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~ TESTIGOS ~
1Buenas noches, amigos. Estoy muy contento de estar aquí esta noche para ministrar nuevamente en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo, y para Su gloria. Y estoy tan feliz de tener este privilegio, confiando que será un tiempo grandioso para Su gloria. A todos nosotros nos gusta verlo a Él engrandecido. Eso está en el corazón de todo creyente, ver a Jesucristo exaltado por encima de todo lo que está en la tierra. Y estoy seguro que esa es nuestra alternativa, la única alternativa que yo tengo en la vida es ver eso.
2Y ahora, como nuestro… Creo que esta noche es nuestra última noche aquí en este edificio. ¿Es correcto eso, Hermano? Y mañana en la noche estaremos en el (¿Madison Square Gardens?) el Madison Square Gardens, en la ciudad. Y Ud. tiene un… habrá un poco más capacidad de asientos, creo yo.
3Y confiamos que la reunión continúe así, que Dios reciba alabanza y que muchas almas vengan a Cristo. Esa es una de las cosas más esenciales de la vida de cualquier hombre, no importa cuánto éxito tenga él en los negocios, o lo que él pudiera ser, la cosa más grande que alguna vez le haya sucedido a un ser humano es cuando él tuvo el privilegio de entregarle su corazón a Jesucristo, llegando a ser nacido de nuevo y vivir.
4Fue en el Antiguo Testamento donde ellos tenían la serpiente de bronce; ellos miraban y vivían. Y eso es lo que hacemos en esta noche, mirar y vivir, mirar a Jesús y vivir.
5Ahora, para evitar tomar mucho tiempo voy hacer algo en esta reunión así como en las últimas dos reuniones antes de ésta, lo cual nunca he hecho desde el comienzo de mi ministerio: tratar de hablar sólo un poquito, por noche, antes del servicio de sanidad.
6En realidad le quita un poco el valor, lo sé, porque es difícil entrar de una unción a otra. Una de ellas es bajo la dirección Divina de un Ser Angelical, por medio de un don. Y la otra es la inspiración del Espíritu Santo al hablar las Palabras de la Palabra Escrita por Dios.
7Así que sólo tendré un sermoncito cada noche. Porque sé que mis palabras pueden fallar; yo soy un hombre. Pero las Palabras de Dios no pueden fallar, siendo Él Dios. Y me gusta leer un poco de Ella cada noche, o al menos una porción, lo cual sé que la gente en la audiencia recibirá algo de verdad eterna, siempre y cuando se lea la Palabra de Dios. Entonces la reunión de seguro que será de bendición, aunque no haya más que la lectura de la Palabra.
8Y confío en esta noche, que tal vez yo mismo… Pero me parece que Dios vendrá a nuestras reuniones y en nuestros medios, y se manifestará en gran poder. Anoche, casi no podía recordar salir del edificio, la unción era tan tremenda. Quiero darle gracias a Dios por su fe tan maravillosa.
9Sé que en ciudades de este tipo, como Florida, California, Phoenix, siempre hay una confusión, o una cosa u otra. Hay tanta gente diferente que entra a esa clase de lugares, esos lugares frecuentados en verano o invierno, mejor dicho, con distintas ideas. Y ellos… No importa qué clase de idea tengan ellos, siempre consiguen a alguien que crea con ellos. Y se dividen en grupos diferentes de gente y denominaciones. Y allí, por lo regular, comienza un prejuicio, un sentir de indiferencia. Y eso existe en todas las grandes ciudades. Y sé que Phoenix no está inmune de esas cosas.
10Pero ver a este grupo de gente junta de esta manera, unánimes y de un mismo corazón, confío que siempre sea de esa manera, que Uds. siempre… que recuerden estas palabras que dejo con Uds., como mis amados hermanos y hermanas y colaboradores en Cristo: Uds. tendrán que amarse el uno al otro antes de que puedan amar a Dios. ¿Ven?
11Yo iba salir el domingo en la tarde. Dejé mi última reunión para ir a, tal vez pasar por la Reservación, y me pregunto si el misionero de la Reservación, no pudiera reunir al pueblo (los amigos Indios de allá). Podríamos tenerlos aquí por una noche en la reunión, dándoles una noche.
12Recuerdo la última reunión que tuve en la Reservación Apache. ¡Qué tiempo tan maravilloso tuvimos! Tengo un gran sentir en mi corazón para este pueblo. Digo esto con todo amor y respeto. Creo que no hay sino uno o dos Indios sentados aquí, según veo. Quizás ellos no entiendan una palabra de Inglés. Pero yo pienso, que si alguna vez ha habido una ocasión en que nosotros--o una cosa que se haya hecho, lo cual ha puesto una desgracia sobre nuestra bandera, sería el trato que recibe el Indio. Correcto. Después de todo, ésta es su tierra. Dios le dio esto a él. Nosotros somos los que somos extranjeros, no ellos. Entramos a la fuerza y se la quitamos a ellos. La única razón de que lo hicimos fue porque ellos no estaban organizados.
13Eso es lo que el diablo le está haciendo a la Iglesia, porque no hay unidad y no son uno. Esa es la razón por la cual él nos separa de la manera en que lo hace.
14Tengo un sentir en mi corazón que se extiende hacia los Indios. Recuerdo muy bien, las noches en la Reservación Apache, hace unos seis, siete años cuando el Dios Todo poderoso se manifestó en medio de ellos. Y los Indios estaban mojados, completamente hasta la cintura, cargando a sus seres queridos a través del río, viniendo muy temprano en la mañana. Siendo sanados… No había que orar por ellos; ellos tan sólo querían cruzar la plataforma.
15Me acuerdo de una India anciana, que vino a la plataforma. Un muchachito Indio intentó meterse primero que ella. Ellos no podían hacerle entender a él que tenía que mantenerse en su lugar. Y el Hermano Moore simplemente lo levantó y lo colocó de regreso en su lugar.
16Cuando la vieja India vino, traía dos palos de escoba como muletas con almohadillas debajo de los brazos. Se acercó a mí y miró hacia arriba, tenía arrugas profundas en su rostro, lágrimas salían de sus ojos y bajaban por las grietas de su rostro, estaba inclinada--encorvada, en las muletas debido a la artritis. Pensé: “Pobrecita, esa es la madre de alguien”. Yo simplemente la miraba mientras ella avanzaba lentamente tratando de llegar hasta mí. Y cuando llegó cerca de mí, alzó la mirada hacia mí y sus labios le temblaban. Ella simplemente tomó esas muletas y me las entregó, se enderezó y se fue caminando de la plataforma, nunca pidió…?...
17Me recuerdo que era muy temprano en la mañana, casi de día. Yo todavía estaba de pié, orando. Y vi a un enorme individuo parado allí, un fino y enorme Indio tipo guerrero. Estaba temblando, sus labios estaban morados, mojado completamente hasta la cintura. Yo dije: “¿Sabes hablar Inglés?” Él dijo: “Un poco”. Yo dije: “¿No tienes miedo de contraer neumonía?” “No”. Dijo: “Jesucristo tener cuidado de mí. Yo traje a mi papá”. Él tenía una tabla con un anciano acostado en ella, temblando de parálisis. Le dije: “¿Crees tú que si yo le pido a Dios, que Dios sanará a tu papá?” “Sí”. Dije: “pásalo por aquí”. Simplemente coloqué las manos sobre él, siguió adelante, y llamé al siguiente. Al poco rato, sucedió que miré y ahí iba el viejo Hermano Indio entre la multitud, con la tabla en el hombro saludando a todo el mundo, actuando de esa manera. Él fue sanado.
18Pero Uds. saben, muchas veces, nosotros--la gente que es inteligente y educada, ellos se detienen y tratan de calcular todo eso. Por eso es que ellos fallan en verlo. Ud. no puede calcularlo. A mí no importa cuán inteligente sea Ud. A Dios no se le conoce por medio de educación; a Él se le conoce por la fe. Ud. sencillamente lo mira a Él y cree. Si Ud. no puede ver, crea de todos modos. Así es cómo recibimos a Cristo.
19Que el Señor les bendiga. Uds. son una audiencia de gente muy fina.
20Deseo ahora, (estoy vigilando el reloj), para tratar de ahorrar tanto tiempo como pueda para orar por los enfermos. Deseo que hagan algo por mí esta noche. Yo quiero que Uds. la acepten en esta noche. Sólo acéptenla a pesar de cómo se sientan. Tan sólo créanlo en su corazón y conclúyanlo en esta noche; Digan: “Esto es. Esto es todo. Ahora yo la estoy aceptando”.
21Generalmente ellos esperan hasta la última noche de la reunión para hacerlo; semanas más tarde llegan sus testimonios. “Bueno, Ud. sabe, yo no había caminado durante años, pero estaba sentado en mi cuarto y… De repente me levanté y caminé”. Bueno, no espere hasta después que se haya terminado la reunión. Hágalo ahora mismo. Después que Ud. se vaya, se dará cuenta que anoche fue un momento crucial. Ud. tiene que esforzarse. Allí es cuando sucede. Ud. tiene que desesperar al respecto. Ud. realmente tiene que proponérselo.
22No hace mucho, un ministro me estaba contando y dijo que iba saliendo de la ciudad en su carro, y ellos eran gente pobre, (como lo son generalmente los verdaderos predicadores del Espíritu Santo). Así que él tenía sus cosas empacadas en la parte trasera del carro, y se estaba mudando, y dijo… Su esposa dijo… Su nombre era Vance, levi Vance. Él había sido sanado de un cáncer.
23Estaba sentado en el reborde de una acera; el hospital lo había desahuciado para morir. Y una mujer amable vino y le dijo que si él venía y recibía la oración, que él sería sanado. Él dijo: “Yo soy Judío”. Dijo: “A mí no me importa lo que Ud. sea, Jesús también era Judío”. Y por supuesto ella le dijo un pequeño error. Ella dijo: “Jesús no…La sangre de un Judío que nos salvó”.
24No fue la sangre de un Judío. Fue la Sangre de Dios que nos salvó, no la sangre de un Judío. Él no era la Sangre de ningún hombre. Él fue la Sangre creativa de Jehová Dios, Quien creó la célula de Sangre. Él no era ni de sangre Judía ni Gentil. Él era Dios. La Sangre de Dios nos salvó.
25Él se fue a casa y empezó a orar al respecto, a pensar en qué hacer. Y estaba estudiando al respecto y escuchó acerca de la reunión. Y miró alrededor hacia el baño, y apareció una luz, colgando allí, y una voz habló y dijo: “Este es mi hijo amado, a Él oíd”. Esa noche oraron por él en la ciudad donde iba-- estaba… Él se fue a casa. Ellos pensaban que tenían al Ejército de Salvación en la parte de atrás del tranvía. Él tenía el sombrero en el bastón, subiendo y bajando los pasillos, gritando a voz en cuello. Y, ¡vaya!, él realmente era un ministro.
26Él dijo que cuando iba saliendo de la ciudad, su esposa le dijo: “Levi, quiero algo de beber”. Dijo: “Bien”. Dijo: “muy bien. ¿Quieres que me detenga aquí?” Dijo: “No, espera hasta que llegues hasta el próximo hidrante”. Dijo: “Cariño, aquí hay un hidrante”. Dijo: “Bueno, espera. Encontraremos otro”.
27Siguieron adelante, hasta que después de un rato salieron de la ciudad. Ella se puso tan sedienta, al grado que casi no lo soportaba. Sucedió que miró a lo lejos en un campo, donde había un montón de vacas, había una bomba. Dijo: “Tienes que detenerte”. Así que él se detuvo y agarró el vaso. Y antes de que él apenas pudiera detener el carro, ella salió y cruzó la cerca. Entonces ella realmente deseaba de beber, empezó a desesperar.
28Cada vez que Ud. realmente empiece a desesperar, allí es cuando Dios viene a la escena, en la hora de desesperación.
29Ahora, esta noche, deseo leer un poco de la Palabra: el primer capítulo de los Hechos, el versículo octavo. Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
30Que el Señor añada sus bendiciones a la lectura. Inclinemos nuestros rostros mientras le hablamos al Autor.
31Padre celestial, Te damos las gracias en esta noche, el gran Creador de los cielos y la tierra, el Autor de la Vida Eterna, el Dador de toda buena Dádiva, por enviar a Jesucristo, Tu Hijo, a esta tierra para morir en nuestro lugar, el amoroso por los desamorosos, el inocente por los culpables. Cuánto te agradecemos, al saber que nos amaste mientras que éramos pecadores, y nos diste Vida Eterna, y ahora somos Sus hijos, y te damos las gracias por esto. “Y todavía no tenemos la apariencia de lo que seremos en el fin de todo, pero sabemos que tendremos un cuerpo como el de Él, porque lo veremos tal como Él es”.
32Señor, yo sé que ése es el anhelo de cada corazón aquí, el verlo tal como Él es-- El amado, mirarlo a Él. Cuando podemos adorarlo y luego le coronemos como nuestro Rey, y le digamos cuánto le apreciamos en las edades venideras. Cuando se siente en el Trono de David, Su Padre, para reinar en esta tierra por mil años, en el milenio… Cómo amaremos el estar parados en algún lugar (sólo denme un lugar, al lado de un árbol), donde pueda sentarme y observarlo, y mirarle. Eso me satisfaría.
33Y ruego, Dios, en esta noche, que Su Presencia esté tan cerca de cada uno que está aquí. Si hubiera algunos incrédulos, que ellos lleguen a ser hijos verdaderamente rendidos a Dios en esta noche. Algunos se han descarriado y alejado de la bien trazada senda. Rogamos que los traigas de regreso al Camino. Sana a todos los enfermos y afligidos, Señor. Que no haya ninguno débil entre nosotros en esta noche. Porque eso fue incluido en Tu sufrimiento, Señor. “Tú fuiste herido por nuestras rebeliones. Por Tus llagas fuimos nosotros curados”.
34Ayúdanos, Señor, en esta noche para decir como David de la antigüedad: “Y no te olvides de ningunos de Sus beneficios. Quien perdona nuestras iniquidades y sana todas nuestras dolencias”. Unge los labios que van a hablar, Señor, y los oídos que van a escuchar. Y que el Espíritu Santo tome la Palabra de Dios y se la dé a cada corazón, tal como se necesite, porque escrito está que no solamente de pan vivirá el hombre sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios. Te pedimos estas bendiciones en el Nombre de tu amado Hijo, Jesucristo, Amén.
35Sólo por unos momentos, según el reloj, para hablarles sobre “Testigos”. Un testigo… Jesús dijo aquí, “Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y entonces me seréis testigos”. No que seréis testigos cuando se unan a la iglesia; no que seréis testigos cuando lleguen a ser diácono; no que seréis testigos cuando sean ordenados como ministro; pero cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, entonces serán un testigo.
36Un testigo debe ser alguien con una experiencia, debe saber algo. En las cortes de nuestro país Ud. no puede venir y decir: “La señorita fulana de tal me dijo esto y lo otro de mengano”. Allí mismo rechazarían el caso. Uno tiene que ser un testigo ocular o auditivo. Uno tiene que saber algo antes de que pueda ser un testigo. Y Ud. tiene que saber algo antes de pueda ser un testigo de Dios.
37Y todos los testigos llamados por Dios son gente con experiencia de saber de lo que están hablando. Y nosotros tenemos una experiencia de los testigos de Dios en esta noche en Phoenix y por todo el mundo, aquellos que han experimentado la resurrección de Jesucristo. Y Ud. únicamente puede experimentarlo por el testimonio del Espíritu Santo.
38Ud. dice: “¿Cuánto tiempo ha de durar?” en Hechos 2:38, Pedro nos dice que esta experiencia es para Ud. y para sus hijos, y para los que están lejos; y para todos cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Hasta allí es donde debería durar el testimonio. Y Mientras Dios llame, los testigos llamados por Dios deben tener la experiencia.
39Ahora, Él no dijo: “Quiero que vayan ahora y sean Mis testigos”. Él dijo: “Uds. recibirán Poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y entonces seréis testigos”. Vean, Uds. deben estar… Uds. deben tener una experiencia de primera mano.
40Si yo voy aquí a la peor cantina o licorería que haya en Phoenix esta noche (lugares que se dedican al juego y las barajas), y cada persona allí dentro que estuviera bebiendo, si yo me le acercara y dijera: “¿Qué piensa Ud. de Jesucristo?”, y dijera: “Es el Hijo de Dios”. Eso no le hace salvo. Luego si yo le dijera esto: “¿Cómo sabe Ud. que Él es el Hijo de Dios?”, “Bueno, así dijo mi madre.” “Bueno, Quizá su madre tenía razón, ¿Pero qué de Ud.?”
41Si yo fuera aquí a un miembro de iglesia y le dijera: “¿Qué piensa Ud. de Jesucristo? ¿Quién era Él?” “Pues, Él era el Hijo de Dios”. “Bueno, ¿Cómo lo sabe Ud.?” “Así lo dijo mi pastor”. “Su pastor tiene razón, pero ¿Qué sabe Ud. al respecto?”.
42¿Ven? ¿Ven? La madre tiene razón, también el pastor. Pero antes de que Ud. sepa que Él es el Hijo de Dios… La Biblia dice que nadie puede decir que Jesús es el Cristo sino por el Espíritu Santo. El Espíritu Santo tiene que darle testimonio a Ud.; debe ser una experiencia personal. Espero que vean eso.
43No importa cuánto vayan Uds. a la iglesia o qué bien esté grabado su nombre en sus vitrales o lo que sea, o en su libro de registro, eso nunca significará nada para Ud., hasta que Ud. sea un testigo de la Resurrección de Jesucristo por la llenura del Poder del Espíritu Santo. Ud. está tomando la palabra de alguien más. Pues, yo diría…
44“Bueno, Hermano Branham, yo sé que Jesús es el Hijo de Dios porque lo dice la Biblia”. La Biblia está correcta, pero ¿Qué sabe Ud. al respecto? ¿Ven? Es un asunto individual con cada individuo. Debe ser un testimonio personal que toda persona debe tener, para saber que Jesús es el Hijo de Dios, es cuando Su Espíritu da testimonio a su espíritu, en el Espíritu del nuevo nacimiento, Ud. nace de nuevo y clama: “¡Abba Padre!”
45¡Oh, hermano! Si tuviéramos un mundo así en esta noche, el milenio estuviera aconteciendo, ¿no es cierto eso? Correcto. Cuando el espíritu suyo da testimonio con Su Espíritu que Uds. son hijos e hijas de Dios, entonces Uds. son testigos de Dios.
46Alguien dijo el otro día, dijo: “Hermano Branham, Ud. créale a Dios por fe. Abraham le creyó a Dios por fe, y eso es todo lo que uno puede hacer. No hay experiencia con ello”. Yo dije: “Oh, sí, mi Hermano”. Él dijo:” ¿Qué más puede hacer uno sino creer en Dios?” Yo dije: “Eso es todo lo que uno puede hacer” . Dijo: “Eso es lo que yo pensaba”.
47Yo dije: “Pero Abraham le creyó a Dios. Por fe él le creyó a Dios y Dios le dio la confirmación de su fe por medio de la señal de la circuncisión. Y nosotros creemos en Dios por la fe y Dios nos dio el Bautismo del Espíritu Santo como una señal del sello de la promesa de nuestra fe”.
48¿Ven?, ¿ven? Efesios 4:30 dice: “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados hasta el día de la Redención”. Ese es el sello del pacto ahora, el bautismo del Espíritu santo.
49Si Ud. cree en Dios y dice que cree en Dios, y no ha recibido el Espíritu Santo, algo anda mal con su fe. Porque Dios está en la obligación de darle a cada creyente que se arrepiente y es bautizado, está en la obligación de darle a Ud. el Bautismo del Espíritu Santo. Y Él está más dispuesto a dárselo de lo que Ud. está para recibirlo. Correcto.
50Así que algo anda mal en alguna parte. Ud. solamente recibió una fe mental en lugar de una fe de corazón. Porque Dios está en la obligación de cumplir Su Palabra. Él dijo: “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre del Señor Jesucristo para perdón de los pecados y recibiréis el Don del Espíritu Santo, porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Esa es la verdad, y Dios tiene que cumplir esa promesa. Sí, señor.
51Y Él lo hizo durante toda la edad de la Biblia y lo hará durante toda esta edad. Porque ésta es la edad Bíblica: La misma Biblia, el mismo Dios, las mismas señales, las mismas maravillas, el mismo Espíritu Santo, todo igual: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos”. El Autor de la Biblia, el Líder de la Iglesia, el Rey de los santos, el Sanador de las enfermedades, el mismo ayer, hoy y por los siglos.
52“Uds. serán mis testigos”, una experiencia. Una vez Dios dio una promesa y Dios nunca ha estado en este mundo sin un testigo. Él a veces ha bajado a un solo hombre. Pero Él siempre ha tenido a alguien que ha tenido una experiencia. Alguien que sabía de lo que estaban hablando.
53En una ocasión Dios le hizo una promesa a Abraham de que su simiente peregrinaría en una tierra extraña, y serían maltratados, pero que Dios los sacaría con mano poderosa.
54Y cuando se acercó el tiempo de la promesa, se levantó un Faraón que no conocía a José. (Noten. Esto es tan hermoso.) Y un hombre que andaba huyendo de Dios, llamado Moisés, un anciano de ochenta años de edad, estaba viviendo allá en el desierto de Madián, pastoreando las ovejas de su suegro, las ovejas de Jetro una mañana, y Dios atrajo su atención por medio de una zarza ardiendo. Moisés se hizo a un lado.
55Todo lo que parece fenomenal, por lo regular hace que el creyente se haga a un lado para echarle una mirada. El hombre común y corriente pasaría y diría: “Tonterías, es una ilusión óptica”. Pero Moisés se hizo a un lado para ver por qué la zarza no se consumía. Y cuando se acercó a la zarza, el Espíritu Santo que estaba en la zarza dijo: “Quítate el calzado, Moisés, que estás en tierra santa”. ÉL dijo: “Te voy a enviar a Egipto a liberar a Mi pueblo. Porque Yo he oído su clamor… a causa de sus exactores y demás. Y he descendido para librarlos”. Ahora, miren: “Yo he descendido para librarlos, pero te estoy enviando a ti”.
56Jesucristo está en el edificio esta noche para hacer milagros, pero Él los hace a través de Su Iglesia, Su pueblo. “Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán. En Mi Nombre echarán fuera espíritus malignos”. ¿Es correcto eso? La comisión es dada a la Iglesia. Eso es lo que pasa con la iglesia hoy día. Ella no conoce su posición.
57Si Ud. supiera quién fuera Ud. posicionalmente y lo que Ud. es en esta noche, no habría una persona débil aquí en los próximos cinco minutos. Eso es correcto.
58Lo que sucede es que Uds. están esperando el milenio allá a lo lejos, para que algo acontezca, cuando ya está aquí. “Ahora somos los hijos de Dios”. No es que lo seremos, sino que lo somos ahora mismo. ¿Cuándo? En esta noche. Ahora mismo, en este momento estamos sentados en lugares celestiales en Cristo Jesús, ahora. ¡Oh, si Ud. tan sólo pudiera reconocer eso! ¡Y la autoridad suprema que Jesucristo le ha dado a cada creyente!
59Cualquier cosa que Ud. desee, necesite, lo único que tiene que hacer es pedir y recibirlo. “Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. “ (San Marcos 11:24). Y eso es verdad. Cualquier cosa que Ud. pida cuando ore, crea que la recibirá, y Ud. la tendrá.
60Moisés, cuando él se hizo a un lado y miró la zarza, Dios lo iba a enviar, pero antes de que Moisés lo supiera, él dijo: “Muéstrame tu gloria’. Uds. saben, algunas veces cuando Dios hace cosas, Él lo hace de una manera tan extraña, rara y peculiar, para la gente de este mundo, parece tonto a la mente carnal. ¡Cómo es que Dios hace cosas tan sencillas, que confunde a la mente carnal!
61Por ejemplo, el nacimiento virginal, y muchas cosas que todavía tienen a la mente carnal toda confusa. Ellos no saben qué pensar acerca de eso. Pero Dios lo hace.
62Así como cuando vino Juan el Bautista. Pues, la Escritura decía, cuando en la inauguración de Jesús aquel día en el río, cuando él dijo que: “Los lugares altos serían bajados y que los valles serían alzados. Y que todas las hojas darían palmadas de aplausos, y los collados saltarían como corderitos” Sólo piense en ello. Y ¿qué será eso? Un tipo de predicador del bosque, con la barba cubriéndole el rostro, como un gusano peludo, y un pedazo grande de piel de oveja envuelta alrededor de él, parado en las orillas lodosas del Jordán, predicando el arrepentimiento. Amén. (Nada de cosas finas, encaje de lujo, sedas, y satén o lo que fuera.)
63Y allí fue donde Dios habló desde los cielos y él vio al Espíritu de Dios que descendía como una paloma, y posándose sobre un hombre que había nacido en un pesebre. ¿Ven? Lo que el hombre llama grande, Dios lo llama necio. Y lo que el hombre llama necio, Dios lo llama grande. Eso es correcto. Así que importa que sea llamado necio.
64Porque recuerde, Ud. no puede tener la mente de Cristo y la mente del mundo al mismo tiempo. Ud. no puede estar en su camino y en el camino de Dios al mismo tiempo. Ud. tiene que salirse de su propio camino para que Dios haga Su voluntad. Esa es la manera en que Ud. alguna vez hará cualquier cosa. Ud. tiene que apartarse de sus propios pensamientos, sus propios razonamientos. No trate Ud. de razonar; solamente crea.
65¿Qué si María hubiera tratado de razonar acerca del nuevo nacimiento, o, no el nuevo nacimiento, sino el nacimiento virginal? Perdónenme. ¿Qué si ella hubiera tratado de decir: “Bueno, espere un momento. Ahora, mire Ud., yo no conozco ningún varón. Nunca ha habido nadie así. Cómo tendría yo alguna vez un niño? Oh, Ud. no puede decirme eso”. Ella nunca esperó por nada. Ella sólo tomó a Dios en Su Palabra y comenzó a dar gracias a Dios por el niño. Antes de que ella sintiera alguna vida, antes de que ella sintiera algo, antes que le fuera dada una señal, ella simplemente tomó la Palabra del Ángel y empezó a regocijarse y alabar a Dios, diciéndole a todo el mundo que ella iba a tener un bebé, sin conocer varón.
66Dios nos dé unas cuantas Marías más por aquí en Phoenix, que puedan tomar a Dios en Su Palabra y comenzar a regocijarse antes que acontezca cualquier cosa. Eso es lo que Ud. necesita. Eso es todo. Porque ella fue cubierta por la sombra del Espíritu Santo.
67Y cuando el Espíritu Santo verdaderamente cubre a una persona con Su sombra, ellos toman a Dios en Su Palabra. Eso lo concluye, lo que el Espíritu Santo dice.
68Fíjense, ¿cómo es que Moisés iba ir a Egipto? Pues, él había matado a un hombre allí, y había estado… Él había salido allá y había estado huyendo por cuarenta años. Y era buscado allá por homicidio. ¿Cómo pudiera este hombre ir allá? Él dijo: “Muéstrame Tu gloria, Señor”. Y el Señor le dijo:” Mete tu mano en tu seno y luego sácala”. Tenía lepra. Le dijo: “Métela otra vez”. La sacó y estaba sana; hizo una señal por medio de una vara.
69Cuando Dios le mostró Su gloria a Moisés, Moisés fue un testigo de la gloria de Dios; él estaba listo para ir. Y cuando Dios muestra… Observe lo que era Su gloria. Su gloria-- una de sus glorias era la sanidad Divina. Y la otra era el obrar un milagro con una vara. Y cuando cualquier persona que ve y conoce y es un testigo de la gloria de Dios, toma a Dios en Su Palabra.
70Moisés dijo: “Estoy listo para ir”. ¿Pudiera Ud. imaginarse a este anciano, ya de ochenta años, con la barba canosa hacia abajo de esta manera, y de ochenta años de edad, apoyado en una vara, correr de regreso a la casa y decirle a Séfora: “lávale la cara a los niños rápidamente, nos vamos a Egipto”. ¡Vaya!, veo a Séfora tomar a los dos niños y lavarlos, y se monta a horcajadas sobre una mula y se coloca a un niño en cada cadera, de esta manera. Moisés, con una vara vieja en la mano, y la mula por el ronzal, de esta manera, la esposa sentada en la mula con un niño en cada cadera, rumbo a Egipto a tomar el mando. ¡Qué cosa! “¿Adónde vas, Moisés?” “Voy a Egipto a tomar el mando”.
71¡Vaya!, la mejor nación militar del mundo, conquistó al mundo entero en ese tiempo. Sería en comparación como un hombrecito de aquí de Phoenix yendo a tomar el mando de Rusia. ¡Sería tanto así en comparación, o peor!
72Ese anciano tenía ochenta años de edad, una barba blanca colgando, halando de una mula con su esposa, una vara en la mano, dando traspiés hacia Egipto para tomar el mando.
73“¿Cómo sabes tú que vas a tomar el mando?” “¡Dios lo dijo! Yo soy un testigo. Sus ojos le brillaban, él lo tenía. “Yo conozco Su gloria; Yo la he visto. Yo soy Su testigo. Y sé que Él puede hacerlo. Él me lo dijo. Así es que voy a tomar el mando”.
74Y la parte hermosa de eso fue que él así lo hizo. Amén. Él lo hizo por cuanto era el testigo de Dios. (Eso es correcto), el testigo de Su gloria. Y él fue allá, parecía ridículo. Lo que el hombre carnal, yo hubiera pensado… Me imagino ver algunos de esos Madianitas allá, y, “Miren a ese viejo. Él está un poco mal de la cabeza”. Pero él había visto la Gloria de Dios. Él sabía de lo que estaba hablando.
75Y todo hombre que es un testigo de Dios en esta noche, que haya visto la gloria de Dios, toma a Dios en Su Palabra. Iba allá abajo a tomar el mando, sí señor, y él lo hizo.
76Dios siempre da testigos. Cuando Elías había sido levantado y Eliseo regresó y sintió ese manto sobre sus hombros, y sabía que ese era el manto de Elías que reposaba sobre él, caminó hasta un río allí y lo levantó, golpeó el río y dijo: “¿Dónde está el Dios de Elías?”. Él era un testigo de que ese río podía abrirse, porque él lo había visto hacerse antes. Amén.
77Nosotros somos testigos en esta noche de que Dios hace caminar al cojo, ver al ciego, oír al sordo, desaparecer los canceres, el poder de Su resurrección hecho manifiesto. Amén. Sus testigos…
78Una vez los ejércitos filisteos habían puesto a la defensiva a los Israelitas en la ribera. Ellos pensaban… Se habían alejado de Dios. Tenían a un rey allí que estaba recaído. Ellos empezaron a enseñar y a convertirse en formales, y estaban en pecados y cosas. Entonces la iglesia se enfría. Los días de los milagros habían pasado para ellos. Ya no había… Los… Todo el ejército estaba a la defensiva, y un enorme gigante llamado Goliat estaba parado allí, diciendo: “Algunos de Uds. vengan a pelear conmigo”. Él sabía que todos ellos estaban fríos, no había ningún avivamiento, no había testimonio acerca de Él. Pero Dios nunca se ha quedado sin un testigo.
79Allá en la parte de atrás del desierto, Él tenía un muchachito rubio, allá atrás. Me imagino que no había mucho de parecer en él. Y un día llegó al campamento, trayendo una torta de pasas en cada mano para dárselas a sus hermanos. Ese viejo Goliat hacía su alarde de vez en cuando. Sí, señor. Él salió e hizo un alarde. Y David dijo: “¿Me quieren decir Uds. que dejan que ese filisteo incircunciso se pare allí y desafíe a los ejércitos del Dios vivo?” ¿Por qué? Ellos eran eruditos y educados, pero no tenían un--no había un testigo. David dijo: “Yo soy Su testigo”.
80Subió allá ante Saúl, y él lo levantó y dijo… Saúl dijo: “Les diré lo que vamos a hacer”. Él lo viste hasta arriba con su enorme y pesada armadura, de esa manera, le pone un doctorado D.D.L.D. (doctorado en latín), doctorados al revés. Se dio cuenta que… David dijo: “Quítenme esto. Yo no sé nada acerca de esta cosa”. Se dio cuenta que su chaleco eclesiástico no le quedaba a un varón de Dios.
81Y todavía no le queda. Eso es correcto. Eso es correcto. Nunca le quedará a un hombre de Dios, que haya tenido una experiencia. A Él no le importa sus D.D’s y L.D.’s. ¿Qué diferencia hace eso?
82Dijo: “Esta cosa no me quedó. Quítenmela. Yo nunca la he probado, no conozco nada al respecto”. No conozco acerca de sus L.D’s y D.D.’s y todos sus otros D.’s y lo que sea que Uds. quieran llamarlo, no sé nada de eso. Él dijo: “Déjenme ir con lo que yo sé”. Amén.
83Eso es lo que nosotros sabemos en esta noche. Ud. no tiene que tener una educación grandísima para conocer muchísimas cosas. Lo único que Ud. tiene que conocer es el poder de la resurrección de Jesucristo. Permítanme ir con eso. Eso me salvó del pecado; sanará mi enfermedad. Eso es todo lo que Ud. tiene que conocer: conocerle a Él en el poder de Su resurrección. Ser Su testigo. Sí, señor.
84Dijo: “Déjenme ir”. Y se quitó ese título de doctor en Divinidad y se lo devolvió al seminario, y agarró su honda--lo que él había probado de Dios, caminó allí y cruzó un pequeño arroyo y recogió cinco piedras en una mano. Se envolvió la pequeña honda aquí en estos cinco dedos, colocó la piedra en ella y ahí venía. Goliat se burló de él y dijo: “¿Soy yo un perro?” Él dijo: “Tú vienes a mí como filisteo, con una armadura y lanza. Pero yo vengo a ti en el Nombre del Señor Dios de Israel”. Él sabía dónde estaba parado. Sabía cómo enfrentarse a él.
85Todo hombre, hoy, sabe que él puede tomar el Nombre de Jesús y enfrentarse a cualquier enemigo en cualquier lugar, a cualquier hora, y el tal será derrotado. Yo me he enfrentado a curanderos. Me he enfrentado a demonios de toda clase y nunca he visto una ocasión en que no se hayan postrado ante el Nombre de Jesucristo.
86Les digo, amigos, cuando la Iglesia perdió el Nombre y el poder del Nombre del Señor Jesucristo, ellos la perdieron. Cuando ellos fueron…
87Cuando Moisés fue allá a Egipto, si ellos alguna vez le hubieran podido quitar esa vara de la mano, lo habrían derrotado. Pero en esa vara era donde estaba el poder. Si ellos alguna vez le hubieran quitado la vara de su mano, lo habrían derrotado. Recuerden, era la vara que hirió la peña. Era la vara que ellos sostuvieron en el aire. Era la vara que fue colocada sobre las aguas. Era la vara del juicio de Dios.
88Y lo que fue la vara en la mano de Moisés, así también es el Nombre de Jesucristo para la Iglesia nacida de nuevo. Amén. Quítenlo de allí y está perdida. Sí, señor. ¡Oh, ése Nombre!, lleva el Nombre de Jesús contigo, hijo de pena y dolor. Cuando las tentaciones te rodeen, susurra ese Nombre Santo en oración. Observa cómo huyen los demonios. Sí, Señor. El Nombre de Jesucristo…
89David dijo: “Tú vienes a mí como un filisteo, con una armadura y una lanza, mas yo vengo a ti en el Nombre del Señor Dios de Israel”.
90Observen. Él tenía cinco piedras. Él tenía cinco dedos, la honda envuelta en: J-E-S-U-S, F-E, [En Inglés la palabra “fe” tiene cinco letras: F-A-I-T-H-Trad.] Fe en Jesús. Aquí viene él. Algo tiene que suceder. Les digo, cuando él soltó esa piedra, el Espíritu de Dios entró en esa piedra y mató a Goliat. Le cortó la cabeza, y todos los demás se debilitaron. Y los ejércitos de Israel tomaron valor y persiguieron a los Filisteos hasta los muros.
91Eso es lo que significa en esta noche: alguien que haya recibido una experiencia para pararse y probar el poder de la resurrección de Jesucristo. Los demás tomarán valor y aquí vendrán. Algunos de Uds. en catres, sillas de ruedas, inténtelo una vez y observe al grupo seguirle. Tome ánimo. Siga adelante.
92En una ocasión, hubo un hombrecito que no tenía mucha experiencia, sin embargo, él sólo sabía que era un Israelita. Su nombre fue Samgar. Se encuentra allá en Jueces. Muy poco se sabe de él, un versículo muy pequeñito como así. Y los Filisteos… Era un tiempo cuando todo el mundo hacía lo que quería. Ésa es más o menos la manera en que son las iglesias hoy: cada quien hace como quiere. Y los Filisteos venían y le quitaban lo que ellos tenían y se regresaban.
93Tal vez el pequeño Samgar había cultivado una buena cosecha ese año. Y el año anterior los Filisteos vinieron y se la llevaron. Puedo imaginármelo ahora, habiendo recogido toda su cosecha, y la tenía toda almacenada en el granero. Él está parado un día afuera en el granero mirando alrededor. Dice: “Bueno, me supongo que quizás ya tenemos nuestra cosecha adentro; hemos trabajado duro todo el verano”. Y su esposa y niños parados alrededor dijeron: “Bueno, tal vez podemos comer este invierno. ¿Qué es eso que viene?” Escucha, viniendo por el camino. “¿Qué es eso?” Tromp, tromp, tromp, tromp, seiscientos Filisteos, hombres armados que venían. “¡Ay,ay! Ahí vienen otra vez. Lo único que podemos hacer es quedarnos tranquilos y dejar que se la lleven otra vez”.
94Así es como obra el diablo. Él permite que uno edifique un poco de alguna cosa, luego viene y lo tumba a uno hasta el suelo. La razón es que uno se lo permite. Eso es todo. Él solamente es un fanfarrón. Él no tiene ningún derecho legal. Eso es correcto.
95Si Ud. tiene una experiencia con Dios, de la resurrección de Jesucristo, Él despojó a satanás de todo privilegio que él tenía, y le quitó todo lo que tenía, se lo quitó a él. Sí, señor. Él lo despojó a él y le dio el poder a la Iglesia. “Ahora, ve y haz las mismas cosas que Yo hice”. Eso es correcto. Él le quitó la espada a satanás de las manos y la colocó en la mano suya. Amén.
96¡Oh, hermano!, me siento religioso ahora mismo. Realmente que sí. Miren.
97Uds. saben la cosa… Samgar miró hacia allá y lo vio. Y él pensó: “Oh, si yo fuera un soldado, tal vez pudiera pelear. Pero yo no soy soldado; soy un granjero. No puedo… Y yo no tengo ninguna espada. Así que ¿qué puedo hacer?” Él miró alrededor y dijo: “Bueno, cariño…” Su pobre esposita sosteniendo las manos hacia arriba de esta manera para llorar y sus codos hacia afuera, y él miró a sus niñitos con el rostro pálido, llorando, se morirían de hambre otra vez ese invierno.
98Así sucede. Cada vez que comienza una buena reunión en alguna parte, se presenta un viejo hipócrita y dice: “Los días de los milagros pasaron; más vale que paren esto”. Porque… Ése es el diablo. Eso es correcto. Casi en el momento en que la iglesia va marchando bien, alguien entra y dice: “Ahora, todo eso es simplemente un entusiasmo. Eso es algo manufacturado. Eso es fanatismo”.
99Esa es la manera en que ellos lo hacen, son los mismos asaltantes Filisteos regresando. Eso es exactamente correcto.
100El pequeño Samgar miró. Y ¿saben qué? Yo digo esto a la gente de la santidad: Su ira justa se le subió. Uds. saben lo que quiero decir, sí.
101Uds. saben, una vez vi un pequeño letrero. Yo estaba entrando a un estadio de fútbol para tener una reunión. Había un pequeño letrero arriba en la puerta que decía: “No es el tamaño del perro en la pelea, sino el tamaño de la pelea en el perro”.
102Eso es correcto. Hermano, si Ud. deja que el diablo le pase por encima, él simplemente le mostrará de qué tamaño es él. Pero tenga valor, reclame sus privilegios dados por Dios en Jesucristo, y Ud. se regocijará. Eso es correcto. Sí, señor.
103Samgar se paró allí y su ira justa se le subió, y aquí venían ellos, tromp, tromp, con una armadura enorme y pesada. ¿Qué hizo él? Él dijo: “Yo soy un Israelita. Yo he sido circuncidado. (En otras palabras, recibí el Espíritu Santo). Yo no soy un guerrero. Yo no soy un combatiente. Y no hay nada que yo pueda hacer. Sólo sé una cosa, que Dios está conmigo. Eso es todo lo que sé”.
104Y metió la mano en el manto y sacó una vieja aguijada de buey (una vara con un pedazo de bronce en la punta), con ella uno le quita la tierra al arado o golpea al buey para que vaya hacia la puerta. Él saltó allí bajo el Poder del Espíritu Santo, sabiendo que él tenía el derecho, y mató a seiscientos Filisteos. ¡Aleluya! Eso es correcto, Hermano. Él era el testigo de Dios. Si Dios había guiado a Moisés, si Dios había guiado al resto de ellos, él era un Israelita al igual que ellos. Eso es correcto.
105Y señor, Ud. que está sentado en la silla de ruedas, Ud. que está en el catre, Ud. aquí, o allá atrás en dondequiera que esté, si Ud. es nacido del Espíritu de Dios, Ud. tiene tanto derecho de levantarse de esa silla y de esa silla de ruedas en esta noche, como lo tiene cualquier otro. Ud. es nacido de nuevo. Tenga un poco de valor. Levántese. Y Jesucristo está aquí en Su Palabra, probando lo que Él es, mostrando señales, maravillas, milagros de Su resurrección, ¿Qué más queremos nosotros? Amén. ¡Oh, yo Le amo! No piensen que estoy agitado; no lo estoy. Yo sé exactamente en dónde estoy. Sí, señor. Simplemente me siento bien.
106Noten, aquí estaba él, y mató a esos Filisteos. Seguro, él sabía en dónde estaba parado. Él sabía todo al respecto. Él sabía lo que podía hacer. Él sabía lo que Dios había prometido. Y así que él no tenía miedo.
107Josué no tuvo miedo, cuando cruzó el río allá, y vio a Dios abrir el río. Él fue un testigo de que Dios podía abrir el río. Y Dios dijo: “Marchen alrededor de ese muro y en el séptimo día, den un grito enorme y toquen las trompetas y las puertas se van a desplomar”.
108Pues, sólo… Josué no tuvo miedo, porque él era el testigo de Dios. Él había visto al río abrirse antes, y sabía lo que Dios podía hacer. Así que él simplemente marchó alrededor y… Nunca antes se habían caído unos muros de esa manera. No hacía ninguna diferencia ya sea que se cayeran o no. Él era un testigo de que Dios podía cumplir Su Palabra. Amén.
109Cómo… Todos Uds. que tienen el Espíritu Santo digan: “¡Amen!”. [La congregación dice: “Amén”--Editor.] Muy bien. Uds. son testigos. Dios cumplirá Su Palabra. ¿Es eso correcto? Bien, si Él cumplió Su Palabra allá, ¿por qué no cumplirá Él Su Palabra en la sanidad? Él sanará si Ud. lo cree. Amén. Tómela, créala. Sea Su testigo. Eso es lo que Él desea.
110Un testigo llamado por Dios, debe tener una experiencia, una experiencia de la Palabra. Sí, señor.
111Cuántas veces… Yo estaba pensando en Lázaro, después que él fue levantado de los muertos. Ellos fueron a un banquete. Y ellos dijeron que la mayor parte de la gente no estaba esperando a Jesús, ellos querían hablar con Lázaro; porque él fue un testigo de que Ud. se puede levantar de los muertos, de que Jesús se levantó de los muertos. Y yo digo en este edificio en esta noche, hay al menos unas mil personas sentadas aquí, o más, que son un testigo de que Jesús se levantó de los muertos. ¡Aleluya! Sí, señor.
112Ellos querían verlo porque él era el testigo de Dios de que Jesucristo podía levantarse de los muertos. Y yo soy un testigo en esta noche y Ud. es un testigo. Y Dios está mostrando señales y maravillas de que Él sí levantó a Jesucristo de Los muertos. Amén. ¿Cómo lo sé? Él vive en mi corazón. ¿Cómo lo sé? Él mostró señales y maravillas entre la gente. ¿Cómo lo sé? Él me ha sacado de una vida de pecado y me ha dado la vida de Cristo dentro de mí. Y yo sé que Él se levantó de Los muertos. Yo soy un testigo.
113¿Qué del ciego en aquella ocasión, que había nacido ciego? Jesús se le acercó y le devolvió la vista. Pues, él fue un testigo para aquellos Fariseos. Ellos dijeron: “Dale honra a Dios. Nosotros sabemos que éste Hombre es un pecador”. Él les dijo: “Si Él es un pecador o no, yo no sé. Pero una cosa sí sé. Que yo era ciego y ahora veo”. ¡Amén!
114Él fue un testigo de que Jesús podía darle vista a los ojos ciegos. Y su madre y padre fueron reprendidos en ese asunto, ¿Por qué? Ellos no habían tenido ninguna experiencia. Ése hombre tenía experiencia, el testimonio de una nueva vista.
115Y todo hombre que ha nacido del Espíritu de Dios puede testificar de una nueva vista, de una nueva vida, de un nuevo poder. ¡Aleluya! Y aquellos que no saben nada al respecto se quedan sentados indiferentes, porque ellos no saben nada al respecto. Ellos están perfectamente…...Aleluya! Sí, señor.
116Él se levantó de los muertos. Él vive en esta noche. Él reina supremamente en esta noche en cada corazón en todo lugar. ¡Aleluya! “Ahora somos los Hijos de Dios, sentados juntos en lugares celestiales en Cristo Jesús”. Oh, sí quiero verle, ver al Salvador, Quiero ver Su rostro lleno de amor; En aquel gran día yo he de cantar; Ya pasó todo afán, todo mi pesar. (Amén. Eso es correcto). ¡Sublime gracia del Señor! ¡Que a un infeliz salvó!, Yo ciego fui, mas hoy veo ya, Perdido y El me halló. En los peligros o aflicción, Que yo he tenido aquí; Su gracia siempre me libró, Y me guiará feliz.
117Amén. ¡Oh, cuánto le amo! ¡Cuánto le aman Uds. a Él! ¡Cuánto están aquí Sus bendiciones consolando al pueblo! Moviendo Su gran Espíritu, pasando a través de los corazones del pueblo, sosegándolos, y dice: “Ahora, ten fe y verás la gloria de Dios”. Él dijo: “Si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a Mi mismo”.
118Aquí, hace algún tiempo, yo estaba parado en Anderson, Indiana, mirando esas grandes planchas de metal. Un individuo me había llevado a ver esas grandes fábricas de acero allá en Hammond. Y yo estaba observando. Y ellos estaban haciendo su trabajo en el torno, trabajando de esa manera; y luego sonó el pequeño silbato y todo el mundo se detuvo, y colgó su delantal de esa manera, y barrieron las virutas hacia el medio del pasillo.
119El hombre dijo: “Observa, te mostraré algo”. Yo dije: “Muy bien”. En unos momentos, después que el silbato sonó otra vez, todos ellos salieron. Él oprimió un botón y yo escuché algo que venía.
120Yo dije: “¿Por qué están ellos barriendo todas esas virutas?” Él dijo: “Observa, te voy a mostrar”. (Los pedazos de metal).
121Y entonces él oprimió el botón y escuché que algo venía allá a lo lejos, haciendo un enorme ruido. Yo dije: “¿Qué es eso?”. Él dijo: “Sólo espera”.
122Y había una pista que venía, o iba bajando por ese pasillo. Y en ese momento salió un enorme imán, y bajó. Y estaba colgando como así de alto sobre esas virutas. Y ellas saltaron pegándose de las otras virutas, y así siguieron hacia la cúpula donde fueron desimantadas, y cayeron dentro de la cúpula otra vez para ser fundidas y hechas de nuevo.
123Él dijo: “¿Ves cómo lo hacemos?”. Yo Dije: “¡Alabado sea el Señor!”. Él dijo: “Oiga, ¿Qué le pasa, hermano?” Yo dije: “Algo sucedió”. Él dijo: “Debe ser”. Yo dije: “Así fue”. Yo dije: “Estoy pensando hoy, mientras estoy parado aquí, en un gran imán allá en los cielos”. Eso es correcto. ¡Oh, vaya!
124Yo dije: “¿Qué hizo que algunas de esa virutas se fueran y las otras no?”. Él dijo: “Algunas de ellas son aluminio. Ellas no están imanadas”. Yo dije: “¡Aleluya!”.
125Dije: “¿Qué pasó que ese pedazo de hierro no se fue?”. Él dijo: “Si Ud. se fija, está atornillado con un perno”. Yo dije: “¡Aleluya!”. Él dijo: “¿Qué le pasa?” Yo dije: “Solamente aquellos que están magnetizados por medio de Su nacimiento y poder de Su resurrección, irán a encontrarse con Él en el aire.
126Y uno de estos días serán magnetizados como Sus testigos del poder de la resurrección, cuando estos viejos, cuerpos mortales serán llevados a la cúpula de la Palabra de Dios y moldeados de lo mortal a la inmortalidad, entonces tendremos un cuerpo como Su propio cuerpo glorioso y le veremos como Él es. ¿Por qué? Como un testigo magnetizado con la resurrección. Cuando Jesucristo, el Hijo de Dios resucitado pone Vida de resurrección en un hombre, él es un testigo de la resurrección. Oremos.
127Nuestro Padre celestial, te damos las gracias en esta noche por Tu Gracia magnificente que nos ha sido otorgada a nosotros--virutas indignas de la tierra, cortadas y sacadas de la familia humana. Pero, Oh Dios, estoy tan agradecido que el tiempo del primer silbato ya ha sonado; ahora estamos reuniéndonos para el rapto. Uno de estos gloriosos días veremos a Él quien nos ha dado esta bendición y ha magnetizado nuestras almas a Él.
128Te agradecemos por ser un testigo de la resurrección del Señor Jesús, a Quien Tú has levantado de los muertos, y fue visto por cuarenta días y noches y ascendió a los cielos. Y con Él se fueron muchos de los santos para estar con Él en gloria, y un día glorioso regresará otra vez, trayendo con Él a los redimidos de todas las edades. ¡Oh, cuánto anhelamos ese día, Señor! Ayúdanos a estar listos.
129Y mientras que la noche se está haciendo más oscura, densa tiniebla sobre la tierra, que dejemos brillar nuestra luz. Y te pido, Padre, que ilumines a cada alma nuevamente en esta noche. Y que el poder glorioso de la resurrección resplandezca ahora en esta audiencia en esta noche.
130Cómo es que Tú te humillaste a Ti mismo, bajaste, Te humillaste, tomando sobre Ti mismo la forma de un hombre pecaminoso, y te hiciste carne y habitaste en medio nuestro, y ellos Te contemplaron, el unigénito del Padre. Pensar cómo Él nos amó que dio Su vida por nosotros, y se humilló a Si mismo, para que en Su humillación nosotros fuéramos acercados a Dios. Mediante Su pobreza nosotros hemos sido hechos ricos. Y estamos agradecidos que Él dijo: “las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis; aún mayores, porque Yo voy a Mi Padre”.
131Y, Oh, Señor, yo ruego en esta noche que Tú manifiestes Tu poder, no es que Tú tengas que hacerlo, sino para que Tu Palabra sea cumplida. Pues está escrito, que Tú has venido y hecho estas cosas para que se cumpla lo que fue dicho por los profetas.
132Ahora, Señor, permite que las señales del Mesías aparezcan aquí en esta noche, para que se cumpla lo que fue dicho por Jesús el Señor: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. Porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.
133Muy bien. Confío en que Dios les bendiga y les ayude, y les haga saber que en lo profundo del corazón humano hay un deseo de estar cerca de Dios. En el mío también.
134Y ahora, si hubiera algo que yo pudiera hacer para ayudarles, amigos Cristianos, oh, a mí me encantaría hacerlo. La única cosa que yo puedo declararles a Uds. es esto (antes de que llamemos a las personas a la plataforma para orar): Yo me paro firmemente para decir que Jesucristo no está muerto. Él está vivo para siempre jamás.
135Si Él estuvo en la tumba y ellos se robaron su cuerpo, entonces la versión Judía de eso está correcta. Si Él no cumple Su Palabra, la versión Judía está correcta; la religión Mahometana es tan buena como la nuestra; así es la de Buda y cualquiera del resto de ellas, tan buena como la nuestra. Pero gracias sean a Dios, que en esta hora oscura nosotros tenemos la prueba de Su resurrección.
136Jesús, cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él dijo: “… Nosotros observamos qué tipo de Persona era Él. Él no era un hombre de… Él era un orador maravilloso. Pero no un hombre educado. Él hablaba con un lenguaje común. Él vestía como un hombre común y corriente. Él no vestía como el sacerdote o como alguna de la gente religiosa de aquel día. Él vestía como un hombre común y corriente. La gente no podía distinguirlo de cualquier otro. Él simplemente caminaba entre la multitud.
137Él tenía barba y demás, tal vez como los demás, hasta donde sabemos. Y no hay ninguna Escritura que diga que Él vestía de manera diferente…
138Dos damitas, creo yo, le hicieron una túnica en una ocasión, la tejieron completamente sin dejarle una costura. Él vivió en ella, durmió en ella, y murió en ella. Ahora, nosotros… y los soldados echaron suerte por ella en la cruz.
139Pero cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él fue un hombre de dolor, experimentado en quebranto. Él tenía tantas personas--caracteres diferentes en Él, al punto que, yo creo que no habría nadie que alguna vez pudiese pintar bien Su cuadro.
140Yo pienso… Estoy diciendo esto, humildemente con gracia en mi corazón para con Uds. Yo lo he visto a Él dos veces en visiones. Espero verlo a Él otra vez antes de morir. Y dos veces, con dos años de diferencia…
141No hay artista que pudiese pintar Su cuadro, carácter, parecía un hombre que cuando Él hablaría, el mundo se partiría en dos, y sin embargo, tan humilde, que cuando uno lo mira a Él, podría llorar con tan sólo mirarlo. ¿Ven? Así que yo no creo que el artista pudiera captar eso.
142Pero de todas maneras, nosotros lo amamos. Y Él nos amó. Y todo Su ser es amor. Y cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él fue un siervo perfecto y obediente. Él fue obediente incluso hasta la muerte por causa de Su amor. Él fue el Padre de la humanidad, y ¿cómo podría Él hacer otra cosa sino amarlos y morir por ellos, siendo Él el Padre de la humanidad?
143Así que lo vemos a Él. Cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él dijo: “No soy Yo el que hace la obra. Es el Padre que mora en Mí, Él hace la obra. Yo no hago nada de Mí mismo”. San Juan 9--5:19, Él dijo: “De cierto, de cierto, os digo, el Hijo no puede hacer nada de Sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre. Lo que el Padre me muestra, eso voy y hago. El Padre obra hasta ahora y Yo obro”.
144Por lo tanto, Él mismo no sanaba a nadie. Él decía que Él sólo hacía como Dios le mostraba en una visión qué hacer. Y Él dijo… Ahora, otra cosa. Él era un gran adivinador de los pensamientos, no el adivinador de pensamientos aquí afuera en la calle, como dije antes. Ese es el trabajo del diablo. Y a propósito, sucede que hay uno de ellos sentado aquí esta noche. Pero, a propósito, un adivinador de los pensamientos…
145Como Jesús, Él percibía los pensamientos de ellos. Y Él sabía lo que había en la audiencia. En una ocasión una mujer lo tocó por medio de la fe. Él nunca lo sintió. Pero Él se volteó y dijo: “¿Quién me tocó?” ¿Es correcto eso? Él miró por encima de Su audiencia hasta que vio quien lo había tocado. Él dijo: “Tu fe te ha sanado”. ¿Ven? ¿Es correcto eso?
146Ahora, todas estas cosas que Él hizo, Él dijo: “Vosotros también las haréis”. Dijo: “Un poquito y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis…” ¿Quién es “vosotros”? “Vosotros me veréis, porque estaré con vosotros, y en vosotros, hasta el fin del mundo: Jesucristo, es el mismo ayer, hoy y por los siglos”.
147Si esa no es predicación clara del Evangelio, yo no sé qué es. Ahora, si Él se levantó de los muertos y está viviendo en nosotros en esta noche, las mismas obras que lo vindicaron a Él, vindicarán a Su Iglesia. Estas señales seguirán a los que creen, (¿es correcto eso?) para vindicar a Su Iglesia.
148Quiera Él venir en esta noche con Sus grandes bendiciones y Presencia y bendecirlos a todos Uds. Y que el Ángel de Dios, cuya fotografía está tomada aquí en esto, que Él venga.
149En mi opinión, esa es sólo mi opinión, pudiera estar equivocada. Él nunca me lo ha dicho; pero mi madre me dijo que esa misma Luz vino sobre la cuna, cuando yo tenía como tres minutos de haber nacido. Y la primera cosa que yo pudiera recordar en la vida, fue una visión. Ha sido toda mi vida. Y nunca en ninguna ocasión, me ha dicho una cosa que no fuera exactamente la verdad. Y eso es…
150Es Dios. Vean, no soy yo; es Él. Y eso, sólo porque esa fotografía esté allí, donde yo estaba. Y porque, eso…
151Vean, Uds. y yo somos Hermanos. Está con todos nosotros. Está aquí mismo con nosotros en esta noche. Yo La veo sobre todos Uds. muchas veces. ¿Ven? Eso es correcto. Y Ella está allí para bendecirles y para ayudarles.
152En mi opinión, es la misma Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel, porque todo estudiante de la Biblia aquí sabe que ése era el Ángel del Pacto, el cual era Cristo. Eso es correcto. Y Él se hizo carne y habitó entre nosotros, el cual dijo: “Yo vine de Dios y vuelvo a Dios”. ¿Es correcto eso? “Yo vuelvo a Dios”.
153Miren cómo vivía el Cristiano del Nuevo Testamento: Pablo, él tenía visiones. Él salía por un camino, se encontraba con una dificultad, y veía una visión: “Pasa por Macedonia”. Se encontraba en medio del mar por catorce días y noches, no había luna, estrellas, todas las esperanzas de salvarse se habían perdido, y el Ángel del Señor vino a él y le dijo: “Pablo, no temas. Es necesario que seas llevado delante de César”.
154Cómo es que el pequeño Pablo, y el barco todavía meciéndose, anegado y todo; agitaba sus manitos de esa manera, y gritaba: “Tengan animo, porque el Ángel del Señor se me apareció anoche y me habló. Por tanto, yo le creo a Dios, señores. Acontecerá tal y como me fue mostrado”. ¿Ven? Es el mismo Jesucristo hoy.
155Mientras que Pablo estaba predicando, miró a alguien y dijo: “Yo percibo que tienes fe para ser sanado”. Pedro…
156Ananías y Safíra entraron habiendo preparado una gran mentira. Pedro, estando el Espíritu del Espíritu Santo sobre él, reprendió sus pecados y les dijo lo que habían hecho. Uds. ven esto, prácticamente la misma cosa noche tras noche, el Espíritu Santo revelando, mostrando.
157¡Oh!, ¿No están Uds. felices? Nosotros debiéramos ser la gente más feliz del mundo, de que somos Cristianos, viviendo en este día, amigo. No busque por algo mayor. Ud. no puede tener nada mayor que el Espíritu Santo. Ud. lo tiene ahora mismo. Simplemente ámelo y abráselo. Y permita que se mueva por Ud. y le ayude.
158Ahora, cada uno, la poca fe que Ud. tiene en esta noche, suéltela. Permita que Dios haga Su voluntad con Ud. Y Dios lo concederá.
159Ahora, si yo he testificado la verdad de la resurrección de Jesucristo, Él testificará de mí si yo--de que yo he dicho la verdad. Entonces, si Él testifica que yo he dicho la verdad, entonces cada uno de Uds. debería creer en Él.
160Ahora, recuerden. Estas son mis palabras a Uds.: que toda persona--todo pecador aquí ya es salvo, ha sido salvo por mil novecientos años. Pero nunca le hará ningún bien a Ud. a menos que lo acepte.
161Y toda persona enferma y afligida aquí, la Sangre de Jesucristo está en el Calvario, ahora mismo. Ud fue sanado hace mil novecientos años. Nunca le hará ningún bien a Ud. hasta que lo acepte. Ud. simplemente acéptelo y créalo y Ud. sanará. Que el Señor les bendiga. [El Hermano Branham habla con alguien acerca de las tarjetas de oración--Ed.] ¿Cuál es la…?...