Photo

~ EL JURÓ POR SI MISMO ~
1Me siento un poco como un intruso cuando vengo aquí. El Hermano Neville me–me brinda mucha hospitalidad. El dice: “Mire, Hermano Branham, pase a la plataforma con la Palabra”, o algo así. Y Uds. saben, me siento como que lo debería escuchar un poco. Así que, cuando regrese esta noche, bueno, lo voy a–lo voy a escuchar. Estoy–estoy advirtiendo eso de antemano. Amén. Sí.
2Estoy confiando que todos se están sintiendo bien. Y Uds. se miran bien, y así que estoy agradecido por eso.
3Ahora, es un día malo afuera, pero aquí adentro del tabernáculo está agradable y calientito. Y estamos agradecidos por este techito aquí, y por estas cuatro paredes en las que nos reunimos, y por el lugar agradable y calientito para adorar al Señor. Quizás no sea un lugar muy–muy suficiente, tal vez, para adorar, como el que ellos tienen en otros lugares, pero la Presencia del Espíritu Santo es siempre lo que buscamos, encontrar Su Presencia, eso es lo que la trae a nuestra–nuestra alma.
4Ahora, como dijo el hermano: “Este es un día malo, y la carretera está muy resbaladiza”. Billy y yo, allá atrás, acabamos de manejar novecientas millas [1,440 km.–Trad.] de carretera resbaladiza. E íbamos como a unas doce, quince [a unos 19, 24 km.–Trad.], ni siquiera más de treinta millas [ni siquiera más de 48 km.–Trad.] por hora, en ningún momento, sólo siguiendo adelante; había camiones en las zanjas, y cosas. Así que sabemos que es muy difícil manejar en estas ocasiones.
5Así que, miren, es sólo un pequeño grupo de Uds.; si se quieren acercar más al frente, bueno, en donde Uds. puedan oír bien, bueno, eso–eso está perfectamente bien.
6Ahora, anoche, yo–yo hubiera... estaba bastante ocupado. Y hubiera llamado al Hermano Neville, para decirle, o para que lo anunciara en su programa de la radio, y demás, que íbamos a venir esta mañana, e íbamos a orar por los enfermos y demás. Pero no me pude comunicar con él, porque he estado muy, muy ocupado desde que regresé. Y me estoy preparando para salir otra vez ahora para Chicago, para las reuniones allá. E iremos a Phoenix y a la costa del oeste.
7Ahora, tuvimos una reunión maravillosa en Bing-... Bingham... Binghamton, Nueva York. No puedo pronunciar eso. B-i-n-g-h-a-m-t-o-n. Es Bing-... [Alguien dice: “Binghamton”–Ed.]. Binghamton. Ajá. Y es un... Yo lo quiero pronunciar Bing-ham-ton, B-i-n g h-a-m t-o-n, ¿ven?, Bing-ham-ton. Pero ellos lo pronuncian: “Binghamton”. Ud. está correcto, Hermano Johnny. [“Mis parientes viven muy cerca de allá”]. Oh, ¿viven cerca? Bueno, qué bien. Estuvimos en el Auditorio Endicott. Sí, Ud. sabe en dónde está ese, en Johnson City.
8Tuvimos una... ciertamente una reunión maravillosa allá a pesar que empezamos rápidamente, Uds. saben, y–y sin preparación. Ellos sólo me llamaron un día. Y tenía todos esos lugares adonde ir, sin embargo el Espíritu Santo dijo: “Ve allá”. Y vi por qué fue así. Era entre un grupo, mucha gente Católica allí, y demás, y ciertamente fue una gran cosa increíble para esa gente.
9Y ahora ellos sólo... estuve allá como unas seis o siete noches, y ahora están hambrientos y sedientos. Y–y ellos quieren arreglar una reunión, o poner una carpa, y que regresara para eso. Uds. saben cómo es. Así que yo les dije o que yo iría, o que les enviaría a alguno de mis hermanos, al Hermano Beeler, o a alguien del resto de ellos que quisiera ir, para tener una reunión con ellos allá en alguna ocasión.
10Ahora, estoy muy dirigido, por supuesto... siempre mi corazón arde por ultramar. Yo quisiera de alguna manera, que después del servicio esta mañana, estuviera partiendo para Africa o la India, para alguna parte, al ver esa gran necesidad de la gente en esos países, y cómo ellos son tan amorosos, y quieren recibir el Evangelio, desesperadamente, Uds. saben. Ellos–ellos no tienen las diferencias que nosotros tenemos aquí, Uds. saben, como para, Uds. saben, argumentar tocante a diferentes cositas. Ellos–ellos–ellos sólo quieren oír tocante al Señor Jesús. Y esa es la clase de gente que a uno le gusta–le gusta llevarle el Mensaje. Y esa simplicidad de Ella, así, bueno, las hace que ellas... Ellos sencillamente lo aman. Y no importa lo que uno diga, si es algo tocante al Señor, ellos quieren saber al respecto rápidamente. Y por supuesto, aquí en América, todos nosotros no estamos de acuerdo uno con el otro, y eso es lo que llamamos: “ser quisquilloso”. ¿Es correcto eso? Algo así. Sí.
11Entre paréntesis, a esto, yo recibí varias llamadas de pastores, contándome tocante a un hermano que escribió un libro, y como que me dio una buena reprendida. Ahora, eso está bien. Yo no conozco al hermano, y él no me conoce. Así que eso está bien. El tal vez sea un buen hermano, y sólo es un malentendimiento, Uds. saben. Uds. saben cómo un hombre... Uno fácilmente puede hacer eso, Uds. saben, sólo ser malentendido. Pero nosotros creemos en sanidad Divina y orar por los enfermos. Y tal vez el hermano también lo cree, pero él sólo... Uds. saben cómo es eso, ellos reciben pequeños malentendimientos como ese. Y yo no he conocido al hermano querido. Si yo hablara con él, y él hablaría conmigo, probablemente nos amaríamos uno al otro, ¿ven Uds.? Así que, de todas maneras no importa.
12Ahora, así que ahora queremos abrir en los Evangelios y leer un poquito esta mañana de–de la Palabra. ¿No les gusta la Palabra? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Sí. Eso–eso es. Ahora, en....
13Hemos estado en el capítulo 10, por los últimos cuatro o cinco meses, creo yo. Y así que empecé esta mañana... yo pensé: “Bueno, mira, ¿qué si el Hermano Neville me llama para que diga algo esta mañana? ¿En dónde me quedé, en el capítulo 10?” Y empecé a mirar, y había terminado el capítulo 10, después de varios meses.
14Así que yo dije: “Bueno, empezaré en el capítulo 11”. Y sucedió que miré allí, y ese es uno de mis favoritos, Uds. saben; estoy temeroso de que... Yo dije: “No, no empezaré allí, porque me quedaría allí por dos años, con cada uno”. Cada uno allí de esos héroes de fe, Uds. saben, cómo nosotros....
15Para tomar ese capítulo 11, para darle lo que se merece, tendríamos que regresar y tomar el principio de la creación, y traer eso hasta aquí; eso nos tomaría dos, tres semanas. Y luego Enoc, cómo caminó con el Señor; eso nos tomaría unas cuantas semanas, Uds. saben, para salir de esos dos versículos. Y luego viene Noé, después de eso. Y luego Abraham, y así siguen. ¡Oh, hermanos! Si entráramos en Abraham, es–es difícil decir cuánto tiempo estaríamos allí. Estaríamos yendo de un lado al otro, y de un lado al otro. Y así que, en un tema como ese, debería ser en alguna ocasión cuando estemos teniendo un avivamiento, y una serie de temas como ese, y sólo mantenernos estudiando el capítulo 11.
16Así que yo pensé: “Bueno, nosotros...” Si fuera y empezara el primer capítulo, y eso sonaba muy bien. Me gusta la enseñanza de Hebreos porque es–es profunda y rica. Y yo–yo estoy seguro que todos Uds. aman eso.
17Así que, yo pensé que leeríamos un poquito del capítulo 7, quizás, esta mañana, por favor, y abran a él.
18Y tomaremos una pequeña base para nuestra plática. Y–y empezaremos con unos cuantos versículos allí en el 6. Como que cuadra con ello, porque está relacionado a un gran tema de Melquisedec, el Rey de Salem, y quién era El, y qué relación tenía con Cristo. “Y–y El no tenía padre, ni madre, ni principio de días, ni fin de vida. El nunca tuvo un principio. El nunca principió, y El nunca terminará. El nunca tuvo un padre ni madre, ni descendientes. Y El–El era el Rey de Salem”. Me pregunto quién era Este que Abraham encontró, el que él encontró. Ahora, regresaremos en un ratito.
19Pero, miren, abrimos las páginas así, ¿ven?; pero únicamente hay Uno que la puede abrir, y Ese es el Señor Jesús. ¿No es eso correcto? “Ninguno, ni en el Cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía ni era digno de abrir el Libro, ni de desatar los Sellos”. Pero cuando Jesús vino, El tomó el Libro de la mano derecha, de la mano de Dios, y tomó el Libro y desató los Sellos, y se sentó a la diestra de Dios. Y–y únicamente hay Uno que lo puede hacer. Así que ahora, si... El es el Unico que lo puede hacer.
20Ahora, mis ideas se desviarían quizás a un millón de millas. Y las ideas de alguien más se desviarían mucho. Pero confiaremos que El tomará, El permitirá–permitirá que Sus ideas sean nuestras esta mañana. ¿Es correcto eso? Y entonces hagamos lo mejor que podamos... yo haré lo mejor que pueda para explicarlo.
21Ahora, no es con previo estudio, sino absolutamente sólo venimos aquí y abrimos la Palabra.
22Y solía ser, que cuando veníamos y teníamos estas lecciones, nosotros– nosotros las premeditábamos para la semana que venía, lo hacíamos en serie. Y yo tenía Escrituras anotadas, de todas partes por toda la Escritura, toda cosita que yo podía... Durante la semana, yo iba al cuarto y me sentaba allí, y– y estudiaba, y meditaba, y–y... sobre la Palabra. Y mientras que el Espíritu Santo me daba algo, yo–yo lo escribía. Y yo me quedaba y pensaba otra vez, luego lo escribía, lo que El me decía.
23Luego el domingo, venía aquí y tenía hojas de papel por todos lados del... Y Uds. tenían que tener una libreta para seguir con ellas, para escribirlas. Y cuando anotaban las Escrituras, luego, durante la semana, la gente estudiaba eso, y las comparaban. Y hay tal... hay....
24Un texto, Uds. saben, es una cosa maravillosa, pero el contexto es lo que hace que el texto se magnifique, ¿ven Uds.? El... Es el contexto del texto. Así que en esto, nosotros–nosotros... Hoy, sólo venimos, y en donde sea, sólo–sólo continuaremos un ratito, y confiaremos en el Señor que nos ayude. Ahora, inclinemos nuestros rostros.
25Ahora, nuestro bondadoso Padre Celestial, estamos agradecidos por todo lo que Tú has hecho, especialmente, Señor, por perdonar nuestros pecados, manteniendo las enfermedades y aflicciones apartadas de nosotros; estamos tan contentos por eso. ¡Y el privilegio que tenemos de congregarnos aquí en la casa de Dios, en esta mañana de invierno para adorarte en la belleza de Tu santidad! ¡Oh, cuánto te amamos, sabiendo que Tú nos has lavado por medio de Tu Propia Sangre, y nos has presentado delante de Dios, sin faltas, irreprensibles, como nuevas criaturas en Cristo Jesús! Esperando el tiempo que venga cuando lo miraremos como El es, y tengamos un cuerpo como el de El. ¡Oh, anhelamos esa hora!
26Y ahora, mientras nos hemos congregado hoy, te damos gracias que Tú nos has dado un viaje sin contratiempos hacia Nueva York, y de regreso. Gracias que estuviste con la iglesia aquí durante ese tiempo. ¡Y muchas de las cosas, oh, miles de esas grandes bendiciones por las que tenemos que darte gracias! Y Tú las sabes todas ellas, y nos inclinamos para alabarte.
27Toma la Palabra esta mañana, Padre, bendícela ahora. Bendice a la iglesia. Bendice al pastor. Dios, seas con él, y, ¡oh Dios!, házlo una bendición para millares. Los diáconos de la iglesia, los síndicos, los miembros, el laico, todos, seas con ellos, Padre. Los maestros de la escuela dominical allá con los niñitos, seas con ellos; y que sus corazoncitos ardan esta mañana con el amor de Dios. Ayúdanos a nosotros de la misma manera en la iglesia. Y cuando nos vayamos, que digamos como aquellos que iban a Emaús: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros mientras nos hablaba en el camino?” Porque lo pedimos en Su Nombre. Amén. Ahora, en la Carta de Hebreos.
28Y aquí, yo entrecierro mucho los ojos bajo esta luz, y es porque ya no soy un jovencito, Uds. saben. Me estoy envejeciendo.
29Y hace tiempo, me iban a graduar unos lentes de color para la reflexión de la nieve. Yo iba a un viaje a Africa, y... No, les pido–les pido me perdonen. Yo iba a Maine, o mejor dicho, allá a Canadá, a cazar. Y para la reflexión de la nieve, uno tiene que usar lentes, porque el sol sale y lo ciega a uno. Sus ojos se ponen muy adoloridos, y uno tiene que mantener su cabeza agachada, tratando de caminar mirando hacia abajo, así, y duele. Así que cada vez que usaba unos lentes, cualquier clase de lentes para el sol, me ponía tan malo que casi no podía mantener levantada mi cabeza. Y siempre era de esa manera.
30Así que llamé al Doctor Adair, y le dije: “¿Qué clase de color usaré?” Yo dije: “Yo he tratado verde, azul, y negro”.
31El dijo: “Billy, no son los lentes. Son tus ojos”. Dijo: “Tú ya pasaste los cuarenta”. Yo dije: “Sí”. Dijo: “Bueno, mi amigo, son esos ojos que se están empeorando”. Yo dije: “No, yo tengo buenos ojos”. Yo dije: “Yo–yo...” El dijo: “¡Oh!” Yo dije: “Oh, sí, los tengo”.
32Así que él me envió al cruzar el río, para que me examinara mis ojos un especialista. Yo vi que eso era la voluntad del Señor, porque el hombre era un Cristiano de renombre, y–y él quiere ir al Africa conmigo cuando yo vaya otra vez. Y es uno de los mejores doctores para los ojos en Louisville, allí en el edificio Heyburn grande. Así que cuando él me examinó mis ojos, y mis ojos....
33El me llevó a un cuarto, y encendió una cosa, pues estaba oscuro, y me senté allí un ratito hasta que mis ojos se dilataran a eso. Y así que entonces, él encendió una cosita y dijo: “Veinte-viente”. Bueno, yo lo podía leer con los dos ojos. El la encendió otra vez, y dijo: “Quince-quince”. Yo lo podía leer con los dos ojos. El la encendió otra vez, dijo: “Diez-diez”. Yo lo podía leer con los dos ojos. Así que eso era... y eso es hasta donde a uno lo examinan. Así que yo lo podía leer todo. Así que entonces–entonces él dijo....
34Entonces él lo puso en una cosita así, y tenía una pequeña tarjeta, y la empezó a acercar a mí así. Y cuando la tenía así de cerca, yo dije: “Lo siento”. El dijo: “Bueno, Ud. pasó los cuarenta”. Yo dije: “Sí”.
35Dijo: “Ya lo veo”. Dijo: “Ud. tiene buenos ojos. Pero un hombre o cualquier ser humano al pasar los cuarenta, sus globos oculares de hecho se aplastan, al igual que su cabello se encanece. Es sólo la cosa natural”. Y dijo: “Cuando se aplastan, no se dilatan como deberían dilatarse”. Y dijo: “Todo lo que está cerca a Ud., con sus ojos aplastándose, no se dilatarán para permitirle ver, ¿ve Ud.?” El dijo: “Tarde o temprano, cuando Ud. quiera leer algo de cerca”, dijo, “se tendrá que comprar unos lentes para leer”. Yo dije: “¡Oh, qué cosa, doctor!”
36Y miren, estando así de lejos de mí, está perfecto. Pero cuando me lo acerco hasta aquí, no puedo. Y así que, lo tengo que retirar un poquito.
37Y yo le estaba diciendo al Hermano Neville al respecto. El Hermano Neville dijo: “Sí, pero después de un tiempo de seguir retirándolo de Ud., su brazo no le va a alcanzar para retirarlo”.
38Así que yo estoy–yo estoy agradecido por tener ojos buenos. Y ahora uno pudiera... a lo lejos, ¡oh!, yo casi puedo ver un cabello allá en una banca, en alguna parte. Así que, es muy bueno de esa manera. Pero sólo es que estoy envejeciendo, eso es todo.
39Así que me estoy envejeciendo más aquí, pero rejuveneciéndome más Allá, ven Uds., y eso es lo bueno respecto a eso. Así que algún Día glorioso el Señor Jesús vendrá y todo lo que éramos cuando estábamos en lo mejor, seremos otra vez para siempre. Lo único que es, es que la muerte entró para hacer esto. La muerte entró para poner esas canas en su cabeza. La muerte entró para poner esas arrugas en su cara. Pero únicamente se lo puede llevar a Ud., eso es todo. Entonces en la restauración, lo que era Ud. cuando estaba en lo mejor de Ud., antes que la muerte lo tocara a Ud., cuando tenía como unos veintiuno, veintidós años de edad, eso es lo que Ud. será en la resurrección. Yo puedo probar eso por la Escritura. Y eso nos hace tan felices, el saber que no importa lo que venga o lo que vaya, eso no importa de todas maneras, porque estamos regresando, a ser renovados otra vez. Entonces....
40Y ahora, el Libro de Hebreos es un Libro que nosotros creemos que Pablo lo escribió. No–no hay registro para demostrar que él lo escribió. Pero nosotros creemos que Pablo escribió el Libro de Hebreos, porque era el... suena como los escritos de Pablo. Y la mayoría de los teólogos también creen que fue el escrito de Pablo. Pero quien haya sido el que lo escribió, ciertamente es una obra maestra, y está inspirado, y se une con el resto de la Biblia.
41Y trae todas las sombras. Y siendo yo sin educación, siendo ignorante, tengo que tomarlas, y hacerme un tipologista para saber que tengo la Verdad de la Palabra, pues yo siempre voy y miro allá en el Antiguo Testamento.
42Ahora, hay algunos de los amigos sentados aquí, tres o cuatro de ellos, que han estado aquí desde que la iglesia se formó, me supongo, hace veinte y algo años, cuando yo primero fui ordenado. Y entonces–entonces, por todo el trayecto yo siempre he tratado de hacer una... observar los tipos.
43En otras palabras, si yo nunca vi el sol, y yo vi lo que hizo la luna (proyectaba la luz a la tierra, y todo así, y alumbrando desde el cielo), yo tendría un concepto de lo que el sol sería cuando empezara a brillar porque haría... yo he mirado la luna; ella es una reflexión del sol.
44Bueno, todas las cosas antiguas del Antiguo Testamento bajo la ley, eran sólo un tipo, o una reflexión de lo que es en el Evangelio. Así que si uno conoce el Antiguo Testamento, uno puede tener una idea muy buena de lo que es el Nuevo Testamento, porque... Y ahora, Pablo está dando la misma cosa aquí en el Libro de los Hebreos: él está mostrando que el Antiguo Testamento era en tipo, el Nuevo Testamento es el antitipo. Todos creen eso, ¿no lo creen? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
45Por eso es que yo creo en sanidad Divina tan firmemente, es porque en el Antiguo Testamento, la sanidad Divina estaba en aquel entonces. Y si la... Nosotros tenemos algo mucho más mejor... Si el Antiguo Testamento produjo sanidad Divina bajo esa cosa pequeña, y la única cosa que es el Nuevo Testamento es algo mucho más avanzado, y mucho más mejor, ¿qué tiene el Nuevo Testamento respecto a sanidad Divina? Oh, tiene mucho más, ¿ven? Pues el Nuevo Testamento son “mejores cosas”, dice Pablo aquí en los Hebreos. El Antiguo Testamento produjo... Oh, estaba bien.
46Como si yo voy caminando por allí, salgo para hacer algo aquí en la noche, para leer, o–o para tener servicios, y... bueno, es una... o para ir adonde sea que viaje, y es una noche de luna llena, eso es buenísimo. Yo aprecio eso. Pero si la luna puede producir eso, ¿qué producirá el sol? Y es fuerte. Sencillamente opaca la luna, eso es todo; ¿ven?, sencillamente–sencillamente ya no hay más de ella.
47Y si Uds. se fijan, cuando el sol sale... la razón que la luna no brilla, es porque la luna y el sol se funden en sí. La luna y el sol son uno. ¿Sabían Uds. eso? La luna no es nada sino un–un misil colgado en el aire. Y el sol está brillando en ella reflejando su luz a la tierra. El sol está brillando por medio de la luna, en la luna, para reflejar. ¿Ven?, cuando el sol está al otro lado aquí, manda su luz aquí a la luna, y la luna la refleja a la tierra. En otras palabras el sol y la luna son esposo y esposa. O en otras palabras, el sol y la luna es Jesús y la Iglesia. Mientras Jesús está ausente, El refleja Su Luz por medio de la Iglesia. ¿Ven? Así que si la luna da luz, ¿qué hará el sol?
48Y si la ley dio luz, si la ley dio sanidad, ¿qué hará el Evangelio? ¿Ven? ¡Oh, será poderoso! ¿No lo será? Ciertamente que lo será. Cuando ellos... ¿Ven?, si... miren, Jesús....
49En la jornada, cuando ellos iban atravesando el desierto, los hijos de Israel, ellos lo comenzaron a tomar livianamente y a murmurar contra Dios y contra Moisés, y ellos pecaron. Y vinieron serpientes y empezaron a atormentarlos y a morderlos. Y ellos se estaban muriendo, y ninguno de sus remedios les ayudaban. Y el pueblo moría por miles. Y Dios hizo un tipo de Cristo. El hizo una... hizo a Moisés que hiciera una serpiente de bronce y la pusiera en un asta. Ahora, eso era un tipo de Cristo (¿es eso correcto?), la serpiente.
50Ahora, Uds. se pudieran preguntar, algunos de Uds. niños en el Evangelio: “¿Por qué una serpiente representaría a Cristo?” Bueno, porque la serpiente, la serpiente misma fue... representó el pecado ya juzgado.
51Dios juzgó a la serpiente en el huerto de Edén. El tomó... allí la juzgó. Le quitó sus piernas, y la rebajó de la forma humana, y la puso en un–en un–en un nivel... Bueno, ella no era... ¿Ven?, la–la serpiente para empezar, no era un reptil. La Biblia dice que “era una bestia, y la más sutil de todas las bestias del campo”. Caminaba como un hombre, y todo, y era “la más sutil”. Pero la maldición la maldijo y le quitó su–su–su sutileza, o su–su belleza, y la echó al suelo, y la puso en su vientre para que se arrastrara.
52Y luego la serpiente en el asta, representó el pecado ya juzgado. Y fue hecha de bronce. Miren, el bronce representa juicio Divino; no juicio terrenal ni juico mental, sino juicio Divino. ¿Ven? El altar de bronce, que... el altar, en donde eran quemados los sacrificios, fue hecho de bronce, “el altar de bronce”. Y significa que era Divino. Allí es en donde el precio Divino fue pagado, en el de bronce. Y Moi-....
53Y por ejemplo Elías, cuando salió y él dijo que los–los cielos estaban como bronce. El juicio Divino estaba sobre el pueblo porque ellos se habían apartado de Dios en los días de Acab. Y Giezi subió para mirar y ver cómo se miraban los cielos. Y él descendió y dijo: “Se miran como bronce”. ¿Ven?, ¡el juicio Divino!
54En Apocalipsis 1, se le ve a Jesús... o la Iglesia, mejor dicho, la Novia de Cristo, se le ve parada en los Siete Candeleros de Oro, y los pies eran de bronce, lo cual, bronce es el juicio Divino de la Iglesia, allí sobre el mundo. ¿Ven? ¡El juicio Divino!
55La serpiente, el bronce, hablando de ello. Ahora fíjense. Fue levantada, y estaba en el asta que representaba la cruz. Miren, hay tres cosas. Fíjense ahora. ¿Por qué propósito fue levantada? Para que ellos fueran perdonados de sus serpientes... mejor dicho, perdonados por sus pecados, y sanados de las mordidas de las serpientes. ¿Es correcto eso? Y el que miraba, vivía; el que rehusaba mirar, moría. Ahora, Uds. no pueden lidiar con el pecado en ninguna manera, Uds. no pueden lidiar con el pecado en ninguna manera, sin lidiar con sanidad Divina. Uds. sencillamente no lo pueden hacer. No hay manera de predicar el Evangelio sin sanidad Divina. Uds. no lo pueden hacer. Correcto.
56Ahora, miren aquí. Por ejemplo, si hubiera un hombre aquí, y estuviera parado aquí y él me estuviera golpeando tan fuerte como pudiera con su puño, bueno, miren, para deshacerse de ese hombre que me está golpeando con el puño, no es necesario cortarle su brazo. ¿Ven? O quizás él me estuviera pateando con su pie. No hay necesidad de cortarle su pie. Ahora, la única cosa que se tiene que hacer, es matar al hombre en la cabeza. ¿Es correcto eso? Si Uds. matan la cabeza, Uds. matan el brazo, Uds. matan el pie, y Uds. matan todo el resto del–del cuerpo (¿es correcto eso?), si Uds. lo matan en la cabeza.
57Bueno, ¿qué es la cabeza de todo esto por lo que estamos aquí esta mañana? ¿Qué es la cabeza de todo esto? ¿Qué hizo todo esto de enfermedades y pecado y desgracia? ¡Fue el pecado! ¿Ven? Antes que Uds. tuvieran algún pecado... La enfermedad es un atributo, o algo que sigue al pecado. Si Uds. no tienen... En otras palabras, es algo que proviene del pecado. ¿Ven? Antes que hubiera algún pecado, no había enfermedad ni nada; ni preocupación, ni nada; ni vejez, ni quebranto, ni angustias, ni hogares destrozados, ni nada. ¿Ven? Era sencillamente perfecto. Bueno, lo que lo causó fue el pecado, p-e-c-a-d-o. Bueno, entonces la enfermedad siguió al pecado. Hogares destrozados, los atributos, vivir inmoralmente, y todas esas cosas, siguieron al pecado.
58Ahora, si Uds. matan el pecado, Uds. van a matar los atributos. ¿No es así? Uds. no pueden–no pueden tocar... Uds. no pueden juguetear con el pecado, sin estar jugueteando con esto. Y cuando Uds. juguetean con esto, resulta en pecado. ¿Ven? Ahora, si Uds. matan el pecado, entonces Uds. matan toda la cosa.
59Y miren–miren, Uds. dicen que las enfermedades... algunas veces Uds. se enferman y dicen: “¿Pequé yo?” Oh, pudiera no ser Ud. el que pecó, pero recuerden que las enfermedades visitan... las iniquidades de los padres sobre los hijos, y los hijos de los hijos, y sus hijos, hasta la tercera y cuarta generación. ¿Ven? Y sólo es un agotamiento, un desgaste de los cuerpos humanos, y el pecado acumulándose, y demás. Como la venérea, y demás, que visita a través de las generaciones.
60Hace tiempo aquí, un famoso doctor, aquí tenía dos hijas que las llevaron y las examinaron; ellas se estaban quedando ciegas. Y ellos se dieron cuenta que era por enfermedad venérea. Eran unas damitas tan limpias y morales como podían ser, aquí en esta ciudad, y las dos se estaban quedando ciegas. Y ellos no sabían qué hacer. Ellos les hicieron lentes, y empeoraron. Y les dieron una prueba de sangre y ahí estaba. Y ellos lo investigaron en el pasado, y era su tatarabuelo. ¿Ven? De allí venía.
61¿Ahora ven?, pasa a través de las generaciones, las quebranta. Bueno, entonces cuando Uds. están lidiando con el pecado, Uds. están lidiando con enfermedades al mismo tiempo.
62Miren, Moisés levantó la serpiente. Jesús dijo, en San Juan 3: “Como Moisés levantó la serpiente de bronce en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado”. ¿Es correcto eso? En otras palabras, esa era la luna para el sol. Era la sombra de lo que venía. Bueno, si la sanidad Divina estaba en levantar la serpiente de bronce, tiene que estar en levantar a Jesucristo. Porque era... Pues todo lo que era la serpiente, era una reflexión de Jesucristo, en el pecado ya juzgado en juicio Divino, el juicio Divino de Dios. No el jui-.... El mundo lo juzgó a El, y lo mató.
63Pero el juicio Divino de Dios hizo pecado a una Persona inocente, ¡amén!, y–y lo juzgó allí mismo. ¿Lo ven Uds.? Y El llevó nuestro–nuestro juicio Divino, y tomó mi pena, tomó los pecados de Uds., y la culpa de Uds., y el boleto de Uds. al infierno, y el boleto de Uds. al tormento. Y lo tomó sobre El mismo, y murió en nuestro lugar, y fue enviado al infierno en mi lugar. ¡Amén!
64Y no era la voluntad de Dios que El se quedara allí, sino que El lo resucitó el tercer día para nuestra justificación. Para mirar allí y decir: “Yo soy... Dios absolutamente me ha probado que yo estoy justificado, porque El resucitó a Su Hijo, Cristo Jesús. Por lo tanto, yo estoy resucitado con El, sentado en lugares Celestiales”. Correcto. ¡Concluido! ¿Ven? El nos justificó. El resucitó para nuestra justificación. Viviendo, El me amó; muriendo, El me salvó; Sepultado, El llevó mis pecados muy lejos; Resucitando, El me justificó libremente para siempre: Algún día El viene, ¡oh día glorioso! Eso es. Ahí lo tienen Uds. Ahí es en donde: Mi esperanza está edificada en nada menos Que en la Sangre y la justicia de Jesús; Cuando todo cede alrededor de mi alma, El entonces es toda mi esperanza y apoyo. Pues en Cristo la Roca sólida me paro; Todos los otros terrenos son arena movediza, Todos los otros terrenos son arena movediza.
65Ahí lo tienen. Ahí es en donde nuestras esperanzas descansan, ahí mismo. ¡Oh, hermanos! ¡Oh, cuando yo pienso en ello, y pienso de allá! Y Jesús dijo: “Como Moisés levantó la serpiente”, el mismo propósito, la misma cosa. “Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado”.
66“Mas El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por Su llaga fuimos curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas; mas Jehová cargó en El el pecado de todos nosotros”. Ahí lo tienen. ¡Oh, hermanos! Yo pienso de allá, del Antiguo Testamento, cuando esos profetas del Antiguo Testamento miraron allá al futuro en una visión, y lo vieron a El pasar por medio de Jerusalén rumbo al Calvario, llevando nuestros pecados allá en la cruz. Y allí él dijo: “Mas El herido fue por nuestras rebeliones”. Cuando Isaías captó una visión momentánea de ello un día, y dijo: “Mas El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por Su llaga fuimos curados”.
67¿Para qué piensan Uds. que fueron ellos, cuando fueron a la sepultura buscándolo allí? Con razón David dijo: “Mi carne también reposará confiadamente; porque no permitirás que Tu Santo vea corrupción, ni tampoco El... O mejor dicho, no dejarás Su alma en el Seol, ni permitirás que Tu Santo vea corrupción. Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma”. David lo previó en la sombra, y se regocijó, porque él sabía que cuando Cristo muriera, eso lo concluía de Eternidad a Eternidad. ¡Amén! Todo se terminó entonces.
68Isaías dijo que habría un tiempo cuando habría sanidad. ¡Qué si habría sanidad! Dijo: “Mas El herido fue por nuestras rebeliones y por Su llaga fuimos curados”.
69¿Cómo lo va a quitar Ud. de las Escrituras? Ud. no la puede quitar, hermano. Ud. puede... pudiera criticar y pelear contra ella, y todo lo demás, pero seguirá adelante como si nada. A través de edades Eternas y eones de tiempo, ella todavía seguirá adelante.
70Pablo hablando aquí maravillosamente ahora. La primera parte del capítulo 6, regresemos y repasémoslo un poquito. Ahora, empezaremos por aquí, en el versículo 12, 13, por allí, sólo para tener un pequeño fundamento, después que el Espíritu Santo ha descendido ahora, y está con nosotros, y está posando sobre nosotros.
71El capítulo 6 está hablando tocante al pecado imperdonable. Pasamos sobre todo eso el otro día. Empezamos en el capítulo 6, pero hablamos sobre El pecado imperdonable. ¿Cuántos aquí saben ahora lo que es el pecado imperdonable? Seguro. ¡Rechazar la Verdad del Evangelio! ¿Es correcto eso? Si....
72“El que pecare voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la Verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados”. “Cuando el Evangelio le es expuesto a Ud. claramente”, dice la Escritura, “y Ud. lo ve, y Ud. voluntariamente se separa por causa de que quiere ser diferente, o quiere estar de acuerdo con ese grupo, entonces Ud. ha blasfemado el Espíritu Santo, y nunca puede ser perdonado en este mundo ni en el mundo venidero”. Correcto.
73Ellos sabían que El era el Hijo de Dios. Y ellos dijeron... Ellos sabían que El lo era.
74Nicodemo lo expresó. El dijo: “Bueno, seguro, nosotros sabemos que has venido de Dios como Maestro”.
75El dijo: “Porque El dice... ¡El tiene demonio!” Porque El se podía parar allí y les profetizaba, porque El podía mirar en la audiencia y decirles lo que ellos estaban pensando en sus mentes, y podía sanar los enfermos y demás, orar por ellos y los resultados venían, ellos decían: “¡Ah, eso es el diablo!”
76Y El dijo: “Miren, esperen un momento. Uds. serán perdonados por eso, porque están hablando contra Mí. Pero cuando venga el Espíritu Santo, no hagan tal declaración como esa. Porque–porque recuerden, el Espíritu Santo los advertirá en el corazón de Uds. No hay manera que El lo haga ahora, porque la célula de Sangre en la que Yo estoy envuelto todavía no está rota. Pero un día una lanza abrirá Mi costado, y la célula de Sangre entonces será expuesta. Y saldrá Mi Vida y entrará en el Padre, y regresará en la forma de Deidad y poder. Entonces la célula de Sangre estará allí, y el Espíritu Santo lidiará con todo corazón humano, en todas partes. Entonces si Ud. rechaza la Verdad voluntariamente cuando se le presenta, nunca será perdonado en este mundo ni en el mundo venidero”. ¿Ven?, más vale que anden cuidadosamente. Ahí lo tienen Uds. ¿Ven?
77“Porque cualquiera que peca o descree voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la Verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la sombra, la ley de Moisés, por el testimonio de dos o tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá (predicador o el que pudiera ser), el que pisoteare la Sangre de Jesucristo, y tuviere por inmunda la Sangre del pacto en la cual fue santificado (recuerde, una persona santificada) e hiciere afrenta a las obras de gracia? ¿Ven?, no hay nada que quede sino un hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios”.
78Cuando Ud.–cuando Ud. ve una Verdad del Evangelio y la pisotea, sólo para ser popular o para ir a su propia iglesia, o para hacer lo que Ud. quiere hacer al respecto, hermano, Ud. ha hecho algo entonces, que Ud. llegó a su fin. Esa no es mi palabra ahora; a mí me gustaría hacerla algo diferente. Pero eso es lo que la Palabra de Dios dice al respecto. Ahora... Y El está lidiando con eso.
79Ahora empezaremos aquí en el versículo 13: “Porque a quien Dios hizo la promesa...” Porque cuando Dios había prometido (mejor dicho)... cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo,...
80¡Se pudieran imaginar Uds. bajo qué clase de pacto nosotros estamos viviendo! Ahora, todo... Leamos un poquito más adelante. ... diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente. Y habiendo....
81Le dio a Abraham esa promesa, y le prometió que El lo–que El lo bendeciría y lo multiplicaría en todo lo que él hiciera.
82Ahora miren. Dios también, después de esto, hizo un juramento, juró que El lo haría. Ahora, Dios juró por Sí mismo que El–que El confirmaría el pacto que le había dado al padre Abraham.
83Y, ¿qué le confirmó El al padre Abraham? El le dijo a Abraham... El le dio a él el pacto incondicionalmente; no era porque Abraham era Abraham. Pasamos por eso hace unas semanas, Uds. saben. El le dio a Abraham el pacto porque Dios mismo escogió a Abraham y lo eligió a él antes de la fundación del mundo. Abraham, antes que hubiera nacido en la tierra, Dios sabía todo tocante a él, sabía lo que él haría. Y por gracia, El escogió a Abraham, y no únicamente a Abraham, sino a la Simiente de Abraham después de él. ¡Oh, hermanos! Si Uds.....
84¡Cuán firme fundamento tenemos, cuando el Príncipe de todos los príncipes, cuando el Dios de todos los dioses, cuando el Rey de todos los reyes, el Señor de todos los señores, el Principio de todos los principios, El mismo hizo un juramento por Sí mismo, porque no hay uno más grande, que El confirmaría este pacto con Abraham y con Su Simiente!
85Ahora, oh, esto como que los pudiera desarraigar, sacar, empujar, agotar, enfrentémoslo y veamos cómo se mira.
86Si es necesario, regresaremos y tomaremos el pacto Abrahámico que Dios hizo con él, y cómo Dios juró por Sí mismo. ¿Sabe alguien en dónde juró Dios por Sí mismo? Abramos ahora en Génesis el capítulo 22, creo yo, y como el versículo 16. Miremos en Génesis el capítulo 22, y el versículo 16, y veremos aquí dónde Dios juró por Sí–Sí mismo. Muy bien, creo que este es, si no me equivoco, directo al lugar: 22:16. Sí, miren: el versículo 15. Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová... por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu... tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.
87Dios juró por Sí mismo. ¡Aleluya! Si eso no hace a un hombre sentir como gritar: “¡Aleluya!”, no hay... Ud. está muerto. Correcto. ¡Oh!
88Dios dijo: “¡Abraham, porque tú has hecho esto! No lo que alguien más hará, sino porque tú hiciste esto. Por fe tú caminaste, y Yo he honrado esa cosa allí. Ya no honraré obras; Yo no honraré eso. Yo honraré la fe. Y porque tú has hecho esto sin saber cuál sería el resultado, Yo te he salvado. Yo salvaré a tu simiente. Yo juraré por Mí mismo”. ¡Amén! “Y tu Simiente poseerá las puertas de su enemigo”. ¡Amén! Eso lo concluye para mí. Eso sólo... Eso–eso es todo lo que se tiene que hacer.
89Aquí, Pablo lo toma aquí otra vez, en los Hebreos, para referirse a ello. Oh, ellos lo tomaron en los Gálatas, en los Efesios, y en los otros libros, refiriéndose a eso, que nuestro fundamento es sólido. ¡Amén! No alguna formación mítica, algo sobre alguna superstición pagana, sino es ASI DICE EL SEÑOR, por medio de un juramento. ¡Amén! ¡Dios juró por Sí mismo! ¡Oh, hermanos! ¡Cuán firme fundamento, tienen Uds. santos del Señor! Sí.
90Cuando los demonios vienen, cuando los poderes vienen, cuando las enfermedades vienen, cuando la muerte misma lo mira fijamente en su cara, sencillamente pierde su lugar, se derrite como la nieve en el calor del sol, cuando lo ponemos allí en la Luz del Evangelio.
91Si Uds. se fijan, hermanos, algunas veces Uds. toman... Muchas veces la gente escribe toda clase de cosas que corre a la gente de la iglesia Pentecostal, a la iglesia Católica, porque los Católicos creen que la Palabra está inspirada. Ellos la creen. Ellos creen que Marcos 16 está inspirado. Absolutamente. Ellos dicen que está inspirado. Pero, ¿ven?, el diablo trabajó en eso, dice: “La iglesia está por encima de la Palabra”.
92Bueno, entonces viene un Protestante, y él ve algo que no... alguna pequeñez que ellos no... con la que él no está de acuerdo, bueno, él dice: “Esto no está inspirado. Esta es la interpretación errada de la Palabra”. Sólo está tratando de impresionar, ¿ven?, que se ancle, o que cuadre con alguna teología especial de la gente. ¿Ven Uds.? Eso no tiene nada que ver con Ello.
93Esa es la Palabra de Dios. Yo creo toda Palabra de Ella. Es... no son mis negocios cortar esto, eso. Son mis negocios vivir de acuerdo con Sus calificaciones, eso es todo, de acuerdo a Sus requisitos, mejor dicho; sí, yo tengo que vivir de acuerdo a Eso. Pues Dios juró, y El dijo: “El que añadiere algo a Ella o le quitare a Ella, su parte será quitada del Libro de la Vida”. ¿No es correcto eso? Así que, nosotros lo creemos.
94Si nuestro fundamento es firme y seguro en Jesucristo, entonces, hermano, no hay nada que lo pueda sacudir. Ud. está–Ud. está anclado. ¡Amén! ¡Oh, qué cosa! Muy bien.
95“Y habiendo...” El–el versículo 15 ahora. Y habiendo esperado [después de que él había soportado, Biblia en inglés–Trad.] con paciencia, alcanzó la promesa.
96¡Oh, qué cosa!, yo no sé si vamos a llegar a ese capítulo 7, o no. ... habiendo esperado [después de que él había soportado, Biblia en inglés–Trad.] con paciencia (¡amén!), alcanzó la promesa.
97¿Pueden Uds. hacer la misma cosa esta mañana? ¿Pueden Uds. establecer su fe, y decir: “Es ASI DICE EL SEÑOR”? Y no importa lo que venga o lo que vaya, si es fácil hoy, mañana es difícil, y al siguiente día ellos me están molestando, al siguiente día me están haciendo burla, al siguiente día ellos dicen que estoy “loco”, pero yo lo soporto. ¡Amén!
98“¡Después!” No antes de que él lo soportó, sino que “después de que él lo soportó, alcanzó la promesa”. ¡Amén! ¡Oh, hermanos! Ahí lo tienen. ¿Lo ven? Hermano, eso quita todos los demonios y todo lo demás. ¿Ven? ¿Ven? Ahí está.
99Y satanás viene, dice: “Oh, mira déjame decirte: tú estás un poquito emocionado. Vale–vale–vale más que seas algo razonable respecto a esta cosa”. Digan: “Es ASI DICE EL SEÑOR, satanás! No importa cuán difícil esté, cómo se mire, lo que alguien más diga, yo quiero, con paciencia....”
100¡No ansioso! Una persona no puede tener paciencia y estar ansiosa todo el tiempo. Ud. sólo tiene que colocar sus velas derechas allí y seguir hacia adelante. Sin importar lo que suceda, siga adelante.
101¡Escuchen! Yo voy a decir algo. Miren. La fe es inconsciente. ¡Amén! ¿Lo creen Uds.? Yo he aprendido eso en los años de viajar alrededor del mundo y reuniéndome con gente de todas vocaciones y condiciones sociales. Pero la fe es inconsciente. Uds. tienen fe y ni siquiera lo saben. Correcto.
102Jesucristo, no importaba si El estaba en una tormenta y el viento fuerte estaba golpeando la barca de un lado al otro, o El estuviera parado frente a un montón de demonios, o estuviera en cualquier parte, nunca lo movía a El. El seguía caminando, tan calmado y sereno como podía estar. ¿Por qué? El sencillamente estaba inconsciente del temor o algo alrededor de El. Correcto. O si iba a suceder, o si no iba a suceder, El sabía que iba a suceder porque Dios así lo dijo. El no dijo: “Oh, me pregunto si Yo oré fervientemente, me pregunto si ayuné el tiempo suficiente. Me pregunto si Yo hice esto”. El sencillamente seguía caminando, inconsciente. Correcto. El creyó que lo que Dios dijo era la Verdad. Las Palabras deben ser cumplidas y El supo que Su vida era para cumplirlas. Correcto.
103Y Uds. están aquí para cumplirlas también. Sólo sigan caminando inconscientes del temor. Caminen inconscientes del criticismo. Caminen inconscientes del mundo. Caminen mientras caminen en Cristo; caminen con El. Sin poner ninguna atención a la mano derecha ni a la izquierda, sólo sigan adelante. Si alguna cosa surge en la iglesia, caminen con Dios. ¡Aleluya! Si la enfermedad los toca a Uds., caminen con Dios. Si el vecino no los quiere a Uds., caminen con Dios. Sólo sigan caminando con Dios.
104Enoc, un día, caminó así. ¿Saben Uds. lo que él hizo? El caminó todo el camino hacia el Hogar con Dios; subió tan lejos en el camino, que ya no quiso regresar. ¡Amén!
105¡Caminen con Dios! El doctor dice que Uds. van a morir; caminen con Dios. Sí. El doctor dice que Uds. no pueden... bueno, caminen con Dios. Sólo caminen con Dios, eso es todo. Pues Dios se lo prometió a Uds.: “No te dejaré ni te desampararé, Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo”. Y El hizo un juramento, por ese pacto que El les dio a Uds., que El lo confirmaría. Entonces, sólo caminen con Dios.
106Uds. tendrán sus altas y bajas. No se preocupen. Uds. tienen que pasar por terrenos espinosos, por rocas afiladas, sobre acantilados, abajo a los lados de las montañas, arriba, por las montañas, por las aguas, pero caminen con Dios. Sí, señor. “Hay tantas montañas para subir”, Uds. han oído esa vieja alabanza, “pero cuán pequeño parecerán cuando lleguen al fin del camino”. ¡Qué cosa, qué cosa! Sólo miren allá, por todo lo que han pasado, miren hacia atrás a sus huellas; no serán muchas. ... habiendo esperado... alcanzó la promesa. ... los hombres... porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmar... confirmación.
107En otras palabras, cuando los hombres juran, si ellos vienen a Ud. y hacen un juramento, eso es el fin de toda controversia; Ud. lo cree, ¿ve? Por lo cual, queriendo Dios–por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente (¡oh!), abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;....
108Dios les quiso mostrar a Uds., por Su consejo que El quiso... El lo confirmó con un juramento, para que Uds. no tuvieran que estar preocupados al respecto. Ahora fíjense aquí. ... para que por dos cosas–cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.
109Es absolutamente imposible que Dios mienta. Esa es una cosa. ¿Es correcto eso? Ahora, es imposible que Dios mienta. Hay dos cosas. La primera, es que es imposible que Dios mienta. Ahora, la siguiente cosa, es que Dios mismo, que El no puede mentir, para hacerlo perfecto, hacerlo doble, El juró por ello, ¡amén!, que El confirmaría este juramento. ¡Oh, qué gran....!
110Regresemos y veamos cuál es el juramento (¿lo harán?), sólo un momento, un momento. Está allá en el–en el Libro de Génesis; yo lo estaba leyendo el otro día. El capítulo 15 de Génesis. Aquí está. Escuchen el juramento que Dios juró, si Uds. quieren leer algo que los haga sentirse muy bien. Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y... galardón será sobremanera grande.
111“Yo soy tu escudo”. Si Dios es su escudo, ¿cómo es que el diablo lo va a golpear? ¿Ve? ¿Ve? “Yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande”. ¿Quién es? “Yo soy, el Señor, tu galardón sobremanera grande”. Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer? Dijo también Abram–dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará.
112Dios ya le había dicho a él veinticinco años antes, que El lo iba a hacer. Así que Abraham se empezó a preguntar ahora: “Mira, Señor, ¿dónde... cómo va a suceder ahora? Y, ¿ves?, yo tengo cien años de edad”.
113Ahora fíjense: “Y lo llevó fuera...” ¡Aquí–aquí viene! Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.
114Y él todavía ni siquiera tenía hijos, y tenía cien años de edad. Dijo: “Mira allá arriba a los cielos; ¿puedes contar esas estrellas?”
115Y allá, en el monte Palomar, o mejor dicho, en el monte Wilson, en California, mirando hacia allá en ese gran observatorio, en donde uno usa un telescopio y ve a ciento viente millones de años luz. Ahora, piensen, que sus ojos únicamente pueden ver unos cuantos miles de millas de lejos, ¿ven?, quizás unos dos millones, unos cuantos millones. Pero esto es ciento veinte millones de años. Sólo observen. Uds. pueden ver en el sistema solar a algunas estrellas; algunas están más cerca, y algunas de ellas están más alejadas, y demás. Pero mirando a través de ciento viente millones de años luz, sólo piensen lo que es, cuán rápido la luz viaja. Y ciento veinte millones de años luz, bueno, Uds. no pudieran poner una fila de cifras alrededor de esta iglesia diez veces, en nueves, y calcular cuántas millas serían. Y allá, todavía hay lunas y estrellas más allá de eso.
116¡La simiente de Abraham! Entonces ¡cuéntenlas!; Uds. no lo pudieran hacer. “Así será tu descendencia”. Y escuchen. Aquí está lo que lo hizo. Y creyó a Jehová (¡oh!), y le fue contado por justicia.
117El nunca dijo: “Mira, Señor, te diré lo que yo voy a hacer. Yo voy a hacer una cierta cosa. Y voy a hacer esto o eso”. El–él sólo creyó al Señor, y le fue contado a él por justicia, porque Dios así lo dijo. El había jurado que El lo haría. Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra. Y él respondió: Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar?
118“Mira, yo no tengo hijos ahorita. Pero, ¿me puedes dar Tú alguna clase de señal?”
119Uds. saben, yo no soy un buscador de señales, pero yo creo en señales. Correcto. ¿Ven? Si no hay una señal invisible dada al hombre hoy en día....
120Bueno, ¡con razón la gente no puede creer! Ellos van por allí, y la gente sacó todo lo sobrenatural de la Biblia, y ellos sólo sacaron... Ahora, un–un hombre viene y dice: “¡Yo soy salvo! Seguro”. Bueno, Ud. no–Ud. no lo puede dudar. Correcto. Ud. no lo puede dudar. El hombre viene por la calle, tan borracho como puede estar, y–y con un puro en su boca, y tambaléandose, gritando: “¡Jupiii!”, y maldiciendo cada vez que respira, él dice: “¡Yo soy salvo, porque yo creo!” Ud. no pudiera... ¿Qué va a decir Ud. tocante a eso? No hay nada que Ud. pueda hacer. “Mi iglesia me acepta. Yo soy un miembro”. ¿Qué va a hacer al respecto? No hay nada que Ud. pueda hacer. Correcto. Eso es exactamente correcto.
121Pero de la única manera que Ud. lo puede saber, es por la señal. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Eso es exactamente correcto. Ud. tiene que ver la señal, que lo muestre. Ahora, si es sólo por la fe nada más, entonces fe no lo demuestra.
122Abraham creyó a Dios, eso es correcto, y le fue contado por justicia. Pero Dios le dio a él una señal: lo circuncidó, como una señal, como un sello. Entonces, la simiente de Abraham todavía recibe la circuncisión. Ellos la recibieron por todas las edades, hasta que la–la luna desapareció, la ley, y el Hijo llegó. Y cuando el Hijo de Dios llegó, El todavía los circuncidó.
123Y todo hijo de Abraham es circuncidado hoy día; no en la carne, sino en el corazón. El Espíritu Santo circuncida el corazón, corta las cosas del mundo y lo hace una nueva criatura en Cristo Jesús. Circuncisión es “cortar lo que sobra de piel”. Unicamente los varones podían ser circuncidados. Todos los varones eran los únicos que estaban en el pacto. Y la mujer estando casada, era contada en él. Uds. tomen... hoy en día, si... Miren, yo no estoy diciendo....
124Hay muchas mujeres aquí, y la mujer es una cosa maravillosa. Si Dios le pudiera haber dado al hombre algo mejor que una mujer, El lo hubiera dado. Pero El le dio una mujer.
125Pero este es un mundo de mujer. Ella está controlando toda la cosa. No Uds. aquí madres del hogar, sino que yo me refiero allá, a las del mundo. Deje–deje que alguna desnuda de Hollywood, se empiece a cortar el cabello, o algunas mujeres, y observen a todas las muchachas cortarse el cabello del mismo estilo. Deje que ellas empiecen alguna moda de vestido, y observen a todas las muchachas hacer lo mismo; Cristianas, así llamadas, y todas. Correcto. Es un mundo de mujer.
126Si Uds. se fijan, ellos pintan cuadros de una–de una mujer ángel. No hay tal cosa. Muéstrenme un solo lugar en la Escritura. Todo Angel es un hombre, no mujeres. Mujeres ángeles, la madre María, y todas estas cosas así, no hay tal cosa. Encuéntrenme un solo lugar en la Escritura en dónde alguna vez haya dicho que hay una mujer Angel. Siempre es “El”. ¡Miguel! ¡Gabriel! “El sacó la espada”. Siempre es “El, El, El, El”. Correcto.
127“La mujer fue hecha para el hombre y no el hombre para la mujer”. Seguro. Pero ellas... cómo ellas....
128Eso es lo que... El diablo tomó a la mujer en el huerto del Edén como instrumento de él. El todavía la está usando. Correcto.
129¡No a la que está convertida, no a la que está convertida! La mujer que es Cristiana y es una buena mujer, es la mejor cosa que un hombre pudiera encontrar fuera de salvación. Pero una que no es buena, es la peor cosa que él pudiera encontrar. Eso es correcto.
130Salomón dijo que “una buena mujer era una joya en la corona de un hombre, pero una impía era como agua en su sangre”. Su sangre es su vida. ¿Y qué cosa peor pudiera tener él en su sangre que agua, lo matara?
131Miren, fíjense, Dios hablándole a Abraham. Miren, fíjense. Y él respondió: Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar? Y le dijo: “Tráeme una becerra de tres años, y una–una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino.
132¡Ahí va! Fíjense ahora. Y tomó él todo esto, y los partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de la otra (¡oh, hermanos, qué–qué significado tiene esto!); mas no partió las aves.
133Ahora, él partió por la mitad a la becerra, y a las cabras, a esos y puso las piezas una enfrente de la otra mostrando que ellas cuadrarían de una dispensación a la otra. Pero a la tórtola y al palomino, él no los dividió. Y descendían aves de rapiña sobre los cuerpos muertos, y Abram las ahuyentaba. Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él. Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años.
134Dios profetizándole ahora a Abraham que su descendencia de tataranietos moraría en una tierra ajena por cuatrocientos años, y que sería afligida. Designó un tiempo, exactamente cuánto tiempo sería. Miren, fíjense. Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.
135Y así les sucedió. “Y tú vendrás...” Fíjense. No hablando tocante a... ¡Completamente! Fíjense. Y ni siquiera... ¡Incondicionalmente! ¿Qué? Y tú vendrás a tus padres en paz (¡amén!), tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.
136No, “si tú haces ciertas cosas”, sino, “Yo ya lo he hecho, y puse la marca”. ¡Amén! ¡Oh, hermanos! Me emociona tanto cuando llego a esto, al grado que mis nervios “brincan” en mi cuerpo, tal parece. Cuando yo pienso de esa promesa, ¡oh, hermano....!
137Yo le estaba diciendo a mi esposa esta mañana... Yo la miré, y dije: “Cariño: tú sabes...” Yo estaba hablando tocante a mi–mi hermano y ellos, cómo sus–sus hijos... Rebeca, aquí, casi llegando a ser una jovencita. Y–y yo dije: “Yo quiero tratar de salir de aquí antes que ella entre en esta escuela, y demás”, y le hablaba así. Y yo dije: “Tú sabes que ya no somos niños”. Yo dije: “Yo no lo soy de todas maneras”. Yo dije: “Tú sabes que ya voy a tener cuarenta y seis muy pronto”. Yo dije: “Yo–yo estoy envejeciendo”.
138Pero, ¡oh, hermanos!, entonces cuando mi mente piensa en esto, en el juramento prometido de Dios para mí, entonces todo eso se desvanece. Entonces yo sólo... Todo parece diferente. Ahora observen: “... en buena vejez”. Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí.
139Dios haciendo Su promesa. Dios se la dio a Abraham incondicionalmente. Ahora, fíjense, cuando El dijo esto... Oh, aquí está un cuadro hermoso, si nosotros sólo pudiéramos tener el tiempo para terminarlo antes que lleguemos a terminar esto, el cuadro que Dios había hecho. Miren. El dijo: “Ve y tráeme una becerra de tres años”.
140Fíjense: “¡Tres!” Todo en la Biblia es tres. Tres armonizan en uno. ¿Ven? Padre, Hijo, Espíritu Santo; no tres dioses, ¡Uno! Fe, esperanza y caridad; no tres diferentes cosas, sino toda la esencia de uno: amor.
141Ahora, luego hubo justificación, santificación, el Bautismo del Espíritu Santo; no tres dispensaciones diferentes, no tres obras de gracia, sino una sola obra en tres manifestaciones diferentes. El mismo Espíritu Santo con Lutero bajo justificación, estaba bajo Wesley con santificación; está en la Iglesia ahora, en el Bautismo del Espíritu Santo. ¡El mismo Espíritu Santo! No dos Espíritus Santos; ¡el mismo Espíritu Santo!
142El grano pequeño que salió aquí, y la primera cosa, cuando el granjero miró, vio esas tres pequeñas hojitas saliendo: “¡Maravilloso!”, él se regocijó. Después de un tiempo, ellos se envejecieron y se marchitaron, y su grano siguió. En él está la misma vida que estaba en ese grano de trigo aquí en el primer tallo, está aquí arriba en la espiga y en el grano de trigo, exactamente la misma. Sólo sigue, y sigue, y sigue, y sigue.
143Y así la Iglesia sigue creciendo hacia ese Día Perfecto cuando Jesús vendrá. ¿Ven? El mismo Espíritu Santo, la misma cosa, sólo que es una dispensación diferente.
144Ahora, siguiendo con Eso, miren. Toma las becerras, y las cabras, y todo, que debe ser de tres años. Las tres dispensaciones diferentes: el oficio del Padre, el oficio del Hijo, el Espíritu Santo. ¿Ven? “Tres años”, todo era tres años; significaba: Padre, Hijo, Espíritu Santo. El mismo Dios que estaba bajo esa dispensación, está bajo esta dispensación, bajo aquella dispensación, y será el mismo. Un solo Dios; tres dispensaciones. No tres dioses, sino tres dispensaciones del–del mismo Dios.
145El mismo Dios que estaba en la Columna de Fuego, estaba en Cristo Jesús. El mismo que estaba en Jesucristo, está en Uds. Correcto. “Dios en Uds., la esperanza de Gloria”. ¿Es correcto eso? El Bautismo del Espíritu Santo habitando en la persona ahora, Uds. llegan a ser (¿qué?) hijos de Dios.
146Cuando Dios condescendió, y le hizo sombra a la virgen María, El era una Vida. Y una Vida le hizo sombra y creó una célula de Sangre alrededor de Sí mismo.
147Cualquiera sabe ahora, que la célula de sangre proviene (¿de dónde?) del varón. ¿Es correcto eso? La vida yace en la célula de sangre, y la célula de sangre proviene del varón, no de la hembra. Y allí es en donde está la vida, en la esperma masculina.
148Fíjense. Entonces Dios mismo entró al vientre de la virgen María y El mismo se envolvió en una célula de Sangre creada. ¡Aleluya!
149Esa es la razón que nosotros tenemos Vida Eterna. Entonces cuando esa célula de Sangre, debido al pecado, fue traspasada con una espada allá y fue rota, liberó a Dios allí. Y abrió completamente la célula de Sangre, y nos lavó, y nos trajo dentro de Sí mismo, por el Espíritu Santo. Ahí lo tienen Uds. Y ahora somos hijos de Dios, parte de Dios. La Deidad misma vive en cada creyente. Todo hombre que es nacido del Espíritu de Dios es parte de Dios.
150¡Con razón él cree en lo Sobrenatural! ¡Con razón él puede creer en todo! ¿Por qué es? En él hay una porción de Dios, envuelta allí en ese cuerpo mortal, en donde hay pecado y todo lo demás, ha creado este cuerpo. Pero allí adentro, alguna obra solo de Dios en regeneración, ha llegado allí por el derramamiento de Su Propia Sangre, y ha quitado esa sangre que estaba allí, como un medio, y la ha puesto a un lado, y entró en este hombre pecaminoso. Y ha puesto en él una esperanza por la cual moriría tan libremente como él se pararía allí. Le habla a él; ¡seguro que lo cree!
151Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen: En Mi Nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera...; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. Jesús dijo eso.
152Bueno, él ha llegado a ser parte de El. Sí, señor. Dios está en el instante para liberar. El abrirá un camino. Cuando no hay camino, El abrirá un camino. Y cualquier hombre que cree en El, cree la misma cosa. El lo tiene que creer. El es parte de Dios. El es linaje de Dios. El es un hijo de Dios, o una hija de Dios. Y él no puede hacer nada más, porque Dios está con él. El es sencillamente una porción de Dios.
153Miren. Todo lo que Dios era en la Columna de Fuego, El lo vació en el Hijo, Jesucristo. “En El habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”. ¿Es correcto eso? La Biblia dice que Dios, D-i-o-s, El mismo, Jehová, el Poderoso, el Broquel, el Escudo, todos Sus Nombres redentivos, todo lo que El era, El lo vació en Jesucristo.
154Y Jesucristo nació de una célula de Sangre. Y la cubierta exterior de la célula en sí, la cual es billones y billones de veces más pequeña que lo que un ojo humano puede ver, pero ese era el cuerpo, el Señor Jesús. Dentro de eso estaba Dios mismo. El mismo se envolvió alrededor de la célula de Sangre con el fin de tomar Su propia Sangre y derramar Su propia Sangre, o–o darla gratuitamente, para que nosotros al romperse esa célula de Sangre, en nuestro cuerpo mortal (cuando Ella se rompe, y nuestras vidas partan de aquí y salgan, por medio de la redención, de–de la Sangre que Dios requirió), nosotros podamos ser llevados dentro de ese Cuerpo y llegar a ser parte de Dios mismo, como un hijo de Dios.
155Hermano, si Ud. puede digerir Eso, de seguro le hará bien. Quisiera que yo tuviera alguna manera para–para mostrarle lo que es. Sólo piense en Dios, Jehová, descendiendo al vientre de una mujer, a la que le hizo sombra. Descendiendo en el... mire, en el Espíritu, y El está ahí adentro. ¿Qué es El? El es el Creador mismo. El hizo a la mismísima mujer y–y el vientre en el que El estaba ahí. Dios mismo se hizo pequeño, descendió y entró dentro de esa célula de Sangre. Y El empezó a formar algo alrededor de El. ¿Qué era?
156¿Ven? ¿Qué–qué causó esta cosa allá en el principio? ¡La sangre! ¡La sangre! La vida estaba en la sangre. Y allá, eso es lo que lo causó en el principio. Ahora, para quitarlo, Dios mismo tiene que descender.
157Y El mismo se hizo muy pequeño. Entró al vientre de María, y creó alrededor de El mismo una pared, lo cual fue la célula de Sangre. No había ningún Hombre, no había nada de eso en Eso. Creó esa célula de Sangre. Esa célula de Sangre creó a otra, a otra, a otra, y todos los nervios y todo se empezaron a formar. Y Dios mismo, viviendo en esto, estaba haciendo un tabernáculo, y El moró en Cristo.
158Ahí está Dios, caminando por allí El dijo: “Yo y Mi Padre somos Uno. Mi Padre está en Mí”.
159Dijo: “Muéstranos el Padre”. Felipe dijo: “Muéstranos el Padre, y nos basta”.
160Dijo: “Felipe, ¿tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido?” El dijo: “Cuando tú me ves, tú ves al Padre; ¿y cómo, pues, dices: ‘Muéstranos el Padre’? Yo y el Padre somos Uno. Mi Padre está viviendo en Mí ahora. No soy Yo el que hace las obras, sino es El, el que mora en Mí, El hace las obras”. ¡Oh, hermanos!
161¿Cómo le pudiera decir yo a un hombre lo que está mal en él? ¿Cómo le pudiera decir cuál será su futuro en diez años, o lo que él era hace cuarenta años? No soy yo. ¡Aleluya! Es El que vive en mí, que descendió y a través de Su Sangre me trajo en compañerismo con El. ¡Aleluya! ¿Cómo pudieran mis manos hacer algo para sanar a los enfermos? No tienen ni una pizca de poder. No soy yo, sino que es El que mora aquí adentro el que lo hace.
162¿Cómo pudiera este hombre predicar el Evangelio? El no puede predicar el Evangelio; no hay nada en él con lo cual lo pueda hacer. El es un pecador por naturaleza. Pero Dios descendió y moró en él, y lo hizo un hijo de Dios, y él predicó el Evangelio. ¿Por qué cree él la Palabra? Porque el mismísimo Dios que hizo la Palabra, está predicando por medio de él.
163¡Yo lo veo! ¿Lo ven Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ahí está. El mismísimo Dios que escribió la Palabra está en el hombre, diciendo: “¡Esa es la Verdad! A mí no me importa lo que alguien diga, esa es la Verdad”. Ahí está. [El Hermano Branham truena sus dedos una vez]. Dios, en el hombre, reconoce Su propia Palabra. ¡Aleluya! Eso lo concluye.
164Dios aquí adentro, “cree todas las cosas, espera todas las cosas, soporta todas las cosas”. ¿Es correcto eso? Toda Escritura es la inspiración de Dios. Dios la escribió.
165Cuando Dios entra aquí adentro, Dios reconoce Su Propia Palabra, dice: “Seguro que Eso es la Verdad”. Ahora, si Ud. la empieza a cambiar en alguna parte, eso es entre Ud. y Dios. Pero Dios reconoce Su Propia Palabra. ¡Amén! ¡Oh, cómo nos hace sentir eso, la Palabra inspirada de Dios! Fíjense.
166Yo oí a ese predicadorcito Nazareno en New Albany esta mañana, tomar el otro lado de Eso. Hermano, déjeme decirle, él verdaderamente la expuso allí, también, respecto a: “Toda Escritura es dada por inspiración”. Sí. Sí lo es.
167Ahora, Dios ha hecho una promesa y El le dijo a Abraham lo que El haría. El tomó Su juramento. El juró por Sí mismo, pues no había ninguno mayor. Así que Dios mismo....
168Todo lo que estaba en la Columna de Fuego, estaba en Cristo Jesús. “Pues Dios”, dice la Biblia... La Biblia dice que Dios se vació (¿saben Uds. lo que hacen cuando vacían algo?), El mismo se vació en Cristo. Sólo piensen: Dios mismo se vació en Cristo. Y “Cristo no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse”, porque El era Dios.
169Esa es la cosa por la que ellos lo mataron: “Por profanar el día de reposo, porque El mismo se hace Dios”.
170Y El era el “Señor del día del reposo”, y El era Dios Emanuel. Cristo... “Dios estaba en Cristo reconciliando Consigo al mundo”. Ahora, y todo lo que era Dios, El lo vació en Cristo.
171Y todo lo que era Cristo, El lo vació en la Iglesia.
172Así que, no ven Uds. cómo es que Cristo, sin importar lo que los teólogos decían, El creyó al Padre. ¿Es correcto eso?
173Ellos dijeron: “¡El está loco!” Ellos dijeron: “¡El es Beelzebú! ¡El es un demonio!”
174El dijo: “Uds. pueden pasar sin castigo con eso ahora, hablando de Mí. Pero cuando venga el Espíritu Santo, no lo traten de hacer”. ¿Ven?
175Porque Cristo le creyó al Padre. Sin importar lo que los maestros decían, El le creyó al Padre. ¿Es correcto eso? Porque Dios se había vaciado El mismo en Cristo, y la Deidad estaba en Cristo. ¡Fiuuu! Yo espero que lo capten.
176Y entonces, lo que estaba en Cristo, El lo vació dentro del creyente que tiene el Espíritu Santo. Así que no importa lo que alguien más diga, él cree la Palabra de Dios. ¿Ven?, él lo tiene que creer, porque todo lo que era Cristo... todo lo que era Dios, estaba en Cristo; y todo lo que es Cristo, está en Uds., el creyente.
177Cristo no les puede decir algo a Uds. y darse la vuelta y negarlo. El no puede revocar Su Palabra. El no puede decir... Ahora, yo puedo decir–yo puedo decir algo, y luego decir: “Bueno, lo siento. Yo no lo quise decir de esa manera”. Pero El no puede. El se tiene que quedar con lo que El dice. El es Dios. El es infalible, y El se tiene que quedar con lo que El dice. [Porción en la cinta sin grabar–Ed.]... Dios, el infalible se tiene que quedar con lo que El dijo.
178Dios hizo un juramento, le prometió a Abraham y juró por Sí mismo: “Yo te salvaré a ti y a tu simiente después de ti”. ¿Quién es la simiente de Abraham ahora? ¿Quién es el que tiene esta seguridad anclada? ¿Quién es el que está edificando este fundamento?
179No cualquier hijo del vecino; “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará, sino el que hace la voluntad de Mi Padre que está en los Cielos”. Y Esta es la voluntad del Padre. Esta es Su Palabra.
180“Muchos vendrán en aquel día y dirán: ‘Señor, ¿no profeticé, prediqué en Tu Nombre? ¿No eche fuera demonios en Tu Nombre? ¿No hice todas estas cosas en Tu Nombre?’ Yo diré: ‘Nunca os conocí; Apartaos de Mí, hacedores de maldad’”.
181El hombre manufactura una emoción, y teología, y Escrituralmente... tratando de enseñar las Escrituras y poner su propia interpretación en Ellas, y diciendo esas cosas allí, y “que tendrán apariencia de piedad, pero negando la eficacia de ella”.
182El dijo: “En los postreros días habrá impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, implacables, calumniadores, intemperantes, aborrecedores de aquellos que son buenos”, les hacen burla, los llaman de todo. “Que tendrán apariencia de piedad”, predicadores, miembros, “que tendrán apariencia de piedad, pero negando la eficacia de ella”. [El Hermano Branham toca en el púlpito siete veces–Ed.]. Eso es. Dijo: “A éstos evita. Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas arrastradas por diversas concupiscencias, toda clase de concupiscencias”. Bueno, ellos gritan por toda cosita que viene.
183Pero un Cristiano nacido de nuevo sabe en donde ellos están parados. No hay nada que los mueva a ellos. Ellos van caminando directo al Calvario. Uds. tienen muchos imitadores a lo largo del camino, correcto; pero hermano eso únicamente muestra que hay alguien que realmente lo tiene. Tenemos dólares falsos e imitaciones, pero eso únicamente muestra que hay un dólar verdadero. Quédense con eso. Sigan adelante.
184Abraham, “Después que él había esperado (él había esperado estando en la gran batalla de aflicción y demás), él alcanzó la promesa, después que él había esperado”.
185El dijo: “Como Janes y Jambres resistieron a Moisés”. Bueno, miren lo que Janes y Jambres podían hacer. Ellos casi podían hacer las mismas cosas que Moisés hizo. Pero únicamente había una cosa que ellos no podían hacer. Ellos no podían sanar a los enfermos. Esa era la única cosa que mostró la diferencia entre ellos. Moisés podía arrojar su vara al suelo y se volvía una serpiente; ellos también podían. Y–y Moisés podía hacer que vinieran pulgas sobre la tierra; ellos también podían. Y Moisés podía hacer que saliera sarpullido con úlceras sobre hombres y bestias; y ellos también podían. Pero ellos no las podían quitar. Ellos únicamente podían hacer que salieran, pero no las podían quitar. Pero Moisés podía, mostrando que Dios es el Sanador.
186Y la salvación, ellos... la imitación de la salvación, partía por la mitad los animales. (Lo cual, cualquiera sabe que la becerra y la cabra y el carnero, y todo eso, eran tipos de la salvación; pues el perdón del pecado era a través del sacrificio del derramamiento de la sangre de ovejas y machos cabríos y toros y becerros, y demás).
187Pero cuando él llegó a la tórtola, cualquiera aquí sabe que las tórtolas eran una ofrenda para las enfermedades. Un leproso tenía que ofrecer tórtolas para su enfermedad. El ave era un tipo de la ofrenda para la enfermedad. Y entonces cuando se llegaba para partirlas por la mitad, no, señor, las dejaban intactas. Ellas no pueden ser imitadas. No hay... Nadie puede sanar sino Dios. ¿Ven? Era lo mismo en el Antiguo Testamento. El dijo: “Yo soy Jehová el que sana todas tus dolencias”.
188Ud. puede salir y actuar como un hipócrita, decir: “¡Oh, yo soy salvo. ¡Gloria a Dios! Sí, señor. ¡Yo lo tengo!” Y Ud. pudiera estar engañando. Pero, hermano, cuando llegue el momento de que Ud. está enfermo y de que sana o no, eso muestra por sí mismo lo que es. Eso muestra si Ud. tiene fe o no. ¿Es correcto eso?
189“Oh”, Ud. dice: “¡Yo no lo creo!” Seguro que no. No hay nada en Ud. con qué creer, en primer lugar. Fíjense, ahora, ¿ven?, ellos no... Dijo: “No partas por la mitad esto”.
190Ahora miren qué sucedió cuando él mostró esas expiaciones. El mostró que habría un tiempo cuando ellos–ellos separarían estas dispensaciones, en donde la ley y la gracia se separarían en alguna ocasión; él partió el animal en dos. El hizo todo esto.
191Entonces llegó a las tórtolas, para la sanidad... Pero El es el Mismo.
192Y miren, allí en el–en el Antiguo Testamento cuando Janes y Jambres se pararon allí, Moisés podía arrojar su vara al suelo y se volvía una serpiente; ellos también podían. Moisés podía hacer que vinieran pulgas; ellos también lo podían hacer. ¡Imitaciones!
193Bueno, cuando pasó a este otro grupo que no fue partido por la mitad, cuando llegó a la sanidad Divina, Moisés podía sanar, o quitar el sarpullido con úlceras; pero ellos no podían. A ellos mismos les brotó. Ellos no se lo podían quitar. Ellos no lo podían hacer. Ellos dijeron: “Este es el dedo de Dios”. Y ellos no lo podían hacer. Así que, ¿ven Uds.?, sanidad Divina es inseparable. Siempre ha sido que El es el Unico que puede sanar.
194El diablo no tiene ningún poder para sanar; nunca lo tuvo, ni puede sanar. El no puede sanar.
195Miren. Los discípulos de Jesús salieron y vieron a alguien echando fuera demonios. Ellos dijeron: “Vimos a uno echando fuera demonios. Y él no nos siguió y se lo prohibimos”.
196Jesús dijo: “No se lo prohibáis; porque ninguno que haga un milagro en Mi Nombre, luego pueda decir mal de Mí. Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es. Y el que no recoge con nosotros, desparrama”. ¿Es correcto eso? El sabía que si el hombre absolutamente estaba obteniendo resultados al echar fuera demonios, él tenía que tener una fe firme en Dios o ese demonio no vería eso. Correcto. El estaba obteniendo resultados. Muchos de ellos vinieron y dijeron que ellos lo hicieron, cuando no lo hicieron. Pero este hombre estaba obteniendo resultados. El realmente los estaba echando fuera. Así que Jesús dijo: “Ha de haber en él algo piadoso, o no lo pudiera hacer”. [El Hermano Branham tocó en el púlpito siete veces–Ed.]. Correcto, él obtuvo un resultado.
197¿Ven a esos inseparables, esos sacrificios allí? Esas tórtolas y los palominos, sí, señor, eran inseparables. “No partas esos por la mitad; pero, estos sí pártelos por la mitad y pónla cada una enfrente de la otra”, porque la ley y la gracia cuadrarán, una con la otra. Pero no la sanidad; será la misma todo el tiempo. ¿Ven? Correcto. “Sólo déjenlas de la manera que están”.
198Ahora fíjense. ¡Oh, hermanos! Antes que él lo hiciera... Abraham mató los animales y los puso allí, y lo hizo de la manera que Dios le dijo, y luego cayó la oscuridad. El ahuyentaba las aves de ellos. Cayó la oscuridad, las aves posaron sobre la percha, y demás. Una horrible....
199La primera cosa: Dios puso a dormir a Abraham. “Ahora, Abraham, tú no tienes nada que ver con ello. Ni tú, ni tu simiente después de ti, tú no vas a tener nada que ver con tu propia salvación”. Piensen eso.
200Dios le dijo a Abra-... le dijo a Adán: “Si tú comes de este árbol, tú... Si tú comes de Aquí, tú vivirás. Si tú comes de ese, tú morirás”. Ese es el pacto. Mira, ese es Ud., Ud. tiene la cosa delante de Ud.: “Si tú haces esto, si tú haces eso, tú–tú morirás. Si tú vives... comes de Ese, tú vivirás”. Así que entonces Adán comió de ese otro y murió.
201La gracia vino y entonces Dios hizo un pacto por medio de gracia. Y cuando El lo hizo, los hijos de Israel allí en Egipto... Dios ya había dicho por Su Palabra, lo que El iba a hacer. El los iba a sacar. Y Dios está obligado a Su Palabra. Pero entonces cuando Dios, obligado a Su Palabra, fue allá y envió un salvador, Moisés, la gracia proveyó eso. Ahí venía Moisés guiando fuera a los hijos de Israel.
202Cuando ellos salieron con él, y entraron al desierto, dijeron: “Oh, danos algo que hacer. Queremos formar una organización, y queremos que tú nos des algo que hacer. Hagámonos algo como esto. Danos una ley para guardar”. Exodo 19 fue el error más grande que Israel cometió. Cuando la gracia ya les había provisto su salvación, entonces ellos querían hacer algo para merecerlo. Dios ya le había jurado a Abraham lo que El iba a hacer. Ellos dijeron: “Déjanos tener la ley”. Y la ley nunca hizo... ninguno nunca la guardó. Ellos nunca la guardaron.
203Jesús vino a cumplir la ley, y la gracia proveyó un Salvador otra vez. Correcto. Pues Dios había jurado, ¡aleluya!, que El iba a salvar a Abraham y a su Simiente.
204¿Y cómo lo podía hacer El con un pueblo rebelde, obstinado, duro de cerviz que no escuchaba a nada? Ellos tenían todas sus teologías y todo lo demás, El dijo. ¿Cómo lo va a hacer El? Este va a tomar ese, y este va a tomar ese. Y Dios mirando hacia abajo y viendo las iglesias en este día, cómo estaban todas conglomeradas, y toda esa clase de lío y cosas. El tuvo que abrir un camino, porque El juró que El lo haría. ¡No únicamente a los judíos! El dijo: “En ti todas las tribus de la tierra serán bendecidas”, judíos, gentiles, de igual manera. “Yo llamaré a las Simientes”. ¡Aleluya! ¡Oh, hermanos! “Yo lo haré”. Y en este día.... ¿Cuál es la Simiente de Abraham?
205“Abraham creyó a Dios”. Esta celulita de Sangre, una porción de Ella, era en sombra expiando a Abraham. “El creyó a Dios; le fue contado por justicia”. Dios llamó a Abraham por gracia soberana. No porque él era Abraham; él era sólo un hombre.
206Ahora miren. Y cada uno de los hijos de Dios es llamado de la misma manera. Ud. no se puede salvar a sí mismo. No hay nada que Ud. pueda hacer. Si Ud. es un pecador, Ud. no puede venir a Dios a menos que Dios lo llame. Jesús dijo: “Ninguno puede venir a Mí a menos que Mi Padre lo llame. Y cuando el Padre lo llama, a todo el que viene, Yo le daré Vida Eterna y lo resucitaré en el día postrero”.
207Dios, por soberana elección, ha llamado a la Simiente de Abraham. Entonces si ese tipo de Vida que estuvo dentro de esa célula de Sangre estaba sobre Abraham, quien llamó “posible” a lo imposible, llamó a lo imposible que “sería, porque Dios así lo dijo”.
208¿Qué clase de gente es la Simiente de Abraham? [El Hermano Branham toca en el púlpito tres veces–Ed.].
209Oh, no–no pasen por alto esto. Por favor no. Yo lo siento venir desde arriba de mi cabeza. Miren. Miren.
210Entonces si Ud. es Simiente de Abraham, no puede disputar con Dios. La Simiente de Abraham es parte de este Espíritu. Pues Dios dio a Abraham una señal de circuncisión, cortando la carne como un testigo que El lo había recibido a él. En estos últimos días ha tomado el Espíritu Santo y circuncidado a todo creyente, cortando todas las dudas y la incredulidad, para creer que la Palabra de Dios es pura y Santa, y que es la Verdad. La circuncisión, cortando toda la incredulidad, todo, cortando todo atajo. Diciendo: “Dios, yo te creo; si vivo o muero, si me hundo o me ahogo, es Tu Palabra; yo la creo”. Entonces... ¿Ven lo quiero decir?
211Y Dios dijo: “Yo juraré por Mí mismo porque no hay nadie por el que Yo pueda jurar”. El era la cosa mayor que había. El dijo: “Yo juraré por Mí mismo que salvaré a Abraham y a su Simiente”. Correcto.
212Ahora, ¿quién es la Simiente de Abraham? Aquellos que están llenos con el Espíritu Santo son Simiente de Abraham. Miren. Miren. Pues de Abraham vino Isaac; por medio de Isaac vino Cristo. ¿Cómo entramos entonces en Cristo? Nosotros únicamente podemos estar en Cristo... La Biblia dice: “Vosotros que estáis en Cristo estáis muertos, y participáis de la Simiente de Abraham, y sois herederos según la promesa”. ¿Es correcto eso? ¡Fiuuu! “Aquellos que están muertos en Cristo”, son Simiente de Abraham, y herederos según la promesa.
213Así que por medio de esa célula de Sangre, por medio de su célula de sangre natural que fue quitada, y Ud. está velado con la célula de Sangre de la Simiente de Abraham, quien es Cristo. Dentro de esa célula de Sangre únicamente puede contener... No iniquidad, y perversidad, y malicia. Dentro de esa célula de Sangre, únicamente se puede contener la Vida de Dios, lo cual es el Espíritu Santo.
214Y Ud. no puede ser destruido, como Dios mismo no puede ser destruido, pues Ella es parte de Dios. “Yo los resucitaré en el día postrero”. “Aquellos que ha justificado, El ya ha glorificado”. Y en la Presencia y en la mente del Dios Todopoderoso, todo hombre nacido de nuevo del Espíritu Santo está glorificado en Su Presencia ahora, esperando el tiempo de la redención. ¡Fiuuu! ¡Qué cosa!, ¡qué cosa! ¿Lo ven Uds.? Dios por medio de la gracia lo ha llamado a Ud. a la Simiente de Abraham. Y cada uno de la Simiente de Abraham, Dios Todopoderoso juró por Sí mismo que lo resucitaría a él. Dios dijo que El se encargaría de ello.
215¿Cómo llegan Uds. a ser la Simiente de Abraham? Estando muertos y su vida escondida... “Por un solo Espíritu somos todos...” No “entramos dentro por carta”, ni “entramos dentro por rociamiento”; “pero por un solo, ¿agua?” No. “Pero por un solo Espíritu fuimos todos bautizados dentro de esta célula de Sangre, quien es Cristo Jesús”. En lo original únicamente había una sola célula de Sangre, y somos bautizados ahí dentro con El, y El era el Hijo de Dios. [El Hermano Branham palmea sus manos dos veces–Ed.]. Y nosotros somos hijos e hijas de Dios, coherederos con El en el Reino, creyendo que todo lo que el Padre dice es la Verdad. ¡Aleluya! ¡Hermano! Fe en el Padre, fe en el Hijo, Fe en el Espíritu Santo, tres en Uno; Los demonios temblarán, y los pecadores despertarán; Fe en Jehová sacudirá todo.
216Correcto. Es verdad. Ahí está la célula de Sangre. ¿De dónde empezó Ella? De una sola célula de Sangre. ¿Es correcto eso? ¿Qué había dentro de esa célula de Sangre? La Vida de Dios. ¿Qué le sucedió a esa célula de Sangre? Fue lanceada por el pecado. Una lanza romana, la lanceó el pecado, la lanceó. ¿Por qué? Porque el pecado fue puesto sobre El. “Y le plació a Dios”. La justificación fue comprada ahí mismo. Dios dijo: “Eso lo concluye para siempre”. Ahí está. Y esa célula de Sangre fue lanceada.
217Y la Sangre salió, roció alrededor saliendo de la célula de la Sangre: “puchhhhh” [el Hermano Branham imita el sonido–Trad.], cuando Ella fue rota allá en el Calvario. ¿Para qué? Para abrir esa célula en donde ningún hombre jamás había entrado, para traerlo a Ud. y a mí dentro de esa célula de Sangre; trayéndolo a través de la Sangre: “lavados por el lavacro de la Palabra”, por medio de la Sangre de Cristo. “Sin derramamiento de Sangre no hay perdón de pecados”. Tomando al pecador perdido, por gracia, pasándolo a través de esta célula de Sangre aquí adentro, y dándole el Espíritu Santo. Pasa a este por aquí; le da el Espíritu Santo. “Y nosotros somos coherederos con Cristo en el Reino de Dios”. ¡Fiuuu! Que el Dios que está en Ud. se despierte; o mejor dicho, mátese Ud. mismo para que Ud. pueda despertar al hecho que es Dios, al grado que Ud. lo reconozca a El; lo pase a través de la célula de Sangre; lo pase a través del rociamiento.
218¿Qué le sucedió a la célula de Sangre? ¿Pereció Ella y se agotó? ¡No, señor! Ella roció; Ella se abrió; se abrió para que muchos hijos pudieran nacer. No... Para que hijos pudieran nacer de esta sola célula de Sangre, de este solo Hombre.
219Este solo Espíritu entró en esta célula de Sangre, y se creó alrededor y alrededor de El, así. Ninguno había alguna vez entrado, nunca ellos habían entrado antes. Pero Dios mismo descendió y se hizo un Bebé en un pesebre; creció, y se hizo un Hombre. Todo esto, todo, estaba envuelto alrededor de esa sola célula de Sangre. Y fue lanceada así, y se rompió en el Calvario; el pecado la diseminó. Dios lo resucitó para nuestra justificación. Ahora, alrededor de ese Espíritu....
220Este mismo Espíritu vive aquí en la tierra hoy día. Y ella está rociada alrededor, así. No es–no es difícil, que Ud. pueda... que Ud. no pueda entrar. Está abierta para que Ud. pueda entrar. Está abierta para que él pueda entrar. ¿Para qué? Para que al pasar a un pecador a través de esta célula de Sangre, a Sí mismo... “Y Yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a Mí mismo”.
221Y cuando El pasa a ese pecador a través de esa célula de Sangre, El lo limpia a él de toda injusticia (¡aleluya!), y lo mete dentro de Sí mismo por el Espíritu Santo. Y el pecador es una nueva criatura en Cristo Jesús, bautizado allí adentro por el Espíritu Santo. Lo mete Aquí; y la parte del hombre allí adentro, es piadosa. El es un hijo de Dios; ella es una hija de Dios. Todos los deseos del mundo están muertos, porque ellos están en... entre él y el mundo está la Sangre de Jesucristo.
222Entonces él “ todo lo espera; todo lo cree”. ¡Aleluya! Lo que Dios dice, él dice: “Eso es la Verdad. Viva o muera, ¿qué me puede importar? Es la Verdad. ¡Yo sigo adelante!” ¡Fiuuu! ¡Perdónenme! Yo–yo soy un poquitito informal en mi propia iglesia. ¡Amén! ¡Oh, hermano! Mis esperanzas están edificadas en nada menos Que en la Sangre y la justicia de Jesús; Cuando todo cede alrededor de mi alma, Entonces El es toda mi esperanza y estancia. En Cristo la Roca sólida me paro; Todos los otros lugares son arena movediza....
223¡Si es dinero, si es popularidad, si es el gran predicador, si es esto, o si es el doctor, si es un automóvil, o si es esto, eso, o lo otro, todos los otros lugares son arenas movedizas! ¡Hermanos!, ¡hermanos!
224Cuánto más lo noto al ver el cabello que se vuelve cano, lo que me queda en mi cabeza, mi carne debilitarse. Mi única esperanza está Allí.
225Señor Jesús, tómame de la mano y guíame adelante. Que siga yo adelante, Señor Dios, sin poner ninguna atención a nada del mundo, sino “puestos los ojos en Cristo, el autor y consumador de mi fe, quien por Su propio... para la gloria de Dios, puso Su vida para que El mismo se pudiera ofrecer como un sacrificio”, para que me pudiera traer en compañerismo con El, en el Padre.
226¡Mmm! Ahí está. ¿Cómo pudieran los pecadores mirar Eso e irse? Es más allá de todo lo que yo puedo pensar.
227Muy bien, rápidamente ahora. Tenemos que apurarnos, antes que terminemos. La cual tenemos (el versículo 19), como... ancla del alma....
228Aquí viene otra vez: “Un ancla del alma; la cual tenemos como un ancla”. Cuando algo está anclado, no se puede mover. Yo tengo un ancla que me mantiene totalmente, Firme y seguro mientras las olas del mar se levantan, Anclado en la Roca que me hace salvo, Cimentado seguro y estable en el amor del Salvador.
229¡Esta ancla! Un día cuando yo estaba fuera del alcance del rociamiento, un día Dios tomó a este pobre pecador perdido y lo pasó a través de ese rociamiento, sí, señor, y me trajo hasta aquí y me ancló allí adentro. Me abrazó, y todo lo demás; no importa lo que sea: “¡Mi alma espera en Ti!” ¿Ven? “Tenemos un ancla firme y segura”. Miren aquí: La cual tenemos como segura y firme ancla del alma,....
230No llevados por toda doctrina y todo viento, llevados de un lado al otro; tomando lados aquí, y tomando lados acá, y no saben en dónde Uds. están parados. La Biblia dice: “Quisiera que Uds. estuvieran confirmados”. No diciendo: “Bueno, yo soy–yo soy esto hoy, y algo más mañana”.
231Ancle su alma en Jesucristo. Nazca de nuevo, la Vida de Dios viviendo en Ud., y Ud. sabrá sin lugar a duda, que ha pasado de muerte a Vida. Todas sus esperanzas están edificadas allá en el Calvario. El amor de Dios se derrama por todo su corazón. Y Ud. cree que toda Palabra que Dios dice es la verdad. Ud. está dispuesto a morir por cualquier fase de El. ¿Ven lo que quiero decir? “¡Firme y segura!” Ahora, miren. Permítanme leerlo otra vez. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta (¿cómo lo llaman Uds.?) dentro del velo,....
232Eso... ¿Qué? ¿Dentro de cuál velo? ¿De cuál velo estoy hablando? El velo de la Sangre. ¡La Sangre! Hemos cruzado el velo rasgado, En donde las glorias nunca fallan. (¿Saben Uds. esa alabanza que cantamos aquí?) ¡Aleluya! ¡Aleluya! Yo he cruzado el velo rasgado, (la Sangre, cuando fue rasgado en Su costado).... Yo he cruzado el velo rasgado, Donde las glorias nunca fallan. ¡Aleluya! ¡Aleluya! Yo estoy viviendo en la Presencia del Rey. Yo he cruzado el velo rasgado, Donde las glorias nunca fallan....
233Si mis dificultades vienen de esta manera, o de esa manera, las glorias todavía no fallan. Yo he cruzado el velo rasgado, Donde las glorias nunca fallan. ¡Aleluya! ¡Aleluya! Pues estoy viviendo en la Presencia del Rey.
234El me ha traído dentro de Su compañerismo a través del costado rasgado de Su Hijo, Cristo Jesús, haciéndome parte de El, para creer todas las cosas, para creerle a El, para confiar en El, para pararme firme allí, donde las glorias nunca fallan. “Todas las cosas les ayudan a bien para aquellos que lo aman”, así que las glorias nunca fallan. Yo he cruzado el velo rasgado, Donde las glorias nunca fallan. ¡Aleluya! ¡Aleluya! Yo estoy viviendo en la Presencia del Rey.
235Mis esperanzas están edificadas allí, en nada menos. Yo vengo a través de la Sangre que me salvó. Yo vengo a través de la Sangre que me sanó. Todo de lo que yo tengo necesidad mientras estoy aquí adentro, yo clamo por esos atributos allá que están en el Calvario, y ellos son míos. Ellos son míos, gratuitamente. Si el Padre no me los puede dar, El me dirá el porqué. Mi fe todavía espera en El, diciendo: “Señor, yo creo que Tú sabes lo que es mejor para mí, así que yo me entrego a Ti. Y aquí estoy”. ¡Amén! ¡Oh, ahí lo tiene! Mi confianza está en El, en El, el Dios del Cielo.
236Ahora observen. “Donde el precursor...” ¡Oh, hermanos! ¡Sólo miren aquí, miren aquí! Yo nunca me había fijado en esto. Miren este último versículo aquí, el versículo 20. ¡Fiuuu! ¡Qué cosa tan maravillosa! ... donde Jesús entró por nosotros como precursor (el precursor), hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.
237“El precursor”, el Hombre que entró por nosotros, y como el que vino y tomó nuestro lugar, nadie más sino Dios mismo. El descendió y El mismo se hizo un Hombre, para ser un precursor, para probarle a la gente.
238¿Por qué? El juró por un juramento, que El lo iba a hacer. El juró que El nos iba a salvar. El juró que nosotros lo podíamos hacer. El nos juró estas cosas, por El mismo.
239Entonces El descendió y fue hecho un precursor. El mismo se hizo un precursor. El entró aquí en el mundo, y vivió en el mundo, con el pecado todo alrededor de El, y sin embargo por encima del pecado, porque El confió en Dios. ¿Es correcto eso?
240Luego El también fue allá y murió como un pecador, clavado en la cruz. Toda cosa física mostró que El estaba muerto. Ellos lo golpearon. Ellos lo colgaron allí. Bueno, El sangró lo bastante para morir. Y luego ellos se acercaron... El estaba muerto. Los cielos declararon que El estaba muerto. La tierra dijo que El estaba muerto. Todo dijo que El estaba muerto.
241El soldado romano metió con fuerza una lanza en Su corazón, y allí dejó Su Sangre salir, “Sangre y agua”, las cuales se habían separado como muestra de Su desconsuelo. Y eso dijo que El estaba muerto. El agua... Miren, si el Hombre estaba colgado allí, y la Sangre y el agua salieron, mostró que la Sangre y el agua se habían separado. ¡Aleluya! ¡El estaba muerto! Y El no murió por causa de la espada. El no murió por causa que lo lancearon. El murió a causa de Su desconsuelo.
242No hay nada en el mundo que separe la sangre del agua (pregúntenle a cualquier científico que Uds. quieran o a cualquier doctor; él les dirá), únicamente a través de gran desconsuelo, algunas veces. Que la gente sufre tanto, que pueden... Uds. saben, desconsuelos, como aflicciones y cosas así, algunas veces causan un ataque de corazón, y los matan, cuando la sangre y el agua se separan.
243Y eso es lo que mató al Señor Jesús. El murió bajo las manos de Jehová; (correcto), el precio completo, justicia, porque Dios requirió justicia. Correcto.
244Y ningún hombre le podía quitar Su vida. El dijo: “Yo de Mí mismo la pongo; nadie me la quita. Yo de Mí mismo la pongo, y Yo la tomaré”.
245Y Dios, mostrando que a través de la muerte más dura y cruel que un mortal pudiera haber muerto, Dios pasó al precursor, Jesucristo. Y El descendió aquí como un Hombre. El vivió. El comió. El bebió. El lloró. El durmió. El se regocijó con nosotros como hombre. Y El estuvo allí en la cruz y murió, y fue embalsamado. Con una espada sacaron la Sangre de Su cuerpo. Y fue envuelto en la sábana, y puesto en la sepultura. Y estuvo en el sepulcro por tres días y noches. Y Su alma fue al infierno, la Biblia así lo dice. Sí, señor.
246Pero entonces El resucitó. “Dios no–no permitiría que Su Santo vea corrupción, ni tampoco dejaría Su alma en el Seol”. Y El lo resucitó al tercer día, para nuestra justificación. Ascendió a lo alto para nuestra justificación. Viviendo, El me amó; muriendo, El me salvó; Sepultado, El llevó mis pecados muy lejos; Resucitando, El me justificó.
247Hizo todo, ¡como un precursor! Y así como Dios lo resucitó, El está obligado a cada uno que tiene parte de esa Vida en ellos, que los resucitará en el día postrero.
248¡El precursor! Lo llevó al Cielo con El mismo, lo sentó a Su diestra, con Poder y majestad, más allá de todas las lunas, las estrellas, los Angeles, los Arcángeles.
249La Cosa más sublime que jamás hubo llegó a ser la cosa más vil que jamás hubo, para que El pudiera tomar todo entre medio de eso, y traerlo a Sí mismo, “reconciliar consigo al mundo”. Cuando Dios (¿puede Ud. pensar en eso?), Santo y elevado, la Cosa más sublime, creó al hombre un poquito menor que El....
250El hombre bajó hasta aquí. La sangre de las ovejas y cabras lo mantuvieron a él hasta aquí, potencialmente, hasta que viniera la plenitud del tiempo. Entonces Dios mismo descendió; no un Angel, no un Querubín, sino que Dios descendió del Cielo, y fue hasta el infierno, para llevar al hombre del infierno al Cielo con El. El vino buscando a la oveja perdida. El la encontró y se la puso sobre Sus hombros; y está subiendo la escalera hoy con él, yendo hacia la Gloria. “Y Yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a Mí mismo”.
251¿Quién era El? Tomaremos eso el próximo domingo, si es la voluntad del Señor. “Un sacerdote hecho según el orden de Melquisedec”. ¿Quién era este Jesús? ¡Melquisedec! “Quien no tenía principio de días, ni fin de años. El no tenía padre, ni madre”. Ud. dice: “María fue Su madre”. ¡Oh, hermano!
252“El era el Cordero inmolado desde la fundación del mundo”. Antes que aun María fuera, El era. ¡Amén! Oh, yo quiero verle, ver al Salvador, Quiero ver Su rostro lleno de amor; En aquel gran día yo he de cantar; Ya pasó todo afán, todo mi pesar.
253“Así que, ¿de qué se preocupa, Hermano Branham? ¿Por qué predica Ud. tan duro? ¿Cuándo va Ud. a....?”
254Oh, yo no puedo seguir satisfecho. Yo no me debo ir solo. Estas manos únicamente serán mortales una vez. Estos labios únicamente serán mortales una vez. Y Ud., mi hermano, y mi hermana, únicamente serán mortales una vez.
255Y mientras este Espíritu dentro de mí, en una carne cansada y pasando por horas agotadoras, clama a Uds., es únicamente para una cosa, y esa es, para traerlos dentro de este compañerismo aquí. No para traerlos dentro de la iglesia, sino traerlos dentro de Cristo, pues, allí Uds. tienen “una esperanza firme y segura”.
256Está anclada por medio de un juramento de Dios. El la ha confirmado, y pasó allá al precursor mostrando quién era El. Y lo resucitó en el día postrero, en ese día allá, de la resurrección. Probó que los que estamos en El saldremos en la resurrección. Y todo hombre que viene a través de este velo–velo ahora, está justificado ante los ojos de Dios, Dios mira hacia abajo y dice: “Yo ya lo he glorificado a él, y lo senté allí en el Cielo”. ¿Lo ven?
257Yo no puedo fallar. Hay Algo en mí que no me deja hacerlo. El tiene... Oh, seguro, yo pudiera regresar aquí al pequeño tabernáculo, y ampliarlo, y el Hermano Neville y yo reunirnos aquí. Y yo probablemente pudiera evitar que mis hijos se murieran de hambre. Seguro que sí. Correcto. Yo pudiera hacer eso. Tal vez yo tengo los suficientes amigos en el mundo hoy que si yo quisiera, digamos, salir y hacer una sola gira buena por todo el país, ellos me darían cien mil dólares. Eso me mantendría el resto de mis días, si yo vivo hasta los cien años de edad. Eso probablemente me mantendría, cien mil dólares; con lo poquito... ¡oh!, sólo yendo de aquí y allá, y quizás trampeando o cazando un poquito, alguna cosa u otra así, recoger moras en el verano. Unas cuantas cosas de esa índole, y con eso me sostendría. Yo no tendría que salir. Eso es verdad. Pero, ¡oh, hermanos! ¡Oh, eso ni siquiera me mueve para nada!
258Hay Algo aquí adentro que mira a ese pobre pagano allá con muñones como manos, con lepra, ese pobre hombre ciego en la calle, ese niño que está hambriento, y con su mano estrechada. Ellos se quedarán sin cenar, ellos se quedarán sin nada, si uno sólo les dice que Alguien los ama, Ese es el Señor Jesús. Ellos mueren como perros. Los entierran en zanjas como animales y sin saber nada tocante a Dios. Y cuarenta mil al día están muriendo. Cuarenta mil al día están muriendo sin Dios, sin Cristo, sin esperanza.
259¡Oh!, ¿cómo lo pudiera evitar yo, Dios? Quisiera que me pudiera quedar... ser joven, y quedarme de esa manera todo el tiempo, hasta que estuviera El listo para llevarme. Y pudiera predicar y predicar y predicar, y llorar, y suplicar, e intentar. ¿Ven? La gente americana... Uds. les pueden decir todo a aquellos, y ellos lo creen.
260A la gente americana, Ud. la toma y le tiene que mostrar la Verdad, en dónde está, “¡Aquí mismo!” Y ellos se van de aquí y se unen a una iglesia, dicen: “Bueno, yo soy tan bueno como Ud. lo es. A mí no me importa”. ¡Oh, qué cosa!
261Cuando yo veo eso, yo quiero decir: “Muy bien, hermano; está bien”, pero yo no lo puedo hacer.
262Yo sé que a menos que él esté Aquí adentro, él está perdido. El está perdido. El no puede ser salvo; no hay nada allá afuera que lo salve. Aquí está la salvación, aquí, por medio del rociamiento, por medio de la Sangre, por medio del velo rasgado. El nos trajo aquí adentro y nos hizo hijos e hijas de Dios. Esa es la única manera, y la única cosa que yo sé. ¡Dios ten misericordia!
263Algún día se va a terminar. Yo predicaré por última vez, y cerraré esa vieja Biblia por última vez, correcto, o una de ellas. Correcto. Yo cantaré mi última alabanza. Yo predicaré mi último sermón. Yo oraré por último por las personas enfermas. Yo haré todo por última vez, y ya nunca seré mortal. Las ruedas de la vida mortal están dando vuelta aquí en mi cuerpo, haciendo a mis manos que alcancen, y a mis ojos que miren, y a mis labios que hablen, y demás. Toda rueda allí adentro dando vueltas, se detendrá. Eso es todo.
264Pero hermano, ese Algo pequeño dentro de aquí, se va a ir a alguna otra parte entonces, subirá un poquito más alto entonces. Yo voy a tener un cuerpo esperando por mí Allá, que no está hecho por manos, sino hecho conforme a Dios. ... Y así que en el Río yo me pararé, Guía mi pie, toma mi mano, Precioso Señor, toma mi mano y guíame. (Correcto). Cuando el camino se pone melancólico, Precioso Señor, quédate cerca....
265Ese es quien quiero que se pare a mi lado. A mí no me importa si allí no haya un doctor, ni haya nadie más. “Señor, párate a mi lado; y cuando la vida casi se haya ido, y mi aliento esté desapareciendo, y mi pulso disminuya en mi brazo, y mi esposa e hijos parados alrededor de la cama apretando sus manos nerviosamente, y mis amigos mirando, diciendo: ‘¡Oh, Hermano Branham’....!” ... En el río yo me pararé, Guía mi pie, toma mi mano, Precioso Señor, toma mi mano, guíame.
266Y mis esperanzas están edificadas allí mismo, que El prometió y juró, por Abraham, que si yo aceptaba esto, yo nacía de nuevo: Las cosas naturales del mundo se desvanecerían, todas las teologías del hombre se desvanecerían, y yo creería en Dios, creería solo en Dios, y en El yo me pararía fiel. Cuando yo llegue al fin de ese camino, yo me quiero parar allí mismo en ese Poder sobrenatural que me cambió de ser un pecador a un Cristiano. Yo confiaré en El ese día, para mi todo en todo.
267Si Uds no lo han hecho todavía, mi hermano, hermana, háganlo hoy, ¿lo harán mientras oramos?
268Padre Celestial, te damos gracias de lo profundo de nuestra alma por Tu Palabra. Oh, qué consolación tenemos de saber que nuestras esperanzas están edificadas en nada menos que la Sangre de Jesús y Su justicia. Cuando todo a mi alrededor, por todas partes, toda esperanza terrenal ha fallado y se ha perdido, entonces tenemos a Jesús. Las “paredes” caen, las cosas terrenales se dispersan como la noche delante del sol, pero el Señor Jesús permanece el mismo en nuestras vidas.
269Si hay uno aquí esta mañana, Padre querido, que no sabe de seguro, más allá de toda sombra de duda, que ha pasado de muerte a Vida... Ningunas buenas obras, ninguna iglesia, ni nada más puede salvar, sólo Tú y Tú nada más. Que ese hombre, Padre, te pido... Y con mis palabras toscas esta mañana, yo no lo pude presentar de la manera que Tú me lo diste. Pero en mi manera tosca, yo pido que hombres y mujeres en este edificio esta mañana lo hayan recibido, a tal grado que ellos puedan saber que deben ser filtrados a través de este rociamiento de Sangre y traídos dentro del compañerismo de Dios, coherederos con Jesús en el Reino de Dios, por un solo Espíritu. No que algún hombre nos empujó para que atravesáramos, sino un Espíritu dentro de la célula de Sangre nos llevó, nos atrajo a Sí mismo. Y venimos por medio de la Sangre y ahora estamos dentro de Cristo, en el compañerismo.
270Si ellos no están allí adentro, Padre, aunque ellos sean miembros de iglesia por años, aunque ellos se hayan esforzado mucho, Padre, tómalos para que atraviesen en esta mismísima hora y los lleves directamente dentro de Ti, dentro de Tu compañerismo. Que cuando la vida se termine aquí en la tierra, que Vida Eterna habite dentro de nosotros, el Señor Jesucristo. Y que seamos resucitados en el día postrero, como El lo fue.
271Qué decepción será ver a miembros de iglesia y gente parados allí, que por toda su vida sólo han bromeado al respecto, y nunca supieron lo que verdaderamente era nacer de nuevo. Cuando Tú dijiste: “Que el que no naciere de agua y de Espíritu, de ninguna manera entrará al Reino...” El sencillamente no puede entrar, Padre, pues ese es el único lugar en donde hay Vida Eterna.
272Los apóstoles dijeron: “¿Adónde iremos?”, cuando Tú les preguntaste si ellos se querían ir. Ellos dijeron: “Solamente Tú tienes Vida Eterna”.
273Te pido, Dios, que todo hombre, mujer, muchacho y muchacha en este edificio esta mañana, sean traídos dentro de ese compañerismo. Pues yo encomiendo todas estas cosas a Ti, en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús. Amén.
274Correcto, Hermana Gertie. ¿Qué entonces? ¿Qué entonces? Cuando el gran Libro se abra, ¿qué entonces? (¡Piénsenlo!) Cuando los que han rechazado este Mensaje hoy, Se les pida que den una razón, ¿qué entonces? ¿Qué entonces? ¿Qué entonces? Cuando el gran Libro se abra, ¿qué entonces? Cuando los que han rechazado este Mensaje hoy, Se les pida que den una razón, ¿qué entonces?
275Hermano, hermana, no importa cuánto tiempo Uds. han profesado el Cristianismo, si Uds. no están dentro de esa célula de Sangre con Cristo esta mañana, no dejen que pase el día. Vengan hoy. Es de Uds. Uds. no tienen que venir al altar. La única cosa que tienen que hacer, es aceptarlo. Creerlo. Y Dios, en cambio, si la fe de Uds. es directa como era la de Abraham, entonces Dios les dará el Espíritu Santo para sellarlos a Uds. dentro de Su Reino, y Uds. están sellados hasta el Día de su Redención. La Escritura dice: “No contristéis al Espíritu Santo de Dios con el cual fuisteis sellados para [hasta, Biblia en inglés–Trad.] el Día de su Redención”. [El Hermano Branham la citó así– Trad.].
276¿Cuántos dirían: “Hermano Branham, de mi parte, yo estoy orando y confiando en Dios que estaré Allí”?, veamos sus manos levantadas. Oh, por dondequiera en el edificio. “Yo estoy confiando en Dios estar Allí”. Dios los bendiga. Ciento por ciento, Señor. ¡Oh!, ¿no será maravilloso? ¡Oh, hermanos! Piénsenlo: cuando la última batalla sea peleada, cuando todas las armas estén en el pabellón, el humo de la batalla se haya esfumado, el sol se esté ocultando, los libros estén cerrados, y nosotros estemos en el Juicio.... ¿Qué entonces? ¿Qué entonces? Cuando el gran Libro se abra, ¿qué entonces? Cuando los que han rechazado este Mensaje hoy, Se les pida que den una razón, ¿qué entonces?
277¿No están Uds. contentos que lo hemos recibido? ¡Oh, estoy tan contento! Estoy tan contento de saber que disfrutaré una Eternidad sin fin con cada uno de Uds. Esto sólo será....
278Oh, ¿qué es una pequeña sombra de este terreno espinoso por el cual vamos cruzando? ¿Qué significa esa pequeña montaña allí? ¡Nada! ¡Tomémosla! “No seamos como el ganado bruto que es arreado. Seamos héroes”. Salgamos y consigamos a algunos de nuestros compañeros que no conocen a Jesús.
279Salgan y miren las cantinas esta mañana; están atestadas. Miren en todo lugar de diversión; está atestado. Los teatros estarán abarrotados, esta tarde con multitudes de buscadores de placer y gozo que no conocen a Dios, sin embargo van a la iglesia todos los días.
280Hagamos algo al respecto. Vayamos y digámosles a otros. ¿Quieren ser lo suficiente egoístas como para saber esta cosa y guardarla como un tesoro para Uds. mismos? Bueno, no, hermano. Rompámoslo y vayamos haciendo algo más. Las cosas grandes que El tenía, miren lo que... El descendió y rompió el Suyo, para que todos nosotros pudiéramos venir. ¿No deberíamos nosotros, si el Espíritu de Dios está en nosotros, no deberíamos tener esa misma mente en nosotros? Vayamos y consigamos que se salve alguien más. Hablémosles. ¿Es correcto eso?
281Ahora, ¿hay algunos enfermos en el edificio que quieren que ore por ellos antes que terminemos? Si hay, levanten su mano. Muy bien, aquí, este hermano aquí. ¿Alguien más? Muy bien, allá está otro atrás, mi madre. Muy bien, ¿alguien más? Muy bien, el hermano allá atrás. Muy bien.
282¿Vendrán todos Uds. aquí ahorita, y se quedarán aquí por favor?, mientras traemos a los ancianos aquí al frente, si desean, y vamos a orar por ellos.
283Recuerden, en esto también hay salvación para el cuerpo: sanidad Divina. ¡Oh, cómo Dios ama sanar a Sus hijos!
284Pastor, ¿tiene Ud. el...? Ahora, si Ud. viene por favor aquí, enfrente del altar sólo un momento. Gracias, hermano.
285Si Ud. por favor toca El gran Médico allí, Hermana Gertie, mientras el resto de nosotros estamos humildes, y quietos, sólo por un momento. “Este gran Médico ahora está cerca, el compasivo Jesús”.
286Ahora, por fe, mis hermanos, y mi madre, entren en esta célula de Sangre con el Señor Jesús, en donde todas estas bendiciones redentivas son suyas. Uds. son, cada uno, Cristianos, me imagino. Y entonces, si Uds. son Cristianos, Uds. tienen derecho, un derecho legal para todo por lo que Cristo murió. Es su posesión. Uds. son dueños de ello. Es de Uds.
287Ahora, la única cosa que Uds. pueden hacer es lo que hizo Abraham. “Después que él había soportado la batalla, él alcanzó la promesa”. Satanás no los dejará que Uds. la tomen fácilmente. Uds. tienen que tener fe. Uds. tienen que creerla. Uds. tienen que soportar.
288Dios les dijo a esos... Moisés dijo: “Esa tierra les pertenece a Uds.”, y sin embargo estaba toda cercada con filisteos y todo lo demás. El dijo: “Es de Uds. Yo se las he dado a Uds. Ahora vayan y tómenla”.
289La sanidad Divina es para cada uno de Uds. Les pertenece a Uds. Ahora, ¿la pueden ir Uds. a tomar? ¡Vayan y tómenla esta mañana! Sigan adelante; es de Uds. Nada los puede dañar; Uds. están en Cristo.
290Ahora, nuestro Padre Celestial, como Tus siervos, estando Tu anciano parado aquí a mi lado, Señor, vamos a ungir a los enfermos de acuerdo a Tu Palabra. Tú has dicho: “Que llamen a los ancianos que los unjan con aceite. Oren por ellos, y la oración de fe salvará al enfermo”. Y otra vez está escrito que Jesucristo, las últimas Palabras que salieron de Sus labios sagrados: “Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. Para confirmar que ambos, los apóstoles y Jesucristo, enseñaron lo mismo, vamos a ungir a los enfermos y poner manos sobre ellos, creyendo que Tú los sanarás.
291Aquí están parados estos tres hombres y mi propia madre. Y te pido, Dios, que Tu Espíritu Santo entre a sus corazones en estos momentos, mientras ellos han sido atraídos por medio de esta célula de Sangre, dentro del compañerismo del Señor Jesús. Sabiendo que estas vidas mortales desaparecerán algún día, pero esa Vida Eterna vivirá para siempre; hay otro cuerpo esperándolos tan pronto como éste termine.
292Pero Dios, ellos quieren testificar. Ellos son mortales. Ellos nunca serán mortales otra vez después que termine esta vida. Y únicamente tienen esta sola vez, y eso lo concluye para siempre. Ellos serán inmortales de allí en adelante. Pero mientras sean mortales y tengan una oportunidad de testificar a los seres que son como ellos, sana sus cuerpos Dios para que puedan salir y hablar de la Palabra, y decirle a la gente de Ella. Concédelo, Señor.
293Sobre estas bases yo traigo esta petición a Ti, como Tu siervo, o un sacerdote, o ministro. Yo los traigo a Ti para que puedan vivir, y ser sanos para Tu gloria. Y los traigo a través de la Sangre del Señor Jesús. Y vamos adelante ahora para hacer lo que Tú dijiste que hiciéramos. Y desafiamos, haciendo esto, a todo espíritu de incredulidad y los echamos fuera de ellos para que las obras de Jesucristo sean hechas en el cuerpo de ellos.
294Padre, ungimos a nuestro hermano aquí con este aceite, en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús, y desafiamos al enemigo que se vaya de él, y que su enfermedad del cuerpo lo deje y que él sea saludable y feliz para servirte. Lo pedimos por medio de Jesucristo. Amén.
295Y mientras nuestro hermano pone este aceite de la unción sobre la cabeza de esta, mi madre... Dios Todopoderoso, el Creador de los cielos y la tierra, el Autor de Vida Eterna y Dador de todo buen don, que resucitaste a Tu Hijo Cristo Jesús, nacido de mujer, hecho, formado a semejanza de carne pecaminosa, y la llevó para sacar el aguijón de la muerte y para llevar en Su propio cuerpo la enfermedad de nuestros cuerpos. Aceptamos eso y hacemos esto esta mañana. Y es para mi madre. Y creemos ahora, que Tú la sanarás mientras obedecemos Tu Palabra. Como Tus hijos, te pedimos que el espíritu de enfermedad deje a mi madre, y que ella sea libre por medio de Jesucristo el Hijo de Dios. Amén.