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~ EL TIEMPO DEL FIN ~
1Buenas tardes, amigos, a todos Uds. Estoy muy contento de estar aquí en esta tarde y de ver su fe tan valiente en Cristo, al venir aquí a sentarse en un edificio caluroso. A Uds. quizás no les parezca caluroso, pero mi sangre norteña es muy espesa. Seguro que hace calor, y he estado teniendo un poquito… El Hermano Sharritt dijo que ese abrigo… Ahora, tenía puesto un abrigo de alpaca delgado; pero es solamente mi camisa; eso es casi todo lo que es. Yo dije: “Sudo tremendamente con esto”. Así que yo… Ahora, él dijo: “Bueno, no parece muy caluroso aquí para los indígenas”. Me supongo que es porque Ud. está acostumbrado a eso.
2Pero estoy muy contento de estar aquí. El Hermano Moore me estaba diciendo que habían recogido una ofrenda para la obra misionera, para dármela a mí para la obra misionera. Les doy las gracias. ¡Que Dios les bendiga!
3Yo no sé cómo decirlo, pero hay algo con respecto a la obra misionera que simplemente me encanta. Y sé que cuando uno está… Uno está cumpliendo con la voluntad de Dios cuando coopera para la obra misionera. Eso es correcto.
4No es justo que una persona escuche el Evangelio por segunda vez cuando alguien más no lo ha escuchado ni por primera vez. ¿Pueden ver? Cada persona debiera escuchar el Evangelio cuando menos una vez. Y yo quiero poner de mi parte para intentar llevar el Evangelio a toda persona, como pueda, en todo lugar.
5Antes, cuando nos sobraba algún dinero en las campañas, yo lo donaba a las organizaciones de caridad y demás. Y no tengo nada en contra de ninguna de ellas. Creo que todas son muy finas, todas, desde el Ejercito de Salvación, y los Voluntarios de América, la Cruz Roja, Fondos para el Polio, y tantas más. Es bueno contribuir para esas causas. Pero me puse a pensar, que las personas que asisten a mis campañas por lo regular son personas pobres, y su interés está en el Reino de Dios. Cuando muchos en el mundo, la gente común que no asiste a ninguna iglesia (los negociantes y demás), contribuyen cheques para esas causas, por miles y miles de dólares, mientras que el pobre misionero sufre porque le falta.
6Y además, sabemos que nos gusta ver a todos sanos. Nos gusta ver que sean alimentados los hambrientos. Pero vean, el alma es lo más importante del ser mortal, porque eso es lo que dura para siempre.
7Y saben, yo creo que todo cristiano tiene la obligación de ser un misionero. Yo creo que todo cristiano tiene esa obligación. Bueno, no al grado que Ud. tenga que viajar al otro país y predicar o algo así. Pero si no puede ir, sí puede ayudar a enviar a otro. ¿Ven Uds.? ¿Ven? ¿Qué puede hacer Ud. para ayudar a enviar a otro?
8Y ¿alguna vez han pensado sobre lo que dijo Jesús cuando los discípulos le preguntaron cuándo había Él de volver? Pues, Él dijo... “Muéstranos la señal de cuando Él regrese”.
9Él dijo: “Oiréis de guerras y rumores de guerras”. (Eso estará bien). “Vosotros oiréis de padres contra las madres, y madres, y padres contra sus hijos, y así por el estilo”. Pero eso no era todavía. Él dijo: “Habrá un tiempo cuando ellos serán todos diferentes, y... la moral... Se casarán y se darán en casamiento y así por el estilo”. Eso no era todavía. Pero Él dijo: “Cuando este Evangelio sea predicado a todo el mundo, entonces Él regresará”. Y, amigos cristianos, ¿qué hemos hecho nosotros? Hemos fallado miserablemente. ¿Es correcto eso? Yo soy...
10Si Uds. tan sólo me hubieran seguido en los últimos ocho años desde que estuve en Phoenix, la primera vez, y hubieran visto lo que yo he visto, ver niñitos hambrientos en las calles, muchachitos de color en África, y muchachitas bebiendo de un arroyo lodoso, la única agua que ellos conocen, y luego tal vez son devorados por los cocodrilos mientras beben. Jamás supieron lo que era bañarse, jamás conocieron el Nombre de Jesucristo, más nada, jamás en su vida comieron en una mesa, hallan cualquier cosa allá en el campo llena de--de cresas... Ellos comen cresas y todo. Así que ellos... Eso--esa es toda la comida que ellos conocen.
11No hace mucho yo estaba hablando con un doctor aquí, habían dos o tres doctores en una tienda de artículos deportivos, donde un hombre que dirige un safari en África, quería saber si yo iría con él en un viaje de cacería, si él me pagaba los boletos. Ellos van a ir en el TWA. Yo dije: “Yo--yo no voy allá a cazar. Yo voy a buscar almas para Jesucristo”.
12Yo estaba contando acerca de la vida de los indígenas. Él dijo: “Bueno, Reverendo Branham”, dijo él: “Entienda que esa gente son... Ellos no son humanos”. Yo le dije: “Discúlpeme, doctor. Ellos son tan humanos como lo es Ud. o yo”. Eso es correcto. Él dijo: “¡Oh, ellos no podrían serlo!”
13Yo dije... Sobre lo que surgió la pregunta… Yo dije: “¿Nos ha ayudado toda nuestra higiene en algo? Si alguno de nosotros comiera algo así, moriríamos antes que llegara la noche. Pero él se lo come y no le hace daño. Ud. no haya entre ellos la mitad de las enfermedades que hayamos entre nosotros. Nosotros obtenemos alguna clase de medicina, y eso pudiera ayudar en algo, pero hace que tengamos otra cosa”. ¿Ven?
14Yo me pregunto si nos ha ayudado en algo. Creo que nosotros estuviéramos mucho mejor, si lo hiciéramos de la manera que Dios nos dijo en un principio. ¿Ven? Ahora, yo no estoy condenando eso, no, pero observen, eso acorta los días.
15Pues, había una dama de color anciana sentada allí que afirmaba que ella había escuchado a David Livingston predicar. Ella tendría que tener ciento treinta, ciento treinta y cinco años de edad. ¿Ven? Y eso... Piensen en eso.
16Este doctor dijo: “Ellos no son humanos”.
17Yo dije: “Ellos son tan humanos como lo somos nosotros”. Le dije: “Doctor, Uds. han tratado durante los últimos seis mil años de sacarle un murmullo a los animales más cercanos a la raza humana, el cual es el chimpancés”. Yo dije: “Uds. han tratado de sacarle un murmullo, y no pueden hacerlo. Es que él no puede pensar en lo absoluto; no hay alma en él”.
18Pero yo dije: “Déme un pequeño bosquimano”. Ésa es la tribu más salvaje de África. “Tráiganme a un pequeño bosquimano. Su tatara, tatara, tatara, tatara, tatara, tatarabuelo ni siquiera ha visto nunca a un hombre o la civilización. Ése muchachito no sabe cuál es su mano derecha o izquierda. Él no sabe qué día de la semana es, ni nada; lo único que sabe es conseguir lo que pueda para comer. Eso es todo lo que él sabe. Dénmelo cuando él tiene seis meses de nacido y vengan a visitarlo cuando tenga diez años de edad; él sabrá leer, escribir y todo lo demás. ¡Él es un humano y Jesucristo murió por él!”.
19Y aquí estamos nosotros en estas grandes ciudades donde hay iglesias grandes y finas con todas estas cosas, siendo apenas un grupito de gente, y agitándonos de esa manera, ¡mientras que hay millones que nunca han escuchado de Jesucristo! Eso es correcto. ¡Oh, qué lástima! Que alguien tenga esa visión y vaya, que... Vaya a aquellos. Jesús dijo: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio”.
20Ahora, lo que ellos quieren saber allá es sobre el Evangelio, no solamente la Palabra, sino el poder y la demostración del Espíritu Santo.
21Yo me encontré con ellos viniendo a la reunión allí, cargando ídolos de barro, salpicados de sangre. Viniendo por la calle, el alcalde de Durban, Sidney Smith estaba sacando donde nosotros... Las calles, los cerros y cosas estaban tan atestadas de gente. Y él dijo...Yo dije: “Mire a esas personas con esos ídolos. Y ¿qué es esa etiqueta que llevan colgándole del cuello?” “Ellos son cristianos”. Yo pregunté: “¿Con un ídolo?” Él dijo: “Sí, ellos también cargan ídolos”. Y yo dije: “Bueno, eso es extraño”. Yo dije: “¿Pudiera Ud. hablar el idioma de aquél hombre que está parado allá?” Dijo: “Sí, él es un Zulú”.
22Yo me le acerqué y le pregunté; él no sabía hablar inglés, por supuesto. Yo le pregunté: “¿Eres cristiano?” “Sí”. Él era cristiano. Y le dije: “Bueno, ¿para qué cargas ese ídolo?”
23“Oh”, él dijo que su--su--su papá lo cargaba. Y bueno, él dijo que un día el león persiguió a su papá, y que él puso el pequeño ídolo en el suelo e hizo una fogata, y dijo un encantamiento que le había dicho el curandero, y que el león salió huyendo. Dijo: “Bueno, si Amoyah fallaba (eso es dios, lo invisible. La palabra quiere decir ‘el viento’, el ‘Amoyah’. Nosotros...” Ellos dicen: “Nosotros le oramos a la fuerza invisible como el viento). Si él falla, éste no fallará”.
24Ahora, Uds. saben que eso no es cristianismo en lo absoluto. Bueno, yo dije: “Yo mismo siendo cazador, el león... La oración que Ud. dijo no fue lo que ahuyentó al león; eso no asustó al león. Fue el fuego que Ud. hizo lo que ahuyentó al león. ¿Ve?, él le tuvo miedo al fuego”.
25Pero esa tarde cuando ellos vieron al Señor Jesucristo en el poder de Su resurrección, cuando vino un hombre a través de la plataforma... El primero en venir a la plataforma en Durban, fue un—un pequeño--una mujer mahometana. Ella tenía un punto rojo en medio de sus ojos. Quizás haya misioneros sentados aquí ahora que saben lo que eso significa. Ellos habían ido al templo; habían sido bendecidos por el sacerdote, (lo cual era un rechazo de Jesucristo) y habían aceptado la religión mahometana.
26Cuando ella se paró en la plataforma... Teníamos como quince intérpretes. Y entonces esos quince idiomas distintos... Había gente hasta donde uno podía ver, por cuadras enteras, en todas partes. Y entonces, ellos estaban ahí desnudos, y todo tipo de condiciones, tribus diferentes. Los tenían separados por cercas para que las tribus no se pelearan entre sí.
27Y los misioneros y demás que los habían traído desde lo profundo de las selvas, ellos dijeron que habían venido por dos semanas. “Pensábamos que Ud. se iba quedar bastante tiempo, o estar allí por mucho tiempo”. Nosotros estuvimos allí sólo por tres días. Y entonces...
28Y esa tarde, la primera mujer vino a la plataforma. Yo dije: “Por supuesto que Ud. sabe que yo no podría sanarla”. El intérprete... Pero yo dije: “Ud. no podría ocultar su vida”. Dije: “Entonces ¿por qué Ud. siendo mahometana ha venido a mí como cristiana?” Ella dijo (por medio del intérprete, por supuesto) “Yo creo...” Ella creía que yo podía ayudarla. Yo le dije: “Pero ¿por qué--por qué no va Ud. a su sacerdote en el templo?” No, ella quería que yo la ayudara. Yo dije: “Bueno, yo soy cristiano. Yo creo en Jesucristo”.
29Ella también creía en Jesucristo, pero no que fuese el Hijo de Dios. Ella simplemente... Los mahometanos son los hijos de Ismael (¿Ven Uds.?), ellos creen en Dios pero no creen que Jesús fuese el Hijo de Dios. Ellos dicen que Mahoma fue el profeta de Dios. Todas las mañanas ellos tocan un platillo enorme. El sacerdote sale y grita: “¡Hay un solo Dios vivo y verdadero y Mahoma es su profeta!”.
30Nosotros creemos que hay un solo Dios vivo y verdadero y que Cristo es Su Hijo. ¿Ven? Así que entonces, nosotros…
31Entonces ellos le dijeron eso a ella. El Espíritu Santo bajó y empezó hablarle a ella y le dijo quién era su esposo, cuál era su nombre, se lo dijo en Maho—en mahometano. Y le dijo en dónde estaba él el día anterior y lo que él le había hecho a su esposa, y a qué doctor había ido ella.
32Esos mahometanos allí empezaron a gritar: “Krishna”. (Ese es su dios encarnado), porque ellos me oyeron decir: “Cristo”. Así que la encarnación de Krishna… ellos pensaron que era eso. Así que uno tiene que vigilar eso.
33Yo dije: “No, yo no dije: ‘Krishna’. Y yo no soy Krishna. Yo soy un siervo de Cristo, no Krishna”. Así que ellos tuvieron que repetir eso nuevamente a través de los intérpretes. Entonces la mujer, ella se inclinó. Tomó… La falda le colgaba, se limpió el punto rojo que tenía en medio de sus ojos y se convirtió en una cristiana. Entonces… Eso es extraño para un mahometano. Así que entonces, se fue de la plataforma.
34La próxima que vino fue una mujer blanca. Y ella vino y se le dijo dónde estaba ella, cuál era su problema (sólo tenía un quiste en el ovario), pero se le dijo: “Prepárese para morir porque Ud. no vivirá sino sólo un poquito”. Y era cristiana. Ahora, si yo hubiera sido un sanador, yo hubiera sanado a esa mujer.
35Muchas veces… Yo he visto la muerte sobre ciertas personas esta semana pasada, pero yo nunca dije nada porque la oración pudiera cambiar eso. Pero no esta vez, Dios lo había dicho. Yo había visto la procesión fúnebre y sabía que todo había terminado.
36Y yo dije: “Prepárese para morir porque Ud. no vivirá sino sólo un poquito” Ella dijo: “¿Cómo sabe Ud. eso?” Yo dije: “Bueno, el mismo que supo cuál era su problema…”
37Ella simplemente hizo así y se marchó de la plataforma, se sentó y como en diez minutos, ella cayó muerta en el acto. Ellos se la llevaron. ¿Ven Uds.? Vean, yo no podía… Si yo—si yo hubiese sido el sanador, yo la hubiera sanado. Pero yo sólo puedo decir lo que Él me dice que diga. ¿Ven?
38El próximo que vino fue un muchachito. Él estaba parado allí. Él era un-- un Zulú. Ellos tuvieron que…Ellos se cortan las orejas así y se hacen cosas grandes y largas. Ellos usan muchos aretes, eso es verdad. Las mujeres usan mucha pintura.
39Así que Uds. las mujeres que les gusta pintarse, ¿saben Uds. de dónde viene eso? Es una adoración pagana. Esa es exactamente la verdad. Mantengan eso alejado de Uds. Eso no les conviene a los cristianos. [La congregación aplaude—Ed.] Gracias.
40Yo me estaba preguntando... Hace unos años cuando al principio conocí a la gente pentecostal, ellas no usaban esas cosas, pero algo sucedió en alguna parte. ¿Es correcto eso?
41Ahora, sus predicadores están aquí para enseñarles esto. Pero miren, damas, sólo hubo una mujer en toda la Biblia que se pintaba. Uds. no se pintan para encontrarse con Dios. Uds. se pintan para encontrarse con los hombres. Jezabel hizo la misma cosa y Dios la dio de comer a los perros.
42Si Uds. ven a una mujer con mucha pintura encima, díganle, “¿cómo está Ud., señora carne para perros?”. Eso fue lo que Dios hizo de ella: carne de perros, se la echó a los perros. Eso es correcto. Sí, señor. “¿Cómo está Ud…?”
43Y noté que muchas de las mujeres están adoptando el fumar cigarrillos. ¡Oh, qué cosa! Esa es la cosa más baja que Uds. pueden hacer. Será mejor que no toque ese punto. De todos modos los predicadores les dirán eso.
44Ahora, volviendo a esto… Estos paganos, ellos toman pintura y se pintan todos, la hacen de barro. Hacen…Se hacen manicura en el pelo, como sea que le llamen a eso, cositas de barro que colocan así y le ponen huesos. Muchacho, el operador de belleza de la mujer es una cosa antigua en África. Ellos lo han tenido por mucho tiempo.
45Así que, en fin, ellos se parten los labios y cosas así. Luego hacen estos aretes; ellos tenían unos aretes permanentes. Se cortan la carne y se meten pedazos de madera en ella, y los anillos le cuelgan de esa manera, en la carne, donde sus orejas habían sido estiradas.
46Este muchachito era un Zulú, y ellos… Su dieta, cuando ellos cargan con su comida, ellos tienen una vaca. Y esta vaca… Si un hombre tiene mellizos, y eran hombre—varón y hembra, él mata al varón y salva a la hembra porque él puede obtener una vaca por la muchacha. Ud. puede comprar a la muchacha a cualquier edad, pero no puede estar con ella como esposa hasta que ella sea mayor de edad, pero Ud. —Ud. la compra a ella. Y luego la vaca, ellos viven a base de la vaca.
47Ellos toman la púa de un puerco espín y le perforan la vena yugular, le sacan un saquito, un pequeño, así como un saquito de cuero, hecho de piel de animal, la mitad de sangre, luego le sacan el resto de leche, lo llenan, y luego mientras la leche está caliente y la sangre caliente, la baten con un palito y hacen una chupeta. Eso es lo que ellos comen.
48Así que entonces, este muchachito acababa de comerse su comida y tenía…Ellos también dejan que se seque y lo llaman Biltongue.
49Y entonces ellos—ellos lamen esa chupeta y la sangre fresca, por supuesto, la calienta con su lengua, y su barriguita estaba tan manchada de sangre a más no poder. Él estaba parado allí, y el pobrecito estaba tan bizco, sus ojos estaban fijos hacia adentro de esa manera.
50Bueno, yo dije: “Cualquiera sabe que este muchacho es bizco”. Así como yo diría: “Hay alguien en una silla de rueda. Ésa mujer está lisiada”. Bueno, cualquiera sabe eso. Lo misterioso es—lo fenomenal es ver a una persona de apariencia saludable y entonces saber qué anda mal con ellos. ¿Ven?
51Pero dije: “¿Qué acerca de—de este muchacho?”. Yo dije: “Cualquiera lo ve”. Ellos habían sido enviados por los doctores de África. Donde lo primero que sucedió, la primera noche, me llamaron a un desayuno, y la asociación Médica de África me extendió la diestra de compañerismo, y abrieron todos los hospitales de África para que la gente viniera a que se orara por ellos. Correcto.
52Entonces este muchachito, parado allí, en la plataforma había muchos doctores, o sentados allá en la parte de atrás de ese lugar. Yo dije: “Por supuesto, sus ojitos están—están bizcos. Cualquiera puede ver eso”. Yo dije: “Lo único es que yo podría saber cómo sucedió. Si hay algo en el camino de este muchachito que causó que él esté así, yo soy—Dios pudiera mostrarme eso, pero sanarlo, yo no podría” Yo dije: “Jesucristo ya lo hizo”.
53Cando volví a mirar al muchachito, vi a una mujer indígena alta y delgada cargando un…al niño en sus brazos y mostrándoselo a su esposo. Yo dije: “Este niño nació bizco”.
54Y por allá lejos, cuando el intérprete Zulú dijo eso, bueno, por allá atrás el padre y la madre se pusieron de pie. Eso era correcto. Ellos estaban de esa manera. Yo dije: “Además de eso, ellos son cristianos. Veo que ellos son cristianos, adoran y oran. El padre y la madre movieron las manos dando a entender que eso era verdad.
55Bueno, yo dije: “Por supuesto el… Volví a mirarlo y sus ojos estaban tan derechos como los de Uds., sin orar ni nada. Ese pequeñito estaba parado allí, mirándome con una sonrisota, con esa boca enorme, Uds. saben, mirándome de esa manera. Yo dije: “Uds. lo estaban mirando a él allí. Yo no lo he tocado. No he estado ni a diez pies de él”. Dios le ha sanado. Ellos pasaron al muchachito. Y el hombre lo subió.
56Yo me puse de espaldas, así, y escuché a alguien discutiendo ahí atrás, miré alrededor y era el Hermano Bosworth, y el Hermano Baxter, o el Hermano Bosworth, uno de ellos, estaban discutiendo.
57Había un doctor británico joven que tenía mucha inteligencia, Uds. saben, y que acababa de salir de la escuela y estaba ejerciendo, tenía como unos treinta años de edad. Y él quería venir hacia mí.
58Y él le dijo: “Cuando la unción está sobre el hermano”, dijo: “no podemos dejar que nadie le hable”. Dijo: “Además, fíjese en esto: hay alrededor de miles, cincuenta, sesenta mil personas sentados aquí para que se ore por ellos”. Dijo: “No podemos hacer eso”. Dijo: “Yo simplemente quiero hablar con él”. Entonces volteé y dije: “¿Qué es lo sucede doctor?”. Saber que él era doctor lo impresionó. Dijo: “¿Cómo supo Ud. que yo era doctor?” Yo dije: “Bueno, yo… Ud. —Ud. es un doctor”. Él dijo: “Eso es correcto”. Dijo: “Reverendo Branham, yo quiero preguntarle algo”. Dijo: “¿Qué le hizo Ud. a ese muchacho?” Yo dije: “Yo no le hice nada”. Él dijo: “¿Hipnotizó Ud. a ese muchacho?
59Yo dije: “¿A Ud. le dieron su licencia para que ejerciera la medicina y no sabe más de hipnotismo que eso?” Yo dije: “Si el hipnotismo le endereza los ojos a ese muchacho, será mejor que Uds. vayan a ejercer hipnotismo y logren algo”. Él dijo: “Bueno, ¿qué le hizo Ud. a ese muchacho?” Yo dije: “Doctor, Ud. estaba parado allí mismo. Yo no he estado ni a dos pies de distancia del muchacho”.
60Él dijo: “Yo puedo entender cómo su discurso pudiera tener cierta influencia sobre la gente. Y entiendo que Ud. puede ser un adivino y leerle la mente a la gente”. Pero dijo: “Enderezarle los ojos a ese muchacho, yo no puedo entender eso”. Y el Hermano Baxter le dijo: “Señor, Ud. tendrá que—bajar de la plataforma”. ¿Ven? De esa manera. Y yo dije: “Un momento”
61Él dijo: “Reverendo Branham…” Esos lirios de agua enormes… Uds. las damas que hablan acerca de los lirios de agua, ellos crecen mucho allá, dieciocho pulgadas de grueso, amarillos y blancos, son de lo más hermosos. Ellos tenían macizos grandes de ellos, hileras de ellos colocados en el lugar, sobre la plataforma.
62Él dijo: “Yo sé que Dios está en esos lirios”. Dijo: “Yo soy un…Yo—yo creo que hay una--una naturaleza en esos lirios”. Él dijo: “Pero que eso sea lo suficientemente tangible como para que haga que los ojos de ése muchacho se enderecen”, dijo: “Yo no lo entiendo”. Yo le dije: “Doctor, los ojos del muchacho están derechos”.
63Él dijo: “Sí, yo fui el que lo dirigió a través de las puertas allá abajo”. Yo lo examiné allá abajo”. El muchachito todavía estaba parado en la plataforma. Dijo: “Yo acabo de examinarlo”. Dijo: “Allá él tenía los ojos bizcos, pero ahora no los tiene. ¿Qué sucedió entre este espacio de tiempo?”. Yo le dije: “Jesucristo se encontró con él”. Eso es correcto. Entonces ellos empezaron a llevárselo.
64Él dijo: “Un momento”. Ese micrófono grande estaba colgando de esta manera. Habían muchos intérpretes, colocados por aquí abajo esperando para interpretar… Él caminó allí frente a esa—frente a esa audiencia y dijo: “Yo acepto a Jesucristo como mi Salvador personal”, así delante de la audiencia, allí mismo.
65Luego el próximo hombre en subir, ellos lo estaban guiando de la cadena alrededor de su cuello, postrado de esa manera con… Él pensó que yo quería que él hiciera una—una—una danza de guerra. Y no podía hacer que se enderezara. Luego, después de un rato vi una visión. Dije: “Este hombre…” Por supuesto que yo no podía ayudarlo. Pero dije: “Este hombre nació en esa condición”. Él tenía como veinte años de edad, me supongo, pero tal vez aparentaba veinticinco.
66Y los padres se pusieron de pie. Eso era correcto. Pero yo dije… Ahora, después de captar su atención, dije: “Ahora, lo que él está pensando… Él tiene un—un hermano menor que él, que camina con dos palos como muletas, y él se lastimó mientras montaba un chivo, iba montado sobre un chivo. Y el—y el chivo le pasó por encima o algo así y lo dejó paralítico”. Pero yo dije: “Ahora lo veo y él está sano”.
67Y por allá abajo, como a dos cuadras venía el muchacho saltando y gritando con las muletas sobre la cabeza, corriendo a lo máximo—gritando a voz en cuello.
68Y casi en ese momento yo vi una sombra azul moverse sobre el hombre. Miré la sombra por unos momentos, (así como la sanidad del congresista Upshaw). Yo vi al hombre poniéndose de pie de esta manera, derecho. Él ni siquiera era normal de la mente, sino que caminaba sobre sus manos y pies. Y sus caderas aquí estaban altas y su espalda estaba como—es como una enfermedad entre ellos que causa eso. Yo vi… Pensé: “Este es el momento. Esta es la hora”. Yo le dije: “¡Ponte de pie, Jesucristo te sana!”. Él no sabía de qué estaba yo hablando. El intérprete le dijo pero él no lo entendió.
69Yo me acerqué y lo agarré por la cadena que tenía alrededor del cuello. Ellos tenían que guiarlo como se hace con un perro. Lo agarré por la cadena y le dije: “¡Jesucristo te sana!”. Y empecé a halarlo de la cadena, y él hizo [El Hermano Branham hace una demostración—Ed.] Y se detuvo, se veía tan agotado, y las lágrimas le caían por sus mejillas sobre su barriga negra, parado allí mirando para todos lados en su mente cabal. Miles presenciaron aquello… Eso no era ficción; ellos sabían que eso era Jehová Dios. Eso no era un hombre.
70Yo les dije a ellos; dije: “¿Cuántos de Uds. allá, sus nativos…? Éste es su hijo nativo”. Yo dije: “¿Cuántos de Uds. allá afuera en esta tierra…? ¿Cuántos de Uds. nativos…? ¿Cuál de sus ídolos de barro puede darle a este hombre esta condición?”. Yo dije: “No hay ninguno. Y Uds. mahometanos, hindúes…” Yo dije: “¿Cuál de los sacerdotes del templo pudiera darle a él su perfecta cordura?” Yo dije: “Ninguno de ellos, y yo tampoco. Pero el Dios del cielo ha levantado a Su Hijo, Jesucristo, Quien le ha dado a él esta perfecta cordura de esa manera”.
72Yo dije: “¿Cuántos de Uds. quieren aceptarlo a Él como su Salvador personal?” ¡Y treinta mil se pusieron de pie para aceptarlo! Ellos… Algunos de ellos corrieron y dijeron: “Hermano Branham: es mejor que vuelva a repetir eso”. Dijo: “Yo creo que ellos entendieron mal. Deje que eso pase por los intérpretes”. Dijo… El Hermano Baxter dijo: “Hermano Branham, yo creo que ellos entendieron que era sanidad física”.
73Yo dije: “Yo no me refiero a sanidad física. Me refiero a que si Uds. están convencidos de que yo estoy diciendo la verdad del Señor Jesucristo y que Uds. abandonan todas las demás cosas y aceptan a Jesús ahora. Uds. los que son muy sinceros… Ellos eran lo más… Si Uds. los nativos son sinceros, quiebren sus ídolos en el suelo. Y si Uds. los mahometanos son sinceros, bórrense ese punto rojo de entre sus ojos”. Y se formó como una tormenta de polvo donde ellos quebraron sus ídolos. ¡Treinta mil paganos recibieron a Jesucristo como Salvador personal de una sola vez! Algunos de ellos allí no saben cuál es su mano derecha o izquierda.
74Yo dije: “No esperen. No esperen hasta que Uds.—que algún hombre blanco venga acá y les traiga mucha teología. ¡No hagan eso! Pero tomen este mismo poder que hoy les ha sanado, a este mismo Jesús, y vayan allá a la selva, a esos lugares donde el hombre blanco no puede ir. Vayan allá y predíquenles a Jesucristo en la resurrección. Pongan sus manos sobre ellos en el Nombre de Jesucristo y sanarán”.
75¡Y miles de millares…! Un pagano incivilizado que fue salvo ese día, durante semanas, estuvieron bautizando a un promedio de mil a la semana. Eso es correcto. ¡Así es! Eso es lo que Dios quiere hacer. No educar a éste y enviarlo allá, y que al principio esté un poco dudoso, sino llevar el mensaje de la resurrección, el poder y la demostración de la manera en que Ud. lo ve, y eso extenderá el Evangelio por todos lados. Cuando ellos lo vean en manifestación. ¡Amén!
76No fue mi intención decir todo eso. Pero creo que me tardé demasiado. Muy bien.
77Esa es la clase de mensaje, con la ayuda y la gracia de Dios, que Uds. financiarán esta tarde, financiarán un programa como ese, para llevarle eso a la gente. Hasta donde yo sé, no… Ahora, esa no fue mi reunión; fue Su reunión. No fue porque yo estuve allí; fue porque Él estuvo allí. ¿Ven? Él estuvo allí.
78Ahora, con la ayuda de Dios, yo voy a regresar enseguida. Es para eso que recojo fondos ahora mismo, para ver con qué podría contar. No podemos…Cuando ya tenga lo suficiente para ir, iré. Yo lo utilizo todo, todo (Dios sabe que esa es la verdad), todo en esa clase de reunión en África, India, y en esos lugares lejanos. Ahora voy para Australia, donde esa gente ni siquiera ha visto a un hombre.
79Pregúntenle al Hermano Moore de parte del gobernador de Pictory. Él acaba de ver allá donde ellos—cuando ellos tienen sus danzas y cosas. Lo único que ellos han visto fuera de su propia tribu ha sido a un canguro. Y ellos—ellos saltan y actúan como canguros. Eso es cierto.
80Toman un canguro y—y le sacan los intestinos y lo echan sobre el fuego, piel y todo, saltan ahí mismo y cuando está medio asado empiezan a comérselo con piel y todo.
81Esa es la gente que nunca ha escuchado el Nombre de Jesús. Y Jesucristo murió por ese hombre, al igual que murió por la gente que—que está caminando aquí en Phoenix en esta tarde, paseando en carros Cadillacs. ¡Aleluya!
82¡Oh, yo estoy muy contento de estar sobre la tierra hoy, un poco antes del amanecer! ¡Anuncien el mensaje de Su bendita aparición! He aquí que las hojas de la higuera están reverdeciendo. El Evangelio del Reino se está extendiendo a todas las naciones, y estamos cerca, se puede ver el fin. Amén.
83Nuestro Padre celestial, mientras nos inclinamos en Tu Presencia para darte las gracias por Jesús, Tu Hijo amado Quien dio Su Vida en rescate por nosotros, descendiendo y salvándonos de una vida de pecado, para que Él pueda resucitarnos en un cuerpo nuevo en aquel gran día, restaurarnos nuevamente a la perfección, donde nunca más estaremos enfermos, envejeceremos ni moriremos… Dios, nuestros corazones se alegran al saber que hemos sido incluidos en esa gran resurrección que está por venir. ¡Gracias sean a Ti!
84Y ahora, Señor, mientras vamos a abrir la Biblia, como Tu Palabra, sin adulteración, te rogamos que nos des las palabras que habremos de decir ahora. Y que ellas caigan en un suelo muy fértil y que produzcan a ciento por uno. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
85Ahora, como lectura de Su Palabra, deseo leer… Y no les retendré demasiado. Voy a colocar mi reloj aquí para asegurarme de no retenerlos mucho. Me imagino que treinta y cinco minutos será suficiente tiempo si Uds.…
86Siendo que yo—yo no soy un predicador; Uds. entiendan eso. Yo nunca he reclamado serlo desde que conocí a la gente del Evangelio Completo. Es como, una vez yo pensaba que era un vaquero cuando estaba en casa. Creo que ya les conté acerca de esto. Pero cuando yo vi a un verdadero vaquero, me--me di cuenta que yo no lo era. Yo podía montar esos caballos viejos de arar en el este, pero yo no podría montar esos indómitos que Uds. tienen por aquí. Eso es gracioso.
87Muy bien, ahora Joel uno, en el profeta Joel. Ochocientos años antes de la venida de Jesús por primera vez, Su primera avenida. Palabra de Jehová que vino a Joel… Oíd esto, ancianos, y escuchad, todos los moradores de la tierra. ¿Ha acontecido esto en vuestros días, o en los días de vuestros padres? De esto contaréis a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la otra generación. Lo que quedó de la oruga comió el saltón,… lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado.
88Ahora, en el capítulo dos de Joel, ése es un cuadro oscuro de dónde comenzar un texto, pero yo quiero llevarlo un poquito más lejos. El capítulo dos y el versículo 25, aquí es donde Él dio la promesa, donde yo quiero basar mi texto. Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros. Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová… Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado.
89Ahora, que el Señor añada Sus bendiciones a la Palabra. Ahora, Dios les bendiga. Y ahora quiero que me den su atención sólo por los próximos minutos, Dios mediante. Quiero basar mis pensamientos ahora sobre: El Tiempo Del Fin.
90Pongámonos a pensar antes de que podamos ver… Si Uds. salen aquí…Muchos de Uds. que son agricultores aquí y cultivan cosechas, lechuga y muchas cosas finas aquí en este valle del sol: trigo, cebada, y otras agriculturas… Aquí en el valle, es uno de los valles más fértiles, me supongo yo, de la nación. Y así que, Uds. estarían familiarizados, sabiendo esto, que la clase de semilla que Ud. ponga en la tierra ésa es la clase de cosecha que Ud. va tener.
91Así que si miramos alrededor, y pensamos en cómo el mundo está en su condición hoy… ¡Qué tremendo montón de confusión, un gran montón de—de tonterías a las que el mundo se está entregando hoy día! Nos preguntamos de dónde vino todo esto, especialmente en la vida de la iglesia.
92Siendo que somos cristianos, trataremos principalmente sobre eso, de cómo pudiera haber tanta gente con tantas ideas distintas, tantos pensamientos diferentes, tantos ángulos diferentes de abordar el Evangelio: Todos afirman que están perfectamente correctos y que el otro individuo está errado. Cuando Ud. ve a alguien haciendo eso, entonces Ud. está prácticamente en la línea…La Biblia dice: “El que piensa que sabe algo, no sabe nada como debería saberlo”.
93Ahora, yo estaba meditando sobre este día tan tremendo, y un día de maldad, tiempos peligrosos y los corazones de los hombres desfalleciendo, todo aquello de lo que hablaron las Escrituras…Estamos viviendo para ver el tiempo del fin.
94Quiero que vuelvan conmigo un poco, algunos de Uds., volvamos. Algunos de Uds. de mayor edad que tienen hasta cuarenta años, sentados aquí, vuelvan conmigo a través de algunos veinte años. Y fíjense cuán rápido ha progresado, cuánto más rápido se han ido desarrollando las cosas en los últimos veinte años que lo que fue en los veinte años anteriores. Fíjense cuánto más rápido esos veinte años pasaron la segunda ronda de veinte que cuando la tercera ronda de veinte. Y ¿sabían Uds. que hace sólo como unos ciento cincuenta años o menos tiempo, que el hombre era tan primitivo como en el principio, hace dos mil años? ¿Se han fijado Uds. cómo están viajando tan rápido las cosas? Comenzamos aquí como en éste extremo…
95Así es como comenzó el tiempo. En los primeros seis mil años de vida, avanzamos de esta manera. Y no cambiamos ni un poquito hasta que llegamos a los últimos cien años y estamos acelerando tremendamente. ¿Por qué? Tenemos el mismo hombre con las mismas facultades mentales.
96Toda cosa científica que alguna vez estuvo sobre la tierra allá atrás, estuvo allá tras: las mismas cosas de las cuales están disponiendo hoy. El mismo hombre con el mismo cerebro, allá atrás…Él tuvo el mismo cerebro que tiene ahora.
97Pero de repente, algo sucedió, ¿no es cierto? ¿Cómo podríamos decir que este mundo pudiera soportaría mucho más tiempo? Este mundo no podría sobrevivir a una guerra atómica. Nunca podría sobrevivir a una guerra con bombas de hidrógeno.
98Ellos pueden hacer explotar una acá en Reno o en algún otro lugar en el estado de Nevada, como reventar una granada, algo así. Pero cuando este enemigo perverso que tenemos haga explotar una acá y otra allá, y esas reacciones en cadena se unan, ¿entonces qué ocurrirá? Allí comenzará la guerra.
99Entonces escuché por la radio el otro día que la mayor parte de los científicos del mundo, le dan diez años al mundo para que haya una aniquilación total. Eso no es Escrituralmente hablando; eso es hablando científicamente. ¡Diez años para una aniquilación total! Eso no contradirá la Biblia, lo que la Biblia dijo. Los cielos y la tierra arderán en fuego. Barrerá estos desiertos y todo. No quedará nada.
100Entonces ¿en dónde estará su alma en ese tiempo, hombres y mujeres? Recuerden que de aquí a quinientos años, la lápida suya quizás sea llevada con el viento hasta este desierto, desde allá, y con los vientos recios soplando. Su lápida pudiera estar allí, pero ¿adónde estará su alma? Ahora es el momento de meditar sobre estas cosas.
101Estamos viviendo en un día cuando hay de toda clase de sectas y cosas que se han levantado. Eso fue previsto y predicho por el profeta y por nuestro Señor Jesucristo.
102Ahora, aquietémonos por unos momentos, abran sus corazones delante de Dios, y digan: “Dios, aliméntame ahora”. Yo haré lo mismo. Si Uds. desean saberlo, no hay nada sobre la tierra hoy que no haya comenzado en el principio. Para Dios no hay nada nuevo.
103Ahora, allá en el principio, cuando el mundo comenzó por primera vez… Toda planta y todo lo que tenemos comenzó en Génesis. ¡Amén! Génesis, la palabra “Génesis” quiere decir “el principio”, (creo que eso es correcto, ¿no es cierto, hermano?). El principio, cuando comenzó todo.
104Entonces si—si las plantas comenzaron en Génesis, si el hombre comenzó en Génesis, entonces la religión comenzó en Génesis. ¿Es correcto eso? Bueno, vayamos atrás hasta Adán y Eva. Por supuesto, cuando ellos salieron del huerto, ella dio a luz dos hijos que sabemos que fueron, primero Caín y luego Abel, dos muchachos. Ahora, esos muchachos, después de ver que ellos habían sido hechos mortales y que iban a morir, ellos trataron de hallar favor con Dios. Y ambos fueron y ofrecieron un sacrificio.
105Repasaré una cierta cosita aquí que dije anoche. Si Dios solamente requiriera religión, si eso es todo lo que Él requiriera, entonces Caín fue justificado. Caín vino igual que—creyendo igual como creyó Abel. Caín vino con un sacrificio igual como Abel vino con un sacrificio.
106Pero el sacrificio de Caín era por obras. Él cultivó su jardín, trajo sus frutos, los mejores que él pudo encontrar, por medio de obras. ¡Pero Abel fue justificado por la fe! Él vino con un cordero.
107¡Observen! Uds. verán dónde comenzó el fanatismo. Verán dónde comenzaron todas estas sectas. Verán en dónde comenzó toda esta confusión. Y con la ayuda de Dios, ¡que el Espíritu Santo lo coloque en cada corazón aquí en esta tarde tan profundamente que nunca se salga!
108Ahora, entonces Caín vino y se arrodilló, construyó un altar. Yo me imagino que ellos venían al lado oriental de la puerta, porque allí es donde el Ángel se paró con esa espada encendida, guardando el camino al Árbol de la Vida. Él estaba guardando que la gente no se acercara al Árbol de la Vida.
109Ahora—ahora ¡Él está aquí tratando de llevar a la gente de vuelta al Árbol de la Vida! Jesús fue nuestro Árbol de Vida. La mujer fue un árbol de muerte. Nosotros somos el fruto de nuestra madre. Ella fue el árbol de fruto. Y cuando ella… Nosotros venimos aquí por…Por medio de la mujer vino la muerte, y también por medio de la mujer vino la vida, la cual produjo a Jesucristo hecho Hombre. Pero la mujer… Cuando… Todo lo que nace de lo natural, sexual… ¡Esa persona tiene que morir! ¡Pero el que nace del Espíritu de Dios, nunca muere! Él…
110Cuando Él se paró allí con los judíos y ellos dijeron: “Nuestros padres comieron maná en el desierto”. Él les dijo: “Todos ellos están muertos”. Él dijo: “¡Pero Yo soy el Pan de Vida que vino de Dios, del cielo; El que comiere de este Pan nunca morirá!”. ¿Qué es Él? ¡El Árbol de la Vida!
111¡Y tan cierto como venimos aquí por medio del nacimiento natural y tenemos que regresar al polvo de la tierra, así mismo cuando tomamos el nacimiento espiritual, nos levantaremos del polvo de la tierra! Aquí está Él. ¡Obsérvenlo!
112Entonces Caín vino religiosamente y se construyó un altar, una iglesia, y se arrodilló. Ahora vigilen a éstas dos vides. Digamos que éstos aquí son vides.
113Ahora, Caín vino y se arrodilló frente a la puerta, ¡él no era un incrédulo! Muchos están pensando que el anticristo es Rusia. Sáquense eso de la mente. ¡Nunca! El anticristo es religioso. Jesús dijo que: “Los dos espíritus serían tan parecidos que engañarían a los mismos escogidos si fuere posible”. No se preocupen por Rusia. Ellos simplemente son un montón de ateos. Sí, pero el anticristo se sienta al lado suyo. Ése es el engañador.
114Recuerden, en el mismo tiempo que Judas… Cuando Jesucristo apareció en la escena, también apareció el anticristo: Judas. Más o menos en el tiempo que Jesús se manifestó como el Hijo de Dios, también se manifestó Judas. Y para el tiempo en que Jesús se marchó, también se marchó Judas. Para el tiempo cuando vino el Espíritu Santo, vino también el espíritu anticristo.
115¡Y ellos eran hermanos en la misma iglesia! Amén. ¡Oh, yo amo la Palabra! ¡Miren! ¡Ella pone Vida en Uds.! Noten, esa es la Palabra de Dios.
116Ahora, cuando Caín ofreció su sacrificio, religioso, él se postró en adoración…En lo que se refiere a fundamentalismo, él fue tan fundamentalista en su religión como lo fue Abel. Si Dios… Si…
117¡Hablar de fundamentalismo! Dios requiere adoración. Caín adoró. Dios requiere sacrificio. Caín ofreció un sacrificio. Pero él lo hizo en la manera equivocada. Ahora vamos a comenzar con esto porque veo que el tiempo se me va acabar rápidamente.
118Ahora, comencemos con éstas dos vides que están aquí. Yo puedo tomar cualquier cosa que Uds. deseen, que está sobre la tierra hoy, y mostrársela en Génesis. Y ella ya está llegando a la simiente. Es por eso que tenemos tanta confusión. Está produciendo algo diferente. ¿Lo ven? Así como un grano de trigo que comenzó con un solo grano, pero termina con muchos granos. Es de allí de donde provienen todos estos ismos, de donde proviene toda esta tontería, de donde proviene todo este adulterio, de donde proviene toda esta inmoralidad. Comenzó en Génesis, en el principio.
119Y ha sido sembrado como un jardín. El trigo verdadero ha crecido entre la cizaña y los abrojos. ¡Pero ha sido trigo todo el tiempo!
120Uds. siempre hablan acerca de qué tan malo está el mundo, de qué perverso está el mundo. Eso es cierto. ¡Pero fíjense en qué tan grande se está haciendo la iglesia cada vez! Nosotros fallamos en mirar ese lado. Jesús dijo: “Dejadlos crecer juntos”. Mientras que el mundo se hace cada vez más malo, ¡la Iglesia se hace cada vez más poderosa!
121Cuando el enemigo venga como un río, el Espíritu de Dios levantará bandera contra él. ¡Aleluya! ¡Vayámonos! ¡Gloria! Los vientos están soplando; ¡fijen sus velas! ¡Aleluya! Avancen directamente hacia el foco de la tormenta. ¿De qué se preocupan Uds.? ¿Quién es el Capitán? Él se hará cargo de eso. Ahora: “No temáis, yo siempre estoy allí”. ¿Ven?
122Noten, éstas dos viniendo ahora, del Génesis. Traigámoslos hasta aquí. Allí estaba él, Caín, tan pronto él vio que Dios bendijo a Abel, ¡él se puso celoso! ¿Es correcto eso? Un adorador religioso poniéndose celoso… Ahora, Caín murió, pero su espíritu no. Entonces él fue y mató a su hermano. ¿Es correcto eso? Nuevamente un tipo perfecto de Judas y Jesús. ¿Ven Uds.?
123Traigámoslos un poco más adelante. Pudiéramos llevarlo a través del arca, todo el trayecto. Pero quiero que vean algo antes que llegue la hora de irnos.
124Noten, traigámoslos a través de la Biblia. Observen. En los días en que Dios sacó a Israel de Egipto, fue un tipo perfecto de la Iglesia. Y cuando ya había salido, Dios le dio un mandato a Israel esa noche: comprar un cordero. Debía ser guardado por catorce días, tenía que ser hallado sin una mancha, y era sacrificado en el tiempo de la tarde.
125Todo Israel colocaba sus manos sobre él. Luego era matado y la sangre era puesta en las puertas y así por el estilo. Y ellos entraron bajo la sangre y permanecieron allí hasta que llegó el momento de marchar. Un tipo perfecto de Cristo.
126Nadie pudo hallar ninguna falta en Él. Pilato dijo: “Tráiganme un poco de agua, me lo lavaré de mis manos”. El centurión romano dijo: “Verdaderamente ése era el Hijo de Dios”. Judas dijo: “He entregado sangre inocente”. ¡Nadie pudo hallar faltas en Él! Él era el Cordero de Dios inmaculado que fue juzgado delante de los gobernadores malvados de este mundo.
127Luego en la tarde, todo Israel dio testimonio de Su muerte: “Que Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos”. Y Él fue inmolado. No hubo un hueso quebrado en Su cuerpo, el cordero de sacrificio, desde luego, un tipo perfecto.
128Cuando Israel salió de Egipto, Dios prometió que Él supliría todo aquello de lo que ellos tuvieran necesidad. Y eso era la Iglesia natural, tipificando a la Iglesia espiritual de hoy. Cómo… Y cuando ellos cruzaron el río, el Mar Rojo, mejor dicho, y llegaron al otro lado, ellos no tenían pan. Ellos se habían comido todo lo que tenían. Dios les prometió cuidar de ellos. Ésa noche, maná cayó del cielo y llenó toda la tierra alrededor.
129A la mañana siguiente, ellos salieron. Dios les había provisto pan. Y ellos recogían esos pedacitos de oblea y se lo comían. Ellos dijeron que sabía a miel, era dulce. ¿Alguna vez la han probado Uds.? Eso era un tipo perfecto del Espíritu Santo bajando para suplir alimento para nosotros mientras estamos en la jornada yendo a la tierra prometida: el milenio, un tipo hermoso.
130Quiero que noten. Él dijo: “No recojan demasiado, sólo lo que puedan usar hoy”. No traten de ir a la iglesia un día y obtener suficiente religión para que les dure hasta el año que viene. No durará. El que guardaban le caía gusanos. Eso es lo que sucede con muchas de nuestras iglesias pentecostales de hoy. En otras palabras, a Uds. les ha caído muchos gusanos tratando de avanzar con la experiencia que tuvieron hace años. Subamos más arriba y avancemos ahora. Eso es correcto. ¡Qué tipo tan hermoso!
131Y recuerden, el maná nunca cesó desde ese día hasta que entraron a la tierra prometida. ¡Y el Espíritu Santo que cayó el día de Pentecostés, jamás dejará de caer sobre la Iglesia hasta que venga el Milenio! Jesús viene en poder: el grano nuevamente.
132Fíjense en otro tipo muy hermoso. Moisés le dijo a Aarón y a los demás, que salieran y recogieran siete gomeres de eso. Y ellos podían guardarlo detrás del lugar santísimo de manera que no se corrompiera. Eso era una cosa grande y milagrosa. Él dijo que cada generación después de eso, cuando un hombre llegara a ser sacerdote, él podía entrar y obtener un bocado y probar un bocado del maná original. Cuando ellos preguntaran: “¿Qué es esto?”. Ellos dijeran: “Esto es del principio”. Un bocado…
133Ahora todo hombre… Aquí está. Todo hombre que llegara al sacerdocio, lo cual todos nosotros estamos en el sacerdocio ahora. Todo hombre y mujer entra al sacerdocio. Nosotros somos un real sacerdocio, pueblo adquirido por Dios, ofreciendo sacrificios espirituales, los frutos de nuestros labios dando alabanza a Su Nombre. Cada uno de nosotros somos sacerdotes, los que hemos nacido de nuevo.
134En aquel día, Él dijo: “Guarden esto, y cada vez que un sacerdote sea ordenado, entren y consíganle un bocado del maná original”. ¡Qué día! ¡Qué vindicación! ¡Qué evidencia! ¡Un tipo perfecto!
135Y cuando hubo llegado el día de Pentecostés, Dios iba a suplir el maná para toda la edad del Espíritu Santo. Todos ellos estaban en un lugar, unánimes. Y de pronto vino un estruendo del cielo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la sala donde estaban sentados. Lenguas repartidas se asentaron sobre cada uno de ellos como de fuego. Ya ellos no podían mantenerse callados. ¡Salieron a las calles, brincando, saltando, gritando y comportándose como un montón de maniáticos!
136Pedro les dijo, dijo: “¡Ahora, esperen un momento! Yo voy a…de esta cosa”. Dijo: “Arrepentíos cada uno de vosotros y bautícense en el Nombre de Jesucristo para la remisión de sus pecados. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para los que están lejos, aun para tantos como el Señor nuestro Dios llamare”…nosotros… ¡entramos para comer del verdadero maná que cayó el día de Pentecostés! (¡Aleluya!), ¡no algo parecido, sino una porción del verdadero, una porción del principio! ¡Ese mismo Espíritu Santo que cayó el día de Pentecostés…para todo hombre que pase más allá de la cortina y obtenga un bocado del maná original!
137Esta vez Uds. no obtienen un bocado. ¡Uds. obtienen un corazón lleno! El mismo Espíritu Santo que cayó el día de Pentecostés está almacenado. Él dijo: “Es para vosotros y para vuestros hijos, para los que están en Phoenix, Arizona”. Está allí para quien el Señor nuestro Dios llamare, (Amén) y quiera miel en la peña.
138Yo solía hacer un pequeño comentario así, al observar a un pastor, cómo es que ellos cargaban esas pequeñas alforjas, Uds. saben. Y cuando una oveja se enfermaba, ellos vertían un poco de miel sobre la roca y la oveja enferma empezaba a lamer la miel de la roca. Al lamer la miel, también comía un poco de la piedra caliza, y la piedra caliza sanaba a la oveja enferma.
139En esta tarde yo tengo aquí toda una alforja llena y voy a verterla sobre la Roca, Cristo Jesús, y Uds. las ovejas que estén enfermas empiecen a lamer. Yo ruego que Uds. obtengan un poco de ella, ¡tan cierto como que el mundo existe! Eso es correcto. ¡Amén! ¡Hay miel en la peña!
140Y recuerde, hermano y hermana, yo no la pondré sobre la iglesia metodista, bautista, o pentecostal. La pondré donde debe estar: Sobre Jesucristo, el Hijo de… ¡Sí!
141Oveja enferma: sólo lame, lame, lame y con toda seguridad obtendrás un poco de la piedra caliza. Sólo clama a voz en cuello, grita a voz en cuello. Mientras lames vas a obtener un poco de virtud ahí adentro. Tan rápido como… ¡Amén! Sí. ¡Miel en la peña, David habló de eso!
142Muy bien, la roca. Hay cierto tipo de elemento en una roca que hace sanar. La gente de antaño acostumbraba que cuando alguien era mordido por un perro rabioso, ellos lo pegaban contra la piedra loca. Si él se pegaba, se ponía bien. Si no lo hacía, moría.
143Bueno, hermano, el peor perro rabioso que yo conozco es el diablo. Y la mejor cura que conozco es la Roca de los Siglos. ¡Vayan a Ella! ¡Agárrense de Ella! ¡Aleluya! Ella es un cura doble, tanto para el pecado como para la enfermedad.
144Oh, lo que la Iglesia necesita hoy no es un edificio nuevo aquí en la esquina. No es un órgano de tubos nuevo en la iglesia ni asientos nuevos. ¡Lo que Ella necesita es un buen avivamiento antiguo al estilo San Pablo, y el Espíritu Santo de la Biblia de regreso en la Iglesia, y que se predique arrepentimiento en el fuego y la simplicidad de la resurrección de Jesucristo! “Si Yo fuere levantado, a todos atraeré a Mí mismo”, dijo Jesús. Espíritu Santo y fuego…Cuando dejamos que el fuego se apague, nos hundimos.
145Yo pienso en este día, grandes teólogos… Yo he estado en escuelas y los he visto con su gran fuego pintado y las grandes cosas que sucedieron el día de Pentecostés, y ellos producen todo eso como algo histórico.
146¿Cómo puede un hombre que se esté congelando, calentarse con un fuego pintado? ¿Cómo puede un hombre que se esté muriendo de hambre, comer de una comida pintada? Dios no es un hombre que atraiga y engañe con algún fuego pintado.
147Lo que el Espíritu Santo fue allá, lo que Jesucristo fue entonces, ¡Él lo es hoy, el mismo que fue allá, el mismo de ayer, hoy y por los siglos! Ciertamente. Nosotros sencillamente necesitamos el Fuego. Dejen que los fuegos se apaguen en la iglesia, hermano, y la iglesia se acaba. Esa es la verdad.
148No hace mucho alguien dijo: “Predicador, si alguna vez Ud…” Hace mucho tiempo, había un anciano de color en mi ciudad. Y él recibió el Espíritu santo. Él también era bautista y recibió el Espíritu Santo. Y los ancianos se acercaron en la esquina y le dijeron: “Hombre, ¿sabes qué? Si no dejas de predicar de esa manera, de seguro que vas a matar a tu iglesia”.
149Él dijo: “Fíjate en esto, anciano”. Dijo. “Cualquier iglesia que muera con el Fuego del Espíritu Santo en ella”, dijo él: “Yo me treparía a esas vides que están allá y…a la cima de este pináculo, colocaría mis manos negras en la parte de arriba y diría: ‘Bendita es la ley, los muertos que desafían la ley…’” ¡Correcto! Sobre…ellos no mueren, ellos simplemente cobran vida. Ellos mueren a las cosas del mundo para poder vivir en Cristo Jesús.
150Me hace recordar que una vez mi hermano y yo íbamos caminando. Nosotros éramos niñitos. Y yo vi una vieja tortuga. Yo no creo que Uds. las tengan por aquí en esta región. Y oh, ellas caminan tan gracioso. Uds. saben cómo ella… Yo pensé que era la cosa más graciosa que había visto. Yo me le acerqué para agarrarla y ¿saben lo que hizo? Hizo [El Hermano Branham lo ilustra—Ed.] y se metió en su cascarón.
151Me hizo recordar a algunas de estas iglesias frías y formales cuando uno comienza a predicar el Evangelio. Eso es correcto. “Los días de los milagros pasaron. Eso es peligroso. No se metan con eso”.
152¿Saben Uds. lo que hice? Yo fui y me corté una vara larga de sauce y le eché una buena paliza pero de nada sirvió, de nada. Ud. no puede meterles esto a golpes. Eso es correcto.
153Yo dije: “Me encargaré de ella”. La llevé al arroyo y la metí bajo el agua. Sólo salieron unas cuantas burbujas. Eso fue todo. Hermano, Ud. puede bautizarlos de esta manera, de aquella manera, hacia delante, boca abajo, como Ud. quiera, y ellos bajan como un pecador seco y salen como uno mojado. Siguen siendo pecadores.
154Yo no podía hacer que se moviera, y ¿saben lo que hice? Me busqué un pedazo de papel, un poco de leña, encendí un pequeño fuego y la puse encima. ¡Entonces sí caminó!... El Espíritu Santo en poder, el poder de Dios moviéndose en cada corazón. Eso los hará salir, moverse y venir a la iglesia el domingo por la mañana y gritar gloria a Su Nombre. ¡Amén! Un tipo muy hermoso…
155Observen a esa iglesia levantarse. Traigámoslo aquí a donde Israel está cruzando. Sólo diez…Como diez, quince minutos más, ¿podrían?... tanto así. Estamos llegando a donde Israel había sido sacado de Egipto e iba camino a la tierra prometida.
156Ahora, él tenía que pasar por… Israel tenía que pasar por la tierra de Moab. Y Moab era hermano suyo. Caín y Abel nuevamente, vigilen a éstas dos vides. Uds. saben quién era Moab, de dónde vinieron ellos. Ésos eran los hijos de las hijas de Lot, los Moabitas. Ellos querían pasar y aquellos les dijeron: “¡Oh, no! Nosotros no vamos a permitir que Uds. aleluyas pasen por aquí” Oh, hermano, yo—yo más vale que lo diga.
157¡Miren! Ellos ni siquiera eran una organización como aquellos. Ellos permanecieron interdenominacionales. Ellos habitaban en tiendas. Ellos no tenían ninguna tierra propia. ¡Aleluya! Ellos eran evangélicos.
158Corrieron aquí, Moab mandó a buscar a un viejo profeta descarriado que estaba por allá, y dijo: “Ven y maldice a Israel”. ¿Pudieran Uds. imaginarse? Ambos creyendo en el mismo Dios, y uno queriendo maldecir al otro. Él le tenía envidia. Eso es… Esos hombres murieron, pero ése espíritu aún vive. Dios se lleva a Su hombre pero nunca a Su Espíritu.
159Él se llevó a Elías y puso una doble porción de Su Espíritu sobre Elías [Eliseo]. Se manifestó en Juan el Bautista, cientos de años después y predijo que vendría nuevamente en los últimos días. ¿Es correcto eso? El mismo Espíritu. ¿Ven?
160Muy bien. Él se llevó a Su Hijo, pero Su Espíritu se quedó, el Espíritu Santo que está con nosotros, el mismo que siempre ha sido. Noten, y el diablo se lleva a su hombre pero nunca su espíritu.
161¿Recuerdan quiénes condenaron a Jesús? Los eruditos y las grandes iglesias, la gente de renombre, la gente educada que conocían teología hasta lo sumo. Pero no conocían a Jesús. Así es. Sí, señor.
162Yo quiero conocerle a Él en el poder de Su resurrección. Yo no sé mucho acerca de la Palabra, pero conozco muy bien al Autor y eso es lo principal. Eso es correcto. Yo conozco al Autor. Muy bien.
163Noten, esos Moabitas, ellos se pararon allí y llamaron a este profeta para que maldijera a Israel. Ahora, yo quiero que Uds. se fijen. Ahora, Uds. los fundamentalistas, abríguense bien y escuchen, o sea su abrigo para que no se asusten.
164Noten, aquí viene Moab. Aquí viene Israel con el mandamiento de Dios para viajar a la tierra prometida, yendo exactamente de la manera como Dios les había prometido, un tipo muy hermoso de la Iglesia del Espíritu Santo hoy avanzando en la jornada con el mismo bautismo, comiendo el mismo maná, avanzando directamente hacia la tierra prometida. Y aquí estaba un montón de creyentes fundamentalistas que salieron allí para decir: “No, señor. Uds. no van a dar comienzo a ese fanatismo en mi región”. Vean a esas dos… ¿Ven a esas dos vides? Ahí están Caín y Abel nuevamente.
165Noten, uno en contra del otro. Ahora, Uds. dirán: “¿Eran fundamentalistas los Moabitas?” Vean lo que hizo Balac, o Balaam, Balac. Él llamó a todos los príncipes, a todos los doctores en divinidad del país. Y los llevó allá y edificó siete altares, la misma clase de altares que Israel había edificado allá. Siete es el número perfecto de Dios.
166Y él ofreció siete becerros, igual que aquellos ofrecieron allá, hablando de un sacrificio limpio. ¡Noten!, aquí está, cristianos. ¡Y él ofreció siete carneros!, lo cual hablaba de la venida de Jesús.
167Voy a dejar que eso penetre por un momento. Fundamentalmente hablando, él era tan fundamentalista como lo era Israel. Ambos tenían siete altares. Ambos tenían siete sacrificios de becerros, siete carneros, adoraban al mismo Dios.
168Si eso no es un cuadro de hoy día, yo no sé qué es. No se metan en líos con un fundamentalista. Él sabe de lo que está hablando. Pero eso es todo lo que sabe. Él no conoce a Jesús con eso. “¡Noten, si así fuera, él aceptaría la verdad!
169Observen, ¡aquí está él! Y aquí arriba está el hombre. Ahora, si fundamentalismo es lo que Dios requiere, Él lo hubiera aceptado en Caín. Si fundamentalismo es lo que Dios requiere, Él lo hubiera aceptado de manos de Balaam, porque ellos estaban ofreciendo el mismo tipo de sacrificio que Israel estaba ofreciendo allá al pie de la colina.
170Cuando se les va hablar… “¿Está Ud. seguro que cree que Jesucristo es el Hijo de Dios?” “¡Claro!”. “¿Cree Ud. que Él murió, fue sepultado y que al tercer día resucitó?” “¡Desde luego!”. “¿Cree Ud. que Él está sentado a la diestra de Dios haciendo in…?” “Claro que sí”. “¿Cree Ud. que Él volverá otra vez?” “Yo predico todos los días que Él regresará”. ¿Se dan cuenta que es fundamentalista?
171El fundamentalista hace lo mismo hoy: predica todas las doctrinas fundamentales de la iglesia. Ellos son tan fundamentalistas como se atrevería Pentecostés a serlo. Eso es correcto.
172¡Pero fíjense!, la única diferencia era que aquellos tenían señales y maravillas que les seguían y éstos no. Dios estaba vindicando a Su Iglesia con señales y maravillas. ¡Él siempre lo ha hecho y siempre lo hará! El mismo sacrificio, el mismo ritual religioso, pero Dios lo estaba vindicando a él como hizo con Abel.
173Ahí está ese espíritu Cainita, fundamentalista y religioso a más no poder. Aquí está Moab, igualito. Pero él no tenía tiempo para señales y maravillas. Israel tenía una Columna de Fuego colgando sobre ellos. Ellos tenían una serpiente de bronce delante de ellos. Tenían una roca herida que iba con ellos.
174Y ése era un montón de aleluyas allí comportándose de esa manera. Ud. dirá: “¿De aleluyas?” Sí, ellos eran aleluyas, aún lo son. Lo eran en aquel entonces. Ud. me dirá: “¿Aleluyas?” ¡Seguro! Cuando ellos cruzaron el Mar Rojo y obtuvieron la victoria sobre su enemigo, antes de poder comer el maná, les digo que Moisés se puso de pie, alzó sus manos y cantó en el Espíritu. Y luego María tomó un pandero y empezó a tocarlo y a saltar y danzar y así todo Israel. Si esa no es una reunión del Espíritu Santo… ¿No es correcto eso? Ellos eran un montón de aleluyas, para el mundo ellos parecían unos tontos. Igual Abel.
175Pero ¿se fijaron cómo ha estado viniendo esa vid? Aún es la misma vid, ha estado creciendo desde el Génesis. Aquí vienen saliendo los fundamentalistas también, igual de fundamentalistas. ¡Fíjense! ¡Oh, vaya! Ojalá tuviera tiempo para hablar extensamente sobre eso, ¡pero miren!, traer a ese espíritu por todo el trayecto.
176Cuando Jesús vino, aquellos sacerdotes eran tan fundamentalistas como lo era Jesús. Él tenía señales y maravillas y ellos estaban en contra de eso. El gran San Pablo dijo: “Acá cuando las vides ya tengan flores y empiecen a dar fruto como estamos ahora”, dijo él: “Ellos serían impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, implacables, calumniadores, intemperantes, aborrecedores de lo bueno”.
177Ud. dirá: “Hermano Branham, esos son los incrédulos”. No, no. ¡Fundamentalistas!, teniendo una apariencia de piedad pero negando la eficacia de ella, a éstos evita. ¡Aleluya! ¡Nosotros sabemos en dónde estamos!
178Dios está vindicando a Su Iglesia en todas las edades con señales y maravillas. Allí está esa misma vid. ¿Ven Uds. en dónde nos encontramos ahora? ¿Ven cómo estas grandes y finas iglesias clásicas pueden negar ese poder, sin embargo predican la misma Biblia, creen en el mismo Cristo y todo igual de fundamentalistas como nosotros? Pero ellos le tienen miedo al poder de Dios para manifestar la Palabra. ¡Gloria! Será mejor que corte porque me siento bien. Muy bien.
179Oh, hermano, ¡qué texto tan peculiar tenía hace un rato y todavía no he llegado a él! Pero cuando pensaba en eso…Tendré que darme prisa. ¿Ven Uds. en dónde estamos viviendo?
180¡Este último día! Pablo dijo que en los postreros días los hombres serían impetuosos e infatuados. Le permitirían a su gente ir a los cines, fiestas, clubes y todo lo demás, teniendo apariencia de piedad, yendo… “Nosotros creemos en la muerte, sepultura, resurrección y segunda venida. Somos píos; somos creyentes”. También lo eran aquellos sacerdotes. ¡También lo era Caín!
181¡Teniendo una apariencia de piedad pero negando el poder de la sanidad Divina de Dios, el poder de hablar en lenguas, el poder del bautismo del Espíritu Santo, señales y maravillas! Ellos dicen: “¡Eso es fanatismo!”. ¡Será mejor que ésos fundamentalistas se bajen de ese árbol en esta tarde y se suban aquí (Aleluya) donde señales y maravillas le están siguiendo!
182Aquí no hace mucho, yo estaba en la Columbia Británica, hace dos años, más o menos, después de que regresé del África. Estaba tan cansado que casi no podía andar. Me llevaron de cacería allá bien lejos, a setecientas millas de una carretera asfaltada, como a unas setenta u ochenta millas de a caballo. Estando allí un día, perseguí a un oso pardo, y salí allí y bajé, y empecé a gritar y alabar al Señor. El oso se me escapó. Así que a mí no me importaba él de todos modos.
183Entonces regresé. Me perdí mientras regresaba, ya había llegado la noche. Y mientras venía, yo estaba tratando de…No podía hallar pistas. La luna había salido y había nubes. Pasé por un lugar quemado donde hacía años había habido un incendio. Oh, ese era un lugar espeluznante.
184Me hace recordar algunas de estas iglesias formales. Miré allí y esa luna resplandeció contra eso y se veían como lápidas sepulcrales. Al poco rato vino un viento bajando del cielo y pasó por allí. Aquello hizo: “Uuuh”. Yo pensé: “¡Oh, vaya! Esto es espeluznante”. Pensé: “Señor, ¿por qué dejarías que me perdiera y luego me sacas a un lugar como este, aquí?” Y ese sonido tan triste: “bruuuu”. Pensé: “Oh, sí. Ya veo lo que hiciste, Señor.”. En un tiempo, esos fueron grandes árboles pero vino el incendio y los quemó. Así como pueden decir muchas de estas iglesias grandes: “Fíjense en el avivamiento Wesleyano. Miren a Calvino, a Knox, y a todos esos avivamientos. Ellos eran árboles grandes. Hoy permanecen como un gran fuego, ¡pero muerto!
185Lo que quedó de la oruga se lo comió el revoltón. Lo que dejaron los metodistas se lo comieron los bautistas. Lo que dejaron los bautistas se lo comieron los presbiterianos. Lo que dejaron los presbiterianos se lo comieron los pentecostales. ¡Oh, qué cosa, a tal grado que el árbol ha quedado desnudo y dividido!
186Lo que tenían los metodistas (gritos y demás) los bautistas los han despojado de eso. Y luego siguió así ¡hasta que ya no queda nada en el árbol sino una gran e imponente lápida sepulcral parada allí! ¡Fiu! ¡Eso es correcto! Simplemente una enorme lápida sepulcral.
187“Oh, nosotros somos una iglesia”. Seguro que lo son. Pero eso es todo, una gran lápida sepulcral. Entonces de repente, vino ese viento bajando como un viento recio soplando, viniendo del cielo. En un tiempo crecieron, pero ahora lo único que podían hacer era quejarse.
188Me hace recordar a estas iglesia de hoy día. Cuando el Espíritu Santo llega al país, y señales y maravillas comienzan a manifestarse, cuando uno menos piensa, ellos dicen: “Uuum, los días de los milagros pasaron. Uuum, eso es fanatismo”. Son árboles viejos y muertos, no hay vida en ellos… Pero la corteza… ¡La corteza se les quemó y ya la vida no puede subir! ¡Aleluya! Teniendo una apariencia de piedad pero negando la eficacia de ella (¡Amén!), es el mismo Caín del huerto del Edén.
189Yo dije: “Oh, Señor, ¿qué sucederá en la iglesia?” Y pensé en este texto de Joel. Lo que quedó de la oruga se lo comió el revoltón. Lo que uno dejó, el otro se lo comió. Pero leí unos versículos más que decían: “¡Y restituiré, dice Jehová!”.
190Pensé: “Señor, ¿cómo vas a lograr—vas a restaurar?” Y si…Yo estaba sentado ahí en mi caballo mirando alrededor, él caminaba en círculos. Logré que se detuviera en unos minutos y dije: “Señor, ¿cómo restaurarás?”
191Y de repente, vino el viento nuevamente. Y me di cuenta que debajo de éstos árboles viejos venía saliendo un montón de arbolitos y el viento les pegó. Ellos eran flexibles. Yo dije: “Si ese no es un avivamiento del Espíritu Santo, saltando y jugueteando en el bosque…” ¡Aleluya!
192Alábenlo porque el Espíritu de Dios se esté moviendo. ¡Cuando el Espíritu Santo viene soplando como un viento recio, hay una maleza que está saliendo a la que el mundo llama escoria! ¡Aleluya!
193¿Qué es eso? ¡Está saliendo! “¡Yo restituiré!”, dice el Señor. ¡Aleluya! “Yo restituiré”, dice el Señor. Dejen que se quejen, crujan y sigan diciendo: “Los días de los milagros pasaron”. Cuando el Espíritu Santo cae, ellos lo que hacen es condenarlo. Eso es todo lo que pueden hacer. Se quedan parados allí, almidonados: “Ummmm, aaah, no hay tal cosa. El doctor Jones me dijo que no había tal cosa. Todo eso es psicologíaaaaa. Todo eso es inventaaaaado”. Pero ¡que Dios los bendiga!, hay unos allí abajo que se están regocijando y jugueteando y se están gozando tremendamente. ¿Por qué? “¡Yo restituiré”, dice el Señor!
194¿Y se han fijado Uds. en qué hace que el viento venga? Yo pensé: “¿Por qué no los dejas quietos hasta que ellos se pongan grandes y entonces soplas a través de ellos?”
195Él dijo: “No. Cada vez que esos… Ellos tienen que tener viento o tu árbol no tendrá firmeza. Cada vez que el viento sopla sobre el arbolito, hala las raíces, las suelta para que puedan profundizarse más”. ¡Aleluya!
196¡Cada vez que el Espíritu santo cae sobre un hombre, lo arraiga y lo fundamenta en Jesucristo por el poder de…! ¡Aleluya!
197¿Le aman? “Yo restituiré”, dice el Señor. Entonces dejen que el Espíritu Santo se mueva a través de Uds. ¡Sigan adelante como un avivamiento antiguo!
198Nuestro Padre celestial, te agradecemos hoy que Tú dijiste: “Yo restituiré”. Y te ruego, Dios, que restaures otra vez la fe que una vez fue dada a los santos en Phoenix, Señor. Saca a aquellos, Señor, quienes han sido llamados; colócalos en orden. Coloca a Tu Iglesia en orden, amado Padre celestial. Concédelo mientras que el Espíritu Santo está aquí.
199Que el Espíritu de Vida Eterna repose sobre cada uno. Y que ellos puedan ver hoy, Señor, que el fundamentalismo no es una pelea. Son las señales y maravillas de una vindicación de que el Espíritu Santo de Dios está con el pueblo.
200Te agradecemos que la Columna de Fuego se esté moviendo con nosotros hoy. Te damos gracias por las señales y maravillas. Te damos gracias por el maná de gloria restaurado, el bautismo del Espíritu Santo siendo para cada generación. Te agradecemos que lo hayamos probado y hemos visto que el Señor es bueno. Y oh Dios, concede que cada corazón sea moldeado en una gran unidad de la Iglesia del Espíritu Santo que seguirá adelante. ¡Y que el poder de Dios entre a este edificio ahora mismo y bautice a todo creyente! Bautiza y salva a todo pecador, sana a toda persona enferma, Señor, y glorifícate por causa de Tu Nombre, en el Nombre de Jesucristo. Amén. ¡Aleluya!