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~ LOS SIETE NOMBRES COMPUESTOS DE JEHOVA ~
1Todo es posible, sólo creer, Sólo creer, sólo creer, Todo es posible, sólo creer. Ahora, permanezcan de pie sólo un momento para orar. Padre, te damos gracias en esta noche de lo profundo de nuestro corazón por esta maravillosa reunión en Cristo Jesús, aquí en Chicago. Pedimos que Tú bendigas nuestros esfuerzos que presentamos para procurar representarte a Ti ante estas personas. Viendo esta noche fría de ventisca allá afuera, y la gente ha venido de muy lejos, y se ha reunido aquí en esta noche para ser sanada... Leyendo sus cartas durante el día y escuchando su clamor lastimoso por ayuda, conmueve nuestros corazones, Padre. Yo estoy seguro que Tú los ves cuando ellos escriben las cartas, Tú los ves cuando llegan, cómo me hace sentir y la respuesta, y todo lo que podemos procurar hacer para ayudarlos. Bendice nuestros esfuerzos en esta noche, Padre. Que Tu Espíritu esté aquí, y que El apruebe todo lo que hagamos. Porque pedimos Su Divina dirección en todo, en el Nombre de Jesús, amén. Pueden sentarse y el Señor los bendiga.
2Yo estoy doblemente contento en esta noche de estar aquí en el auditorio. Veo que tenemos algunas cartas aquí. Algunos de Uds. se las dan a Billy Paul, y él siempre me las da a mí. Y lo apreciamos. Y luego algunos aquí... Antes de empezar en esta noche, yo me fijé que algunas veces cuando estoy orando para despedir, ellos dejan estas cartas aquí para que ponga mis manos sobre ellas. Yo quiero orar por ellas individualmente antes de regresárselas a Uds. Todo lo que podamos hacer para ayudarlos, para eso estamos aquí. Es para procurar ayudarlos a que amen a nuestro Señor Jesús con todos sus corazones. Yo estaba mirando allá abajo al personal de grabación aquí, todo el área de grabación lleno de ellos esta noche, tomando estas grabaciones. Bueno, eso está muy bien. Nosotros–nosotros estamos... Nos gustaría quedarnos por mucho, mucho, mucho tiempo si pudiéramos en Chicago. Por supuesto este... Como que estamos un poco obstaculizados en esta ocasión. Tenemos que regresar a la iglesia. El audi-... Este auditorio ya estaba rentado. Y como que estamos en una pequeña dificultad, pero nosotros....
3El Hermano Joseph y yo estábamos hablando acerca de ello hoy. Y él está haciendo arreglos para otra reunión inmediatamente tan pronto como podamos regresar de donde vamos a empezar ahora. Vamos a Hot Springs, Little Rock, y a... de allí a Shreveport; Lubbock, Texas; Phoenix, Arizona; Los Angeles; Tacoma, Washington. Y luego de allí, a Calgary, Edmonton, Grande Prairie, Dawson Creek, y luego quizás a la–a la reunión en ultramar. Si podemos regresar para ese tiempo... Por supuesto me supongo que todos Uds. saben que va a nacer un pequeñito en nuestra casa muy pronto, y eso va a suceder el mes de marzo, o mayo, mejor dicho. Y estamos... Yo quiero estar en casa para ese tiempo. Ahora, tan pronto como eso se termine, Dios mediante, yo–yo tengo que regresar a ultramar. Yo tengo... Algo en mi corazón, simplemente no puedo apartarme de eso. Cada día yo procuro consolarme a mí mismo diciendo: “Mira, Billy Branham, tú tienes que quedarte en casa. ¿Ves? Tú–tú tienes...” Pero simplemente algo dentro de mí dice: “No”. Y–y yo–yo no puedo evitarlo. Yo sólo quiero mostrarles algo, amigos, si Uds. entendieran. Chicago, por ejemplo tomaríamos a Chicago, así como es por todos los Estados Unidos, aquí. Y este es uno de los mejores lugares. Yo no tengo nada en contra de algún lugar; todos son encantadores. Adondequiera que voy la gente me ama, y esa gran bienvenida que Uds. tuvieron hace tiempo. Yo... Simplemente me hace sentir dentro de mi corazón, ¡hermanos!, que yo quisiera que pudiera sentarme con Uds. y quedarme para siempre; pero no puedo. Es... Nosotros... Yo no soy un joven, y hay mucho trabajo que hacer, y yo no puedo hacerlo todo, pero tengo que hacer mi parte. ¿Ven lo que yo quiero decir?
4Y voy a decir esto, y yo... si estoy equivocado, que Dios me perdone. Porque lo estoy diciendo con todo mi corazón. América, la nación, hablando como nación, no está lista para un avivamiento. Ellos quizás ya han pasado ese día. ¿Ven? Yo me estaba fijando en el Hermano Joseph en esta mañana procurando hablar conmigo, decía: “Bueno, Hermano Branham, cuando Ud. regrese nosotros...” ¿Ven? Pueda que él lo dijo... Yo no digo esto porque este hermano mío sueco está sentado aquí en la plataforma. No, señor. Sino que lo amo. Muchos de Uds. saben por lo que yo he pasado para mantener nuestro compañerismo, no por causa de él y yo, sino por el mundo de afuera. Pero Joseph Boze es mi amigo, mi hermano en Cristo. El tiene que hacer algo peor que lo que alguna vez ha hecho, para cambiar mi opinión acerca de él. Yo lo amo. Y así que yo–yo lo aprecio. Y por él.... El simplemente va y se sienta en la casa, y maneja hasta allá, o viaja en avión, o de una u otra manera. Y yo... “Hermano Branham...” Los pequeñitos entran en la habitación, se ponen a escucharlo hablar ese inglés entrecortado, Uds. saben. Y nosotros... “Yo... lo necesitamos en Chicago. La gente allá lo ama. Ahora, ¿cuándo va a ir Ud. a darnos otra reunión?” ¿Ven Uds.? El se queda persistiendo. Y uno–uno no puede negarse. Uno simplemente no....
5Más vale decir: “Muy bien, Hermano Joseph. Vaya Ud. Yo–yo estaré allí”. Porque él–él se queda persistiendo hasta que uno casi tiene que ir. Y así que... Pero yo–yo verdaderamente le tengo cariño. Y estábamos sentados esta mañana, hablando. Yo dije: “Hermano Joseph....” El dijo: “Pero, Hermano Branham, dese cuenta...” Dijo: “Sólo piense. Anoche veinte almas cuando menos fueron salvas”, dijo, “ahora eso no es por evangelismo”. Dijo: “Cualquier cosa sería más que eso. Veinte personas vinieron a Cristo”. Yo dije... Bueno, dijo él: “Hermano Branham, si la gente tiene un avivamiento y uno viene en una noche; mire cómo ellos alardean al respecto, y aquí veinte conversiones con profunda convicción vinieron lloriqueando y llorando en voz alta, ¿ve?, después que ellos vieron la obra del Señor”. Yo dije: “Sí, Hermano Joseph, Dios sabe cómo yo aprecio eso. Pero, ¿ve?, aquí en donde ellos han estado en una noche de servicios, pero sólo cambie ese servicio y póngalo allá en Sudáfrica, póngalo allá en la India, póngalo allá en las islas, o allá en América del Sur, ¿sabe Ud. cuántas almas hubieran venido? Alrededor de cinco mil, quizás veinte mil, treinta mil”. ¿Ven? Es la misma cosa, exactamente la misma cosa.
6Bueno, muchos de esos lugares nunca han oído de Cristo. Muchos de estos hermanos que van con estas campañas, ellos van a la gente que tiene alguna clase de concepción de Cristo, como quizás Católicos, o Luteranos, o demás, y ellos enseñan. Pero en las mías, yo predico allá en donde nunca oyen de Cristo. ¿Ven? Ellos tienen que tener alguna clase de concepción de Dios. Bueno, el fenómeno... ¿Ven? Con el don no importa si ellos nunca oyeron de Cristo, o si ellos no saben nada de la Biblia. El lo sabe de todas maneras, ¿ven Uds.?, porque es Dios y eso sólo... Hace a la gente... Es el lado fenomenal, y ellos dicen: “¡Qué cosa, qué cosa!, ¿acerca de qué está hablando él? ¿Cómo sabía él quién era yo, y lo que yo... qué me pasa, y de dónde vengo, y quién–quién es mi gente y todas estas cosas? Bueno, ¿de dónde vino eso?” ¿Ven Uds.? Luego ellos ven.
7Ahora, los hermanos que sólo predican el Evangelio, lo cual es la manera inicial y maravillosa de hacerlo, ahora ellos pueden levantarlos a estos otros (¿ven Uds.?), de esa manera. Pero a mí me gusta llegar a casa y saludar de mano a todos, hablando espiritualmente. Y es porque me gustaría saludar de mano a todos en lo natural si yo pudiera. Pero luego en la reunión y el espíritu maravilloso... Pero yo quiero preguntarles algo. La predicación que se ha hecho en América en los diez años pasados, sería suficiente para convertir a todo el mundo una y otra vez. Uds. saben eso. Sólo miren a los evangelistas que han recorrido la nación. Miren a Billy Graham, y–y a Jack Schuller y–y a Jackie Birch, y oh, todos esos otros, y a Oral Roberts, y a muchos de los grandes evangelistas que simplemente han cruzado de un extremo al otro, y por toda la nación, y la han vuelto a recorrer, y la han vuelto a recorrer de un extremo al otro, de un extremo al otro, de un extremo al otro.
8Y cuando uno tiene una reunión, se mira como que la costra está formada; vienen los Cristianos. De vez en cuando uno jala a uno de aquí o allá. ¿Ven Uds.? Pero se mira como que está en un lugar en donde uno no puede penetrar a la gente por alguna razón. Ellos vendrán por las primeras dos o tres noches. Es maravilloso. Ellos ven el fenómeno de Dios. Ellos escuchan a un evangelista, un buen predicador como Oral Roberts, Billy Graham, o algunos de esos hermanos que verdaderamente pueden predicar. Ellos se regocijan con ello por unas cuantas noches, pero todo se termina. Y el fenómeno de la obra, el Señor obrando, se mira bien, es maravilloso. Y luego ellos, bueno, se acaba pronto en uno o dos días. ¿Ven Uds.?
9¿Ven?, se mira como que nosotros... Simplemente hay algo sobre nuestra amada nación. Yo pienso que nuestra civilización ha escalado un lugar... Dios echó la red de un extremo al otro y juntó... juntando a los Cristianos de esa manera. Pero yo creo que si el avivamiento acontece, acontecerá en a los países paganos. Yo lo creo con todo mi corazón. ¿Ven? Ellos no saben nada al respecto. Ellos no saben ninguna de las doctrinas y de la teología que hay ahora. La gente enseña esto, eso. Y uno dice: “Bueno, déjame pensarlo”. ¿Ven? El que hace eso es un escéptico. El lo pondría en el periódico. Yo no estoy en contra de Uds. Uds. son mis hermanos y hermanas. Pero el mundo de afuera, Chicago lee el periódico: “Cosas extrañas, fenomenales, y estas cosas sucediendo de esa manera”. “¡Aaaaah!” “Bueno, eso es... Dr. Jones dijo que eso no era nada más que sicología”. ¿Ven? “Bueno, nuestro pastor dijo que era el diablo. Yo no tendré nada que ver con ello”. Otros, ellos ni siquiera tienen tiempo de mirar tan lejos así: “Algún charlatán religioso”. ¿Ven? Y así continúan. Esa es la actitud de ellos.
10Pero Uds. publiquen esa misma cosa en uno de esos periódicos extranjeros, toda la nación se vuelve para ver de qué se trata. ¿Ven? Ahí lo tienen. Esa es la diferencia. ¿Ven?, ellos no han ido y han sido doctrinados como todos nosotros estamos y cosas. Bueno, yo los llamo a Uds. aquí en esta noche los elegidos. Correcto. Y Uds. son amables y maravillosos. Y Uds. me han ayudado. Y, ¿han considerado Uds. que ese viaje a la India en donde esos millares de millares, y millares recibieron el Evangelio, en una sola ocasión recibieron a Jesucristo, gente que era pagana e idólatra, han considerado que Uds. financiaron una gran parte de esa reunión, Uds. que están sentados aquí en esta noche? Uds. lo hicieron. Yo regreso, tengo reuniones y hago... Sólo hasta que puedo obtener lo suficiente para volver allá para darles a esa pobrecita gente muriéndose de hambre, hambrienta, y sin nada para comer, y acostados en las calles, y en tal condición como esa, y sólo mendigando. Y sin embargo una cosa, ellos ven una cosa sobresaliente del Señor, ¡oh, por Dios!, y se levantan de sus sillas de ruedas y se van caminando, y tiran las muletas. Y uno simplemente puede ir por el piso y levantar las cosas en donde ellos las tienen tiradas de esa–de esa manera. Son–son amontonadas en grandes montones, y cosas como esas, y las sacan, camillas y cosas. Ellos ya no las necesitan. Algo los toca y ellos lo creen, y siguen simplemente adelante. ¿Ven?
11Y esa es la razón, amigos Cristianos, que yo estoy viajando alrededor, procurando ver a mis amigos y–y... No para colectar dinero, eso no es; es para visitar a mis amigos. Ahora, tal vez, si en esta noche yo desesperadamente necesitaría, yo podría acudir a dos o tres hombres sentados aquí en esta audiencia y ellos me enviarían a la India. Pero esa no–esa no es la manera que yo quiero recibirlo. ¿Ven? Yo quiero recibir el cinco de este, un diez de aquel, y cincuenta centavos del otro. ¿Ven?, de esa manera. Y luego todo el grupo tiene algo que ver con ello, y yo–y yo tengo un poquito de descanso de los campos extranjeros, regreso y empiezo otra vez. ¿Captan lo que yo quiero decir? ¿Ven? Y yo los amo y yo... No hay secretos, no hay nada en lo absoluto, algo reservado que alguien quiera... bueno, sencillamente todo es legal. Yo le digo a la gente todo lo que yo tengo, todo centavo que yo recibo, y a todas partes adonde va todo. Y allí están mis documentos del gobierno. Allí está mi banco, y–y allí está mi familia, mi hogar. Recibo ropa, la gente me la regala, así que ahí lo tienen. Yo no necesito dinero mientras que la gente me dé a mí. Yo preferiría las oraciones que todo el dinero. Así que eso significa que todo el dinero me pertenece, si yo tengo algunos amigos. ¿Ven Uds.? Y los amigos de Cristo son mis amigos. Y yo soy un amigo para los amigos de Cristo. Y así que de esa manera yo me las arreglo en la vida.
12Es maravilloso, no la cambiaría por diez billones de dólares. Yo prefería tener eso, ¡oh, hermano! Sí, señor. Sí, señor. Y mis gastos suman treinta... Yo envío miles de cartas a la semana y tiene que comprarse los paños de oración y comprar–y comprar estampillas. La suma de dinero es de cientos de dólares por semana, y los enviamos a los campos extranjeros y por todo el mundo, y todo. Cinco trabajando en la oficina todo el tiempo, ¿y se dan cuenta Uds. lo que eso es? Cuando no estoy en el campo. Ahí lo tienen. Se está atrasando y atrasando. El banco, ellos me dicen: “Está bien, Reverendo Branham, si Ud. está sacando más que lo que tiene de fondos. No se preocupe. Ud. atenderá eso”. Esa es mi vida...?... Así que eso es... Así que eso hace las cosas bien. Entonces, yo vivo por fe, eso es todo, sólo por fe.
13Y la cosa más grande que yo conocí en mi vida, es vivir por la fe de nuestro Señor Jesucristo, saber que El me ama y me bendice. ¿Y aceptar dinero? Si yo hubiera aceptado una centésima del dinero que me ha sido ofrecido (no que yo he pedido; nunca), pero del dinero que me ha sido ofrecido, yo sería un multimillonario. ¿Ven? ¿Saben qué? Eso lo mete a uno en problemas. Yo preferiría sólo tomar día por día, día por día, sólo vivir por el Señor. De lo que yo tengo necesidad para mañana, El lo proveerá mañana. Correcto. Y entonces yo... ¿Ven?, si Uds. obtienen... Entonces Uds. empiezan a confiar en sus riquezas. Entonces Uds. empiezan, si Uds. tienen educación, Uds. confían en ella. Si Uds. tienen mucha teología, Uds. confían en eso. Yo no tengo teología, educación, personalidad, dinero, o nada. Yo solamente amo al Señor y confío en El para todo. Eso es todo lo que yo tengo. ¿Ven? Yo... De esa manera yo quiero vivir. Ese es mi escogimiento, el vivir de esa manera. Ahora, Dios los bendiga. Y bueno, Uds. son unas personas tan amables aquí en Chicago. Y ahora viendo que quizás tendremos que tener sólo unas cuantas noches, aquí en nuestro auditorio. Nosotros... Alguien lo había pedido antes que nosotros. Y eso es sólo... Ese es el derecho de ellos. Ellos... No queremos comprometernos con eso.
14Pero ahora, queremos que si podemos en las cuantas noches que siguen, en lugar de predicar, yo sólo quiero traer unos cuantos pequeños comentarios de la Palabra, y luego tener la línea de oración, tanto como pueda estar de pie (¿ven?), porque yo estoy recibiendo muchas cartas. La gente que está aquí, está diciendo: “No–no podemos quedarnos por mucho tiempo más, Hermano Branham”. Ahora, no tenemos la manera de saber por quién se va a orar en la noche. ¿Cómo sé yo cuántos allá van a ser sanados en esta noche, cuando no conozco una alma, de lo que yo sé? No veo una persona en la audiencia de lo que yo sé, que la haya visto antes. Yo conozco a algunos hermanos sentados aquí. ¿Ven? Hay algunos de ellos de, bueno, de mi iglesia y... de Jeffersonville que son– son amigos, amigos personales. Y... Pero yo no conozco a ninguno de la audiencia. Ahora, ¿cómo sé yo en dónde ese Angel del Señor se va a posar esta noche y mostrar una visión de alguien del cual yo no sé nada al respecto? Bueno, eso... Billy Paul, yo... El iba a venir esta tarde, en esta noche, mejor dicho, a repartir algunas tarjetas, y me supongo que él lo hizo. Probablemente él repartió como unas cien tarjetas. Están allá en la audiencia. La única cosa que él puede hacer es mezclarlas todas juntas, y dárselas a Uds. Y él–él no sabe de dónde las–las tarjetas van, mejor dicho, los números van a ser llamados. Yo tampoco sé. Yo no sé si aun llamar alguna o no. ¿Ven?
15Y–y no importa si Uds. tienen una tarjeta de oración o no. La única cosa que estoy procurando hacer es solamente hacer que Uds. crean al Señor Jesucristo, y El los sanará. Uds. no tienen que tener tarjetas de oración. Si Uds. se fijan, son más los que sanan allá en la audiencia, que los que vienen a la plataforma. Pero yo... Pero eso sí mengua mi fuerza. Ahora, el otro día, me enteré que alguien que me conocía muy bien, dijo que por lo que a mí respecta poniéndome débil, que eso de debilitarme, solamente era un fingimiento. Bueno, Dios perdone al hombre que lo dijo. ¿Ven? Porque él no sabía de lo que él estaba hablando. Eso es todo. El no sabe. Y no es, mis amados amigos.
16Hablando físicamente, yo le doy gracias a Dios por la buena salud, estoy muy fuerte. Y yo soy un cazador y vivo en las montañas y bosques, y por la gracia de Dios muy competente en ello. Y así que también yo he montado caballos y cosas toda mi vida y he trabajado duramente toda mi vida. Y por lo que se refiere a lo físico, estoy bien. Pero sólo... Yo pudiera pararme aquí y predicarles a Uds. toda la noche, y todavía predicar. Pero dejen que una de esas visiones ocurra, y Uds. casi pueden prepararse para sacarme de la plataforma. ¿Ven? Y eso es sólo... Me debilita. ¿Por qué? Yo no sé. Pero la Escritura dice que lo haría, y lo hace. Eso es todo lo que sé.
17Así que ahora, el Señor los bendiga. Ahora, yo voy a leer en dos lugares aquí en las Escrituras, sólo para un pequeño pensamiento o plática, quizás no más de quince minutos, y luego llamar la línea de oración para así no retenerlos hasta muy noche. Ahora, uno de ellos es acerca de... Ambos lugares estarán relacionados con los Nombres redentivos de Jehová. Y uno de ellos se encuentra en Génesis 22, el versículo 7: Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo... Heme aquí... Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? Y respondió Abraham: Dios... proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos. Y en el versículo 14, leemos: Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá [Jehová-Jireh–Trad.]... por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto. [La segunda porción de los Nombres compuestos redentivos, como Shalom y Shammah (que se pronuncian “Chalom” y “Chama”, respectivamente), decidí conservar la pronunciación y la forma de escribirse en inglés, no obstante que en español estas dos porciones se traducen como “Salom” para Shalom, y “Sama” para Shammah–Trad.]. Y luego, en Salmos, el Salmo 64, [el Hermano Branham quiso decir Salmo 46–Trad.] el versículo 1. Dice: Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio [“presente ayuda”, Biblia en inglés, y frase clave en este mensaje por desarrollarse–Trad.] en las tribulaciones.
18Ahora, de aquí queremos hacer–hacer nuestro comentario. Y ahora, yo tengo escrito aquí en el sobre que traigo: “Los siete Nombres compuestos de Jehová”. En otras palabras, fue lo que Jehová es, está contenido en Sus siete Nombres redentivos. Ahora, Dios... Su disposición hacia las personas del Edén, el regreso al Edén, está envuelto en estos siete Nombres redentivos. El primero siendo Jehová-Jireh, lo cual significa: “el Señor proveerá un sacrificio”. El segundo es Jehová-Raphah [se pronuncia “Rafa”–Trad.]: “el Señor, el Sanador”. Manaseh: “nuestra Bandera”. Shalom: “nuestra Paz”. Rohi, es: “Pastor, nuestra justicia”. Y Shammah: “el Señor está presente”. Ahora, el Señor Shammah, S-h-a-m-m-a-h, Shammah, es del que yo voy a hablar, del–del Salmo 64. Y Jehová-Jireh es el primero, y éste es el último. Jehová-Jireh es: “el Señor proveerá un sacrificio”. Jehová-Shammah, es: “Jehová está presente”. Ahora, que el Señor añada Sus bendiciones a esto mientras hablamos por sólo unos cuantos momentos.
19Ahora, Jehová-Jireh, cuando Dios le apareció a Abraham, El... El primer Nombre en el que El le apareció a él, se encuentra en Génesis 22, en donde El le apareció a él en el Nombre de Jehová-Jireh. Ahora, Abraham recibió la promesa de Dios, que de él saldría un hijo que sería el heredero. Y por medio de la simiente, su Simiente, sería heredero del mundo. Y por medio del hijo de Abraham, quien era Isaac: por medio de Isaac vino Jesús y Jesús trajo... introdujo a los gentiles, lo cual trajo el perdón de todas las naciones: al hombre blanco, al hombre cobrizo, al hombre amarillo, al hombre negro, a toda la gente, regresándolos, redimiéndolos, mostrando que esta era la última edad. Esto es todo. No habrá más edades después de ésta. Esta será la última edad en la que Dios lidiará con la gente como mortales.
20Y si ellos tuvieron un avivamiento en el tiempo antes de la destrucción antediluviana, antes de la Venida de Cristo, ellos tuvieron una gran conmoción, bueno, ¿qué acerca del cumplimiento de todo ello, qué sucederá? Miren en los días de los apóstoles, cuando la edad gentil estaba siendo introducida. Miren qué avivamiento tuvieron ellos. Cómo de cada nación vinieron, y cosas milagrosas sucedieron. Miren en los días de Noé. Ahora, este es el tiempo del fin, allí en las mismas sombras de la Venida del Señor Jesús. Tengo algunas buenas noticias que anunciarles a Uds. Leo: ¿trajeron Uds. esa película? ¿La trajeron? Yo tengo una película que casi me reconvirtió. Y esa será exhibida aquí el domingo por la tarde, ¿es correcto eso? [El hermano dice: “No hemos decidido eso todavía, Hermano Branham–Ed.]. Pero, les dirán a Uds. cuándo la van a exhibir. Yo quiero que Uds. estén seguros de verla. Y es una de mis propias películas. Un hermano me la dio, el Hermano Arganbright, el... uno de los representantes de los Hombres Cristianos de Negocios. Y él me dio la película porque me gustó mucho. Y yo no tengo un proyector con que exhibirla. Así que yo quiero verla otra vez. Es concerniente a los judíos regresando a Palestina, dos eruditos hablando en un avión, y Uds. verdaderamente disfrutarán la película, y de mirarlos a ellos.
21Y cada profecía, cada cosa que yo sé, que puedo ver en la Escritura, ha sido cumplida, esperando ya la Venida del Señor. Y como dije anoche, yo creo que la Venida del Señor Jesús, la segunda Venida, se pasó de fecha, ya se pasó de fecha. Y como fue en los días de Noé, la paciencia, Dios esperó no queriendo que ninguno pereciera. Y El sólo está esperando, esperando ahora con Su paciencia, pues Su Venida ya se pasó de fecha, esperando poner a la Iglesia en orden para que la segunda Venida pueda acontecer. ¿Qué acerca de eso amigo? ¿Qué clase de gente deberíamos ser? El darnos cuenta que este día pueda ser el último día que seremos mortales. Mañana pueda que seamos inmortales. Pueda que este sea el único día que tengamos en nuestra vida, la última reunión en la que nos sentaremos juntos y trabajaremos para el Reino de Dios. ¿Cómo debería entonces ser conducida esta reunión en esta noche? Con la mayor reverencia, que... con todos nuestros corazones, rogando al Señor Jesús que nos de cada alma que está aquí que no está convertida, para ayudar a hacer algo que causará que el incrédulo y el tibio consideren, y reciban al Señor Jesucristo.
22Sería una cosa egoísta. Si el corazón de un hombre no está dispuesto para salvar a su hermano, hay algo mal en su corazón. No importa qué condición, si su hermano lo odia, si su hermano está en contra de él, si su hermano ha procurado todo lo que él puede para derrumbarlo, sin embargo si el corazón de ese hombre no siente por su hermano, él no puede ayudarlo. Hay algo ahí adentro que clama: “Oh, mi hermano, tú estás errado. Pero yo–yo quiero que seas salvo”. Y por lo tanto Ud. procura con todo lo que está en Ud. hacer que su hermano crea con todo su corazón y entre en el Reino de Dios. Y ahora, esa es la clase de reunión que queremos tener cada vez. Yo le he predicado a–a cientos de miles. Y yo le he predicado a sólo cuatro o cinco personas. Pero yo no sería más sincero con quinientas mil que lo que sería con cinco personas, porque un alma es tan valiosa para Dios como diez mil mundos.
23Ahora, antes que la redención pudiera venir, tuvo que venir el Señor Jesús. Y antes que el Señor Jesús viniera, Dios muy allá... Eso hace–eso hace la Biblia tan perfecta para mí. Dios allá, aun antes que el Señor Jesús viniera, por cuatro mil años, y todo lo que El hizo por toda la Biblia, tipificó al Calvario. Sólo piensen en eso, que cada cosa en el Antiguo Testamento señalaba directamente al Calvario. Todos los planes de redención, todos los Nombres, todos los símbolos, toda la adoración, todo el tabernáculo, toda la madera, todo el... cada cosa en el tabernáculo, cada cosa, hablaba de Cristo. Adondequiera que Uds. vayan, lo que sea que Uds. hagan... Dios estaba allá en esos profetas hebreos y demás, hablando y hablando de ese tiempo de perfección, de cuando Jesús vendría para perfeccionar al creyente. Sólo piensen de lo que eso significa, amigos.
24¿Pudieran detenerse sólo por un momento? Yo–yo quisiera que Dios abriera nuestros ojos en esta noche. ¿Ven? Estamos–estamos realmente... Amigo, yo–yo desearía, si yo supiera que podría vivir por más tiempo, y vivir más de lo que iba a vivir, me gustaría entrar bajo la unción de Dios y nunca dejarla hasta que El me llevara al Hogar. ¿Ven? El ver cómo eso funciona y–y las cosas que... Cómo... ¡Qué diferente mundo es! ¡Qué diferente inspiración! Cuando uno entra allí, uno encuentra cosas que uno–uno sólo... No se ven bien. Con razón hace que uno tenga... Ahora, cuando uno está allá arriba, uno simplemente... uno pueda mover montañas. O cuando uno está aquí abajo, uno se siente bien. Es cuando uno está en medio de los dos, es lo que lo hace difícil. Allí es en donde... Como que uno está cayendo de la tierra.
25Y uno está viniendo de una esfera sobrenatural, otra vez a un hombre mortal y natural. Bueno, uno es un mortal todo el tiempo, pero su alma ha estado tan ungida con algo que lo ha levantado a uno muy arriba de la cosa. Allí uno está en una dimensión de la cual el mundo no sabe nada al respecto. No hay necesidad de procurar explicarlo. Y nosotros... Yo diré en esta noche, que así como nosotros estamos sentados aquí, estamos simplemente ciegos a las cosas de Dios. Yo me imagino que si nuestros ojos pudieran abrirse en esta noche, y mirar aquí alrededor por esta audiencia, veríamos situados aquí Angeles de Dios parados, mirando a esta audiencia en estos momentos, quizás volando de punta a punta aquí por la audiencia, Querubines del trono de Dios parados cerca, quizás parados aquí todo alrededor de esta plataforma, Seres angelicales parados cerca.
26Oh, Uds. dicen: “Predicador: Ud. está fuera de razón”. No, no lo estoy. Obsérvenlos obrar en unos cuantos minutos y Uds. se darán cuenta si Ellos están aquí o no. ¿Ven? Uds.... Ellos lo verifican por Su evidencia de que están aquí. Uds. dicen: “Bueno, si Ellos estuvieran aquí, los pudiéramos ver”. Oh, no. Uds. pudieran estar totalmente ciegos a Ellos. Eliseo, cuando él estaba allá en Dotán, él oró a Dios para que abriera a Giezi, mejor dicho, los ojos de su siervo. (Yo no recuerdo ahora si ése fue Giezi o no. Lo he dicho dos o tres veces, y lo he verificado. Yo soy... Lo hallamos en la Escritura. Yo no sé si fue Giezi o no). Pero cuando él le pidió a Dios que le abriera sus ojos para que pudiera ver, todo alrededor de él había Angeles. Las montañas estaban en fuego y Angeles de fuego y carros de fuego. ¿Ven? Ellos estaban alrededor de él.
27Y fíjense. Ahora, Eliseo fue allá y cegó a esos sirios. ¿Qué clase de ceguera fue? Ellos no estaban ciegos, ciegos en lo natural, ciegos físicamente. Ellos estaban ciegos espiritualmente. Pues él salió y les dijo a ellos, dijo: “¿Están Uds. buscando a Eliseo?” Ellos dijeron: “Sí, lo estamos buscando”. El dijo: “Vengan aquí y yo les mostraré en dónde está él”; y Eliseo los guió, y los llevó a una emboscada de los–de los–de los ejércitos de Palestina, y ellos simplemente salieron y los capturaron como en una trampa, de esa manera. Y ellos estaban ciegos. Ellos no sabían que ese era Eliseo, y Eliseo mismo los estaba guiando. ¿No creen Uds. que estamos... pudiéramos estar ciegos espiritualmente en esta noche a las cosas que están alrededor de nosotros? Miren a ésos que iban a Emaús. Sus corazones estaban llenos de amor. Seguro que amaban al Señor Jesús. Ellos iban por el camino diciendo: “Oh, si sólo hubiéramos... Oh, si yo... Si nosotros tan sólo lo pudiéramos ver. Allí está El, El está muerto. Nos esperanzamos en El. Aquí está el domingo en la mañana y–y ellos nos dicen todos estos cuentos de hadas”. Y yendo por el camino, el mismo Señor Jesús les salió al paso. Dijo: “¿Por qué estáis angustiados?”
28Dijeron: “¿Eres Tú un forastero?” ¿Ven eso? ¡Ciegos! Dijeron: “¿Eres Tú sólo un forastero?” Habían caminado con El, comido con El, y dormido con El por tres años y seis meses, y caminando a Su lado y no lo conocían. Ellos caminaban allí, y dijeron: “¿Eres Tú un forastero aquí?” Bueno, dijeron: “¿No sabes que nosotros nos esperanzamos que Jesús de Nazaret vendría y...?...? El sería el Libertador de Israel”, y todas estas cosas. Y Jesús dijo: “¡Insensatos y tardos de corazón para creer lo que el profeta dijo!” Y El regresó a las Escrituras. Y parecía que después de oírlo a El enseñarles por tres años y seis meses, ellos hubieran reconocido Su enseñanza. Pero no la reconocieron. Y ellos entraron, pero El actuó como que iba a continuar, cuando ellos entraron al hotel para quedarse toda la noche. Ellos pararon en el pequeño hotel, y... Ellos–ellos iban al comedor a comer, así que ellos dijeron: “Bueno...” El hizo como que El iba a continuar. El le dijo: “¿Por qué no entras con nosotros?”
29Y El dijo: “Bueno, bueno, pueda que sí”, y entró. Y luego la mesera vino y les dio el menú, y lo miraron. Y ellos ordenaron sus cosas para–para sus cenas. Y cuando ellos se las pusieron en la mesa, Jesús dijo: “Bueno, creo que esto se ha prolongado lo suficiente, así que...” El sólo tomó el pan, y lo bendijo, y oró, y El les abrió sus ojos. Y ellos miraron y dijeron: “¡Pero si ha sido El todo el tiempo!” Y El se desvaneció de la vista de ellos. ¿Ven lo que quiero decir? ¡Oh!, me gustaría que eso penetrara muy profundo al grado que Uds. verdaderamente se dieran cuenta. ¿Ven? Ahora, Uds. lo ven a El cada noche, obrando, moviéndose. ¡Pero si El está aquí! ¡Seguramente que El está! Todas las evidencias lo prueban. La Escritura dice que El haría estas cosas. Y aquí El lo está haciendo, aquí mismo hoy en la tierra, lo ha estado haciendo a través de las edades, moviéndose aquí entre nosotros, haciendo cosas de las que nosotros nos admiramos.
30¿Se fijaron Uds....? ¿Han visto Uds. alguna vez a alguien que acaba de salir de un accidente, que casi se mató? Uds. dicen: “¡Fiuuu!, ¡qué cosa!, ¿cómo fue eso?” Eso fue la mano del Señor. ¿Ven? El... Dios está aquí y allá. Hace un tiempo, una mujer aquí me dijo, ella dijo... Ella acababa de ser sanada de una condición. Ella primero tenía tuberculosis, y–y entonces ella no... Ella fue criada en una iglesia que no creía en bautizar. Y ella dijo: “Yo creo que mi rociamiento está bien”, o el echar, lo que sea que le hicieron a ella. Y dijo: “Yo creo que está bien”. Yo dije: “Eso depende de Ud.” Y yo dije: “Pero yo creo en bautizar por inmersión”. Y él dijo... Ella dijo: “Bueno, yo no creo...” Y ella dijo: “Yo respeto mucho al Hermano Billy”, dijo, “pero yo no creo esa idea de tener que meterse en esa pila de agua y ser bautizada; yo no creo que eso debe hacerse”. Dijo: “Después que yo ya he sido rociada”, o lo que sea que era. Dijo: “Yo no pienso que es necesario”.
31Así que eso estaba bien para mí, si ella se sentía bien al respecto. Yo sólo le dije a ella lo que yo veo en la Escritura. Y ella se enfermó otra vez. Una gran protuberancia le salió aquí en el hombro, y ella tenía fiebre de 104 F. [40 C.–Trad.]. Ella sólo se puso su–su bata de baño y vino mientras yo estaba predicando. Dijo: “Hermano Branham: ¡en estos momentos, por favor!” Dijo... Yo la bauticé allí mismo. Ella estaba al otro lado del río como un mes después de eso. Y allí estaba una mujer anciana sentada en la calle, y ella le estiró su mano pidiendo. Ella dijo: “Señora bondadosa: ¿me daría Ud. un–un diez para comer algo?” La pobre anciana sentada allí temblando, su cara toda enflaquecida. Bueno, ella buscó en su portamonedas y sólo tenía un diez. Eso era lo que le costaba para cruzar el río. Así que ella no sabía cómo regresaría a menos que caminara por el puente. Y los diez centavos eran para el autobús, y ella, y sus hijitas iban caminando. Ella siguió caminando por la calle, y el Espíritu Santo le dijo a ella, le dijo: “¿Por qué no le diste a ella ese diez? Yo di todo centavo que tenía por ti”. ¿Ven?
32Ella dijo: “Sí, Señor”. Se regresó de inmediato y dijo: “Señora, perdóneme”. Ella dijo: “Yo soy Cristiana”. Dijo: “El Señor me dijo...” Dijo: “Dios la bendiga, cariño”. Y ella le dio el diez, y se fue caminando por la calle. Dijo: “Yo sé. Yo puedo caminar por el puente, sólo es una milla [1,609 m.– Trad.]. Así que lo cruzaré caminando. Está bien”. Y empezó a bajar en donde estaba la estación del autobús. La muchachita dijo: “Mire, allí mamá”. Allí estaba tirado el diez en la calle. ¿Ven? ¿Ven?, eso es–eso es el Señor. ¿No creen Uds. eso? ¿Ven? Ahora, cuando El le apareció a Abraham en la forma... El dijo: “Mira Abraham, yo te di este muchachito: Isaac”, un jovencito muy encantador como de dieciséis años. “No le digas a su madre, pero Yo quiero que... Yo te voy a hacer a ti una gran bendición por medio de este muchacho. Yo voy a bendecir a todas las naciones. Yo te prometí esto ya por veinticinco años. Y tú has esperado hasta que nació Isaac. Ahora, Yo te voy a decir lo que quiero que hagas con Isaac. Yo quiero que lo lleves allá arriba y lo mates. Ahora, ve a... allá en las montañas a un lugar en donde Yo te mostraré y luego tú lo matas allá”.
33Bueno, miren, Abraham no le hizo preguntas a Dios. El sabía que Dios prometió que a través de ese muchacho El bendeciría a todas las naciones. Y si Dios iba a bendecirlas, fuera que estuviera muerto o vivo, El lo haría. Eso es todo. Y tenía que venir por medio de ahí, así que Dios era capaz de cumplir Su promesa. Así que él se levantó a la mañana siguiente, tomó a un par de siervos y ensilló una mulita. Y él, y el muchacho, y los siervos, fueron allá. Y muy allá, a tres días de viaje. Piensen cuán lejos estaba eso allá, muy allá en lo desolado. Y entonces ellos miraron hacia arriba y vieron una montaña muy lejos de allí. Así que ellos fueron a esa montaña, y él les dijo a los siervos: “Miren, Uds. vigilen aquí la mulita, pues mi hijo y yo vamos a subir esta montaña, y vamos a adorar, y el muchacho y yo regresaremos. El muchacho y yo regresaremos”. El iba subiendo para matarlo. ¿Cómo lo iba a traer él de regreso? El no sabía, pero Dios lo había prometido. De alguna manera... ¿Ven? Dios permite que Sus siervos algunas veces lleguen al último paso, y luego Dios viene a la escena. ¿Ven? ¿No les gusta a Uds. de esa manera?, llegar a ese momento crucial. Como los... con los jóvenes hebreos en el horno ardiente, el último paso del camino, y allí apareció Uno semejante al Hijo de Dios. ¿Es correcto eso?
34La mujer con el flujo de sangre había gastado todo su dinero, todo lo que ella tenía, y con perseverancia... los doctores no pudieron ayudarla. Ella probablemente había hipotecado su propiedad o la había vendido, y había vendido los caballos, y la... todo; no le quedó nada. Ella había gastado todo su dinero en doctores, y los doctores habían intentado todo lo posible, pero no pudieron ayudarla. Y en ese momento crucial, entonces vino Jesús. Exactamente como es El, ¿no es así? Allí estaba el pequeño Jairo; él creyó secretamente en su corazón. Y él había enviado por el doctor, y el doctor había hecho todo lo que él podía hacer. Y–y en ese entonces... su hijita murió, y ellos la tendieron allí. Cada... El momento más oscuro que él alguna vez había visto, entonces vino Jesús, precisamente en ese momento crucial. María y Marta y Lázaro, después de dejar la iglesia y haber creído en Jesús, Jesús se fue y las dejó en la crisis cuando el muchacho estaba enfermo. Y entonces el muchacho se enfermó, y Jesús las dejó. ¡Eso era horrible! Ellas enviaron por El; El no iba. El se fue más lejos. Y ellas enviaron por El otra vez; todavía El no fue, y eso era aun peor. Y entonces después de que todas las esperanzas se habían ido, entonces Lázaro murió; había estado enterrado en la sepultura por cuatro días, ya descomponiéndose. Y en la hora más oscura, todas las esperanzas idas y todo lo demás, entonces vino Jesús, precisamente en ese momento. ¿Ven?
35Aquí Sus discípulos yendo a Emaús; todas las esperanzas idas. El Maestro de ellos estaba muerto y todo, caminando por el camino desanimados, regresando a casa, regresando a sus redes de pescar, y adonde fuere que ellos iban. Entonces vino Jesús. ¿Ven? Exactamente de esa manera. Dios lo hace de esa manera. Ahora, muy allá... y ahora ellos sólo tenían quizás... tomaría probablemente de cuarenta y cinco minutos a una hora para subir ese monte. Ahora, Jesús tenía que llegar de alguna parte rápidamente porque él traía el cuchillo a su lado; Isaac cargaba la leña en su espalda; él llevaba el fuego en sus manos, y él iba subiendo el monte para matar a su propio hijo porque Dios le dijo que lo hiciera, y le dijo que El bendeciría a todas las naciones por medio de ese hijo. Haciendo la promesa....
36Primero él tuvo que esperar veinticinco años para tener el hijo, y ahora desvirtuar eso y matarlo. ¿Ven?, haciendo doble la promesa. Dios tuvo que darle a Abraham la prueba. Nosotros nunca sabremos la prueba que Abraham soportó hasta que lo encontremos en Gloria. Y entonces en la cumbre del monte, entonces él se llegó allí e hizo el altar de piedras. Y–y él dijo: “Padre”, dijo, “aquí está el...” El pequeño Isaac dijo: “Aquí está el–el fuego y aquí está la leña”, y dijo, “pero, ¿dónde está el sacrificio?” ¿Ven? Bueno, él dijo: “Hijo, Dios mismo se proveerá un sacrificio”. ¿Ven? Y entonces él dijo: “Dios proveerá el sacrificio”. Así que él ató las manos del pequeño Isaac, lo puso en el altar, sacó su cuchillo. Y yo me imagino a ese padre anciano con su único hijo, amándolo como él lo amaba. Más de cien años de edad ahora, y su mano puesta en su–su cabello mientras jaló su cabellito hacia atrás, para meter en su seno ese cuchillo grande, el mero corazón de su ser, una señal que Dios estaba en Abraham. ¿Se fijaron Uds. en eso?
37Miren a David cuando él fue destronado por su propio pueblo. El subió el Monte de los Olivos mirando atrás y llorando porque fue rechazado. Su propio, al que él amó, Absalón, lo había quitado del trono. Y allá su propio hombre de confianza le estaba arrojando piedras a él. Y él subió el monte, y miró para atrás sobre Jerusalén, y lloró porque él fue rechazado. Ochocientos años después, el Hijo de David, Cristo Jesús, rechazado en la ciudad de Jerusalén por aquellos que El amaba, lloró sobre Jerusalén. Era Cristo en David. Todas las cosas antiguas en el Antiguo Testamento (pudiéramos tomar horas para mostrar) todo apuntaba a Jesucristo, todo a El. Y en El está la plenitud de la redención. En El está cada Nombre redentivo de Jehová, está exactamente en El. Toda la salvación descansa exactamente en El. Todo el rescate descansa exactamente en El. Toda paz, toda satisfacción....
38Uds. nunca pueden estar satisfechos con los bienes del mundo. Uds. nunca pueden estar satisfechos perteneciendo a una iglesia. Uds. nunca estarán satisfechos hasta que Uds. hayan encontrado satisfacción en Jesucristo, el Hijo de Dios. La única manera que Uds. pueden estar satisfechos. Ahora, El vino a traer perfección. Ahora, cuando El dijo... Y miren a Abraham sólo un momento más. Y al él irle a meter el cuchillo grande en el corazón de su hijo para matarlo, porque Dios... El Angel del Señor habló desde Arriba y dijo: “¡Abraham, detén tu mano!” Y él miró alrededor y allí estaba un carnerito atrapado por sus cuernos en las vides en ese monte. ¿De dónde vino ese carnero?
39Ahora, la primera cosa: él estaba a tres días de viaje de la civilización, como a unas cien millas [161 km.–Trad.]. La siguiente cosa: él estaba muy arriba en la cumbre del monte en donde no hay manantiales para darle agua o comida, en la cumbre del monte. Y aquí era imposible que un carnero estuviera allá arriba, la primera cosa: estaba muy lejos de la civilización. La siguiente cosa: estaba en la cumbre de un monte. Y Abraham tomó el carnero, desató a su hijo, y ató al carnero, y ofreció el carnero como un sacrificio. Y fíjense, no fue una visión. La sangre salió del carnero. ¿Qué era eso? Dios en un tipo habló a Cristo a existencia, y el carnero tomó su vida y El se desapareció, precisamente al mismo tiempo: Jehová-Jireh, el Señor mismo se proveerá un sacrificio. No importa, cuando Dios es tomado a Su Palabra, Dios está ahí para cumplir con Su Palabra: Jehová-Jireh.
40Sólo una cosita más. Ahora, el Señor es nuestro amparo y fortaleza, nuestra presente ayuda en las tribulaciones. Y en el Nombre redentivo, S-h-am- m-a-h, Shammah: “el Señor está presente”. Ahora, Jehová-Jireh proveerá. Jehová el Proveedor está presente. ¿Captan lo que quiero decir? Si El es el Sacrificio provisto del Señor, entonces El tiene que ser el Señor Dios presente en el tiempo de ayuda, de necesidad, mejor dicho. ¿Ven lo que quiero decir? Ahora, si El está aquí en esta noche para salvar a todos del pecado, El tiene que estar presente en esta noche para cumplir el resto de Sus Nombres redentivos. El es Jehová-Jireh, y Jehová-Raphah, Jehová nuestro... El es Jehová nuestro Sacrificio provisto, nuestro Sanador, nuestra Bandera, nuestra Paz, nuestro Pastor, nuestra Justicia, y Su Presencia. El tiene que ser todo eso ahorita. Y la última cosa....
41Y el último de Sus Nombres redentivos en el que El le apareció a Abraham, El dijo: “Yo soy Jehová tu Prov-... el Provisto, el Sacrificio provisto, para proveer el camino”. Lo que sea, Dios lo proveerá. “Y Yo soy Jehová el que te sana. Yo soy tu Justicia. Yo soy tu Paz. Yo soy tu Escudo. Yo soy tu Bandera. Y Yo estoy siempre presente para hacerlo”. Amén. ¿Ven Uds. lo que yo quiero decir? Siempre presente para hacerlo. “Yo el Señor lo he hablado. Yo el Señor lo he plantado. Yo lo regaré día y noche no sea que alguien lo arrebate de Mi mano”. Sólo un pequeño relato personal. Porque si me quedara aquí más tiempo, entonces estaría predicando, y quizás la línea de oración no sería lo que debería ser. Fíjense sólo un momento. Esta Escritura significó mucho para mí en una ocasión (en muchas ocasiones), pero en esa ocasión en particular; yo quiero que Uds. se fijen en ello. Fue el año que yo me casé, después que yo había perdido mi primera esposa y había estado soltero entonces como por cinco años. Yo me casé con la encantadora jovencita que tengo ahora, mi esposa.
42Y éramos pobres, y me casé con ella en el mero tiempo cuando yo tenía el dinero suficiente para tomar mi vacación (como unos veinte dólares), para ir a las montañas en un viaje de cacería. Así que esa fue nuestra vacación y nuestra luna de miel puestas juntas. Así que ella se casó con una persona que le gusta cazar. A mí me gustan las montañas; me gusta al aire libre. A propósito, una señora me envió una carnada artificial para pescar, que su esposo hizo. Si Ud. está aquí hermana, quiero darle las gracias por eso. De cierto la usaré, con la ayuda de Dios. Ahora, me gusta al aire libre, porque está solo; entonces yo me estoy alimentando para darlo cuando vengo. Ahora, nosotros fuimos arriba a las Adirondack. Y se suponía que yo iba a cazar allá arriba ese año con el guarda forestal. Y así que a mí me–me gusta cazar oso porque es tal... se requiere mucha habilidad para hacerlo. Y yo....
43¿Por qué la tengo? Mi abuelo era (para mí), era el mejor cazador que vivió alguna vez en las tierras del sur. Y él–él puso trampas y cazó toda su vida, y era listo, un maestro de escuela, y era parte indio. Y él–él amaba las montañas al grado que él no podía apartarse de ello. Bueno, eso es exactamente lo que... Yo pienso que toda la cosa se vació en mí. Y me–me gusta. Y me gustan las montañas, me siento en casa. Y un–un hombre puede llegar a un lugar en donde uno se siente autosuficiente en cosas como esas. Así que entonces, arriba en las Adirondack, el guarda forestal no estaba allí, no iba a estar por dos o tres días. Y no estaba... no había habido muchas tormentas como para hacer que los animales bajaran. Así que subí allá y sólo construimos un cobertizo y escalé las montañas con mi esposa. Salimos de la ciudad manejando. Estábamos como a veinticinco millas [40.25 km.–Trad.] arriba en la cumbre de la Montaña Huracán, allí en donde uno o dos años antes había matado tres osos en un año.
44Y entonces, yo estaba allá muy arriba con esta mujer, joven, veintidós años de edad y yo tenía treinta. Y así que estábamos allá arriba. Y Billy Paul en ese entonces tenía como seis años de edad, creo yo, como en su primer año de escuela. Bueno, el muchachito era muy pequeño para su edad y así que ella lo estaba cuidando a él. Y el guarda forestal no estaba allí. Se miraba un poco como que podría venir una tormenta, así que dije: “Cariño, antes que venga el guarda forestal, y vamos a cazar osos, voy a ir a donde están algunos de esos troncos de pinos cortados. Hace unos cuantos años cortaron algunos de estos pinos aquí”. Y yo dije: “Yo–yo iré allá y mataré un venado y regresaré y tendremos carne fresca de venado”. Y ella dijo: “Bueno, no te tardes mucho”. Dijo: “Tendré tu cena lista”. Y yo dije: “Muy bien”. Y esa noche había estado muy fría. Tuvimos que poner a Billy en medio de nosotros y mantenerlo de esa manera para evitar que se helara. Ella nunca había estado antes en el bosque, y no sabía mucho de ello, y ella casi se heló al dormir en agujas de pino.
45Así que salí al día siguiente, y me llevé mi pequeño rifle y caminé en esta dirección. Bueno, yo pensé que era un hombre muy experto en bosques, como para perderme. Así que yo–yo había estado en los bosques toda mi vida. Y, “Miren, Uds. no pudieran hacer que me perdiera”, yo decía. Así que yo bajé en esa dirección hacia los troncos de pinos cortados, di la vuelta y vi un montón de huellas de venado. Se miraban como que todas estaban bien definidas y todo, eran hembras, así que subí al otro lado de la montaña en esta dirección. Yo oí algo moviéndose en los matorrales. Escuché atentamente. Y oí que tenía cuatro patas al moverse, pero no era una pezuña, era una pata blanda. Yo pensé: “¿Me pregunto: qué pudiera ser eso?” Estaba muy oscuro, allí en medio de un montón de siempreverdes. Y miré por casualidad, y un–un león cruzó el sendero de esa manera. Y fue muy rápido; no le disparé. Yo pensé: “Bueno, subiré en esta dirección y bajaré por el otro lado. Y estaré siempre más bajo que la Montaña Huracán”. Y yo dije: “Entonces siempre podré mirar la torre, porque parece como que pudiera venir una tormenta muy pronto”.
46Así que yo continué, y continué, y continué, en esta dirección. Yo pensé que continuaba oliendo a un–un oso en alguna parte, y continuaba oliéndolo. Y pensé: “Aquí está cerca en alguna parte. El probablemente está manteniendose más adelante de mí”. Así que continué caminando así, y vigilando el terreno. Y una persona que alguna vez haya cazado, uno no camina solamente por los bosques con un rifle en su hombro. Uno vigila la alteración de las hojas y, oh, hay muchas cosas que vigilar. Y así que, y vigilando cuidadosamente, no poniendo atención a donde yo iba. Subí a una colina, di vuelta a la izquierda por esta dirección. Yo pensé: “Bueno, simplemente estoy bajando aquí por una pequeña cañada”, un montón de lugares dentados de esa manera.
47Y yo me bajé, y caminando muy cautelosamente, yo pensé: “Ese oso no está muy lejos de aquí”. Y encontré una cueva grande. Me fui cautelosamente por encima de esta cueva para evitar acercarme directamente a ella, para ver si el oso estaba durmiendo. Así que me acerqué de lado en esta dirección, y era una cueva vacía. No había nada dentro de ella. Yo pensé: “Bueno, él ha estado aquí”. Así que me regresé bajando la colina y me fui rodeando otra vez, regresé. Vi algunos arbustos moverse al otro lado del cañón. Vigilé muy cuidadosamente, porque muchas veces los osos comen hormigas. A ellos les gustan hormigas porque están dulces. Ponen sus garras sobre ellas y las levantan, y luego se lamen sus garras. Así que vigilé cuidadosamente. Y salió un venado enorme. Y yo pensé: “Bueno, ¡qué cosa!, estoy muy lejos de la casa, pero ese es precisamente el que quiero”. Así que maté el venado. Me fui rodeando. Yo pensé: “Bueno, mira, esto es lo que haré: me regresaré”. Yo dije: “¡Pero qué cosa!, es después de la una. Bueno”, dije, “ella–ella estará esperándome”.
48Así que subí el cañón, había sólo una poquita de agua corriendo. Y subí el cañón tan rápido como podía subir. Por casualidad miré hacia arriba, y dije: “¡Oye!, tendré que apurarme. Esa tormenta ya está acercándose”. Y baja, se pone neblinoso, y entonces uno no puede ver nada. Y yo empecé a caminar, a caminar, a caminar. Yo dije: “Bueno, veamos, yo di vuelta en alguna parte por aquí”. Continué buscando y buscando. Cuando menos pensé, yo había caminado y caminado, y caminado. Y yo pensé: “¡Oye!, he caminado mucho, pero todavía no he visto de donde salí”. Cuando menos pensé, yo pensé... Gotas... sudando. Y me–me saqué mi pañuelo rojo, y me limpié mi sudor, y miré alrededor. Allí estaba colgado mi venado. Yo dije: “¿Qué hice? Yo no di la vuelta y regresé”. Bueno, yo dije: “Perdí mi lugar”. Así que empecé otra vez. Y caminé, y caminé, y caminé, y caminé, y caminé, vigilando mi lado derecho, porque yo sabía que daría la vuelta del lado derecho. Yo había volteado a la izquierda y tendría que dar la vuelta a la derecha.
49Pero para entonces, la tormenta ya había bajado hasta los arbustos. Así que entonces, caminé, y caminé, y caminé otra vez. Y cuando menos pensé, me puse muy cansado. Yo pensé: “Bueno, estoy vigilando con cuidado. Yo de seguro sabré exactamente en dónde salí, en dónde está esa pequeña loma”, porque las montañas corrían paralelas de esta manera, como una silla de montar. Y yo crucé esa silla de montar, y luego bajé y subí. Por supuesto, uno no podía ver las montañas para entonces que estaban por delante, retiradas de nosotros, porque estaba muy–muy neblinoso, o yo pudiera haber subido a un lugar alto y mirado alrededor. Pero estaba neblinoso y no podía hacer eso, y listo... cayendo nieve y cosas. Así que caminé un poquito más alrededor de esta manera, y por casualidad me detuve y miré. Y estaba de regreso en donde estaba mi venado.
50Ahora, los indios le llaman a eso la marcha de la muerte, o la caminata de la muerte, mejor dicho. Uno está en una loma, o en un lugar plano, y uno está caminando en círculo, sin un compás, sin nada. Yo nunca llevé un compás a los bosques. Yo–yo pensé que yo era muy experto. Yo–yo no podía perderme. ¿Ven Uds.? Dios tuvo que enseñarme algo de sentido, poner algo de seso en mi cabeza para darme a entender que yo no era autosuficiente. No era tan experto como yo pensé que era. Y continué caminando en círculo. Regresaba a ese venado. Yo hice eso tres veces. Y yo sabía que estaba perdido. Bueno, yo... Entonces me puse tembloroso. Para entonces eran como las cuatro y media de la tarde, muy cerca de las cinco, poniéndose oscuro, casi oscuro. Yo pensé: “¡Oh, por Dios!, ¿qué haré ahora? Mi esposa está toda preocupada. Ella morirá en esta noche con toda seguridad, ella y ese niño, ambos en estas montañas”. Ahora, si yo hubiera estado solo, yo–yo hubiera procurado encontrar a ese oso en otra ocasión o encontrarme un lugar en alguna parte e invernar por un día o dos, hasta que terminara esa tormenta. ¿Ven?
51Ahora, yo quiero usar una pequeña ilustración aquí. Estando solo, yo hubiera ido a esa cueva, o metido bajo algunas rocas en alguna parte y hubiera hecho una fogata y metido algo de leña. Y nunca hubiera tratado de encontrarlo porque estaba neblinoso. Pero yo no podía hacer eso en ese entonces. Era una emergencia. Y yo sabía que mi esposa, nunca habiendo estado en el bosque en toda su vida hasta la noche antes de ésa, ella no sabría cómo hacer una fogata por–por nada del mundo. Y ese muchachito, ellos morirán con toda seguridad, porque probablemente bajaría por muy abajo de cero esa noche. Y estarían muertos de miedo. Y quizás procurarían intentar vagar por lo desolado en alguna parte, o irían desesperados a buscarme, o algo, o gritarían. Y–y es difícil de saber lo que sucedería. Y yo sabía que si algo daría un gañido allá arriba, ellos dos se desmayarían de seguridad. Y yo sabía que había un león allí en esa sección.
52Así que yo dije: “¡Oh, qué cosa!”, y entonces empecé a ponerme muy desesperado. Me puse tembloroso y nervioso. Y yo dije: “Espera un momento, William Branham. ¿Qué es lo que te pasa? ¿Te has vuelto loco?” Y generalmente, eso es exactamente lo que sucede. Uno se pone desesperado y uno... Ellos lo encuentran a uno tirado en alguna parte en un cauce, o en donde Ud. mismo se disparó, o algo como eso; los riesgos de los bosques. Y yo dije: “Mira, tú eres un hombre muy experto en bosques. Tú no estás perdido. ¿Qué es lo que te pasa?” Y me senté en una roca. Yo pensé: “Bueno, tú piensas que estás perdido, ¿no es así? Pero no estás”. Y yo dije: “Bueno, esa neblina no quiere decir nada para mí. Bueno, seguro, yo puedo seguir, seguro que sí”. Yo dije: “Bueno, veamos. El viento está pegándome directamente en mi cara. Si me está pegando en mi cara, entonces tengo que voltear en esta dirección, porque el viento estaba en mi cara cuando yo subí, y yo estaré yendo directamente hacia eso”. Yo pensé... Yo me levanté. Yo dije: “Seguro, estoy bien”, procurando yo mismo jactarme, ¿ven?, haciéndome yo mismo creer que no estaba perdido, pero yo estaba perdido. Y, hermano, eso es el sentir más horrendo que cualquiera alguna vez haya experimentado. Si Ud. está perdido en esta noche, yo simpatizo con Ud. Estar perdido, sin saber a dónde yo iba, y una emergencia sucediendo.... Y si alguna vez ha habido un momento en el cual hay una emergencia sucediendo, ¡hermano!, es mejor que Ud. busque refugio mientras pueda. Si Ud. está perdido, es mejor que Ud. busque la Luz del faro en esta noche.
53Allí, yo continué caminando. Llegué a un lugar bajo que estaba húmedo. Yo dije: “Bueno, de seguro yo no pudiera...” Uno no podía ver nada, sólo los vientos soplando por los árboles. Y lo que había hecho, es que me había metido muy adentro en los Gigantes y yo no lo sabía; hay una sección allá llamada los Gigantes, que es bosque virgen. Y yo no sabía eso. Y yo dije: “Oh, si tan sólo pudiera ver la Montaña Huracán, yo sabría en qué dirección ir”. Y yo pensé: “Bueno, con esa tormenta soplando, es difícil saber en estas montañas, bueno, ese viento puede torcerse y desviarse y venir en cualquier dirección ahora”. Así que yo no podía depender en el viento, y yo sabía eso. Y me sentaba en una roca otra vez; yo decía: “Mira, tú no estás perdido. Tú sabes en donde estás. Bueno, aquiétate. Tú sabes en donde estás”. Pero toda la habilidad que tenía para cazar y la de los bosques, la había perdido. Déjenme decirles a Uds.; ¡yo estaba realmente y completamente perdido! Pero yo mismo procuré salirme de eso, porque yo no quería ponerme desesperado, Uds. saben, porque yo sabía que mi esposa y mi bebé morirían esa noche en el bosque si yo no llegaba a ellos. Eso es todo. Y yo estaba millas de retirado de ellos, y se estaba poniendo oscuro; y esa tormenta soplando.
54Así que caminé un poquito más adelante, y algo dijo: “Mira, Billy, ¡date cuenta!, ¡date cuenta! Tú sabes que estás perdido”. Yo dije: “No, yo no. Yo no estoy perdido. Yo estoy yendo exactamente bien”. Y me topaba con una colina, y pensaba: “No, no estoy bien”. Me regresaba por esta dirección y yo pensaba: “Bueno, yo nunca vi esto antes. ¿De dónde vino esto?” Yo mismo me sentía temblar. Yo... el sudor corriéndome. Yo dije: “Mira, no hay necesidad que tú mismo te engañes. Tú estás perdido. Y solamente hay una cosa que hacer: eso es admitir que estás perdido”. Bueno, yo pensé: “Sí, estoy perdido”. Ahora, qué si... “Si no fuera por mi esposa y mi bebé, yo iría a uno de estos peñascos de aquí y encontraría un lugar como lo había tenido que hacer algunas veces, y me quedaría allí hasta mañana o hasta el día siguiente o cuando la tormenta cesara. Luego escalaría hasta llegar a un lugar alto, y miraría alrededor para ver en dónde estoy, y saliera”. Pero uno no pudiera hacerlo en esos momentos. La niebla estaba moviéndose.
55Bueno, empecé a caminar. Yo dije: “Bueno, yo tengo que tomar alguna dirección. Yo no sé en dónde está el este, el norte, el oeste o el sur. No hay señales”; la nieve estaba contra los árboles; uno no podía saber los lados de la corteza, o nada, y el musgo en los árboles. Por otra parte estaba liso de todas maneras, y había musgo en ambos lados en lo liso. Así que entonces, yo pensé: “¡Qué cosa!, ¿qué puedo hacer ahora?” Así que empecé a caminar. Yo dije: “Mira, esto es lo que voy a hacer: me voy a ir directamente en esta dirección. Yo sé que esta es la dirección en la que vine. Tengo que irme en línea recta porque estoy–estoy caminando en círculo”. Así que empecé a caminar, diciendo: “Sí, señor. Yo creo. Yo creo que estoy... Yo– yo me estoy yendo exactamente bien”. Y yo–yo... Y yo estaba diciendo eso de mis labios, pero mi corazón me estaba diciendo: “No”. Así que continué oyendo Algo susurrando en mi oído: “El Señor es nuestro amparo y fortaleza, nuestra presente ayuda en las tribulaciones”. Yo pensé: “Ahora estoy delirando”, empecé a caminar. Algo dijo: “El Señor es nuestro amparo y ayuda, nuestra presente ayuda en las tribulaciones”. Yo sólo continué caminando. Se puso más fuerte: “El Señor es nuestro amparo y fortaleza, y nuestra presente ayuda en las tribulaciones”. Continué caminando y arrastrando mi rifle. Y estaba tan cansado para entonces, Uds. saben: “El Señor es nuestro amparo y fortaleza”. Ese era Jehová-Shammah hablándome.
56Y yo–yo estaba caminando. Yo pensé: “¡Oh, Dios, estoy perdido, estoy perdido, Señor! Yo–yo no tengo compás; yo no tengo nada”. Pero yo dije: “Yo todavía te tengo a Ti, Señor”. Continué hablando en voz alta. Yo pensé: “Un momento ahora, vas a perder la mente. Te vas a poner desesperado. Tú estás pensando de tu esposa muriéndose en esta noche y ese bebé”. Yo dije: “Señor”, dije, “yo no soy digno de vivir, pero no permitas que ellos mueran”. Y yo oí Eso otra vez diciendo: “El Señor es nuestra fortaleza y amparo, nuestra presente ayuda en las tribulaciones”. Puse mi rifle reclinado en el árbol, me quité mi sombrero, lo puse en el suelo, me arrodillé encima de mi sombrero. Miré hacia arriba y dije: “¡Dios, estoy perdido! Yo–yo–yo–yo estoy perdido Padre. Y Tú eres mi Compás. Y yo... Por causa mía, por ser un ‘sabelotodo’ como era, y pensé que sabía todo al respecto, yo–yo no soy digno de vivir. Debería estar perdido. Debería quedarme aquí por días y comer puercos espines para vivir, pero piensa de mi pobre y amada esposa. Ella es inocente. Y mi bebé morirá en esta noche allá en la... el único hijo que tenemos. Y si yo alguna vez... [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. Y preservas sus vidas. [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. Están muy cerca de la locura en estos momentos. Aquí casi está oscuro, y yo estoy perdido, Padre, totalmente perdido. ¿No me ayudarás?” ¿Ven?
57La cosa natural que se hace si Ud. está enfermo, es como la cosa natural que yo hubiera hecho. La cosa natural que yo hubiera hecho, hubiera sido de meterme a una cueva y hacer una fogata y esperar hasta la mañana, o hasta que la tormenta se terminara. La cosa natural que Ud. hace cuando está enfermo, es ir al doctor y ver lo que él puede hacer por Ud. Pero yo no podía meterme en una cueva; había una emergencia sucediendo. Y Ud. no puede ir al doctor porque él ya ha dicho que Ud. va a morir. No hay nada que pueda hacerse por Ud.; hay una emergencia sucediendo. Entonces, ¿qué es El? Jehová-Jireh, Jehová-Shammah. El Señor proveerá un sacrificio, y Dios está en nuestra presencia. El es el que está presente. Y en la necesidad de ayuda, El está aquí. El Señor es nuestro amparo y fortaleza, nuestra presente ayuda. O pudiéramos voltearlo de esta manera: nuestra presente... siempre presente para ayudarnos en las tribulaciones. Pudiéramos hacerlo como: “El Señor es nuestro amparo y fortaleza, siempre presente para ayudarnos en las tribulaciones”. Y allá estábamos nosotros; aquí están Uds. en esta noche, la misma cosa. Algunos de Uds. están muy enfermos y los doctores los han desahuciado.
58Ahora, si el doctor... Uds. no pueden entrar a la cueva, una emergencia está sucediendo, entonces es Dios el que les está hablando a Uds. en esta noche, diciendo: “Yo soy tu fortaleza, y tu presente ayuda ahora en las tribulaciones”. Me arrodillé y oré. Me levanté. Yo pensé: “Bueno, ahora, yo he orado. Yo te he pedido, Dios; eso es todo lo que yo puedo hacer. Tú me prometiste que si yo pedía, lo recibiría. Tú lo prometiste, y es para una causa digna, no para mí, sino para alguien más. Y yo–y yo....”
59Así como Uds. dicen en esta noche: “Señor, quizás no he vivido tan cerca como yo debería, pero si Tú me sanas en esta noche yo viviré para Ti el resto de mis días. Si yo no puedo hacer más que repartir panfletos, si yo no puedo hacer más que testificar, yo haré todo lo que pueda, si Tú únicamente me sanas”. El es nuestro amparo y fortaleza, y nuestra presente ayuda cuando las tribulaciones están sucediendo. Así que me levanté. Eso es todo lo que yo podía hacer. Yo dije: “Bueno, Señor, voy a empezar en esta dirección. Creo yo que me fui... vine en esta dirección. Esto es lo mejor de mi entendimiento, de mi entendimiento. Yo vine en esta dirección. Y yo me voy directamente en esta dirección, creyendo lo que la Voz estaba hablando en mi oído, la cual ya se fue, diciendo: ‘El Señor es nuestra fortaleza y amparo, nuestra presente ayuda en las tribulaciones’. Yo creo que fuiste Tú, Dios”.
60“Y mirando por estos pinos mientras los vientos están destrozando y silbando en ellos por allí, yo creo que más allá de eso en alguna parte hay un Angel de Dios siguiéndome a través de este bosque”. Y, ¡sí había! El estaba conmigo, sin embargo, El mismo nunca se manifestó. De eso hace años, como unos quince años. Y yo iba atravesando por allí caminando de esta manera. Y yo sentí a Alguien hacer [el Hermano Branham ilustra–Ed.] en mi hombro. Me volví para mirar quién era, y en ese momento la niebla se aclaró. Yo miré a través de esos arbustos, vi que yo iba directamente a Canadá, en la dirección que yo iba por mi entendimiento. Y ahí estaba la Montaña Huracán, ahí arriba, estaba al otro lado de mí. ¿Ven?, la estaba pasando sin darme cuenta. Yo mismo me apunté directamente de esta manera. Levanté mis manos, y dije: “Oh, gran Dios, Tú estás tan cerca de mí al grado que pusiste Tu mano en mi hombro. Tú eres mi fortaleza y mi ayuda, nuestra presente ayuda en las tribulaciones”.
61Dirigí mi rostro. Yo dije: “Se está poniendo oscuro. Yo debo mantener mi trayecto. Yo no debo variar no importa lo que se ponga en mi camino. Si yo llego a fallar eso....” Ahora, ese verano yo le había ayudado al guarda forestal a instalar una línea de teléfono que llegaba a la torre desde el lugar en donde se hizo el cobertizo. Y desde allí nosotros cazábamos. Yo pensé: “Si yo pudiera llegar a esa línea de teléfono, yo puedo entonces encontrar la manera de cómo bajar. Pero yo me estoy dirigiendo hacia la Montaña Huracán. Yo no puedo desviarme aquí porque hay muchas colinas y cañadas, y en esta neblina nunca lo encontraría. Tengo que ir directo a esa torre”.
62Así que empecé a caminar con mis manos levantadas alabando a Dios. Se hizo oscuro. Yo no podía ver más, y los vientos soplando y retorciéndose. Y yo iba subiendo por las colinas y bajando por lugares escabrosos. No importa por cuál camino El guíe, manténganse hacia el Calvario. Continúen mirando. Pueda que se ponga escabroso. Pueda que Uds. pudieran resbalarse y caerse, pero manténganse yendo hacia el Calvario. Sólo continúen caminando. Y me levanté. Y pensé: “Debe estar como así de alta”. Ya estaba oscuro. Yo levanté mis manos de esta manera. Yo sabía que la línea estaba como así de alta. Pensé: “¡Oh, si sólo pudiera sentir esa línea! ¡Si pudiera sentir esa línea!, es mi única esperanza ahorita. Yo no puedo...” Mis brazos se cansaban tanto que casi no podía caminar. Yo levantaba este y descansaba este otro, caminando por esos arbustos y alrededor de esos árboles y esa nieve en mi cuello y todo. Estaba caminando de esta manera.
63Y yo dije: “Dios, todo lo que en esta tierra es querido para mí, está al fin de esa línea, ¡si tan sólo pudiera encontrar la línea!” Y yo estaba sosteniendo mi mano así. Y había bajado esta, pero nunca di un paso adelante, anduve para atrás para estar seguro que yo no... ¡Oh!, de esa manera queremos ir al Calvario. No pierdan una pulgada. Mantuve mi mano elevada, caminando de esta manera. Yo dije: “Dios, de seguro Tú me ayudarás a encontrarla. Yo voy tan directo como sé cruzando esta colina. Esta es la dirección que Tú me señalaste”. De esa manera Ud. le dice a la Palabra en esta noche: “Tú dices que Tú eres un Sanador. Yo tengo mis manos levantadas. Yo vengo directo. Esa es la única cosa que yo sé hacer. Depende de Ti que Tú me lleves a la sanidad. Eres únicamente Tú para guiarme al sacrificio”.
64Y allí yo tenía mis manos levantadas; era tarde. Yo iba caminando. Estaba empezando a ponerme un poco desalentado en mi corazón. Yo pensé: “¡Oh!, ¿la pasé ya?” Entré en unos cuantos lugares bajos. Yo pensé: “¡Oh, espero que no estoy bajando por el otro lado de la montaña!” Mantuve mi mano levantada así, caminando a través de esos arbustos, y ningún rayo de luz en ninguna parte, y la tormenta destrozando y soplando y retorciéndose, muy frío, helado como hielo, y todo. Había nieve y lluvia mezcladas, o neblina. Y yo iba caminando de esta manera y tocando con mi mano. Y cuando menos pensé: agarré algo. Lo sentí. ¡Era la línea! ¡Oh, qué sentir! Yo tenía... Yo sabía cuando me agarré de esa línea... Yo pensé: “Bajaré esta colina caminando muy despacio. Y estoy caminando muy despacio. Yo nunca quitaré mi mano de esa línea, pues al fin de esta línea está lo que yo estoy pidiendo, mi esposa y mi bebé están al fin de esta línea de teléfono. Yo no permitiré que mi mano se suelte de ella. La seguiré todo el trayecto hasta que yo...” Y lo hice, y llegué allí a encontrarlos con una pequeña fogata y todo estaba bien.
65Hermano, en esta noche Jesucristo es nuestra presente ayuda en las tribulaciones. Y si Ud. está enfermo, y los doctores no pueden hacer más por Ud., levante su mano. Mire hacia arriba a Dios hasta que Ud. toque esa pequeña línea eléctrica con corriente de vida allá que dice: “Consumado es”. No importa cuántos incrédulos, y escépticos, e iglesias, y todo lo demás que Ud. tiene que sobrepasar, agárrese de eso, porque es el Unico que lo guía a su liberación. Dios los bendiga. Mantengan sus manos levantadas. Continúen caminando en esta noche. Sostengan sus manos hasta que Uds. toquen la línea. Sostengan sus manos de fe levantadas hasta que Uds. sientan que algo los toque que dice: “Consumado es”. Luego sigan eso. Sigan eso. “Consumado es”. Uds. tienen Su Palabra que dice que El los guiará a la victoria. Uds.... Por fe pueden ser sanados. Cualquiera que cree puede ser sanado. Sostengan sus manos levantadas hasta que sientan la fe de Dios vertiéndose en Uds. Luego sigan eso. El Señor es nuestra fortaleza y amparo, nuestra presente ayuda en las tribulaciones. Oremos.
66Padre, hay una emergencia sucediendo en esta noche en el pueblo. Y Tú eres el Señor nuestra fortaleza y nuestra presente ayuda en las tribulaciones. ¡Oh, Dios!, que manos de fe se levanten en esta noche, espiritualmente hablando. No sólo los brazos naturales, físicos, de sólo unas cuantas pulgadas de largo, sino Padre, que ese brazo de fe se levante, que vaya más allá de este mundo maldito por el pecado, esa línea de fe que subirá más allá de la luna y las estrellas, hasta que toque Su vestido allá arriba. [Porción no grabada en la cinta–Ed.]...?... Y que venga allí una Voz del Cielo diciendo: “Yo soy el Señor que te sana para confirmar Mi Palabra. Yo soy Jehová-Shammah, nuestra presente ayuda en las tribulaciones. Yo estoy aquí para ayudarte”. Dios, concede en esta noche que no seamos autosuficientes. No podemos jactarnos en nuestra caminata, y decir: “Oh, me mejoraré con el tiempo”. No, Señor. Tú eres nuestro amparo. Nos dirigimos hacia Ti. Eres Tú en quien confiamos y eres Tú en quien creemos.
67Ahora, ¿vendrás, Señor? Tira una pequeña línea de vida aquí en esta noche, al hacer una u otra cosa que sería tan diferente para la gente que quizás nunca ha estado antes en la reunión. Haz algo como Tú lo hiciste en Emaús. Haz algo un poquito diferente de lo que es la reunión ordinaria de sanidad, o el servicio ordinario, para que ellos puedan ver que el Señor Jesús, quién resucitó de los muertos, está aquí con nosotros en esta noche para concedernos los deseos de nuestros corazones de acuerdo a Sus riquezas por las cuales murió para comprar esto. Lo pedimos en Su Nombre. Amén. Yo me extendí un poquito más de lo que esperaba hablar con Uds. Me pongo a hablar, y simplemente no puedo parar. Ahora, ¿creen Uds. que El está aquí? ¡Seguro que El está aquí! Ahora, ¿qué pudiera hacer El en esta noche? Aquí está Su Palabra. Aquí está Su pueblo. Su Presencia, yo la siento aquí. Ahora, solamente hay una cosa qué hacer, y la única cosa que El puede hacer ahora, es hacer que Uds. lo crean. ¿Es verdad eso? Ahora, El ha hecho Su parte. Es el turno de Uds. para creer.
68Ahora, vamos a llamar la línea de oración aquí para orar por algunas personas. No deberíamos tener que hacerlo, pero es costumbre que lo hagamos en nuestros servicios. Ahora, no hay nada que yo–que yo pudiera hacer respecto a sanar. No hay nada que alguna persona en la tierra pudiera hacer respecto a eso: ninguna cosa. Un doctor pudiera acoplar el hueso; él pudiera cortar un crecimiento. El no lo puede sanar. La única cosa que él puede hacer, es cortar el crecimiento. ¿Quién va a hacer la sanidad ahora? ¿Ven? El pudiera acoplar su brazo, ¿pero quién va a hacer la sanidad? Se requiere Dios. El Salmo 103:3, dice: “Yo soy el Señor que sana todas tus enfermedades”. Toda sanidad viene de Dios. Ninguna sanidad viene de ningún otro recurso sino de Dios. Ningún hombre puede sanar, nunca lo hizo, nunca lo hará. La sanidad viene solo de Dios. Dios es Vida. Ahora, yo quiero preguntarles algo. Uds. dicen: “¿Nunca vino de alguien? ¿Jesús nunca sanó a alguien?” Esto es lo que El dijo. Dijo: “Yo no puedo hacer nada por Mí mismo”. Dijo: “No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente”. Juan 5:19. ¿Es eso Escritura?
69Jesús dijo: “No puede el Hijo hacer nada, no puede hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre”. ¿Qué hizo entonces Jesús? El estaba poseído con poder para ver visiones. El podía ver lo que estaba sucediendo. El le dijo a la mujer en el pozo en dónde estaba su problema. El le dijo a Felipe en dónde él, o a Natanael, mejor dicho, en dónde estaba él antes que viniera a la reunión. El dijo... Les dijo diferentes cosas acerca del poder de la visión. La mujer tocó Su vestido y corrió a la audiencia y parado allí, Uds. saben. Y Jesús se volvió y dijo: “¿Quién me tocó?” ¿Qué dijo El allí? “Yo percibo que me he debilitado”. ¿Es correcto eso? “Virtud (lo cual es fuerza) ha salido de Mí”. Dijo: “Bueno, todos te están tocando”.
70Dijo: “Sí, pero me puse débil”. Diciéndolo, en la interpretación al inglés. “Me puse débil. Algo ha sucedido. Virtud ha salido de Mí”. Y El miró alrededor, quizás vio una visión. Yo no sé. Eso es lo que El dijo que El vio. El miró alrededor, El vio una visión por encima de la mujercita. Cuando El... esos ojos traspasaron a esa mujer, ella sabía que ella.... [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. No solamente durante la edad de los apóstoles, o durante la edad de San Francisco [San Francisco de Asís fue un reformador de la iglesia del grupo del occidente, que prosperó por un tiempo guiando a esa porción de la iglesia a una relación más profunda con Dios, pero al fin su obra fue aniquilada por la jerarquía de Roma. Las Siete Edades de la Iglesia–Trad.], o durante la edad de Wesley. “Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo”. Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por... Yo lo creo, amigos. Ahora, para los que no han estado en una reunión, si nuestro Padre Celestial de quien yo he procurado hablar en esta noche, de lo que El era, envuelto en Sus nombres redentivos, si El viniera esta noche en la forma de Su Hijo, el Señor Jesús, e hiciera lo que El dijo que El haría, viniera aquí a la plataforma y tomara posesión de gente humilde, no sólo de mí, sino de aquellos allá en la audiencia, esa gente humilde que se determinará y dirá: “Sí, mi Señor, yo creo con todo mi corazón”.
71Entonces si el mismo Espíritu Santo que estaba sobre el Señor Jesús cuando El nos dijo que seríamos bautizados con el mismo bautismo con el que El fue, el mismo Espíritu Santo, vendrá sobre Sus pobres, e indignos siervos y me hará volver, (yo no sabiendo nada al respecto), y dirá a la audiencia: “Ud. que tiene tal y tal cosa, y Ud. que tiene tal y tal cosa, Ud. estará... Ud. es... Ud.... Ud. hizo esto, y Ud. hizo eso, y–y–y si Ud.–Ud.–Ud. enmendara esto, si Ud. haría eso y demás. O si a la gente que viene a la plataforma se les diría, ¿lo aceptarían Uds.? y dirían: “Yo creo que sería el Señor Jesucristo resucitado de los muertos”. ¿Lo harían Uds.? Si lo harían, levanten su mano y digan: “Yo creeré que es el Señor Jesucristo”. Gracias, gracias. Que el Señor los bendiga ahora. Billy, ¿qué tarjetas repartiste? ¿La “B”? Veamos, llamamos... Cuando tuvimos las líneas de oración hace dos noches, yo creo que llamamos de las primeras de ellas entonces, ¿no es así? Muy bien. Tomemos... ¿Qué de las últimas entonces? Empecemos con la tarjeta de oración, digamos... ¿Cuántas llamamos por lo general?, ¿como veinte? ¿De quince a veinte? Bueno, llamemos a quince de ellas entonces. Digamos 85, 90, 95... Llamemos del 85. Veamos si está...?....
72Quien tenga “B”-85, ¿levantaría su mano? “B”-85, levante su... 85. ¿Quién tiene 86? Muy bien. ¿87? Muy bien. ¿88? ¿“B”-88? ¿Levantaría su mano, quien tenga “B”-88? Quien tenga la tarjeta de oración “B”-88, ¿levantaría su mano? Gracias. ¿Es esta señora, aquí? 88. ¿89? Quien tenga la tarjeta de oración “B”-89, ¿levantaría su mano en dondequiera que Ud. esté? 89 Gracias. ¿90? Tarjeta “B”... Tarjeta de oración 90, ¿tiene Ud....? ¿Está en el edificio? ¿90? Muy bien, ¿entonces 91? ¿Quién tiene 91? Muy bien. 92, 93, hasta 100. Vengan ahora y tomen sus lugares. Veremos cómo nos va con esos cuantos y luego quizás nosotros... Si podemos terminar con eso a tiempo, si no estoy agotado para ese tiempo, los hermanos dejarán que me quede por algo más... Depende de lo que nuestro Señor Jesús haga. Ahora, ¿cuántos allá no tienen una tarjeta de oración, pero quieren ser sanados? Levanten su mano. Dios sea con Uds., los ayude, y los bendiga, es mi oración. Ahora, si Uds. no tienen tarjetas de oración... Ahora, mientras ellos los están poniendo en fila, yo quiero orar por éstos aquí en esta caja. Gracias, Hermano Billy. Inclinemos nuestros rostros por un momento.
73Bondadoso y amante Padre, en esta caja hay pañuelos que van a los necesitados, a los enfermos, y a los afligidos. Madres, padres, están esperándolos, hermanos, hermanas, pequeños bebés, enfermos y necesitados, ciegos, afligidos, inválidos. ¡Oh, cómo están anhelando que estos pañuelos les sean regresados. Y estamos tan agradecidos, Padre, que hemos encontrado gracia en sus ojos por medio de Ti, que ellos crean que si te pidiéramos a Ti, ellos recibirían ayuda. Nosotros no somos dignos de eso, Padre. Yo no soy. Yo pido, Dios, que Tú no mires a mi indignidad, sino que mires a esas pobres personas enfermas a quienes estamos procurando tanto de traerles a Tu Hijo Jesús. Cuando estos pañuelos sean puestos en los cuerpos de los enfermos, Padre, en el Nombre de Jesús, Tu Hijo, que la enfermedad se aparte. Concédelo, Señor. Que ellos sean liberados de estas cosas y sean hechos completamente libres. Ahora, Tú observaste a las personas cuando ellas escribieron las cartas. Tú las estás mirando en estos momentos. Y Tú las mirarás cuando ellas regresen. Ahora, que el Angel de Dios cuya Presencia está aquí ahora, se pare con cada una de ellas. Y cuando sean puestos sobre esas personas enfermas, que ellas rápidamente se recobren. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús y para la gloria de Dios, amén.
74Les pido, que por favor sean tan reverentes como puedan. Yo confió que Uds. sí se dan cuenta de qué se trata todo esto. “¿Lo...?” Sólo píenselo ahora, yo estoy parado aquí, sólo un hombre; Dios lo sabe. Y aquí está una línea de personas, quince o veinte, o las que se hayan puesto en fila allá. Creo que fueron quince, quizás una o dos de ellas estén ausentes. Pero allí están y quizás unas cuantas más. El cupo aquí es cuando menos mil seiscientas personas, me supongo, cerca de eso, sentadas aquí delante de mí. Y hubo cuando menos mil manos de ellos que se levantaron, que estaban necesitados. Y aquí yo he hablado respecto a Jesucristo en esta noche, que El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
75Ahora, imagínense estar parado aquí. En una audiencia de este tamaño, uno de seguro va a tener críticos puestos alrededor. De seguro que uno tiene a gente que es un poco sospechosa. Ellos... Uno lo siente. Uno puede sentirlo. Cuando el Espíritu empieza a asentarse, uno puede sentirlo. ¿Ven? Pero estoy tan agradecido que está en lo mínimo. La fe está predominando, ha estado en cada reunión en la que hemos estado aquí. ¿Ven? Eso es correcto. Yo no diría que hay un crítico presente. Pudiera ser alguien que sólo es sospechoso como para decir: “Bueno, mira, yo sólo estoy considerando”. ¿Ven? Si esa persona sólo supiera qué efecto tiene eso y qué influencia tendría, bueno, entonces él diría: “No, yo creo. Yo creo, Señor. Señor, ayuda mi incredulidad”.
76Ahora, qué si nuestro Señor Jesús estuviera parado aquí en la plataforma en esta noche, y El estuviera parado exactamente en donde yo estoy parado, ahora, ¿qué haría El? Ahora, no–no lo miremos conforme a–conforme a nuestros propios pensamientos. Mirémoslo conforme a la Biblia. Ahora, la primera cosa que El dijo: “Yo no puedo hacer nada, a menos que Mi Padre me lo muestre”. ¿Y qué hizo Jes-...? ¿Qué era El? El era el Sacrificio provisto de Jehová. ¿Es correcto eso? ¿Creen Uds. que El era Jehová-Jireh? El era el Sacrificio provisto de Dios. Entonces cuando El murió, El murió para... “El fue herido por nuestras rebeliones (¿es correcto eso?), molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por Su llaga (¿qué sucedió?; ¿seremos?, ¡ya fuimos!), fuimos curados”. ¿Seremos salvos? Nosotros ya fuimos salvos. ¿Ven? Uds. no fueron salvos hace sólo dos años, o hace diez años, o hace veinte años. Uds. fueron salvos hace mil novecientos años. Uds. sólo lo aceptaron hace dos años o tres años. Su sanidad ya está completa. Uds. sólo tienen que aceptarla. Esa es la razón que El dijo: “Si puedes creer”.
77Ahora, aquí está una señora parada. ¿Es esta la paciente? Esta señora aquí, yo nunca la he visto en mi vida. Pónganse aquí arriba ahora en mi lugar como un Cristiano para encarar a esta mujer. Pónganse aquí arriba en mi lugar como un Cristiano para encarar a la audiencia. Entonces más le vale sentirse seguro que el Angel de Dios está parado cerca. Correcto. Ahora, ¿qué si en esa línea están parados críticos? Pueda que allí sea en donde está la opresión, la opresión que yo siento. ¿Qué si es así? Entonces quizás el... Ellos serán dañados aquí mismo en la plataforma con una enfermedad que ellos están pretendiendo tener. ¿Ven? ¿Qué si algún crítico sentado allá, y una enfermedad es echada fuera aquí y se vaya a la audiencia? Ese crítico recibirá la enfermedad. ¿Ven? ¿Cuántos saben que eso es verdad, y cuántos lo han visto muchos cientos de veces en mis reuniones? ¿Ven? Seguro.
78Muchos de ellos están en el hospital para dementes, y yacen afligidos, y todo. ¿Qué de ese hombre de por aquí que vino para hipnotizarme aquella noche? El todavía está paralizado. Ajá. De eso hace casi cuatro años, y él todavía yace paralizado. Un hipnotizador que iba por todos esos campamentos del ejército diciendo que él podía hipnotizar a la gente y cosas, hacerla ladrar como perros y demás. Uno no puede jugar con Dios. No, señor. Sólo sean reverentes y estén en oración ahora. Sólo... Ahora, el Señor los bendiga. Muy bien. Ahora, en el Nombre de Jesucristo el Hijo de Dios, para la gloria de Dios el Padre, y por la representación de Su Hijo, Jesús, yo ahora tomo todo espíritu aquí bajo mi control para la gloria de Dios.
79¿Cómo está Ud., señora? Ahora, Ud. venga aquí por favor, señora. Ud. es la primera en esta noche a la que le estoy hablando y es–es muy pesado para la primera persona. Es... así que... De esa manera, bueno, algunas veces me toma un poco de tiempo antes que yo... El me empiece a ungir. Yo sólo soy un hombre. Ud.–Ud. está consciente de eso. Yo sólo soy un hombre. Pero El es el Señor. Ahora, si El estuviera parado aquí y Ud. tuviera algo que necesitara, o deseara... Ahora, si es algo que pertenece al sacrificio... ¿Y qué pertenece al sacrificio? Todo de lo que Ud. tiene necesidad. ¿Ven? Porque El cumplió todo lo que perdimos en–en Adán. El lo cumplió en Su sufrimiento vicario en el Calvario. Allí es en donde El pagó el precio completo. Ahora, todo... El dijo: “Todas las cosas que pidas, cuando ores cree que la recibiste y te será hecho”.
80Ahora, si El estuviera aquí, y le estuviera hablando a Ud., la única cosa que El pudiera hacer ahora en esta noche, si Ud. dijera, bueno quizás Ud. dijera: “Yo tengo necesidad; yo estoy para perder mi casa, y tengo que tener algo de dinero para... para mi casa”. Bueno, El le diría a Ud.: “¿Lo crees?” “Sí”. Entonces El le diría a Ud.: “Si lo crees, lo recibirás”. Y si Ud. dijera: “Bueno, yo he sido tan maltratada, y mis enemigos me están–están agobiando”, o algo como eso. El diría: “Perdónalos, y ellos vendrán a ti”. ¿Ven? Pero ¿qué si fuera una enfermedad, o quizás algo mal en su vida, algún acto inmoral o algo? El lo sabría. Pero respecto a... Si fuera para sanidad, El le pudiera decir a Ud. lo que estuviera mal en Ud., pero El no pudiera sanarla porque El ya ha hecho eso. ¿Entiende Ud. eso? Correcto. Bueno, entonces si El está–si El está aquí, y yo creo que sí está, entonces El de seguro contestará de la misma manera, ¿no lo hará? ¿Creen Uds. eso, Cristianos? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
81Yo... Sólo que no estén en ningún apuro, ¿ven?, sólo sean reverentes. La mujer está muy enferma, pues hay una sombra oscura suspendida entre ella y yo. Ud. está lista para una operación, ¿no es así? Eso es por tumores. Están bajo su brazo, son malignos. Sólo Dios puede ayudarla. Eso es la verdad, ¿no es así? ¿Cree Ud. ahora que El está aquí para ayudarla? Inclinemos nuestros rostros. Dios Padre, en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús, yo pongo mis manos aquí en donde un bisturí ha de cortar. Si fallara en encontrar el lugarcito, lo último de ello, Satanás volvería otra vez como un león rugiente. Pero Tú sabes exactamente en dónde está, está expuesto aquí mismo en la plataforma. Todopoderoso, y bondadoso Dios, preserva la vida de esta mujer, ¿lo harás por favor, Padre? Y ella sabe que está parada aquí en la Presencia de Algo que la conoce a ella. Eres Tú, Dios. Oye la oración de Tu siervo. Ha sido dicho en la Biblia que “la oración eficaz del justo puede mucho”. Sólo miren a los hombres y mujeres aquí orando por ella en estos momentos. ¡Oh, Dios!, por favor en el Nombre de Jesús preserva su vida y permitele vivir. Y te alabaremos por ello, en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermana. Vaya feliz en su camino.
82¿Cómo está Ud., señora? Ahora es un poquito diferente. La primera señora que estaba aquí hace unos cuantos momentos cuando ella comprendió que Eso estaba en dónde ella estaba parada, ella podía saber los efectos que tuvo en ella. Ud. puede darse cuenta ahora, ¿ve?, que no es su hermano. Yo sólo soy un hombre. Yo nunca la he visto a Ud. en mi vida, y quizás Ud. nunca me ha visto a mí. Somos desconocidos uno del otro. ¿No es eso correcto? Si Dios me ayudara y me dijera por lo que está Ud. aquí, eso que Ud. está sufriendo, sea lo que sea... Si El me revelara eso a mí, ¿lo aceptaría Ud. a El como su Sanador? Eso es todo lo que yo pudiera hacer con un don Divino. ¿Dirán El resto de Uds. allá: “Yo...”? Esta mujer, este es nuestro primer encuentro, ¿es así, señora? Eso es verdad, ¿no es así? Eso es verdad. No sabemos nada uno del otro, ningún contacto, nada. Somos totalmente desconocidos. Y aquí nos estamos encontrando.
83Ahora, miren amigos, ¿pueden Uds.–Uds. entender lo que esto... lo que yo quiero decir? Ahora, hay Algo que tiene que estar aquí, de alguna manera yo tengo que saber respecto a esta mujer. Si algo es dicho, yo no puedo hacerlo; yo sólo soy un hombre. Ella se mira ahí como una mujer saludable. Ni siquiera pudiera ser su salud, de lo que yo sé. Pero por otro lado pudiera ser; yo no sé. Pero si el Espíritu Santo vendría y sólo le dijera a ella... Pero respecto a sanarla, si es enfermedad, yo no pudiera hacerlo. Yo no tengo poder para hacerlo. Nadie más tiene. Tendrá que venir de Dios. Ahora, Ud. cree que esta es Su Palabra, ¿no es así? Ud. cree que El resucitó de los muertos, ¿no es así? Ud. cree que El dijo: “Las cosas que Yo hice, también Uds. las harán”. El dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre me lo muestre”. Y las mismas cosas que El hizo, si estuviera parado aquí en esta noche, pero respecto a si es enfermedad, de sanarla, El no pudiera. El ya lo hizo. La única cosa que El pudiera hacer sería sólo que de alguna manera la hiciera que ella creyera. ¿Es correcto eso? ¿Cuántos saben que eso es la verdad? Sólo alguna manera para hacer que ella aceptara lo que El ha hecho por ella.
84Bueno entonces, si lo hiciera por esta mujer, ¿no haría lo mismo por todos Uds. allá, también? Eso es todo lo que El quiere que Uds. hagan: es creer. Eso es todo lo que yo estoy procurando que Uds. hagan: es creer. El predicador quiere que Uds. crean porque El está predicando la Palabra. Yo, por este don Divino, el cual me fue dado soberanamente por Dios al nacer... Toda mi vida ha sido de esa manera, perfecto cada vez. Así que, ¿qué no ven Uds. que es Dios procurando hacer que crean? Yo espero que Uds. lo vean, mis hijos amados. Ahora, entre la mujer y yo, yo la veo caminar en una cocina o algo. Es en una mesa. Ella no puede comer. Ella tiene problema del estómago. Eso es correcto. Ahora, ¿no es eso correcto, lo que El dijo? Ahora, si El está aquí, y nosotros somos desconocidos, y sabe todo... sabe cuál es su problema, ¿no es eso suficiente como para hacerla creer? ¿Es eso suficiente como para hacerlos que todos Uds. crean? Pero, ¿ven ahora?, si yo hablo más con la mujer, El probablemente me diría algo acerca de su juventud, o algo como eso. Veamos. ¿Todos Uds....? No para... Si Dios lo hiciera... ¿Ven?, es... Ahora, yo no puedo decir que El lo hará. Pero si lo hiciera, ¿les daría mucho más aliento? Si los alentara, sólo levanten su mano, y digan: “Eso me daría mucho más aliento”. Muy bien. Ahora, que Dios lo conceda; yo no puedo decir que El lo hará.
85Yo sólo quiero hablarle a Ud. ¿Qué es lo que estaba mal en Ud.? ¿Qué dijo El...? Un problema de estómago. Sí, señor, un problema de estómago. Bueno, entonces, si El sanó su estómago de la enfermedad en su estómago, El es maravilloso, ¿no es El? El es–El es adorable. ¿Y lo ama Ud.? Bueno, El es sencillamente maravilloso, ¿no es así?, el adorable Señor Jesús. Y estamos mirándolo a El ahora. Cuando la mujer en el pozo se paró y habló con Jesús, El entabló la conversación, El dijo: “Dame de beber”. Y ella dijo: “Bueno, no es costumbre que un judío y....” ¿Cuál es su descendencia? ¿española? ¿mexicana? Es lo que pensé.
86Y El dijo... Aquello es algo como esto entonces, ¿no es así?, ¿más o menos de la misma manera? Y, sí, señora, Ud. tiene un hermano que está enfermo. Y él tiene alguna clase de ataques, o algo... ¡Oh, es un ataque de corazón! El se agarra su corazón, y cae. Yo lo veo a él. Yo pensé que era epilepsia, pero es un ataque de corazón; él cae por el ataque de su corazón. Ud. le estaba hablando a él. Y Ud. lo está persuadiendo a él–Ud. lo está persuadiendo a él que se bautice, que llegue a ser un Cristiano completo. Esa es la verdad. Dios Padre, a la pobre mujercita parada aquí llorando, sabiendo que el Señor Jesús de quien hablamos está presente ahora, nuestro Refugio, nuestra Fuerza, nuestra presente ayuda en las tribulaciones, Dios, sé misericordioso y concédele a ella el deseo de su corazón. Y lo que hayan sido esas cosas, Señor, que no están correctas, corrígelas, Padre. Como Tu siervo humilde, y Tu Espíritu que está ahora en mí ungiéndome, yo pongo estas manos sobre ella y le pido al Padre Dios a través de Jesucristo, que le conceda a ella el deseo de su corazón. Amén. Ahora, hermana, Ud. sencillamente tiene que recibir lo que Ud. ha pedido, ¿no es así? ¿Siente Ud. ahora que agarró la línea? Solamente sígala hasta la casa. Amén. Dios la bendiga.
87Tened fe. Jesús dijo: “Tened fe en Dios”. Yo veo algo moviéndose de arriba hacia abajo de esta manera, por allá, continúa moviéndose. Es algo alto. Hay alguien apretando algo. ¡Oh!, es un–es un doctor. Y él está examinando a una mujer. Y ella... Es–es esta señora de color sentada aquí. Ella está sufriendo de baja presión, sentada allá en... Dios la bendiga. Ahora, Ud. puede irse a casa, y estar sana. Siga esa línea que Ud. tocó en ese momento; la llevará a Ud. a su liberación. Amén. Amén. ¿Creen Uds. ahora? El Señor Jesús, el Hijo de Dios, Su Presencia está aquí. La mujer allí... ¿Ven?, la única cosa que tienen que hacer, es sólo creer. ¿Ven?, no soy yo, yo nunca he visto a la mujer en mi vida. Yo no sé nada acerca de ella. Dios sabe eso. Pero su fe contactó el Espíritu. ¿Ven? ¿Y qué hizo El? Lo mismo que a la mujer que tenía el flujo de sangre: se volvió hacia la audiencia y dijo: “Tu fe te ha salvado”. Eso es. Dios los bendiga. Sólo tengan fe.
88El Señor la bendiga, señora. El Señor sea misericordioso con Ud., es mi sincera oración. Somos desconocidos uno del otro, me supongo. Sí somos. Y ¿cree Ud. que el Señor Jesús exactamente de la manera que yo lo representé aquí en la Biblia, que El resucitó de los muertos y es el adorable Hijo de Dios? ¿Lo cree Ud. con todo su corazón? Si el Señor Jesús me revelara cuál es su problema, ¿lo aceptará entonces Ud. a El como el Sanador de su problema, si es eso? ¿Lo–lo hará Ud.? Lo hará. Dios la bendiga, madre. Lo cuál es Ud. una madre, veo que Ud. es. Ahora su vida no pudiera esconderse. ¿Ve? Yo tengo contacto con su espíritu y su vida. Y Ud. está aquí para que yo ore por Ud. con la alta presión. Ud. tiene alta presión. Y Ud. tiene algo, y yo lo veo a él mirando sus rodillas. Es el–es el agua que se ha ido de debajo de sus rótulas. Correcto, ¿no es así? Ahora, si El puede revelar eso, El puede sanarla a Ud., ¿no puede? Seguro. Sí, señora. Seguramente que El puede. ¿No es precioso El al ayudar a esta pobre mujer? ¿Qué es lo que El está procurando hacer? Hacerla creer, elevar su fe. Sean muy reverentes, todos, por favor.
89Quizás hablaríamos sólo un momento, madre. ¿Quiere que le hable un momento? Muy bien, yo hablaré con Ud. Muy bien, ahora, yo quiero preguntarle algo entonces. Si Ud. me cree que soy Su siervo... Ahora, Ud. cree que Dios me puede hablar y decirme lo que Ud. está... lo que–lo que–lo que Ud. quiere, cuál–cuál es su otro deseo. Yo veo lo que es en estos momentos. Sí, señor. Es por un–un hijo o un nieto. Es un nieto. Y el muchacho es muy nervioso. El está todo preocupado. El–él ha–él ha estado en una guerra. El estuvo en Korea. Y fue herido. Y él ha regresado a casa. Y no tiene trabajo, y está todo preocupado. Esa es la verdad. Vaya a casa; él va a obtener su trabajo, y Ud. está sanada. Dios la bendiga. Crean en el Señor Jesús. Solamente tengan fe; Uds. recibirán lo que Uds. han pedido. Si Uds. no tienen fe, no pueden recibir nada. Porque con fe... sin fe es imposible agradar a Dios.
90Ahora, la señora es una desconocida para mí. ¿Es correcto eso, señora? Estamos... Por favor sean tan reverentes como puedan. Terminaremos en unos cuantos minutos. Yo no quiero aburrirlos a Uds. con reuniones largas, pero estoy procurando tomar mi tiempo con estas personas para ver si se edificará la fe en la audiencia. No se muevan de lugar; por favor no lo hagan. ¿Ven? El Espíritu está asentándose, viniendo de un lugar, un lugar, de esa manera. Entonces aquí están cambiándose y moviéndose, y eso me molesta. ¿Ven Uds.? Me–me–me hace que me debilite mucho más rápido. Miren, sólo un momento ahora.
91Ahora, a Ud., hermana. Somos desconocidos uno del otro. No nos conocemos uno al otro, nunca nos hemos visto uno al otro en la vida. Pero, ¿cree Ud. que el Señor Jesús está aquí para ayudarla? Ud. está aquí por alguien más. Ajá. Y ellos no viven aquí. Ellos son de Duluth. Y entonces Ud. tiene... Ud.–Ud. es... Esta persona tiene artritis, y no puede levantarse. Y hay algo respecto a un soldado. El–él era un soldado; eso es lo que era. Y él–él se lastimó en un caballo, se lastimó. Bueno, ese pañuelo que está en su mano, mientras el Espíritu Santo está sobre Ud., tome eso y póngalo sobre él. Dios la bendiga en el Nombre del Señor Jesús. ¿Cree Ud. que todas las cosas son posibles? Había algo respecto a un soldado hace unos minutos. Y hay un soldado allá, y yo pensé que era... Eso todavía se está repitiendo, y esa es la razón que yo–yo vigilé para ver en dónde estaba. Pero fue–pero fue diferente. La señora sentada allá mirándome, allá, Ud. tiene artritis, ¿no es así, señora? La señora sentada allá, con la cosita redonda alrededor de su sombrero, allá al fin de la hilera. ¿Quiere Ud. que Jesús la sane de eso? ¿Cree Ud. que El lo hará, con todo su corazón? La señora sentada enseguida de Ud. también tiene artritis. Y a Ud. le molesta algo que le llega a su boca. ¡Oh, es bilis! Ud. tiene... ¿No es eso correcto? Seguro que es correcto. Pongan sus brazos, o sus manos una sobre la otra allá. Uds. pongan sus manos una sobre la otra. Señor Jesús, Tú ves estas cosas, y yo pido que Tú la sanes a ella y la hagas completamente sana, a las dos, Padre, para Tu gloria en el Nombre de Jesucristo. Amén.
92Esa señora sentada allá atrás orando, yo veo la Luz detenerse sobre Ud. A Ud. le molesta un problema de vejiga, señora. ¿Cree Ud....? Sentada allá con ese vestido que se mira café, mirándome allí; esa es. Ud. tiene un problema de vejiga, ¿no lo tenía? Yo dije: “¿No lo tenía?” Ud. no lo tiene ahora. Muy allá atrás detrás de Ud., otra señora con un saco café, tiene un problema de estómago. Ella quiere ser sanada también. ¿Cree Ud., señora? Sentada detrás del caballero allá mirándome, directamente desde allá. Sí, con su mano levantada, con un suéter verde. No, aquí, hermana, aquí. No. Párese, señora, Ud. allá con el... Sentada al fin de la hilera allá. Correcto, con su mano levantada, allá es en donde la Luz está detenida, allá mismo. Póngase de pie y acéptelo ahorita mismo mientras Ud. tiene la oportunidad de aceptarlo. Correcto. Dios la bendiga. Tenía el estómago ulcerado, todo se ha ido ahora. Su fe la sanó.
93Dios concédele que se acerque más. Parece que cuando Ud. está lejos... Mujercita sentada allá a donde yo estaba apuntando, allá al otro lado. Yo pensé que estaba sobre ella. Yo veo que está sobre ella otra vez. Pero yo veo algo... Es la señora con su mano levantada. Ud. que levantó su mano, párese, con ese sombrero que se mira rojo brillante. Sí. Yo pensé que era la mujercita sentada enfrente de Ud., pero es Ud. ¡Oh!, es un problema de vesícula; eso es lo que es. Sí, yo la veo ahora, que él la está examinando por vesícula, por debajo de la costilla allí en donde están esos dolores. Correcto. Váyase a casa ahora; Jesucristo la bendiga, mi hermana. ¿Creen Uds.? “Si tú puedes creer, todo las cosas son posibles”. Tengan fe. Mujercita, sentada aquí cerca con... sufriendo con problema de mujer, sólo tenga fe en Dios, señora. Eso es todo lo que Ud. tiene que hacer. Dios le concederá su sanidad. Correcto, Ud., sí. Póngase de pie. Ahora, Ud. puede irse a casa y ser sanada. Dios la bendiga.
94Esta señora aquí también estaba sufriendo de problema de mujer. Allí es en donde esos demonios estaban llamando de lado a lado. Ud. tiene problema de mujer. Correcto. ¿Ven?, ese espíritu estaba moviéndose de lado a lado. Había alguien allá en ese momento que fue sanada del problema de estómago porque Ud. también tenía problema de estómago. Correcto. Ud. tiene una infección en las... ellos dijeron en las glándulas femeninas, el doctor le dijo a Ud.: infección. Correcto. Ven a esos demonios llamándose uno al otro, cómo uno puede reconocerlos. Ahora, aquí está la cosa que Ud. más necesita de todo: Ud. necesita a Jesús como su Salvador porque Ud. no es Cristiana; Ud. es una incrédula. No una incrédula, sino que Ud.–Ud. no es Cristiana. ¿Lo aceptaría ahora a El, sabiendo que Ud. está parada en Su Presencia? ¿Lo acepta Ud. ahora a El como Salvador? Venga aquí. Dios, esta hija errante viniendo al Hogar en esta noche, esta aflicción puesta aquí para traerla al pie de la cruz, y ahora, Señor, perdona a ella cada pecado; sánala de las enfermedades de su cuerpo para que ella pueda ser sanada. Que esta bendición venga sobre ella, Padre, y todos los pecados remitidos ahora, que todos los hábitos se vayan. Y que ella sea completamente sana mientras la bendigo en el Nombre de Jesucristo. Amén. Sus pecados han sido perdonados ahora, vaya regocijándose y sea feliz. ¿Creen con todo su corazón? Ahora, sean reverentes, por favor.
95Hermana, mire aquí sólo un momento. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Bueno, su nerviosismo se ha ido. Ud. puede irse a casa. Ud. se siente tranquila ahora, ¿no es así? Ud. está sanada. Jesús la ha sanado. Madre: ¿le gustaría deshacerse de esa diabetes para que Ud. pueda verdaderamente vivir en buen estado otra vez y sentirse bien? ¿Cree Ud. que Jesús la va a sanar? Si yo pongo mis manos sobre Ud. y pido, ¿lo–lo recibirá Ud.? Por supuesto uno ve ese eccema, o erupción, pero eso... la cosa principal, la cosa oculta, es la diabetes. Señor Jesús, concede la petición de nuestra hermana en el Nombre de Jesucristo. Amén. Tenga fe ahora. Vaya creyendo con todo su corazón y Ud. recibirá lo que pidió.
96Venga, hermano. ¿Me cree Ud.? La cruz que Ud. trae colgando en Ud., el crucifijo del Señor Jesús, le cuelga exactamente en donde está su problema: su estómago. Ahora, vaya a comer lo que Ud. quiera. Problema de debilidad de mujer, y Ud. tiene diabetes también. ¿Cree Ud. que Jesús la sana? Dios la bendiga. Entonces vaya Ud. y que el Señor Jesús la bendiga...?.... Su problema está en su garganta. La condición asmática causa que Ud. tosa. No puede acostarse, tiene que levantarse de esta manera. ¿Cree Ud. que El la ha sanado? Dios Todopoderoso, concede las bendiciones a esta jovencita en el Nombre de Jesús. Amén. ¿Cree Ud. que el problema de riñón y cosas lo dejaron cuando Ud. estaba sentado allí? Dios lo bendiga...?... Creálo con todo su corazón. ¿Piensa Ud. que puede dejar de inyectarse insulina, y piensa que el Señor la ha sanado? Vaya Ud. en su camino regocijándose.
97Problema de corazón, nada es difícil para Dios, ¿es? El simplemente sana toda clase de enfermedades. Dios lo bendiga. Vaya Ud. en su camino regocijándose, siendo feliz. Y Ud. tenía la misma cosa. Así que sólo continúe caminando; Dios la ha sanado a Ud.. Y El sanará a toda persona en este edificio en estos momentos si Uds. lo creyeran. ¿Lo creerán? Pónganse de pie sólo por un momento. “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestra presente ayuda en las tribulaciones”. La crisis está sucediendo; la batalla está sucediendo. Levanten sus manos y toquen la línea de vida ahora y caminen a casa con Ella. En el Nombre de Jesucristo que Uds. lo reciban.