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~ CONTENDIENDO ARDIENTEMENTE POR LA FE ~
1...tiempo para muchos de nosotros. Pueda que nunca nos reunamos otra vez de esta manera, todos nosotros, este mismísimo grupo que está aquí, pueda que nunca nos reunamos otra vez de esta manera de este lado del Cielo. Correcto. Hay mucha gente anciana aquí, y simplemente no sé cuándo regresaré. Los accidentes, y Uds. saben lo que sucede, pueda que yo nunca pueda regresar, o pueda que Uds. no puedan regresar. Pero yo... Pero mi último testimonio para Uds., si no regreso, si es que sucede de esa manera, Jesucristo verdaderamente es el Hijo de Dios que se levantó de los muertos; y lo que yo hablo acerca de El, yo lo creo con todo mi corazón. Y yo los amo a Uds. con un amor Cristiano ardiente, e imperecedero. Dios sea con Uds. Ahora, nuestro pastorcito aquí, el Hermano José... [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. Pongan mucha atención ahora a la lectura de la Palabra.
2En el Libro de Judas encontramos estos versículos. En el versículo 3 del Libro de Judas. Amados... la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos, que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra. Ahora, yo creo que este Libro fue escrito en el año 66 después de Cristo. Y fueron entonces treinta y tres años después de Pentecostés. Y en ese entonces Judas hablándole a la iglesia, los estaba exhortando que ellos deberían contender ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. ¿Pensarían Uds. alguna vez que una... que la gran Iglesia del Espíritu Santo, que había sido inaugurada y sumergida en Cristo por el Espíritu Santo, podía estar tan enredada en un tiempo tan corto, que el profeta aquí les estaba diciendo que contendieran ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos? Ahora, no tomaremos mucho tiempo. Yo tengo que vigilar aquí, porque tenemos un servicio extenso por delante. Orar por tanta gente como sea posible, que pase por la línea en esta noche. Y yo pido que permanezcan en fe, en oración. Ahora, el–el profeta aquí dice que contiendan ardientemente por la fe, no “una fe”, sino “la Fe”, que ha sido una vez dada a los santos. Ahora, mucha gente dice: “Bueno, yo iría a esa reunión, pero es en contra de mi fe”. Unicamente hay una fe: una fe, una esperanza, un Señor, un bautismo. ¿Lo creen Uds.? Una fe, y esa fe es en el Señor Jesucristo. Y ahora, algunas personas dicen: “Bueno, yo soy Metodista. Eso es en contra de mi fe”. “Yo soy Católico, y eso es en contra de mi fe”. Unicamente hay una Fe. Pudiera haber diferentes iglesias denominacionales para representar esa fe, pero únicamente hay una Fe. Ahora, Judas dijo que nosotros, hablando aquí por supuesto, principalmente a la–la Iglesia de ese día, pero nosotros deberíamos contender ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.
3Ahora, eso no pudiera aplicarse al Antiguo Testamento. Tenía que ser al Nuevo Testamento, porque el Antiguo Testamento era la ley, y este lado es gracia. Y–y dice: “La ley y los profetas”, Lucas 16:16, “la ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino del Cielo es anunciado”. Así que tenía que ser de este lado, tenía que ser de este lado con santificación, porque santos, a la iglesia se le asigna como a santos después... La palabra “santos” significa: “Los santificados”. En otras palabras, nosotros debemos contender por la fe que ha sido una vez dada a los santificados. “Santificación” significa: “Ser llamados fuera, puestos aparte, limpiados (¿ven?), limpiados y puestos aparte para servicio”. Ahora, la fe que ha sido dada una vez a esa gente, esa es la fe por la cual nosotros debemos contender. ¿Saben Uds. lo que significa “contender”? Es: “debatir, o aferrarse a, contender por”. Contender ardientemente por esa fe. Ahora, si yo dijera: “Hermanos Metodistas: ¿la tienen Uds.?” “Sí, nosotros tenemos esa fe”. “¿Y Uds. hermanos Bautistas?” “Sí”. Y los Católicos dirían: “Sí”. Los Pentecostales dirían: “Sí”. Cada uno diría: “Sí, mi iglesia está conteniendo por esa fe”. Bueno, yo estoy contento de oír eso. Yo estaría muy contento de saber que eso es verdad. Ahora, la única manera, bueno, yo diría: “¿Qué los hace diferentes entonces uno del otro?” “Bueno, entonces, creemos que fue de esta manera”. Ahora, regresemos a las porciones del principio de la Escritura, el ministerio del principio, y en los días de los santos, y veamos qué clase de fe ellos tenían, y luego contendamos por lo que ellos tenían. Esa es la única manera de estar seguros. ¿Es correcto eso?
4Ahora, el primero que introdujo la fe por la cual la Biblia quiere que nosotros contendamos, fue el mismo Señor Jesucristo. Juan fue el precursor para hablar de lo que iba a venir, pero Cristo fue eso, Cristo mismo, El fue el que trajo la fe, porque Cristo en la tierra era la representación de Dios para la gente del nuevo pacto. Fíjense, Dios envió a Cristo después de los días de la ley nacido de mujer bajo la ley para que El pudiera redimir a aquéllos quienes estaban bajo la ley. Cristo se hizo carne humana, siendo Dios mismo, Emanuel, investido, Dios en Cristo reconciliando al mundo para Sí mismo. Y cuando El estuvo aquí en la tierra, El no siguió Sus propios pensamientos, Su propia voluntad, sino que El sacrificó Su propia voluntad y Sus propios pensamientos para seguir la mente y la voluntad de Su Padre. “Yo no vine a hacer Mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”. ¿Lo ven Uds.?
5Ahora, Cristo vino a hacer la voluntad del Padre. Entonces si nosotros podemos ver lo que Cristo hizo, y qué clase de fe El le dio al pueblo, o le predicó al pueblo, entonces esa debería ser la fe por la cual nosotros contendemos. Ahora, cuando Cristo estuvo aquí en la tierra, nos preguntamos... simplemente El nació como un niño común, nació en un pesebre. El no vino al mundo en gran suntuosidad. El simplemente nació en un pesebre de padres humildes, creció, salió, y fue criado entre Su pueblo. Y a la edad de treinta años El se fue al desierto y allí encontró a Juan, y fue bautizado por Juan en el Jordán, obedeciendo, o cumpliendo... Cuando Juan lo vio venir, él dijo: “Yo necesito ser bautizado por Ti, ¿y por qué Tú vienes a mí?” El dijo: “Deja ahora. Porque así conviene que cumplamos toda justicia”. Y entonces El fue bautizado por Juan, subió luego del agua, y he aquí los Cielos le fueron abiertos. Y Juan dio testimonio, viendo al Espíritu de Dios como una paloma que descendía del Cielo, y venía sobre El. Juan dijo además: “Yo no le conocía, pero El que me dijo en el desierto que fuera a bautizar, dijo: ‘Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre El, El es el que bautizará con el Espíritu Santo y fuego’”. Juan tenía una señal de que ese era el Mesías. Cuando él le vio venir, él sabía que era el Mesías. Ahora, El no estaba vestido diferente que cualquier otro hombre. Jesús era solamente un hombre común. La Biblia dice: “No había hermosura para que le deseemos”. El no era tan... tal hombre grande de siete pies [2.10 m.–Trad.]. No había hermosura para que le deseemos.
6Yo me supongo que El no tenía mucho de la educación de este mundo, pues no tenemos registro de que El alguna vez fue a la escuela, ningún registro en la Escritura, o en la historia de que El alguna vez fue a la escuela. Pero El tuvo una educación, por supuesto. Pero en dónde El la obtuvo, no sabemos. Y ahora, tenemos a Pablo, el registro de Pablo a dónde él fue a la escuela, y de otros, pero no tenemos un registro a dónde Jesús fue a la escuela. El solamente era un hombre común, habló un idioma común, el idioma que usaban en la calle en donde todos, la gente común oiría. Y así que entonces no había nada sobresaliente respecto a Su apariencia, y demás, para que Ud. pudiera hacerlo a El lo que El era. Lo que El era no era por la apariencia exterior, porque El era un hombre en lo exterior; pero en lo interior El era Dios, Emanuel. Dios el Padre estaba en El, reconciliando al mundo para Sí mismo. Así que allí, El trajo la fe Cristiana. Ahora, nos fijaremos en El. ¿Qué lo hizo diferente? Como un predicador creo yo que El no era tan vigoroso y que salía a la calle como nosotros lo hacemos, y gritaba, porque la Biblia dice: “Su voz no era oída en la calle”. Y “la caña cascada”, y “el pábilo que humeare”, y demás, como el profeta dijo que sería.
7Así que a pesar de eso había algo acerca de Su hablar que capturaba el corazón de la gente. El no tenía que ser tan vigoroso al respecto en una demostración exterior, pero había algo en Su hablar que fascinaba los corazones del pueblo.
8Cómo siempre me ha gustado oír hablar a grandes ministros, ¡cómo me gusta oírlos! Pero en muchas ocasiones me he preguntado cómo me hubiera sentido parado allí ese día cuando Jesús abrió Sus brazos y dijo: “Venid a Mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo os haré descansar”. ¡Oh, a mí me hubiera gustado haber oído eso!
9Me hubiera gustado haberlo oído a El cuando estaba sentado en la roca, tal vez, en el–en el monte allí en donde El dio Su sermón en el monte, y escucharlo a El decir: “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados sois cuando por Mi causa os vituperen y persigan, y hagan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los Cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros”. ¿Ven? Oh, a mí me hubiera gustado haberlo oído predicar eso. Pero como he dicho frecuentemente, yo probablemente nunca podría oír eso, pero sí tengo la esperanza de oír esto: “Bien hecho mi buen y fiel siervo”. Si yo pudiera únicamente oír eso, eso es todo... Eso bien me satisfaría. Fíjense, cuando El estuvo aquí en la tierra, Pedro dijo en Hechos, el capítulo 2, después que él había recibido el bautismo del Espíritu Santo, él dijo: “Varones israelitas: Jesús nazareno, un Hombre aprobado por Dios entre vosotros”, ¿con qué? ¿Con Su teología? No. ¿Con Su gran reputación en la iglesia? No. ¿Con Su título? No. ¿Con Su excelencia de palabras? No. “Varones israelitas: Jesús nazareno, un Hombre aprobado por Dios entre vosotros con las señales y prodigios que Dios hizo por medio de El entre vosotros, como vosotros mismos sabéis”.
10¡Oh, hermano!, eso fue sin rodeos, ¿no fue así? Dijo: “Vosotros por manos de inicuos, habéis crucificado al Príncipe de Vida, pero Dios le ha levantado otra vez”. Amén. Me gusta eso. Dijo: “Uds. le crucificaron, pero era imposible que El fuese retenido por la muerte. Así que la muerte tuvo que soltarlo, y El ha resucitado de los muertos. Y nosotros somos Sus testigos; (amén) esa es la razón por la cual estas cosas son hechas, por ejemplo, el hombre cojo sanado a la puerta”. Dijo: “Por fe en el Nombre de Jesucristo este hombre es sano completamente”. ¿Ven? “El Príncipe de Vida a quien Uds. crucificaron”. Dijo: “Dios lo vindicó a El”. El no tenía... El no era un hombre con apariencia como la de un gran príncipe. El no era ninguna de estas cosas a las que el mundo mira. “Pero Dios estaba con El, porque El probó que El estaba con El delante de todos vosotros, por las señales y prodigios que El hizo entre vosotros”. Eso es lo que los apóstoles pensaron acerca de la fe Cristiana. ¿Qué hicieron los grandes reinos eclesiásticos, los Fariseos y Saduceos, los grandes tribunales del Sanedrín, sumando alrededor de dos millones de gente? Ellos enviaron a un representante una noche: a Nicodemo. El fue de noche. Algunos de Uds. se ríen de él por ir de noche. El al fin llegó. ¿Llegaron Uds.? ¿Han hecho Uds. tanto como Nicodemo? El al fin llegó allá. El llegó a Jesús. Muy bien. Y cuando él llegó, mírenlo a él ahora, un erudito, un erudito viniendo a un Hombre quien no tenía diploma. Era un aristócrata viniendo a un pobre para adquirir conocimiento. Era un hombre de grandes títulos viniendo a un Hombre que no tenía títulos. Era un anciano sabio y maestro, viniendo a un Hombre joven para aprender acerca de la Vida Eterna. ¿Ven Uds. la diferencia?
11Ahora, él fue atravesando los callejones en la noche, abriéndose camino debido a su iglesia y todo lo demás, pero Nicodemo (escúchenlo), él habló por la iglesia, por los tribunales del Sanedrín, por el templo, por los Fariseos, y los Saduceos, y Sanedrines, y todo lo demás. El dijo: “Nosotros sabemos... Rabí, o Maestro, nosotros sabemos que Tú eres un Maestro que viene de Dios”. “Nosotros”, ¿quiénes son nosotros? “Nosotros judíos, nosotros los de–los de los tribunales. Nosotros los de las sinagogas quienes te han perseguido a Ti, haciendo burla de Ti, riéndose de Ti, pero sabemos que Tú eres un Maestro que viene de Dios”. ¿Por qué? “¿Porque Tú eres un Hombre elocuente, con excelencia de palabras, y con voz melodiosa?” “¡No!” “¿Cómo saben Uds. entonces?” “Nosotros sabemos que Tú eres un Maestro que viene de Dios porque ningún hombre puede hacer las cosas que Tú haces, los milagros que Tú haces, a menos que Dios esté con El”. Ellos sabían que ése era El, pero por prejuicios, egoísmo, no estando listos para negarse a sí mismos, para renunciar sus antiguos prestigios sociales y aceptarlo a El. Sin embargo ellos reconocieron que eso era de Dios.
12Esta ciudad, leyendo los periódicos, viniendo a la reunión, no tiene excusa. Ellos saben que Dios está aquí moviéndose y obrando milagros. La gente que se ríe de sanidad Divina, se ríe de la Iglesia del Dios viviente, diciendo que ellos son de entendimiento limitado. Ellos no tienen excusa. Ellos saben dentro de sus corazones que eso es la verdad. Ellos tienen temor de admitirlo, temor de que ellos perderán algo de su prestigio social. Yo preferiría perder todo mi prestigio social y ganar el Cielo, ¿Uds. no? Francamente, yo no tenía prestigio social que perder. Pero Cristo me aceptó, y ahora yo soy–yo soy un hijo. Miren lo que El fue para nosotros. El en Sus riquezas llegó a ser pobre, para que en Su pobreza nosotros pudiéramos llegar a ser ricos. En Su inmortalidad El llegó a ser carne para que El pudiera tomar nuestra enfermedad, para que en Su enfermedad, nosotros pudiéramos tener salud. En todos mis pecados, El llegó a ser... El era sin pecado y tomó mis pecados, para que yo pudiera estar sin pecado. El llegó a ser yo para que yo pudiera llegar a ser El. En el Cielo El se para como el Representante de Uds. y mío. Entonces Dios no nos mira a nosotros; El mira a nuestro Representante. ¡Oh!, ¿no es eso maravilloso?: Cristo parándose en nuestro lugar, representándonos delante del Padre. ¿Han estado alguna vez en un tribunal de juicio? El Representante, El se para como nuestro Abogado, parado para abogar. ¿Quién sabe hacerlo mucho mejor que El, cuando El es el mismísimo Hijo del Padre, parado en la Presencia de Dios para abogar por el caso de nosotros pecadores, si confesamos? Siendo rico, sin embargo llegó a ser pobre, para que por medio de Su pobreza pudiéramos ser ricos. ¿Ricos en qué? ¿En dinero? ¡No! Ricos en bendiciones Celestiales, cosas espirituales. Nosotros, quienes una vez éramos pobres, ahora llegamos a ser ricos por medio de Su pobreza.
13Fíjense en El. Se despojó a Sí mismo, se humilló a Sí mismo, descendió, el gran Divino de Arriba... Uds.... En humillación descendió y se anonadó, se humilló a Sí mismo en un cuerpo de carne para caminar entre hombres, oír las maldiciones y los juramentos de los hombres, sentir los dolores de la enfermedad y de la muerte sobre Sí mismo, para que por medio de todo eso, no porque El tenía que hacerlo, sino porque el amor lo condujo a El a ello... Que El hizo todo eso y se enfermó y tuvo dificultades.... Ud. dice: “¿Se enfermó El?” Seguro que sí. ¿Qué no hizo El mismo Su propia cosa, Su propia–Su propia declaración, y dijo: “Qué no me dirán: ‘Médico, cúrate a Ti mismo’?” Seguro, El llevó nuestras enfermedades, nuestros pesares, nuestros pecados, nuestros dolores. ¿Ven lo que El era? Ahora, ese es acerca de quién los apóstoles hablaron; ese es acerca de quién Nicodemo habló. Veamos lo que El era, a qué clase de representante de la fe Cristiana El se refirió.
14Cuando El estuvo aquí en la tierra, El no se hizo de renombre. La Biblia dice que no se hizo. El no se hizo de reputación. Muchas veces yo he pensado esto: El hombre que hizo las placas de dientes falsos, se hizo una reputación con ellos. Pero el Hombre que hizo los dientes verdaderos no se hizo de reputación. El hombre que hizo una pierna artificial se hizo una reputación para sí mismo, pero el Hombre que hizo la pierna verdadera no se hizo de reputación. ¿Ven? El simplemente se despojó a Sí mismo y descendió para salvarlos a Uds. y a mí, para sanarlos a Uds. y a mí. El gran Médico, el Dios del Cielo, el Inmortal, El mismo se vistió en carne con el fin de anclar las enfermedades en Su propio Cuerpo para quitarnos nuestras enfermedades. Simplemente nunca se sabrá. Las palabras no pueden expresar lo que verdaderamente es eso, lo que Dios hizo por nosotros en Cristo Jesús. Cuando El estuvo aquí en la tierra, El nunca alardeó tocante a Sí mismo. El vino sin saber nada, sino sólo para hacer lo que era la voluntad del Padre. Se le ofrecieron grandes cosas. Aun Satanás le dijo: “Yo te daré todo reino del mundo, y te haré señor sobre ellos, si postrado me adorares”. El dijo: “Vete, Satanás, porque escrito está: ‘Al Señor tu Dios adorarás y a El sólo servirás’”. Seguro que sí. El pudiera haber tenido todos los reinos del mundo. El los tendrá de todas maneras. El es heredero de ellos. El es heredero de todas las cosas. Y nosotros somos herederos con El, y coherederos en el Reino. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad”. Ese fue Su sermón, lo que El nos dio, Sus promesas. Ese era El.
15Ahora, fíjense en El. Mientras El está aquí en la tierra vemos algunas de Sus obras. Veamos a qué se refirió El con fe Cristiana hoy. Aquí está El: La Fuente de todo Cristianismo, la Cabeza, el Principio, el Origen de la fe Cristiana, fue Jesucristo, el Hijo de Dios; el Principio de la fe Cristiana, el punto de partida para que toda la humanidad de todas las edades mire a ese punto de partida y empiece desde allí. El fue un ejemplo para nosotros. ¿Es correcto eso? En el capítulo 13 de San Juan cuando se presentó el lavamiento de pies, y El dijo... Miren como Pedro, con sus propios modales tan almidonados, cómo Pedro–Pedro estaba, protestando...?... se paró allí tan almidonado como un cuello. Y El se encaminó para lavar los pies de Pedro. El dijo: “Tú no me lavarás mis pies jamás”. ¡Oh, hermano! Nosotros tenemos tantos de ésos hoy. “Tú no me lavarás mis pies jamás”. Jesús lo miró, y dijo: “Bueno, si Yo no te lavare, tú no tienes parte Conmigo”. Pedro dijo: “Entonces Señor no sólo mis pies, sino mis manos y mi cabeza”. Como que le quitó lo almidonado, ¿no es así?
16Oh, me imagino a esas palabras bondadosas mirando a Pedro y diciendo: “Mira, mira... Si Yo–si Yo no te puedo lavar, tú no tienes parte Conmigo. Si tú no puedes seguir Mis mandamientos, si tú no puedes hacer la voluntad del Padre... Pedro, Yo te amo. Pero tú tienes que hacer estas cosas”. Eso es parte de la fe Cristiana. Allí, al terminar de lavar los pies de los discípulos, se sentó, y dijo: “Bien, vosotros me llamáis Señor y Maestro; y decís bien, porque lo soy. Pues si Yo el Señor y Maestro he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque... (escuchen esto). Porque ejemplo Yo os he dado, para que como Yo os he hecho, vosotros también hagáis”. El fue el ejemplo del Cristianismo. El fue el Cristianismo. El fue nuestro Patrón. Nunca procuren moldear su vida según algún predicador, según algún sacerdote, según algún gran hombre religioso aquí en la tierra, sino moldeen su vida según Cristo. El es su Ejemplo. El estableció un ejemplo. El vivió un ejemplo y lo presentó a la Iglesia. ¡Oh, yo espero que eso penetre profundo! ¿Por qué es que la gente no quiere oír el Evangelio? ¿Ven? Fíjense, que penetre muy profundo.
17El dijo que El era el Ejemplo. Ahora, lo vemos a El; miren qué ejemplo El estableció. El caminó allá diciendo: “Yo no puedo hacer nada por Mí mismo”. Y entonces uno vino a El, como un poquito indiferente; miró por toda la audiencia, y Jesús parado allí lo miró; y El dijo: “Tú eres un israelita en quien no hay engaño”. Cuando Felipe fue, y encontró a Natanael orando por él bajo esa higuera, dijo: “Ven aquí. Quiero mostrarte a quien encontramos: a Jesús de Nazaret, el Hijo de José”. Y este hombre con sus propios modales almidonados, dijo: “Bueno, ¿pudiera salir alguna cosa buena de Nazaret?” Dijo: “Ven y ve”. Esa es la mejor manera de darse cuenta. Vaya y dese cuenta. Dijo: “Ven y ve”. Bueno, él fue allá, Uds. saben, un buen hombre, bueno, un hombre de buena moral, honesto como él solo, y él se encaminó ahí delante de Jesús, parado allí con la multitud, y Jesús mirando alrededor. Automáticamente cuando él oyó a Jesús, o lo vio a El orar por algunos de los enfermos o algo, su corazón empezó como a derretirse un poquito. Uds. saben, yo casi puedo oírle decir a Felipe, decir: “Felipe, ese Hombre es un poquito diferente del predicador común que vemos”. ¡Oh, hermano! ¡El es diferente! El dijo: “Simplemente El es un poquito diferente. ¡Cómo que me gusta de la manera que El habla!” Yo oigo a Natanael [el Hermano Branham quiso decir, Felipe–Trad.] decir: “Bueno, yo–yo–yo pensé que tú cambiarías tu manera de pensar cuando lo vieras a El y lo oyeras hablar una vez. Tú estabas dando tu opinión allá cuando dijiste: ‘No pudiera salir algo bueno de Nazaret.’”
18Para ese tiempo Jesús volteando Su hermoso rostro, Sus grandes ojos bondadosos mirando allá, El dijo: “He aquí un israelita en el cuál no hay engaño”. Eso lo sacudió a él. Dijo: “¿Yo?” Dijo: “¿Cómo me conociste, Reverendo o Rabí?” El dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera te vi”. Ahí está el ejemplo de Cristianismo. Correcto. El encontró a una mujer en el pozo. Envió a los discípulos; fueron a la ciudad para comprar algo para comer, algunos alimentos. Y mientras ellos estaban ausentes, Jesús sabiendo que la mujer vendría, porque “El dijo que El no hacía nada a menos que El Padre se lo mostrara”.... De Jerusalén uno va directo a Jericó, pero El se fue por el camino de Samaria. Me pregunto por qué. El tenía necesidad de pasar por Samaria. Me pregunto por qué. Llegó allí, se sentó en el pozo, y la mujer vino a sacar el agua. Y El dijo: “Dame de beber”. Ella dijo: “Bueno, no es costumbre que los judíos le pidan eso a los samaritanos”. Dijo: “Pero si tú supieras con quién tú estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber, y Yo te daría agua que tú no viniste a sacar de aquí”. “Bueno”, dijo ella: “El pozo es profundo”, y demás. El dijo: “Ve, trae a tu marido”, directo al punto. “Ve, trae a tu marido. Eso es tu problema”. Ella dijo: “Yo no tengo marido”. “Correcto. Tú tienes cinco”. “Bueno”, ella dijo: “Me parece que Tú eres profeta, Señor”. Ella dijo: “Yo sé que cuando venga el Mesías El podrá hacer estas cosas, pero, ¿quién eres Tú?” El dijo: “Yo soy, el que habla contigo”. Amén.
19Ahí está la señal del Cristianismo. Ahí está la fe que ellos tenían. Ahí está el ejemplo. Bueno, ella corrió a la ciudad. Jesús entró, nunca hizo milagros ni hizo ninguna de Sus señales. El solamente le habló a la gente. Ellos dijeron: “Nosotros te creemos. Nosotros te creemos. No porque la mujer dijo que Tú supiste el secreto de su vida, sino–sino porque te oímos hablar, te creemos. Esa es la razón que...” Miren lo que sucedió un poquito después en esa ciudad. Jesús siguió adelante. Fíjense, esa es la clase de vida que El vivió. El pasó por el estanque de Betesda, al lado del estanque, mejor dicho, en donde grandes multitudes de gente inválida yacía, cojos, lisiados, ciegos, debilitados.
20Ahora, miren. ¿Creen Uds. que Jesús tenía compasión? El estaba lleno de amor. Pero es como algunas veces cuando la gente está enamorada. Ellos se olvidan de qué clase de amor están hablando. El amor fileo, y el amor Agape: uno... ambos son amor, pero uno es amor de Arriba, y el otro es amor de aquí de la tierra. Como yo le estaba hablando a un reportero hoy, yo dije: “El–el amor de aquí, el amor humano, le haría a Ud. dispararle a un hombre por causa de su esposa, pero el amor que viene de Arriba, le haría que Ud. orara por su alma perdida”. Es muy diferente. ¿Ven? Uno de ellos es un amor de aquí en este nivel, amor humano, y el otro es un amor que viene de Arriba. Y la compasión que mira sobre la multitud y dice: “¡Oh!, ¿no sanarás a esta persona? ¡Y él está enfermo! ¡El está en gran necesidad! ¡Este es un buen hombre! Lo conocemos. ¡Sana a este bebito!” Miren, eso es compasión humana. Pero la verdadera (aquí está), la verdadera compasión Divina es hacer la voluntad del que lo envió a Ud. a hacerlo.
21Jesús pasó al lado de todos los enfermos, y los afligidos, y los inválidos, fue allá, encontró a un hombre acostado sobre un jergón, y dijo: “¿Quieres ser sano?” “Bueno”, dijo él: “Yo puedo caminar. Cuando voy al estanque, bueno, alguien que está un poquito mejor que yo se me adelanta”. Jesús dijo... Ahora fíjense, Jesús sabía que él estaba acostado allí, y que había estado enfermo treinta y ocho años, tenía esta enfermedad por treinta y ocho años. ¿Por qué sanaría a alguien como él? El estaba haciendo la voluntad del Padre. Y El lo encontró, El dijo: “Toma tu lecho y vete a tu casa”. El enrolló su lecho e hizo lo que Jesús le dijo que hiciera, y se fue caminando. Los judíos lo encontraron a El, y lo empezaron a interrogar. Ellos lo llevaron a juicio. Jesús fue llevado a juicio. Y en el 19, ese es el capítulo 5 de San Juan y el versículo 19, Jesús cuando El fue interrogado... Me pregunto de qué estaban interrogando a Jesús. La primera cosa: Sanando en el sábado. La siguiente cosa: “¿Por qué no los sanas a ellos allá? Ve allá y sana a todos ellos si puedes hacerlo”.
22Escuchen la respuesta de Jesús. El dijo: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que me muestra el Padre. Lo que Yo veo al Padre haciendo, el Padre me lo muestra, y luego Yo lo hago”. En otras palabras, Jesús no hacía nada por Sí mismo hasta que El veía una visión de lo que el Padre le decía que hiciera. Luego El iba y lo hacía. Eso es Cristianismo: Haciendo la voluntad de Dios. Esa era Su vida. Eso es lo que hizo Jesús. Ahora, ¿qué dijo El cuando se fue? Nosotros estamos contendiendo por la fe que ha sido una vez dada. Tenía que venir de alguna parte si fue dada a los santos. ¿Es correcto eso? La fe que ha sido una vez dada a los santos, ¿quién la dio? El dijo: “Un poco y el mundo no me verá. Mas vosotros me veréis porque Yo estaré con vosotros y aun en vosotros, hasta el fin del mundo; y las cosas que Yo hago vosotros también haréis. Aun más que estas, porque Yo voy al Padre”. ¿Lo captan? ¿Qué era?
23La fe que El representó, El la dio a la Iglesia para que la llevara a los fines del mundo. Amén. Oh, yo espero que realmente penetre en Uds. (fíjense) a la quinta costilla del lado izquierdo. Fíjense, esa fue la–la fe de la que Judas estaba hablando. Esa clase de fe, las cosas que Jesús hizo, la fe que El tenía en Dios, El dio esa misma cosa a los santos. Pues El dijo: “Las mismas cosas que Yo hago, vosotros también haréis”. ¡Aleluya! Yo espero que esté bien. Fíjense: “Las cosas que Yo hago, vosotros también haréis. Yo les doy esto a Uds. Pero antes que Uds. puedan tenerla, vayan a la ciudad de Jerusalén y esperen un ratito. Yo voy a enviar la promesa del Padre sobre Uds. Yo regresaré muy pronto para verlos. Yo voy allá al Calvario. Ellos me van a crucificar y entregar en las manos de los gentiles. Hombres inicuos me crucificarán, pero Yo resucitaré al tercer día. Luego Yo voy a regresar otra vez. Así que quedaos en la ciudad de Jerusalén”. Lucas 24:49: “Quedaos vosotros, o esperen, en la ciudad de Jerusalén antes que Uds. vayan por todo el mundo con este Evangelio. Yo quiero que Uds. vayan a la ciudad de Jerusalén y esperen allí hasta que Yo venga”.
24El que vino es quien va a estar en Uds. en la forma de Espíritu. “Vayan y esperen, porque Yo voy a enviar la promesa que el Padre les había prometido a vosotros. Yo la voy a enviar sobre vosotros. Entonces Yo estaré con vosotros, aun en vosotros, por todo el camino hasta el fin del mundo. Y Yo estaré en vosotros haciendo las mismas cosas que hice mientras Yo estuve aquí en este Cuerpo. Yo regresaré en Mi Cuerpo místico haciendo las mismas cosas”. ¿Lo ven? ¡Oh, hermano! La única cosa de Su muerte en el Calvario, fue para salvar a un pecador y producirle a la Iglesia el poder o la autoridad, y la fe para hacer las mismas cosas que El hizo, o para abrir nuestros corazones, abrir un canal en el cual El mismo pudiera habitar. Espero que lo vean. Fíjense. Veremos si lo hizo. Muy bien. Cuando El se fue y el Espíritu Santo vino en el Día de Pentecostés, fíjense, inmediatamente un hombrecito llamado Felipe, lleno todo de Cristo, fue a Samaria en donde Jesús no había hecho ningunos milagros, sólo le había dicho a la mujer en una revelación Divina lo que estaba mal en ella y todo lo demás; fue allí y predicó e hizo milagros, y echó fuera demonios, y ellos tuvieron gran gozo en la ciudad. Esa fue la fe que ha sido una vez dada a los santos.
25Pedro, después de ser lleno con el Espíritu Santo, un día estaba en un viaje, y subió a la azotea de la casa para esperar la cena. Probablemente él no había desayunado, porque tenía hambre. Y mientras los estaban preparando, allí junto al mar en la casa de Simón el curtidor, Simón Pedro subió a la azotea, lo cual es costumbre en el Oriente de dormir en la azotea, comer en la azotea, y todo. Pedro subió y se sentó y estaba descansando un ratito. Y mientras él estaba descansando... El era un representante de la fe. Tenemos que apurarnos. Ya son las nueve. Para terminar, escuchen.
26El tenía que representar la fe. Pues Jesús le había dicho que él la representaría. Así que entonces, cuando él entró en un éxtasis... Me pregunto en qué clase de condición entró él. La Biblia dice que él estaba en un éxtasis. Hoy ellos dirían: “Allí está un espiritista”. ¿Ven? ¿Ven? El entró en un éxtasis, y en el éxtasis, él vio una visión. ¿Qué le estaba diciendo la visión? Exactamente la voluntad de Dios. La misma cosa que le sucedió a Jesús de Nazaret. El dijo: “Mira ahora, Pedro, quiero que vayas allá. Hay unos hombres que vinieron, están esperándote ahorita, y Yo te he mostrado esta visión de este lienzo lleno de cosas inmundas”. Y Pedro se levantó, y dijo: “¡Oh, no! No. Yo nunca comeré algo malo”. Dijo: “Yo–yo... Jamás he comido cosa inmunda”. Dijo: “¡No comeré!” El dijo: “No llames tú común e inmundo lo que Yo he limpiado”. Dijo: “Ahora, Pedro, tú no entiendes la visión, pero están dos hombres esperándote. Levántate, y ve con ellos y no dudes nada”. ¡Oh, hermano! Ahí está la fe que ha sido una vez dada a los santos. De esa manera ellos actuaron con Ella.
27Así que Pedro se levantó, quizás ni siquiera comió su cena, y él se fue. Y Cornelio había visto una visión, y él había llamado a toda su gente, los elegidos, y los trajo adentro, y los sentó, probablemente tomó la banca de lavar, y todo, sacó las sillas, y sentó a toda la gente alrededor. Y Pedro entró y empezó a testificar y decirles cómo el Espíritu Santo cayó sobre ellos en el Día de Pentecostés. Y mientras aun hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre los gentiles. Esa es la fe que ha sido una vez dada a los santos. Y todos ellos empezaron a hablar en lenguas, y a magnificar a Dios, y a glorificar a Dios, teniendo la misma clase de reunión que ellos tuvieron en el Día de Pentecostés. Pedro dijo: “¿Puede acaso alguno impedir el agua, viendo que estos han recibido el Espíritu Santo como nosotros en el principio?” Así que él les mandó que fueran bautizados en el Nombre del Señor. Y él se quedó con ellos por muchos días. Para ese tiempo había un–un hombre muy indiferente, Pablo, con un título de Bachiller y un doctorado en Divinidad, y un doctorado de Filosofía, que conocía todo acerca de toda la teología. El dijo: “Yo tomaré a ese montón de gente, gente loca...” Eso es lo que él dijo: “Herejía”. ¿Qué es una persona que está en herejía, un hereje? Un maniático, un loco. Dijo: “Yo arrestaré a cada uno de ellos. Ellos ni siquiera saben de lo que están hablando”.
28Pablo estaba aquí en la atmósfera natural con su doctorado de Filosofía. ¿Ven? El no sabía... El tenía una fe intelectual, pero él no tenía una fe Divina. Hay mucha diferencia en que uno tenga una fe intelectual a que tenga una fe Divina. Ahí es en donde Uds., mis amigos Bautistas, fallan en seguir. Uds. reciben la fe intelectual por medio de eso, pero debe ser una revelación Divina de Jesucristo para Uds. que les saca el pecado del corazón. La fe intelectual no es suficiente. Eso está bien, pero eso únicamente los trae a Uds. al Espíritu Santo. El Espíritu Santo es una experiencia personal del nacimiento, el nuevo nacimiento, de regeneración, haciendo una nueva criatura en Cristo. Fíjense, Pablo se subió en su caballo, y se fue a Damasco con algunas cartas del sumo sacerdote, dijo: “Yo arrestaré a cada uno de esos herejes. Yo los traeré”. Miren como el Evangelio se esparció. No se quedó quieto como está hoy. Hermano, cuando ellos vieron las obras de Dios hechas por esos apóstoles, se fueron. Ellos verdaderamente estaban en fuego. Ellos estaban haciendo algo. Probablemente el avivamiento de Felipe produjo una cosa grande. Y cuando Pablo iba allá en su camino a Damasco, de Samaria a Damasco, Dios ya había llamado a un hombre, y lo había llenado a él con el Espíritu Santo, y le había dado el don de discernimiento. Y su nombre era Ananías. Así que Pablo en su camino hacia allá... esa es la fe que ha sido una vez dada a los santos. Pablo en su camino hacia allá, trotando en su caballo grande, sólo un fanfarrón, con grandes amenazas. “Yo quisiera llegar al gran...?... Yo– yo me encargaré de ellos. Yo pararé todo ese ruido y esas visiones y eso, todo eso de profetizar. Yo le pondré un–yo le pondré un fin a ello”.
29Y en ese momento, la Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel, no le apareció enfrente de él, sino que lo golpeó en la cara y lo tumbó de su caballo. Amén. Empezó a dar vueltas alrededor, él miró hacia arriba, y estaba tan brillante alrededor de él... La misma Columna de Fuego, una Luz que brilló hacia abajo más fuerte que el sol en su... en medio de su calor. Pablo meneó su cabeza. El dijo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” Dijo: “Señor, ¿quién es al que yo estoy persiguiendo?” ¡Qué diferencia! Dios dijo: “Ahora, ¿ven Uds. lo que Yo le voy a hacer a él? Yo voy a hacer... Yo voy a hacer un vaso de él; Yo lo haré que me sirva”. Dios tiene una manera de hacer las cosas, Uds. saben. Así que El dijo: “Ahora, levántate, pónte de pie y ve a la calle llamada Derecha”. Ese es un buen lugar a donde llevar a un nuevo convertido. Y... Dijo: “Ve a Damasco y... calle llamada Derecha”. Ahora, yo puedo imaginarme a Pablo entrar allí a alguna parte, y decir: “Señora, ¡oh, me duele la cabeza! ¡Mis ojos!, con dificultad puedo ver una lucecita. Y estoy en un gran aprieto”. Tomó una pequeña habitación, y la rentó allá en el hotel, y se metió allí. Y todo el día él oró, diciendo: “Señor Jesús, yo destrozaré estas cartas que Ananías me dio. Yo–yo no quiero saber más de ellas. Yo quiero saber más de Ti, Señor”.
30Y había allí un predicador que veía visiones, de nombre Ananías. ¿Ven? La fe que ha sido una vez dada a los santos, ¿cómo la obtuvo él? ¿Ven? El Evangelio había sido predicado. Y Ananías vio una visión, y él vio a un hombre llamado Saulo acostado en una casa, dándose vueltas, e inquieto, y clamando, y así continuamente. Y el Señor dijo: “Ananías, ve allá a la calle llamada Derecha, y pon tus manos sobre él, para que reciba su vista otra vez, y sea sano, y reciba el Espíritu Santo”. ¿Qué es? Dios se apareció en una visión a Ananías. La fe que Jesús trajo, los resultados que vienen con ella, fue producido en la Iglesia. Dijo: “Ve allá ahora, pon tus manos sobre él, y él recibirá el Espíritu Santo, y recibirá su vista”. Dios todavía le revela a personas: “Ve, pon tus manos sobre este, dile a ese, háblale a este, ve ahí a ese”. Uds. lo ven cada noche. Amén. Dijo: “Ve allá y pon tus manos sobre él”. El dijo: “Señor, yo he oído de este hombre”. Dijo: “El habla amenazas, y oímos que él tiene cartas del sumo sacerdote”. Dios dijo: “He aquí que él ora”. Cuando él salió de la visión, yo puedo verlo limpiándose sus ojos y él regresando otra vez a lo normal, tomó su Biblia, o sea, sus Escritos, y los puso bajo su brazo, y ahí va por la calle.
31Mirando a lo largo de la calle llamada Derecha, dijo: “Bueno, veamos. Yo vi en esa visión una casa que se miraba de cierta manera. ¿En dónde está él?” El pasa el parque de la ciudad, pasa el tribunal, y pasa la sinagoga, caminando. Y por allá, dijo él: “¡Ah!, esa es. Ese es el lugar que vi en la visión”. Va allá y toca la puerta, se abre y entra, y allí estaba Saulo acostado, dándose vueltas, inquieto, y orando. El se encaminó a él y dijo: “Hermano Saulo (amén), Hermano Saulo, tú viste una visión en tu camino para acá, ¿no es así? El Señor Jesús te apareció allá”. Yo puedo oír a Saulo decir: “¿Cómo lo sabes tú?” “Bueno, El me apareció a mí aquí, y me dijo todo al respecto”. Esa es la fe que ha sido una vez dada a los santos. El dijo: “El me encontró allá y me dijo que viniera aquí y pusiera manos sobre ti para que pudieras ser sanado, y también para que tú pudieras recibir el Espíritu Santo; porque El te ha escogido”. ¡Oh, hermano! Ahí lo tienen.
32Y él puso sus manos sobre él, y oró como el... como Dios le pidió que hiciera. Y los... los ojos de Pablo fueron sanados. Y él lo llevó al río y lo bautizó invocando el Nombre del Señor, lavándole sus pecados. Y Pablo fue llamado al Evangelio. Esa es la fe que ha sido una vez dada a los santos. Pablo parado allá una noche, siendo un prisionero en la... Yendo a las prisiones de la antigua Roma, yo me paré en el lugar en donde ellos le cortaron su cabeza y lo arrojaron en el desagüe. ¡Le destroza a uno el corazón! Allí Pablo, en prisión, saliendo, lo pusieron en un barco que iba sobrecargado de trigo. Y en su camino allá, él les dijo a la gente, les dijo: “Siento que no deberíamos zarpar de aquí, de Creta, e ir allá”. El dijo: “Me temo que van a causar algún problema”. “Sí, ¿quién es este prisionero de todos modos? Súbanlo a bordo”. Y catorce días y noches en el gran huracán, todas las esperanzas de alguna vez ser salvos se habían perdido. Ellos fueron sacudidos fuertemente, y la aguja del compás se quebró. Todo, el mástil se cayó, ¡y qué–qué situación! Las velas se desgarraron en hilos, y todo hombre estaba gritando y llorando, y todas las esperanzas de que podían ser salvos se habían perdido. Ahí estaba Pablo con sus cadenas en sus manos y en sus pies.
33Una noche él entró en el corredor del pasillo de la embarcación, quizás en el mamparo, y se metió en un lugarcito y cerró la puerta, un clóset secreto, y empezó a orar, quizás toda la noche. A la mañana siguiente, se oyeron unas cadenas sonando, subiendo los peldaños, allí venía Pablo, parado allí sacudiendo sus manos, con callos de las cadenas, por causa de predicar el Evangelio, contendiendo por la fe que ha sido una vez dada a los santos, con esas cadenas en sus manos. Miren. Si él la predicó y contendió por ella, Dios lo recompensará con ella. Allí está él con sus manos de esa manera, y dijo: “Esperen un momento. Esperen un momento. Tengan ánimo todos Uds.” Y la embarcación siendo sacudida fuertemente. “Tengan ánimo. Porque el Angel de Dios, de quien siervo yo soy, estuvo conmigo anoche”, pudiera haber sido esa Columna de Fuego, yo no sé lo que fue. Pudiera haber sido el Mismo que fue a Pedro y lo sacó de la prisión. Yo no sé. Pero dijo: “El Angel de Dios, de quien siervo yo soy, estuvo conmigo anoche, dijo: ‘No temas, Pablo’”. Dijo: “Todos Uds. caballeros, yo vi una visión anoche. El Angel del Señor vino a mí, y me dijo que no temiera. Porque yo debo ser llevado ante César, pero esta embarcación va a naufragar en una cierta isla. Y miren, yo tengo que estar ante César, y Dios me los ha dado a todos Uds. que navegan conmigo, me los ha dado a Uds. Por lo tanto, hermanos”, él dijo, “tengan ánimo, porque yo creo en Dios que será exactamente como se me fue mostrado a mí”. La fe que ha sido una vez dada a los santos, ¿qué era eso? El Espíritu de Cristo en los apóstoles. ¿Es correcto eso?
34Rápidamente, tengo que terminar. El Espíritu de Cristo en los apóstoles. Nosotros con frecuencia le hemos llamado al Libro: “Los hechos de los apóstoles”. Eso estaba incorrecto. Son los hechos de Cristo en los apóstoles, porque ellos eran hombres. Pero ellos tenían la misma fe. Ahora, el Espíritu de Cristo en los apóstoles, ¿qué estaba haciendo eso? Treinta y tres años después, Judas dijo: “Contendiendo continuamente por esa fe. Por la gran solicitud que tenía de escribirles para exhortarlos a Uds. (para incitarlos, en otras palabras), que contendáis ardientemente (ardientemente, que no cedan) por la misma fe que ha sido dada a los santos”. [El Hermano Branham parafrasea Jud. 1:3–Trad.]. ¿Cree eso la iglesia de Uds.? Si lo cree, está contendiendo por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Contender ardientemente por la fe. Ahora, ¿cree la iglesia de Uds. que Jesucristo en la forma del Espíritu Santo, está aquí hoy? Si nosotros creemos que el Espíritu Santo está aquí, entonces la Biblia dice que “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Entonces el mismo Espíritu Santo que estaba sobre los apóstoles tiene que ser el mismo Espíritu Santo que está aquí hoy. ¿Es correcto eso? ¿Qué si yo les dijera a Uds. en esta noche que el espíritu de John Dillinger estaba en mí? Bueno, sería peligroso estar aquí. Uds. esperarían que yo tuviera dos grandes pistolas en mi lado, porque el espíritu de John Dillinger, un criminal, estaría en mí. ¿Qué si yo les dijera a Uds. que el espíritu de algún gran artista famoso estaba en mí? Uds. esperarían que yo metiera el pincel en la pintura y pintara un cuadro aquí del atardecer o de las mareas ondulantes de allá, que los fascinaría y los mantendría extasiados.
35¿Qué si yo les dijera que el espíritu de George Beverly Shea...? ¿Qué si yo les dijera a Uds. que el espíritu de Einar Ekberg estaba en mí? Uds. esperarían que yo cantara con la melodía con la que esos hombres cantan, porque el espíritu de ellos estaría en mí. Y si yo digo que el espíritu de Cristo está en mí, tiene que producir la Vida de Jesucristo. Exactamente. Y si Cristo está aquí, la esperanza de gloria en nosotros ahora, El producirá exactamente la misma Vida que El produjo en aquel entonces. Chicago, mis amados amigos, la compra de la Sangre de nuestro Señor Jesús, son Uds. A Uds. quienes me aman, y vienen a escucharme, yo los amo a Uds. con amor imperecedero. Y recuerden: contiendan continuamente por la fe que ha sido una vez dada a los santos, traída por Jesucristo, pasada de los apóstoles a Francisco de Asís [Reformador. Una Exposición de las Siete Edades de la Iglesia. La Edad de Tiatira. Libro en español, pag. 219.–Trad.], y a los demás, y pasando, y pasando. El es el mismo Señor Jesús, ayer, hoy, y por los siglos. Y yo estoy aquí esta noche para contender por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Y que Dios me ayude para que siempre, hasta el día que muera, contienda por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Que Uds. lo reciban es mi oración en el Nombre de Cristo.
36Padre, estas cuantas palabras entrecortadas que han sido habladas ahora, por algunos cuarenta y cinco minutos, me tardé mucho, más de lo que yo intentaba, por la presión y el sentir del Mensaje, la Palabra, para traerla a la gente... Si ellos pueden tan sólo recibir la Palabra, entonces ellos te tendrán a Ti en sus corazones. Entonces cuando yo esté a millas de lejos, ellos todavía tendrán la fe que ha sido una vez dada a los santos. Padre, hasta donde yo sé, he dicho la verdad, y la... Todo lo que yo sé decir, que eso es la verdad, es la fe. Y ahora, Señor Jesús, Tú quien tan maravillosamente dijiste estas palabras: “Yo estaré con vosotros, aun en vosotros hasta el fin del mundo”, ¿no vendrás en esta noche y manifestarás Tu resurrección en el poder de Deidad, el poder de visión, el poder de sanidad, el poder del perdón de pecados? Manifiéstate Tú mismo a éstos, a nosotros, hijos que esperan con corazones hambrientos. Queremos ver la manifestación de la fe que ha sido una vez dada a los santos. No importa cuántas veces Tú vengas, Señor, yo todavía la amo. Yo quiero verlo vez tras vez; porque yo te amo. Yo quiero estar Contigo Eternamente. Y Padre, yo pido en esta noche que Tú tomes este servicio en Tus manos ahora, y vengas y hagas algo como Tú lo hiciste en aquel entonces. Como Tú lo hiciste a aquéllos en Emaús en aquel día, partiendo el pan, Tú lo hiciste diferente a cualquier otro; y sus ojos fueron abiertos y ellos reconocieron que Tú estabas allí. Ellos reconocieron quién eras Tú. ¿No vendrás en esta noche y harás la misma cosa, quizás no la misma cosa, pero harás algo de esa manera, para que sepamos que es el mismo Jesús que introdujo al mundo la fe que los santos tenían, y que todavía continúa hasta hoy? Haz que el incrédulo, el escéptico sea salvo en esta noche. Haz que los enfermos sean sanados y que los santos se regocijen. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tu Hijo, quien nos prometió estas cosas. Amén.
37[Porción no grabada en la cinta.–Ed.]... Espíritu, lo he dado a las personas aquí en el área de grabación operando sus grabadoras, bendice sus corazones, ellos las obtienen, debido a que muchos de sus amados, quieren saber algunas veces lo que se les fue dicho. Examínenlo. Ahora, antes que empiece a orar por los enfermos, miren, yo diré esto, mi querido hermano, hermana: Quizás sea que esta noche no se diga una sola cosa. Yo no puedo saber. Yo no tengo control de ello. Dios controla eso. ¿Ven? Ahora, yo quiero que Uds. hagan esto. Ahora, como creyentes... Si Uds. son escépticos, no se queden aquí si empieza, porque Uds. mismos sólo se meterán en dificultades. Pero recuerden, Uds. pudieran contraer una enfermedad, de seguro, así que recuerden que poderes demoníacos estarán sueltos, si el Espíritu Santo viene a hacerlos que se vayan. ¿Creen Uds. que El nos ordenó hacerlo así? El dijo: “Estas...” Las palabras, la última cosa que El dijo antes que El dejara la tierra, la última encomienda a la Iglesia: “Id por todo el mundo, y predicad este Evangelio a toda criatura”. ¿Es correcto eso? No pudiera ser solamente para los discípulos, pues El dijo: “Todo el mundo, y a toda criatura. Y estas señales seguirán en todo el mundo, a toda criatura, que cree. En mi Nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. Y El fue recibido en Gloria, y esa fue la última vez que Su voz se ha oído audiblemente en la tierra desde ese tiempo, hasta que El rompa los Cielos otra vez al regresar. El dijo: “Cuando Yo regrese: ¿Encontraré fe? Estas señales seguirán a los que creen”: fe. Traiga las cartas, hermano. Oremos ahora por las cartas. [Porción no grabada en la cinta–Ed.].
38Muy bien. Venga aquí, señora. Ahora, yo quiero preguntarles a Uds.; aquí parada está una mujer, parada aquí otra vez en esta noche, creo que ocurrió hace unas cuantas noches, la misma cosa. La señora es una–una mujer de color. Y ella, desde su principio, su origen, es una etíope, y yo soy un anglo sajón, o de la raza blanca. La misma cosa aconteció en Samaria cuando Jesús encontró a la mujer samaritana. Y ella dijo: “No es costumbre que Tú tengas algún trato con nosotros”. Porque ellos tenían un asunto racial en aquel día. Pero Jesús claramente le dio a saber que no había diferencia entre la gente. Correcto. “Porque los hombres ni adoran en este monte o en Jerusalén”, El dijo: “Pero los hombres adoran a Dios en Espíritu y en verdad, y el Padre busca que le adoren tales adoradores”. ¿Ven? En Espíritu y en verdad. Ahora, pero sólo como un ejemplo. Aquí está la mujer, yo me supongo que somos desconocidos el uno del otro, no nos conocemos el uno al otro. Pero Dios nos conoce a ambos. Y El la conoce a ella como etíope; El me conoce a mí como anglo sajón. Y ambos somos de la misma sangre. Dios hizo de una nación, un hombre, sangre... Cada ser humano tiene la misma clase de sangre. Puede dar trans–... El chino, el japonés, el amarillo, el cobrizo, el negro, el blanco: todos ellos son de la misma sangre, es sólo el color de su piel. Porque Jesucristo murió por nosotros dos. Nos paramos aquí en esta noche; ella es Cristiana; yo sé que ella es una Cristiana, porque... ¿Cómo supe eso? De la misma manera que Jesús sabía que Felipe [el Hermano Branham quiso decir: Natanael–Trad.] era un–un creyente. ¿Ven? El dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño (honesto y verdadero)”. Yo nunca la vi a ella antes, ¿cómo supe entonces que ella es una Cristiana? Porque se está moviendo aquí un espíritu de bienvenida. ¿Ven? Ella es una Cristiana. Ella cree. Ahora, ella está aquí por algún propósito. Dios sabe eso, yo no. Pero si El lo revela, entonces el Cristianismo del año 33 después de Cristo, está en operación en 1955. ¿Es verdad eso? Entonces, Jesucristo sí es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, ¿no es así?, así como con los apóstoles.
39Dios los bendiga ahora, mientras oramos y yo hablo con la señora sólo unos cuantos momentos. Ahora, cuando yo les estoy hablando a Uds., en la línea de oración... Ahora, si Uds. están parados allí sin fe suficiente, si Uds. están allí un poco escépticos, yo no sé. Pero les diré, que si están, tengan... En el Nombre del Señor Jesucristo, si Uds. no creen firmemente que esto es de Dios, sálganse de la línea, porque Uds. probablemente entrarán en más problemas de los que Uds. están, estando allí parados. ¿Ven? Sólo recuerden eso. ¿Ven? Porque sus tarjetas de oración los traen aquí, ¿ven?, eso les da a Uds. el derecho de venir aquí. Pero allá, esa es Su elección. Las personas allá que no tienen tarjetas de oración, eso es lo que El elige. Estas son solamente las personas que fueron llamadas por número. Así que yo no sé quiénes son Uds., y por lo que Uds. vienen aquí. Pero cuando El muestra visiones allá, será alguien del que El quiere saber algo al respecto, ¿ven Uds.?, o para decir algo. El Señor los bendiga. Ahora, señora, como un creyente con Ud. en el Señor Jesús, y Su gran amor y omnipotencia, y yo sólo soy... Ud. dice: “Hermano Branham, ¿qué está Ud....?” Yo sólo estoy hablando con Ud. para.... ¿Ve?, es como afinar un instrumento. ¿Ve? Yo sé que Ud. es una creyente. Yo sé eso, porque su espíritu se siente bienvenido. Pero mire, hay algo que Ud. tiene en su mente, algo que Ud. quiere que se haga, o un favor que Ud. quiere pedir a Dios, o algo. Y ahora, para hacer eso, yo no sé. Así que es como afinar un instrumento. Si Ud. no sabe, Ud. lo afina, lo aprieta, y lo suelta, hasta que se afina bien. Entonces Ud. tiene su melo-... Ud. sabe, para tocar su melodía, ¿ve?, es de la misma manera. Y esa es la razón que yo les hablo a las personas primero, y éstas aquí, hay tantas allá que están jalando por el balcón, y por dondequiera, es un proceso agotador, constantemente, todo el tiempo. Son las personas, su fe. ¿Ve?
40Pero entonces, si yo mirara primero allá, yo no sabría en dónde estaría Ella. Yo sé que está por toda la audiencia, pero yo no pudiera identificarla. Pero si yo puedo tomar dos o tres aquí, hasta que pueda ponerme en armonía con la voluntad Divina de Dios, y la guianza del Espíritu Santo, entonces Se moverá a la audiencia. ¿Ven lo que quiero decir, Cristianos? Ahora, ¡eso es! Por supuesto, Ud. tiene un problema en sus ojos. Ud. tiene puestos los anteojos, y no es sólo por sus anteojos, pero Ud. tiene un problema serio en sus ojos que la está molestando recientemente, más que nunca. Eso es correcto. Son sus ojos por lo que Ud. está aquí, queriendo que se ore por sus ojos, porque parece como que ellos–ellos se están arruinando. Pero Ud. ha venido a pedirme que yo ore por Ud., para que Dios se los conserve. Porque yo sé que eso es la verdad. Y luego, Ud.... Permítame su mano por un momento. Sí, Ud. tiene una enfermedad, no exactamente una enfermedad, sino que es un crecimiento. Y es un tumor, y ese tumor está en el pecho. Y está en su pecho izquierdo. Correcto. Ahora, ¿cree Ud. que esta es la fe que ha sido una vez dada a los santos? ¿Cree Ud. que eso es el mismo Espíritu que le dijo a la–a la mujer del pozo: “Tú tienes cinco maridos”? El sabía que Ud. tenía su enfermedad, y cuál era su problema, ¿no es así? ¿Cree Ud. ahora? Venga aquí un momento. Amado Dios del Cielo, pidiendo que Tu Espíritu repose sobre nuestra hermana, y que ella se vaya y sea sana debido a que Tus bendiciones están aquí, Tu Espíritu. Y yo...Tu unción sobre Tu siervo, yo pongo manos sobre ella a Tu mandato, y le digo al demonio que la está atormentando: ¡Déjala en el Nombre de Jesucristo! Amén. Dios la bendiga, señora.
41Ahora, venga señora. Me supongo que somos desconocidos el uno del otro. ¿Cree Ud. en el Señor Jesús con todo su corazón? Había un gran jalón que vino de la señora que acaba de pasar. La razón de ello, es que ella tenía un tumor, y Ud. también lo tiene. Eso es lo que es. Ud. tiene un tumor, y ese demonio que acaba de salir de ella, estaba gritándole a éste. ¿Ven Uds.? Eso es verdad. Es un tumor por lo que Ud. quiere que se ore. Ahora, si yo hablara con Ud. por un momento, Dios revelaría otras cosas. Pero, ¿cree Ud. ahora, que si yo orara, que–que sucedería, que Ud. sería sana? Ud. cree. Déjeme decirle: Ud. tiene alguien más por quien quiere que se ore. ¡Oh!, continúa pasando por su mente. Ud. estaba preguntándose. Yo no le estoy leyendo su mente, pero Ud. estaba preguntándose si yo iba a sobrepasar esa petición. ¿No es eso correcto? No le estoy leyendo su mente. Eso es verdad. Es su hija. ¿No es eso correcto? Y ella está sufriendo de una–una condición mental. Ella no está aquí en el edificio con Ud. en esta noche. Pero Ud. quiere que ella sea sana, ¿no es así? Ahora, Ud. siente Algo cubriéndola, ¿no es así? Si eso es correcto, sólo mueva su mano. Ese es el Angel del Señor. ¿Lo cree Ud. ahora, hermana? Que su fe se eleve ahora y todo termina. Padre, yo pongo mis manos sobre ella en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús, y pido que esto sea la cura, en el Nombre de Jesús, para Su gloria. Amén. Dios la bendiga, hermana.
42Ahora, eso debería convencer a cualquiera aquí que Jesucristo se levantó de los muertos. ¿Es eso verdad? Seguro que es. Muy bien. Traígalo. Oh, cuán hermoso es confiar en el Señor Jesús. Ahora, ¿ven Uds.?, realmente, ahora, lo que el Espíritu Santo quisiera que yo hiciera en estos momentos, ¿ven?, en estos momentos, si yo siguiera el perfecto liderazgo Divino del Espíritu Santo, sería una consagración en estos momentos. ¿Ven? Pero que Dios comparta gracia un poquito más tiempo, siendo que esta es la última noche, y tenemos a tantos alineados. Que Dios lo conceda. Pero en estos momentos, yo siento como que Algo está haciendo [el Hermano Branham hace un sonido de torbellino.–Ed.], sólo llamando sobre la audiencia, llamando, llamando. Oh, yo pido que Dios abra sus ojos en esta noche, como los del siervo allá. Yo no soy un hipócrita. Yo soy su hermano. Oren y crean. Tengan fe en Dios, Uds. allá. ¿Cómo está Ud., señor? ¿Cree Ud. con todo su corazón que el Evangelio que yo estoy tratando de predicar del Señor Jesús es la verdad, señor? ¿Sí cree Ud.? Ud. sabe que es. Esa es la manera de decirlo. ¿Ven? Porque por sus palabras Uds. son condenados, o por sus palabras Uds. son–son salvos. Cuando Uds. creen en el Señor Jesús, testifican de El delante de los hombres, El los confesará a Uds. delante del Padre y de los santos Angeles. Somos desconocidos el uno del otro, yo no lo conozco. Ud. no me conoce. Nunca nos conocimos en la vida. Pero Dios lo conoce a Ud. desde que nació, me conoce a mí desde que nací. Y nuestra destinación Eterna está en Sus manos. Si El viniera entonces y me dijera por lo que Ud. está aquí, o algo, sólo algo que El desee decir, algo que Ud. sabe que yo no sé nada al respecto, ¿le hará que Ud. crea con todo su corazón?
43Su problema está en su pecho. Correcto. Y esta es la razón que está allí: Ud. es un fumador; Ud. fuma cigarrillos, y eso es exactamente la causa que su pecho esté de esa manera. No solamente eso, pero yo lo veo a Ud. intentando dejarlos. Ud. está intentando deshacerse de ello. Y parece como que la cosa tiene tal agarre en Ud. que no puede. Pero sus esperanzas están fundadas en que ahora se irá. Ud. no será engañado. Ud. recibirá lo que Ud. pide. Ahora, siga su camino. Ud. ha terminado con los cigarrillos. En el Nombre de Jesucristo el Hijo de Dios, que este diablo se vaya del hombre. Váyase regocijando...?.... ¿Cómo está Ud., señora? Me supongo que también somos desconocidos el uno del otro, ¿no es así? No nos conocemos el uno al otro. Jesús nos conoce a ambos, ¿no es así? Fue la música del órgano... Llegó Jesús. Está bien. “El poder del tentador está destruido”, con toda seguridad, eso es correcto. Su poder está destruido. Señora, mire en esta dirección. Ud. está aquí por una condición; es un crecimiento. Y está en su brazo, creo yo. ¿Es correcto eso? Una hinchazón; está en su brazo derecho, allí debajo del brazo, en la axila del brazo; es un crecimiento, una condición de hinchazón, ¿no es eso correcto? Eso es verdad. ¿Cree Ud. que Jesús la sana ahora? Dios la bendiga. Venga aquí. En el Nombre de Jesús el Hijo de Dios, echamos fuera lo malo de nuestra hermana. Amén. Eso suena muy sencillo, y lo es. Pero el poder de Dios lo hace. Venga, ¿por favor, señora? Se supone que somos desconocidos el uno del otro, no nos conocemos el uno al otro. Jesús nos conoce a ambos, ¿no es así? El nos conoce a ambos. Por supuesto, Ud. aun se mira como una dama Cristiana, al mirarla a Ud. Y su espíritu es bienvenido al saber que Ud. es una Cristiana. ¿Ve? Ud. no ha tenido un lecho de flores, tampoco, en la vida. Yo veo una línea oscura, un sendero, mientras se mueve en el espíritu. Ud. está aquí para que yo ore por Ud., porque Ud. también tiene un crecimiento, y ese crecimiento está en el pie. Está en el pie izquierdo. ¿No es eso correcto? Es la verdad. Ud. tiene un amado, o una amiga por la cual quiere que yo también ore. Ud. no pensó que yo iba a decir eso, ¿verdad? Pero yo–yo... Ese es de quien Ud. estaba pensando. Y esa persona ha tenido una embolia; ha tenido dos embolias, dos embolias. Y otra cosa acerca de esa persona, no es Cristiana. ¿No es eso verdad? Ahora, Ud. está sanada y vaya a poner ese pañuelo en su persona, en su amiga, en el Nombre del Señor Jesús.
44¿Cree Ud. con todo su corazón? Sea reverente. Un momento, señora. Esta bien. Siga adelante. Siga adelante. Hay una visión moviéndose en la esquina. Yo veo algo de, como montañas y árboles moviéndose, y es... Creo que reconozco el lugar. Es–es, creo yo que es Pineville, Kentucky. Y hay una señora, Ud. viene por su hermana en Pineville, Kentucky, quien es... Ud. no tiene... ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración, señora? ¿Ud. no tiene una tarjeta de oración? No tiene una tarjeta de oración. Muy bien, eso está bien entonces. Su hermana sufre de tuberculosis en Pineville, Kentucky. ¿No es esa la verdad? Muy bien, Dios le concedió a Ud. su petición. Dios la bendiga. Su fe lo ha hecho. ¿Ven amigos?, Uds. no necesitan tener una tarjeta de oración. Uds. tienen que tener fe; eso es lo que opera el don de Dios, no una tarjeta de oración: Su fe. Eso es lo que opera los grandes y tremendos dones de Dios. Tengan fe en El; no lo duden; créanle a El con todo su corazón. ¡Alabado sea Dios! Ud. está parado por alguien también. Y ellos están lejos de aquí. Y yo la veo dar vuelta; es muy allá en el sur; es en Atlanta, Georgia. ¿Es eso correcto? Y es un amado. Y es un jovencito, jovencitos, y es un caso de polio. Y yo los veo o llamando o enviando un mensaje para ir a orar por la persona. ¿No es eso correcto? Lleve ese pañuelo a ellos, y hará la misma cosa. En el Nombre del Señor Jesucristo, sea así. Amén. Dios lo bendiga. Tengan fe.
45¿Cree Ud. que Dios la sana? ¿Qué dice Ud. si yo le digo que El la sanó a Ud. sentada ahí en la silla? ¿Lo cree Ud., hermana...?... ¿Cree Ud.? Ud. se pregunta cómo supe su nombre, ¿no es así? Ud. vive en el sur de la Calle Utica, número 428, allá en Illinois, Waukegan, Illinois. Váyase a casa; Ud. recibió su petición. Amén. Bendito sea el Nombre del Señor Jesucristo, el gran Alfa y Omega, el Principio y el Fin, el que Era, el que Es, y que ha de venir, la Raíz y Linaje de David, la Estrella de la Mañana, la Avenida, la Puerta, el Cordero provisto de Dios, Jehová-Jireh, Manasseh, Jehová... Oh, toda la redención, y todas las bendiciones, y todo el poder, y toda la fuerza está en El, y al alcance de todo creyente aquí en esta noche. Amén. ¿Cómo está Ud., señora? ¿Cree Ud. que soy Su siervo, con todo su corazón? Ud. sufre de una condición de las arterías: endurecimiento de las arterías. ¿Cree Ud. que Jesús la sanará a Ud.? Y Ud. trae un pañuelo en su mano para dármelo, para ponerlo sobre su esposo quien tiene artritis, y él está en Michigan. ¿No es eso correcto? Lléveselo a él en el Nombre del Señor Jesús y.... Digamos: “Alabado el Señor”. [La congregación dice: “Alabado el Señor”–Ed.]. Si pueden creer.... ¿Cree Ud. que Dios la sanó de ese problema de mujer? Bueno, sólo bájese de la plataforma y diga: “Gracias al Señor”. Digamos: “Bendito sea el Nombre del Señor”. Tengan fe en Dios.
46Esa señora sentada allí con el sombrerito puesto, la mujer de color mirándome, sufriendo de problema en el pecho, ¿cree Ud. que Jesús la sanó, sentada allí, señora? Si Ud. lo cree, bueno, puede obtenerlo. Sent-... Sí, Ud., que volteó su rostro y miró allá al otro lado, en ese momento. Ahí está. Ud. estaba poniendo sus manos sobre su pecho; algo estaba mal. Si Ud. cree que Jesucristo la sanó, Ud. puede obtener lo que Ud. pidió. Dios la bendiga. Muy bien. Vaya y recíbalo. Yo vi a otra señora de color aquí, al mismo tiempo; un momento. Pero fue algo diferente. Que el Señor Jesús... Sea quien sea allá, que no tenga tarjeta de oración ahora, empiecen a mirar en esta dirección, creyendo. Yo vi a una señora de color haciéndole algo, pero fue una clase diferente de examen que el que se le había hecho... Aquí está ella. Es un colon caído, una condición del colon. Sentada allí, ¿no es eso correcto? Mueva su mano si eso es correcto. Dios la bendiga. Vaya y sea sana ahora en el Nombre del Señor Jesús. ¿Qué más tendrán Uds. que tener para creer? Señora, Ud. está nerviosa, ¿no es así?, molesta, porque Ud. tiene un problema femenino, un problema de mujer. Es una pequeña úlcera en el órgano, la matriz. Ahora, sólo siga su camino; Ud. está sanada. Jesucristo la sana. Siga adelante. Tengan fe en Dios. ¿Están Uds. creyendo? ¿Con todo su corazón? ¡Oh, maravilloso!
47No piensen que estoy fuera de sí. No estoy. Ahora, sean reverentes. Yo veo a alguien... Yo creo que es este hombre sentado aquí. El está orando acerca de... El–él–él tiene un hijo por el cual él está orando, que tuvo una operación de catarata en el ojo. Dios lo bendiga, hermano, siga su camino. Ud. también está sanado, así que, que el Señor Jesús sea con Ud. Amén. Tengan fe. No duden. Crean que lo que Dios dijo es verdad, y eso es todo lo que Uds. tienen que hacer. ¿Cree Ud. que Dios lo sanará de esa hernia, Ud. sentado allá? ¿Sí? ¿Cree Ud. que El lo sana? Muy bien, siga su camino, regocijándose, ese caballero anciano allá. Crea Ud. con todo su corazón. Siga adelante y regocíjese. Aquí está uno sentado aquí que tiene doble hernia, sentado aquí. ¿Cree Ud. que Dios va a sanarlo de esa doble hernia? ¿Sí? Si Ud. lo cree, y puede echar mano a la fe, y creer con todo su corazón, Ud. puede obtenerlo. ¿Cómo está Ud., hermana? Ud. tiene muchas cosas mal en Ud. Una de sus grandes cosas por la que Ud. quiere que ore, es por esa rigidez, esa artritis que la está molestando. ¿No es eso correcto? ¿Cree Ud. que la tiene ahora? ¿Ud. piensa que su fe es suficiente? Ud. quiere que ponga mis manos sobre Ud., por supuesto; yo voy a hacer eso, al pasar Ud. Así que, venga. Padre, permite que Tu Espíritu venga sobre mi hermana. Que este espíritu de rigidez que causa que sus huesos no se muevan, yo lo reprendo en el Nombre de Jesucristo, que ella vaya y sea sana. Amén. Dios la bendiga, señora. Tenga fe. Crea con todo su corazón.
48Agotamiento y corazón nervioso la molestan a Ud., ¿cree Ud. que Jesucristo la va a sanar? El la ha sanado a Ud. Está alrededor de Ud., siga su camino y sea feliz, porque Ud. está sanada en el Nombre del Señor Jesús. Venga, señora. ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Quiere Ud. ir a comer su cena, disfrutar su comida otra vez, que ese problema de estómago se vaya de Ud.? Bueno, vaya, coma su cena, sólo regocíjese en el Nombre del Señor Jesús. Tengan fe. Jovencita, Ud. está muy joven para tener el problema de mujer que Ud. tiene. Pero ¿cree Ud. que Jesucristo la va a sanar de eso? Me gustaría hablarle a Ud. separado de los micrófonos por un momento, ¿puedo? Sólo un momento. [El Hermano Branham le habla a la jovencita en privado–Ed.]. Es algo que uno no pudiera decirlo delante del público. La jovencita sabe. Dios solo vio esto suceder. La jovencita que acaba de estar aquí, y sanó en ese momento. ¿Es correcto eso? Levante su mano. Dios solo... Sí. Lo que yo le dije ahí, ¿es eso correcto? Dios solo tendría... podría saberlo. ¿Ven? Oh, El está aquí si Uds. lo creen. Si Uds. tienen fe. Venga, señora. ¡Qué cosa!, sería bueno deshacerse de esa diabetes y estar sana otra vez, ¿no sería bueno? ¿Cree Ud. que sí va a ser sana? En el Nombre de Jesús, el Hijo de Dios, yo pido por su sanidad. Vaya ahora, en el Nombre de Jesucristo y sea sana. Mi hermano, ¿me obedecería como profeta de Dios? Si Ud. lo hace, es su única esperanza de deshacerse de la artritis. Bájese de la plataforma caminando como si Ud. fuera un jovencito, y diga: “Yo rehúso tenerla desde ahora en adelante. Yo he estado parado en la Presencia de Su Majestad, Jesucristo”. Dios lo bendiga. Siga adelante en su plata-... Bájese ahora, caminando. Ahí está su fe. Dios lo bendiga. Sólo continúe...?... Jesucristo lo sana.
49Alabado el Señor. Muy bien. Venga ahora. ¿Lo cree Ud.? Ahora, espere un momento. Hay algo oscuro sobre la señora, muy oscuro girando alrededor de ella. ¡Oh, Dios, ten misericordia! ¡Oh, es un cáncer! Muy bien. ¿Cree Ud. que Dios la puede sanar de eso en estos momentos? El es el Sanador, ¿no es El? ¿Lo cree Ud. con todo su corazón? Cuando el Angel del Señor me encontró, El declaró que el cáncer sería sanado. Venga aquí. Dios Todopoderoso, esta pobre mujer, sabiendo que esta condición existe en su cuerpo, yo ahora pido Señor, que mi fe se una con la de ella. Y el gran Angel de Dios, quien me encontró esa noche, y declaró y dijo: “Ni siquiera el cáncer te hará frente, si tú eres sincero, y haces que la gente crea”. Y Padre, con todo mi corazón, yo creo que Tú la sanarás. Y yo le digo al diablo: ¡Déjala en el Nombre de Jesús, sal de ella! Dios la bendiga. Vaya ahora, creyendo con todo su corazón. ¿Quiere Ud. deshacerse de la alta presión, señora, sentada allí? Ud. ya ha sido sanada como por unos diez minutos, sentada allí. Amén. Quiero que me haga Ud. un favor. ¿Lo hará ahorita? Su hija está en el hospital, Ud. sentado allí enseguida de ella. Correcto. Señora, ponga su mano sobre él, por favor. Padre, concede la liberación de ella por medio del Nombre de Jesús, yo pido. Amén. No se preocupe hermano, no se asuste del problema del corazón. Siga su camino regocijándose. Jesucristo...?.... Tengan fe en Dios. Crean con todo su corazón. No se muevan ahorita. Si Uds. empiezan a moverse, vamos a tener que terminar el servicio aquí. ¿Ven? Porque eso me molesta. ¿Ven? Ud. tiene un problema en su costado, Ud. sentada allá, la segunda persona sentada contando desde el fin, allá. ¿No es así, señora? Ud. fue sanada en ese momento de eso. Póngase de pie, y sólo–sólo diga: “Alabado el Señor”, por su sanidad. Dios la bendiga. Problema del bazo.
50Venga. Tenga fe. No dude. Crea. Si Ud. cree, Ud. puede obtener lo que Ud. pide. ¿Cómo está Ud.? Me supongo que somos desconocidos el uno del otro, hermano. ¿Es Ud. un Cristiano, un creyente? Yo veo que Ud. lo es. Ud. tiene una petición que hacerme, señor; esa es por un amado, quien es su padre. El tuvo una embolia. El ha tenido dos embolias. Y Ud. mismo tiene diabetes. Y Ud. quiere... Ud. es un doctor. Eso es correcto. Y en su práctica Ud. ora por los enfermos. ¡Oh Dios!, en el Nombre de Jesús concede a nuestro hermano su petición. Amén. Dios lo bendiga, hermano. Tengan fe. ¿Creen Uds.? ¿Cree Ud. por sus ojos, cariño? ¿Cree Ud. que Jesús la va a sanar? Seguro que El lo hará.
51Yo–yo no creo que pueda seguir mucho más adelante, amigos, estoy casi para... se mira como que El está–está remolineando ahorita. Crean, en estos momentos, ¿lo harán? Cada uno de Uds. Tengan fe en estos momentos. Pongan sus manos el uno sobre el otro, permítanme hacer una oración de consagración. Venga aquí, Hermano Wood, o alguien rápidamente. ¿Ven? Pongan sus manos los unos sobre los otros. (Traíganme agua o algo). Pongan sus manos los unos sobre los otros en todas partes. Dios misericordioso, a medida que mi fuerza se está desvaneciendo, ¡oh Dios!, ten misericordia, Padre. Con la oración de fe con todo mi corazón yo condeno aquí a toda enfermedad, toda enfermedad en el cuerpo de las personas. Y pido que Tú, el Espíritu Santo, les presentes el poder de Jesucristo resucitado y los sanes. Satanás: ¡tú estás derrotado! Tú ya no tienes agarrada a la gente. Tú estás expuesto. En el Nombre de Jesucristo sal de toda persona aquí, que está en necesidad.