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~ ISRAEL EN EL MAR ROJO 2 ~
1En esta noche vamos a basar nuestro tema en el capítulo 20 de Números.
2Tenemos como cuatro Biblias más, si alguno quiere estudiar con nosotros. Algunos de los ancianos estarán contentos de llevarles estas otras cuatro Biblias que están aquí. Si alguien quiere una Biblia, sólo levante la mano. Muy bien, aquí hay algunas. Hermano Fleeman, venga a buscarlas, por favor, y repártalas mientras duran.
3Números, el capítulo 20 de Números, vamos a tomar esta “jornada” de Números dentro de unos momentos, porque nos da más detalles que Éxodo, y el relato… Y queremos comenzar a leer como en el versículo 7: Y habló Jehová a Moisés diciendo: Toma la vara, y reúne a la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua,...
4Quiero que noten que: “Ella dará Su (pronombre personal), Su agua”. Y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias. Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como Él le mandó. Y reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y les dijo: ¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña? Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias.
5Ahora, ningún hombre está capacitado para abrir la Palabra de Dios. Aun en la Biblia dice que vino Uno, como inmolado desde la fundación del mundo, un Cordero, y Él fue el único Quien fue capaz de tomar el Libro, para desatar los sellos, y abrir la Palabra. Ahora el Espíritu Santo, que Jesús envió de regreso en Su lugar para que estuviese con nosotros hasta que Él venga otra vez…
6Hermano Neville, póngase de pie, por favor y pídale a Dios que se encuentre con nosotros ahora, y que bendiga Su Palabra a medida que sale, y que Él venga y nos ayude a explicar Su Palabra. Mientras nosotros inclinamos nuestros rostros, por favor, en una palabra de oración.
7[El Hermano Neville hace la siguiente oración: Padre nuestro, venimos ante Ti nuevamente en esta noche en sincera humildad, Señor, sabiendo que la suficiencia humana es inadecuada para satisfacer las necesidades espirituales de este rebaño que Tú has congregado junto por medio de Tu Espíritu—Ed.] Es verdad Señor.
8[Padre, al estar de pie aquí en esta noche, un mediador, no por mi decisión, sino por Tu escogencia de… la iglesia del Señor Jesucristo, por medio de la autoridad del Espíritu Santo. Te pido en el Nombre de Jesús, en esta noche, que mires sobre nosotros en ese grado de misericordia…] Sí, Padre. […en el cual pudiéramos hallar gracia delante de Ti.
9Y este, mi hermano y compañero de viaje y ministro asociado, a quien Tú has llamado desde el vientre de su madre, Padre, que pueda en esta noche abrir la Escritura por medio del Espíritu Santo…] Concédelo, Señor. […y como Aquél que es el administrador de este gran rebaño.] Concédelo, Señor.
10[Padre, no es tanto porque se hable aquí, sino por causa del favor que hemos hallado a través de Tu Hijo crucificado, en esta noche…] Sí, Señor. […mira sobre nosotros y rebautízanos con el poder fortalecedor del cielo.] Concédelo, Señor. [Abre nuestras mentes a la Escritura y que nuestros corazones ardan dentro de nosotros mientras que compartimos acerca de estas cosas que Tú has dado.] Concédelo, Señor. [Oh, Padre nuestro, en esta noche, permítenos aquietarnos, Gran Dios, en el espíritu de meditación, bajo el bendito pabellón del cielo en esta noche. Visita a Tu pueblo; enséñanos de la Palabra. Oh, sujeta todo pensamiento transitorio en esta noche.] Sí. [Gran Dios, tranquiliza nuestras mentes…] Sí. […y danos una bendición maravillosa en esta noche.] Concédelo, Señor. [Y ahora, Padre, por todo esto que Te estamos pidiendo, en el Nombre de Jesús, te daremos la alabanza, la honra y la gloria por ello. Amén y amén.] Amén. Gracias
11Si diere la casualidad que hubiere un desconocido en nuestros medios; ese es nuestro pastor aquí, el Hermano Neville. Ha estado con la garganta un poco ronca, y esa es la razón que no lo hemos oído mucho en las últimas noches. Él ha pedido permanecer callado lo más posible, por esa causa, hasta que pueda recuperarse.
12Ahora, hemos estado estudiando el Libro de Éxodo. El Éxodo es “el llamado a salir, de los hijos de Dios”. Ellos eran el pueblo de Dios mientras que estaban en Egipto. Pero cuando tuvieron su éxodo, llegaron a ser la iglesia de Dios, porque la palabra “iglesia”, significa “llamados fuera”. Y nosotros creemos que estamos cerca de un éxodo en esta noche. ¿Creen Uds. eso? Estamos cerca de otro éxodo, un llamado a salir, separándonos, preparándonos.
13Ahora, yo creo que soy acusado de ser un tipólogo, lo cual soy; porque yo creo que todas las cosas antiguas fueron una sombra de las cosas venideras. Las Escrituras enseñan eso. Y si nosotros podemos tener una visión, y mirar lo que fue el Antiguo Testamento, veremos lo que es el Antiguo Testamento, o lo que es el Nuevo Testamento, mejor dicho. ¿Ven?, el tipo, ellos fueron por sombras y por ejemplos, para que nosotros pudiéramos saber qué hacer. Vemos cómo es que ellos cayeron y cómo se levantaron, y lo que ellos hicieron mientras le servían a Dios, y eso sirvió de sombra para nosotros.
14Ahora, la primera noche, el miércoles en la noche, tomamos a “la iglesia” para descubrir, básicamente, lo que fue la iglesia. Y ahora, en la campaña de sanidad... Y esta es la primera vez que he tenido un avivamiento en siete años, de este tipo. Hace siete años, esta semana que viene, dejé el tabernáculo y me fui a las campañas evangelistas de servicios de sanidad.
15Y lo he encomendado a directores quienes se han encargado de la predicación, en su mayoría, y yo solamente hablaba del tema de sanidad Divina, porque éramos una audiencia mixta, de Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, Católicos, Ortodoxos, Judíos, y de todo. Y a veces si uno le pisa la enseñanza eclesiástica a la gente, eso hará que los ministros los alejen de la iglesia, algunos de ellos que realmente necesitaban venir para que se orase por ellos. Así que yo cerré todo menos la gran enseñanza fundamental y evangélica de la Biblia: la muerte, sepultura y resurrección de Cristo; Uds. saben cual es la enseñanza fundamental evangélica.
16Pero ahora aquí en el Tabernáculo, en la iglesita que el Señor me dio hace veinte años, yo me siento libre de enseñar lo que son mis convicciones. Y aquí no tenemos ninguna membresía, sólo tenemos compañerismo el uno con... Ud. es un miembro aquí mientras esté aquí en esta noche, Ud. es un miembro. No tenemos membresía alguna, sólo compañerismo.
17Y ahora, aquí, Ud. tal vez encuentre ciertas cosas y diga: “Hermano Branham, yo no estoy de acuerdo con Eso”.
18Bueno, si sucede así, utilice el mismo método mío cuando estoy comiendo un pastel de cereza, y encuentro una semilla. Yo no dejo de comer el pastel de cereza; simplemente no me como la semilla. Le saco la semilla y sigo comiendo el pastel de cereza. O cuando uno come pollo, tiene que tener un hueso en la pata, Uds. saben. Así que no bote el pollo porque se haya encontrado con el hueso, simplemente bote el hueso. Y lo que Ud. piense que tenga el hueso o el... Bueno, simplemente bótelo, y tome lo que crea que es correcto.
19Ahora, nos damos cuenta que la iglesia de Dios no es la voluntad de la gente. Es elección. La elección está en Dios. Dios llamó a Abraham, el fundador de la fe, en el principio. Dios fue el Fundador, por supuesto, pero Abraham, en el principio fue sacado de la ciudad de Ur de los Caldeos, de las llanuras de Sinar, sin ningún mérito propio. Dios lo salvó incondicionalmente, y le dio la promesa de toda su Simiente, incondicionalmente.
20Cuando Jesús vino, Él dijo: “Nadie puede venir a Mí si Mi Padre no le trajere”. Entonces, Ud. no tuvo nada que ver acerca de venir a Dios. Dios lo atrajo a Ud. a Jesús: “Y todo el que a Mí viene, no le echo fuera. El que oye Mis palabras y cree en el que me envió, tiene vida Eterna; y no vendrá a juicio, sino ha pasado de muerte a vida. El que come Mi carne y bebe Mi sangre, tiene (tiempo presente) Vida Eterna, y Yo le resucitaré en el día postrero”. Eso es lo que Él dijo, así que yo solamente estoy citando Su Palabra. Y creo que esa es la verdad.
21Por lo tanto, yo creo que Dios puso ejemplos. Él salvó a Abraham, incondicionalmente.
22Él hizo un pacto con el hombre, y el hombre siempre rompe su pacto. Pero el hombre siempre ha tratado de hallar alguna manera de salvarse a sí mismo, ha tratado de hacerlo él mismo. Esa tendencia viene desde el huerto del Edén. Cuando el hombre se dio cuenta de que había pecado, trató de fabricarse una religión, una cubierta. La palabra religión quiere decir “cubierta”. Y Adán y Eva cosieron hojas de higuera y se fabricaron una religión. Y desde entonces ha habido una tendencia en el hombre a través de las edades, de tratar de hacer algo para salvarse a sí mismo.
23Pero uno es salvo por gracia, elección. El pre-conocimiento de Dios, predestinación, pre-ordenación. Pablo le dice a la iglesia en Efeso que: “Dios nos predestinó en Cristo antes de la fundación del mundo”. ¡Imagínense! “Nos predestinó en Cristo desde antes de la fundación del mundo”. ¿Entonces, de qué nos preocupamos? ¡Aléjense de la preocupación, somos las criaturas más felices que Uds. jamás han visto! Hermano, ¿cómo puede Ud. creer eso y no ser feliz?
24Yo solía ver al anciano Hermano Bosworth, y él decía: “¡Hermano Branham!…” Yo le preguntaba: “¿Cómo se siente en esta mañana, Hermano Bosworth?”
25Decía: “Tengo el mismo problema de siempre, Hermano Branham”. Yo le dije: “El mismo problema de siempre, ¿qué es eso?”
26Dijo: “Estoy tan feliz, que no puedo dormir”. Yo dije… Él dijo: “Hermano Branham, ¿cómo puedo creer lo que creo, sin ser feliz?” ¿Ven? Eso es correcto.
27Ud. sabe que Cristo ya tomó su lugar como un pecador. Él murió. Dios lo aceptó. Él resucitó y está sentado a la diestra de Su Majestad. Dios dijo: “Este es Mi Hijo amado en quien tengo complacencia, a Él oíd”. Y allí está Él: la Puerta, el Camino, la Verdad, la Vida.
28¿Y cómo entramos en Él? Él es la iglesia. La iglesia tiene vida Eterna; ya ha sido pre-ordenada para aparecer sin mancha y sin contaminación. Dios ya dijo que estaría allí, ¡va a estar allí! Ahora, ya Dios lo dijo. Así que entonces, ¿cómo entramos a la iglesia? ¿Por una membresía? No. ¿Por estrecharle las manos a alguien? No. ¿Alguna forma o bau...?. No. “Por un Espíritu somos todos bautizados en un cuerpo, y llegamos a ser miembros de ese cuerpo”. Primera de Corintios 12 dice: “Por un Espíritu somos todos bautizados en un solo Cuerpo, y llegamos a ser miembros de ese cuerpo”. ¿Cómo? Por el bautismo espiritual que nos introduce en el Cuerpo de Cristo, y luego somos llenos con el Espíritu de Dios.
29¿Sellados hasta cuándo? Efesios 4:30: “No contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”. No de un avivamiento a otro; sino “hasta el día de vuestra redención”. Amén. ¡Vida Eterna! Eterna no es sólo un pequeño espacio de tiempo, eterna es “Eternalmente para siempre”, que no puede morir así como un grano de maíz no puede convertirse en un abrojo.
30Y si un hombre ha nacido del Espíritu de Dios, él automáticamente vive la vida. Como dije la otra noche: beber, fumar, apostar, maldecir, jurar, eso no es pecado; son los atributos del pecado. Es por cuanto Ud. es un pecador, que esas cosas salen. Pero si Ud. es un creyente, esas cosas no pueden salir, porque de la misma fuente no puede salir agua amarga y dulce. Un abrojo podría. Un grano de trigo no podría producir abrojos, porque su naturaleza es de trigo. Tiene que producir lo que es. Y si el Espíritu Santo está por dentro, produce la Vida de Cristo. Amén. Eso es fe. Amén. Muy bien.
31Ahora, entonces al ver las sombras, nos damos cuenta que Dios nos dio un ejemplo: Cristo en cada uno de los patriarcas, o a través de la edad. En Abraham Dios tuvo elección; en Isaac justificación, llamando.
32Dios llamó a Isaac aun antes de que naciera, le dio su nombre, todo, así como lo hizo con Jesús.
33Entonces noto que Isaac perfectamente... No tuvimos tiempo para verlo, pero si Ud. se dio cuenta, Isaac, el único hijo de su padre, por medio de la promesa, cargó la leña a la misma colina, cargado, atado de manos, ofrecido como un sacrificio. Y cuando comenzó a quitarle la vida a su propio hijo, Abraham, un pequeño animal baló, una ovejita, carnero, enganchado, trabado allí en el desierto por los cuernos… Y el Espíritu Santo clamó desde el cielo: “Detén tu mano”. Y él fue y tomó el cordero y lo ofreció en lugar suyo; lo cual era el Cordero inmolado desde la fundación del mundo. Allí lo tienen, un cuadro hermoso.
34Llamamiento, elección en Abraham. Justificación en Isaac. Gracia en Jacob. Cualquiera que haya leído la vida de Jacob sabe que hay que creer en gracia. Es gracia en Jacob. Y perfección en José, nada en contra de él en la Biblia; un hombre perfecto, perfecto de Cristo. Luego nos damos cuenta que todos los patriarcas se fueron a Egipto, y allí vivieron. Y sus tribus surgieron y ellos cubrieron las tierras, porque Dios se lo había prometido a Abraham.
35La Palabra de Dios debe cumplirse cada vez. Los engranajes de las profecías de Dios giran lentamente, pero seguro. Si Ud. hace lo malo, Ud. piensa que se está saliendo con la suya. Pero recuerde, joven o jovencita, uno de estos días va a llegar a su misma puerta. Ud. se preguntará cuándo y cómo, pero estará allí. Ud. siempre segará lo que siembre. Dios lo habló y tiene que ser así. “Para siempre permanece Tu Palabra en los cielos”. Ya ha sido dicho. Ellos no discuten acerca de Ella allá arriba; ya está establecida. Nosotros discutimos acerca de Ella. Pero en la gloria está establecida. Cuando Dios dice algo, tiene que ser así. Bueno, ¿no es eso maravilloso?
36¿No podrá Ud. decidirlo en su corazón en esta noche? “Señor Jesús, yo te creo. Eso lo resuelve. ¡Aleluya! Vengo ahora; quiero que me des el bautismo del Espíritu”. Y Ud. lo recibirá allí mismo. Muy bien. Entonces Dios para siempre le sellará por el Espíritu Santo hasta el día de su redención. Muy bien.
37Entonces notamos en la lección de la otra noche, hallamos a José haciendo mención de sus huesos. Y cuán perfecto él tipificó a Cristo, hasta en su manto, en todo.
38Hasta el momento, todo se ha cumplido perfectamente en Cristo. Noten. Él fue el Ser humano final, el Sacrificio final de la Simiente de Abraham. Nos dimos cuenta de eso (¿no es cierto?) cuando él hizo los sacrificios en la colina y esa pequeña Luz pasó entre eso y confirmó el juramento. Y Dios se paró allí e hizo el juramento en el Calvario, Él tomó el juramento y partió en dos la Escritura, o el escrito, tomó una parte, como nos dimos cuenta que en esos días era la forma de hacer un pacto…
39Así como hoy nosotros damos un apretón de manos. En la India, o creo que es en China, ellos se arrojan un poquito de sal el uno al otro. Y muchas veces ellos se dan un niño el uno al otro, como confirmación de un juramento.
40Pero en los tiempos orientales ellos lo escribían en un papel, y mataban una bestia, y se paraban en medio de los pedazos de este animal muerto, rompían el papel y cada uno tomaba un pedazo. Y cuando traían eso y lo juntaban, cada pedazo de ese papel tenía que coincidir con el otro.
41¡Qué hermoso! Dios tomó a Cristo en el Calvario, lo separó, Alma y Cuerpo. Envió el Cuerpo a Su diestra y envió el Espíritu Santo de regreso, el Pacto con el pueblo. Y Ud. cree por fe, como lo hizo Abraham, y le fue dado el sello de la circuncisión como confirmación de su fe. Y si Ud. cree y acepta a Jesús como su Salvador, entonces Dios le da el bautismo del Espíritu Santo como una confirmación de su fe.
42Si Ud. dice que cree, y no ha recibido el Espíritu Santo, algo anda mal con su fe. Dios circuncida el corazón en el momento en que el creyente viene realmente en completa rendición. Amén. Oigan, seguramente eso hizo algo porque sentí que rebotó. ¡Cáptenlo! Cuando el creyente... ¡Aquí está! Cuando el creyente cree firmemente en el Señor Jesucristo, Dios está en la obligación de darle el Espíritu Santo: ¡una confirmación de su fe! Ud. dirá: “¿Cuál es el inconveniente, Hermano Branham?” Su fe; eso es todo. Si Ud. cree de verdad, Dios está allí para dárselo.
43“Mientras hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre los que oían la Palabra”. ¿Es correcto eso? Hechos 10:49. Muy bien, noten, el Espíritu Santo y fuego vino del cielo, quemó toda la escoria, circuncidó el corazón, cortó todo lo sobrante, y llegó a ser una nueva criatura.
44Ahora, entonces hallamos que después de 400 años... Anoche tuvimos el tipo de los patriarcas. Regresamos entre líneas y vimos por qué ellos querían ser sepultados en la tierra prometida. ¿Les gustó? ¿Se gozaron con eso? Bueno, eso no está escrito allí, pero uno lo ve.
45Es como estábamos hablando de Abraham y cómo es que Dios tomó a Sara y a Abraham cuando ellos tenían cien años de edad, y volvió a hacerlos jóvenes y les dio este niño. Al principio eso era algo difícil de entender. Pero después que uno mira las Escrituras, mira allí y se da cuenta de qué fue lo que sucedió, uno ve que es la verdad. ¿Qué estaba Él haciendo? Confirmando Su Palabra, de que algún día, nosotros quienes nos ponemos viejos, canosos y arrugados, algún día volveremos a ser un hombre y una mujer joven de nuevo. Dios nos dio vida, y llegamos a la madurez, la muerte entra, y nos lleva. Pero todo lo que la muerte puede hacer es llevarnos, entonces se acabó. Entonces toda la parte que duda y todo lo demás, es como la vida del hombre allí que se ha ido, y entonces no queda nada sino perfección. Lo que este cuerpo era cuando estaba en perfección, lo que Dios quiso, cuando resucite en la resurrección, será perfección. Amén. ¡Oh, cuando pienso en eso, mi corazón aletea! Sí. No es un sueño místico. Es ASI DICE EL SEÑOR. Dios lo dijo y yo basaré mi vida en eso mismo. Sí, señor. Dios lo dijo y eso lo concluye para siempre. ¿Ven? Está afirmado en el cielo, y si en nuestro corazón hay un pedacito del cielo, debería de afirmarlo allí. Eso es todo. Eso sencillamente lo hace correcto. “Dios, Tú lo dijiste. Yo lo creo, y eso es todo; eso es suficiente”.
46Ahora, los traemos allí justo antes de la jornada. Y allí nos dimos cuenta que cuando Moisés (Eso lo vimos anoche), iba a apacentar las ovejas de Jetro, y nos dimos cuenta que Dios le habló. Y Moisés quería ver Su Gloria. Y Dios le mostró Su Gloria, y era el obrar milagros, y sanidad Divina. ¿Es correcto eso? Eso debió ser la Gloria de Dios. Hablamos de la Gloria Shekinah, ¡nosotros deberíamos de tenerla en esta noche!
47Y, hermano, toda la cristiandad está esperando la venida del Señor y el rapto de la iglesia, todos los que tienen conocimiento de la Palabra. Bueno, si no podemos tener suficiente fe suficiente para sanidad Divina, ¿cómo vamos a tener una fe de rapto? Oh, yo creo que hay un gran llamamiento que vendrá. Yo creo como dijo David, que él estuvo allí y esperó hasta, él escuchó y esperó. Después de un rato él escuchó un viento fuerte que pasaba por las balsameras, dando vueltas. Él sabía que Dios iba delante de él. Oh, hermano, yo estoy esperando escuchar el movimiento de las hojas, ese ruido en las balsameras, Dios yendo al frente de la batalla, entonces levantémonos y pongámonos toda la armadura de Dios, saquemos la espada y vayamos tras ella. La batalla nos pertenece entonces. Cuando vemos la mano de Dios moviéndose por medio de señales y maravillas, pongámonos en marcha.
48Ahora, más tarde hallamos que Moisés se ocupó tanto en su obra ministerial que se olvidó de algo. A él se le olvidó la cosa más fundamental que debería haber hecho. En plena víspera de la liberación, él estaba llevando a su hijo a Egipto sin circuncidarlo. Y Séfora... Dios lo hubiera matado allí mismo en el fin, pero Séfora circuncidó al niño: era el sello del pacto, ¿lo ven Uds.? Antes de que pueda haber liberación, toda persona debe estar en el pacto, porque Dios tiene un pacto hoy. Así que Séfora circuncidó al niño, el pacto, y desvió la ira de Dios.
49Y amigos, hoy todos nosotros estamos teniendo grandes avivamientos, o tratando de tenerlos, pero estamos olvidando el sello del pacto de Dios, el Espíritu Santo, la Piedra rechazada, la mezcla que pega los bloques. ¿Cómo vamos a hacerlo sin Eso? Dios dijo: “Acontecerá que escribiré Mis leyes sobre las tablas de sus corazones. Mandamiento tras mandamiento, renglón tras renglón, un poquito allí, otro poquito allá. Retened lo bueno. En lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablaré a este pueblo, y este es el reposo”. Isaías 28. “Mas ellos no quisieron oír; se alejaron, meneando la cabeza”, el hombre abriéndose camino hacia su propia destrucción.
50Entonces nos damos cuenta que después de que la ira de Dios había sido desviada, ellos ahora están en Egipto para liberar a los hijos de Israel. Yo creo que este es un capítulo hermoso. De todas maneras tengo que leer una porción, si no podemos leerlo todo. El capítulo 12, vamos a empezar ahora la lectura en Éxodo 12, y dos daremos prisa. Trataré de no cansarlos porque todavía nos queda bastante tiempo. Habló Jehová a Moisés y a Aarón...
51Esperaré un momento para que entiendan bien la lectura de la Escritura. Porque si fallan en verlo... Son unos tipos muy hermosos, a mí me encanta. Ahora, aquí está el sacrificio del cual vamos hablar ahora.
52Ahora, ellos habían tenido plaga tras plaga; Dios había obrado todo tipo de milagros y señales. ¡Oh, cómo me gustaría mantenerme en eso por un momento! Dios, en plena víspera de la liberación, comenzó a mostrar señales, maravillas y milagros. ¿Ven? Dios es siempre un tiempo presente. Él le dijo a Moisés: “Yo Soy. (No “Yo fui” o “Yo seré”) “Yo Soy”, ahora, tiempo presente. Y Él es el mismo Yo Soy en esta noche, no: “Yo fui allá atrás”; “Yo Soy”. El Ángel del Pacto, todavía es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, el mismo Ángel. Noten ahora, aquí está el último.
53Ellos habían tenido pulgas; habían tenido moscas, habían tenido sarpullido. Y quiero que noten que tuvieron personificadores, Janes y Jambres, tratando de resistirlos, haciendo las mismas cosas que ellos hacían, hasta que llegó a cierto límite. En otras palabras, ellos estaban predicando el Evangelio; ellos iban allí tratando de imitar a Moisés y a Aarón. Pero quiero que se fijen en otra cosa. Si van a leerlo ahora, donde nos quedamos anoche, desde el capítulo 6 al 12. Estos magos podían traer esas cosas, pero no podían quitarlas. ¿Se dieron cuenta?
54¿Quién era aquel tipo que el otro día estaba tratando de hablar de la Biblia, al decir que: “El diablo podía obrar milagros de sanidad?” Eso está errado.
55Dios dijo: “Yo soy Jehová tu Dios que sana todas tus dolencias”.
56Jesús dijo: “Toda casa dividida contra sí misma, si satanás echa fuera a satanás, entonces su reino está dividido”. No subestimen al diablo. Eso es correcto. Él es demasiado listo para eso. Satanás no va a echarse fuera a sí mismo. Él simplemente lo tiene confundido a Ud.; eso es todo. No, señor, satanás no puede echar fuera a satanás. ¿Que yo me eche fuera a mí mismo? Pues, yo sé que eso no es así.
57Noten, y tampoco subestimen Uds. a Jesucristo, porque Él tiene el poder sobre todos los poderes. No le tengan miedo a satanás, mientras que Uds. estén en Él. Pero si no están en Él, será mejor que tiemblen. Pero si están en Él, ni la misma muerte puede hacerles daño. Uds. están libres de todo temor. ¡Oh, cuando pienso en eso, quiero gritar “¡Aleluya”! Amén. Muy bien.
58Ahora estamos llegando a la última plaga, la última cosa. Dios dijo: “Ya estoy cansado de jugar. Voy a darles la última plaga”. Ahora, quiero que noten que la última plaga fue muerte.
59Ahora, hemos tenido terremotos; guerras y rumores de guerras, maremotos, como dijo Jesús que sería, el mar rugiendo, los corazones de los hombres desfalleciendo, más problemas del corazón (la enfermedad número uno), temor, tiempos perplejos, angustias entre las naciones, carruajes sin caballos en las avenidas, todas esas cosas cumplidas. Pero la última plaga es muerte, no hablando físicamente, sino hablando espiritualmente, muerte, espiritualmente, en la iglesia.
60Fíjense que la muerte espiritual fue entre los hijos. La iglesia tiene más miembros que nunca, está prosperando más que nunca, y sin embargo está más débil en el espíritu que nunca. Eso es cierto. Así fue en Egipto.
61Ahora noten la última cosa. Pero antes, (oh, amén), antes de que Dios dejara caer la muerte espiritual, Él proveyó una vía de escape para aquellos que lo desearan. ¡Aleluya! Oh, cuánto me encanta eso, Dios proveyendo una vía de escape para aquellos que desearan caminar en Él. Ahora, los que no lo deseaban, muy bien, tuvieron muerte. Ahora noten el capítulo 12, el versículo 1, Moisés… Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año. Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero. El cordero será sin defecto,… (¡Qué hermoso!)… macho de un año:…(Observen)…lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, (esos serían cuatro días) y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.
62Observen el tipo. El cordero, hablando figurativamente, el cordero de Dios, la Expiación un poco antes de la destrucción… Noten, tenía que ser un cordero joven; tenía que ser macho, el primero de la oveja madre. Ese era Jesús, el Primero de la virgen María. Tenía que ser sin defecto, tenía que ser guardado y probado para ver... Y oh, cuán perfecto lo representó eso a Él. Él fue el Perfecto. Él, todos los enemigos tuvieron que testificar que Él lo fue. Aun Pilato dijo: “No hallo ninguna falta en Él, tráiganme agua”.
63Noten, ¡hablar de Él! Yo pudiera llamar en esta noche y decir: “Zacarías, ¿qué piensas de Él?” Él daría su opinión.
64Yo incluso pudiera llamar a Eva y ella pudiera decir: “Él fue la Simiente que fue prometida a través de la mujer”.
65Yo pudiera llamar a Daniel y decir: “Daniel, ¿qué dice tú? Yo lo pondré a Él a prueba contigo”.
66Él diría: “Él es la Roca que fue cortada de la montaña”. Él es Aquél de quien dije: ‘Un Niño os es nacido, Hijo nos es dado’”.
67Pudiera llamar a Ezequiel y decir: “¿Qué piensas acerca de Él?” Diría: “Yo lo vi a Él como nubes moviéndose bajo Sus pies.
68Pudiera llamar a Juan el Bautista y decir: “¿Qué piensas de Él?”
69Él diría: “Yo ni siquiera lo conocía, pero Él que me habló en el desierto, me dijo: ‘Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece, Él es el que bautizará con Espíritu Santo y fuego’”.
70Pudiera llamar a María y decir: “María, ¿qué piensas acerca de Él?”
71María diría: “Yo ni siquiera conocía varón; pero el Espíritu Santo me hizo sombra y dijo: ‘Lo que nacerá en ti será llamado el Hijo de Dios’”.
72Yo pudiera preguntarle a todos aquellos. Yo le preguntaría al romano, “¿Qué piensas tú?”
73Ud. dirá: “Bueno, Sus amigos testificarán. ¿Qué de Sus enemigos?”
74Llamemos a Pilato. Después de tomar una cacerola y lavarse las manos, dijo: “No hallo ningún delito en Él, pero llévenselo, hagan lo que quieran”, tratando de congraciarse con la política, él se ahogó allá en Noruega, en Suiza. Cada año ellos van allá a observar esa agua azul burbujeando de nuevo, y dicen que es el agua donde él se lavó las manos delante de Cristo. Ud. no puede lavarlo a Él de sus manos. No, señor, Ud. no puede.
75Yo le preguntaría al centurión romano: “¿Qué piensas tú acerca de Él? Tú eres uno de Sus enemigos”.
76Él pondría su mano sobre su corazón y diría: “¡Verdaderamente Ese es el Hijo de Dios!”. Pilato dijo: “No hallo ningún delito en Él”.
77Primero, él estaba parado allí, muy mal, oh, él estaba listo para condenar y todo eso. Escucho venir un caballo, corriendo, galopando por la calle. Aquí viene uno de los guardias del templo y brinca del caballo. Él tiene un pedazo de papel doblado, corre ante Pilato, se inclina y le entrega el papel. Pilato lo toma, Uds. saben. Y era muy temprano esa mañana, él todavía no se había tomado su café. Se levantó allí y miró; comenzó a ponerse blanco; las rodillas comenzaron a temblarle. Miremos por encima de su hombro y veamos qué es lo que sucede. Qué es lo que está escrito en ese pedazo de papel. Su esposa pagana le decía: “No tengas nada que ver con ese Justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de Él”. “Judas Iscariote, ¿qué piensas de Él?”
78Él dijo: “He entregado Sangre inocente”. Y agarró una soga y fue lo suficientemente hombre para ir a ahorcarse. Lo juzgó a Él. “Dios, ¿qué piensas acerca de Él?” “¡Este es Mi Hijo amado, a Él oíd!”
79Fue guardado, no hubo falta en Él. Seguro. Fue el primero de la oveja madre, fue el cordero. Jesús fue el primer hijo de la virgen, nacido de un nacimiento virginal. Por supuesto, Él tenía que ser virgen.
80Noten esto. Ahora, quiero que noten de nuevo, que toda la congregación debía de inmolarlo, la congregación, toda la congregación. Ahora, si Uds. se fijan, observen cómo dice allí y podrán ver que es una figura anticipada. Ahora, observen. ...el día catorce… de este mes, Y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.
81Y Uds. se darán cuenta que todo Israel se paró allí y dijo: “¡Fuera! ¡Que Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos!”. Todos ellos, desde Caifás hasta el último, fueron testigos de su muerte. “¡Muera! Dennos a Barrabas”. ¿Lo notaron Uds.? Y Él murió a las tres de la tarde: “Lo inmolarán en la tarde”. ¡Qué hermoso! Y tomarán... la sangre, y la pondrán en los… postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. Y aquella noche comerán la carne asada al fuego,… y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán. Quiero que noten ahora. Tengan paciencia conmigo. Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza… sus pies y sus entrañas. Ninguna cosa dejaréis de él hasta… la mañana; y lo que quedare… lo quemaréis en el fuego.
82Noten, ¡es tan hermoso! “Ahora, después de que inmoléis al cordero, tomen su sangre, y pónganla en el dintel de la puerta (Esa es la parte de arriba, aquí), y sobre los postes de la puerta”. No era en el umbral, en el suelo, sino en los postes y sobre el dintel. Si Uds. se fijan en eso, es la Cruz perfectamente. ¡Oh, hermano! Él dijo: “Y cuando viere la Sangre, pasaré de vosotros”. Noten, ¡qué día! Oh, hombre pecador, mujer, muchacho o muchacha, permitan que esto penetre en su corazón pecaminoso. Justo antes de la venida de Cristo, es hora de que lo tomemos en consideración, nos examinemos a nosotros mismos, vigilemos.
83Ahora, Él dijo que era “Inmolado en la tarde”. El cordero era traído al interior de la casa, asado: un tipo de la comunión, por supuesto. Ahora, Él dijo: “Entren a la casa, y no salgan más hasta la mañana”. ¡Amén! Una vez bajo la Sangre, (aleluya), ¡permanezcan allí! Espero que capten eso. ¡Métanse debajo! Los lobos aullantes pueden venir a las ventanas.
84Puedo oír a algunas de las muchachas egipcias pasar y decir: “Marta, ¿no vas a ir al baile esta noche?”.
85“No tengo ningún deseo”. Bajo la Sangre, ¡algo había sucedido!
86El padre era el sacerdote de la casa, en el viejo santuario, en los tiempos antiguos. El padre siempre era el sacerdote, y él tenía que tener cuidado de su casa. Qué cambio hoy: los niños cuidan del papá en este mundo moderno. Pero el padre tenía que tener cuidado de su casa. Él mataba el cordero, tomaba el hisopo y colocaba la sangre sobre las puertas, en el dintel, y eso era su protección. Muy bien, ellos permanecían adentro.
87Puedo ver a los demás yéndose a juguetear, y a cometer travesuras, diciendo: “¡Miren a ese montón de fanáticos! Oh, con una sangre de oveja sobre la puerta tratando de decir este cuento de que ‘algo va suceder’”. ¡Pero así fue! ¿Por qué? Dios lo dijo. Siempre es la verdad cuando Dios lo dice.
88Allí están ellos, bajo la sangre. No tenían deseos de salir. ¡Amén! Uds. dicen: “¿Deseo, Hermano Branham?”. Eso es correcto.
89“Ahora, pues”, Romanos 8:1: “Ninguna condenación hay para los que han entrado por la puerta.” Amén. Yo no me estoy diciendo “amén” a mí mismo, pero amén significa: “así sea”; y me siento tan bien que tengo que gritar “Amén”. Miren, ¡entraron por la puerta! “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne más conforme al Espíritu”. Allí está, en Cristo, deseando hacer lo que el Espíritu Santo dice que haga. No importa lo que diga el mundo; no hay condenación para aquellos que están en Él, que andan conforme al Espíritu.
90Esos israelitas estaban todos allí, satisfechos. Amén. Aquí estamos; mírenlo; quiero que lo vean ahora. 91 Después de un rato vinieron nubes que comenzaron a levantarse, una noche de ira. La gente comenzó a preguntarse: “¿Qué es lo que está sucediendo aquí? Hay como un sentir extraño”.
92Hermano, si alguna vez ha habido un sentir extraño entre naciones, es en esta noche. Algo está por suceder. ¡Aleluya! Aun el canto dice: “Cuando Yo vea la sangre, pasaré de vosotros”. Padre, será mejor que mire en la puerta en esta noche, examine. Saque esas latas de cervezas del refrigerador y bótelas, tire ese paquete de barajas por la puerta, y convoque una reunión de oración en su casa. Ud. pudiera ser diácono; pudiera ser síndico, pudiera ser esto, aquello, o lo otro; pero mire, lo que necesitamos hoy es un avivamiento nacido del Espíritu Santo, enviado de Dios, chapado a la antigua, que enderece a la nación. Eso es verdad.
93No necesitamos teologías y así por el estilo. La gente en sus iglesias está tratando de hacer grandes y finas bancas, y grandes órganos de tubo y cosas así, diciendo: “Yo pertenezco a esta multitud. Pertenezco a aquella multitud”.
94Estoy contento de decir, como dijo Pablo de antaño, ante el rey: “En el camino que llaman herejía, así adoro yo al Dios de nuestros padres”. ¡Aleluya! “Herejía, locura, necedad”, para el mundo, pero glorioso para aquellos que están en Cristo, y gozo. “Muertos”, (Aleluya, sí, señor), “¡escondidos en Cristo!”…
95Ud. dice: “Bueno, el diablo vino y me atrapó”. ¡No, él nunca lo hizo! Ud. fue a él.
96La Biblia dice: “Habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios, sellados por el Espíritu Santo”. ¿Cómo pudiera el diablo atraparle? Ud. salió. Eso es correcto. El diablo nunca le atrapó. Noten, ¡qué hermoso!
97Vamos a presentar un pequeño drama para los niños. Queremos que ellos también lo capten. Ahora, observen. Aquí están ellos en la casa. Es casi esa hora cero. Las cosas están comenzando a suceder. Los veo regresando a casa, del baile. Ellos están entrando. Ellos están yendo a casa, los carruajes andan rápidamente. Sopla un viento fuerte; ellos no saben de dónde viene, gira hacia acá, hacia allá.
98Si no hay un tiempo como ese ahora, yo no sé cuándo será. Ellos no saben qué hacer: por acá y por allá.
99Y, de repente, oigo un gran zumbido y rugido viniendo por la tierra. Veo a un padre sacerdote caminando para arriba y para abajo en el piso, tan robusto como puede serlo. ¡Aleluya! Oigo a un muchachito decir: “Papá, yo soy el mayor en esta casa. Estoy un poco asustado”. “No te preocupes hijo, la sangre está en la puerta”.
100“Bueno, ¿qué es todo...? Yo nunca había oído el viento sonar así, papá.” “Ese es el juicio de Dios”.
101Hacia eso es adonde nos estamos dirigiendo ahora. Hemos rechazado la misericordia y no queda nada sino juicio. Cuando Ud. menosprecia el amor de Dios, no queda nada para Ud. sino juicio (Eso es correcto), vientos aullantes por dondequiera. ¿De qué se tratan todos estos tiempos perplejos, angustia entre las naciones? Juicio. Sí, Uds. pueden poner un buen personaje en cada condado, y ni aún así podrían detenerlo. Los hombres van a beber, las mujeres van a fumar cigarrillos; Uds. van a seguir yendo a sus cines; Uds. pueden seguir comportándose como siempre, como el puerco a su lodazal y el perro a su vómito, sin ningún respeto hacia Dios en lo absoluto. Y a la gente que trata de vivir correctamente, Uds. los llaman santos rodadores y fanáticos, y todo lo demás, no sabiendo que su misma alma es pesada en la balanza y no espera nada sino juicio. Sí, señor.
102Puedo ver a ese pequeñito decir: “Papá, sal y echa un vistazo, y asegúrate de que la sangre esté allí”.
103Puedo ver al muchachito y a la muchachita tomarse de las manos e ir a la ventana y decir: “Papá, ven aquí, mira esto”. Miro venir a través de Egipto, dos grandes alas abriéndose para atrás y para delante. ¿Qué es? La muerte, la veo precipitarse así; oigo un grito salir de la casa. Ahí no había sangre; la muerte golpeó la familia: ¡separación!
104Ella también está pasando por aquí en esta noche, hermano, no física, sino espiritual. Como sucedió allá en lo natural, así sucede hoy en lo espiritual. Aquello fue un ejemplo, una sombra.
105Veo que eso sucede, y oigo que la mujer sale gritando, y toda la familia de esa manera. El hijo mayor había muerto.
106Puedo oír al pequeñito, ir y mover a su papá diciendo: “¡Papá, papá, ve y mira otra vez! ¡Asegúrate!”
107Puedo ver al padre regresar a la puerta y decir: “Sí, hijo, allí está” “¿Estás seguro de que estamos protegidos, papá?” “¡Sí, señor!” “¿Cómo lo sabes?”
108“Dios dijo: ‘Cuando vea la sangre, pasaré de vosotros’”. Eso es cierto. Buscando ver la sangre.
109Aquí vienen los ángeles moviéndose nuevamente. Lo veo acercarse, desviarse de un lugar a otro. Lo veo hacer una picada y descender sobre una casa, y luego subir de nuevo. “Vi la sangre”.
110Aquí viene a este hogar; lo veo venir y el niñito dice: “Oh, papá, ¿Estás seguro?” “Estamos completamente seguros, hijo.”
111Y el Ángel desciende hacia la puerta, extiende Sus grandes alas para entrar; ve la sangre y toma su vuelo y se va. ¡Aleluya! ¿Qué es lo que sucede? Él vio la sangre.
112Después de eso… escuchen aquí: “Y lo comeréis y no...” Esperen un momento hasta que corrija esto, ahora, donde quiero leer. Aquí estamos: “Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana;…” Ahora, noten el verso 11: Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies,… vuestro bordón en vuestra mano... (¡Hermano, uno está listo!)
113Ahora vayamos al capítulo 6 de Efesios, sólo por un momento, y leamos un poquito también aquí acerca de cómo deberíamos de vestirnos, junto con aquel otro tiempo. Muy bien. Efesios 6:12, para los que están anotándolo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra… gobernadores de… tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. ¿Ven en dónde está nuestra lucha hoy? ¿Ven lo que es el ángel de la muerte? Es poder espiritual, maldad en las regiones celestes, los lugares altos. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad,...
114Sólo explicaré esa frase, porque quiero regresar a mi tema. Obsérvenlo, él prosigue y dice: “La coraza, y el yelmo”, y todo lo demás. Desearía que pudiéramos vestirles a ese soldado aquí, pero no tenemos tiempo.
115Sólo veamos los lomos, “ceñidos con un cinto”. Ese es el cinturón que sujeta lo demás. “Ceñid vuestros lomos con la Verdad”. En este día, hermano, cuando hay toda clase de ismos y fanatismo, es tiempo de ceñirse con la Verdad. ¡Aleluya! Jesús dijo: “Yo soy la Verdad” ¡La Verdad!
116Les digo, cuando la gente dice: “¿Qué acerca de esto? ¿Qué acerca de aquello?” Es bueno ver esa Verdad ceñida alrededor suyo, (¿no es cierto?), sabiendo en dónde Ud. está parado. Entonces párese allí. Deje que ellos digan: “Bueno, Ud. tiene esto, aquello, y lo otro”. Ud. sabe en dónde está parado. Tiene toda la armadura abrochada, y con un cinto aquí, bien abrochado y ajustado, y sujetado con la Verdad de la Palabra de Dios anclada en su corazón.
117Todos los demonios del infierno no pueden trastornarle. Eso es correcto. Ud. puede enfrentarse a satanás y decirle: “Escrito está”. ¡Aleluya! “Oh, le diré hermano, ¿tomó Ud. serpientes?” “No, señor, yo creo en Jesucristo.” “¿Hizo Ud. esto, aquello o lo otro?”
118“No, señor. Yo recibí el bautismo del Espíritu Santo”. ¡Abrochado con una armadura, ceñido con la Verdad!
119Ahora, ellos estaban listos mientras estaban comiendo. Dios quiere que Ud. se vista antes de que coma esta comunión. Y, hermano, antes de que Ud. pueda comerla correctamente, Ud. tiene que vestirse. Porque, el Espíritu Santo que está en su corazón, vive de la Palabra de Dios.
120¿Saben qué es lo que sucede con la iglesia hoy, hermanos? Yo creo que la iglesia ha entrado en una condición anémica; se le ha salido la sangre. Por ejemplo, ¿qué si yo fuera un doctor, y un hombre enorme de seis pies de altura, viniera y dijera: “Oiga, doctor, estoy tan enfermo que no puedo levantarme. Lo que hago es tambalear”. Yo le diría: “¿Cuál es el problema?” “Bueno, yo no sé. Sencillamente estoy muy débil”. Yo le diría: “Bueno, ¿hizo ciertas cosas físicas...?” “Sí, eso está bien”. Y yo diría: “Bueno, ¿cuándo fue la última vez que comió?” “Bueno...” “Ud. es un hombre de casi 180 libras” “Yo me comí media galleta anteayer”
121Yo le diría: “Hombre, ¡Ud. está muriéndose de hambre! Vaya y cómase una buena comida, y no estará tan débil”.
122Y eso es lo que sucede con la iglesia hoy. Somos grande en números, pero hermano, ¡estamos muriéndonos de hambre! ¡Aleluya! Ud. tiene miedo de que el vecino vaya a decir algo. Lo que necesitamos es una buena sacudida chapada a la antigua del Espíritu Santo. ¡Aleluya! Con ambas manos levantadas y decir: “Señor, aliméntame”. Con el cinto y la armadura puesta, marchando hacia delante.
123Lo fenomenal había sido obrado. En el versículo 38 leemos lo siguiente: También subió con ellos grande multitud de toda clase de gentes, y ovejas,… ganado.
124Hermano, ¡Una multitud mixta! Lo fenomenal había sido obrado, un gran avivamiento estaba aconteciendo. La gente estaba siendo salva, viniendo. Y salió un grupo personificando eso; ellos salieron actuando como si fueran creyentes. Seguro que ellos se pusieron sus sandalias y todo, y se prepararon. Pero esa misma multitud mixta que tomó la comunión, y siguió en la marcha, fueron los mismos que comenzaron a murmurar y a hacer que los hijos de Israel se volvieran en sus corazones nuevamente a Egipto. Eso es lo que sucede en esta noche, hermanos. Tengan un avivamiento, y habrá una multitud mixta, tan cierto como cualquier cosa. Algunos de ellos tratarán de venir a personificar. Cuando uno habla de predestinación...
125Alguien me llamó el otro día y dijo: “¿Entonces, qué acerca de eso, si Dios ha predestinado?”
126Yo dije: “Sólo lea el capítulo 8 y 9 de Romanos, y entenderá”. Y dije: “Dios del que quiere, tiene misericordia” “Entonces, ¿de qué sirve predicar?” Yo dije: “Ese es su asunto y el mío, como ministro.”
127Jesús dijo: “El Reino de Dios es semejante a un hombre que fue al mar, con una red en la mano. Él arrojó la red y la sacó. Eso fue el Evangelio. Allí había tortugas, insectos del agua, serpientes, ranas verdes, culebras y todo lo demás. ¡Y también tenía algunos peces allí! ¡Aleluya!
128Una vez que el avivamiento ha terminado, y se ha sacado la red del Evangelio, de repente la tortuga dice: “Yo sabía que no había nada en eso”. El insecto de agua dice: “Yo también lo creo”. Y regresan al... como la puerca a su lodo. La serpiente dice: “Yo no lo creí desde un principio”.
129¡Pero ahí también hay peces! ¡Aleluya! ¡Aleluya! Ya es hora de que los ministros arrojen la red del Evangelio y la jalen hacia dentro. Dios sabe quién es pescado. Él era una tortuga para comenzar; y él era un pez para comenzar. Dios sabe quién es quién; yo no. Mi negocio es arrojar la red en la corriente, jalarlos y decir: “Aquí están ellos, Señor”. ¡Aleluya! ¡Amén! Seguro, así es; esa es la red del Evangelio.
130Uds. saben cómo es hoy en día. No hace mucho yo fui aquí a cierto lugar. Y ellos dijeron: “Nosotros vamos a tener la comunión”. Y tomaron un pedazo de pan y lo cortaron así, en pedazos, y lo repartieron entre un grupo de gente allí, y todo el mundo en la iglesia tomó la comunión. Hermano, eso no es correcto. Su corazón tiene que estar bien con Dios antes de que Ud. tome la comunión.
131Isaías profetizó de eso en el capítulo 28, versículo 8, si desean buscarlo. Él dijo: “Las mesas están llenas de vómito, hay suciedad e inmundicia en todos lados”. Él dijo: “¿A quién enseñaré doctrina? ¿A quién le daré entendimiento? “¡A los arrancados de los pechos!” ¡Nuestro niñito está aquí atrás jugando! Cuando deberíamos estar enseñándole a alguien más los poderes de Dios, todavía estamos discutiendo acerca de si es correcto hacer esto o aquello. “¡Mesas llenas de vómito!”.
132No puedo detenerme aquí. Sigamos adelante; tengo que llegar al lugar. Muy bien.
133Ellos tenían puestas sus armaduras, sus cintos, y salieron en marcha. Llegaron directamente al Mar Rojo. Faraón estuvo contento de dejarlos ir. Y cuando llegaron al Mar Rojo, allí vieron que su ejército venía persiguiéndolos. Y allí estaban acampados, las montañas y desiertos de este lado, y el ejército de Faraón viniendo por acá, el Mar Rojo frente a ellos. Pero la senda de Dios los dirigió a través del Mar Rojo. Mientras yo sepa que Su senda está dirigiendo; eso es todo lo que a mí me interesa, sigo caminando. Dijo: “Moisés (¡Aleluya!), toma esa vara y camina hacia esa agua”. ¡Amén! “¿Qué va a suceder, Señor?” “Eso no es asunto tuyo. Simplemente sigue caminando”. Amén.
134Prediquen el Evangelio, Tom Merideth, y el resto de Uds. amigos. “¿Qué va a suceder?” No es asunto suyo; ¡simplemente sigan predicando! Denle a Dios alabanza.
135Allí iban ellos, avanzando allí. Uno de los escritores dijo que Dios estaba en aquella Columna de Fuego, y que Él miró hacia abajo con ojos enojados”. Y dijo: “Cuando Él lo hizo, el Mar Rojo se asustó y empezó a retirarse, e Israel pasó en tierra seca”. Ni siquiera se enlodaron los pies.
136Bueno, estos individuos vinieron y dijeron: “Nosotros somos tan humanos como ellos, y adoramos igual que ellos, así que lo haremos”. Y cuando llegaron allí, se dieron cuenta que no pudieron hacerlo.
137Y eso es lo que va suceder uno de estos días, hermano, cuando venga el tiempo de separación. Y Ud. miembro de iglesia tibio, que está tratando de personificar el cristianismo, uno de estos días Ud. va a tratar de seguir a ese grupo del Espíritu Santo, y se dará cuenta que se le saldrán las ruedas en el lodo allá en algún lado. Eso es correcto. Hubieron diez vírgenes que salieron a recibir al Señor, cinco de ellas eran prudentes y cinco fatuas. Ponga Aceite en su lámpara, arréglela que quede bien brillante, porque uno de estos días ellos van a subir. Y ¡habrá lloro, lamento, y crujir de dientes!
138Y esos egipcios incircuncisos, ¿por qué no pudieron ellos lograrlo? No estaban circuncidados. Ellos no estaban en el pacto. Si ellos hubieran sido creyentes circuncidados, Dios hubiera tenido que reconocerlos, así como reconoció a Israel. ¡Gloria! Oh, desearía ser el doble de mi tamaño en este momento. Me siento religioso; realmente que sí. Noten, ellos eran incircuncisos, ellos no estaban en el pacto, a pesar de que eran varones. Ellos estaban vestidos igual de bien y hasta mejor. Ellos vivían igual de bien. Tenían mejores hogares. Ellos eran una mejor clase de gente, hablando mundanalmente. Ellos iban a la iglesia igual que los demás. Ellos habían seguido muy de cerca. No me digan que ellos no sabían nada acerca de Dios. José ya les había dicho y había esparcido las nuevas allí cuatrocientos años antes. Seguro, que ellos sabían. Pero pensaron: “Ese montón de fanáticos, nosotros podemos hacer todo lo que ellos hacen”. Pero fallaron. Dios únicamente reconoció la circuncisión. Allí se fueron ellos.
139Con razón el pequeño David se paró y dijo: “¿Me quieren decir que los ejércitos del Dios vivo se pararan aquí y dejaran que ese filisteo incircunciso los desafíe? Él dijo: “Pónganme algo; déjenme ir”. Sí, Señor. Danos más Davides.
140Cuando ellos cruzaron la corriente, llegaron al otro lado. Dios lo cerró; allí estaban esos capataces. ¿Podrían imaginarse cómo se sintieron aquellos judíos? Miraron atrás, y la misma cosa que los había hecho trabajar a latigazos, y los había golpeado en la espalda dejándole marcas, y los había maltratado de esa manera, ahora estaban muertos, flotando allí en el mar.
141Hermano, cuando Ud. pasa a través del mar rojo de la Sangre de Jesucristo, todo hábito sucio que lo ha conducido a cosas que Ud. no haría, Ud. hallará que eso está muerto en la sangre de Jesucristo, (¡Aleluya! Eso es correcto), flotando corriente abajo.
142Con razón Moisés entró en el Espíritu. Ahora, Uds. que dicen que nosotros tenemos una nueva clase de religión, fíjense en esto. María, una profetisa, ella miró allí, y tomó un pandero y comenzó a golpearlo y a danzar; y ella se fue por toda la orilla del mar, danzando y golpeando este pandero. Y las hijas de Israel la siguieron, danzando y cantando, y golpeando este pandero. Y Moisés levantó sus manos y se inspiró tanto en el Espíritu Santo, al grado que cantó en el Espíritu. ¡Aleluya! Eso es correcto. Eso es correcto.
143Ese mismo Espíritu Santo que estuvo en Moisés, está en este edificio esta noche. ¡Aleluya! El mismo que hizo danzar a María, está aquí en esta noche. Dios es Dios y no cambia. Sí, Señor. Entonces Ud. dice: “Miren a ese montón de fanáticos”.
144Pero allí no había nadie que se burlara entonces; todos habían muerto. Estaban ellos solos. Oh, dentro de poco será glorioso. Tuvieron un tiempo maravilloso. Mírenlos. Veámoslos por unos momentos, si podemos llevarlos a la Roca en los próximos minutos, si nos es posible. Ya estoy retardado; discúlpenme. Pero me siento tan bien que no puedo detenerme en este momento, así que espérense un momento, por favor. Mirémoslos por un momento. Oh, me gusta observarlos.
145Después de que terminó el gran canto, esa gran aclamación, y se gozaron tremendamente diciendo aleluya, ellos salieron a través del desierto, y fueron dirigidos directamente a aguas amargas. ¿No es eso extraño? ¡Oh, hermano! directo hacia la tentación, directo hacia donde las aguas eran amargas y ellos no podían beber. No tenían nada que comer, nada que comer y las aguas eran amargas. Y, miren, esa corriente de Mara (aguas amargas) estaba en la misma senda de Dios, en que Él estaba dirigiendo a Sus hijos. ¿No es eso extraño? Parecía como que Dios hubiera evitado eso, pero Él los guió directamente hacia esa agua.
146“Algunos a través de las aguas, algunos a través de las inundaciones; algunos a través de las pruebas difíciles, pero todos a través de la sangre”. Esa es la manera de Dios guiar a Su pueblo.
147Sí, parados allí: “¿Qué podemos hacer?” ¡Aleluya! “Nosotros hemos seguido al Señor. Hemos venido a través de la sangre. Nos hemos separado”.
148Moisés dijo: “Quedaos quietos”. Eso es correcto. Y en cada tentación Él hará una vía de escape. Había un pequeño arbusto allí en el lado. ¡Aleluya! Él cortó ese arbusto y lo echó en el agua, y esa agua se puso dulce, borboteaba, gozosa. ¡Ellos tuvieron otro tiempo de júbilo! Amén.
149En el momento en que el diablo lo acorrala a Ud. y dice: “Ahora lo tengo. Vaya, él no se puede mover ahora. Ya lo tengo”. Entonces el Señor vendrá y la Cruz caerá delante de nosotros, y (Aleluya) y entonces nos iremos. El doctor dice: “No se puede hacer nada por Ud.” ¡Oh, hermano! Oh, alguien dice: “Sabes, te estás volviendo loco, perderás la mente”, o algo así, entonces Dios vendrá y derramará una bendición sobre Ud. Simplemente olvídese de eso. Dios sabe a dónde Él está dirigiendo. Amén. ¡Fuiu! Les digo, me estoy gozando tremendamente aquí.
150Noten, ellos no tenían nada que comer. Ya se habían comido el montón de pan que tenían. “¿Qué vamos a hacer ahora?”
151Les dijo: “Todos Uds. acuéstense y ayunen esta noche”. ¿Lo la intentado Ud. alguna vez? Es bueno a veces.
152Y a la mañana siguiente, ellos salieron, y habían obleas por todo el suelo. Ya Dios les había hecho llover pan del cielo. Bueno, ellos lo recogieron y comenzaron a probarlo. Pues, dijeron: “Sabe como a hojuelas de miel”. ¡Oh, hermano! ¿Sabe a qué? “Como a miel”. Ellos comenzaron a comerlo y dijeron: “Pues, es muy bueno”. Y comenzaron a recoger y a comer, para los que no lo tenían. ¡Sabía a miel en la peña!
153Uds. saben, yo siempre he dicho que David, con su pequeña honda de pastor o bolsa, alforja que él tenía, siempre cargaba miel allí, Uds. saben. Y cuando una de sus ovejas se enfermaba, él sacaba la miel de allí y la frotaba sobre la piedra caliza, lo cual era una cura. Y sucedía que la oveja iba allí y empezaba a lamer en esa roca. Y cuando lamían en esa roca, lamían la miel y lamían la piedra caliza y sanaban. ¿No es eso maravilloso?
154Bueno, yo tengo toda una alforja llena de miel aquí en esta noche, y voy a ponerla sobre la Roca, Jesucristo, y todas Uds. ovejitas comiencen a lamer en esa roca, “lick, lick, lick”, y Uds. seguramente saldrán de eso. ¡Aleluya! Sí, Señor. Oh, sí, señor. [Espacio en blanco en la cinta—Ed.]
155¡Para que les durara mientras que estuvieran en la jornada! Y ciertamente les duró, nunca cesó. Ahora, ellos debían de recoger lo suficiente cada noche para que les durara hasta la noche siguiente. Y si dejaban algo, y decían: “Ahora, recogeremos bastante en esta noche, y no regresaremos al avivamiento mañana en la noche. Recogeremos bastante esta noche, y entonces mañana en la noche nos quedará suficiente en casa”. No, no, le caía larvas. Sí, Señor.
156Eso es lo que sucede con la experiencia de mucha gente. Ud. dice: “Bueno, hermano, yo solía tener el gozo”. Ud. ha tratado de almacenar algo. Hermano, lo que yo tuve anoche ya se ha ido. Lo que tengo ahora… ¡Aleluya! Amén. La experiencia de algunas personas es como la cisterna rota, Uds. saben. Eso es correcto. Comamos un nuevo bistec cada noche, demos un nuevo paso cada noche. Y eso representó… Eso es exactamente la verdad, hermano. Eso es correcto. Lo que necesitamos es un Espíritu Santo a la antigua…
157Oh, tenemos suficientes iglesias, oh, vaya, miembros muy finos. Oh, mucho dinero en las iglesias hoy en día, seguro, la cantidad que Ud. quiera, para llevar a la iglesia adelante. Tenemos todo eso, mas no tenemos fuego.
158¿Podrían Uds. imaginarse yendo aquí a la fábrica de vagones y que construyeran una gran línea de locomotoras aquí, y consiguieran a un hombre bien educado, que conoce cómo conducirla, lo sientan en un asiento muy lujoso, y toda la gente adentro diciendo: “Bueno, vamonos”. Y empuja, empuja, y no hay nada para que ande. Él levanta la mano y dice: “Será mejor que jale el silbato”. Y ni siquiera tiene suficiente vapor allí para que silbe. Eso es correcto.
159Mucha gente ni siquiera tiene suficiente vapor para decir “Amén”. Uds. pueden tener eso gratuitamente. Oh, ¡aleluya! Lo que necesitamos en esta noche… Escuchen, la civilización vino por el fuego, regresen y vean a las tribus que usaban el fuego; el fuego hace mi ropa; el fuego hace la luz; el fuego calienta mi cena; todo viene por el fuego. Si Ud. vive en una civilización moderna, Ud. vive por el fuego, si Ud. vive en la Presencia Divina de Dios, Ud. es bautizado con el Espíritu Santo y Fuego. ¡Aleluya! Correcto.
160Ellos le echaron vapor ahí, hermano, una caldera de agua hirviendo, saltando y burbujeando. De repente Ud. hala el silbato, y ella se va por las vías. Eso es correcto. Eso es lo que necesitamos.
161Eso me recuerda de una vez, mi hermano y yo estábamos aquí en Lancassange Creek, e íbamos caminando por ahí, y teníamos una tortuga. Y esa era la cosa más chistosa de mirar; estiraba esos pies cuando caminaba.
162Le conseguí dos de ellas a mi muchachita, el otro día, como de ese tamaño. Yo estaba parado allí hoy observando a esos pequeños individuos, y me reía. Él trataba de frotarse la cabeza con su pie de esa manera. Yo estaba mirándolo. Y tan pronto uno lo tocaba, o algo, él hacía “shhuu”, y volvía a meterse en la concha.
163Asimismo son algunas de estas religiones frías y formales que tenemos hoy. “Nunca más regresaré a ese avivamiento”, ¡shhuu! “Yo pertenezco a los presbiterianos, metodistas, luteranos; yo pertenezco a esto. Aleluya. Él no estuvo de acuerdo conmigo; voy a regresarme a la concha”. Siga adelante. Oh, esa vieja y encerrada religión de tortuga.
164Yo dije: “Yo la arreglaré”, y la llevé al arroyo. Primero, agarré una vara y traté de golpearla, pero eso de nada sirvió, ella se quedó allí. Y le pegué lo más duro que pude, pero ella se quedó allí. (Uno no puede moverlos a golpes, ni un poquito. No, de nada sirve intentarlo, amenazarlos, ni nada.) Y la llevé allí y dije: “La arreglaré”, la metí en el agua y sólo salieron unas cuantas burbujas, y ella se quedó igualita.
165Bueno, uno puede rociarlos, verter sobre ellos, para atrás, para delante, como Ud. quiera. Ellos bajan como un pecador seco, y salen como uno remojado. Eso es todo, ¡todavía es un pecador!
166¿Saben cómo hice para que se moviera? Fui y recogí un puñado de varas, hice una fogata y la puse encima. Entonces se movió, hermano.
167Les diré que lo que la iglesia necesita hoy, es un Fuego al estilo antiguo del Espíritu Santo encendido debajo de ella. ¡Gloria a Dios! Eso es lo que necesitamos. El fuego moverá a la iglesia, y nada más. Eso es correcto. Sí, señor.
168Bueno, aquello fue un tipo, un tipo muy hermoso. Sí, señor. Eso representó algo, cuando ese maná caía, eso significaba... Dios les dio eso después de que ellos pasaron a través del mar rojo (tipo de la Sangre), y los capataces estaban muertos. Dios tenía que sustentar sus vidas. Y tenía que darles algo, siendo que ellos se habían separado de la tierra natal, y estaban allí en el desierto. Ellos eran peregrinos allí. Estaban en una jornada, y Dios tenía que sustentar sus vidas, así que Él prometió que supliría todo lo que necesitaran. Así lo hizo, e hizo que lloviera el maná. ¡Fue un tipo muy hermoso!
169El día de Pentecostés, cuando esta iglesia fue inaugurada, la iglesia del Espíritu Santo, ellos se separaron de todas sus iglesias y todo lo demás, para salir a recibir el bautismo del Espíritu Santo. Y ellos estaban allí esperando: “¿Qué vamos a hacer? Nuestro Maestro se ha ido al cielo, pero Él nos dijo que esperáramos un poquito, que nos quedáramos aquí sólo un momentito, porque Él iba a enviarnos Algo que nos lleve hasta el final”. “Oh, estoy tan hambriento”, dijo Pedro, “de verlo a Él”. Juan dijo: “Oh, Pedro, ¿qué harías tú al verle?”
170“¡Vaya, vaya! Oh, estoy arrepentido de haberle negado allá. Nunca más lo haré”. Entonces, de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio, que descendió.
171No algún romano con el cuello volteado aquí atrás, que haya venido a darles kosher, o alguna clase de comunión. No algún predicador protestante diciendo: “Le doy la diestra de compañerismo, denle seis meses de prueba y pongan su nombre en el registro”. No, no. Bueno, esa es la forma en que nosotros lo hacemos hoy.
172Pero hermano, les diré, fue como un viento recio, que vino del cielo, y llenó toda la casa donde ellos estaban sentados. ¡Aleluya! Hermano, el edificio no era lo suficiente grande para contenerlos. Ellos salieron a las calles, cantando, brincando, danzando.
173Espérese un momento, hermano, la virgen María también estaba allí. Sí, ella estaba actuando como si estuviera borracha. ¿Pudieran Uds. imaginarse a la virgen María? ¿Pudieran Uds. imaginarse diciendo eso en una iglesia católica, o metodista, bautista, presbiteriana, o en algún otro lado? La virgen María estaba bajo la influencia del Espíritu Santo, tambaleándose como alguien que está borracho. Y si Dios hizo que la madre de Jesucristo fuera allí y recibiera el bautismo del Espíritu Santo antes de que ella pudiera irse al cielo, Ud. nunca llegará allí con algo menos que eso. Es mejor que le saquen el almidón a sus cuellos y vengan. Eso es cierto.
174Como Naamán, cuando él fue a obtener su… Elías le dijo que fuera y se metiera siete veces, o se sumergiera siete veces. ¡Oh, hermano!, ¡cómo hirió eso su prestigio! “Ja”, dijo: “¿no es igual de buena el agua de allá?” “¿No es mi iglesia igual de buena?” “No, Dios dijo que aquí”.
175“Bueno, hermano Branham, si nosotros vamos y creemos esto y aquello, tendremos una iglesia bonita y trataremos bien a todos, y pagaré un poco de dinero en una”. No, señor. ¡El que no naciere de nuevo, de ninguna manera entrará al Reino!
176Así que puedo verlo caminar allí, sacar los pies del lodo, como un gato en melaza, Uds. saben, caminado allí: “Oh, me supongo que tendré que hacerlo”, y se zambulló. Eso afectaría su prestigio. Salió del agua y todavía tenía la lepra. El profeta dijo que “siete veces”. Pero después de que él lo hubo hecho las siete veces, se le volvió a poner limpia la piel.
177Hermano, les digo, alguna gente dice: “Yo no creo que tenga que ir al altar, y llorar, clamar, y hacer como hacen los demás”. Entonces quédese allá atrás.
178“Yo tomaré el camino con los pocos despreciados del Señor. Yo he comenzado con Jesús. ¡Señor, llévame hasta el final!”.
179Este antiguo Evangelio me ha ayudado, hermano, cuando me he parado allí ante curanderos. Me ha ayudado cuando endemoniados han corrido a la plataforma y han dicho: “Esta noche lo mataré”. Estuvo a mi lado en las horas de tentación, cuando los aviones han descendido, y el piloto se ha puesto pálido en el rostro. Ese antiguo Evangelio estuvo a mi lado cuando el doctor dijo: “Él tiene tres minutos de vida”. Estuvo a mi lado en ese momento. Es bueno ahora. ¡Aleluya! Yo todavía lo amo. No puedo obtener suficiente de Él. Eso es correcto.
180Bueno, ¿qué representa eso para nosotros? Muy bien, cuando todos ellos se embriagaron con este maná nuevo... “¿Eh?” Sí, vino del cielo. Ahora, Moisés nunca dijo: “Hornéenme unos panes más en esta noche”. No tenían nada con qué hornear. Ellos eran extranjeros; eran peregrinos y extraños, así que no tenían nada con qué hornear. Y Dios lo hizo llover del cielo. ¿Es correcto eso? Y así como Dios lo hizo llover del cielo, Él hizo caer el Espíritu santo del cielo. Bueno, Ud. dice: “Ahora, ¿qué dijo Moisés allá atrás?”
181Él dijo: “Aarón, quiero que Uds. vayan allí”. Ahora, pónganse las chaquetas. Muy bien. “Quiero que vayan allá y tráigannos varios gomeres de esto. Y quiero que lo recojan y lo guarden”. Era guardado en el lugar santísimo. No se corrompía. Era guardado en el lugar santo. Si alguien preguntaba: “¿Para qué es esto?”
182“Bueno, a través de todas sus generaciones, cada sacerdote que es ordenado para ser sacerdote que entrará al Lugar Santo, para que Ud. entre allí con estos gomeres y recoja un poco del maná original, y salga y lo ponga sobre su lengua, y deje que él lo pruebe, porque él es digno, es un sacerdote, y ahora pasa detrás del velo, ‘Ahora, él probará el maná original que cayó en el principio’”. Eso es lo que Él decía. ¿Es correcto eso? Y eso es lo que era a través de la edad…
183Ahora, ¿qué tiene eso que ver con Pentecostés? Oh, cuando todos ellos estaban comiendo ese buen maná y clamando, gritando, y comportándose allí como un montón de borrachos. Pues, alguien dijo: “¿Qué podemos hacer?”
184Pedro dijo: “Arrepentíos cada uno de vosotros, y bautícese en el Nombre de Jesucristo, para perdón de sus pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para los que estáis lejos, para cuantos el Señor vuestro Dios llamare”. ¡Gloria! ¡Aleluya! Todo hombre que reúne las condiciones de Dios y se convierte en un sacerdote, para entrar detrás del velo y separarse del mundo, recibe, no solamente un bocado, sino un corazón lleno del Maná original que cayó en el día de Pentecostés. No algo que se parezca, sino algo de la Cosa genuina. ¡Aleluya! ¡Gloria sea a Dios! ¡Correcto! Allí fueron ellos, avanzando. ¿Cuánto tiempo va a durar? Hasta que Jesús venga. El maná duró hasta que ellos llegaron a la otra tierra y comieron de aquél maíz. ¿Es correcto eso?
185Ahora, ¿qué hora es? Oh, discúlpeme, sólo tengo veinticinco minutos de retraso. Hermano, es extraño que me haya extendido tanto así, ¿no es cierto? Muy bien, en un momento. Bueno, tengo cinco minutos más, para hacerlo una media hora. ¿Qué les parece? Yo no creo…
186Vayamos aquí y toquemos el texto rápidamente, Israel a través del desierto. Miren a esa gente, así como es hoy. Ministros, no se desanimen. Miren aquí, igual a... Pero recuerden, esos murmuradores, ninguno de ellos llegó a entrar a la otra tierra, ninguno de ellos. Pero ellos murmuraron y se quejaron. Habían dejado las ollas de ajo de Egipto y estaban comiendo comida de Ángeles, y se estaban quejando por eso. ¿No es correcto eso?
187“Bueno, Hermano Bill, le diré, yo no sé qué haré, mi esposo me dejará”. Deje que se vaya.
188Sepárese Ud. de todo. “El que no dejare lo suyo, y me sigue a Mí, no es digno de Mí”.
189“Yo no sé qué dirá mamá”. ¿Qué le importa a Ud. lo que diga mamá? ¡Es lo que dijo Jesús! ¿Ven? Sí.
190“Bueno, tengo miedo de que se rompa mi círculo de costura”. Bueno, rómpalo. Eso es correcto.
191“Bueno, mi sociedad literaria, y todas esas cosas. Yo pertenezco a la Sociedad de Padres y Maestros y todo eso. ¿Qué si yo fuera allí y me pusiera a gritar?” Bueno, grite.
192Una vez un anciano, él fue lleno con el Espíritu Santo, y qué tiempo tan maravilloso estaba teniendo. Él se estaba quedando con su hija. Agarraba la Biblia y leía, y entonces se levantaba y lloraba, y caminaba para acá y para allá por el piso. Ella iba a tener una de estas reuniones sociales de mujeres, Uds. saben, así que ella agarró al anciano y dijo: “Lo arreglaré”. Ella le dijo: “Papá, las mujeres vendrán hoy”. Dijo: “Yo sé que tú no quieres estar aquí con esas mujeres”. Dijo: “No”.
193Le dijo: “Voy a darte un libro muy bonito para que leas”. Dijo: “Sube al desván y lee mientras nosotras tenemos nuestra fiesta”. Dijo: “Muy bien”. Ella dijo: “Él nunca encontrará nada allí que lo haga gritar”.
194Así que él subió allí, y ella le dio uno de geografía. Entonces él subió allí y comenzó a voltear las páginas, dijo: “Um, Europa, Asia”. Fue allí, y decía: “El mar”. Miró de nuevo hacia abajo y dijo: “¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!”. Y comenzó a zapatear. Y las muchachas dijeron: “Bueno, ¿qué es lo que sucede?”
195Ella dijo: “Oh, algo le pasa a papá. Debemos correr”. Subieron las escaleras y llegaron allí. Él gritó: “¡Alabado sea el Señor! ¡Aleluya! ¡Aleluya!”. Ella dijo: “Papá, ¿qué pasa?”
196Él dijo: “Oh querida, tú me diste a leer este libro tan bueno, y yo leí aquí en donde dice que el mar no tiene fondo. Y Jesús dijo que Él puso mis pecados en el mar del olvido, y no recordará…” Dijo: “Ellos aún se están yendo. ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!”. Eso es correcto. Seguro, todavía están bajando, porque no tiene fondo. Verlo allí arriba, ellos bajan, y siguen bajando. Oh, vaya, sencillamente siguen bajando. ¡Aleluya! Eso es correcto.
197Quejándose, siempre murmurando: “Yo no sé qué hacer”. Oh, hermano, murmurando. Dejaron las ollas de ajo para comer comida de Ángeles. Dejaron a los médicos jactanciosos de Egipto, para estar con el Gran Médico. Dejaron un montón de gente quienes decían: “Los días de los milagros han pasado”, ¡válgame Dios!, para estar con esa gente donde los milagros y todas esas cosas son posibles. Tenían todo eso ¡y todavía se quejaban! Eso es correcto. ¡Qué condición! Ellos dejaron las aguas lodosas de Egipto, para beber de la fuente que nunca se seca, y aún quejándose. Con razón le fue cortada la provisión.
198Eso es lo que pasa hoy. La provisión ha sido cortada, porque Uds. están murmurando demasiado. “¿Qué de la tarea de los diáconos?” Mi iglesia dice...” Oh, ¡déjese de eso, hermano! ¡Mire a Cristo! Ellos siguieron la...
199Entonces, de repente, Moisés dijo: “Tráelos aquí. Tráelos aquí”.
200Y Dios dijo: “Háblale a la Peña y Ella dará su agua”. Y cuando le habló a la Peña... Ahora, él tomó primero y golpeó esa Peña con una vara. Y cuando la golpeó, esa era la vara del juicio de Dios. No era una vara de Moisés. Dios tenía a Moisés en Sus manos.
201Y lo que fue esa vara en la mano de Moisés, lo es el Nombre de Jesús en la iglesia hoy. Eso es correcto. Esa es la verdad, hermano. Si esos egipcios pudieran haberle quitado esa vara de la mano, él hubiera quedado sin poder. Si ellos pueden llegar a quitar el Nombre de Jesús de la iglesia, y alejarlo a Ud.; Uds. saldrán, lo blasfemarán y se burlarán de Él y todo lo demás, y luego tratarán de venir a orar en ese Nombre. Uds. no pueden hacer eso. ¡Tienen que mantenerlo sagrado! Eso es correcto.
202“Oh, lleva el Nombre de Jesús contigo, hijo de pena y dolor. Cuando las tentaciones se reúnan a tu alrededor, susurra ese Nombre santo en oración”. Los demonios se dispersarán, como cucarachas en el piso cuando se enciende la luz. Verdaderamente.
203Aquí están ellos. ¡Vaya! Él dijo: “Tráelos aquí”. Y él tomó esta vara de juicio, y golpeó la Roca. Y cuando lo hizo, quedó una hendidura en el costado de la Roca.
204Y esa Roca era Cristo Jesús. ¡Gracias sean a Dios! Era el juicio de Dios para Ud. y para mí, un pecador malvado, digno de muerte, digno de separación. El juicio de Dios era: “El día que de él comiereis morirás”. Y Su juicio lo hirió a Él en el Calvario, y allí estuvo Él, sangrando, balando, muriendo. El cordero de Adán colgado allí, el cordero de Abel, mejor dicho, el Cordero inmolado desde la fundación del mundo.
205Y de allí, una hermosa parábola. ¿Para qué fue levantada aquella serpiente de bronce? Para sanidad. Una razón doble: Cuando ellos necesitaron sanidad, levantaron una serpiente de bronce. ¿Por qué fue eso? Porque ellos estaban murmurando, hablando en contra de Dios y de Moisés. Y fue para una razón doble, porque ellos estaban murmurando, pecando, y estaban enfermos y necesitaban sanidad.
206“Y Moisés”, como dijo Jesús: “Así como Moisés levantó la serpiente de bronce en el desierto” (para el mismo propósito, la misma causa, la misma expiación), “Así también es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado”. Una razón doble, “para salvar su alma”.
207Y la Roca herida que produjo el agua, que se derramó en la tierra, para salvar a un pueblo que estaba pereciendo. “De tal manera amó Dios al mundo”, en el nuevo testamento, el tipo de eso, el antitipo, mejor dicho, “De tal manera amó Dios amó al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree no se pierda, mas tenga Vida Eterna”. Allí lo tienen. Así como eso fue para un pueblo que estaba pereciendo, moribundo, sin ayuda, para quien fue levantada la serpiente de bronce, la Roca herida fue golpeada para dar Vida, sanidad y paz, a esa gente, así que Dios también levantó a Su Hijo para que Ud. no se pierda, sino que tenga Vida Eterna. Mi hermano y hermana, yo ruego que Ud. lo acepte a Él en esta noche.
208Siento haber entrecortado mi lección. Tenía mucho tiempo que no predicaba. Discúlpenme por mis emociones, pero ¡qué bien me siento! Y Uds. discúlpenme. En unos días más me tranquilizaré, para así poder enseñar.
209En esta noche, ese mismo Ángel de Dios que está fotografiado en ese papel, está aquí mismo en la plataforma. ¿Qué es Eso? Es el Ángel del pacto. Es el Señor Jesucristo identificándose a Sí mismo. Que el Señor les bendiga. Puedan Uds. recibirlo a Él ahora como su Salvador personal. Estoy esperando por mi llamamiento al altar, hasta que el Espíritu Santo me dé la guianza para hacerlo. ¿Ven?
210Y yo creo que Dios va a llenar esta iglesia con el Espíritu Santo, a tal grado que Ud. escuchará un clamor que saldrá a través de Jeffersonville aquí. Estoy esperando y orando, cada día y noche, sólo esperando ese momento crucial. Uds. sigan ayunando, sigan orando; reuniendo a los niños, desháganse de todo pecado alrededor de su casa, como dijo Jacob: “Quítense sus aretes y laven sus vestimentas”. ¡Prepárense! ¡Oh, oigo que viene una gran lluvia!
211Que el Señor les bendiga ahora. Miren al Cordero de Dios, mientras inclinamos nuestros rostros.
212Nuestro Padre Celestial, esa iglesia tan hermosa avanzando en toda su armadura, y la ropa nunca se les desgastó, el calzado no se les salió de los pies. Cuarenta años en el desierto, y no hubo ni un debilitado entre ellos: no habían doctores terrenales; sólo el Gran Médico. No había fábricas de sombreros, ni nada para hacer ropa, pero el gran Creador estaba allí Quien conservó sus ropas para que no se desgastaran. Y ellos tuvieron que pasar por aguas profundas y arenas ardientes, anduvieron a través de zarzales y densas montañas. Había de todo en el camino, pero esa gran Columna de fuego iba delante de ellos.
213Muévete delante de nosotros, oh Estrella de la Mañana, guíanos y dirígenos. Perdona todos nuestros pecados y ayúdanos a ser Tus siervos, Señor. Toma estas pocas palabras entrecortadas con las que me he parado aquí, Señor, leyendo de Tu Palabra, y ruego que Tú hagas que penetren profundo en cada corazón. Y que no perezcan, sino que Tú les des Vida Eterna.
214Y mientras tenemos nuestros rostros inclinados, si hubiera una persona aquí, (con los ojos cerrados), ¿levantaría Ud. la mano y diría: “Hermano Branham, por favor recuérdeme. Yo estoy perdido, y no conozco a Jesús como mi Salvador. Yo no he nacido de nuevo. Quiero que Ud. ore por mí?”. ¿Levantará Ud. su mano en estos momentos, levantará la mano para que yo pueda ofrecer una oración? Dios le bendiga. Muchos de Uds. tienen las manos alzadas, por todas partes del edificio. Eso es maravilloso. Dios les bendiga en todos lados. Ahora diga: “Hermano Branham, yo sé que si Dios llamara mi alma, ese germen de Vida no está en mí. Eso no está en mí. Yo no lo conozco a Él de esa manera. Yo realmente no lo conozco a Él en esa manera. Realmente yo nunca he nacido de nuevo, pero quiero hacerlo. Quiero hacerlo y deseo que Ud. ore por mí” ¿Levantaría Ud. su mano ahora? ¿Alguien más desea levantar la mano? Como una docena de manos. Muy bien, gracias. Dios le bendiga, hermana. Y alguien más. Muy bien. Ahora, Dios le bendiga a Ud., y a Ud. Muy bien.
215Ahora, alguien aquí que quiera ser recordado en oración, Ud. que está enfermo diga: “Hermano Branham, recuérdeme; yo estoy enfermo”. No hemos tenido un servicio de sanidad, porque todo lo estamos poniendo en el Evangelio, pero yo sí oro por los enfermos. Y ahora, si Ud. levanta la mano y dice: “Recuérdeme, yo estoy enfermo, Hermano Branham”. Muy bien, esas son varias manos nuevamente, de los que están enfermos. Muy bien, mientras tenemos nuestros rostros inclinados.
216Señor, por favor salva a ese pecador, Señor, al descarriado; concédelo, Señor. Tráelos a la casa en esta noche y aliméntalos con bien. Que ellos puedan irse de aquí en esta noche y renovar sus pactos. Que ese pobre pecador, que sus almohadas se sientan como rocas en esta noche, que ellos no puedan descansar. Oh Dios, eso es terrible, (pareciera) que un hombre ore de esa manera. Pero, oh Dios, sea como sea, no dejes que su alma se pierda. ¿Qué si él saliera de este mundo, Señor, sin conocerte? Oh, yo ruego que seas con él. Ayúdale; ayúdala a ella también, Señor, a todos.
217Y ahora los enfermos aquí, Señor. Que, así como Moisés levantó aquella serpiente y todo el que miraba la serpiente... La serpiente no oraba por ninguno. Ellos simplemente miraban y vivían; ellos miraban y vivían. Y todo el que miraba, vivía. Señor, que el enfermo y afligido que está en este edificio en esta noche, mire a la Cruz allá, y vea al Príncipe de Paz colgando allí, el antitipo de la serpiente… la serpiente de pecado, y Él fue hecho pecado por nosotros. Señor, te ruego que los sanes a todos ellos en este momento. Que el Espíritu Santo pase por ahí y toque su ser ahora mismo, y los sane de sus enfermedades.
218Bendice a aquellos, Señor, que están en el camino, que andan viajando. Ancianos y ancianas aquí que han peleado para ganar el premio, y han navegado a través de mares sangrientos, han soportado amarga persecución, y problemas domésticos, y todo, y siguen navegando. Oh Estrella de la Mañana, sigue guiándonos, Señor Jesús.
219Uno de estos días glorioso nuestro gran barco dejará el puerto allá. Oiremos al barco de Sión sonar cuando venga abriéndose paso a través de esa niebla en el cuarto, cuando la muerte se pose sobre nosotros y nuestros seres queridos estén gritando. Oiremos el ruido del barco. ¡Aleluya! Bajará a través de esa niebla al lado de la cama; pondremos nuestros pies allí y desembarcaremos allá en aquella Tierra donde nunca envejeceremos. Y las arrugas desaparecerán de los rostros, (¡aleluya!); las canas se desvanecerán y tendremos un cuerpo como Su propio Cuerpo glorioso. Le veremos tal como Él es, y nos encontraremos con nuestros seres queridos en aquella Tierra feliz. Dales ánimo.
220Oh Dios, muévete sobre esta ciudad, y trae a los pecadores, para que haya un gran avivamiento del alma. Concédelo, Señor. Sé con nosotros ahora en la parte siguiente del servicio. Te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
221Que el Señor les bendiga. Ahora, mientras salen, le pediré a los hermanos ujieres que pasen adelante y toman esos libritos allí y las fotografías. (Y cada uno de ellos se lleve esto también, hermano ujier, y las fotos que están allí.) Si Ud. desea una. No estamos vendiendo libros ni fotografías. Si Uds. las quieren, muy bien; si no, sólo las tenemos para ese propósito. ¿Quieren venir adelante a buscarlas, hermanos, por favor? Hermano Cox y Hermano Fleeman, y párense algunos en cada puerta, si la gente las quiere.
222¿Cuántos aman al Señor? Digan: “Amén”. [La congregación grita: “Amén”—Ed.] Muy bien. Me pregunto si la hermana que tiene al bebé allí en sus brazos, la hermana, la que toca, o aquí, si ella está sentada... Muy bien, si Ud. está levantada, venga aquí por un momento si puede, y dénos una nota en el piano.
223Ahora, recuerden que los servicios empezarán mañana en la noche; ¿saben en dónde vamos a comenzar mañana en la noche? Vamos a llevar a los hijos de Israel hasta Cades Barnea. Ese es el tribunal de juicio. Y allí Josué y Caleb irán allá y traerán la evidencia.
224Y entonces, si el Señor lo permite, el domingo por la mañana tendremos estas preguntas y respuestas, si el Señor lo permite. Y el domingo por la noche queremos llevar a los hijos a la patria. ¡Aleluya! El Jordán se retiró, y esas corrientes lodosas se apartaron. Y ellos suben los muros de Jericó, y pegan un grito, y el muro se cae, y ellos toman posesión. ¡Aleluya! Veremos ese cordón escarlata allí de Rahab la ramera, colgando allí por donde ella bajó a los espías.
225Entonces si el Señor lo permite, la próxima semana tal vez vayamos a través del libro de Apocalipsis, y de Daniel, (¡Aleluya!), y tendremos un tiempo glorioso y maravilloso. ¿Aman al Señor? Amén. Muy bien.
226Ahora, ¿cuántos se saben este canto…? (Dénos el tono de: “No Te Olvides De La Oración En Familia”. ¿Se la sabe?) Bueno, veamos si podemos cantarlo sin música. ¿Cuántos se saben ese canto antiguo aquí: “No Te Olvides De La Oración En Familia?”. Muy bien. Ahora, empecemos lentamente. No te olvides de la oración en familia, Allí te quiere encontrar Jesús; Él quitará todos tus afanes, No te olvides de la oración en familia.
227¿Cuántos de Uds. oran en familia? Veamos. Sí, ya ella le agarró el tono. Eso es correcto. Intentémoslo ahora, vamos. No te olvides de la oración en familia, Allí te quiere encontrar Jesús; Él quitará todos tus afanes, No te olvides de la oración en familia.
228Nuestro canto de despedida: “De Jesús El Nombre Invoca”, Uds. se lo saben, ¿no es cierto?
229Ahora, pongámonos de pie por un momento. Mientras cantamos la primera estrofa, quiero que se volteen y saluden de mano a su vecino y le digan: “Me llamo fulano de tal; me alegra que Ud. haya estado aquí en el Tabernáculo esta noche. Espero volverle a ver”. Que el Señor les bendiga ahora. Pero no salgan; vamos a ser despedidos en la manera habitual y respectiva, en un momentito. (Uds. hermanos vayan a las puertas, por favor.) Muy bien, ahora. De Jesús el Nombre…
230Regrésense y saluden de manos, dense la vuelta. Eso es correcto. Ahora dense un apretón de manos, hagan las paces. Si Ud. tiene algo en contra de alguien, regrese, salúdele de mano y dígale: “No, somos peregrinos juntos”. …pesares cesarán. ¡Suave luz, manantial! De esperanza, fe y amor; [El hermano Branham habla con alguien—Ed.] Hermano Smith, no he visto… Es Jesús el Salvador. Ahora, escuchen atentamente. De Jesús el Nombre ensalza, Cuyo sin igual poder, Del sepulcro nos levanta, Renovando nuestro ser. Suave luz (Oh suave luz), O… (¡Manantial!) De esperanza, fe y amor; ¡Sumo bien (Sumo bien), celestial! Es Jesús el Salvador.
231Nos contenta de que hayan estado aquí en esta noche. Queremos que regresen y estén con nosotros mañana en la noche, si pueden. Si no tienen un poste del deber, estén con nosotros.
232Ahora, Elder Steel, de Portsmouth, Ohio, acaba de llegar, está parado aquí en la fila de enfrente. Vamos a pedirle que nos despida con una palabra de oración. Muy bien, Hermano Steel.