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~ EL AGUA DE SEPARACION ~
1.. Sólo creer, sólo creer, Todo es posible, sólo creer. Inclinemos nuestros rostros para orar. Nuestro Padre Celestial, estamos agradecidos Contigo por el privilegio que tenemos de creer en el Señor Jesucristo como nuestro Salvador, y Sanador, y Rey que pronto regresará, para tomar Su reinado aquí en la tierra. Tenemos esta promesa maravillosa que estaremos con El aquí por mil años, y luego en la Eternidad para siempre, cuando El venga a reinar en el trono de Su padre, David. Dios, fija nuestros corazones en esa hora. Nosotros creemos que está cerca. Y ahora, mientras venimos esta noche, permite que Tus misericordias reinen en nuestros corazones. Danos un gran derramamiento de Tus bendiciones. Porque te lo pedimos en Su Nombre. Amén. Pueden sentarse.
2Es un placer estar aquí esta noche. No únicamente es un placer, sino es un privilegio estar en el servicio del Señor. Ahora, yo estoy pensando que mañana en la noche voy a estar de vuelta en la Iglesia Filadelfia, y así que... Me fijé en un testimonio aquí, y... [El hermano dice: “Yo leí eso”–Ed.]. Lo leyó Ud. Sí. Yo sólo tenía la pregunta. Y yo tengo algunas preguntas que me enviaron por correo tocante a algunas... algo de lo que yo he estado hablando. Trataré de contestarlas mañana en la noche, pues será un servicio de predicación mañana en la noche, la predicación del Evangelio. Aquellos sin el Espíritu Santo, que vengan y reciban el Espíritu Santo mañana en la noche. Gracias, ingeniero. Yo no soy muy partidario de las luces fuertes. Y así que los invitamos a que vayan a la Iglesia Filadelfia mañana en la noche, y luego regresaremos aquí otra vez el domingo en la noche. Y yo no sé, pero tal vez el domingo en la tarde, la película [alguien dice: “Dos y media”–Ed.] será a las dos y media. La película, yo quiero que Uds. estén... [Alguien dice algo–Ed.]. Oh, es–es un servicio, el lunes, o mejor dicho el domingo en la tarde a las dos y media. ¿Yo predicaré ese servicio, Hermano Bozé? A las dos y media el domingo en la tarde. Bueno, eso significa que yo empezaré a las dos y media. [Correcto]. Correcto. Bueno, yo estaré aquí, si es la voluntad del Señor, para empezar a las dos y media. Los dejaré salir entonces, como a las tres y media, como una hora después. Y luego el domingo en la noche es el servicio de clausura de esta–de esta serie de reuniones.
3Y entonces yo pienso que es el treinta y uno, que estaré en Little Rock, y el treinta... el primero en Hot Springs, el día dos en Shreveport, y empezando desde el día tres, en Lubboc, Texas, hasta el día once. Y de allí, me supongo que en Phoenix, luego en el oeste. Luego espero ir a ultramar este verano, si es la voluntad del Señor. Yo verdaderamente les doy las gracias por su fina cooperación la otra ocasión que estuve allá. Yo entiendo que mucha de la gente aquí, aun ayunó y oró por nosotros mientras estuvimos allá. Y cuando lleguemos al fin del camino en... cuando las coronas sean dadas, Uds. se darán cuenta que Uds.–Uds. serán los que recibirán las ovaciones, yo confío, en ese día. Que El sólo me permita entrar, eso es todo lo que quiero, eso es... sólo llegar Allá.
4Un anciano de color, no hace mucho allá en el sur antes que la proclamación fuera firmada para la independencia, o mejor dicho, la libertad de los esclavos, una noche estaba en un lugarcito en donde él estaba tocando el órgano y disfrutando de un glorioso momento en el servicio, en donde los negros se habían congregado para adorar al Señor. Y mientras él estaba en adoración, el Señor lo salvó a él. Y al siguiente día de vuelta en la plantación, él les estaba diciendo a todos los esclavos esa mañana cuando ellos se reunieron, tocante a que Cristo lo había liberado. Así que sucedió que el propietario de esos esclavos pasó por allí, cuando ellos salían de sus chozas para prepararse para ir a trabajar. El dijo: “Sam, ¿qué fue eso que yo oí que les estabas diciendo a estos hombres cuando llegué aquí, que tú eras libre?” El dijo: “Si, señor, patrón”. El dijo: “El Señor Jesús me liberó”. Dijo: “Por qué no vienes a mi oficina al rato”. Así que él fue a la oficina y él dijo: “Muy bien, patrón”. El le dijo: “Repite eso otra vez”. El dijo: “Bueno”, él dijo, “anoche en una reunión, yo... el Señor Jesús me liberó de la esclavitud del pecado”. Y dijo: “El me ha liberado, y yo soy libre ahora. Yo ya no tengo pecado porque el Señor Jesús me perdonó y El me liberó”. El dijo: “Sam, si tú realmente dices eso con todo tu corazón”, dijo, “yo iré allá hoy y firmaré la proclamación para yo también darte tu libertad, para que vayas a predicar el Evangelio a tu pueblo”. Y así que él dijo: “Bueno, patrón, yo–yo lo digo con todo mi corazón, que El me liberó de la esclavitud del pecado”. El dijo: “Bueno, yo te libero de ser esclavo para que prediques el Evangelio a tus hermanos”.
5Y así que después de muchos años, él llegó a ser un gran ministro, les predicó a muchos de sus hermanos blancos. Y así que en su hora de muerte, muchos de sus hermanos blancos lo fueron a ver. Y el anciano había estado como en una coma por un rato, y ellos–ellos no lo entendían muy bien, y después de un rato (ellos estaban parados por todas partes en la casa esperando su partida), él despertó y como que miró para todas partes, dijo: “Yo pensé que ya estaba al otro lado”. Ellos dijeron, bueno, dijeron: “¿Qué de eso, Sam? ¿Qué viste? ¿Cómo es al otro lado?” El dijo: “Bueno, pensé que acababa de entrar por la puerta. Ellos me acababan de dejar entrar”. Dijo: “Yo estaba parado allí”. Y dijo: “Y uno de los Angeles se acercó corriendo y dijo: ‘Sam’, dijo, ‘ven ahora para recibir tu manto y tu corona’. Dije: ‘No me hables de eso’. Dije: ‘¿Manto y corona?’ Dije: ‘Yo no quiero ni manto ni corona’. Dije: ‘Sólo déjenme pararme aquí y mirarlo a El por mil años. Eso es una... Eso es suficiente manto y corona’”. Y yo pienso que así es como nos sentimos al respecto. ¿No piensan Uds. así? Ese es el sentir de casi todo Cristiano. A mí no me importa tocante a recompensas después de llegar Allá; la única cosa es, permítanme estar Allá para poder estar en donde El está. Eso será bastante para mí. Yo creo que será bastante para Uds. también.
6Ahora, esta noche sólo para un corto tema yo quiero leer alguna porción de la Palabra de Dios, que se encuentra en Números el capítulo 19, y sólo por unos cuantos momentos, y luego mañana en la noche es el sermón en la Iglesia Filadelfia. El capítulo 19 de Números lee así: Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo: Esta es la ordenanza de la ley que Jehová ha prescrito, diciendo: Di a los hijos de Israel que te traigan una vaca alazana [becerra roja, Biblia en inglés–Trad.], perfecta, en la cual no haya falta, sobre la cual no se haya puesto yugo; y la daréis a Eleazar el sacerdote, y él la sacará fuera del campamento, y la hará degollar en su presencia. Y Eleazar el sacerdote tomará de la sangre con su dedo, y rociará hacia la parte delantera del tabernáculo de reunión con la sangre de ella siete veces; Ahora, el versículo 9: Y un hombre limpio recogerá las cenizas de la vaca y las pondrá fuera del campamento en lugar limpio, y las guardará la congregación... de Israel para el agua de purificación; es una expiación. Ahora, que el Señor añada Sus bendiciones a Su Palabra. Sólo vamos a hablar por unos cuantos momentos sobre: El agua de separación. Y luego vamos a tener en esta noche el servicio de oración para los enfermos, porque tenemos más espacio aquí para traer la gente aquí arriba y ponerla en fila y orar con ellos. Entonces el domingo en la noche otra vez.
7Ahora, en el Antiguo Testamento, todo estaba en tipos y figuras. Y el agua de separación fue hecha para que purificara, o separara lo limpio de lo impuro, lo cual era un tipo hermoso de Cristo. Y ahora, la separación... Para obtener esta agua de separación, tenía que haber... Muerte tenía que constituir la separación, el agua de separación. Ahora, siempre, si Uds. se fijan, tiene que haber muerte antes que haya vida. La vida únicamente viene por medio de la muerte y sin muerte no hay vida. Yo estaba pensando de las religiones del mundo que ni siquiera matan un mosquito o pulga. En una de las religiones famosas de la India, ellos permitieron que un muchacho de un clan le cortara su... el dedo del otro hermano con una navaja de bolsillo. Y la razón que ellos no le permitieron a un doctor hacerlo, es porque el doctor esterilizaría el bisturí y mataría un germen que pudiera ser uno de sus familiares. Ahora, ¿cómo pudiera alguien así recibir alguna vez un sacrificio de Sangre? ¿Ven?, es sólo sectarismo, y no es de Dios. Nosotros únicamente podemos ser redimidos por la Vida, a través de la muerte. Y la muerte es la única cosa que traerá redención. Y sólo es....
8Uds. tienen que tener el antídoto. Uds. han oído el proverbio antiguo: “Si un perro lo muerde, para sanarlo es bueno que se ponga el pelo de ese mismo perro”. Bueno, eso es correcto, porque es parte del perro. Así que la misma cosa se aplica si se necesita... Si el pecado vino a través de la muerte, se necesitará la muerte para contrarrestar el pecado. ¿Ven? Y así que todo, aun la vida misma, viene por medio–por medio de la muerte. La vida física viene a través de la muerte. ¿Sabían Uds. eso, que la vida física viene a través de la muerte? ¿Cómo viene? La primera cosa que hacemos nos damos cuenta que el alimento que comemos está hecho de... llega a ser la sangre. La sangre llega a ser nuestra vida. Hace algún tiempo yo estaba platicando con un doctor, y yo dije: “Doctor, ¿es verdad que cada vez que yo como una comida, renuevo mi vida?” El dijo: “Correcto”. Yo dije: “Es debido a que el alimento que como se convierte en células de sangre; y las células de sangre se renuevan, y la vida está en la sangre y hace vida nueva”. El dijo: “Correcto”. Yo dije: “Bueno, entonces, ¿por qué es que cuando yo tenía dieciséis años de edad yo comía la misma clase de comida que yo como ahora, y cada vez que comía me ponía más fuerte y robusto todo el tiempo; y ahora yo como la misma clase de comida, y me estoy poniendo más viejo y débil todo el tiempo, si es que yo renuevo mi vida?” Esa sería una cosa buena para una investigación científica, ¿no lo sería?
9¿Por qué es que si yo...? Mientras más vida yo introducía más robusto me ponía; mientras más vida yo introducía, más fuerte me ponía. Pero ahora yo introduzco la misma clase de vida, la misma clase de comida, y me estoy poniendo más débil y más anciano todo el tiempo. Es porque Dios ha dicho (correcto) que mis días serían tantos. Y esa es la razón que cuando Ud. pasa de los veintidós, veinticinco años, todo ser humano, empieza a decaer; la muerte entra. No importa cuánta vida Ud. introduzca en él, todavía hay muerte en el cuerpo. Pero Ud. tiene que tener una vida en el cuerpo para vivir. Pero la célula de sangre no tendrá efecto sobre el–el término del tiempo de su edad. No lo tendrá. No importa cuánto Ud. coma o lo que Ud. haga, Dios lo ha dicho, y eso es todo. Cuando ese cuadro llega al lugar en donde Dios lo quiere, El dice: “Muy bien, muerte, ahí está”. Así que la muerte empieza a tomar, no importa lo que Ud. haga o cuánto cosmético (¿es eso correcto...?...?), Ud. se ponga, Ud. sencillamente se está envejeciendo, hermana; eso es todo. ¿Ve? Ud. sencillamente se está envejeciendo. Y de la misma manera es con Ud., hermano (¿ve?), sencillamente se está envejeciendo. Pero lo canoso saldrá de todas maneras, porque Dios lo ha dicho que iba a ser de esa manera, y va a ser de esa manera. Y un día lo va a alcanzar a Ud. Correcto. Y cuando lo alcance, lo va a sacar a Ud. de esta vida, pero eso es todo lo que le puede hacer a Ud. En la resurrección, todo lo que la muerte le hizo a Ud., no será permitido en la resurrección. Sólo lo que la vida le hizo a Ud.... Dios lo hizo crecer a un hombre, y una mujer joven y fuerte, luego la muerte entró y lo sacó de aquí. Y todo lo que la muerte le hizo a Ud., al menguar su vida, eso nunca tendrá efecto en la resurrección; porque Ud. únicamente resucitará a lo que Ud. era en la perfección, en donde Dios lo tenía a Ud. Esa es la cosa maravillosa.
10Pero ahora fíjese, todo el tiempo que Ud. está produciendo vida aquí, manteniéndolo vivo, algo tiene que morir constantemente para mantenerlo vivo a Ud. ¿Sabía Ud. eso? “Bueno”, Ud. dice: “¿Qué tocante a eso?” El bistec que Ud. comió esta noche, una vaca tuvo que morir por esa razón. ¿Es correcto eso? El pescado que Ud. comió esta noche, el pez tuvo que morir por esa razón. ¿Es correcto eso? El repollo que Ud. comió esta noche, o la espinaca, la espinaca tuvo que morir. ¿Ve lo que quiero decir? La papa tuvo que morir. Algo tiene que morir, y Ud. come los restos de algo muerto para que Ud. viva. Hace corpúsculos, y... Hace células de sangre, mejor dicho. Hace... Y así que Ud. está constantemente comiendo algo muerto para mantenerse vivo. ¿Ve? La vida física únicamente puede salir de–de la muerte. Y la Vida espiritual únicamente puede salir de la muerte. ¿Ve? Cristo tuvo que morir para darnos Vida a todos nosotros, para vivificarnos. ¿Es correcto eso? Así que es únicamente a través... No importa a qué iglesia Ud. pertenezca, cuántas veces Ud. haya estrechado manos con el predicador, cuántos nombres Ud. tenga en el libro, o a cuántas iglesias Ud. pertenezca, no significa eso. [El Hermano Branham truena sus dedos–Ed.]. Ud. absolutamente tiene que aceptar la muerte del Señor Jesucristo. Y no únicamente eso, sino que Ud. mismo tiene que morir. Ud. tiene que morir a todo pensamiento de la carne para que pueda recibir la mente de Cristo y andar de allí en adelante, no con su propia mente, sino con Su mente: la mente de Cristo en Ud. Esa es la única manera que Ud. puede mantenerse vivo. Esa es la única manera que yo me puedo mantener vivo. Esa es la... todo por lo cual vivo, es por el Espíritu Santo. Dios dijo: “No...” Mejor dicho, Jesús dijo: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”. El fue tentado por Su apetito. Y El dijo que “no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”. Porque como el hombre físico tiene que vivir de pan, así el hombre espiritual tiene que vivir del Espíritu. Antes que el hombre físico pueda comer pan, el trigo tiene que morir. O la cebada, o el maíz, o de lo que el pan fue hecho, tiene que morir. Y antes que el hombre espiritual pudiera vivir, Jesucristo tuvo que morir, para que él comiera, para que el hombre viviera por medio de Cristo. ¿Ven? Así que eso lo hace perfecto.
11Ahora, la separación. Cristo fue el Cordero de Dios inmolado desde la fundación del mundo. ¿Lo creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Fíjense, siempre, El fue el Cordero inmolado. Figurativamente, Dios dio muchos... Nosotros hemos estado hablando esta semana de muchas ocasiones, en donde Dios lo hizo en figura, hablando del Calvario. Así que esta vez cuando El... Dios sacando a Sus hijos del caos de oscuridad de Egipto, El los sacó para llevarlos a la tierra prometida de El. Y en el camino El estaba haciendo preparaciones para todo lo que ellos tenían necesidad. Cuando ellos tenían necesidad de algo, Dios tenía preparado algo para ello. Anoche estábamos hablando de Jehová-Jiréh, el Señor proveerá. Y entonces, viendo que ellos estaban saliendo, Dios hizo una agua de separación. Y esa agua habla de Cristo y el agua de separación. Ahora, observaremos cómo fue hecha. ¡Oh, es sorprendente observar que toda fase de la Palabra de Dios se dirige directamente hacia Jesucristo!
12En el Antiguo Testamento tuvimos leyes y estatutos y cosas que el pueblo tenía que hacer por las obras de la ley para ser salvos. Pero Dios juntó todo lo del Antiguo Testamento y lo puso en el Calvario, para que el creyente ahora únicamente tenga una sola cosa que hacer: mirar al Calvario y nacer de nuevo. Eso es todo lo que es. Es tan sencillo. Las leyes y todas las ceremonias y todo pasaron con el derramamiento de la Sangre. Bueno, si mi sombra se está acercando a mí, es mi sombra, pero cuando mi sombra y yo nos encontramos, ya no es más mi sombra, sino que yo tomo el lugar de mi sombra. Y de esa manera era la ley, y lo demás; el Antiguo Testamento era la sombra del Nuevo Testamento y fue cumplida. La gracia y la ley se encontraron en el Calvario, y la ley fue cumplida y la gracia llegó a existencia. ¡Amén!
13Ahora, Dios diciéndole a Moisés y a Aarón, siendo ellos el profeta y el sacerdote: Moisés el profeta, Aarón el sacerdote. El dijo: “Ahora, Yo quiero que vayas y traigas una becerra, una becerra joven de un solo color, de un color completamente: rojo”. Siempre pensamos que el rojo habla de... el rojo es peligro. El rojo sí significa peligro, o una luz que indica hacer alto, o demás. Pero el rojo en la Escritura significa redención a través de la Sangre. Rahab, la ramera, ella puso el cordón de grana, y por toda la Biblia es un cordón de grana. La redención viene a través del rojo, a través del derramamiento de Sangre. Y sin el derramamiento de Sangre, no hay perdón de pecados. Y cómo es que Dios dijo que fuera y trajera esa becerra que era completamente roja, sin ninguna mancha de algo más, sino perfectamente roja. Pues Dios miró a través del rojo. Y ¿saben Uds. qué color resulta, mirando rojo a través de rojo? Rojo a través de rojo se mira blanco. Inténtenlo una vez. El rojo a través de rojo produce blanco. Así que cuando Dios nos mira a través de la Sangre de Jesucristo, a nosotros quienes estamos rojo escarlata por el pecado, y cubiertos por la Sangre, El nos ve blancos como la nieve: “Si vuestros pecados fueran rojos como el carmesí, como la nieve serán emblanquecidos”.
14Dios mirando a través de la Sangre, El ya no lo mira a Ud. como un pecador, El lo mira redimido. ¡Amén! Ud. está redimido porque El siempre lo ve a Ud. a través de Cristo. Esa es la razón que podemos ser perfectos. No perfectos en el sentido de estar sin pecado, sino que somos perfectos ante los ojos de Dios cuando estamos en Cristo. Esa es la razón que El dijo: “Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los Cielos es perfecto”. Pablo en el capítulo 10 de Hebreos tratando de explicar “la ley teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, no podía hacer perfectos a los que se acercan”, porque Dios estaba mirando a través de la sangre animal. Pero ahora El mira a través de la Sangre de Su Hijo. La perfección vino por Jesucristo. Ahora, yo no soy perfecto ante los ojos de Uds. Uds. pudieran no ser perfectos ante mis ojos. Pero, ¿qué ante los ojos de Dios? Ahí es donde está todo. Y si Uds. nacen de nuevo en el Cuerpo de Cristo, entonces Dios los mira a Uds. tan perfectos como lo era Cristo. ¡Amén! Nada que Uds. puedan hacer; no es por ninguna obra que Uds. puedan hacer en lo absoluto. Es por gracia que Dios les ha dado a Uds. está oferta; y si Uds. la han aceptado, ante los ojos de Dios Uds. son perfectos, redimidos, lavados en la Sangre del Cordero, sin falta, sin defecto, sin mancha. ¿No es eso maravilloso?
15Yo solía con frecuencia preguntarme cuál era el problema de la Iglesia Cristiana, que ellos están tan temerosos de cosas. Bueno, Uds. no tienen nada de que estar temerosos. Fueron casi las primeras palabras que Jesús dijo después de la resurrección: “No temáis”. ¿Ven?, no teman. No se asusten. No hay nada que vaya a suceder. Nada puede suceder. Nada puede molestar a un Cristiano. ¡Amén! Ni siquiera la muerte misma aun puede tocar al Cristiano. “El que oye Mi Palabra, y cree al que me envió, tiene Vida Eterna, y no vendrá a condenación, pues ha pasado de muerte a Vida”. ¡Amén! La muerte misma no tiene dominio sobre un Cristiano. Cristo murió en nuestro lugar. ¡Amén! ¡Qué maravilloso! ¡Qué–qué fe debería eso edificar en el pueblo, algo que esté con la plomada! Uds. nunca obtendrán nada siendo un Cristianito medusa. No, señor. ¿Han visto Uds. alguna vez una medusa? Ud. la toca, y salpica en todo por todas partes. ¿Ven? ¡Una medusa! ¿Saben Uds. quién se las comen generalmente? Los cangrejos y cosas que están en la orilla del mar, vienen con sus tenazas y las cortan en dos y se las llevan, porque las medusas sólo se quedan allí. Hermano, necesitamos algunos Cristianos, con espinazo, no medusas (correcto), que se pararán. Oh, yo no me refiero a argumentar con la gente, sino pararse por sus derechos dados por Dios por los que Cristo murió. Seguro que sí. No empujado para todos lados; no tenemos que ser así. No, señor. Nosotros tenemos una–nosotros tenemos una herencia. ¡Amén! Y nuestra herencia nos pertenece a nosotros. Es privilegio suyo tener todo lo que Uds. heredaron, por medio de aceptar a Jesucristo y morir a Uds. mismos. ¡Cuán maravilloso! Sí, señor. Satanás dice: “Bueno, te diré lo que voy a hacer”. “No, tú no vas a hacer nada”. Esa es la manera de responderle a él. Digan: “Yo sé mi posición en Cristo, y vale más que te vayas. Yo ya no te voy a escuchar. Yo tengo una herencia”.
16Y nosotros tenemos un título de ella, una liquidación completa que llega hasta el Calvario. El Día de Pentecostés, cuando El dijo: “Es promesa para vosotros, y para vuestros hijos y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Un documento completamente liquidado (¡amén!), todo completamente liquidado hasta llegar a Pentecostés. ¿Qué tan lejos llega? ¿Para cuántos es? Para cuantos el Señor llamare. Si el Señor lo llama a Ud., El le da un título completamente liquidado (¡amén!), que lo regresa a Ud. hasta atrás. Y la Sangre de Jesucristo es tan buena como si hubiera sido derramada hace diez minutos. Es para “todo creyente.” Es la posesión de Uds. Sencillamente Uds. tienen miedo de usar sus derechos, eso es todo. Alguien, un gran... Cuando Uds. se vayan a casa esta noche, Uds. gente Cristiana respetable aquí en esta ciudad, si un montón de borrachos y cosas hubieran entrado en su casa y tomado posesión, Uds. dicen: “Bueno, ¿qué es esto?” “Mira”, ellos dicen: “Esta es una casa, ¿no es así?” “Sí”. “Bueno, yo... es hecha para seres humanos, ¿no es así?” “Sí”. “Bueno, yo soy un ser humano; yo tengo derecho de estar aquí”. “Pero Ud. no tiene derecho de estar aquí. Nosotros no creemos en esa clase de comportamiento”. “Bueno”, él dice: “Yo no me voy a salir”. Hay una ley aquí que dice que él sí se saldrá mientras Uds. puedan probar que la casa es de Uds. ¿Es correcto eso? Satanás dice: “Mira, yo te voy a llevar prematuramente. Yo voy a hacer esto”. “No, tú no lo vas a hacer. Nosotros tenemos un título de nuestra propiedad. Correcto. Y tenemos un–tenemos un Abogado sentado en la Gloria (¡amén!) con un sacrificio de Sangre de Su propia Vida. No únicamente eso, pero tenemos un Agente del F.B.I. (¡amén!), el Espíritu Santo, el gran detective de Dios”. Sólo reclamen esa Sangre allí, y entreguen esa orden a él, y observen al Espíritu Santo sacarlo. ¡Amén! Ahí lo tienen Uds. Es de Uds. “El que quiera, que venga”. ¡Oh, es maravilloso!
17Fíjense, en el derramamiento de la sangre. Ahora, El dijo: “Déjeme decirle, Ud. debe tomar este...” Ahora, observen que el sacerdote no la llevó, sino la congregación llevó la becerra para matarla, para el sacrificio, para matarla. Y la congregación llevó a Jesús al Calvario, lo cual aquello era un tipo. Ellos lo condenaron a El y lo llevaron al Calvario para que ellos lo pudieran inmolar. Y fíjense, el cordero debía ser matado ante los ojos de Eleazar y de la compañía. Y Cristo fue matado en la presencia del sumo sacerdote y de toda la compañía de Israel. Y fíjense, cuando ellos morían, cuando la becerra moría,... la becerra roja era matada, entonces el sumo sacerdote tomaba de su sangre con su dedo y caminaba delante de la congregación, y la rociaba delante de las puertas de la congregación siete veces, siete veces con la sangre, como un testimonio público para el público. Era levantada delante de la puerta. Siete veces diferentes era rociada allí, mostrando que a través de todas las siete diferentes dispensaciones, la Sangre de Cristo todavía es un testimonio público: los primeros dos mil años, los segundos, los terceros, los cuartos, los quintos, los sextos, y los séptimos. Amén. Cuando lo veamos a El sentado en el trono de David, El todavía tendrá las cicatrices en Sus manos para mostrar que El es el Redentor. ¡Amén!
18Fíjense, entonces El dijo: “Después de hacer eso, entonces la becerra deberá ser quemada”, lo cual era sobre el altar de bronce, hablando de juicio, juicio Divino. Entonces, después de eso, se debía hacer el agua de separación. En eso se debía echar madera de cedro, grana, e hisopo, hablando de la cruz; y el hisopo significando: “Cristo en la cruz”. Esos tres elementos siempre eran usados cuando había un sacrificio en la Biblia.
19Allá en Exodo, el–el capítulo 14, y del 1 al 4, mejor dicho, del 4, del versículo 4, perdónenme al versículo 6, [el Hermano Branham quiso decir Ex. 12–Trad.] cuando Dios les dijo... (debían de aplicar la señal de la cruz en la puerta), que el cordero iba a ser matado justo antes que salieran. Y ellos mojaron esa madera con... el hisopo, y la aplicaron sobre el dintel de la puerta y los postes. Y eso estaba probando que: “Cuando Yo vea la sangre, pasaré de vosotros”, aplicada con el hisopo. El hisopo es una planta pequeña, como una artemisa. El cedro escarlata prácticamente era como la madera roja del cedro que llegaba a ser un árbol grande. Pero el–el hisopo era como un manojo de escobillas, llamada planta de hisopo. Ellos lo metían en el lebrillo de la sangre y la arrojaban sobre el (como la artemisa, o algo así)... y la rociaban sobre el lugar. Y siempre eran incluídos de la misma manera en todo sacrificio para la limpieza del pecado, y para la limpieza de la lepra.
20¿Qué sucedía? Ellos traían dos avecillas. Mataban una en un vaso de barro sobre aguas corrientes, derramaban su sangre en un vaso de barro; el vaso de barro, hablaba de la humillación de Cristo, Cristo mismo humillándose, descendiendo, tomando la forma de barro. Y era sobre las aguas corrientes, lo cual el agua en ese lugar hablaba del Espíritu. Y una avecilla era matada, y en su sangre, mojaba el cedro, la grana, y el hisopo. Y con el hisopo rociaba la avecilla viva y era... el avecilla viva era llevada al campo y era soltada. Y cuando sus alitas iban aleteando al volar así con la sangre de su compañero muerto sobre ella para la limpieza de la lepra, (lo cual es un tipo del pecado), era un tipo de la Iglesia con la Sangre del Salvador, el Señor Jesucristo, quien murió en lugar de Ud. Y la sangre clamaba: “Santo al Señor” (¡amén!), la sangre rociando el suelo: “Santo, santo, santo, al Señor”, una limpieza para la lepra. Yo acabo de aprender de una investigación médica el otro día, qué es lo que causa la lepra: una dieta mala. Eso es lo que causa el pecado, es la dieta espiritual mala. Al comerla causa lepra que Dios solo puede curar. Muy bien.
21Fíjense en ellos ahora: la madera de cedro, el hisopo y la grana, estaban incluidos allí. Así que el cedro, la grana, y el hisopo todos eran echados juntos, con lo cual podemos ver que la dispensación, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, todo estaba en uno, y lo demás, si tuviéramos tiempo para entrar en ello. Pero se está haciendo tarde y yo no tengo el tiempo. Fíjense. Sólo hablando de ello en las tres dispensaciones, lo pudiéramos llevar a través del Antiguo Testamento y a través de las siete edades de la iglesia como los siete rociamientos y demás. Mirando a través de esas franjas de sangre allí, las siete franjas diferentes representan las siete edades de la iglesia: Israel natural y la Iglesia gentil en lo espiritual, las siete edades de la iglesia, exactamente de la misma manera. E-e Israel tuvo siete edades de la iglesia. Allí en lo mejor de su esplendor vino Acab y se casó con esa idólatra e introdujo a una idólatra y causó idolatría en Israel. La iglesia Cristiana hizo la misma cosa en las edades oscuras; entró y se casó dentro de la misma cosa, e introdujo idolatría en la iglesia Cristiana otra vez. ¿Ven? Exactamente perfecto, en su edad de en medio.
22Ahora, yo quiero entonces que Uds. se fijen rápidamente, que todo ese hisopo, cedro y demás, eran echados juntos con la becerra roja y eran quemados y hacían una agua de separación, para que cuando una persona impura una que fuera manchada, viniera y pasara a través de el agua de separación, la cual la separaba de sus inmundicias y la hacía santa, para entrar en compañerismo otra vez con el resto de la congregación. ¡Oh, qué cuadro tan hermoso es esa separación! El agua de separación separaba a los culpables y los hacía santos y los regresaba otra vez al compañerismo. La Sangre de Jesucristo nos limpia de toda injusticia y nos hace santos y nos mete de nuevo en compañerismo otra vez con el Padre. ¿Ven? Hermoso, ¿no lo es?
23Fíjense, miren, ¿de qué era tipo el agua de separación? El agua de separación era el tipo de la Palabra de Dios, la Palabra. Ahora, yo creo que está allí en Efesios, en el capítulo 5 que dice: “Para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la Palabra” (¿ven?), en el lavamiento del agua de separación por la Palabra. Y “en el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios... Y la Palabra fue hecha carne, y habitó entre nosotros”, y llegó a ser (¿lo ven Uds.?) el agua de separación. ¡Amén! Y todo por lo que Cristo murió y prometió en Su Palabra, es de Uds. tan libremente como el agua corre. Pues si Uds.–si Uds. tienen pecado, apliquen la Palabra. Es el agua de separación.
24Ahora, el agua de separación los separa a Uds. del pecado. Si Uds. están desanimados, apliquen el agua de la Palabra. Y si Uds. están enfermos, apliquen el agua de la Palabra. Porque nos separa de las enfermedades; nos separa del pecado; nos separa del desánimo; nos separa de todo atributo que el pecado produjo. ¡Oh, yo lo amo! Porque El nos ha lavado y limpiado a través del lavamiento del agua por la Palabra y nos separó para Sí mismo, un pueblo creyente apartado del mundo para creer en el Señor Jesucristo, para que El mismo se pudiera manifestar al mundo exterior por medio del Espíritu Santo obrando a través del interior de la célula de Sangre. Oh, yo espero que Uds. lo vean. La célula de Sangre fue rota en el Calvario. La vida estaba dentro de la célula. Y entonces rompió la célula; Cristo El mismo primero la rompió, entrando en el vientre de una virgen, y creando alrededor de El mismo una célula, una célula de Sangre que se multiplicó en muchas células y produjo el Hijo, Cristo Jesús. Y en el Calvario esa célula de Sangre fue rota por una lanza romana pecaminosa cuando le abrió el costado atravesándole el corazón.
25Allí en medio del corazón hay un lugarcito en un ser humano que no está en un animal, un lugarcito allí adentro el cual es... ellos piensan que es el alma del hombre. No hay célula de sangre allí, ni nada. Y allí adentro está el alma humana. Y Cristo atravesado con una lanza allí, para que la célula de Sangre al ser así atravesada, liberara la célula de Sangre, y pusiera en libertad al Espíritu Santo para que Dios llamara a través de allí y trajera creyentes por medio de la célula de Sangre en compañerismo con El mismo otra vez (¡oh, hermanos!), a través del lavamiento del agua por la Palabra. ¿Qué lo hace? “Fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios”. Y nosotros aceptamos la Palabra y creemos la Palabra, que El fue herido por nuestras rebeliones.
26¿Qué debía hacer esa separación? ¿De qué los separaba? Tan pronto como ellos recibían la separación, ellos eran libres. ¿Y de qué nos separó Cristo? ¿De qué nos separó El? La Biblia dice: “Mas El fue herido por nuestros pecados; El fue molido por nuestras iniquidades; el castigo de nuestra paz fue sobre El”, y por Su llaga fuimos separados de nuestras enfermedades, separados de nuestros pecados, separados de nuestro desánimo, separados de nuestra iniquidad, y separados de nuestros pecados por la Palabra, la cual era Cristo que fue hecha carne y habitó entre nosotros. La Palabra llegó a ser carne, y la carne fue rota para que la célula de Sangre fuera liberada, para que los creyentes pudieran ser pasados a través del rociamiento de la Sangre del Calvario. ¡Oh, hermanos! ¡Qué...!
27“Mi esperanza está edificada en nada menos que la Sangre de Jesús y Su justicia; cuando mi alma quiere ceder por todo lo que está alrededor, entonces El es toda mi esperanza y sostén. En Cristo la roca sólida me paro, todos los otros terrenos son arena movediza”. Todos los otros terrenos, toda iglesia, toda denominación, todo lo que sea, todos los otros terrenos son arena movediza. Si es madre, o padre, amados, si son amigos, o lo que sean, todos los otros terrenos son arena movediza; en Cristo solo yo me paro. Es un asunto individual, no de grupos de gente. Sino que es para Ud. como individuo, para que Ud. mismo, como un solo ser humano pudiera, ¡fíjense!, pudiera desechar sus propios pensamientos. Mientras Ud. tenga sus propios pensamientos, sus propias maneras, sus maneras son contrarias a las maneras de Dios. Y Ud. no puede estar bien y pensar sus propios pensamientos, pues Ud. tiene que morir a sus propios pensamientos. ¿Sabe Ud. eso? Sus pensamientos, mientras Ud. los mire, Ud. mira lo material, Ud. dice: “Ah, bueno, eso no puede suceder. No es razonable. No es aun sensato pensar tal cosa”. Mientras Ud. haga eso, entonces Ud. permanecerá en su misma condición. [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. Ud. llega a un punto en donde Ud. no puede pensar a su manera, sino entrar en Cristo y pensar de la manera como El piensa. Tome Sus Palabras. Entonces las cosas se empiezan a ver diferente. Porque Ud. está muerto y su vida está escondida en Dios por medio de Cristo y sellado por el Espíritu Santo. Romanos 8:1: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne (lo que la carne dice), sino conforme al Espíritu. [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].
28¿No es eso maravilloso?, ¡Dios separándonos de las cosas del mundo! Nada que pudiéramos hacer. Estábamos muertos en pecado, en rebeliones, sin esperanza, sin Dios, en el mundo, apartados, desechados, yendo al infierno del diablo, a la sepultura de un pecador. Y en el tiempo apropiado Cristo murió por todos nosotros, produciéndonos y dándonos las aguas de separación. Y Dios por gracia, nos llamó a través de esa agua, separándonos de nuestros pecados, y nos trajo a Sí mismo, un pueblo adquirido, una nación Santa, un real sacerdocio, ofreciendo sacrificios de alabanza, fruto de labios que confiesan Su Nombre. Oremos.
29Dios Padre que está en el Cielo, esta Palabra, cómo nos hace libres y nos pone en libertad; el agua de separación. Pone en libertad nuestro propio pensar. Nosotros ya no pensamos con nuestra propia mente. Solamente dependemos en lo El dijo en la Palabra. No podemos errar. Dios, Tú–Tú eres el que lo dijiste. Tú lo separaste. Y entonces si estamos separados de nuestros propios pensamientos, separados de nuestras propias ideas, entonces estamos perdidos en Ti. Y sólo creemos lo que Tú dijiste. No importa cuán irrazonable parezca, Tú eres el Dios de circunstancias. Tú eres capaz de cumplir eso que Tú has prometido. Y como Pablo de antaño dijo: “Y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día”. Padre, aquí está pronto el fin de la reunión. Debo ir a otro lugar y predicar el Evangelio. Y te pido esta noche que muchos reciban a Cristo como Salvador personal, y sean llenos con el Espíritu, que entren en este compañerismo maravilloso de creyentes. Que muchos Metodistas esta noche, lo reciban, Bautistas, Presbiterianos, Católicos, Pentecostales, Nazarenos, Santos Peregrinos, y todos Tus hijos por todas partes, Señor. Que ellos entren a Jesucristo por el lavamiento del agua por medio de la Palabra. Porque lo pedimos en el Nombre de Cristo. Amén.
30Ahora, mientras el servicio de sanidad viene enseguida... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. La fila de oración. Yo no sé nada al respecto. Nosotros no... Nadie más sabe. Sólo venimos aquí y yo puedo decir... yo le pregunto a él cuántas tarjetas repartieron. Ellos sólo dicen que repartieron tantas tarjetas. Yo pudiera empezar en la número uno. Yo pudiera empezar en la veinticinco. Yo pudiera empezar en la setenta y cinco, y empezar desde allí contando hacia atrás, o algunas veces sólo llamar una por una de las que vienen en la fila. Por lo general no es... Ellos reparten las tarjetas, y ellas tienen un número y una letra. Y ellos vienen y dicen: “Aquí estoy”. Luego los que están en la audiencia que no tienen tarjetas de oración, allá, ellos sólo levantan sus manos queriendo que se ore por ellos. Y de repente ellos se empiezan a mover. ¿Qué sucede? No soy yo el que lo hace. Yo no tengo manera de controlarlo. Son Uds. los que lo hacen. La fe de Uds. es lo que lo hace. ¿Ven? De repente empiezo a sentir que me estoy poniendo débil, como lo estoy sintiendo ahorita. ¿Qué es? Es la unción del Espíritu Santo que está cerca. El Angel del Señor, cuya fotografía Uds. han visto. Me imagino que ellos se las vendieron a Uds. hace rato. Mañana en la noche será la última noche de ellos (¿ven?); nosotros no vendemos los domingos. Así que entonces, eso es una... Sí, yo empiezo a sentir ese debilitamiento, debilitamiento. ¿Qué es? Es en otro–otro mundo. Es otra dimensión. Quizás alguien nunca ha visto. Esa es la fotografía científica de Ella. ¿Ven? Ahora, eso–eso allí es lo que empieza a descender, y luego lo humano se empieza a desvanecer. ¿Ven? Y uno entra en otra dimensión. Y la fe de la gente está tirando de ello. ¿Ven?
31Ahora, no fue Jesús el que sanó a la mujer que tocó Su manto. Ella dijo: “Eso es lo que yo quiero hacer”. Ella dijo en su corazón... No había Escritura para eso. Ella dijo: “Pero si tocare tan solamente Su manto, seré salva”. Así que ella vino por detrás y tocó Su manto y se regresó a la congregación. El se detuvo allí mirando para todos lados. (Alguien dijo: “¿Por qué te debilitas tan pronto, hermano?”) Jesús dijo: “¿Quién me tocó?” El dijo: “Bueno, toda una... Toda la audiencia, todos están tratando de tocarte”, los apóstoles dijeron. El dijo: “Pero poder salió de Mí”. ¿Ven? Ahora, ese poder había salido hacia alguna parte. Alguien lo tocó con una fe verdadera. Jesús... Ahora, eso no era... ¿Qué–qué operó eso? Ahora, observen lo que dijo Jesús. El miró por toda la audiencia para ver en dónde estaba, ese poder que había salido de El. El vio a la mujer. El dijo: “Tu fe te ha salvado ahora. Ese flujo de sangre se ha terminado”. ¿Ven?
32Ahora, ¿qué? “Se ha requerido tu fe... (¿Ven?) Tu propio poder de fe ha sacado del Dios sobrenatural el deseo de tu corazón”. ¿Ven? Es la fe de Uds. lo que lo hace, no mi fe. Si mi fe lo está haciendo, yo sacaría a todo niñito de la audiencia esta noche, y lo traería aquí arriba, y los sanara, son niñitos. ¿Ven? Yo lo haría. Pero no es mi fe lo que lo hace; es la fe de Uds. lo que lo hace. No soy yo el que lo sabe; yo sólo soy un hombre. Pero es el don de Dios. ¿Ven? Es El el que lo hace. No soy yo de quien Uds. están tirando. Es El de quién Uds. están tirando. Y El está en lo sobrenatural, y su fe tira de eso así. Yo sólo llego a ser un portavoz para El. Cuando El abre algo, muestra una visión, entonces eso es algo, y yo estoy en otra (para los científicos), otra dimensión. Es el sexto sentido, la cuarta dimensión, o lo que Uds. lo quieran llamar; para mí, es el Espíritu Santo. Correcto. ¡Rendido!
33Ahora, aquí está una mujer. Yo soy un anglosajón. Ella es una etíope de nacimiento, casi exactamente el mismo cuadro cuando Jesús le habló a una mujer en el pozo. El era un judío y ella era una samaritana. ¿Es correcto eso? Yo no la conozco, ¿la conozco, señora? Yo nunca la he visto a Ud., no sé nada tocante a Ud., nunca la he visto en mi vida. ¿Es correcto eso? Esta es nuestra primera ocasión de habernos encontrado, o saber algo uno del otro. ¿Es correcto eso? Aquí está. Ahora, ¿qué pudiera hacer yo? Somos de la misma sangre. Ella siendo etíope, y yo anglosajón, y el chino, el hombre amarillo, todos somos de una sola sangre, cada uno se puede transfundir sangre, por el plasma. Pero Uds. no pueden transfundir la sangre de un animal; tiene que ser de humano. ¿Ven? Muy bien. Entonces la misma célula de Sangre que fue rota en el Calvario para hacer el agua de separación, para separarme de mis pecados, fue rota para separarla a ella. La misma Sangre que me separó de mi enfermedad, está aquí para separarla de seguro a ella. La misma Sangre que me dio los deseos de mi corazón por las cosas que yo necesitaba para el Reino de Dios, puede hacer lo mismo para ella.
34Ahora, únicamente hay una sola cosa que puede suceder ahora. Algo tiene que suceder más allá de los sentidos humanos, para declararle a esta mujer lo que ella tiene mal o la razón por la cuál ella está aquí, si El lo hiciera. Yo no digo que El lo hará, sino que yo creo que El lo hará porque es... esa unción está sobre mí. El–El está ahora sobre mí, este mismísimo Angel de Dios del que Uds. ven la Luz. Yo sólo... Mi... Aun mi fe se siente que está así de gruesa. Es que eso está tomando control. ¿Ven? Esa es la razón que puedo sentir la fe tirando de la audiencia. En dónde está, yo no sé, pero es–es fe. Tan pronto como Uds. capten eso, sencillamente algo sucede.
35Ahora, señora, si Ud. por favor viene aquí, yo sólo hablaré con Ud. un momento. Ahora, Ud. y yo, siendo totalmente desconocidos uno del otro, y si Ud. ha oído de mí en la... hablando con la gente, entonces por lo tanto algo tiene que suceder. ¿No es correcto eso? Si yo fuera... si yo dijera: “Bueno...” Si sólo adivinara algo: “Bueno, Ud. estaría aquí para preguntarme si debería unirse a esta iglesia o a esa”, o algo así... O por lo que–por lo que Ud. está aquí, yo no sé. ¿Ve? Y Ud. sabe que yo no lo sé, porque no tengo manera de saberlo. Pero si Dios me lo revela por medio de Su Hijo Jesucristo, de acuerdo a Su Palabra, por lo que Ud. está aquí para preguntarme, o lo que yo pueda hacer por Ud., si El me lo revela, ¿aceptará Ud. que yo le he dicho a Ud. la verdad, y que este Ser aquí, siendo el Angel del Señor, la recompensaría a Ud. por ello?
36Ahora, yo quiero... ¿ven Uds. eso? Se mira como un fuego remolinando. ¿Ven? Eso es lo que los científicos dijeron, que–que la probaron y demás, que así es Ella. Es una Luz esmeralda. Bueno, mire, yo le quiero decir algo a Ud. ahora. Ud. está consciente que hay algo que está sucediendo. No es por medio del hombre. ¿No es correcto eso? Es algo... Ahora, lo que es, ese sentir que Ud. siente, no soy yo; yo sólo soy un hombre. Pero es... Eso es lo que es, allí. Está en otro mundo. Igual que están atravesando por aquí, ondas de radio, imágines de televisión, pasando por medio de nosotros también. Pero no las podemos captar (¿ven Uds.?), porque no fuimos hechos para eso. Pero sí fuimos hechos para captar el Espíritu Santo. ¿Ven? Y allí Ella empieza a formar una imagen, como el–el tubo en la televisión. Luego aparece al ojo humano. Y entonces yo veo a través de la televisión de Dios, la visión de Dios, de cuál es el problema de Ud. Entonces, es El el que lo está haciendo. ¿Cree Ud. eso?
37Ahora, si El lo revela, ¿aceptará Ud. que El le dará su deseo? Entre Ud. y yo, yo veo algo sangrando, sangre. Y yo veo que el examen muestra que eso es–eso es un tumor, un tumor sangrante. Es muy grave. Eso es verdad. ¿Ve cómo nuestro Padre Celestial sabe las cosas? Ahora, ¿entiende Ud.– Ud. ahora qué es ese sentir aquí? ¡Es El! Siendo que Ud. está mirando en esta dirección otra vez, Ud. es una mujer casada. Y su esposo tampoco está bien. ¿Cree Ud. que Dios me puede revelar lo que está mal con su esposo? [La señora dice: “Sí lo creo”–Ed.]. Sí lo cree. Seguro. El tiene hemorroides. [“Correcto”]. ¿Es correcto eso? [“Correcto”]. Y aquí está otra cosa. Ud. está tratando de hacer que su esposo llegue a ser un verdadero Cristiano. [“Correcto”]. ¿No es correcto eso? [“Correcto”]. ¿La satisface eso que El está aquí? Ahora, Ud. se puede ir y reciba lo que ha pedido.
38¿Creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Sólo sean reverentes. Sólo crean. Ahora, antes que sea muy arrebatado, les quiero preguntar algo. Debería ser que toda persona aquí lo debería recibir ahorita. Si un hombre viene y dice algo y Dios no lo respalda, está incorrecto. Pero si El... Dios lo respalda, Uds.–Uds. entonces le están dudando a Dios. ¿Ven? Uds. ya no me están dudando a mí. Uds. me pudieran haber dudado hace diez minutos, pero no me pueden dudar ahora. A la persona que Uds. le están dudando ahora, es a Dios. La prueba científica-... probándolo científicamente, y el Espíritu Santo obrando sobrenaturalmente.
39¿Es esta...? Venga aquí, señora. Nosotros somos desconocidos uno del otro, ¿lo somos, señora? Lo somos. Ambos somos anglosajones esta noche, de la raza blanca. ¿Vio Ud. lo que el Señor Jesús hizo por esa mujer etíope? Bueno, eso es... El puede hacer la misma cosa por Ud. si El así lo desea hacer. Ud. cree eso, ¿verdad? Ahora, El no hace acepción de personas. El será para Ud. igual que lo que fue para ella. El la ama a Ud. igual que la ama a ella. El puede hacer lo mismo por Ud. que lo que hizo por ella. Ud. acaba de salir del hospital. Y era en sus... Aquí en sus pulmones está su problema. Ud. estuvo allí por varios días. Para ser exacto, como unos trece días fue el tiempo que Ud. estuvo en el hospital. Ud. es la Sra. Bishop, ¿no lo es? [La señora dice: “Correcto”–Ed.]. Yo oigo al doctor llamarla así, cuando él se acerca al lado de su cama. Ahora, Ud. va a sanar Sra. Bishop. Ud. se puede ir en el Nombre del Señor Jesucristo. ¿Creen Uds.? Tengan fe. Sean reverentes. Sólo crean con todo su corazón, Jesucristo hará la misma cosa por Uds. Amén.
40La señora sentada allá con esa presión alta, sentada allí al fin orando para ser aliviada de ella, ¿lo cree Ud., señora? Sentada allí mirándome, ¿cree Ud. que Dios le quitará la presión alta? ¿Cree Ud. que El la sanó ahorita de la presión alta? Muy bien. Póngase de pie para aceptarlo. Eso es. Dios la bendiga ahora. Ud. se puede ir creyendo. ¿Quién hizo eso? ¿Quién hizo eso? El Espíritu Santo, su fe tirando de El, creyendo. ¿Ven? Ese es el que lo hizo. Ese es el que lo hará para Uds. ¿Lo creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
41¿Cómo está Ud., señora? ¿Cree Ud. con todo su corazón? [La señora dice: “Sí”–Ed.]. Muy bien. Voy a tratar de no estar de prisa, sino sólo hablarle a la gente un ratito. Y si Ud. cree con todo su corazón... Yo únicamente soy su hermano, señora. Yo sólo soy un hombre, sólo su hermano. No tengo nada en lo absoluto que pueda hacer para ayudarla, no más que quizás su propio hijo o su esposo, o su hermano, o su amado pudiera, o quien pudiera ser, nada. La única cosa que yo pudiera hacer sería venir aquí sólo como un hombre. Pero sería para Ud. un punto de contacto para encontrar al Señor Jesucristo. ¿Es verdad eso? [La hermana dice: “Eso es verdad, y yo le traje a Ud. un pañuelo para mi yerno”–Ed.]. Sí. Muy bien, señora. Ud.–Ud. se lo puede dar a Billy. [“Se lo dí a él...?...”–Ed.]. ¡Oh!, Ud. se lo dio a él. Muy bien. Ahora, yo le quiero hablar a Ud. sólo un momento. Y Ud.–Ud. está sufriendo. Es una–es una condición, una condición de mujer. Y está Ud. en la edad para tener esto. Pero una de las cosas principales por las que Ud. está aquí, es por alguien más. Y ese es un hermano. [La señora dice: “Mi yerno”– Ed.]. Un yerno. Y él... Yo vi que era como un hombre joven. [“Sí”]. ¿Y cree Ud. que va a sanar? [“Oh, sí, yo lo creo”]. ¿Cree Ud. que él va a ser sanado? [“Sí lo creo”]. ¿Con todo su corazón? [“Con todo mi corazón”]. Bueno, venga aquí. Dios Padre, yo la bendigo a ella y bendigo a su amado y que ella se vaya de aquí esta noche una mujer normal y sana. Concédelo, en el Nombre de Cristo te pido esto. Amén. Dios la bendiga, siga su camino. Tiene dos amigos por los que Ud. estaba parada. Sí, señor. [“Por mí también”]. Eso es correcto, eso es correcto.
42Gracias a Dios que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Si... Jesús dijo: “Si tú puedes creer, todo es posible. Si tú lo puedes creer....” ¿Lo cree Ud. con todo su corazón? ¿Cree Ud. que–que Dios está aquí para sanarla y para–para hacerla saludable? Ud. también tiene a alguien por quien Ud. está parada aquí. Ese es un caso de polio, grave, una enfermedad, apareció justo detrás de Ud., ¿ve?
43Espere un momento. Sostenga a ese pequeñito, ese muchachito. No. Espere un momento. Algo apareció delante de mí en ese momento. Es por aquí en la audiencia. Es esa señora que está sentada allá con artritis; eso es lo que es, sentada allá. Dios la bendiga. Y la otra está sentada allá al lado con problema de los senos. ¿Cree Ud. con todo su corazón que el Señor Jesús la sana? Muy bien, pónganse de pie. Ambas están sanadas. Amén. Digamos: “Alabado sea Dios”. [La congregación dice: “Alabado sea el Dios”–Ed.]. Y su diabetes se ha terminado también. Ud. puede seguir adelante su camino y regocijarse. Y sólo–sólo crea con todo su corazón, Ud. puede recibir lo que Ud. pidió. Dios la bendiga, señora. Esa es la manera para creer. Muy bien. Venga con reverencia. Venga creyendo con todo su corazón.
44¿Cómo está Ud., señor? ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¡Oh, ahora yo veo la visión! Yo sabía que nuestro Padre Celestial lo iba a conceder. Ud. se quebró una pierna. ¿No es eso correcto? Y Ud. tiene un nietecito, o algo referente a un niñito o algo que está sordo y mudo, o algo así. ¿No es eso correcto? [El hombre dice: “Sí, señor”–Ed.]. Eso es exactamente correcto. Ahora, siga su camino regocijándose, Ud. va a recibir lo que pidió. Amén. Digamos: “¡Alabado el Señor!” [La congregación dice: “Alabado el Señor”–Ed.]. Estando el Espíritu todo alrededor de mí, es difícil algunas veces, pero sólo denle al Espíritu Santo la oportunidad, y El....
45Muy bien. Venga aquí, señora. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Ahora se está posando por todo el edificio, sencillamente por todas partes. Está–está viniendo por dondequiera. Ud. sufre de problema nervioso. Ud. tiene neuritis, artritis, ambas cosas. Hay algo conectado con Ud. tocante a un ministro. Debe ser Ud. esposa de un ministro. Ud. sí es la esposa de un predicador. El Espíritu Santo... [Alguien en la audiencia dice: “¡Gloria a Dios! ¡Aleluya!”–Ed.]. Dios lo bendiga hermano. Ese es el espíritu de ese hombre. Ahora, espere un momento. Yo veo un púlpito. Yo veo a un hombre otra vez. Es un–es un ministro. El está sentado aquí, y él está sufriendo de una hernia, sentado aquí, un ministro del Evangelio que tiene una hernia. Crea, mi querido hermano. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Y Ud. también puede ser sano. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Entonces Ud. puede ser sanada. Ahora, Ud. siga su camino regocijándose. Digamos: “Alabado el Señor”. [La congregación dice: “Alabado el Señor”–Ed.]. Tengan fe.
46La señora con su mano levantada allí con presión alta, Ud. ya no se tiene que preocupar tocante a ello. Jesucristo la sana. Amén. Dios la bendiga. Una señora está sentada allá atrás con un–un problema de vesícula. Ud. ya no se tiene que preocupar tocante a eso, hermana, el Señor Jesucristo la sana.
47Bueno, aquí está El para sanar a todos Uds., si Uds. Lo creen... ¿Lo creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Creen Uds. que el agua de separación está sobre Uds. ahora? Hermano, hermana, yo no soy un hipócrita, yo soy su hermano. Todo este edificio se ha iluminado en estos momentos con el Poder del Dios Todopoderoso. ¿Creen Uds. con todo su corazón? Pongámonos de pie en estos momentos, para que entren Uds. mientras el agua está agitada. Oremos. Todos levanten sus manos en dondequiera. Levanta tus manos, muchachito. Levanten sus manos aquí en la fila de oración por un momento. ¡Oh, qué momento! ¡Esto es, amigos! ¡Esto es! Yo creo que todos Uds. están sanados. Toda la cosa se está desvaneciendo y tornándose en toda clase de colores sobre toda la audiencia. ¡Oh Jesús, Hijo de Dios!, yo reprendo todo espíritu de enfermedad. Quítalo de ellos, Señor. En el Nombre de Jesucristo, ¡sal, satanás! Den alabanza a Dios. Levanten sus manos. Alábenle a El, y regocíjense, y sean sanados todos Uds. para la gloria de Dios.