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~ JOB EL SIERVO DE DIOS ~
1Buenas tardes, amigos. Estoy tan contento de estar aquí otra vez en esta noche, para ministrar en el Nombre de nuestro bendito Señor Jesucristo.
2Estaba entrando hace algunos momentos y me encontré con un amigo mío, un amigo de Uds. Mucha gente lo conoce. Le pregunté si predicaría por mí esta noche, y no quiso hacerlo. Así que es el Hermano Paul Cain. ¿Vendría aquí, Hermano Paul Cain, sólo por un momento? El Hermano Paul Cain, quien ha ministrado...?... Y siempre estamos contentos de tener a nuestros hermanos de visita con nosotros, fuera del campo. Probablemente pudiéramos intercambiar muchas palabras sobre la gran cosecha en la cual estamos nosotros ahora, cosechando almas para el Maestro.
3Tuvimos una reunión maravillosa anoche, según se me dijo. Raramente sucede así de esa manera, pero, las personas... A veces al dar las tarjetas de oración y al traer las personas, sólo teníamos... Yo simplemente subo y digo: ‘Bueno, traigan tantos, una cierta...’ No metemos muchos allí. Pero a veces cuando el Espíritu Santo desciende, El puede hacer más así, yendo de lugar en lugar. Ellos dijeron... Creo que me estaban diciendo que una mujer sujeta a una camilla sanó, y alguien en muletas, una mujer paralizada, en una silla de ruedas. Nuestro Señor es Dios, ¿no es cierto? Y El es maravilloso y admirable.
4Ahora, mientras nos acercamos a los terrenos del Señor en esta noche, por causa del Evangelio, inclinemos primero nuestros rostros en oración al Autor del Libro antes de intentar abrirlo. Nuestro amado Salvador, venimos a Ti en esta noche, en las bases de Tu invitación que: “el que quiera, tome del agua de la Vida gratuitamente”. [Apoc.22:17] Para eso hemos venido en esta noche, Señor, para que te encuentres con nosotros ahora, o sea, que continúes con esta gran reunión que ya ha empezado.
5Viniendo aquí y escuchando a los hijos llorando y palmeando sus manos, y regocijándose por cuanto tienen Vida Eterna (Vida Eterna no puede perecer), la promesa de ser resucitados en el último día. Y nos hace felices, Padre, en este día, cuando toda esperanza de los gobiernos mundiales, y demás, está desvaneciéndose. El mundo y su orden está pasando. El péndulo de la civilización está girando hacia atrás, pero el reino de Dios esta marchando hacia delante bien ataviado, con la armadura destellando, la bandera desplegando, la Estrella de la Mañana conduciendo, de victoria en victoria, hasta la batalla final. Las armas han sido guardadas, la última oración ha sido dada, la Biblia está cerrada, el humo de la batalla está disipándose, el sol se ha puesto. Entonces Jesús vendrá. Nosotros lo veremos a El, el Amado.
6Oramos en esta noche, Señor, por cada ministro, por éstos que están en la plataforma, mis hermanos. Especialmente ahora por el Hermano Cain, quien te está necesitando, y desea que Tu gran poder venga sobre él. Pedimos que Tú lo bendigas en una manera maravillosa. Bendice a todos los clérigos en todo lugar que nombran el Nombre del Señor Jesús. Bendice al laico, los extraños dentro de nuestras puertas; sana a los enfermos y a los afligidos. Ahora, Padre, ábrenos la Palabra, ¿lo harías? Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
7A mí me gusta la Palabra. Yo empecé a leer esta tarde, y estaba un poco cansado de anoche. La unción del Espíritu Santo no me dejó tan rápidamente anoche. Y hoy tuve una gran fiesta leyendo allá en Génesis. Y un día espero cruzar la nación, Dios mediante, sólo para predicar el Evangelio, sólo de... sólo avivamientos, no... sólo yendo de iglesia en iglesia, de lugar en lugar. Me gustaría ver un real, avivamiento arrasador, chapado a la antigua, y almas siendo nacidas dentro del Reino de Dios.
8Ahora, es un poco difícil cuando se mezcla con sanidad, y demás, de estar cambiando. Si uno se mantiene algunas noches de esta manera, sólo en unas cuantas noches uno se agota y se acaba. Así que de esa manera, uno puede quedarse un mes a la vez, y entonces uno verdaderamente pudiera tener un avivamiento. Ahora, allí en el libro de Job, queremos centrar nuestros pensamientos alrededor de Job, el capítulo 19, y allí en los versículos 25 al 27; queremos leer una porción de Su Palabra sólo para un pensamiento básico.
9Y antes de hacer eso, creo que esto aquí es una caja nueva de pañuelos por los que se va a orar, por si acaso me olvido de ellos. Ahora mismo inclinemos nuestros rostros momentáneamente para unas palabras de oración, mientras Uds. se unen conmigo en oración. Nuestro Padre Celestial, Tú que te das cuenta aun de la muerte de un gorrión; no puede caer ni uno sin que Tu gran Espíritu, tan sensible a todo, que aun ese pequeño e insignificante pájaro pudiera caer en la calle, y el Padre sabe todo al respecto. Cuánto más sabrás que nosotros, Tus hijos, redimidos por la Sangre de Tu Hijo, elegidos por gracia, estamos inclinando nuestros rostros en humildad delante de Ti, para pedirte a través del sacrificio sangrante del Señor Jesucristo, misericordia para nuestros parientes. Aquí adentro hay un pantaloncito café, pañuelos, pequeños baberos de bebés. Están necesitados, Señor. ¿Serás misericordioso? Yo te ruego que sanes a cada uno de ellos. Estas solamente son prendas, Señor. Comprendemos que el precio por la sanidad ya ha sido pagado allá en el Calvario. Tú fuiste herido por nuestras rebeliones, y por Tu llaga fuimos nosotros curados en el Calvario. Pero estos son pequeños símbolos de fe de que te amamos, que te creemos, y estamos orando unos por otros, como Tú dijiste: “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanos”. [Sant.5:16-trad.] Y con esto, Padre, yo envío esos pequeños pañuelos, y estas pequeñas prendas aquí a los necesitados, orando que sanes a cada uno de ellos en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús. Amén.
10Con estas pequeñas prendas hemos hecho tantas cosas. Yo he enviado como mil o más por semana de la oficina. Y tantas cosas son hechas por el poner de los pañuelos. El Señor ha bendecido eso en una manera maravillosa. Hay testimonios y más testimonios de lo que el Señor ha hecho, sencillamente a través de los pequeños esfuerzos de poner los pañuelos sobre los enfermos. Comprendemos que en sí, no hay virtud en el pañuelo; es simplemente un pedazo de tela, no más que toda esa tela que traen puesta. Pero es lo... es hacer algo, y siguiendo las Escrituras.
11Hace algún tiempo allá en Louisiana, el Hermano Moore, quien está aquí en la plataforma, y yo estábamos yendo, muy allá a alguna pequeña ciudad, a una iglesita, para tener una reunión. Y su amada hija y esposa, y todos ellos iban también. Y yo traía mi maleta que algunas personas me obsequiaron hace muchísimos años, allá en California; acababa de comprarme un traje nuevo, y lo traía en la maleta; traía puesto uno más viejo. Y él lo había puesto en la tapa de su carro, y venía conduciendo recio por todo Louisiana. De pronto, cuando llegamos allá, nos dimos cuenta que la maleta no estaba en la tapa; había desaparecido. Yo no traía ni siquiera un pañuelo de bolsillo. Así que él estaba bastante desanimado. Yo dije: “Oh, el Señor se encargará de eso”. Toda mi ropa, completamente, estaba allí, con excepción de mis overoles, en casa. Así que dijo él: “Hermano Branham, voy a ir a comprarle un traje nuevo”. Yo le dije: “No, déjalo”. El dijo: “No hay ninguna posibilidad, Hermano Branham”, dijo: “eso se perdió muy allá, por la carretera”, y dijo: “Simplemente hay mucha gente de color que vive por allí”. Y dijo: “Ahora, en primer lugar”, dijo, “si algún hombre pasó por allí y se encontró la maleta...” Le dije: “Mi Biblia está allí; tenía mi nombre”. Dijo: “Bueno, si él encontró esa maleta, Hermano Branham”, dijo: “Lo que él haría es vender los trajes”, y así por lo consiguiente”. Yo dije: “Bueno, posiblemente él los necesite más que yo, pues el Señor me los dio, así que, posiblemente él los necesita más, y el Señor se los está regalando”. El dijo: “Bueno, y si él encontró mi Biblia, y si él me conociera”, dije: “él la regresaría en todo caso”. El dijo: “Oh, no Hermano Branham”, dijo: “si un pecador la encuentra”, dijo: “él venderá la ropa”. Y dijo: “Si un Cristiano la encuentra, ellos cortarán esos trajes, y los enviarán unos a otros como prendas de oración”. Dijo: “No hay ninguna posibilidad”. Así que yo dije: “Bueno, sólo confiaremos en el Señor”.
12Dos días pasaron, y el Hno. Brown, allá, dijo: “Yo quiero tomar parte en esto también. Yo quiero que... Yo quiero, desde luego, conseguirte algunos trajes nuevos”. Yo le dije: “No, el Señor los volverá a traer de nuevo de alguna manera”. Así que nosotros... Dos o tres días pasaron; dijo él: “¿Ve Ud.?” Dijo: “nos encontramos con un policía allá, y el policía dijo: ‘Como no, yo iré por la carretera buscándola’. (Su madre había sido sanada en mis reuniones), él dijo: “Seguro que sí’” Era un policía estatal, y le habíamos dicho que perdimos la maleta allá atrás, allá muy adentro en los pantanos en algún lugar, oh, posiblemente doscientas o trescientas millas [de 320 a 480 Kilómetros-trad.] por toda la carretera. Así que, entonces, al día siguiente fuimos allí, y el Hermano Jack estaba bien persistente de que yo consiguiera un juego de ropa en todo caso. Dijo: “¡Qué cosa!, mil millas de casa, sin ropa en casa, y nada aquí”. Dijo: “¡Caray!, ¿qué vas a hacer sin ni siquiera un pañuelo o una camisa limpia?” Dije: “Bueno, el Señor se va a encargar de eso”.
13Así que fuimos allá con el Hermano Brown, y ellos... el Hermano Brown iba a salir, y me iba a hacer ir a conseguir un juego de ropa. Y casi en el momento que el Hermano Brown salió, el teléfono sonó; era un anciano de color el que llamó, y dijo: “¿Está el Hermano Branham allí?” Dijo: “Yo me encontré su maleta, y ya voy en camino”. Así que, Confíen en el Señor. Amén. No importa lo que sea, todo obra para bien. Es imposible que uno pierda cuando llega a ser Cristiano; uno simplemente no puede perder. Sólo confíen en El, y dondequiera que vaya el trayecto, sólo mantengan sus velas colocadas hacia Su Espíritu. El los guiará al puerto. Todo saldrá bien.
14Ahora, en Job, si tienen su Biblia, Uds. que anotan las Escrituras. Sólo por unos cuantos momentos, no sabiendo exactamente lo que el Espíritu Santo hará en esta noche; noche tras noche, no entendemos de la manera que El obra. El obra en maneras misteriosas, Sus maravillas realizará. Ahora, en el versículo 25, leemos así: Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; Y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios. Que El añada las bendiciones a la Palabra.
15Job, el libro más antiguo en la Biblia, se supone que fue escrito aun antes que Moisés escribiera Génesis. Pero el libro más antiguo en la Biblia estaba hablando de redención y, sin embargo, la redención fue mucho antes de eso. Redención es una de las cosas más antiguas en la Biblia. ¿Sabían Uds. que la redención era aun antes, o sea, que el plan de redención fue trazado antes que fuera el mundo formado? Piensen en ello. Dios previendo y abriendo paso para la redención antes que aun hiciera al mundo. Pues la Biblia dice claramente que Cristo fue predestinado, destinado desde antes, y fue el Cordero de Dios, inmolado antes de la fundación del mundo. Eso es correcto. Mucho antes que el mundo fuera hecho, Dios ya tenía un plan de redención.
16Tan pronto que Satanás... Uds. saben acerca del argumento de antaño que dice: “¿Por qué es que Dios no evitó todo esto, y no aceptó nada de ello?” Pero Dios poniendo a Satanás casi a la par con El, Satanás tomó las cosas de Dios y las pervirtió en pensamientos malos, y a través de allí empezó a pervertir las cosas en maldad en lugar de algo bueno. Y Dios, tan pronto que se hizo la primera cosa, de su gran tesoro de amor, El tenía un plan de redención, tan pronto así. El no tuvo que sentarse, y pensarlo del todo, de como sería. El era el infinito Dios. El sabía como sería. El ya lo tenía en Su gran corazón de cómo El llevaría todo esto a cabo. Y entonces si El conoció de antemano a la Iglesia, conoció de antemano a Cristo, conoció de antemano el plan, y lo puso todo en orden, y al mundo girando. Y Uds. estando muertos a sí mismos, muertos en Cristo, y luego vivos; después que han muerto a sí mismos, y vivos en Cristo, Dios está obrando todo para bien para aquellos que lo aman a El, ¿y cómo puede perder uno? Uno no puede perder; no hay manera de perder.
17Si la Iglesia en verdad pudiera darse cuenta de esto. Si Ud. tan sólo pudiera posicionalmente encontrar su lugar en Cristo, entonces todas estas otras cosas desaparecerían como una sombra. Todos los que a Dios vienen, que son verdaderos, deben tener sombras, y tentaciones, y temores, y demás, pero no se vaya a descontrolar todo por causa de ello. ¿Qué es un poco de sufrimiento por un ratito, sabiendo que la gloria de Dios será relevada en los últimos días cuando Jesús venga, cuando seamos hechos conforme a El? El está obrando todo para bien. ¿Sabían Uds. que si tal vez estuvieran enfermos, o algo les sucediera, que posiblemente Dios haya hecho eso sencillamente para traerlos más cerca a El?
18Saben Uds., un día se dijo, ahora, no sé si esto es auténtico o no, de lo que me dijo el misionero en Palestina. En todo caso, él dijo que vio a un pastor de ovejas viniendo con sus ovejas. Y dijo: “El tuvo que cargar una de las ovejitas, y tenía una tablilla en su patita. Y él le dijo: “¿se cayó la ovejita, señor, y golpeó su patita?” Dijo él: “No”. Le dijo: “¿Qué le pasó a su patita?” Dijo: “Yo se la rompí”. Dijo: “¿Ud. se la rompió?” Dijo: “Debe ser un cruel pastor para hacer eso”. Le respondió: “No”. Dijo: “¿Ve Ud.? esta ovejita no hacía caso; insistía en desviarse, y yo sabía que iba a matarse. Así que tuve que romperle su patita para así acercarla a mí, y darle un regalo especial: darle de comer de mi mano. Y eso haría que me amara más”. Así que, quizás a veces Dios tiene que permitir que alguna cosita le suceda a Ud., para que El pueda traerlo un poquito más cerca de El; amarlo un poquito más, y luego enseguida darle un poco de trato especial de sanidad, y Ud. dirá: “Sí, Señor, yo creo que Tú lo eres”. ¿Ven? ¿Se dan cuenta cómo Dios hace eso? ¿No es El maravilloso? Nosotros simplemente creemos.
19Redención; Dios tiene una manera de redención. Si un hombre no puede... “Redimir” significa: “volver a traer de nuevo”. Es como el dicho antiguo. Uno va al... Cada vez que miro un prestamista, con esas tres bolas colgando allí, Ud. sabe, en frente, me hace pensar... Ahora, yo espero que no haya un prestamista aquí; si lo hay, no lo digo por Ud., señor. Esa es su manera de ganar la vida. Me supongo que es algo legítimo, y Ud. tiene el mismo derecho como cualquiera para hacer eso. Pero un prestamista siempre me hace recordar, Ud. sabe, como el diablo nos puso en la casa de empeños, pero Cristo nos redimió. El entró algo así y nos redimió de la casa de empeños del diablo. ¿Ven? El nos puso en la casa de empeños, pero Dios vino y pagó el precio, y estamos libres. Ud. sabe, el problema es que la gente no comprende, ellos piensan que uno tiene que hacer algo para ser libre. Ud. ya es libre, lo único que Ud. tiene que hacer es saber de ello. Ud. dice: “Bueno, hay algo que yo tengo que hacer, Hermano Branham, yo tengo...” No, Ud. no tiene que hacer nada. Es por gracia que uno es salvo. ¿Ven, ven? No es lo que Ud. hace; no hay nada que Ud. pudiera hacer que valdría algo. El plan ya fue hecho; redención ya ha sido pagada; la única cosa que Ud. tiene que hacer es aceptarla.
20Una vez había un agricultor, y sucede que había cuervos en su campo; ellos iban hacia el sur. Y los cuervos se estaban metiendo en su campo, comiéndose el maíz, y demás. Y él puso una trampa, y atrapó a un cuervo. Así que ató al cuervito de la pata, lo ató allá afuera, y dijo: “asustaré a los demás para que se vayan”. Y los otros cuervos volaban por allí y decían: “¡Vamos!, Juanito cuervo: vayámonos al sur, rápidamente. Ya vienen las tormentas y el invierno”. Y Juanito cuervo trataba de arrastrarse, y no podía. Estaba atado. Así que un día pasó por allí una persona bondadosa. Pobre, cuervito allí, estaba casi muerto de hambre, casi sin poder pararse. Y él dijo: “Me da lástima por ese pobre pájaro”. Así que él fue allá, y le cortó las ataduras, y soltó al cuervo. Pero saben qué: él había estado atado por mucho tiempo, hasta que pensó que todavía estaba atado. Los cuervos volaban por allí, gritando: “Juanito cuervo, ¡vamos!, vayámonos al sur. ¡Date prisa! Los vientos del norte están soplando”. El cuervito le respondía: “No puedo, debido a que estoy atado”. ¿Ven?, él estaba libre y no lo sabía.
21Y así es como mucha gente está esta noche. Esas mujeres, o quienes estuvieron aquí anoche en sillas de ruedas, escucharon las buenas nuevas. En esta noche sus sillas de ruedas no están aquí. Ellos probablemente están sentados allá en la audiencia en algún lugar. ¿Ven? Ellas fueron liberadas; ellas estaban libres todo este tiempo. Jesús las hizo libres en el Calvario, cuando el flujo sanguíneo vino de Su cuerpo para librar a cada persona de la enfermedad. Los pecadores que anoche aceptaron a Cristo, anoche estaban atados bajo las cadenas del pecado, y en esta noche ellos están disfrutando de la libertad del Señor Jesús, después que ellos escucharon acerca de la Proclamación de la Emancipación; ellos están libres.
22Durante el tiempo de la esclavitud, antes que la Proclamación de la Emancipación fuera firmada, bueno, me dicen que los esclavos en el sur escalaban una colina. Ellos iban a ser libres al amanecer. Algunos podían escalar un poquito más alto que otros. Los más ancianos no podían escalar; eran los más jóvenes los que subieron hasta la cima de la colina. Pues tan pronto como ellos veían el sol, eran libres. Así que los que pudieron subir más alto, tan pronto como se asomó el sol, dijeron: “¡Somos libres!” Lo gritaban al grupo siguiente, y los otros gritaban: “¡Somos libres!” Por toda la colina pasaban la noticia: “¡Somos libres!” ¡Y cada hombre que ve al Hijo es libre! [En Inglés “Hijo” es “Son”, y fonéticamente se pronuncia igual que “sun” que es “sol”.-trad.] Uds. saben lo que quiero decir. Ud. ve al Hijo, lo ve a El de la manera de la revelación que Dios se lo ha revelado a Ud. La única manera que Ud. alguna vez lo sabrá, es cuando Dios se lo ha revelado a Ud. Esa es la base de todas las Escrituras. “Porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. ... y sobre esta roca edificaré mi iglesia...” ¿Es correcto? Así que es la revelación espiritual del Señor Jesucristo en donde El edificó Su Iglesia.
23Ahora, los de antaño allá posiblemente ni tuvieron la menor idea que sería de esta manera. Si ellos, por fe, vieron el tiempo completo de redención, y vieron a las personas que serían introducidas completamente a las pruebas infalibles de redención, y darse la media vuelta y dejarla... Esa es la parte triste: la persona que anda holgadamente y no quiere ser libre.
24Ahora, en el principio cuando Adán pecó en el huerto del Edén, Dios ya tenía el camino de redención para él tan pronto como él pecó. Dios abrió camino a la redención. Y antes que Adán pudiera alguna vez volver a abordar el compañerismo con el Padre, Dios tuvo que inmolar un cordero inocente, o una oveja, y hacerle un delantal para cubrirlo, y sacar el tapete de bienvenida para que Adán caminara de regreso en la alfombra de redención, para volver a entrar en Su presencia otra vez. Dios siempre ha tenido un plan de redención, y eso ha sido a través de la sangre, desde el mero principio y el nacer del tiempo; fue percibido en la mente de Dios antes que el mundo viniera a existencia.
25Ahora, cuando Adán y Eva, nuestro primer padre y madre, empezaron a caminar fuera del huerto del Edén, miren, el pecado estaba suspendido turbiamente sobre sus rostros, y nubes de oscuridad estaban suspendidas alrededor de ellos después de que recibieron la palabra de su destino eternal. Ellos salieron cubiertos con esas pieles de oveja sangrientas, teniendo un pequeño rayo de esperanza que en algún tiempo vendría un Redentor. ¿Ven? Ellos tuvieron un rayo de esperanza. Estaba nubloso y oscuro debido a que lágrimas de pesar les corrían por sus mejillas a causa de sus pecados. Y ellos se lamentaron a causa de sus pecados, pero ellos... ellos sabían que en algún lugar habría redención, por cuanto dijo: “Pondré enemistad entre tu simiente y la simiente de la serpiente”.
26Y ellos... Mucha gente al citar el Salmo 23 dice así, dice: “Aunque ande en el valle tenebroso de sombra de muerte...” No dice valle tenebroso; dice: “en valle de sombra...” Y si está oscuro, no habría sombra. Se requiere una cierta cantidad de luz para hacer sombra.
27Así que la muerte, después del mero principio, nunca tuvo una total oscuridad; era una sombra. Así que tenía que haber un cierto porcentaje de luz. Y cuando Adán y Eva salieron del huerto del Edén, las sombras de redención estaban delante de ellos.
28En los sacrificios de las leyes mosaicas, y demás, estaba también una prefigura de la venida del Sacrificio perfecto, el plan perfecto de la Redención de Dios. Y cuando ellos vieron de antemano esas cosas a través de los sacrificios sangrientos de los animales que ellos estaban inmolando, como un intermedio o una cubierta para sus pecados... En esa sombra, ellos vieron de antemano la venida del Señor Jesús. Y fue de esa manera, hasta que finalmente, el Lucero de la mañana de lo alto salió a luz, y aquellos asentados en regiones de sombra de muerte vieron gran luz. [Mat.4:16-trad.] Cuando Dios mismo fue hecho manifiesto aquí en la tierra, para quitar el pecado, entonces ellos vieron la Redención total a través de Dios mismo. Hasta que el Lucero de la mañana salió a luz.
29Ahora, en el Antiguo Testamento bajo las sombras, y las leyes, y los tipos, como es que Dios dio esas cosas allá atrás, tipificando de antemano la venida del Hijo de Dios. Por ejemplo, en la dispensación mosaica, cuando Dios le dijo a Moisés que tomara un cordero (el primogénito de la madre oveja), y que lo guardara, tomándolo en el día diez, y guardarlo hasta el día catorce para ser probado, limpiado, y para darse cuenta si había algún defecto con respecto al cordero. Uds. conocen la ley de redención en el Antiguo Testamento, y como es que el inocente debía morir por el culpable. Pues todo el camino, todo el camino desde el Edén a la Cruz, el inocente murió por el culpable.
30Bajo las leyes de la redención antigua, digamos por ejemplo que una mulita nacía allá en el pasto, y esa mulita tenía las dos orejas caídas, estaba bizca, patizamba, y con su cola completamente parada; qué animal más horrible. Si el animalito pudiera pensar por sí mismo, diría: “Mira, mamá, me supongo que cuando salga el señor me va a dar un golpe en la cabeza. Yo no valgo nada. Yo nunca podré llegar a nada, pues mira que horrible me miro”.
31Así es como la gente todavía trata de pensar, o sea, que son indignos. Lo son; todos nosotros somos indignos. Pero si la madre estaba bien instruida en las leyes de redención, ella diría: “Mira, amor, el sacerdote nunca te mirará. Pero el hombre de la casa tendrá que tomar un cordero sin defecto, y ese cordero tendrá que ser revisado. Y el cordero tendrá que ser matado, para que tú vivas”. El diría: “¿Por qué, mamá?” Ella diría: “Porque has nacido bajo una primogenitura; tú eres el primero”.
32Así es como es hoy día. Nosotros, siendo culpables, indignos, deberíamos morir. No merecemos vivir; no merecemos venir a Cristo; no merecemos pedir nada; pero Dios nunca miró a la indignidad de uno, El miró al Cordero. Ahora, si El no puede encontrar falla en Cristo, entonces uno está libre. ¿Ven? El murió en el lugar de uno. Ahora, si hay alguna falla en El, uno todavía no está libre. Pero Dios no lo examina a uno, El examina al Cordero. Ud. dirá: “Yo no soy digno de salirme de esta silla de ruedas en esta noche”. Eso es correcto, Ud. no lo es, pero Dios no lo examina a Ud., El examinó a Cristo. Y El es digno, entonces Ud. puede andar. ¿Ven? Eso es correcto. Depende de lo que Ud. piense al respecto. Ud. dirá: “Yo soy una mujer terrible; yo he vivido ilegalmente; yo he hecho... aun he quebrantado mi voto matrimonial; he hecho esto”. “Y señor Branham, le diré, yo he sido un borracho; he hecho esto. No importa que haya hecho, Dios nunca lo vio a Ud., ¡El vio al Cordero! ¡Y El ya aceptó al Cordero, así que Ud. está libre! Dios no lo puede ver, El ve al Cordero. El murió en su lugar. Eso debiera de hacernos gritar, ¿no es así? Seguro que sí, cuando uno piensa en esas bases de la Palabra.
33¿Creen Uds. en gritar? Los oí hacerlo hace un rato. Saben Uds., yo mismo no soy muy emocional; pero lo creo. Por supuesto yo me pongo un poco religioso a veces, ¿saben?, y como que me entusiasmo un poco. Pero, saben Uds., me hace recordar, debido a eso, que hay mucha gente que critica el gritar, y el alegrarse en el corazón del Cristiano. Deberíamos de ser alegres. Tenemos mucho porqué estar alegres. Si hay en el mundo alguien que debiera de estar alegre, somos nosotros.
34Me hace recordar de un agricultor, una vez, que fue y él realmente no era un buen agricultor. El tenía muchos grandes y buenos graneros, y tractores, y... pero el tipo era muy, muy perezoso para trabajar. Eso es todo. El no producía heno. Y esto me hace recordar de algunas de estas iglesias grandes, y teólogos que no se ponen a indagar, y a tomar de verdad la Palabra de Dios. Ellos tienen iglesias grandes, y mucha música, y mucha fineza, pero eso no significa que es todo. Así que, rehusaba trabajar. Y más allá su vecino tenía un pequeño granero viejo, y casi no tenía ni corral para guardar su ganado, y cosas, pero sí era un hombre trabajador; le entraba al trabajo con ganas, producía grandes cosechas de alfalfa, y la almacenaba en el granero que tenía; Uds. saben, era un hombre en la misión.
35Así que, Uds. saben, entró el invierno, y en cada corral nació un becerrito. Y en la siguiente primavera, cuando los vientos de la primavera empezaron a soplar, ellos sacaron a los becerritos. Bueno, este becerrito que sacaron de la enorme catedral, saben Uds., estaba tan empobrecido que no podía aguantar nada. El viento por poco lo echó abajo. El salió caminando, y el animalito no tuvo nada que comer todo el invierno. Así que se alimentó de hierbas, y realmente no tenía suficientes fuerzas para sostenerse.
36Con razón no pueden creer en sanidad Divina; necesitan vitaminas. Bueno, cuando menos se pensó, dejaron salir al otro becerrito, del otro corral, y ¡hermano!, estaba bien gordo y redondeado. El había comido buena alfalfa, muchas vitaminas, y estaba gordo y redondeado. Ese viento empezó a dar contra él, ese viento recio, Uds. saben, descendiendo. ¡Qué cosa!, él pateó, saltó, y encabritó, y correteó por todo el corral, a más no poder. Y ese pequeño becerrito flaco, estando en ese enorme corral fino, sacó su cabeza y por la hendidura de la cerca, dijo: “¡Qué bárbaro!, ¡qué fanatismo!” ¿Por qué razón? ¡Mala nutrición!
37Así es con la Iglesia hoy día; ¡está desnutrida! ¡Cristo murió por pecadores, para que Uds. pudieran ser libres! Sí, señor. ¡El murió para sanar a los enfermos! ¡No es fanatismo! Permitan que el Espíritu Santo les impacte una vez, y Uds. se sentirán con ganas de soltarse también. Sí, señor. Claro. Consigan primero algunas buenas vitaminas ricas de parte de la Palabra de Dios. Esa es la mejor Vitamina que yo conozco: La Palabra de Dios.
38Ahora, Moisés le dio una mirada al cordero, y dijo: “Tómese cada uno de Uds. un cordero, por familia, y tiene que primero ser guardado, y luego probado”. Escuchen, Uds. los nuevos convertidos, ahora. Le damos gracias a Dios por muchos de ellos cada noche. Y miren: lo primero que viene es una prueba. Tan pronto como Ud. viene a Cristo, algo acontecerá. Todo hijo que viene a Dios tiene primero que ser probado, azotado, fustigado un poco, pero si Ud... Acontecen cosas, para probarlo a Ud. en verdad. La disciplina de los hijos; de eso se trata. ¿Uds. creen en pruebas Escriturales, o sea, en la disciplina de los hijos? La Biblia habla de instruir a un hijo con tutores, y demás, criándolo, enderezándolo, dándole lo que le pertenece.
39Eso es lo que pasa esta noche: los predicadores han permitido que la congregación haga lo que quiera. Ellos necesitan un poco de disciplina de hijos. Eso es correcto. Eso es lo que pasa con el mundo hoy en día, la razón por la cual, en lo natural, ellos tienen tanta delincuencia juvenil; necesitamos la disciplina de hijos. Yo creo que tiene mucho que ver con delincuencia de padres. Mi papá de verdad creía en disciplinar a los hijos. El tenía una faja allí sobre la puerta, y un suavizador de navajas colgado sobre la puerta. Nosotros sabíamos lo que significaban. Qué lástima que nos hemos apartado de eso, ¿no es cierto? Sí.
40Disciplina de los hijos. Necesitamos predicadores que prediquen la Palabra; que nos digan la verdad al respecto; que nos digan que tememos que nacer de nuevo, y que nos traigan a Jesucristo, el Hijo de Dios, en las bases de la Sangre derramada, y nos introduzcan a todas las cosas buenas que Dios tiene para nosotros. Eso es una realidad, señor. Ahí lo tienen. De allí es de donde uno consigue las vitaminas. Puede que sea en un granero, o una misión, pero lo importante es que uno está siendo alimentado.
41Fíjense. Pero ahora, tenía que primero ser probado, y enseguida, inmolado en la tarde delante de los ancianos. Y si se fijan: la Biblia está hablando del cordero de redención allí; habló de él en sentido singular: “Matan el cordero”. Pero por lo demás, cada familia mató un cordero. Pero todo eso representó un solo cordero. Y en el sentido espiritual de ello, lo cual cada una de esas familias (el padre siendo el sacerdote de su propia casa), tenía que matar un cordero por familia para así poder comer la carne. Pero todo eso representó un solo cordero. Y eso significa, en realidad, que hay muchas misiones, o muchas iglesias, cuerpos de creyentes, todos representando un solo cordero. Todos estamos alimentándonos del mismo Cordero. ¿Ven lo que quiero decir?
42Aquí está una iglesia por aquí, otra por acá, y una en Africa, una en Asia, pero todas son del mismo Cordero. La redención viene del mismo Cordero. Y se nos está alimentando del Cuerpo del Señor Jesús, que es la Palabra. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros”.
43Nosotros lo recibimos en la forma de la Palabra. Y un verdadero pastor va a alimentar a su congregación de la Palabra, el Cordero. “No lo comeréis cocido en agua, ni crudo, sino asado al fuego, con hierbas amargas”. A veces está un poco duro, y quizás uno tiene que despedazar algunas cosas, pero no se preocupen, todo está bien. Cómaselo de todos modos. Uno se está preparando para la jornada. ¿Lo ven?
44Ahora, entonces la sangre se ponía sobre el dintel de la puerta con hisopo. Y los Israelitas estaban adentro. No había nada más que ellos tenían que hacer, sino meterse debajo de la sangre. Ese era el plan de Dios de redención: meterse debajo de la sangre, una vez que uno está debajo de la sangre, uno está seguro.
45¡Oh, hermano!, me gustaría enfatizar eso ahora mismo. ¡Una vez debajo de la sangre: seguro! Hebreos 10: “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados”. [Heb.10:14] Dios dijo eso. Esa es Su Palabra. Lavados, a través de la ofrenda de Su Sangre.
46Un hombre en el Antiguo Testamento, cuando hacía algo malo, tomaba el cordero, lo ponía sobre el altar, ponía sus manos sobre su cabeza, confesaba sus pecados, su garganta estaba cortada. Y con el animalito allí moribundo, temblando, sangrando, el pecador comprendía que ese debiera de ser él, y el cordero estaba tomando su lugar. Pero él se regresaba con el mismo deseo. Y si lo agarraban cometiendo adulterio, robando, mintiendo, o lo que estuviera haciendo, él se iba con el mismo deseo, debido a que dentro del glóbulo no había más que vida de animal. Era nacido por el sexo, y no tenía poder para quitarlo, sólo a través de una sombra.
47Pero Cristo murió una vez, a través del rompimiento de Sus Glóbulos, no a través del sexo, sino Dios mismo. Poniendo su mano una vez sobre la cabeza de El, y confesando los pecados, y sintiendo las cosas del Calvario, cuando El murió como un pecador en el lugar de Ud., Ud. ya no tendrá más conciencia de pecado después de eso. [Heb.10:2-trad.] El adorador una vez limpio por la Sangre de Jesús ya no tiene más deseo de pecar. No dice que uno no pecará, pero uno ya no tiene deseo para hacerlo. Ya no hay más deseo de pecar. Todo es quitado a través del lavamiento de la Sangre de Jesucristo; nos limpia de toda maldad.
48¿Ven el plan, cómo Dios quiere redimirnos? Cuando dejamos el Edén, era una hermosa pareja allí en el huerto del Edén; era esa hermosa noviecita, y el esposo. Y luego al caer, Dios nos vuelve a traer de nuevo a través de Redención, para redimirnos otra vez de regreso a nuestro origen.
49No nos está regresando de nuevo a ser ángeles. Y uno entra a estos restaurantes y escucha esas máquinas de discos chillonas, o lo que les quieran llamar, tocando: “Me Espera Un Angel Resplandeciente”. ¡Tontería! Si su amada esposa se ha ido o alguien más, ella lo está esperando allí a Ud. como un ser humano, inmortal. Dios hizo a los ángeles, pero a nosotros nos hizo hombres; nos hizo humanos. El nos ha redimido de regreso a donde estábamos en el principio: seres humanos, comiendo, bebiendo, una persona. ¿Lo ven? Oh, qué... El camino de la Cruz nos dirige de regreso a Casa.
50Entonces, una vez que los Israelitas se establecieron allí, ¿qué si ellos se pusieran a estudiarlo, diciendo: “Bueno, yo no soy digno?” ¿Qué más tengo que hacer? Ud. no tiene que hacer nada. La única cosa es venir bajo la Sangre derramada. Eso lo resuelve. Una vez debajo de la Sangre, Ud. está seguro.
51¿Qué si el ángel de la muerte con su espada en la mano, pasara rápidamente por la tierra? Ud. no tenía que dudar. Y era un insulto para Jehová tener miedo. Una vez que un hombre, que ha estado debajo de la Sangre, tiene miedo que Dios no cumpla Su Palabra, es un insulto para El. Decir: “Jehová, tal vez ésta sea Tu Palabra, pero realmente no sé si está correcta o no”. Oh, le debería dar vergüenza. Pues, una vez debajo de la Sangre... El dijo: “Yo soy Jehová tu sanador”. [Exo.15:26-trad.] Yo lo creo. Eso es todo. No lo insulte. El dijo: “Al que a Mí viene, no le echo fuera”. Yo lo creo. Una vez que entra debajo de la Sangre, uno toma Su Palabra para todo lo que El diga.
52Y cada creyente... Aquí está; cáptenlo. Todo hombre o mujer que alguna vez ha sido traído debajo de la Sangre de Cristo, todo temor y condenación se ha ido. Entonces él creerá que toda Palabra que Dios escribió en la Biblia es verdad. El no dirá: “Esta no está inspirada, y aquella no está inspirada”, sino que él creerá toda Palabra de Ella. Amén. Vengan a la Fuente llena con Sangre, sacada de las venas de Emanuel. Oh, qué Salvador tan maravilloso tenemos. Qué plan de redención nos asignó Jehová por sí mismo; El nos extendió la alfombra para que nosotros regresáramos en ella a Casa. Fíjense bien.
53Job, allá atrás; a mí me gusta meditar en él. El vivió aun antes que esto fuera dispuesto; [el plan de redención-trad.] solamente lo fue en el Edén. Y a mí me gusta Job. Me encanta escucharlo, mientras está hablando. El es un gran hombre, un príncipe del oriente. El iba al oriente, y todos los príncipes jóvenes se le inclinaban, y era un gran hombre. El amaba al Señor; él temía al Señor. Un día Satanás se presentó delante de Dios, delante de los hijos de Dios, y dijo, o sea, Dios le dijo: “¿No has considerado a mi siervo Job, un hombre justo, perfecto, que no hay otro como él en la tierra? Dijo: “Oh, cómo no. Le has dado todo lo que él desea; lo tienes cercado alrededor, y todo”. Dijo: “Con razón”. Dijo: “Claro que te puede servir; él está haciendo mucho dinero, tiene mucho ganado, tiene todo en la vida”. Dijo: “Claro, cualquiera puede servirte así”. Dijo: “Si me lo entregas, yo haré que blasfeme contra Ti en Tu misma cara”. Amén. ¿Podría El tener esa confianza en ti y en mí en esta noche? ¿Ven?
54“No lo creo”. Le dijo: “Está en tus manos, pero no vayas a tomar su vida”. Así que Satanás descendió en un torbellino, y destruyó todos sus graneros, y quemó las vacas y los caballos, y todo. Y Job, siendo un hombre bueno, creyendo en Dios, la única manera que él tenía para acercarse era a través del holocausto, por medio del derramamiento de la sangre del cordero. Así que, ahora, el tenía varios hijos e hijas. Y cuando él veía que sus hijos e hijas... Ahora él no sabía, siendo él un hombre que tenía los medios para comprarles cosas a ellos, tales como las que los jóvenes desearían, no sabía si habrían pecado o no, pero decía: “Quizá ellos habrán pecado. Yo voy a ofrecer un sacrificio para ellos, pues eso es lo único que sé hacer: es ofrecer, delante de Dios, la sangre derramada del cordero”.
55Oh, si tuviéramos más padres y madres en esta noche lo suficientemente interesados en sus hijos, a tal grado que ofrecerían la Sangre derramada del Cordero para su hijo todas las noches en el trono de gracia, no tendríamos tanto alboroto como tenemos entre los jóvenes. Así que dijo: “No sea que hayan pecado. No sé si lo habrán hecho, pero para asegurar...”
56Madres, saben Uds., es una vergüenza hoy, y Uds. padres también, cómo es que estamos tan desinteresados con los hijos, y los más jovencitos. Uds. dejan que los chicos se vayan y hagan lo que les parezca: se pasean toda la noche, y todo, y regresan, y luego aparentan estar tan despreocupados al respecto. Dejan que sus muchachas salgan con muchachos que fuman y toman, y vayan a los sitios de juegos, y bailen toda la noche, y luego que regresen. ¿Y así dicen que Uds. son Cristianos, y permiten tales cosas como esas? Eso no es correcto. Los deberíamos llevar al Señor.
57Espere que ella regrese, abrácela, y dígale: “Mira, cariño, ven aquí, arrodillémonos y oremos. Tu madre no sabe justo en donde has estado; confío que te hayas portado bien esta noche, pero por si acaso no, ofrezcamos sacrificio de alabanza a Dios, y démosle gracias”. Yo les diré que Uds. tendrían hijos diferentes hoy, si ellos hicieran eso; si tuviéramos más padres como Job. ¿Ven? El problema es que las mismas madres frecuentan esos lugares con las hijas. Y, desde luego, algunas de ellas pertenecen a iglesias. Esto es un poquito duro, pero Uds. saben que esto es lo que les hace bien. Cuando se pone un poco fuerte y algo así picante, Ud. sabe, les hará bien.
58Así que entonces Job dijo: “Ahora, para asegurarme de esto, yo voy a ofrecer el sacrificio del holocausto, para cada uno de mis hijos, si acaso ellos han pecado. Esa es la única manera que los puedo presentar, y es sobre las bases de la sangre derramada. Ese es el único plan de redención de Dios, a través del cordero, así que lo estoy ofreciendo”. Y se fijaron que cuando el fuego cayó y quemó todo lo que él tenía; todos sus hijos fueron muertos. Yo me imagino que Job pensaría: “Oh, estoy tan contento por cuanto ofrecí el sacrificio por ellos; por cuanto los presenté ante Dios, a través de la sangre derramada del cordero, por medio de la manera provista de Dios para la redención de mis hijos”.
59Fíjense lo que sucedió enseguida. Entonces le salió una sarna maligna y estaba sentado en la ceniza, rascándose con un tiesto, o algo así. Su esposa se acercó a la puerta; todos sus amigos se habían ido. Tres miembros de iglesia vinieron, le dieron sus espaldas por siete días, no le hablaron, y lo acusaron de ser un pecador en secreto. (No hubo mucho consuelo de parte de la iglesia de ese entonces, ¿no es cierto?); un pecador en secreto.
60Pero Job... Escuchen: Job sabía en su corazón que él no era un pecador en secreto. El había confesado sus pecados sobre las bases de la sangre derramada, y él sabía que Dios estaba obligado a encontrarlo en esas bases. Amén. La única propiciación para el pecado era la sangre derramada del cordero, por la cual Dios prometió redención como en forma de sombra, que duraría hasta que Cristo viniera. Y Job había encontrado a Dios en esas bases. El no era un pecador en secreto; él no tenía pecado, por cuanto él había ofrecido el sacrificio que Dios había requerido.
61Así que, su esposa, un poco indiferente, salió y dijo: “Job”, dijo: “Te ves tan miserable, ¿por qué no maldices a Dios y te mueres?” El dijo: “Mira, hablas como una mujer fatua”. Dijo: “Jehová dio, y Jehová quitó, sea el Nombre de Jehová bendito. No trajimos nada al mundo, y ciertamente no sacaremos nada. Jehová dio, y Jehová quitó, sea el Nombre de Jehová bendito”. Se sentó allí en la ceniza; un hombre sincero que tenía fe en la Palabra de Dios, y la Palabra de Dios le había introducido al camino de regreso a casa, a través de la sangre del cordero, la alfombra, el tapete de bienvenida en la puerta es la sangre derramada. ¡Amén! Ahí lo tienen, pecadores. La bienvenida del regreso a Casa otra vez, a la Vida inmortal, es a través de la Sangre derramada del Hijo inocente de Dios, y está a la puerta.
62Job sabía que él había hecho todo lo que podía hacer. Ahora, tal vez ellos trataron (algunos de los teólogos), trataron de decir: “Ahora, Job, ¿qué virtud hay en esa sangre del cordero que estás ofreciendo?” Job dijo: “Es de acuerdo a la Palabra. El requiere eso”. Y él sabía que era inocente. Así que del oriente vino un pequeño príncipe con el nombre de Eliú. (En otras palabras, la manifestación del previo conocimiento del Señor Jesús; Dios mismo. El, significando Dios; Eli-ú.) Y él comenzó a aclararle a Job algunas cosas. El dijo: “Mira, Job,” dijo: “Yo no te estoy acusando de ser un pecador en secreto, pero tú has acusado a Dios equivocadamente. Y ahora, Job dijo: “Ahora, mira, yo me he fijado en estos árboles; si mueren, ellos vuelven a vivir. Y si la semilla de una flor cae en la tierra, vuelve a vivir; mas un hombre yace, y perece, vienen sus hijos a condolerse; él no lo sabe. El ya no vuelve a levantarse. El yace allí. Oh, quién me diera que me escondieses en el Seol...” [Job 14-trad.] En angustia, este hombre sincero está siendo disciplinado un poco.
63Tal vez ese sea el problema con algunos de nosotros en esta noche. Yo sé que me ha hecho bastante bien. A todos nos hace bien ser disciplinados así. El dijo: “Yo sé que no he pecado. Yo me he ofrecido a mí mismo; yo puse el sacrificio allí afuera de acuerdo a la Palabra de Dios. Y yo creo que Dios lo ha aceptado. Yo no soy un pecador”. El dijo: “Eso es correcto, Job”. Dijo: “Tú estás observando esas flores, cómo mueren, caen en la tierra, y en la primavera vuelven a venir otra vez. Mas si el hombre yace, ya no vuelve a levantarse”. Dijo: “Job”, (lo dijo así para que los muchachos lo capten), dijo: “la flor nunca pecó. Pero el hombre pecó, y ahora, tú estás actuando bajo una sombra. Pero el tiempo viene, cuando habrá uno que vendrá, uno digno que pueda pararse en la brecha y poner Su mano sobre un hombre pecador y un Dios Santo, y abrirá paso juntamente”. [Job. 33:23]
64Entonces Job vio lo que el cordero significó. El se sacudió, se puso de pie, siendo un profeta, el Espíritu vino sobre él, y dijo: “¡Yo sé que mi Redentor vive!” Oh, ahí lo tienen. A través de ojos de fe, cuatro mil años antes, él dijo: “Puedo ver lo que quieres decir, de ese Justo allá, quien fue prometido en Edén. Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, (como en el caso de la flor), en mi carne he de ver a Dios”. Amén. ¿Por qué? “Yo he venido en las bases de redención. Yo he venido ofreciendo la sangre derramada, que representa Su Sangre. Este es el tipo; este es el cordero”.
65Pero allá muy atrás, el Espíritu Santo le había revelado a él, antes que el mundo principiara, que Dios escogió Su Cordero irreprensible y sin mancha para quitar el pecado del mundo. Y en Su conocimiento previo de El, lo vio inmolado antes que el mundo fuera fundado. Job captó una visión de eso. No importa lo que Ud. diga ahora, él lo creyó. Y cuando lo hizo, destellaron los rayos, y rugieron los truenos. ¿Qué es? Es el hombre de Dios volviendo entrar en el Espíritu; tiene que haber un poco de unción en algún lugar. Correcto. El volvió en armonía con Dios. El dijo: “Qué cosa, oh, ahí está”.
66Y fíjense: Dios le restauró todo a él; le restauró la salud. ¿Por qué? Uds. Cristianos que están aquí enfermos, en esta noche, puede que estén enfermos; eso puede que esté bien. Puede que Dios les esté probando por alguna cosa. Pero recuerden: miren hacia el camino de redención. Cristo es su Redentor contra la enfermedad. Manténganse agarrados de Su mano inmutable.
67Miren lo que El hizo anteanoche. Miren lo que El hizo la noche antes de esa. ¿Qué es lo que va a hacer esta noche? Sólo Dios sabe. Todo depende de Ud., como lo aborda. Si Ud. viene diciendo: “Voy a intentar a ver si me ayuda un poquito”. Ud. está errado. Ud. primero tiene que venir sobrio, sanamente, en la manera provista por Dios para acercarse a El. Eso es a través de la Sangre derramada del Señor Jesucristo, sabiendo que es redención. Dios abrió paso para la redención, no sus pensamientos, lo que su corazón diga, ni lo que su mente diga.
68Fíjense. Oh, esto me suena bien en verdad. Cuando Job entró en el Espíritu, y los rayos empezaron a destellar, y Dios le restauró... O sea, si él tenía cinco mil ovejas, Dios le devolvió diez mil ovejas. Si tenía veinte mil cabras, El le devolvió cuarenta mil cabras. Y si él tenía diez mil camellos, El le devolvió veinte mil camellos. Pero ahora fíjense, aquí está un hermoso cuadro: Dios le restauró a Job los siete hijos. No le dio el doble; El le dio la misma cantidad: sus siete hijos e hijas, creo que eran; le restauró de vuelta a sus siete hijos e hijas. No se los dobló; no le dio más, pero sí se los restauró.
69¿Nunca se han puesto a pensar acerca de dónde estaban? Ellos estaban en Gloria esperándolo. ¿Lo ven? Fue por cuanto él era un padre que creía en Dios, y ofreció la oración y demás, sobre las bases de la sangre derramada, y Dios los había salvado. Ellos habían sido salvos por cuanto ellos tenían un padre fiel, y lo estaban esperando al otro lado de las sombras en el más allá. Eso es lo que necesitamos. Estaban esperando al otro lado por cuanto ellos habían pasado a través de la sangre derramada, el paso, el tapete de bienvenida de regreso a casa otra vez, de regreso a Dios.
70Las leyes de redención, un hermoso tipo, dicen acerca de Rut y Noemí. El libro de Rut, algunos piensan... Tal vez lo abordaremos sólo por un momento. Rut, o Noemí, mejor dicho, vivió en Belén de Judea. Elimelec era su esposo; ella tenía dos hijos. Y, así que, vino una sequía, y ella salió y se fue a la tierra de Moab, debido a que oyó que había grano allí. Hay un hermoso cuadro aquí; desenvolvámoslo sólo por un momento y estudiémoslo, antes de cerrar. Y tal vez sin saberlo en ese momento, siendo ella una mujer justa, y él, un hombre justo, su ida fue sin saber lo que estaban haciendo. Uds. saben, muchas veces tenemos que caminar de la manera que sentimos caminar, sin tener en cuenta cual va a ser el resultado.
71¿Nunca se fijaron que cuando las vacas estaban trayendo el Arca por el camino, los becerros se quedaron atrás, berreando por su madre, pero las vacas se encaminaron por el camino bramando, no berreando? Bramar no berrear; bramar es cantar. [1ªSam.6:10,12-trad.] Esas vacas venían jalando eso en camino a la roca para ser crucificado, caminando por la calle, cantando: “Vengo, Señor, vengo hoy a Ti”, bramando mientras iban. Esa es la manera de venir. Si es crucifixión, o lo que sea: abnegación, vayan de todos modos. El Espíritu de Dios los está jalando... Ahí lo tienen.
72Así que, Noemí fue allá al otro país, a Moab, y sus hijos se casaron allí con dos mujeres moabitas. Y después de un tiempo, ella perdió a Elimelec, su esposo, los dos muchachos murieron, y Noemí se quedó sola con sus dos nueras. Así que, ella las sacó, y las besó, y les dijo: “Yo me estoy regresando a mi tierra ahora”, porque ella había oído que Dios había vuelto a traer grano a su tierra. Por tanto, ella estaba regresando nuevamente después de diez años. Ella había perdido toda su herencia, y todo. Perdió a su esposo; perdió a sus dos hijos, pero ella se estaba regresando. Así que, besó a sus nueras. Y el nombre de una de ellas era Orfa, y la otra se llamaba Rut. Y les dijo: “Ahora, vuélvanse a la casa de su madre, y que Dios les de paz en la casa de su madre”, dijo: “por causa de los muertos”.
73Así que Orfa besó a su suegra y se regresó. Y ahora Rut, la mujer moabita era un tipo hermoso de la Novia gentil. Puede que esto golpee un poco a la teología, pero, Noemí es un tipo de la Iglesia judía, la Iglesia judía ortodoxa, perdiendo su herencia, y Rut es un tipo de la mujer gentil, lo cual es un tipo de Cristo, tomando a la Iglesia Gentil. Así que, ella, cuando iba en camino, Rut no quiso volverse atrás. Y ella le dijo: “Ahora, mira: yo ya soy vieja, y si tuviera hijos, no los esperarías. Regrésate a casa, y cásate, y establécete”. Y ella dijo: “Mire, yo no me volveré atrás. Yo...” Le dijo: “Regrésate a tus dioses, y a tu país”. Dijo: “A dondequiera que tú fueres, iré yo. Tu pueblo será mi pueblo. Tu Dios será mi Dios. Dondequiera que tú vivieres, viviré. Donde tú murieres, moriré yo. Donde fueres sepultada, allí seré sepultada” Fue la Iglesia gentil la que primero, al ver la promesa de Dios, hizo esta declaración de vender todo para seguir a Jehová Dios. ¿Lo puede ver?
74Ella volteó; vio que era persistente, y siguió su camino, de regreso a la tierra. Y cuando ella llegó a Belén de Judea, cuando ella entró, la gente de Belén dijo: “Aquí viene Noemí”. Ella respondió: “No me llaméis Noemí (que es agradable)”, dijo, “llamadme Mara (que es amargura), porque así Jehová ha hecho conmigo”. Ahora, la parte hermosa para ver aquí, es que cuando ella regresó, siendo el tipo de la Iglesia judía, cuando ella regresó trajo a Rut con ella, y llegó (escuchen; cáptenlo), ella llegó en la temporada de la cebada. [Un tipo de Pentecostés-trad.] Justo llegó en el tiempo del trillar del grano. Y así es exactamente de la manera que la Iglesia está regresando hoy: justo en el comienzo de la temporada de la cebada. Ella había visto una temporada antes, pero esta era una temporada nueva después de un tiempo largo de sequía. Era un tipo de la Iglesia gentil, o judía, mejor dicho.
75En el principio cuando cayó el Pentecostés, cayó sobre los Judíos. Y murió la Iglesia judía, y entró la Iglesia gentil, y entonces cesaron todas las señales y maravillas. Ahora, fíjense, esa fue la lluvia temprana. Entonces la Iglesia, la Iglesia judía está regresando justo en la lluvia tardía, cuando está siendo derramado el Espíritu Santo otra vez, y los Judíos ahora, están regresando de nuevo por millares a Palestina. Oh, me gustaría que nosotros... Eso es un sermón en sí. El tiempo no permitirá mucho más. Tengo que apresurarme. Fíjense: es un sermón en sí, eso del regreso de los Judíos ahora, trayendo con ellos a los gentiles. Y cuando ellos llegaron allí, era la temporada de la cebada; estaba en marcha el gran tiempo de trillar. Y ellos tenían un pariente cercano llamado Booz. Y Rut salió a espigar al campo, y se dirigió al campo de Booz, el cual era su pariente. Cuando ella salió a espigar (un tipo de la Iglesia gentil tomando la Biblia, el Antiguo Testamento), para aprender de Dios, siendo una pagana, ahora venía para aprender de Dios.
76Y mientras que ella espigaba en el campo, siendo dirigida por el Espíritu Santo para ir al campo a espigar, enseguida subió Booz. Booz representó a Cristo, por cuanto él era el señor de la siega. El estaba encargado de toda la siega. Y fíjense: tan pronto como miró hacia el campo y vio esa muchacha gentil, él se enamoró de ella. ¿Por qué? Ella venía espigando detrás de los segadores. Eso es lo que la Iglesia tiene que hacer: recoger un poquito aquí, y otro poquito allí, espigando.
77Leyendo allá, y viendo lo que hizo Job, y lo que hizo el resto de ellos, y como es que el camino de redención fue trazado: levantando estas pequeñas espigas, detrás de la Iglesia judía. ¿Ven lo que quiero decir? Ese grano que ellos estaban cosechando representó Vida, Vida inmortal, Vida Eterna a nosotros, de la Palabra. La Palabra de Dios: “No tan sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que procede de la boca de Dios”.
78Y aquí ella estaba espigando detrás, recogiendo esas pequeñas espigas. Y el señor de la siega se enamoró de ella, siendo ella una extranjera. ¡Qué cuadro! ¡Qué cosa!, Me gusta eso. Y entonces, dijo él: “¿De quién es esta joven?” Y conversaron, y dijo: “Es la moabita que vino con Noemí”. Y él fue a ella, y le habló paz a ella. Y dijo: “No dejes este campo”. Dios tenga misericordia. ¡Quédense quietos! No sean fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina; ¡manténganse en la Palabra!
79Todas estas cosas que han surgido como estos pequeños platillos -platillos voladores que van a venir de parte de la iglesia, y pequeños hombrecitos viniendo a lanzar el poder de Dios; todo este fanatismo. ¡Manténganse en la palabra! Le dijo: “Quédate allí. No vayas fluctuante por doquier; manténte en la Palabra; cree en la Palabra”. Muy bien.
80El entonces fue y mandó, diciendo: “Ahora, cuando te canses, ven y bebe de la vasija”. A mí me gusta eso, ¿y a Uds.? Entonces dijo, o sea, les mandó a los criados que iban con las hoces, y les dijo: “Ahora, que recoja espigas en donde ella quiera. Y de vez en cuando, dejen caer algo de los manojos a propósito”. Me gustó eso. “Algo de los manojos a propósito”. Uno de esos antiguos avivamientos que agita el agua un poco. “Dejen caer algo a propósito”. ¿No les gusta a Uds. encontrar algo de los manojos por el camino? ¡Qué cosa!, las promesas de Dios lo levantan a uno un poquito, le dan un poco de esa Vida que procede del campo de Dios. El Señor de la siega lo ha mandado.
81Y fíjense: Allí al final de la temporada, después que ella recogió su trigo y demás, al final de la temporada, ella volvió a salir, entonces, esa noche, (y aquí es donde está un hermoso cuadro de la Iglesia gentil surgiendo, quiero decir, la verdadera Iglesia gentil)... Cuando ella salió allá esa noche, y encontró a Booz acostado a un lado del montón de trigo, [Rut 3:7-trad.] ¿Qué fue? En El habita toda la plenitud de Dios, y los poderes de Dios. Estaba acostado a un lado de todo el montón de la siega. Y ella se acercó, y a propósito se expuso a sí misma al acostarse a sus pies.
82La Iglesia gentil, la verdadera Iglesia genuina se ha expuesto a crítica pública por tomar a Dios en Su Palabra, y decir: “Yo creo en sanidad Divina y en el poder de la resurrección. Yo creo que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Cuando todas estas viejas morgues frías y formales dicen: “Los días de los milagros han pasado”, nosotros nos exponemos a nosotros mismos y nos acostamos a Sus pies”. ¡Aleluya!
83Justo en la hora más oscura, a la media noche, él despertó y miró alrededor, y vio a Rut, una mujer virtuosa, que no se avergonzó del Evangelio, acostada a sus pies. El alarga su mano y toma su manto, y lo extiende sobre ella. Uds. saben lo que quiero decir, ¿no es cierto? El Espíritu Santo. El extendió al Espíritu Santo, por decirlo así, siendo un tipo de Cristo, sobre ella, y la envió a su lugar, y dijo: “Ahora, un momento. Yo tengo que cumplir una cierta ley. Hay una ley terrenal de redención, y yo soy tu pariente cercano. Y yo sé que tú eres una mujer virtuosa”. Dios conoce el corazón de uno, ¿no es cierto? Dijo: “Ahora, en la mañana, voy a ir a ver si puedo hacer la obra del pariente”.
84Ahora, aquí está un gran cuadro. Lo primero: un redentor, uno que puede redimir una herencia perdida en Israel, (Uds. predicadores saben esto); el hombre tiene que ser primero un pariente. El tiene que ser un pariente cercano, no un pariente lejano, sino uno cercano. ¿Y cómo pudiera Dios llegar a ser un Pariente cercano? Cuando Dios mismo fue hecho carne y habitó entre nosotros, El llegó a ser Pariente a la raza humana. Eso es correcto. Era la única manera de hacerlo. Cuando Dios fue hecho carne aquí entre nosotros, El llegó a ser Pariente, no con ángeles, sino con seres humanos. El no vino en forma de ángel, pero El se humilló a sí mismo, y se despojó a sí mismo de todas sus glorias celestiales, y descendió, y fue hecho pariente con el hombre, a fin de cumplir la ley de la redención del pariente. ¡Oh, qué precioso amor tuvo el Padre para la raza caída de Adán! El entregó a su Hijo unigénito para que sufriera y nos redimiera por Su gracia. Ahí lo tienen: un Pariente cercano, Dios fue hecho carne y habitó entre nosotros, llegando a ser Pariente al ser humano, un Pariente.
85Enseguida, él tenía que ser económicamente capaz para hacerlo. ¿Y quién sería más capaz? ¿Qué clase de deuda podría ser pagada? Y ya que Dios es dueño de todos los universos que hay, y todos los espacios, y todos los tiempos, y todo lo demás, El sí era capaz económicamente. ¡Aleluya! Pero cuando El estaba en la forma de Espíritu, El no podía hacerlo, por cuanto era Espíritu, y el hombre era humano. Y el Espíritu fue hecho carne y habitó entre nosotros, para llegar a ser Pariente con nosotros, a fin de redimirnos. ¿Lo ven?
86Fíjense:allí está el tapete de bienvenida para Ud. en esta noche. Cuando Dios se despojó a Sí mismo, y salió de Sus palacios de marfil, tomando en Sí mismo la forma de carne pecaminosa, para humillarse a Sí mismo y descender a ser Pariente al más pobre mendigo que hay en el mundo esta noche, para llegar a ser un Pariente de él; Jehová mismo hecho Pariente con un mendigo. “Las zorras tienen guaridas, y las aves nidos, mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza”.[Luc.9:58-trad.] Nació en un pesebre, envuelto en pañales, sin embargo era el Príncipe de gloria, la Aurora de lo alto. Fue humillante; se humilló, se rebajó, descendió para llegar a ser un Pariente con el pecador. ¡Piénsenlo bien, pueblo! ¿Cómo pueden Uds. rechazar ese amor incomparable?
87¿Qué fue? Cuando Dios llegó a ser un pecador, tomando nuestros pecados. Jesús llegó a ser yo, para que to pudiera llegar a ser El. El inocente Cordero de Dios, Quien no conoció pecado, llegó a ser un pecador, Para que yp pudiera ser hecno un adoptado hijo de Dios. Amén. Allí está el cuadro verdadero de redención: Cómo es que él descendió, digno, y se despojó a Sí mismo, sin tener hogar, ni tener a dónde ir, se humilló a Sí mismo, se rebajó a Sí mismo a carne pecaminosa, tomando en Sí, no la naturaleza de ángeles, ni la naturaleza de Dios, sino tomando en Sí la naturaleza de hombre, para que pudiera andar con el hombre, comer con el hombre, dormir con el hombre, y morir con el hombre. Ahí lo tienen. Todo el plan desde el principio: el Cordero inmaculado de Dios, allí está, el Pan de Vida, aquí en la tierra.
88Ahora, lo que seguía era que un pariente redentor tenía que ser un pariente muy cercano a la persona, para redimirla. Y lo que seguía después era que él tenía que ser digno para redimir, una buena persona justa. Simplemente un proscrito no podía hacerlo. ¿Y quién podría ser más digno que Jehová mismo llegando a ser carne?
89Lo que tenía que hacer enseguida era una declaración pública de lo que había hecho. Así que, la siguiente mañana, Booz corrió a la puerta y esperó. Y cuando los ancianos empezaron a juntarse, él dijo: “Un momento, esperen un momento”. Y se juntaron todos los ancianos de la ciudad, fuera de la puerta. ¡Oh Dios, ten misericordia! Escuchen: la declaración pública no podía hacerse en la ciudad, tenía que hacerse fuera de la puerta; y tenía que ser presenciada por los ancianos. Y él llamó fuera a los ancianos, y les dijo: “En este día he redimido a Noemí, y si hay alguno...” Sólo había un tipo allí, pero no podía redimirla; por cierto era un pariente también, pero no pudo redimirla. Así que le tocó a Booz. El dijo: “Yo tengo que redimir a Noemí, o sea, la heredad de nuestro hermano; yo la vuelvo a tomar toda de nuevo”. Y nadie... Ellos dijeron: “Bueno, yo seré un testigo en este día”, (cada uno), que tú la has redimido. Y se quitó su zapato y se lo dio a su compañero como una señal, como una señal que él había redimido todo. ¡Alabado sea Dios! ¡El redimió todo lo que ella había perdido! Y al hacerlo, le tocó a Rut también, para que fuera su esposa.
90Y cuando Israel pecó, y el hombre pecó, y se apartó de Dios, Cristo fue, o sea, vino aquí como un sacrificio sangrante, el cual cada cordero desde la fundación del mundo lo representó, en forma de sombra. Y cuando la Aurora de lo alto vino a existencia, el gran Jehová en carne salió fuera de las puertas de la ciudad, allá afuera, y fue levantado entre el cielo y la tierra, mostrando a través de su cuerpo sangrante que allí “El fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”.
91Dios mostró que El había redimido la raza caída de Adán. Ahí está la redención. Ese es quien Job vio allá muy atrás, y dijo: “Yo sé que mi Redentor vive, y en los últimos días El estará aquí para sangrar y morir en mi lugar; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro”.
92Eso es maravilloso, ¿no es cierto? Oh, Su Presencia está aquí, la señal. El murió para hacer posible que ese hombre que está parado allá atrás, que acaba de ser operado de su nariz, sea sanado. Dios le bendiga, hermano. ¿Cree Ud. que El hizo eso? Seguro que sí. El hizo lo mismo por el hombre que está sentado allí a su lado con artritis, para que fuera sanado. Amén. El hizo lo mismo por esa mujer sentada al lado de ella, al lado de él allí, mejor dicho, para ser sanada de ese problema estomacal. Eso es correcto. El hizo eso. Muy bien. El lo hizo; él murió para que pudiera darle a la otra mujer sorda, el oído, la cual ahora me escucha. Muy bien. El lo hizo. Ahora, me puede oír, ¿no es cierto? Seguro, El murió para ese propósito. El murió por esa anemia, allá atrás... para volverlo a su condición. ¿Cree Ud. eso, señor? Dios le bendiga. Esa mujer sentada allá atrás, pensando de su amiga en Madison, Indiana, en el manicomio, El dio la libertad y murió para que El pudiera redimirla de nuevo a su condición correcta.
93¿Qué es El? ¡Jehová Jireh! ¡El es el Redentor! ¡Aleluya! El está aquí ahora en este edificio, confirmando Su Palabra. El vive y reina. El es el Redentor de Dios; El es mi Pariente. El llega a ser mi Hermano. El es mi Dios; El es mi Salvador; El es mi Rey venidero; El es mi Sanador. El es mi Padre; es mi Hermano; El es todo lo que yo tengo en el mundo, y en el mundo venidero. Qué tan poco se acordarán los delegados de esta asociación cuando se pongan a pensar de redención, aun de esos tiempos del mero principio, ellos lo reconocerán. Y cuando todos nosotros, ese grupo con palmas, que sale lavado en la Sangre del Cordero, con palmas en sus manos, y ropas blancas, y tomemos nuestra posición en el asiento del Trono del Hijo de David (¡Aleluya!), aún cantaremos los cantos de redención a El...?... ¡Aleluya! ¡Oh, seguro que sí!
94Yo puedo ver a Adán y a Eva, esos primeros novios, allá en el jardín del Edén. Puedo ver a Adán allá atrás, cuando abrazó a su noviecita para salir con ella, pues Dios los había condenado. Y él salió abrazado de su querida. Adán no fue engañado; él no tuvo que salirse. Pero él salió porque él amaba a su esposa. El salió completamente consciente. No importa si ella tenía que ir al tormento, él iría con ella. Cuando Dios miró y vio ese amor de un ser humano, era tan grande que El mismo no pudo aguantar más. Eso es correcto. Dijo: “Yo descenderé e iré también”. Y dijo: “Pondré enemistad entre la simiente de ella y la simiente de la serpiente”.
95Escuche detenidamente. Cuatro mil años después, allá en la ciudad de Jerusalén (cambiemos nuestras escenas y miremos), allí venía por las calles de Jerusalén, con muchas sacudidas. Allá afuera de las puertas de Damasco [Tal vez quiso decir “de Jerusalén”-trad.], va hacia el Gólgota, un varoncito, con una corona de espinas en su cabeza, y una cruz sobre su hombro. Miren por toda Su espalda, allí hay pequeñas manchas rojas. ¿Qué son?
96Miren allá atrás cuando Adán iba saliendo con su querida, saliendo bajo condenación; era una sombra, una sombra de redención en algún lugar, por cuanto había sangre chorreando sobre ellos. En algún lugar había una sombra; él lo sabía. Y puedo oír algo que suena (el Hermano Branham da una palmeada-Ed.] ¿Qué es? Es esa piel de oveja ensangrentada golpeando de arriba abajo contra sus piernas, hablando de otro tiempo. “Hay una tierra más allá del río, que llaman la dulce eternidad, y sólo por el decreto de fe podemos llegar a la orilla...” Sabiendo que algún día, volverían al Edén otra vez.
97Y a medida que lo puedo ver irse ahora más allá, el segundo Adán subiendo la colina, con pequeñas manchas en su espalda. Se ponen más y más y más grandes, a medida que él sigue caminando. ¿Qué es? Después de un rato todas se hacen una sola mancha. Puedo oír algo golpeando otra vez. [El Hermano Branham da una palmeada-Ed.] ¿Qué es? Allí va el segundo Adán, no es nada menos que Jehová mismo, quién descendió y fue hecho carne (¿para qué?), ¡aun para ir al infierno con Su querida, para redimirla de nuevo. ¡Cristo para redimir Su Novia! ¡Aleluya! ¡El vio esto en Adán allá atrás. Y El descendió, fue hecho carne, un pariente con nosotros, para poder casar a la raza humana con El mismo! Allí está, yendo allá al Calvario.
98A medida que El sube la colina, y su pobre hombro siendo rozado, la vieja abeja de muerte está zumbando alrededor de El: “Pronto le voy a picar”. Zumbó alrededor y alrededor, y después de un rato tuvo que picarlo. Pero, amigo, Ud. sabe, si una abeja le llega a picar a alguien profundamente, ya no puede picar más. Se sale su aguijón. Así que, ya no tiene más aguijón. Y yo les diré que esa es la razón por la cual Dios fue hecho carne aquí en la tierra para poder contener el aguijón de muerte. Y ahora la muerte no tiene aguijón. La abeja puede zumbar alrededor, pero no puede picar. “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?
99Pero Cristo, el Redentor pariente, ha abierto paso de escape para cada creyente en esta tierra hoy día. La abeja pudiera zumbar; la abeja pudiera hacer bulla; la abeja pudiera tratar de asustarlo a uno. Pero yo les puedo apuntar hacia el Calvario allá, donde Dios mismo fue hecho carne, cuando El retuvo el aguijón de la muerte, y tomó mi lugar como un pecador y pagó el precio. Y El me extendió el tapete de bienvenida para que regresara a casa. “Y el que quiera, venga y tome del agua de la vida gratuitamente. Al que a Mí viene, no le echo fuera”.
100Oh, hermano, con razón Pablo pudo decir, cuando oyó las hachas siendo afiladas... Yo estuve en su celda hace algunos días, en donde le cortaron la cabeza, y cuando ellos metían el hacha, la vieja abeja estaba zumbando alrededor de él. Le dijo: “Te tengo ahora”. El dijo: “¿Dónde está, oh muerte tu aguijón?” Se quedó allá en el Calvario. “¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”.
101“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado...” De tal manera... De tal manera amó Adán a Eva que se fue con ella. De tal manera amó Cristo a la Iglesia que El se fue con ella. “Porque de tal manera amó Dios al mundo...” Adán se fue con Eva, y con su error; ella estaba errada. El sabía del error; él era inocente, pero ella era culpable. Pero Adán dijo: “Yo me iré con ella”. Y Cristo miró a la Iglesia, sabiendo que estaba errada, sin embargo, Cristo se fue con nosotros para tomar nuestro lugar allá como pecador, para morir por nosotros, para quitarle el aguijón a la muerte por nosotros. Pecador, ¿cómo puede Ud. rechazar tal amor incomparable?
102Con razón Job dijo: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro”.
103¿Lo creen Uds. en esta noche? Nuestro tiempo se nos ha ido. ¡Oh, cómo es que el Espíritu parece estar moviéndose en mi corazón! No puedo pensar en nada, amigos, de nada más grande de cómo Jesús descendió aquí a la tierra y abrió paso para la Redención, y cumplió cada plan, desde el huerto del Edén, mucho antes de eso. Antes de la fundación del mundo, Jehová habló, y aquí vino Jesús tomando Su lugar y fue allí, y vino, y murió, y fue hecho pecado para que Ud. pudiera ser salvo. ¿Cómo pudiera Ud. rechazar tan incomparable amor como ese bendito Redentor, colgado allí, con escupitajos en su cara, siendo escarnecido y hecho un escándalo, y con una corona de espinas sobre Su cabeza, un Hombre inocente, muriéndose allí, y la Sangre vertiendo de las venas de Emanuel, donde los pecadores pueden sumergirse dentro de ese torrente, y perder toda mancha de culpabilidad?
104Inclinemos nuestros rostros. Padre Celestial, oh Dios, con mi corazón dando vueltas alrededor y alrededor pareciera, sabiendo que Tú estás aquí. Viéndote mover sobre esta audiencia en la forma de una gran Luz brillante, hablando, y visiones abriéndose, sabiendo que ahora mismo, el tiempo está a la mano. Y pronto enviarás a Jesús otra vez, y El vendrá a esta tierra. “Nadie sabe el minuto o la hora, ni aun los ángeles, sino sólo el Padre”. Y aquí viene El otra vez a la tierra, siendo ya pasado el tiempo, como fue en los días de Noé, la paciencia, cuando el arca estaba siendo preparada, en la cual siete almas fueron salvadas”, u “ocho”, mejor dicho. Ahora, Su venida está bien pasada de tiempo, bien retrasada; debería de haber estado aquí hace mucho tiempo. Mas Dios no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
105El tapete ha sido extendido, el tapete de bienvenida en esta noche, el plan de Dios de redención a través del ofrecer de la sangre del Señor Jesús, una vez para siempre, para limpiar al culpable, al pecador indigno, y traerlo a reconciliación con Dios y restaurarlo de nuevo al huerto del Edén con su esposa y sus amados. Para nunca morir, para nunca estar enfermos, para nunca tener congoja, para nunca tener más funerales, ni sepulcros que cavar. ¡Oh Dios!, no más fatiga, nada, todo ha terminado. Lavados en la Sangre del Cordero con esta seguridad perfecta, que Jesucristo vino una vez bajo Su Sangre; nosotros estamos salvos del ángel de muerte; él no puede tocarnos.
106Dios, si hay algunos aquí en esta noche, (Tú conoces los corazones de todos los hombres), mientras el Espíritu Santo se está moviendo sobre esta audiencia, Dios, concede que ellos te reciban ahora mismo, como su Salvador personal. Aquellos que han caído, puedan ellos volver y avergonzarse en esta noche. Que todos los enfermos sean sanados en esta noche, Señor. Que el Espíritu Santo caiga sobre cada corazón hambriento y humedezca ese terreno. Prepáralos; pues, no falta mucho tiempo.
107Las grandes horas están a la vista: bombas atómicas, explosiones, y cosas; confusiones por causa del tiempo, angustia entre las naciones, los hombres desfalleciendo, temor, el mar bramando, gran terror apareciendo en la tierra. Tú dijiste que en ese día los que conocen a Su Dios actuarán. [Dan.11:32-trad.] Y aquí estamos viendo todas estas cosas acontecer. Dios, que la voz de advertencia se extienda a cada corazón ahora mismo por causa de Jesús, y en Su Nombre.
108Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, si hubiera uno aquí en esta noche... Que nadie mire; sólo mantengan su cabeza inclinada y oren, por favor, sólo por un cuantos minutos. Les voy a preguntar algo, sabiendo que estoy parado ahora entre los vivos y los muertos, sabiendo que este pudiera ser el último tiempo que tendrán la oportunidad de hacer esto. Uds. conocen su corazón, el Espíritu Santo les está hablando a Uds. ahora; Uds. saben en donde están parados. Si desean la oración para poder recibir a Cristo como su Salvador, y venir por la manera de Dios de la Sangre derramada a través de Redención, sabiendo que Uds. han practicado la iglesia; han jugado a la iglesia, pero en su corazón Uds. saben que nunca han sido redimidos; saben que hay algo allí: carnalidad, envidia, contención, mal humor. No sigan jugando ya más, vengamos al Señor Jesús.
109¿Levantarán su mano a El, en esta noche, y dirán: “Dios, ten misericordia de mí, yo lo acepto ahora con todo mi corazón, vendrás a mí en esta hora?” Dios le bendiga. ¿Alguien más? Dios le bendiga. ¿Alguien más? Dios le bendiga. Dios le bendiga. ¿Allá arriba en el balcón? Dios le bendiga. Dios le bendiga a Ud., y a Ud. Acá a mi derecha, ¿alguno más? Dios le bendiga. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, ¿alguien aquí en el piso de abajo? Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga. Dios le bendiga, hijo. Oh, hermano, mire. Dios le bendiga. Yo sabía que el Espíritu Santo estaba aquí. Dios le bendiga, señor. ¿Alguien más? Digan: “Dios ten misericordia de mí”. Puedo verlo allá, señor. Te veo, muchachito, allá, o sea, el jovencito, Dios sea contigo. Todo Cristiano póngase a orar ahora, los que están en los terrenos de la oración.
110¿Qué es? El camino de Redención; el camino de la Cruz. Puede que Ud. pertenezca a la iglesia, pero eso no significa nada. Eso está bien. Yo no tengo nada en contra de ello; pero eso no es venir por el camino de Redención a través de la Sangre, por el lavamiento del agua por la Palabra. Esa es la manera que uno viene a Cristo. “Fe viene por el oír, y el oír de la Palabra de Dios”, no por unirse a la iglesia, sino el oír de la Palabra. “Por fe sois salvos por medio de la gracia”. Es Dios hablándole a su corazón.
111No hace mucho, le dije a una joven: “Yo creo que Dios le está llamando en esta noche, hermana”. Dijo: “Si yo quiero que alguien me hable, me gustaría a alguien que tuviera más sentido común al respecto”. Y le dije: “Bueno, hermana, yo solamente puedo decir lo que el Espíritu Santo me está diciendo”. Dijo: “Yo no quiero oír más de eso”.
112Un año después pasé por esa ciudad, y esa muchacha había llegado a ser una prostituta; con su vestido todo descotado, me ofreció un trago de whisky. Y dijo... Y yo la reprendí. Y ella dijo: “¿Sabe qué, predicador? ¿Recuerda la noche en que Ud. me dijo que yo debiera ser salva?” Le dije: “Sí, me recuerdo”. Dijo: “Eso era la verdad”, dijo: “Yo crucé la línea divisoria allí. Yo contristé a Dios en mi corazón por última vez”, dijo... Aquí está el comentario que hizo esa muchacha: “Yo pudiera ver el alma de mi madre freírse en el infierno como un panqueque, y reírme de ello”. El corazón endurecido.... Oh amigos, nunca se acerquen a esa línea. Cuando la paciencia de Dios... [El Hermano Branham golpea varias veces-Ed.] Pero cuando El toca, El... “No contenderá mi Espíritu con el hombre para siempre”. [Gen.6:3-trad.]
113¿Levantarían su mano ahora?, no a mí, sino a Dios. Y al hacer eso, digan: “Dios, ten misericordia de mí. Yo no quiero morir como un pecador. Yo quiero venir de Tu manera. Yo quiero venir por el camino de la Cruz. Yo deseo que vengas a mi corazón, ahora mismo, y me salves”. ¿Alguien más levantó su mano, en cualquier sitio del edificio? Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga, hermano, Dios le bendiga a Ud., y a Ud. Eso es correcto. Qué bien. Allá arriba en los balcones, en cualquier sitio alrededor, ahora, levanten su mano. Dios te bendiga, jovencita, puedo ver tu mano. Dios le bendiga, señora, allá muy atrás arriba, la puedo ver; Dios la ve también. Ahora mismo El está hablando paz. Dios le bendiga, señora. Dios te bendiga, muchachita. ¡Oh, eso es maravilloso! Amigos, mantengan sus cabezas inclinadas.
114Me siento guiado a hacer algo ahora mismo. Me siento guiado a traer esa gente aquí al altar; permítanme orar por ellos. Yo siento que ese tiempo es ahora mismo. ¿Se levantarían de su asiento, y vendrían aquí, y me permitirán sólo pararme aquí y orar un poquito con Uds.? ¿lo harán? Toda persona que quiera recibir a Cristo; el Espíritu Santo me dijo que hiciera eso. ¿Se levantarían y vendrían aquí? Eso simplemente es un testimonio público. Si aman a Jesús, y Uds. saben que El los ama, pónganse de pie, ¿lo harán? Pongámonos de pie, todos, sólo por un momento. Pónganse de pie. ... de las venas de Emanuel, y los pecadores se sumergen... Dios le bendiga, señor. Si Dios escucha mi oración para sanar a los enfermos, seguramente El la escuchará a favor de su alma. Venga aquí, mi hermano. Venga aquí... ¿Bajarían de los balcones, de cualquier sitio? Bajen ahora mismo, el Espíritu Santo me dijo que hiciera esto. Dios le bendiga, mi querido hermano...?... Dios le bendiga. Párese aquí sólo por un momento. ¿Vendría? Dios le bendiga...?... Ven aquí, querida. Dios te bendiga Cuando los pecadores se sumergen...
115Eso es. Vengan aquí...?... ¿Vendrán ahora mismo? Muchachitos, ancianos... Aquí está una joven parada, una víctima del polio. No creo que va a usar esas muletas cuando se vaya de aquí. No, señor. Aquí vienen una mujer y un hombre indios; viene un grupo. Oh, Dios, ten misericordia. [Espacio en blanco en la cinta-trad.]... Y parece así como nubes. Casi todos ellos respondieron a ello. Oremos sólo por un momento ahora. Y les voy a pedir, si Uds. quieren, que sean lo más reverentes posible, por unos cuantos momentos.
116Nuestro Padre Celestial, dentro de Tu Divina Presencia presentamos a estas personas. No solamente a éstos en la fila de oración, o a éstos con tarjetas de oración; te presentamos a todos. Ven, Padre, minístrales a ellos en el poder de la resurrección del Hijo de Dios. Que cada corazón aquí se someta a sí mismo a la Fe de Dios. Y que tu humilde siervo aquí, indigno de pararse aquí, pero que el Espíritu Santo tome control de mí, y que pueda ser usado para Tu gloria. Y en el poder de la resurrección del Hijo de Dios, así como un hombre mortal, pecaminoso, indigno... Pero, Padre, si estuvieras buscando un pueblo santo en esta noche, sin Cristo, ¿en dónde los buscarías? No están aquí. Pero todos los que están en Cristo son una criatura recién nacida. Y estamos tan contentos que Tú has abierto camino para que podamos trabajar con nuestro prójimo, y con nuestros hermanos. Nosotros los injustos, venimos ahora a través de la Sangre del Señor Jesucristo, presentando nuestra fe a Ti para la sanidad de los enfermos. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesucristo, y conforme a la expiación, que “Por Sus llagas fuimos nosotros curados”. Amén.
117Ahora, ¿cuántos, en alguna parte del edificio, no importa dónde estén, dirían, levantando sus manos: “Hermano Branham, yo no tengo una tarjeta de oración?” Ahora, tengan presente, que en alguna noche, en algún sitio, en algún momento, vamos a orar por cada persona que reciba una tarjeta de oración. No importa si se toma un mes para hacerlo, vamos a orar por cada persona con una tarjeta de oración. Retengan su tarjeta de oración. Si no son llamados en una de las noches, lo serán en cualquier momento. Vamos a asegurar que toda tarjeta de oración sea llamada, se orará y se impondrá las manos a cada persona. Así que, ahora, Uds. no saben cual noche su... Todos los días reparten nuevas, debido a que llega gente nueva. Y nosotros sólo llamamos los nombres, y escogemos algunos aquí y los paramos en la fila. Y ahora, hasta donde sé, no hay una sola persona en esa fila que yo sepa que la he visto antes. Hay indígenas, mejicanos, gente blanca, todos variados. Así es como será en Gloria, ¿no es cierto? Yo no conozco a ninguno de ellos. Tal vez no pueda hablar su idioma, ¿pero sabían Uds. que Dios conoce a cada uno de ellos?
118Ahora, yo he predicado la Palabra; y ellos han escuchado eso. Ahora, la audiencia está esperando ver algo más. ¿Habrá regresado el verdadero, fenomenal y positivo poder de la resurrección de Cristo a la iglesia? Jesús dijo: “Las obras que yo hago, vosotros las haréis también”. ¿Es correcto eso? El no reclamó sanar a nadie; El reclamó que Dios le mostraba una visión de diferentes cosas. Y lo que Dios le mostraba, eso era lo único que El hacía. ¿Cuántos de Uds. en la iglesia saben que lo que Jesucristo dijo acerca de que El no podía hacer nada de Sí mismo, es la pura verdad? La única cosa que El podía hacer exactamente, era sólo cuando Dios el Padre le mostraba que hacer; y El dijo que Dios estaba en El. ¿Creen Uds. que Dios está en esta iglesia en esta noche? Bueno, El no está en las esferas por aquí; El está en la gente. ¿Es correcto eso? Así que, entonces, si Dios está aquí, El pudiera hacer por nosotros exactamente como lo hizo por medio de Jesús, por cuanto Jesús dijo: “Las mismas cosas que Yo hago vosotros las haréis también, hasta el fin de la edad”. ¿Es correcto? Una mujer tocó Su manto; El miró alrededor a toda la audiencia, y dijo: “Tu fe te ha hecho sana de ese flujo de sangre”.
119Un ciego clamó detrás de El, y cuando su fe le tocó, Jesús se dio la vuelta, y dijo: Tu fe te ha sanado”. Muchas cosas como esas. El le tocó los ojos a un hombre un día, (dos de ellos), y les dijo: “Ahora, conforme a vuestra fe os sea hecho”. Pero el Padre le mostró algunas cosas que hacer; El salió y las hizo. Pasó al lado de los enfermos y los afligidos en todos lados, y halló a esta persona la cual el Padre le había dicho, y fue allá y le dijo: “Levántate, toma tu lecho, y vete a casa”; El se fue y dejó al resto de ellos allí. Ellos dijeron: “¿Por qué?” Les dijo: “Yo hago sólo lo que el Padre me enseña hacer”. Y si El es el mismo hoy, como en... El se paró en las plataformas del mundo de ese tiempo, en las diferentes audiencias, y percibió los pensamientos en la audiencia. ¿Es cierto eso? El mismo ayer, hoy, y por los siglos”.
120Ahora, quiero preguntarles: ¿Cuántos aquí están sin tarjetas de oración, que dirán: “Hermano Branham, en esta noche, con la ayuda de Dios, voy a rendirme a mí mismo al Espíritu Santo, y voy a orar que Dios le haga dirigirse a mí, y decirme si voy a sanar, o algo así acerca de mí que en verdad conmueva mi fe. Yo creeré”. ¿Lo harán? Por todas partes, ahora, donde no tengan tarjetas de oración. Miren: uno casi no puede distinguir; están en dondequiera. Muy bien. Miren para acá y vivan. La razón por la cual menciono sobre los que no tienen tarjeta de oración, es porque los que la tienen son los que van a venir aquí. Posiblemente los que no tengan tarjetas de oración no vengan, y puede que sea su última oportunidad. Algunos de Uds. que están sentados allí, aparentemente, fuertes y saludables, pudieran tener un corazón latiendo que está por pararse dentro de quince o veinte minutos. Algo tiene que hacerse.
121Aquí está una pobre mujer sentada en una silla de ruedas. La he visto por dos noches, y sé exactamente lo que tiene; yo sé lo que lo causó. La vi hace una noche o dos, y pensé que de seguro (justo con el Angel del Señor parado allí), la fe aparecería. Comencé a llamar, y lo vi irse sobre otra mujer. ¿Ven? Yo creo que su tiempo ha llegado. Eso es correcto. Si uno la viera, le daría lástima, y diría: “Esa es una mujer...” Pero acuérdese, esa mujer pudiera vivir por cincuenta años más así, pero quizás aquel hombre grande y robusto sentado allá, con problemas del corazón, no vivirá para el resto de la noche. Dios conoce todas las cosas, ¿no es cierto? El conoce todas las cosas. El sabe lo que se tiene que hacer. 122 Bien, está bien. Aquí está ella. Disculpe, yo no quise decir eso, hermana. Yo pensé que... Bien. Ahora, esta mujer aquí, sería la primera. Ahora, les voy a pedir si pueden hacer algo por mí. Ahora, si el ingeniero allí, vigila este micrófono. Me dicen que yo no hablo lo suficientemente fuerte cuando baja la unción. Yo ni siquiera sé en dónde estoy más del tiempo. ¿Ven? Esa es la razón; yo estoy en otro mundo.
123Así que, ahora, si solamente pueden ser muy reverentes... Veo al Hermano Brown parado aquí, y al Hermano Moore allí; ellos están vigilando a cada momento. Esa es la razón que ellos están parados allí. Ellos saben exactamente cuando algo me sucede, y cuando me tienen que llevar. Y entonces cuando ellos me llevan, el otro ministro viene directamente a la plataforma, entra inmediatamente en el Espíritu, y hace el llamado al altar, o lo que él se sienta dirigido a hacer. Yo trato... Cuando yo los siento golpeándome aquí en el lado, yo sé que tengo que hacer la oración final, y ahí es hasta donde yo recuerdo, hasta el otro día que ellos me platican. Ahora, que El añada Sus bendiciones, en el Nombre de Jesús. Y ahora, para la gloria de Dios, y por causa de la resurrección del Señor Jesucristo, tomo todo espíritu aquí debajo de mi control. En el Nombre del Señor Jesús... Hay cosas revoltosas (¿ven?) por esa razón es que yo lo necesito hacer.
124Ahora, la mujer aquí: quiero hablar con Ud., señora. Me puede escuchar bien. Mi voz está pasando por aquí. Ahora, me supongo que somos extraños uno al otro. En todo caso, Dios nos conoce a ambos, ¿no es cierto? El nos conoce a ambos. El conoce... Ahora, Ud. sabe, señora, como cualquiera, que no hay manera, en lo absoluto, de yo saber, simplemente como un hombre, lo que Ud. desea. Eso sería totalmente imposible para mí saberlo. Nosotros siendo extraños y acabando de conocernos aquí mismo, ¿cómo podría ser posible que yo supiera lo que Ud. desea? Pero Jesucristo la conoció a Ud. antes que naciera; El me conoció a mí antes que yo naciera. Ud. es una creyente Cristiana; yo capto eso, por cuanto su espíritu se siente cordial. Ud. está consciente que algo está ocurriendo ahora mismo. Yo quiero que la audiencia observe a la mujer; sólo obsérvenla. Observen a cualquier paciente que viene aquí. Cuando el Angel se acerca a ellos, observen como se ven. Ellos se ponen blancos alrededor de la boca, y algo les acontece. ¿Ven? Ellos están parados en Su Presencia.
125Sé que entre yo y la mujer ahora mismo, pareciera como que alguien se ha puesto aquí. No lo puedo ver todavía. Yo no sé nada, pero si abre paso, entonces algo se lo va a declarar a ella. Yo desconozco la razón por la cual ella está aquí. Podría ser que ella pecó. Podría ser que está enferma. Podría ser que tiene problemas familiares. Yo no sé lo que ella desea, pero Dios sí. Así que El tendría que hacerlo, y al hacerlo, pues Ud. tendría... ¿creería Ud. que tendría que provenir de una fuente sobrenatural? ¿Creerá la audiencia lo mismo? Tiene que provenir... Entonces si Jesús ha resucitado de los muertos ahora, eso es lo sobrenatural; eso es un milagro. ¿Lo es? No puede ser explicado; es un milagro. Entonces vean...?... Eso es algo que vino aquí a la ig–sabiendo, por cuanto El me dijo: “Yo estaré contigo”, y yo lo creo. Yo lo creo con todo mi corazón.
126Y ahora, desde luego, la vemos a Ud. con anteojos. Por supuesto, sabemos que hay algo mal con sus ojos, o no estuviera usando anteojos. Pero ahora, quizás hay algo diferente que yo no pudiera decir, pero el Señor Jesús sí sabe. Ahora, justo mientras nos estamos viendo uno al otro, el Espíritu Santo se está moviendo entre nosotros. Y, no, se está poniendo muy luminoso alrededor de Ud., Ud. no está aquí por su sanidad, porque Ud. acaba de ser sanada. Ud. fue sanada aquí el domingo en la noche, ¿no es cierto? Ahora, ¿cómo sabría yo que Ud. fue sanada el domingo en la noche? Algo me tuvo que decir eso. ¿Es correcto eso? Ahora, ¿cree Ud. con todo su corazón? ¿Con todo su corazón? Yo veo a alguien más. Es un hombre parado a su lado ahora, y es su esposo; él tiene artritis. Eso es correcto. Y hay dos... Ud... Hay algo más, hermana. Son dos niños; son nietos. Y ellos tienen tuberculosis. Y Ud. ha venido para que se ore por ellos, ASI HA DICHO EL SEÑOR. Eso es verdad, ¿no es cierto? Desde luego; es en el Nombre del Señor. ¿Cree Ud. que va a recibir lo que ha pedido? Venga aquí. Dios Todopoderoso, Creador de los cielos y de la tierra, yo bendigo a esta, mi hermana, en el Nombre de Jesucristo, y que ella reciba el deseo de su corazón. No tema, hermana, reciba lo que ha pedido.
127Muy bien. Sean muy reverentes. ¿Ahora creen, todos Uds.? Ahora, amigos, así es como la reunión debiera ser. Y todos ahora mismo debieran de aceptar su sanidad. Sólo crean en el Señor; eso lo resuelve, ¿ven? Moisés tenía que hacer una señal, e hizo exactamente lo que el Señor le dijo. Los ancianos la vieron, y le siguieron, e hicieron exactamente lo que él dijo. ¡Oh, hermano!, bendecido sea el Señor. ¡Oh!, estoy tan agradecido por El. Muy bien, ¿esta es la... Ud. es la señora, o sea, la paciente? Bien, hermana, mire hacia acá ahora y crea con todo su corazón. Ahora, si yo... cualquier cosa que pudiera hacer para sanarla, o Ud. si está deseando cualquier cosa de parte del Señor, Ud. lo está deseando de El, no de mí. ¿Ve? Porque si hay algo como hombre que yo pudiera hacer, yo lo haría, si pudiera, si fuera algo para ayudarla. Pero yo estoy tan limitado en cuanto a cosas. Yo pudiera reunir tal vez un poco de dinero, o algo así, pero es todo lo que yo pudiera hacer. Si Ud. deseara ir a algún sitio, yo pudiera tal vez alquilar un taxi para llevarla, o algo así. Pero ahora, si es por algo que está fuera de mi alcance, lo único que puedo hacer es orar por Ud., pero es Dios el que se lo tiene que dar.
128Pero El está aquí. Y según mi manera de enseñar la Biblia, que El ya le dio lo que Ud. desea, pero Ud. sólo tiene que tener la suficiente fe para recibirlo. Luego si a través de un don Divino, tal vez para decirle lo que Ud. desea, y dejarle saber que Ud. está en Su Presencia, y entonces Ud. recibirá lo que Ud. desea. ¿Lo cree? Si El me deja saber exactamente la razón por la cual Ud. está aquí, solamente esa cosa por la cual Ud. está aquí, ¿la aceptaría ahí mismo. Y diría: “Lo creo”, por cuanto Ud. sabe que... Ud. cree con todo su corazón?
129Señora, Ud. está en una tremenda agonía; Ud. está sufriendo. Y yo la veo con un médico, y el médico menea su cabeza. Ud. ha sido desahuciada por un médico por alguna razón; es cáncer. Lo veo anotado en su archivo: cáncer. Y él no puede hacer nada más al respecto. Y entonces Ud. está preocupada acerca de un niño. Y ese niño... Yo veo una luz, parece ser que hace tiempo el niño tenía leucemia y fue sanado. Y tiene... Es anémico ahora, y Ud. desea la oración por él. Venga aquí. Dios Todopoderoso, a Quien amamos y confiamos: da bendiciones a esta mujer para la gloria de Dios, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, lo pido. Amén.
130Ahora, mire acá sólo por un momento, hermana. ¿Cree Ud. ahora que recibirá lo que ha pedido? [La mujer habla con el Hermano Branham-Ed.] Señora. ¿Una enfermera en el hospital? ¿Del condado? ¿Y Ud. era la enfermera? Bueno que Dios le bendiga. ¿Qué es lo que Ud. tenía? Tuberculosis en la garganta. ¿Y Dios la sanó? ¿Hace cuánto, señora? Mi primera reunión aquí. ¡Oh!, sí. Hace dos semanas y media, el Hermano Outlaw me llevó allá, hasta donde me acuerdo ahora. Dios le bendiga. Eso es correcto, y aquí está Ud. ahora. No importa cual sea el problema (yo no lo sé ahora), pero Ud. va a sanar de todos modos. Esa es su fe. Para que Ud. sepa, aquí está otra cosa mientras está parada aquí. Su esposo necesita sanidad también, ¿no es cierto? El tiene un tumor en el cerebro; yo le digo: Dios le bendiga. Amén. Dios le bendiga; ahora se puede regresar. Digamos, “Gloria a Dios”. [La audiencia dice: “Gloria a Dios”.-Ed.] ¿Creen? ¿Cómo pueden más que creer? “Jesucristo es el mismo, ayer, hoy, y por los siglos”. Las misericordias infalibles, nunca fallan. Ahora, sean reverentes, doquiera.
131¿Qué tal? ¿Es por el niño? Ahora, mire para acá sólo por un momento, y crea con todo su corazón; crea que Dios va a sanarlo, o lo que tenga que ser hecho. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Muy bien. Somos extraños uno al otro; yo no la conozco. Dios la bendiga, madrecita. Ud. acaba de viajar a alguna parte. Ud. ha venido de algún lugar... Oh, Ud. ha ido a muchos... Oh, es por este niño parado aquí. El niño tiene algo mal en su garganta. Y el médico ha intentado... Ud. estuvo en Dallas, Texas, con ese niño. La puedo ver yéndose de una ciudad llamada Dallas. El médico quiere operar al niño, y Ud. tiene miedo de la operación, debido a que acaba de perder un muchacho; la operación mató al muchacho. El muchacho fue operado en el cerebro; fue una operación de cerebro por causa de un tumor, y el muchacho murió. Y Ud. tiene miedo de hacerlo por causa del niño. Un momento. Venga aquí por un momento. Padre Celestial, bendecido sea el Nombre del Señor Jesús. Yo los bendigo en el Nombre de Jesús, para que todo lo que ellos pidan les sea concedido: La sanidad del cuerpo, no importando lo que sea, yo, como Su siervo, pongo mis manos indignas en el Nombre de Jesucristo, lo cual El nos mandó que fuéramos por todo el mundo: “Sobre los enfermos pondrán las manos, y ellos sanarán”. Yo hago esto en el Nombre de Jesucristo, como un creyente. Amén. No tema, hermana, todo ha terminado, Dios vaya con Ud.
132Eso es lo que lo está lastima...?... ¿Este es el hombre? ¿Qué tal, señor? Me supongo que somos extraños uno al otro. ¿Acaba de estar ese niño allí, en la fila de oración? Oh, está bien. Muy bien. Veo una Luz suspendida sobre el niño. No cabe duda que lo que tenía mal, Dios le permitirá que sane ahora mismo. El permanecerá suspendido allí por causa del niño.
133Somos extraños uno al otro, hermano. Yo no lo conozco; me supongo que nunca lo he visto en todo mi vida, pero Dios nos conoce a ambos. Sin embargo Ud. me cree como Su siervo, ¿no es cierto, hermano? Con todo su corazón; entonces yo puedo ayudarle a encontrar fe en el Señor Jesús. Una cosa: entre Ud. y yo puedo ver, en la visión que está abriéndose, sangre fluyendo. Es una condición de la sangre lo que Ud. tiene; es diabetes. Y Ud. acaba de estar en el hospital, y fue operado alrededor del año pasado; y tomaron las extremidades, las piernas fueron movidas. Ellos estaban operando... Es una condición de la próstata, y no tuvo éxito; le sigue molestando. Esas cosas son verdaderas. Pero Jesucristo está aquí para sanarlo. ¿Lo cree Ud., hermano? Venga aquí. Padre Dios, en el Nombre de Jesucristo, oro por mi hermano, para que lo hagas sano, y que él se vaya de aquí esta noche, y sea un hombre sano, mientras lo abrazo, como un punto de contacto, que el Espíritu Santo está aquí ahora, Quien puede decirle, revelarle. Permite que el Angel del Señor lo toque ahora mismo, por los méritos de Jesucristo, a través de Su Nombre. Amén. Dios le bendiga, mi hermano. Vaya, y sea feliz. Algo le sucedió; Ud. lo sabe, así que Ud... Amén. No dude; tenga fe ahora.
134Hola, señora. Un momento, señora. ¿Me supongo que somos extraños? Ud. me ha visto anteriormente. Pero lo que quiero decir es que yo no la conozco, hasta donde yo sé. ¿Cree Ud. al Señor Jesús con todo su corazón? ¿Cree Ud. que soy Su siervo? Señora, parada allí en los escalones con las gafas oscuras, la mujer de color, ¿cree Ud. que soy Su siervo? ¿Quiere aceptar su sanidad allí donde está parada? Su fe... Algo empezó a moverse en Ud. justo en el momento que estaba hablando con la mujer. Si eso es correcto, señale con su mano. Es el Espíritu Santo; el Angel está suspendido sobre Ud. Ud. está sufriendo; Ud. está ciega de un ojo. Y Ud. tiene también un tumor que está tratando de tomar su vida. Regrésese a su asiento y reciba su sanidad en el Nombre del Señor Jesús.
135¿Cree Ud. con todo su corazón? Ud. tiene un problema nervioso. Y Ud. tiene un problema intestinal. Su esposo es un oficial de la Oficina de Impuestos. Eso es correcto. Y él está en alguna parte del edificio. El tiene un ujier.. El es un ujier en este edificio. Su nombre es... Y Ud. vive en la calle Montebello, al oriente, número 728, o algo así; puedo verla a lado de... ¿No es cierto? Regrésese y reciba lo que ha pedido. Su fe la hizo sana.
136¿Qué si le digo a Ud. que fue sanada mientras estaba allí sentada?, ¿lo creería con todo su corazón, hermana? Venga aquí entonces. Bondadoso Padre Celestial, muévete con compasión. Concédele a esta mujer ahora, que ya nunca sea de esa manera otra vez, a través del Nombre de Jesús. Amén. Tenga fe, créalo.
137Allí está. Audiencia: ¿No pueden ver eso que está suspendido sobre un hombre, aquí en la...? Es un hombre un poco anciano ya. Lo puedo ver sufriendo; es una condición de la próstata. El hombre tiene el pelo ralo, y usa anteojos. Aquí está el hombre sentado, allí mismo. Es Ud. Sí, señor. Ud. tiene una condición de la próstata. Dios le bendiga. Ud. estaba orando, ¿no es cierto, señor? Esa es la razón que Ud. sanó.
138Mire, hermano, Ud. fue tan amable al hacer eso, con ese hombre que acaba de aceptar al Señor hace rato, él que está sentado allí a su lado. Ese hermano mejicano tiene un problema estomacal; él quiere ser sanado. ¿Podría Ud. poner las manos sobre él? Eso es correcto, señor. La mujercita que está sentada a su lado tiene problemas estomacales también. Eso es correcto, eso es correcto, señora. Dios la bendiga. Ambos han sido sanados. Dios les bendiga. Pueden irse a casa; sean hechos sanos.
139Hay una mujer indígena sentada a un lado de ella. ¿Entiende Ud. Inglés, señora india? Ud. tiene un problema en su costado, ¿no es cierto? Ud. está sana. Jesucristo la ha hecho sana. Aleluya. Crea con todo su corazón. Epiléptico...?... Miren, ese espíritu se ha movido para acá. Este niñito sentado acá tiene epilepsia también; tenga fe en Dios; crea con todo su corazón. ¡Aleluya!
140Crean ahora; no duden. La mujer que está asomándose de detrás de los hombros de un hombre allí, la pelirroja, sí. Ud. está orando, hermana. Ud. pensó: “Si yo pudiera asomarme y mirar al hombre en la cara, él me va a llamar”. ¿No es eso por lo qué Ud. oró? ¿Es eso lo que Ud. dijo en su corazón? Levante su mano si eso es la verdad. Póngase de pie ahora. Ud. tiene asma. Eso es correcto. Ud. se asomó allí, y dijo en su corazón: “Si ese hombre me mira, yo seré sanada”. ¿Es correcto? Si es correcto, señale con su mano. Eso es. Ahora, uno recibe lo que ha pedido. ¡Aleluya! ¿Ud. cree que se le ha ido ese problema estomacal, señor? Vaya a tomar su cena. ¿Está Ud. creyendo? Ud. puede ser sanado ahora mismo. Pónganse de pie, todos Uds. Dios Todopoderoso, en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús, yo condeno a todo...?..