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~ ISRAEL EN LA PATRIA ~
1Y en esta noche queremos colocarlos en la patria. Que el Señor les bendiga. Ahora, esta mañana tuvimos preguntas y respuestas. ¡Caramba! Tuvimos un montón de ellas. Cuando comencé eran como las nueve, y salimos a las dos y media; todavía tengo una buena cantidad, de todo tipo. Pero quizás podamos abordarlas esta semana que viene. Todavía hay más colocadas aquí arriba que ni siquiera he visto aún; llegaremos a ellas tan pronto como podamos. Ojalá que el Hermano Tom se quede con nosotros la próxima semana. Tenemos suficientes predicadores aquí, así que si uno de nosotros se pone ronco, simplemente seguimos con el otro. Así que nosotros...
2Esta es la primera vez que celebro un avivamiento de este tipo en siete años. Hace siete años, en esta semana que viene, yo celebré mi último avivamiento aquí en el Tabernáculo. Han sido servicios de sanidad. Admito que hemos tenido multitudes más grandes y demás, de hasta cien mil, pero yo nunca había tenido un mejor tiempo. Acabo de tener un buen tiempo.
3Anoche yo me estaba babeando como un caballo comiendo trébol, Hermano Wright, ¡teniendo un tiempo maravilloso! El Señor ciertamente nos bendijo.
4Él nos bendijo hoy al grado que casi hicimos que “la casa se viniera abajo”. Eso suena como una reunión de campamento chapada a la antigua: “hacer que la casa se venga abajo”, ¿no es cierto? Pero nos gozamos bastante. El Señor ciertamente nos bendijo. Y creemos que Él lo hará en esta noche. Esta mañana discutimos unas preguntas muy vitales, alguna de ellas sobre temas Bíblicos muy profundos.
5Ahora, este viernes que viene será un mensaje de crucifixión, este próximo viernes por la noche, si el Señor lo permite; lo llevaremos a Él a la cruz, lo veremos crucificado, lo pondremos en la tumba y lo mantendremos allí hasta el sábado por la noche; pero el domingo en la mañana, en el servicio matutino de Pascua trataremos de sacarlo, para mostrarles cómo es que Él prueba lo que Él es.
6Sería muy bonito que después de eso el Señor nos permita tener un gran servicio de sanidad, ¿no es cierto? ¿Sería bonito? Quizás consigamos el gimnasio de la escuela o algo así, y metamos a unos miles más de personas, y tengamos un gran servicio de sanidad, anunciarlo en el periódico y por la radio, y así sucesivamente. Generalmente asisten miles de personas cuando tenemos servicios de sanidad. Ese es mi llamamiento, orar por los enfermos. ¡Hemos tenido unas experiencias maravillosas en esas líneas!
7Y yo creo que ahora el Señor está a punto, la razón de que Él me sacó del campo y me puso aquí, es que yo creo que es Su memorial, siete años, Él va a levantar otro puntal, ir un poco más lejos. “Cuando el enemigo venga como río”. Él dijo: “Yo levantaré bandera contra él”. En esta noche, deseo leer como nuestro texto, o como Escritura…
8Y ahora tenemos un servicio bautismal inmediatamente. No hablaré demasiado largo en esta noche. He estado diciendo eso todas las noches, y luego les doy como dos horas y media de estar sentado allí, un castigo. Pero en esta noche no puedo hacer eso, porque tenemos que bautizar a varios.
9Y la mañana de Pascua, inmediatamente después del servicio matutino, habrá también bautismo en agua aquí en el Tabernáculo, bautismo en la mañana de Pascua.
10Ellos estarán bautizando en esta noche. Nosotros somos “bautistas”, en la manera de bautizar. Sólo que tenemos que ser escriturales; eso es todo. No exactamente bautistas, sino escriturales, nosotros creemos en el bautismo por inmersión. Y ahora, si Ud. no lo cree así, eso todavía está bien. Pero nosotros creemos en bautismo en agua por inmersión.
11Ahora, aquí hay una Escritura que yo he... Ha venido a mí por años y años, los últimos cuatro años. Muchas veces sin fallar, yo podía tomar la Biblia; y se abría en éste capítulo. Yo no lo sabía hasta hace un momento, y ha llegado hasta la culminación misma de este mensaje en esta noche.
12La próxima semana tal vez regresemos a Génesis o algún lado. Aún no sabemos a dónde iremos la próxima semana, como el Señor dirija. Pero en esta noche...
13Cuando estuve enfermo aquí hace algún tiempo, no estaba enfermo; simplemente estaba quebrantado; permanecí en las líneas de oración durante ocho días y noches sin salir, sin abandonar la plataforma. Tomaba mis alimentos y dormía en la plataforma. Y dije: “Voy a orar por todos si me es posible”. Y cuando salí, habían veintiocho mil personas en la ciudad para recibir la oración, veintiocho mil. Bueno, eso fue lo que dijo el periódico. Todos ellos estuvieron allí, tal como lo había dicho el periódico: “El Sol De Jonesboro”. Ahora, entonces este…
14[Un Hermano dice: “Ud. estaba hablando acerca de los servicios allá en Arkansas, Hermano Bill. Todos, en todas partes donde yo he estado, ellos estaban hablando acerca de las campañas de Branham en Jonesboro”. —Ed.] Nosotros tuvimos un tiempo maravilloso. Allí fue donde los ciegos, los sordos, mudos, paralíticos, y todo lo demás fueron sanados. Está empezando a extenderse de allí alrededor del mundo [“Yo los conocí. Ellos todavía están sanos allí, Hermano Branham, desde aquella campaña”. —Ed.] Eso es maravilloso. Uds. oyen eso, ¿verdad? Oh, sí. Dios no remienda las cosas. Él la sana. Eso es correcto. Él lo sana. Ahora, me gustaría regresar allí y tener otro. [Amén] Sí, sería… [“Ellos estarían contentos de tenerle; ellos vienen de todos lados de esas colinas y valles”.]
15El otro día cancelamos un servicio allá en Memphis, donde tuvimos a la Iglesia de Cristo, o, no a una iglesia, o, la “Juventud para Cristo” iba a patrocinar el gran auditorio memorial en Memphis. Y el Espíritu Santo me dijo: “Vete a casa”, así que aquí estoy. Yo no sé…
16En una ocasión Él tenía a Felipe en un gran avivamiento, y le dijo que se fuera al desierto y le predicara a un solo hombre; él fue allí. Eso es correcto. Dejó el avivamiento cuando estaba en pleno apogeo. Eso es correcto. Así fue. Nosotros simplemente tenemos que hacer lo que Dios dice que hagamos. Ahora, Josué, el capítulo uno.
17En la visión acerca de ir a la India. Ahora, todos Uds. conocen la historia, cuando yo regresé de África. Una mañana yo estaba sentado en la orilla de la cama. Esas visiones...
18¿Cuántos han estado alguna vez en una de mis campañas de sanidad? Veamos sus manos. Seguro. Uds. ven cómo muestra visiones. ¿Cuántos estaban aquí cuando tuve un solo servicio de sanidad aquí en la noche? ¿Se acuerdan de aquella ocasión? Todo eso allá en el patio estaba atestado por todos lados, y estaba lloviendo y demás. Una niña vino hasta aquí en una silla de ruedas, se estaba volviendo caliza de la cintura para abajo, paralizada, había estado sentada allí por años. El Espíritu Santo le dijo todo lo que ella había hecho, y lo que falló en hacer. Ella dijo: “Si Dios me sana, yo haré eso”.
19Yo le dije: “Levántese en el Nombre del Señor Jesús”. Y ella salió del edificio, caminando normalmente. ¿Ven? ¿Ven?
20Eso es lo que descubre cuál es el problema. Uno siempre tiene que buscar la causa antes de que pueda hallar la cura.
21Así que no queremos comenzar con sanidad, porque cuando yo… Comiencen a tocar: “Sólo creed”, formaremos una línea de oración. Pero ahora queremos hablar un poquito aquí.
22Y ahora terminaré de contarles esta visión. La vi abrirse ante mí. Y un hombre vino a mí; él tenía unas hojas de papel. Y él tomó esas hojas y dijo: “Por cuanto estabas pensando en lo que sería tu futuro”, y él las arrojó así, y ellas subieron directamente a los cielos. Lo tengo anotado aquí en la Biblia. Así como cuando coloqué la piedra angular allá, y lo que acontecería en los últimos días; y todos saben lo que fue aquello; ha sido exactamente la Palabra. Y será exactamente de esta manera. Él dijo: “Tu futuro es claro”. Y dijo: “Como estabas pensando en ese problema que has tenido; todo eso se irá. No lo tendrás más”. Luego Él dijo: “Otra cosa”, dijo: “tú has estado preguntándote acerca de cómo tener tus servicios”.
23Todos siempre me han dicho que Oral Roberts oraba por cinco mil mientras que yo oraba por dos. Pero yo no soy Oral Roberts. Dios me dio a mí un ministerio; Él le dio uno a Oral. Sea lo que haga Oral, él simplemente los va pasando y les impone las manos de esa manera. Esa es la manera como Dios le dijo a él que lo hiciera. Yo tengo que pararme allí y ver bien la cosa.
24Uno tiene que vigilar, amigos. Es una cosa peligrosa. Recuerden, ¿qué si Dios le puso una maldición a una persona por un cierto propósito para hacer algo, entonces aquí viene el profeta, y quita esa maldición de la persona, y ellos todavía no lo han hecho? Entonces Uno está en problemas con Dios.
25Fíjense en Moisés, nuestro personaje del cual estamos hablando en esta noche. Dios le dijo: “Anda y háblale a la Roca”, él fue y la golpeó. Pero Dios lidió con Moisés.
26Fíjense en Eliseo, ese profeta joven, que se había quedado calvo. Unos muchachitos comenzaron a reírse de él diciendo: “¿Calvo, por qué no subiste?” Y ese profeta enojado se volteó y maldijo a esos muchachitos en el Nombre de Jehová. Y dos osas mataron a cuarenta y dos niñitos inocentes. Ahora, Ud. no puede decir que esa es la naturaleza del Espíritu Santo. Pero era un profeta enojado. Ciertamente. Nosotros tenemos que tener cuidado.
27Fíjense en Juan, una vez él dijo: “¿Quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, y los consuma?” Jesús le dijo: “Vosotros no sabéis de qué espíritu sois”.
28¿Ven? Uno tiene que ser cuidadoso, actuar lenta y cautelosamente, vigilar lo que el Espíritu Santo dice que se haga.
29No hace mucho vino aquí a la casa una damita, que me supongo se había orado tanto por ella, que había sido ungida cincuenta veces. Cómo es que había sucedido de todo. Yo oré por ella allí. Pero nos sentamos en el cuarto una mañana, el Ángel del Señor se hizo presente, y comenzó a hablarle y a decirle lo que ella había hecho, y algo que ella había estado guardando en su alma; ella lo había tenido allí por ocho largos años. Ella no se lo contaba a nadie. El psiquiatra no lo pudo sacar de ella. Y ella casi se desmayó, cayó en el piso y comenzó a llorar. Y yo dije: “Vaya enmendar eso, y Dios le sanará”. Eso es correcto. Ella fue, buscó a su esposo, enmendó esa cosa, y regresó. Ella está sana hoy. ¿Cuántos aquí saben de quién estoy hablando? Muchos de Uds., seguro. Creo que si no me equivoco, la mujer pudiera estar sentada aquí en este momento. Fue una cosa muy vergonzosa, pero Dios hizo la obra.
30Ahora, vean, todo el orar, todo el zapatear, todo el echar fuera espíritus malos, ella estaba encubriendo su pecado muy profundo dentro de su corazón, lo cual ella no quería decirle a nadie que ella lo había hecho, pero el Espíritu Santo reveló el secreto de su corazón. Ella fue y enmendó eso, y entonces estaba limpia. Dios no bendecirá por encima del pecado. Ud. tiene que arreglarlo primero. Eso es correcto.
31Ahora, y en aquella salida allí (Hermano Roberts), él me dijo, dijo: “Simplemente como seas dirigido”.
32Entonces Él me puso en Durban, Sudáfrica, donde tuvimos cien mil personas en el último servicio. Tuvimos treinta mil convertidos en un día, cuando ellos vieron lo que el Señor había hecho, cómo es que Él hizo esas obras tan grandes y poderosas. Y entonces yo estaba sentado otra vez allí, y Él me mostró otra multitud igual a como me había mostrado la otra pasando.
33Entonces Él me volteó en esta dirección, y un ángel descendió con una luz, y alumbró eso. Y yo vi océanos de gente, y ellos eran indios envueltos en vestimenta hindú. Él me dijo, dijo... Y vi que el ángel se acercó mucho. Y yo dije: “¿Quién es esa gente?”
34Y Él, el otro Ángel que estaba parado a mi lado, el que Uds. ven allá atrás en la fotografía, bueno, Él se acercó a mí y dijo: “Habrá trescientos mil de esos en esa reunión”.
35Ahora, marquen Uds. eso en su Biblia, y vigilen cuál será el reporte. Cuando yo regrese de la India, habrá trescientas mil personas que asistirán a los servicios allí en una sola vez. Yo espero que haya trescientas mil conversiones en una sola vez. ¿Ven? Es la única cosa que detendrá la ola del comunismo ahora, cuando cuarenta por ciento de la India ya se han vuelto comunistas.
36Miren, si la iglesia, (digo esto con respeto) si la iglesia no puede producir más que lectura, escritura, y aritmética, y el lado psíquico del Evangelio, los hindúes están acabados. Los hindúes, al igual que los indígenas de África, tienen que ver el poder de Dios en demostración. Han estado enviando misioneros allá por cuarenta años, en África. Y cuando vinieron los que se suponen que son cristianos, ellos estaban cargando pequeños ídolos de barro debajo de sus brazos. Pues, los misioneros les dijeron... Pues, acerca de sanidad, ellos obtenían sanidad de parte del ídolo, no a través del ídolo, sino a través de Dios; Dios pasó por alto su ignorancia. Pero en cuando a ser sanados, el misionero les dijo: “Oh, los días para esas cosas ya pasaron. Nosotros aprendimos eso en el seminario. Vean, eso ya pasó. No hay tal cosa como esa”. Entonces él cargaba su ídolo para sanidad.
37Yo le dije que el mismo Dios del cual hablaba el misionero, era el origen de toda sanidad, y se los probé en la plataforma, entonces ellos aceptaron a Cristo y salieron y se fueron a las junglas y demás. Uno de esos hombres que salió allí, está bautizando un promedio de mil a la semana, ahora mismo, siendo ellos mismos indígenas. Eso es un misionero. Dios haciendo una obra muy rápida.
38¿Cuántos han oído “Las Alas De Sanidad”, el doctor Wyatt y ellos; y un amigo íntimo mío, Raymond Huckstra? Por supuesto, él ha predicado aquí mismo en este Tabernáculo, Raymond Huckstra. Él fue a la India oriental, allá, y tuvo un avivamiento, y tuvo miles de convertidos allí. ¿Ven Uds. lo que Dios está haciendo? Oh, oh, miren, hay...
39Permítanme decir esto. Permítanme darles una ilustración. Aquí, aquí hay una esfera; acá hay otra esfera; y aquí hay otra. Ahora, aquí abajo está la iglesia nominal; ahora acá arriba, aquí está lo sublime, aquí es donde nosotros deberíamos estar, justo al lado de la puerta al cielo, donde los poderes de Dios están cayendo. Muy bien. Eso gotea sobre éste, gotea y cae sobre este otro, luego cae hasta éste. Ésta es la iglesia nominal; sigue adelante, basada en profesiones frías y en un asunto un poco ritualista; ésa es la iglesia nominal; ellos sólo reciben las gotitas más pequeñas. La siguiente iglesia, aquí arriba, es la del Evangelio Completo, recibe las bendiciones, pero ellos se desvían en ismos. Y nosotros tenemos que elevarnos hasta esta otra esfera aquí antes de que podamos tener un rapto. Exactamente. Eso es correcto. Uno tiene que subir hasta Eso antes de que podamos tenerlo. Y eso es verdad.
40Ahora, y Uds. marquen eso en su Biblia. Él nunca me ha dicho algo, nunca desde que yo era un bebé. Y esa Columna de fuego... Y mi propia madre sentada allá atrás en este momento, que tenía quince años de edad cuando yo nací, ella abrió la ventanita, y el Ángel del Señor entró y permaneció allí. Desde ese momento, que yo pueda recordar, Él nunca me ha dicho una cosa que haya sido incorrecta. Y aquí me encuentro en la misma ciudad en que nací y fui criado. Algunos de Uds., extranjeros, busquen por la ciudad, y pregúntenle a cualquiera si alguna vez fue dicho algo en el Nombre del Señor que no haya acontecido exactamente como fue dicho. Así que yo sé que todo está bien, (¿Ven?); que es Dios.
41Ahora, y al final de eso, el final de esa visión, yo vi que mi Biblia vino a mí, y se abrió en Josué 1. Y eso ha estado constantemente delante de mí. Oh, yo simplemente no puedo apartarme de eso.
42Y en esta noche quiero leer eso, porque llevaremos a los hijos de Israel al otro lado. Josué, el gran líder. Luego regresaremos a Números, y continuaremos nuestra lección y saldremos en los próximos veinte o treinta minutos, o algo así. Tendremos el servicio bautismal, y así Uds. podrán prepararse para eso.
43Ahora, escuchen atentamente mientras leemos Josué 1. Después de la muerte de Moisés, allí fue donde lo dejamos anoche. ¿Es correcto? Moisés, ¿A dónde dejamos a Moisés? Parado en la colina, diciéndole adiós a su pueblo. Y él iba a morir, estando allí. Y él miró, y allí estaba la Roca parada junto a él. Él simplemente se paró sobre la Roca, y los ángeles vinieron y se lo llevaron. Muy bien. Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Eufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio. Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. Solamente esfuérzate, y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca el libro de esta ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
44Ahora regresaremos al Libro de Números y continuaremos en donde nos quedamos anoche.
45Bien, quiero su completa atención, por unos minutos, porque Uds. están apretados, y muchos están de pie, y demás; y estamos apenados por esto, pero no podemos evitarlo; el Tabernáculo no es más grande. Ahora, nosotros dejamos a Moisés...
46Los hijos de Israel habían salido de Egipto. Ellos llegaron al desierto y comenzaron a murmurar. Dios envió serpientes ardientes entre ellos y los mordieron; ellos morían por millares. Y entonces Él hizo una expiación, una serpiente de bronce. ¡Oh, qué hermoso! Esa serpiente de bronce hablaba de juicio, “juicio Divino, y pecado ya juzgado”. Génesis 3:14, ya Dios había juzgado a la serpiente. Y entonces en Éxodo 17, hallamos que el bronce habla de juicio Divino, el altar de bronce. Luego también en los días de Elías nos dimos cuenta que los cielos estaban bronceados. El bronce es siempre un símbolo de juicio Divino.
47En esta noche, las naciones se están volviendo bronceadas: es un símbolo de que el juicio está a la mano. Yo creo que estamos viviendo en el desenlace de la historia del mundo. Creo que el juicio Divino está sobre las naciones, y Dios ha permitido estas cosas. Debido a que nosotros hemos rechazado a Cristo, es la razón por la que el comunismo arrasó las naciones. Hemos tomado miles de cerdos y los hemos matado, y los hemos quemado aquí en las praderas. No pudimos caminar por el sendero recto y estrecho. Hemos vuelto a traer el whisky y la cerveza. Hemos quemado el trigo, lo hemos pisoteado. Hemos botado el algodón; y cientos de niñitos se mueren de frío, al año. Muy bien, ya la tenemos; el comunismo ha entrado y ha tomado control.
48Con razón el cristianismo ni siquiera puede levantar una norma; y no es porque Cristo no pueda, sino porque la gente quiere muerte. El mensaje está listo, el poder de Dios es suficiente. Hombres y mujeres tienen miedo de irrumpir allá a esas esferas delante de Dios, y no se atreven a confiar en Él, tomar Su Palabra.
49Entonces Moisés le falló a Dios. Moisés es un tipo perfecto de la iglesia organizada. Ahora, disculpen esto hermanos, pero quiero que escuchen atentamente. Todas esas cosas eran una sombra y un tipo.
50Y hoy uno oye a la gente decir: “Oh, yo pertenezco a la tal y tal. Yo pertenezco a los metodistas”. No sólo eso, sino los Pentecostales, la gente de santidad: “Yo pertenezco a las asambleas; ¡ellos son los más grandes! Yo pertenezco a la iglesia de Dios”. [El Hermano Branham truena su dedo—Ed.] A Dios no le importa nada ninguno de ellos. No, señor. Dios está interesado en el individuo y en cualquier hombre o mujer que se atreva a confiar en Él.
51Moisés era un tipo de la iglesia organizada, lo cual, él era la ley. Y Moisés se glorificó a sí mismo delante del pueblo en vez de glorificar a Dios. Y Dios se alejó de él.
52Y hoy la iglesia ha comenzado a glorificarse a sí misma en vez de glorificar a Dios. Ellos están tratando de conseguir más miembros, mejores iglesias, mejores órganos, mejores bancas, y una iglesia más grande. Dios no da [El Hermano Branham truena su dedo--Ed.] tanto así por eso. Uds. deberían de estar glorificando a Dios. Yo prefiero tener una misioncita en algún lado, limpia, allí en alguna parte del barrio, en donde ellos pudieran realmente sentirse libres y gritar, y alabar a Dios, y gozarse, que todas las grandes catedrales del mundo. Amén. Eso es correcto. Dios ha terminado con las edades de la iglesia.
53Ahora, noten, Él condenó a Moisés porque Moisés se glorificó a sí mismo.
54Y Uds. sólo vigilen hoy. Estas grandes iglesias, todas ellas están queriendo que Uds. vayan a su iglesia y a su organización. Y cada predicador se está esforzando por tratar de tener una pluma en su sombrero; él se irá con la corriente y dirá: “Bueno, yo pudiera ser el presbítero de distrito. Pudiera ser esto, aquello, o lo otro”. Hermano, yo deseo ser un cristiano. Eso es lo que los hombres y mujeres necesitan: a Cristo. ¡Oh, cuando yo comienzo a ver la forma en que ellos están actuando!
55Eso me hace recordar de aquí no hace mucho, yo estaba en unas vacacioncitas después de que regresé de África. Yo estaba aquí arriba en el bosque del norte, muy arriba en la frontera de Alaska, a mil millas de una carretera pavimentada. Fui allí seis días a caballo, alejándome completamente de todo. Y un día, mientras iba por allí cabalgando en mi caballo, éste se asustó. Un oso pardo se levantó allí y él se asustó. Y yo iba pasando, y él comenzó a correr, y bajamos por allí. Y había habido un incendio, y había un gran montón de árboles grandes y altos que permanecían allí. Y ellos estaban pálidos, allí a la luz de la luna, oh, tan firmes y fuertes como ellos parecían estarlo. Toda la vida se había ido de ellos. Y yo escuché los vientos aullando, y los vientos pasaban por allí, produciendo un quejido, Uds. saben, y todo lo que hacían esos árboles era crujir y quejarse, crujir y quejarse.
56Allá en Joel dice: “Lo que dejó la oruga, se lo comió la langosta, lo que dejó la langosta, se lo comió el pulgón”. Esas iglesias, oh, no hay duda que son como esos árboles, una vez ellos eran grandes estatuas vivientes, los metodistas, los bautistas, los presbiterianos, los pentecostales. Pero les digo, los incendios de este mundo le han quemado toda la corteza; ahora ellos están como un gran montón de tumbas, erigidas allí, sin vida en ellos en lo absoluto. Amén. Eso es correcto. Y cuando el viento recio y fuerte desciende del cielo y cae, lo único que ellos hacen es crujir y quejarse, y hablar en contra de Ello. ¡Aleluya! ¡Lo que necesitamos es alguien que lo acepte!
57Y noté que por allá abajo, esos árboles jóvenes que estaban saliendo, ellos eran flexibles; cedían con el viento, se mecían así para atrás y para adelante, divirtiéndose. Yo dije: “Eso me hace recordar a un buen avivamiento chapado a la antigua del Espíritu Santo enviado de Dios. ¡Aleluya!
58Cuando las señales y maravillas comienzan a venir a la iglesia, las grandes iglesias se quejan: “Yo no creo en esas cosas. Eso es fanatismo. Los días de los milagros pasaron”. Y el Viento soplando y cayendo, el Mismo que los hizo quejarse, hace que los otros se regocijen. ¡Aleluya!
59Y cuando Ud. estremece ese árbol, cada vez que es sacudido, las raíces se aflojan de manera que se entierren más para así poder tener un mejor agarre. ¡Aleluya! Eso es lo que necesitamos en esta noche: que baje un buen estremecimiento del Espíritu Santo (¡Gloria a Dios!), agarrarnos de Dios como en los viejos tiempos. Todos los estremecimientos y jalones que el Espíritu haga en Ud., Él está aflojando la tierra alrededor de las raíces de manera que Él pueda profundizar y tener un mejor agarre, “Arraigados y fundados en Cristo Jesús”. Esas experiencias, experiencias de sanidad, experiencias del bautismo del Espíritu Santo, experiencias de los dones de Espíritu, (¡aleluya!), lo anclan a Ud. en Cristo, entre más fuerte sople.
60Dejen que la iglesia cruja y se queje si así lo desea. Dejen que diga: “Los días de los milagros pasaron”, si así lo desean. De todas maneras ellos están muertos. Oh, ellos dicen: “¡Nosotros somos la iglesia!” Igual lo eran aquellos árboles.
61Pero mírenlos, no hay corteza en ellos, simplemente están llenos de ampollas, toda la corteza ha sido quemada. Ellos no pueden transportar la vida; esa es la razón. Si esos árboles tuvieran corteza, y pudieran transportarles la vida, ellos vivirían de nuevo. Pero toda la corteza, ellos han salido allí y han hecho sus rituales y demás, así que ni siquiera pueden tener ninguna corteza en ellos, no hacen sino crujir y quejarse cuando sopla el viento.
62Pero Dios envió el viento a pesar de todo. Y entonces esta iglesita que está surgiendo, un pequeño puñado, ellos estaban gozándose tremendamente con Ello, mientras que los demás estaban armando un escándalo. ¡Oh, hermano! Necesitamos el poder de Dios en la iglesia.
63Ahora, cuando ellos salieron, Moisés estaba muriéndose, ellos salieron hacia la tierra prometida. Tengo que apresurarme porque no tenemos mucho tiempo.
64Pero cuando ellos salieron hacia la tierra prometida, ¿quién se les interpuso en el camino? Pero un día hubo un rey que se molestó mucho por éste montón de hebreos que pasaban por allí. Y ellos sabían que Dios estaba con ellos. Así que él fue y buscó a un profeta para que viniera y los maldijera, se llamaba Balac. Y el Balaam tomo un... Balac tenía un profeta llamado Balaam. Y Balaam se montó en una mula después de que él… Ya Dios le había dicho que no fuera. Y, Uds. saben, él salió montando su mula, con un par de siervos. Él iba ir a maldecir a Israel: “Seguro, yo iré a encargarme de ese montón de santos rodadores por ti. Yo los arreglaré”. Entonces se montó en la mula y se fue, yendo por allí. Cuando menos pensó…
65La mula tuvo más vista espiritual que el predicador. Eso es correcto. La mula vio al Espíritu Santo parado en el camino con una espada desenvainada. Ella salió corriendo hacia el campo, y le pisó el pie al predicador. Hermano, lo que necesitamos hoy es otro paseo en mula. ¿No lo creen Uds.? Eso es correcto. Sí, allí venía. Ella corrió hacia el campo; vio al Ángel del Señor parado en el camino.
66Entonces la próxima vez que Él… El Espíritu Santo fue a un pequeño sendero angosto y se paró allí de nuevo. Y entonces de repente él empezó a espolear a la mula para que pasara por allí, pero la mula se echó en el suelo. Él comenzó a patearla, y a golpearla con una vara, y la mula se dio la vuelta y habló con voz humana y le dijo: “¿No te he servido bien en todas estas cosas?”. Y el profeta seguía tan enojado que no se dio cuenta de lo que la mula estaba diciendo. ¡Oh, qué cosa!
67Si Dios puede usar la lengua de una mula muda para hablar, seguramente que Él puede usar a un hombre o a una mujer que se rinda a Dios. ¡Aleluya!
68Y entonces, de repente las escamas se cayeron de los ojos del predicador, y él miró allí y vio de qué se trataba. Allí estaba el Espíritu Santo, o el Ángel del Señor, en el camino.
69Él siguió su camino y pensó que seguramente iba a maldecir a ese pueblo. Así que cuando fue allí… En Judas hallamos un buen cuadro de esto, si abrimos allí. Escuchen. Cuando él llegó allí, él dijo... Ahora, vigilen a Balaam. Y Balac va a mostrarle a Israel a Balaam, así él va y edifica su altar. Él era un profeta, Balaam lo era. Entonces él sólo le mostró una parte de Israel, sólo la peor parte.
70Y así es exactamente como el diablo lo hace hoy, él solamente le muestra a Ud. la peor parte del asunto. Eso es lo que el diablo le muestra a algunos de estos predicadores modernos de teología, sólo dicen: “Bueno, fíjate en esto, tú conoces a cierto individuo que vivía aquí, él se fue con la esposa de fulano de tal. No hay nada en ese montón de santos rodadores”. Pero él no pensó en algunos de su propia organización que hicieron lo mismo. Eso es correcto. Pero ellos pueden encubrirlo.
71Pero escuchen, él le mostró una parte de Israel, luego lo llevó de nuevo y le mostró esta otra cosa por acá. Pero cuando él llegó a cierto lugar… Y Balaam, él pensó: “Seguramente si Israel hubiera hecho lo malo...” Ellos sí hicieron lo malo. En cuanto a la lista de Dios, ellos casi habían hecho todo lo malo. Y Balaam pensó que seguramente un Dios santo maldeciría a un pueblo que había hecho tanto mal. Él pensó: “Seguramente que Dios lo hará.” Así que cuando llegó allí, él estaba tan loco por el dinero que no pudo ver la razón por la cual Dios no los maldecía. Y cada vez que él trataba de maldecirlos, los bendecía. Él declaraba su profecía de esa manera, y salía y tomaba su manto y su parábola; y en vez de maldecir, lo que salía era una bendición para ellos: “Cuán justas son tus moradas oh, Israel”, cuán grandes eran. En vez de maldición, era una bendición.
72Lo que Balaam falló en ver, es lo que los predicadores modernos y la gente moderna fallan en ver hoy en la iglesia del Espíritu Santo. Ellos dicen: “Yo sé que muchos de ellos se llaman a sí mismos esto, aquello, y lo otro, y muchas cosas que ellos han hecho”. Yo reconozco eso, hermano. Ellos dicen: “Ellos se escandalizan con esto, y han hecho aquello, y han hecho esto”. Eso es verdad; yo reconozco que ellos han hecho mal.
73Pero lo que Balaam falló en ver fue esa Serpiente de Bronce y esa Roca herida que iba delante de Israel, haciendo expiación. Era el llamamiento de Dios, la elección de Dios. Ellos eran el pueblo de Dios. ¡Aleluya! Dios los había llamado y los había separado, y puso una Serpiente delante de ellos (como una expiación) y una Roca herida, y Balaam falló en ver Eso. En este día de hoy el predicador moderno falla en ver el poder del Espíritu Santo, el Jesucristo herido, y que nosotros estamos en Su Cuerpo; por un Espíritu somos todos bautizados en un Cuerpo y llegamos a ser miembros de ese Cuerpo. Y eso es lo que el hombre moderno falló en ver allí. Delante de esa iglesia del Espíritu Santo avanzando, ellos fallaron en ver eso, a esa Roca herida, a esa Serpiente de bronce yendo delante de la iglesia, haciendo una expiación. Balaam falló en verlo.
74Entonces cuando Josué [Moisés] llegó al final, Josué tomó el lugar de Moisés. Josué había estado en el campamento todo el tiempo. Él y Caleb fueron los únicos dos que comenzaron allá en el principio, los que cruzaron. Ahora bien, toda esa generación murió por causa de incredulidad. Dios comenzó una generación nueva; Él levantó a Josué para que fuera el líder, él y Caleb.
75Ahora, noten, así como la iglesia ha fallado… La cosa que ha estado en la iglesia todo el tiempo, aunque no se reconozca, los dones del Espíritu, la manifestación del Espíritu es lo que está levantando a la iglesia ahora y moviéndola.
76Fíjense en los días pasados allá atrás, ellos armaron sus tiendas. Había una Columna de Fuego que los guiaba. Y cada vez que esa Columna de Fuego se movía, ellos se movían con Ella. Permanecía sobre las tiendas. Y si eran las diez de la noche, o las dos de la tarde, había miles de trompetas que sonaban al mismo tiempo; cada Israelita desmontaba su tienda, sacaba sus estacas, y empacaban todo, y seguían a la Columna de Fuego.
77¡Oh, eso sería una cosa muy buena hoy! Ellos seguían a la Columna de Fuego. Y entonces, donde la Columna de Fuego se detenía, ellos acampaban allí mismo. Eso se ha perdido en la iglesia.
78Y en los días de Martín Lutero, después de quinientos años de edades de oscurantismo, Martín Lutero vio la Columna de Fuego moverse, y él salió de la iglesia Católica, y siguió a la Columna de Fuego y sacó a decenas de miles de ellos.
79Y entonces Martín Lutero construyó bajo la Columna de Fuego. Y cuando él llegó allí, cuando menos se pensó, él hizo una gran organización llamada la iglesia Luterana. Pero un día la Columna de Fuego comenzó a moverse nuevamente, pero Martín Lutero no pudo moverse porque estaba organizado. Él tuvo que quedarse allí. Eso es correcto.
80Y un hombrecito allá en Inglaterra, llamado Juan Wesley, la vio. (Y Martín Lutero dijo: “El justo por la fe vivirá”). Y ahora, Juan Wesley dijo que: “Jesús padeció fuera de las puertas, para santificar al pueblo con Su propia Sangre”. Él vio la santificación. La Columna de Fuego avanzó, pero Lutero no pudo moverse porque estaba organizado.
81Permítame decirle esto a Ud., hermano. Dios, en Su Biblia, nunca tuvo una iglesia organizada. Eso es doctrina. La iglesia Católica dice que ellos son la iglesia madre. Ellos sí son la iglesia madre. Ellos son la madre de las organizaciones, y Apocalipsis 17 dice la misma cosa. Eso es correcto. Ellos son la primera iglesia organizada. Y estas simplemente son hijitas que salieron de ella, lea Apocalipsis 17. Entraremos en eso la próxima semana. Muy bien, noten.
82De modo que ellos no pudieron moverse, entonces Juan Wesley vio la Columna de Fuego y se movió tras Ella. Y él salvó a las naciones. Como de tres o cuatro naciones estaban en decadencia moral, y Juan Wesley vio la Columna de Fuego y dio inicio al avivamiento Wesleyano que barrió alrededor del mundo, y vino aquí, él y Asbury y los demás, y salvaron el día. Eso es correcto.
83Y entonces de repente, Juan Wesley se organizó tan estrechamente que la Columna de Fuego comenzó a moverse nuevamente. Wesley no pudo moverse, porque se había organizado. Y la gente Pentecostal la vio y allí salieron. Eso es correcto, dejaron a Wesley sentado en la sombra; Dios lo colocó allí en el anaquel junto con Lutero. Muy bien. Ahora, cuando menos pensaron, ellos tuvieron un gran avivamiento, un avivamiento Pentecostal, restauración de los dones y demás.
84Y ahora, de repente, la Columna de Fuego ha empezado a moverse nuevamente. Pero los pentecostales están tan organizados que no pueden avanzar... Estaban tan organizados, cristalizados a tal grado que no pueden salir. Eso es correcto. Eso es verdad. Pero la Columna de Fuego está saliendo, hermano, y hay gente que está saliendo con Ella. ¡Aleluya! Nosotros vamos rumbo a la tierra prometida ¡Sí, señor!
85Cuando Moisés falló, Josué vio esa Columna de Fuego moverse y dijo: “Vamos, hijos, vamos en camino”. Él los llevó allí al lado del Jordán. Oh, cuando pienso en eso, ¡qué hermoso!... Él dijo: “Ahora, antes de que crucemos, dejaremos que un par de espías vayan allá”.
86Uds. conocen el caso de la ramera, Rahab la ramera, mejor dicho, cómo es que ella dejó bajar el cordón de grana y salvó su casa. Por fe ella salvó el día; ella se salvó y a su casa. Todos los muros se cayeron menos el de ella, porque había un cordón de grana sobre su puerta.
87Como lo vimos la otra noche, el ángel de la muerte pasando. ¿Hay un cordón rojo en su puerta antes de que venga este gran estremecimiento? Él dijo: “Aún una vez, y estremeceré no solamente la tierra, sino también los cielos. Y nosotros recibiremos un Reino que no puede ser conmovido”, (Hebreos). Eso es correcto. ¡Estamos viviendo en esa hora! Ahora, miren.
88Veo a Josué, el líder joven. Dios se encontró con él y le dijo: “No tengas miedo. Mi siervo Moisés ha muerto, pero levántate y cruza este Jordán. Nadie podrá hacerte frente todos los días de tu vida. Como estuve con Moisés, así estaré contigo. No temas, sino esfuérzate y sé valiente”. Oh, puedo ver a ese guerrero caminar por allí, un hombrecito muy humilde. Él había reunido a todo Israel, y miró allá hacia el Jordán. Fue en el mes de la cosecha, abril. En esa época la nieve se había derretido en Judea, y había un gran río que pasaba rugiendo por allí.
89Les dije que tenemos una película de eso donde algunos de nuestros hermanos estuvieron allí recientemente, y ellos estaban teniendo un servicio allí, o sólo iban pasando, preparándose. Yo voy ir allá para tener un servicio. Y había como cuarenta de ellos. Y llegaron a ese lugar y gritaron, y casi arrancaron todos los arbustos de allí. Y cuando llegaron a donde Jesús fue bautizado allí por Juan, todos comenzaron a gritar, saltaron al agua y se bautizaron el uno al otro de nuevo. Seguro, ¡algo simplemente le arranca el alma a un hombre cuando piensa en eso!
90Buddy Robinson, cuando él estuvo allá. Algunos de Uds. los nazarenos deberían captar esto. Él iba en un Ford modelo T de esos antiguos, recorriendo esta misma jornada por donde anduvieron los hijos de Israel. Él dijo: “¡Gloria a Dios, detengan esta cosa, ya no puedo soportarlo!” Él se bajó allí, y comenzó a dar vueltas y vueltas alrededor del carro, y gritaba tan fuerte como podía. Dicen que él entró y dijo: “Enciendan esta cosa de nuevo, y vamonos”.
91¡Hay algo acerca de eso! ¡Aleluya! ¿Qué es? Hay un abismo aquí dentro llamando a otro Abismo. Hermano, yo creo que cuando el abismo aquí dentro está llamando, hay un Abismo allá que responde. Mientras haya un hambre en el corazón de un humano de moverse y hacer algo por Dios, eso muestra que hay algo empujando, bajando aquí hacia nosotros. Estamos cerca de eso, hermano. ¡Escuchen en esta noche! Yo creo esto, en el Nombre del Señor, que las cosas que nosotros hemos hecho son cositas menores para lo que Dios está a punto de hacer ahora mismo. Uds. van a oír de cosas grandes.
92Ahora puedo ver a Josué parado allí. ¿Cómo va él a cruzar el río? Mírenlos. Ahora bien, ellos no tenían arcos, grandes constructores de puentes, acero y materiales, o maderas para construir puentes en esos días. Ellos no tenían nada de eso. Pero Josué miró hacia el otro lado del Jordán lodoso; miró hacia atrás y vio a todos estos miles y decenas de miles de judíos y dijo: “¡Dios abrirá un camino!” Dios les había prometido.
93Y si Dios promete, Dios cumplirá Su Palabra. Si Dios prometió sanarlo a Ud., Él lo hará. Si Dios le prometió darle el Espíritu Santo, Él lo hará. Ud. simplemente venga, arrepiéntase y bautícese en el Nombre de Jesucristo, y crea en Él, y observe lo que sucederá. Eso es correcto. ¡Ud. será lleno con el Espíritu Santo! Dios está obligado a Su Palabra. Él no puede desmentir Su Palabra. Él tiene que cumplir Su Palabra para poder ser Dios. Él tiene que hacerlo.
94Ahora, noten a Josué parado allí, miró para todos lados. ¡Oh, vaya!
95Nosotros también vamos a pararnos allí, uno de estos días. Vamos a pararnos al final del camino, cuando el Jordán lodoso... Ud. está saludable en esta noche, amigo; tal vez no haya nada malo con Ud. Pero un día de estos el doctor estará en su habitación y dirá: “No hay más nada que pueda hacerse”. El pulso estará subiendo por la manga. Esos días juveniles se habrán ido. Algo ocurrió. El doctor dirá: “No hay nada que pueda hacerse. Lo siento. Ella es una mujer joven, un muchacho joven, viejo o joven, lo que sea, pero no se puede hacer nada”. Al salir de la habitación, Ud. sentirá esos vapores fríos de la muerte descendiendo allí en la habitación; ese Jordán se verá lodoso y agitado. ¡Oh, hermano!
96Entonces Ud. será como Josué; él miró, sentado allí en la colina, y allí estaba el arca del pacto, el intermediario. El tenía algo que iría entre él y sus problemas.
97Y en esta noche nosotros tenemos el Arca: Cristo Jesús, Quien se para entre nosotros y la muerte. Uno de estos días cuando el último respiro esté dejando nuestro cuerpo, yo quiero correr hacia el río y decir: “Ábrete Jordán; yo voy a ir a ver a mi Señor”. Yo creo que la Estrella de la Mañana saldrá, a través de los valles de la sombra de muerte, alumbrará el camino y el Espíritu Santo extenderá dos alas brillantes al otro lado del Jordán y llevará nuestras almas cansadas a una tierra mejor. Amén. Ahora, noten esto.
98Entonces cuando Josué miró, él tomó el arca del pacto y les dijo: “Reúnanse aquí; santifíquense para mañana, y prepárense, porque Uds. verán la gloria de Dios”. Entonces él sabía que Dios estaba con él.
99Así que él tomó a los sacerdotes, y ellos pusieron a Dios primero; el arca delante de los sacerdotes, delante de la congregación, los hizo permanecer a una cierta distancia hasta que el arca fuera primero.
100Hermano y hermana, si Ud. pone a Dios primero en todo lo que haga, Ud. está tiene que salir bien. Ponga a Dios primero.
101Y ellos fueron, cargando el arca. Y cuando los pies de los sacerdotes tocaron el agua, Dios hizo que el Jordán se hiciera hacia atrás. Se movió hacia atrás. Se paró en forma de columna, e Israel cruzó en tierra seca y construyeron su campamento.
102Un par de días más tarde, Josué andaba caminando por allí, mirando el lugar. Todo estaba cerrado allí, porque su Dios había puesto temor en todos los moradores de Palestina alrededor de Jericó. Josué andaba caminando por allí, y miró y vio a Alguien. Él sacó su espada; él dijo… Y este otro Hombre sacó la suya. Él dijo: “¿Por quién estás? ¿Eres de los nuestros o de nuestros enemigos?”.
103Él dijo: “No, mas como Príncipe del Ejército de Jehová. Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo”. Allí él se encontró con Jesús cara a cara, el Príncipe del Ejército de Jehová. Y Él le dijo qué hacer: marchar alrededor de los muros, sonar una trompeta, pegar un grito, y los muros de Jericó caerían. Y ellos tomaron la tierra de Palestina y se establecieron allí como Dios les había prometido, porque la promesa de Dios era para ellos.
104Ahora, mi hermano, en esta noche nosotros vamos de camino a la tierra prometida. Dentro de unos momentos estaremos sepultando a gente aquí en esta pila bautismal para la remisión de sus pecados, creyendo en el Señor Jesús. Y yo quiero decir esto: si Ud. no ha hecho firme su llamamiento y elección en Cristo, que Ud. pueda hacerlo en esta noche. Ud. dirá: “Bueno, Hermano Branham, Dios no me quiere; yo no valgo nada”. Sí, Ud. sí vale.
105No hace mucho me encontraba en un museo allá en Tennessee, y estaba mirando diferentes cosas, y vi el análisis de un cuerpo humano, de un hombre que pesaba cincuenta libras. ¿Saben Uds. cuánto era él, cuanto valía? Ochenta y cuatro centavos en elementos químicos, ochenta y cuatro centavos. Un cuerpo humano que pesaba ciento cincuenta libras, valía ochenta y cuatro centavos en elementos químicos: casi lo suficiente de calcio para hacer una cierta cosa, y lo suficiente de cal para rociar el nido de una gallina y así por el estilo, de ese cuerpecito que Ud. tiene: ochenta y cuatro centavos. Pero Ud. viste a esos ochenta y cuatro centavos con un abrigo de piel de cien dólares, levanta la nariz en el aire y camina como si fuera alguien, y le pone un sombrero de cincuenta dólares a esos ochenta y cuatro centavos. Allí estaba parado un individuo que dijo: “Oye, nosotros no valemos mucho, ¿verdad Jorge?”.
106Yo me volteé y dije: “Bueno, muchacho, tu cuerpo no vale mucho, pero tú tienes un alma que vale diez millones de mundos. ¿Qué me dices de eso?”. Él estaba mostrando sus músculos, lo grande que era. Yo dije: “¿Qué me dices de eso?”. Al hombre le gusta jactarse de lo que son.
107No hace mucho, allá en el oeste, yo estaba teniendo un servicio. Me fui a cenar a casa de un hacendado anciano. Oh, y algunos de sus familiares habían sido sanados. Él me había dado un cheque allí con el cual me hubiera comprado cuarenta y cinco de éstos Tabernáculos, si yo lo hubiera querido. Yo le dije: “Yo no quiero su dinero”.
108Howard, mi hermano, estaba conmigo y dijo: “Bill, ¿por qué no aceptaste ese cheque?”
109Yo le dije: “Yo no quiero su dinero”. Déjenme vivir día tras día. Yo no ando buscando dinero, yo deseo servirle al Señor Jesús.
110Él estuvo allí cuando esa mujer fue sanada allá, los Melikian en California. Uds. lo vieron aquí en el periódico de Louisville. Cuando ellos vinieron aquí, dos de esos agentes y trajeron un millón quinientos mil dólares, y me los ofrecieron cuando yo vivía en una casita de dos cuartos. Yo dije: “Yo ni siquiera quiero mirarlo. No, señor. No, señor”. El amor del dinero es la raíz de todos los males. Manténgase alejados de esa cosa.
111Este hacendado salió de allí y dijo: “¿Reverendo Branham?”. Yo le dije: “Sí, señor”. Él dijo: “¿Ve Ud. aquellas montañas allá a lo lejos?”. Yo le dije: “Sí, señor”. “¿A qué distancia cree Ud. que están?”. Yo le dije: “No lo sé”.
112Dijo: “Son ochenta millas”. Dijo: “Yo soy el dueño de todo eso, y más allá de eso. Son mis pastizales”. Yo dije: “Vaya, eso es maravilloso”.
113Él dijo: “Ahora, ¿ve Ud. esa ciudad allá abajo?”. Él dijo: “Yo soy el dueño del banco de esa ciudad; yo soy dueño de todo aquel terreno por allá, y de esto por acá”. ¡Oh, todo lo que él poseía!
114Se detuvo en su pequeña camioneta… Yo lo miré, era un hombre muy amable. Puse mi mano sobre su hombro y le dije: “Hermano, quiero hacerle una pregunta”. Él dijo: “Muy bien”.
115Yo le dije: “Mire hacia arriba en esta dirección. ¿Cuánto posee Ud. allá arriba?” ¿Ven?
116Él dijo: “Hermano Branham, me temo que no poseo nada”.
117Yo le dije: “Allá es donde están mis tesoros. Yo no tengo nada aquí abajo. Pero una… tienda, o una cabaña, ¿por qué debería yo preocuparme? ¡Allá arriba me están construyendo un palacio! De rubíes y diamantes, y plata y oro, Sus cofres están llenos, y tiene riquezas sin par”. Sí, señor. Es allá donde están las riquezas; allá arriba, donde estuvieren tus tesoros, allí también estará tu corazón.
118En cierta ocasión le estaban recogiendo una ofrenda de amor a Gypsy Smith. Y cuando ellos fueron atrás del edificio para salir esa noche, había una pobre niñita harapienta parada allí. Ella estaba toda... Su ropa estaba toda rota. Ella tenía algo; ella dijo que ella quería ver al señor Smith. Así que Gypsy Smith dijo: “¿Qué deseas, amorcito?”
119Ella dijo: “Sr. Smith, yo no tenía dinero que darle, pero hace como un mes, era navidad y alguien me regaló una chupeta [Caramelo con palito—Trad.] Y yo lo quiero mucho a Ud., Sr. Smith”. Dijo: “Mi papá fue salvo; él ya no es un borracho”. Dijo: “Yo pensé que le traería a Ud. esta chupeta”.
120El Sr. Smith la tomó en la mano, y lágrimas bajaron por sus mejillas. La acarició en la mano y le dijo: “Amorcito, en mi ofrenda de esta noche hay miles de dólares en cheques, pero éste es el regalo más grande que he obtenido en todo eso. Vino de tu pequeño corazón humilde”. ¡Oh, hermano!
121Lo que Uds. tienen en esta noche, amigos, de todos modos Ud. no es nada. ¿Por qué no le da todo lo que Ud. tiene a Cristo? Venga, crucemos este Jordán. Vayamos y poseamos la tierra. Ud. dirá: “Bueno, hermano, Ud. sabe que yo tengo un buen trabajo en esta ciudad. Yo soy... pertenezco a cierta organización en esta ciudad”. ¿Qué es Ud., de todos modos? Entréguele a Él lo que Ud. tiene. Reunámonos aquí alrededor del Jordán y crucemos en esta noche, vayamos hacia la tierra prometida. Que el Señor les ayude. Es mi oración que Él lo haga, mientras que inclinamos nuestros rostros.
122Ojalá pudiera predicar un poquito más, pero estoy ronco. Está bien así. Inclinemos nuestros rostros por un momento.
123Señor Dios, estamos parados cerca del Jordán en esta noche, las olas lodosas están destellando allá a lo lejos. Sabemos que un día de éstos tenemos que llegar allí. Y sé que allá enfrente de cada uno de nosotros hay un gran hoyo negro, una puerta muy profunda por la que el hombre entra llamada muerte. Y yo sé que cada vez que mi corazón late, estoy un latido más cerca de allí. Y yo tengo que llegar allá, Señor. Y todo hombre y mujer, muchacho o muchacha aquí tienen que llegar a ese lugar. ¿Qué tan lejos estamos?, sólo Tú lo sabes. Pero, Señor, yo no quiero llegar allí como un cobarde; yo no quiero llegar allí gritando: “Señor, dame unos días más para arrepentirme”.
124Yo quiero llegar como un héroe. Quiero venir como Pablo de antaño diciendo esto: “Yo lo conozco a Él en el poder de Su resurrección”. No por darle un apretón de manos a algún predicador, no por poner mi nombre en el libro de una iglesia y unas cuantas gotas de agua rociadas sobre mi cabeza, yo quiero conocerle a Él en el poder de Su resurrección, que cuando Él llame mi nombre, yo saldré de entre los muertos. Oh, Dios, ese sea el deseo de cada corazón aquí en esta noche.
125Si hay hombres y mujeres, muchachos y muchachas aquí, quienes no Te conocen en el perdón gratuito de sus pecados, y que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero, que ellos puedan hacer su decisión ahora mismo. Concédelo, Padre. Nosotros amamos a la gente. Y Tú has vindicado Tus servicios en todas partes. Y nosotros sabemos que estás aquí.
126Y pensamos en Israel cruzando el Jordán. Sí, Tú se la prometiste a ellos, Tú se la diste a ellos.
127Y Tú nos la diste a nosotros. Señor, que podamos levantarnos e ir y tomar nuestras posesiones en esta noche. Concédelo, Señor.
128Mientras tenemos nuestros rostros inclinados. Me pregunto si hubiera una persona aquí en esta noche que diría: “Hermano Branham”, sinceramente de corazón: “Yo quiero cruzar el Jordán. Yo quiero cruzar allá, pero todavía no estoy exactamente bien. No soy digno de cruzar. No quisiera encontrarme con el Señor en esta mi condición. Voy a levantar mi mano y decir: ‘Ore por mí, Hermano Branham’. Y hágalo, ¿quiere?” Yo lo haré. Levante su mano ahora. ¿Quién es Ud.? Dios le bendiga. ¡Oh, manos levantadas por todos lados! Alguien más levante su mano: “Hermano Branham, ore por mí”. Dios le bendiga, Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga, señorita. Dios te bendiga, muchacho. Dios le bendiga, señor. Y a Ud. allá atrás. Muy bien, alguien más levante las manos.
129Ahora, miren, amigos, este pudiera ser el último servicio del Evangelio en el que Ud. estará. Cuando yo me voy y regreso, mi esposa me dice: “Bill, ¿conoces a fulano de tal” “Sí”.
130“Ellos murieron. A éste lo mataron. A aquél le dio un infarto”. “Oh, ¿lo dices en serio?” “Sí”.
131Oh, yo pienso: “¡Oh, vaya! Yo recuerdo que una vez hice un llamamiento al altar, y vi a ese hombre sentado allí. Yo quería que él... Meda, yo dije: ‘¿Sabe alguien…?’ ¿Alguna vez fue salvo él?’”
132“No, él murió de repente cuando venía del trabajo. Él comenzó a ponerse los zapatos, y murió. Él se mató en un accidente. Él nunca despertó de su sueño; él fue a acostarse una noche y nunca despertó”.
133Yo pienso: “¡Oh, vaya! Yo le prediqué a ese hombre, a esa mujer, también a esos jóvenes”.
134Ahora, no juzgue mal las cosas, amigo. ¿Es Ud. realmente un pecador en esta noche? Ahora, escuche, si Ud. no ha nacido de nuevo, Ud. aún está alejado de Cristo. ¿Quiere recibirlo? Si quiere, ¿Cuántos de Uds. quieren aceptarlo? No creo que tengamos espacio aquí para un llamamiento al altar. Pero si Ud. simplemente se pone de pie y dice: “Hermano Branham, al ponerme de pie, yo estoy dando este testimonio; yo quiero aceptar a Cristo ahora como mi Salvador. Quiero alejarme de esta condición en la que estoy viviendo.
135¿Será Ud. lo suficientemente honesto en su corazón para ponerse de pie? ¿Quién será el primero que diga: “Quiero aceptar…?” Dios le bendiga, hermano. Hay tres hombres de pie, sólo un momento. Dios le bendiga, señora. Permanezca de pie si puede, señora, por favor. Dios le bendiga. Alguien más. Dios le bendiga. Dios te bendiga, hijo. ¿Alguien más? Dios le bendiga, señor. Alguien más póngase de pie y diga: “Yo quiero aceptar a Cristo ahora mismo. Quiero salir de mi condición”. Dios le bendiga, señor. ¿Alguien más? Dios le bendiga a Ud. con su mano alzada, allá atrás con el bebé. Dios le bendiga, señora. Bien, permanezcan de pie. Que alguien más se ponga de pie rápidamente. ¿Qué de Uds. aquí, y algunos de Uds. niñitos aquí? Ud. jovencita, Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga a Ud. allá. Permanezcan de pie, por favor. Dios te bendiga, niñita. Alguien más que desee aceptar a Cristo, póngase de pie. Eso es correcto. Dios les bendiga. Dios le bendiga a Ud. Póngase de pie. Alguien más diga: “Yo quiero aceptar a Cristo ahora mismo. Quiero que Ud. me recuerde, Hermano Branham, ahora mismo”. ¿Se pondrá Ud. de pie? Estamos esperándole. “Yo quiero aceptar a Cristo”. ¿Sabe Ud. que es un pecador?, o ¿es la duda...? Hermano Branham… Esta tarde… ¿Qué…? [El Hermano Branham continúa con el servicio del altar, las palabras no se entienden--Ed.]