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~ ISRAEL EN CADES-BARNEA ~
1Anoche abrimos en el Libro de Números; esta semana hemos estado teniendo cuatro etapas, tres etapas de la jornada, de la peregrinación de los hijos de Israel, tipificando, siendo que creemos en la tipología, tipificando la iglesia antigua con la nueva: ellos en lo natural, nosotros en lo espiritual. El Señor se ha encontrado con nosotros.
2Comenzamos con Abraham, Isaac, Jacob, José, y así hasta la esclavitud en Egipto.
3Entonces anoche el Señor nos bendijo y los sacamos hasta el Mar Rojo, los llevamos a la Roca herida, parados allí delante de Dios.
4Ahora, esta noche los llevaremos a Cades-Barnea, al tribunal de juicio delante del altar de bronce, o de la serpiente de bronce, mejor dicho.
5Mañana en la noche, si el Señor lo permite, los llevaremos hacia la patria. ¡Oh, hermano! Vengan; mañana vamos a cruzar el Jordán, si el Señor lo permite. Josué les dijo a ellos, dijo: “Ahora reúnanse; vamos a cruzar”. Ahora, antes de...
6Uds. saben, no hay ninguno de nosotros, o ningún ministro, que tenga a Dios en su corazón, que cuando él mira las Escrituras, no tenga un poquito de temor: “¿Estaré yo emprendiendo esto en mí mismo, o está el Espíritu Santo aquí para guiarme?
7Recuerden que la simiente que se siembra, sin duda que echará raíces en algún lado, y nosotros queremos que sea la verdadera y genuina Simiente inadulterada de Dios sembrada en el corazón de la gente, porque algún día yo tendré que pararme en el juicio para dar cuenta por lo que he dicho y hecho en esta vida, junto con Uds. Y si yo estuviera guiándolos mal, entonces yo sería contado como un engañador. Y yo ciertamente no quisiera hacer eso, no voluntariamente.
8Antes de que hagamos una oración, o antes de que oremos por la Palabra… Uds. saben, la Biblia dice que cuando Juan lo vio en el Libro de Apocalipsis, él dijo que él vio el Libro, y estaba sellado por detrás, por delante y por el lado de atrás, y que nadie en el cielo, ni en la tierra, o debajo de la tierra era digno de tomar el Libro y ni aún de mirarlo. Y entonces un Cordero que había sido inmolado desde la fundación del mundo, vino y lo tomó de la mano de Aquel que estaba sentado en el trono. Y los ancianos clamaron: “Tú eres digno”. Ahora, pueda ese Cordero venir en esta noche y abrir la Palabra. Nosotros podemos voltear las páginas, pero se necesita el Cordero de Dios para abrir la Palabra.
9Inclinemos nuestros rostros. Hermano Junior, diríjanos en una palabra de oración, por favor, y pídale a Dios que nos abra Su Palabra, por favor. [El Hermano Junior ora--Ed.] Muy bien. Que el Señor les bendiga ahora.
10Para comenzar esta noche, abran en Números capítulo 13. Comenzaremos allí y luego seguiremos. Trataré de no hacer lo que he estado haciendo, de retenerlos por mucho tiempo, pero ahora les dejaré ir tan pronto como sea posible. Tan pronto como el Espíritu Santo diga que es suficiente, entonces nos iremos.
11Ahora, recuerden que mañana por la mañana, la escuela dominical es a las nueve y treinta. Y antes, o como a las diez estaremos contestando las preguntas. Traigan sus preguntas; tráiganlas esta noche. Entréguenselas a algunos de los ancianos después del servicio para que así yo pueda tomarlas, o de alguna manera, para las preguntas mañana. Tengo un buen número de ellas. Mañana en la noche será “Cruzando el Jordán”.
12Ahora, hemos tenido tres etapas. Hay tres etapas de la jornada: Israel en Egipto; Israel en el desierto; Israel en la patria, Palestina, prometida por Dios cientos de años antes.
13Muy bien. Hallamos entonces, al llevar a la iglesia atrás para un pequeño repaso, nos dimos cuenta que Dios le prometió a Abraham que Él lo salvaría, le daría una promesa incondicional, un pacto incondicional. Él lo salvaría a él y a su Simiente; no a toda su simiente, sino a su simiente prometida, (Isaac). Abraham tuvo once hijos, Uds. saben, pero sólo Uno de ellos fue el Prometido, por medio de Isaac. Es por esa razón que Pablo dice en el capítulo 9 de Romanos que: “No todo Israel es Israel, pero en Isaac te será llamada descendencia”. Ahora, entonces Dios, a través de Isaac, representando a Cristo...
14Notamos, que Cristo estaba en Abraham; Cristo estaba en Isaac; Cristo estaba en Jacob; Cristo estaba en José; Cristo estaba en Moisés.
15Cristo está en todo el Antiguo Testamento, en todo el Antiguo Testamento. Todo el… Si tuviéramos tiempo… Aquí hace siete años, en esta semana pasada... En estos últimos meses hemos tomado el Libro de Éxodo, de un lado al otro, tipificando todo. Aun las aguas de separación; la vaca roja, no podía ser una color café, tenía que ser una roja, sin ninguna mancha en ella. Tenía que ser quemada y luego convertida en las aguas de separación, y era para rociar a la gente después de que ellos habían pecado y habían salido fuera del campamento. Cómo es que el hisopo, y la madera de cedro, y todo eso mezclado junto, cómo es que la madera del tabernáculo, cómo es que el altar de bronce, la fuente, los panes de la proposición, todo apuntaba hacia Cristo. Y en Él nosotros estamos completos, en Jesucristo. 16 Ahora, cuán maravillosa es nuestra elección en esta noche, cómo es que Dios trajo a Israel como un tipo, prefigurando lo que sería.
17Ahora, entonces nos damos cuenta, que después de cuatrocientos años, ellos… Dios le había prometido a Abraham que su descendencia sería peregrina en una tierra extraña por cuatrocientos años, pero que saldría bajo la mano poderosa. Las promesas de Dios siempre se cumplen. Dios siempre hace que Su Palabra se cumpla. Las ruedas proféticas y los engranajes de Dios giran lentamente, pero seguramente, llegan directamente al lugar.
18Esa es la razón que en esta noche, al estudiar este éxodo de la iglesia, yo creo que nos encontramos nuevamente en un éxodo. Yo creo que Moisés fue un tipo perfecto de la iglesia organizada que le falló a Dios, y Josué, el nuevo líder; representa a: la iglesia al fallarle a Dios, y Josué llevó a Israel a cruzar hacia la tierra prometida. Es perfecto, si lo vigilamos, cómo Dios se movió en aquellos días. Todo iba bien; ellos pensaron que se habían establecido allá para siempre; pero cuando se acercó el tiempo de la promesa, se levantó un faraón que no conocía a José. Las cosas comenzaron a moverse diferente, y era el tiempo para una liberación. El pueblo comenzó a gemir y a clamar, y entonces Dios descendió para liberarlos. ¡Cuán perfecto!
19Y entonces Él envió a un hombre; nació un niño, un niño peculiar, y él fue criado en una vida peculiar, pero Dios tenía Sus manos sobre él. Moisés, cómo es que él fue escondido en los juncos, nació en un tiempo de persecución, igual que Cristo, nació siendo un niño hermoso así como Cristo. Y él nació en este mundo para ser un libertador exactamente como Cristo. Y, oh, cómo es que él, su obra, cómo es que él fue un legislador, subió a las montañas, se quedó allí por cuarenta días y regresó con la ley. Y él, su pecado que lo asediaba era el mal genio; él rompió los Mandamientos. Volvió a subir, mostrando que ese sacerdocio tenía que morir, pasar.
20Así como Jesús se fue al desierto por cuarenta días, y cuando salió, Jesús, satanás lo atacó exactamente en Su punto débil, como lo hizo con Moisés. El punto débil de Jesús era el hambre. Él le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, has que estas piedras se conviertan en pan”.
21Jesús le dijo: “Escrito está: ‘No sólo de pan vivirá el hombre’”. Él sabía que no se había encontrado con Moisés entonces. Sabía que se había encontrado con Algo aparte de Moisés, porque Jesús conocía la Palabra.
22Y si hay algo que la iglesia debería conocer hoy es la Palabra de Dios, cómo colocarla junta y aplicarla a su corazón.
23Porque, este es el día, hermanos, (Uds. me serán testigos), que este es un día de “ismos”. Yo he estado estudiando Génesis por dos años. Ese es el principio, la salida, el capítulo de la simiente. Y dense cuenta que todas esas sectas de este día comenzaron en Génesis. Tuvieron su origen allá en Génesis, y terminan aquí en el último día.
24Por ejemplo, muchos de ellos, cómo es que esa religión formal comenzó en Caín, salió y siguió a través de los hijos de Noé, Cam. De Cam, vino Nimrod. Nimrod construyó la torre de Babel. Babel viene y pasa por el tiempo del rey Nabucodonosor, sale y sigue hasta Apocalipsis, Babilonia. Cómo es que esa pequeña simiente comenzó allá atrás en el lado oriental de las puertas del Edén, viene bajando y termina. Todos los tipos de sectas y todo eso comenzó allá atrás, y terminan aquí en el fin.
25Ahora, nos conviene vigilar, tener cuidado, estar establecidos en la Palabra. Muchas cosas están aconteciendo hoy que no son escriturales. Vigilemos la Escritura; estemos seguros que estamos correctos. Eso es lo que hemos estado tratando de enseñar esta semana.
26La cosa más grande que yo encuentro en contra de la iglesia en esta noche, es el temor; todo el mundo está muerto de miedo acerca de algo. ¿De qué tiene Ud. miedo? Si un hombre ha nacido de nuevo, él debería estar feliz, despreocupado, así como cantaron aquí estos hombres, y ese hermano testificó allá atrás, ¡libres! No hay nada que pueda hacerle daño a Ud. Ni lo presente, ni lo futuro, nada puede separarnos del amor de Dios que es en Cristo. ¡Dios lo ha prometido!
27Él llama por elección. Él colocó Su iglesia en orden. Jesús dijo: “Ninguno puede venir a Mi si el Padre no le trajere”. Ud. nunca vino a Dios porque Ud. quiso; Ud. vino porque Cristo lo llamó. Dios lo llamó. “Y el que a Mí viene, no le echo fuera. Le daré Vida Eterna”. No que dure una semana solamente, de un avivamiento a otro, sino vida Eterna. “Y yo lo levantaré en el día postrero”. ¡Oh, hermano! Si eso no le quita el viento a las velas de satanás, yo no sé qué lo hará. Ud. dice: “¿Cómo lo sabe Ud.?” Yo digo: “Jesús lo dijo: ASÍ DICE EL SEÑOR”.
28Jesús lo dijo, y eso lo concluye. Si Él lo dijo, yo lo creo. Él dijo, en Juan 5:24, (mi escritura favorita): “El que oye Mis palabras y cree en el que me ha enviado, tiene Vida Eterna, y no vendrá a condenación, sino pasó de muerte a vida”. Ud. dice: “Eso es muy fácil, Hermano Branham”.
29Ningún hombre, nadie puede creer que Jesús es el Cristo, en su corazón, y ser el mismo de antes. No puede hacerlo. No, señor.
30Como dije anoche. Beber, fumar, apostar, todas esas cosas no son pecado. No es un pecado apostar; no lo es… O el apostar no es pecado, mejor dicho; fumar no es pecado; beber no es pecado; jurar no es pecado; ¡es un atributo del pecado! Ud. lo hace porque Ud. es un pecador. Si Ud. fuera cristiano, Ud. no lo haría. Él dijo: “El que ama el mundo y las cosas del mundo, el amor de Dios no está en él, ni siquiera en él”. Así que ahora, o Ud. es un... Ud. nunca ha visto un cristiano a medias.
31La otra noche le pregunté a alguien: “¿Es Ud. cristiano, hermano?”. Dijo: “Yo soy un cristiano regular”. Yo dije: “No, Ud. no lo es”.
32No existe un cristiano regular. ¿Cuántos han visto alguna vez a un borracho sobrio? Nadie. ¿Cuántos han visto alguna vez a un pájaro blanco, negro? Nadie. O es... Ud. nunca ha visto a un pecador santo. O Ud. es nacido de nuevo o no lo es. Ud. está en un lado o en el otro de la cerca. Y si Ud. es nacido de nuevo, Ud. tiene vida Eterna, y no hay nada dentro de Ud… Todas las cosas viejas pasaron, y allí sólo está la fuente. De la misma fuente no sale agua amarga y dulce. ¿Ven? El árbol se conoce por los frutos que produce. “Por sus frutos los conoceréis”.
33Hace mucho tiempo, todos los metodistas pensaban: “¡Vaya!, lo tenemos; nosotros podemos gritar”. Después de los días de Lutero, ellos pensaban que porque ellos estaban gritando lo tenían. Yo también creo en gritar, pero esa no es una razón que yo lo tenga; ese es el atributo de que yo lo tengo.
34Luego vinieron los pentecostales, hablaron en lenguas, y dijeron: “Oh, ahora sabemos que lo tenemos”. ¿Será cierto? Casi cambiaron de parecer ahora. Esa no es la cosa; Uds. se dan cuenta que no lo es.
35¡Hermano! “Querido Cordero moribundo, Tu preciosa Sangre nunca perderá Su poder hasta que toda la iglesia de Dios redimida sea salva para nunca más pecar”. Vean, aquí está el asunto: “Desde que por fe vi la corriente que Tus heridas fluyendo suplieron, el amor redentivo ha sido mi tema, y lo será hasta que muera”.
36“Si yo hablase en lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, de nada me sirve. Aunque haya dado todos mis bienes para alimentar a los pobres, de nada me sirve. Si tuviera poder para mover las montañas y demás, de nada me sirve. Donde hay profecías, eso fallará. Y donde hay lenguas, cesarán. Y donde hay conocimiento, se desvanecerá. Pero cuando el amor perfecto ha entrado al corazón humano, todos los demonios del infierno nunca podrán trastornarlo”. Eso es correcto.
37Si mi esposa me respetara porque ella me tuviese miedo, yo tendría temor de dejarla. Pero ella me ama. Ella tiene confianza en mí porque ella sabe que yo la amo y ella me ama. Ahora, cuando yo salgo, yo no tengo que decir: “Bueno, Sra. Branham, voy a dejarte unas reglas aquí que debes cumplir, una serie de reglas. No mirarás a ningún otro hombre, no harás esto, o tú... Yo…”. Pues, ella sencillamente... Es algo automático. Yo la amo y ella me ama, y eso lo resuelve; yo simplemente sigo adelante.
38De esa manera es vivir para Cristo. ¡Aleluya! Ud. simplemente ámele con todo el corazón, alma, y mente, y siga adelante; eso es todo. No hay mal que pueda salir. Eso es correcto. Por que aquí dentro, todas esas cosas han muerto. Uds. han muerto, y su vida está escondida en Dios a través de Cristo, sellados allí por el Espíritu Santo. ¿Cómo va atraparlo el diablo? No.
39Como un vagón de carga, ellos comienzan a cargarlo, y a cargarlo, allí en las vías. Muchos de Uds. aquí, conozco a muchos de Uds. que cargan vagones de carga. Y ellos le dan la vuelta y piden que metan tanto aquí y tanto allá. Pero antes de que ese vagón pueda ser sellado, tiene que venir el inspector. Él revisa bien y se asegura de que todo allí dentro esté bien apretado, y que todo esté listo. Eso va a ir a su destino. Bueno, si hay algo suelto y él teme de que se rompa, él dirá: “Sáquenlo, y arréglenlo otra vez hasta que quede bien”. Y cuando ya queda completamente apretado, empacado, y firme, entonces él cierra las puertas y las sella, y nadie puede romper ese sello hasta que llegue a su destino. ¿Es correcto eso?
40Así es como dice allí en Efesios 4:30: “No contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de vuestra redención”. Si tiene algunas cosas sueltas, Dios las sacará de Ud. y lo arreglará antes de que Ud. sea sellado dentro del Reino.
41Todo hombre aquí, y toda mujer, sin el bautismo del Espíritu Santo; la única razón que Ud. no lo tiene, es porque Ud. no lo cree. Eso es correcto. La creencia… Nosotros lo hemos tomado esta semana y lo hemos probado, de que Abraham creyó a Dios por fe. Eso es correcto.
42Ahora, esa es una buena doctrina bautista, el creerle a Dios. Hermano Tom, Ud. sabe, creo que Ud. salió de una iglesia bautista, donde ellos dicen: “Créale a Dios”. Yo también. Es una buena iglesia de la cual salir. Oh, oh, discúlpenme, no quise decir eso. Ahora, esperen un momento; yo no tengo nada en contra de los bautistas; ellos tienen muchas cosas buenas.
43Pero mire, hermano, yo los oí en la radio el otro día, un hombre, un ministro bautista muy fino, tratando de pasar por alto Hechos 19. Él dijo: “Apolos no conocía a Jesús, así que esa es la razón que ellos tuvieron que ser rebautizados de nuevo”. ¡Oh, no!
44Apolos sí conocía a Jesús, y él estaba probando por medio de la Palabra de Dios, que Jesús era el Cristo. Amén. Y él dijo: “¿Habéis recibido el Espíritu Santo desde que creísteis?” Eso es correcto.
45Dios le dio la promesa a Abraham, y él creyó la promesa, y le fue contado por justicia; pero Él le dio la señal de circuncisión como un sello de la promesa. ¡Aleluya! Ud. le cree a Dios por fe, que Ud. es salvo, y lo acepta a Él; y, cuando Ud. lo hace, Dios le da a Ud. el Espíritu Santo como el sello de la promesa que Él le prometió a Ud. El Espíritu Santo es un don de Dios, (eso es correcto), que circuncida el corazón, corta la carne sobrante, y le hace a Ud. una nueva criatura en Cristo Jesús. Amén. Muy bien. Allí lo tienen. No es nada que Ud. tuvo que hacer en sí mismo; es un don de Dios. Y cuando Ud. cree correctamente, Dios se lo da a Ud. Es por fe. Ud... Ahora, fe no es lo que Esto es.
46Así como si yo tuviera una moneda de 25 centavos, y un pan costara eso. Los 25 centavos… [El Hermano Branham deja caer una moneda--Ed.] (La recogeré después). Los 25 centavos no son el pan, pero con ella se compra el pan. Es lo que compra ese pan. (Resultó ser una moneda de medio centavo de África, por eso fue que viró.) Muy bien. Los 25 centavos no son el pan; los 25 centavos compran el pan.
47Fe es lo que Ud. tiene en Dios. Y eso, en reconocimiento de Dios, por su fe, Él le da a Ud. el Espíritu Santo que circuncida el corazón y los oídos, (¿es correcto eso?), lo hace a Ud. una nueva criatura.
48Ahora, Dios preparándose para liberar. Nos dimos cuenta que Moisés iba liberar a los hijos de Israel sin circuncidar a su propio hijo. Y Séfora tomó una piedra afilada, le cortó el prepucio a su hijo, y lo arrojó delante de él, y le dijo: “Tú me eres un esposo de sangre”.
49Uds. saben, ¿alguna vez han estudiado eso detenidamente? Moisés tenía un mal genio, Uds. saben, y eso finalmente lo privó de la tierra prometida: su mal genio. Y Dios lo había puesto allá atrás y le dio una esposa de temperamento fuerte también. Me imagino que ellos tuvieron problemas allá en ese desierto, ¿Uds. no? Dios sabe cómo amansarlo a Ud. Así que Él lo mandó allá atrás con una mujercita. Ella cortó ese prepucio y lo arrojó delante de él y le dijo: “Tú eres un esposo de sangre”. ¡Caramba!, Él sabía cómo darle una ajustada a él, quitarle ese mal genio. Muy bien.
50Entonces ellos fueron allá, y él hizo señales y maravillas y milagros, y noten. ¡Oh, hermano, sentí que Algo me pegó! Miren cómo es que Janes y Jambres, esos dos astrólogos, se pararon allí e hicieron la misma clase de milagros que hicieron Moisés y Aarón, fueron allí con ellos.
51¡Personificación! Hermano, nosotros tenemos el mundo lleno de eso hoy. La iglesia está llena de eso hoy, imitación carnal. Y ahora hay una cosa, para acortar esto, noten. Como dijo un gran maestro de la Biblia en la radio el otro día, que la sanidad Divina era del diablo, que el diablo hacía sanidad Divina… Yo quiero que me busquen la Escritura donde el diablo alguna vez hizo sanidad Divina, donde eso alguna vez fue prometido por él.
52Dios dijo: “Yo soy Jehová”, Salmos 103:3: “Yo soy Jehová Quien sana todas tus dolencias”.
53Y Jesús dijo: “Si satanás echa fuera a satanás, entonces su reino está dividido contra sí mismo”. Él no puede hacerlo. Él no puede echarse fuera a sí mismo. Así que toda sanidad, sin importar de dónde venga, viene sólo por Dios.
54Y observen a estos magos. Ellos podían traer los piojos, pero no podían quitarlos. Ellos no podían sanar. Ellos podían obrar el milagro, pero no podían obrar sanidad. La sanidad sólo está en Dios. Y cuando ellos llamaron el sarpullido, los egipcios mismos se llenaron de sarpullido.
55Ellos dijeron: “Este es el dedo de Dios”. ¡Aleluya! Yo pienso en ese “dedo de Dios”. Si Dios podría abrir un ojo ciego por medio de Su dedo, “Este es el dedo de Dios”, podría hacer todas esas cosas. Miren lo que Él hizo con Su dedo: sanó a los enfermos y levantó a los muertos. Todas estas cosas Él las hizo con Su dedo. Pero cuando Él fue tras una oveja perdida, Él nunca usó Su dedo; Él la puso sobre Su hombro y la trajo adentro. ¡Aleluya! Qué seguridad, una oveja perdida sobre Su hombro. Él no usó Su dedo; Él usó Su hombro para cargar y traer la oveja al redil.
56Noten. Entonces Dios, después de que tomó a Moisés, lo preparó y envió las señales, entonces la última señal que vimos anoche fue la muerte. Y nos dimos cuenta que la última plaga ahora es la muerte espiritual, la iglesia secándose, disipándose. Eso es correcto. Estamos viviendo en un tiempo horrible. Cómo es que la iglesia, los antiguos que solían realmente tener la victoria, se están perdiendo, es un tiempo de muerte, dejando que la sangre sea quitada del frente de la puerta. “Cuando viere la Sangre pasaré de vosotros”.
57De allí ellos llegaron a la Roca herida. Noten que cuando llegaron a la Roca, ellos tuvieron necesidad. Ahora, Moisés golpeó la Roca con la vara. Allí fue donde nos quedamos anoche. Golpeó la Roca con la vara, y la vara era la vara del juicio de Dios. Y él golpeó la Roca, y hubo una hendidura en el costado izquierdo de la Roca. Cuando los hijos de Israel tuvieron hambre, ellos fueron allí. Y una colmena, una abeja se había metido allí y había hecho una colmena, y ellos sacaron miel de la Roca. Todo lo que ellos necesitaban estaba en la Roca. La Roca siguió a la iglesia, y esa Roca era Cristo Jesús. Cuando ellos tuvieron sed, bebieron de la Roca. Cuando tuvieron hambre, comieron de la Roca. Adonde quiera que iban, la Roca les seguía, ¡y la Roca aún está siguiendo a la iglesia! Cristo es la Roca que estuvo en el desierto. Noten ahora, entonces, esa misma Roca...
58Con razón cuando Él entró a Jerusalén, ellos dijeron: “Haz que se callen, haz que ellos se callen”.
59Él dijo: “Si ellos callan, las rocas, las piedras clamarán inmediatamente”. ¿Qué era eso? La Principal Piedra del ángulo había venido, rodando entre las piedras. Algo tenía que suceder, ¡las rocas estaban clamando!
60Cuando la mujer que tuvo un flujo de sangre por tantos años, ella le habló a la Roca, y la Roca produjo sanidad. Cuando Lázaro estaba muerto, Marta le habló a la Roca, y produjo resurrección. Cuando ellos estuvieron en los mares tormentosos, y la pequeña barca se bamboleaba como un corcho allá en medio del mar…
61Una mujer me dijo, aquí no hace mucho: “Hermano Branham”, ella dijo: “Jesús no era más que un hombre común y corriente”. Dijo: “Él era un profeta, pero Ud. trata de hacerlo Dios”. Yo le dije: “Él era Dios, o Él era Dios o era un engañador”.
62Y dijo: “Oh, Él era un buen hombre; Él era un filósofo. Pero Él no podía ser Dios; Él no era divino”.
63Yo le dije: “Él era Divino. Él tenía que ser Divino. Si Él fuera un hombre, Él hubiera nacido por un nacimiento sexual; pero Él nació de un nacimiento virginal, así que Él era la sangre de Dios. La Biblia dice que nosotros somos salvos por la Sangre de Dios”.
64Ella dijo: “Yo se lo probaré a Ud., que Él no era más que un profeta, y que Él no era Divino”. Yo le dije: “Si Ud. puede probarlo por la Biblia”. Ella dijo: “Lo haré”. Yo dije: “Déjeme oír su Escritura”.
65Ella dijo: “En el capítulo 11 de San Juan, cuando Jesús fue ese día a la tumba de Lázaro…” Yo le dije: “Yo lo recuerdo”. Ella dijo: “Él lloró. La Biblia dice que Él lloró”. Yo le dije: “Eso es verdad”. Le dije: “¿Qué tiene eso que ver en el asunto?” Ella dijo: “Eso demuestra que Él no era Divino, porque Él no podría llorar y ser Divino”.
66Yo le dije: “Mire, mujer. Él era el Dios-Hombre”. Le dije: “Cuando Él fue allí, llorando, mientras que Él estaba llorando, Él era un Hombre. Pero le digo, cuando Él se enderezó allí, y dijo: ‘Yo soy la resurrección y la vida’, y Él le habló a un hombre que había estado muerto por cuatro días, su cuerpo estaba podrido, los gusanos de la piel entraban y salían, ¡la corrupción reconoció a su Maestro! Y un hombre que había estado muerto por cuatro días, se puso sobre sus pies y volvió a la vida. Eso era más que un hombre hablando. Eso era Dios”. Sí, señor.
67Él era un hombre cuando estuvo allá en la montaña aquella noche, y bajó buscando en un árbol, tratando de hallar algo para comer en una higuera. Él tenía hambre. Él tenía hambre cuando era un Hombre. Cuando Él estaba buscando en ese árbol, Él era un Hombre. Pero cuando tomó cinco panes y dos peces, y alimentó a cinco mil, eso era más que un hombre; eso era Dios en ese Hombre. Sí, señor.
68Verdaderamente Él era un hombre cuando estaba recostado en aquella barca, y ésta era como un corcho de botella; dijo: “Oh, iré y lo empujaré para allá y para acá, y lo meceré para arriba y para abajo”. Diez mil demonios del mar juraron que lo ahogarían a Él esa noche. Él era un hombre, tan cansado que no podía moverse. Pero cuando Él puso Su pié sobre la candaliza de esa barca y dijo: “Paz; callad”, y los vientos y las olas le obedecieron, eso era más que un Hombre. Eso era Dios. Sí, señor.
69Cuando Él murió en el Calvario, Él clamó por misericordia como hombre. Él era un Hombre, cuando murió. Pero cuando resucitó la mañana de Pascua, Él probó que era Dios. Eso es correcto, ¡se levantó de los muertos!
70Con razón dijo el poeta: “En vida me amó, al morir, me salvó; al ser sepultado, llevó lejos mis pecados; al resucitar, me justificó gratuitamente para siempre; algún día Él vendrá, ¡Oh, día glorioso!”
71¡El Dios-Hombre! Dios estaba en Su Hijo, reconciliando al mundo Consigo mismo. Ellos habían reclamado que Él era un mago, y un adivino, y un demonio, y belcebú, y de todo. Pero Él era Dios, Emanuel, habitando entre nosotros, reconciliando al mundo Consigo mismo. Tenemos eso en una pregunta para mañana de todos modos; entraremos a eso y lo terminaremos mañana. Muy bien.
72Seguimos y llegamos a esa Roca herida… Cuando ellos tenían necesidad de alguna cosa, ellos iban a la Roca. Ahora, después de todo eso, y las bendiciones y cosas, aun así ellos murmuraron.
73Llegaron al lugar llamado Cades-Barnea. Ahora, queremos estudiar esto por un momento. Cades-Barnea era el tribunal de juicio del mundo en aquel día. Eso se encuentra en el capítulo 13 de Números. Y empiecen a marcar la escrituras, si lo desean. Allí estaba el tribunal de juicio. Lean los capítulos anteriores a eso, en su estudio. Nosotros solamente podemos ver los puntos sobresalientes en estos tres o cuatro días de avivamiento de esta manera, no podemos estudiarlo versículo por versículo. Pero fue un tribunal de juicio. Había un pozo grande allí. Y de éste salían muchos pozos pequeños, los afluentes o manantiales de éste gran y enorme manantial, Cades-Barnea.
74Un tipo perfecto de la iglesia. La iglesia es el tribunal de juicio. El juicio comienza en la casa de Dios.
75Allí Israel se reunió en Cades. Y ahora, Moisés dijo aquí, en el capítulo 13 versículo 1. Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Envía tú hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel; de cada tribu de sus padres enviaréis un varón, cada uno príncipe entre ellos.
76Ahora, Dios ordenó que enviaran doce hombres allá, uno de cada tribu, enviándolos a la tierra de Canaán para reconocer la tierra, para ver si era un buen lugar o no. Los espías salieron, uno de cada tribu: uno de Dan, Aser, oh, de todos ellos, hasta que tuvieron los doce hombres.
77Qué perfecto de la iglesia hoy, en nuestra peregrinación. Nosotros estamos peregrinando hasta el punto que yo creo que la iglesia hoy está en Cades Barnea: ¡juicio! Ahora, Dios me ayude. Espero que Dios me ayude a traer esto, que penetre bien y profundo.
78Enviando proezas… Recuerden, ellos habían llegado hasta allí porque Dios se los había prometido. Y por todo el trayecto ellos tuvieron señales, maravillas y milagros, y ahora habían llegado hasta la frontera.
79Y yo creo que en esta noche nosotros estamos en la frontera. Yo estaba pensando acerca de cómo es que tuve que cancelar todas mis reuniones y demás cosas. Yo verdaderamente creo que antes de que la iglesia pueda irse en el rapto, tiene que tener fe de rapto. Nosotros ni siquiera podemos tener fe para sanidad Divina, mucho menos fe de rapto. Tenemos que tener una fe que cambiará y vivificará este cuerpo, para ser raptados. Yo creo que en esta noche hay una iglesia en camino, un poder del Dios vivo, que hombres hablarán la Palabra aquí y allá, y destellará como relámpago. Y está surgiendo una iglesia, no algo psicológico, no algo fingido, manufacturado; sino una iglesia real, verdadera, genuina, ungida y llamada fuera por el Espíritu Santo. Amén.
80Aquí están ellos en Cades Barnea. Ellos dijeron: “Vayan allá. La tierra nos fue dada por Dios hace cientos de años, a través de nuestro padre. Nosotros somos la simiente de Abraham. Dios nos ha guiado a salvo por estas cuarenta y tantas millas desde Egipto, hasta la frontera en Cades”. Ellos hubieran llegado allí en unos cuantos días, pero, recuerden que por causa de su incredulidad, los hizo vagar por cuarenta años.
81¡Incredulidad!... Noten, la iglesia de la cual estoy hablando, hablando en manera parabólica. Lo que fue la Antigua, es la Nueva, en una manera más ampliada. Lo que fue la natural, lo es la espiritual.
82Ahora, Cades… Y allí él dijo: “Ahora, vayan a reconocer la tierra”. Dios los envió; no fue Moisés. Dios los envió y les dijo: “Vayan allá y reconozcan la tierra, y regresen y dígannos si es una tierra buena o mala, o si podemos tomarla, o esto, aquello o lo otro. Vayan allá y dense cuenta.
83Y doce fueron allá. Cortaron un gran racimo de uvas. Uds. saben acerca de Rahab la ramera y así por el estilo. Muy bien. Ellos fueron allí y cortaron este racimo de uvas y regresaron. Pero escuchen el reporte: ¡doce hombres!
84Y diez de los doce dijeron: “Oh, ellos son una gente temible”. ¡Miren aquí, qué cosa más terrible! Escuchen esto cuando abramos en el versículo 17, o en el 27, mejor dicho, para leer. Esto continúa y habla de los hombres que fueron enviados. Y cuando regresaron, sus corazones estaban desfalleciendo; ellos dijeron: “Oh, ellos son hombres muy grandes”. Escuchen aquí. Y les contaron, diciéndole: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y éste es el fruto de ella. (Así como Dios lo había prometido. Ahora, noten.) Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac. Amalec habita el Neguev, y el heteo, el jebuseo, y el amorreo habitan en el monte, y el cananeo habita junto al mar, y a la rivera del Jordán. Entonces Caleb (¡Aleluya!) hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos.
85¡A mí me gusta eso! ¡Vaya! Un poquito más abajo. Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura.
86¡Escuchen eso! Y sigue diciendo que: “Nosotros parecíamos como langostas al lado de ellos”. Ese fue el reporte.
87Pero Josué y Caleb dijeron: “¡Nosotros podemos tomarla! Somos capaces de hacerlo”. ¿Por qué podían ellos hacerlo? Dios les había prometido que lo harían. Me gusta ese coraje.
88Diez de ellos. Ahora, la iglesia ha llegado al punto en donde hemos pasado a través de la edad de Lutero, la edad metodista, y la edad pentecostal, y así hasta cierto lugar. Y ahora algunos de la gente del Evangelio completo se voltearon firmemente en contra de la sanidad Divina, y creen que eso ni siquiera estuvo en la expiación. Bueno, ha llegado hasta un punto, amigos, donde Ud... Se está haciendo terrible aquí: “La religión antigua”, dicen ellos: “Es algo que ya pasó hace mucho tiempo, no se puede tener; es demasiado. Estamos viviendo en un día moderno; tenemos que tener ideas modernas. Tenemos que tener juegos de tejos en la iglesia, juegos de ping pong, y todo eso para retener a nuestros jóvenes”.
89Hermano o Hermana, si alguna vez llegara un tiempo en que yo tenga que tener una reunión de barajas en la iglesia para retener una audiencia, yo dejaré de predicar el Evangelio porque ha perdido Su poder. Le digo, hermano, lo que necesitamos hoy es el Evangelio antiguo y sencillo, el poder del Espíritu Santo predicado en su simplicidad, entonces “Si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a Mí mismo”. Sí, señor.
90Nosotros… Hoy ellos dicen: “Oh, nosotros no podemos regresar y hacer aquellas cosas que hicieron los apóstoles”.
91Estamos viviendo en los postreros días, cuando Dios ha prometido que Él derramaría Su Espíritu Santo sobre toda carne. ¡Aleluya! Aquí estamos al final del camino. Gracias a Dios por algunos Josués y Calebs que están dispuestos a ir allá (¡Aleluya!), ir y traer la evidencia (¡Aleluya!), ¡de que es una tierra excelente! Trajeron de regreso dos racimos de uvas, y caminaban así tratando de cargarlos. ¡Qué terreno! ¡Qué lugar! Gracias a Dios por gente que han cruzado saliendo de esas iglesias formales, encadenadas e impías, una condición anticuada. ¡Aleluya! Llegaron a un lugar en donde ellos pasaron a la tierra de Canaán, y comieron un montón de uvas muy buenas que hasta lo hace a uno babearse en el púlpito. ¡Aleluya! Era toda esa buena y anticuada... Ebrios de mosto, como el que bebió Pedro en el día de Pentecostés, cuando el poder de Dios tomó posesión de la iglesia. ¡Aleluya! Cades-Barnea… ¡Nosotros podemos hacerlo!
92Cierto hombre me dijo: “¿Me quiere Ud. decir que nosotros podemos recibir el Espíritu Santo como ellos lo recibieron hace mucho tiempo?” “Sí, señor” “Bueno, ¿cómo lo sabe Ud.?” Yo dije: “¡Yo lo recibí! ¡Aleluya! Es por eso que lo sé”.
93Anoche tuvimos un tipo muy hermoso, cuando los hijos de Israel cruzaron la tierra, cruzaron hacia la peregrinación, lo cual fue un tipo perfecto de nuestro peregrinaje. Nosotros salimos de Canaán [Egipto]. Yo jalé mis estacas, carpas, y partí (¿Ud. también?), dejando los ajos y esas ollas allá, y la hediondez del mundo. Levantaron la carpa, salieron y cruzaron el Jordán... ¡Aleluya! El mar rojo de la Sangre de Jesucristo ahogó todo cigarrillo, suciedad de tabaco, y la inmundicia del mundo fue ahogada, como aquellos capataces allá atrás, y están flotando en el mar. ¡Aleluya! ¡Con razón gritamos y danzamos!
94Miren lo que hizo Moisés: levantó la mano y cantó en el Espíritu. Y María tomó un pandero y comenzó a danzar, y a brincar para arriba y para abajo, y alabó a Dios. Y las hijas de Israel la siguieron, danzando y alabando a Dios y gritando. ¡Aleluya! Ellos habían cruzado el mar. Todos los capataces estaban allá atrás muertos en el mar. Ellos miraron hacia atrás y dijeron: “Vaya, tú nunca me molestarás más”. ¡Oh, hermano! Quemaron todos los puentes, y ahora estaban listos para seguir en la jornada. Ahora, ellos dicen: “¿Podemos tomarla?” “Claro que podemos tomarla”. “¿Por qué?” “¡Dios lo dijo!”
95Y recuerden, Dios les prometió suplir sus necesidades. Anoche lo vimos. “¿Cómo van ellos a abastecerse?” Yo no lo sé. “Bueno, quizás ellos envíen un poco de masa desde…”
96“En Egipto no quedó nada, ¿de dónde va a venir la masa?” ¡Oh, hermano! Eso no es asunto mío.
97En una ocasión alguien me dijo: “¿Cree Ud. aquel cuento de los pájaros cuando Elías?". Yo le dije: “Seguro”
98Dijo: “¿Me quiere decir que Ud. cree que ese predicador se sentó allí junto al arroyo de Querit y los cuervos lo alimentaron?” Yo le dije: “Seguro” “¿Cómo sabe Ud. que ellos lo alimentaron?” Yo le dije: “Porque la Biblia lo dice”. Eso es correcto.
99Dijo: “Yo quiero preguntarle algo, predicador”. Dijo: “¿De dónde cree Ud. que esos cuervos sacaban esos emparedados?”
100Le dije: “Yo no lo sé. Ellos los traían, y Elías se los comía. Eso es todo lo que sé”. Él dijo: “Yo creo que todos Uds. se emocionan”
101Yo le dije: “No, yo no puedo decirle de dónde venían, pero venían de alguna parte. Dios lo trae, nosotros lo comemos. (¡Aleluya!), y ¡nos produce gozo!
102Cómo es que sucede, yo no lo sé. Dios simplemente lo envía y yo lo agarro. Hace unos momentos me comí un puñado, lo tragué y todavía me hace cosquillas a medida que baja. ¡Qué sabroso! No se agiten; yo no estoy loco. Me han llamado eso, pero no lo estoy. Si lo estoy, simplemente déjenme quieto; yo soy feliz. Muy bien. Sí, señor, me siento muy religioso en estos momentos. ¡Oh, seguro que sí! Muy bien.
103Mírenlo. Aquí están ellos: “¿Cómo vamos a lograrlo?” Ahora, Dios hizo llover maná del cielo y los alimentó, ¿no es cierto? Seguro que lo hizo. Y ellos lo recogieron. Ya vimos eso.
104Ahora, eso fue un tipo perfecto de nuestra alimentación hoy. Ese maná nunca cesó; caía todas las noches, todas las noches, todo el tiempo que ellos estuvieron en su jornada de Egipto hacia la tierra prometida. Y el Espíritu Santo cayó tan pronto como los discípulos abandonaron Egipto; en el día de Pentecostés, el Espíritu Santo bajó del cielo, del mismo lugar de donde vino el maná, como un viento recio y fuerte que llenó toda la casa donde estaban ellos sentados; lenguas repartidas se asentaron sobre ellos como fuego. Ellos salieron de allí, gritando y actuando como borrachos, danzando, tambaleándose, gritando, babeando y todo lo demás.
105¿Alguna vez han visto Uds. a un borracho regresar a casa? ¡Vaya!, él va agarrando ambos lados de la calle: “Hola, extraño”. Nada le molesta.
106“Y ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”, Romanos 8:1. Aquí vienen ellos, volviendo a casa, ahora bajo el impacto del Espíritu Santo, que era el maná de Dios que descendió del cielo, y ha caído desde aquel día aún hasta hoy.
107Sabemos lo que era el gomer, era guardado lleno, para que todo sacerdote al entrar pudiera comer una porción del maná original.
108¿Cuánto tiempo habría de durar éste maná? Revisando la lección de anoche, Pedro dijo: “Arrepentíos cada uno de vosotros, y bautícese en el nombre de Jesucristo para remisión de sus pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo; porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para aquellos que están lejos, y para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. El Espíritu Santo es el mismo Espíritu Santo en esta noche como lo fue allá en el principio. ¿Podemos nosotros tomarla? Sí, señor.
109La iglesia llega a Cades. ¿Qué van hacer Uds.? Aquí estamos. Ahora, cada individuo, cada uno de Uds. están en Cades; llegamos allí.
110Y Ud. dice: “Ahora, si yo subo allí y me asocio con esa religión de santos rodadores de la que ellos hablan, mi mami me echará de la casa”.
111Allí está Ud., en Cades. ¿Puede Ud. hacerlo? Sí, Dios se lo prometió a Ud. “Yo no vine a traer paz, sino espada. Yo vine a separar padre y madre, esposo, esposa, hermana, hermano, y todo. Y el que no renuncia a lo suyo y me sigue a Mí, no es digno de ser llamado Mío. Y el que pone su mano en el arado y aun voltea para mirar atrás, no es digno”. Eso es correcto.
112Hermano, le digo, eso significa mucho más que correr y estrechar las manos con el predicador y unas cuantas gotas de agua rociadas sobre Ud. Eso es correcto. Hermano, va mucho más allá que llegar al altar y tomar la comunión, y regresar y sentarse en su asiento. Significa rendirse y morir completamente, hermano, y obtener una religión chapada a la antigua, áspera, azul como el cielo, que mate el pecado, que no le dé una encalada a Ud. sino que lo deje blanco, (aleluya), que lo limpie a Ud., lo queme, lo refriegue, lo esterilice y lo haga una persona nueva. ¡Amén! Eso es algo anticuado, hermano, pero le digo, le sustentará. Obtenga un poco de eso. Eso es correcto. Le sostendrá a través de las pruebas. ¡Amén! Ya casi tengo ganas de gritar. Eso es muy grande para... Sí, señor.
113Cuando pienso en eso, hermano, está asegurado. Dios lo dijo. ¿Podemos tomarla? Claro que podemos tomarla. “En los postreros días derramaré de Mi Espíritu, y mostraré señales y maravillas”. ¡Aleluya! Él dijo que lo haría. Dios lo prometió. Nosotros estamos en Cades; ¡Vayamos a conquistarla! Alguien ha ido allá y ha traído uvas. Yo sé que la tierra es buena. Eso es correcto. Vayamos y traigamos algunas de ellas. Eso es correcto.
114La iglesia comenzó a murmurar y a renegar, y todo eso. Dios hubiera enviado la iglesia hace años, si tan sólo ellos lo hubieran escuchado a Él. Pero ellos comenzaron a pelearse y a discutir y a murmurar.
115Los metodistas tuvieron un avivamiento chapado a la antigua allá en los días de Spurgeon; ellos comenzaron a recibir dones y demás. Y la iglesia entró allí y empezó a hacer pedazos esa cosa, de modo que ha estado vagando en el desierto desde entonces, vagando sin rumbo. Se fragmentó en Nazarenos, Peregrinos de Santidad, y esto, aquello, y esto y aquello, y esto y lo otro, y cuánta cosa, hasta el punto que ahora es un gran montón de yo no sé qué. Es cierto. Ellos organizaron grandes escuelas y pensaron que ellos enseñarían la teología en algún lugar.
116Como dije anoche, eso me recuerda a la morgue de un embalsamador. ¡Uno se acerca a eso y hace tanto frío! Uno entra y el termómetro espiritual registra: “Cien grados bajo cero”.
117No hace mucho, alguien, una anciana vino de aquí del campo; ella entró; tenía puesto un vestido muy sencillo y largo, que le llegaba hasta el cuello aquí arriba. Ella entró, y su hijo la llevó a la iglesia. Él se avergonzó de ella. Ella llegó a la puerta y dijo: “Buenos días, anciano”, entró de esa manera.
118Y su esposo, o sus hermanos, o su hijo dijo: “Oh, madre, madre, quédate quieta”. Él pertenecía a una grande iglesia y aristocrática, Uds. saben.
119Ella dijo: “Pues, ¡Gloria a Dios! ¿No estoy yo en la casa de Dios?”. Ella no sabía otra cosa.
120Déjeme decirle, hermano, quizá su nombre no haya estado en “¿Quién es quién?”, como muchos de ellos lo tienen, y ellos dicen que tienen cuatrocientos perfectos. Pero su nombre estaba escrito en el Libro de la Vida del Cordero. Yo prefiero tener el mío Allí que en todas las “¿Quién es quién?”. ¡Aleluya! Ése dice quién es quién; hay un nombre escrito en el Libro de la Vida del Cordero.
121Ella entró y se sentó de esa manera. El predicador comenzó a decir: “Ahora, el Señor Jesucristo vino a la tierra a salvar al pecador”.
122Ella dijo: “¡Amén! ¡Gloria a Dios! Eso es correcto, hermano” Y todos estiraron el cuello alrededor como un ganso en algún lado, mirando alrededor, preguntándose qué pasaba.
123Y entonces él dijo: “Ajá, ajá”. Él estaba leyendo sus notas, Uds. saben. Así que él estaba un poco confundido entonces, y dijo: “Ajá, ajá. Discúlpenme”. Dijo: “Y, como estaba diciendo: el Señor Jesucristo vino a la tierra”. Ella dijo: “¡Gloria a Dios! ¡Eso es correcto!, hermano, ¡Aleluya!”.
124Entonces el ujier se dirigió a ella, la tocó en el hombro y le dijo: “Señora, Ud. tendrá que mantenerse quieta o tendremos que sacarla”. ¡Oh, qué cosa! ¡Aleluya!
125Eso es a lo que hemos entrado, (eso es correcto), escuelas de los profetas. Nosotros levantamos maestros; le inyectamos un líquido de embalsamamiento para conservarlos. De todas formas ellos están muertos, y entonces les ponen líquido embalsamador para mantenerlos más muertos, algunas de estas teologías que ellos enseñan de que “los días de los milagros pasaron”; que no hay tal cosa como una religión sincera.
126Me recuerda de un hombre de color allá en el sur que cargaba su Biblia para todos lados. Le preguntaron: “¿Por qué cargas esa Biblia, muchacho?”. Él dijo: “Porque yo la creo”. Le dijeron: “Tú no sabes leer ni una sola palabra en Ella”.
127Dijo: “Yo la creo, de todos modos”. Dijo: “Yo la creo de ‘tapa’ a ‘capa’, y creo la ‘tapa’ también” Le dijeron: “¿Cómo sabes tú?”
128Dijo: “Porque tiene ‘Santa Biblia’ escrito en ella”. Sí, señor. Él la creía de todas maneras, no importaba.
129Le dijeron: “¿Qué harías tú?” Dijeron: “¿Harías tú cualquier cosa que está en esa Biblia?” Dijo: “Si el Señor me dijera que hiciera cualquier cosa, yo lo haría”. Le dijeron: “¿Qué si Él te dijera que saltaras a través de esa pared?” Él dijo: “Yo saltaría”
130Le dijeron: “¿Crees tú que podrías caminar a través de esa pared sin haber un hueco en ella?”
131Dijo: “Si el Señor me dijera que lo hiciera, Él me haría un hueco en ella”. Eso también es correcto, hermano. ¡Aleluya! Esa es la verdad. Si Dios le dice a Ud. que salte, Él tendrá el hueco allí cuando Ud. llegue allí. No se preocupe Ud. por eso.
132¡Teología de escuela! ¡Oh, hermano! ¿Saben Uds. lo que ellos han hecho? En lugar del aposento alto, ellos lo han sustituido por un aposento de cena, hierven un gallo y lo venden a cincuenta centavos el plato, para tratar de pagarle al predicador. Hermano, si Ud. pagara sus diezmos e hiciera lo que Dios le dijo que hiciera, Ud. no tendría estas cenas de sopa [El Hermano Branham golpea el púlpito con la mano--Ed.] y cosas como esas. Amén. (Hasta el aceite para ungir saltó con eso). Déjeme decirle algo a Ud., hermano: Dios quiere una iglesia que se mueva en la voluntad Divina de Dios, basada en el ASI DICE EL SEÑOR. Sí, señor. Ellos han sacado todo el ‘asentad’ del aposento alto, de esa manera. Lo que han hecho es que han sustituido el Espíritu Santo por la teología. Alguien sale y dice: “Bueno, nosotros creemos esto y creemos aquello”. ¿Por qué lo creen Uds.? Eso no está en la Biblia, nada acerca de eso.
133Alguien dijo: “¿Qué piensa Ud. acerca de este sacerdote aquí el otro día, que se fue con esa mujer y se casó con ella?”
134Yo le dije: “Él tenía derecho de hacerlo. Él tiene tanto derecho de casarse como lo tengo yo, o cualquier otra persona. Ud. no puede encontrar eso en la Biblia” Un muchacho católico dijo: “¿Es cierto eso, Billy?” Yo dije: “Es la verdad”. Él dijo: “Muéstremelo”.
135Y yo le dije: “Bueno, te lo mostraré en la Biblia, que ‘el matrimonio es honroso entre todos’. ¡Aleluya! Pablo dijo: ‘Que cada hombre tenga su propia esposa’. Eso es exactamente correcto”. Yo le dije: “Eso es un invento romano, y no hay más verdad en eso que lo que hay en el abismo sin fondo del infierno”. ¡Aleluya! Yo creo la Palabra de Dios. Yo tengo que creer algo, y Esto es ¡ASI DICE EL SEÑOR!
136Una vez ellos tuvieron un montón de esos predicadores que salieron de esa manera, allá en el Antiguo Testamento, enseñándoles un montón de cosas. Yo les mostraré qué clase de educación tenían ellos. Ellos estaban enseñándoles todo acerca de la teología de ese día, la escuela de los profetas. Y un día vinieron a ver a un verdadero profeta. El profeta le dijo a uno de ellos: “Sal y recoge una faldada de garbanzos, montaremos la olla grande; vamos a cocinar una olla grande de garbanzos aquí”.
137¿Y saben Uds. lo que hizo ese predicador? Él salió y recogió una faldada de calabazas, calabazas verdes de una parra silvestre. ¡Vaya!, un tipo que no conocía la diferencia entre garbanzos y una calabaza silvestre, es un predicador, les digo. Él las echó en la olla y comenzó a cocinarlas. De repente, todos agarraron un gran plato lleno de eso, y dijeron: “Hay muerte en la olla”.
138Eso es lo que pasa hoy: ¡hay muerte en la olla! Algunos de esos seminarios fríos, formales, lugares impíos, yendo así, tratando de enseñar alguna teología, ellos están matando a la gente, alejándolos de Cristo. Nosotros necesitamos el bautismo del Espíritu Santo para impartir Vida. ¡Aleluya! ¡Fiu! Me siento como el doble de mi tamaño ahora. Pero esa es la verdad hermano… Uds. están cocinando algo. Eso es correcto. Uds. están cocinando algo, pero ¿qué es lo están cocinando? Allí está la cosa. ¡Un tipo que no conocía la diferencia entre calabazas verdes y garbanzos! Y más o menos así son muchos de ellos. Esa es la verdad. Sí, señor. Dijeron: “Hay muerte en la olla”.
139Elías era un profeta verdadero. Él dijo: “Oh, no se preocupen por eso. No se alboroten todos”. Amén. Aquí tenemos a un hombre quien tiene una doble porción. ¡Aleluya! Él había cruzado a la tierra de Canaán, y había regresado con una doble porción. Dijo... Ellos saben qué hacer cuando se presentan los problemas. Dijo: “Vayan y tráiganme un puñado de harina”. Él tomó la harina y la echó en la olla. Dijo: “Ahora coman todo lo que quieran. Ya está bien”.
140¿Por qué la Harina? La harina estaba allí para la ofrenda, para la ofrenda de harina, la ofrenda mecida ante el Señor. Y esa harina tenía que ser molida por la piedra de molino que molía igual todos los granos. Esa ofrenda de harina era Cristo. Pongan a Cristo allí dentro, cada piedra del molino molía igual: Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Cuando hay muerte en la olla, pongan a Cristo allí. ¡Aleluya! ¡Fiu! ¡Gloria! ¡Aleluya!
141La primera vez que yo vi a alguien con el Espíritu Santo, fue a un anciano de color que llevaba puesto un abrigo grande y largo. Ellos tuvieron que ayudarlo, él era tan anciano, así, y se subió allí y comenzó a predicar. Muchos de esos predicadores comenzaron a predicar acerca de, oh, lo que aconteció aquí en la tierra. Él tomó su texto de allá en Job: “¿Dónde estabas tú cuando yo ponía los fundamentos del mundo, cuando las estrellas del alba cantaban juntas y los hijos de Dios se regocijaban?” Él dijo: “Uds. piensan que nosotros tenemos alguna clase nueva de religión”. Dijo: “Hermano, yo simplemente tengo un sabor chapado a la antigua, o un caso nuevo de la religión chapada a la antigua”. Después de un rato el Espíritu Santo se apoderó de él. El pobre hombre estaba tan tieso, él estaba parado allí; él se enderezó, golpeó sus talones y dijo: “¡Gloria! ¡Aleluya!” Dijo: “¡Uds. no tienen suficiente espacio aquí arriba para que yo predique!”, y se bajó de la plataforma.
142Yo dije: “Hermano, si Eso hará algo así por un hombre de ochenta años de edad, ¿qué haría por mí? ¡Yo quiero Eso!”. ¡Aleluya! Eso es correcto. Sí, señor, Yo me estaba gozando grandemente. Me fui a un campo de maíz, y me puse sobre mis rodillas oxidadas, y estuve orando por Eso. Eso es correcto.
143Como cuando Buddy Robinson deseaba tener el Espíritu Santo. Dijo: “¡Gloria a Dios! Yo deseaba tanto el Espíritu Santo que no sabía qué hacer”. Él dijo: “Una mañana yo estaba arando maíz con Alec”, su mula. Dijo: “Alec se mantenía pisoteando el maíz, y yo me enojé con él, corrí allí y lo mordí en la oreja tan duro como pude. Alec me pateó”. Dijo: “Fui y me senté. Y lo miré; él estaba parado allí”. Dijo: “Mordí a Alec tan duro como pude”. Dijo: “Lo miré y le dije: ‘Alec’”. Dijo, él dijo: “‘Alec, lo siento. No volveré a hacer eso’”. Dijo: “Alec miró para todos lados y dijo: ‘Si me vuelves a tratar de esa manera, tú no obtendrás más religión de la que tienes ahora’”. ¡Oh, qué cosa! Eso es correcto. Él dijo: “Me arrodillé en el campo de maíz y dije: ‘Buen Señor, dame mucho conocimiento en el hastial de mi alma. Ayúdame a pelear con el diablo mientras que tenga un diente en la boca, y luego mascarlo hasta que yo muera’”. Él dijo: “Señor, si no me das el Espíritu Santo, cuando Tú regreses a la tierra, vas a encontrar una pila de huesos aquí en este mismo lugar”. Y él lo recibió. Amén. Eso es correcto.
144Si Ud. realmente se humilla delante Dios y lo dice en serio, Dios lo llevará allá al otro lado. No importa lo que digan los predicadores del seminario, nosotros podemos tener el Espíritu Santo porque Dios nos lo prometió.
145En eso fue donde Caleb basó su fe; en eso fue donde Josué la basó, porque Dios dijo: “Es de Uds.; Yo ya se las he dado”. ¡Aleluya! Me gusta eso. No “Yo lo haré”, “Ya lo he hecho”.
146“A los que llamó, a éstos justificó”. ¿Es correcto eso? “Y a los que justificó, a éstos también glorificó”. ¿Es correcto eso? Entonces, hermano, en el cielo nosotros ya fuimos glorificados junto con Cristo Jesús. ¡Aleluya! Eso es correcto. Dejen que el diablo se enoje y grite, y se ponga furioso cuantas veces él quiera. ASI DICE EL SEÑOR. Eso es correcto. ¡Oh, hermano!
147Vayamos aquí a algún lado, y comencemos a predicar en otro lugar donde nos desviemos un poquito de eso. ¡Oh, qué maravilloso! Ellos comenzaron a murmurar después de eso, a discutir. Vayamos al capítulo 21, y comencemos como en el versículo 5. Allí ellos comenzaron a murmurar, y a discutir, y hacer escándalo; y le fue cortado el suministro de agua.
148Tal vez sea eso lo que sucede con la iglesia en esta noche, ¡discuten demasiado y andan refunfuñando! El suministro de agua es cortado.
149Uds. saben, yo viajo mucho alrededor del mundo. Y uno de los lugares más difíciles y horribles para tratar de recostarse, es en el desierto. Allí todo tiene una espina. ¿Saben por qué? Cada especie de hierba es un cacto. Uno no puede recostarse en ninguna parte que no se pinche. La razón de eso es, que no hay agua. El agua lo hace suave. Donde hay mucha agua, no hay espinas y cardos, donde hay mucha agua.
150Y le digo, hermano; tome Ud. una iglesia que está seca en sus huesos, y sin el Espíritu Santo en ella, y sin salvación, sin sanidad Divina, sin el poder de Dios, no hay gritar, no hay gozo, y siempre es “Oh, ella hizo esto, y él hizo esto, y él hizo esto”, espina, espina, espina… Lo que Uds. necesitan es un buen derramamiento chapado a la antigua, un pozo surtidor, del Espíritu Santo, (¡Aleluya!), para suavizarlos un poquito. ¡Amén! Eso quiere decir: “Así sea”. El Tabernáculo Branham también necesita una buena dosis de eso. Eso es correcto. Oh, ¿es correcto eso? ¡Amén! ¡Oh, yo me estoy gozando aquí arriba! La ropa me queda perfectamente bien, Hermano Higginbotham. Sí, señor. El cuello no es demasiado grande; mi camisa me queda bien, se siente muy bien. Hasta mi esposa no está aquí, así que yo simplemente puedo tener un tiempo glorioso. Oh, no se lo digan a ella, no. Muy bien, ¡pero me estoy gozando!
151Ud. dice: “¿Está Ud. contento?” Claro que estoy contento. ¿Cómo puedo evitar estar contento y saber lo que sé? Amén. Cristo me salvó, me llenó con el Espíritu Santo, me dio un boleto para ir al cielo. Yo simplemente me estoy gozando grandemente, yendo, diciendo: “Vengan, todos Uds.”. Sí, señor.
152Me hace recordar de un individuo que una vez fue a echar una gallina. Y esta gallina tenía... Él tenía suficientes huevos para colocar menos uno. Y él no tenía... Él pensó: “¿Cómo voy a hacer con ese único huevo?”. Entonces salió y encontró un huevo de pato, y lo colocó debajo de la gallina.
153Y la gallina sacó todos sus pollitos y también al pato. Y ellos estaban caminando allí en el corral, Uds. saben. Y ese patito se veía fuera de lugar; así como uno de Uds. santos rodadores ahora, Uds. saben. Caminaba por ahí, “cuac-cuac, cuac-cuac”, de esa manera. Y, oh, ellos se iban detrás del granero, Uds. saben, y la gallina atrapaba un saltamontes. Y “cuac-cuac, cuac-cuac”. Ella hacía: “Cloc-cloc, cloc-cloc”. Y aquí venían los todos los pollitos corriendo rápido hacia ella. Pero ese patito no sabía lo que era ese llamado: “cuac-cuac”. Él no sabía lo que significaba todo ese polvo, se le metía en las narices y todo. Él era un animalito de apariencia extraña, fuera de su lugar.
154Como un buen miembro del Espíritu Santo a la antigua en una iglesia fría y formal, simplemente está fuera de lugar. Hablan acerca de esto, aquello, y lo otro, y quién es el presidente. Ellos quieren saber Quién, Dios; ellos quieren saber acerca de Dios.
155Pero, Uds. saben, cierto día esa gallina cometió un error, igual como hizo la iglesia. Eso es correcto. Ella salió un día lejos del corral como lo habían estado haciendo y después de un rato el patito alzó la cabeza, y [El Hermano Branham olfatea--Ed.] Él olfateó agua. Uds. saben, esa era su naturaleza. Amén. Él olfateó agua. Él dijo: “Jonk-jonk, jonk-jonk”. ¡Oh, hermano! Él no tenía la naturaleza de una gallina, de todas maneras; él tenía una naturaleza de pato. Así que él olfateó el agua; había un arroyo que corría por allí. La gallina gritó: “Cloc-cloc, cloc-cloc”.
156Él gritó: “Jonk-jonk, jonk-jonk”, yendo directamente al agua tan rápido como podía.
157Entonces, de esa manera es cuando un hombre ha nacido en el Reino de Dios. La iglesia puede decir: “Aléjate de esos santos rodadores; eso es tontería; es esto, aquello, lo otro”. “Jonk-jonk, jonk”, ¡él tiene que irse al agua! ¡Aleluya!
158¡Gloria! “El que creyere y fuere bautizado será salvo”. ¡Gloria a Dios! Uds. dicen que estamos locos, pero, hermano, nosotros estamos contentos.
159“Jonk-jonk, jonk-jonk, jonk-jonk”. Esos patitos corrieron al agua. ¿Qué era eso? Era su naturaleza. Él no podía evitarlo. Había algo en él llamándolo al agua.
160Y cuando Dios está en un corazón, eso le llamará a Ud. a una reunión chapada a la antigua del Espíritu Santo. ¡Gloria! Eso es correcto, hermano; yo sé que es mi naturaleza. ¡Aleluya! A menos que su naturaleza haya sido cambiada, Ud. todavía escuchará el cloqueo de la gallina. Pero cuando Ud. olfatea el agua, si Ud. es un pato, Ud. es uno que se irá, porque Ud. se dirigirá hacia el agua. ¡Aleluya!
161Josué dijo: “Ah, nosotros podemos lograrlo”. Josué dijo: “Nosotros podemos hacerlo”. Caleb dijo: “Nosotros podemos hacerlo”. “¿Cómo sabes tú que podemos hacerlo?”
162Él dijo: “Porque Dios así lo ha dicho, y nosotros vamos a cruzar. Vamos a lograrlo, y vamos a hacerlo”. ¡Y se fueron! Ellos partieron hacia la tierra, y obtuvieron la evidencia del Espíritu Santo, y regresaron para probarlo. La tierra era buena. Daba buenas uvas. Yo estoy contento por eso, ¿Uds. no? ¡Oh, hermano!, cómalas y babéese como un caballo comiendo trébol. Eso es correcto. Sí, señor, teniendo un gran tiempo, disfrutando.
163¿Qué me importa a mí lo que diga el mundo? No es nada para mí. El mismo Dios que me levantó, que salvó mi alma, y me envió por aquí, a orar por los reyes y todo lo demás, a través del país. Fue este buen Espíritu Santo chapado a la antigua que lo hizo. Yo nunca me he avergonzado de Él. He dicho en los palacios de los reyes: “Yo he recibido el Bautismo del Espíritu Santo”. ¡Aleluya! Eso es correcto. Ellos también están hambrientos. Ellos están hambrientos y sedientos.
164Miren aquí, ellos empezaron a murmurar y a quejarse. El suministro de agua fue cortado.
165Bien, nos apresuraremos. ¿Qué hora tenemos? Oigan, lo siento; estoy retrasado. Discúlpenme por tomar demasiado tiempo en la enseñanza. Oh, aún no he enseñado, ¿verdad? Pero sólo por un momento; dentro de poco llegaré a mi lección. No, sólo estaba bromeando con Uds.; quédense tranquilos. Tomemos unas cuantas palabras aquí; tengo algo que quiero decir.
166Ahora, el versículo 5 del capítulo 21, y escuchen atentamente. Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto… para que muramos en este desierto?... Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano.
167Después de haber sido llenos con la buena comida del Ángel y todo, ellos dijeron: “Oh, nosotros estamos cansados de esto. Quisiéramos comer ajos y pan integral de centeno”. Ellos querían las ollas de carne de Egipto. Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel. Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo. Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá. Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía.
168Oh, permítanme explicar eso, esa cosita allí antes de que entremos en el servicio de mañana en la noche. La Serpiente de Bronce, así como la Roca herida anoche, como terminamos en la Roca herida; La Serpiente de Bronce fue Jesucristo. Uds. dicen: ¿Una Serpiente? Sí.
169La serpiente representó “el pecado ya juzgado”. Dios juzgó a la serpiente en el huerto del Edén, en el capítulo 3 de Génesis y el versículo 14; Dios ya había pronunciado juicio sobre la serpiente. Oh, él era hermoso y caminaba derecho; él era la más sutil de todas las bestias del campo. Pero Dios lo juzgó, y lo puso sobre su pecho por el resto de sus días, sobre su pecho. ¡Juzgado!
170Y Cristo fue “juzgado por nuestros pecados”. Amén. ¿Lo ven Uds.? Es hermoso. Mi pecado, sus pecados, justamente deberíamos de ir al infierno y ser juzgados por nuestros pecados. Pero Cristo tomó nuestro lugar. La serpiente, es por eso que representó a Cristo.
171Bronce, la serpiente siendo hecha de bronce significaba “juicio Divino”. Ahora, la serpiente era “pecado ya juzgado”, y el bronce significaba “juicio Divino”.
172Como el altar de bronce, el altar donde se quemaban los cuerpos para el sacrificio, era hecho de bronce. Uds. encontraran eso en el capítulo 17 de Éxodo. Para Uds. que están anotando sus Escrituras…
173Ahora, ellos tomaban al animal, lo lavaban (tipo perfecto del bautismo), lo traían dentro, ponían sus manos sobre él, confesaban sus pecados, y le cortaban la garganta. La sangre era derramada, y la carne quemada, sobre el mesón del sacrificio, sobre el altar de bronce, donde los pecados eran repudiados, donde el Dios justo demandaba separación completa. Y el juicio Divino de Dios, con el fuego, consumía el sacrificio por el pecado. ¡Aleluya! El juicio Divino de Dios estuvo sobre Jesucristo.
174Miren, juicio Divino de nuevo en los días de Elías, muestra que eso fue juicio Divino. Elí... Llegó un tiempo cuando no había nada; el pueblo se había alejado de Dios. Y Elías subió a la montaña y oró. Él fue ante el rey y le dijo: “Ni siquiera rocío caerá del cielo hasta que yo lo llame”. Y por tres años y seis meses, no cayó ni rocío sobre la tierra.
175Y llegó el momento en que Elías dijo: “Probemos Quién es Dios, el Dios del fuego”. Nuestro Dios es un fuego consumidor. “Que el Dios que respondiere por medio de fuego…”
176Eso es lo que yo digo en esta noche. ¡Que el Dios que responda por medio de fuego, el fuego del Espíritu Santo, Ése sea Dios!
177Ahora ellos pusieron la... Observen, él subió después de que ellos habían hecho bajar el fuego del cielo, y demás, y había consumido el sacrificio, ellos alzaron la mirada al cielo, y se veía como bronce. ¿Qué era eso? Juicio Divino sobre toda la nación.
178Y hermano y hermana, si Ud. mira a su alrededor hoy, Ud. verá el color del bronce nuevamente: Juicio Divino viniendo sobre una nación. ¡Juicio! La serpiente ardiente, serpientes ardientes, juicio Divino allí.
179Ahora, observen, él levantó esta asta que tenía la serpiente hecha de bronce. Y cualquiera que miraba esa serpiente, era sanado de sus enfermedades.
180¡Qué cuadro más hermoso en esta noche, de Jesucristo! Él dijo: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto…” Aquí está, ahora cáptenlo. Si Ud. está enfermo, Ud. encontrará lo que le sanará a Ud. Como dijo Jesús: “Y como Moisés levantó la serpiente de bronce en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado”. La misma razón, en una razón doble, “Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, y por Su llaga fuimos nosotros curados”.
181Ellos estaban murmurando contra Dios, y contra Moisés, y fueron mordidos por serpientes. La serpiente cumplió con una aplicación doble. La primera fue de perdonar sus pecados, y sanar sus enfermedades.
182Y Jesús fue levantado para que Él pudiera perdonar nuestros pecados y sanar nuestras enfermedades.
183Después de eso, más adelante en el camino vino Balaam, el profeta asalariado, a detener a Israel. ¡Oh, vaya! Entraremos en eso mañana en la noche, cómo es que ese individuo... Y una mula muda tuvo que hablarle y reprenderle. Un predicador fuera de la voluntad de Dios, fue allá con su mente puesta en el dinero, y una mula tuvo que reprenderlo, una mula muda. ¡Si Dios puede hablar a través de una mula muda, ciertamente podría hacerlo a través de un hombre! Sí, señor.
184Noten allí, pobre Moisés, después de todo ese tiempo. Yo quiero mostrarles a Uds. lo que es un hombre delante de Dios. Cómo es que Coré y todos esos... Noten que cuando Dios le dijo a Moisés: “Apártate del camino Moisés; voy a destruir a todo el montón de ellos, y hacer de ti una nación poderosa”.
185Y Moisés se interpuso delante de Dios, se puso en la brecha y dijo: “Dios, tómame a mí”. Y Dios no pudo pasar por encima de ese hombre, el poder de un santo delante de Dios. Fíjense en eso.
186Miren a Isaías, va y le dice al profeta Ezequías: “Así dice Jehová: Ordena tu casa, porque morirás”.
187Qué vergüenza fue regresar otra vez en un par de horas. El Espíritu Santo le salió al encuentro. Porque Ezequías volvió su rostro a la pared, lloró amargamente, y dijo: “Señor, te ruego que me consideres. Yo he andado delante de Ti con un corazón íntegro”. Y lágrimas bajaron por sus mejillas. Y Dios ya había sellado su sentencia, pero la oración cambió las cosas. Él le dijo al profeta: “Regresa y dile”.
188¡Miren qué guerrero fue Moisés! En sus últimas horas él llegó allí con ese temperamento horrible, y finalmente se glorificó a sí mismo en vez de a Dios, y Dios no permitió que él... Por supuesto, todo eso fue un cuadro anticipado así como las organizaciones hoy, metodistas, bautistas, pentecostales, y todos los demás, ellos se están glorificando a sí mismos.
189Hace unos días, una de las iglesias más grandes, sólo porque ellos no podían ser el único pato en el estanque, ellos tienen en poco a un servicio como este. Yo dije: “Yo no tengo que tener su cooperación. Donde están las águilas, donde esté el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas”. Y fue correcto. Sí, señor. Ud. simplemente diga la verdad, y Dios se encargará de lo demás. Y allí estaban ellos: “Oh, nosotros somos los predominantes”.
190Yo dije: “A mí no me importa lo que Ud. sea. Dios es el Predominante en nuestras vidas”. Eso es correcto. Se necesita a Dios, no lo que diga la iglesia. Y la iglesia, cada una de ellas... Cada historiador aquí está dispuesto a investigar esto. Nunca hubo una iglesia que cayera y se levantara de nuevo. Dios las coloca en el anaquel. Ellos nunca. La luterana cayó; la metodista cayó; la presbiteriana, bautista, y así todas, y también la pentecostal. Dios simplemente las vuelve a colocar en el anaquel.
191Y si Uds. creen que yo soy profeta de Dios, escuchen esto. Y lo digo con inspiración. No exactamente ahora, sino lo que ha venido antes de esto; que no habrá una organización representada (me refiero a la organización en general) dentro del Reino de Dios; pero Dios sacará de cada una de ellas, la crema de la cosecha, y la llenará con el Espíritu, y se la llevará a la gloria. Eso es correcto.
192La Biblia predice que la última edad de la Iglesia es la edad de la iglesia de Laodicea, la cual es tibia. Y eso es hasta donde la iglesia ha llegado hoy. Eso es correcto. Ellos han llegado a donde quizás puedan palmear las manos un poquito, y hacer un poco de ruido, y brincar y patear los muebles un rato. Pero cuando realmente es cuestión de vivir una vida pura, santa, inadulterada, santificada, ellos están tan lejos como está la noche del día. Eso es correcto. Lo que necesitamos hoy es un morir a la antigua, hermano, donde no sea regresar al altar y levantarse, y regresar al altar nuevamente, regresar al altar. Vaya allí y quédese hasta que Ud. esté muerto, y entonces un hombre muerto no sabe nada del mundo. ¡Aleluya! No quiero comenzar otra vez con eso. Mire, hermano, déjeme decirle.
193Dios, después de tener a Su pobre siervo, Moisés... Alguien me dijo en una ocasión, dijo: “Le digo, eso muestra que Dios, si Ud. le llama Dios”. Dijo: “Él le falló a Su siervo. Después…”
194La vida de Moisés corrió en un ciclo de cuarenta. Él fue llamado a los cuarenta, rechazado por sus hermanos, se fue al desierto y apacentó ovejas por cuarenta años. Cuando él tenía ochenta, Él lo envió a liberar a Israel de Egipto. Y cuando llegó cerca de la tierra prometida, él tenía ciento veinte años de edad. Él tenía el paso de un hombre joven, y su vista nunca le falló, (eso es correcto), a los ciento veinte años.
195Pero cuando él se glorificó a sí mismo allí, en vez de a Dios, delante de esa Roca; cuando Dios le había dicho: “Ve y háblale a la peña. No la golpees. Háblale”. (La Roca fue golpeada una sola vez).
196Y Moisés perdió toda la paciencia, y corrió allí y golpeó la Roca. No salió agua. Él la golpeó de nuevo, y dio agua. Dijo: “Uds. rebeldes, ¿os hemos de hacer salir agua de ésta Roca?”. De esa manera, y salieron las aguas. Dios tuvo que escuchar a ese profeta porque Él lo había investido con ese poder. Y eso rompió todo el programa de la Biblia de Dios.
197Cristo fue golpeado una sola vez. Ahora nosotros le hablamos a la Peña, y Ella da Su agua. ¿Ven? Ya ha sido golpeada. Sólo háblele, y Ella dará Su agua.
198Entonces puedo verlo a él aquella mañana. Oh, cuando pienso en este cuadro, casi me falla el corazón. Veo a Moisés; él sabía... Dios le dijo: “Moisés, dile ‘Adiós’ a toda tu congregación. Hoy voy a llamarte a que subas un poquito más”.
199Puedo ver a Moisés parado allí, con esa barba blanca y larga, y el cabello colgándole alrededor de la cara, sus ojos llenos de lágrimas, mientras miraba a su audiencia. Cómo es que él había caído en la... Cómo es que ellos habían murmurado, y él se había parado a favor de ellos. Él los miró a todos ellos y comenzó a subir la montaña. Subió la montaña; se volteó hacia atrás y comenzó a decirles adiós. Subió arriba, hasta llegar a la cumbre de la montaña. Eso fue en el mes de abril. Él se paró y miró hacia la tierra prometida. ¡Oh, cómo quería él cruzar hacia allá! Oh, su pobre corazón estaba partiéndose. Él quería cruzar hacia la tierra prometida con ese montón de judíos que él había guiado y que se había parado en el camino. Y allí estaba él, miró hacia allá, y las lágrimas le bajaban por las mejillas. Él se volteó y le dijo adiós al pueblo nuevamente, era su pastor. Él se iba ir. Los saludó así, y volvió a mirar hacia atrás.
200¡Si tan sólo yo pudiera pararme donde se paró Moisés y mirar aquel paisaje! Dios mediante, en los próximos meses, yo quiero pararme allí en ese monte y mirar a donde ellos cruzaron.
201El otro día yo vi una película, donde algunos de los hermanos, como cuarenta de mis hermanos de las campañas, fueron allí y tomaron una película de eso. Y cuando ellos cruzaron allí, esos hombres estaban gritando y aclamando, casi arrancaron todos los arbustos en la orilla, donde los hijos de Israel fueron allí, donde Jesús fue bautizado. Y cada uno de esos predicadores saltó al agua con la ropa puesta y todo, y se volvieron a bautizar el uno al otro, cada uno de ellos. Oh, hermano, hay algo allí moviéndose y agitando. Estamos viviendo... Ellos se subían al carro; y conducían un pequeño trayecto y hablaban, viniendo allí por esa jornada donde viajaron los hijos de Israel. Como dijo Buddy Robinson: “¡Detengan esta cosa, rápidamente! Y él se bajó y comenzó a correr alrededor, y alrededor, y alrededor, gritando por ese lugar, y exclamando: “¡Gloria a Dios! ¡Aleluya!”. Se volvió a montar y dijo: “Sigue conduciendo”. Eso es correcto. ¡Él simplemente se estaba gozando tremendamente! ¡Seguro!
202Si yo pudiera pararme donde se paró Moisés, en esa Roca, ¡mirando allá hacia la tierra prometida!... Él quería entrar; miró atrás hacia su congregación, volvió a decirles adiós, las lágrimas le caían de su larga barba. Su hora estaba llegando. Sus mangas, se tocaba las mangas así, el pulso comenzó a subir por la manga, siendo un veterano anciano.
203Yo puedo decirle ahora mismo, hermano, no piense que voy hacer de esto una doctrina bautista, pero hermano él no estaba perdido. No, él no lo estaba. Dios no le falla a Su siervo.
204Las mangas subían así de esta manera. Y cuando menos pensaba, no había salida, el pulso se estaba enfriando. Sus ojos comenzaron a oscurecerse mientras él miraba hacia allá, hacia esa tierra. ¡Cómo quería él cruzar! ¡Oh, hermano! Su corazón estaba partiéndose.
205Y tan pronto estaba listo para salir de esta vida, sucedió que miró y allí estaba la Roca parada a su lado. Con tal de que Él esté allí, eso es todo. Él se paró en la Roca. Los ángeles vinieron y se lo llevaron.
206Ochocientos años después, allí estaba él parado en la tierra prometida, al lado de Elías, hablando con Jesús. Él no le falla a Ud.
207Uno de estos días yo tengo que llegar al final del camino. Ya tengo cuarenta y tres años, me estoy desgastando bastante. He predicado por veinte años. He vadeado a través de aguas, y hielo roto, y he permanecido bautizando hasta que casi me congelo. He pasado... He entrado a las junglas y todo eso, donde hay enfermedades y todo asechando. Yo no sé cuánto tiempo permaneceré. Pero si viviere para ver más tiempo que esto, quizá cuando llegue a ser un anciano, si Jesús tarda, probablemente me pararé con el cabello que tengo colgándome hacia abajo. Toda mi familia contrae parálisis cuando llegan a viejos; ellos tiemblan. Cuando me haya abierto paso a través de cada batalla, y todos mis amigos y cosas se hayan ido, y yo me pare allí y oiga el ruido de las aguas golpeando por allá, y yo esté temblando sobre mi bastón, así, yo quiero tomar la antigua Espada aquí y volverla a guardar en la funda de la eternidad, quitarme el yelmo, ponerlo en el suelo, levantar mi mano, (¡aleluya!) y decir: “Señor, empuja el barco salvavidas; esta mañana voy a cruzar; voy a cruzar el río”. Él no me fallará entonces.
208Y mientras estoy aquí, mientras que sea de día, yo predicaré y oraré, y pediré y cantaré, y haré todo lo que pueda por el Reino de Dios. Cuando mi alma comience a salirse de este cuerpo, y yo mire hacia atrás y vea mis huellas, yo quiero que ellas estén en el lugar correcto, donde “Al partir dejamos detrás de nosotros huellas en las arenas del tiempo”.
209Inclinemos nuestros rostros. Teddy, ve al piano por un momento.
210Nuestro Padre celestial, oh, qué contentos estamos por estos grandes momentos de regocijo. Yo pienso que me salgo un poquito fuera de mí mismo, Señor, pero es que el Espíritu Santo simplemente bautiza mi alma. Sencillamente no puedo evitarlo; Algo se apodera de mí. Estoy tan agradecido Señor, de tener ya limpio todas las bandejas y los canalones, para que el Espíritu Santo pueda entrar. Tenemos que mantener la manguera sin dobleces, para que las aguas de salvación puedan pasar libremente a cualquier hora que así Dios lo desee. Se requiere oración. Así como Elías le dijo a Josafat: “Cava zanjas. Saca todas las rocas, todos los palos y troncos porque viene agua”.
211Gracias, Señor, Tú has estado aquí en esta noche. Y yo pienso en el profeta Moisés; Dios, bendice su alma tan valerosa. Mientras él se paró allí en el monte mirando hacia la tierra prometida. Nosotros nos paramos en esta noche mirando en esa dirección, Señor. La única cosa que yo te pido es que permitas que esa Roca esté allí cuando yo me esté yendo. Dios, eso estará bien conmigo. Y todo lo que yo he hecho en la vida, Señor, si tan sólo yo pudiera arrastrarme y tocar Tus pies sagrados una vez, acariciarlos con mi mano indigna, eso me recompensará un millón de veces. Todos nosotros sabemos que tenemos que pasar por ese camino. Quizás algunos de nosotros lo hagamos en unas horas. Yo no lo sé. Tú lo sabes.
212Mientras estamos aquí en esta noche, Padre, y el Espíritu Santo todavía está presente (ha estado bendiciendo a Tu pueblo), Padre, yo te pido algo. Que si hay alguien aquí que no es salvo, Señor, que no Te conoce como su Salvador personal, que no saben cómo están ellos delante de Ti. Voy a pedirte, Señor, si Tú solamente... No para que esta gente me escuche ahora, pero voy a pedirte que si tan sólo Tú le hablas a ese corazón y les das valor en esta noche.
213Pudiera ser el último llamado. ¿Cómo lo sabemos nosotros? ¿Por qué arriesgarse cuando toda la eternidad descansa sobre esto?
214Si hubiera, Señor, un extraviado fuera del camino, que tal vez esté subiendo la colina para mirar hacia la tierra, y luego sea rechazado. Dios, yo te ruego que la Roca esté con ellos. Ayúdanos ahora, y bendice a esta audiencia mientras esperamos.
215Ahora, si hay un hombre o mujer aquí, muchacho o muchacha, con su rostro inclinado... Y que nadie levante la mirada, por favor. A veces la gente es muy tímida, muy sensible en cuanto a estos asuntos, pero sean caballeros y damas.
216Yo he recorrido mucho terreno en estos cuarenta y tres años. Hace unos días, yo era un muchachito corriendo por aquí, jugando canicas con Uds. Bueno, ya estoy fallando. Puedo sentirlo. Por veinte años he tratado de presentarles Algo a Uds.
217Jeffersonville, ¿Por qué lo rechazas, cuando Dios lo ha vindicado, envió Su Ángel, y le tomó Su fotografía? Es conocido alrededor del mundo, ¿por qué pensarías tú que fue alguna especie de algo manufacturado?
218¿Están Uds. sin Dios en esta noche? Uds. amarían conocerlo a Él realmente. Uds. saben que desean esa clase de salvación antes de morir.
219Hace algún tiempo, aquí en esta misma ciudad, había una jovencita que pertenecía a una cierta iglesia aquí en la ciudad; ella pensaba que estaba bien. Su pastor le dijo que ella estaba bien. Ella se burlaba de una muchachita que venía a la iglesia, porque ella no iba al cine. Ella le dijo: “Tu pastor es de mente estrecha”. La muchachita le dijo: “Eso está bien”.
220Después de un tiempo ella empezó a salir con malas compañías, y contrajo una enfermedad y la dejó avanzar demasiado lejos. El doctor, un cierto doctor de esta ciudad, fue a examinarla; se dio cuenta que ella estaba comida con una enfermedad venérea. Ella murió inmediatamente después de eso. Ellos... Ella era una maestra de la escuela dominical de una iglesia muy grande. Todos ellos estaban allí para verla irse al cielo. Y casi en ese momento, su clase de escuela dominical entró, su pastor caminaba en el pasillo, fumando un cigarrillo. Y casi al llegar la hora para que ella tomara su vuelo, para que vinieran los ángeles a buscarla, ella se levantó y dijo: “¿Dónde está el pastor?” Ellos fueron y lo trajeron. Ella dijo: “¡Tú engañador de hombres!” Dijo: “¿Por qué me dejaste llegar a esta condición? ¡Estoy perdida!”
221No se preocupen; Adán supo que él tenía hojas de higuera puestas cuando vino delante de Dios. Estaba bien cuando Dios no estaba cerca. Dijo: “¿Por qué me dejaste ir de esta manera?” Dijo: “¿Dónde está la muchachita de aquel Tabernáculo?”
222Él dijo: “Tú estás histérica, llamaremos al doctor para que te ponga una inyección”.
223Ella dijo: “¡Tú, engañador de hombres! Yo estoy perdida y mi alma va irse al infierno, por culpa tuya”. Ella inclinó su cabeza.
224Un amigo mío que trabaja aquí en el taller ahora mismo, estaba trabajando para un director de la funeraria. Ellos fueron allí a meterle el líquido en su cuerpo, y él se mantuvo bombeando; ellos seguían oliendo ese líquido, y no podían llenarle las venas, y vinieron a bajarle la ropa, y miraron, y allí había un hoyo que se le había hecho en el cuerpo, casi del tamaño de un puño. La enfermedad venérea se la había comido. Oh, sí, ella “Iba a divertirse. La otra muchachita era una santa rodadora”. No subestime nada, amigo.
225¿Lo conoce Ud. a Él en esta noche? ¿Es Ud. realmente salvo? Yo les hago la pregunta en el Nombre de Jesús. Si hubiera un hombre o mujer, muchacho o muchacha aquí en esta noche que no sea salvo, o nacido de nuevo, ¿levantaría Ud. su mano y diría: Ore por mí, Hermano Branham?”. Bien, todos sus rostros inclinados. Sí, Dios le bendiga, jovencita. Dios le bendiga a Ud., a Ud., a Ud., a Ud., a Ud., a Ud., a Ud., Dios le bendiga. Dios le bendiga a Ud., a Ud., a Ud. Allá atrás, sí, Dios le bendiga. Dios bendiga su sinceridad, joven; le veo. Maravilloso. Veinte o treinta manos en este pequeño recinto, que todavía no son regenerados. El Espíritu Santo ha estado aquí en esta noche, hablándole a Ud. Él está aquí ahora. Uds. lo necesitan a Él. ¿Por qué no vienen? ¿Por qué no viene Ud. al altar y se arrodilla y dice: “Señor Dios, yo voy a recibirte como mi Salvador personal en esta noche. Voy a aceptarte ahora, y voy a recibir el bautismo del Espíritu Santo. Yo lo quiero. No me importa lo que diga el mundo. Yo voy a recibirlo ahora. Tú me lo prometiste?
226Y, escuchen, cada uno de Uds. que levantaron la mano, Uds. han estado escuchando estos servicios. Nadie aquí podría venir a Jesús a menos que Dios le traiga. ¿Qué está haciendo eso? ¿Qué está dándole ese deseo? Dios está aquí, Dios está aquí.
227Escuche, amigo, si Dios oye mi oración como un hombre, si Ud. cree que soy Su profeta, y Ud. ha leído los periódicos, y las revistas, y libros, y autoridades, y mira esas fotografías que ellos están vendiendo allá en la puerta de atrás por la noche, de ese Ángel de Dios, flameando con fuego, el Mismo del cual yo estoy leyendo aquí en la zarza ardiente, y Uds. creen que yo soy el siervo de Dios, y creen que Él oiría mi oración, y que oirá la oración suya si Ud. ora, ¿le gustaría levantarse de su asiento? ¿Tiene Ud. una verdadera convicción como para venir aquí y pararse en este altar y decir: “Hermano, Branham, si Él abre los ojos de los ciegos, Él perdonará mis pecados?”. Dios le bendiga, joven, por ser el primero en venir. ¿Quién seguirá a este joven a este altar?
228Quiero que los ministros de este recinto vengan, los que están aquí, vengan aquí al altar sólo por un momento, todos los predicadores. Venga jovencita. Dios le bendiga. ¿Alguien más? Quiero que los ministros suban aquí arriba a la plataforma, por favor.
229Amigo, pecador. Venga aquí, joven; Dios le bendiga. Venga aquí y arrodíllese aquí mismo. Dios le bendiga, señor; venga. Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga. Alguien más venga acá hasta el altar y arrodíllese. ¿Está Ud. sin Dios, sin Cristo en esta noche, en un mundo alejado? Oh, Ud. dirá: “Está haciéndose un poco tarde, y mi familia me espera”.
230Una muchachita paralítica está viniendo hacia acá. Vergüenza debería darles a Uds. los que están sanos. ¿Está Ud. alejado de Dios en esta noche, sin Dios, sin Cristo, muriendo en pecado y vergüenza? ¿No vendrá Ud.? ¿Será Ud. lo suficiente hombre o mujer, con suficiente decencia común para levantarse y decir: “Hermano Branham, yo estoy viniendo hasta aquí; quiero estrechar su mano y arrodillarme aquí en el altar. Quiero aceptar a Jesucristo como mi Salvador ahora mismo?” ¿Vendrá Ud.?
231Todas esas manos que se levantaron, ¿me quieren decir, sabiendo que Uds. están parados aquí en la presencia de Dios, y saben que están en esta condición, y todavía rehúsan venir al altar? ¿Qué tal si su corazón se detuviera esta noche cuando Ud. se vaya a casa? ¿Qué si tuviera un accidente y estuviera en el hospital dentro de una hora, la sangre estuviera saliéndose de su cuerpo, y Ud. estuviera gritando, pero no hubiera nadie allí que orase? Dios dice: “Si me rechazas ahora, Yo me reiré en tu calamidad.” ¿No vendrán? ¿Realmente? ¿Me quieren decir que Uds. están lo suficientemente convencidos de que el Espíritu Santo está aquí, que Uds. levantarán la mano y no vendrán al altar? ¿Qué será lo que le está estorbando?
232Dios le bendiga, señor. Yo percibo que Ud. también es un hombre enfermo, que Ud. está viniendo. ¿No es cierto? Ud. sufre de tuberculosis, ¿verdad? Él va a sanarlo a Ud. aquí mismo en el altar en esta noche. Ud. es un extraño para mí, pero yo sé lo que Ud. es y quién es Ud.”
233El Espíritu Santo cayó allí en la reunión. Y ese Ángel de Dios está parado en la plataforma. Ud. ha estado en los servicios; y sabe lo que esto significa, ¿no es cierto?
234El hombre va a ser sanado en esta noche. Dios me habló tan pronto él se levantó de allí.
235Dios te bendiga, hijo, ven aquí. Ven, llorando, y los ojos llenos de lágrimas. Dios le bendiga, hermana, venga aquí. Dios le bendiga; venga, arrodíllense alrededor del altar. ¿No vendrán? ...Oh Cordero de Dios, ¡Yo vengo! ¡Yo vengo!
236“Tal como…” Dios te bendiga, muchachito. Eso es maravilloso. ¿Alguien más? Algunos de Uds. jóvenes allá atrás, Uds. lo han pospuesto por mucho tiempo. Este es el momento. Esta es la hora. ... alma de una mancha negra.
237Que alguien ayude a esa madre allá atrás con ese bebé, alguien por favor. Ella quiere venir al altar; su esposo está aquí. Alguno de Uds. sostenga al bebé, dejen que la madre venga. Dios le bendiga. Venga, madre. Eso es correcto. Ellos cuidarán a su pequeño. Venga, conviértase en una verdadera madre para Jesucristo y sus hijos.
238Dios le bendiga, hermana; eso es bueno. Dios le bendiga, señora. Esa es la manera de venir y terminar con su nerviosismo. Ha estado teniendo ese problema nervioso y hábitos y cosas, eso le dejará estando parada allí.
239El Ángel del Señor está parado aquí mismo en esta plataforma. Si Uds. creen que yo soy Su profeta, obedezcan y hagan lo que yo les diga ahora, vean si Eso no es correcto. ...Para librar mi alma de una mancha oscura, A Ti, cuya Sangre... (Dios te bendiga, muchacho)...limpiar cada lugar, Oh Cordero de... (Dios le bendiga, madre)... ¡Yo vengo! ¡Yo vengo!
240¿Alguien del resto de Uds. quiere venir? El Espíritu Santo me está diciendo que hay varios más aquí. Sea honesto con Dios, ¿quiere? ¿Qué va Ud. a perder al caminar aquí al altar y orar un poquito? Ud. va a orar en algún lado. Si Ud. no ora aquí, Ud. va a orar en el infierno. El hombre rico levantó sus ojos. Ahora, si Ud. cree, si Ud. cree la Palabra de Dios, y cree que yo digo la verdad, si Dios la ha vindicado verdadera, hay hombres y mujeres aquí que deberían de estar aquí en el altar ahora mismo. El Espíritu Santo está hablando, diciéndolo. ¡Venga! Dios le bendiga, hermana, Ud. es una de ellas. Venga. Dios le bendiga. Venga ahora, donde quiera que esté. Joven o viejo, vengan.
241Pongámonos de pie. Todos Uds. en sus asientos, pónganse de pie mientras cantamos una estrofa de esto ahora. Venga ahora, esfuércese; abrámonos paso al altar. Ud. dice que pertenece a la iglesia. Eso no es suficiente. “El que no naciere de nuevo no entrará al Reino.” Venga ahora. Tal como... (Todos)... Yo…
242¿No quiere Ud. venir aquí? ¿No quiere Ud. venir aquí por el pasillo en este momento? Venga y encuéntrese conmigo aquí en el altar. [El Hermano Branham sale del púlpito y continúa llamando a la gente al altar—Ed.]