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~ EXPERIENCIA PERSONAL CON DIOS ~
1Muchas gracias. Inclinemos nuestros rostros para orar. Nuestro bondadoso Padre celestial, estamos agradecidos contigo por este momento de compañerismo, reunidos aquí en Chicago con Tus hijos amados. Muchos de ellos son de diferentes partes del mundo, y estamos tan agradecidos al reunirnos vez tras vez, sabiendo que algún día nos reuniremos del otro lado, en Tu Reino, donde nunca más nos separaremos. Y mientras que aquí en la tierra es de día, que podamos trabajar juntos con toda unidad y fe en nuestro Señor Jesucristo, para la edificación de Su Reino. Perdona nuestros pecados, los delitos contra Ti, y que el Espíritu Santo tome el servicio ahora bajo Su control y se glorifique. Porque fue escrito, por nuestro Señor, que: "Todo lo que pidieres al Padre en Mi nombre, Yo lo haré". Te ruego que en esta noche podamos ver Su Presencia, Su gloria, cubriéndonos a todos nosotros. Lo pedimos en el Nombre de Jesucristo. Amén. Pueden sentarse.
2Buenas noches, mis amigos cristianos y ciudadanos del reino de Dios. Ciertamente estamos agradecidos de estar aquí en esta noche para ministrarles en el Nombre de nuestro Señor Jesús resucitado. Mi corazón como que estaba bombeando fuertemente en los últimos momentos. Al entrar, conocí algunas personas del otro lado del mar (de Suiza) y ellos me estaban diciendo que la otra noche el Espíritu Santo les dijo todo acerca de sus condiciones, sus vidas, y cómo es que fueron sanados, y luego al entrar e inmediatamente oír ese canto tan maravilloso: "Qué Bella Historia". Si hay un canto que conmueve mi alma es ese: "Qué Bella Historia". Cómo es que Dios viene condescendiendo, bajando, revelándose a Sí mismo en un cuerpo de carne para tomar mi lugar en el Calvario como pecador, y morir en mi lugar para darme el derecho al Árbol de la Vida, para que yo pudiera comer y vivir para siempre. ¿Cómo podría yo rechazarlo? ¿Cómo podría Ud. rechazar una invitación tan maravillosa?
3Luego entrar y conocer a nuestro hermano aquí de ultramar, de Suecia. Yo me pregunto: ¿Cómo será cuando todos lleguemos a la gloria y veamos a la gente tan maravillosa que hemos conocido aquí vez tras vez en los servicios?
4El hermano José aquí, por supuesto, cuando él me presenta, yo… Él tiene un gran amor por mí, así que él simplemente dice muchísimo. [El hermano Branham se ríe, y el hermano Boze le habla al hermano Branham-Ed.]
5Gracias, Hermano. Gracias, Hermano. Gracias, mi Hermano. Espero que nunca eche a perder ese sentir en mi hermano o en ninguna otra persona. Que nuestro Señor Jesús me mantenga siempre en un lugar donde tenga compañerismo y amor con mis hermanos, porque yo ciertamente los amo. Es un sentir mutuo, y todos juntos, somos colaboradores para el Reino de Dios, y Jesucristo el Señor.
6Ahora, el servicio de mañana por la tarde, creo que comienza como a las dos, o algo así. Y creo que nuestro Hermano de Suecia va a hablarnos, y entonces mañana en la noche es la clausura de esta serie de servicios. Porque tengo que apresurarme para llegar a casa, salir mañana en la noche, quizás, y el lunes a las doce de la tarde, tengo que estar en Fort Knox, Kentucky, para ponerme unas vacunas más para ir a ultramar. Yo trato de decirles a ellos que yo no las necesito, pero ellos no me hacen caso. Y mis brazos se ponen muy adoloridos, y ellos… Yo no necesito esas cosas, pero la ley dice que tengo que ponérmelas. Así que la Biblia dice: "Dale a Cesar lo que es de Cesar, y a Dios lo que es de Dios". Así que tendré que ponerme las vacunas, y luego predicarles el Evangelio a ellos, ¿no es cierto? Así que eso será darle a Dios lo que es de Dios, y a Cesar lo que es de Cesar.
7Ahora, yo confío que el Señor les bendiga a cada uno de Uds. Sólo me quedan unos momentos, para unas palabritas.
8Y ahora, si el Señor me lo permite, voy a tratar de regresar, de manera que los oídos de Chicago, que están aquí en esta noche sepan con toda seguridad, que se ha dicho muchas veces en mi ministerio que: "la única falla que alguien pudiera encontrar, es que yo no puedo ministrarle a suficiente gente a la vez". Bueno, yo ciertamente desearía poder. Si yo pudiera, yo estaría muy contento de hacerlo. Pero en la manera en que yo ministro, yo no puedo hacerlo. El ministerio no fue dado para ese propósito.
9Se ha dicho que el señor Roberts, nuestro Hermano, oraba por quinientas personas mientras que yo oraba por dos. Bueno, eso es verdad, pero el Hermano Roberts hace lo que Dios le dice a él que haga, y yo tengo que hacer lo que el Señor me dice a mí que haga. Así que esa es la diferencia. El Espíritu Santo obra de diferentes maneras en la iglesia. Y el Hermano Roberts es ciertamente un hombre fino de fe, una persona maravillosa, un hermano amoroso, y hay muchos de ellos en el campo hoy. Francamente, yo quiero pensar que cada uno está en la cima. ¿Ven Uds.? Es maravilloso. Yo oro por ellos todo el tiempo.
10Y este gran evangelista, que está en el campo hoy, quizás no esté de acuerdo conmigo sobre la sanidad Divina, nuestro amado hermano, Billy Graham. Pero el otro día, mientras yo venía cruzando la nación, estaba escuchando un programa radial y oí que él estaba en el hospital en Alemania o algo así, enfermo con un bloqueo del riñón. Yo no pude evitar detenerme en el acto, teniendo ese sentir de compasión por nuestro hermano, y oré para que Dios lo sanara. Días después, escuché que él estaba mejor, y regresó de nuevo al servicio. Dios está usando a nuestro hermano de una manera tremenda y poderosa logrando que la gente sea salva. Y nosotros ciertamente lo apreciamos, y le pido a todos los cristianos que oren por nuestro hermano, mientras que vemos la mano de Dios con él, salvando a los perdidos.
11Y ahora, es mi oración que Dios lo sane completamente. Supe que él aún se siente muy mal, así que ruego que Dios sane completamente a nuestro hermano, de manera que él pueda predicar el Evangelio. Él alcanza una clase de gente que quizás no vendrían a escucharme a mí. Tales como diplomáticos y así por el estilo. Tal vez, la única manera que ellos vendrían a escucharme a mí, sería si ellos enfermaran lo suficiente. Pero ésa sería la única manera.
12Yo he tenido el privilegio de orar por reyes, monarcas y potentados, y nunca he visto al Señor rechazar a alguien aún, sino que Él los sanó a todos. El congresista Upshaw, uno de nuestro gobierno de los Estados Unidos, aquí, había sido inválido en una silla de ruedas por sesenta y seis años, y fue sanado instantáneamente. Yo nunca había oído de ese hombre en mi vida; él estaba sentado muy atrás en la audiencia, en una silla de ruedas, cuando el Señor Jesús mostró la visión de lo que sucedió y lo que estaba aconteciendo, y él fue sanado completamente. Y nosotros estamos agradecidos por eso.
13Tal vez yo… ¿Cuántos han oído de su caso, de cómo él fue sanado? No muchos. Creo que voy a leer sólo una pequeña porción de la Escritura aquí, y les contaré eso como un testimonio, porque únicamente tengo como diez minutos para hablar, y hablaré mañana en la noche, quizás venga temprano. En el capítulo 2 o 3 de los Hechos de los apóstoles, comenzando con el versículo 1. Pedro y Juan Subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te do; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; Y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.
14Que el Señor añada Su bendición a la lectura de la Palabra. Era un gran tiempo ese día en el templo, el corazón de los apóstoles estaba lleno de gozo y alegría. Acababan de recibir una nueva experiencia del Señor Jesucristo. Sus corazones, estaban llenos de gozo. Ellos pensaron: "Oh, algo nuevo ha sucedido".
15Ellos tenían gozo en saber que el Espíritu Santo había venido, la promesa del Padre que habían esperado por tanto tiempo. En Lucas 24:49, Jesús le dijo a sus discípulos: "Vosotros…" o: "Quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto". En Hechos 1:8, Él dijo: "Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, Judea, Samaria, y hasta lo último de la tierra". El saber que ésta misma bendición que estaba sobre ellos, iría hasta lo último de la tierra, incluso hasta hoy, sería lo mismo. Todavía no ha llegado ni a una tercera parte hasta este tiempo. Después de dos mil años, todavía nos faltan dos terceras partes de la tierra que recorrer con este mismo Evangelio. Porque ésta demostración de poder debe ir a las partes más lejanas de la tierra.
16Unos días después, cuando Jesús fue recibido en la gloria, las últimas palabras que dijo a sus discípulos fueron: "Id por todo el mundo y predicad el Evangelio. (Por todo el mundo). Estas señales seguirán a los que creen: en Mi Nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes o cosas mortíferas y no les hará daño. Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán". Está escrito en la Escritura, que Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos, Hebreos 13:8.
17Nosotros no podemos negar eso; esa es la Palabra de Dios. La única manera en que yo podría pasarla por alto sería para justificar mi incredulidad. Pero si tengo que mirarla y decir: "¿Es la Palabra? ¿Sí o no? Es la Palabra". Y cuando Jesús dijo, cuando Él estaba aquí en la tierra… Él no reclamaba ser una persona grande; Él sólo reclamaba ser-Él fue un siervo. Él era el Hijo de Dios, y se despojó a sí mismo.
18El otro día estaba pensando del hombre que fabricó el brazo artificial, él ganó fama para sí mismo, pero el Hombre que hizo el brazo verdadero, no buscó reputación. El que hizo el ojo artificial se hizo de una reputación por hacerlo; pero el Hombre que hizo el ojo verdadero no buscó esa reputación. Él se humilló a sí mismo, Dios Jehová, velado en carne, descendió para sacrificarse a sí mismo por nuestros pecados y enfermedades. El amor de Dios no se podía comprender, qué tan profundo, qué tan puro, y qué tan rico, y qué tan grande saber que Dios haría tales cosas por sus enemigos, no por sus amados, aquellos que le aman, sino por sus enemigos.
19Con frecuencia he pensado que si Dios estuvo dispuesto a morir por Sus enemigos, para salvarlos del infierno, ciertamente estaría dispuesto a sanar las enfermedades de Sus hijos. ¿No lo creen Uds.? Si Él tiene tanto cuidado de Sus enemigos.
20Ahora, en ese gran ajetreo del tiempo de los primeros apóstoles, cómo es que ellos estaban gloriosamente felices, porque habían tenido una experiencia. Ellos tenían algo. Eso es lo que necesitan hoy: Una experiencia.
21Si fuésemos a ir de viaje a California, y alguien fuera a llevarle en carro, Ud. seguramente no quisiera irse con un chofer que nunca antes haya manejado un carro. Ud. buscaría a alguien que tuviera una experiencia. Si a Ud. le fuesen a hacer una cirugía, o un trabajo dental, Ud. ciertamente no buscaría a alguien que no sabe de qué está hablando. Ud. buscaría a alguien que haya tenido una experiencia.
22Y así es cuando vamos a hablar de Dios. Consigamos a alguien que tenga una experiencia, que sepa de lo que está hablando. Y éstos apóstoles habían tenido la experiencia de Pentecostés. Ellos estaban bendecidos; tenían gozo Divino, y sus corazones estaban rebosando; el mundo entero les pertenecía. Y ¿no es una lástima que en esta noche hayamos perdido ese gozo, ese gozo Divino y lo que ellos una vez tuvieron? Y yo pienso en cómo es que el mundo necesita la experiencia que ellos tuvieron en aquel tiempo.
23Ahora, pensamos en Moisés, en la zarza ardiendo, éste pastor de ovejas, una mañana caminando por la misma vereda que había caminado tantas veces, y allí fue atraído por una zarza ardiendo. Se dio cuenta que el Ángel del Señor estaba en ése arbusto. Y ahora, Él habló con Moisés. Moisés había tenido un fracaso amargo, sabiendo que Su pueblo iba a ser liberado por él, trató de hacerlo por sí mismo cuarenta años antes de eso, y fue un fracaso, y había perdido toda la visión de la victoria y de la libertad para el pueblo esclavizado.
24Y a veces me pregunto, si nosotros, la iglesia, sabiendo que Dios ha prometido liberarla de su pecado, y de su enfermedad, y hacernos un pueblo salado, por el cual el mundo tenga hambre y sed, me pregunto, si en nuestros esfuerzos humanos, en nuestras teologías, y demás, y nuestros grandes y finos edificios, y así por el estilo, que tratamos de presentar a la gente hace muchos años; y nos dimos cuenta de que ha fallado, porque lo hemos hecho nosotros mismos. Nos dedicamos a tener nuevas escuelas, para educar a nuestros ministros, y así por el estilo. Dejamos a un lado el verdadero principio, la cosa verdadera que Dios nos dijo que recibiéramos, y fue dejar que el Espíritu Santo guíe a la iglesia. Hemos dejado eso fuera, y hemos perdido nuestro gozo Divino. Ahora la visión está borrosa.
25La gente ya no está esperando la venida del Señor, y sin embargo hay bombas atómicas en los hangares por todas partes, y cosas que pueden destruir al mundo en el acto. Pero la gente ha perdido la visión del Señor, ya que han fijado fechas, de que el Señor vendrá en cierto tiempo. Y han hecho todas estas cosas, tratando de hacerlo por sí mismos. Debemos soltarnos y dejar que Dios haga estas cosas. ¿Cómo podemos hacer esas cosas sin el Espíritu Santo?
26Y Moisés había sido un fracaso total, pero ahora allí, vemos que su atención fue atraída hacia una zarza ardiendo. Y la mira bien para ver cuál era el problema. Y se acerca a ella… Por lo regular el fuego produce una atracción. Normalmente cuando el Espíritu Santo viene en forma de fuego, atrae la atención de la gente. Y cuando Moisés se hizo a un lado para considerar esta zarza que no se quemaba, Dios le habló en una visión fresca por medio de un Ángel.
27Ahora, vean cómo se afianzó la fe rápidamente. Las cosas viejas habían pasado, pero ahora Moisés tenía una nueva visión. Tenía una revelación. Tenía una experiencia. Se había encontrado con Dios. Había hablado con Dios. Antes de eso, él no se había encontrado con Dios, él solamente había leído y sabía lo que su madre o el pastor le habían contado. Pero ahora Moisés tenía una experiencia personal.
28Eso es lo que la iglesia necesita en esta noche: Dejar de estudiar tanta teología, y arrodillarse en el altar y orar hasta que una experiencia personal arda en el corazón humano, y quite todo lo empañado, y dé una nueva visión.
29Ahora Moisés estaba calificado. Había presenciado el poder del Señor Dios. Él lo había presenciado en sanidad Divina; su mano se había vuelto leprosa. La metió en su seno y la sacó, y fue sanada. Él sabía que Dios era el Sanador, y Dios estaba con él y se le había revelado personalmente a él.
30Así es como el Espíritu Santo vino sobre éste apóstol, que dijo: "Lo que tengo". Eso es lo que necesitamos en esta noche, una experiencia personal con Dios.
31Moisés recibió la experiencia personal. Ahora observen la fe manifestarse. Vean la diferencia en Moisés ahora. Se va a Egipto, la invasión a manos de un solo hombre, yendo a tomar el mando. No llevaba nada en la mano sino una vara seca, pero él fue a hacerlo y llevó a cabo lo que Dios le había dicho, porque él tuvo una visión fresca de parte de Dios.
32Si hay algo que la iglesia necesita en esta noche, y lo que estamos tratando de hacer, amigos, es traer una visión fresca de la Presencia de Dios para que la gente pueda ver que Dios aún vive y reina y se mueve en Su iglesia, y Él lo hará hasta que Jesús venga a recibirla. Una visión, una experiencia...
33Una vez, un hombrecito llamado David, fue al ejército donde estaban sus hermanos, a llevarles tortas y pasas. Y vemos que un gran fanfarrón llamado Goliat, se paró en el arroyo, del otro lado de la colina, y comenzó a retar y a burlarse de Israel. Viendo que ellos habían perdido su fe, habían perdido su experiencia con Dios, y todos estaban callados. Nadie decía nada, le tenían miedo a ese matón.
34Pero él salió e hizo su jactancia en los oídos de alguien que creía en Dios. Ése era el pequeño David, tenía puesto un abrigo de pieles de oveja, quizás un muchachito rubio. Corrió y dijo: "Déjenme ir a pelear con ese enemigo. ¿Quieren decirme que los ejércitos del Dios vivo permiten que ese filisteo incircunciso los desafíe?". Pues, él avergonzó a sus hermanos. Lo que necesitamos en esta noche es alguien con una experiencia como David, que se pare firme y diga: "¿Quieren decirme que Uds. dejarán que la gente se pare y diga que los días de los milagros han pasado, y que la sangre de Jesús se secó hace mil novecientos años y que todo lo que necesitamos es unirnos a la iglesia?".
35Lo que necesitamos hoy es un buen avivamiento chapado a la antigua al estilo de San Pablo, y el bautismo del Espíritu Santo como cayó en el día de Pentecostés, para traer al pueblo de regreso a una fe viva en Dios nuevamente. Así es. Yo creo en las confesiones de aceptar a Jesucristo; eso es bueno. Yo creo en todo eso, pero amigos, necesitamos algo más que eso.
36Abraham creyó en Dios por fe, y Él le dio el sello de la circuncisión como confirmación de su fe. Y cuando Ud. dice que tiene fe en Dios, Dios está en la obligación, si su fe es correcta, de darle el bautismo del Espíritu Santo ahí mismo para confirmar que Él ha aceptado su fe. Amén. Eso es correcto.
37Ahora noten, cuando el pequeño David se preparó para salir a pelear con el gigante, pues, me supongo que el rey admiró su valor. Le dijo: "Bueno, hijo, ciertamente yo admiro tu valor, pero recuerda que ya no estamos viviendo en los días de Moisés; estamos viviendo en los días cuando éstas cosas han pasado". Le dijo: "Sin embargo, ven aquí, que te equiparé". Entonces él se quitó su propia armadura y se la puso a ese muchachito, David. Y le puso el escudo en la mano, y esa gran armadura que casi tumba al pequeño David. Y él dijo: "Pues, quítenme esta cosa de encima; yo nunca me la he puesto. Nunca la he probado. No sé lo que es". Pero había una cosa que él sí tenía; él tenía una experiencia personal con una honda, él sabía que Dios estaba con él en esa honda. Eso era lo que necesitaba.
38Saúl se dio cuenta que su chaleco eclesiástico no le quedaba bien a un hombre de Dios. Él no podía con eso. Ese es el problema con muchos hombres hoy que he conocido al cruzar el país, hombres de gran posición en iglesias grandes y cosas. Ellos creen en este mensaje de liberación; creen en el mensaje del Señor Jesús y Su poder, pero están tan atados con denominaciones de iglesias que no pueden ver más lejos que su iglesia, y ellos no les dejan ver más lejos. Lo que necesitamos hoy es a alguien que salga con alguna experiencia con la honda como la que tenía David.
39David dijo: "Yo no sé nada acerca de su teología, y de éstas espadas, y demás, pero tu siervo tuvo una experiencia con esta honda allá, donde Dios me ha permitido matar a un león y a un oso con ella. Y si Dios me ha permitido matar un león con ella, seguramente ese filisteo incircunciso me pertenece esta tarde".
40Que Dios nos dé más muchachos con esa clase de experiencias rudas, que tomen a Dios en Su Palabra, y que le crean porque todo lo que Él dice es la verdad. Amén. Eso es lo que necesitamos en esta noche, mi queridos amigos cristianos.
41Y ahora, quiero que noten que él salió y probó exactamente que Dios estaba con él, porque él había tenido una experiencia que Dios podía entregarle al enemigo en la mano por medio de su honda.
42Una vez, un hombrecito llamado Sansón, con cabello rizado de esa manera. Yo veo que a veces el artista pinta su cuadro con puertas que difícilmente pasarían por aquí por este auditorio. Bueno, no sería extraño para mí ver a un hombre así alzar las puertas de la ciudad y marcharse con ellas, un hombre de ése tamaño. No sería un misterio para un hombre de ése tamaño matar a un león con sus manos. Pero ellos tienen la idea equivocada. Sansón era un hombrecito muy pequeño, de cabello rizado que tenía siete rizos que le colgaban como un pequeño cobarde, y parecía que era cualquier otra cosa menos un hombre. Pero cuando el Espíritu de Dios venía sobre él, él podía matar a un león o cualquier cosa. Pero se necesitaba al Espíritu de Dios.
43Y un día, cuando estaba todo rodeado al lado de la colina, y mil filisteos vinieron contra él, y él no sabía hacer nada, pero tomó una quijada de mula, tocó su espalda para ver si esas siete guedejas aún estaban ahí, él embistió con todo lo que tenía, y mató a esos mil filisteos, sin tener más nada con qué darles. Él dijo: "Yo no tengo más nada con qué darles, sino una quijada, así que con eso les daré". Y mató a mil filisteos.
44Lo que necesitamos hoy es gente que entren en una verdadera seriedad con Dios.
45Yo entré a un estadio de fútbol una vez, donde iba a tener un servicio. Y había un letrero en la puerta, el cual nunca olvidaré; decía: "No se trata del tamaño del perro en la pelea, sino del tamaño de la pelea en el perro".
46Y eso es lo que necesitamos en esta noche: alguien que tenga suficiente valor y espinazo. No importa si él no pertenece a una denominación, si tiene un título de doctor, o lo que tenga, Ud. tendrá a Jesucristo de su lado siempre y cuando predique la Palabra del Dios viviente que no se compromete, y se pare en la misma. Dios prometió que Él la respaldaría y... Eso es exactamente la verdad.
47Me acuerdo de un hombrecito llamado Samgar, allá en el tiempo de los jueces. Él no tenía nada; él no era un guerrero. No sabía nada acerca de pelear. Los filisteos venían y les robaban todo lo que tenían. Tan pronto como ellos acumulaban algunas provisiones, venían los filisteos y los robaban, se las quitaban. Más o menos así es como nos pasa a nosotros hoy en reuniones de avivamientos. Vamos y comenzamos un avivamiento, y tan pronto como el evangelista se va, o la gente se esparce, entonces vienen los filisteos y dicen: "Bueno, los días de los milagros han pasado. No hay tal cosa como esa. Eso es psicología. Es telepatía mental, o algo así".
48¡Oh, hermano!, puedo ver al pequeño Samgar parado allí y mirando por la calle, y aquí vienen los filisteos marchando. Él no era un guerrero; él no sabía nada acerca de pelear. Pero una cosa sí sabía, y es que él era judío, y tenía un derecho; era circuncidado y Dios estaba con él. Así que él tomó ésta pequeña aguijada allí. Eso era todo lo que él tenía; le dio con eso a seiscientos filisteos, y mató a cada uno de esos hombres armados con esa aguijada en la mano, porque se paró en lo que era correcto y le creyó a Dios.
49Lo que necesitamos en esta noche son más Samgares. ¿No es correcto eso? Alguien que se pare en la Palabra de Dios, y diga que es la verdad, [Espacio en blanco en la cinta-Ed.] y no tenga miedo. Dios respaldará Su Palabra; Él está obligado a hacerlo.
50¡Oh!, y yo pienso en los grandes héroes de la Biblia. Me hizo recordar de aquí hace algún tiempo, yo estaba aquí en las montañas, y me estaba observando a los patos, cuando están todos en el agua, nadando. Pero tan pronto como sopla el viento frío, esos patitos salen allí, graznan dos o tres veces y se van para Lousiana tan rápido como pueden hacia los campos de arroz. ¿Qué es lo que sucede? Ellos no tienen que tener ninguna teología. Ellos nacieron completamente patos, y cuando son patos, ellos tienen instinto. Y él sabe, si es un pato, un instinto le dice que salga de allí porque se avecina el clima frío; y que se vaya adonde está más cálido y la tierra es mejor.
51Bueno, si un pato puede hacer eso al ser un pato, ¿qué debería hacer un hombre por medio del bautismo del Espíritu Santo cuando él es nacido del Espíritu de Dios? Él debería ser capaz de saber que cuando hay problemas por delante, él puede parase en Dios y extender sus alas de fe y salir de esa cosa, salir de su enfermedad, salir de su condición encadenada, y todas esas cosas. Es tiempo de que Dios se mueva y haga esas cosas, y permita que la Presencia del Señor Jesús bendiga y dé poder, y grandes cosas para la iglesia en cualquier día, Dios ha prometido que Él lo haría.
52Dios dijo que: "En los últimos días, Su Espíritu sería derramado desde lo alto, y mostraría señales y maravillas en la tierra". Y todas estas otras cosas, Dios prometió hacerlo. Y si Él prometió hacerlo, Él está obligado a cumplirlo. ¿No creen Uds. eso? Sí, señor. Ciertamente que sí. Y luego cuando éste...
53Cierta vez observé a un ruiseñor, cuando yo pastoreaba la iglesia bautista. Yo solía regresar en la noche, y ese pajarillo se posaba allí, y miraba para todos lados en la noche. Y cuando podía ver una estrella en alguna parte, las nubes se retiraban un poquito, y él podía ver una estrella, entonces empezaba a cantar tan fuerte como su corazoncito se lo permitía. ¿Por qué? Él sabía que el sol estaba brillando en algún lado, pues había visto la evidencia de eso; una estrella estaba brillando, probaba que el sol estaba brillando en alguna parte, que todavía había un sol en existencia.
54Y yo pienso, mi hermano, en esta noche, que nosotros, como el día cuando el Espíritu Santo descienda como un viento recio, y se lleve las nubes de oscuridad, y tengamos un avivamiento chapado a la antigua donde el Espíritu Santo se esté derramando. Eso debiera hacer que todo cristiano se levante y resplandezca, porque yo sé que Dios todavía vive y reina, y derrama Su Espíritu sobre la gente (sí, ciertamente), en estos días en que estamos viviendo.
55Si yo saliera en la madrugada y observara la gran estrella de la mañana, y le preguntara: Estrella de la mañana, ¿qué es lo que te hace brillar? Si ella me pudiera contestar, me diría: "Hermano Branham, no soy yo la que brillo; es el sol, el que está brillando sobre mí".
56Un doctor me dijo, no hace mucho mientras hablaba con él: "Hermano Branham, lo que pasa con esa gente, es que ellos se emocionan. Eso es lo que los hace actuar así, llorar y correr al altar". Dijo: "Eso es emoción". Le dije: "Doctor, Ud. debería saber lo suficiente, que se necesita algo que estimule los nervios, antes que una persona se emocione".
57Ciertamente que así es. Hay algo presente. Y es cierto que cuando el Espíritu Santo desciende, hace que la multitud se emocione. Ellos están sentados allí ungidos con el Espíritu de Dios, y el Espíritu Santo baja sobre ellos y hace que se emocionen. Tiene que hacerlo.
58Jesús dijo: "Si éstos callaran, las piedras clamarían". Y ¿qué podemos hacer? ¡Oh, cuando pienso en eso! "No es la gente", dijo Él. No es la gente brillando; es el Espíritu Santo brillando sobre ellos, que hace estas cosas. Eso es lo que lo hace. No es la gente; es el Espíritu de Dios sobre ellos que los hace creer. Es el Espíritu de Dios sobre ellos que les da libertad. Es el Espíritu de Dios sobre ellos que los hace sentirse libres.
59No hace mucho, yo pasé… A mí me gusta ir a las montañas a cazar. Hay un manantial del que me gusta beber. Y ese manantial borbotea constantemente. Es el manantial más feliz que yo haya visto en mi vida: borbotea, borbotea y borbotea todo el tiempo. Y un día me detuve junto a él y le pregunté: "¿Qué te hace tan feliz? ¿Será porque los venados beben de ti, lo que te hace borbotear?". Y si él pudiera haber hablado (el manantial) me hubiera dicho: "No". Yo dije: "Bueno, ¿será porque los osos beben de ti? Él hubiera dicho: "No". "Bueno, ¿quizás porque yo bebo de ti, es lo que te hace borbotear?" Si él hubiera podido hablar, me hubiera dicho: "Hermano Branham, yo no soy el que borbotea; es algo detrás de mí que me empuja y me hace borbotear".
60Y así es todo aquél que es nacido del Espíritu de Dios, hay aguas vivas saltando en él. No es él el que borbotea; sino es el Espíritu Santo detrás de él que lo hace borbotear, y que lo hace creer y lo lleva a alturas más elevadas, y a profundidades más profundas, y a experiencias con el Señor Jesucristo. Eso es lo que necesitamos hoy, un pozo surtidor, quitar las tapas y dejar correr las aguas. Eso es lo que necesitamos hoy.
61Dense cuenta del rocío en la mañana… Yo lo he observado muchas veces, cuando veo el rocío caer durante la noche. Mire allí afuera y vea el rocío caer. Y cada vez que sale el sol, ¿se han fijado en lo contento que está una gotita de rocío? Ella destella y brilla, destella y brilla. Una mañana, mientras hablaba con la naturaleza, la cual es mi primera Biblia, le pregunté: "Gotita, ¿qué te hace destellar?". Y pareció que en cierta forma me respondió y dijo: "Tú sabes, anoche yo estaba allá arriba. Y sé que voy a subir nuevamente, porque yo pertenezco allá arriba, mucho más allá de esta tierra caliente, allá donde se condensa la humedad. Y yo estaba allá una vez, y estoy feliz porque el sol está brillando sobre mí, y cuando el sol brille sobre mí, me atraerá de regreso a donde yo estaba".
62Y yo pienso que eso es correcto. La razón de que Ud. puede hacer eso, y destellar es porque tiene una experiencia. Una vez Ud. estaba allá arriba.
63Y yo pienso en eso: que un hombre que ha sido nacido de nuevo, y ha salido de esta vida y ha entrado a otra esfera de bendiciones y gloria, un día de éstos, el Hijo de justicia brillará a través de esta tierra, y los que tengan esa clase de experiencia serán arrebatados para encontrarse con Él en el aire, allá arriba donde ellos han estado en esas esferas de gloria y se han perdido a sí mismos. Y una vez que han estado en ese lugar ya no se preocupan por quién está a su alrededor. Y cuando entran en esa clase de condiciones con la unción del Espíritu, ese Espíritu Maestro, Jesucristo vendrá algún día a reclamar a Su iglesia.
64No hace mucho yo estaba leyendo, o era el Hermano Moore, mi hermano. Creo que fue un gran escritor de días pasados, dijo que: "Él había visto una de las escenas más horribles, cuando vio un águila, un ave del cielo, en una jaula. Y ella había golpeado su cabeza contra los barrotes, y golpeado sus alas contra ellos, a tal grado que se le habían caído las plumas. Ya no tenía plumas en la cabeza y en el cuello. Y ella aleteaba, tratando de liberarse, hasta que quedaba exhausta y se caía, y con sus ojos cansados miraba para todos lados, miraba hacia el cielo, adonde pertenecía realmente, pero una jaula la tenía presa, no podía pasar por entre esos barrotes, miraba con sus ojos cansados".
65Sí, es verdad, esa es una escena terrible. Pero hay otra escena más lastimosa que esa: y es ver a hombres y mujeres, que han nacido a la imagen del Dios Todopoderoso, que están llamados a ser hijos e hijas de Dios, y están aprisionados con cadenas denominacionales, que… Impidiéndoles entrar a las bendiciones que el Dios Todopoderoso quiere para ellos, y al poder de Su Presencia de liberación, y de la bendición del Espíritu Santo como cayó en el día de Pentecostés dándoles una bendición, para que ellos pudieran decirle al mundo: "Lo que tengo te doy".
66Eso es lo que necesitamos, en esta noche, ese tipo de bendición, un Señor Jesucristo de esa manera. Él se ha levantado de los muertos en esta noche. Él está aquí en medio nuestro; Él está aquí para hacer cualquier cosa que le pidamos, delante del Padre. Él prometió que lo haría. "Lo que pidiereis en Mi Nombre, eso haré".
67Cuando el Sr. Upshaw fue sanado, como les dije que les contaría su testimonio en unos momentos. Yo estaba en los Angeles, California. Nunca en mi vida había oído de él. Los diáconos, o los ujieres, acababan de llevarme a la plataforma. Empecé a llamar la línea de oración, porque el Sr. Baxter acababa de predicar un sermón muy poderoso, y no había necesidad de que yo dijese algo. Así que caminé hacia la plataforma, y empecé a llamar para formar la línea de oración. Y en eso, vi a un muchachito jugando en un granero. Y se cayó y se lastimó la espalda. Vi a un doctor de bigote blanco, y lentes, revisándole la espalda. Lo vi convertirse en un gran hombre, un autor de libros y cosas así, y yo simplemente iba diciendo lo que veía.
68Y seguí llamando la línea de oración, empecé a llamarla, y entonces oí que alguien se levantó y dijo algo. El Sr. Baxter vino a mí en unos momentos y dijo: "El hombre que Ud. estaba describiendo está sentado allá en aquella silla, es el congresista Upshaw". Y dije: "Bueno, yo no sabía nada de él".
69Y entonces él llegó a otro micrófono y dijo: "Eso es exactamente la verdad, hijo mío. ¿Cómo llegaste a saber esas cosas?". Le dije: "Yo lo vi en visión". Y él dijo: "El hombre que te ordenó en la iglesia bautista, el Dr. Davis, me dijo que viniera aquí. Y es por eso que aquí estoy". Dijo: "He estado yendo a servicios de sanidad desde que era un muchacho, tratando de ser sanado. "Pero", dijo: "He estado lisiado por sesenta y seis años". Y en ese entonces él tenía ochenta y seis. Y yo dije: "Bueno, señor, desearía poder hacer algo por Ud. Yo solamente puedo decir lo que veo".
70Y entonces la reunión siguió su curso, y cuando comenzaron a traer a alguien a la plataforma, yo vi a un doctor con lentes de concha de tortuga parado frente a mí, con un collar redondo, con su bata, una bata médica, de brazos cruzados así, moviendo su cabeza, parado ahí en medio del aire. Y miré debajo de él, y él había operado a una niñita de color, a la que le había sacado las amígdalas, y ella había quedado paralizada. Bueno, cuando yo dije eso, muy debajo de él, una madre de color pegó un grito, y aquí vino ella con la carreta en la mano, diciendo: "Señor, ten misericordia; ésa era mi niña y esa es la clase de doctor que la operó".
71Y los ujieres tuvieron que mantenerla alejada de la plataforma, porque hay que tener tarjetas para entrar en la fila. Eso es legítimo, y es la mejor manera en que sabemos hacerlo.
72Y esa madre arrastró a su niña trayéndola así, y empujó a los ujieres para todos lados. Y ella quería llegar hasta la plataforma. Y yo miré a la niña y le dije: "Sí, tía. Esa es la niñita". Y dije: "Bueno, ella es una pequeñita, tenía cabello negro y liso". Ella dijo: "Sí, eso es cierto". Yo dije: "Bueno, yo…" Dijo: "¿Se pondrá bien mi niña?
73Yo dije: "Tía, yo no lo sé. No puedo decirle. Lo único que yo puedo hacer es decir lo que veo. Eso es todo. Así fue como dijo nuestro Señor Jesús. Él dijo: 'Yo no puedo hacer nada hasta que el Padre me lo muestre'". Le dije: "Ciertamente, Ud. tiene que tener fe para creer que el bebé va a sanar, o éste otro caballero aquí va a sanar, si Dios se moviera allí y hablara acerca de él en la audiencia".
74Yo dije: "Bueno", a uno de los ujieres, dije: "Traigan la línea de oración". Y comenzaron a traer a una dama, y Esto me llamó hacia acá nuevamente, y yo miré. Parecía como que una raya negra se movía sobre la audiencia. Bueno, yo pensé que tal vez era algo malo. Pero resultó, cuando se materializó, que era una calle o un camino, y ésta niñita de color iba por este camino, meciendo una muñeca en sus brazos de esa manera. Hermano, eso es. Satanás no podía enviar suficientes demonios del infierno para detener eso. Ya Dios lo había hablado. Eso es exactamente correcto.
75Y casi en ese momento, le dije: "Tía, sus oraciones han sido oídas, y Jesucristo ha sanado a su niña. Póngala de pie". Y ella dijo: "¿Sanará mi niña?".
76Yo dije: "Ella ya está bien". Y mientras ella hablaba conmigo, la niña se levantó y dijo: "Mamá", y extendió los brazos así. Había estado paralizada de los hombros para abajo por dos años. Y ahí estaban madre e hija abrazadas, gritando y llorando, y la gente se desmayaba y de todo, parados alrededor.
77Yo miré por encima de la audiencia, por encima de la gente, y ahí iba el congresista, luciendo un traje marrón de rayas, saludando a todo el mundo, allí en la audiencia. Entonces dije: "Congresista, ¿tiene Ud. un traje marrón de rayas?". En ese momento él llevaba puesto un traje negro o azul, con una corbata roja. Él dijo: "Sí, señor. Acabo de comprarlo hace unos días".
78Yo dije: "El Señor Jesucristo lo ha sanado. Ud. puede ponerse de pie y ser sano porque ASÍ DICE EL SEÑOR, Él ha tenido respeto hacia Ud. y lo ha sanado". Después de estar inválido por sesenta y seis años, de estar en cama y sillas de rueda, ese congresista anciano saltó sobre sus pies, corrió a la plataforma sin muletas, sin nada, se tocó los dedos de los pies así, y casi pudo hacer una voltereta, y estaba completamente normal y sano.
79Ése el poder del Señor Jesucristo en esta noche, que se ha levantado de los muertos, para hacer lo mismo aquí en este edificio esta noche, lo hizo en aquel tiempo y alrededor del mundo. Se imaginan Uds. cómo andaría yo allá en esos otros países, sin… Y aquí hay gente, como por ejemplo, el hermano aquí de Suecia. Hay algunos aquí de diferentes lugares, de Finlandia, y quizás de África, de lo cual yo ni siquiera conozco una palabra de su idioma, ni nada. Pero el Espíritu Santo señala a cierta persona, y le habla, y les dice, donde eso tiene que ser interpretado, para que ellos entiendan las cosas que hacen, y el pecado en sus vidas. Y no falla ni una sola vez, porque es el Señor Jesucristo, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Yo lo amo a Él.
80Siento retenerlos tanto tiempo. En unos momentos llamaremos la línea de oración para empezar a orar por los enfermos.
81Que Dios sea con Uds., mis queridos amigos. Muchos de Uds. estén en su puesto del deber en sus iglesias, mañana, saluden a sus pastores de mi parte. Yo soy completamente interdenominacional. Creo que todos los cristianos son hermanos y hermanas, y deberíamos alabar a Dios juntos. Es una lástima que las barreras nos separen y demás. Hasta donde sé, yo nunca en mi vida he sido culpable de proselitismo, de decirle a una persona a qué iglesia ellos deberían de pertenecer. Yo creo que un hombre tiene la libertad de decidir a qué iglesia desea ir.