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~ REDENCIÓN EN TOTALIDAD, EN GOZO ~
1... esta noche otra vez, de saludarlos en el Nombre de nuestro amoroso Señor Jesús, el Hijo de Dios resucitado. Y Su Presencia ya estaba aquí cuando entré, así que estamos esperando ver en esta noche sumamente, abundantemente, “por encima de todo lo que nosotros pudiéramos aun hacer o pensar”, que Dios derramará sobre nosotros de Sus bendiciones, y magnificará a Jesucristo en nuestros medios.
2Yo había estado hablando las dos noches pasadas... Creo que el domingo en la noche tuvimos un servicio de sanidad, y el lunes en la noche yo estaba predicando. Y anuncié... Empezamos un tema el domingo en la mañana en el tabernáculo, y pensé que mientras estábamos esperando para que el grupo creciera un poco más, yo expresaría mis sentimientos. Yo soy....
3Uno de estos días, si es la voluntad de Dios, y me ayuda, simplemente me gustaría tener varias campañas en donde uno–uno no... nada más entrar y predicar o enseñar la Escritura, y hacer llamamientos al altar, y bajar al altar y orar por la gente, como nosotros los Bautistas chapados a la antigua solíamos hacer. [Alguien dice: “Amén”–Ed.]. Unicamente oí a dos Bautistas decir “amén”. Así que, ¿en dónde están todos Uds. en esta noche? Alguien me dijo: “Hermano Branham, ¿era Ud. un Bautista?” “Sí”, yo dije.
4Yo estaba predicando en una ocasión allá en Arkansas. Un hombre, un anciano sanó. El era... él traía... El era un Nazareno. El traía sus muletas sobre su espalda al día siguiente, yendo por toda la ciudad, con un–un anuncio en las muletas: “Dios me liberó de esto anoche”. Y él estaba muy inválido (fue en Little Rock), y él había estado de esa manera por varios años. Y todos lo conocían a él, porque iba a todas partes y ponía su sombrero en el suelo en el cual tenía lápices para venderlos. Y todos lo conocían; así que eso sencillamente lo principió, sencillamente hizo una gran cosa en la ciudad.
5Y unas cuantas noches después de eso, yo estaba predicando, y–y él se levantó. El dijo: “Un momento, Hermano Branham, ¿le importa si le pregunto algo?” Yo dije: “No, señor”.
6Y él dijo: “Bueno”, él dijo, “cuando–cuando yo lo oí predicando, yo sabía que Ud. era un Nazareno”. El dijo: “Luego yo vi tanta gente Pentecostal alrededor de aquí, y alguien me dijo que Ud. era un Pentecostal”. El dijo: “Yo lo oí decir a Ud. hace un rato, que era un Bautista”. El dijo: “No entiendo esto”.
7Yo dije: “Bueno, eso es fácil. Yo soy un Pentecostal Nazareno Bautista”. Correcto. Correcto. Nosotros sólo... creemos....
8Oh, amigos, yo no pertenezco a ninguna iglesia de denominación, y sin embargo pertenezco a cada una de ellas. Cuando yo empecé en esto, yo dije: “Cristo es mi cabeza. Esta Biblia es mi libro de texto. Y el mundo es mi iglesia”. Así que, eso es–eso es lo que yo quiero ser hasta que muera.
9Ahora, en una o dos noches, trataremos de empezar otra vez un servicio de sanidad, cuando tengamos... Por supuesto, viendo estos catres y camillas puestas alrededor de aquí, me gustaría ver algo. Yo estoy tan ansioso que suceda algo aquí en Louisville, Kentucky, porque este es mi estado natal. 10 Yo nunca he tenido una buena, lo que uno llama una buena reunión, en Kentucky. Y yo no digo eso con alguna crítica. Yo–yo he tenido bastantes malas en bastantes lugares. Pero yo me refiero que aquí mismo en mi propio estado, es tan duro. Yo... sencillamente es muy duro romperlo. Yo no sé porqué. Pero me supongo que es porque Jesús dijo: “En su propia tierra”, de cómo sería, eso es probablemente de la–de la manera que es. Pero nosotros nunca logramos ver muchos milagros sobresalientes.
11Yo tuve un servicio aquí, hace como uno o dos años, en Jeffersonville, pero tocó la casualidad que la mujer era de aquí de alguna parte de Kentucky. Ella se había tornado como caliza, de sus extremidades hacia abajo, mejor dicho, de sus caderas a sus extremidades. Y ella–ella no había caminado por diecisiete años. Muchos de Uds. estaban allí esa noche, y recuerdan el caso. Y ella se levantó y salió caminando normalmente del tabernáculo.
12Ahora, me gustaría que algo empezara aquí en Louisville, en donde yo pudiera ver aquí un avivamiento chapado a la antigua esparcirse a través de esta grande y encantadora ciudad.
13Es una ciudad de... como todas las otras ciudades, es tan perversa como puede ser. Uds. saben que esa es la verdad. Ahora, yo no estoy hiriendo a Kentucky, porque yo también soy un Kentuckiano. Muy bien. Pero es–es la verdad. Es perversa. Esta es la matriz de todos los whiskys y destilerías, y tretas perversas y todo así; eso sucede aquí en los alrededores de Louisville, Kentucky; así que esta es la sede de Satanás.
14Pero podemos romperla a pedazos con el Evangelio de Jesucristo, si todos nosotros nos reunimos. Correcto. Tenemos que unir nuestros poderes juntos y empujar.
15Hace algún tiempo un evangelista muy famoso en el país estaba... dijo, hablando acerca de los servicios aquí, él dijo: “Bueno, esto es lo que es”. El dijo: “Cuando yo llego a una ciudad, todo por toda la región tiene que patrocinar mis reuniones o yo no voy”. Correcto. Bueno, sólo piensen. Creo que hay tal vez sesenta o setenta iglesias Bautistas grandes aquí en Louisville. ¿Ven? ¿Qué de las Metodistas? Y es una ciudad Metodista, siendo que Asbury [primer obispo Metodista en EE.UU.–Trad.] estuvo aquí. ¿Qué tendría ese hombre si él viniera a esta ciudad sólo a los Metodistas y Bautistas, sin contar a los Presbiterianos y todos?
16Ahora, ¿cuántas iglesias del Evangelio completo hay aquí en la ciudad? Dos o tres misiones pequeñas por aquí en alguna parte, sólo pequeñas iglesias aquí y allá, y ellas están en guerra una con la otra.
17Así que cuando uno llega, uno tiene que pararse en la fuerza de su ministerio. Correcto. No es como para que todos entren en la política. Es sobre la fuerza de su ministerio, para sacar de dondequiera que el Señor envíe. Me gusta de esa manera. Hermano, si Jesucristo no es mi estancia aquí, y mi dependencia, entonces yo no tengo algo más en qué depender. Correcto. El... “En Cristo la Roca sólida yo me paro; todos los otros terrenos son arenas movedizas” para mí. Yo preferiría predicar a cinco personas a las que yo sabía que Dios había enviado a escuchar el Mensaje, que predicar a diez mil que fueron llevadas a ello políticamente. Correcto.
18Yo preferiría ver una conversión chapada a la antigua llegar al altar y llorar y lloriquear hasta lograrlo, que ver a diez mil pararse y sólo decir: “Bueno, lo intentaré”. ¡Intentarlo! No es un Cristo para intentar. El es uno para aceptar. Se viva o se muera, se hunda o se ahogue, tómelo de todas maneras. Correcto.
19Si yo oro... oré por diez mil personas en esta noche y todas ellas murieron en la mañana; mañana en la noche yo estaría aquí de nuevo orando por los enfermos, creyendo que la Palabra de Dios estaba correcta. Correcto.
20Si yo me estuviera muriendo y cinco mil personas que murieron hace cien años y habían estado en Eternidad por ese tiempo, resucitaran y regresaran a la tierra y dijeran: “Hermano Branham: no confíes en El. El no está correcto. No confíes en El. Nosotros–nosotros confiamos en El, nos morimos; fallamos”.
21Yo todavía diría: “Déjenme morir en Jesucristo”. Correcto. Yo lo creo. Y en eso está todo mi corazón, todo está puesto directamente en eso, y yo lo creo con todo mi corazón, y yo dependo en El.
22Y yo amo a Su pueblo. Yo los amo a Uds. conciudadanos del Reino de Dios. Y yo quiero pararme hombro con hombro con Uds. y cargar la carga.
23Ahora, en esta noche; yo anuncié anoche que iba a hablar un ratito en esta noche, si es la voluntad del Señor. No quiero retenerlos por mucho tiempo, cansarlos, porque estamos esperando....
24Yo tengo puesto como un vellón delante del Señor para esta reunión. Y yo estoy esperando que Dios haga algo que empezará que la reunión se esparza aquí mismo en la ciudad. Uds. oren, hagan su parte; entonces cuando el Juicio venga, todos nosotros podamos pararnos y decir que hicimos nuestra parte.
25En el capítulo 20 de Exodo, y empezando con el séptimo versículo, yo quisiera hablar sólo por unos momentos, si Dios lo permite, sobre un buen... bueno yo diría, no un tema sobresaliente, sino un–un buen tema. El domingo pasado, en la escuela dominical en el tabernáculo en Jeffersonville, empezamos sobre: “Redención por la sangre”.
26Y aquí está lo que yo estoy tratando de hacer, si Uds. quieren saber el porqué estoy haciendo esto aquí. Muchos de Uds. dicen que nunca me han visto predicando en una campaña de sanidad, pero es con un propósito. Yo creo que si yo pudiera conseguir que las almas se quebranten y vengan al altar, entonces yo encontraría favor con Dios para Louisville (eso es correcto), cuando la gente realmente se humille delante de Dios y ore.
27Y luego, hay muchos de Uds. amigos que están orando, ayunando, y tienen miedo de echar mano de lo que Uds. están orando. Correcto. ¿Ven? Bueno, no les hará ningún bien a Uds. ayunar y orar, a menos que tengan obras que lo acompañan. Toda su gran fe no les hará nada de bien a menos que Uds. den un paso hacia allá, y caminen junto con ello, y lo tomen. Eso es todo. Uds. tienen que ir adelante. Uds. simplemente tienen que dar un paso hacia allá y hacerlo, cuando menos. Cuando pidan por algo, vayan y tómenlo. Dios dijo que es de Uds., así que no tomen menos que eso. Tomen lo que han pedido. Uds. hagan eso y dénse cuenta cómo resulta. Sí. No–no se hagan para atrás y digan: “Bueno, tomaré el segundo”.
28Yo tomaré el primero. Dios me prometió el primero; eso es lo que yo quiero. Y por estos veintitrés años que le he servido, El me ha dado ese lugar. Y yo... Y mientras yo crea en El y lo ame, y El me ame, será exactamente de esa manera porque El está obligado a Su Palabra. “Y todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”. Eso es lo que El dijo. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Eso es bueno. Muy bien.
29Me gusta oírlos decir: “Amén”. Como Ud. sabe, Hermana Hoover, “amén” significa “así sea”, para mí, como Ud. sabe. Y cuando yo–yo empiezo a hablar y no oigo a nadie decir “amén”, me–me asombro todo.
30Hace algún tiempo aquí yo estaba predicando en una iglesia pequeña, y–y yo sólo estaba... Oh, yo no tengo mucha ética de púlpito de acuerdo a la, me supongo, a la teología del día, así que me supongo que me puse un poco “desordenado”. Y yo pienso que brinqué arriba de la plata-... del púlpito, así, y cogí el micrófono en mi mano y me senté allí con mis pies colgando, predicando tan duro como podía. Volví en sí; yo no sabía lo que estaba haciendo. En unos cuantos minutos, me perdí otra vez, y me encontré en medio del pasillo, enrollándome las piernas de mi pantalón. Yo no sé porqué, pero yo realmente estaba... Me hubiera gustado quedarme allí por un rato. Esto es una cosa que sí quisiera decir. Yo estaba en alguna parte en donde de seguro me estaba regocijando. Yo simplemente lo disfruté por varios días después de eso.
31Un hombre vino a mí y él dijo: “Oiga”, él dijo, “¿cómo puede Ud. predicar y toda esa gente diciendo ‘amén’?” Yo dije: “Eso es lo que me hace predicar”. Sí.
32Yo tenía un perro viejo. Yo cazaba mapaches. Me supongo que tengo bastantes amigos Kentuckianos aquí que les gusta cazar mapaches. Así que... Y él hacía subir todo lo que había al árbol, e iba y lo agarraba, excepto un zorrillo; y simplemente él no quería tener nada que ver con eso. Ahora, él lo hacía que se metiera debajo de un montón de arbustos. Y la única cosa que yo podía hacer (yo no quería meterme allí debajo tras él, de seguro), así que, la única cosa que hacía, era simplemente levantar las ramas del arbusto, y darle unas palmaditas y gritarle: “¡Ve y agárralo! ¡Ve y agárralo!” Y él iba y agarraba al zorrillo.
33Ahora, el peor zorrillo que yo conozco es el diablo. Y si Uds. quieren dar unas palmaditas, sólo griten “amén” de vez en cuando. Y yo–yo... Lo subiremos al árbol después de un rato, e iremos y lo agarraremos.
34Como Uds. saben, el anciano Buddy Robinson (muchos de Uds. han oído de él, ¿no es así?) de la iglesia Nazarena, él dijo: “Señor”, dijo, “dame un espinazo como una sierra para troncos. Dame mucha sabiduría en lo más profundo de mi alma. Y déjame pelearle al diablo mientras tenga un diente, y después apretarlo con mis encías hasta que yo muera”. Creo que eso es un buen... Y eso es exactamente lo que él hizo. Eso es exactamente lo que él hizo; casi hasta cerca de los cien años de edad, y todavía predicando el Evangelio.
35Yo oigo a esos veteranos ancianos predicar de esa manera. El otro día, de casualidad prendí el radio, y un hermano anciano, llamado Mordecai F. Ham, cerca de cien años de edad, todavía predicando el Evangelio. Yo dije: “Dios, bendícelo, y que él tenga estrellas en su corona cuando llegue Allá”. El Hermano Ham, apenas lo conozco. Uno de estos días quiero conocerlo antes de que él cruce a la Tierra. Y, así que, él podrá estrechar manos con muchos hermanos allá. Pero, yo sé que él va tener muchos con quien estrechar manos cuando llegue Allá, porque él ha sido un veterano anciano.
36Ahora, el Señor los bendiga. Y ahora, antes que entremos en esta Palabra, pidamos al Autor que descienda y la revele a nosotros.
37Nuestro bondadoso Padre Celestial, nos acercamos a Ti en esta noche, en ese amoroso, grandioso Nombre de Tu Hijo Jesús, confesando nuestros pecados, que no somos dignos de hablar Su Santo Nombre. Pues en... Toda la familia del Cielo es nombrada “Jesús”. Toda la familia de la tierra es nombrada “Jesús”. Y en ese Nombre toda rodilla se doblará y toda lengua lo confesará, ya sea que ellos sean pecadores o santos. Entonces, cuando hablamos en Su Nombre, cómo deberíamos estar temblando en nuestros corazones con reverencia mientras hablamos. Así que pedimos reverentemente en Su Nombre que Tú vengas a nosotros en esta noche, Señor. 38 Estamos aquí en medio de una gran ciudad, con toda clase de tretas en las que Satanás tiene a la gente tan atada; en sus negocios, en sus juegos de azar, y prostitución, y whisky y cigarrillos. Y, ¡oh Dios!, y muchos ministros en el púlpito sólo lo dejan pasar como si fuera una de las cosas comunes.
39Pero Dios, danos una voz de advertencia para que prediquemos el Evangelio sin rodeos y en verdad poner el hacha a la raíz del árbol, y dejar que las astillas caigan en dondequiera que caigan. Pero ayúdanos, Señor, a pronunciar juicio sobre tales cosas, y predicar el Evangelio de Tu amado Hijo Jesús.
40Dios, concede que suceda algo que sacudirá a esta ciudad para el Reino de Dios; que aun las iglesias que están en las esquinas con unos cuantos miembros, oh Dios, que esas iglesias se llenen y se atesten, con gente nacida de nuevo, gente santa, buena, chapada a la antigua. Concédelo, Señor. Y que recibamos un avivamiento, un avivamiento enviado de Dios chapado a la antigua, que sacudirá de un lado al otro de la ciudad, deshaciéndose de toda la maldad. Oh Dios, no nos des una reunión prolongada. Danos un avivamiento que cerrará los antros de licor clandestino y que hará las cosas bien; y hará que la gente venga cuando la campana de la iglesia toque, y vaya en multitud al altar, y ore antes del mensaje del pastor, y esté lista. Dios, concédelo.
41Ahora, en esta noche pueda que haya enfermos aquí, Padre. Y mientras estamos hablando del enfermo, o mejor dicho, también para el enfermo, que el Espíritu Santo sane a toda persona enferma en el edificio. Salve a todo pecador. Llame de nuevo al hogar a todo descarriado de su camino de desobediencia.
42Y ahora que sea el Espíritu Santo el que me ha guiado a este tema en esta noche. Y que El tome las cosas de Dios y sólo use a Su siervo aquí como un instrumento, y que Dios reciba gloria. Porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.
43En el versículo 7 del capítulo 20 de Ex-... de Números, leemos esto. Y habló Jehová a Moisés, diciendo: Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano,... hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua,...
44Yo quiero que Uds. se fijen en eso: “su” agua. ... ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias. Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como él le mandó. Y reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y les dijo: ¡Oíd... rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña? Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias.
45Que el Señor tome ahora estas cuantas Palabras, mientras regresamos a nuestro tema de anoche y lo traemos hasta esto, Dios mediante.
46Y ahora, quiero que todos los enfermos que están aquí en esta noche... Ahora, Billy no repartió ninguna tarjeta de oración hoy, porque yo le dije que no lo hiciera. Yo dije: “Sólo ve allá, Billy, y dile al Hermano Cauble. Y sólo déjame....”
47Yo estoy tratando algo para la gloria de Dios. Sólo pidiendo a Dios que nos ayude, que nos dé almas en el Reino; y creyentes que fortalecerán su fe, y subirán, aun sin nada más, simplemente subirán y dirán: “Dios, yo te creo en base a Tu Palabra”. Eso es. Eso es lo inicial, lo primero, y la mejor manera. Correcto; tomar a Dios en Su Palabra. Entonces si Ud. no puede hacer eso, entonces, por supuesto, Dios envía otras cosas como dones y señales para–para confirmar Su Palabra, para confirmarla a todo creyente. Ahora, el domingo, predicamos “Redención por la sangre”.
48Estamos ahora tomando a Israel en su jornada saliendo de Egipto, tipo del mundo, en su camino a Palestina, la tierra prometida. Yo pienso que es una cosa hermosa. Simplemente lo amo. Casi cada semana me siento y leo por todo ese Libro de Exodo, si puedo, o tanto de ello como puedo. Yo lo amo porque es un tipo perfecto de la iglesia hoy, la condición, y cómo Dios está moviéndose. Se movió en aquel entonces; lo que hizo en lo natural en aquel entonces, El lo está haciendo ahora en lo espiritual. ¿Lo ven?
49Ahora, allá El guió a Israel en lo natural, en donde ellos vieron, miraron, y los movió para salir fuera de una cierta tierra para entrar en otra tierra natural.
50Ahora nosotros somos movidos por el Espíritu Santo para ir a entrar ahora a la Tierra prometida. ¿Creen Uds. que estamos en camino a una Tierra prometida? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. “En la casa de Mi Padre hay muchas mansiones. Si así no fuere, Yo os lo hubiera dicho. Yo iré, pues, y prepararé un lugar para vosotros”. ¿Es correcto eso? [“Amén”]. Ahora nosotros tenemos una Tierra prometida a la que vamos, y cada día marca un suceso importante; otro día, otro suceso importante.
51Y hay una gran sombra oscura puesta allá delante de nosotros llamada muerte. Y cada vez que nuestro corazón late, nos acercamos un paso más cerca a eso. Uno de estos días va a dar su último latido y vamos a entrar. Yo quiero que cuando sea mi tiempo (yo esté haciendo preparaciones, como espero que cada uno de Uds. lo están haciendo en esta noche), cuando yo sé que está allí delante de mí, y tengo que encontrarla, yo no quiero ser un cobarde. Quiero envolverme en el manto de Su justicia, entrando en ella, sabiendo esto, que estoy seguro que lo conozco a El en el poder de Su resurrección. Correcto. Que cuando El llame de entre los muertos, yo seré llamado con aquellos que están viviendo. Dios es Dios de los vivientes.
52Ahora, mientras ellos viajaron en esta tierra, nos dimos cuenta que Dios hizo un–hizo un–un plan para ellos. El trajo redención por la sangre. Luego nos damos cuenta que El otra vez trae redención por poder.
53Nos dimos cuenta antenoche que El tenía la sangre aplicada; lo cual era un tipo muy hermoso del creyente, que cuando él ha aceptado la muerte de Cristo en su lugar, entonces él llega a ser un hijo de Dios. El empieza su jornada.
54Ahora, la siguiente cosa que él tiene que tener, después que él es salvo espiritualmente....
55Ahora, la muerte del cordero inocente proveyó vida para el creyente culpable. ¿No es eso un tipo perfecto ahora? [La congregación dice: “Amén”– Ed.]. La muerte del inocente proveyendo vida para los culpables. Y la muerte del Cristo Inocente provee Vida para nosotros los culpables.
56Ahora, entonces primero, después de que Dios les dio vida por medio de la sangre, y lo probó al hacer que la muerte pasara sobre ellos, El los inició en su jornada. Vamos a llegar adonde ellos después de un rato.
57Ahora fíjese, entonces la siguiente cosa que Dios hizo tan pronto que ellos llegaron a ser creyentes e hijos y aceptaron a Dios, el enemigo de muerte física los persiguió. Y los tenían arrinconados allí, con el desierto a un lado y el mar rojo en el otro; montañas en el otro lado; el ejército de Faraón viniendo acosándolos; millones de soldados viniendo en marcha para vencerlos.
58Ahora, Dios había manifestado que El les había dado vida por medio de la muerte del cordero; ahora El les iba a mostrar redención física. ¡Aleluya! ¿Ven?, ambas, para salvación y para sanidad (¿ven?), para el hombre natural y el hombre espiritual.
59El Angel de muerte pasó por encima probando que Dios había hecho un camino de escape, por medio de la ofrenda de la sangre, y ellos la aceptaron. Ahora, El les iba a hacer un camino de escape de una muerte física.
60Como el creyente, tan pronto como él es salvo, quizás un cáncer se lo ha comido o alguna enfermedad. Dios también tiene redención por medio de poder. Así como El tiene redención para el alma, El tiene redención para el cuerpo. Era un....
61Ellos estaban salvos y estaban circuncidados. Ellos estaban bajo la sangre, pero sin embargo, Faraón iba a... el enemigo iba a destruirlos, matarlos a todos allí mismo en el desierto. Entonces Dios mostró Su poder de redención por sus cuerpos. ¿Lo captan Uds.? ¿Saben de lo que estoy hablando? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¡Redención por poder! Y luego, cuando el enemigo estaba casi encima de ellos, la gran Columna de Fuego sobrenatural se levantó de por encima de Israel, vino aquí y se paró entre ellos y la muerte.
62Déjenlo que se remoje por unos cuantos minutos. ¿Pueden ver de lo que yo estoy hablando? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
63Ahora, a todo creyente, hijo de Dios nacido de nuevo, cuando la muerte viene sigilosamente a la puerta, prematuramente, el Angel de Dios se para entre Ud. y la enfermedad. Ahora, si Ud. quiere entrar directamente en ella, eso es asunto suyo; pero Ud. no tiene que hacerlo. ¿Ve? El está parado entre Ud. y la muerte.
64Hace veintitrés años en el hospital judío, el Dr. Morris Fletcher me dio tres horas (uno de sus mejores cirujanos aquí en la ciudad), me dio tres horas para vivir. Yo estoy viviendo en esta noche. ¡Aleluya! ¿Por qué? Por la gracia inmerecida, el Angel de Dios se paró entre mí y la muerte para protegerme y yo lo acepté. Y en gratitud, por la gracia de Dios hasta esta noche, yo he ganado medio millón de almas para El.
65¡Oh, cómo sabe Dios hacer las cosas si sólo lo siguiéramos! No traten de guiar a Dios; dejen que Dios los guíe a Uds. ¿Ven? Nosotros somos los que debemos ser guiados. Yo pienso que esa es la razón que Dios nos compara a ovejas.
66¿Han visto Uds. alguna vez a una oveja perdida? Bueno, es la criatura más indefensa en el mundo. No puede encontrar su camino a ninguna parte. Sólo se para y bala hasta que el lobo se la come, o se muere allí. Ella no puede encontrar su camino de regreso.
67Y de esa manera es cuando un hombre está perdido, él está totalmente indefenso. No hay nada que uno pueda hacer al respecto. Dios, por medio de gracia, tiene que guiarlo a Cristo. Jesús dijo: “Nadie puede venir a Mí a menos que el Padre lo trajere. Y todo al que El trajere y viene, Yo le daré Vida Eterna”. ¡Qué promesa!
68Oh, yo quisiera que pudiera lograr que a toda persona aquí, eso le llegue muy profundo debajo de la quinta costilla del lado izquierdo, hasta que llegue al centro del corazón. Uds. verían gente sólo levantarse, con toda clase de enfermedades en ellos, salir de este edificio regocijándose, rehusando tenerlas. Los inválidos caminarían tan normales como pudieran estar. Ellos rehusarían saber algo más. ¿Ven?
69Uds. están asustados. Uds. tienen miedo empezar. Uds. están esperando que Dios descienda y los saque. Dios no lo hace de esa manera. Uds. son los que tienen que dar el paso. El da la promesa, y dice: “Ven”, entonces Uds. lo siguen.
70Ahora, fíjense en los hijos de Israel; entonces Dios vino y se paró entre ellos y el peligro; poder de redención, mejor dicho, redención por poder. Redención por la sangre; redención por poder.
71Anoche los dejamos simplemente subiendo la ribera, en el otro lado del Mar Rojo. Todos los enemigos, las ruedas de sus carros habían sido arrancadas. Sus caballos se espantaron allí en medio del río, y ellos estaban dando vueltas en todas direcciones, yendo en está dirección, y las ruedas se atascaron en el lodo y se salieron. Y un grupo de hombres corriendo frenéticamente: el enemigo. E Israel subió por la ribera para ver a Dios extender Su mano y destruir a todo el enemigo.
72Un tipo hermoso: el creyente, bajo la Sangre, siendo entonces sanado por “el ir a pararse entre medio”, el Poder de Dios perdonando su vida, prolongándola por un tiempo. Cada uno de ellos hubiera sido matado allí mismo; él los hubiera masacrado allí mismo en el desierto, si Dios no se hubiera parado entre ellos. Yo hubiera estado muerto hace mucho tiempo, si Dios no se hubiera parado entre mí y la muerte. Todo creyente aquí hubiera estado muerto hace mucho tiempo, si Dios no se hubiera parado entre Uds. y la muerte; cada uno de Uds. Así que Dios en Su gracia y misericordia soberana, se para entre el creyente y la muerte. ¡Aleluya!
73Aquí está. ¿Entonces cuál es la siguiente cosa para el creyente? La siguiente cosa entonces es el bautismo del Espíritu Santo. Moisés guió a los hijos de Israel directamente al Mar Rojo, y fueron bautizados en el Mar Rojo. El mar, el agua, representando el Espíritu. Cuando él golpeó la Roca, salió agua. Y eso era un tipo de Cristo en Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en El cree, no se pierda, mas tenga Vida Eterna”. Fíjense, un pueblo pereciendo en el desierto, fue salvado por una Roca herida. Y un pueblo pereciendo es salvado hoy (pereciendo en pecado, pereciendo en iniquidad) porque el Hijo de Dios herido tomó su lugar; ¡agua, el Espíritu saliendo!
74Observen (yo quiero que lo vean ahora): que a medida que ellos cruzaron el Mar Rojo, eso fue un tipo de recibir el Espíritu Santo. Después que el creyente ha sido redimido de muerte a Vida, que el poder de Dios ha sanado su cuerpo, ahora él es un candidato para el bautismo del Espíritu Santo. Ahora él tiene una jornada allá por delante de él; pero antes que él pueda encararse con esa jornada, él tiene que tener algo que lo lleve por ella. Amén. ¡Tipo perfecto de Pentecostés!
75Ahora, mientras ellos salieron a la ribera. Todo creyente, cuando Ud. entra y es salvo, y acepta la Sangre de Jesús, Ud. todavía trata de quedarse con esto y quedarse con eso, y no puede renunciar a esto y no puede renunciar a eso. Después de un rato, Dios puede hacer cosas buenas por Ud.; pero no puede Ud. renunciar a sus cigarrillos, o Ud. tiene que tomar un trago social con los amigos aquí y allá. Pero lo que Ud. necesita hacer es cruzar el Mar Rojo.
76Cuando ellos salieron al otro lado (aquí está; yo quiero que Uds. lo vean), mientras ellos salieron al otro lado subiendo la ribera, miraron para atrás y miraron a todos esos capataces quienes los habían golpeado, y matado a algunos de ellos. Así como el cáncer y los cigarrillos y el tabaco y el whisky y todo lo demás, que conduce a los jóvenes a la demencia, los envía a los asilos, a los hospitales, y produce un montón de neuróticos y todo lo demás en el mundo. Cuando ellos miraron para atrás y vieron a todas esas cosas esforzándose, indefensos, y muriendo en el mar, (¡hermano!), habla Ud. respecto a una reunión, ¡ellos tuvieron una!
77¡Moisés! Oh, voy a dejar que esto llegue profundo. Yo espero que llegue muy profundo. ¡Moisés!, el profeta más grande que alguna vez haya vivido fuera de Jesucristo. Nunca hubo un hombre al que Dios alguna vez habló como lo hizo con Moisés, fuera de Cristo. El dijo: “Si hay uno que sea espiritual o profeta entre Uds., Yo me mostraré a él con visiones y Yo mismo me daré a conocer a él. Pero no así con Mi siervo Moisés; Yo hablo con él de boca a oído”. Correcto.
78Moisés, este hombre dignificado, tan pronto como él pasó por esa experiencia, él vio a todos esos capataces muertos, él supo entonces que todas esas cosas se habían acabado para siempre. Todas esas cosas que los habían hecho trabajar mucho, y los habían golpeado y azotado estaban terminadas. El levantó sus manos y cantó en el Espíritu. ¡Oh, hermano!
79Nunca ha sido tipificado, y no será, hasta que lleguemos allá arriba a la Gloria. Cuando la totalidad fue hecha allí, él cantó en el Espíritu. Y cuando somos redimidos en el cuerpo....
80Eso fue un tipo del Espíritu Santo cayendo en Pentecostés, cuando cruzamos el mar. Eso fue un tipo de Pentecostés. Y Moisés en el anti-... en el tipo allá, cuando él cruzó eso, él cantó en el Espíritu; sucedió en el Día de Pentecostés. Y cuando el cuerpo está perfectamente redimido... Nuestra alma está ahora perfectamente redimida (correcto), “no puede perecer; tiene Vida Eterna”. Es lo que dice la Biblia.
81Oh, me siento bien. Fíjense. ¿Por qué? Porque yo sé que es ASI DICE EL SEÑOR. Simplemente anclo mi alma allí, y camino adelante, y digo: “Satanás, simplemente siséame todo lo que tú quieras. No me molestes porque ‘yo sé en quién he creído y estoy seguro que El es poderoso para guardar mi depósito para aquel día’”. Amén.
82Lo que necesitamos en esta noche, es un buen avivamiento de aleluyas chapado a la antigua de Billy Sunday, que derrumbe; eso es lo que necesitamos aquí en Louisville. Correcto. Necesitamos un buen avivamiento Pentecostal enviado de Dios, chapado a la antigua. Sí, señor.
83Fíjense, entonces cuando nuestros cuerpos son redimidos... Lo cual tenemos ahora a sanidad Divina como una sombra.
84Eso allá fue como una sombra de Pentecostés; mire lo que ellos hicieron en el tiempo de la sombra de salvación. Miren cómo ellos caminaron allá delante de Dios, “apagaron... filo de espada y... fuegos, y evitaron filo de espada”, y todas estas cosas que ellos hicieron, “salieron de hornos impetuosos; salieron del foso de los leones”, y todo, por la sombra (¡aleluya!), por la sombra de Pentecostés.
85Nosotros ahora tenemos redención perfecta por medio de la Sangre de Cristo. Ellos en ese entonces no podían tener redención perfecta porque era bajo la sangre de toros y machos cabríos, y eso no quitaba el pecado; únicamente cubría el pecado. Pero cuando la Sangre de Jesús fue derramada, la Sangre más santa y justa, ya los pecados no fueron más cubiertos; ellos fueron divorciados y abolidos, y el creyente entró en la Presencia de su Hacedor. ¡Aleluya!
86Si ellos hicieron eso en ese entonces, en la sombra allá de Moisés cantando en el Espíritu; entonces allá en Apocalipsis, aquellos quienes tienen redención perfecta del cuerpo, se pararon en el mar de vidrio y cantaron otra vez el cántico de Moisés allá en el Libro de Apocalipsis.
87Hablando de una–una reunión del Espíritu Santo; ellos la tuvieron cuando se pararon en esa ribera. Escuche, hermana. La pequeña y dignificada María, la profetisa, la hermana de Moisés, una profetisa, se emocionó tanto, al grado que cogió un pandero y corrió a lo largo de la ribera tocando el pandero y danzando en el Espíritu. No sólo eso, pero todas las hijas de Israel la siguieron, danzando en el Espíritu. Si eso no es el Espíritu Santo cayendo, yo nunca vi uno. Por supuesto, entonces si todas esas naciones formales y ritualizadas hubieran podido mirar a través de sus binoculares y ver eso, ellos hubieran dicho: “¡Fanatismo!” Correcto. Pero era Dios. ¡Correcto!
88Las cosas formales hoy, miran hacia abajo a lo que Dios ha bendecido. ¡Correcto!
89Me hace recordar de una historia. Un hombre tenía una granja grande y bonita. El edificó grandes y bonitos establos tan ornamentados y clásicos como podían ser, pero él era muy perezoso como para trabajar en la granja. Muy bien. Había otro granjero que vivía cerca de él; lo que él tenía no se podía llamar un establo, pero él realmente era un granjero, y él había puesto bastante alimento bueno en ese establo ese año. Y nacieron dos becerritos: uno en un establo, y otro en el otro. Cuando vino la primavera, ellos sacaron a los becerritos de las casillas del establo.
90Ese becerrito de aquel lado había sido alimentado muy bien, ¡hermano!, cuando ese viento empezó a soplar en él, ¡oh, hermano!, él alzó sus pezuñas en el aire, y corrió tan rápido como podía correr, bufando, y saltando, y corcoveando, y seguía haciéndolo así.
91Y entonces el otro granjero sacó al suyo allá. El no había–él no había comido nada sino hierbas; muy perezoso para trabajar en la granja, muy perezoso para alimentarlo.
92Me hace pensar de algunos de estos pastores. ¡Correcto! ¡Correcto! ¡Muy perezosos! ¡No vale la pena! Y solamente establos ornamentados es todo lo que Uds. tienen. ¡Pongan algo de alimento allí adentro para el becerro! Correcto. Correcto. El bautismo del Espíritu Santo predicado con poder, eso los quemará. Eso es correcto. Pero eso es lo que ellos necesitan, es una buena quemazón chapada a la antigua; es lo que la iglesia necesita, lo que los miembros necesitan. Fíjense.
93Y este pobre becerrito había sido arruinado, pobre animalito salió de la casilla tan delgado, que casi no podía caminar. Y él se asomó por la hendidura y miró al otro lado.
94Y él vio a ese otro becerro sólo bufando. El estaba todo gordo y redondo. El se sentía bien. El había estado comiendo todo el invierno.
95Y ese becerrito muerto de hambre miró allá y dijo: “¡Tal fanatismo!” ¡Hermano! Seguro, él estaba muy flaco para pensar otra cosa.
96Pero, déjenme decirles, ése que fue engordado todo el invierno, ¡hermano!, él sabía en dónde estaba parado. El estaba teniendo unos buenos momentos cuando ese viento cálido empezó a soplar sobre él.
97Y cualquier hombre que es nacido del Espíritu de Dios, ellos lo llamarán un fanático o cualquier otra cosa. Pero cuando ese viento cálido de primavera, del Espíritu Santo, empieza a venir como lo hizo en el Día de Pentecostés, algo va a suceder. Correcto. Los vientos cálidos empiezan a soplar; hermano, Ud. está todo engordado con el Evangelio, todo redondo y sintiéndose bien. Alce sus pezuñas en el aire y tenga unos buenos momentos.
98De esa manera lo hicieron María y ellos. Miraron para atrás y vieron que todas esas cosas viejas que una vez ellos hicieron, estaban todas muertas y acabadas. Ellos ya habían visto que Dios aceptó la sangre; ya habían visto Su Poder en sanidad Divina, parándose entre ellos; cruzaron el Mar Rojo y fueron bautizados con el Espíritu; caminaron en el otro lado simplemente teniendo unos buenos momentos. A ellos no les importaba lo que la... todas las organizaciones pensaron acerca de ello. Amén.
99Qué tipo tan perfecto es para hoy del creyente que se atreverá a dar un paso adelante.
100Dios prometió que El supliría toda la necesidad de ellos. El prometió que El supliría toda nuestra necesidad. El nunca les dijo: “Yo abriré un camino de sanidad; Yo abriré un camino de esto; Yo abriré un camino de eso”. El dijo: “Yo estaré con vosotros”. ¡Aleluya!
101Eso es lo que El nos dijo. “Yo estaré con vosotros, aun en vosotros hasta el fin del mundo”. Eso es todo lo que tengo que decir. Uds. no tienen que discutir esto, eso, o lo otro. Si El está aquí, eso me satisface; sanidad Divina está aquí, el Poder está aquí, todo lo que El era allá, El es ahora: “Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Así que, Uds. pueden tomar su teología y hundirse con ella. Hermano, yo creo en Jesucristo, el mismo ayer, hoy, y por los siglos; dijo: “Yo estaré con vosotros, aun en vosotros hasta el fin del mundo”. Sí.
102Y allí salieron ellos, y El estaba con ellos. Ahora, él dijo... Oh, ellos traían un canasta pequeña de pan sobre su cabeza, todo eso fue comido y acabado. No tenían nada. Ellos se acostaron con un poco de hambre esa noche. Pero a la mañana siguiente cuando ellos se levantaron, había pan por todo el suelo. 103 De esa manera Dios hace las cosas; lo deja que llegue al último momento, entonces muestra lo que El puede hacer al respecto. Correcto. A El le gusta hacer eso. Le gusta. A El le gusta dar sorpresas a Su pueblo.
104A Uds. hombres les gusta hacer eso a sus esposas. Esperan hasta el día de su cumpleaños y sólo las mantienen bajo sospecha, porque Uds. las aman.
105Esa es la razón que Dios nos deja llegar al fin del camino algunas veces, porque El nos ama y quiere probar Su sobrenatural y Su poder. Porque El nos ama; esa es la razón que El lo hace. Sí. El simplemente nos deja llegar al lugar en donde estamos casi listos para dar el último paso, entonces El entra en la escena.
106El dejó a los jóvenes Hebreos entrar en el horno ardiente, pero allí estaba un cuarto Hombre parado allí con un abanico apartando el fuego de ellos. ¿Ven? El siempre está allí. El nunca se va. El siempre está cerca. “El Angel del Señor acampa alrededor de los que le temen”.
107Allí en esa noche, ellos recogieron ese pan a la mañana siguiente. Yo puedo ver a esos Israelitas que acababan de cruzar el Mar Rojo; acababan de ser redimidos por la sangre; vieron el Poder sanador de Dios, o mejor dicho, el Poder milagroso parado entre Dios... y entre Israel y Egipto; y había ahogado a los enemigos detrás de eso.
108Como el cáncer está acabado para siempre, la ceguera está acabada, la sordera está acabada, la diabetes está acabada, todo ya está ahogado allá en la Sangre de Jesucristo. ¿Cómo se sienten Uds.? ¡Hermano!
109Camine por la calle, y si un crítico le dice: “¡Mire, espere un momento! ¿Está Ud. seguro de eso?” “No me hable”. Amén. ¡Oh, hermano!
110Yo puedo verlos allá sólo juntando y juntando, y comiendo y teniendo unos momentos gloriosos. Igual como una reunión del Espíritu Santo chapada a la antigua. Aquí viene el Espíritu de Dios moviéndose sobre algún santito, lo alcanza, lo recibe así en el corazón y grita: “¡Alabado el Señor!” Simplemente una reunión así chapada a la antigua. Sí, señor. Ellos simplemente lo estaban recogiendo de un lado al otro, teniendo unos buenos momentos.
111Ahora, ese pan nunca cesó. Estuvo allí con ellos durante todo el trayecto de la jornada. Correcto. Y fue un tipo perfecto de Pentecostés en nosotros. Eso fue en lo natural. Ese pan nunca cesó. Quedó el mismo pan hasta que ellos entraron en la tierra prometida. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Uds. lectores de la Biblia lo saben. Y entonces cuando nosotros....
112La iglesia fue inaugurada en el Día de Pentecostés cuando los creyentes estaban allá arriba. “Y allí vino un estruendo como un viento recio que soplaba, el cual llenó la casa donde ellos estaban sentados”. El mismo Espíritu Santo que cayó en aquel entonces, cae hoy. Estará aquí desde aquel tiempo hasta el fin del tiempo. Seguirá cayendo. Es nuestro pan. Ellos fueron alimentados con pan natural; nosotros somos alimentados con pan espiritual.
113Jesús dijo: “Yo soy el pan de Vida que viene de Dios, del Cielo”.
114Ellos dicen: “Nuestros padres comieron maná en el desierto por espacio de cuarenta años”. El dijo: “Cada uno de ellos está muerto”. Sí, señor.
115“Pero el que come Mi carne y bebe Mi Sangre, tiene Vida Eterna; y Yo le resucitaré en el día postrero. Yo soy el Pan de Vida que viene de Dios, del Cielo. Si un hombre comiere de este Pan, él nunca morirá”. Ahí lo tiene Ud. Ellos tenían el natural; nosotros tenemos el espiritual. Oh, yo no lo cambiaría por nada. ¡Maravilloso!
116“Oh”, Uds. dicen: “Hermano Branham, todos nosotros sabemos que Ud. es un fanático”. Bueno, yo también sé. Yo soy un tonto para Cristo. ¿De quién son tontos Uds.? Uds. pudieran ser tontos del diablo. Muy bien. Así que, yo preferiría ser un tonto para Cristo. ¿Uds. no? [La congregación dice: “Amén”– Ed.]. Muy bien.
117Fíjense, aquí está otra cosa acerca de ese maná. Cuando ellos empezaron a probarlo, ellos dijeron: “Sabe como a miel”. Sí, era dulce. Yo puedo ver a esos santos tronándose sus labios y comiéndoselo. Estaba bueno.
118¿Alguna vez probaste Esto? Esto también es bueno. Dijo: “Gustad y ved que es bueno Jehová. Sabe como a miel en la roca”. Como yo con frecuencia he hecho esta declaración, muchas veces, que David de antaño habló eso en su Salmo, dijo: “Sabe como a miel en la roca”.
119David, siendo un pastor, él tenía un pequeño morral que los pastores cargaban en su lado, y siempre llevaban miel en él. Los antiguos pastores todavía lo cargan así en–en Palestina. Y cuando sus–sus ovejas se les enferman, entonces, la primera cosa que él hace, es meter la mano y coger un pedacito de esta miel, y tomarla y embarrarla sobre la roca, una roca de caliza. Y a la oveja le gusta esa miel, así que ella empieza a lamer esa miel de la roca. Y hay algo acerca de la roca de caliza que sana a la oveja enferma.
120Y déjenme decirles que tenemos todo un morral lleno de miel aquí en esta noche y vamos a ponerla sobre la Roca, Cristo Jesús. Y si Ud. como oveja enferma empieza a lamerla, de seguro Ud. va ser sanado. Correcto, sólo lama, lama, lama. Y mientras está lamiendo la miel, bueno, esté Ud. seguro de tomar algo de la roca de caliza. No hay algo tan seguro como eso. Ahora, no vamos a ponerlo sobre la iglesia; vamos a ponerlo sobre Cristo en donde pertenece. Correcto. Porque la sanidad pertenece a Cristo (¡amén!), como toda otra bendición redentiva. Fíjense.
121Y otra cosa: cuando eso empezó a caer, a Aarón se le fue ordenado salir y recoger varios gomeres llenos de él.
122Ahora, si ellos trataban de guardar algo para el segundo día, se echaba a perder. Y eso está mucho entre la gente del Espíritu Santo en esta noche. Uds. están tratando de pensar: “Bueno, hace veinte años, nosotros tuvimos un buen mensaje. Tuvimos unos–tuvimos unos buenos momentos”. ¿Qué tienen Uds. en esta noche? Esa es la cosa. Ellos....
123Cayó cada noche. Nunca falló una sola vez, únicamente en–en el sábado. Correcto. Y ahora Dios lo ha enviado de nuevo cada noche, cada día, cada hora, viene.
124Fíjense, esos gomeres fueron guardados. El dijo: “Mira ahora. Cuando tú entres en la tierra y tus hijos empiecen a inquirir acerca de esto”, dijo, “todo sacerdote ahora que entre en el sacerdocio, después que haya obtenido el permiso para entrar al lugar Santo y demás, y sea ordenado un sacerdote, entonces él tiene el derecho de entrar y tomar un bocado del maná original que cayó en el principio”. El primer maná que cayó ellos lo recogieron y lo pusieron en un gomer, y lo guardaron y sólo era reservado para el sacerdocio.
125Ahora Uds. dicen: “Hermano Branham: ¿qué tipifica eso hoy?”
126Bueno, nosotros somos el sacerdocio. “Vosotros sois un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo peculiar, para hacer sacrificios espirituales a Dios, los frutos de vuestros labios dando gracias a Su Nombre”. Amén. Ahí está. Ahora, entonces, en el Día de Pentecostés cuando el Espíritu Santo estaba cayendo, era nuestro maná.
127Ahora, todo sacerdote allá, bajo el Antiguo Testamento, cuando ellos entraban para ser un sacerdote, sabían que iban a tomar un bocado del maná original; no algo manufacturado, algo hecho por el hombre que se miraba como eso; sino que ellos iban a tomar algo del original.
128Bueno, en el Día de Pentecostés, cuando nuestro maná empezó a caer, el Espíritu Santo vino como un viento recio que soplaba. Allí estaba un montón de gente dignificada, ciento veinte, en un aposento alto; las puertas cerradas, las ventanas cerradas, sentados allí esperando la promesa. Sí, ellos habían estado con Jesús, seguro. Ellos conocieron Su poder y todo eso, pero estaban esperando la promesa.
129Eso es lo que queremos en esta noche. Ser... Si este grupo de gente pudiera estar unánime, como ellos estaban en aquella noche, la misma cosa se repetiría en esta noche aquí mismo en este edificio en Louisville, Kentucky, lo que sucedió en el Día de Pentecostés. Correcto. Oh, por supuesto, ellos tendrían la misma clase de críticos aquí en Louisville que tenían allá. Pero, estaban todos ellos en un lugar, unánimes.
130“Y de repente” ¿allí subió un ministro y él traía una carta y ellos firmaron sus nombres y extendieron la mano derecha de compañerismo y entraron en el compañerismo de iglesia? Eso pudiera ser así hoy, pero no era en aquel entonces. De esa manera lo hace el Protestante. El Católico va al altar y toma su primera comunión; saca su lengua, toma la hostia y el sacerdote bebe el vino. Entonces él llega a ser eso.
131¡Pero, hermano!, “en el Día de Pentecostés ellos estaban unánimes en un lugar; luego de repente vino un estruendo del Cielo”, el hombre no tenía nada que ver con ello, “como un viento recio que soplaba; llenó toda la casa en donde ellos estaban sentados”. ¡El Poder de Dios cayó sobre ellos! Salieron a la calle actuando como un montón de maníacos; así como ellos lo hicieron allá cuando cruzaron el Mar Rojo. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ellos gritaron, se alborotaron, se tambalearon, hablaron en lengua de tartamudos.
132Ellos, oh, tal alboroto, Uds.... al grado que la gente, la iglesia formal guardó su distancia y dijo: “Están ebrios de mosto”.
133¡Aleluya! Van a llamarme un “santo rodador” [un “aleluya”–Trad.] de todas maneras, así que más les vale empezar ahorita. Muy bien.
134Miren, ellos estaban llenos de Mosto (correcto), el Vino que vino de Dios, del Cielo. ¿Han visto alguna vez a un hombre ebrio? El simplemente los ama a todos, ¿ven Uds.? A él no le importa. De esa manera es un hombre cuando él se embriaga en el Espíritu. La Biblia dice: “No te embriaguez con vino fuerte, con exceso, sino embriágate en el Espíritu”. El Espíritu de Dios lo embriaga tanto, que Ud. olvida a todos sus enemigos y todo. Ud. ama a todos. No le importa quién está alrededor. Ud. es el hombre más grande en el país en ese momento.
135A mí no me interesa si su vecino sentado enseguida de Ud., fue a alguna iglesia formal; sólo permita que el Espíritu Santo venga sobre Ud. una vez, y vea lo que sucede. Embriáguese completamente y Ud. verá lo que sucede. Ud. dirá: “Hermana: ¡yo lo tengo! ¡Ud. también lo quiere!” Correcto. Sí, señor, algo sucederá.
136Allí estaban ellos, todos ebrios de Mosto. Y escuchen algunas de Uds. hermanas aquí: ¿sabían Uds. que la bendita virgen María estaba en eso? Ahora, ella tuvo que ir allá arriba. La madre de Jesucristo tuvo que ir allá arriba y ser incluida con ese grupo de gente, tan ebria en el Espíritu, al grado que ella se tambaleó como que ella estaba ebria con whisky o algo.
137¿Y piensan Uds. que se irán al Cielo por ir a la iglesia y por poner su himnario bajo su brazo y caminar allá cada domingo en la mañana, a los tañidos de la campana, y sentarse y escuchar a alguno de los... y luego regresar? Uds. nunca lo lograrán.
138Tendrán que venir por aquella ruta, porque esa es la única ruta que Dios estableció y ha establecido. Y Uds. la caminarán o no estarán Allá. Yo no soy su juez, sino que estoy predicando el Evangelio. Eso es exactamente la Verdad. La bendita virgen estaba allí mismo, actuando tan tonta como los demás estaban actuando, sencillamente tan ebria como los demás. Estos hombres y mujeres, cada uno de ellos estaban llenos de Mosto. Si Dios alguna vez cambió ese programa, señálenmelo en la Escritura; no está allí. No, señor. Fue de esa manera hasta el fin de la edad, hasta el fin de la Biblia, y será la misma cosa cuando venga Jesús.
139¡Miren! Mientras estaban ebrios en ese Mosto... miren, veamos si Dios puso un gomer lleno para todos Uds. Muy bien.
140Aquí estaban todos ellos parados allí afuera y un predicadorcito cobarde de nombre Pedro, la “piedrecita”, había estado tan asustado de su posición al grado que negó a Jesús, y se salió y oró hasta lograrlo, y él tuvo que estar reunido con ellos. Se paró en una caja de jabón o algo, y dijo: “¡Bueno, Uds. varones de Judea y todos Uds. que moran en Jerusalén!” Eso era para los doctores, doctores en Divinidad. Oh, dijo: “Uds. varones que... y varones de Israel y los que moran en Jerusalén (y demás), esto os sea notorio. Estos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Mas esto es eso....”
141Si esto no es Eso, yo quiero mantener esto hasta que venga Eso. Eso es una cosa.
142El dijo: “Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: ‘En los postreros días, dice Dios, derramaré de Mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;... y de cierto sobre Mis siervas y siervos... derramaré de Mi Espíritu, y profetizarán. Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra,... y fuego y humo, y vapor;... y sucederá, antes que venga el día grande y terrible del Señor,... todo aquel que invocaré el Nombre del Señor, será salvo’”.
143Ese montón de sacerdotes a su propio estilo, hipócritas vestidos con largas túnicas, dijeron: “¿Qué podemos hacer para ser salvos?”
144Pedro dijo: “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. ¿Qué tanto abarca? “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”.
145Entonces, todo hombre que se arrepiente y es bautizado en el Nombre de Jesucristo, y Dios le da el bautismo del Espíritu Santo, no recibe algo que se mira como el primer maná, sino... él no únicamente recibe un bocado del primer maná, sino que él recibe un corazón lleno del mismo Espíritu Santo.
146Uds. quizás pudieran bajar eso un poco. Yo sé que estoy gritando un poco con eso, pero no puedo evitarlo. Fíjense, miren. Yo no les estoy gritando a Uds. Quizás haga eco. Pero, oh, si Uds. se sintieran como yo me siento, Uds. también estarían gritando.
147Fíjense, oh, un corazón lleno del maná original que cayó en el principio; el mismo Espíritu Santo que cayó entonces, está cayendo ahora. ¿Y hasta dónde llegará? “Para vosotros, para vuestros hijos, para todos los que están lejos (Louisville, Kentucky), y para cuantos el Señor nuestro Dios llamare, recibirá la mismísima cosa que nosotros tenemos aquí”.
148Eso es lo que El dijo. Dios lo bendijo. El lo predicó. El Espíritu Santo lo trajo; yo lo recibí; eso lo concluye. Amén. Eso–eso es bastante bueno para mí. Yo lo tomé a El a Su Palabra; El lo hizo. Si Uds. lo quieren, también pueden recibirlo. Correcto.
149Así que salgan de su... la condición muerta, y despierte, y sacúdase así, y despiértese. Y la primera cosa, Ud. mira alrededor y todo se mirará diferente para Ud. Ese fulano al que Ud. no le hablaría, Ud. se apresurará a llegar a él y hablarle; sí, señor, simplemente tiene que hablarle a él, eso es todo. Oh, todas esas cosas; regresa las viejas herramientas para automóvil, y todas las... esas cosas que Ud. se llevó del hotel en aquella ocasión. Esa toalla vieja con la que Ud. envolvió esos cubiertos que se llevó de la mesa, Ud. se apresurará para regresarlos. De seguro lo hará. Sí, señor. Lo hará a Ud. una nueva criatura en Cristo Jesús. Ahora, miren a María. ¡Oh, hermano! Tenemos que apresurarnos. Estamos avanzando.
150Allí van ellos ahora atravesando el desierto, después de la reunión chapada a la antigua. Ellos ahora están en su jornada. ¿No es extraño que ellos fueron guiados directamente hacia el desierto de Sin, hacia el desierto, hacia la–la fuente de agua amarga? ¿Pudieran Uds. imaginarse a Dios llevando a Sus hijos, inmediatamente después que fueron salvos y llenos con el Espíritu Santo, a fuentes de agua amarga? Seguro que sí. El quería expresarles Su amor otra vez a ellos. Correcto. Ellos llegaron allí.
151Uds. saben, cuando Uds. reciben el Espíritu Santo, Uds. tienen muchos obstáculos. “Muchas son las aflicciones del justo, pero Dios lo libera de todas ellas”. Dios los lleva hacia ellas, a encararse con ellas para que así El pueda mostrarles a Uds. Su Poder y Su bondad.
152Como oí la historia del pastor en Jerusalén, quien había quebrado la pierna de su oveja. Ellos dijeron: “Bueno, cruel pastor, ¿por qué quebraste la pierna de la oveja?”
153Dijo: “Bueno, ella no actuaba como que me amaba. Así que yo pensé que le quebraría su pierna, pues así de esa manera yo tendría que darle a ella alguna atención especial, y luego ella me amaría de allí en adelante”.
154Algunas veces Dios tiene que ponerlo de espaldas con una enfermedad por la cual el doctor dice que Ud. se va a morir. Dios pudiera darle a Ud. un poquito de tratamiento especial para que así Ud. lo ame a El un poquito más. Correcto. Algunos a través de las aguas, algunos a través de la inundación, Algunos a través de pruebas duras, pero todos a través de la Sangre;... Jesús guía a Su Iglesia.
155Ahora, cuando estaban allí, y las aguas estaban amargas y no podían beber, Dios proveyó un camino. Un viejo arbolito meciéndose allí en la ribera, Moisés simplemente lo cortó y lo arrojó en el agua, y cambió toda la cosa en agua dulce y buena.
156Ahora, cuando Ud. se enfrente con una de sus aguas amargas, o alguna otra cosa como esa, hay un árbol en esta noche hablando espiritualmente, colgando en el Gólgota, o mejor dicho, en el mundo en esta noche, que dulcificará cualquier de esas aguas amargas a las que Ud. pudiera ser guiado. Correcto. Ese Calvario dulcificará cualquier experiencia. Muchas veces entramos en lugares difíciles y nos preguntamos cómo. Pero yo algunas veces cierro mis ojos y pienso: “Allá en el Gólgota, en donde mi Redentor sangró y murió por mi vida”, entonces mi prueba parece ser tan pequeña. Yo simplemente la echo a un lado y sigo caminando. La hace dulce. Dulcifica cada experiencia que yo alguna vez tuve. El siempre la dulcifica cuando yo llego a mis aguas de Mara.
157Ahora, estamos casi para alcanzarlos a ellos ahora aquí en el desierto. Después de todas esas grandes señales y maravillas, el avivamiento se había aquietado. Y cuando menos se pensó, cuando el avivamiento se aquietó, bueno, ellos se olvidaron del todo respecto a los milagros.
158¿No es eso más o menos como la gente hoy? Ellos se olvidan de lo que Dios hizo el año pasado. Lo que Dios hizo en la reunión aquí en la escuela secundaria, Uds. se olvidan del todo al respecto. ¿Ven? Lo que Dios hizo, simplemente lo olvidamos.
159Ahora, fíjense, y porque ellos empezaron a argüir el uno con el otro: “Bueno, yo realmente soy, después de todo, yo soy un Metodista. Nuestra iglesia es la más grande”. “Yo soy un Bautista, y se lo diré ahora mismo que nosotros creemos en seguridad Eterna, y la tenemos. Todos Uds. no tienen la doctrina, después de todo”. Allí es cuando Uds. se meten en problemas, y su abastecimiento de agua se corta. Correcto. Correcto.
160Eso es cuando el desierto, cuando... él que vive allá en el desierto empieza a murmurar, a murmurar y a quejarse. “Bueno, déjeme decirle; déjeme decirle: cuando ese pastor anciano estuvo aquí, ese pastor anciano que predicó esa religión chapada a la antigua así, yo–yo no sé si él estaba correcto o no. Déjeme decirle, él–él hizo enojar una noche tanto a mi madre, que ella se fue a casa. Y déjeme decirle, ¡ella estaba bastante alterada!” Ella debería haberlo estado. Correcto. “Oh, yo no sé si yo quiero oír más de Eso o no”. Y allí es cuando su abastecimiento de agua se corta. Correcto. Allí es cuando Ud. entra en el desierto.
161Ellos empezaron a murmurar. Ellos dijeron: “Nuestras–nuestras almas aborrecen este pan liviano”. Después que habían dejado los ajos y las cebollas de Egipto, y estaban comiendo alimento de Angeles, y todavía estaban quejándose. ¿No es eso como la Iglesia? Ahora me estoy dirigiendo a los de la santidad, ahora, a todos Uds; sí, a todos Uds. Comiendo alimento de Angeles, y luego dijeron: “Yo quisiera que estuviéramos de nuevo en Egipto para comer más ajo”.
162“Clayton McMichen y sus ‘Gatos salvajes’ van a estar en la cantina esta noche. Si yo no me hubiera unido a esa vieja iglesia, yo pudiera ir”. Más le valdría ir. En donde están sus tesoros, allí está también su corazón. Ud. nunca recibió nada cuando empezó. Correcto. Correcto. “Oh, me gustaría hacer esto, o hacer eso”. Ahí lo tiene Ud., siempre quejándose.
163Ellos dejaron las aguas lodosas de Egipto, para beber las aguas puras de la Roca de la Eternidad, y estaban quejándose respecto a Ello. Ellos dejaron el lugar en donde estaban los grandes médicos jactanciosos de Egipto, grandes jactanciosos y todo, para estar con el gran Médico. Ellos dejaron el lugar en donde ellos decían que “los días de los milagros han pasado”, para estar con el pueblo quien tenía señales y maravillas siguiéndoles, y todavía quejándose. ¡Oh, hermano! Sí, señor. Allá, por supuesto, los egipcios eran gentiles fríos, indiferentes. Ellos no creían en tal cosa como milagros.
164Entonces, ellos estaban allí en donde tenían una Columna de Fuego alrededor de ellos. Nosotros la tenemos en esta noche. Ellos estaban allí en donde tenían gozo en el campo, aclamación, milagros siendo hechos, y todo, y luego quejándose al respecto. Esa es la razón que el agua se secó, esa es la razón que ellos no tenían nada que comer o beber: porque estaban murmurando.
165Y ese es el problema con las iglesias alrededor de Louisville en esta noche: murmurando, quejándose. ¡Oh, Dios! Regresen a sujetarse. Eso es.
166“Y, ¿quién es este tipo, Moisés? ¿Por qué escuchamos–escuchamos a este predicador ‘santo rodador’, de todas maneras? ¿Qué estamos haciendo aquí?” Y su abastecimiento de agua se les secó.
167Yo pienso de Moisés, ese gran hombre. El fue enseñado en toda la–la sabiduría de los egipcios. Mirémosle a él sólo por unos cuantos minutos. Tomemos a Moisés sólo por un momento. Miren a ese hombre. El era....
168Los egipcios, ellos estaban más avanzados que nosotros hoy, en cuanto a nuestra ciencia médica se refiere. Ellos estaban más avanzados que nosotros. Ellos podían hacer muchas cosas que nosotros no pudiéramos.
169Y Moisés tenía todos los remedios. Y cuando él estaba allá, yo pienso que Moisés tenía como dos millones de personas con él. El tenía niñitos. El tenía ancianos, ancianas. El tenía inválidos, y ciegos. Bebés nacían, miles de ellos en un período de una semana. Y Moisés, el Dr. Moisés, estaba allí en el desierto con todas estas personas. Me gustaría mirar en su caja de medicina, ¿a Uds. no? Me gustaría ver lo que el Dr. Moisés tenía en la caja de medicina. Sólo démonos una asomadita en la caja de medicina y veamos lo que él tenía.
170“Moisés, bueno, ¿qué tienes allí adentro, Moisés?” Bueno, nos damos cuenta que durante toda esa jornada de cuarenta años, nacieron más de dos millones de bebés. Correcto. “¿Qué usaste, Moisés? ¿Qué usaste para todas esas heridas, y dolores, y cánceres, y ceguera, y sordera, y mudez? Bueno, ellos me dicen que cuando tú saliste del desierto, ‘no había un debilitado entre ellos’”. Oye, a algunos de estos doctores ¿no les gustaría mirar adentro de ese– ese gabinete de medicina?
171“Y otra cosa, Moisés, ¿qué rociaste en esas personas que ni siquiera sus vestidos se les gastaron, ni sus zapatos nunca se les gastaron, caminando en esas rocas?” Si Uds. alguna vez han estado allí, saben cómo se mira el desierto; se gastan un par de zapatos en tres días. Y ellos ni siquiera gastaron una pequeñísima porción de la piel de ellos en los cuarenta años. “Moisés, ¿qué había en tu caja de medicina?”
172Miremos dentro de ella. Yo veo que tiene una prescripción: “Yo soy Jehová tu Sanador”. Eso lo concluye. Amén.
173Dijo: “Oh, Moisés, mi padre que está aquí, él se acaba de caer y de quebrar su pierna. ¿Qué tiene Ud. para él?”
174“Permítame mirar y ver. ‘Si tú obedeces a Mi voz, haces todo lo que Yo te mando, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque Yo soy Jehová tu Sanador’. Dile eso”. El sanó. Amén. Correcto. “¡Oh, él está muy grave! Mi bebé tiene cólico muy malo, o una mala pulmonía! Dr. Moisés, ¿qué puedo yo hacer?”
175“Permítame ver lo que tengo. ‘Yo soy Jehová tu Sanador’”. “Eso lo concluye. Amén”. Y ellos se fueron. “Correcto”. Yendo por el camino regocijándose. Eso es todo lo que él necesitaba: “Yo soy Jehová tu Sanador”.
176Hay seiscientas y algo de promesas definitivas de sanidad Divina, sólo en el Nuevo Testamento, y todavía dudamos a Dios en esta noche. ¿Qué significará el Juicio para nosotros? Correcto.
177“Yo soy Jehová tu Sanador”. Sí, señor. Eso es lo que Moisés tenía, el Dr. Moisés tenía en su esfera, en su... en su caja de medicina, estaba esto: “Yo soy Jehová tu Sanador”. Así que él sanó todas las enfermedades, y los guardó perfectamente, y los llevó cruzando el desierto a la tierra prometida. ¡Oh, hermano!
178Ellos dejaron a todos esos grandes médicos jactanciosos para estar con este gran Médico. Ellos habían dejado a ese montón de gente que era fría, formal, e indiferente, diciendo: “No hay tal cosa como milagros”. Y allí mismo una Columna de Fuego estaba suspendida sobre ellos. Personas estaban siendo sanadas. Todo estaba... cualquier cosa de la que ellos tenían necesidad les fue suplida, y sin embargo estaban quejándose cuando salieron del agua. Pero luego en la gracia soberana de Dios, en todo eso....
179Igual como Uds. en esta noche están aquí en Louisville en medio de todo este clamor: “Los días de los milagros han pasado. La Asociación Médica está tratando de parar la sanidad Divina, por todo el país”. Uds. nunca la pararán. Más les vale que paren ahorita. Uds. la pueden parar tanto, como pueden parar al sol. Correcto.
180Aquí hace unos cuantos años, cuando primero empecé en Jeffersonville, estaba predicando sanidad Divina. No se había sabido de ella prácticamente por años. Fue una cosa difícil. Pero hermano, en esta noche hay millones de ellos clamando por dondequiera. ¿Tratar de pararla? Uds. no pudieran. “Yo el Señor la he plantado; Yo la regaré día y noche no sea que alguien la arrebate de Mi mano”.
181No hace mucho tiempo, yo estaba mirando a algunos pequeños gorriones en la Estatua de la Libertad. Ellos estaban allí tirados. Los pajaritos estaban tirados en el suelo por todo alrededor, bajo la luz. Y yo le dije al guía: “¿Qué causó eso?”
182El dijo: “Se estrellaron los sesos anoche en esa tormenta. Entraron en la luz, y la luz los hubiera llevado a un resguardo, pero ellos estaban tratando de apagar la luz. Y se estrellaron los sesos tratando de apagar la luz”.
183Yo dije: “¡Gloria a Dios!” Me supongo que él pensó que yo estaba loco. Yo dije: “Eso me hace pensar en algunas de esas personas tratando de estrellarse en sanidad Divina y en el poder de la resurrección de Jesucristo”. Uds. se estrellarán los sesos; nunca lo lograrán. Simplemente acéptenla y vuelen en ella a un resguardo. Correcto. Amén.
184“Háblale a la roca, Moisés”, Dios le dijo a Moisés: “Y dará su agua”, dará Su agua.
185Aquí, no hace mucho tiempo, yo estaba mirando en un cierto museo el cuadro de esta roca siendo herida. Y miraba como una pequeñita corriente saliendo como del tamaño de una aguja de tejer. Yo pensé: “¡Cuán ridículos estos artistas pueden llegar a ser!” Bueno, hermano, yo pudiera beber hasta secar esa cosa, si estuviera muy sediento. Sí, señor.
186¿Sabían Uds. a cuántos Moisés tenía que dar de beber de esa Roca? El tenía a más de dos millones de gente, aparte de todos los animales. Se requirió como unos cuarenta mil galones por minuto para–para darles de beber. ¡Aleluya!
187Eso me hace pensar de alguien en su religión. Ud. solamente tiene la religión suficiente para ir a la escuela dominical el domingo en la mañana, sólo para rociarse un poco y lavarse un poco.
188A mí me gusta sentarme en la Fuente en donde brotan borbollones (¡aleluya!), lo suficientemente como para llevarme hacia la Eternidad. ¡Aleluya! Yo estoy contento que salí de ese viejo lugar húmedo, al caño en donde Ella está brotando todo el tiempo. Sí, señor.
189La gente sólo tiene la suficiente religión como para hacerlos miserables. “Bueno, yo no puedo sentarme más de unos diez minutos. ¡Por Dios!, ¿cuánto más va durar ese predicador?” ¿Cuán profunda es su salvación? Correcto. 190 Ir allá el domingo en la mañana y decir: “Bueno, iré allá y oiré lo que ellos tengan que decir”. Y recibir una rociadita y regresar, y eso es todo lo que Ud. tiene.
191Hermano, déjeme decirle, cuando Moisés golpeó esa Roca, regó todo el desierto. Amén. Sí, señor. De todo lo que ellos tenían necesidad, la única cosa...; sólo se postraron y bebieron, bebieron, bebieron hasta que ellos estuvieron satisfechos. Y todavía más agua estaba saliendo, como unos cuarenta mil galones por minuto. Calcúlenle cuánta gente, un millón de gente, dos millones de gente, pudiera beber en un minuto; gente sedienta, aparte de los camellos, los animales, y las cosas que ellos tenían. Y la Biblia dice: “Salió en abundancia”. Ella simplemente rugió a través del desierto. De esa manera Jesucristo da el Espíritu Santo. 192 No sólo un poquitito como para decir: “Bueno, creo que iré y me uniré a la iglesia”. ¡Oh, hermano! “Oh, yo no puedo soportar ese ruido. Me da escalofríos”. Si Ud. muere, se congelaría hasta morirse si Ud. se iría al Cielo, porque, hermano, Ud. va a oír algo de ruido cuando llegue Allá. La Biblia dice que están aclamando “aleluya” día y noche; todo el día, porque no hay noche. Correcto. Ud. de cierto se moriría cuando llegara al Cielo, después del segundo día. Sí, señor. Bueno, Ud. sólo... lo que Ud. hizo, sólo fue y cogió una poca de humedad.
193¿No se sentará Ud. al lado del borbollón y permitirá que ella se derrame hasta que se lo lleve al... (¡aleluya!), al medio, hasta que Ud. se pierda en sí mismo y no sepa en dónde está? [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. De esa manera lo quiere Ud.
194Yo le decía a mi tío y a mi papá: “¡Oh, yo puedo nadar!”, en un estanque allí en Utica Pike.
195Un día, mi papá fue y se sentó sobre un matorral, dijo: “Quiero verte nadar”. El pequeño estanque estaba como así de profundo. Yo estaba parado sobre una caja de jabón. Yo me desvestí, y me subí allí, e hice esto así, y “resortié” [salté–Trad.] en la caja de jabón. Me arrojé, y el lodo voló en ambas direcciones, y empecé a salpicar el lodo. Yo dije: “¿Qué tal lo estoy haciendo, papá?”
196Dijo: “¡Salte de allí!” ¿Nadando? ¡Arrastrándome en el lodo todo el tiempo!
197También tenemos muchos miembros de iglesia que se arrastran en el lodo. Correcto. Correcto, que se arrastran en el lodo. Sí, señor.
198Un día, mi tío me subió en una barca y yo estaba jactándome respecto a nadar; aquí en el Río Ohio está como a unos veinte pies [6 m.–Trad.] de agua. El sólo cogió el remo y me tumbó en el agua, dijo: “Ahora, ¿qué de eso?” Amén. ¡Aleluya! Entonces yo tuve que nadar o ahogarme. ¡Oh, hermano!
199Más vale acostumbrarse a Ella ahora. Pónganse en el borbollón en donde Dios abre la roca allí en el desierto y simplemente se la derrama. “Háblale a la Roca”, El dijo: “Y dará Su agua”. 200 Quizás en esta noche mi amigo, quizás Ud. está pereciendo. Ud. debería hablarle a la Roca. Correcto.
201Quizás Ud. ha ido a dondequiera. Quizás Ud. ha ido a la iglesia, y se unió a la Metodista, y se unió a la Bautista; y ellos se enojaron con Ud., y se fue a la Presbiteriana; y regresó a los Pentecostales, allá a los Nazarenos, con los Santos Peregrinos. Y Ud. todavía no sabe en dónde Ud. está parado.
202¿No le hablará Ud. a la Roca en esta noche? Sólo... ¿Está Ud. en buenos términos con El? Sí. El dijo: “Háblale a la Roca y El dará Su agua”. El dará Su agua, si sólo Ud.... Ya no tiene que golpearlo más. Sólo háblele a El. Sólo en términos amables, háblele a El.
203Quizás Ud. ha estado allá en donde el doctor. Quizás Ud. ha hecho todo lo que Ud. sabe hacer para tratar de sanar. Quizás Ud. simplemente ha hecho todo lo que está en su poder, casi, y no puede sanar. Todo doctor al que Ud. ha ido, a toda oficina de lo que Ud. sabe, y el doctor ha dicho: “Ud. simplemente... No hay nada que pueda hacerse por Ud.” ¿Por qué no le habla Ud. a la Roca en esta noche? El... El tiene las aguas de Vida allí para Ud., dándole Vida más abundantemente.
204Una vez hubo una mujer en la Biblia de nombre Agar. Estoy pensando de ella. Y estoy preparándome para terminar debido al tiempo. Hubo una mujer de nombre Agar, y ella tenía un pequeño bebé. Ella fue echada al desierto con un pequeño cantarillo de agua. Ella alimentó al pequeño bebé durante todo el día. Pero el agua se terminó como al medio día, y el pequeño bebé estaba gritando y llorando. Sus pequeños labios estaban abrasados y su lengua estaba hinchada. Una madre temerosa del Señor, ¿qué pudiera haber hecho? Ella había buscado en cada lugarcito que podía para encontrar algo de agua, pero no se podía encontrar agua. Ella no podía soportar ver morir al bebé; así que ella lo acostó debajo de un arbusto y se alejó como a un tiro de arco.
205Y ella se arrodilló y le habló a la Roca. Cuando ella le habló a la Roca, un Angel le contestó y dijo: “Agar, ¿qué es eso allá saliendo a borbollones?”
206Allí estaba todo un pozo lleno de agua que todavía está fluyendo hoy. Después de casi cuatro mil años, todavía está fluyendo hoy. La fuente de la cual Agar allí... eso, todavía está fluyendo hoy. Ella le habló a la Roca y la Roca dio el agua.
207Hubo unos jóvenes hebreos que un día entraron al horno ardiente, y ellos le hablaron a la Roca. Y la Roca estuvo con ellos.
208Hubo una mujer en una ocasión que salió de Samaria. Ella estaba desalentada; era pecadora y tal vez tenía muchas cosas que estaban en su vida, y ella estaba desalentada. Iba al pozo de Jacob para desahogarse y regresaba. Ella iba al pozo de Jacob y regresaba. Y un día ella dejó el cántaro, y estaba parada allí desalentada. Y allí estaba la Roca parada a su lado. Ella le habló a esa Roca, y El le dio un gran borbollón en su alma, y entró corriendo a la ciudad; nunca más regresó a sacarla. Ella tenía Vida. Ella dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No es este el Cristo?” Ella le habló a la Roca y la Roca dio Su agua.
209Hubo una mujercita que había gastado todo su dinero en doctores, charlatanes, quienes le habían quitado todo su dinero. No podían parar el flujo de sangre. Probablemente ella había hipotecado su granja, y quizás la había vendido. Y quizás un día ella estaba sentada, y oyó algo viniendo por el camino. Ella le habló a la Roca; la Roca se dio la vuelta y dijo: “¿Quién me tocó?” Se terminó cuando ella le habló a la Roca. El le dio un borbollón de Vida que paró el flujo de sangre. Se detuvo inmediatamente.
210Hubo un mendigo ciego parado un día al lado del muro, temblando en el frío. Todo lo que él tenía se había acabado. Y luego allí estaba él, miserable, y la gente pasando al lado. El oyó Algo viniendo, dijo: “¿Qué es eso?” Y él le habló a la Roca.
211Aunque los miembros de su iglesia alrededor de él trataron de pararlo, diciendo: “No hay necesidad. Tú no puedes obtenerlo. ¡Apártate! Cállate”.
212Pero él clamó más fuerte: “¡Hijo de David, ten misericordia de mí! ¡Ten misericordia de mí!” Y él le habló a la Roca, y la Roca le dio un borbollón, y sus ojos se abrieron.
213Esa misma Roca que estuvo en el desierto está aquí hoy. Hace a la gente regocijarse.
214Un día, todo Jerusalén estaba parado afuera para ver a un sanador Divino, a un “santo rodador” [un “aleluya”–Trad.], entrando en la ciudad con un poco de gente parada allí gritando a todo lo que daba su voz: “¡Hosanna!, ¡hosanna al que viene en el Nombre del Señor!”
215Esos miembros de iglesia a sus propios estilos, estaban allí con sus largas túnicas puestas, con sus títulos de Doctores de Divinidad apoyándolos, dijeron: “¡Que se callen! ¡Qué va!, me hace que me corran escalofríos en la espalda y demás. ¡Házlos que se callen!”
216El dijo: “Si ellos se callan, las piedras inmediatamente clamarán”. ¿Por qué era eso? La mismísima Roca que fue cortada de la montaña sin manos, estaba viniendo, rodando en Jerusalén. Las pequeñas piedras estaban bebiendo de Ella. “Háblale a la Roca, y dará Su agua”.
217Si Ud. en esta noche necesita salvación, háblele a la Roca, dará Su agua. Si Ud. en esta noche es un descarriado, háblele a la Roca, dará Su agua. Si Ud. está aquí en esta noche, y sin Cristo; Ud. ha intentado encontrar salvación en toda iglesia que hay en la ciudad, háblele a la Roca, dará Su agua. ¿Lo cree Ud.? Si Ud. es un descarriado, alejado de Dios, que piensa que no hay una oportunidad para Ud., sólo háblele a la Roca y dará Su agua.
218¿Cree Ud. eso con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Cree Ud. que Dios se lo concedería? Con todo su corazón, ¿lo cree Ud.? ¡Aleluya! El está aquí en esta noche.
219Si Ud. está enfermo, y ha intentado todo lo que se puede hacer: ha intentado entrar en la fila de oración, y no ha podido entrar en la fila de oración; ha tenido tarjetas de oración y no las han llamado; Ud. fue a una reunión, fue a otra reunión; ha sido ungido por el pastor; Ud. ha pasado por esta fila de oración; ha estado por dondequiera y no puede ser sanado.
220¿Por qué no le habla ahora a la Roca? El dará Su agua. Correcto. ¿Por qué no lo intenta a El una vez. Póngase en buenos términos con El, mientras El está ahorita en el edificio. Su Presencia está ahora aquí mismo para sanar a cada uno de Uds. Yo lo creo. Yo lo sé con todo mi corazón. Yo creo. Hay algunas cosas que yo no sé, pero hay algunas cosas que yo sí sé. Y yo sé que Jesucristo, el Hijo del Dios viviente, está aquí mismo.
221Aun mientras estoy tratando de hacer un llamado al altar ahora mismo en mi corazón, las visiones se están abriendo por todo el edificio ahora–ahora mismo. ¡Oh, eso es correcto! Los poderes de Dios están aquí mismo. Correcto. Yo lo veo a El moviéndose aquí mismo. Ha empezado a pasarme de una dimensión a la otra, ahora mismo (porque hay gente enferma aquí, y sus oraciones son las que lo están logrando), para confirmar la Palabra de Dios diciendo que El está aquí mismo en esta noche para que se le hable, la misma Roca que se paró y percibió sus pensamientos. El sabía en dónde estaba la mujer que tenía el flujo de sangre y demás. El está aquí ahora. Si Uds. le hablan, El dará Su agua. ¿Creen Uds. eso con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
222¿Qué piensa Ud., señora con la... (Sentada allá. Ahora, Ud. no tiene tarjeta de oración, ¿tiene Ud.?); la señora con la cosa blanca alrededor de su cuello, sentada allá? Ud. tiene diabetes, ¿no es así? Ud. no tiene una tarjeta de oración, ¿tiene Ud.? Ud. no necesita una tarjeta de oración. ¿Cree Ud. que....? ¿Cree que Ud. le puede hablar a la Roca? ¿Le quiere hablar Ud. a El ahorita de su diabetes? Entonces póngase de pie. ¿Es correcto eso? Sólo diga: “Yo acepto ahora a Jesucristo como mi sanador”, y Dios la llevará a su casa y la sanará. Háblele a la Roca. Dios la bendiga. Muy bien. Vaya y sea sanada.
223¿Qué piensa Ud. al respecto, señora sentada enseguida de ella? Ud. tiene venas varicosas en sus piernas, ¿no es así? Correcto. Póngase de pie. ¡No es ese su esposo sentado allí enseguida de Ud.? ¿Es correcto eso? Ud. también tiene diabetes, ¿no es así? ¿Es correcto eso? Ponga su mano sobre su esposa. Muy bien. Ambos son de Illinois. ¿No es correcto eso? Uds. ahora regresen a Illinois hablándole a la Roca, y eso los dejará a Uds. y nunca regresará otra vez. ¡Aleluya!
224Yo sé una cosa: que la Roca está aquí, la Roca de la Eternidad que fue herida en el desierto. Correcto.
225¿Qué piensa Ud. al respecto, esa damita allá con esas flores en su sombrero? Sentada allá con artritis, tratando de terminar con eso. Ud. que volteó y miró en la otra dirección, ¿cree Ud. con todo su corazón que Dios la va a sanar? Entonces póngase de pie y golpee el suelo con sus pies, y diga: “La artritis se ha ido”, y está concluido. Háblele a la Roca, y El dará...?...
226Déjeme decirles: Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. El está aquí para manifestar todo lo que....
227¿Qué piensa Ud. al respecto, señora sentada allí, que dijo: “Gloria al Señor”, con ese problema femenino, con un pequeño saco puesto que se mira verde, sentada allá? ¿Cree Ud. que Dios la sanó en ese entonces? Póngase de pie, sólo por un momento; sentada allí. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Ud. tiene un problema femenino. Es un absceso. Ud. tiene un conducto por el cual sale alguna clase de líquido. ¿No es correcto eso? Si eso es correcto, levante su mano. ¿Qué es lo que me hace decir eso? Es la Roca hablándole a Ud. Respóndale a El y sea sanada. ¡Aleluya!
228¡Oh, cómo quiere El traer Sus manifestaciones de Su Poder! Y yo veo el Angel de Dios, la mismísima Columna de Fuego que siguió a los hijos en el desierto, moviéndose ahora por este edificio.
229Yo estoy tratando de localizar a una mujer. Ella está orando. ¿En dónde está ella? Allá El está parado. Sí, es una mujercita parada allá, la segunda que está sentada allí. No, ella... Es respecto a un hombre parado. Es un esposo ebrio por el cual Ud. está orando. ¿No es correcto eso, señora? Si es, póngase de pie, allí mismo. ¿No tiene Ud. un esposo ebrio por el cual estaba orando? Si es correcto, levante su mano. Háblele a la Roca y Dios lo sacará de–de la cosa.
230Dios hará cualquier cosa aquí si Ud. únicamente lo hace. ¿Lo cree Ud.? ¿Está Ud. en buenos términos con El? Si está Ud., póngase de pie ahorita y háblele a la Roca, y la Roca le dará Su agua. ¿Se pondrán de pie?
231¿Quién lo quiere a El para salvación?, levante su mano, diga: “Yo quiero que El entre a mi corazón”. Dios lo bendiga. Dios lo bendiga. Dios lo bendiga. Dios lo bendiga, a Ud., a Ud., y a Ud. ¡Oh, hermano! Sí, señor.
232Ese cáncer lo dejó a Ud. allí, mi hermano. Se ha ido. Ud. puede irse a casa y ser sanado ahora. ¡Aleluya! Eso es verdad.
233Todos los que quieran ser sanados, levanten su mano, digan: “Señor, yo te estoy hablando a Ti. Te estoy hablando a Ti”. Eso es correcto.
234El lo logró. Señor, el problema de sus senos óseos se le fue allí. Ud. está libre. Vaya a casa; en el Nombre de Jesucristo, Ud. está sanado.
235Cualquiera aquí que quiera encontrarlo ahora a El, levante su mano y diga: “Gracias, Señor, por sanarme. Yo te estoy hablando a Ti en el Nombre de Jesucristo, que Tú me sanes”.
236Oh Dios de misericordia, envía Tu poder en esta noche con la unción del Espíritu Santo, mientras El está aquí en este edificio en esta noche, y pasa por toda esta audiencia. Y que el Espíritu Santo ejecute todo milagro. Que no haya una persona enferma o inválida que quede en el edificio en esta noche. Que Tú sanes a cada uno, en el Nombre de Jesucristo....