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~ UN ABISMO LLAMANDO A OTRO ABISMO ~
1...no hay dos Espíritu Santo. El mismo Espíritu Santo que guió a Simeón al Cristo aquél día, es el mismo Cristo que le ha traído a usted aquí esta noche; porque usted ha creído la promesa del Espíritu Santo, y Él está tan obligado con usted, como lo estaba con Simeón. Lo mismo, porque Él es Dios, y Él tiene que guardar Su Palabra. Entonces, puedo ver a Simeón: Anhelaba y deseaba ver al Cristo. Él creyó lo que la Palabra de Dios le había dicho, sin importarle lo que los críticos dijeran, él creyó a la Palabra de Dios, había un anhelo en su corazón, ver al Cristo. Y él creyó que lo vería, como David dijo: “Un abismo llama a otro abismo”.
2Muchos de ustedes aquí creen en Sanidad Divina, ¿no es así? ¿Cree usted en Sanidad Divina? La sola razón de usted creer en Sanidad Divina, prueba que hay Sanidad Divina. Cuando venimos a América, hallamos al indio americano, él adoraba algo: el Sol, la Luna y natura; porque en él como un ser humano, sabía que tenía un hacedor, por eso había algo dentro de su corazón que pedía adoración. Eso es con todo mortal, usted puede adorar su automóvil, su trabajo, su casa o algo; usted adorará algo, si hay algún ídolo sáquelo y deje a Jesucristo tener primer lugar, déjele ser primero en todo; entonces, el hambre y la paz como David dijo: “Un abismo llama a otro abismo. A la voz de tus canales”.
3Ahora, un abismo llama a otro; por ejemplo esto, si hay un abismo aquí llamando, tiene que haber un abismo que responda a ese clamor, déjeme ser más claro, hay esto; soy un gran amante de la naturaleza, y cuando voy al campo, yo veo las puestas de Sol, oigo los animales, el alarido de las fieras. Mi madre es media india, hay algo en mí de eso, en mi sangre. Y amo la naturaleza, y cuando oigo el clamor de las fieras, hay algo que enciende mi alma, no lo puedo evitar.
4Recientemente estaba en Colorado, y estaba allí sobre una montaña, y estaba viendo una madre águila cuando traía a sus pequeños desde el nido en sus alas, y los puso sobre pastos verdes, y luego voló de nuevo hasta el pico más alto de la roca que pudo y, allí se posó. Ella comenzó a mirar, yo la miraba con mis binóculos, mi caballo amarrado a un árbol y yo miraba, y dije: “¡Señor, me agrada esto!”, y me parecía que podía olfatear. Si usted ha estado cerca de un nido de águila, lo hacen de palos afilados y cosas. Y esos pobres aguiluchos caminan sobre esos palos y espinas, ellos no conocen otra cosa. Pero un día mamá águila extendió sus alas y ellos se posaron sobre ella y salieron. Yo miré a esos aguiluchos, y estaban celebrando un avivamiento Pentecostal; corrían de aquí para allá en el césped suave, picando allí y chirreando unos a otros, saltando uno sobre el otro, tan libre como podían serlo.
5Pensé, bueno eso es correcto, porque es como un hombre en el viejo nido del mundo, conociendo sólo lo que el diablo le da; pero un día Dios le levantó y le hizo posar en la sombra de pastos verdes. ¡Oh!, cómo se regocija, está libre, no hay nada que lo dañe.
6Pensé: ¿Por qué no tienen temores esos aguiluchos? ¿sabrán ellos que hay animales por allí que pueden devorarlos?, Pero de vez en cuando miraban arriba, y la madre águila estaba arriba mirándolos. Me dije: “Pues, ¡Gloria a Dios!”. Correcto. Él me ha tomado del nido del mundo y subió las rampas de la Gloria, sentado en las alturas mirando sobre su herencia, para ver que daño no venga.
7Si un animal tomara camino hacia uno de esos aguiluchos, ella lo mataría con sus garras, me dije: “¡Correcto!” Deje que Satán persiga a un Creyente y verá cuán pronto Jesús se hará presente, correcto, así es.
8Después de mirar un rato, con su cabeza majestuosa en alto, ella estaba en la roca más alta que halló, adonde podía mirarlo todo, sus ojos de águila mirando; después la vi levantar su cabeza y mirar. Ella estaba percibiendo el aire, me dije: “¿Qué será?” Lejos, allá en el norte un viento norteño comenzaba, el trueno rugió, ella dió un alarido y abajo se fue, extendió sus grandes alas, bajó en ese verde prado, y cada uno de esos aguiluchos corrió aprisa. Fueron instruidos quizás antes de dejar el nido. Ellos aprisionaron con sus picos las plumas, giraron sus picos hacia abajo, el pico enganchado alrededor de las plumas. Ella se elevó y prosiguió derecho, atravesando un viento que soplaba a 80 kilómetros por hora, directamente en la hendidura de la roca. Lloré como un niño, pensé: “Un día glorioso, cuando este avivamiento haya terminado, Él vendrá de la Gloria; extenderá sus grandes alas de poder y Sus aguiluchos engancharán sus picos en ellas y volarán a la Gloria con Él”: UN ABISMO LLAMANDO A OTRO ABISMO.
9Si hay un abismo que llama, hay otro que responde. En otras palabras, antes de que hubiera un árbol, que creciera en la tierra; tenía que haber una tierra en qué crecer primero, Dios nunca hizo el árbol para la tierra, Él hizo la tierra para el árbol. Él hizo a la tierra y ordenó a la tierra que produjera el árbol, y la tierra estuvo llamando hasta que el árbol apareció.
10Antes de que hubiera una aleta en los lomos de un pez, no había agua en qué nadar; la razón de tener aleta es porque había agua en qué nadar. Todo lo que tenemos es para un propósito y para una causa. Hace poco, leía de un niño que se comía las gomas de los lápices, se comía todas las gomas que hallaba, aún, se comía el pedal de su bicicleta, y no sabían lo que le sucedía al niño, así que le llevaron para un examen con el médico en la clínica, y después de examinarlo, hallaron que su cuerpecito necesitaba azufre; y azufre se halla en la goma. Y él se comía la goma para hallar el azufre. Ahí está. ¿Lo ve? Si había algo dentro aquí clamando por azufre, tenía que haber un azufre que respondiera, antes de que lo pidiera, ¿ve lo que le digo? Así es cuando un abismo llama a otro abismo. Antes de que haya el clamor a lo profundo; tiene que haber una profundidad que responda.
11Así como muchos de ustedes hace años probablemente eran pecadores, quizás usted estaba en alguna iglesia formal que no creía en el Bautismo del Espíritu Santo; pero usted oyó el mensaje, hubo algo allí que clamó por más de Dios. Usted pudo estar viviendo en una condición justificada delante de Dios, pero usted deseaba el Bautismo del Espíritu Santo, y usted hambreaba por ello. La razón cierta de que hay un Espíritu Santo es porque usted lo anhelaba, usted no lo desearía a menos de que hubiera algo aquí, que clamara por El allá ¿ve lo que digo?, por eso, la razón cierta por la cual usted está aquí en esta noche, es que usted cree en la Sanidad Divina. Si aún no fuera enseñado en la Biblia, si un grupo de ustedes creen en Sanidad Divina, tenía que haber una fuente abierta en alguna parte; de no, usted no lo desearía.
12Si usted tiene el deseo de ser sanado por Dios, hay un Dios que lo sana; porque un abismo llama a otro abismo. Así pasó con Simeón, él sabía que venía el Cristo. Y él sabía que Dios le había prometido, que lo vería antes de morir. Ahora, como Simeón fue guiado, ¿no es extraño?, justamente cuando Jesús apareció en la escena. Simeón fue guiado por el Espíritu Santo que dio la promesa.
13Asimismo, el Espíritu Santo que dio la promesa de Sanidad Divina, le ha guiado a la fuente, abierta esta noche para todo el que quiera, ahora mismo. El mismo Espíritu Santo, guiándoles. Guiando a hijos de Dios que creen la promesa de hoy, ¿ve usted lo que digo?, cada uno de ustedes hijos e hijas de Dios son guiados aquí porque ustedes creen la promesa de Dios. Cuando pienso esto, luego recuerdo que cuando la viuda era ya vieja, se nos dice que era ciega y su nombre era Ana. Ella era una profetiza, que esperaba la venida del Señor; Dios estaba obligado a mostrarle a el Cristo, y el Espíritu Santo se movió sobre Ana; y puedo ver a esa vieja y ciega profetiza esa mañana, viniendo a través del edificio, ciega, guiada por el Espíritu Santo, moviéndose entre toda esa gente, acercarse a la fila de mujeres y detenerse en todo el frente de la fuente; adonde fue guiada por el Espíritu Santo.
14Si, Él está aquí esta noche, El se ha levantado de entre los muertos, Él les está dando la Promesa. El Espíritu Santo los ha juntado a ustedes. Si usted no estuviera aquí esta noche, si el Espíritu Santo no lo hubiera traído aquí, usted estaría en alguna parte del mundo; pero usted está aquí en este edificio caluroso, abanicándose. ¿Por qué? Porque usted espera a Jesucristo venir a la escena y confirmar la Gloria.
15Si usted espera venir sólo para hallar algo qué criticar; el diablo de cierto le mostrará, ciertamente que sí, usted recibe lo que espera. Algunos dicen: “Si no lo hallo en la línea de la oración, si yo veo algo como esto sólo así creeré”. Usted recibirá lo que espera. Yo espero esta noche ver al Espíritu Santo venir y manifestarse en poder, derramar Su Gloria en este edificio aquí. Luego usted recibirá el Bautismo del Espíritu Santo, pecadores que lloren en el Calvario. Los enfermos sanados, toda clase de señales y maravillas porque Jesucristo lo ha prometido; yo creo la Promesa.
16Oremos: Padre Celestial, por cuanto Tu Palabra es Verdad, confirma Tu Palabra con señales y maravillas del Jesús resucitado. Sabemos que cuando Él estuvo en la tierra, El no reclamó ser una gran persona, El sólo afirmó que Tú le mostraste por visiones lo que debía ser. Él conocía los pensamientos de las gentes, sus condiciones, Él supo cuando la mujer con flujo de sangre tocó Su vestido, ella estaba allí y se dio cuenta que no podía esconderse, porque Jesús la estaba mirando; Él sabía. Él dijo: “Tu fe te ha salvado”. Y Padre, sabemos que Él está aquí esta noche, porque Él prometió estarlo. Mientras nuestra confianza está anclada en Él, en Su Palabra, estamos seguros que le hemos visto en la manifestación de Su Gran Resurrección aquí en la tierra, obrando entre Su pueblo –en la Iglesia- y Señor, permítenos ser hoy los dadores de luz de esta edad, que cuando el gran drama termine en el fin del camino, y cada uno de nosotros se presente delante de Ti, y el gran telón se manifieste y nuestra vidas de esta generación sean proyectadas delante de nosotros; Dios, déjame oír mi voz clamando contra la injusticia y llamando a la gente que crean en Jesús Tu Hijo.
17Bendice a la gente aquí esta noche, algunos en este calor, yo te ruego Dios que les des una especial bendición; que el confortante poder del Espíritu Santo quite todos los pensamientos, y Señor, santifica a Tu siervo ahora mismo para el culto que viene, parado aquí consciente que ojos mirarán para acá, y ruego Padre la humildad, y que permitas que Tu glorioso poder sea conocido de todos; y si tu indigno siervo ha hallado gracia en Tus ojos para esta noche, toma a esta indigna persona. Quita el ser de mí y entra Tú Señor Jesús, y habla a Tu pueblo, y cuando la vida haya terminado aquí en la tierra; la última oración hecha, las batallas terminadas, los humos disipados, las armas colgadas, las Biblias cerradas, y lleguemos a Tu casa en ese Amanecer Eterno y brillante. Cuando los escogidos se reúnan en su hogar “más allá del sol” como el poeta dijo.
18Señor, al ver esa gran mesa extendida para la Cena, miles de millas de largo, mirándonos unos a otros de frente, veteranos con cicatrices de batalla, lágrimas de gozo corriendo por nuestras mejillas; El Rey saliendo en Su Belleza y Santidad, caminando a lo largo de la mesa y con sus propias manos limpiando las lágrimas de los ojos y diciendo: “No llores más, todo ha terminado, entra en el gozo de tu Señor”.
19Las luchas del camino parecerán nada cuando lleguemos al fin del camino, y ayúdanos esta noche Señor, para olvidar las cosas del pasado y proseguir al blanco de nuestro llamamiento ahora. Que Tu Espíritu venga y manifieste a Tu Hijo Jesucristo a esta gente; mientras me esfuerzo como un mortal para hablarles de Ti, como el mismo ayer, hoy y por los siglos; porque te lo pedimos en el Nombre de Jesús Tu amado Hijo. Amén.
20El Señor les bendiga, esta noche, antes del culto de Sanidad... excúsenme por ser un bebé, pero algo penetra en mi corazón cuando hablo de Él.
21Recuerdo cuando por primera vez fui llamado por los ministros, cuando vieron que desde niño visiones me venían; dijeron: “Billy, nunca te metas con eso,” dijeron, “eso es del diablo”.
22Siendo enseñado por ministros, yo medio creí que las visiones podían ser erradas; pero cuando El vino a mí aquella noche y me dijo quién era Él; ¡Oh!, yo sé que Él está aquí ahora mismo, yo conozco Su presencia y yo sé que le amo. Pensé: “¿Cómo podría yo ser un diablo y amar tanto al Señor Jesús de la manera en que le amo?, ¿Cómo podía mi corazón creerles cuando Él conoce mi corazón?”, pero Él vino y me dijo diferente, y yo lo creo, porque cuadra con la Palabra de Dios. Mientras que la palabra de ellos no cuadra con la Palabra de Dios. Porque vivimos en este día...
23Y ahora amigos Cristianos, quiero decirles a todos. Por cuanto ustedes algunas veces pensarán, ¿qué sucede? Yo no lo puedo explicar, está fuera de explicación; me pongo tan débil, que casi no puedo pararme después de verme con una o dos personas. Usted quizás no entiende eso, pero lea las Escrituras, ellas declaran eso; creo que el profeta Daniel vio una visión, y él dijo que fue turbado en su mente por muchos días, ¿no es así?
24Y Jesús una vez, cuando una mujer, con suficiente fe para hacerlo volverse y ver quién era ella, Él dijo: “Percibo que virtud, (que es fuerza), ha salido de mí”.
25Y a ustedes quiero que sepan, no soy yo, Cristianos, ¡No!, yo solo soy un hombre, el primero entre pecadores, pero en las palabras de Pablo: “Como un abortivo”, para ustedes del Evangelio Completo; pero por la gracia de Dios, Él me permite llamarlos mis hermanos y yo los amo. Yo no estoy aquí esta noche para ser visto y oído, no estoy aquí por las finanzas; ustedes saben eso. Estoy aquí por una cosa, porque amo a Jesús y a ustedes.
26Y creo que al responder a esta invitación, si quizás yo logro someterme a Él y Él llega a hacer algo a través de mí que los haga amarle más y creerle y ser sanado. Esa es mi única alternativa que tengo de estar aquí; Dios bendiga los pastores y hombres de negocios, y yo les digo ahora antes de que me debilite tanto y no pueda dejar la plataforma, mi hijo y mi encargado se ocupan de eso; quiero decirles adiós, que Dios les bendiga, y si nunca llego a verlos otra vez de este lado del río, los veré en la mañana Gloriosa a donde tendré el mismo testimonio que ahora tengo. Yo amo al Señor Jesús, Dios me da visiones ciertas. Con la Biblia delante de mí y Dios que es mi testigo, yo sólo puedo aclarar y decir lo que Él me permite, por Su Gracia. Así, orad por mí, y una cosa más deseo pedirles; voy a África, India, Palestina, Alemania. Recuerdo esas tierras como fueron antes, pienso en esos brujos médicos y todas esas diferentes personas poseídas de demonios que le retan a usted en el mismo terreno, mejor será que usted sepa qué está hablando. Y cuando los vientos estén soplando fuertes y la persecución haya llegado, recordaré que en Washington alguien está orando por mí, ¿me prometen eso?, si es así levante su mano, gracias; Dios les bendiga, muchas gracias.
27Ahora, creo que anoche repartieron 100 tarjetas de oración, anoche y creo que el número o la letra fue Y, y creo que llamé las primeras quince anoche; creo que eso es correcto, ¿no es así hermanos?, las primeras quince de esas tarjetas que fueron dadas. Ahora llamaremos algunas más, y si esta noche la fe sube alta, quizás podemos llamar dos o tres grupos de ellos, y si no, pregunto a toda persona aquí: ¿Cuántos aquí no tienen una tarjeta y desearían ser sanados por Dios esta noche?, levante su mano; que no tienen una tarjeta – casi no queda uno- por dondequiera están.
28Voy a pedirles algo; esta tarde puede ser mi última vez que los veo, es tan triste que no podamos quedarnos un poco más aquí para que usted sepa cómo aceptar Sanidad Divina; usted halla muchas veces que gente es sanada...
29Un crecimiento es un demonio, toda enfermedad es del diablo, Dios no enferma a sus hijos; el diablo hace eso. Y si Satán echa fuera a Satán, usted diría que el diablo también sana; pero Jesús dijo que no podía, Él dijo: “Si Satán echa fuera a Satán su reino está dividido”, él no puede, sólo Dios sana.
30La medicina y los doctores no dicen que sanan. Los hermanos Mayo es una de nuestras mejores autoridades; ellos dijeron: “no reclamamos sanar, sólo decimos que ayudamos a natura. Sólo hay un Sanador, ése es Dios”. Pueden coserle una herida en la mano pero no la pueden sanar, sólo la pueden coser.
31Un dentista puede sacar un diente, pero, ¿quién va a sanar el lugar? El médico puede sacar el apéndice, pero, ¿quién va a sanar la herida que hizo?, Sólo Dios.
32La medicina no repara los tejidos, la medicina es una ayuda, Dios es el Sanador. El doctor puede fijar su brazo, pero cuando lo hace, usted no sale ya sanado de una vez, el médico hace su parte, lo que está enseñado a hacer y tiene conocimiento, él fija su brazo, pero le deja a Dios que le sane, correcto.
33Toda sanidad es de Dios, usted sólo Créale a Él. A veces en esos crecimientos la vida sale de ellos, como un demonio, y esos crecimientos mueren. Si la vida sale de usted, por supuesto que usted morirá, su vida se irá de usted, pero el cuerpo sigue aquí, se encoge. Si hubiera uno aquí que embalsama sabría que el cuerpo humano u otro cuerpo, toda carne encoge cuando la vida se ha ido.
34Observe a un animalito cuando es matado en la carretera, pesa. Algunos cazadores saben. Usted mata un animal para comer y lo pone sobre la balanza ahora mismo; pesarlo acabado de matar y luego en la mañana vuélvalo a pesar y vea cuántas libras más liviano es, y luego déjelo así por dos o tres días, y vea cuánto más pesado se pone.
35Ahora, un crecimiento cuando muere, el demonio sale de allí; como un tumor, cáncer, cataratas, y por el estilo, cuando el demonio sale de él que es una vida...
36Cada persona aquí viene por un pequeño germen, y usted comienza a desarrollar células y estas células se forman conforme a la naturaleza de la vida que estaba en ella. La célula en un perro hace un perro, al pájaro, pájaro; conforme a su naturaleza cada vez.
37Pero ahora un demonio, que es un crecimiento; puede que no venga en un crecimiento pero comienza a desarrollar células; por ejemplo el cáncer, comienza a desarrollar células y se hace más y más grande. Ahora tiene una vida, que está viviendo de la misma manera que usted vivía y se desarrollaba en el vientre de su madre; la misma cosa. Usted se desarrollaba, pero esta vida no es su vida, es una vida diferente; la vida suya es para vivir, pero esta es una vida de muerte. Un espíritu de muerte... mejor dicho. Perdónenme. Y es muerte. Esa no pertenece a usted, no estaba allí antes, pero está allí ahora; pues entonces, ¿quién la puso allí? Sólo viene de una cosa y ese es el Diablo, y es un germen. Cáncer, tumor, u otra cosa viene de un germen, y usted viene de un germen también.
38Cuando eso muere, por ejemplo como una catarata, si una persona tiene cataratas, es cuando el espíritu sale que la gente dice: “Puedo ver, puedo ver”. Y el otro día pueden ver mucho mejor.
39Más o menos como a las setenta y dos horas, la corrupción comienza. Como la resurrección de Jesús, las células en El no se corrompieron, El se levantó antes de los tres días y tres noches; Él murió el viernes en la tarde y se levantó el domingo en la mañana. David dijo: “No dejarás su alma en el infierno, ni permitirás que tu santo sea corrupción”.
40Esas células comienzan a descomponerse en setenta y dos horas, pero muchos pacientes flaquean cuando eso comienza a hincharse, ese crecimiento se hace más grande. Por supuesto, su corazón tiene que purificar el torrente sanguíneo. Una señora vino a mí anoche, una dama muy santa y piadosa, con un gran cáncer. Ella me dijo que estaba en la línea y que el cáncer había cubierto todo su cabello y dijo que yo la miré y le dije bajo el Espíritu; que ella tenía cáncer en su cabeza, y yo le dije que se le iba a caer, y se le cayó. Ella lo tiene aquí en una botella de alcohol. ¿Está la señora aquí, quiere ponerse de pie? ¿Está en alguna parte con ese cáncer en el alcohol? ¿Está en alguna parte aquí? Mueva su mano o algo para que podamos verla. Sí, allá está la señora parada con el cáncer.
41Yo los he visto aquí en la plataforma tornarse blancos y caer; eso es un milagro. Comúnmente cuando el crecimiento está muerto, la vida sale de él, pero el crecimiento no se cae porque está por dentro, y si llega a caerse se queda allí por unos días y comienza a hincharse. Igual que la carne afuera y las células comienzan a romperse, entonces usted se enferma con fiebre, eso es como una infección; el corazón bombea la sangre y purifica el cuerpo, hay un pedazo de carne suelta en su cuerpo, el paciente se enferma violentamente, y entonces dice: “¡Oh!, me sentí tan bien en la plataforma y por unos dos o tres días más, pienso que perdí mi sanidad”. Hermano y hermana, esa es la mejor señal en el mundo que usted ha sido sanada, ¿ve?, luego usted deja de creer, y tan cierto como su fe echó fuera esa vida, su incredulidad la vuelve a traer de nuevo, la resucitará. Recuerde, Jesús dijo: “Cuando el espíritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares secos, más después regresa con siete espíritus peores”. Deje pues que su fe le sane, no importa como se sienta; no es lo que usted siente, es lo que usted cree, Jesús nunca dijo: ¿Lo sintió usted?, más bien dijo: ¿Lo has creído?
42Dios les bendiga. Ahora bien, veamos, creo que cien tarjetas de oración dadas anoche eran Y. No alcanzamos todas ellas, tomemos las últimas quince para probar: ¿Quién tiene la número 80, sería más bien la 85?, ¿quién tiene la tarjeta 85, podría levantar su mano? ¿tendrá alguien la tarjeta 85?, bien, 86, ¿quién tiene la 86? Bien, 87. ¿Veo yo alguno con la tarjeta 87? ¿usted tiene la tarjeta 87?; puede que la tenga alguien que no pueda levantarse, puede estar en una camilla, pueden ser sordos y dirán: “Ninguno me ayudó”. Tengo unos cuantos casos archivados así en mi oficina, “yo estuve allí y usted dijo de tal número a tal número y ninguno me ayudó”; si quizás eran sordos. Tenemos el 85, 86 y 87, vea la tarjeta de su vecino; él puede ser sordo y no oye, 87, gracias hermana; 88, ¿quién tiene la tarjeta 88, está en el edificio?, 88. Bien, 89, tarjeta 89; puede ponerse de pie, ¿quién tiene la 89?, bien 89; bien 90-90.
43Ahora, si cada uno aquí tan sólo hace lo que Él dice, no importa lo que Él diga que haga, hágalo, hágalo; haga exactamente lo que Él dice. Ahora, yo soy su hermano, y soy un hombre; ahora, si Él viniera y tomara este pobre esqueleto y lo bendijera suficiente para permitir a Su Espíritu Santo obrar por él. entonces usted verá a Jesucristo moviéndose en la audiencia. Ahora, no importa cuanto Él puede vindicarse a Sí mismo aquí, si usted no le cree, El nada puede hacer por usted. No importa si Él estuviera aquí mismo a mi lado, visible como pueda verlo; -si usted no le cree- yo no podría hacer nada por usted, pero mi palabra será justamente lo que El ha dicho en la Escritura, y yo oraré con todo mi corazón que Dios le ayude, porque probablemente hay madres y padres aquí que están enfermos, afligidos y necesitados; y yo pediré a Dios que les ayude, lo mejor que puedo hacerlo.
44Bien, hagan fila aquí a mi derecha; ahora inclinemos nuestras cabezas por un momento: Bondadoso Padre, oramos en el Nombre de Tu Hijo Jesús; que el Espíritu Santo venga ahora y manifieste las obras de Tu Hijo Jesucristo; bendice a Tu pueblo dondequiera y haz que sean sanos, haz que estén bien; sanos y felices, y... para poder hacer esto, Padre, Tú conoces la fragilidad de tu siervo. Yo no sé qué decir o qué hacer, más, he hecho todo esto por Tu mandato; y yo creo que Tú estás aquí esta noche para bendecir y ayudar a esta gente. Padre, si tan sólo Tú permites que tu Espíritu Santo venga a tu siervo y revele estas cosas aquí, lo que debemos hacer y cómo hacerlas; entonces estaremos todos felices y con regocijo, y esta audiencia te creerá con un corazón unánime. Padre, te pido de nuevo como tu siervo, que ningún enfermo deje este edificio esta noche, que todos salgan sanos, regocijándose, hazlo Padre Celestial; oro con gracia y alabanza en mi corazón, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
45Ahora, ¿hay alguien en esas luces?, alguien que las pueda mudar. Ahora, a veces este Espíritu Santo viene y muchos de ustedes han visto la fotografía; si regreso les traeré algunas de ellas. Como el hermano Moore decía esta noche, ha sido tomada varias veces; y luego los libros, me supongo, que los tienen todos, sólo tenía dos cajas; espero que se gozarán con ellos. Ahora, hay otra fotografía a donde se manifestó y un fotógrafo de un periódico la tomó en Camden, Arkansas; pero no era auténtica como este de la Asociación Americana. Ellos la tienen y ha llegado a ser famosa. Hubo miles de personas cuando yo estaba en el río hace tiempo, bautizando a quinientos convertidos. Esta Luz bajó hasta donde yo estaba, la gente se desmayó y por dondequiera era como un fuerte rugido y fuego que discurría.
46Yo espero que Dios se haga visible delante de la audiencia esta noche en la misma manera, en la Capital, una vez más. Si yo puedo hallar favor con Dios; ahora, usted sabe que puede ser visto de algunos y de otros no. No queremos pensarlo así, pero así es. Juan fue uno que dio testimonio de ver al Espíritu de Dios sobre Jesús, ¿correcto?; nunca dijo que la multitud. Sólo los magos siguieron la estrella, ¿cree usted eso?, pasó por encima de todos los observadores en la tierra.
47Desde el oriente, semanas y meses viniendo; ellos fijaban el tiempo con las estrellas y hacían vigilias todas las noches, guardaban el tiempo y ninguno la vió. Pero, los magos la vieron porque la buscaron. Espere usted ver a Cristo esta noche y usted le verá. El Señor Jesús le bendiga. Ahora, Billy Paul, el hermano Moore, algunos de ustedes; ¿están ellos listos? Bien, ¿está toda la fila hecha Billy, todos los quince, todos los quince en fila? Ahora para el resto de ustedes, para los que no tienen tarjetas de oración que saben que no estarán en la fila, quiero que miren para acá y sólo crean. Usted crea con la misma fe de la mujer que tocó Sus vestiduras, y El se volvió y dijo: “Tu fe te ha salvado”.
48¿Cree usted que Él es el mismo esta noche?, ¿recuerda usted aquella gran muchedumbre?; cuando aquél pobre ciego sentado cerca de los muros de Jericó; probablemente dos veces la distancia de este edificio, dando voces diciendo: “ten misericordia de mí”; Jesús quizás no oyó su clamor, pero sintió su fe. Entre aquel grupo que criticaba, Jesús les dijo: “¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?” A la mujer en el pozo le dijo: “Ve, busca a tu marido”, y dijo: “Yo no hago nada sino lo que el Padre me enseña”.
49Ahora quiero preguntarles algo, si lo que yo he dicho es la verdad, Dios está obligado por Su Palabra, no por mí; sino por Su Palabra, ¿no es correcto?, Él está obligado por Su Palabra y Él hará que ésta se cumpla, exactamente de la misma manera que dijo que lo haría. Y si lo hace; todos ustedes aquí, si no han recibido a Jesucristo, ¿estarán dispuestos a hacerlo?
50Ustedes aquí que ven Su Misericordia para con otros, Él tendrá Misericordia de ustedes, si tan sólo tienen fe y creen; oren y digan: “Señor soy un Creyente, y yo deseo que me sanes esta noche”; y Dios lo hará.
51Llegamos del África recientemente, adonde regresaré otra vez en las próximas semanas: África, India, Palestina, Alemania; y en cuanto al ministerio en Durban, África del Sur; después que 3 ó 4 personas pasaron por la línea de oración y habían visto el poder del Espíritu Santo, moviéndose entre las gentes y viendo lo que Dios hacía; 30.000 aceptaron a Jesús como Salvador personal, en un llamamiento al altar.
52Así que creo que si tomamos la Palabra de Dios como regla, iremos a todo el mundo a predicar el Evangelio. El Evangelio vino no sólo en palabras sino en poder y demostración del Espíritu Santo. El Evangelio es la demostración del poder del Espíritu Santo.
53Yo he ido a naciones en donde dicen: “No queremos misioneros, sabemos más de eso que ustedes; pero la cosa que queremos ver es a alguien con fe suficiente para manifestar la Palabra de Dios”. Eso es lo que desean ver, y así es como se convierten, así es como hallan a Cristo; es porque creen de esa manera. Confío en Dios con todo mi corazón que habrán muchos aquí está noche que hallarán a Cristo en su corazón igualmente.
54Que el Señor Jesús de Nazaret bendiga a cada uno de ustedes, es mi ruego; ahora bien, ningún hombre busca a Dios nunca, Dios busca al hombre, nunca ha el hombre buscado a Dios en el mundo; es Dios buscando al hombre. Cuando el hombre cayó en el Edén eso mostró el esfuerzo humano, se escondió. Dios buscaba al hombre, Jesús dijo: “Ninguno viene a mí si el Padre no lo trae”. Tiene que ser traído por el Padre primero. Luego... desearía explicarles algo a ustedes sobre una visión, ¿cuántas personas aquí han tenido un sueño?, déjeme ver las manos, parece que las dos terceras partes de ustedes. Es cierto que algunos no sueñan.
55Hablamos del subconsciente, aquí está su primera consciencia y aquí su subconsciencia, ahora esta subconsciencia es con la que procuro trabajar con el Espíritu Santo. En esta primera consciencia puedo preguntarle a este hombre o a cualquier otro hombre, “¿Cree usted?”, “¡Oh!, sí señor”. Usted lo cree aquí: pero, ¿qué de este hombre acá abajo?, él es el que gobierna el barco. No el es hombre en la cubierta, es el hombre en el cuarto de máquinas. A veces cuando nos dormimos; usted entra en este subconsciente y usted sueña, usted sueña de cosas que hizo cuando estaba aquí. Cuando luego se despierta, usted recuerda las cosas que soñó.
56Ustedes tuvieron sueños años atrás, todavía se acuerdan de lo que soñaron. Había un parte de usted en alguna parte; ¿no es así?, de otro modo no lo recordaría. Algo que usted soñó hace muchísimos años. Ahora, el hombre que duerme profundo, su subconsciente está allá atrás, nunca llega acá. Pero en un Vidente, su subconsciente no está allá atrás está aquí, él no se duerme; tiene sus ojos abiertos y simplemente ve. Dios da a un hombre el dormir profundo sin soñar, Dios da a otros la manera de soñar; si yo digo: “Suéñame un sueño”. Usted no podría hacerlo.
57Luego Dios pone en la Iglesia a algunos: Apóstoles, Profetas, Dones de Sanidad, ¿no es correcto?, todo esto es para la perfección de la iglesia. Pablo dijo: “Si vienen y todos hablan lenguas y entran los indoctos, ¿no dirán que estáis locos?, pero si uno profetiza y revela los secretos del corazón, ¿no se humillarán y dirán, verdaderamente Dios está en vosotros?, ¡Correcto! ¿Es ese el Evangelio?, ¿No es ese Jesucristo como fue ayer y también hoy? Usted puede creerle hablando en lenguas, usted puede creerle por el Espíritu Santo, pero yo le creo en la medida plena que Él es, el mismo Señor Jesús. El no está muerto, El se levantó de los muertos y está aquí esta noche; aquí en la plataforma ahora mismo, que Él nos bendiga y ayude. Nunca he estado aquí antes y hasta donde puedo saber, no hay un alma de las que veo, que conozco, muy pocos aquí en la plataforma. El hermano Bozé lo conozco, veo también el hermano que está a su lado, no recuerdo su nombre, también el hermano Lindsay, quizás tres o cuatro ministros sentados aquí que también conozco; pero Dios los conoce a todos ustedes, ¿no es verdad? ¡Él los conoce a todos!
58Ahora, esta dama delante de mí, Dios sabe que nunca la he visto en mi vida, ¿somos extraños señora?, somos perfectos extraños; pero Dios la conoce. Ahora, si Jesús es el mismo ayer, hoy y por siempre; cambiamos el cuadro ahora, lo que Él fue ayer, cuando iba a hallar algo sobre una mujer, Él dijo: “Dame de beber”, ella dijo: “No es costumbre que eso suceda con judíos y samaritanos”, pero Jesús hablando con ella un poco, halló adónde estaba su dificultad, ¿no es así?, ahora, si Jesús se ha levantado de los muertos y esta noche vive en nosotros... “Un poquito y el mundo no Me verá más, pero ustedes Me verán, porque –Yo- (Pronombre personal), seré en vosotros hasta el fin del mundo”, esa es la verdad del Evangelio.
59Usted quizás no lo ha leído de esa manera, pero esa es la manera como está escrito en la Biblia. Su teología quizás pudo pasarlo por alto, pero esa es la manera como está escrito en la Biblia... “Yo seré con vosotros y en vosotros hasta el fin del mundo”. Ahora, ustedes saben que espero por algo, ¡eso es verdad! Espero al Ángel del Señor, eso es verdad. Yo soy tan inútil como se puede ser, como cualquiera de ustedes; y estoy aquí... quizás hay críticos aquí.
60¿Cuántos han visto Su fotografía y conocen de mis reuniones y cómo la ciencia ha captado Su fotografía? Esa gran Luz que viene. Usted puede verla, ¡Sí! Muchos de ustedes, millares de copias han sido vendidas. El Estudio Douglas en Houston, Texas, la tiene. Jorge Lacy, uno de los mejores investigadores en América; la tomó y la examinó detalladamente, para ver si no era una doble exposición u otra cosa; y en esto Jesucristo se vindicó a Sí mismo como el mismo ayer, hoy y por siempre. Por supuesto, ¡yo espero por Él! Si Él me ha de ayudar esta noche, no lo sé, y si he dicho una cosa jactanciosamente o dicho algo fuera de la verdad, que Dios me perdone; no ha sido mi intención, digo esto con humildad de corazón para representar a Jesucristo. Él me escucha ahora, y Su misericordia esté aquí esta noche, por cuanto hablé estas cosas que son Su Palabra; quiera El venir y ayudarme es mi oración.
61Ahora, ¿Está la organista por aquí?, si ella tocara bien suave y lento el coro “Solo Creed”. Todos por favor, en actitud de oración; si usted desea, no tiene que inclinar su cabeza a menos que se le pida.
62Ahora, en la línea de oración; usted que viene, entienda que si Él le reprende, usted debe, al ver que es la verdad; estar dispuesto a soportarlo. En la audiencia, donde quiera, si Él dice, sepa que no soy yo es Él; vaya y arregle el asunto. Lo primero que debe usted hacer, antes de hallar la cura, es hallar la causa antes de la cura; si usted va enfermo a un médico y él le receta una aspirina, ese no es un buen médico, está procurando deshacerse de usted. Si es un buen médico, diagnosticará el caso hasta hallar el mal y luego comenzará a trabajar desde allí.
63Es lo mismo que tenemos que hacer aquí, si hay un espíritu malo, si hay pecado sin confesar o si está fuera de la voluntad de Dios, usted puede ungirlo toda la noche y llorar y clamar y hacer de todo, ese demonio se queda allí; ¿Correcto?, tiene derecho a eso, eso es lo que tiene que observar.
64Si Dos ha puesto una maldición sobre alguno y usted viene y se la quita, se hallará en problemas como fue con Moisés.
65¡Aquí está Él! ¡El Espíritu Santo! Ahora, en el Nombre de Jesucristo el Hijo de Dios, tomo a toda persona bajo mi dominio para la Gloria de Dios.
66Quiero hablarle a usted un momento, hermana, usted está aquí consciente que algo está sucediendo, por supuesto; es que acaba de suceder, si eso es la verdad deje que la gente lo sepa levantando su mano; así es, ¿Ve?, es Su Presencia, eso es, ¿Ve? Ahora, yo soy un extraño a usted y nunca en la vida me ha visto, y si ahora el Espíritu Santo del cual he hablado; si Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos; si yo he testificado la Verdad a la gente, y la declaro ser la Verdad; y Él es el mismo, entonces Él me revelará algo para usted que le ayudará a creer. Sí, usted está aquí, pero yo no conozco su necesidad; pero El sí sabe, entonces si Dios permite eso, ¿aceptaría usted su sanidad o lo que usted desea, dinero o aquello para lo cual usted le busca o le pide a Él?, sean problemas domésticos o lo que sea. Lo que sea, Él lo sabrá. Él sabe hacérmelo saber, ¿no es así?, eso lo haría El Mismo que habló con la mujer en el pozo.
67Ahora, yo solo hablo con usted; como Él hizo, para hacer contacto con su espíritu; ahora, veo que usted se aleja de mí, usted ha tenido un accidente grande, ¡Sí! Un accidente; fue un accidente automovilístico y usted fue arrojada al aire, y le torció a usted el cuello; y esto ha causado un cáncer allí en su cuello. Usted es una especie de maestra en las Escrituras, ¿cree usted que Jesucristo la sana?... Padre Dios en el Nombre de tu Hijo Jesucristo, sobre la autoridad de la Palabra de Dios por esta mujer moribunda, ordeno a esta cosa mala que la deje. Satán, tú has sido expuesto, sal de esta mujer; pues la Iglesia del Dios Viviente te ordena salir en el Nombre de Jesucristo, Amén. Ahora, hermana; un momento, sólo quiero hablar con usted por supuesto, usted sabe que se ha ido, así se mantendrá, siento que descansa su garganta; ¡Todo se ha ido de ella!, vean, el crecimiento desapareció de su garganta; ¡Dios le bendiga! Siga su camino y sea agradecida, gócese y regocíjese.
68¡Sólo tengan fe en el Señor Jesús! Háganle el centro de sus pensamientos... al Señor Jesús. Recuerde, Jesús es el mismo ayer, hoy y por siempre; Él es el mismo hoy, tengan fe.
69Miren para acá audiencia, y crean con todo el corazón y présteme su atención, estén en oración; tenga fe en Dios.
70Creo que esta es la dama que sigue, ¿es esta la paciente?, bien; acérquese más hermana, por supuesto, eso no le dañará; ese es sólo Su Presencia, ¿ve usted?, usted está consciente de eso... A la audiencia, yo soy su hermano y... esto no es psicología; sentí esos pensamientos viniendo de la audiencia, no es eso. Es Dios Todopoderoso; ¿ve usted?, no es psicología; ¡No!, no es; no haga eso, piense que es el Señor Jesús, ¿Ve?, unánimes, ahora hermana, deseo hablar con usted por un momento, somos extraños, me supongo; pero Jesucristo nos conoce a los dos y este es nuestro primer encuentro en la tierra, pero Él le conoce y le ha alimentado toda la vida, y Él me conoce, y si yo su hermano; y por Su Gracia, por un Don Divino del cual nada tuve que hacer con su otorgamiento; yo nací un bebé y lo primero que recuerdo es la visión. Ahora, quiero que mire para acá por un momento; por supuesto, usted está enferma y está sufriendo con una condición que es un espíritu tenebroso a su alrededor; es la muerte y está en forma de cáncer, y el cáncer está localizado en el seno, y la veo examinada por uno fuerte... Usted tiene una hernia y la hernia está en los intestinos, y usted está enferma del estómago también; también está enferma del corazón que le causa desmayos. Hace pocos días, usted estaba sentada en la orilla de su cama y casi se desmayó, mirando hacia su ventana; ¿Son verdad esas cosas?, todo verdad, ¡bien!, lo que fue; por supuesto se ha ido de usted, pero, ¿quién cree usted, que es el que conoce su vida?, es Jesucristo; ¿Lo acepta usted como eso? Gracias. Usted se esfuerza porque sabe que algo sobrenatural está aquí, y si usted cree que es el Señor Jesús, como yo lo he predicado de Su Palabra, usted cree que es el Señor Jesús. Yo sé que todavía cuelga sobre usted un espíritu tenebroso. Es algo muy serio, la veo a usted... su nombre es Eva, y su apellido es York, y usted vive en esta ciudad y su dirección es 613 calle 6a; ¿Correcto?.
71¡Usted regresará a casa sana, en el Nombre de Jesucristo!, usted puede regresar sana, ¡Dios la bendiga! Váyase feliz y contenta.
72¡Sólo tened fe, no duden! La Escritura ha dicho, anda y no peques más, porque no te venga alguna cosa peor.. Pecado es incredulidad, pecado no es beber, fumar, jugar, esos son atributos del pecado; usted hace eso porque usted no cree. Jesús dijo: “Anda y no peques más, porque no te venga algo peor”. Tened fe en Dios, ¡créanle con todo su corazón!.
73Veo que la Luz todavía sigue a esta dama. ¡Sí!, esa es la dama que salió de aquí; ahora cuelga cerca de una persona de color; sí, esa dama está enferma de la vesícula y una hernia; ¿Cree usted que el señor Jesús la sana, señora?... Usted sentada con esa cosa blanca en su cuello, si usted lo cree con todo su corazón, levántese y reclame su sanidad y sea hecha sana en el Nombre del Señor Jesús; Dios la bendiga, tenga fe en Dios... Y tú ¿crees? Usted tiene una hernia, señor; sentado allí, ¿Es correcto? Usted estaba sentado allí diciendo: “Señor, haz que ese hombre me hable”, ¿es correcto? Si eso es correcto levante su mano, póngase de pie, tu fe te ha sanado, hermano, vete a tu casa, Jesucristo te sana. Es el mismo Señor Jesús, usted no necesita estar aquí, sino tener fe.
74Sólo Crea a Dios con todo su corazón y recibirá lo que pide; Jesucristo te lo concederá si tan sólo crees, pero debes tener fe. Usted debe creerle con todo su corazón y Dios hará que se cumpla... El paciente, perdóneme señor, ¿cree usted con todo su corazón? Sí cree. Usted está un poco excitado por la presencia de Su Ser parado aquí. Y creo que usted vive fuera de la ciudad; usted viene de una capital también; de Richmond, Virginia; usted tiene un cáncer, está en usted, dentro de su boca, en su quijada. ¿ Es correcto? ¿Quiere usted irse a casa sanado?, acepte a Jesús como Su Sanador. En el Nombre de Jesucristo, que salga de este hombre; vete de él. Dios le bendiga señor, váyase creyendo, teniendo fe con todo su corazón. (Parte incompleta en la película- Editor).
75¿Qué dice usted?... ahora la veo, una persona bien joven, más joven de lo que es en mi presencia, usted está sufriendo con dolores de cabeza y es... viene de muchos años; hace como 25 años que comenzaron sus dolores y le han estado molestando desde entonces. Usted ha sido una gran creyente y usted ha orado por esta hora, la cual ha llegado ahora; usted le ha dicho en oración a Dios que si tan sólo pudiera acercarse a mí; si yo orara, sus dolores dejarían de ser, ¿Es verdad esto?, es verdad. Ahora, usted oyó lo que fue dicho, pero ese no fui yo, esa fue sólo mi voz; por supuesto eso que fue... recuerdo ver a una persona joven o algo, ¿Fue de la manera que fue dicho?, exactamente como fué dicho. Ahora, ¿usted Cree que Dios lo hizo? ¿ usted cree que Dios le ayudó? ¿está segura que Dios está aquí?... Un momento, veo otra cosa, una señora joven parece estar cerca de usted; es... su hija. ¡Ah, sí! Usted hacía preparativos para ir a un viaje, usted iba a verla, y ella es de Indiana; en Richmond, Indiana es donde ella vive. Su esposo es un ministro y ella le ha escrito una carta o algo, diciéndole que no vaya, porque yo venía para acá, ¿Es eso correcto?, usted es sanada, puede seguir su camino; Dios le bendiga hermana. Ahora, sólo Crea, tenga fe en Dios; Jesucristo el mismo ayer, hoy y por siempre.
76Ahora, sólo tengan fe y Crean... Dios bendiga a ustedes, amados hermanos de color allí, alabando a Dios. El siempre está listo para ayudar cuando usted Cree, para ayudar en necesidad... Un momento, la dama... Ahora veo al Espíritu Santo allá en la esquina, está sobre una dama de color; ella está mirando para acá, ella ha estado orando, ella tiene un crecimiento en su garganta. La que tiene su mano levantada allá, ¿acepta usted su sanidad, señora? La señora sentada detrás de usted, allí mismo; ella también tiene un crecimiento en su hombro, ¿es correcto, señora? Ambas pónganse de pie ahora mismo, las dos damas allí con el crecimiento, las dos damas de color; Jesucristo las sana a ambas, pueden irse a casa y ser sanadas para la Gloria de Dios, tu fe te ha sanado, Dios les bendiga... ten fe en Dios, no dejes de Creer; antes Crea que todas las cosas son posibles a los que creen, amén.
77Que banco de fe hay aquí, se ve una nube blanca por todo el edificio, están ciertamente en el Espíritu del Señor ahora, cualquier cosa puede suceder.
78¿Cómo está usted señora? ¿cree usted que yo soy profeta de Dios?; quiero decir que un profeta es un predicador. ¿usted no cree que yo soy del enemigo? ¿usted cree que yo soy de Dios? ¿es así como usted lo acepta? Entonces, así puedo ayudarle, porque Él me dijo que si hago que la gente me crea y soy sincero cuando oro, que nada se interpondría a mi oración. Ahora, no soy yo el que le ayuda, es Dios el que sana... yo dije a Dios: “No me creerán”. Él dijo: “Dos señales te serán dadas como fue con el profeta Moisés, en esto la gente creerá”, una de ellas era para revelar los secretos del corazón a la gente. Ahora, usted no está aquí por usted aunque usted es nerviosa y está agotada por causa de la enfermedad de esta niña; esta niña está sufriendo, ha sido desahuciada por los médicos. Es leucemia, ¿es verdad? Usted trajo esta niña no de la ciudad, usted viajó viniendo del oeste hacia el este. De allí vino, usted viene de un Estado que tiene montañas, es Pensilvania y su ciudad es Chambersburgh, ¿es correcto? Tráigame la niña. Pequeña amada, si el Señor Jesús estuviera aquí, Él pondría sus manos sobre ti y la muerte te dejaría y vivirías; ¿crees que soy Su siervo? Entonces, en Su lugar pongo mis manos sobre esta niña y la bendigo y ordeno que el demonio deje la niña, y que la vida venga a ella y que viva y sea sana. Sal de esta niña, Satán, por la autoridad de la Biblia de Dios y con un Don Divino ministrado por un Ángel, te conjuro que dejes la niña; sal de ella. ¿Tú crees que vas a estar mejor? Dios te bendiga, da la vuelta y saluda a la audiencia. Dios bendiga esta niña con tremenda fe, se sana; Dios te bendiga amada, regresa a tu hogar.
79¿Cree usted que soy Su profeta, Su siervo? ¿Cree que Dios está cerca y Su Espíritu, y esto que está siendo hecho es del Señor Jesús? No yo, yo soy un hombre. Si Dios me hiciera saber lo que a usted le sucede, como una vindicación que soy Su profeta aquí, revelando la verdad; como Él dijo a la mujer: “Ve, busca a tu marido”. Ella dijo: “No tengo marido”. Él dijo: “Cinco has tenido” y ella dijo: “veo que eres profeta”.
80Ahora, ese mismo Espíritu que estaba en el Hijo de Dios; Él prometió enviarlo de nuevo, en la forma del Espíritu Santo, que sería con nosotros y moraría en nosotros hasta el fin del mundo; ¿lo cree usted? Entonces Él puede conocer sus males, ¿puede?... Usted sufre del corazón, ¿no es así? Toda persona enferma del corazón póngase de pie, usted puede ser sanado ahora mismo, no importa lo que tenga su corazón...
81Señor Dios, Tú conoces nuestra fuerza y cuán enfermizo somos, y cuán débil; pero Señor, sabemos cuán fuerte eres, y los males del corazón, es algo que los médicos nada pueden hacer; pero Señor, ¿Quién hizo el corazón? Fuiste Tú, ahora yo reprendo este poder demoníaco que tiene a esta gente enferma del corazón, que salga de cada uno de ellos, en el Nombre de Jesucristo, Amén.
82Dios le bendiga hermana, quiero decirle algo a usted; ¿se siente usted diferente ahora a como hace tiempo se ha sentido? Sí. Para que la gente sepa, había un espíritu tenebroso; usted sufría mucho y estaba en cama, pero ahora se ha ido de usted. Usted está sanada; usted está bien, tenga fe en Dios por favor.
83Todos unánimes, tengan fe... ¿Cómo está usted señor? Bien, siendo extraños el uno al otro, pero el Señor nos conoce a ambos, ¿es verdad? Dios en los cielos, que creó los cielos y la tierra y mora en Jesucristo, prometió morar otra vez en nosotros y lo que Él hizo, haremos nosotros también. ¿Cree usted que yo soy su profeta?, la razón porque digo eso, es porque el Ángel del Señor, me dijo que hiciera que la gente me creyera y si no te creen, entonces conocerás los mismos secretos de sus corazones y tendrán que creerlo entonces; pero usted me cree, y además de la razón porque usted me cree, es porque usted es un Ministro del Evangelio. Usted está aquí por una buena causa; usted no está enfermo, usted desea un avivamiento apostólico, que venga a su comunidad. Todos queremos eso; pongámonos todos de pie y pidamos este avivamiento: Dios Todopoderoso, que creaste los cielos y la tierra, te pido rompas toda fuerza de demonios en este edificio; que el poder de Jesucristo sea manifestado. Señor, no estamos derrotados... Satán, te conjuro en el Nombre del Señor Jesucristo, sal de esta gente... Tullidos, párense ustedes de esas sillas de ruedas, denle alabanza cada uno de ustedes...
84Ahora es el momento oportuno para que se levanten y sean sanados. Usted sabe que Él está aquí, así que ahora, por la fe, reciba lo que Él le quiere dar; Él es capaz de sanarlo y hacer con usted conforme es su deseo; tal como la Palabra de Dios dice... levántese ahora de su silla de rueda, y usted enfermo en el auditorio, reciba lo que Dios le da; porque Dios es poderoso para hacerlo ahora. La fe en Él, como las mujeres y hombres del pasado; será todo lo que usted necesita para que reciba la salud; recíbala ahora.