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~ LA CRUELDAD DEL PECADO, Y LA PENA QUE COSTÓ QUITARLO DE NUESTRAS VIDAS ~
1Gracias, Hermano Thom. Déle todo el volumen a eso, por favor. Por poco no vengo aquí en esta noche. Tengo la gripe. Y yo prometí estar aquí. Y le dije al Hermano Cox que viniera y le avisara al Hermano Neville. Le dije: “Dígale al Hermano Neville que se encargue del servicio, porque yo estoy muy ronco. Casi no puedo hablar”.
2Y él regresó y dijo: “Será mejor que venga Hermano Bill. Yo creo que sería bueno”. Así que yo siempre estoy dispuesto a hacer algún tipo de esfuerzo. Si un... Realmente estoy demasiado ronco para predicarles, pero puedo hablarles por un momento, con la ayuda de este pequeño aparato aquí. Yo...
3Cada vez que vengo a Indiana, me pongo ronco. No sé por qué, pero siempre pesco un resfriado. Esto aquí es muy bajo. Llego aquí, y parece como que no puedo evitarlo. Oro, y parece como que viene de todas maneras. Pero siempre trato de hacer lo mejor que puedo con lo que tenga que hacer. Así es como siempre he tratado de hacer, lo mejor que podamos. Eso es todo lo que Dios respeta—espera, mejor dicho, discúlpenme; es todo lo que Él espera.
4Ahora bien, confío que nuestro Señor les bendiga a todos Uds. y les dé una gran bendición durante los servicios este viernes, sábado y domingo. Los servicios continuarán esta noche, mañana por la noche. ¿No es así Hermano Neville? [El Hermano Neville dice: “Sí.”--Ed.] Continuarán mañana por la noche.
5Tengo que venir aquí, y después ir a hablarles a un grupo de misioneros que están en Louisville. Creo que son diecisiete o veintisiete naciones que están representadas en una reunión misionera. Ellos quieren darme unos cuantos minutos allí, mañana en la noche. El domingo en la mañana es la...
6¿Qué sucede? [Un hombre dice: “¿Oraría Ud. por este hombre aquí en este momento?”--Ed.] Ponga su mano sobre él, Hermano.
7Nuestro Padre celestial, rogamos en el Nombre de Tu Hijo amado, Jesús, en este momento, que Tu misericordia sea extendida a nosotros en esta noche, en la forma de la sanidad para nuestro Hermano, este hombre que está allí sentado, que parece estar muy enfermo en estos momentos. Tú dijiste: “Confesaos vuestras faltas unos a otros, y orad los unos por los otros, para que seáis sanados”. Y yo te ruego, junto con este pueblo en esta noche, en el Nombre del Señor Jesús, que sanes a nuestro Hermano en este momento. Mientras nuestro Hermano está allí con sus manos puestas sobre él, en representación de la mano de nuestro Señor Jesús, y nosotros juntos unimos nuestras oraciones y las enviamos a Ti en el Nombre de Cristo, para que nuestro Hermano pueda recuperarse rápidamente de esta enfermedad que tiene. Amén.
8El Señor le bendiga, Hermano. Todos Uds. denle un poquito de aire. Él está un poquito encerrado allí. Sí, dejen que él salga. Si Ud. quiere salir, señor, pues, vaya y consígase un asiento en la parte de atrás del edificio allí, donde pueda tomar aire.
9Bien, el Señor Jesús conoce todos nuestros problemas. Él es el que lleva nuestras cargas.
10Y ahora, el domingo en la mañana, temprano, a las seis, es servicio de amanecer... ¿A cuántos les gusta los servicios de amanecer en la Pascua? Estamos esperando una gran bendición. Así que entonces, si El Señor lo permite, yo tendré los servicios de amanecer; desde las seis hasta las siete. Luego vuelvan a casa para desayunar, y regresen. Y a las nueve y treinta, el servicio normal de escuela dominical; el Hermano Neville estará aquí. E inmediatamente después de la escuela dominical, tendré servicios bautismales para aquellos que vayan a ser bautizados, el domingo de Pascua por la mañana.
11Si Ud. no ha sido bautizado por inmersión y desea hacerlo; y si Ud. es cristiano, y cree en la Deidad del Señor Jesucristo siendo el Hijo de Dios; y desea tomar su lugar en nuestro compañerismo, para ser bautizado, nosotros estaríamos contentos de tenerle aquí el domingo de Pascua, como a las diez y media, para sumergirle. Traiga su ropa. Si no tiene, por supuesto, especialmente las mujeres, ellos tienen batas allí, de diferentes tallas para las damas. Creo que todavía no tienen para todos los caballeros. Pero nos sentiremos muy contentos de tenerle aquí con nosotros en la mañana de Pascua.
12Luego, el domingo por la tarde habrá un servicio fúnebre, de alguien que vivía allá en el campo, o de aquí de alguna parte, que fue… Creo que fue convertida aquí bajo la predicación del Hermano Neville hace tiempo. Creo que el nombre es East, o algo así. Me llamaron de la funeraria y me pidieron si el Hermano Neville y varios de nosotros iríamos a cantar y tener los servicios para el domingo en la tarde, a las dos, en la funeraria Mottaz.
13No me acuerdo de la dama, East, Yast o East. Me supongo que muchos de Uds. lo vieron en el periódico, esta noche. Y... [Una hermana dice: “Hermano Bill...”--Ed.] Sí. [“Esa era Edna Justice que solía venir mucho aquí”.] Edna Justice, tal vez Uds. la conozcan. Ella quizá era una mujer joven. ¿Verdad? ¿Es correcto eso, hermana? [“Veintinueve. Ajá”.] Una mujer joven. Creo que ellos... Su madre me llamó y dijo que ella deja dos o tres niñitos. Eso ciertamente es una lástima.
14Eso simplemente muestra lo malo de esta vida mortal, ¿no es cierto? Pero si ella estaba en Cristo Jesús, ella está mucho mejor, en esta noche, que cualquiera persona que está sentada en este edificio. Ella simplemente pasó por el valle de sombra de muerte por donde tienen que pasar todos los mortales. Y algún día Ud. y yo tendremos que pasar por allí también, pero no tendremos que cruzar solos el Jordán, porque Él es nuestro Salvador. Así que nosotros…
15Si desean ir a la funeraria Mottaz, que está ubicada en la calle Maple, entre Walnut y… No, creo que queda entre la Locust y Wall, al lado derecho yendo hacia el oeste. El… No sé cuál es el... ¿Cuál es el numero? [Alguien dice: “221”--Ed.] 221. Allí es donde quedaba la antigua funeraria Scott y Combs, cuando yo era joven. Y eso es para el domingo en la tarde, a las dos.
16Y entonces el domingo en la noche, el servicio normal de Pascua aquí otra vez. Probablemente estaremos predicando sobre la muerte, sepultura y resurrección, para el domingo en la noche. Y no sabemos lo que El Señor hará la semana que viene, si continuarán los servicios, o exactamente qué habrá, para la semana que viene. Confiamos que estén aquí el domingo, los que puedan estar.
17Reconozco a muchos de los predicadores que están aquí. Alguien me dijo que el señor Fuller estaba aquí, que solía ser… o venir a nuestros servicios. ¿Está él aquí? Hermano Fuller, ¿no es Ud. el que me llevaba en Nueva York, de lugar en lugar, para ir al servicio? Me alegra verle, Hermano Fuller. El Señor le bendiga.
18También vi aquí a otro ministro que el Hermano Thom no conocía. Ni siquiera conozco el apellido del joven, pero sé que lo llaman Junior, allá atrás. Jackson, el Hermano Jackson, Junior Jackson, levante la mano Hermano Jackson. Estamos contentos de tenerle con nosotros. Él es de aquí de Elizabeth, de una iglesia metodista allí, en donde tendré un servicio muy pronto, si el Señor lo permite, antes de que regresemos al campo.
19Ahora, el gran llamado a la India. Y cada vez se hacen más las invitaciones. Oren por mí.
20Ahora, en esta noche, este es viernes santo. Es una noche cuando nosotros... Oh, creo que en Jerusalén, en esta época, el sol ya está bien alto, es sábado en la mañana. Pero todo el día la gente ha transitado el mismo sendero allí a donde la cruz arrastraba las pisadas sangrientas del que la llevaba: Lágrimas, afligiendo sus almas, llorando. Hay muchas grandes catedrales y demás, hoy, que han celebrado este gran tiempo de memorial. Si alguna vez hubo un tiempo en que el mundo debería estar celebrando, es ahora, en esta hora de problemas.
21Y me pregunto si nuestra hermana, al ver este órgano aquí... A mí me encanta el órgano. Yo soy un poco anticuado. Y me pregunto si pudiera darnos una nota de: Lejos de mi Padre Dios.
22Es uno de esos buenos cantos antiguos, que salen del corazón y que acostumbrábamos cantar hace mucho tiempo. Me pregunto si todos pudiéramos unirnos para cantarlo. A mí me encanta. Por Jesús fui hallado. Por Su Gracia y por Su amor, Sólo fui salvado.
23Bueno, ¿cuántos se saben una estrofa? Muy bien, únanse conmigo ahora. Y bajemos las cortinas a nuestro alrededor y llevemos nuestras mentes a hace mil novecientos años, en esta tarde. ¡Qué sacrificio! El mundo jamás ha conocido algo semejante. ¡Estremeció al mundo entero! Y ahora, ¿no desean Uds. quedarse cerca de ese lugar, donde Uds. están en el lugar de compañerismo y bendiciones con Él?
24Cantémoslo todos ahora, al estilo antiguo, ahora, no… de la manera en que Ud. lo cantaría si estuviera solo. Muy bien. Hermano Thom, ayúdeme a dirigirlo, ¿quiere? Yo no tengo mucha voz. Y entonces, muy bien. [El Hermano Robert Thom ayuda a cantar En Jesús El Salvador--Ed.] Lejos de mi Padre Dios, Por Jesús fui hallado, Por Su Gracia y por Su amor, Sólo fui salvado. En Jesús, mi Señor, Sea mi gloria eterna; Él me amó y me salvó En Su Gracia tierna.
25Mientras inclinamos nuestros rostros, cantemos muy despacio ahora [El Hermano Branham y la congregación comienzan a cantar despacio “En Jesús El Salvador”--Editor] Guárdame Señor Jesús, Para que no caiga, Como un sarmiento en la vid, Vida de Ti traiga.
26[El Hermano Thom continua cantando suavemente el coro otra vez: “En Jesús El Salvador”--Ed.]
27Me pregunto si Uds. quisieran en este momento... Nadie lo hizo por Ud. Me pregunto si Uds. no quisieran consagrar nuevamente su vida a Cristo, y “Señor, acuérdate de mí. Yo aprecio Tu sufrimiento y el haber sangrado y muerto por mí. Soy indigno, pero voy a levantar mi mano ahora, Señor, y Tú me verás. Deseo dedicar nuevamente mi vida”. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Muy bien. “Deseo dedicarme nuevamente a Ti en este momento, Señor, en esta noche de viernes santo”. Dios les bendiga.
28Padre, te ruego que bendigas a aquellos que levantaron sus manos, y a los que ni siquiera tuvieron el valor de hacerlo. En esta noche rogamos que el Todo suficiente bendiga a cada uno de ellos.
29Estamos meditando en el Calvario, cuando Dios nuestro Salvador, estuvo allí en la vergüenza, fue bajado de la cruz y entregado en las manos de un hombre rico quien tomó Su cuerpo, que después de habérselo pedido a Pilato, se lo llevó y lo envolvió en un lienzo limpio y lo colocó en la sepultura. Oh Dios, qué sentimiento debieron haber tenido aquellos pobres discípulos; parecía como que en ese momento estaban derrotados. Aquél en quien habían confiado tanto ya se había ido, pero no por mucho tiempo. Solamente fue un Sacrificio ensangrentado, eso fue todo. Un día, unas horas después, Él resucitó y la alegría volvió.
30Ayúdanos, esta noche, Señor, mientras estamos en esta ocasión, que esto pueda estar sobre nosotros, para que veamos el sufrimiento que costó nuestra redención, la tristeza que costó para que nosotros seamos felices. Y que nuestras almas… En esta noche, Señor, que nos consagremos a Ti, y que nuestras almas se aflijan, al mirar allá y ver, oh Dios, aquella muerte tan horrible. ¡Qué cruel debió ser el pecado! Y te pido, Padre, que nos bendigas a todos en este momento.
31Ayúdame, oh Dios, mientras estoy parado aquí como Tu siervo con una voz muy débil, y Tus hijos esperando oír algo de la Palabra. Ayúdame, Señor, e imparte gratuitamente a todos la Palabra de Vida, mientras dedicamos nuevamente nuestras vidas y nuestros corazones. Las lágrimas de nuestros corazones caen en lo profundo de nuestro seno, cuando pensamos en aquel Sacrificio. Ayúdanos ahora, porque te lo pedimos en el Nombre de Cristo. Amén.
32Ahora deseo leer un poquito si me dan su completa atención por un momento, y oren por mí. En el capítulo 53 de Isaías.
33Probablemente hoy hemos escuchado programas radiales, y así por el estilo.
34Hoy yo estaba meditando en Cristo. No pude evitar salir a algún lugar y arrodillarme. Y tuve que llorar, cuando mi mente regresó a ver lo que aconteció allá en el Calvario.
35No pude escuchar ninguno de los programas radiales, pero tal vez ellos predicaron del Evangelio. Y tal vez mañana en la noche nosotros lo abordaremos desde ese punto de vista.
36Pero en esta noche, regresemos al antiguo Testamento. Quiero hablar sobre: La Crueldad Del Pecado, Y La Pena Que Costó Quitarlo De Nuestras Vidas. En Isaías 53, el profeta ungido, 712 años antes de la venida del Señor, él dijo estas palabras. ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.
37Si pudiera sacar un texto escritural, en esta noche, yo tomaría el versículo 6. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
38Deseo hablar sólo por unos momentos. Siempre nos alegramos cuando se trata de tener el gozo del Señor en nuestros medios; y cómo me regocijo yo con Uds., grandemente. Pero, ¿alguna vez se detuvo Ud. a pensar lo que costó tenerlo? ¿Alguna vez se dio cuenta del precio que hay detrás de eso, cuál fue el juicio y la pena por el pecado? Qué cruel debió ser el pecado, cuando hizo que el Hijo de Dios fuera al Calvario, y Dios lo hiriese, y apartase de Él Su rostro, lo golpeara y lo afligiera. Miren Quién era Él.
39Ahora, al hablar, quisiera ilustrarles un cuadro. Hagamos todos un viajecito en esta noche, en una pequeña nave espacial, o aeronave. Y regresemos a cien millones de años antes de que existiera un mundo, antes de que incluso hubiera una estrella o cualquier cosa. Donde no se podía ver nada sino espacio. Y todo ese espacio era Dios. En el principio era Dios.
40Y entonces vemos que viene a la existencia una Lucecita blanca. La llamaremos como un Halo. Y ese era el Hijo de Dios, el Logos que salió de Dios en el principio.
41Y entonces cómo es que Él estaba allí; y en Su mente comenzó a pensar en cómo sería el mundo y dibujó todo este cuadro en Su mente. Y Él dijo: “Sea la luz”.
42Y un átomo se partió y comenzó a desprenderse y hubo una explosión atómica, la primera explosión atómica. Y entonces esos átomos comenzaron a acumularse hasta formarse cenizas, a medida que la humedad, o lo que fuera, comenzó a disiparse, y los átomos se dividieron. Y después de un tiempo, apareció una estrella, o un pedazo de... un proyectil que voló y salió navegando por el aire. Él tal vez lo observó por unos cuantos millones de años y luego lo detuvo. Él no tenía prisa. Él tenía tiempo suficiente, para siempre. Él era desde el principio hasta el fin. No existía tiempo con Él. Y entonces otro salió volando y Él lo detuvo por acá.
43¿Qué estaba Él haciendo? Estaba escribiendo Su primera Biblia. La primera Biblia que se haya escrito, fue escrita en los cielos, el Zodíaco. Comienza con la virgen; así fue como Él vino primero. Termina con Leo el león, la segunda venida. Y Él estaba escribiendo Su primera Biblia.
44La segunda Biblia que fue escrita, fue escrita por Enoc, y colocada en la pirámide.
45La tercera Biblia que fue escrita, y la última, es Ésta. [El Hermano Branham muestra su Biblia--Ed.]
46Dios siempre hace las cosas en tres. Dios se perfecciona en tres. Él es perfecto. [El Hermano Branham aclara su garganta--Ed.] Perdón. Él se perfecciona en Padre, Hijo, Espíritu Santo. Él se perfecciona en justificación, santificación, bautismo del Espíritu Santo. Él se perfecciona en Sus tres.
47Nosotros somos Su hechura, así que nos perfeccionamos en tres: alma, cuerpo y espíritu. Y nuestro cuerpo es controlado por nervios, sangre y células (carne): tres. Todo es perfeccionado en tres.
48Entonces Él dijo, después de que Él había hecho todo eso, antes de que aun hiciera cualquier otra cosa...
49Puedo ver a este pequeño Halo moverse sobre este mundo, que era pura ceniza, congelado, colgando allá como un gran témpano de hielo. Y Él la acercó al sol y comenzó a darle vuelta así, alrededor del sol. Ésta comenzó a derretirse, y los grandes glaciares se desprendieron. Texas estaba siendo formado, y las llanuras allí; como se nos enseña cómo es que los témpanos de hielo descendieron por allí, los mejores cronólogos pueden calcularlo. Y entonces el mundo entero, después que eso llegó al Golfo de México, y así por el estilo, comenzó a llenarse de agua. “Y el mundo estaba desordenado y vacío...”, ahora nosotros estamos en Génesis uno. ¿Ven? Ahora, entonces, Dios se movió y separó el firmamento de las aguas, e hizo la luz.
50Y Luego hizo todas Sus creaciones. Y después de haberlo hecho, salieron todos los árboles, y las plantas, y así sucesivamente. ¡Que cuadro más hermoso tenía! A Él le gustó mucho. Era hermoso. Y Él pensó que eso era bueno.
51Pero Él no podía dejarlo en ese estado; Él tenía que dejar algo con aquello. Entonces dijo: “Hagamos al hombre (plural) a nuestra imagen. Hagamos al hombre a nuestra propia imagen”. Así que cuando Dios hizo a Su primer hombre, este era un hombre espíritu. Él era algo parecido a Dios, o al Hijo de Dios, el Logos. Ese fue el primer hombre, y Él le dio a él la jurisdicción sobre la-- para que dirigiera toda la vida animal, así como el Espíritu Santo dirige hoy al creyente: “Ven acá. Has esto”.
52Ahora, si nosotros estuviéramos en completa sumisión al Espíritu Santo, Dios nos guiaría por medio del Espíritu Santo, así como Adán guiaba a los animales en aquel día.
53Así que Él los hizo. Y entonces, cuando lo hizo, comenzó a pensar en la idea de que haría al hombre del polvo de la tierra. No había nadie que arara la tierra, nadie que trabajara, ningún ser físico. Entonces Él hizo al hombre del polvo de la tierra.
54Ahora, allí es donde yo pienso que los botánicos, o la ciencia y el cristianismo, no entran en conflicto el uno con el otro. Porque la ciencia dice que el hombre vino de una vida diferente; y nosotros decimos, cuando miramos a un hombre aquí, que él es a la imagen de Dios. Esta no era la imagen de Dios para comenzar. Esta era la imagen de la vida animal. Y los evolucionistas argumentan que nosotros... Yo no creo en la cadena de la evolución como creen ellos, que todos venimos de una sola célula. Pero yo ciertamente creo que nosotros evolucionamos, la evolución de un hombre a partir de otro. Pero entonces cuando Dios hizo todo aquello y puso al hombre en el...
55Lo hizo del polvo de la tierra, no a Su propia imagen. Él ya había hecho al hombre. Luego sopló en él aliento de vida, y se convirtió en un alma viviente. Así que el alma del hombre es la naturaleza del espíritu.
56Ahora bien, cuando Ud. nace de nuevo no recibe un espíritu nuevo, Ud. recibe una naturaleza nueva de ese espíritu. Es el mismo espíritu, pero con una nueva naturaleza. Tome a dos hombres y póngalos juntos, ambos se ven iguales; y uno es un pecador y el otro es un cristiano. Un hombre dice: “Yo tengo un espíritu igual que tú.” ¿Ven? Pero uno de ellos es diferente, su alma, su naturaleza es diferente. Él ha sido cambiado.
57Así que entonces Él le puso aliento a este hombre. Ahora, yo no sé cómo lo hizo. Le puso cinco sentidos para que él pudiera hacer contacto con su hogar terrenal, y ver, probar, sentir, oler, y oír. Y Él lo hizo de esa manera. Ahora, esos sentidos no eran para hacer contacto con Dios.
58Su sentido para hacer contacto con Dios era su espíritu, su alma era para hacer... “El alma que pecare, esa alma morirá”.
59Ahora, estoy dando muchas vueltas para llegar a algo, pero espero que Uds. capten cada punto de esto, para que así puedan ver exactamente lo que Dios tuvo que hacer en el Calvario.
60Ahora, cuando Él le puso sus cinco sentidos a este hombre…Y entonces, el hombre, él estaba solo, así que Él le hizo una esposa, una ayuda idónea, sacó una costilla de su costado e hizo una mujer.
61Allí hay un tipo hermoso, todo en tipo, de Dios sacando a la Novia del costado de Cristo. ¿Ven? Dios abrió el costado de Adán, y le sacó una costilla; lo cual, el hombre tiene una costilla menos que la mujer en la estructura del cuerpo. Y ahora Dios abrió el costado de Cristo en el Calvario, y sacó a la Novia. La iglesia pasa a través de la Sangre de Cristo al cuerpo de Cristo. ¿Ven?
62Así es como entramos, y no a través de ninguna otra vía. No importa a qué iglesia Ud. pertenezca, qué tan buen hombre sea Ud., qué tan buena mujer sea Ud.; Ud. debe aceptar el Sacrificio todo suficiente de Dios, Su camino provisto, o Ud. está perdido. Eso es correcto. Esa es la única manera como uno puede entrar, es a través de allí. Ahora, sólo hay una manera, y esa es la Puerta.
63Jesús enseñó aquella parábola famosa, cuando estuvo aquí en la tierra. Él dijo que se hizo una cena de bodas y a cada hombre se le dio un traje, pero Él encontró allí a uno que no tenía traje. Y le dijo: “Amigo, ¿cómo es que tú no tienes un traje?”
64Ahora, la costumbre oriental era que si el novio invitaba a cincuenta personas, entonces él tenía cincuenta trajes. Y él se paraba en algún lugar de la puerta, y cada vez que un hombre entraba, fuera rico o pobre, él le ponía el traje. Entonces nadie sabía si eran ricos o pobres. Todos se veían iguales bajo aquel traje.
65Y así es como Dios hace hoy. Él da el Espíritu Santo; lo cual es un tipo. Cada hombre que Él invita, todos somos iguales; no es que este sea un poquito mejor que el otro, y aquel un poco más grande que este otro. Todos somos iguales a la vista de Dios, todo aquel que es invitado a la cena de las bodas.
66Entonces cuando él entró y encontró a este hombre... Ahora, solamente hay una puerta para pasar, porque allí es donde se entregaban las vestiduras. Y él encontró a un hombre a la mesa de las cenas, sin tener puesta la vestidura. Él le dijo: “Amigo, ¿qué estás haciendo aquí? ¿Por qué no tienes puesta una vestidura? Y el hombre se quedó mudo. Él entró por una ventana, de alguna otra forma. Él no entró por la puerta.
67Y todo hombre que viene por medio de Cristo, y entra al cuerpo de Cristo, recibe el Espíritu Santo, la vestidura. Él está parado allí mismo, para ponérsela a Ud., tan pronto como Ud. entre. ¿Ven? Eso es lo que Él ha prometido, y eso es lo que Él hace.
68Ahora, allá atrás en el principio, en el Edén, entonces Él le hizo una esposa, o una ayuda idónea.
69Ahora, Uds. ven estas fotografías en revistas, algunas veces, de algunos artistas. Bueno, esa es una inspiración muy pobre. Si Ud. viera a Eva con su cabello parado así y ¡oh! qué cosa tan horrible, y dijese: “Esa fue nuestra madre”, pues, no habría nadie en el mundo que pudiera admirar eso. Yo creo que Eva era la mujer más hermosa que haya existido en la tierra. Eso es correcto. Cuando Adán la miró, su, él... Pues, eso sencillamente demuestra cómo viene pasando esa tendencia a través de los seres humanos hoy. Si no fuera así, sería al contrario.
70Así que Adán tomó a Eva como su esposa. Y entonces cuando el pecado entró... Y yo tengo mi idea de lo que fue aquello. Yo no lo expreso aquí en la iglesia, a menos que estuviese teniendo algún tipo de enseñanza, de lo que fue el pecado en el principio. Pero de todos modos, cuando eso sucedió, los separó a ellos del compañerismo con Dios.
71Ahora, aquí está el cuadro que deseo traer. Cuando Dios se dio cuenta, o algún Ángel, o algún ser vino y le dijo a Dios que: “Tu hijo está perdido. Él pecó. Ha caído...”
72Ahora, fíjense en la tendencia del hombre, lo primero que hace es fabricarse una religión. El hombre tiene alguna clase de religión.
73El otro día, yo estaba conversando con un hombre famoso aquí en la ciudad y me dijo: “Ud. sabe, mi religión, Hermano Branham, es guardar la regla de oro”. Eso es bueno.
74Pero, Hermano, a menos que un hombre nazca de nuevo, él perecerá. Sí. Él tiene que hacerlo; él tiene que nacer de nuevo. Ahora, la regla de oro está bien; un hombre con moral puede seguir eso. Pero todo eso tiene que venir por la línea de lo supernatural. Y Ud. verá lo que Dios tuvo que hacer para que nosotros pudiéramos nacer sobrenaturalmente.
75Ahora, cuando ellos pecaron, él se fabricó una reli... La palabra “religión” significa “cubierta”. Es como algo que cubre. Este abrigo es una religión de moral para mí, porque cubre mi ser. Y sus ropas son de la misma manera. Es una cubierta.
76Ahora, dense cuenta entonces, que las hojas de higuera de Adán estaban bien mientras que él no tuviera que enfrentarse a Dios. Pero cuando tuvo que enfrentarse a Dios, se dio cuenta que sus hojas de higuera no servían para nada. Y ahora, amigo, Ud. pudiera pensar que es una persona muy buena (¿Ven?), y Ud. pudiera serlo. Eso es correcto. Pero cuando Ud. viene a encontrarse con Dios, Ud. tiene que… Si Ud. no ha aceptado el sacrificio provisto por Dios para Ud., Ud. está perdido y lo sabrá.
77Yo he estado al lado de ellos, los he visto morir, he visto al doctor ponerles inyecciones en los brazos para tranquilizarlos. Los he escuchado gritar y comportarse de esa manera. Decir: “Oh, ellos simplemente están fuera de sí.”
78Yo le he dicho: “Doctor, todavía no se la ponga, por favor, espere un poco más”. ¿Ven? Y uno puede escucharlos cuando ellos pensaban que estaban bien.
79“Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte”.
80Y todo hombre que no haya sido regenerado por Dios, tomará ese camino de destrucción. Ud. no puede evitarlo. Su propia alma lo guía a Ud. Si Ud. ha nacido de nuevo, Ud. está destinado a subir. Si no ha nacido de nuevo, Ud. tendrá que irse para abajo. Su propia alma lo hará. Es como una varita mágica que abre una puerta en algún lado; si Ud. no tiene esa varita, la puerta no se abrirá. Y si Ud. no ha nacido de nuevo, Ud. automáticamente será rechazado; eso es todo.
81Y entonces cuando yo veo allí, cuando ellos salieron, y Dios sabía que ellos no podían pararse delante de Él. Él lo sabía. Y ellos se estaban escondiendo, escondiéndose allá en unos arbustos. Cubiertos, pero ellos sabían que su cubierta no era suficiente.
82Y todo hombre o mujer que va a la iglesia... Hoy estaba pensando en cómo están celebrando las catedrales, y sonando las campanas, y así por el estilo; y la gente está yendo a la iglesia, preparándose, y las mujeres comprando sus sombreros de Pascua y demás. ¿A qué ha llegado esto? ¡Dios mío! Yo no puedo entender qué tiene que ver un conejo con la resurrección, ¿ven?, (no, señor) o qué tiene que ver un árbol de navidad con el nacimiento de Cristo. Eso es pagano, amigos. En algún lado nos hemos salido del camino. Eso es correcto. Pero un hombre o mujer verdaderamente nacido de nuevo sabe, porque hay vida dentro de Ud. que le dice que eso está errado. ¿Es cierto eso? [La congregación dice: “Amén”.--Ed.]
83Ahora, observen; Adán y Eva. ¡Oh, hermano! Cuando pienso en eso, se me olvida que tengo gripe, o lo que tenía. Cuando medito, allá atrás en el principio... ¡Fíjense! ¿Habla Ud. de la sangre?
84Aquí no hace mucho, cuando en ese gran concilio metodista estaban pensando en sacar todos los himnos acerca de la sangre del himnario metodista... Dijeron: “Esta no es una religión de carnicería”. Dijeron: “Nosotros queremos algo bonito y digno”. Hermano, esa no es la manera en que Dios lo recibe. O es...
85“Y veré la sangre, y pasaré de vosotros”. ¡Sangre! Dios, el único sustituto que hay, es solamente... “La vida está en la sangre. Uds. pueden comerse la carne, pero la sangre, que es la vida, derrámenla en la tierra”. ¿Ven?, no comerse la vida.
86¡Fíjense qué hermoso! ¡Como pienso en eso! Entonces Dios pensó: “Ahora, vengan aquí, Adán y Eva. Y antes de que los saque, voy a tener que hacer algo”. Entonces fue allá por la ladera y agarró una oveja, la mató, le arrancó la piel y la dejó morir.
87Porque Dios tiene que cumplir Su Palabra, no importa qué tan buen hombre o mujer sea Ud., lo que Ud. sea. Es Dios, Dios tiene que cumplir Su Palabra.
88Por esa razón fue que la virgen María tuvo que subir, en el día de Pentecostés, y recibir el bautismo del Espíritu Santo, igual que los demás, porque ella nació aquí como una mortal y tenía que nacer de nuevo antes de que pudiera irse al cielo. Amén.
89Ahora mire, señora, permítame decírselo. Dios no ha cambiado sólo porque los tiempos hayan cambiado. Si Ud. llega con otra cosa menos que eso Ud. está perdida. ¿Lo ve? Ahora, yo solamente estoy hablando de lo que Dios hizo hace mil novecientos años en el Calvario, para mostrarles qué sacrificio tuvo que hacerse para pagar esto, y esa es la manera de Dios. Ahora, hay un camino que parece derecho, pero Dios tiene un camino provisto. Si Ud. siempre sigue el camino provisto por Dios, Ud. nunca se extraviará.
90Es como si Ud. fuera a ir a Indianápolis, o al otro lado del puente, y dijera: “Bueno, mire, ¿es eso Lousville allá?”. “Sí”. Y si Ud. sigue directo para este lado, rápidamente se hallará en problemas. Eso es correcto. Será mejor que consiga el plano, el mapa, lo estudie bien y vea por donde va.
91Y, entonces, Éste es el mapa de Dios para la Gloria. Estúdielo bien. Allí está. Está rociado con Sangre todo el camino. Ud. no puede perder la pista si sigue la Sangre. ¡Amén! Ahora, Uds. pueden verlo. Solamente siga de cerca la Sangre y Ud. estará bien, porque hay una huella ensangrentada a cada paso del camino.
92Fíjense ahora, cómo Dios allá atrás, antes de que Él pudiera hacerlo, Él podía pararse o... Si ellos se paraban a recibirlo, Él los hubiera matado inmediatamente. Tenía que hacerlo, porque Él es soberano. Él tiene que cumplir Su Palabra. Él dijo: “El día que de él comieres, morirás”. Eso lo estableció para siempre. Entonces puedo verlo a Él allá atrás, cuando mató estas ovejas. Ud. dice: “¿Eran ovejas, Hermano Branham?”. Yo lo creo. Él era el Cordero que fue inmolado antes de la fundación del mundo.
93Y fue una piel de oveja; la tomó y la arrojó allí en los arbustos, y les dijo que se cubrieran con éstas, y que salieran a recibirlo.
94Y puedo ver a Adán y a Eva tomar estas pieles ensangrentadas y ponérselas. ¿Pueden Uds. imaginarse los cuerpos hermosos de esos dos seres humanos perfectos, ahora envueltos en pieles de ovejas ensangrentadas? Puedo verlos pararse allí.
95Dios dijo: “Adán, por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer en vez de a Mí, entonces, yo te tomé del polvo, y al polvo volverás”.
96Y: “Eva, por cuanto escuchaste a la serpiente en vez de a Mí, pues, tú tomaste vida del mundo, y tendrás que traer vida al mundo. Multiplicaré tus dolores, y tu deseo será para tu marido”, y así por el estilo.
97Y entonces Él dijo: “Serpiente, por cuanto hiciste esto, andabas derecho...” Él no era un reptil. Él era una bestia, caminaba erguido, era más sutil que todos los animales del campo”. Las Escrituras dan testimonio de eso. Caminaba erguido, como un hombre, y él la había engañado a ella. Él dijo: “Y por cuanto hiciste esto, te serán quitadas las piernas, y sobre tu pecho andarás todos los días de tu vida. Y polvo será tu alimento”.
98Y allí mismo estaban ellos; juicio. Dios tenía que cumplir Su juicio, por cuanto Él lo había hablado. Y Él es Dios; Él no puede retractarse. Él tiene que permanecer... Para ser Dios, Él tiene que cumplir Su Palabra. Eso es correcto.
99Entonces puedo imaginarme a la pobre Eva, mirar a Adán, su cabello largo y rubio le colgaba por la espalda, esos ojos grandes, brillosos y azules que se parecían a los cielos, donde Dios los había hecho, las lágrimas bajaban y se mezclaban con la sangre de las vestiduras que colgaban de su cuerpo, Eva... Adán, con su cuerpo fuerte, la tomó y la recostó sobre su pecho, y allí las lágrimas, caían y se mezclaban, mientras corrían por las pieles de ovejas, la sangre goteaba. Sangre por todos lados. Ahora, Él dice: “Uds. tienen que salir de Mi Presencia”.
100Y puedo ver a Eva y a Adán con sus brazos alrededor el uno del otro, yendo, retirándose así, y esas pieles de ovejas golpeando contra sus piernas, sangrando, golpeando sobre sus piernas [El Hermano Branham bate las palmas una vez--Ed.]
101Entonces puedo ver todo ese espacio, lo cual era Dios. Dios no tenía principio de días o fin de años. Él es por siempre y para siempre. Puedo ver a todo aquel gran espacio comenzar a moverse y descender en la forma de un embudo así, y bajó y Él empezó a mirar a aquella parejita saliendo del huerto del Edén, con pieles ensangrentadas golpeando contra sus piernas. Él no podía soportarlo. Y eso descendió, ¡oh!, eso descendió hasta el mismo corazón de Dios y deletreó: A-m-o-r: “De tal manera amó Dios...”. Él simplemente no podía verlos salir.
102Él volvió a llamarlos y les dijo: “Pondré enemistad entre tu Simiente y la simiente de satanás”. Eso fue hecho en el Calvario, cuando Dios mismo descendió a través de una mujer, nació de una virgen.
103Cómo me gustaría quedarme en ese punto por un momento, en el Edén. Fíjense, cuando ellos fueron expulsados del huerto por causa de trasgresión, todas las bendiciones le fueron quitadas por causa de la transgresión.
104Y yo creo en esta noche, que eso es lo que pasa con la iglesia. Todas las bendiciones están siendo quitadas por causa de transgresión. Allí lo tienen.
105¡Expulsados del huerto del Edén! Ahora, yo quiero que Uds. se fijen, aquí viene... Cuando Caín y Abel, los dos hijos de Adán y Eva, vinieron a ofrecer un sacrificio...
106Yo creo que el gran Querubín estaba del lado este de la puerta, y aquella espada giraba de un lado a otro, guardando esa puerta allí que entraba al Edén... Fíjense, Fuego, el Fuego del Espíritu Santo guardando la puerta.
107Y hoy, eso es lo que guarda la puerta. Si Ud. le tiene miedo al Espíritu Santo y fuego, Ud. nunca entrará. ¡La Espada de Dios es ardiente! Dios es Fuego consumidor, cuidando aquel Árbol, guardando el Árbol de la Vida.
108Y ahora fíjense, entonces este es un cuadro hermoso. ¡Oh, hermano! Puedo ver a Adán, o a Caín y a Abel, mejor dicho, trabajando, o yendo a ofrecer un sacrificio. Yo creo que ellos edificaron sus altares muy cerca de la puerta, en el Trono, donde ellos podían adorar.
109Noten, aquí viene Caín. Él probablemente había trabajado afanosamente todo el año, haciendo todo lo que podía para obtener las manzanas más grandes, o las calabazas más grandes, o lo que él tuviera, y lo trajo a la puerta. Se edificó un altar allí mismo al lado de la puerta en la Presencia de Dios, colocó todos sus frutos y unos lirios de agua enormes y demás, y las puso en el altar correctamente, luego se arrodilló y adoró a Dios.
110Ahora, yo espero que esto penetre bien profundo, como nunca antes, hasta que lo entiendan. ¿Ven? Ahora, noten. 111 Si Dios únicamente exigiese que Ud. fuera a la iglesia, Caín era tan justo como Abel. Caín le edificó un altar al Señor. Ud. dirá: “Bueno, Hermano Branham, yo no solamente hago eso, sino hago un sacrificio. Yo pago para las misiones extranjeras y yo...”. Esas cosas están bien. No hay nada malo en eso. Pero Dios exige más.
112Caín mismo hizo eso. ¿Ven? Él trajo un sacrificio. Él adoró al Señor. Él se arrodilló, y le ofreció alabanza al Señor y dijo: “Señor, aquí estoy. Aquí estoy, y te he traído una ofrenda. He edificado un altar”. Amén.
113En otras palabras: “Yo soy miembro de una iglesia”. ¿Llegó eso a fondo? Miren. “Yo soy miembro de una iglesia. Yo creo en Ti”. Eso llegará a fondo ahora. Dejen que penetre profundamente: “Yo soy un creyente en Dios. He edificado un altar. He traído un sacrificio. Y aquí estoy, Señor. Estoy adorándote”. Y Dios le dio la espalda a eso. Correcto.
114“Y la mañana de resurrección”, como dijo un pastor de esta ciudad: ¿Sabe Ud., predicador, lo que yo hago en la mañana de resurrección?”. Yo dije: “¿Qué?” Dijo: “Yo le digo a toda mi gente, les digo. ‘Feliz Navidad’”. Yo dije: “¿Por qué?”. Dijo: “Porque ya no los veré hasta la próxima Pascua”.
115Todo el mundo aparece en la pascua, eso es todo, compran sombreritos nuevos y ropas. ¿Y eso qué tiene que ver con Cristo? ¡Oh! Y este año se gastarán millones de dólares, mañana, en los círculos protestantes, en lirios, lirios grandes y hermosos; cada miembro vendrá y lo colocará en el altar. A Dios no le interesan los lirios en el altar. Él lo quiere a Ud. en el altar. No es el lirio; no es su sacrificio. Ud. es el que debe estar sobre el altar. Esa es la diferencia. Hay que poner lo que Dios demanda en el altar, ese es Ud.
116Ahora, quiero que se fijen en esa tendencia, ese era satanás en Caín. Y fíjense que la misma…
117Ahora, esto debería hacer que se sientan muy bien, algunos de Uds. que son peregrinos y viajeros. Y nosotros tal vez tengamos que decir: “Bueno, ojalá que pudiéramos hacer esto en nuestra iglesia, y aquello”. Estén satisfechos. ¡Aleluya! Yo prefiero adorar en un cuartito sencillo en algún callejón, y tener a Dios allí, que en una catedral sin Dios en ella. Eso es correcto. Seguro. ¡Allí! Él era un hombre pobre. Noten. Entonces él trajo su ofrenda, Caín, y la puso allí. Ahora, noten, él vino de la línea de satanás, porque él esperaba que Dios la aceptara, porque eran frutas muy bonitas, algo que él mismo había hecho.
118Y mucha gente dice: “Bueno, yo pertenezco a cierta orden diferente. Y yo le doy a la Cruz Roja, y doy para la caridad. Yo hago donativos para las iglesias. ¿Qué acerca de eso, Hermano Branham?” Todo eso está bien. 119 Pero: “El que no naciere de nuevo, de ninguna manera entrará al Reino”. Fíjense en eso.
120Esas cosas de caridad están bien, pero esa todavía no es la manera provista por Dios. Caín vino en su propia manera. Y muchos en esta noche están viniendo en su propia manera.
121Uds. ni siquiera pueden razonarlo. Pues, los razonamientos ni aun pueden... Sus razonamientos no son válidos. Ud. no tiene derecho de razonarlo. Si pudiera hacerlo, ya no sería fe. Ud. tiene que ofrecerlo por fe.
122Ahora, Ud. dirá: “¿Hermano Branham, quiere decir Ud. que yo tengo que ponerme de rodillas allí y ser lleno con el Espíritu Santo y comportarme como los demás?” Si Ud. espera estar con ellos, tiene que hacerlo. Eso es todo. ¡Sí, señor! Eso es todo. Ud. puede tomar...
123Naaman tuvo que hacer lo mismo. Dios le dijo al profeta: “Dile que vaya y se sumerja siete veces.”
124Él dijo: “¿No es ésta agua más limpia y mejor?”. Pero era aquella agua del Jordán; algunas veces se ve muy mal.
125Pero yo deseo que todos aquí en esta noche miren al Calvario, y vean lo que le costó a Dios, hace mil novecientos años, y que levanten su mano y digan: “Yo tomaré el camino con los pocos despreciados del Señor”.
126Ud. dirá: “¿Tengo que unirme con esa gente que el hermano Thom o algunos de ellos llaman santos rodadores?”.
127Hermano, yo he estado alrededor del mundo, ya casi tres veces, y todavía no he visto a un santo rodador. No, señor. Yo he visto santidad, pero no a santos rodadores. Ese es el nombre que el diablo le puso a la iglesia. Dios dijo: “Sin santidad nadie verá a Dios”. Ud. puede hacer como quiera, con respecto a eso. Esa es la manera de Dios.
128Ud. dirá: “¿Gente que grita y clama y se comporta de esa manera?” Hermano, así es. “Pues”, Ud. dice: “Eso me parece una locura”.
129Es por esa razón que Ud. tiene que nacer de nuevo. Cuando Ud. nazca de nuevo, entonces no será una locura. Ud. estará con nosotros. En una ocasión, ellos pensaron lo mismo que Ud. Eso es correcto. Ellos pensaron lo mismo que Ud., hasta que ellos mismos entraron en eso. Es un cambio, una conversión. “Convertir” significa: “cambiar” algo. Y a menos que un hombre muera a sí mismo y diga: “Señor, yo no sé nada a cerca de esto. Acéptame”. Amén. Entonces Dios lo hará. ¿Ven?
130Ahora, Caín dijo: “He puesto todo esto aquí. Dios lo rechazó. Él lo hizo todo muy bonito.
131Y quizás Ud. piense: “Bueno, yo voy al servicio de amanecer; tengo que tener un sombrerito nuevo”.
132En una ocasión, una muchacha iba a cantar en mi servicio. Y ella dijo: “Hermano Branham...”. Su madre lavaba ropa para ganarse la vida. Y ella tenía que hacerse unos de esos “encrespamientos” en el cabello, Uds. saben.
133¿Qué es eso, manicura? O ¿cómo le llaman a esa cosa en el cabello? Sé que lo dije mal. Nunca me acuerdo cómo se llama eso. No sé mucho de eso. ¿Tony? [Alguien dice: “No. Permanente”.--Ed.] Permanente, eso es lo que era.
134Y ella tenía que hacerse una en el pelo antes de que ella pudiera cantar en el coro. Y su pobre mamá lavaba ropa para ganarse la vida. Cuando ella fue y se hizo su permanente, yo le dije que no le permitiría cantar, ya que ella no era digna al hacer una cosa como esa. ¡Correcto!
135Dios nos ayude a mantener limpio el púlpito, de cualquier modo. Eso es lo que sucede con el mundo hoy, en su... Ahora, escuche, hermano. Yo creo en una experiencia áspera, chapada a la antigua, de esas del campo, en donde uno arranca todas las raíces de amargura, y remueve la tierra, (eso es correcto), y siembra la semilla. Ahora bien, fíjense, Caín pensó: “La belleza”.
136Ellos piensan: “Bueno, nuestra iglesia... Nosotros construiremos una iglesia nueva”. Eso está bien. Todo lo que es de belleza, está bien, si Ud. toma junto con eso al Señor Jesús. Entonces si lo pone a Él primero, Él se encargará de lo demás.
137Alguien dijo: “Hermano Branham, ¿cree Ud. que esta muchacha debería venir al altar, con esta apariencia?”.
138Yo dije: “Hermano, viene la primavera. Todos esos arbolitos aquí afuera, cada uno de ellos tienen las hojas que tenían el otoño pasado. Pero nosotros no tenemos que ir a arrancarle las hojas, para que le salgan nuevas. Sólo deje que salga la vida nueva, y las hojas viejas se caerán”. Eso es correcto. Amén.
139Escuchen. Permítanme decir esto también. Si la hoja vieja no se cae, eso muestra que la vida nueva no ha venido. No vayan a enojarse conmigo. Yo estoy hablando acerca de Jesús. Muy bien. Eso es. Muy bien.
140Fíjense en lo que le costó a nuestro Padre Celestial. Miren lo que Él hizo.
141Y aquí vino Caín, y él hizo su ofrenda. Él adoró. Él fue a la iglesia. Él era tan bueno como el otro.
142Esaú fue igual. Esaú, en su carácter, era mejor hombre que Jacob, ¡más caballero! Él amaba a su padre; ¡y las cosas que él hizo! Pero Dios escogió a Jacob.
143Noten ahora cuando Abel vino a presentar su ofrenda, bueno, hubo mucha diferencia cuando Abel vino. Aquí vino Abel. Él no trabajó; él no trató de buscar la iglesia más grande de la ciudad para asistir. Él no trató de buscar el mejor grupo de gente con los cuales asociarse. Amén. Él simplemente tomó algo que tenía y vino. Eso es todo. Él era un pastor de ovejas. Así que él simplemente fue y agarró un cordero, y lo amarró… Me supongo que en aquel tiempo no tenían cabuya, así que él debió haber agarrado un bejuco y lo amarró por el cuello.
144¿Pero de qué hablaba eso? Ellos lo llevaron a Él al Calvario. Él era el Cordero. Alguien dice: “¿Por qué nació Él en un establo? Bueno, los corderos no nacen en las casas. Ellos nacen el los establos. Como cordero fue llevado al matadero. Y ellos lo llevaron al Calvario. Él era el Cordero de Dios, (amén), desde la fundación de mundo. ¡Cuando pienso en eso, hermano! Allí venía el corderito de Abel. Allí venía el Cordero de Dios.
145Cuando pienso en eso, mi corazón se voltea una y otra vez. Cuando pienso que yo, un pobre, indigno, e impío pecador, muriendo sin Dios, sin Cristo en el mundo, sin esperanza... Y a su debido tiempo Cristo murió en mi lugar, el Hermoso, y llegó a ser despreciado y rechazado, para que yo pudiera ser aceptado ante Él. ¡En mi lugar! ¡Oh, yo no puedo dejar de pensar en eso! Yo no puedo imaginarme cómo Él pudo hacer eso por mí. ¿Quién era yo? Entonces, Ud. dice: “¿Lo hizo Él por Ud.?”. Sí.
146El Espíritu Santo vino, me tomó un día, y dijo: “Él lo hizo por ti”, y yo le creí. Yo le creí. Sí, señor. Yo le acepté, y hallé que así era. No importaba que la gente dijera que “ellos eran fanáticos”, o lo que fueran; yo creí en Dios. Y Él hizo exactamente lo que dijo.
147Puedo ver a Abel. Ahora observen. ¡Oh! Puedo ver a Abel ir a buscar este bejuquito, fue y agarró un corderito macho, el primero de la oveja madre, y lo amarró por el cuello con este bejuco. Aquí viene él, arrastrándolo. No había mucha belleza en eso, ¿verdad? Jalándolo allí. Entonces lo llevó hasta una roca grande, que estaba al este de la puerta... Ahora, noten.
148Caín probablemente había trabajado afanosamente todo el año para conseguir la mejor cosecha que podía, pensó que él podía agradar a Dios con eso.
149Y mucha gente dice: “Yo voy a dejar de mentir. Voy a dejar de robar. Dejaré de fumar. Acudiré a una mejor clase de gente. Me uniré a cierta sociedad”.
150¡Aquí está! A Dios no le importa que Ud. voltee una página nueva. Él quiere que Ud. vuelva su corazón a Cristo, y deje que Él hago algo con Ud. No es lo que Ud. pueda hacer, no es por buenas obras que somos salvos, sino que es por Su misericordia que somos comprados. “No por obras para que nadie se gloríe”. Pues nosotros somos de Dios porque... No es lo que yo soy; no es lo que yo hago en mí mismo. Es lo que Cristo, en Dios, ha hecho por mí y por Ud.
151Fíjense, es un tipo muy hermoso. Aquí viene él, arrastrando el corderito, halándolo. Puedo imaginarme al animalito cayendo, probablemente sabía lo que le esperaba, arrastrando sus patitas. Un tipo perfecto de Cristo arrastrando la cruz, el Cordero de Dios bajando por Jerusalén, cayéndose, débil.
152Aquí venía este animalito, balando. Y cuando lo subió hasta la gran roca, lo puso encima, tomó un pedazo de roca filosa... Yo no sé, me supongo que en esos días no tenían cuchillos. Lo colocó así. Lo tomó por la parte de atrás de la cabeza, y lo jaló así, tomó un cu... o la roca, y comenzó a cortarle la gargantita, y la roca comenzó a atravesarle la garganta. Sobre esa roca murió el cordero, sangrando, balando, la sangre salpicaba, sus arterias cortadas, la sangre salpicaba por todos lados. Entonces su lana blanca se bañaba en rojo con la sangre. Dios miró desde el cielo y dijo: “Eso es. Ya lo entendiste. Esa es la manera”. La sangre salía de sus venas.
153¿Qué era eso? El Hijo de Dios, hace mil novecientos y pico de años, en esta tarde. Él fue sacado de la prisión. Fue llevado al tribunal, y de allí, a la sala de castigos, de allí, al Gólgota, subió la colina. Simón de Cirene le ayudó a cargar la cruz. Y allí, murió, sobre la Roca de los Siglos, con Su sangre sacada a golpes, Su cuerpo lacerado. ¡Aleluya! Esas bocas enormes de soldados escarnecedores le escupieron en el rostro. Y Él dijo: “Si Mi Reino fuera de este mundo, yo le pediría a Mi Padre y Él me daría legiones de ángeles que vendrían y pelearían por Mí. Pero este no es Mi Reino.
154Pero venga Tu Reino. Hágase Tu voluntad”. Y estará aquí muy pronto. “Venga Tu Reino, hágase Tu voluntad”. ¡Oh, hermano!
155En una ocasión Billy Sunday dijo que: “En cada árbol había un ángel”, dijeron: “Solamente suelta tu mano y apunta con tu dedo; eso es todo lo que tienes que hacer. Nosotros arreglaremos este asunto aquí abajo”. ¡Oh, eso era verdad!
156Caifás miró y dijo: “A otros salvó, a Sí mismo no se puede salvar”. Ese fue el cumplido más grande que le hicieran. Si Él se salvaba a Sí mismo, no podía salvar a otros. Así que Él dio Su vida, para poder salvar a otros. ¡Aleluya! Amén.
157“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, mas Dios cargó en Él el pecado de todos nosotros. Como cordero fue llevado al matadero y como cordero enmudeció y no abrió Su boca delante de sus trasquiladores. Mas Él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados, el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. ¿Cómo podría Ud. rechazar tal amor incomparable? ¡Verlo mientras sube la colina, tambaleando, su cuerpo débil y frágil doblándose debajo de la carga!
158Pienso en el poeta, cuando él se sentó allí aquel día, vislumbró eso, y escribió: Entre rocas que se partían y cielos que se oscurecían, Inclinó mi Salvador Su cabeza y murió; El velo abierto reveló el camino A los gozos del cielo y el día sin fin.
159¡Qué Salvador! ¡Oh, hermano! ¿Cómo podríamos, cómo podría yo alguna vez rechazar este amor tan incomparable, por Aquel que hizo eso por mí y por Ud.?
160Yo confío, en esta noche, mi hermano, hermana, que Ud. venga. Dios, ese fue el camino provisto por Dios. Ese es el camino para Ud. Ese es el Único que puede tener que ver con Ud. Ese fue Aquel que tomó su lugar. Ese es el Redentor resucitado, que en esta noche está a la diestra del Padre, lo vemos rogando y pidiendo por todo pecador que se encuentra en este recinto para que vengan a Él. Yo confío que Ud. lo haga. Confío que no deje pasar esta Pascua.
161Queridos amigos, estamos al final del camino. Yo creo que así es, con todo mi corazón. Hemos llegado al final del camino. Que el Señor Jesús les bendiga. Es mi oración, que en esta noche, Él le haga una nueva criatura en Él. Que Él les guíe. Una vez en la…
162Había un ciego en la Biblia, llamado Bartimeo. Cuenta la historia que él tenía dos palomitas, y estas salían y hacían piruetas la una por encima de la otra, y él levantaba su sombrero, y cuando la gente pasaba y observaba a estas tortolitas hacer piruetas, ellos arrojaban monedas para el ciego mendigo. Él era un hombre casado y tenía una hijita. Él nunca la había visto en su vida. Ella tenía como doce o catorce años de edad, en la etapa en que estamos ahora para entrar en su vida. Y él estaba sentado...
163Dicen que una noche su hijita se enfermó, y él fue al Señor. Y le dijo: “Si Tú sanas a mi hijita, mañana sacrificaré mis dos palomas para Ti”. Entonces el Señor sanó a su hijita, y él sacrificó a las dos palomas. Después de cierto tiempo, su...
164Y Uds. saben, cuando menos pensaba, su amada esposa se enfermó, y ellos pensaron que ella iba a morir. Así que él fue al Señor en la noche, orientándose al tocar el lado de la pared de su casa, se arrodilló en el campo y dijo: “Dios, Dios, si Tú salvas la vida de mi esposa, mañana te sacrificaré mi cordero”.
165Ahora, Uds. han visto ciegos siendo guiados por un perro hoy en día. Ellos entrenan a esos perros para guiarlos. En aquellos días ellos entrenaban ovejas para guiar a la gente, así que él tenía un cordero que lo guiaba.
166Y él dijo: “Señor, si Tú sanas a mi esposa, bueno, entonces, mañana yo te sacrificaré mi cordero”. Y su esposa sanó.
167Y al día siguiente él iba hacia al templo, y dicen que el sumo sacerdote, Caifás, se levantó y dijo: “Ciego Bartimeo, ¿a dónde vas?”.
168Él dijo: “Voy al templo, oh, sumo sacerdote, a sacrificar mi cordero. Yo le prometí al Señor que si Él sanaba a mi esposa, yo le daría mi cordero”.
169Él dijo: “Tú no puedes dar ese cordero Bartimeo, porque ese cordero es tus ojos”. Dijo: “Yo te daré dinero para que le compres un cordero a los que venden en el templo”.
170Pero Bartimeo dijo: “Oh, sumo sacerdote, yo no le prometí a Dios un cordero; yo le prometí a Él este cordero”. ¡Oh, qué cosa!
171Yo me pregunto si Ud. ha hecho promesas como esa. Si Ud. ve al Cordero todo suficiente en esta noche, piense: “Señor, si Tú permites que yo me ponga bien, yo prometo servirte; haré todo lo que pueda. Si permites que mi bebé viva...” O, cuando Ud. estuviere allí y su madre esté yendo hacia la tumba, o su papá o sus amados, “¡Oh Dios, yo me encontraré con ellos, yo me encontraré con ellos nuevamente!”. Yo me pregunto si Ud. realmente dijo eso en serio. Yo me pregunto si esta Pascua llega y se va sin que Ud. cumpla lo que ha prometido.
172El subió y ofreció su cordero. Regresó, con alguien guiándolo.
173Así que cuando regresó, le dijeron: “Bartimeo, tú no puedes hacer eso”. El sacerdote que fue a recibir su cordero, le dijo: “Tú no puedes tomar este. Tú no puedes sacrificar este cordero”. Dijo: “Ciego Bartimeo, ¿sabes que ese cordero es tu vista?”.
174Él dijo: “Sí, lo sé. Pero yo le prometí a Dios, y Dios proveerá un cordero para los ojos del ciego Bartimeo”.
175Un día, no mucho tiempo después de eso, él estaba temblando de frío, y escuchó un ruido. Dios había provisto el Cordero para los ojos del ciego Bartimeo. Él iba por la calle y preguntó: “¿Qué es todo este ruido?”. Generalmente hay ruido donde Él está. Preguntó: “¿Qué es todo este ruido?”. Le dijeron: “Es un tal Jesús de Nazaret que va pasando por aquí”.
176Arrojó su abrigo al suelo, sin mirar a donde caía; a él no le importaba entonces. Dios había provisto un Cordero. Él se acercó al Cordero y le dijo: “Oh Jesús, Hijo de David, ten misericordia. Ten misericordia”.
177Los ricos y los que estaban alrededor, para acercarse al profeta, al Rey, dijeron: “Oh, quédate quieto; Él no puede oírte”. Pero él clamaba aun más.
178Algunos de ellos dijeron: “Los días de los milagros han pasado. Hoy no existe tal cosa”.
179Él gritó más fuerte: “¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Ten misericordia de mí”. Dios proveyó el Cordero.
180Ese mismo Cordero que Él proveyó para el ciego Bartimeo, Él lo proveyó para Ud. hace mil novecientos y pico de años, hoy, mientras subía el Gólgota, allá, y se ofreció a Sí mismo, todo herido y golpeado.
181Escuche, amigo. Recuerde, Abel fue adonde estaba su ganado y tomó el cordero, y lo mató sobre el lugar del sacrificio. Y... [Espacio en blanco en la cinta--Ed.]… Será mejor que capte esto. Abel murió sobre la misma roca que murió su cordero.
182¿Está Ud. dispuesto en esta noche, a morir a sí mismo? ¿Está Ud. dispuesto a renunciar a sus propios pensamientos? Colóquese sobre la roca, con su cordero allí, y muera completamente y diga: “Oh Dios, ten misericordia”. Cuando pienso en hombres y mujeres que piensan en el orgullo, ¡jóvenes y jovencitas que entregan sus vidas a ciertas cosas! ¡Y también hombres de edad, que piensan en su trabajo, y en su prestigio y en su vecindario, o algo así!
183Oh, ¿por qué no se arrastra hasta el Calvario en esta noche? ¡Aleluya! Deje que su propia vida sea golpeada, y muera allí en la cruz con Él. Coloque sus brazos alrededor de la “Roca de la Eternidad, fuiste abierta para mí”. Mientras que las aguas pasan, mientras que aún ruge la tempestad, escóndeme, oh, mi Salvador, escóndeme. Que el mundo haga lo que ellos quieran. Que los teólogos hagan lo que quieran; yo no quiero su teología. Lo que yo quiero es a Jesucristo en mi corazón. Déjenme morir con mi Cordero”.
184Oh, yo sé lo difícil que fue aquella noche cuando entré en aquella misioncita de gente de color allí, y toda aquella gente blanca estaban parados allí, diciendo: “Allí va él hacia una misión para gente de color”. Fue difícil. Yo entré allí con mucho orgullo de Kentucky en mí, así, pero Dios me dijo: “Si tú lo quieres, entra allí”. Y yo entré y me arrodillé en el altar, y me quedé allí hasta que el Cordero... Yo morí al viejo yo, Bill Branham, hace veinte años. ¡Aleluya!
185“Yo fui crucificado con Cristo. Ya no vivo yo, mas Cristo vive en mí”. Algún día en aquella gloriosa resurrección, cuando Él venga, tal vez mi cuerpo esté descansando allí debajo del césped. Pero cuando eso suceda, Uds. verán la grama abrirse y yo saldré a Su gran imagen gloriosa, junto con muchos de ellos (Aleluya), porque yo lo conozco a Él en el poder de Su resurrección.
186Yo confío que eso es lo que cada uno de Uds. hagan en esta noche, arrastrarse hasta el Gólgota. Hagamos un viajecito en este momento.
187Mientras nos da la nota, por favor, hermana, de Más Cerca, Mi Dios De Ti. Mientras estamos...
188Ud. dirá: “Eso es para un funeral”. Bueno, hermano, si alguna vez hubo un tiempo en que necesitamos un funeral, es ahora mismo, cuando los hombres mueran a sí mismos y al orgullo.
189Inclinemos nuestros rostros, en silencio, mientras ella nos da una nota, si nos hace el favor.
190¡Oh Dios, oh, cuando pienso en lo que sucedió allá! ¡Oh! ¡El sólo pensarlo me tiemblan los huesos! Pienso en ver ese Cordero, cuando ellos lo golpearon, sí, pusieron espinas sobre Su cabeza y la jalaron hacia abajo. Los soldados le escupieron en el rostro y dijeron: “Tú Rey, ahora haz algo al respecto”.
191Él era el Profeta de profetas. Le pusieron un trapo alrededor de Su rostro, y le golpearon en la cabeza con una caña, y le dijeron: “Ahora, profetiza, dinos quién te pegó”.
192Pero el profeta dijo: “Él no abrió Su boca”. Él ya lo había dicho.
193Le ataron las manos, detrás de Él. Se pararon a cierta distancia, con un gran látigo, y lo azotaron hasta que Sus preciosas costillas se le veían por la espalda; la sangre le corría por el costado, y goteaba en el suelo. Ahora lo oigo caminando; y oigo el ruido de la sangre en sus sandalias. Ese era Emmanuel. Ese era Dios, la Sangre de Dios.
194Y los veo tomar y ponerle esa cruz en la espalda, aquella cruz de madera rugosa, áspera y dura. Y allí va Él, cargándola sobre su espalda adolorida, yendo por la calle, la multitud gritando, riéndose, burlándose de Él: “Allí va ese profeta. Allí va ese gran maestro. Allí va ese sanador divino”. Pero Él es mi Señor. Oh Dios, déjame subir con Él.
195Allí va Él subiendo la colina. Veo a las jovencitas medio vestidas, corriendo de acá para allá, haciendo burla. Sus novios abrazándose, mientras suben la colina. Hermano Ward, eso no ha cambiado mucho todavía.
196Puedo ver a los miembros de las grandes iglesias decir: “Miren, ese era el Sujeto que iba a hacer pedazos nuestra iglesia; predicó en contra de nuestro pastor. Mírenlo ahora”. Pero el profeta dijo que debía ser de esa manera. Él era el Cordero de Dios.
197Lo veo mientras voltea Su cabeza, y los escupitajos le corren por la barba. Levanta Sus ojos al cielo, gime, y avanza un poco más.
198Señor, por fe, yo quiero caminar allí con Él en este momento. Quiero darle una palmadita en la espalda, y decirle: “Señor, yo me quedaré aquí, sólo dime qué hacer, y yo lo haré. ¡Cuánto te aprecio, Señor!”
199Allá en la colina, cuando ellos lo pusieron en el suelo, le jalaron Sus preciosas manos hacia atrás. Esas manos que detuvieron la fiebre; esas manos que dijeron... Al hijo de esa pobre viuda, cuando tocó su frente, o el ataúd donde él estaba; y él volvió a la vida.
200Aquel que llamó a Dorcas de nuevo a la vida, Aquel que resucitó a la hija de Jairo, Aquel que dijo: “Lázaro, ven fuera”. Esos labios están sangrando ahora, resecos, llorando.
201A medida que aquellos grandes clavos crueles se entierran en Sus manos y en Sus pies: “Horadaron mis manos y mis pies”, dijo el profeta, setecientos años antes de que sucediera. ¿Qué era eso? Era el Cordero de Abel. Allí ellos lo tiraron al suelo, y la carne se rompió. Su pobre cuerpo tembló. Él dijo: “Tengo sed”. Le dieron vinagre.
202Le insultaron, le escarnecieron, y se burlaron de Él. Dijeron: “Tú gran obrador de milagros, haz algo al respecto ahora”.
203Pero entonces los cielos comenzaron a oscurecerse, los relámpagos comenzaron a destellar. Dios estaba escondiendo Su rostro; ya no podía soportarlo. Oh Dios, cuán cruel debió haber sido el pecado, cuán cruel, cuán cruel, que hizo que ese Precioso hiciera eso. Él pagó tal precio que aun Dios mismo escondió Su rostro. Los ángeles escondieron sus rostros y se voltearon para llorar con Él. La luna y las estrellas no pudieron avanzar más. No pudieron brillar más. El mismo Dios que los creó estaba muriendo en la cruz. Y Él inclinó Su cabeza.
204Antes de hacer el eso, Él bajó Su mirada hacia aquella gente que apostaba por Su ropa, para cumplir lo que había dicho el profeta: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Todo en amor, el Cordero de Adán, el Cordero provisto por Dios, inmolado desde la fundación del mundo...Allí murió Él, sin amigos, abandonado aun por Dios mismo. Dios, y, entonces, Su propio Padre lo abandonó, sangrando.
205Sin embargo, nosotros andamos por ahí riéndonos y divirtiéndonos como si nada hubiera sucedido.
206¡Oh Dios, fue esa sangre! Cuando allá en el hospital el doctor dijo: “Él se está muriendo”, fue esa sangre la que me sanó. Un muchachito pecador andando por aquí, fue esa Sangre la que perdonó mis pecados. Fue esa sangre la que me sacó de un lugar tan vil en que yo estaba viviendo, y me rescató y me hizo Tu hijo. Oh... y Cordero moribundo, Tu Sangre preciosa. Mantenme cerca de la cruz, Señor.
207Esa es mi visión. Eso es lo que hay más allá, amor, todo el gran corazón de Dios descendiendo allí. Y todos los que vienen por medio de Él no serán rechazados. Todos ellos recibirán Vida Eterna. “El que a Mí viene no le echo fuera”.
208Dios, que cada individuo aquí se vaya a casa, en esta noche, con esto en su mente, pensando en: “¡Qué sacrificio! ¿Qué costó redimir? ¿Qué que le costó a Dios?”. A nosotros no nos costó nada. A Dios le costó Su Hijo. A Dios le costó el precio más grande. A Cristo le costó Su vida. Él era la Rosa de Sarón; pero para sacarle el perfume a una rosa, hay que exprimirla. Su hermosa vida fue exprimida a la edad de un joven de treinta y tres años y medio, para que nosotros pudiéramos vivir.
209Más cerca, mi Dios, de Ti. Quédate cerca de mí, Señor. Quédate cerca de mí. Y cuando yo llegue al final de este camino, y mi vida se esté terminando, Señor, que Él, Quien murió allá, se acerque a mí, entonces. Que pueda ser de la misma manera con todos los que están aquí.
210Mañana, Señor, o pasado mañana, enterraremos a una mujer que una vez se sentó aquí en esta iglesia, escuchando el sermón. Tú conoces todo acerca de ella ahora. Si ella entró, es salva, si no, está perdida.
211Oh Dios, ten misericordia. Que cada hombre y mujer, mientras abandonan este edificio en esta noche, para ir a sus hogares, que vayan pensando seriamente: “Nada en mis brazos; solamente a Tu cruz”. Y que cada uno muera en esa cruz.
212Señor, mientras estoy aquí en este púlpito en esta noche, esta pequeña estructura de concreto, yo consagro mi vida a Ti. Te doy gracias por lo que has hecho por mí. Y yo me consagro nuevamente a Ti, en esta noche cuando conmemoramos la crucifixión. Tómame Señor, perdóname, todos mis errores y problemas. Hazme fuerte y poderoso, Señor, en el Espíritu de Dios, para que pueda ganar almas para Ti.
213Y bendice a esta congregación, porque te lo pedimos en Su Nombre. Perdona a todo pecador. Rescata a todos los caídos.
214Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, y cada pecador y pecadora aquí ahora, muchachitos y muchachitas, todos Uds... Algunos de Uds. jóvenes allá atrás, tuve que hablarles fuerte, la otra noche. No me gusta hacer eso. Dios bendiga sus corazones. Uds. pudieran haber pensado que el Hermano Branham fue duro, pero yo les amo. Yo he estado en donde Uds. comenzaron. Yo sé lo que es; esa es la razón por la que dije eso, para ver si Uds. no amarían a nuestro Señor. Oren por mí, oren para que este sea el tiempo de consagración para mí. Algunas de Uds. madres, y padres, ancianos, hagan de este un tiempo de consagración, en este momento, ¿lo harán? Acéptenlo a Él en su corazón. Créanle con toda su alma.
215Ahora, mientras todos los rostros están inclinados, ¿quisiera alguien ser recordado en oración? Si así lo desea, levante la mano y diga: “Hermano Branham, recuérdeme. Yo quiero acercarme a Dios”. Muy bien, docenas de manos.
216Padre, recuérdalos a todos. Te ruego que lo concedas; que ellos tengan paz. Mientras que las lágrimas bajan por nuestras mejillas y caen aquí, junto con las mías, en el púlpito. Algunos de ellos con pañuelos. Algunos de ellos, grandes, con apariencia robusta, hombres rústicos, aquí frente a mí, lágrimas saliendo de sus rostros, con las mejillas arrugadas. Recíbenos, Señor. Perdona a cada uno de nosotros en la Presencia Divina. Amado Dios, en esta noche, perdónanos, Señor, a jóvenes y ancianos. Que podamos ser salvos en aquel día, y llevados a Tu Reino, porque te lo pedimos en Su Nombre. Amén.
217Ahora, pueden ponerse de pie, silenciosamente. Mantengan sus rostros inclinados. Lentamente. Más cerca, mi Dios, de Ti, Más cerca de Ti; Aunque sea una cruz que me levante; Aun así toda mi canción será…
218[El Hermano Branham ora en silencio por la gente--Ed.] “Dios, mi Dios, mi Dios, ¿por qué me has desamparado?” Ven, Señor, y bendice estos corazones. [El Hermano Branham, continúa orando con la gente--Ed.]
219Reverentemente, sin hablar con nadie, en lo absoluto, sin decir una palabra más, salgan del edificio, en silencio, y vayan a sus hogares. Dense vuelta y vuelvan a sus hogares. Sin decir una palabra, dense vuelta y salgan. Dios sea con Uds.
220[El Hermano Branham hace una pausa mientras la congregación comienza a salir del edificio en silencio, mientras que la organista y la pianista siguen tocando: Más cerca, mi Dios, de Ti--Ed.]
221“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas; Jehová cargó en Él el pecado de todos nosotros. Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él… Nosotros le tuvimos por azotado, herido, abatido”.
222[El Hermano Branham continúa orando en silencio por la gente, mientras que la organista y la pianista siguen tocando: Más cerca, mi Dios, de Ti--Ed.]