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~ LA PALABRA FUE HECHA CARNE (REPORTE DEL VIAJE A LA INDIA) ~
1Buenos días, amigos. Ciertamente es un privilegio estar aquí en el tabernáculo otra vez, en esta mañana. Por supuesto, mientras viajamos por diferentes partes del mundo, y demás, algunas veces uno piensa si uno va a regresar otra vez, pero para... y ver los riesgos y peligros y cosas que están por delante. Pero como el Hermano Neville acaba de decir: “El Señor nos cuidará”. Allí es en donde aprendemos a confiar en El para... [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. Y esta mañana, es una....
2Yo creo que tengo un amor más profundo por el Señor Jesús que lo que he tenido en toda mi vida. Después de ver a las diferentes religiones del mundo, y sus maneras de funcionar y lo que ellos creen, y la teología de ellos y demás, y luego llegar a entender que nosotros como Cristianos, tenemos el verdadero Dios viviente. Todas las otras religiones parece que se desvanecen en nada, cuando– cuando el Cristianismo es traído al–al lugar.
3Ahora, yo no tengo una voz fuerte para hablar. Si alguien quiere acercarse un poquito más, bueno, Ud.–Ud. es más que bienvenido a pasar adelante, mientras esperamos.
4Yo sólo quiero dar el reporte de la reunión en ultramar, muy brevemente, así Uds. tendrán un–un concepto de lo que el Señor hizo en ultramar. Porque somos... Uds. son parte del grupo que me envió, y Uds. oraron por mí mientras yo estaba allá, así que Uds. tienen derecho de saber lo que el Señor hizo. Fueron unos–unos grandiosos y maravillosos servicios los que tuvimos. Ellos....
5En Portugal; Lisboa, Portugal, tuvimos una de las mejores reuniones que yo he tenido en mucho tiempo, sólo llegar como lo hicimos. Es estrictamente, un país ciento por ciento Católico, Portugal lo es, quien provino de España. Y los españoles eran Católicos, y entraron allí. Y todo–todo Portugal, es Católico. Pero en medio de todo eso, el Señor derramó Su Espíritu sobre las congregaciones, ¡y tuvimos grandes reuniones y milagros!
6Y muchos, muchos miles... Ahora, si hay gente Católica aquí, yo no estoy intentando decir que la gente fue convertida al Cristianismo, del Catolicismo; porque es un representante del Cristianismo. Pero, hay personas que generalmente van a–a la iglesia Católica, y no son verdaderos Cristianos devotos; las tenemos también en el Protestantismo; ellas sólo dicen: “Bueno, yo soy un Católico porque mi abuela era Católica”. Y eso es todo; ellas no–no lo consideran. Pero estas personas, de esa manera, fueron guiadas al Señor Jesucristo, por miles, en la reunión de Portugal.
7Luego de allí fuimos a Roma. Y allí... Bueno, yo visité las grandes catacumbas en donde los Cristianos adoraban, en el principio, en las edades tempranas. Y allí tuvimos una maravillosa experiencia, al bajar, especialmente en las Catacumbas de San Angel. Y, por supuesto, nuestros guías eran estrictamente Católicos. Pero ellos trataban de decir que aquéllos eran Católicos, pero todas las inscripciones y todo, mostraba que no era así; no eran, ¿ven Uds.?
8Y luego de allí fuimos a la ciudad del Vaticano. Y en la ciudad del Vaticano, yo tuve un momento maravilloso. Y tuve un servicio de sanidad, allí en las sombras de la Catedral de San Pedro, allí; una gran reunión. Y literalmente sólo aquellos que se pudieron reunir, en el lugar donde lo tuvimos que hacer secretamente, y sólo le informamos a la gente en dónde estábamos ubicados. Y miles vinieron y aceptaron al Señor Jesucristo, y El obró milagros y señales y maravillas entre la gente. En la... en la ciudad del Vaticano, ¿pudieran Uds. imaginarse eso?
9Y yo podía... que conocí a muchas de las grandes celebridades del país en esa ocasión, porque el Barón Von Blomberg estaba con nosotros, él era el administrador de la reunión, y bien conocido por todos los monarcas, y potentados, y demás, del mundo. En Lisboa, bueno, nos reunimos con el gobernador del parlamento, cenamos con ellos. Y en Roma, con todos los dignatarios allí.
10Y este rey Faruk, Faruk, o como se haya llamado, de Egipto, que se acababa de casar con una jovencita, Uds. saben, supimos que se divorció otra vez. Y él tiene derecho de tener cuatro esposas, así que él–él tiene como una o dos ahora. Pero, él se casó con esa jovencita, jovencita de escuela, y Uds. leyeron las noticias en el periódico, y demás. Un hombre amable con quien platicar. Un hombre alto, grande... ¡que sí estaba alto el hombre! El era alto. Así que él–él era un hombre amable.
11Luego conocimos a un par de reinas del Oriente, y demás. Y ellas estaban allá en Roma, y sabiendo que estábamos allá, fueron a encontrarnos.
12Y teníamos una audiencia con el papa, y podíamos haber ido y hablado con él. Pero cuando me di cuenta que uno tenía que besar su anillo y el dedo gordo de su pie, yo dije: “No, no. Ajá. No.” ¿Ven? Yo le daré a cualquiera sus respetos, como reverendo, doctor, o lo que él sea, para darle honor, y me quitaré mi sombrero, como un caballero, y demás. Pero cuando se trata de adorar, sólo hay Uno, y ése es el Señor Jesucristo. Y yo no haría eso.
13Así que él le había pedido–pedido al barón, y demás, si él podía llevarme allí, el martes por la tarde, o algo como eso. El dijo: “Mire, cuando Ud. entre”, dijo, “la primera cosa que hace, Ud. se inclina delante de él. Entonces él extiende su mano con su anillo, y Ud. besa su anillo. Luego él extiende su pie enseñando su dedo gordo”.
14Yo dije: “No, no, no. ¡No, señor! Olvídese de eso. No haremos eso”.
15Así que luego nos fuimos a Cairo, Egipto, y a Atenas, Grecia, y a–a diferentes partes del país, y terminamos en Bombay. Y déjenme decirles, yo no creo que pudiera olvidarme de lo que yo vi en Bombay, en diez años, de lo que allí había. Yo... Es la escena más patética que yo haya visto en mi vida, en todo el mundo.
16Esto es prácticamente todo, con excepción del extremo este. Yo he visitado prácticamente todas las partes de Europa y Asia, y–y por toda esa parte del país, aun hasta las fronteras de Rusia, pero no he estado en Japón todavía. Y eso es lo que se supone que sigue en el programa, Australia, Nueva Zelanda y Japón. Mi siguiente parada de donde yo estaba, era Hong Kong, China. Estábamos exactamente al otro lado, muy cerca para regresar a los Estados Unidos, viniendo en esa dirección. Sólo teníamos que parar en Hong Kong, Tokio, Formosa, y Guam, Wake, Filipinas, y luego aquí. En lugar de eso, dimos la vuelta en esta otra dirección, para–para regresar otra vez. Pero allí....
17No hay gente pobre en América. A mí no me interesa en dónde él esté, y cuán difícil le sea para vivir, ni siquiera hay una persona pobre en América. Si Ud. lo encuentra en un callejón, comiendo de un bote de basura, sin ropa, y todo lo demás, él es un millonario. Nunca piense que él es pobre, porque no lo es; después que Ud. visita la India, Ud. ve allí gente pobre. Bueno, déjenme decirles, un duro....
18Yo me he hecho duro. Yo he visto tanto y tenido que pasar por tanto. Muchos de Uds. no pudieran entender cuánto efecto tiene en un ser humano, cuando uno ve tantas cosas, y uno tiene que sobrepasarlas, todo el tiempo, de esa manera, lo hace a uno mismo sentirse diferente. Después de un tiempo, uno entra en esa clase de atmósfera, al grado que mira cosas y no las toma en cuenta, porque uno–uno mismo ha llegado a ese lugar.
19Como un doctor que tiene que abrir a un hombre, entrar y quitar su apéndice. La primera vez que él lo hizo, quizás se desmayó o algo. Pero después de un tiempo, él llega a un lugar que sabe que tiene que hacerse, así que él simplemente va y lo hace. Y si el paciente vive o muere, bueno, él–él hizo lo mejor que pudo.
20Y un ministro llega a lo mismo, cuando uno es... especialmente un apóstol. O– o, que... Bueno, un apóstol es un misionero. La palabra misione-... “apóstol” significa: “Uno enviado”. Y por qué el misionero quiere ser llamado un misionero, en lugar de un apóstol, yo no sé. La manera como la Biblia lo dice, es–es apóstol. Y así que entonces él es enviado. El no tiene que ser exactamente un ministro. El... apóstol no tiene que ser un ministro; sólo tiene que ser uno que es enviado. Dios lo envía a hacer ciertas cosas.
21Y luego allí, déjenme decirles, cuando fuimos a la India, y vimos a esa pobre gente acostada en las calles, y muriéndose de hambre. Y madrecitas con sus bebés, y mendigando por algo. Y ellas mismas, muriéndose de hambre, pero no permiten que sus bebés se mueran. Y sólo por tan poquito: veinticinco centavos de dólar, o por centavos de dólar, o por cualquier cosa. Si ellos pueden obtener tanto así de comida cada tres días, ellos pueden vivir. No tienen hogar a dónde ir. Cuando tienen sueño, ellos se acuestan en la calle. Y ellos... Un cerdo flaco, quizás, no crece más que así de grande, y sus costados están sumidos por el estado de extrema desnutrición, caminando por encima de la gente. Y también un chivo tambaleándose todo, caminando por encima de la gente. Y ellos huelen mal. ¡Y, oh, Uds. nunca han visto una conglomeración tal como la hay en la India! Por supuesto, prácticamente siempre ha sido así. No es nada nuevo.
22Ellos acaban de obtener su independencia hace como unos seis años, estando en bancarrota, de Inglaterra, como Uds. saben. Y son–son un pueblo muy raro.
23Yo nunca vi un hombre en toda la India, de los millones que vi, que tuviera piernas, o más arriba en cualquier parte en sus muslos, hasta aquí, que estuvieran así de gruesas; todos muy delgados, gente huesuda. Y viendo por mi ventana eso, quebrantaría el corazón de un hombre, como el de mi hijo sentado allí, escuchando. Y él se sentaba a la ventana y observaba a la gente sentada en las calles. Cuando ellos supieron en dónde yo estaba, y leprosos sin manos, cosas como pequeños muñones levantados al aire, suplicando por algo para comer, o algo; y sin pies, y blancos de lepra. Y, oh, es, uno no podía ayudar al otro, casi. Y, ¡oh, es la escena más patética que uno haya visto!
24Y yo les dije a los misioneros, yo dije: “¡Yo sencillamente no puedo soportarlo!” Yo di hasta el último centavo que tenía, y todo, en las calles. Y yo– yo–yo pensé: “Ellos tienen tanto derecho de comer como mi Sara y mi Rebeca lo tienen”.
25Y–y–y Uds. sencillamente no comprenden cuán bendecidos Uds. son, hermanos. Ahora, eso es correcto, Uds. no lo comprenden. Uds. saben, Uds. deberían mirar hacia arriba y ver de dónde viene. ¡Hermanos! Viene... Y la gente americana es como un cerdo bajo un manzano. Uds. saben, él... todo el día las manzanas le pegarán en la cabeza, y él se las come, y nunca ve hacia arriba para ver de dónde vienen. Y nosotros somos de esa manera. Nunca pensamos, yo me refiero en general; yo no me estoy refiriendo a Uds. hermanos aquí. Uds. son Cristianos. Pero yo–yo me refiero a la gente en general, cómo ellos sólo... ellos no... ellos no comprenden cuán bendecidos y cuán afortunados son.
26Los desperdicios de Jeffersonville alimentaría, hoy, alimentaría una cuarta parte de la India. Eso es correcto. Eso es correcto, y ellos estarían contentos de recibirlo, cualquier cosa. Ellos....
27Ud. ve al hombre en el bote de basura; y dice: “Bueno, Hermano Branham, ¿qué de ese hombre? Casi no tiene ropa, y está harapiento”. Pero, mire, la única cosa que él tiene que hacer, es acudir a una institución de beneficencia y ellos le ayudarían. Aquel hombre no tiene instituciones de beneficencia allá. Pero éste, especialmente, si está viviendo en una choza en alguna parte, en donde, si llueve, él puede meterse en un vagón.
28El no tiene nada a dónde ir. En donde se cae, sencillamente allí se queda. Y ellos los levantan cuando se mueren, y los queman, los tiran en un pozo grande, o en alguna parte como eso, y los recogen de las calles, sea lo que sea; leprosos y demás. Nadie los quiere. No tienen a dónde ir. Nada. Ellos tienen hambre. Ellos son seres humanos como nosotros lo somos.
29Y déjeme decirle, hermano, yo–yo no pude soportarlo. Casi tuve una depresión nerviosa. Y yo he estado en casa ahora, todos estos días, desde el domingo pasado. Y no pude salir de la habitación, mi esposa allí sabe que es la verdad, como por unos cinco días. Casi me mató. Aun cuando nuestro doctor me tomó mi presión arterial, él dijo: “¡Qué barbaridad!, más vale que tome un descanso”. Dijo: “Sus nervios están tan mal, al grado que su presión arterial se le ha bajado tanto, que ni siquiera la marca”. Yo... Casi me destrozó, al ver tales cosas.
30Y, eso, y algunos de los misioneros, dijeron: “Hermano Branham, si esto lo daña a Ud., nunca vaya al interior, porque está mucho, mucho más peor que esto”. Bombay es la ciudad más grande, y la más bonita que ellos tienen. ¡Y Uds. deberían verla!
31Y ahora, en cuanto las religiones de ese lado, yo nunca vi tal cosa, ¡tantas supersticiones! Personas completamente ciegas por mirar al sol, adorando al sol; sencillamente se ciegan, mirando al sol.
32Yo fui invitado allí por, bueno, la celebridad, eso es verdad, por el Señor Nehrú, y el presidente, y el parlamento y todos ellos. Yo tengo sus boletas y cosas, aquí en mi bolsillo, sus tarjetitas, y demás. Ellos fueron amables. No podían ser más amables. Lo tratan bien a uno.
33Pero yo fui adonde el alcalde de Bombay, a su oficina. El gallinero de Uds. se ve mucho mejor, ¿ven?, que lo mejor que ellos tenían. Y así que no hay nada para comer. Y en las calles, es la escena más patética que uno haya visto alguna vez. Cuando Uds. envíen sus “paquetes de ayuda”, envíenlos a la India. Sí, señor.
34Ahora, yo no estoy aquí como un crítico. Yo le dije a mi esposa, viniendo para acá: “Si hay algo de lo que quiero deshacerme”, y pedirle a esta iglesia que ore por mí, “es parar de criticar”. Yo soy un crítico en mi corazón, y yo–yo no quiero ser de esa manera.
35Tan pronto como toqué el suelo americano, antes de llegar aquí, yo vi a la gente americana y empecé a criticar en ese momento, cuando miré y vi a una madrecita en la parte de atrás de un avión. Veníamos en segunda clase, la manera, verdaderamente, que los predicadores deberían viajar. Y atrás en el avión, una madrecita allá atrás con algunos niños pequeños, y allí estaba ese hombre sentado molesto con esos niños porque ellos... habíamos estado... Yo había estado en el vuelo por cincuenta y ocho horas. Pero ellos... y ellos habían estado como–como unas treinta y cinco horas; los pobres pequeñitos, inquietos, y alborotados.
36Y luego ver a las mujeres americanas levantarse, ¡vestidas tan inmoralmente! Aun en su ser inmoral, en el estado de su–su extrema desnutrición, esas mujeres pueden venir aquí y enseñar a estas mujeres americanas cómo vivir decentes. Correcto. Ud. nunca... En la calle, a mí no me interesa si es su esposa, Ud. no puede pararse a seis pulgadas [15 cm–Trad.] de ella. Ellos lo encarcelarían, ¿ven?, correcto. No hay besuqueos y caricias, y cosas, allá en las calles. Y sus mujeres nunca miran a un hombre a su cara, cuando ellas le están hablando a él, ellas mantienen sus rostros inclinados de esta manera y se van. Y ellos–y ellos no las permiten en las calles de esa manera, y demás. Y esa es la moral. Y encontrar a gente desnutrida, y pagana, como lo era allá, como ésa lo era, y ver la parte degradada y baja de nuestra nación aquí, me hace criticar.
37Y yo–yo me hospedé en el hotel Taj, Taj Mahal. Creo que Billy... ¿Cómo pronuncias eso, Billy? ¿Cómo lo... Billy Paul, cómo pronuncias eso: Hotel Taj Mahal? [El Hermano Billy Paul dice: “Taj Mahal”–Ed.]. Taj Mahal, sí, de todas maneras, y en–en el hotel allí. Y Billy es un testigo.
38Dos americanos entraron. Y cuando salieron a la calle... Nosotros los observamos a medida que salieron, y caminaron entre esa pobre gente allá afuera. Y un muchachito corrió hacia ellos. Es una clase de enfermedad que ellos adquieren. Tenía como unos ocho años de edad. El dedo gordo de su pie estaba así de grande, dos de ellos; le sobresalían tanto así de alto, y él tenía que jalar sus piecitos de esta manera. Se encaminó y pidió un centavo [moneda americana– Trad.], Uds. saben, o algo así, para conseguir algo para comer. Y esos americanos dijeron... [El Hermano Branham hace gestos e imita la respuesta de ellos–Ed.]. Se dieron la vuelta así, y se fueron. Yo dije: “¡Dios, ten misericordia!”
39¡Infatuados! Y Nehrú y ellos estaban hablando con nosotros, dijeron: “Nos gustaría tener todas sus maneras de cómo... y su democracia, y demás de esa manera, pero no queremos su espíritu”. Eso es correcto. “No queremos el sentir impetuoso que todos Uds. tienen en América. Nosotros no lo queremos”. ¿Ven? Ellos no se detuvieron en lo absoluto en decirnos a nosotros. Dijeron: “No queremos eso”.
40Y yo dije: “Esa no es una verdadera representación de Cristianismo”. Yo dije: “Esa es una forma de hipocresía”. Absolutamente. Yo dije: “Los Cristianos no actúan de esa manera. No, señor”. Yo dije: “No todos en América actúan de esa manera”. Yo dije: “Tenemos gente humilde y dulce como la hay en cualquier parte del mundo. Pero tenemos algunos...” Yo dije: “Me–me pesa decirlo”, yo dije, “muchos de ellos, la mayoría, son de ese tipo impetuoso, infatuado, de esa manera”.
41Y al venir aquí, eso me hace criticar, ¿ven Uds.?, y yo no quiero ser de esa manera. Y me di cuenta, después de tanto, de ver tanto, y todo así, al grado que, hermano y hermana, mis viejos amigos aquí del tabernáculo, Dios les bendiga. Uds. no se dan cuenta por lo que yo he pasado. Mis días de procurar alimentarlos y todo. Y procurando hacer lo mejor que yo puedo para responder delante de Dios algún día. Pero yo tengo... Así que si Uds. me ven haciendo mal, no me condenen, sólo sientan compasión por mí, y procuren corregirme, ¿ven?, porque yo–yo no quiero ser de esa manera.
42Pero uno tiene que pasar por mucho, uno no comprende, y uno tiene que sobrepasar tanto. Yo pudiera decirles cosas en esta mañana, lo cuál no me sería permitido decírselas a Uds. en esta mañana, y Uds. comprenderían por qué yo estuve cinco días en casa, y no podía moverme. Correcto. Uds. no lo comprenden.
43¡Cuánto ha sucedido desde que era un predicadorcito inocente parado aquí en el púlpito, lo que ha cruzado por ese corazón, y cortado, y golpeado y forzado! Sólo Dios lo sabe. Yo ni siquiera se lo digo a la gente, ni siquiera a mi propia esposa, yo sólo lo guardo entre Dios y yo, y continuó lo mejor que puedo. Pero Uds. entienden que un ser humano, su mente, sólo puede soportar tanto, y luego él se acaba, ¿ven Uds.? Y lo que me ha sostenido, yo no sé, sólo ha sido Dios que lo ha hecho.
44Ahora, hay toda clase de religiones en la India. Todo tiene una religión. Todo tiene su propia manera. Yo fui invitado por lo histórico... Nunca antes, las religiones de la India alguna vez se habían reunido para invitar a un Cristiano. Pero hace dos semanas, el jueves pasado, yo fui invitado por las religiones de la India.
45Y muchos de ellos adoran moscas. Y ellos adoran reses. Y adoran, ¡oh, todo! Y ellos estaban allí, los Jains, en donde estábamos sentados juntos en su templo. En donde sus sacerdotes... Esa religión que se formó antes que el Cristianismo hubiera nacido, hace tres o cuarto mil años.
46Ellos tienen un monasterio, tienen monjes, el mismo tipo de Catolicismo. Ellos se arrancan el pelo de sus barbas con sus manos, y los cabellos de sus cabezas, de esa manera, con sus manos, luego empiezan a crecer. No pueden cortárselo.
47Y ellos son así en todo, al grado que ellos–ellos toman una–una escoba y... o un pequeño trapeador. Ellos se sientan allí; los monjes hacen estos pequeños trapeadores. Y ellos por delante limpian, de esa manera, para estar seguros que uno no pise una hormiga o algo, y la mate. Si lo hace, eso sería pecado mortal, y no se le perdonaría. Ellos cargan una cosa blanca cubriendo sus bocas, y alrededor de sus oídos, para evitar que se les meta un pequeño mosquito al respirar, pues nunca se les perdonaría por ello. ¿Ven Uds.?, eso–eso sería matar algo. ¡Y qué barbaridad!
48¿Cómo pudieran ellos alguna vez aceptar la Sangre del sacrificio del Señor Jesucristo? Ellos han oído de El, pero no le creen. Ellos saben respecto a Jesús. Los misioneros lo llevan. El dijo: “Oh, sí, pero Uds. están todos revueltos”. Dijo: “Uds.–Uds.–Uds. hablan de ese Hombre Jesús. Si El era un Hombre santo, ¿cómo pudo permitir que hombres crueles lo crucificaran? ¡Tonterías!” Dijo: “El se subió en un caballo y cabalgó hacia el Cielo. Allá es adonde fue”.
49Y–y los Sikhs, ellos usan un turbante; dentro de él, ellos cargan un cuchillo. Y cada vez que ellos encuentran a un Cristiano de espaldas, ellos lo matan. ¿Ven?, porque cuando él llegue al Cielo... Los Cristianos van al Cielo también. Pero cuando él llegue al Cielo, el que es el Cristiano, él va a ser el siervo del Jain, ¿ven Uds.? Así que él tendría muchos siervos si él se deshiciera de muchos de ellos aquí en la tierra, ¿ven Uds.? Y así que si él lo mata a Ud., Ud. está muerto, y allí termina todo. Y atrás, dentro de su turbante, Ud. puede ver, ellos traen un peine pequeño saliendo ahí, y un cuchillo saliendo allí en el lado. Y ellos sólo esperan que uno dé su espalda, eso es todo lo que quieren hacer. Y entonces, todo eso: ¡las religiones del mundo!
50Y hablándoles a ellos esa noche, la primera noche de la reunión, cuando no había manera en lo absoluto de estimar la gente que estaba allí. No había lugar en donde uno pudiera ponerlos. El monzón, lo cual era las lluvias, estaba presente; y la gente acostada allí afuera, y sin protección. Y, oh, casos tan patéticos. Y sucedió que la primera mujer subió, como ellos podían subirse, y era con un niño, quien era un... Yo creo que él era un hindú. ¿Qué no era así, Paul? Y él no podía... el niño sordomudo, y había nacido sordomudo.
51Y yo dije: “Ahora, aquí está el primer caso, un niño aquí”. Yo dije: “Ahora, cada uno de Uds., los Jains, procurarán que se hagan Mahometanos; y los otros, ellos procurarán meterlos en diferentes cosas y sus [A-yal-icks–Ed.]”.
52Y todos ellos leen sus Biblias que tienen, no esta Biblia, ellos tienen la Biblia Corán, Uds. saben eso. Así que ellos tienen... Eso es entre todos los Mahometanos. Y ellos–ellos tienen diferentes fundadores.
53Ahora, hay algunos de ellos allí que creen que: “Un hombre es dios mismo; que cada hombre es un dios. Y mientras más bueno uno es, uno es un mejor dios”. Y, oh, es–es horrible ver cómo ellos lo hacen.
54Y allá, yo dije: “Ahora miren, caballeros”, yo no podía llamarlos hermanos. Yo sólo me dirigía a ellos como caballeros de las religiones del mundo. ¿Ven? Y yo dije: “Ahora, yo quiero preguntarles algo. Allí... Todos nosotros estamos aquí en este día, o en esta noche, mejor dicho. Y todas estas cosas diferentes: Uds. adoran vacas, y adoran todo”. Y yo dije: “Todo eso es, si Uds. me disculpan, es superstición”. Todos ellos podían entender inglés, pero no podían hablarlo, aunque Inglaterra los había controlado por tanto tiempo.
55Yo dije: “Uds. están–Uds. están aquí, y nosotros... cada uno de Uds. está representando diferentes religiones”. Yo dije: “Y Uds. van y proselitan. Uds. toman a un–un–un Sikh, para hacerlo un Jain; y Uds. toman a un Mahometano, para hacerlo un–un Budista, y así por el estilo”. Yo dije: “Es únicamente un cambio de pensamiento. Eso es todo”.
56Yo dije: “Nosotros tenemos algo similar en América. No estamos inmunes a estas cosas”, dije: “Pero todos creemos en un Dios”. Yo dije: “Entonces, tenemos Metodistas, y Bautistas, y Presbiterianos, y ellos proselitan, entre el uno y el otro, para meterlo en la organización”.
57“Pero todos Uds. proselitan de un dios al otro, ¿ven Uds.? Pero”, yo dije: “¿Ahora, cuál es? Son las supersticiones de cada uno”.
58Yo dije: “La misma criatura, la mosca que Uds. adoran, la vaca que Uds. adoran, el caballo, o lo que pudiera ser, Dios Todopoderoso creó ese ser, ¿ven?” Y yo dije: “Uds. están adorando a la creación en lugar del Creador, ¿ven? Para mí”, yo dije: “En todo eso, miren, no hay ninguno de ellos...” Y algunos de ellos con ídolos y demás. Yo dije: “No hay ninguno de ellos que pueda ayudarles a Uds. No hay ninguno de ellos que pueda responder. Todos ellos están mudos, y ninguno de ellos responde. Ninguno de ellos puede entrar en acción.
59“Pero sólo hay un Dios verdadero y vivo, y Jesucristo es Su Hijo”. Y yo dije: “Ese es a quien yo represento aquí”.
60Yo dije: “Ahora, como Elías el profeta llevó a todos los profetas de Baal, y demás, al monte Carmelo, para probar y decir quién es Dios”, yo dije, “ahora sólo hay una cosa por hacer. Y luego, si los dioses de Uds. están correctos, entonces yo dejaré el mío y serviré al de Uds.
61“Ahora, aquí está un niño sordomudo. ¿Cuál de sus dioses puede sanarlo a él, darle su–darle su–su oído y su habla? Eso es lo que yo quiero saber. ¿Ven? ¿Cuál puede restaurar el habla de este niño?” Y todos estaban callados.
62Yo dije: “Miren, el Cristianismo se les ha sido presentado a Uds. en la forma de doctrina, y en panfletos, y en la Biblia”, lo cual, yo estoy de acuerdo, ciento por ciento. ¡Dios ayude a esos misioneros que van allá para vivir allá! Sí, señor. “Pero”, yo dije: “No ha sido totalmente presentado a Uds.” ¿Ven? Yo dije: “Se les ha sido presentado a Uds., únicamente en Palabra. Pero el Dios que escribió esa Palabra, que Uds. ya tienen puesta en su corazón, ha llegado ahora a un punto que El va a hacer la Palabra vivir, ¿ven?, formarse en la Palabra”.
63Ahora, yo dije: “Aquí está el niño. El está sordomudo. El no puede hablar ni oír, ni nada. El ha nacido de esa manera”. Y el Espíritu Santo allí, y revelando los pecados y cosas a la gente. Y ellos casi se desmayaban cuando veían eso, Uds. saben.
64Y todos ellos hacen mucho ruido, uno no podía entenderlos, debido a que sólo tenían a la guardia nacional para que los vigilara, Uds. saben. Y ellos estaban inquietos. ¡Qué barbaridad! Ellos dijeron que gente de todas partes de la India estaba allí. Así que uno–uno no podía saber lo que había allí, ¿ven Uds.?, cuántos, o nada, uno no podía entenderlo.
65Así que entonces–entonces ese muchachito, cuando lo pasé allá arriba, yo dije: “Ahora, Padre Celestial, Tú sabes que yo soy como estos otros hombres aquí. Yo estaría como ellos, y peor, si no fuera por Tu gracia, ¿ven? Tú me salvaste. Y yo– yo... Todo esto es ordenado por Ti, no de mí mismo. Y ahora, Tú sabes que yo nunca digo que yo puedo hacer una cosa. Eres Tú, Señor. Pero ahora aquí, mientras las religiones y supersticiones de este mundo... como fue en los días de Elías el profeta, como fue en los días de Jesús, Tu Hijo, así es ahora otra vez”.
66Yo dije: “Para que sea conocido, Señor Dios, una vez más, que Tú eres el único y verdadero Dios vivo, y el que hizo al género humano, y puede hacer al mudo hablar, o al sordo oír”. Yo dije: “Yo te pido, en el Nombre de Tu Hijo, de acuerdo a Su Palabra, que dice que te pidiéramos cualquier cosa, como un Cristiano creyente, ‘pidiéramos cualquier cosa’ en Su Nombre, al Padre, le sería dado”. Yo dije: “Ahora yo creo Su Palabra, y yo pido que el espíritu sordomudo deje al niño”, así de esa manera.
67Y palmeé mis manos así [el Hermano Branham palmea sus manos una vez– Ed.]. Y él volteó y miró alrededor. Se estaba cogiendo sus oídos de esta manera. Y allí estaba, él podía hablar y oír tan bien como cualquiera en la audiencia, de esa manera.
68Bueno, eso lo empezó. El siguiente... luego uno no podía... Ellos tuvieron que sacarme. No había manera. Y ellos sólo... Ellos casi me quitaron los zapatos, y mi ropa. Los ejércitos no los podían mantener en su lugar. La milicia, los guardias, no los podían mantener en su lugar. Ellos corrían, derecho, rompían esa línea de guardias, así de esa manera. Lo adorarían a uno, ¿ven Uds.?, si ellos–si ellos pudieran. Ellos no entienden. No importa cuánto uno procure que ellos lo entiendan, no lo entienden.
69El siguiente era un hombre, a la siguiente tarde, era un hombre que había estado ciego, oh, como por veinte o treinta años, un adorador del sol, contemplaba tanto al sol que sus ojos se cegaron. Así estaba, mirando directo al sol, hasta que él se quedó completamente ciego. No había visto por veinte o treinta años. Sucedió que él era el que seguía, se abrió paso, para subir allá, a la siguiente noche.
70Yo dije: “Ahora, ¿quién estuvo anoche?” Después que terminé, uno casi no podía oír, ¿ven Uds.? Estaban de dondequiera, de cada religión y cosa. Yo dije: “¿Cuántos de Uds. quieren ahora aceptar al Señor Jesucristo?” ¿Ven Uds.? Y todo lo que podía verse, aceptó al Señor Jesucristo como Salvador personal, por dondequiera. Y–y por supuesto, uno no podía... hasta donde yo podía ver, pues no podía ver mucho.
71No podíamos tenerlo al aire libre, debido a las lluvias torrenciales, y cosas como esas. Y la gente allí y uno no podía llegar a ellos. Y, oh, era la escena más patética que uno haya visto alguna vez. Y–y todavía ellos viniendo por los caminos y cosas, jalando un chivo, Uds. saben, o alguna cosa como esa, procurando llegar a las reuniones.
72Y entonces la noche cuando el hombre ciego... Yo dije: “Bueno, ¿cuál de sus dioses puede darle a él su vista?” Yo dije: “Aquí está uno de sus propios adoradores, que por superstición, se ha quedado ciego, mirando al sol”. Yo dije: “El adora al sol porque él sabe que es un ser creado que es creado, que ha sido creado, alguna criatura que ha sido creada, algo”.
73Pero, yo dije: “El Creador mismo que creó al sol, creó los ojos de este hombre, ¿ven?, el mismo”. Y yo dije: “Ahora, si El quiere, Dios le dará a él su vista; antes de preguntarles a Uds. más, ¿cuántos de Uds. aceptarán al Señor Jesucristo como el Hijo de Dios, el crucificado?”
74Ellos no podían entender cómo ese Hombre santo pudiera alguna vez, como nosotros Cristianos decimos, pudiera morir. Yo dije: “La razón que El tuvo que morir fue para quitarnos nuestros pecados”. Yo dije: “El no era la tercera Persona, o segunda Persona. El era la misma Persona, hecho en carne con el fin de quitar nuestros pecados”. Yo dije: “El–El tuvo que venir y hacer....”
75Y yo les conté la pequeña historia que yo prediqué aquí, una noche antes de mi partida, de la abeja, Uds. saben, cómo al picar deja su aguijón, Uds. saben, y no puede picar ya más. Y que tenía que ser carne humana para que–para que la abeja de muerte picara, porque la muerte no está en el alma. La muerte está en el espíri- ... en la carne. Así que tenía... Dios tenía que llegar a ser carne, con el fin de quitar el aguijón de la muerte. Y así que entonces cuando... Ellos tenían que ver eso, Uds. saben, porque hay muchos insectos en la India, y ellos estaban–ellos estaban....
76Yo dije: “Ahora miren. Dios puede, el Creador mismo... Este hombre, en su superstición, mirando al sol, procurando encontrar misericordia para su alma, porque él sabe que él tiene que irse de aquí a alguna parte, cuando él muera”. Yo dije: “Por causa de eso se quedó ciego, y por ignorancia él hizo esto. Pero el Creador mismo quien hizo al sol que él miraba, puede hacer que la vista regrese a sus ojos”.
77Yo dije: “¿Está Ud. dispuesto, señor, de aceptar al Señor Jesucristo como su Salvador, y dejar todos los ídolos y todo lo demás, y servirle a El mientras Ud. viva? Si está dispuesto, levante su mano”. Y el ancianito levantó su mano temblorosa. Todos allí solamente usan un taparrabo para cubrirse, Uds. saben. Y él levantó su mano y dijo que lo haría.
78Y ellos nunca se sientan cuando están en la iglesia. Nunca... no tienen asientos ni nada. Sólo se acuestan, o se sientan, o se dejan caer, o se amontonan uno sobre el otro, todo lo que pueden. Uds. pueden imaginarse cómo es eso. Tan lejos como uno puede ver, Uds. saben, la gente es de esa manera.
79Y así que oré al Señor que le diera su vista. Y allí, por la gracia de Dios, ese hombre totalmente ciego, las lágrimas le empezaron a correr por su viejo rostro arrugado y por su barba, Uds. saben, la barba emblanquecida, corriéndole de esa manera. Y él empezó a gritar algo en su propio idioma. Y todos empezaron a gritar. Y él caminó por todo allí, dando palmaditas a todos, de esa manera. El podía ver, un hombre que había estado ciego.
80Ahora, Hermano Cox y ellos, creo que él está sentado atrás. El puede mostrarles cartas de vindicación, de estas cosas que han llegado de la India, y que tomaría mucho, mucho, mucho tiempo.
81Pero de la manera que lo tuvimos, yo–yo no podía haberme quedado. Es... Yo no sé cómo tuve cinco noches allí. Si no hubiera sido por mi hijo allá atrás, Billy Paul, y la ayuda de Dios, yo no sé cómo le hubiera hecho. Billy se quedó a mi lado. Y él–él me abrió paso, procuró abrirme paso. Y esa gente, Uds. saben, que es... Y ellos son muy tímidos. No quieren dañar nada, o algo. Y uno tiene que pasar por encima, ¿ven?, porque uno pudiera quedar aplastado bajo la multitud, y nosotros–nosotros no sabríamos, Uds. saben. Pasarían por encima de Ud., hasta matarlo. ¿Ven Uds.?, uno simplemente tiene abrirse paso.
82Así que, bueno, estoy otra vez de regreso en casa, por la gracia de Dios. Yo pudiera decir más, pero es hora de la escuela dominical. Yo no quiero tomar la predicación de la Palabra en una plática misionera.
83Cualquier “paquete de ayuda” que Uds. tengan, y si Uds. quieren tomar un consejo, envíenlo a la India. Yo no tengo nada en contra de Alemania; ellos son gente buena, igual como esta otra gente. Pero, hermano, hermana, les enviamos a ellos cosas únicamente para que se fortalezcan, y luego tengamos otra guerra con ellos, ¿ven? Correcto. Enviémoslo a alguna parte en donde realmente se necesita, ¿ven? Si Uds. tienen algo que enviar, envíenlo a la India. Ellos son los que están necesitados. Y pobres, analfabetas; ellos tienen recursos naturales, pero no tienen la inteligencia para saber cómo desarrollarlos. La única cosa que ellos saben es mendigar, y eso es lo que ellos hacen.
84Y ellos iban a llevarme en un... Uds. saben cuánto me gusta cazar. Ellos me iban a llevar allá a la cacería del tigre de bengala, a costo de ellos. Yo dije: “Háganme un favor. Tomen esa cantidad de dinero que Uds. gastarían en eso, y alimenten a esa pobre gente allá. Yo no la aceptaré, ¿ven Uds.? Correcto, porque yo–yo puedo cazar en alguna otra parte, ¿ven Uds.?”
85Si Uds. tienen cualquier ropa vieja, cualquier cosa que quieren enviar, envíenla a la India. ¿Ven? Yo ya casi he recorrido todo el mundo ahorita, y yo–yo– yo sé de lo que estoy hablando. Y como un hermano Cristiano: la India está en necesidad.
86Ahora, yo llegué a casa, cumplí todo lo que el Señor me dijo que hiciera, lo mejor que pude, lo mejor que sabía. Esta próxima semana, voy a decirles a Uds. una cosita que sucedió.
87Yo estaba cenando con el gobernador. Ellos iban a darme allí arroz, con patas de oveja guisadas en él, y sazonadas con aceite de olivo. Uds. pueden imaginarse, tan simple como suena. Yo... me sentí tan mal que casi no podía soportarlo. Casi vomitaba. El gobernador miró y dijo: “Señor, creo que Ud. está enfermo”.
88Y yo dije: “Oh”, dije, “creo que la comida es un poquito diferente”.
89Cuando llegamos al hotel, allí estaba el doctor privado del gobernador, esperándome. Dijo: “Quiero examinarlo a Ud.” Dijo: “Yo soy el doctor privado del gobernador”. Yo dije: “Oh, yo estoy bien”.
90Y así que él empezó, por supuesto, como un caballero, él me examinó todo. Y él dijo: “Creo que Ud. está bien”. Todo salió bien hasta que me tomó la presión arterial. El volteó hacia mí, y dijo: “¿No está Ud. demasiado cansado?”
91Yo dije: “Sí, señor”. Yo empecé a contarle los efectos que tuvieron las reuniones, esas visiones, Uds. saben, entrando en ellas.
92Dijo: “Yo no sé cómo Ud. está viviendo”. Dijo: “Yo no quiero alarmarlo a Ud., pero”, dijo, “su presión arterial no puede estar más baja”. El dijo: “Sus nervios están tan débiles, al grado que no bombean su sangre para arriba”. ¿Ven? Dijo: “Su presión arterial está peligrosamente baja”. Dijo: “¿Cuánto tiempo va a estar Ud. aquí?” Yo dije: “Oh, tengo dos reuniones más”.
93El dijo: “Bueno, yo le aconsejo regresar a América tan pronto como sea posible, y consiga un doctor muy competente para que lo mire a Ud.”, él dijo, “porque yo le aconsejaría no tener reuniones por un tiempo”. ¿Ven? Yo le dije cómo era eso. Por supuesto, él lo llamó “dimensiones”, Uds. saben, saliendo de una a la otra.
94Yo dije: “Bueno, señor, cuando yo llegue a casa”, dije, “yo le he prometido a la gente americana que les había dado esas reuniones, que de aquí en adelante no sería de esa manera”. Yo dije: “Ellos... Yo sólo oraría por la gente”. ¿Ven?
95Y por supuesto, yo veo que no–no tiene el efecto que debería tener. Yo miro a mi hermano, Oral Roberts, y algunos de estos hombres allí, que tienen reuniones, y aun logran tener más gente salva aquí en América, que yo. Es algo que creo que yo he usado mal, un gran don Divino, de un don profético, y lo usé en la manera de sanidad Divina. Y yo pienso que eso no agradó a Dios, o causó que Dios no pensara bien de mí, haciendo eso, porque no tuvo tal efecto.
96El nunca me dijo acerca de esa gente, Uds. saben. El dijo que ya había sido hecho una vez. El lo representó aun en Moisés de la misma manera. Moisés fue a Egipto e hizo sus milagros una vez. Eso lo concluyó. El tomó su mano, y la sanó de lepra; y volvió una vara en serpiente, y regresó a una vara, y eso lo concluyó para siempre.
97Y yo pienso que después de diez años de recorrer América de punta a punta, y pasando por cada ciudad, la gente ahora entiende que es la Verdad, ¿ven? Esta vez, es para orar por la gente, y eso es lo que yo intento hacer.
98Yo he sido muy–muy blando. Uds. saben que los amo a Uds. Y los amo con amor imperecedero, y Dios sabe eso. Yo he tenido que estar aislado. Hay gente, por toda–toda América, a quien me gustaría saludar de mano, y he anhelado hacerlo en las reuniones. No he podido, ¿ven? Uds. no saben qué efecto tiene una visión en uno. Tan pronto que uno se para delante de la persona, allí está, ¿ven? Y sencillamente no le decía a la gente, algunas veces, pero allí está delante de la persona. Yo he sabido cosas de personas, que hubiera querido no haberlas sabido. Personas que son mis amigos, y sin embargo, uno sabe que estaban mal. Si Dios descendiera ahorita y me permitiera, yo pudiera decirles cosas que serían sorprendentes para Uds.
99Yo le he pedido al Espíritu Santo, si El permite, lo cual me ha dicho... Yo le he pedido si tan sólo me permitiera llegar al lugar en donde yo estuve primero cuando dejé el tabernáculo. Regresar allí, y permitir aquietarme, al grado que cuando yo me pare delante de la gente, que no sea una visión. Que sea que pueda hablar con el hermano y no ver su condición. Sólo ofrecer oración por él, ¿ven?, y ser como... Yo le he pedido a Dios que haga eso.
100Y vine a casa. Y yo sé, esta semana, que ninguno ha venido a la casa. Es una cosa buena. Yo he estado como por cinco días allá, ni siquiera podía moverme. Yo–yo había llegado a un punto que me levantaba, y parecía que todos mis huesos me estaban doliendo, y todo. Por supuesto, ese cambio, exactamente once horas y media de diferencia, entre Bombay y aquí. En este momento sería como la hora en la que yo, oh, yo–yo hubiera estado durmiendo, como una o dos horas, ¿ven Uds.?; así que es de noche, y es al revés. Y luego esa baja presión arterial se había bajado de esa manera, y yo casi no podía subir ni bajar. Eso es todo. Yo mismo me la ocasioné, procurando hacer más de lo que podía. Así que, ahora, he regresado a casa por la gracia de Dios.
101Y ahora, esta semana que sigue, voy a salir, sólo para estar un tiempo, dos o tres semanas, solo completamente solo; estar solo para orar, primeramente. Voy a ir de cacería, si el Señor lo permite. Pero antes que haga eso, voy a salir unos cuantos días antes de la temporada y demás. Voy a Colorado. Quiero quedarme por lo menos dos o tres semanas, o quizás más, sólo para estar completamente solo, y decir: “Dios, heme aquí”.
102Pueda que venga y le pida al Señor Mishler trabajo otra vez, al Señor Mishler, regresar a la Compañía del servicio público.
103Yo he–yo he cumplido lo que El me dijo que hiciera. Y estoy parado en el tabernáculo, en esta mañana, de la misma manera que me fui hace diez años. Yo no tengo administrador. Mi administrador renunció cuando la presión estaba más fuerte. Yo no tengo ningún administrador.
104Mi hijo se va a ir. Mi hijo, sentado allá atrás, se va al ejército. El ha sido mi amigo. El se quedó a mi lado.
105Algunos de ellos siempre me criticaron: “¿Por qué traes a Billy contigo?”
106Si Uds. sólo supieran cuánto cargué a ese muchachito en mis brazos cuando él era un bebé pequeño, sin madre. Yo mantenía su biberón bajo mi cabeza en la noche, pues no había lumbre en la casa para mantener su biberón calientito, y dárselo a beber. El ha sido mi amigo, en toda la jornada. Vamos a morir de esa manera, si Dios lo permite.
107Probablemente se irá al ejército muy pronto; él recibió los papales ayer para hacer su decisión, si él quiere entrar voluntariamente o–o ser reclutado. Bueno, ya no lo voy a tener.
108Y luego yo–yo estoy solo, no solo, ¿ven? Hay Uno que me sacó de mi madre, quien me ha alimentado, quien me ha llevado a través de estas grandes pruebas. Su gracia me ha traído salvo hasta aquí. Yo estoy confiando que Eso me llevará al Hogar. Y yo he llegado a un punto en donde yo tengo....
109Yo quiero pedirle a la iglesia una cosa más antes que tomemos algún lugar para estudiar en las Escrituras, y eso es, que Uds. oren por mí. Yo he desarrollado un espíritu crítico, y me persigue. Yo le dije a mi esposa, ayer, por primera vez. Algo sucedió ahora, y yo estaba sentado en el patio, y se lo dije a ella. Ella me había recordado, y le dije al respecto. Yo dije: “Cariño, yo llegué a un punto en el que he llegado a ser un crítico de la gente”. Yo no quiero ser... ¿De quién es el trabajo? No es mío. Y Dios es el único, que puede criticar, no yo.
110Había una mujer, que fue allá, la Señora Dowd. Yo no sé si Uds. han oído alguna vez de ella o no. ¡Oh, fue una desgracia que estuviera en la India! Esa es la razón que ni siquiera pudimos tener nuestras reuniones al aire libre. Ella llegó allí y procuró levantar ofrendas de esa gente. Y–y–y porque ellos no le dieron sus rupias....
111Una pobre mujercita que tiene trabajo, cargando mezcla en su cabeza, subiendo escalones y cosas como esas, de las cinco a las diez, recibe una rupia al día, veintiún centavos [de dólar–Trad.], ¿ven? Ella tiene que trabajar duro para conservar ese trabajo. Una mujer caminando en lodo hasta sus rodillas, y demás, pobres mujercitas, para alimentar a sus bebitos y demás; una rupia, ¡veintiún centavos!
112Y allí argumentando con esa gente, y quitándole esas rupias, ¡y cambiándolas a dinero americano! Y ellos dijeron: “Uds. vienen a quitarnos lo que tenemos, no a ayudarnos”. ¿Ven?, “¡Uds.!”
113Ellos no tuvieron que darme un centavo, para ir o regresar, pagar mis gastos, pagar las rentas de todos los auditorios, todas las cuentas del hotel, todo. Y luego, todo lo que me sobró, lo llevé a la calle, no para darlo a alguna sociedad. Yo lo llevé y se lo di a la gente pobrecita que está muriéndose de hambre. Allí fue adonde se fue el dinero de Uds. Allí fue adonde se fue su dinero. [La congregación se regocija–Ed.]. Exactamente, según lo mejor de mi entendimiento, lo que pude hacer. Yo hubiera querido haber tenido más, con qué hacerlo.
114Ahora, pero, mire, mi hermano, mi hermana, esa mujer empezó a recoger ofrendas, y argumentar con ellos. Ellos dijeron: “Tú vienes a quitarnos lo que tenemos, no a ayudarnos. ¡Pensamos que venías a ayudarnos!” Ella se suponía que era una sanadora Divina.
115Ella estaba enojada conmigo, cuando yo estaba en la Costa Occidental. “Howard”, ella dijo: “Yo quiero ver a tu papá”. Ella se había casado con algún hombre de allá de Egipto, o algo así. Dijo: “Yo voy a la India, también”.
116Dijo: “Bueno, señora, cuando esa unción está sobre él, nosotros... la gente sencillamente no se acerca”.
117Dijo, ella dijo: “¡Tú dile a él que yo soy la Señora Dowd!” Y dijo: “Cuando llegue a la India antes que él, yo tendré la situación bajo control para cuando él llegue allí”. Dijo: “Mis reuniones, de todas maneras, son más grandes que las que él alguna vez ha tenido”. Bueno, eso es verdad, pudiera haber sido, ¿ven? Yo no sé.
118Pero pensar, que ella lo tenía bajo control, al grado que uno no podía ni siquiera tener una reunión al aire libre. Eso es lo que era. Y ellos–ellos empezaron un tumulto, y ella se paró allí y dijo: “¡Uds. diablos negros!” Dijo así. Y ellos trataron de conseguir que se fuera, y ella rehusaba hacerlo. Y alguien la golpeó en la cabeza con un ladrillo, y entonces ellos tuvieron que sacarla. Así que, entonces, la sacaron rápidamente del país. Ella se fue a otra comarca allá, y el Baron Von Blomberg tuvo que ir allá y ver al rey, y cosas, para sacarla de allí, y evitar una masacre. Así que entonces, así que ellos... Allí estaba eso, y yo miro eso y lo critico.
119Cuando yo regresé, la primera cosa que pusieron en mis manos, fue La Voz de Sanidad, y vi las reuniones de A.A. Allen y vi cuán falto de Escritura es eso. Entonces yo lo critiqué, ¿ven Uds.?, “¡oh, qué barbaridad!”, pienso yo. Pero miren a la pobre gente, gente amorosa, que está allá siguiendo eso, ¿ven?, siguiéndolo, gente de corazón honesto.
120Yo miro alrededor y veo estas otras cosas que suceden, y en eso yo–yo empiezo a criticar en mi corazón, ¿ven? Y yo no quiero ser de esa manera. Si yo hago eso, yo perderé favor con Dios. ¿Ven? Y la única cosa....
121Y miro a los americanos y veo su manera; miro a las mujeres, cómo ellas se visten; y miro a los hombres, cómo ellos actúan; y cómo beben, y maldicen, y fuman, y mastican tabaco, y reclaman ser Cristianos, al grado que me da náusea. Cuando yo veo lo que es el otro lado, y veo este; luego miro entre medio, y pienso: “¡Oh, Dios!” Pero oigan esto: ¿De quién es la batalla? Dios dijo: “Deja que la cizaña y el trigo crezcan juntos. Los ángeles vendrán y los separarán en el tiempo del fin”. No soy yo.
122Así que Uds. ayúdenme, mientras me paro aquí con mi mano levantada, en el púlpito, ayúdenme para no criticar a nadie. Y ayúdenme para que Dios me dé un espíritu en mi corazón, que en lugar de criticarlos, yo los ame de todas maneras, y siga adelante.
123Sólo ha sido un constante machacar, y machacar, y machacar, al grado que, como humano que soy, mis facultades mentales están quebrantándose, ¿ven Uds.? Y yo tengo que irme, para descansar un poco.
124Y esa es la razón que me voy, para estar solo, para orar que Dios quite ese sentimiento crítico de mí, y me enternezca. Ahora, yo pudiera actuar de esa manera, pero eso no saldría de mi corazón. Y entonces yo sería un hipócrita, seguro que sí, ¿ven? Quiero que salga de mi corazón, que yo verdaderamente tenga amor para aquellos que no son amorosos. Eso hizo Jesús. Cuando yo era crítico, cuando yo necesitaba ser criticado, todavía, El aún así me amó. Así que así es como yo quiero ser. Uds. oren por mí.
125Espero verlos otra vez, como por noviembre, quizás regrese y tenga un avivamiento aquí en el tabernáculo antes que nosotros....
126Así que, miren, esta es una cosa que he hecho, pedirles eso. Una cosa más que yo tengo... no quiero ministrar a los enfermos, mas que sólo por pañuelos, y demás. Yo estoy tratando de apartarme de las visiones, ¿ven Uds.? Y especialmente tan débil como estoy ahorita, e ir y pararme delante de la gente, bueno, entonces cuando uno empieza con eso, las visiones regresan. Yo quiero alejarme y apaciguarme a tal grado, que pueda salir y tener una reunión diferente. Uds. orarán por mí, ¿no es así? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Y, luego, y yo estoy–yo estoy orando, por lo que llega en el correo, y enviando pañuelos y cosas a los enfermos y afligidos–afligidos.
127Pero cuando la gente me llama para orar, yo las envío al Hermano Neville, o algunos de ellos, para que vayan a orar.
128Porque cuando me paro delante de la persona, eso me lleva a ello otra vez, ¿ven Uds.? Y yo quiero apartarme de ello, para así poder postrarme y decir: “Ahora, Señor, sólo Tu voluntad. Cuando Tú quieras que sepa algo, Tú dímelo. Y yo lo guardaré en secreto para mí, a menos que Tú me digas que lo diga”. ¿Ven lo que quiero decir? Y luego salir allá y orar por los enfermos, y cambiar mi ministerio completamente. Poder tener reuniones que duren más, mejores reuniones, y todo lo demás que tuve, pero mejor que antes. El Señor les bendiga ahora, mientras inclinamos nuestros rostros.
129Padre Celestial, te damos gracias en esta mañana, por el tiempo de estar hablando de las misiones, y de cómo Tú nos has bendecido y ayudado. Y cómo muchas veces había pensado, cuando las olas crecían grandemente y las grandes pruebas estaban sucediendo, si regresaría a casa otra vez. Pero, aquí–aquí estoy otra vez. Señor, Tú siempre me traes de regreso. Te doy gracias por esta iglesia, por su pastor, por su gente. Bendícenos.
130Y ahora, Padre, en esta mañana, yo... mi corazón mira allá a la India, y pensando que están acostados allí en esa calle, en esta mañana. Todos a lo largo de esa ribera, allí en esas pequeñas guaridas, allá, esa pobre gente hambrienta, en un estado de extrema desnutrición, analfabeta, sin conocer al Señor Jesús, adorando a alguna clase de superstición o a un ídolo. Entonces, Padre, cuán agradecido estoy de saber que me permitiste conocerte; conocerte es Vida.
131Ahora yo pido que Tú me ayudes. Quita el espíritu crítico de Tu siervo, Señor. Dios, yo no quiero... Si los hombres están errados, Tú seas el juez, Señor. Permíteme sólo amar, de todas maneras. ¿Lo harás, Padre? Si las mujeres se visten mal, y abusan de ellas mismas y llegan a ser prostitutas, y nuestra nación se hunde, ¿cómo puedo yo cambiar la historia cuando Tú lo has hablado, Señor? Pero yo pido que Tú me ayudes, y me permitas ser amoroso y bondadoso, para que pueda ser Tu siervo y hacer Tu voluntad. Estas cosas yo pido, Padre, para Tu gloria.
132Ahora bendícenos. Y como se me ha pedido enseñar la Palabra un poquito, Padre, sólo danos un mensajito corto ahora, para que la Palabra salga, y que sea un gran día para nosotros. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
133Muy bien. Ahora yo tengo cuarto para las once. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Bueno, ¿podemos tener como unos treinta y cinco minutos? ¿Está bien eso, y saldremos como a las once y media? [“Amén”– Ed.]. Ahora, ¿dónde abrimos?
134Yo estaba sentado aquí pensando de enseñar del Antiguo Testamento. Pero uno, por lo general yo sólo... Uno entra en el Antiguo Testamento todo el tiempo. Así que alguien dijo: “Hermano Branham: ¿No sabe Ud. nada más que el Antiguo Testamento?” Bueno, eso es bueno. Cuando yo aprenda ese, entonces aprenderé el Nuevo. Pero cuando Ud. aprende uno, aprende ambos. ¿Ven?, ambos están juntos.
135Pero abramos en el Nuevo Testamento, en alguna parte. Yo no sé en dónde Uds. han estado estudiando ni nada. Vayamos... Miren, oigamos de San Juan. Vayamos al primer capítulo de San Juan, y empecemos a leer San Juan. Ahora... Estoy abriéndolo. Yo no sé. Así que empezaremos sólo a estudiar en San Juan. ¿Les parece bien a todos? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Si les parece bien, San Juan, el primer capítulo.
136Y ahora, quizás, este próximo miércoles por la noche, yo oí... Yo quiero estar con Uds. esta noche. Yo quiero venir y–y estar con Uds. en esta noche, y luego el miércoles por la noche, también. Yo creo que no saldremos hasta después del miércoles, así que yo estaré aquí el miércoles por la noche. Yo estoy seguro que será el próximo jueves o viernes, uno de esos, cuando salgamos. Así que entonces yo estaré aquí el miércoles por la noche, si es la voluntad del Señor, para el servicio. Y ahora queremos–queremos enseñar algo, quizás, el miércoles por la noche, si es la voluntad del Señor.
137Oiga, Hermano Fleeman, esa es una buena idea, quitarse su saco ahorita y sentirse en casa.
138¿Tiene alguien algo en contra de alguien? Si Uds. tienen, levanten su mano y vayan a ellos. Ahora, hagamos de esto una gran fiesta de amor a la antigua, en esta mañana. ¿Qué opinan Uds.? Todos, y lo que Uds. tengan, si la persona no está aquí, diga: “Señor Jesús...” Pongámoslo bajo la Sangre en estos momentos, y desde este día en adelante, “yo ya no lo pensaré más”. Vayamos, y que todo empiece de nuevo ahora.
139¡Oh, si Ud. sólo supiera cuán–cuán feliz Ud. debería estar! Todas las religiones del mundo, verlas, cada una, sin nada de fundamento. Y solamente una es real, esa es el Evangelio del Señor Jesucristo. No importa, si viene de la iglesia Metodista, la iglesia Bautista, la iglesia Presbiteriana, el Señor Jesucristo está correcto. Amén. ¿Ven?, no importa de dónde venga, el Cristianismo lo excede en brillantez. Es la única cosa que tiene un fundamento en sí, absolutamente. Las otras cosas... El sacrificio de Sangre del Señor Jesucristo es la única esperanza del mundo.
140Ahora, yo he visto sus religiones. Yo he visto sus ídolos. Yo he visto sus supersticiones. Yo he visto sus dioses y todo, y cada... las estudié, y estudié el–el Corán, lo mejor que pude. Y cómo ellos, todititos, llegan a ser supersticiosos. Y eso lo hace a uno apreciar, tan real, oh, que Jesucristo, el Hijo de Dios, es la única esperanza del mundo. Y El es el Unico que se levantó de los muertos. Y podemos probar que El se levantó de los muertos, y El vive hoy. Amén. ¡Oh, qué cosa Hermano Neville! ¡Ud. no sabe cuán feliz estoy de ser Cristiano! ¡Oh, Ud. debería estar tan feliz!
141Ahora, aquí en este gran Evangelio de San Juan, de acuerdo a San Juan. Juan era el amado. Creemos que este San Juan era el–el amado que se recostó sobre el pecho de Jesús, y–y demás. El llegó a ser el más anciano de los apóstoles, o mejor dicho, vivió más que el resto de ellos. Y él–él....
142Pedro fue crucificado con su cabeza hacia abajo y sus pies hacia arriba. Andrés fue crucificado con sus manos de lado, de esta manera, y clavado. Yo vi allá en donde ellos decapitaron a San Pablo, allá en Roma.
143Yo obtuve algunas, oh, yo–yo procuraré traer eso la próxima ocasión que venga, las fotografías de todo ese martirio y todo, y cuando los daban a comer a los leones, y demás. Yo tengo todo en un folleto grande. Lo traeré, y pondré uno en un poste y el otro en el otro, y demás, para que así Uds. puedan verlos y mirarlos, todo está en inglés.
144Fíjense, ¡oh, qué escena tan quebrantadora, en donde ellos allí le cortaron la cabeza a Pablo, y la echaron en el desagüe, y permitieron... pensé: “¡Oh, hermano!, en cuanto el hacha tocó su cabeza, él ya estaba en Gloria”. ¡Amén! Con razón él se paró allí en esa celda, cuando escribió: “Oh muerte, ¿en dónde está tu aguijón? Sepulcro, ¿en dónde está tu victoria? Pero doy gracias a Dios, quien nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”. El escribió, dijo: “Yo he peleado la buena batalla. Yo he terminado la carrera, yo he guardado la fe. Por lo demás me está guardada la corona de justicia que el Señor, el Juez justo me dará en aquel Día”. ¡Oh! Bueno, eso lo pone a pensar a uno. Vidas de grandes hombres nos recuerdan, Que podemos hacer nuestras vidas sublimes, Pero las separaciones dejan detrás de nosotros, Huellas en las arenas del tiempo.
145Ahora, Juan, el amado revelador. Y, Juan, hay algunos Juanes que están aquí en la Biblia. Pero Juan, San Juan, del que estamos hablando en esta mañana, un apóstol del Señor Jesucristo, un misionero enviado por Dios.
146Un “misionero” es “uno que es enviado”. Yo con frecuencia me he preguntado cómo la gente hoy dice: “Oh, sólo hay doce apóstoles, ¿ven?, sólo doce”. Uds. han oído eso. Bueno, la mismísima palabra en sí, significa: “Uno que es enviado”.
147Pablo no era un apóstol de acuerdo a los doce. Pero se fijaron Uds. que ellos escogieron a Matías, creo que fue, a Matías, para que tomara el lugar de Judas. Y eso es lo que el hombre hizo. El... nunca se oye más de él. Pero Dios escogió a Pablo para tomar su lugar, ¿ven Uds.? ¡Y miren lo que Pablo hizo! ¿Ven?, eso demuestra la diferencia entre la elección del hombre, y la elección de Dios. Y eso hace... me da mucha gracia en mi corazón acerca de las cosas y errores, y demás.
148Acabo de escuchar, hace unos momentos, en el radio, a este gran famoso Dr. DeHaan, maestro maravilloso, mi querido hermano. Lo amo con todo mi corazón; Dios sabe eso. ¡Sólo ver cómo grandes hombres pueden hacer errores! Y yo pensé, tan pronto, hermanos, que vi el error que él estaba haciendo, yo pensé: “Dios, yo quizás haré las mismas cosas, así que Tú sobrepasa los míos”.
149El Dr. DeHaan dijo: “El bautismo fue únicamente una sola vez en la Biblia”. Lo acabo de escuchar mientras venía aquí a la iglesia en esta mañana. Dijo: “El bautismo del Espíritu Santo bautizó a cada uno de los apóstoles, los sumergió en el aposento. Y nosotros somos bautizados en agua, para representar eso. Y esa fue la única vez que ellos fueron bautizados con el Espíritu Santo. Fue únicamente una sola vez en la Biblia”. Yo pensé: “¡Oh, Dr. DeHaan!”
150Y qué de unos diez días después, cuando Felipe fue allá y les predicó a los Samaritanos. El los bautizó en el Nombre del Señor Jesús, pero no habían recibido el Espíritu Santo. Pedro fue allá y puso manos sobre ellos, y recibieron el Espíritu Santo.
151Como dos meses, o tres meses, después de eso, Pedro estaba en la azotea de una casa, y tuvo una visión, entró en–en la casa de Cornelio. Y todos estaban parados allí, y estaban unánimes, y orando. “Y mientras Pedro hablaba estas Palabras, el Espíritu Santo cayó sobre ellos, como lo hizo en el principio”. Y ellos todavía no habían sido bautizados en agua, ni siquiera. El dijo: “¿Puede acaso alguno impedir el agua, viendo que éstos no han sido bautizados, pero que han recibido el Espíritu Santo como nosotros en el principio?” Así que ¿cómo ese cuerpo pequeño allí representa...? Oh, no, no.
152Como algunos años después, algunos veinte años después, Pablo tenía que pasar por las regiones superiores de Efeso, y encontró a ciertos discípulos. El les dijo a ellos: “¿Recibieron Uds. el Espíritu Santo desde que creyeron?”
153Ellos le dijeron: “Ni siquiera sabemos si hay Espíritu Santo”.
154El dijo: “¿Han sido bautizados? ¿Cómo fueron Uds. bautizados?” Dijeron: “En el de Juan”.
155Dijo: “Juan bautizó para arrepentimiento, diciendo que Uds. creyeran en aquel que vendría, en el Señor Jesús”.
156Cuando ellos oyeron esto, ellos fueron rebautizados, en agua, en el Nombre del Señor Jesús. Y en el... El puso manos sobre ellos y el Espíritu Santo vino allí sobre ellos, ¿ven Uds.?, vino de la misma manera que lo hizo en el principio. ¡Oh, sí! El bautismo del Espíritu Santo, y el bautismo en agua, todavía permanecen, y será hasta que Jesús regrese otra vez.
157¡Pero qué error, ¿ven?, qué error, para un gran erudito inteligente como ése! Eso muestra que no importa cuán inteligente Ud. sea, cuánto sepa Ud., Ud. es un humano y Ud. va a errar, tan cierto como estoy parado aquí. “La batalla pertenece al Señor”. Correcto.
158Yo veo cosas, aun en visiones y cosas que el Señor me ha mostrado, y voy y hago lo contrario. ¿Pueden Uds. imaginarse? ¡Y Dios mostrándomelo! Me sucedió en Lisboa. Yo dije: “Señor, quita Tu mano de mí, ni siquiera soy digno de ser Tu siervo”. De ver algo que El me dijo, y yo había olvidado todo al respecto, y continué con lo mío. Sucedió. Yo pensé: “¡Qué barbaridad! Allá, ¿por qué no recordé eso?” ¿Ven? Aquí, lo tenía escrito, en mi bolsillo aquí, en un pedazo de papel, y fui e hice algo contrario. ¿Ven Uds.? Allí, muestra cuán–cuán–cuán inútil soy, ¿ven Uds.?, no... Oh, el peor de todos ellos, sería yo. Porque, después de que Dios le dice a uno que haga algo, y uno va y hace lo contrario, eso es terrible. ¿Ven?
159Así que, ¿ven Uds.?, no importa quién sea el hombre, no es nada sino un ser humano. El–él va a hacer errores. Así que sólo tolerémonos unos a los otros, y hagamos lo mejor que podamos. Eso es lo único que podemos hacer. Muy bien.
160Juan, ahora, el versículo 1. ¿Tienen todos sus Biblias abiertas? “En el principio...” ¡Oh, qué cosa!, esto es bueno, ¿no es así, para empezar? En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. (¡Miren!) Este era en el principio con Dios.
161Bueno, tomemos aquí, el versículo 14. Yo he enseñado sobre esto en muchas ocasiones, y pensado de ello. Miren. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. (¡Miren!) En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros.... [En el transcurso del mensaje, usaremos el termino Palabra (como lo usa el Hermano Branham, Biblia en inglés), en lugar de Verbo, Biblia en español–Trad.].
162“En el principio...” Ahora, recibamos algo real... Aquí, yo veo algo. Y el Espíritu Santo ha de haber ordenado que esto fuera así, ¿ven? Yo veo una gran cosa aquí. “En el principio era la Palabra”.
163Ahora, uno no puede regresar más allá del principio, mentalmente hablando. “En el principio”, antes que hubiera un mundo, antes que hubiera una estrella, antes que hubiera un sol, una luna, cualquier otra cosa, antes que hubiera cualquier creación, eso es: “En el principio”. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ahora, tan lejos como podemos ir, es regresar al principio.
164Y en el principio era Dios. “En el principio era la Palabra, y la Palabra era Dios, y la Palabra era con Dios. Y la Palabra fue hecha carne, y habitó entre nosotros”. Entonces, la Palabra era Jesucristo. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¡Oh, hermano! Entonces quién era... “En el principio era Jesucristo”.
165Entonces, en nuestros pensamientos Católicos del “Eterno Hijo de Dios”, no pudiera ser. Porque si El era el Hijo de Dios, El tenía que tener un principio de tiempo. El tenía que ser “nacido de”, para ser un hijo, ¿es correcto esto?, si El era el Hijo de Dios.
166¡Oh, nos envolveremos aquí en la buena Escritura! ¡Cómo la amo! Sólo... Uno se siente en casa cuando entra en Ella, Uds. saben. ¿No la aman Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
167“En el Principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios”. La Palabra misma era Dios. “Y la Palabra fue hecha carne, y habitó entre nosotros; y lo vimos a El, en la gloria del Padre”, ¿ven Uds.? Nosotros vimos la Palabra que estaba en el principio hacerse carne aquí en la tierra. Ahora, ¡qué cosa tan maravillosa el pensar que Dios fue hecho carne, para quitar el pecado!
168Ahora, si pudiéramos tomar las supersticiones del mundo, de cómo ellos adoran y quieren hacerse buenos. Ahora, ciertas de sus denominaciones allí, de sus sectas, ellos piensan que “si un hombre llega a hacerse muy bondadoso, él llega a ser un dios. Y él–él entonces es un dios”. Y ellos le adoran como Dios.
169Y luego otra razón por la que ellos le adoran... Eso casi no puede enseñarse en una–en una audiencia mixta como esta. Porque el germen de vida viene del varón, ¿ven Uds.?, y ellos piensan que “la vida está en él, y la Vida Eterna, la vida perpetua, sale del varón, de uno al otro. Que siempre hemos estado aquí. Que siempre hemos estado. El mismo espíritu moviéndose una y otra vez, en gente, ¿ven Uds.?” Y por lo tanto, ellos adoran al hombre porque de él sale el germen de vida.
170Ahora, pero aquí nos dice que antes que hubiera un hombre. ¡Antes! “En el principio era la Palabra, y la Palabra era Dios, y la Palabra era con Dios. Y la Palabra fue hecha carne!” Ahora, respecto a cuán lejos la mente humana puede llegar, hasta allí es tan lejos como podemos regresar ahora, “al principio”. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. “En el principio era la Palabra”. Pero miren, hasta allí es tan lejos como podemos llegar por teología. Hasta allí es tan lejos como podemos llegar con nuestras mentes. Pero la revelación nos lleva más allá de eso. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
171Ahora, si Ud. está enseñando algo en teología, Ud. piensa: “‘En el principio era la Palabra’, eso era Dios. ‘Y la Palabra era Dios’, correcto. ‘Y esta misma Palabra fue hecha carne y habitó entre nosotros’, ¿ven? ‘Y luego, Dios fue hecho carne. Eso es sin controversia’, eso es verdad. ‘Dios fue hecho carne’. Nosotros creemos eso”. Pero miren, antes que Esto fuera Palabra....
172¿Qué es una palabra? Una palabra es la manifestación de un pensamiento, es la expresión de un pensamiento. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Antes que Ud. diga algo, subconscientemente Ud. lo piensa antes de hablarlo. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
173Así que, “en el principio era la Palabra”, tan lejos así podemos regresar por esto, por teología. Pero antes que fuera la Palabra, era un pensamiento, y un pensamiento fue hecho manifiesto. ¿Ven Uds. lo que quiero decir? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
174Ahora, así es como El dijo. Primero: El pensó, y habló la Palabra, y la Palabra fue hecha manifiesta. ¡Oh, cuán infalible es Dios! Fíjense: cuando cada pensamiento, es hablado.
175Cuando Jesús, con razón, cuando El bajó del monte esa noche, y buscó en ese árbol alimento, no había–no había alimento en el árbol. Y El dijo: “Ningún hombre coma de ti”. Y El se alejó. Y al día siguiente, al regresar, el árbol se había secado. La mente de Dios; la manera que fue en el principio, eso fue un pensamiento antes que fuera una Palabra, que expresó a Jesucristo, El mismo estaba expresando esa Palabra otra vez. ¿Ven?
176Y toda Palabra en la Biblia son los pensamientos de Dios puestos en la forma de simiente, que si es recibida dentro del ser humano, y hablada por el mismo pensamiento que materializó la Biblia, trae la cosa a suceder. ¿Ven lo que quiero decir? ¡Cuán poderosa pudiera ser la Iglesia! La Biblia dice: “Que esta mente que estaba en Cristo esté en Uds. Como el hombre piensa en su corazón, así es él”. Ahora, sus pensamientos, ¡si ellos llegan a ser expresados!
177Como Dios dijo: “Sea un mundo”. Antes que pudiera ser una palabra, tenía que ser un pensamiento. Así que, Dios, en la creación, creó al mundo por Su pensamiento, primero, luego expre-... lo habló. Y el pensamiento expresado, llegó a ser materia. ¿Ven lo que quiero decir?
178Ahora, si ese mismo Espíritu que dijo: “Sea la Luz”, y hubo Luz, que dijo: “Sean los árboles”, y hubo árboles; y si esa misma mente que estaba en Cristo, está en Ud., cuánto más pudiera decir: “¡Que el cáncer deje de ser”, y desaparecería! “¡Sean abiertos los ojos que no ven”, y sería así! ¿Ven? Eso es el pensamiento de Ud. Jesús dijo: “En verdad....” Ud. dice: “Ese fue Jesús”.
179Pero espere un momento. El dijo: “Tened fe en Dios. Porque, de cierto, de cierto os digo, si tú dices a este monte: ‘Quítate, desarráigate y échate en el mar’, y no dudas en tu corazón, sino crees que lo que tú dices sucederá, recibirás las cosas que tú dijiste” [el Hermano Branham parafrasea Marcos 11:23–Trad.]. ¿Es correcto eso? “Tú las recibirás. No Yo; tú las recibirás”. ¡Qué poder le ha sido dado a la Iglesia!
180Ahora, Ud. lo puede expresar por concepción mental, pero si llega a ser una verdadera revelación de Dios, que Ud. lo vea antes que suceda, y lo expresa en forma de palabra, esa palabra se ancla y llega a ser materia; ¡un pensamiento expresado! ¡Oh, hermano!, cómo Dios pudiera... ¿Lo ven? Su corazón y su mente está así, y lleno con el Espíritu de Dios, al grado que sus pensamientos llegan a ser los pensamientos de El. Amén. Ahí lo tiene Ud. ¡Cuando su mente y su liderazgo, y su guianza, llega a ser un lugar directo, o una inspiración directa del Espíritu Santo, que está moviendo su cuerpo mortal! ¡Oh, hermano!
181¿Qué clase de gente deberíamos ser? Si el mismísimo Espíritu Santo lo tiene a Ud. tan encarnado, o lleno de poder, al grado que Ud. no usa sus propios pensamientos, Ud. no usa su propia mente, Ud. no usa sus propias opiniones; pero el Espíritu Santo lo tiene tan lleno, al grado que sus pensamientos y su ser ¡es el Espíritu mismo de Dios expresándose a través de Ud.! ¿Qué clase de iglesia seríamos?
182¿Qué clase de gente sería, en esta mañana, si este Tabernáculo Branham, en esta mañana, estuviera tan lleno de la Presencia de Dios, bueno, cuando Ud. ni siquiera usara su propia mente, ni siquiera usara sus propios pensamientos, ni siquiera tuviera alternativa propia, sino sólo ser guiado por el Espíritu...?
183“Y los que son hijos de Dios son guiados por el Espíritu de Dios”. Entonces cuando el elemento humano sale, y el Espíritu de Dios llena ese vacante, en donde Ud. mismo se vacía, ¡amén!, entonces será cuando la Iglesia, en el Poder de la resurrección de Jesucristo, caminará en Sus pasos, en Su Poder, en Sus pensamientos, en Su Ser, en Su acción. ¿Ven lo que quiero decir? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Entonces los pensamientos de Ud. llegarán a ser palabras, y las palabras llegarán a ser materia. Eso es cuando la Iglesia está en su Poder.
184Yo creo que está en camino, cuando la Iglesia estará tan envuelta en Cristo, el Espíritu Santo, la humanidad tan alejada de ellos mismos, que no se ven ellos mismos, no tienen otro motivo sino servir a Dios. Y los pensamientos de ellos progresan. Ellos rechazan las cosas del mundo. Ellos se mueven en el Espíritu, viven en el Espíritu, actúan en el Espíritu, caminan en el Espíritu, para así cumplir la ley de Cristo. Entonces, el amor de Cristo en el corazón humano, actuando en el Espíritu Santo, esa grande y maravillosa Iglesia, irá con el Poder y Deidad; porque Deidad será revelada en seres humanos por el Espíritu Santo, trayendo a suceder los pensamientos de la mente de ellos.
185Nuestros pensamientos son diferentes. Muchas veces decimos: “¿Cómo está Ud., hermano?” Y Ud. no lo dice de corazón. Muchas veces decimos: “Yo soy esto y eso. Yo haré eso”. Ud. no lo dice de corazón. ¿Ven? Yo no lo digo de corazón.
186Pero cuando Ud. está tan muerto a las cosas del mundo, al grado que Cristo es primero, Cristo es todo, entonces su completa hechura es la del Espíritu del Señor Jesucristo. El tiene completo control. Eso es cuando sus pensamientos serán limpios. Sus pensamientos serán puros. ¡Su corazón! ¡Su corazón! Mucha gente dice: “Bueno, la religión viene de su corazón”.
187No hay facultades mentales en ese ser pequeño llamado “corazón”. Ud. no puede pensar con su corazón. La Biblia dice: “Como el hombre piensa en su corazón, así es él”. Uno no puede pensar con su corazón. Uno no puede, porque no hay nada de mente allí con la cual pensar. Jesús no estaba hablando del ser físico; El estaba hablando del ser sobrenatural.
188Nosotros somos un ser triple: alma, cuerpo, y espíritu. Sabemos lo que esta carne es, comprendemos eso; es aquí. Sabemos lo que el espíritu es; controla la carne. Pero, ¿qué es el alma? El alma es la naturaleza del espíritu.
189Cuando un hombre es convertido, eso no significa que... Aquí hay una enseñanza buena y profunda. Espero que Uds. la capten. Hace tiempo... Yo les estaba contando a algunos hermanos el otro día.
190Un hombre sentado en mi porche, dijo: “Hermano Branham, yo antes era un hombre de negocios. Y yo he pasado años procurando ser salvo”. Y me contó todos sus problemas. Dijo que su esposa fue allá y recibió el Espíritu. Y ella no podía... El, “no podía recibir el Espíritu”.
191Yo dije: “¿Qué es lo que quiere decir, hermano?” Y él me dijo de dónde era, y él mismo se expresó. El dijo... Yo dije: “¿Está Ud. procurando ser salvo?” El dijo: “Sí. Yo estoy procurando ser salvo”. Y yo dije: “El Señor quiere....”
192Dijo: “Yo creo que he cruzado la línea, Hermano Branham, a donde uno no puede ser salvo”. Yo dije: “Oh, no sé”.
193El dijo: “Mire, yo fui a las reuniones de Billy Graham, un gran predicador famoso”. Y él es un maravilloso hombre de Dios, haciendo una gran obra por Dios. Y él dijo: “Yo fui a sus reuniones, y él dijo: ‘Todos los que quieran ser salvos levanten sus manos’”. Y dijo: “Yo levanté mi mano, y entré a un cuarto de interrogatorio”. Dijo: “Luego ellos me dijeron, allí, que tenía que aceptar a Jesús”. Y dijo: “Me arrodillé y oré. Y él me dijo: ‘¿Cree ahora Ud. en Jesucristo?’ Yo dije: ‘Sí’, dije, ‘yo lo acepto a El como Salvador personal’. Dijo, él dijo: ‘Ud. está salvo ahora’”. Dijo: “Nada me pasó a mí”.
194Dijo: “Yo seguí entonces por un par de años, y encontré a los hermanos Metodistas Libres, quienes dijeron que yo tenía que ‘ponerme lo bastante contento para gritar’”. Y él dijo: “Ellos oraron por mí, y todo, al grado que me sentí lo bastante contento para gritar”. Dijo: “Ellos dijeron: ‘Ahora Ud. lo tiene. Ud. tiene santificación’”. Dijo: “Me salí”. Y dijo: “Yo estaba buscando todo lo que yo podía”. Dijo: “Yo todavía no lo tenía”.
195Dijo: “Yo fui a las reuniones del Hermano Roberts, Oral Roberts”. El dijo: “Ellos entraron al cuarto y me dijeron que yo tenía que recibir el Espíritu Santo, y que tenía que ‘hablar en lenguas’, o yo no lo tenía”. Dijo: “Entré otra vez allí, y ellos tenían... oraron por mí, y–y me dijeron que hablara con el Señor”. Y–y dijo: “Yo–yo hablé en lenguas”.
196El dijo: “Hermano Branham, yo todavía no lo tengo”. El dijo: “Yo no sé qué hacer”. Yo dije: “Mire, mi hermano....”
197El dijo: “Yo estuve allá en Shreveport, con La Voz de Sanidad, y ellos me dijeron que Ud. era un profeta; que viniera aquí y Ud. podría revelarme, cuando el Espíritu viniera sobre Ud., cuál era mi problema”.
198Yo dije: “Hermano, uno no tiene que ser un profeta para hacer eso. La Palabra de Dios arregla eso”. Yo dije: “No se necesita profecía”.
199Yo dije: “Mi hermano, la única cosa es que Ud. simplemente está confundido”. Yo dije: “Yo quiero preguntarle algo: ¿Amó Ud. siempre al Señor Jesús?”
200El dijo: “Bueno, yo–yo pertenecí a la iglesia Presbiteriana, pero”, dijo, “yo solamente iba allí”.
201Yo dije: “Bueno, yo quiero preguntarle: ¿qué sucedió, qué le ocurrió a Ud. que cambió de repente su manera de pensar?”
202El dijo: “Bueno, mi esposa, ella fue adonde los Pentecostales”, dijo, “y ella recibió el Espíritu. Y así que entonces ella regresó”, dijo, “y ella estaba contenta”. Y dijo.... Yo dije: “¿Qué pensó Ud. acerca de eso? ¿Lo criticó Ud.?”
203El dijo: “No”. El dijo: “Yo sencillamente pensé: ‘bueno, veré cuánto dura’”. Y dijo: “Continuó”. Dijo: “Parecía que ella lo tenía”.
204Y él dijo: “Un día, yo iba entrando de hacer una venta en el patio [“yard sale”: Costumbre norteamericana de vender a precios muy bajos cosas usadas, en los patios de enfrente de las casas–Trad.], y sucedió que metí la mano en mi bolsillo, y alguien me había dado un pequeño folletito”. Y dijo: “Me senté en la oficina y empecé a leer este folleto”. Y dijo: “El sentir más aterrador vino sobre mí, de que yo debía estar bien con Dios”. El dijo: “Yo lo he estado buscando desde entonces”.
205Yo dije: “Yo quiero preguntarle algo: Cuando ese sentir vino sobre Ud., ¿Ud. nunca ha podido deshacerse de él?” El dijo: “No, señor, no he podido”.
206Yo dije: “Bueno, allí fue cuando Ud. recibió a Cristo”. Yo dije: “No significa ‘levantar sus manos’. Eso está bien. ‘Hablar en lenguas’, eso está bien”. Y yo dije: “Gritar, eso está bien. Pero esos son atributos de Cristo después que El entra”. Yo dije: “Recibir a Cristo es recibir la Persona, Cristo Jesús. ‘Recibirlo a El, es Vida’”. Yo dije: “Gritar, hablar en lenguas, y todas las demostraciones”, yo dije, “esos son atributos que siguen a Esto. Pero, primero, es recibir a Cristo”.
207El dijo: “¿Entonces, Hermano Branham, yo he estado salvo todo el tiempo?” Yo dije: “Seguro. Mire”, yo dije, “¿le ama Ud. a El?” El dijo: “Con todo mi corazón”. Yo dije: “En una ocasión Ud. no le amaba”. El dijo: “Correcto”. “¿Y ahora le ama Ud.?” El dijo: “Bueno, eso es la verdad”. “Bueno, Ud. lo tenía a El todo el tiempo”.
208Y él dio un salto en el porche, y empezó a llorar, y me abrazó. Y dijo: “¡Oh, Dios, yo he sido Cristiano todos estos años!”
209¿Ven Uds.?, lo que pasó, fue que a él no se le fue aclarado en el principio. ¡Aleluya!
210¿Qué? Ud. no pudiera hacer un cordero de un cerdo, si es que quisiera. El es un cerdo, para empezar; él atiende a sus propios negocios, y le dice al cordero que atienda a sus propios negocios. La única manera que Ud. pudiera hacer a ese cerdo creer que está mal que él esté en un chiquero, sería poner en él un espíritu de cordero. Si él alguna vez recibe una alma de cordero en él... mejor dicho, un cordero no tiene alma. Pero si él alguna vez recibe el espíritu de un cordero en él, ¡la mismísima naturaleza de la cosa! Esa es la razón que uno no puede convertir a un cerdo, uno no puede convertir a un cordero, porque él no tiene alma. Lo que él es en su espíritu, es esa misma naturaleza que tiene para siempre. ¿Ven?
211Pero un ser humano puede ser cambiado de un cerdo a un cordero, porque él tiene una alma hecha a la imagen de Dios. ¡Amén!
212Bueno, sus pensamientos cambiaron. Algo lo hace por él. ¡Aleluya! “Como un hombre piensa en su corazón”. ¿Ven? Cristo el Creador vino a él en una forma quieta, y se creó. Su propio Espíritu quitó la naturaleza del hombre de gustarle bailar, y el mundo, y vivir desordenadamente, y desde ese momento, él la puso a un lado y empezó a tener hambre por Dios. Y Dios estaba en él todo el tiempo. Era Dios, desde el principio. ¿Ven? Allí lo tienen. Amén.
213“Como el hombre piensa”. Tiene que llegar a ser un pensamiento antes que pueda llegar a ser una palabra. Y una palabra, expresada, se materializa. Yo creo en mi corazón que yo soy Cristiano porque he aceptado al Señor Jesucristo, aunque yo no llore, aunque yo no me mueva, aunque yo no haga nada. En mi corazón, primero, yo creo que Cristo murió por mí, en mi lugar. Amén. Yo lo acepto, como Cristiano; yo lo creo, como Cristiano; entonces está en mi corazón. Luego yo lo expreso en palabra: “Yo soy Cristiano”. ¡Aleluya! Luego yo empiezo a caminar como Cristiano, a hablar como Cristiano, a vivir como Cristiano, a ser Cristiano. Y por mis frutos yo soy reconocido por el mundo, como Cristiano. ¡Aleluya!
214Miren; yo no quise gritar tan fuerte. Pero–pero allí está, ¡la Palabra de Dios! Jesús dijo... ¡Aquí está! Oh, sólo díganme cuando sea tiempo. Pero, bueno, Jesús dijo esto. Miren: “En el principio”. Fíjense. ¿Ven?, “El hombre, como él piensa en su corazón”. Ahora, fíjense lo que Jesús dijo. Nosotros no obtendremos....
215Oh, si sólo Uds. viajaran alrededor y vieran las religiones; y una tiene que hacer esto, y otra tiene que hacer eso, y la otra tiene que hacer aquello. Pero, hermanos, dejemos esto afirmado en este tabernáculo, de una vez, dejémoslo aclarado para siempre.
216Nosotros somos Cristianos por fe. Por medio de la gracia de Dios, somos Cristianos. ¿Ven? Dios, en Su misericordia infinita nos llamó para reconciliarnos con El, por medio de Su Hijo, Cristo Jesús. ¡Queda concluido! No lo que nosotros hicimos, lo que El hizo. El cambió mi alma de las cosas del mundo, a las cosas de Dios; de carreras de caballos, y apostar, y adulterar, y mentir, y robar. El cambió mi alma, cambió mis pensamientos; y luego mis pensamientos llegan a ser tan reales, al grado que llegan a ser palabras en mis labios; y ellas se materializan, y ahora yo soy Cristiano. Me hizo una persona diferente. Eso es lo que lo hizo a Ud. ¿Ve?
217Ahora, si Ud. tiene una mente entorpecida, y Ud. no cree esto, y Ud. dice: “Sí”, “bueno, yo tengo duda”. ¡Vale más que tenga cuidado!
218Ud. dice: “Bueno, hermano, yo–yo tuve unos buenos momentos”. A mí no me interesa qué tan buenos momentos Ud. tuvo. Ud. dice: “Bueno, yo he gritado”. Eso está bien, pero eso todavía no tiene nada que ver con Eso. Ud. dice: “Yo he hablado en lenguas”. Eso está bien, pero eso–eso todavía no tiene nada que ver con Eso. Ud. dice: “Yo he sanado a los enfermos”. Eso todavía no tiene nada que ver son Eso.
219Jesús dijo: “Muchos vendrán a Mí en aquel día, y dirán: ‘¿Qué no eché fuera demonios en Tu Nombre, hice cosas poderosas?’ El dirá: ‘Apartaos de Mí, hacedores de maldad. Yo nunca os conocí’”. Sí, señor.
220Pablo dijo: “Aunque yo hablase lenguas humanas y Angélicas, aunque yo tuviese fe para mover montañas, aunque yo repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y no tengo caridad, nada soy”.
221Tiene que ser un cambio. Aquí está, un cambio en el corazón, no de esta cosa física, sino del corazón, de su alma. Algo adentro que se ancla, al grado que sus pensamientos que eran torpes, ya no son de esa manera. Ud. sólo ve al Señor Jesús. Ud. ve justicia, y santidad, y pureza, y amor, y gracia. Eso es cuando Ud. ha sido cambiado. ¿Qué quiere decir convertido? “Convertido” significa: “Cambiar algo completamente”. Y sus pensamientos, sus hábitos, su ser, han sido cambiados de un pecador a un Cristiano. La primera cosa es que Ud. lo sabe en su corazón, luego Ud. lo expresa con sus labios, y luego se materializa, y eso es lo que Ud. es.
222Ahora, si Ud. piensa que lo piensa (¡qué palabra!), pero si Ud. se imagina que lo piensa, y lo expresa, y no se materializa, entonces Ud. está en el camino equivocado. ¿Lo captan? Quizás yo debería dejar... hablar un poquito más lento. Mire: Si Ud. se imagina que es Cristiano, y Ud. lo habla con sus labios, pero se da cuenta que Ud. no lo es, más le vale que cambie sus pensamientos, cambie su corazón. ¿Ve? Porque, no produce el testimonio, no produce el fruto de ello. “Pero el fruto del Espíritu es mansedumbre, paz, paciencia, bondad, misericordia, fe”. Si con cada cosita que viene, Ud. revienta con ella, más le vale que tenga cuidado. Hay algo que no ha sucedido. Ud. está expresando algo aquí que no está aquí.
223Jesús les dijo a los fariseos: “¡Hipócritas! ¿Cómo pueden Uds. decir cosas buenas?” Eso fue lo que los hizo a ellos hipócritas: Pensaban una cosa en su corazón, y con sus labios expresaban algo más. Eso es un hipócrita. Eso es lo que lo hace un hipócrita. Dijo: “¿Cómo pueden Uds., siendo hipócritas...?” Porque, de la abundancia del corazón habla la boca. “Ud. no habla lo que realmente piensa”. ¿Y ve lo que quiero decir? Ud. debe decir lo que Ud. piensa. Si Ud. no lo piensa, no lo diga. ¿Ve? Hable sus palabras, permita que vengan del fondo de su corazón. 224 Así como Jesús le dijo a ese árbol: “Ningún hombre coma de ti”. Bueno, no había una–no había una sombra de duda en todo su corazón que ese árbol se secaría. ¿Por qué? Venía de su corazón puro, de... Era el Espíritu de Dios en El, que lo estaba haciendo a El de esa manera, enseñándoles a esos discípulos una lección. ¿Ve lo que quiero decir? Muy bien.
225Entonces, que eso sea puro. Que sus pensamientos salgan puros, y sus expresiones puras. Viva puro y sea puro. Ahora, de su corazón proceden “pensamientos malos, adulterio”, y todas estas diferentes cosas; si eso sale de su corazón, eso es lo que está en su corazón. Pero si de su corazón sale “justicia, paz, amor, gozo”, ¡oh, hermano!, entonces Eso viene de un recurso aquí que está hecho de eso. ¿Ve lo que quiero decir? Está hecho del Espíritu de Dios aquí que El mismo se expresa por medio de la obra, y lo que Ud. diga, entonces sucederá.
226Yo les daré una pequeña percepción de algo, de cuán infalible es la Palabra de Dios. Vigilen lo que Uds. están diciendo. Cuando Dios habla algo, tiene que ser, a mí no me interesa cuán diferente se mire. Yo he visto cosas, como en este mismísimo recorrido que acabamos de hacer. Yo vi a Dios hacer algo, amigos, que yo pensé que era imposible que sucediera, pero sucedió. Después de haber visto el error de algo que hice, que fue un error; se suponía que yo tenía que haber hecho algo. Dios me dijo: “¡Ve hazlo!”; lo tengo escrito aquí en mi bolsillo. Y en lugar de hacer eso, lo olvidé por completo, y fui e hice algo más. Y la gracia de Dios lo volteó y lo hizo de todas maneras. Amén. Tiene que suceder.
227Bueno, creo que aquí en San Juan, yo estaba leyendo el otro día, en alguna parte aquí, la misma cosa acerca de... Veamos, eso está en el 12. Sí, aquí está. Miren: San Juan 12, y el versículo 37. Escuchen, 36, empezamos. Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Estas cosas habló Jesús, y se fue y–y se ocultó de ellos.
228Ahora escuchen: ¡Aquí está! Ahora observen esto, muy atentamente. Yo lo tengo marcado aquí. Yo lo estaba leyendo en... allá en Bombay. Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, ¿ven? no creían en él.
229¡No importa lo que El había hecho! El hizo milagros. Miren a esta nación, miren a esta gente, miren cuántas señales y maravillas han sucedido aquí mismo en este tabernáculo. Miren cuántas cosas se han dicho, y lo que ha sido probado ser de Dios. ¡Miren! ¿Ven? Probado ser de Dios, y sin embargo, la gente en la ciudad se ríe de Ello, hace burla de Ello, y dice: “Es telepatía mental, o alguna otra cosa”. Ellos no entienden. Escuchen aquí. ...a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él; Para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor? Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías:
230Cuando Dios habla algo, tiene que suceder; porque primero es Su pensamiento, luego Su Palabra es expresada. Entonces no hay nada... No importa lo que venga o vaya, tiene que suceder. Oh, ¿pueden ver la infalibilidad de la Palabra? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¡Oh, hermano! Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, y se conviertan, y los sane.
231¡Miren! Dios, a través de Su profeta, Isaías, un hombre que tenía sus altas y bajas como nosotros, tenía sus errores como nosotros, pero Dios tenía a ese hombre tan rendido, por ser un profeta, que sus palabras... ¡los pensamientos de Dios! ¡Aleluya! Los pensamientos de Dios expresados a través de esos labios mortales de Isaías; un hombre con pecado y cosas que yo tengo, con sus altas y bajas como yo las tengo, y como Uds. las tienen, pero un vaso rendido a Dios, expresó el pensamiento–el pensamiento de Dios, a través de la Palabra. Y no importó lo que ellos hicieron, las palabras de Isaías tenían que ser cumplidas, porque eran los pensamientos de Dios expresados a través de Isaías.
232Allí lo tienen Uds. ¡Aleluya! ¡Oh, Dios! “Sobre esta roca edificaré Mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra Ella”. ¡Oh, hermano! Cuando el mundo ya no sea más, “Cielos y tierra pasarán, mas Mi Palabra nunca pasará”. ¿Por qué? El estaba expresando, en Palabra, el pensamiento del Dios Todopoderoso. Y cuando nosotros, por fe, podamos aceptar esa palabra, tiene que llegar a ser materia. Oh, cómo se estremece mi corazón al pensar: “Tu Palabra, eterna en el Cielo, Señor, es confirmada”. Lo que son los pensamientos de Dios, El los expresa en Palabras, y aquí está la Palabra viviente de Dios. [El Hermano Branham toca en el púlpito varias veces–Ed.].
233Jesús dijo: “El que oye Mis Palabras, y cree en El que me envió, tiene Vida Eterna, y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a Vida”. ¡Aleluya!
234No “el que va a la iglesia”. No “el que pone su nombre en el libro”. No “el que profesa”. No “el que grita”. No “el que sana a los enfermos”. No “el que abre los ojos de los ciegos”. No “el que habla en lenguas”. No “el que profetiza”.
235“Pero el que oye Mis Palabras, y cree en El que me envió, tiene Vida Eterna, y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a Vida”. Oh, hermano, que esa fe se ancle una vez en ese corazón, hasta que esas Palabras sean verdaderas delante de Dios. Entonces cielos y tierra se sacudirán y pasarán, pero esa Palabra Eterna, ese pensamiento que está en su corazón, que es expresado por Dios, no puede fallar así como las palabras de Isaías no podían fallar.
236Han habido miles mirando esos milagros que fueron hechos, y sin embargo no pudieron creer, porque Isaías lo había expresado y dicho: “Ellos no lo creerán”.
237La Palabra de Dios es Eterna. “En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios”. Dios, en el principio, allá cuando El vio al mundo, El los vio a Uds. y a mí aquí en esta mañana. El vio a mi bebé sentado allá atrás. El vio a cada persona hambrienta en la India. El vio a cada predicador en el púlpito. El vio a cada hipócrita caminando. El vio toda la cosa. La mente infinita de Dios lo vio previamente.
238Y El dijo: “Ahora, para redimir esa raza caída, Yo enviaré a Mi Hijo, Cristo Jesús”. Allí estaba la Palabra. En el principio, antes que fuera una Palabra, fue un pensamiento. Antes, fue un pensamiento que fue expresado en una palabra; y la Palabra llegó a ser materia y habitó entre nosotros. ¡Aleluya! Diez millones de años, quizás, antes que el mundo fuera formado, el pensamiento de Dios vio Su cuerpo tabernaculizado en carne, para quitarle el aguijón a la muerte. ¡Fiuuu!
239¡Cuán Eterna es la Palabra de Dios! Oh, tiempos cambiarán, años vendrán y se irán, eones de tiempo pasarán, pero la Palabra de Dios permanecerá para siempre. ¡Ahí lo tienen!
240“Oh Señor, Permíteme esconder Tu Palabra en mi corazón, para que no peque contra Ti. Permíteme meditarla, día y noche. Permíteme escribir Tus mandamientos sobre los postes de mi cama. Y permíteme que siempre estén–estén delante de mí. Y, Señor, que yo no peque en mi corazón contra Ti. Pero permíteme caminar en Ellos”. “Ahora, pues, ninguna condenación”, Romanos 8:1. ¡Aleluya! “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”. ¡Amén!
241Los pensamientos expresados de Dios en el corazón humano, siguen adelante, a medida que el Dios inmortal guía a Sus súbditos de lugar a lugar. Y la Biblia dice: “Los pasos del justo son ordenados por el Señor”. ¡Oh, hermano! ¿Cuán nuevo es el mundo? ¡Cuán grande es la Eternidad! ¡Cuando pensamos de la Palabra de Dios expresada por medio de los labios de un ser mortal, pero tan sumiso a la Palabra de Dios!
242El dijo: “Isaías habló de ello. Y ellos no podían hacerlo, porque Isaías lo había dicho bajo inspiración”.
243Ese Jesucristo, Emanuel aquí en la tierra, con todas las Escrituras, de todas partes... Mientras que caminó en la tierra, El sabía que se iba a levantar al tercer día. ¿Por qué? Porque David, bajo inspiración dijo: “No dejaré Su alma en el infierno, ni permitiré que Mi Santo vea corrupción”. [El Hermano Branham toca en el púlpito seis veces–Ed.]. El dijo: “Por lo tanto se alegró mi corazón y mi carne se–se alegró”. Cuando Jesús, bajo una palabra, unción, habla... hablada por Dios por medio de un hombre que tenía sus altas y bajas: David. David dijo: “No dejaré Su alma en el infierno, ni permitiré que Mi Santo vea corrupción”. [El Hermano Branham parafrasea Salmos 16-10–Trad.].
244Jesús dijo: “Derriben este templo, y Yo lo levantaré en tres días”. ¡Aleluya! El creyó la Palabra inmortal de Dios. Sí, señor. No importa....
245“El no–El no dijo eso”, Ud. dice: “Bueno, Ud. sabe, El murió el viernes, y El resucitó, ¿qué de los ‘tres’ días?”
246Jesús sabía que en setenta y dos horas viene–viene la corrupción del cuerpo. El sabía que en un momento entre esos tres días, en un momento allí, Dios iba a levantarlo. Porque David, bajo inspiración, dijo que El lo levantaría”. ¡Aleluya! ¡Una Escritura escrita en la Biblia! El caminó hacia adelante como un héroe a la muerte, sabiendo que Dios cumpliría Su Palabra; lo que Dios pensó, primero, El luego lo expresó. ¡Aleluya!
247Así que hoy, yo creo que “ese Señor Jesús que ascendió allá a lo Alto, viene otra vez de la misma manera, como lo habéis visto ir”. [El Hermano Branham parafrasea Hechos 1:11–Trad.]. Y El viene por los Redimidos que son nacidos otra vez, lavados con la Sangre. “Como El se fue, así El vendrá”. Está expresado en la Biblia. Pueda que reyes se levanten, pueda que vengan diferencias, el trueno detenga la tierra, pestilencia, bombas atómicas, y lo que sea. Pero, “Jesús el Hijo de Dios regresará otra vez de la misma manera que lo habéis visto ir”, porque es la Palabra inspirada de Dios que lo dijo así.
248Yo creo verdaderamente que Dios sanará el cuerpo de los enfermos, porque él dijo: “El fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados, el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por Su llaga fuimos curados”. Deje que maestros, teología, lo que pudieran ser, se levanten, los seminarios se levanten y caigan, pero la Palabra de Dios continuará lo mismo. Sí, señor. Dios así lo dijo. Y antes que Dios lo pudiera decir, tenía que ser un pensamiento. Y Dios pensó toda la cosa completa, y la expresó en Sus Palabras, y tenía que materializarse.
249No hace mucho tiempo, yo estaba leyendo, o vi en un lugar, de una muchacha que ponía las carátulas de los relojes, las sumergía en radio. Y sucedió que lamió eso, el cepillo, y ella murió. Años y años después, ellos desenterraron su cráneo; y se pusieron sus aparatos en sus oídos, y cosas, y los pusieron en el cráneo. Y uno podía oír ese radio: “Rutt-rutt-rutt”. No tiene fin. Continúa moviéndose y moviéndose y moviéndose y moviéndose. No hay fin del radio. Sólo continúa moviéndose. Después de años y años y años, el cráneo no era mas que un hueso blanqueado, y el radio todavía estaba activo allí porque ella se lo había metido en su boca. Sólo fue una porción de ello y el radio continuaba activo.
250¡Cuánto mucho más entonces, El Dios Eterno, a través de Su Ser Deidad, y los poderes hablados por Su Palabra, cuando El habla Su Palabra! Los tiempos cambiarán, la gente cambiará, las naciones cambiarán, los mundos cambiarán, pero esa Palabra continúa y continúa por los siglos de los siglos, porque es el pensamiento de Dios antes que fuera expresado. ¡Aleluya!
251Yo le amo con todo mi corazón. Y después de ver los cientos de religiones de este mundo, yo digo en esta mañana: “En Cristo, la Roca sólida, me pararé; todos los otros terrenos son arena movediza, todos los otros terrenos son arena movediza”. Oremos.
252Padre Celestial, oh, cuán contento estoy en esta mañana, de saber que Tu gracia redentora, Tu Hijo, nos ha redimido de una vida de pecado. Oh, cuando yo veo mi propio cuerpo desgastándose, envejeciéndose, volviéndose canoso y arrugándose, sin embargo yo sé que más allá de esta sombra aquí, más allá está el cuerpo no hecho de manos. Más allá está el Inmortal, esperando; y ése, algún día, cuando la vida sea quitada de este cuerpo, despertará, nuevamente allá en Su Presencia, para estar con El por todas las edades del tiempo.
253Dios, que cada hombre y cada mujer en esta mañana, que tiene esta esperanza, se purifique a sí mismo de las cosas del mundo. Y estas cositas pequeñas sin importancia que los deprime, y los mantiene miserables, que sean Cristianos felices sirviéndote a Ti. Concede estas cosas, Padre, por medio del Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén.
254Creo que me extendí un poquito más del tiempo para Uds., pero es que mi corazón fue llevado en Su Palabra, en Su Ser. Yo vine sin prepararme, sin saber que yo iba a predicar, pero sucedió que dije estas palabras. Y yo no tomé más que un versículo de la Escritura, pero quizás en unos cuantos domingos más, empezaremos de allí y continuaremos, lo que era la Palabra.
255¿Le aman? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Escuche, mi amigo Cristiano. Si hay algo en su corazón en contra de alguien, vaya a él ahorita y reconcíliese. Olvide todo el pasado. Y si Ud. ha estado teniendo una vida de altas y bajas, recuerde, algo ha entrado en ese corazón, algo se ha metido en esos pensamientos. No importa quién sea su enemigo, ámelo. Amelo. No importa qué sucedió, olvídelo. Después de todo, Ud. está en un campo en donde hay cizaña, entendemos eso, pero debemos crecer juntos. Tenemos que crecer juntos.
256Porque un buen pozo no puede verter aguas malas, ni tampoco un mal pozo puede verter aguas buenas. Un árbol no puede dar fruto corrupto y fruto bueno al mismo tiempo. Así que o limpiamos todo el pozo, o ensuciamos todo el pozo; o lo uno o lo otro, ¿ven? Porque está sucio para empezar, así que limpiemos los pozos en esta mañana, y digamos: “¡Señor, vierte Tu Espíritu, y guíame, oh Dios, guíame!”
257Y viendo cuando entramos en una–una iglesia Católica allá, allá en Roma, y ellos me llevaron a lo que ellos llaman La Iglesia del Hueso. Y sus monjes, por cientos de años, los tomaban y los enterraban, abajo de la iglesia, los enterraban. Cada iglesia es un cementerio, prácticamente. Y ellos ponen a esos hombres allí. Y después que están allí por cierto tiempo, los desentierran. Después que la carne se pudre en el polvo, ellos los desentierran.
258Y ellos han hecho un salón, muchas, muchas veces más grande que éste, sólo de huesos humanos, ¡cómo los hicieron y los apilaron! Y en las esquinas, por donde uno camina, de esta manera, hay cráneos y todo. Las instalaciones de luz están hechas de pedacitos de huesos de los dedos y de huesos. Las lámparas están hechas de huesos, y todo. Nada más que... Y hay tumbas de otros pudriéndose. Una inscripción, al final, muy sobresaliente, decía: “En un tiempo nosotros éramos como Uds., y algún día Uds. serán como nosotros”. Correcto.
259Y solamente aquellos que aman a Dios tendrán Vida inmortal. Y eso es la verdad.
260Y yo me fijé allí, por donde la gente pasaba. La religión Católica es un montón de supersticiones y cosas. Los cráneos de esos monjes allí, los habían tocado tanto que estaban blancos. Algunos de ellos desgastados, así de hondo; pero la gente los tocaba, procurando obtener bendiciones y cosas como esas, de los cráneos de esos monjes. Eso sólo muestra que es un ser humano. Es un corazón, y allí están hambrientos por algo.
261Hermano, la religión de Jesucristo no consiste en tocar huesos de hombres muertos. Es creer en el Señor Jesucristo, y aceptar Vida inmortal. ¡Oh, hermano!
262Pero pensar que eso es verdad, que en un tiempo esos hombres fueron como nosotros aquí en esta mañana. Ellos tuvieron su oportunidad, y nosotros tenemos la nuestra. ¿Qué van a hacer Uds. con ella?
263Oh, hagan que cada onza [medida de peso–Trad.] de ella cuente para el Señor Jesús. No tengan tiempo para las cosas del mundo. “Despojémonos de todo peso de pecado que nos asedia, y corramos con paciencia esta carrera que tenemos por delante”. Amemos al Señor Jesús.
264Sean bondadosos uno con el otro. Sean bondadosos con sus enemigos. Amen a todos. No importa lo que ellos hicieron, ámenlos de todas maneras. Y si Ud. no puede hacer eso, hermano, hermana, si alguna vez ha habido un tiempo cuando Ud. necesita un...?... en el altar, es entonces. Cuando Ud. puede regresar, crear....
265Y yo reconocí, el otro día, un espíritu egoísta saliendo en mí, diciendo: “Ese hombre está errado. Yo debo decirle al respecto”. Eso es incorrecto. Dios es el único para decirle al respecto. Eso no es... No son mis negocios. Pero mi negocio es predicar el Evangelio y amar a todos, y continuar y amar a mis enemigos, como Jesucristo me amó cuando yo era Su enemigo. Correcto. Cuando yo era uno que no se podía amar, El–El me amó de corazón. Y cualquiera que no se pueda amar, permite que lo ame de la misma manera. Permite que el Espíritu que estaba en Cristo, esté en nosotros. Amén. Yo le amo. Yo le amo. ¡Oh, hermano! No codicies vanidades De este mundo tan atroz Busca bienes Celestiales Que jamás perecerán. ¡En el inmutable Dios! En el inmutable Dios; Pon tu fe en aquello Eternal En el inmutable Dios. Cuando cese tu jornada Y si fuiste fiel a Dios Un hogar tendrás en Gloria Y será felicidad. ¡En el inmutable Dios! En el inmutable Dios; Pon tu fe en aquello Eternal En el inmutable Dios!
266¿Es esa la oración de cada hombre y mujer, jovencito o jovencita, aquí hoy? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Dios los bendiga, y que El los mantenga de esa manera: humildes en su espíritu, dulces en su alma, perdonando a otros como Cristo por causa de que Dios los perdonó a Uds. Sean bondadosos, generosos, solícitos.
267¿Hay más actividad o cualquier cosa en la iglesia, Hermano Neville?
268Escuche, mi querido amigo Cristiano, mientras Ud. se va de aquí en esta mañana. No tenemos mucho aquí que ofrecerle a Ud., hablando de cosas materiales, Uds. visitantes que están aquí. Tenemos un pequeño tabernáculo viejo. Somos gente pobre, mucho muy pobre. Perdonen–perdonen que no podamos tener algo un poquito mejor aquí que represente una–una bienvenida a la gente. Pero mi hermano, mi hermana, aquí en el interior de estas paredes, cuya estructura no tiene mucho que mirarse, Uds. encontrarán una bienvenida del Señor Jesucristo. Vengan, adoren con nosotros, si Uds. no tienen un lugar a dónde ir. Nosotros tenemos un amable pastor aquí. Hombres finos aquí en la directiva de diáconos, y demás, finos Cristianos. Vengan, encuentren un lugar, y siempre serán bienvenidos aquí en el Tabernáculo Branham.
269Solamente tenemos una cosa que podemos hacer: es amar al Señor Jesús con todo nuestro corazón. Creemos que la Palabra es la... esta Biblia es la Palabra de Dios. No tenemos ningunos libros de texto, solamente esta Biblia. Aquí no tenemos ley de esto, eso, o... Bueno, nuestra ley es amor. Nuestro credo es Cristo. Y les amamos a Uds. con todo nuestro corazón. Regresen y estén con nosotros, si desean. Y esperamos algún día verlos en una Tierra mejor, en donde....
270Pero por ahora, vayamos marchando a Sión, si gustan, mientras se ponen de pie. Teddy, ¿pudieras venir aquí, por un momento, hijo, rápidamente? Estamos....
271Tenemos servicio de comunión [Santa cena–Trad.] en esta noche. Oh, estoy contento de estar aquí para eso. Escuchen, Jesús dijo: “El que come Mi carne y bebe Mi Sangre, tiene Vida Eterna, y Yo le resucitaré en los postreros días”. Esa Palabra es inmortal. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Muy bien.
272Ahora, todos juntos en estos momentos cantemos: “Marchando a Sión”. Muy bien. Vengamos nosotros que amamos al Señor, Y que nuestro gozo se dé a conocer, Unidos en una alabanza de dulce armonía, Unidos en una alabanza de dulce armonía Y así rodear el Trono, Y así rodear el Trono. Ahora voltéense y saludénse de manos. Marchando a Sión, La hermosa, la hermosa Sión; Marchando hacia arriba a Sión, La hermosa Ciudad de Dios. Oh, marchando a Sión, La hermosa, la hermosa Sión; Marchando hacia arriba a Sión, La hermosa Ciudad de Dios.
273Ahora, mientras cantamos ese coro una vez más, y luego nuestra alabanza de despedida. Vamos a cantar “Marchando hacia Sión”, una vez más, preséntense Uds. mismos al visitante. Díganle que están contentos que él está aquí. Por causa de que está haciendo calor en la iglesia, no nos tardaremos mucho en irnos. El servicio se terminó ahora. Sólo vamos a despedirnos en unos cuantos minutos. Ahora, voltéense y digan: “Yo soy el Señor Jones, y estoy contento de conocerle. Regrese al tabernáculo”. Sean amigables, sonrían, todos. Muy bien, ahora. Marchando hacia.... Preséntense Uds. mismos al visitante, díganle que regrese. ...hermosa Sión; Marchando hacia arriba a Sión, Esa hermosa Ciudad de Dios.
274Ahora la alabanza inmortal del Tabernáculo Branham, de despedida. ¿Cuántos recuerdan la alabanza de despedida de los tiempos pasados? Toma el Nombre de Jesús, Hijo de angustia y de pesar; Te dará gozo y alivio, Llévalo adonde vayas tú. ¡Oh, hermano! Todos juntos. Toma el Nombre de Jesús, Hijo de angustia y de pesar; Te dará gozo y alivio, Llévalo adonde vayas tú. ¡Nombre precioso, oh cuán dulce! Esperanza en la tierra y gozo en el Cielo; ¡Nombre precioso, oh cuán dulce! Esperanza en la tierra y gozo en el Cielo. Toma el Nombre de Jesús, Como escudo en cada ardid; En tentaciones que te acechen, En oración respira el Nombre Santo. ¡Nombre precioso, oh cuán dulce! Esperanza en la tierra y gozo en el Cielo; ¡Nombre precioso, (¡oh Nombre precioso!) oh cuán dulce! Esperanza en la tierra y gozo en el Cielo.
275Inclinemos nuestros rostros ahora para orar. Pastor, venga a despedirnos, por favor, mi hermano.