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~ LEY O GRACIA ~
1Buenas noches, amigos. Bueno, estoy contento de estar aquí otra vez esta noche. Y yo... la razón que yo llegué tarde, es que yo sólo... Sí, como dijo el Hermano Neville, yo–yo llegué tarde. Pero lo que causó eso, fue que yo estaba... El otro día yo dije en la iglesia, Uds. saben, yo dije, bueno, que yo iba a tratar de apartarme de las llamadas y cosas. No puedo hacer eso. Y así es que acabo de salir del hospital, de dos hospitales en Louisville, hace unos cuantos minutos, debido a unas emergencias. Así que esa es la razón que llegué un poquito tarde. Llegué a la ciudad a tiempo para llegar aquí. Así que... Y entonces yo... creo que mi esposa me había, llamado y me dijo tocante a que la Hermana Ruddell va a estar aquí esta noche, y que también estaba enferma. Y así que no me gusta oír eso.
2Y dejé a mi primo en Louisville; lo acabo de llevar a Cristo, es una cosa buena. Y–y es una enfermedad horrible, la enfermedad de Hodgkin, y podía morir en cualquier momento. Yo creo que el Señor lo sanó durante la noche.
3Así que el nieto del Hermano Jim Wiseheart está allá con la misma cosa, en el Hospital para Veteranos; y la enfermedad de Hodgkin cuando aparece alrededor del corazón y de la cavidad del tórax, Uds. saben que eso significa que les queda poco tiempo. Ellos no pueden hacer nada al respecto, pero ellos saben que su única esperanza es Dios.
4Realmente debo ir a Milltown esta noche. Busty Rogers, (Uds. lo recuerdan, viene aquí; muchos de Uds. conocen al Hermano Rogers), está en una condición grave, llamándome todo el día.
5Y la pequeña Georgie Carter allá está... dimos cuenta... Ella fue sanada hace como unos doce, catorce años; yacía acostada en una cama por nueve años y ocho meses, y nunca se había levantado de esa cama. Y en una ocasión... yo había orado por ella un par de veces. Y una noche salí, estaba orando en un lugar, el Señor descendió, una Lucecita brilló a través de un matorral cornejo, dijo: “Ve rumbo a los Carter, para la sanidad de Georgie. Ella va a sanar”. Todos Uds. conocen el caso, ¿no es así? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Por todos estos años, ella nunca ha estado en cama, ni siquiera con un mal resfriado, creo yo, desde entonces.
6Y nos dimos cuenta que ella se está muriendo de cáncer mamario ahora. Y ha estado llamando. Ella oyó que regresé. Dijeron que ya había perdido la esperanza de que yo fuera. Ella se levantó de la cama para aceptar su sanidad; así que la tengo que ir a ver. Mañana es mi último día aquí; tengo que partir. Así que tengo montones de llamadas, tantas así, así que uno no sabe qué hacer. Uno sólo tiene que hacer lo mejor que uno puede.
7Pero la cosa principal, como el hermano dijo, la cosa principal que se debe hacer, es que uno tiene que dejar todo por su compañerismo con Jesucristo. ¡Todo! Porque, después de todo, nos ponemos a observar uno al otro y entonces nos alejamos de Cristo, ¿ven Uds.? Yo preferiría emplear mucho, mucho tiempo teniendo compañerismo con El, para poder ayudar a otros. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
8Así que es bueno estar–estar aquí esta noche para esta pequeña reunión de oración en la que nos reunimos los miércoles en la noche. Y yo me había olvidado decirle a él tocante a enseñar esta noche. Así que tuve que venir aquí esta noche y solamente abrir la Biblia. Así que, en el camino hacia acá, con la luz encendida de adentro de mi automóvil, tomé algo aquí de lo que yo había estado enseñando en la escuela dominical no hace mucho, en el Libro de Hebreos, para esta noche.
9Creo que la última vez que yo estaba enseñando aquí la escuela dominical, oh, antes de que me fuera a ultramar, yo estaba en Hebreos el capítulo 10. Yo recuerdo haber leído por allí, y lo tengo marcado aquí, en el versículo 18: “Para el próximo domingo”, y ese “próximo domingo” todavía no ha llegado. Así que quizás empecemos desde allí esta noche, para nuestra lección esta noche. El Señor los bendiga. Y recuerden a todos estos en oración.
10Una señora me acaba de decir hace unos momentos al entrar, que un viejo amigo mío, allá en el hospital, o mejor dicho, está en el hospital, y acaba de tener una operación. Bill Grant, aquí de la fuerza policíaca, un buen amigo mío que imprime esas fotografías y cosas, está en el hospital, con una emergencia.
11Y–y conocí al hermano del Hermano Slaughter allá atrás. Gene me dijo, que él había estado dos veces creo yo, en el hospital. Y sencillamente hay enfermedades por todos lados, Uds. saben. No hay fin de eso, casi. Pero él dijo....
12Uds. saben, yo con frecuencia me he preguntado de cuando Moisés guió a los hijos de Israel a través del desierto. Cuando él los sacó, eran como unos dos millones de gente. Eso era jóvenes y ancianos, todos juntos. Y él los guió por cuarenta años en el desierto. Ahora, sólo piensen ahora de cómo allá, miren, estaban sin–sin la higiene que tenemos hoy en día. Y ellos también no tenían... Ellos tenían jóvenes, mucha gente joven allí. ¿Cuántos bebés piensan Uds. que nacían en una sola noche, con dos millones de gente? Y luego aparte de eso, con toda la gente anciana, y con los inválidos y cosas. Y él los guió por cuarenta años bajo el liderazgo de Dios en el desierto por cuarenta años, y cuando ellos salieron, no había uno debilitado entre ellos.
13¿No les gustaría mirar en el morral de medicina del Doctor Moisés está noche, para ver lo que él tenía allí adentro para mantenerlos–mantenerlos saludables? ¿Les gustaría a todos Uds. mirarlo? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Yo se lo puedo mostrar a Uds. Regresemos ahora aquí a Exodo y les mostraré lo que... Esta es su caja de medicina. Yo les mostraré a Uds. lo que él dijo aquí. Yo miraré en su morral de medicina, y veré lo que dice.
14Cuando nacía un bebé, cuando alguien tenía apendicitis, o se enfermaba de tuberculosis, o algo así, aquí está la prescripción que Moisés leía: “Yo soy Jehová tu sanador”. Esa era la única cosa que él tenía: “Yo soy Jehová tu sanador”. Ahora, esa es la única cosa que tenía. ¡Ajá! Eso es suficiente, ¿no es así? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Moisés dijo: “Miren, Jehová es tu sanador”. Y ellos sólo oraban por él, y él sanaba.
15¿Y saben Uds. otra cosa que sucedió durante ese tiempo en el desierto? Ellos ni siquiera necesitaron zapatos nuevos cuando ellos salieron del desierto, y su ropa no se envejeció. Cuarenta años en el desierto con una sola medi-... una sola prescripción: “Yo soy Jehová que sana todas tus dolencias”. Y El lo hizo porque ellos lo tomaron a Su Palabra y se liberaron de toda....
16Recuerden, miren, ellos habían sido enseñados. Ellos habían estado con los Egipcios, los cuales eran los más inteligentes. No tenemos médicos hoy día tan inteligentes como eran ellos. Porque ellos tenían cosas que hicieron que muestra que nosotros nunca hemos llegado todavía a ese lugar en la ciencia. Por ejemplo, los egipcios edificaron... Hace unos cuantos días, yo pasé allí por la esfinge para ver cuán grande era esa cosa.
17Y esas pirámides, bueno, allá en lo alto, más de una manzana de ciudad de altas, en lo alto. Hay toneladas... Hay piedras allá arriba casi tan grandes como este tabernáculo. Ellos no las pudieran subir allá arriba hoy día si ellos lo tuvieran que hacer. Así que ellos lo hicieron de alguna manera.
18Y luego la esfinge, creo que se necesitan dieciséis camiones grandes de carga para poner su pierna. ¿Qué de su cuerpo? Y está asentada muy arriba allá en lo alto. ¿Cómo la subieron allá? ¿Ven? Ellos fueron–ellos fueron personas que tenían secretos, inteligencia que nosotros no tenemos hoy día. Yo pienso que la tenemos, pero no hemos avanzado con ella; era poder atómico o algo así, porque los poderes eléctricos, o poderes como esos, no la pudieran levantar. Pero ellos la edificaron en ese entonces.
19Y esa pirámide, la gran pirámide asentada allá, geográficamente está tan perfectamente en el centro de la tierra, que no importa en dónde esté el sol, nunca hay una sombra alrededor de ella. ¿Ingeniería? Tenemos mucho de... mucho que aprender, para compararnos con ellos. Y pensar que han sido más de cinco mil años que ellos tenían eso.
20Así que allí, ellos encuentran la Biblia (igual que esta Biblia aquí), escrita allí, sólo por medidas y demás, mide el Evangelio y la Escritura, igual que lo tenemos aquí. Enoc la colocó allí, años y años antes de la inundación antediluviana.
21Entonces, Dios escribió tres Biblias. Dios hace todo en tres. El escribió tres Biblias. El tiene tres Venidas de Cristo. Hay tres dispensaciones de gracia. Hay tres personas en la Deidad... mejor dicho, tres manifestaciones de la sola Persona en la Deidad. Y todas esas cosas. ¿Ven?
22Ahora, así como Jesús vino la primera vez (El ha estado aquí una vez, ¿no ha estado?; El vino para redimir a Su Novia), El viene la segunda vez para recibir a Su Novia, arrebatarla, para un encuentro en el aire. Y viene la tercera vez con Su Novia, como Rey y Reina.
23¿Ven? Así que entonces, entonces también hay tres, las tres manifestaciones de Dios. Dios mismo se manifestó una vez en la dispensación del Padre mientras guiaba a los hijos de Israel. La siguiente vez que Dios mismo se manifestó, fue en la dispensación del Hijo, el Señor Jesucristo. La tercera vez que Dios mismo se manifestó es con nosotros ahora, el Espíritu Santo. ¿Ven?, tres manifestaciones. Todo en tres.
24Ahora, entremos en nuestra lección. ¿A cuántos les gusta leer la Biblia y sólo... [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Oh, yo sencillamente la amo.
25Si es la voluntad de Dios, cuando regrese, yo voy a... Voy a tomar un pequeño descanso ahora, por una semana o dos. Así que, cuando regrese, si es la voluntad de Dios, yo quiero llevar a cabo un avivamiento aquí en el tabernáculo, sólo un avivamiento de enseñanza. Y vamos a tomar alguna parte en la Biblia, y sólo seguir por toda nuestra....
26¿Recuerdan? ¿Cuántos que tienen mucho tiempo aquí recuerdan cuando solíamos tomar como el Libro de Exodo, y estudiarlo quizás por meses y meses, y nunca salíamos de Exodo?
27Yo entré en Job en una ocasión y casi nunca salí. ¿Recuerdan eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Una señora me escribió una carta, decía: “Hermano Branham: ¿va Ud. a quitar a Job del montón de ceniza?” Yo continué con ese solo tema, del pobre Job sentado allí sobre el montón de ceniza, Uds. saben. Todos sus amigos lo desampararon, fue herido con una sarna maligna y todo. Yo sentía mucha lástima por Job, hasta que yo.... 28 Y luego, cómo el Señor cambió y lo bendijo, porque él vivió lo mejor que sabía, bajo el–el holocausto. Eso es todo lo que él sabía, y él... para confesar sus pecados. Y él fue y tomó a sus–sus hijos y ofreció un sacrificio, dijo: “Ellos pudieran haber pecado secretamente, y ellos no lo saben”. Cómo él era un verdadero padre y Dios le dio de nuevo a todos esos hijos al fin. ¿Sabían Uds. eso?
29Miren, yo les quiero preguntar algo allí. ¿Todavía recuerdan cómo El le dio de nuevo a sus hijos? Ahora, recuerden: El le dobló todo. El tenía al principio tantos miles de bueyes; cuando se los quitaron todos, El le dobló esos bueyes. Cuando le quitaron las ovejas, El le dobló las ovejas. Pero ¿recuerdan?, él tenía, siete o doce, creo yo que eran (no recuerdo ahorita cuántos eran), hijos e hijas. Pero él tuvo la misma cantidad de hijos e hijas; Dios se los dio a él. ¿Es correcto eso? ¿Ven?, El le dobló todos los bienes aquí en la tierra. Miren, pero sus hijos e hijas, todos ellos fueron matados, pero El le dio la misma cantidad de hijos e hijas. ¿Se fijaron Uds.? ¿Pensaron en eso? ¿Recuerdan Uds. cuando lo enseñamos? ¿Ven?
30¿Dónde estaban esos hijos e hijas? En la Gloria, esperándolo a él. ¿Ven? El le dio a él cada uno de ellos. ¿Ven?, no hubo uno solo de ellos que se perdiera. ¿Ven? La misma cantidad de hijos e hijas que El especificó primero, El especificó la misma cantidad al último. Pero El le dobló su porción de ovejas y bueyes, y demás, de esa manera. Pero sus hijos e hijas todos fueron salvos, esperando en la Gloria que Job fuera a ellos. ¡Oh, hermanos! ¡Eso vale la pena!, ¿no es así?
31Muy bien. El libro de Hebreos. Pablo, en mi opinión, Pablo hablando a los hebreos, separando la ley de la gracia. Y tomamos... Quizás leeremos solo un par de versículos de los–de los primeros versículos del capítulo 10. Pero, luego vamos a empezar en el 19. Pienso que nosotros... Veamos. ... la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los–los que se acercan.
32Ahora, yo pienso que si aclaramos esta primera parte... Pablo les está tratando de decir a ellos que las viejas leyes eran una sombra de los bienes venideros. Ahora, ellas... Una sombra es algo....
33Si Ud. va hacia la pared, o de esta manera, contra las luces, Ud. se dará cuenta que su sombra va delante de Ud. Si Ud. estuviera caminando hacia la puesta del sol, su sombra estaría detrás de Ud.
34Ahora, fíjense: “Toda la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros”. ¿Ven?, sólo una sombra. Ahora, bajo la dispensación vieja, Pablo estaba tratando de decir que el hecho de que ellos fueron circuncidados, los varones en la carne, era un tipo de la circuncisión del corazón, del Espíritu Santo de este día. De cómo ellos guardaban los mandamientos allá en el pasado, los cuales fueron escritos en las tablas de piedra, en los postreros días Dios dijo que El los escribiría en las tablas de carne de nuestro corazón.
35Ahora, la única manera allá en el pasado que ellos sabían que algo estaba incorrecto... (“No robarás”), es que ellos lo tenían que ver en los mandamientos. Y la ley fue añadida por causa de las transgresiones. Porque si no hay ley, bueno... Si no hay–no hay ley, no hay pecado. Porque si no está mal....
36Si no hay ley en esta ciudad, que diga que Uds. no se pueden pasar una luz roja, Uds. pueden hacer eso, bueno, si Uds. se pasan una luz roja, Uds. no han hecho un mal, porque no hay ley que diga eso.
37Así que la ley trajo ira, o mejor dicho, expuso el pecado. ¿Ven?, ellos no tenían... Ellos hicieron todas esas cosas allá bajo la... antes de la ley, y ellos no estaban en pecado porque no había ley para decir que ellos estaban en pecado. Pero cuando vino la ley, la ley fue añadida hasta que vino la perfección.
38Ahora, el hombre siempre ha tratado de encontrar algo para él mismo salvarse. El está haciendo todavía la misma cosa hoy en día; él sencillamente no ha fallado en hacerlo.
39En la India, la semana pasada, había gente que llegaba que estaba totalmente ciega, por mirar el sol, tratando de encontrar paz para su alma. Algunos de ellos con las uñas de sus dedos crecidas hasta por atrás de sus manos, así, tratando de encontrar paz para su alma. Decían que ellos nunca habían bajado sus manos, y las habían tenido levantadas por cuarenta años, tratando de encontrar paz. Otros casi habían quemado completamente sus pies, pues ellos habían caminado sobre brazas calientes, para tratar de encontrar paz, para pacificarse con los dioses de ellos. Se acuestan en vidrio, en botellas quebradas y cosas, se acuestan en madera con clavos y todo, tratando de encontrar paz. Y no hay paz para ellos porque todo es idolatría. Y nosotros aquí en América, no cruzamos la calle para encontrar paz para nuestra alma, del verdadero y genuino Dios Viviente. Correcto. ¡Pero miren todas esas cosas, esas ideas paganas del hombre!
40Fue allá en el pasado cuando Dios envió la ley; y fue añadida para mostrarnos que estas cosas eran pecado. Pero miren, esa ley no podía quitar el pecado; únicamente magnificó el pecado. ¿Ven?
41Porque si no hay ley que diga que Ud. no puede hacer eso, bueno, no es–no es... Si Ud. comete o quebranta eso–eso... Ud. no la puede quebrantar porque no hay ley para quebrantar.
42Pero cuando la ley llega a su efecto, entonces el pecado se manifiesta. Entonces ellos estaban... Ellos decían: “No robarás. No cometerás adulterio. No darás falso testimonio”. Todas esas cosas. Ellos las hicieron antes, pero no podían ser consideradas como pecado porque no había ley en contra de eso. Pero entonces cuando vino la ley, hizo al hombre comprender que él no puede robar, él no puede mentir, y que él no puede cometer adulterio, y todos los mandamientos, sólo magnificados; pero todavía esa ley no quitaba el pecado. Ella únicamente trajo al hombre a reconocer qué era pecado. Entonces cuando vino Cristo, Cristo vino para quitar el pecado. ¿Ven?
43Ahora, la única cosa que hizo la ley, es que les dio a conocer que un substituto inocente tenía que morir por el culpable. Esa ley empezó allá en el huerto de Edén. Y entonces, ahora, ellos ofrecían una oveja o un buey, o algo, y lo mataban, derramaban la sangre en el altar y demás, porque era lo que cubría, o un sacrificio substituto; pero eso nunca podía quitar el pecado porque no hay fuerza suficiente en la vida de un animal para expiar por una vida humana, porque más elevada es la vida humana que la vida de un animal.
44Ahora, aquí estamos sentados esta noche. Probablemente somos alemanes, irlandeses, y demás, y alguna gente de color. Ellos... No importa si son negros, blancos, amarillos, o cualquier color que ellos sean, de una sola persona provino cada uno de nosotros. ¿Ven? Eso puede científicamente probar que uno puede ir al pueblo más negro de Africa y conseguir al–al hombre más negro que Ud. pueda encontrar, y si Ud. estuviera enfermo, él le pudiera dar una transfusión de sangre. Su sangre es exactamente como la de él. O Ud. pudiera ir a China y conseguir al hombre más amarillo allá en China, y él le pudiera dar una transfusión de sangre. ¿Ven? O del hombre más moreno que hay en la India, él le pudiera dar una transfusión de sangre. “De una sola sangre, ha hecho todo el linaje de los hombres”. Pero no hay un solo animal en el mundo que se compare con la sangre humana. ¿Ven? La sangre animal, en cada uno de ellos es diferente. Pero la sangre humana es toda la misma.
45Ahora, si eso no quita la idea de algunas de estas personas que hablan, y enseñan en la escuela aquí, que nosotros hemos evolucionado de la vida animal. Si eso es así, entonces el animal le pudiera dar a un humano una transfusión de sangre. Pero la sangre, la vida humana, es la misma. Pero la vida animal, algunos de ellos, por ejemplo la serpiente, ella es de sangre fría; un pez, él es de sangre fría; pero miren, un oso, un alce, o un perro, o un caballo, ellos son de diferente clase. Ni... Ninguno de ellos, ninguno de ellos pudiera transfundir sangre uno al otro porque todos ellos son diferentes. Pero en el ser humano es toda la misma.
46Entonces por medio del sacrificio de la sangre del animal, sólo era un– un substituto bajo la ley, hasta que vino Jesús, el cual no nació de ningún hombre. Ningún hombre en esta tierra fue Su padre. El tuvo una madre, y la madre fue una virgen, la virgen María, una muchacha como de unos dieciocho años de edad. Y el Espíritu Santo le hizo sombra, siendo Dios El mismo Padre, y lo creó. El mismísimo que habló el mundo a existencia, sólo habló.
47Uds. saben cómo entramos en ello el domingo. Cuando Dios habla, tiene que ser así. No hay manera en lo absoluto de apartarse de ello. Dios dice: “Sea”, y tiene que ser. Nada... ¡La mismísima Palabra! Y la Palabra era un pensamiento. Dios, cuando El... Antes... Una palabra es una expresión de un pensamiento. Dios lo pensó en Su mente, y lo habló a existencia.
48Y nosotros tenemos fe en nuestro corazón, la fe de Dios en nuestro corazón. Y lo podemos ver claro. Llega a ser una fe, y entonces lo hablamos y viene a existencia, la misma cosa, porque la mente de Cristo está en el hombre. Eso es lo que produce las sanidades, y demás. Cuando Ud. capta esa revelación perfecta de lo que Ud. está haciendo, entonces Ud. sabe cómo caminar. Eso es, porque esa es la caminata Cristiana. Ahora, pero la sangre de animales no quitaba el pecado.
49Entonces cuando vino Jesús, siendo Dios mismo manifestado en carne, Su Sangre no provenía de la sangre de ningún otro hombre. Cada uno de nosotros, todo profeta, todo gran hombre, era sangre humana. Pero este Hombre tenía Sangre Divina. Dios mismo, creó la célula de Sangre.
50Y la–la persona, Ud., proviene de una sola célula de sangre, si Ud. La pudiera alguna vez mirar bajo un microscopio. Yo lo hice, hace unas cuantas semanas. Y–y en la reproducción de animales, así que Uds.... o mejor dicho, de ganado, hay decenas de millares de gérmenes allí. Y esos gérmenes, pequeñas células de sangre, germinan al óvulo, y esto es lo mismo en el humano común.
51Pero en el... en este caso, Dios mismo creó esta Célula de Sangre, sin ningún acto de un hombre en lo absoluto. Y de allí provino Su propio Hijo, Cristo Jesús, en quien Dios mismo habitó dentro, haciéndolo a El Emanuel en la tierra. Ese es el cuadro. Eso es lo que Uds. tienen que creer, para ser salvos. Y luego Jesús, gratuitamente, no lo tenía que hacer, sino gratuitamente, con el amor en Su corazón por Su prójimo, murió en el Calvario y derramó esa Sangre con los pecados del mundo sobre El, pues El llevó nuestros pecados al Calvario, sobre Sí mismo.
52Ahora, no es lo que yo puedo hacer. No es si yo soy bueno o no. Es si El era bueno. Yo nunca puedo ser lo suficiente bueno como para lograrlo. Ud. no puede ser lo suficiente bueno como para lograrlo. Si Ud. alguna vez lo logra, Ud. se parará en los méritos de Jesucristo, yo les digo eso ahorita, porque no hay nada más que Ud. pueda hacer.
53Pero Dios transfirió todos nuestros pecados sobre El, y El murió. Y porque El murió como un pecador, la Biblia dice que “Su alma fue al infierno”. Correcto. Y mientras El estaba allí, El predicó a–a esos que estaban encarcelados, que no se arrepintieron cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé.
54“Pero no fue posible que El permitiera que Su cuerpo viera corrupción, ni dejara Su alma en el Seol”. Y al tercer día, El resucitó para nuestra justificación. Mostrándonos, que mientras confesemos nuestra fe en El, y hemos nacido de nuevo del Espíritu, que tan seguro como El resucitó del sepulcro, nosotros también resucitaremos en Su segunda Venida. ¡Oh, qué esperanza tan perfecta!
55¡Oh, cuando uno ve las religiones del mundo y sus supersticiones y luego ve que nuestra salvación y esperanza sólida está basada sobre un principio fundamental, que todos los demonios del infierno no lo pueden derrumbar! Uds. las puede ver: son hermosas. La religión de Buda es una religión hermosa, la religión Hindú es una religión hermosa, pero hermano, ellas están tan sin Vida como pueden estar.
56¿En dónde está la vida? La vida está en la sangre. La sangre es la vida. Y ese es el único Hombre que pudo sangrar la clase correcta de Sangre, porque El era la propia Sangre de Dios. Y El sangró la Sangre que los redimió a Uds. y a mí. Y así es que nuestra salvación está en Cristo Jesús, en lo que El hizo por nosotros en el Calvario. No importa cuán vil hayamos llegado a ser, cuán inmoral hayamos llegado a ser, cuánto nos hayamos contaminado, cuando miramos al Calvario con un corazón verdadero y confesamos nuestros pecados allí en el Calvario, eso lo concluye. Eso es correcto. En cuanto sale su confesión de los labios de Ud., Dios está obligado a contestarle. Correcto. ¡Oh, cuándo yo pienso eso!
57¡Oh!, con razón Pablo dijo... Yo estuve allí en el recinto el otro día, en donde le cortaron su cabeza y la arrojaron en la alcantarilla. Yo pensé... Justo antes, él dijo: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Mas gracias sean dadas a Dios quien nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”. ¿Ven? Eso sencillamente se ancla. Oh, eso es de lo que a mí me gusta hablar.
58Escuchen: alguno de los jóvenes... Ud. puede estar joven, y eso puede ser perecedero, y Ud. realmente no lo nota. Pero espere un tiempecito cuando esté en el hospital, y el doctor le diga a Ud. que tiene dos días para vivir o dos horas. Espere un tiempecito cuando su corazón empiece a omitir un latido y Ud. lo sienta en el pulso de su muñeca. ¡Oh, hermano!, Ud. lo estará buscando con todo entonces. ¿Qué va a significar toda la vida entonces? Se terminó. Espere cuando el cabello en su cabeza se empiece a volver cano, y Ud. comprenda que se está enfrentando a una eternidad sin fin allá, y esa alma que ahora vive dentro de Ud. se está desprendiendo como–como cuando un diente es extraído, sacado de Ud. así, para entrar en alguna parte que no sabe adónde Ud. va. Más le vale que Ud. lo piense ahorita, y lo concluya ahorita; porque Ud. pudiera ser desprendido [el Hermano Branham truena su dedo–Ed.] de esa manera, sin aun tener una oportunidad para arrepentirse. Así que, ¡enmiéndese, ahorita!
59No hay una excusa para la gente americana. Esos paganos de–de Suráfrica y de la India, muy allá, se levantarán en el Juicio y condenarán esta generación, porque nosotros tenemos Luz, y el Evangelio, e iglesias, y bendiciones, y todo aquí, y rehusamos aceptarlo. Allí es en donde está el problema, amigo. Ahora, yo digo eso precipitadamente porque es para su bien, ¿ve?, porque Ud. debe hacer eso.
60Ahora, “la ley, teniendo una sombra”. ¡Oh, cuando yo pienso eso! “¡La ley, teniendo una sombra de los bienes venideros!” Miren lo que ofreció la ley. Abran al capítulo siguiente, el capítulo 11 de Hebreos. Miren lo que hizo Daniel bajo la ley. Miren lo que hizo Enoc bajo la ley. Miren lo que hizo Moisés bajo la ley. Entonces si él estaba viviendo únicamente en las sombras de la expiación, ¿qué debería hacer la Iglesia Cristiana hoy día con la realidad de la resurrección del Señor Jesucristo? ¿En dónde estamos parados esta noche, amigos?
61Déjenme decirles, eso debería hacer que todo Cristiano se ciña la armadura. Allí Ella dice: “Vestíos de toda la armadura de Dios. Y estén seguros de traer la coraza, y el yelmo, y el escudo, y todas esas cosas”. Pablo lo compara a un soldado que va a la batalla. Y cuando vengan las asechanzas del enemigo, alcen su escudo y vayan a enfrentarlo.
62Ahora, si la ley pudo producir eso, ¿qué debería producir la realidad de la Sangre de Jesucristo? Cuando una letra muerta hace eso, ¿qué debería producir la fuerza y el Poder, y el Espíritu de la resurrección del Señor Jesucristo?
63Ahora, nosotros deberíamos venir a la iglesia con mucha reverencia. Deberíamos entrar a la iglesia como verdaderos santos de Dios. Entrar y tomar nuestra posición y mantener nuestras mentes en Cristo. Deberíamos desechar todo lo del mundo así. Y si Uds. realmente han nacido de nuevo... Esto pudiera cortar ahora un poquito, pero Uds. saben que esta es la casa de corrección. Si Uds. realmente han nacido del Espíritu de Dios, allí es en donde su corazón está, de todas maneras. Eso es lo que... Sus pensamientos están anclados allí. ¿Ven? Si Uds. alguna vez....
64Jesús dijo: “El que oye Mi Palabra, y cree al que me envió, tiene Vida Eterna. ¡El que oye Mi Palabra y cree!”
65Ahora, si Uds. están creyendo correctamente... Si Uds. sólo lo confiesan con sus labios, no les hará mucho bien. Pero de su corazón, si Uds. creen que Jesús es el Hijo de Dios, Uds. no pueden vivir la misma vida que una vez vivieron. Uds. no pueden, si alguna vez captan una verdadera visión del Calvario. Ahora, si Uds. sólo lo toman de una manera descuidada, Uds. sólo–Uds. sólo se están engañando a Uds. mismos.
66¡Pero cuando Uds. realmente captan una visión de lo que era Jesús! ¡Oh, hermanos, cómo me gustaría predicar la Deidad, la Deidad suprema de Jesucristo! Si Uds. pudieran alguna vez comprender quién era El y lo que El hizo por Uds. hombres y mujeres, sus corazones se desgarrarían dentro de Uds. y estarían dispuestos a tirar la basura del mundo, para vivir para El. ¡Oh, cuán maravilloso y qué Persona era El! ¡Si Uds. comprendieran la condescendencia de Dios mismo, El mismo desenvolviéndose, descendiendo, hasta que El pudiera entrar en su corazón!
67Cuando Dios el Padre en una forma de una Nube grande se posó sobre los hijos de Israel, y cuando El se asentó en el monte esa mañana para escribir la ley, bueno, aun si un animal tocaba el monte, él debía ser asaeteado. Unicamente por medio de santificación llevó El a Moisés arriba. Puso a Aaron muy abajo, al pie del monte, para vigilar y guardar para que nada... Y cuando esa Columna de Fuego se asentó en ese monte, los relámpagos resplandeciendo, y los truenos rugiendo, la oscuridad se asentó. Cuando Jehová Dios, el Creador de toda la Eternidad, se asentó arriba de un monte que El mismo creó, la espesura de las nubes, los relámpagos resplandeciendo, el sacudimiento de la tierra, al grado que los israelitas parados allá en el campamento con un sacrificio sangrante alrededor de ellos, dijeron: “Que Moisés hable y no Dios, no sea que muramos”. ¡Piensen en eso!
68Ese mismo gran Ser Todopoderoso, se humilló El mismo y El mismo se desenvolvió y entró en un cuerpo de carne que todo hombre podía tocar con sus manos. ¿Qué estaba haciendo El? Abriéndose paso, tratando de entrar en el hombre. Entonces, después que El fue y ofreció Su propia Sangre, cuando ninguna otra sangre lo podía lograr... ¡Con razón El era el premio sin precio del Cielo! ¡Con razón El era el Rey de todos los reyes! Cuando El vol-... El mismo se desenvolvió y descendió y El mismo se sometió en las manos de hombres pecaminosos para ser golpeado, y escupido y molido, y colgado en la cruz para morir. Cuando El estaba colgado allí, alguien dijo... Bueno, El dijo: “¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a Mi Padre, y que El no me daría más de doce legiones de Angeles?; pero Mi Reino no es de este mundo”.
69Y allí esas multitudes dijeron: “¡Fuera con éste! ¡Fuera con éste!”
70¿Por qué El no se volteó y dijo: “Fuera con Uds.”? Aquí está la razón que El no podía, amigos. ¡Miren esto! Esos eran Sus propios hijos. ¡El pensar que los hijos de un hombre estén clamando por la sangre de su padre! Si mis hijos estuvieran enfurecidos por mi sangre, no hubiera nada más que yo pudiera decir mas que: “¡Llévenme!” Si–si El hubiera rehusado hacerlo, El hubiera perdido a Sus hijos, Su mismísima creación, Sus seres humanos. Y ellos eran los que estaban pidiendo por Su Sangre. ¿Se pudieran Uds. imaginar a los hijos pidiendo la Sangre de su Padre? Esa es la razón que El no podía decir no. Si El hubiera dicho no, ellos se hubieran perdido. Yo moriría gratuitamente por mis hijos, y cualquier otro padre lo haría. Miren lo que El era, Su propios hijos pidiendo por Su Sangre.
71Y la justicia de la ley requería Sangre. Y la sangre de ovejas no lo podía lograr, la sangre de machos cabríos no lo podía lograr, la sangre del ganado no lo podía lograr, sino la Sangre de Dios mismo lo tenía que lograr. Y Dios se hizo carne, vivió aquí en la tierra. Esa gran Persona tronando arriba del monte Sinaí estuvo aquí en carne en ese entonces.
72Entonces El abrió el camino para que El pudiera venir y vivir en su corazón. Y ahora ese mismo Espíritu que tronó desde el monte Sinaí, está viviendo en el corazón humano. ¡Qué maravilloso! ¡Qué cosa!, eso–eso debería hacer saltar a todo corazón al–al pensar de ello.
73Ahora, pasando rápidamente. Pablo sigue adelante, en el versículo 5 y 6 aquí. Estamos tratando de llegar al 19, para que nos podamos apurar. Esta noche... El 5 y el 6, y en los que siguen, él estaba hablando de cómo la ley era la sombra. Cómo en el Antiguo Testamento... Nosotros pasamos por eso el otro día, oh, fue hace unos cuantos meses, en la escuela dominical.
74El hombre estaba bajo un pecado; digamos que él cometió adulterio, o que robó, o quebrantó el día de reposo, o algún otro mandamiento. Entonces él tenía que conseguir un cordero, y él tenía que llevar ese cordero a los ancianos y ellos tenían que examinar ese cordero. El cordero tenía que ser sin mancha, tenía que ser sin defecto en él. Miren la significancia aquí. El cordero tenía que ser sin mancha, para una persona manchada. ¡Amén! Yo espero que Uds. lo vean. ¡Hermanos!
75Yo recuerdo una pequeña historia. Yo no sé si se las he contado a Uds., o no. Sólo es una pequeña historia de ficción. Que la... Bajo la ley, si la yegua tenía un potrillo, y él era un mulo, Uds. saben, y tenía sus orejas caídas, y sus rodillas golpeaban, y oh, era bizco, un mulo que se miraba horrible. Bueno, ese mulo, si él se pudiera haber mirado a él mismo, hubiera dicho: “¡Qué cosa! Cuando venga el dueño aquí, él me matará, porque yo... El no me alimentará. Yo no soy digno de vivir. Mírame, ¡qué cosa tan horrible soy!”
76Pero si la madre le pudiera responder al mulito, ella le diría: “¡Espera un momento, cariño! Tú sí puedes vivir, porque tú eres mi primogénito y tú tienes una primogenitura. Ahora cuando venga el dueño y te mire en tu condición, él tiene que regresar y conseguir un cordero sin mancha en él, y matarlo, para que ese mulo deforme y horrible pueda vivir”. ¿Ven Uds.?, el sacerdote nunca vio al mulo; él vio al cordero. No era si el mulo era perfecto; tenía que ser un cordero perfecto.
77¡Oh, yo espero que Uds. lo vean! No es si Uds. son lo suficiente buenos como para ser un Cristiano o no. Es si El era lo suficiente bueno. Si Dios lo aceptó a El y Su Sangre hace una expiación, Dios no lo ve a Ud.; El ve al Cordero. ¡Oh, hermanos!
78Entonces ese mulito podía parar su cola en el aire, y relinchar y brincar, y correr por todo el campo, disfrutar un buen momento. El va a vivir. Pero uno perfecto tenía que morir por el imperfecto.
79Ese era yo, William Branham: nada bueno, ni digno de vivir, digno de ir al infierno; nacido en una familia pecaminosa, criado como un pecador; nada bueno en lo absoluto, ni una buena cosa tocante a mí. ¡Correcto! Pero un día, yo lo acepté. ¡Aleluya! Cuando Dios miró a Cristo, y Cristo tomó mi lugar, entonces Dios no me ve a mí; El ve al Perfecto. Entonces mientras yo esté aquí en El, entonces yo soy perfeccionado; no en mí mismo, sino ¡en El! No es mi perfección. Yo no tengo ninguna; Uds. no tienen ninguna. Pero es Su perfección.
80Por lo tanto, Jesús no cometió un error cuando El dijo: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los Cielos es perfecto”. ¿Y cómo puede un ser humano ser perfecto? El puede ser perfecto por Su fe perfecta, descansando en El, diciendo: “El pagó el precio por mí”. Jesús todo pagó, todo lo que a El yo debo; El pecado había dejado una mancha carmesí, El la lavó dejándola blanca como la nieve.
81¡Hermanos!, eso nos hace a todos nosotros Metodistas que gritemos (¿no nos hace?) cuando Uds. piensan de eso. Uds.... Yo creo en eso. Yo creo en una experiencia chapada a la antigua de gritar. Sí, señor. Si los niños reciben la clase correcta de vitaminas, ellos siempre se sienten bien, Uds. saben. Uds. saben lo que quiero decir. Necesitamos algunas vitaminas espirituales en las iglesias hoy día. ¿No creen Uds. así? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
82Me recuerda de un granjero que una vez tenía un pequeño... Un granjero tenía un–un granero y él tenía todos los buenos implementos para la granja con los que él–él–él tenía que trabajar, como tractores y todo. Pero él era muy perezoso para trabajar en la granja, así que él–él sólo dejó que su lugar se llenara de hierbas. Y cuando llegó el otoño, la única cosa para hacer, era cortar su hierbas y almacenarlas en el granero.
83Y había otro granjero que no tenía un granero que se miraba tan bonito, pero él tenía... El era un hombre inteligente. Y salía y era industrioso. Y él trabajaba, porque él quería alimentar su ganado. Y él cosechó buen trébol, y alfalfa, y él los almacenó en el granero.
84En ambas granjas, nacía un becerrito cada año, mejor dicho, ese año. Y cuando... El becerrito en el otro granero había sido alimentado con hierbas, pero tenía un granero muy hermoso, y bonito. Y el otro becerrito no tenía un granero muy bonito, pero él tenía algo para comer.
85Eso me recuerda de algunas de estas iglesitas, que ven sus enormes y altos lugares de pretensión, Uds. saben, con órganos de tubo con valor de mil dólares, quise decir miles, y asientos afelpados y todo así. ¿Pero hay algo para comer? Esa es la cosa que sigue.
86Uds. entran en una pequeña misioncita en alguna parte, Uds. saben, y pudieran encontrar mucho allí adentro, Uds. saben, algunas vitaminas espirituales. Dios las tiene para Uds., para ayudarles a vigorizar su espíritu, animarlos un poquito. Esa es la predicación del Evangelio. ¡Aleluya! Si eso no anima a la iglesia, no hay nada que la animará. “Fe viene por el oír, oír de la Palabra”.
87Cuando yo oí que Jesús murió por mí, yo dije: “¡Eso lo concluye! ¡Gloria a Dios! Yo soy salvo ahora porque yo estoy en El”. El me aceptó. Correcto. El me escogió. El lo escogió a Ud. Cada uno de Uds. aquí, que es Cristiano, Jesús lo escogió. Es suyo. Muy bien. El lo tomó a Ud.
88Ese becerrito, uno de ellos, la había pasado bien estando en ese grande y hermoso granero con estantes de catorce quilates y casillas de establo y cosas. Cuando él salió, el pobre becerrito casi no podía caminar, Uds. saben. El estaba tan débil, comiendo esas hierbas todo el invierno. Así que el otro... El salió al terreno del granero, Uds. saben, y el viento caliente soplando, como que lo... el viento casi lo tumbaba; él estaba tan débil.
89Y en el otro lado, ese otro granjero soltó a su becerrito, ¡y oh!, él estaba todo gordo y redondo, Uds. saben. ¡Hermanos!, él estaba en buena condición. Cuando él salió allí, empezó a brincar, y a retozar, Uds. saben; estaba disfrutando una buena y grande reunión Pentecostal, sólo brincando por todo allí.
90¿Saben Uds. lo que ese becerrito hizo, el que estaba en el granero grande, que tenía las cosas grandes, Uds. saben? El miró allí, miró a través de una hendidura y dijo: [el Hermano Branham ilustra la desaprobación del becerro–Ed.]. “¡Qué fanatismo! ¡Qué fanatismo!”
91Aquel becerrito se estaba sintiendo bien; con razón él podía brincar. El había engordado. El se sentía bien.
92De esa manera es cuando un hombre verdaderamente recibe sus vitaminas espirituales. Va a la casa de Dios, y su alma se alimenta de la Palabra de Dios, él sabe en dónde él esta parado. Todas sus supersticiones viejas se desvanecen. Y la adoración del diablo y todo lo demás sencillamente se disipa, cuando Uds. ven que Jesucristo murió en lugar de Uds., tomó su lugar allí en el Calvario. Amor puro y Divino llega allí. Me hace que me comporte mal para el mundo, de vez en cuando. Yo sencillamente me siento muy bien al respecto, porque me harto de vitaminas (por eso es), de estas buenas y antiguas vitaminas de Aquí.
93Ahora, Pablo dijo que cuando el adorador venía y traía el pequeño... Si él había hecho mal, él venía con su corderito. Ahora, el Sumo Sacerdote lo examinaba, o mejor dicho el sacerdote examinaba, se aseguraba que no hubiera algo mal en el cordero. Lo examinaba y veía si estaba bien; y si estaba, entonces él ponía el corderito en el altar.
94Y–y allí venía el hombre que había hecho mal, él decía: “Bueno, yo he estado robando. Y yo ahora sé que estoy sujeto a muerte porque he hecho mal. Dios no quiere que yo robe; Su mandamiento dice que no lo haga. Ahora yo voy a poner mis manos sobre este corderito. Y los mandamientos de Dios aquí dicen: ‘No robarás’, y yo he robado. Así que yo estoy... yo sé que estoy sujeto a muerte. Algo tiene que responder por mi pecado, porque yo robé. Y Dios dijo que el día que yo comiera, ese día moriría. Así que, yo robé. Y Dios dijo: ‘Si tú robas, tú tiene que morir por ello’. Así que El requirió que si yo no quería morir, yo tenía que traer el cordero. Así que yo pongo mi cordero aquí, y pongo mis manos sobre la cabeza de este corderito que está balando y balando. Y yo digo: ‘Señor Dios, lo siento haber robado. Yo confieso y te prometo que ya no robaré, si Tú me aceptas ahora. Y por mi sacrificio y por mi muerte, este corderito va a morir en mi lugar’”.
95Entonces ellos tomaban el gancho grande y lo ponían en su gargantita, y se la cortaban así; lo sujetaban así, y el corderito balando, y balando. La lana toda ensangrentada. Y su pobre hociquito, y él balando, balando, balando. Y cuando menos pensaba, salía toda su sangre y él inclinaba su cabecita. Eso lo concluía todo.
96Entonces hacían un récord allí del hombre, y lo ponían al lado del arca, así, que ese hombre había hecho una confesión. Si él lo hacía la segunda vez en un año, él tenía que morir irremediablemente; él tenía que morir con el cordero.
97Ahora, eso era en el Antiguo Testamento. El salía de allí, tan pronto como él confesaba, salía de allí. Y quizás él había cometido adulterio. Quizás él había hecho algo mal, mucho más...?... Cuando él salía de allí... Quizás él había matado a un hombre. Quizás... Cuando él salía, de todas maneras, él salía con la misma cosa en su corazón que había tenido cuando él entró. No había ningún cambio en él; únicamente que él, por la ley, por la letra de la ley, respondía al requisito. Ahora, eso no podía hacer... no podía cambiar su corazón. La única cosa que él sabía, era que “estaba mal”, porque él lo leía en la ley, y que el cordero moría en su lugar. Ahora, cuando vino Jesús (¿ven?), la Sangre de Cristo... ¿Ven?, ¿qué clase de sangre fue la que él sangró? La sangre animal. La vida animal dada por la vida humana, simplemente no puede quitar el pecado; ¡no puede!
98Ahora, cuando vino Jesús, no era únicamente vida humana, sino que era la propia Vida de Dios mismo. Eso es lo que estaba en Su Sangre.
99Ahora, vemos que hacemos mal: “¡Oh, yo he hecho mal; yo he pecado! ¡Yo he–yo he vivido mal; yo he hecho mal!” Ahora yo vengo al altar. Por fe yo veo el Sacrificio; yo pongo mis manos sobre la cabeza de Jesús; yo digo: “Querido Dios, yo sé que mi... que yo soy un pecador, y la paga del pecado es muerte. Y si yo hago mal, tengo que morir. Y si yo muero, no puedo entrar en Tu Presencia, yo seré castigado en tormento por siempre y para siempre. Así que, yo estoy mal, Padre. Y yo quiero estar bien, y yo no quiero morir así”. Así que pongo mis manos sobre Su cabeza, y Su vida fue quitada por mi vida. Pero la cosa de ello, es que cuando me voy del altar, yo me voy con un corazón cambiado. ¿Ven?
100El primer hombre salía, bajo la ley, bajo la sangre animal, y no podía cambiar su corazón, porque la vida animal no se puede comparar con la vida humana. El animal no le puede dar sangre al humano. ¿Ven? El animal no lo puede hacer, porque su vida es una vida diferente. Y un animal tiene una vida, pero no un alma. Un animal es un ser viviente, pero no un alma.
101Pero Dios puso un alma en el hombre. Así que entonces, mi alma... ¿Qué es el alma? La naturaleza del espíritu.
102Y cuando el alma de Cristo fue dejada, mejor dicho, no fue dejada en el infierno, sino que fue llevada arriba, por medio de la Sangre, el derramamiento de Su Sangre... Cuando Dios lo llevó al Calvario, mezcló Su Sangre allá en la cruz; y cuando El estaba allí, moviendo Su cabeza de un lado al otro, y la corona sobre Su cabeza, de esa manera, con espinas, la Sangre corriéndole por Su rostro, goteando de Sus guedejas, sobre Sus hombros, clamando en lenguas desconocidas: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Allí está el Cordero. Ese es El.
103Ese es el Inocente, el que murió para que yo, el indigno, pudiera ser justo, para que yo pudiera tener derecho a Vida. Ese es el indigno. Y estamos... Uds. son los indignos por los cuales murió ese Cordero. Miren, Uds. vienen aquí y ponen sus manos sobre El, ¿ven?, y hacen su confesión, y Dios les responde con el Espíritu Santo como una confirmación que El los ha recibido a Uds. ... con una sola ofrenda (¡aquí está!), con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre...
104Ahí lo tienen. Pues el adorador viniendo cada año, era continuo, cada año regresaba; y él tenía que regresar al año siguiente con el mismo deseo en su corazón. Pero cuando El mismo ofreció un solo Sacrificio, todo pecado, todo deseo de pecado, y todo fue quitado del corazón del hombre. Y él se para perfecto ante los ojos de Dios, no por lo que él hizo, sino por lo que Jesús hizo por él. Y él aceptó el Sacrificio del Señor Jesucristo. ¡Oh, qué cosa tan maravillosa, amigo!
105Miren, “Así que...” Ahora el versículo 19. Tenemos como veinte minutos; pongámoslo todo en las Escrituras ahora. Ahora el versículo 19. Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,...
106¡Escuchen! ¡Aquí está! “Ahora entrar en el Lugar Santísimo”. Hay un lugar santo, luego el Lugar Santísimo. El “Lugar Santísimo”, era llamado. El sumo sacerdote entraba una vez al año. Y cuando él entraba, la primera cosa que él tenía que hacer era ser rociado. El arca estaba detrás del velo.
107Y el sumo sacerdote tenía que ser ungido con el perfume hecho de la rosa de Sarón. Ningún otro perfume era aceptado. ¿Sabían Uds. que Jesús era llamado la Rosa de Sarón? ¿Qué es una rosa? ¿De dónde proviene el perfume? De la rosa. ¿De dónde....?
108Jesús fue llamado el Lirio de los valles. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
109¿Sabe alguien de dónde proviene el opio? De un lirio. El opio es extraído del lirio. ¿Y qué hace el opio? El opio mitiga el dolor. Cuando la gente está enferma y sufriendo tremendamente, está perdiendo su mente, volviéndose demente, ellos le dan una inyección de opio y eso lo termina. Ellos se aquietan. Eso es en lo natural.
110Jesús, en lo espiritual, es el Lirio de los valles. Y cuando Ud. llega a un punto que Ud. mismo ya no se puede aguantar, y la vida no significa nada para Ud., Dios tiene una inyección de opio para Ud. proveniente del Lirio de los Valles que mitiga todas sus dificultades, todas ellas se desvanecen. Ud. no se tiene que emborrachar con whisky, para mitigar su dificultad; ella vuelve otra vez. Pero venga y beba un–un trago de opio proveniente del Lirio de los Valles, y se terminarán para siempre.
111Lo que venga, lo que vaya, o lo que sea, si Ud. vive, si Ud. muere, si Ud. es esto, o eso, o lo otro, nada lo separa del amor de Dios que es en Cristo Jesús. A los Cristianos no se les prometió un lecho de rosas, sino que se les prometió la gracia suficiente para toda necesidad que tuvieran. ¡Amén! ¡Oiga Ud.!, creo que me siento religioso en estos momentos. ¡Piénsenlo! Sí, señor. Porque cuando me canso, y me pregunto, y yo miro aquí y veo esto sucediendo, eso sucediendo, pero yo pienso: “Espere un momento. ¡Oh, hermanos! (¿Ven?) Ahí está el Lirio de los Valles”.
112Ahora, ¿qué hace el olor? Un olor... las mujeres se ponen perfume para oler agradables. Y los hombres se ponen loción después que se afeitan, algunas veces así, para que los olores, los olores ofensivos se le quiten de Ud. Cuando Ud. se acerca en la presencia de alguien, con olores del cuerpo o con algo más, los perfumes son para quitar ese olor, para que estando Ud. en la presencia de la persona, que Ud. no huela mal. No sea intolerable. Eso es para lo que los perfumes o... El jabón tiene olor en él. Y Ud. se baña con jabón, o usa talco, o lo que sea; eso es para lo que ellos lo usan.
113Ahora fíjense. ¡Amén! Me siento bien. ¡Miren! Jesús dijo... ¿Ven?, El era la Rosa de Sarón, y El fue ofrecido a Dios como olor grato. Y esto... Y luego cuando llegamos a ser intolerables ante Dios, y tan, perdonen la expresión, tan hediondos, ¿ven?, que nuestros–nuestros pecados y cosas están tan mal y tan detestables, entonces vamos al Calvario donde....
114Un lirio, o cualquier flor, antes que el perfume pueda ser hecho... Ud. tome una flor, es hermosa; un lirio de la mañana grande, o una rosa. La rosa de Sarón es una flor hermosa. Mientras está viviendo es hermosa. Pero para obtener el olor de eso, para obtener perfume, tiene que ser machacada. Y ellos la machacan y exprimen el perfume de ella.
115¿Ven Uds.?, Cristo, cuando El estuvo aquí en la tierra, El era hermoso. El sanó a los enfermos. El resucitó a los muertos. Su vida nunca fue igualada. El era hermoso. Pero para hacerlo a Ud. como El era... Cuando Dios miró hacia abajo, El dijo: “Este es Mi Hijo amado en quien tengo complacencia”. Dijo: “Vuestros sacrificios han llegado a ser hediondez en Mi nariz, pero Este es en quien Yo tengo complacencia”. Miren, El lo complacía bien.
116Y para que nosotros complazcamos bien a Dios, El tuvo que ser machacado en el Calvario, y el pecado de este mundo tuvo que exprimir la vida de El. Y El murió, cargando los pecados del mundo para que nosotros pudiéramos ser ungidos con la Rosa de Sarón. El era el Lirio de los Valles. “Mas herido fue por nuestras rebeliones”, un olor grato. “Por Su llaga Uds. fueron curados”, el Lirio de los Valles que nos da el opio para mitigar nuestras enfermedades y dolor. ¡Qué cuadro tan maravilloso!
117Ahora, el Sumo Sacerdote, antes que él pudiera entrar en ese Lugar Santísimo, la primera cosa era que él tenía que vestir de una vestidura hecha de cierta manera. No podía ser hecha por cualquiera; tenía que ser hecha por manos santas. Eso mostraba que nuestras vestiduras....
118¡Aquí está! Yo... acaba de venir a mí en estos momentos. Hermano, si Ud. únicamente está usando una vestidura de iglesia, más le vale que se deshaga de la cosa; Ud. no puede entrar en el Lugar Santísimo. La vestidura que el sumo sacerdote usaba allí adentro, tenía que ser hecha de... por manos santas, de un material selecto, ¡amén!, ordenado de Dios. Ahí está. Así que si Ud. se unió a la iglesia y piensa que Ud. está bien, Ud. está mal. ¿Ven? Tiene que ser un manto seleccionado por Dios. Y nuestros trapos de propia justicia no se pararán ante Su Presencia. Se necesita el Espíritu Santo, el cual es el manto de Dios que viste al creyente para ir dentro del Lugar Santísimo. Oh, eso es bueno. Me gusta eso. Esa fue nueva. Nunca me tragué una como esa antes, de esa clase, pero, ¡eso es!, esa es la vitamina real. ¿Ven? ¡Se necesita el–el Espíritu Santo!
119Miren la parábola de... Fueron a la cena de la boda, y todos en la cena de la boda, tenían que tener un cierto vestuario. Y él encontró un hombre allí que no tenía puesto esa clase de vestuario. Y él dijo: “Amigo: ¿qué estás haciendo aquí? ¿Cómo entraste?” Ahora, ¿ven?, si Uds. conocen la parábola, allá en el oriente, en los países del oriente, cuando ellos celebran una boda (es así hasta el día de hoy), el novio tiene que invitar a quien él quiere.
120Y Dios puede... “Ninguno puede venir a Dios, o venir a Cristo, a menos que Dios primero lo trajere”. ¿Ven?, es la elección de Dios. Ahora observen de cerca.
121Y entonces el novio, si él ha dado la invitación, él tiene que proporcionar las túnicas. Y ninguno... Porque él invita al pobre, invita al rico. Pero para hacer que todo hombre se mire igual, él tiene que tener puesta la misma clase de túnica (el pobre tiene que tener puesta) la que el rico tiene puesta. ¿Lo captan? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
122Ahora, cuando Dios le da a un hombre pobre el Espíritu Santo, es el mismo Espíritu Santo que El le da al hombre rico. ¿Ven?, todos ellos tienen que ser iguales, para que cuando entren en la Presencia de Dios, ninguno pueda decir: “Yo estoy vestido mejor”, porque es la misma Sangre, la misma gracia, el mismo Espíritu Santo, haciéndolos a Uds. actuar de la misma manera. El rico y el pobre se tienen que vestir de la misma manera. Eso es exactamente la parábola. Fíjense.
123Y entonces cuando ellos llegan con su invitación, ellos... Las túnicas eran dadas en la puerta. El hombre se paraba allí; él mostraba su invitación que había llegado, y la presentaba. Ellos así lo celebran en la India en la actualidad. Y así que ellos van a la boda. El portero está parado allí a la puerta, el sirviente, y Ud. le da su invitación. “Sí, Señor”. Va allí y coge una túnica, sólo una túnica, y se la pone a él. El entra. Eso muestra que él ha sido oficialmente invitado, él ha sido oficialmente aceptado, y ahora él es un miembro. ¡Amén! ¡Ahí lo tienen Uds.!
124Ahora, Dios el Padre, el Espíritu Santo, va y les da a Uds. una invitación a la Cena de la Boda. ¿Ven? Ahora, depende del Novio entonces, de proporcionar las túnicas. Y El lo hizo por medio de Su propia Vida, dando el Espíritu Santo. Y Uds. vienen a la puerta, ¡amén!, con su invitación. Jesús dijo: “Yo soy la puerta del redil”. Y cuando Uds. vienen por medio del Nombre de Jesucristo, reciben el Bautismo del Espíritu Santo. ¿Es correcto eso? Reciben el Espíritu Santo; entonces Uds. entran y llegan a ser un miembro, un miembro de la familia de Dios. ¡Un miembro!
125Ud. dice: “¿Un miembro?” ¡Seguro! “¿Llegaré a ser un siervo?” No, no llegará a ser un siervo.
126Uds. llegan a ser un miembro. Uds. no son siervos. Uds. son hijos e hijas. “Ahora somos hijos e hijas de Dios”, un miembro de la familia de Dios. ¡Oh, hermanos! Yo pudiera vivir en una choza, pero yo soy de Sangre Real. ¡Ahí lo tienen Uds.! “Un miembro de la familia de Dios”. Eso es Escritura. Eso es lo que dice la Escritura. “¡Cuál amor nos ha dado el Padre (¿ven?), para que seamos llamados hijos de Dios!” ¡Oh, hermanos! Allí estamos, la membresía.
127Ahora, el sumo sacerdote, estando ungido, entrando, él tenía que llevar la sangre de un animal con él, o él moría.
128Y otra cosa tocante a su vestidura: ¿se fijaron Uds. que en la orla de esa vestidura...? ¿Sabían Uds. lo que había en la orla de ella? El tenía algo en la orla de ella. Y todo... Eran unas cositas que colgaban en la orla de la orilla de su vestidura, y era una granada y una campana, y una granada y una campana.
129Y él tenía que caminar de una cierta manera cuando él entraba. El no podía caminar de cualquier manera. El tenía que caminar de una cierta manera. Porque cada vez que él daba un paso, esas campanas tenían que tocar al golpearse contra las granadas: “¡Santo, santo, santo al Señor!” Luego el Señor lo oía a él acercarse. ¡Amén! ¡Aleluya!
130¡Ahí está! Dios los oye a Uds. si vienen de la manera provista de Dios en su acercamiento, porque Uds. vienen clamando de su corazón: “¡Santo, santo, santo al Señor Dios Todopoderoso!” Allí están entrando Uds., cuando vienen buscando el Espíritu Santo. ¿Ven? “¡Santo, santo, santo al Señor Dios Todopoderoso!”
131Y luego la congregación, de la única manera que ellos sabían... Ahora, si él entraba allí sin estar vestido exactamente de esa manera, él moría en la–en la puerta. El ya nunca más salía. El moría allí adentro, si no entraba vestido y ungido para entrar. Ahora, de la única manera que la congregación sabía si él estaba bien o no (¡oh, hermanos!), de la única manera que la congregación que lo esperaba sabía si el sumo sacerdote estaba bien o no, es que ellos oían el ruido de esas campanas. Había un ruido allí adentro y de esa manera ellos sabían si él estaba bien o no.
132Me pregunto si esa misma cosa funciona hoy día. Si Ud. va a una iglesia, y todo está sencillamente muerto y silencioso, yo no sé. Pero Ud. hace ruido, Uds. saben, le hace saber al pueblo que Dios todavía está en el Trono, que Dios contesta la oración, que la gente todavía tiene el Espíritu Santo, gritando las alabanzas de Dios, glorificando a Dios, haciendo mucho ruido. La congregación dice: “Bueno, El debe estar por aquí. Este es un lugar vivo”. Cuando entramos en el Lugar Santísimo, y reclamamos ser Cristianos, se debe hacer algún ruido. Yo no me refiero a un montón de tonterías. Yo me refiero a un ruido real y verdadero. Correcto. Ahora miren aquí. Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo (no la vieja ley) que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.
133Eso sencillamente lo quita todo. ¡Oh, hermanos! A mí me gusta esto, pero me imagino que tenemos que terminar. Pero, cuando nos acerquemos para estar delante de Dios, no vayamos diciendo: “Bueno, mire, me pregunto si todo está bien. Yo–yo....” “¿Es Ud. Cristiano?” “Bueno, yo–yo espero que lo sea”. Esa no es la manera de venir.
134Hermano, ¡crea la historia! Acéptela, y nazca de nuevo. Luego me acerco caminando con fe pura, sabiendo esto, que Dios ha prometido y Dios no puede mentir. “Dios me prometió Vida Eterna, si yo creía en Su Hijo, Jesucristo. Yo lo creí; El me dio Vida Eterna”.
135Yo cometí muchos errores, todavía los cometo, siempre los cometeré. Pero cuando yo los cometo, el Espíritu Santo me dice que eso está mal. Luego yo me arrepiento allí mismo: “Señor, perdóname. No lo quise hacer. Tú ayúdame ahora”. Y sigo adelante, lo mismo. Porque tan pronto como sale eso de mis labios: “Si confesamos nuestros pecados, El es justo para perdonarlos”. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¡Aleluya!
136El diablo dice: “¿Sabes qué? Déjame decirte. Tú deberías haber hecho una cierta cosa. Tú no la hiciste. ¡Ajá! Pecaste, ¿verdad?” Yo digo: “Yo lo confesé”. “Bueno, déjame decirte....”
137“No, no me hables. No, señor. Yo tengo fe perfecta en El quien me dijo que si yo confesaba mis faltas, El me perdonaría. Así que yo las confieso. Apártate de mí. No me importa nada tocante a ti de todas maneras, así que sólo sigo adelante”.
138Camine libremente para entrar en ello. Si la muerte está allí, está bien, entre en ella con una fe perfecta de que Dios ha prometido que El “lo resucitará en el día postrero”. Sí, señor.
139Como les estaba diciendo a Uds.... no sé si se los conté o no. Hace unos cuantos días, antes que me fuera a ultramar, yo estaba parado y (Gene: yo casi estaba haciendo como Ud. dijo) me estaba tratando de peinar un cabello que me queda. Mi esposa me miró. Ella dijo: “¡Cariño!” Ella dijo: “Vale más que uses uno de esos postizos que te dieron allá en California”.
140Yo dije: “Cariño, me gusta mucho pero me da vergüenza usarlo”.
141Ella dijo: “¡Qué cosa!, Bill, te estás quedando... verdaderamente has perdido tu cabello, ¿no es así?”
142Yo dije: “Sí, correcto. Pero”, yo dije, “¡oh, aleluya!” Ella dijo: “¿Por qué estás diciendo: ‘Aleluya’?” Yo dije: “Yo nunca perdí ni uno de ellos”. Ella dijo: “¿Nunca perdiste ni uno?”
143Yo dije: “No”. Yo dije: “¿Ves cariño?, me estoy envejeciendo”. Yo dije: “Yo tengo cuarenta y cinco años de edad”. Yo dije: “Yo soy un anciano”. Dije: “Yo no... ¡Qué cosa!”, yo dije, “me estoy envejeciendo. Yo... no me importa si estoy calvo o qué. A mí no me importa mientras no–no contraiga malos resfríos tan fácilmente. Sí”.
144Y ella dijo: “Bueno...” Yo dije... Pero ella dijo: “Bueno, ¿en dónde...?” Dijo: “Pero tú dijiste que no has perdido tu cabello”.
145Yo dije: “No lo perdí. Bueno”, yo dije, “Jesús dijo: ‘Ni un cabello de vuestra cabeza perecerá’”. ¿Ven? ¿Ven? Ella dijo: “¿Quieres decir...? Bueno....”
146Yo dije: “Cariño, en la resurrección, cuando yo salga como un joven como lo era cuando nos casamos: hombros derechos, sin una sola arruga, cabello negro ondulado”, yo dije, “de esa manera me miraré otra vez”. Sí, señor. Yo dije: “Yo nunca entonces perderé uno de ellos”. Ella dijo: “Bueno, bueno, ¿en dónde están?”
147Yo dije: “Yo te preguntaré algo y luego, si tú me contestas, yo te contestaré”. Ella dijo: “¿Qué?” Yo dije: “¿Dónde estaban ellos antes que yo los tuviera?” Ella dijo: “Bueno, me imagino que Dios tenía....”
148Yo dije: “Allí es en donde El todavía los tiene”. Yo dije: “Todavía están allí. Cada vitamina que estaba en ellos, cada célula de vida que estaba en ellos, cada átomo que estaba en ellos, cada pizca de petroleo que estaba en ellos, cada pizca de luz que se necesitó para hacerlos, Dios lo tenía en Sus manos. Ninguno de ellos ha perecido. Ellos están, cada uno, en alguna parte en las manos de Dios”.
149Yo miro que mis ojos se están cayendo, se formaron bolsas debajo de ellos, arrugas grandes en mi frente. Y algunas veces yo casi tengo que entrecerrar mis ojos, para leer mi Biblia. Y el doctor me dijo que yo tenía vista perfecta, veinte-veinte, pero dijo: “Después que Ud. pasa los cuarenta años, sus globos oculares se aplastan y Ud. no puede leer de muy cerca”. Yo dije: “Sí, señor, yo sé eso”.
150El dijo: “Ud. continúa alejando su Biblia de Ud., alejando su Biblia de Ud.” Dijo: “Después de un tiempo, Ud. la tiene muy distante, hasta aquí”.
151Yo dije: “Conseguiré una con letras grandes o algo así”. El dijo: “Bueno, es la naturaleza”.
152“Yo miro allá, y puedo ver un cabello en la orilla del plato”.
153El dijo: “Bueno, Ud. tiene cuarenta años, señor”. El dijo: “Sus–sus globos oculares de hecho... Así como su cabello se vuelve canoso, y demás”, dijo, “a Ud. le tiene que pasar eso”. Yo dije: “¡Ajá!”
154Yo miro todo esto. Y me fijo en mis hombros, que me paro con hombros caídos. Yo solía ser joven y atlético. Estoy engordando ahora. Tengo cuarenta libras [18 kg.–Trad.] de más, de peso. Y yo tengo pies planos para empezar, y ahora es difícil caminar de acá para allá. Los dolores y las dolencias vienen. Bueno, me estoy envejeciendo, eso es todo.
155Yo no necesito aquí todo este encanto que yo solía tener, pero yo no he perdido nada de eso. Toda medida que estaba en mi piel, que me hacía joven, Dios todavía la tiene. Correcto.
156Y esta cáscara vieja sólo está tirando, eso es todo. Después de un rato, ella se pondrá vieja y arrugada y quizás como el resto de los Harvey la contraen, o por el lado de mi madre... Lo cual, ellos dicen que me parezco un Harvey. Todos ellos contraen la parálisis cerebral. Todos Uds. recuerdan a mi abuelo, el que edificó la iglesia aquí, Uds. saben. El siempre estaba temblando, haciendo así, ¿ven?; tenía parálisis cerebral.
157Yo me fijé en mi pobre mamá, el otro día. Espero que no esté aquí, pero... [Una hermana en la congregación dice: “Sí, sí está”–Ed.]. Oh, no sé si... Bueno, de todas maneras ella se empezó a acercar una–una taza de café a la boca, y la pobre estaba haciendo así, y sus manos envejecidas haciendo así. Y miré sus arrugas colgando. Yo pensé: “¡Oh, ten misericordia!” Vale más que lo diga. Ella está sentada allá, ¿ven? Dije: “Yo no estoy...?...” Y ella lo puede soportar. Pero, miren, mi corazón casi se me salía por mi boca. Yo volteé mi cabeza. Yo pensé: “Dios, ¡cuántas veces esa mano secó las lágrimas de mis ojos!, y ahora ella tiene la parálisis, está temblando”. Yo pensé: “Sí, yo llegaré a eso también, algún día, de esa manera, si vivo”.
158Pero hermano, uno de estos días, yo solo... “Todas las ruedas viejas de la vida mortal se quedarán inmóviles”. ¡Hermanos! Cuando lo hagan, yo iré allá al monte de Sion, para vivir mucho tiempo Allá. Sí, señor. ¡Todas estas cosas viejas mortales! Oh, recuerden, él dijo: Me espera a mí un feliz mañana, En donde las puertas de perla abiertas están, Y cuando cruce este velo de sufrimiento, Yo acamparé al otro lado. Algún día, más allá del alcance de lo mortal, Algún día, únicamente Dios sabe dónde y cuándo, Todas las ruedas de la vida mortal se quedarán inmóviles, Entonces yo iré a morar en el monte de Sion. Desciende, dulce carro, Desciende a llevarme al Hogar; desciende, dulce carro, Desciende a llevarme al Hogar.
159Correcto. La niebla empezará a fluir delante de mi rostro, tal vez el doctor entrará corriendo y dirá: “Bueno, Billy, todo se terminó”. ¡Oh, hermanos! Yo sé que esa cámara negra está allá, y mi corazón latiendo, va directo a ella. Yo no quiero ir como un cobarde. Yo me quiero envolver en el manto de Su justicia, sabiendo esto, que yo lo conozco a El en el Poder de Su resurrección. Y algún día cuando El llame, yo saldré de entre los muertos, y viviré otra vez para siempre.
160Conocer a Cristo es conocer Vida. Correcto. Y a mí no me importa, yo no pudiera saber mi abecedario, pero yo quiero conocer a Cristo. ¡Amén! Yo no pudiera saber toda la teología, pero yo quiero conocer a Cristo. Yo no pudiera saber tocante al presidente y si él es un buen hombre o uno malo, pero yo quiero conocer a Cristo. Correcto. Pues, conocer a Cristo es Vida. Correcto. Conocer al presidente y conocer a este otro, es prestigio, y conocer las celebridades y cosas. Pero a mí no me importa tocante a eso. Yo quiero conocer a Cristo en el Poder de Su resurrección, sabiendo que tenemos en esta noche “un Sumo Sacerdote sentado a la diestra de Dios, allí en Su Majestad, intercediendo”. Entonces, ¡yo quiero mantener firme esa profesión!
161[Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... ante esas catorce diferentes religiones de adoradores de serpientes y adoradores de vacas y todo. Yo dije: “Caballeros de las religiones de este mundo, ¿qué puede la religión de Uds. hacer por este pobre hombre ciego parado aquí?” Allí estaba él; había mirado el sol por veinte años. El estaba ciego totalmente. Yo dije: “¿Qué puede la religión de Uds. hacer por este hombre? Nada en el mundo sino ofrecerle a él alguna clase de algo mítico de allá que dice: ‘Quizás algún día Mahoma tenga misericordia de él y salve su alma. Quizás (piensan Uds.), si él continúa mirando el sol, y sigue, y sigue, y mantiene su cabeza así, cuando él muera, él será salvo’”.
162Yo dije: “El no puede ofrecer nada. Pero la Sangre de Jesucristo, ¡aleluya!, no únicamente le puede ofrecer Vida Eterna, sino que lo puede probar aquí en la presencia de Uds., que le puede devolver esa vista que una vez tuvo en el pasado”. Yo dije: “Si El hace eso, ¿Uds. caballeros de las religiones de este mundo...?” Pues cientos de miles de gente que habían estado oyendo eso, se habían reunido allí. Por supuesto, yo no podía alcanzar a tantos así, para que lo oyeran porque uno no podía ver a tantos así. Pero yo dije: “¿Aceptarán a Jesucristo si El lo hace?” Ellos levantaron sus manos, esas manos negras al aire, que ellos lo aceptarían. Yo dije: “Traigan al caballero aquí”.
163Cuando él subió allí, yo dije: “Señor, Ud. está ciego. Y si Jesucristo le devuelve su vista, ¿promete Ud. servirle?”
164Y él dijo: “Yo amaré a Jesucristo y no adoraré a ningún otro dios sino a El. Si El me devuelve mi vista, yo sabré que El resucitó de los muertos”.
165Yo puse mis manos sobre él. Yo dije: “Querido Dios, yo tengo manos de mortal, de un hombre de trabajo, de una persona pecadora; pero si Tú estuvieras buscando manos santas, ¿quién las tendría? Pero yo vengo en un acto de fe, que Tú me dijiste que lo hiciera. Y yo vengo no para ser listo, o para hacer alarde, sino que yo vengo porque Tú dijiste que ellos lo deberían hacer. Y yo creo Tu Palabra. Y ahora mientras miles están aquí con anticipación, y ellos están adorando ídolos y todo lo demás, que sea sabido esta noche que Tú eres el Dios Viviente y verdadero que resucitó a Jesucristo de los muertos para devolver a este hombre su vista”.
166Y el hombre con lágrimas corriéndole por sus mejillas, él dijo: “¡Yo veo!” Y se fue por todo el edificio tan rápido como él pudo correr, con su vista. ¡Oh, hermanos! ¡Eso es sublime gracia, del Señor! Que a un infeliz salvó Yo ciego fui (allá, en las carreras de caballos y todo lo demás, en domingo)... mas hoy veo ya Perdido y El me halló. Yo ciego fui, mas hoy veo ya.
167Mire, hermano, es esta buena religión del Espíritu Santo chapada a la antigua. Su gracia me enseñó a temer Mis dudas ahuyentó Oh cuán precioso fue a mi ser Cuando El me transformó (¡Sí, señor! ¡Oh, hermanos!) Y cuando en Sion por siglos mil Brillando esté cual sol Yo cantaré por siempre allí Su amor que me salvó (¡Oh, hermanos!) En los peligros y aflicción Que yo he tenido aquí Su gracia siempre me libró Y me guiará feliz. (¡Oh, hermanos!)
168¡Cuánto le amo! Es Su gracia, no es algo que yo pueda hacer. No es algo que yo pueda hacer. No es algo que Ud. pueda hacer. Pero nosotros venimos esta noche como hombres y mujeres Cristianos, confesando que somos indignos, y que lo aceptamos a El como nuestro... en nuestro lugar. Aceptando a Ese, que yo sé, que tan seguro como Dios lo aceptó a El y lo resucitó, El me resucitó en forma figurativa, al mismo tiempo que El resucitó a Cristo. ¡Amén! Oh, tengo que parar. Pero miren. En una forma figurativa, El me resucitó al mismo tiempo que resucitó a Cristo. El los resucitó a Uds. al mismo tiempo que El resucitó a Cristo, pues eso fue para nuestra justificación.
169Miren, si Uds. son salvos, lo tienen. “Aquellos que El ha ordenado o llamado, El ha justificado. Aquellos que El ha justificado, El ya ha glorificado en Cristo Jesús”. ¿Es correcto eso? “El ha glorificado, ya en Cristo”. Ante los ojos de Dios, quien muy allá en el pasado, millones de años antes que hubiese un mundo, cuando la Palabra estaba con Dios, era el pensamiento de Dios, y luego Su Palabra, luego se materializó allá. Y justo al mismo tiempo que El aceptó a Cristo, El me aceptó a mí en Cristo. Y allá en el mundo por venir, yo con Uds. y con todos los Cristianos por todas las edades, lo amaremos y viviremos con El, y disfrutaremos la Eternidad sin fin con nuestro Señor Jesucristo, nuestro bendito Redentor. ¡Oh, hermanos!
170Hermano Roberson, eso me hace sentir como una persona diferente. ¿Ven? ¿No los restriega a Uds. la lectura chapada a la antigua de la Palabra de Dios? ¿Ven?, sencillamente los restriega.
171Es como lo que mamá solía hacer durante el tiempo de la conserva de la fruta. Tenía que poner la fruta en frascos, Uds. saben, los llenaba de frutas y cosas. Ella me hacía ir allá y restregarlos tan duro como podía restregarlos con un trapo viejo. Tenía una mano pequeña, y la podía meter allí y restregarlos. Y luego ella los tomaba y los esterilizaba. Los metía en agua hirviendo y los esterilizaba. Los hervía tanto como podía, esos frascos. Yo no podía entender por qué los hervía. Pero ella les quería quitar todos los microbios de ellos. Porque si había microbios ahí adentro, haría que las conservas, o lo que ella ponía adentro, se agriaran.
172Así que eso es lo que nosotros necesitamos hacer cuando venimos a Cristo. Quedarnos allí hasta que el Espíritu Santo nos ha esterilizado y hervido todo de nosotros, luego Dios puede poner el Espíritu Santo allí adentro sin ningún proceso de agriarse, ¿ven Uds.? El sencillamente lo pone allí adentro, y Ud. es dulce todo el tiempo.
173Y mamá solía cocinar conservas. ¿Han visto Uds. alguna vez una de esas grandes y viejas ollas? Ud. va afuera y la pone sobre ladrillos, Uds. saben, y tiene que poner leña debajo así. ¡Mmm! Yo lo he hecho. En la temporada de cocinar las conservas, tenía esos tomates calabaza, pequeños y amarillos. Y ella echaba allí adentro como una fanega de ellos, y les echaba azúcar. ¡Mmm! Y–y ella me mandaba a que cortara leña, Uds. saben. Y–y yo cortaba la leña y la ponía debajo de allí, Uds. saben, y–y empezaba a hervir. El vapor salía. Yo decía: “Mamá, ¿qué no están listas esas cosas?” Ella decía: “No. Ve y corta otro poste de cerca”.
174Yo regresaba allí, Uds. saben, y con el sudor corriéndome, y la ponía debajo de allí. Y yo decía: “Mamá, ¿cree Ud. que eso será suficiente?” “Vale más que traigas otro”.
175Y ella hacía que esas cosas hirvieran hasta que ellas, Uds. saben, el–el oxígeno o algo se metiera debajo de eso, y las hacía brincar, Uds. saben: “Pau, pau”, así, brincar. Cuando ellas estaban de esa manera, ella decía que estaban listas para enfrascarlas. Se ponían tan calientes que ya no lo podían soportar, y tenían que brincar, ¿ven?
176Así que me imagino que de esa manera Dios nos quiere tener, Uds. saben, hirviendo todo el diablo de Uds. hasta que brinquen en Gloria. Entonces Uds. están listos para ser enfrascados. Y Dios los sella entonces, Uds. saben. Así que eso es lo que necesitamos aquí, es una buena reunión chapada a la antigua, hasta que toda, toda la enemistad, todo lo que no es como Cristo, se salga todo al hervirlo. ¿Ven? Sólo hirviéndolo hasta que Uds. sólo vengan y digan: “Señor, lo siento”. “Hermano, perdóname. Yo no quise hacer eso. Ya no–ya no lo haré más”. “¡Oh Dios, ten misericordia de mí!” Entonces Uds. se están preparando para ser enfrascados, ¿ven Uds.? Dios se está preparando para realmente usarlos a Uds. Cuando Uds. regresan esas cosas que se robaron, Uds. saben, y enmienden esas cosas, diciendo: “Hermano: no fue mi intención robar eso, Uds. saben. No, señor. Yo–yo estoy dispuesto aun... Yo–yo le pagaré el doble por eso”. ¿Ven? Entonces Uds. se están enmendando, entonces, Uds. saben. Correcto. Eso es lo que necesitamos. ¡Oh, hermano!
177Les cantaré a Uds.: La religión antigua, si Uds. quieren. [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Cantaré la estrofa. Yo cantaré la estrofa, Uds. canten el coro, entonces: Es el Espíritu Santo antiguo Y el diablo no se le acerca; Esa es la razón que la gente le teme, Pero El es lo bastante bueno para mí. Dame esa religión antigua, Dame esa religión antigua, Dame esa religión antigua, Y ella es lo bastante buena para mí. Me guardará cuando me esté muriendo; Lo hará a Ud. que pare de mentir; Hará que el diablo salga volando, Y ella es lo bastante buena para mí. Dame esa religión antigua, Dame esa religión antigua, Dame esa religión antigua, Y ella es lo bastante buena para mí. (¿Ven?) Es tan buena que yo no quiero otra, Porque me hace amar a mi hermano; Y ella saca cosas que están encubiertas, Y ella es lo bastante buena para mí. Dame esa religión antigua, Dame esa religión antigua, Dame esa religión antigua, Y ella es lo bastante buena para mí.
178Ahora, ¿cuántos aquí tienen esa religión antigua? Levanten su mano, digan: Yo tengo esa religión antigua, Tengo esa religión antigua, Tengo esa religión antigua, Y ella es lo bastante buena para mí.
179Ahora, Padre querido, nosotros algunas veces... Y nos ponemos contentos y realmente actuamos como un montón de niños. Eso es porque somos libres. No estamos bajo la esclavitud del mal, o de algunas tradiciones o de algunas ciertas cosas de los ancianos. Nosotros sencillamente somos libres en el Espíritu Santo, para poderte cantar y adorar, y tener compañerismo alrededor de la Palabra, y nosotros gozarnos. Por eso, ¡te adoramos, Dios Todopoderoso! ¡Oh!, después de ver todo el caos de las religiones formales, y toda clase de adoración de ídolos, y pensar que Tú fuiste tan bueno conmigo como para permitirme conocerte en el poder de Tu resurrección, y ser capaz de decirles a otros al respecto. Estamos tan contentos.
180Bendice a esta iglesita esta noche, Padre. Bendice a cada uno aquí. Si hay visitantes en nuestros medios, bendícelos, Padre, a cada uno. Haznos una bendición para otros. Mantén el Poder de Dios sobre nosotros. Santifica nuestras almas de pensamientos malos. Y si lo malo viniera a nuestro camino, que rápidamente volteemos nuestros rostros, Señor, y caminemos en la otra dirección.
181Y ahora, Padre, te pedimos que Tú nos bendigas juntos aquí esta noche. Danos un momento grandioso. Y ahora, cuando vayamos a llamar a los enfermos y afligidos, te pedimos que Tú sanes a cada uno de ellos. Que la gloria... Recibe gloria de todo lo que sea hecho o dicho, pues te lo pedimos en el Nombre de Cristo.
182Y mientras tenemos nuestros rostros inclinados, si alguno de Uds. dijera: “Hermano Bill, en mi propia alma, me–me gustaría venir sólo de la manera aceptada de Dios, y de la manera provista. Y me gustaría pedirle mientras nadie más está mirando, yo voy a levantar mi mano y decir: ‘Hermano Bill, ore por mí, para que Dios me dé Su gracia y me haga un Cristiano mejor’”. ¿Levantaría su mano? Dios lo bendiga a Ud., a Ud., a Ud., a Ud. Eso es bueno. Muy bien.
183Padre: Tú ves sus manos, y te pido que Tú concedas estas bendiciones. Que Tu amor y gracia esté sobre todos ellos. Y si ellos han pecado, o hecho algo, entonces, Padre, te pido que Tú los perdones. Si hay algunos en nuestros medios esta noche, Señor, en cualquier parte del edificio, hombre o mujer, muchacho o muchacha, que no sean exactamente salvos, y bajo la Sangre, Padre, te pido que Tú lo hagas en estos momentos, y que ellos lleguen a ser creyentes.
184Y Tú has dicho: “Si puedes creer”. Y si nosotros creemos, ¿qué? Si creemos que Dios envió a Su Hijo a este mundo y que fue hecho pecado por nosotros. Y nosotros somos inútiles, y confesamos que somos inútiles; y lo aceptamos a El como nuestro Salvador. Eso es lo que creemos, Padre. En eso Tú nos das Vida Eterna. ¡Oh, estamos tan contentos! Tú dijiste que Tú nos la darías porque nosotros hemos creído en Tu Hijo. Y Jesús dijo, El mismo, que si nosotros creíamos en El, que teníamos Vida Eterna. Así que estamos agradecidos por esto.
185Ahora, bendícenos en esta noche, y perdona todo pecado. Y que ninguna persona, que ha estado en esta reunión esta noche, sea rechazada, sino que ella tenga Vida Eterna, porque ellos se han reunido aquí esta noche, y han creído en Ti. Y Padre, te pido que Tú los cuides ahora, y los bendigas en todo lo que ellos hagan y digan. Y que ellos vengan a Ti en paz en los últimos días. Que todos nos reunamos Allá, y recordemos esta noche estando reunidos. Concédelo, a través del Nombre de Jesús. Amén.
186Dios los bendiga, mis queridos amigos. Y ahora Teddy, venga aquí al piano. Y aquellos por los que se va a orar, si Uds. por favor se reúnen alrededor del altar, rápidamente. Solamente continuaremos unos cuantos minutos más. Trataremos de salir a las nueve y media, si Uds. por favor vienen ahora. Bueno, yo tengo aquí una carta para leer, que alguien me la envió aquí; pudiera ser importante que yo la lea ahorita. Así que sólo... Y el resto de Uds. sólo permanezcan en sus asientos, mientras se ora por los que se va a orar. Yo sé que la Hermana Ruddell está aquí para que se ore por ella. Si hay alguien más, bueno...