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~ LA MANERA PROVISTA POR DIOS ~
1Buenas noches amigos. Estoy muy contento de estar aquí en esta noche en el servicio del Señor Jesús, para hacer lo que pueda para el bien de Su pueblo. Acabo de recibir aquí una nota, donde dice, “¿Cuándo estará Ud. en Des Moines, Iowa?” Eso será en junio, y creo que es el 16, 17 y 18, de junio, de este año, en Des Moines, Iowa, en la convención nacional de alguna iglesia. No sé ni quiénes son los patrocinadores. Pero eso será en Des Moines, y en alguna convención. Entonces quien sea que va estar allí, pues ojalá lo pueda ver a Ud. allá. El Señor les bendiga.
2Ahora, es muy bueno estar de nuevo aquí en Phoenix en esta noche, para hacer todo lo que sé hacer para la gloria de Dios, rogando que Dios les bendiga y nos conceda abundantemente y excelsamente más allá de todo lo que pudiéramos hacer o pensar. Estoy tan contento en esta noche de saber que tengo el privilegio de predicar y hablar nuevamente a nuestros amigos indígenas. Yo deseaba venir, y ojalá algunos de ellos puedan entender el inglés, no sé. Si algunos de Uds. pueden interpretarles esto, yo deseaba llegar a San Carlos en esta ocasión, si me fuera posible. Pero resulta que tengo las reuniones programadas en tal secuencia, y tengo que tomar cinco días para volver a casa. Y al
3sexto día tengo que dar comienzo a una reunión en un coliseo en el estado de Ohio. Así que tengo que viajar como 300 millas al día siguiente y comenzar esa noche en el mismo auditorio donde acaba de terminar allí una reunión el Sr. Billy Graham.
4Me encantaría haber podido llegar allá con Uds., y espero hacerlo algún día. Les hice la promesa que volvería, y ciertamente lo haré con la ayuda de Dios, cuando pueda. Muchas cosas han ocurrido desde cuando estuve en la reserva de San Carlos. ¿Algunos de los indígenas entienden el inglés? Si es así, ¿podrán levantar la mano? ¿Algunos de los indígenas entienden el inglés? Parece que no. Veo que uno levantó la mano, sí.
5Muchas cosas han ocurrido desde aquel tiempo. Pero no ha habido casi ni una sola reunión que he tenido, en todas partes del mundo, donde no he faltado en mencionar la fe tan fina que descubrí allá en San Carlos entre Uds. Mientras viva, jamás olvidaré aquella reunión, la tremenda fe. La gente indígena no es exactamente como somos nosotros. En cuanto a seres humanos, todos somos del mismo árbol, de Adán y Eva. Y además, yo recuerdo bien el tema de aquella noche cuando les prediqué a los indígenas, y que yo sentía mucha
6simpatía para ellos. Yo sé como ellos se sienten, pienso que sí. Yo pienso ¿cómo sería si nos quitaran nuestro país, y nos trataran como muchos de ellos han sido tratados? Y pienso que si tenemos tanto dinero para enviar a todas partes del mundo – ahora Uds. me podrán condenar por esto – pero la caridad comienza en casa. ¿Por qué no cuidar de nuestros indígenas americanos, en vez de enviarlo todo a alguna otra parte para que luego ellos allá lo conviertan en bombas y cosas para amenazarnos? Correcto.
7A pesar de todo, nosotros entramos…Hay muchas cosas muy buenas respecto al indígena que el hombre blanco no tiene, y en particular, mi cosa más favorita: la caza y la pesca. Él es un conservacionista natural, el mejor del mundo. El hombre blanco en su propia naturaleza es un asesino. Él disparará mientas haya algo a qué disparar. Él destruirá, él hará todo cuanto pueda. No me traten de decir; yo he sido guardabosques por muchos años.
8Y sé que así es. Aún algunos de los individuos en los clubes conservacionistas son tan malvados y malos como los demás. Pero el indígena toma lo que se requiere. Dios se lo dio; todo por completo es su pradera. Eso es igual con su rebaño o su ganado. Y ciertamente tengo un gran respeto para ese pueblo. No dicen mucho pero piensan muy profundo. Pero hay una cosa que puedo decir, quizás no les tocó nada bueno en el establecimiento de esta nación, pero yo conozco a Alguien que les da lo mejor, y es Jesucristo. Ciertamente. Ellos
9son Su pueblo, y Él los ama. Y eso fue comprobado aquella última ocasión cuando yo estuve en San Carlos. Y espero que sea así con todos ellos. Me hizo reflexionar cuando me encontré con mi hijo, y me contó esto. Yo lo había enviado aquí para repartir las tarjetas de oración. Él me dijo, “Papá, no hubo suficiente gente a quienes repartir las tarjetas”. Le pregunté, “¿Y cómo es eso?” Les habían cobrado como doscientos dólares para alquilar el transporte, y esa gente pobre, viviendo a base de una pequeña pensión. Así que ellos recogieron sus enfermos y afligidos, lo mejor que pudieron y los enviaron.
10De alguna manera eso me hace sentirme muy pequeño. Cierto. Si tuviera la oportunidad de repetir todo eso, yo cancelaría una noche aquí e iría allá, ciertamente, si lo pudiera repetir; para estar seguro que ellos recibieran, porque lo merecen. Y que el Señor les bendiga. Ahora, sucede que ellos no me están escuchando. Su intérprete lo está escuchando, pero ellos no. Y yo deseo hablar un poco desde el Evangelio para los blancos aquí en el edificio. Y luego
11quiero hablar un poco a los indígenas por medio del intérprete, antes de orar por ellos. Y quiero que todos Uds. que aprecian a nuestros amigos, los indígenas, y recuerden, ellos son los americanos legítimos. Ese es el verdadero americano. Ese es el americano puesto por Dios. Dios los puso aquí; luego llegamos nosotros y los destituimos. Correcto. Ellos son el pueblo que Dios colocó en América. Nosotros somos los extranjeros, correcto.
12Ahora, yo deseo que cada uno de Uds., en agradecimiento por este hermoso país en que vivimos, el cual Dios le dio a los indígenas, deseo que todos Uds., mientras ellos están sentados aquí con enfermedades y cosas; deseo que todos estén en oración especial en esta noche, rogando que Dios sane a cada indígena presente, y que ningún enfermo regrese esta noche, pero más
13bien que todos regresen sanos. El Señor les bendiga. Estoy seguro que la fe lo hará. Ahora, Uds. oren. Deseo hablar a todos Uds. que entienden el inglés. Deseo leer de las Escrituras y hablar un poco para Uds., los que hablan inglés, y los demás lo escucharán por medio del intérprete. Pero esto ahora es un sermón, un pequeño sermón por unos momentos. Piénsenlo, tenemos dos noches más, sábado y domingo. Y cuando llegue esa gran hora, la cual no me gusta ver que se aproxime, y creo que así ha sido en toda reunión que he tenido, y es cuando tengo que despedirme del pueblo y salir para otra
14parte. Pero viene un tiempo cuando jamás nos tendremos que despedir, cuando nos encontraremos y nunca tendremos que decir “adiós”. Ahora, en esta noche, el Libro de Isaías, para un pequeño sermón, o más bien el texto, deseo leer algo de las Escrituras en Isaías 53:1-6: ¿Quién ha creído nuestro anuncio? ¿Y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.
15Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente levó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Inclinemos nuestros rostros por un momento. Deseo decir que
16el texto para esta noche es: La Manera Provista Por Dios Para Lidiar Con El Pecado. Nuestro Padre Celestial, te damos gracias, gran Autor de esta Escritura, Quien por boca de Tu siervo Isaías, el profeta, nos has anunciado de antemano Su venida, Sus bendiciones, y cómo es que sería Él una Luz para los gentiles; y cómo es que en Su Nombre los gentiles buscarían y confiarían. Y te damos gracias en esta noche que Tus Palabras son todas seguras, no pueden fallar.
17Y rogamos en esta noche, siendo que ha sido programada para nuestros hermanos y hermanas indígenas, yo ruego, Padre, que los bendigas abundantemente y excesivamente. Que grandes señales y prodigios sean obrados entre ellos, que cuando ellos vuelvan por sus caminos esta noche, que el gran Espíritu Santo esté presente en el transporte, o en el automóvil, o en lo que
18estén viajando. Que la gloria de Dios los acompañe; y que un avivamiento al estilo antiguo brote allá en San Carlos, y que todo indígena en toda la reserva reciba el bautismo del Espíritu Santo. Que señales y maravillas sean obrados en aquellos cerros, y permite que el mundo reconozca que Tú eres un Dios que moras tanto en los cerros como también en los valles. Y donde sea que puedas hallar un corazón humano en donde morar, Tú llegas allí para hacerte presente en ese corazón. Padre, pedimos ahora que circuncides los labios del que habla, como también los oídos de los que oyen, que así podamos hablar
19y escuchar el Evangelio. Y que el Espíritu Santo tome las cosas de Dios y las coloque en cada corazón, donde exista la necesidad. Por cuanto lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Comencé un poco temprano, y no deseo hablar mucho porque deseamos un tiempo para hablar con el intérprete para nuestros amigos indígenas. Anuncié hace unos momentos: “La Manera Provista Por Dios Para Lidiar Con El Pecado”. Dios tiene una cierta manera. Nosotros tenemos una manera, pero nuestras
20maneras no son las maneras de Dios. Y no podemos estar en nuestra manera y la manera de Dios a la vez. Es como un mapa. Cuando yo me preparo para ir a mi casa, yo no digo, “Pues, fijaré la brújula, quizás como es que vivo de aquí directamente hacia el norte y el oriente”. Pues, si yo salgo en esa dirección, ni siquiera saldría de la ciudad. Pero hay una manera provista para mí. Yo saco el mapa, miro hacia donde dobla el camino, las señales, dónde es que debo doblar hacia la izquierda, o a la derecha, y así, y sigo de cerca el mapa. Por la
21gracia de Dios llegaré a casa. Bien, Dios tiene un mapa. Él tiene una manera provista por la cual podemos llegar a la Gloria. Él tiene una manera provista para la salvación. Él tiene una manera provista para la sanidad divina. Él tiene una manera provista por la cual debe funcionar el mundo. Él tiene una manera provista para la Iglesia. La Iglesia debe ser operada por nueve dones espirituales, por medio del Espíritu Santo. Él tiene dones, señales, y maravillas en la Iglesia. Esa es la manera provista por Dios para la perfección de Su Iglesia. Si intentamos cualquier otra cosa, ya sea teología, enseñanza, cualquier otra cosa, no funcionará; jamás ha funcionado y jamás funcionará. Tenemos que regresar a la manera de Dios. Dios tiene una manera para el sostén de la Iglesia, y no es por medio de la venta de cobijas ni cenadurías; pero es más
22bien por medio de que cada persona pague sus diezmos y ofrendas en la iglesia, obrando según ha dicho Dios. Esa es la manera provista por Dios para eso. Dios tiene una manera provista para que el hombre entre a la iglesia. Hoy día la manera que tenemos de darle entrada al hombre a la iglesia es que le damos una carta, le damos entrada a la iglesia con la diestra de compañerismo, lo rociamos con un salero lleno de agua, y así le damos entrada a la iglesia. Así no es como dijo Dios. Dios tiene una manera muy distinta de cómo traer gente a Su Iglesia. Por medio de un Espíritu somos todos bautizados en un solo Cuerpo, por medio del Espíritu Santo. Esa
23es la manera provista por Dios de traer hombres, o sea Cristianos a la Iglesia, creyentes. En la Biblia, Pedro dijo allá en el Día de Pentecostés, “Arrepentíos y bautícese cada uno en el Nombre de Jesucristo para la remisión de pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para vosotros, vuestros hijos, y para todos aquellos que están lejos, aun cuantos el Señor nuestro Dios
24llamare”. Eso tiene que continuar. Mientras el Señor esté llamando, Dios aún promete el Espíritu Santo. Correcto. Esa es la manera provista por Dios para entrar en la Iglesia. Y él dijo, “A diario Dios añadió a la iglesia. El Señor mismo añadió cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”. Ahora bien, no fue el pastor que añadía cada día; no era la junta directiva que añadía cada día; pero más bien fue Dios quien añadía cada día aquellos que habrían de ser salvos. Esa es la manera provista por Dios. Y por eso tenemos problemas en la iglesia hoy en día, es porque nosotros hemos estado añadiendo cada día. Pero ahora es Dios quien tiene que añadir cada día. Amén.
25Mi pensamiento es este: Nosotros añadimos a diario a nuestras denominaciones, pero Dios añade cada día a la Iglesia de los nacidos de nuevo. Esa es la Iglesia provista por Dios, la manera provista por Dios, el pueblo provisto por Dios. Dios siempre ha provisto una manera. Allá en el principio cuando Dios – oh cómo pudiéramos trazar esto, si fuera la voluntad de Dios y tuviéramos el tiempo – de cuando se ponía el sol por la tarde, entonces Dios proveía la luna para dar una luz menor. Ahora, el sol y la luna son
26perfectamente esposo y esposa, correcto, esposo y esposa. Y cuando se pone el sol, se va allá detrás del mundo, y entonces refleja su luz por medio de la luna para que la luna pueda dar una luz menor durante la noche. Igual como cuando Jesús estuvo
27aquí en la Tierra, y luego se fue, volvió al Cielo, y ahora refleja el Espíritu Santo sobre la Iglesia, la cual es la Luz en Su lugar para hoy, perfectamente. Pero recuerden, la luna no tiene nada de luz propia. Todavía es la luz del sol en la luna. Amén. Y así es hoy. No es la Iglesia, sino que es el Espíritu Santo sobre la Iglesia lo que lo hace, no la Iglesia. Esa es la manera provista por Dios. No es cuestión de juntar otro millón para el año en curso, ese no es nuestro programa. Si tan solo Dios añade cada día a la Iglesia los que habrán de ser salvos. Eso es lo que la Iglesia necesita hoy. Eso es lo que necesitamos hoy. Por eso es que necesitamos volver a la manera de Dios.
28Es igual con la estrella matutina. Si yo saliera afuera esta noche y esperara hasta ver la estrella matutina, la cual estará brillando en el cielo un poco antes del amanecer. Yo diría, “Gran estrella matutina, ¿qué te hace brillar tanto? ¿Qué hace que brillen todas las estrellas?” Bien, si pudiera responder, me diría, “Pues Hermano Branham, no soy yo el que brilla; es más bien el sol brillando sobre mí. Eso es lo que me hace brillar”. No hace mucho alguien me dijo: “Esa gente que grita ‘Amén’ y ‘Aleluya’ en la reunión, ¿no piensa Ud. que sólo están un poco emocionados?”
29Dije, “No, simplemente están brillando. Correcto. No soy yo el que está brillando, no es Ud. el que está brillando; es Dios brillando sobre nosotros por medio del Espíritu Santo, dándonos vida”. Así como la estrella matutina está reflejando la luz del Cristo ausente con Su poder y demostración, la Iglesia está esparciendo la Luz en este tiempo oscuro. Pronto llegará el amanecer y el Sol de justicia nacerá y en sus alas traerá salvación y sanidad. Esto mortal se revestirá de inmortalidad. Le veremos tal como Él es, y seremos hechos semejantes a Su cuerpo glorioso, para nunca más estar enfermos, ni tener dolor de corazón ni desilusión. Estamos esperando por el Hijo.
30Y si notan en la misma lección de la naturaleza. Si desean ver a Dios, fíjense en la naturaleza, Dios en Su gran naturaleza. Fíjense antes de que salga el sol por la mañana. Creo que en una ocasión fue el profeta Isaías que dijo, “Guarda, ¿qué de la noche?” Y le respondió, “La mañana viene, y después la noche”.
31Si notan bien, todo fue en orden Escritural. Fíjense. Siempre, antes del amanecer es lo más oscuro. Siempre es lo más oscuro justamente antes del amanecer. Y eso es porque la luz está haciendo presión, y condensando la oscuridad. Y es entonces cuando sale la estrella matutina. Solamente los que madrugan podrán ver la estrella matutina. Y yo pienso que en esta gran hora de oscuridad justamente antes del amanecer, nuevamente ha brillado la Estrella Matutina, dándose a conocer. Y son los madrugadores que se están levantando, no aquellos que se quedan, diciendo, “El año que entra me rindo. La semana entrante me rindo”.
32Los que se levantan y salen son los que ven la estrella matutina, levantándose del pesar y el sueño de este mundo moderno, de la teología, y entrando a los poderes del Espíritu Santo, las riquezas incambiables de Dios llenando el corazón, mostrando señales y prodigios. Pues, desde luego que nos levantamos para darle a Él la gloria. Así pienso yo de la estrella matutina. Y luego cuando Él viene, le veremos tal como es, y estaremos libres de enfermedad, toda pena, y estaremos con Él para siempre. Ahora, pensando de todo esto, de la estrella matutina reflejando la luz; yo antes me iba a cierto río, allá en la sierra, donde iba de vez en cuando para pescar y cazar. Y recuerdo que estando allá, no hace mucho tiempo, había salido a pescar por la mañana. Y allí tenía mi pequeña carpa, y estaba pescando truchas. En verdad me gusta eso. Y en esa cierta mañana estaba pescando, y cuando regresé al campamento, vi que la carpa estaba toda tirada. Había un gran número de osos negros en esa región. Y la osa y los ositos habían entrado a la carpa, y la habían destruido. No era tanto lo que se habían comido, sino todo lo que habían destruido. Y noté cuando me iba acercando, pues sólo tenía una pequeña hacha en la mano; había estado cortando algunas ramas para poder llegar a la orilla del agua para pescar. Y noté que la
33osa madre se fue a una distancia y comenzó a llamar. Uno de los ositos dio un brinco y se fue con ella. Pero el otro osito, pues no me explicaba yo lo que estaba haciendo. Estaba sentado allí con la cabeza agachada. Y pensé, “Pues este es un osito muy atrevido”. Y yo escuchaba que la osa le hablaba al otro. Y pensé, “Pues, no quiero acercarme demasiado, porque ella puede subirse al árbol igual que yo. Y no debo acercarme mucho”. Ella estaba allá y de de vez en cuando se levantaba y hacía un ruido.
34Yo tenía un rifle viejo allá adentro, pero me suponía que para entonces ya estaba en pedazos. Entonces pensé, “Ella puede correr más rápido que yo”. Y no quería que ella me rasguñara. Entonces me quedé vigilando al osito, y notaba que él estaba haciendo algo. Y no me explicaba lo que estaba haciendo el pequeño. Y cuando me acerqué, para descubrir, me acerqué muy despacio, y a la vez vigilando la osa, y entonces vi lo que estaba haciendo el osito. Uds. saben, a mi me gustan las crepas. No sé si les gustan a Uds. o no. Allá en el sur les llaman tortas de avena. Y son muy buenas. Y a mí me gusta ponerles mucha miel. Y yo tenía una cubeta de miel. Y a ese osito le gustaba lo dulce, Ud. saben como les encanta lo dulce a los osos. Así que él había logrado quitarle la tapa a la cubeta. Yo tenía una cubeta llena porque a mí
35me gusta la miel. Uds. saben, yo soy bautista. Para mí no es cuestión de rociarlas, yo las bautizo. Yo les aplico en buena medida. Entonces este osito tenía la cubeta, y había metido su patita y luego lamía la miel de esa manera. Él era pura miel desde la cabeza hasta las patas. Yo nunca había visto tal cosa. Luego él me miró a mí, y el pobre con los ojos todos pegados con la miel. Y me miró. Se dio la media vuelta y nuevamente metió la patita y siguió lamiendo la miel. Yo pensé, “Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús. No importa cuánto peligro pueda haber, si uno está lamiendo, ni siquiera lo nota”. Eso es todo. Me hace pensar de una buena reunión ungida por el Espíritu Santo, sin nada de condenación, hasta los codos en la miel de Dios, en el poder de Dios. Uno ni cuenta se da de lo que está ocurriendo. Uno simplemente continua. Ellos dicen, “Pues, yo no
36creo en la sanidad divina”. A uno nada la importa; si uno está lamiendo la miel, siga lamiendo. Eso es todo. Eso es lo que necesitamos. Luego me di cuenta que cuando se había llenado, se fue. Y lo interesante del caso fue que él estaba tan cubierto en miel, que cuando llegó con ellos, su madre y el otro osito comenzaron a lamerlo a él. Eso me hace recordar de una reunión. Alguien va a la reunión y se goza, luego llega a la casa, y los demás desean lamerlo a él por toda la noche. Miren cuando Dios se está moviendo en su gran poder, en Su naturaleza.
37Yo antes frecuentaba un manantial para tomar agua. Y cada vez que tomaba de aquel manantial me llamaba la atención. Y un día me senté para hablar con el manantial. Y él estaba tan contento, y brincando y burbujeando. Yo dije, “¿Qué será que mantiene a ese manantial de agua tan contento todo el tiempo?” La miré, y pensé, “Ahora, si pudieras hablar, quiero hacerte algunas preguntas. ¿Por qué estás tan contento? ¿Estás tan contento porque yo tomo de aquí?” Si pudiera hablar, respondería, “No”. Yo dije, “Quizás estás contento porque los venados y los osos vienen a tomar de aquí”. Diría, “No”. “Entonces ¿qué te hace burbujear todo el tiempo?” Y si él pudiese hablar, diría, “Pues, Hermano Branham, no soy
38yo el que burbujea, es más bien algo detrás de mí que me está empujando, haciéndome burbujear”. Y así es en una reunión del Espíritu Santo. No son ellos los que están gritando; es el poder de Dios que los está moviendo, burbujeando, dejando escapar los poderes del Dios vivo, la manera provista por Dios para proveer el agua, un pozo artesiano, brotando los gozos. Las maneras de Dios, Él siempre ha tenido Sus maneras de lidiar. Él tiene una manera hoy de lidiar con individuos. En veces si uno no le pone atención, Él le dará permiso al diablo para hacer algo con uno, para que así Él pueda traerlo y hasta ponerlo de espalda algunas veces para que uno forzosamente tiene que mirar hacia arriba. Muchas veces esa es la manera provista por Dios para hacer eso.
39Allá en el Huerto del Edén cuando el hombre había pecado, Dios tuvo Su manera. Y cuando Dios vio que el hombre había pecado, qué cuadro más horrible fue aquello, cuando el hombre se había separado de su Creador. Y tal como es el hombre, en el momento cuando se dio cuenta el hombre que había perdido el compañerismo con su Creador, en vez de presentarse y abiertamente confesar su error, él más bien corrió y se escondió. Y así hacen los hombres hasta la fecha: en vez de abiertamente confesar que han errado, corren para esconderse. Y todavía hacen eso, simplemente está en el hombre hacer eso. Bien, entonces Dios buscó por todo el huerto, clamando, “Adán, Adán, ¿dónde estás?”
40Debiera haber sido Adán clamando, “Padre, Padre, ¿dónde estás? Quiero llegar contigo y arreglar las cuentas”. Pero él deseaba esconderse. Y entonces él y Eva se hicieron unos delantales de hoja de higuera. Y ellos creyeron que con eso todo estaría bien. Pero cuando en realidad llegaron al encuentro – ahora aquí está lo tremendo – cuando tuvieron que pararse en la Presencia de Dios su religión fabricada no funcionó. Correcto. Amigo en esta noche, Ud. quizás pertenece a alguna de estas iglesia finas por aquí, pero si esa es la clase de religión que Ud. tiene en esta noche, algo fabricado: “Pero yo guardo la regla de oro. Yo no hago daño a nadie”. Eso no le va valer para nada. No señor. Dios ha provisto una manera para Ud., Dios tiene una manera provista en esta noche.
41Entonces Dios fue y mató algo, quizás unos borregos, y trajo esas pieles ensangrentadas y las tiró en el matorral. Y Adán y Eva se vistieron detrás de las matas, y se cubrieron y salieron a la Presencia de Dios. Entonces cuando Dios dio el juicio: “Por cuanto escuchaste a tu esposa en lugar de Dios, Yo fui quien te tomó del polvo, y al polvo volverás. Eva, por cuanto escuchaste a la serpiente en lugar de tu esposo...” lo que Él haría con ella, y la serpiente. Luego puedo ver a Adán y Eva dando la vuelta, él con su cabello negro y abundante, lágrimas cayendo de las mejillas, él mirando a Eva, la fisonomía más hermosa. Los brazos y hombros tan fuertes de Adán. Y por sus piernas corría la sangre de esas pieles de borrego. Y mientras se fueron caminando, puedo escuchar algo como que iba pegando. ¿Qué es? Es esa piel sangrienta de
42borrego pegando en la pierna de Adán. Y entonces puedo ver el cuadro más dramático de toda la Biblia. Puedo ver al gran Jehová Dios, el que abarcaba todo espacio y todo tiempo, donde uno puede ver para siempre y para siempre y nunca poder ver el comienzo de Su ser ni tampoco Su final. Puedo ver que todo viene terminando en forma de embudo, en cuatro letras: a-m-o-r. Él no pudo aguantar ver que Su hijo y Su hija se marcharan en desgracia. Entonces Él dijo, “Pondré enemistad entre tu simiente y la simiente de la serpiente”. Ahora cambiemos el cuadro por unos momentos y veamos cuatro mil años más tarde. Parémonos en la ciudad de Jerusalén, Dios lidiando con el pecado, en Su manera de juicio. Y en la ciudad de Jerusalén puedo escuchar algo que viene siendo arrastrado por las calles de piedra, y una gran cantidad de gente
43gritando como si fueran lobos chillando por la sangre de cordero. Puedo ver a lo largo de la calle, y veo que viene un Hombre flaco y débil, y tiene en la cabeza una corona de espinas, y la sangre corriendo por toda la frente, y sangre va cayendo en Sus pisadas.
44Miro y veo que en su manto – una vestidura hecha sin costura – están apareciendo pequeñas manchas rojas por todo el manto. Y mientras me quedo viendo esas manchas, veo que se van haciendo más y más grandes. ¿Qué son esas manchas? Y al poco tiempo forman una sola mancha. Escucho nuevamente algo que va pegando contra la pierna del segundo Adán. Era el Cordero provisto por Dios, la manera como Dios estaba lidiando y proveyendo para los pecadores. Tomó sobre Sí mismo la forma de carne pecaminosa y bajó hasta acá en la forma de hombre, y allí estaba subiendo hasta Gólgota, sangrando, sollozando. Oh, y allí estuvo colgando entre Cielo y Tierra. Qué hermoso cuadro vemos nuevamente en el Edén, rápidamente; cuando veo a Abel tratando de descubrir cómo hallar gracia ante Dios.
45Caín era un hombre tremendo, un hombre religioso. Él edificó una iglesia, tan buena como la de Uds. Él edificó allí un altar, y ofreció un sacrificio; él rindió homenaje a Dios. Si Dios tan sólo requiere que uno tenga fe en Él…Caín no era un impío. Caín era un creyente, ciertamente lo era. Y no sólo eso, pero Caín era un adorador. Y Caín era un miembro genuino de la iglesia. Él edificó un altar a Jehová, y allí se hincó a orar a Jehová. Si Dios es justo – y sabemos que así es – y si es cuestión de altar, de iglesia, de sacrificio, de fe en Dios – si eso es todo lo que Dios requiere, entonces Él fue injusto al condenar a Caín. Pero Dios tiene una manera provista; y todo hombre tiene que llegar por esa manera provista. Dios tiene una manera provista en esta noche, y Ud. tiene que caminar por ese camino. Así
46caminó Abel. Y vean qué tan hermoso lo de Caín, quizás la iglesia más grande y la más hermosa. Y colocó los lirios y demás cosas. Y ahora que se aproxima la Pascua, Uds. por aquí en Phoenix estarán asistiendo los cultos de Pascua. Todos se congregan el domingo de Pascua, para lucir el sombrero nuevo. Muy bien. Y todos salen…Cuando yo era pastor bautista, le decía a la congregación, “Feliz navidad. Sé que no los volveré a ver hasta la navidad”. Igual cada Pascua. Los volvería a ver en la navidad. Muy bien. Se compran un traje nuevo y vuelven. Muy bien. Allí vienen, es una desgracia. Correcto. Así es. Y allí vienen, mírenlos. Caín probablemente puso flores en el altar, flores de Pascua, igual como las que Uds. ponen en el altar.
47Habrá miles y miles de dólares, sí, hasta millones de dólares que se gastarán en América en flores de Pascua para colocar en el altar de la iglesia. Dios no desea flores en el altar; Él lo desea a Ud. en el altar. El altar no fue construido para recibir flores, sino
48para recibirlo al humano. Correcto. Pero Uds. envían las flores como sustituto. Caín hizo lo mismo. ¿Ven de dónde viene tal cosa? Y allí viene Abel, nada de hermoso, nada bonito. Me supongo que en aquel tiempo no tenían mecate, así que él probablemente tenía una rama de uva atada en el cuello del corderito. Allí venía jalando el corderito; y el cordero resistiendo, sabiendo que la muerte estaba cercana. Me pregunto, ¿qué clase de muerte sería cuando esta criatura sabía que venía? Y lo colocó en la roca, y le detuvo la cabeza. Quizás no tenían cuchillos o lanzas, entonces agarró una piedra con filo y comenzó a romperle el pescuezo. ¿Alguien ha presenciado la muerte de un cordero? Se escucha el balido más patético cuando se escucha la muerte de un cordero. Entonces le siguió pegando en la vena yugular con esa piedra, y
49la sangre comenzó a correr, manchando la lana. Y Dios observó eso y dijo, “Así es”. ¿De qué estaba hablando? Hablaba de cuatro mil años más tarde, cuando el Cordero de Dios estaba colgado en la Roca de la Eternidad y los juicios de Dios respecto al pecador estaban colgados allí, y sobre Sus hombros estaba goteando la sangre, cayendo de Su cabello. Abel no pudo entender lo que estaba diciendo el cordero. Y cuando murió Jesús, Él habló en una lengua desconocida, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Él era el Cordero de Dios muriendo sobre el altar, el Inocente por los culpables, Dios lidiando con el pecado de esa manera. No hay nada que Ud. puede hacer, Dios ya lo hizo todo. Ud. simplemente tiene que aceptarlo, y por la gracia del Padre recibirlo. Y Dios vindicará
50su fe al darle el bautismo del Espíritu Santo. Correcto. Si Ud. no ha recibido el Espíritu Santo desde cuando creyó, algo anda mal. Dios le da a todo mundo, o sea a todo creyente, el bautismo del Espíritu Santo. Correcto. Esa es la confirmación de la fe suya. Abraham le creyó a Dios por fe, cierto. Pero Dios le dio el sello de la circuncisión como confirmación de su fe. Y Efesios 4:30 dice, “No contristéis el Espíritu de Dios, por medio del cual sois sellados hasta el día de vuestra redención”. Entonces el sello de la confirmación de la fe suya es el bautismo del Espíritu Santo. Amén. Ahí estaba Dios obrando, proveyendo una vía para los pecadores. Isaías dijo, “¿Quién ha creído nuestro anuncio? ¿Y sobre quién se manifestado el brazo de Jehová?”
51Dice que crecería como renuevo, y que seria llevado como mudo antes los trasquiladores, sin abrir la boca, sin embargo los tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido Y como Dios tuvo que vaciar todo el juicio divino; fue el juicio de Dios que llevó a Cristo al Calvario. Fue el juicio de enfermedad que causó los latigazos en Su espalda. Y para pagar el precio de una generación culpable y moribunda, por eso es que Jesucristo fue al Calvario y pagó el precio. Y cuando la Sangre había salido de Sus venas, y Su cuerpo estaba vacío de aquella Sangre santa, Él allí clamó, “Ha terminado”. ¿Qué fue? El juicio había sido pagado. Todo lo requerido por Dios fue pagado en el Calvario. ¡Qué tremenda fe! “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”. Todo fue concluido en el Calvario para todo creyente que lo acepta de esa manera.
52Acepte a Cristo. Muchas veces, hablando de cuando llevaron a Jesucristo al Calvario, he visto donde algunos artistas lo pintan con ropa encima. Hermano, a Él le hicieron toda cosa desgraciada que pudieron hacer. Yo creo que lo dejaron desnudo, y lo azotaron, e hicieron con Él todo cuanto pudieron. ¿Por qué? Él tuvo que pagar la pena entera de sus pecados. Él tuvo que pagar la pena entera por mis pecados. Pero allí fue donde Él conquistó la muerte. Allí fue donde Él conquistó el infierno. Allí fue donde Él conquistó la tumba. Allí fue donde Él conquistó para la paz suya. ¡Aleluya! Allí fue donde Él conquistó los sentimientos suyos. Allí fue donde Él pagó el precio. Ese fue el requisito de Dios, como fue que Él le quitó el dolor y la mancha del pecado.
53Hoy estuve afuera observando cómo trabajan las abejas. Mirando esas abejas, pensé, “Cuando una abeja le pica a una persona, allí en la persona permanece el aguijón, y la abeja ya no puede picar. Allí se le acabó la labor de picar. Cualquier insecto que le pica una vez, allí termina porque allí deja el aguijón. Y les digo, que allá en el Calvario Jesucristo le sacó el aguijón a la muerte, y desde entonces la enfermedad no tiene más control. Dios ya lo sufrió todo en el juicio. Jesús le sacó el aguijón al pecado. Jesús le sacó el aguijón a la enfermedad. Jesús le sacó el aguijón a Satanás. Jesús le sacó el aguijón al pecado, y en esta noche él está conquistado. ¡Aleluya! ¡Sólo puede dar vueltas y hacer ruido y mucho alarde, pero ya no tiene aguijón!
54San Pablo dijo, “Oh muerte, ¿dónde está tu aguijón? Sepulcro, ¿dónde está tu victoria? Gracias a Dios quien nos ha dado la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Amén. Oremos.
55Nuestro Padre celestial, te damos las gracias en esta noche por haber quitado el aguijón de la muerte. Tú en aquellas horas, Señor, como fue que el aguijón de la muerte te picó en Tu cuerpo, y como fue que el aguijón de enfermedad moró en Tu cuerpo. Y allí Tú llevaste nuestras dolencias, los aguijones de dolores de cabeza, el aguijón de cáncer, el aguijón de enfermedad que te picó en el cuerpo, pero Tú los paralizaste a todos. ¡Aleluya! Ya no puede picar. Cuando entramos en ti Señor, allí estamos sin pecado; y eso no es en nosotros mismos por cuanto todos somos pecadores. Pero en ti ya no somos pecadores, sino que somos hijos e hijas de Dios. El hombre nervioso que no tiene descanso ni paz en esta noche, Tú fuiste herido por sus rebeliones, y fuiste molido por su iniquidad, y el castigo de nuestra paz estuvo sobre ti. Y cualquier hombre o mujer aquí en esta noche que estuviere cargado de enfermedad, por aquellas llagas Tú los has sanado.
56Oh, Hijo eterno y resucitado del Dios vivo, ven ahora y resplandece sobre nosotros con Tus bendiciones. Y esperamos que vindiques Tu Presencia aquí, que todo Tu pueblo, unánime pueda ser sanado y salvo en esta noche, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Y Padre, estos pañuelos aquí en esta cajita, serán llevados a distintas partes del país, destinados a los enfermos y necesitados. Y ruego, Señor, que al poner mis manos sobre estos pañuelos, que a la vez Tú sanes a cada uno de ellos y recibas gloria. Pedimos esto en el Nombre de Jesucristo. Amén. Perdónenme. Con razón los poetas y todo hombre que llegó a ser algo, todos cantaron las alabanzas de Dios. Pienso de lo que dijo el poeta:
57Entre rocas partiendo y cielos oscuros Mi Salvador bajó el rostro y murió; El velo abierto reveló el camino Hacia el gozo celestial y un día sin fin. ¿Cómo puede Ud. darle la espalda al Calvario? Si Ud. está enfermo, mire hacia el Calvario. “Mirad a Mí todos los términos de la tierra”. Viva mi hermano, mire y viva. Mire hacia Jesús ahora mismo y viva. Está registrado en Su Palabra, aleluya. Sólo falta que Ud. mire y viva.
58Mirando hacia el tipo, la serpiente de bronce, la serpiente, Ud. podría decir, “¿La serpiente representó a Jesús?” Sí, la serpiente fue Jesús. La serpiente, bronce hablando de juicio divino. El bronce fue formado para ser una serpiente, mostrando a la serpiente ya juzgada. Y si mirando a aquel tipo la gente fue sanada, ¿cuánto más no hará ahora el antitipo? Aquellos allá, miraron a la serpiente de bronce y vivieron. Pero ¿cuánto más podemos mirar a Jesucristo y vivir cuando ha sido pagada la pena enteramente? ¿Habrá un intérprete para los amigos indígenas? Si hubiera uno que les pudiera interpretar, deseo que venga ahora a la plataforma por un momento. Deseo hablarles por unos momentos. Si hubiera quien pueda interpretar al idioma de los apaches. Muy bien, alguien ya viene. Ahora, ¿cuántos inconversos aquí en esta noche desean mirar y vivir? Permítanme ver las manos de los que dirán, “Hermano
59predicador, recuérdeme a mí. Yo soy pecador. Yo deseo a Jesucristo”. Oraré por Uds. ahora. ¿Allá en las galerías? ¿En cualquier parte? Dios le bendiga, señor. Esa es la verdad. Dios le bendiga, señora. ¿Alguien más? Dios le bendiga. ¿Alguien más? Allá en la galería del lado derecho, “Hermano Branham, recuérdeme a mí, aún no soy Cristiano,” levanten las manos. Hacia la parte superior de la galería, en alguna parte de aquí abajo, levanten la mano para decir, “Recuérdeme a mí”. Dios le bendiga. La estoy mirando, señora, por allá. Oh Padre Celestial, Tú viste esas manos. Y yo ruego ahora mientras ellos se dan cuenta que el juicio de Dios estuvo sobre Cristo, y Él llevó en Su cuerpo la iniquidad de todos nosotros, que ellos puedan venir ahora dulcemente y humildemente a Él, y en sus corazones puedan decir, “Desde esta noche en adelante, yo
60serviré al Señor”. Concédelo. Yo ruego que les des y les confirmes su fe antes que termine esta reunión con el bautismo del Espíritu Santo. Porque lo pedimos en el Nombre de Tu querido Hijo, Jesucristo. Amén. ¿Es este el intérprete? ¿Cómo está Ud.? ¿Habla Ud. el inglés? Muy bien, deseo que se pare cerca de este micrófono y simplemente hable conforme yo le hablo a la gente, por favor. ¿Es este el otro micrófono? Muy bien. Está bien. Con este
61tenemos, con tal que captemos su voz. Mis amigos indígenas, vengo ante Uds. con un corazón lleno de amor. Muchas veces he pensado de Uds., desde aquella vez cuando estuve con Uds. allá en San Carlos. Por todo el mundo he hablado de la fe de Uds. Siento mucho que no tuve oportunidad
62en esta ocasión de llegar hasta la reserva. Le pedí a esta gente que concedieran esta noche para Uds. Que el Señor les bendiga. Uds. son hijos de Dios. Yo soy su hermano. Ahora, si Uds. han leído en la Biblia, y en esta noche han escuchado algo de Jesucristo; si Jesucristo resucitó de entre los muertos, entonces Él permanece igual en esta noche como fue en aquel tiempo. Leemos de Él aquí en la Biblia, un Hombre de dolores experimentado en quebranto. Él no reclamó ser una gran persona. Él no reclamó ser un sanador. Él dijo, “Es mi Padre que mora en mí, Él hace las obras”. Cuando Él pasó por el estanque de Betesda, en San Juan 5, había allí muchas personas afligidas y lisiadas. Y Él pasó por en medio de todos ellos. Y halló a un varón acostado en un lecho. Y le dijo: “¿Deseas ser sano?” Porque Jesús sabía que él estaba acostado allí y que llevaba mucho tiempo enfermo. Y el hombre fue sanado. Y entonces Él pasó por en medio de los demás.
63En el versículo 19 del mismo capítulo, Él fue interrogado por los judíos. Él dijo, “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, esto mismo se lo muestra al Hijo. Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo”. Entonces Él sólo hacía lo que el Padre le mostraba por medio de visión. Lo notamos con la mujer junto al pozo. Él la miró y le dijo, “Dame de beber”. Y ella dijo, “El pozo es profundo”. Y la conversación siguió. Y por fin Él le dijo, “Ve, llama tu marido”. Ella dijo, “No tengo marido”. Él le dijo, “Has tenido cinco”. Ella dijo, “Señor, me parece que tú eres profeta”. Y entonces
64ella corrió a la ciudad y dijo, “Vengan y vean a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho”. Él no le dijo todo cuanto había hecho. Pero le dijo dónde estaba su problema. Cuando Felipe fue a buscar a Natanael, le dijo, “Ven y ve a quien hemos hallado, Jesús de Nazaret, hijo de José”. Él dijo, “¿De Nazaret puede ser que algo de bueno?” Le dijo, “Ven y ve”. Y cuando éste entró en la línea de oración (ahora escuchen bien), Jesús dijo, “He aquí un israelita en quien no hay engaño”. Esto lo asustó. Y le preguntó, “Rabí, ¿de dónde me conoces?” Él dijo, “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas allá debajo del árbol”.
65Le dijo, “Tú eres el Cristo, Hijo del Dios Viviente”. Luego Jesús dijo, antes de partir de la Tierra, “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. Ahora bien, si Jesús ha resucitado de los muertos, entonces Él hará las mismas cosas esta noche como hizo cuando estuvo aquí en la Tierra. Ahora, Él no sanó. Él solamente vio visiones e hizo lo que el Padre le dijo que hiciera. Entonces si Él ha resucitado de entre los muertos y hace las mismas cosas esta noche, eso confirma que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. ¿Correcto? Ahora, si Él viene esta noche y reproduce esa Vida ante Uds., Su propio pueblo, entonces ¿lo
66aceptarán como su sanador? El Señor les bendiga. Ahora vamos a invitar a varios de los indígenas, y quiero que tengan fe. Y si Jesucristo nos habla – pues yo no siquiera puedo hablar su idioma – pero si Jesucristo nos muestra una visión (Ud. puede ponerlo en sus propias palabras para que entiendan), si Jesucristo se reproduce aquí en Su siervo, y nos muestra visiones como hizo allá con la mujer junto al pozo, o con Natanael, y aquellas ocasiones, eso mostrará que Él ha resucitado de entre los muertos y vive entre Su pueblo. (Ahora, Ud. sabrá como decir todo eso). [El intérprete les habla a los indígenas en su idioma.]
67Ahora noten Uds. cómo es que no entendemos el idioma, pero se siente el Espíritu de cómo es dado. Es el mismo Espíritu Santo. Ahora, esta fotografía que fue tomada, esta Luz que está aquí en la fotografía, a mi opinión, es la misma Columna de Fuego que guió a los israelitas. Como a los tres minutos de yo haber nacido esto mismo entró en la cabaña de troncos donde yo nací. Y aquel mismo Ángel de Dios que guió a los israelitas está guiando a la Iglesia en esta noche, el mismo Jesús, el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Vean, Uds. lo han visto. Señor, ¿lo entiende Ud.? Esto fue tomado, muy bien. [El intérprete habla nuevamente.] Dios
68les bendiga. Quiero que cuando Ud. regresa que se lleve esto a su reserva. Se lo puede llevar allá. Muy bien. Ahora, tengo que llamar cierto número, de los que están aquí y conseguir unos pocos; y entonces puedo ver por donde comienza como hacemos normalmente en una congregación cualquiera. Creo que Ud. entiende lo que es la línea de oración. Ahora, creo que repartieron tarjetas de oración. Es una tarjetita con un número escrito. Son del uno hasta el cien. Comencemos con el número 35.
69Pregunte quién tiene…Dígales que miren su tarjeta de oración y vean quién tiene escrito atrás el 35, N-35. Dígales que levanten la mano. Ahora dígale a ella que venga acá. Ahora dígales 36, 37, 38, 39 y 40. ¿Son las mismas palabras? Muy bien. 41, 42, 43, 44, 45, 46, 47, 48, 49 y 50. Ahora, ¿cuántos aquí en el auditorio no tienen tarjetas de oración? Quiero decir de los de habla inglés. ¿Cuántos de Uds. no tienen tarjetas de oración pero desean que Dios los sane? Veamos las manos, por todas partes. Muy bien. (Hermano, si me hace el favor, pregúnteles a los indígenas ¿cuántos desean ser sanados? Allí mismo donde están, pregúnteles si desean ser sanados. Diga, “Si desean ser sanados, levanten la mano”.) [El intérprete les habla.]
70Uno puede percibir el sentido de la gente. Nosotros no formamos el gobierno, simplemente somos parte de él igual que Uds. Pero todos tenemos amor y simpatía. Uds. entienden lo que estoy diciendo, porque Uds. entienden el inglés. Ahora, deseo que todos guarden mucha reverencia. Y hermana, si puede tocar quietamente, “Sólo Creed”, por unos momentos. ¿Cuántos más, pueden acomodar más? Parece que están bien alineados. Ahora, todos los blancos entienden cómo es que conducimos estos cultos. Ahora, desde luego, yo no puedo decir; hemos anunciado que esto sería para los amigos indígenas. Pero cuando llega el Ángel del Señor, Él aparecerá sobre cualquiera. ¿Entienden? Ahora estén en oración, y tengan fe, y crean de todo corazón que el Señor Jesús les va conceder las bendiciones de Dios en esta noche. Ahora, quietamente:
71Sólo creed, sólo creed Todo es posible, sólo creed. Sólo creed, sólo creed, Todo es posible, sólo creed. Ahora, en esta noche, todos estemos muy quietos. Y permitamos que se mueva el Espíritu Santo. Mantengan cuidado de sus hijos, porque enfermedades moran entre los indígenas, igual como entre cualquier otro pueblo. Y son las mismas enfermedades y los mismos demonios que se apoderan de los indígenas que se apoderan también de otras personas. Y vemos esto en todas las naciones, en todas partes hallamos lo mismo.
72Aquí mismo con esta gente, este hombre que estaba hablando, uno puede ver que él es un Cristiano y el Espíritu Santo se estaba moviendo. No lo podíamos entender, pero sabíamos que era un Cristiano. Él es su hermano, eso nos une. Ahora yo no respondo por los críticos. No seré responsable, porque enfermedades se mueven de uno a otro. Y muchos de Uds. sentados aquí saben de lo que ocurre muchas veces en estas reuniones. Y mucha gente ya no camina en esta tierra por razón de la irreverencia, muchos están en los manicomios y otros lugares por razón de la irreverencia. Ahora, Uds. saben que yo no puedo hablar ni una sola palabra de este dialecto. Y la única manera de poder saber algo sería por medio de una visión. Ahora, en cuanto a la visión, quizás yo no pueda hablar su idioma, pero la visión ve todo igual. No importa lo que fuera, si se trata de seres, lo que fuera, es por la visión. Eso muestra todo igual. Se manifestará con ellos igual como con cualquiera. Ahora, dígale a ella que me mire a mí, esta dama aquí. Ahora, Ud. interprete mis palabras. Buenas tardes. Desde luego yo no puedo hablar su idioma,
73pero sin embargo el Señor entiende todos los idiomas. Me parece que Ud. es creyente. Este es un cuadro perfecto nuevamente de la Biblia. Jesús se encontró con una mujer en Samaria, y Él sabía cuál era su problema. Y desde luego, Ud. y yo no nos conocemos. Pero Dios nos conoce a los dos. Dios me puede decir de qué está Ud. padeciendo. ¿Cree Ud. eso? Si Jesús de Nazaret me mostrara a mí el mal que Ud. tiene, ¿lo aceptaría Ud. a Él como su sanador? Ahora míreme a mí. Ahora, deseo que toda la gente Cristiana aquí esté orando. Esto está un poco al revés. Y esto me molesta un poco, porque puedo ver que es distinto. Estoy enredado, y los espíritus están
74por todos lados. ¿Pueden ver? Pero eso ahora está bien, simplemente todos estén orando. Eso es todo lo que les pido, mientras miro a la mujer. Una visión tiene que manifestarse como visión, Uds. saben eso, por cuanto yo no sé nada en cuanto a ella, Uds. lo saben. Y no hay nada que yo pueda hacer al respecto, solamente mirar y ver lo que Él me dijere. Ahora, en el Nombre Jesucristo, el Hijo del Dios viviente, yo tomo control de todo espíritu aquí para la gloria de Dios. El Ángel del Señor ahora está presente. Es cuestión de sus ojos, y también de su estómago, porque, dígale que cuando ella come, veo que ella sufre después de haber comido. Eso es correcto, ¿verdad?
75Ella no me entiende, así que no va saber. Ella tiene cáncer del estómago. Y ella no va entender, ¿cree Ud. ahora que Dios la va sanar? Ella se queja mucho. Lo que es, es gas fermentando, y le hace presión de esta manera, y como que le está sofocando el corazón. Muchas veces se tiene que levantar después de comer. Así que esa es su condición. Ahora, todos muestren reverencia. Esta mujer no puede vivir mucho tiempo sin la ayuda de Dios. Sean reverentes. Dios Todopoderoso, Autor de Vida, míranos en esta tarde Padre, Tú que tienes piedad de todos. Y esta pobre madre canosa, parada aquí, atada por el enemigo, yo ruego por misericordia divina, Señor; que Tú seas bondadoso para con ella, y que el enemigo la deje. Yo reprendo a este enemigo, el diablo, que está queriendo quitarle la vida – en el Nombre de Jesucristo sal de ella. Vaya y coma lo que le guste. Dios le bendiga. Dios le bendiga.
76Digamos todos, “Gracias a Dios”. (Ahora, trate Ud. de repetir exactamente lo que yo le digo a la persona. Muy bien, intentemos de esa manera. Párese Ud. junto a esto aquí. Quizás eso sea mejor. Así es como lo hicimos en África, sí, seguro.) Ahora, es algo nuevo, lo hemos cambiado. Ahora, hermanita, mire hacia acá. Desde luego, siendo extraños el uno al otro, yo no sabría nada respecto a Ud., pero Jesucristo nos conoce a los dos, y si yo soy Su siervo entonces Él me mostrará cuál es la necesidad suya. ¿Cree Ud. eso? Si Él lo hace, ¿lo aceptará Ud. como su sanador? Míreme a mí. Ud. está sufriendo con un problema de los nervios.
77(Eso se me fue. Trate Ud. de decirlo tan pronto como lo digo, si puede. Es una visión, se aleja de ella, es como estar mirando una pantalla o algo. Uno lo ve, y luego se me olvida. Ahora trataré de captarlo nuevamente. Dígale que se mantenga mirándome a mí. Y luego Ud. capta lo que estoy diciendo. Dígale que me mire a mí.) Dios, ayúdame. Ud. es muy nerviosa. Es un espíritu malo que la molesta, y Ud. desea al Señor Jesucristo como su Salvador. Ud. necesita a Jesús como Salvador. Hay un espíritu malo. ¿Es correcto eso? (Pregúntele si eso es correcto.) ¿Es correcto? Ud. ha sido
78atormentada. En veces siente algo malo alrededor; en veces se siente muy rara. Ahora ella está captando mis palabras. Ud. se molesta mucho. Y en ocasiones piensa que está perdiendo la mente. ¿Ven cómo ella me está respondiendo, cuando baja la inspiración? Yo vi eso una vez antes en mi vida. Señora, Ud. está sana, y salva también. Ud. puede regresar a casa y estar bien.
79Dios le bendiga. Todo se le ha ido, Ud. va estar bien. Dios la bendiga. Jesucristo la ha sanado y la ha salvado. En el Nombre de Jesús. Alabado sea el Señor. La mujer, hablando el idioma indígena me escuchaba en inglés. Ella me respondió. Una vez, en otro lugar, había una damita latina que vino a la plataforma, y se requería de un intérprete. Y cuando ocurrió la visión y le dije lo que tenía, ella me entendió en castellano. Y ella no sabía ni una sola palabra de inglés, y yo hablé en inglés y ella me entendió en castellano. Pero cuando la inspiración se fue, entonces ella no entendió nada. Lo mismo ocurrió con esa dama allí mismo. Ella me estaba entendiendo en su dialecto indígena, aunque yo hablaba inglés. Pues, cualquiera que fue el problema, desde luego es una visión, yo no lo recuerdo. Pero lo que fue, ya se le ha ido, porque todo a
80su alrededor se puso muy blanco, así. Esa luz resplandeció todo a su alrededor. Venga Ud. Muy bien. Míreme y repite mis palabras. Mire, cuando llega la visión, exactamente lo que estoy diciendo, Ud. lo dice, así tan rápido como lo estoy pronunciando, porque cuando se me va…Es algo que yo estoy mirando. ¿Me entiende? Y así Ud. lo pronuncia, tan fuerte como puede hacia la persona, simplemente diga las palabras. Ud. simplemente me cita a cada momento. Ud. sea mi voz en esto. ¿Me entiende? Ud. es Cristiano, porque su espíritu es bienvenido. Ahora, yo no sé nada respecto a Ud. señor. Nunca lo he visto en mi vida, hasta donde sé. Si lo he visto, no lo recuerdo. Somos dos varones que nos estamos conociendo aquí en la tierra, dos Cristianos salvos
81por el mismo Señor. Ud. no tiene ningún problema físico. Lo que Ud. desea hacer, sobre Ud. está un llamado al ministerio para predicar el Evangelio, y Ud. desea que yo imponga mis manos sobre Ud. Oh, Dios, bendice a mi hermano para que pueda salir a predicar el Evangelio. Bendice a mi hermano. Alabado sea el Dios vivo. Ahora, el Señor conoce todas las cosas. No hay nada ante Él que el Señor no conoce. Ahora, para todos Uds. los demás indígenas, miren hacia acá y crean. No es necesario que estén
82acá en la plataforma. Simplemente tengan fe en Dios. ¿Creen Uds. que yo soy el siervo de Dios? Miren hacia acá y crean. (Traigan a la dama.) ¿Cómo está Ud.? ¿Ud. me entiende? ¿Ella entiende el inglés? Pues, muy bien. Muy bien.
83¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? Ud. es Cristiana. Ud. se da cuenta que está parada en la Presencia de Algo que no es su hermano, pero que es algo distinto. Ud. tiene un problema. ¿No es cierto? En el costado. Y también tiene algo en el pie. Y es el pie izquierdo que tiene un crecimiento. ¿Es correcto? Vaya, Jesucristo la sanará. Venga. Mire. ¿Habla Ud. el inglés? Entonces le podré ayudar como su hermano. Oh, aquí está la que tiene algo malo en el costado. Es algo que le duele, y es un problema con el riñón, en el costado. Ud. también tiene un ser querido que está enfermo, un esposo o algo, un varón con problemas del estómago, sentado aquí mismo. Ambos vuelvan a la reserva, ambos estarán bien. Jesucristo los sana. Ud. también mi hermano. Digamos todos, “Gracias a Dios”.
84¿Habla Ud. el inglés? Si el Espíritu Santo me habla y me dice cuál es su problema, ¿aceptará Ud. a Jesús como su Sanador? Es algo en su espalda. Amén. Ahora vuelva, ya está sano. Jesucristo lo ha sanado. Muy bien. ¿Cree Ud. al Señor Jesucristo? Quizás no habla ella el inglés. ¿Habla Ud. el inglés? Sí, muy bien. Si Jesús me dice a mí cuál es su problema, ¿creerá Ud. entonces para su sanidad? Desde luego, nosotros no nos conocemos. Ud. tiene problemas con el corazón. ¿Es correcto? Ud. ha pensado que es problema del corazón, pero no es del corazón. La mayor parte de su sufrimiento, según veo yo, es cuando Ud. se acuesta. Es como que algo la está sofocando, y es una condición nerviosa, por cuanto está llegando
85a ese tiempo de la vida cuando sucede que el alimento produce un gas y le hace presión al corazón. Pero Ud. va estar sana. Jesucristo la ha librado. Dios le bendiga. Muy bien. Venga señora. Somos extraños. ¿Habla Ud. el inglés? Bien, muy bien. Si el Señor Jesús lo hará…Sean reverentes. ¿Cree Ud. que yo sea Su siervo? Algo raro está ocurriendo. Hay una mujer blanca, distinta a ella, que se paró allí a su lado. Ahora, existe aquí un espíritu, un demonio que está pidiendo socorro. Eso es. Está sobre una mujer blanca, una de mayor edad, y ella tiene el mismo problema como esta mujer aquí, pero ella está por allá. Oh sí, allí está. Ud. no tiene tarjeta de oración, ¿es correcto? ¿Cree Ud. que yo sea el profeta de Dios? ¿Cree
86Ud. que yo sea el siervo de Dios? Señora, mire hacia acá. Ambas tienen tuberculosis. Ud. tiene tuberculosis. Ud. allá tiene tuberculosis. Son esos demonios que están clamando del uno al otro. Sí señora, así es. Ud. fue traída aquí esta noche por su hija. Y su hija no vive en esta ciudad, ella 87 vino desde el sur, viajando hacia el norte desde un lugar donde existe un gran cerro y mucho cacto, y es Tucson. Ella vino y la trajo a Ud. ¿Es correcto? Levántese de su silla de ruedas, o su camilla, vuelva allá en el Nombre del Señor Jesús. Muy bien. ¿Habla Ud. el inglés? Ud. tiene artritis, ¿no es así? Levante las manos. Ud. está sano. Váyase de la plataforma regocijando. Acérquese señora. ¿Cree Ud. que yo sea el profeta de Dios? ¿Habla Ud. el inglés? ¿Cree Ud. que yo sea Su siervo? ¿Cree Ud. que yo sea el siervo de Dios? Ella está respondiendo. Es el Espíritu Santo sobre ella. Ese Fuego está girando todo a su alrededor. Dígale que regrese a su casa y que coma bien; el
88problema estomacal la ha dejado. Amén. Tengan fe en Dios. Señora, ¿con qué fin está Ud. orando? Ud. acaba de recibir al Señor Jesús como su Salvador. Y Ud. está sufriendo con un problema de los nervios. ¿Es correcto, que son los nervios? Póngase de pie, Jesucristo la ha sanado. Muy bien, Ud. que está sentada allí al lado de ella, Ud. con la mano levantada, sí, la señora sentada a su costado, la señora indígena, Dorotea. Póngase de pie, Dorotea. Ud. ha estado sufriendo con algo en el costado. ¿Es correcto? Ud. ha sanado. Y ¿qué de Ud. allí a su lado? Sí, Ud., póngase de pie. Ud. tiene dolores en el cuello. ¿Es correcto? Ud. ha sanado. Regrese a casa y sea sanada en el Nombre de Jesucristo. ¿Qué de Ud. allá atrás, meneando la mano? ¿Cree Ud., allá con la mano en alto? Ud. tiene problemas en su interior. ¿No es
89correcto? Póngase de pie, Jesucristo lo ha sanado. ¿Cree Ud.? Ud. sentada aquí, Ud. tiene sinusitis. Póngase de pie, sí, Ud. sentada allí. Esa señora sentada allí, Ud. tiene sinusitis. Ud. ha sanado. Jesucristo la ha sanado. Ud. sentada allí con problemas femeninos, Ud. con el desorden femenino, Jesucristo la ha sanado. Dios las ha sanado a las dos. Todos los que desean ser sanados, pónganse de pie. El Espíritu Santo está presente. En el Nombre de Jesucristo….