pecado antes que puedan alguna vez tener compañerismo con Dios, porque Dios no puede tener compañerismo con el pecado. Así que Uds. nacen un pecador, formados en iniquidad, vienen al mundo hablando mentiras, y, ¿cómo pueden Uds. alguna vez lograrlo? Más les valiera a Uds. renunciar ahorita mismo para empezar. Uds. mismos no pueden lograrlo, pero hay Uno quién murió para traerlos a Uds. a compañerismo, regresarlos no únicamente a compañerismo, sino a una relación con Dios; para hacerlos hijos e hijas de Dios. Murió por ese propósito, vino aquí, El mismo se probó Emanuel, Omnipotente. Y cuando un Omnipotente habla, lo milagroso acontece.
58Deje que cada hombre o mujer, cualquier promesa Divina de Dios, cuando el Omnipotente lo habla de la Biblia lo milagroso acontecerá en el corazón del hombre o de la mujer en donde esa simiente asienta su raíz. Producirá exactamente lo que la promesa es, porque es la Palabra del Omnipotente; tiene que.
59Observen el compañerismo, cómo Adán y Eva allí se apartaron de Dios, porque el pecado los había separado de ese compañerismo admirable y maravilloso. Tuvo que mirar por sí mismo; él llegó a ser un vagabundo, llevado de aquí para allá por todo viento de doctrina, se dejó llevar. Así es como él se halla hoy: fuera de compañerismo, fuera de armonía, alejado de Dios, mirando por sí mismo. El crea algo en su mente que él cree que Dios era, o algo allá muy atrás en algún día, o algo que solía ser. Pero cada hombre que viene bajo la Sangre derramada en la Presencia de Jesucristo, y llega a ser nacido de nuevo, reconoce que Dios es el mismo Dios hoy, que El fue alguna vez, creando. El mismo poder, las mismas señales, las mismas.... El es Jesucristo, el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
60Hay un lugar allí en el que Uds. pueden pararse, Uds. pueden... un lugar en el que Uds. pueden tener compañerismo, un lugar en el que Uds. pueden saber de lo que están hablando. No se obtiene por unirse a iglesias. No se obtiene por unirse, o por encender velas, o recitar oraciones, o por ser muy religioso. Se obtiene a través de la Sangre. Dios expuso la sangre del animal y dijo: “Este es el camino a casa”.
61Cómo en el Antiguo Testamento, Israel siempre venía en base de la sangre derramada del inocente. Allá por toda Palestina en cualquier lugar que los–los palestinos estaban reunidos, o–o adorando, ellos venían a un lugar, y ése era el templo. Y en el templo en donde se hacía el sacrificio, el cordero de sacrificio matado anualmente, cada hombre se encontraba en este templo bajo la base de la sangre derramada del cordero. El pudiera servir a Dios en diferentes lugares, pero él tenía compañerismo y adoraba a Dios bajo la sangre derramada. ¿Lo ven amigos? Solamente la sangre, nada más.
62Ellos no se unieron a la iglesia, no era mas que venir y reconocer cómo Dios los trajo allí, cuando El los llevó en la jornada, sacándolos de Egipto, y trajo el... introdujo el cordero de sacrificio otra vez, allá, después de cuatrocientos años en esclavitud. Cómo El hizo una preparación, creo yo, en Exodo, como en el capítulo 16, 19, por allí, de la becerra roja [red heifer, Biblia en inglés, que significa becerra roja. Está como vaca alazana, Biblia en español–Trad.]. La becerra roja tenía que ser matada. Primero, el rojo denotaba a Cristo. Rojo también es una señal de peligro, y rojo es una señal de redención. Dios trae redención a través de la sangre roja. Rahab, la ramera, fue redimida por el cordón escarlata que colgó de su casa. Rojo es una señal de peligro, y rojo es una señal de redención.
63Y permítanme darles a Uds. un poquito de algo científico. Uds. pueden tomar un vidrio genuinamente rojo, rojo puro, y mirar a través de él a un objeto rojo, y rojo a través de rojo se mira blanco. Explíquenlo. ¡Dios, mirando a través de la Sangre de Cristo a un pecador rojo, es blanco como la nieve! “Aunque sus pecados sean rojos como el carmesí, serán blancos como la nieve”.
64Dios sabía lo que El estaba haciendo y El miró a través de la Sangre del Inocente al culpable que es rojo como la sangre, y El lo ve blanco. No porque él es justo, sino porque él ha aceptado la justicia de Dios por medio de Cristo, y ha llegado a ser reconciliado de nuevo al compañerismo con Dios. No porque es algo que Ud. hace, algunas obras buenas, eso está bien. Ud. hace las buenas obras porque Ud. es un creyente, pero eso no lo produce, las buenas obras. El unirse a la iglesia está bien, pero eso no es lo que lo produce. Es cuando Ud. reconoce que es un pecador, perdido, y de la única manera que Dios lo puede ver a Ud. justo, es a través de la Sangre de Jesucristo. Entonces cuando El lo ve a Ud. a través de la Sangre de Jesús, El lo ve a Ud. tan inocente como lo fue Su propio Hijo, Cristo Jesús. Esa es la historia del Evangelio, amigo. Crea eso, acepte eso, y adore a través de eso, Ud. puede tener lo que Ud. pide. Dios así lo dijo. Sí, señor. “Si permanecéis en Mí, y Mis Palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queréis, y os será hecho”.
65Allí está el secreto de ello. Allí está el secreto de esa gran vida que está escondida en Dios, que no conoce temor, sea que esté tormentoso, o que esté nublado, o que la luna no esté brillando, o el sol no esté brillando, ellos todavía están viviendo en esa Gloria Shekinah. Amén. Ahí lo tienen: el compañerismo.
66Entonces la sangre de esa becerra... Primero ella debía ser sin mancha, sin defecto físico, hablando de Cristo. Luego debía ser matada en el atardecer, y delante del sumo sacerdote, Eleazar. Y eso es un tipo de Cristo: Matado en la tarde, y delante del sumo sacerdote, mientras él presenciaba toda la muerte. El rojo, como ya dije, habla de redención. Y entonces el sumo sacerdote debía tomar la sangre de ella en sus manos, e ir a la puerta del tabernáculo, y hacer siete franjas a lo largo de la puerta con la sangre de la becerra muerta, hablando de las siete encrucijadas, o de las Siete Edades de la Iglesia que han pasado
67Hablaremos sobre eso después en la semana, un poquito después, de los tiempos de encrucijadas, y mostraremos que estamos viviendo ahorita mismo en la séptima encrucijada...?... Estamos en el tiempo del fin. Cómo la Palabra de Dios lo prueba, y la historia la sigue hasta la misma sombra. Y el mismo avivamiento que está recorriendo el mundo hoy, es el principio del tiempo del fin.
68Cómo el sumo sacerdote aplicaba esto sobre la puerta, luego la becerra debía ser quemada, con sus pezuñas y todo. Y eso hacía lo que ellos llamaban el agua de separación. Entonces cada vez que un israelita había pecado, ellos tenían que ser rociados con esta agua de separación. Y debía ser guardada en un lugar limpio, lo cual habla del corazón del ministro. Y el adorador que venía al tabernáculo para compañerismo, si él había perdido su posición con Dios, y estaba apartado de Dios, y un forastero, de la única manera que él podía tener compañerismo otra vez, era primero regresar a los atrios exteriores y ser rociado con las aguas de separación, lo cual habla de la Palabra. Nosotros somos lavados por el agua de la Palabra, a través del lavacro de la... por el agua de... por la Palabra: nos separa.
69La primera cosa que hace el pecador es primero venir y oír la Palabra. “Fe viene por el oír, oír la Palabra de Dios”. El llega a ser convencido que él es un pecador, y que está sin Dios, no importa cuánto tiempo él ha ido a la iglesia. Eso no satisface el requisito. Todas estas cosas tienen un significado espiritual para ellos, más profundo que las cosas naturales.
70Oh, ¿quién no pudiera ir y dejar que alguien lo bautizara?, lo cual está bien. Pero el agua nunca lavará el pecado. ¿Quién no se pudiera parar, y que le rocíen un poquito de agua en uno? Cualquiera pudiera. Eso no lo produce. ¿Quién pudiera pararse y hacer una profesión fría, de ojo seco, decir: “Yo ahora creo que Jesucristo es el Hijo de Dios”? Todo diablo en el infierno cree la misma cosa. Eso es correcto. Pero para verdaderamente entrar en compañerismo con Dios significa aceptar la Sangre, y que ha sido aplicada a su corazón por el bautismo del Espíritu Santo, por un nacimiento nuevo. Entonces Uds. llegan a ser un compañero con Dios; no un compañero, sino un hijo, y de nuevo en relación con Dios otra vez. ¡Qué cosa!, eso haría a un Metodista gritar. Piensen en eso. Cómo es que el gran programa de Dios....
71Entonces este hombre venía, y las aguas de separación, lo cual era la muerte de Cristo, la Vida de Cristo, todo de Cristo, la Biblia, y él era rociado con esta agua de separación. Eso no lo terminaba allí. Escuchando la Palabra, él la aceptaba, venía y era rociado. Eso no lo hacía a él mucho mejor.
72Entonces la siguiente cosa, él iba hacia los atrios. Y cuando él entraba al atrio, antes que entrara, él tenía que reconocer que había sangre sobre la puerta, y que algún substituto inocente fue por delante de él para abrir un camino para él. Cada hombre que viene a Cristo... Es bueno venir a la iglesia. Es bueno ser bautizado, y demás, lo cual está bien. Pero cada hombre entrando en este compañerismo Divino de Dios tiene que reconocer que por delante de él fue Jesucristo con Su Propia Sangre, roció un camino, y puso las franjas sobre la puerta, a medida que El entraba. No como Aarón, con la sangre de un animal, sino con Su propia Sangre, El está en la Presencia de Dios en esta noche haciendo intercesión.
73Por eso es que la sanidad Divina es posible. Por eso es que los milagros y lo milagroso es posible. Por eso es que un avivamiento es pos-... posible; es cuando los hombres pueden reconocer quién fue por delante de ellos. Cuando Cristo fue por delante de ellos, murió, y se levantó otra vez por nuestra justificación, y está sentado allí en esta noche a la diestra de Dios haciendo intercesión sobre nuestra confesión, por cualquier cosa que El murió en la expiación, El la hará que valga.
74¡Oh, hermanos!, los demonios tiemblan; los pecadores vienen a Vida cuando ellos se dan cuenta que eso es la verdad. Sólo el estrechar la mano o un cambio de carta, nunca lo producirá, ni uniendóse a una iglesia. Todo eso es bueno. Yo no tengo nada en contra de eso, pero eso no es. Dios nunca le dijo a Adán: “Ven, déjame poner tu nombre en el libro”, o, “regresa y déjame estrechar tu mano”. El vino a través de la sangre. Y cada hombre que alguna vez entra en compañerismo con Dios vendrá a través de la misma cosa. Dios no tiene substituto, nada sino la Sangre. El no tiene atajos, no tiene atajos. Ud. viene a la manera de Dios por medio de reconciliación por la Sangre, y entonces llega a ser un hijo e hija de Dios. Entonces todas las cosas son posibles. Entonces los milagros son posibles; entonces un avivamiento es posible.
75Yo pienso de hoy cuando grandes hombres han recorrido esta nación completamente, Jack Schuller, Billy Graham, muchos otros se han ido vez, tras vez, tras vez por toda la nación, y regresan el mismo año, y encuentran el mismo grupo al que él le predicó tan engañado con el pecado como siempre estuvo. Porque el hombre no puede salvarlo, el hombre únicamente puede hacer un llamamiento al altar, pero es su fe individual, personal, y confianza en Dios para sumergirse debajo de la Sangre, y ser lleno con Su Espíritu, y llegar a ser un participante de lo Divino; no un participante de la iglesia, un participante de lo Divino. La Divina naturaleza cambiando su propia naturaleza vil a una naturaleza que ama a Dios, que cree que cada Palabra que El dijo es la verdad, y aceptándola como su propio don personal de Dios.
76Cuando un creyente viene así, Dios le da a él una chequera para cualquier bendición redentiva por la cual El murió, y el Nombre de Jesús está firmado en la parte de abajo de él. ¿Tiene Ud. miedo de llenarlo? Si Ud. tiene miedo de llenarlo, Ud. es un cobarde. Ud. nunca ha llegado a estar en contacto con Dios. Pero una vez que Ud. entre en contacto con Dios, y que el Espíritu Santo haga a Cristo real en su corazón, Ud. no tiene miedo de tomar a Dios en Su Palabra en cualquier momento o creer, porque Ud. ha estado en contacto con lo sobrenatural. Ud. ha regresado a compañerismo; Ud. ha regresado a reconciliación por medio de la Sangre, y cree a Dios, y sabe que Ud.–Ud. ha estado en Su Divina Presencia.
77Fíjense. Entonces esta sangre, la sangre era puesta sobre la puerta. Entonces cada hombre o mujer, muchacho o muchacha, antes que ellos pudieran entrar al compañerismo congregacional, tenían que venir primero y ser rociados con la... debido a sus impurezas por medio del rociamiento de las aguas de separación. Ellos se encaminaban allá y reconocían la sangre, que algún inocente murió antes que ellos, y fue por delante de ellos para abrir camino. Entonces ellos aceptaban esa sangre, y entraban bajo su protección. ¡Oh, hermanos, qué cuadro! Entrar bajo la protección de la Sangre derramada.
78Hermano, déjeme decirle, cuando Ud. está allí, Ud. no argüirá con todos de que deberían pertenecer a su iglesia. Serán hermanos de Ud. tan seguro como estoy parado en esta plataforma. Cada hombre que está en Cristo es un hermano para Ud. No tendríamos tanto prejuicio y pleito. No tendríamos argumentos en contra de sanidad Divina. No tendríamos argumentos en contra de avivamientos chapados a la antigua. No tendríamos esos argumentos. Pero todos los hombres fueran hermanos. Las iglesias, la denominación nunca lo producirán. La educación nunca lo producirá. Entusiasmos sobre cosas mundanas nunca lo producirán. Las naciones nunca lo producirán; bombas atómicas nunca lo producirán. Sólo la Sangre de Jesucristo lo producirá. Y es toda suficiente para traer las naciones a una unidad.
79No hace mucho tiempo cuando yo estuve en Finlandia, y ese muchachito, como Uds. han leído en los libros, muchos de Uds., fue levantado de los muertos esa tarde allá, y ellos me llevaron allá por Helsinki, en donde ellos permitieron veinticinco mil, luego los echaron fuera, y metieron veinticinco mil más. Yo pasé por seis manzanas de la ciudad, por allí con un ejército de soldados alrededor así de esa manera, para mantener a la gente a la derecha y a la izquierda. Allí parados estaban soldados comunistas rusos, grandes, fuertes con ese saludo ruso, parados allí, y las lágrimas corriéndoles por sus mejillas. Ellos dijeron: “Nosotros aceptaremos a un Dios como ése, quien puede levantar a los muertos”. Seguro.
80Ha sido mal representado a ellos. Y el mismo hecho fundamental de que Dios nos llamó para venir a El en base a Su Sangre derramada, y para predicar el Evangelio, y señales y maravillas seguirían; hemos fallado en hacerlo. Hemos dejado sin hacer la mera cosa que El nos dijo que hiciéramos, y hemos ido y construido iglesias, y organizaciones, y todo, las cuales han fallado, fallado miserablemente, y ellas continuarán fallando, y Dios nunca reconocerá una de ellas. No que tengo algo en contra de ellas, pero hermano, eso no es lo que lo produce.
81Ud. puede pertenecer a cualquier organización que Ud. quiera. Si Ud. es un hijo de Dios, ha nacido del Espíritu de Dios, aceptando la Sangre del Señor Jesús, y reconciliado con Dios a través de la Sangre derramada, entonces Ud. puede pertenecer a cualquier iglesia que Ud. quiera y ser un Cristiano. Correcto. Pero sólo perteneciendo a la iglesia sin eso, Ud. está perdido, y Ud. nunca lo reconocerá. Ud. nunca reconocerá... Ud. puede ser tan fiel bajo esa cosa, y es una cosa venenosa. Amén.
82Fíjense. La reconciliación, el creyente una vez que entra debajo de esa Sangre, después que él ha sido rociado... “Fe viene por el oír, oír la Palabra”. El lo comprende. Entonces él camina hacia esa Sangre, y él reconoce: “¡Oh Dios justo, yo soy un pecador! Yo no pertenezco ahí, pero he sido rociado. Mi corazón y conciencia están limpios por el rociamiento de la Palabra. Y yo creo ahora que Tú eres Jesucristo, el Hijo de Dios. Y yo reconozco que Su Sangre fue por delante de mí”. Entonces el Espíritu Santo desciende, y un poder milagroso transforma su vida, y lo levanta, y lo trae dentro del interior del velo, y allí Ud. tiene compañerismo con Dios, y tiene comunión con El como Adán lo tenía en el principio en el huerto del Edén.
83La muerte de Jesús únicamente... Si únicamente quitó parte del pecado, si alguna vez quitó... Alguna gente dice: “Bueno, Ud. debería vivir una vida mejor, voltear una nueva página, este es un año nuevo”. Oh, ¿cuántas promesas hicieron Uds. y ya las rompieron? Eso nunca funcionará. Es una muerte y un renacer, una regeneración, una nueva–nueva criatura en Cristo Jesús. Eso es lo que el mundo necesita hoy. Eso es lo que la iglesia necesita hoy: un avivamiento del Espíritu Santo, Apostólico, chapado a la antigua, sacudidor de Dios. Correcto. Yo no me refiero a un montón de fanatismo. Yo no creo en un montón de emoción manufacturada, sino que me refiero a una genuina y verdadera salvación nacida de la Sangre, que libera al hombre del pecado, y lo hace a él una nueva criatura en Cristo. ¡Amén! Uds. saben que eso es la verdad.
84Venga sobre esas bases. Venga a Dios de esa manera y vea lo que sucede. Reconozca al Señor Jesucristo como su Superior; reconozca que Ud. está muerto y que su vida está escondida en El por medio de Dios y sellada allí por el Espíritu Santo, luego vaya al Padre. Ud. llega a ser parte de Dios, la misma naturaleza de Dios está en Ud. Ud. es un hijo de Dios; Ud. es una hija de Dios. Ud.–Ud. no argüiría en contra de sanidad Divina; Ud. no argüiría en contra de algún milagro que Dios obraría.
85Dios hizo el mundo sin aun tener algo con que hacerlo. ¿Qué hizo El? No había mundo, no había firmamento, no había nada. Dios habló y dijo: “Sea”, y la misma tierra en la que Uds. están en esta noche, es la Palabra creativa de Dios que vino a existencia. ¡Amén! Hable eso dentro de su corazón, y la señora se levantará de la silla de ruedas y caminará. Permita que... Diciendo eso, tiremos nuestras muletas allí en el asiento en esta noche. Permita que el Omnipotente hable, y observe lo milagroso acontecer.
86¿Qué es un hombre allí quizás...? Está más allá de ellos. Esa gente quizá sean Cristianos sólidos y firmes en Cristo. Yo no sé. Permita que el hombre que es un forastero, permita que el hombre que ha estado en la iglesia por cuarenta años, y sin embargo no conoce a Jesucristo en el nuevo nacimiento, permita que reconozca eso y observe qué diferencia hace en su vida. Vean cómo una nueva criatura se levanta aquí en medio de Uds. cuando él mismo se reconoce muerto, y su vida está escondida en Dios por medio de Cristo, y sellado por el Espíritu Santo; observe lo que acontece. Seguro que tenemos que reconocer eso.
87Si un hombre hace eso, y por el reconocimiento de eso, entonces... Alguien me escribió no hace mucho tiempo, y todos Uds. saben que yo soy un Bautista. Muy bien. Y el hombre me escribió y dijo: “Hermano Branham, Ud. siendo un Bautista, enseña algo además de fe”, dijo, “¿cómo puede un hombre hacer algo más, sino creer?” Dijo: “Abraham creyó a Dios y le fue contado a él por justicia, y, ¿qué más pudiera hacer un hombre?”
88Yo dije: “Eso es correcto. El padre Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, pero, pero El le dio a él la circuncisión como una señal que El había reconocido su fe”. Correcto. Y si Dios nunca ha circuncidado su corazón de las cosas del mundo, y reconocido su fe, que Ud. lo confesó a El quizás hace cuarenta años, y cortó las cosas mundanas, y lo circuncidó a Ud. de todas las cosas terrenales, y las dudas y escrúpulos que Ud. tiene, algo ha sucedido. Su fe no fue reconocida ante Dios, porque El hubiera cortado el exceso. “Circuncisión” significa: “cortar el exceso de la carne”.
89Eso es lo que Dios hace cuando un hombre viene a El sobre la base de la Sangre derramada de Cristo, parado delante del Calvario, reconociéndose él mismo condenado, y parado allí con la Palabra en su corazón, diciendo: “Dios, yo lo creo”. Dios le manifiesta Su poder y amor a él, y corta las cosas del mundo, y Ud. ya no es una criatura mundana; Ud. es un hijo e hija de Dios destinado al Cielo, en la escalera a la Gloria. Amén. Yo no me estoy diciendo amén a mí mismo, pero “amén” significa: “así sea”, y yo sé que eso es la verdad.
90Obró en un pobre pecador irlandés como yo, y obrará en Ud. o en cualquiera que venga. Yo lo he visto obrar en cuarenta o cincuenta naciones diferentes del mundo, y yo sé que obrará en cada criatura que vendrá sobre la base de la Sangre derramada, seguramente, reconociéndose Ud. mismo muerto, reconociendo que Ud. es un forastero, no solamente... No “mi iglesia, o lo que yo he hecho, o lo que yo haré, o qué buen hombre yo he sido, lo que yo soy en mi comunidad”, sino “lo que soy, yo soy un pecador, y no sirvo, y yo reconozco al Hijo de Dios ser mi propiciación por mi pecado, y yo lo he aceptado”. Entonces Dios, por el Espíritu Santo, lo mete a Ud. en compañerismo con El, y luego Ud. habla con el Padre otra vez, como el padre Adán lo hizo en el principio.
91Entonces, por supuesto Ud. creerá en sanidad Divina. La sanidad Divina no es nada mas que un atributo por causa del pecado. Antes que tuviéramos algún pecado, no teníamos enfermedad. La enfermedad es el resultado del pecado. Y Ud. no puede tratar con el pecado sin tratar con la enfermedad.
92Un fino erudito me dijo no hace mucho tiempo, dijo: “Hermano Branham, ¿cree Ud. que la sanidad Divina estaba en la expiación?” Yo dije: “Yo no pudiera predicarlo si no estaba”. El dijo: “Entonces si la sanidad Divina estaba en la expiación, no habría más dolor”. Yo dije: “Mi hermano, ¿cree Ud. que hay tentación?” “Seguro. Hay tentación”.
93“Entonces si hay tentación, puede haber dolor”. Seguramente que puede, seguramente. Depende de Ud., ya que su fe personal en Dios es lo que lo hace.
94Ahora estos hombres andan por allí, nombrándose ellos mismos “sanadores divinos”, y diciendo que ellos tienen poder para hacer estas cosas; yo no lo creo. Seguramente yo no lo creo. No hay Escritura para eso en lo absoluto. Dicen: “Solamente había doce apóstoles que tenían eso”. ¡Pero nosotros somos ministros ordenados de Dios para predicar la justicia de Jesucristo y Su expiación! Porque “El fue herido por nuestras rebeliones, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. Es su fe personal en un Señor Jesús resucitado, quien está en esta noche tan vivo como siempre estuvo.
95“Un poquito y el mundo no me verá; mas vosotros me veréis, porque Yo estaré con vosotros (“Yo” es un pronombre personal), estaré con vosotros aun en vosotros hasta el fin del mundo”, Jesucristo, el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
96Unicamente exaltando la cruz y al Señor Jesucristo, y su fe personal en esa obra terminada allá en el Calvario hará a todo demonio temblar. Yo sé que es la verdad, amigo. Yo no estoy parado aquí como un impostor; yo no estoy parado aquí como un engañador; yo estoy parado aquí sabiendo de lo que estoy hablando. Y Uds. saben la verdad, cada uno de Uds. que han sido nacidos de nuevo del Espíritu de Dios. Es solamente a través de la Sangre derramada, “¡sólo de Jesús la Sangre!” El Ejército de Salvación de antaño solía cantar esa alabanza: Precioso es el raudal, Que limpia todo mal; No hay otro manantial, ¡Sólo de Jesús la Sangre!
97Ese es el Unico, ese es el Unico, no mi iglesia, no mis amigos, no mis vecinos. Todos están bien, pero yo conozco “¡sólo de Jesús la Sangre!” Yo estaba ciego una vez. Ellos me guiaban de mi brazo, y ahora yo puedo ver. Oh, la clínica Mayo me desahució, dijo: “Sólo unas cuantas horas y Ud. se morirá”. Y en esta noche yo estoy en mejor salud que jamás estuve en mi vida, después de haber pasado cinco años. “¡Sólo de Jesús la Sangre!” Amén.
98Yo recuerdo mi iglesia, cuando le dije al superintendente que el Angel del Señor me había aparecido, él dijo: “Tú con una educación de séptimo grado, ¿orarás por reyes?” Yo dije: “Eso es lo que El dijo”. Dijo: “Vete a casa; tuviste una pesadilla, Billy”.
99Pero no la tuve, yo me encontré con Cristo. ¡Aleluya! El cambió toda mi vida; El me cambió. Y yo llegué a ser... Y yo sí oré. Recibí una carta del rey de Sue-... Dinamarca el otro día. Dijo: “Hermano Branham, venga y ore por nuestro pueblo este verano”. ¡Oh, qué cosa! Grandes hombres.
100¿Saben qué?, grandes hombres parecen como hombres comunes cuando uno se encuentra con ellos. Ellos lo hacen pensar a uno que uno es el grande. Son esos fulanos que son comunes y que quieren ser grandes, son la clase que uno encuentra aquí todos llenos de escrúpulos (eso es correcto), pensando que ellos son algo cuando no son nada. Hermano, ¿qué somos cualquiera de nosotros con seis pies [1.80 m.–Trad.] de tierra encima allá? Y algún día nuestra alma se tiene que encontrar con Dios, y sin la Sangre derramada sobre ella será condenada y enviada al infierno, a un infierno de diablos, en una separación eterna de Dios. ¡Despierten y vengan al entendimiento de que esta pudiera ser su última oportunidad de recibir a Cristo! ¡Piénsenlo!
101Otras cosas acontecerán cuando Uds. pongan primero la cosa correcta. Uds. no pueden edificar hacia arriba en la parte de arriba de la escalera para empezar, tienen que empezar desde abajo y subir hacia ello. De esa manera los avivamientos tienen que empezar. De esa manera las campañas de sanidad tienen que empezar. De esa manera todas las cosas tienen que empezar: empezar de abajo, edificar hacia arriba. Porque todo lo demás es una emoción manufacturada, y es mental. Tenemos mucho de eso hoy. Aun los sicólogos vienen a que ore por ellos, mentalmente deshechos. Ahí lo tienen. ¿Qué es lo que pasa? “¡Sólo de Jesús la Sangre!”, resolverá la cosa. Amén.
102Fíjense. Pongan mucha atención ahora. Oh, Job, el libro más antiguo en la Biblia. El reconoció y aceptó la sangre derramada y se paró firme en eso, un fundamento firme, sólido. Aunque todas las cadenas del infierno se sacudieron alrededor de él y todo lo demás, pero él nunca temió, y él caminó directamente a la boca de la muerte, creyendo en la sangre derramada.
103Cuando los miembros de su iglesia vinieron a él y le dijeron que él había pecado secretamente y que él era un pecador secreto, Job sabía que él había ofrecido un sacrificio y había confesado sus pecados, y él se paró firme sobre el programa provisto de Dios de la sangre derramada. El sabía que él no había pecado. Y después que él se mantuvo tan firme, hasta que él perdió a sus hijos, él perdió todo lo que él tenía, sus camellos, sus ovejas, todos sus bienes, había perdido todo, y se dio cuenta que aún así él no era un pecador, que era justo ante los ojos de Dios.
104Cuando Eliú, el joven príncipe, descendió del este, y empezó a decirle que él no debería acusar a Dios de estas cosas, y empezó, no a decirle que él era un pecador secreto, sino que le dijo de uno Justo que venía... Job miraba las flores, él las veía morir, caían en la tierra. En la primavera ellas salían otra vez. El dijo: “El hombre muere y da su espíritu, él se desvanece; ¿en dónde está él? En la primavera él no se levanta otra vez”. El observaba la naturaleza. Así es como entendemos a los indios, entendemos a los–los paganos, al observar la naturaleza. Todas estas cosas que ellos predican son inestables. Entonces venimos a darnos cuenta que Job la observaba. Y Dios envió a Eliú allá y le dijo a él exactamente lo que sucedería. Fíjense. Miren lo que sucedió.
105El dijo: “Tú has observado esa flor”. En otras palabras, la flor no pecó; por lo tanto sale en la primavera. El árbol se cae; un árbol nuevo sale en su lugar. Pero “el hombre muere, da el espíritu; se desvanece; ¿en dónde está él?” “¡Oh que me escondieses en el seol hasta apaciguarse Tu ira!”
106Cuando Eliú empezó a explicarle a él acerca de eso, él dijo: “Yo sé que tú has pecado; el hombre ha pecado. Todo hombre ha pecado en pocas palabras, pero viene Uno, Uno justo, quien puede pararse en la brecha entre un hombre pecador y un Dios santo, poner Sus manos en ambos, y hacer un puente en el camino. En ese tiempo, habrá una diferencia”.
107Job siendo un profeta captó la visión. Cuando el lavacro del agua por el rociamiento de la sangre, o el rociamiento del agua de separación estaba sobre él, cuando él escuchó la Palabra viniendo de Eliú, su corazón la captó porque él era un profeta. El se paró. Los truenos tronaron; los relámpagos empezaron a relampaguear a través de los cielos; el profeta entró en el Espíritu. Esa es de la única manera que la Iglesia va a captar una visión de qué hacer: cuando ellos entren en el Espíritu de ello.
108Lo que necesitamos hoy otra vez, son los buenos tiempos del avivamiento chapado a la antigua. Uds. van a bailes y levantan los pies al aire y hacen toda clase de cosas que se miran impías, y les dan vueltas a las muchachas por arriba de la cabeza de Uds., y en las televisiones y cosas, lo cual debería ser censurado y echado de los programas de televisión... Correcto. Y Uds. haciendo toda clase de tonterías en el nombre de civilización. Se está yendo más allá, peor que paganos, lo que ellos harían. Uds. saben que eso es la verdad. Eso es correcto. Pero Uds. creen que es civilización. Es la marca de–de–de... no de civilización; es una marca de–de “deteriorización”, en lugar de civilización. Seguro que lo es. Las mentes de hombres han llegado a deteriorarse. Cosas están sucediendo.
109Pero cuando Job, estando en el Espíritu, él captó la visión de la Venida del Justo. Y él mismo se sacudió y se paró y dijo: “Yo sé que mi Redentor vive, y en los últimos días El se levantará sobre el polvo; aunque los gusanos de mi piel destruyan este cuerpo, aún así en mi carne yo veré a Dios: al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán y no otro. No hemos traído nada al mundo, y de cierto nada nos llevaremos”. ¡Cómo Dios humilló a ese hombre!
110Entonces él vio la Venida del Señor Jesús y la reconoció. ¿Por medió de qué? El se paró firme y sólido en la sangre derramada del sacrificio inocente, sabiendo que no había nada bueno en él, pero él sabía en quién él había creído. Como Pablo dijo: “Yo sé en quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día”.
111Allá está un gran canal delante de cada uno de nosotros. Es un gran canal oscuro esperando allá. Cada vez que nuestro corazón late nos acercamos un paso más cerca a eso constantemente. Después de un tiempo latirá por última vez, y tendremos que entrar allí. Es un lugar llamado muerte; está delante de cada mortal. Yo tengo que ir también. Yo no sé cuándo será mi último latido aquí. Pero cuando venga, yo quiero hacer esto, yo quiero entrar sabiendo esto: que yo lo conozco a El en el poder de Su resurrección, para que cuando El llame de entre los muertos, seré llamado a salir de allí. No hace mucho tiempo, un agente de seguros estaba en mi casa. Nada en contra de los seguros. Pero él dijo: “Billy, quiero venderte una póliza”. Yo dije: “Yo tengo seguro”. El sabía que yo no tenía ningún seguro terrenal. Yo dije: “Yo tengo seguro”. Mi esposa me miró como diciendo: “¿Qué–qué dijiste?” Yo dije: “Yo tengo seguro”. El dijo: “Billy, ¿qué clase de seguro tienes?” Yo dije: ¡Qué seguridad, mío es Jesús! ¡Y El me ha dado Su gloria a gozar! Soy heredero, junto con El, Lavado en Su Sangre nacido otra vez.
112El dijo: “Billy, eso está bien. Yo reconozco eso, y eso es bueno. Yo–yo no... Eso–eso está bien”, pero dijo, “Billy, eso no te meterá aquí en el cementerio”.
113Yo dije: “Pero me sacará, hermano”. Yo no estoy preocupado de llegar allá. Yo estoy preocupado de salir de allí, es la cosa principal. De alguna manera llegaré allí, y saldré debido a esta seguridad bendita. Jesús hizo la promesa. Yo la creo con todo mi corazón.
114Demos vuelta a nuestra cámara para los momentos de clausura, por un momento ahora. Vayamos al Edén otra vez. Yo puedo ver a Eva parada allí. Yo estuve parado no hace mucho tiempo allá... fui al Monte Marte allí en Atenas, y yo estaba observando una–una fotografía allí que algún artista griego había pintado de la creación; ¡era una burla del Cristianismo! Allí estaba Eva, la bestia más horrible que Uds. hallan visto. ¡Oh, qué cosa! Yo nunca he visto una persona verse así como–como Eva. Y allí estaba Adán con pelos saliéndole de su nariz, largos de esa manera, y se miraba como alguna clase de gigante prehistórico. ¡No hay tal cosa como esa! Cualquiera que haría eso tiene una mente deficiente, una mente pervertida. Ellos no conocen a Dios.
115Eva era la mujer más hermosa que alguna vez estuvo en la tierra. Ella era el pensamiento perfecto de Dios de una mujer. Y Adán era el hombre más perfecto que vivió. Cuando él fue manifestado y Cristo lo probó. Allí estaba él, yo puedo ver a Adán, con grandes hombros fuertes y varoniles, sus grandes músculos en sus piernas, su cabello con mechones colgándole en su cuello. Yo puedo ver a Eva, hermosa, su cabello rubio colgándole en su espalda, y sus ojos tan azules como el cielo, y brillando como las estrellas. Ella no tenía que usar nada de Max Factor para hacerla bonita. No, señor. No, señor. El pecado fue lo que hizo eso. Pero mire, hermano, ella fue hecha a la imagen de Dios; ella fue hecha a la imagen del hombre, después que Dios la había creado, hermosa, para nunca morir, para nunca envejecerse, para nunca arrugarse, para que nunca el brillo se fuera de sus ojos. Ella debería ser hermosa eternalmente.
116Ni tampoco los hombros de Adán estarían caídos, o el cabello se tornaría canoso, o algún deterioro en él. Caminando perfecto en amistad y compañerismo con el Padre. ¡Qué cuadro tan hermoso!
117Entonces cuando el pecado entró, y Dios vio que ellos habían pecado, El... Antes que El pudiera aun pronunciar juicio, El tuvo que matar a un cordero inocente, o bestia, y poner las pieles allá para cubrirlos, para hacer una muerte substitutoria, proveyó para que el adorador viniera a El. Y Adán y Eva parados en Su Presencia....
118Yo puedo ver a Eva con esos ojos hermosos, ahora después que el pecado había entrado, las lágrimas los llenaron, y corrieron por sus mejillas. Yo puedo ver a Adán con esa viveza de ojos fuertes, mientras contemplaba la tarde, y los vientos suaves soplando, en donde había hecho a la bestia obedecerlo, y a los vientos y a las olas obedecerlo, todo lo demás tenía que obedecerlo. El tenía completo dominio sobre todo aquí en la tierra. El se dio cuenta que había perdido su compañerismo con Dios. Lágrimas, mostrando que él ahora era mortal, gotearon de sus ojos, y corrieron hasta su seno, y gotearon sobre la cabeza de Eva. Yo puedo verla a ella mirar hacia arriba y decir: “Adán, yo soy la causa de eso, cariño”.
119Ahora, Adán no fue engañado. No, señor. Adán no fue engañado. Adán supo exactamente lo que él estaba haciendo, pero Eva fue engañada. Y Adán no salió porque él había transgredido; él no había transgredido. El fue enga-... él no fue engañado. El no salió por causa de haber sido engañado; él salió porque él amaba tanto a su esposa que se salió con ella: Un tipo muy hermoso de Jesucristo, no conociendo pecado, pero fue al infierno y tomó nuestro lugar para redimir a Su esposa, la Iglesia.
120No vayan a errar en eso, ahora, a enredarse. ¿Ven? Adán no fue engañado: Timoteo 3. El no fue engañado, sino Eva, siendo engañada cayó en la transgresión. Eso es correcto. Adán salió con ella para estar con ella. Y Cristo descendió del Cielo, el Dios Inmortal, y fue hecho carne y moró entre nosotros aquí, para ser uno de nosotros, para morir como un pecador en el Calvario, para redimirnos de nuevo al compañerismo con Dios otra vez; es una historia hermosa. El no tenía que hacerlo, pero El lo hizo debido a Su amor por la Iglesia y la humanidad perdida.
121Yo puedo verlos mientras se desvían de Dios. Yo puedo ver a Adán mientras empieza a caminar, y Eva, él con su brazo sobre Eva, mientras empezaron a salir fuera del huerto del Edén, y el gran Jehová Dios parado allí. Yo puedo ver todas las grandes Eternidades sin fin....
122No hace mucho tiempo yo tuve el privilegio de mirar por medio de un telescopio allá en el Monte Palomar, yo podía... Monte Wilson, yo podía ver a ciento veinte millones de años luz en el espació. Y más allá de eso todavía hay espació. Y me preguntaba: “¿Cuán sin fin es la Eternidad?” Y todavía Dios, quien cubrió todo espacio y Eternidad... Yo puedo verlo a El embotellado en cuatro letras pequeñas, a-m-o-r. El simplemente no podía soportar ver a Sus hijos ser rechazados para ser unos vagabundos, para ser unos que andarían de lugar en lugar, y que nadie los cuidaría. Y ahora miren, yo lo veo a El que por gracia soberana... [Porción no grabada en la cinta–Ed.].
123Cuando Dios hace un pacto con el hombre, el hombre lo romperá cada vez. El siempre lo hizo, pero Dios allí, El mismo hizo un pacto. Nunca dijo: “Si tú lo haces”, o algo o lo otro: “Yo pondré enemistad”, prometiendo un Salvador, entre la simiente de ella y la simiente de Satanás.
124Y ahora, veamos. Han pasado cuatro mil años, y todo el tiempo, una sombra de la sangre por medio de la ofrenda de ovejas y cabríos y demás, lo cual no podía quitar el pecado, sino sólo cubrirlo... Ahora, estamos cuatro mil años después. Demos vuelta a nuestra cámara para este lado, a cuatro mil años después. Levantemos las persianas en esta mañana; estamos en Palestina; estamos en Jerusalén.
125Yo oigo el alboroto más horroroso afuera. ¿Qué es? Oh, es el populacho, algunos por este lado, y algunos por ese lado. ¿Qué es? Allí viene el gran sumo sacerdote, con su turbante en su cabeza. Aquí viene el otro sacerdote: “¡Fuera con tal Hombre, fuera con tal Hombre!”
126Yo oigo a una mujer llamada Magdalena correr al frente y decir: “¿Qué ha hecho El? Nada mas que sanar a sus enfermos y hacer el bien. ¿De qué lo acusan a El? ¿Cómo pueden condenarlo a El? ¡El no ha hecho nada!” Alguien la abofetea, y dice: “¿Creerían Uds. a esa mujer en lugar de su sacerdote?” La arrojaron fuera del camino.
127Yo oigo algo arrastrándose, y miro. Allí viene una vieja y áspera cruz, arrastrándose por ese empedrado. Yo veo la–la carne abrírsele en Sus hombros a medida que El la cargaba, con una corona de espinas sobre Su frente, aquí, y la Sangre, y los escupitajos de mofa colgándole en Su rostro, y Su... verlos burlándose, lo desnudarían, lo iban a desnudar en unos cuantos minutos, así que ellos le habían puesto Su manto, tejido sin costura, que ellas le habían tejido para El: Marta y María. Y aquí viene El arrastrando la cruz, tambaleándose y sangrando, haciendo una huella ensangrentada, a través del único lugar en el que Dios reconocería a un pecador fatigado que venga, viniendo a través de las huellas ensangrentadas del Señor Jesús, a través de la Sangre derramada.
128Aquí va El por la calle, cargando la cruz. El va subiendo el monte, más allá El se cae. Simón el cirineo, un hombre de color, vino y le ayudó a cargarla. Obsérvenlo. Yo miro Su espalda. Miro en ese manto blanco alrededor de Sus hombros. Veo que hay pequeñas manchas rojas por todo Su manto. Me pregunto: ¿Qué es eso? A medida que El sube el monte, esas manchas empiezan a hacerse más grandes y más grandes y más grandes y más grandes. De–... Después de un rato, las veo que todas se unen en una gran mancha de Sangre, y yo oigo algo así [el Hermano Branham hace un sonido de chapoteo–Ed]. ¿Qué es? Es el segundo Adán, aquél sin pecado, vino a tomar el pecado, vino a redimirnos de lo que el primer Adán hizo, vino a redimirnos de nuevo al compañerismo, derramando Su propia Sangre. Y a medida que El va subiendo el monte, la muerte golpeándolo, aguijoneando alrededor de Su rostro.
129¿Alguna vez han visto a una abeja? Una abeja aguijonéandolo a El–a El de esa manera, pero... Los insectos de la tierra tienen aguijones, pero se nos enseña que si una abeja alguna vez lo llega a aguijonear a uno muy profundamente, allí todo terminó para esa abeja. Cuando se aleja volando deja su aguijón allí: ya no puede aguijonear más. Y la abeja de la muerte quien había tenido agarrado al hombre en cautividad por cuatro mil años bajo temor, estaba zumbando alrededor de El. Estaba casi lista para aguijonearlo. Y después de un rato esa–esa abeja ancló su aguijón allí adentro, pero El le quitó su aguijón cuando ella se fue.
130Y hoy un creyente puede caminar directamente en la faz de la muerte, diciendo: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? Y, ¿dónde está, oh sepulcro, tu victoria? Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”.
131La muerte ya no tiene aguijón para el creyente. No, señor. El entra directamente en la Presencia de Dios. Cuando ellos estaban construyendo ese pedazo grueso de madera allá... Hace como un año yo estuve allí en esa habitación pequeña en donde ellos le cortaron la cabeza a San Pablo, la arrojaron allí en el desagüe, en la alcantarilla. Ese gran poder de Dios, estando allí, escribiendo esas epístolas. No podía evitar que mi corazón temblara. Y allí en donde dijeron que Pedro fue enterrado, ¡oh, qué cosa, tal tontería! Y allí en ese lugar en donde San Pablo fue decapitado, en donde yo estaba, y ellos le dijeron: “Muy bien, Pablo, tú estás al fín del camino”. El dijo: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?” Dijeron: “Hay un sepulcro esperándote”.
132“Pero, ¿dónde está, oh sepulcro, tu victoria? Mas gracias sean dadas a Dios que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. He peleado la buena batalla; he acabado la carrera; he guardado la fe: Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, que el Señor, el Juez justo me dará en aquel día, y no solamente a mí, sino también a todos los que aman Su Venida”.
133¿Por qué lo sabía?, ¿por qué lo sabía? El siguió esas huellas ensangrentadas siendo él mismo un asesino; como un perseguidor de la Iglesia, él subió, como un hombre religioso, y renunció a todo lo que él había hecho. Toda su justicia él la arrojó a cada lado de esa manera, y cayó en la cruz, y reconoció la Sangre de Jesucristo, la única manera apropiada para que los pecadores lleguen a Dios, y allí fue reconciliado con Dios por medio de fe. Y Dios le dio el Espíritu Santo cuando él fue bautizado allá, en el río de Damasco. Se fue a Egipto por tres años, y luego regresó predicando la fe que él una vez encarceló. ¿Por qué eso? El había venido por la manera provista de Dios.
134Y en esta noche, mi amigo, hay una manera provista para Ud. Hay una manera provista para esta gente enferma sentada aquí, que ha venido. Quizás los miembros de la iglesia de mi hermano que están... Quizás él ha orado por ellos. Yo no sé. Yo no puedo decirles. Pero ellos... Hay una manera provista para Uds. y sus enfermedades también. Hay una manera provista para Uds. que están aquí enfermos y afligidos. Hay una manera provista para Uds. pecadores, para Uds. descarriados, para Uds. tibios. Hay una manera provista, y esa es la Sangre de Jesucristo, que nos trae dentro del completo compañerismo con Dios. Y Uds. hablan de un avivamiento chapado a la antigua brotando aquí por toda esta ciudad, Uds. tendrían un verdadero avivamiento, si Uds. sólo pudieran reconocer eso para todo lo que Uds. tengan necesidad en esta noche. Todo está terminado en el Calvario.
135La salvación está terminada, la reconciliación fue terminada, la sanidad Divina fue terminada. Todo lo que Uds. necesiten en la jornada terrenal fue terminado en el Calvario. Tienen Uds. la fe en esta noche para subir allá a la faz del Calvario y decir: “Padre, yo ahora pido en el Nombre de Jesús por mi alma”, o por lo que sea, y reconocer que Dios ha prometido que El daría cualquier cosa que El prometió. “Todo lo que pidiereis al Padre en Mi Nombre, Yo lo haré. Y la Sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, nos limpia de toda injusticia. Tenemos compañerismo, el uno con el otro”. Oremos:
136Nuestro Padre Celestial, viniendo a la clausura de estos cuantos comentarios en esta noche, en esta plataforma aquí en este auditorio de la escuela. ¡Oh Dios!, pienso de San Pablo predicando ese mismo tipo de Evangelio, la Sangre de Jesucristo, al grado que un muchacho se cayó y se mató, y él puso su cuerpo encima de él, y volvió a vida.
137¡Oh Dios!, Tú eres el Dios de los profetas. Tú no estás sordo, ni tampoco estás ciego, ni tampoco estás sin entendimiento. Tú conoces cada corazón. Tú conoces cada movimiento. Tú dijiste que aun Tú sabías cuando los gorriones se caían en la calle; ninguno de ellos pudieran caer sin que el Padre se diera cuenta.
138Y Dios, aquí en esta noche quizás haya hombres jóvenes o mujeres, quizás haya ancianos y ancianas, yo no los conozco, Señor. Pero sin venir por medio de la Sangre derramada provista de Dios allá en el Calvario... vengan y reconozcan eso, y nazcan de nuevo por el Espíritu de Dios, están perdidos, Señor. El mañana quizás nunca venga. El sol quizás nunca se levante otra vez. Esta quizás sea la última noche. Este quizás sea el último momento. Si es, Padre, Tú sabes, Tú quien conoces los corazones de los hombres, yo pido que Tú permitas que esa persona en esta noche, reconozca que él está en la Presencia de la cruz del Calvario y el Sacrificio está colgado allí por él: Jesucristo, el Hijo de Dios. Concédelo, Padre.
139Y mientras tenemos inclinados nuestros rostros, nuestros ojos cerrados, me pregunto en esta noche, mientras estamos en el edificio, si hubiera una persona aquí en esta noche que es un forastero de Dios, que dijera, no a mí como ministro, sino a Jesús como su Creador, si levantaría Ud. su mano, diría: “Dios, ten misericordia de mí. Recuérdeme en oración, Hermano Branham, en este servicio, que Dios me dé la experiencia de la que Ud. estaba hablando en esta noche”. ¿Levantaría Ud. su mano? ¿Hay una persona en cualquier parte del edificio, que levantaría su mano?
140Si Ud. es Metodista, Presbiteriano, Pentecostal, no importa lo que Ud. sea, si a Ud. le falta la Sangre, eso depende de Ud., amigo. ¿Levantaría su mano, diría: “Ore por mí, Hermano Branham? Yo ahora aquí, levanto mi mano al Dios Todopoderoso, que yo verdaderamente quiero nacer de nuevo, y entrar en compañerismo con Dios. Yo siempre me he preguntado: ¿Por qué mis oraciones no eran contestadas?, ¿por qué no podía llegar a algo? Yo he vivido una vida a medias, al revés, y entrando y saliendo, y dando vueltas. Parece que yo no puedo llegar a algo, Hermano Branham. Y yo... Yo oro, pero parece que Dios no contesta mi oración”. ¿Qué es lo que pasa? Ud. está fuera de compañerismo.
141Jesús dijo: “Todo lo que pidiereis al Padre en Mi Nombre, Yo lo haré”. Dijo: “Si vosotros habitáis en Mí, y Mi Palabra en vosotros, pedid lo que quisiereis. El que escucha Mis Palabras, y cree en El que me envió tiene Vida Eterna, y nunca vendrá a condenación, nunca más condenado, sino que ha pasado de muerte a Vida.
142¿Reconoce Ud. en esta noche que le gustaría estar en ese lugar, y quisiera ser recordado en oración mientras terminamos; levantaría Ud. su mano rápidamente ahora? Dios le bendiga a Ud., señor. Alguien más, Dios le bendiga, pequeñito. Dios le bendiga. Muy bien. Alguien más. Reconocerá... Dios le bendiga, señor. Muy bien. Continúen con sus rostros inclinados y levanten sus manos. Dios le bendiga. Muy bien.
143Muy bien. Alguien en los balcones, ¿levantaría su mano diciendo: “Hermano Branham, honestamente, yo–yo no vivo la vida correcta, Dios sabe eso, y yo–yo– yo trato; yo quiero”? Ud. es honesto de corazón, hermano. Ud. es honesta de corazón, hermana. Y mire, no mueran en esa condición, oh, amados. Si Uds. mueren en esa condición, Uds.–Uds. están perdidos. Hoy es el día de salvación; este es el tiempo.
144Y Ud. dice: “Yo me he unido a iglesias. Yo he hecho todo, Hermano Branham, pero todavía, simplemente yo no puedo obtener ese compañerismo que yo quiero. Simplemente no me parece que puedo saber que cuando yo me arrodillo Jesús está parado allí, y que yo lo amo, y–y que El me habla, y luego que yo le pido algo y lo veo a El ir y hacerlo por mí. Yo quisiera que pudiera vivir esa clase de vida, y quisiera que pudiera vivir así de cerca a El. Yo quiero, Hermano Branham, y yo levanto mi mano a Dios, y El me ve. Y que El me traiga dentro de ese compañerismo”.
145Algunas cuatro o cinco manos se han levantado, alguien más levantaría su mano, si quisiera, diga: “Yo también, Hermano Branham, quiero ser recordado en esta oración de clausura, que Ud.... Dios me traiga dentro de este compañerismo”.
146Hay un descarriado aquí que diría: “¡Oh Dios, ten misericordia de mí! Yo quiero regresar a la iglesia. Yo quiero regresar a Dios y vivir la vida que una vez viví. Yo estoy alejado de Dios ahora”.
147Hablé con una anciana el otro día, pobre ancianita, ella me dijo que ella era una miembra de una fina iglesia, y cómo... La mujer no sabía quién era yo, parado allí, empezó a maldecir y a causar un alboroto. Yo dije: “Debería Ud. de avergonzarse”. Y ella me miró, y yo traía puesto un overol viejo. Y cuando le dije a ella que yo era un ministro, ella me miró y se rió de mí. Y yo dije: “Bueno, Ud. debiera conocerme”. Yo dije: “Yo soy el Hermano Branham”.
148Y ella empezó a llorar; ella con sus manos cogió mi mano, dijo: “Hermano Branham, estoy avergonzada de mí misma. Yo una vez era una Cristiana, pero me he alejado”. Dijo: “¡Oh, ore por mí para que Dios me haga otra vez una Cristiana!” Yo dije: “Seguramente, hermana, ahorita mismo podemos hacer eso”.
149Ahora, ¿pudiera Ud. hacer tanto así y decir: “Ahora, Dios...?” Aquí mismo en la iglesia en donde la dedicamos para servicio de iglesia, ¿levantaría su mano, diría: “Dios ten misericordia de mí, porque me he alejado de Dios”?
150¿Cuántos hay aquí que no han nacido de nuevo, Uds. van a la iglesia, pero saben que no han nacido de nuevo? ¿Levantarían Uds. su mano y dirían: “Recuérdeme, Hermano Branham, ante Dios, porque yo no he nacido de nuevo. Yo no tengo el Espíritu Santo. Yo voy a la iglesia, pero cuando se refiere a ese compañerismo íntimo con Dios, yo no lo tengo. Yo necesito nacer de nuevo, no obstante que voy a la iglesia. Pero yo quiero que Ud. ore por mí”?
151¿Levantarían Uds. su mano? ¿Alguien en el auditorio? Ahora, recuerden, amigos, este... Yo no los conozco, Dios sí los conoce. ¿Ven? Hay un grupo pequeño aquí: doscientas personas o más sentadas aquí en esta noche. No será mucho tiempo... hay hombres aquí, y mujeres, de edad avanzada; su cabello está canoso. La naturaleza prueba que Uds. no van a estar aquí por mucho tiempo. Uds. saben eso, con toda sinceridad. Eso es correcto.
152Y miren, hay algunos jóvenes aquí que partirán antes que Uds. Miren a los pequeños bebés... ellos acaban de traerme uno con leucemia, y otro, ¡oh, qué cosa!, polio, y todo lo demás. ¿Ven? Uds. no saben cuándo van a partir. La muerte no hace acepción de personas. Así que si Uds. no están correctamente bien con Dios antes que entremos en estas otras dos noches de servicios, levantemos nuestras manos y digamos: “Dios, recuérdame; yo tengo necesidad de Ti”. Muy bien. Ahora, mantengan sus rostros inclinados. Como cinco manos fueron levantadas.
153Ahora, nuestro bondadoso Padre Celestial, dándonos cuenta que solamente somos hombres mortales, que no hay mucho que nosotros podamos hacer al respecto, somos mortales, sólo somos hombres. Pero Tú eres Dios; Tú puedes hacer lo más grande; Tú puedes hacer los–los grandes poderes, Señor. Tú los tienes todos bajo Tu control. Y ahora, estas personas que han venido a través de la nieve para estar sentados aquí en esta noche, para escuchar la historia, la historia sencilla de la cruz, y de la provisión de Dios de cómo regresarlos y hacerlos hijos e hijas de Dios... Ellos han venido con sinceridad en sus corazones, y ellos están reunidos aquí en el edificio en esta noche.
154Te pido, Padre, ellos tuvieron el valor de levantar sus manos. Y yo no sé, Señor, pero yo creo que había muchos más que deberían haberlo hecho. Y Padre, te pido que por medio de las misericordias de Cristo que Tú no permitirás que ni uno de ellos se pierda de los que han estado sentados aquí en esta noche. Que ellos en esta... a partir de este mismo momento en adelante en sus corazones, hagan una decisión en estos momentos, y en donde la Sangre apropiada de Jesús ha sido hecha suficiente para encargarse de todos sus pecados... Te pido que Tú lo concedas, Señor, esta misma noche.
155Y que ellos lleguen a estar en un compañerismo íntimo Contigo, de tal manera que Tú los reconozcas como Tus hijos e hijas, y les des el beso del sello del Espíritu Santo sobre sus corazones, hasta que el amor Divino sacuda sus corazones fuera de esta conglomeración mundana de diversiones, y de confusión, y de cosas poseídas por el diablo que tenemos en esta tierra, a las cosas Celestiales las cuales vienen pronto, al terminar el día del hombre, en la Venida del día del Señor. Concédelo, Padre. Lo pedimos por medio del Nombre de Jesús.
156Y con sus rostros inclinados, yo me pregunto si alguno quisiera ser recordado en oración en esta noche por una enfermedad, ¿levantaría Ud. su mano, diría: “Recuérdeme, en... estoy enfermo”? Uno, dos, tres, cuatro manos. Muy bien. Inclinemos nuestros rostros.
157Padre Celestial, pedimos que en el Nombre del Señor Jesús, estas personas aquí que están enfermas y necesitadas, oh Dios, concede que antes que estos tres pequeños servicios terminen, que no haya una persona débil en nuestros medios. Que ellos estén clamando las alabanzas de Dios, y caminando por las calles, y que vean que sus doctores los den de alta, diciendo: “Ya no hay necesidad de venir, algo ha sucedido”. Concédelo, Señor. Tu programa todo suficiente, Señor, Tu Sangre es toda suficiente en esta noche para sanar a cada uno de ellos, y yo pido que Tú lo concedas. Permite que Tus misericordias descansen sobre cada uno de ellos, te lo pido por medio del Nombre de Jesucristo. Amén. Ahora, mientras levantamos nuestros rostros, y la pianista, si Ud. viene al piano... Venga aquí, hermano, por favor.
158¿Cuántos aman al Señor Jesús?, veámoslos levantar su mano. ¿Han cantado alguna vez esta alabanza antigua: “Yo le amo”? ¿La han escuchado cantar alguna vez? Muy bien, denos la... ¿Sabe esa, hermana? Denos un tonito de ella. Ahora, yo no soy un cantante, pero–pero tratemos de cantarla: “Yo le amo”. Yo le amo, yo le amo, Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la Cruz. Yo le amo.... Ahora, estreche la mano al que está cerca de Ud., diga: “Dios le bendiga”. Alguien sentado enseguida de Ud. ... le amo Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la Cruz. Ahora, con sus manos levantadas. Yo le amo.... Ahora, inclinen sus rostros, cierren sus ojos, y estén en oración. [El Hermano Branham le habla a alguien–Ed.].