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~ SÓLO HAY UNA IGLESIA VIVA Y VERDADERA ~
1Gracias... … es posible, Creo, Señor. Inclinemos nuestros rostros. Nuestro Padre celestial, te damos gracias en esta noche que podemos cantar eso desde lo profundo de nuestros corazones: “Creo, Señor.”. Y como dijo hace años el padre que tenía un hijo epiléptico: “Ayuda mi incredulidad”... Un día escuchamos que se hizo esta pregunta: “¿Hallará Él fe cuando regrese?” Él nunca preguntó si hallaría justicia, o si hallaría cristianos, sino, si hallaría Él fe cuando regresare, sabiendo que esa sería una cosa que la gente abandonaría. Escuchando también al Espíritu Santo hablar en los últimos días, de cómo es que vendrían estos tiempos: “Los hombres tendrían una apariencia de piedad, pero negarían la eficacia”, una falta de fe, y te damos gracias, Señor, en esta noche, porque sentimos en nuestro corazón que tenemos un poquito de fe. Y ayúdanos, Señor, para que esa fe sea aumentada en esta noche, hasta que sea tan alta, y estemos completamente rendidos en Cristo, de modo que grandes obras maravillosas sean mostradas en esta noche.
2Perdona nuestras faltas, y ayúdanos. Que pueda el Espíritu Santo en este momento, el gran oficial de Dios aquí en la tierra, buscar una novia para el Señor Jesús, y que Él visite en esta noche cada corazón aquí en una manera especial. Porque lo pedimos en el Nombre del Hijo amado de Dios, Jesucristo. Amén. Pueden tomar asiento.
3Sólo que no soy tan alto como el Hermano Baxter, y eso me hace... [El Hermano Branham tiene una conversación con alguien mientras ajustan el micrófono—Ed.] Mientras que no sea en la línea de sanidad, está bien. ¿Ven?...
4Ciertamente estamos felices por el privilegio de estar aquí en esta noche para representar a nuestro Señor y Salvador Jesucristo en el... Confiamos que la reunión sea exitosa, es decir, que la gente pueda tener una fe grande en Dios. De otra manera, nuestra reunión no será exitosa. Nos quedan dos noches más en estos servicios, y confiamos que demuestre ser un gran éxito para todos Uds.
5Y ahora, cada uno de Uds. están consientes del hecho de que sin fe es imposible agradar a Dios. Porque el que se acerca a Dios, debe creer que Él es, y que es galardonador de aquellos que le buscan diligentemente. Y que nosotros, en esta noche, mientras esperamos en Él para recibir Sus bendiciones, que pueda Él añadirnos de gracia en gracia. 6 Hace un momento, mientras venía, escuché al señor Baxter predicando, y él tenía un sermón muy poderoso por el cual estoy muy agradecido. Es siempre la predicación de la Palabra la que produce los resultados de un gran servicio. “Porque la fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios”.
7En las sombras de este servicio nocturno, quiero leer algo de la Palabra de Dios, para que pueda ser precisamente la lectura de la Palabra la que traiga fe. Porque mis palabras, como las de todo hombre, pueden fallar, pero la Palabra de Dios no puede fallar, porque fue escrita por Dios.
8Y Uds. que tienen sus Biblias y desean abrir en esta porción de la Escritura, se encuentra en el capítulo 5 del libro de San Juan. Deseo leer una porción de éste capítulo antes del servicio de la noche. Y luego llamaremos la línea de oración después de unos cuantos comentarios, quizá un testimonio de algo que nuestro Señor ha hecho por nosotros. Lo cual, tengo entendido que el Señor Baxter en la primera parte de los servicios da los testimonios que suceden durante el tiempo de estos servicio. Y a veces yo hago referencia de algo que Dios haya hecho en los tiempos pasados. Ahora la lectura de la Palabra, por favor. Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos. En estos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua. Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque, cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día.
9Cuando regresen a casa en esta noche, lean la continuación de este capítulo. Deseo leer el versículo 19 y 20, sólo para ahorrar tiempo, porque mi tiempo para predicar en esta noche ya casi se acabó. Respondió entonces Jesús y les dijo... Esto es cuando los judíos lo interrogaron.
10¿Podrían Uds. imaginarse en los días bíblicos del Hijo de Dios, pasando por las calles de la ciudad, y cómo Su corazón era conmovido por los enfermos y los sufridos. Y cuando llegó a este lugar muy famoso, llamado en la lengua hebrea: “Betesda”, porque tenía cinco pórticos, se encontraba en el mercado de las ovejas, a donde traían las ovejas por esta puerta. Y en aquel día había, más o menos, un fenómeno que la gente creía que había un Ángel que descendía del cielo en ciertos tiempos y agitaba el agua.
11Ahora, al vivir aquí junto a este hermoso lago Erie, la mayoría de Uds. sabrían lo que es un agua agitada. Es un agua que está... La corriente se mueve en una dirección, y las olas se mueven en otra, esto hace que el agua se parta y es un agua muy peligrosa para los lancheros.
12Y en este estanque donde lavaban las ovejas, era apenas un estanque redondo, quizás del tamaño de este edificio. Y allí, en ciertas temporadas, el agua se partía. Y había sido dicho por alguien que era un Ángel el que partía el agua, o que la agitaba. Por supuesto, para algunos era sólo una superstición. No estaba escrito en las Escrituras de que Dios iba a hacer una cosa como esa, así que mucha gente no lo creía. Pero para mucha gente, ellos creían que era la verdad, porque producía resultados.
13Porque la primera persona que se metía al agua, teniendo alguna enfermedad, con fe, el Ángel... La virtud del agua, lo fenomenal de eso, el agua partida, lo cual muchas personas pensaban que era sólo el viento que circulaba alrededor del muro... Lo cual, había un muro alrededor del estanque. Y en cierta manera la corriente podía haber estado fluyendo del agua que entraba, y el viento la regresaba haciendo que se partiera. Pero lo extraño de eso era que, cuando la persona que tenía fe se metía en el estanque, la partidura del agua cesaba, y esa persona sanaba de cualquier enfermedad.
14Ahora, esa era una cosa muy extraña, pero ellos podían ver los resultados de lo que hacía el estanque. Y ellos podían ver los resultados que venían sobre la persona. Así que ellos creían que Dios enviaba a un Ángel.
15Y ahora, como está escrito en la Escritura, nosotros creemos que era un Ángel, (nosotros los cristianos) porque la Biblia dice que era un Ángel. La Biblia en aquel tiempo... Este nuevo Testamento no se había escrito. Ellos sólo caminaban con pasos de fe, así como nosotros hoy, caminando en otra edad: Pasos de fe.
16Pero cuando vino nuestro Maestro, Él fue la manera provista por Dios para la sanidad de los cuerpos enfermos. Dios tiene temporadas, y Él había hecho provisiones para esa cierta generación.
17Cuando Charles G. Finney, a mi modo de pensar, (y solamente soy uno), fue uno de los grandes ministros desde San Pablo. Él reclamó haber ganado un millón de almas para Cristo. Dwight Moody en su día... Charles Finney era un abogado, un hombre educado, él fue el mensaje de Dios para el mundo en su día; un hombre educado quien juntó muchos cientos de abogados. Y Uds., estoy seguro que han leído su biografía, la mayoría de la gente que lee esas cosas, libros religiosos. Y es una obra maestra.
18Luego vino Dwight Moody, que era muy analfabeta, un hombre sin educación. Su gramática era muy mala, pero él fue el mensaje de Dios para esa edad. En cada edad Dios tiene un mensaje.
19Y en los días cuando los hijos de Israel estaban viajando a través del desierto, Dios tenía una serpiente de bronce sobre un asta, provista con una razón doble: para perdón de pecados y sanidad para sus cuerpos a causa de una mordida de serpiente, lo que no trataban sus ayudas médicas. Y Moisés fue enseñado en toda la sabiduría de los Egipcios, lo cual ellos eran muy inteligentes, astutos, hombres de medicina. Pero sus remedios no ayudaban a este tipo de mordeduras de serpientes. Y nosotros creemos que esa es la verdad, porque la Biblia lo declara. Y él levantó una serpiente de bronce, y la gente no tenía nada que hacer sino mirar a esa serpiente de bronce y creer que era la cura doble de Dios para sus pecados, por rechazar al siervo de Dios, y por murmurar contra él, y para la cura de la mordedura de serpiente.
20Jesús dijo: “Como Moisés levantó la serpiente de bronce, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado”, la misma razón. Y ahora, esa serpiente fue la manera provista por Dios por sanidad por muchos, muchos años. Y después de la serpiente, la gente comenzó a adorar la imagen, (la serpiente), en vez de lo que ella representaba. Y eso llevó al pueblo a la idolatría, entonces el profeta fue y tomó la serpiente y la destruyó.
21Más tarde, cuando el pueblo tuvo necesidad de sanidad Divina, Dios enviaba un Ángel a un estanque. Ahora, la Escritura dice que era un Ángel que venía al estanque. Y el primero que se metía allí, y tenía fe, era sanado.
22Ahora, esta cita aquí de las Escrituras, afirma que había grandes multitudes de gente que yacían allí: cojos, paralíticos, ciegos, y secos, que esperaban el movimiento de las aguas. Y entonces cuando la primera persona sanaba, toda la virtud del Ángel que estaba en el agua, sus poderes, entraban en la persona enferma. Las aguas cesaban y el Ángel no regresaba en muchos días, en otro tiempo, quizá en cuatro, cinco o seis semanas. Pero la gente esperaba pacientemente al Ángel.
23Y muchos de Uds. clérigos que están sentados aquí, sin duda que han leído la historia de eso, cómo es que la gente hasta se peleaban con cuchillos, tratando de ganarle al otro para llegar al estanque y meterse primero. Qué multitud de humanidad sufrida, debió haber sido aquella.
24Y cuando luego vino el nacido de la virgen, el Divino Hijo de Dios, Él era el Cordero provisto por Dios, el Sacrificio provisto, Jehová Jireh, el Provisto... Y cuando Él nació y la gente de aquel día, de Su día, especialmente la gente religiosa, no le creyeron, porque Él no vino en una manera clásica como ellos lo esperaban.
25Pero Él vino humilde, nació en un pesebre, fue envuelto en pañales. No hubo cantos en Su nacimiento, como lo hay en el nacimiento de un rey. Cuando un rey mortal nace, la gente canta y se regocija. Pero no había gente para cantar en el nacimiento de este Rey. Pero los ángeles descendieron y le cantaron a los pastores: “Ha nacido en la ciudad de David, Cristo el Salvador”.
26Y unos magos que vieron un fenómeno, una estrella, y ellos incluso tenían muchos más observatorios de los que tenemos hoy, porque cada ciudad tenía su propio observatorio. Y ellos determinaban la hora por medio de las estrellas. El atalaya se paraba en la torre del observatorio y observaba la estrella. ¿Se acuerdan de “Qué hora es?”. Él le preguntaba al atalaya. Él decía: “El día viene, y la noche”. Ellos observaban las estrellas, y sabían más o menos qué hora era.
27Pero, ahora noten, esta cosa mágica, como diríamos, para que incluso los niños puedan entenderlo, esta luz misteriosa apareció en cada uno de esos observatorios, por todo el oriente. Dijeron: “Hemos visto Su estrella en el oriente”. Pero Su Estrella no estaba en el oriente para ellos. Ellos estaban en el oriente, mirando hacia el occidente, hacia Palestina, y vieron Su Estrella. Y ninguno de los observatorios, ninguno de los historiadores, o así por el estilo, tiene nada escrito de eso, o ningún hombre en aquel día vio la estrella, excepto los Magos, y los guió hasta el Cristo. Era la brújula provista por Dios.
28Y sucedió que esos hombres eran del linaje de Cam, Sem y Jafet; los tres hijos de Noé. Y ellos vinieron y le ofrecieron regalos al Hijo de Dios. Y Él dijo en Mateo 24: “Cuando el Evangelio haya sido predicado a todos los linajes, lenguas y naciones, entonces será el fin”. Cuando los padres, que vinieron en conmemoración de Su nacimiento y ofrecieron oro, incienso, y mirra para adorarle a Él, entonces cuando todos sus hijos hayan escuchado el mensaje del Evangelio…
29Ahora, se cree comúnmente que el Evangelio es la Palabra de Dios, y eso es verdad en un sentido. Pero la Palabra de Dios no es solamente el Evangelio. La Palabra de Dios es la Simiente que produce el Evangelio. Jesús dijo que un sembrador salió y sembró simientes. Y unas cayeron en lugares pedregosos, y unas cayeron junto al camino, y las aves del cielo las devoraron. Unas cayeron en terreno de espinos; unas salieron y produjeron fruto a ciento por uno.
30Ahora, la simiente... Uds. aquí que son agricultores, cada simiente producirá si está en la clase de terreno correcto. Y toda promesa Divina de Dios en la Biblia producirá si se recibe en la clase correcta de corazón. Producirá la promesa. Si Ud. tiene necesidad de salvación, crea que Él le salva y acepte Su muerte expiatoria y recibirá lo que ha pedido. Si Ud. está agotado y deprimido y siente que todos están en contra suya: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cansados, y Yo os haré descansar”. Esa es una simiente. Acéptela. Y si Ud. está enfermo: “Él fue herido por nuestras rebeliones, por Sus llagas fuimos nosotros sanados”. Acéptenlo. Es una simiente y producirá.
31Cuando Ud. siembra una semilla, Ud. no la escarba todas las mañanas para ver si algo sucedió. Si lo hace, su semilla nunca saldrá. Ud. tiene que plantarla, entregarla a la tierra, y dejarla quieta. Está de parte de la naturaleza, de Dios, regarla y encargarse de que ella produzca. ¿Es correcto eso?
32Así es como se hace con la Palabra de Dios. Acéptela en un corazón bueno, ya fertilizado, y que se le hayan quitado todas las plantas trepadoras, y los lugares pedregosos, y las dudas pedregosas, y deposítela en un terreno bueno y rico de fe, y créalo, encomiéndelo a Dios y váyase testificando que Ud. ha recibido lo que Dios le ha prometido.
33Y Él es el Sumo Sacerdote de su confesión, para cumplir todo lo que Ud. confiese que Él ha hecho. Ése es el Evangelio. Ahora, el Evangelio no es solamente la Palabra.
34¿Pudieran Uds. imaginarse a la gente muriéndose de frío, y que yo les pintara un cuadro de un fuego y dijera: “Miren cómo arde ese fuego. ¿No hace calor? Miren a la gente parada allí, calentándose.” Pero eso es solamente un cuadro de algo que ha sido. Ud. se congelaría de igual manera, mirando el cuadro. Lo que se necesita es que ese fuego sea reproducido de nuevo para que Ud. pueda calentarse.
35Y el Evangelio que fue en aquel día, está escrito en la Palabra como una historia, un fuego pintado de lo que fue. Acepte la misma simiente que ellos aceptaron, y será una realidad viva en Ud., que le traerá a la misma experiencia que ellos tuvieron.
36Ud. dirá: “Reverendo Branham, ¿es eso la verdad?” De acuerdo con los escritos de las Escrituras, el gran San Pablo dijo: “El Evangelio no vino a nosotros solamente en Palabra, sino en poder y demostración del Espíritu Santo”.
37Y cuando Jesús comisionó a la Iglesia para ir a todo el mundo y predicar el Evangelio. Marcos 16: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo, mas el que no creyere... Y éstas señales seguirán a los que creen…”
38Ahora, hay muchos que tienen una profesión que ellos creen, y hoy en mi iglesia, como también en la mayoría de nuestras iglesias, nosotros clasificamos a un creyente como uno que es fiel a la iglesia y viene a la iglesia regularmente, y ocupa un lugar, una posición en la iglesia, y ayuda a la iglesia en sus necesidades financieras. Pero eso es muy contrario a lo que Jesús dijo. Jesús no dijo: “Estas señales seguirán a aquellos que toman su lugar en la iglesia y que son miembros fieles”, y así por el estilo. Él nunca dijo eso.
39Pero esta es Su última declaración a la Iglesia. Escuchen: “Estas señales seguirán a los que creen: en Mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, o tomarán serpientes, beberán cosas mortíferas y no les hará daño. Si pusieren las manos sobre los enfermos, ellos sanarán”.
40Y entonces Él subió al cielo. Y los discípulos le adoraron, y regresaron a Jerusalén, obrando el Señor con ellos, confirmando la Palabra con las señales que le seguían. ¿Es esa la Escritura? Estoy citándola como Él la dijo. Ahora, yo no soy respon...
41[Espacio en blanco en la cinta—Ed.]… Un hombre postrado allí. ¿Suena bien eso? No, no. Él sabía en dónde estaba ese hombre. Él sabía que éste había tenido una debilidad por treinta y ocho años. Ahora, él pudiera haber tenido un problema del corazón. Pudiera haber tenido artritis. O él pudiera haber tenido tuberculosis. Él pudiera haber tenido anemia. Pudiera haber tenido un problema estomacal. Era una debilidad. El no estaba paralítico, ni afligido, o incapaz de caminar, porque él dijo: “Cuando yo voy, otro se mete primero”. Pero él había tenido una debilidad por treinta y ocho años, y Jesús pasó por ahí y sanó a ese hombre, y se dio la vuelta y dejó a esa gran multitud de cojos, paralíticos, ciegos y tullidos. ¿Es correcto eso? Ahora, estoy citando a Juan 5.
42Ahora, fíjense en eso. ¿Pudieran Uds. imaginarse al amoroso y todopoderoso Jesús pasando junto a tal multitud de humanidad, de ciegos, cojos, paralíticos, tullidos, y pasar entre toda esa gente y sanar a un hombre que no estaba tullido, ni estaba ciego, ni cojo, ni inválido? Pero él tenía una debilidad por 38 años. Y Jesús sabía que él había estado es esa condición por mucho tiempo, y le dijo: “¿Quieres ser sano?”
43Él dijo: “No tengo a nadie que me lleve al agua; entre tanto que voy, otro desciende antes que yo”.
44Él le dijo: “Toma tu lecho y anda”. Y él se fue. Y Jesús con el corazón de Dios en Él, caminó inmediatamente y dejó al resto de toda esa multitud postrada allí: cojos, ciegos, paralíticos y tullidos. Esa es la Escritura, el Evangelio de acuerdo a la Biblia aquí en San Juan. Y esto no es fanatismo, sino que todos saben que esa es la verdad, y yo lo he leído de aquí de las Escrituras, ¿Dirían Uds. Amén? [La congregación dice “Amén”.--Ed.]
45Me pregunto, ¿por qué es que el inmaculado Hijo de Dios, infinito en amor y gracia, pasaría junto a una multitud de gente y dejarlos ahí de esa manera? Ahora, yo creo que si Él le hubiera dicho a ése inválido, o a éste tullido, o a éste seco, o a éste ciego… Yo creo que Su corazón sentía lástima por ellos. ¿Lo creen Uds.? Su corazón sentía lástima. Y yo creo que si Él le hubiese dicho a alguno de ellos: “Tú, levántate y camina”, o “Tú has recibido la vista”, yo creo que eso hubiera sucedido, ¿no es cierto? Pero escuchen ahora mientras que leo los siguientes versículos, cuando Él fue interrogado en el versículo 19: Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo juntamente. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis. ¿Ven lo que quiero decir?
46Ahora, Jesús el Hijo de Dios, dijo: “Yo, el Hijo de Dios, no puedo hacer nada acerca de eso, porque Yo únicamente puedo hacer lo que Mi Padre me muestra que haga. Porque, lo que el Hijo ve (amén), hacer al padre, estas cosas hace el Hijo juntamente. Porque el Hijo… El Padre le muestra al Hijo todas las cosas que Él hace, y mayores cosas que estas les mostrará, de modo que os maravilléis”. San Juan 14:12, citando a Jesús: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Y mayores que éstas haréis, porque Yo voy a Mi Padre”. Cito de nuevo la Escritura: “Os conviene que Yo me vaya; porque si no me fuera, el Espíritu Santo no vendría”. “Todavía un poquito y el mundo no me verá más, pero vosotros me veréis porque Yo estaré con vosotros, y en vosotros, hasta el fin de la edad”. Citando de nuevo Hebreos 8:13—13:8, mejor dicho: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. “Cuando el Espíritu Santo haya venido, Él os guiará a toda verdad y luz, y os mostrará las cosas que han de venir”. ¿Es verdad eso? Esas son citas de la Escritura, las propias palabras de Jesús.
47Ahora, ¿es extraño hoy, entonces, que las palabras de Jesús se cumplan ante nuestros propios ojos? ¿Sería extraño hoy si la gente que es incrédula dijera que eso es del diablo? No, Jesús, citando de nuevo: “Si al Padre de familia lo llamaron (el cual era Él, la casa de Dios) belcebú (lo cual era un espiritista)… Si al Padre de familia han llamado belcebú, ¿cuánto más llamarán a los de Su casa?”
48Si ellos llamaron al Sacerdote principal, al Sumo Sacerdote, al Profeta de todos los profetas, el Rey de todos los reyes, si ellos lo llamaron a Él así, al Poder de todos los poderes, haciendo Sus obras, porque Él era un vidente, y el Maestro de todos los videntes que fueron, y hubieron antes, y de los que vendrán, la Cabeza de todo eso; el Productor de todo eso; si ellos lo llamaron a Él belcebú, un espiritista, ¿cuánto más llamarán ellos a esos videntes menores de la casa? Si al Padre llamaron ellos demonio, ¿cuánto más llamarán demonio a los hijos”. ¿Ven lo que quiero decir?
49Así que tome su posición en esta noche, mi querido amigo, del lado donde está Cristo, en el lado que Él está probándose vitalmente.
50“Y ahora, esto no se hace”, citando de memoria: “Estas cosas no son hechas en secreto. Son hechas abiertamente, para que todos puedan ver”. Ellas no están en una parte del mundo. Es confirmado alrededor del mundo, y Él lo confirmará de nuevo. Estas cosas son hechas para que se cumpla, lo que ya está profetizado en la Biblia que acontecerá en estos días.
51Aquí yo siento el Espíritu de Dios. Escuchen bien. Aquí viene. Esta es una cosa gloriosa. Este es el día del Señor. Este es el día en que nosotros deberíamos estar felices. Porque hoy en nuestros ojos y en nuestros oídos se ha cumplido la Palabra de Dios para este día, que ha dicho el Señor. ¡Alabado sea el Nombre del Señor! Esto es el Espíritu Santo aquí, en confirmación de Su Palabra.
52La profecía que ya había sido predicha, está siendo cumplida ahora ante sus ojos en Erie, Pennsylvania, en esta noche. Y el Espíritu Santo, Quien escribió estas Palabras, está aquí en este recinto militar en esta noche, para vindicar la Verdad de Dios, de acuerdo a la Palabra, la simiente, y el cumplimiento de la Palabra. Él está aquí. Entonces regocijémonos en nuestros corazones y tengamos ánimo. Parémonos firmes, y atendamos con diligencia a lo que hemos oído, no sea que en cualquier momento nos deslicemos. Creamos en Él unánimes y en un mismo corazón. Nosotros somos limitados, y yo soy limitado a lo que el Padre me muestre, eso es lo que yo puedo hacer; sin eso, no puedo hacer nada; porque yo solamente cumplo las palabras que fueron habladas por el Señor Jesús.
53Jesús, cuando Él vino, Él dijo que vino a cumplir la Palabra de Dios, lo que los profetas habían dicho. Amén. Él vino a cumplir la profecía del Antiguo Testamento. ¿Lo creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”. —Ed.] Ahora, el Espíritu Santo está aquí para cumplir la profecía del Nuevo Testamento. ¿Lo creen Uds.? Entonces alegrémonos, porque hoy es el gran día de nuestro Señor.
54No se preocupen, Uds. que están enfermos y afligidos. No se preocupen, Uds., que están abatidos. Y Uds. amados quienes están sentados aquí en sillas y camillas y en catres. De acuerdo con la ciencia médica, Ud. probablemente nunca se sane. Y los queridos doctores quizá han hecho todo lo que ellos saben hacer para ayudarles, pero ellos son hombres como yo. Y Dios sabe, que si yo tuviera un poquito de autoridad o poder, yo bajaría de esta plataforma y no quedaría un enfermo aquí en unos momentos. Yo lo haría. Y también lo hubiera hecho mi Maestro, cuando Él pasó por Betesda, y miró esa gran multitud de personas allí, paralíticos, afligidos y ciegos. Pero Él dijo: “Yo solamente puedo hacer lo que Mi Padre me muestra que haga”.
55Y así está todo mortal limitado a los poderes de Dios. Porque ninguna carne, aun el Hijo de Dios no se gloría ante el Padre, porque Él dijo: “No soy Yo el que hace la obra; es Mi Padre que mora en Mí; Él hace las obras. Él le muestra al Hijo qué hacer, y esto hace el hijo juntamente”. El mismo Evangelio, por el mismo Dios está aquí en esta noche.
56Pronto vamos a ir a África dentro de unos días. En un sentido, no me gustaría ir. Me duele decirle adiós a mi esposa y a los niños, y a todos. La otra mañana una dama en el restaurante me preguntó: “¿Va Ud. a dejar a su esposa y a esos niños para ir a África?” Yo dije: “Sí, señora”. Ella dijo: “¿A qué va Ud. a África?”
57Yo le dije: “A llevar el Evangelio de Jesucristo”. Y yo dije: “Él dijo: ‘El que no dejare esposa, hijos, todo, por causa de Mí, no será digno de ser llamado Mi discípulo’”. Y dije: “Es una cosa tan pequeña para mí el dejar a mi amada esposa, a los niños y demás, para ir a los campos extranjeros, cuando Él descendió de la gloria, y murió por mí”. Ella fue a buscarme el desayuno, y en unos momentos regresó. Ella dijo: “Señor, hoy en día hay muy poca gente que piensa de esa manera”. Amigos, este mundo está hambreando. Denles el Evangelio en su Verdad, en su poder. Una luz verde que relampaguee, para ir a África…
58Yo estaba en Houston la noche en que fue tomada la fotografía allá atrás, del Ángel del Señor. Dos días antes que la fotografía fuera tomada, el doctor Bosworth entró y dijo: “Mire esto, Hermano Branham”. Él tenía una fotografía de la difunta… de la nieta de la difunta Florencia Nightingale, la enfermera famosa de Inglaterra. Creo que era su tataranieta. Ella estaba en Sudáfrica, y tenía un tumor maligno en el… el estómago. Ellos la sostenían allí, cuando no era nada sino huesos, se la había comido toda. Ellos la pusieron de pie, así, tenía casi seis pies de alto; delgada, una mujer de cabello rubio. Ella estaba parada así, y sus brazos de este grueso; creo que ella pesaba cuarenta o treinta y cinco libras, o algo así. Y aquí en su cuerpo tenía una pequeña prenda alrededor de ella. Y cuando él me mostró eso… Y ella estaba rogando. Ella había enviado un boleto de avión, para que yo volara rápidamente al África desde allí.
59A veces cuando voy a casa, habrán ocho o diez boletos colocados ahí de diferentes lugares. Y yo me hinco y oro y le pregunto al Señor a cuál ir. Regreso los otros. Yo trato de ir allá donde el Señor me guíe. Y es difícil, en un sentido, pero es tan dulce. En la noche, cuando uno recuesta la cabeza sobre la almohada, el saber que uno ha hecho lo mejor que puede hacer por alguien, sin importar cuánto escarnio se tenga que sufrir y cuánta cruz se tenga que cargar. Pienso: ¿Debe Jesús llevar la cruz solo, Y todo el mundo ir libre? Hay una cruz para todos, Y hay una cruz para mí.
60Todo esto no es un lecho de flores, amigo. Hay luchas en las noches. Y a veces cuando los demonios han sido echados fuera de la gente, y ellos están peleando, y esa persona cree, entonces ellos vienen de nuevo a uno en la noche. Será mejor que Ud. sepa lo que está haciendo. Muy bien. 61 Ellos me dieron la fotografía y el Hermano Bosworth dijo: “Hermano Branham, yo… Aquí está, todo lo que puedo hacer es entregársela”. Y yo tuve que llorar como un niño. Me arrodillé en el piso y puse el telegrama--los papeles allí, mejor dicho, y la fotografía. Y mi esposa, y mi niñita se hincaron sobre la fotografía y oramos. Yo dije: “Padre celestial, Tú sabes que yo no puedo irme de aquí en estos momentos, hablando humanamente, cuando millares de personas están esperando”. Dije: “Pero si Tú tocas a esa pobre y querida mujer moribunda allá en África y la sanas, eso será una “señal” para que yo vaya allá, si Tú la tocas y la sanas”. Dije: “Yo no puedo hacer más nada acerca de eso. Ahora, yo estoy dispuesto a dejar los servicios, cualquier cosa que Tú quieras que haga Padre”.
62Dios a veces hace eso. ¿Se acuerdan de Felipe? Y yo se lo encomendé a Él, y le devolví la fotografía al doctor Bosworth. Y entonces seguí adelante.
63Y luego, el rey Jorge de Inglaterra, todos Uds. saben que él me telegrafío dos veces para que fuera a orar por él. Cuando un hombre aquí en Ft. Wayne fue sanado de esclerosis múltiple, era un amigo de su secretaria privada, y había sido un paciente en cama por diez años. Yo no podía ir en ese momento, pero sabía que estaría pronto en Inglaterra, así que simplemente oré por el rey.
64El día que aterrizamos el Hermano Baxter y yo, los demás de la—a la campaña que nos proveyó para ir allá con dinero americano. Y aterrizamos en Inglaterra, nunca lo olvidaré, le dije al Hermano Baxter: “Hermano Baxter, quizá ahora tendré un poquito de descanso antes de entrar en este gran esfuerzo”. Porque sabíamos que habría miles de miles esperando en Finlandia.
65Así que mañana en la noche, si el Señor lo permite, les contaré lo que sucedió en Finlandia. Pero ahora se nos está yendo el tiempo.
66Y cuando empecé a caminar, oí que alguien me llamaba por el intercomunicador en el aeropuerto internacional, en las afueras de Londres, como a veinte millas. El Hermano Baxter dijo: “Déjeme ir a ver, Hermano Branham”. Y él fue allí. Había ministros allí, llamándome, ellos decían: “Venga aquí, que la señorita Florencia Nightingale de África, acaba de llegar en un avión antes que Ud. Ella se está muriendo y quiere que Ud. venga a ella”. Oh, ¿cómo podía yo ir a ella en toda esa multitud de gente?
67Le dije: “Llévesela a su casa. Quiero ir al Palacio de Buckingham. Y entonces llámeme, yo estaré en el Hotel Piccadilly”. El Hermano Baxter y yo hicimos los arreglos con él. Nos fuimos al hotel.
68Y el segundo día, después de que habíamos ido al palacio y a la iglesia de Juan Wesley y demás, regresamos pasando por el Monasterio de Westminster. Luego nos fuimos al hotel. Y este ministro, un ministro inglés, llamó, con su pequeño taxi. Y fuimos a su casa, y esa mañana había un poco de niebla. Subimos… tenía una casa muy bonita, y su iglesia era grande. Subimos las escaleras. Y había muchos de ellos allí que nos dieron la bienvenida.
69Y, oh, hermano y hermana, Uds. que han leído mi librito, y han visto allí el testimonio de Georgie Carter, ella sólo pesaba 30 y algo de libras. Por nueve años y medio ella no se había movido. Yo pensé que ésa era la persona más enferma que yo había visto, ya que ella nunca había levantado la espalda, por nueve años y ocho meses. Ella es mi pianista en la Iglesia Bautista de Milltown en esta noche donde soy pastor. Pero… Y la gente del vecindario decía: “Que sane y todos creeremos”. Pero eso nunca hizo un creyente. Así que ellos pensaban que ella estaba embrujada o hipnotizada. Eso hace años, y entonces ella todavía está embrujada o hipnotizada. Desde entonces ella ha aumentado casi cien libras.
70Entonces, esta mujer, cuando entramos allí… Cuando el Hermano Baxter la miró, él volteó el rostro. Él casi no podía soportar mirar a esa pobre mujer. Y yo mismo, cuando la vi, pensé que se me saldría el corazón. Ella no podía hablar lo suficientemente alto para que yo la escuchara. Así que me agaché lo suficiente, y una de las enfermeras me tradujo lo que ella decía—o me dijo. Ella dijo: “Hermano Branham, quiero tocar su mano”. Y oh, amigos, todos nosotros tendremos que partir algún día, a menos que Jesús venga por Su Iglesia. Y tenemos que regresar al polvo de la tierra, porque así ha sido ordenado por Dios.
71Cuando yo tomé esa mano, yo no creo (lo digo de corazón), que la mano de un esqueleto hubiera sido diferente: estaba tan fría y era puro huesos. Y la tomé de la mano. Y su brazo era apenas los huesos del brazo.
72Y ella quería que viera su cuerpo. Ahora, deseo hacer esta declaración; tengo aquí una audiencia mixta. Pero quiero que me comprendan, como su hermano. Y encima de su cuerpo, cuando le quitaron la sábana, ella no se parecía a un humano; se parecía a un esqueleto.
73Siendo una dama, su contextura en el pecho, todo estaba completamente hundido y sólo estaban las costillas allí. Y su cuerpo estaba tan flaco, que en las caderas, el anillo en la cadera, la piel se había pegado pasando por el anillo de esa manera. Y sus piernas eran como así de grueso, por aquí arriba donde articulaban dentro de la cavidad. Cómo es que esa mujer estaba viviendo, solamente nuestro Padre celestial lo sabe. Y ella estaba llorando, las lágrimas le corrían del lado de la cara, y dónde había suficiente humedad para las lágrimas, yo no lo sé. Sus piernas estaban bastante amoratadas, el hueso, en ella, por donde le metían la glucosa y esas cosas, porque ella no había podido tragar en varios meses.
74Y la enfermera se agachó para ver qué estaba diciendo. Ella dijo: “Haz que el Hermano Branham le pida a Dios que me deje morir. No me puedo morir”. Ella no podía comer. No le podían encontrar más venas. Y allí estaba ella acostada allí, acabándose. El Hermano Baxter, y el Hermano Lindsay, el Hermano Moore, yo, y dos o tres ministros, y las enfermeras, y los seres queridos del lugar; yo dije: “Inclinémonos para orar”. Y cuando comencé a orar…
75Mi Biblia está abierta delante de mí. Y nuestro Padre celestial está cerca para escuchar lo que voy a decir, y lo que Uds.… Cuando empecé a orar, y dije: “Nuestro Padre que estás en los cielos”, una palomita voló a la ventana. Y empezó a hacer: “Cu, cu”, caminando para atrás y para delante: “Cu, cu”. Y todo el tiempo que estuve orando, ella arrullaba: “Cu, cu”. Y cuando me levanté, los ministros comenzaron a decir: “¿Se fijó Ud. en la paloma?” Y mientras me levantaba, la paloma voló. Y cuando empezaba a decir que escuché la paloma… como Ud. lo ve aquí de noche, yo no tuve control de lo que iba a decir, y dije: “ASÍ DICE EL SEÑOR, Ud. vivirá y no morirá”.
76En estos momentos tenemos una carta de ella. Pesa 135 libras, y goza de una salud normal y perfecta. La esposa de mi secretario está sentada aquí; ella envió una fotografía de una persona de apariencia diferente; Uds. ni siquiera la reconocerían, de esos huesos, de todos los doctores que pudieran reunirse.
77¿Qué fue eso? ¿Acaso fue mi oración? No, fue su fe en lo que Jesús hizo por ella hace mil novecientos años. Así como Ud. fue salvo, hace mil novecientos años, del pecado y la vergüenza, y fue traído a un compañerismo con Dios, no por que Jesús le salvó anoche, o el año pasado, sino porque en aquel tiempo Ud. aceptó lo que Él ya había hecho por Ud. “Él fue herido por nuestras rebeliones; y por Sus llagas fuimos nosotros curados.”
78Ahora, si Ud. acepta ahora lo que Él hizo por Ud. allá… Ahora, Él es el… Hebreos 3:1. Él es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión. Ahora, todos los que conocen la Escritura, saben que esa palabra se escribe “profesión”, pero es la misma palabra que se traduce como “confesión”. En otras palabras, Él no puede salvarle a Ud. por medio de los méritos de su oración. Él no puede salvarle por medio de los méritos de su entusiasmo o sus buenas obras. Él le salva a Ud. por los méritos de su fe y su confesión. “Porque el que me confesare delante los hombres, Yo le confesaré delante de Mi Padre y de los santos ángeles”. Escuchen bien. Cualquier bendición redentiva que está escrita en la Palabra…
79Ahora, no hay necesidad que Ud. discuta eso, de si está en la expiación. Si está en la Palabra, Dios es soberano, y tiene que cumplir Su palabra: “Porque los cielos y la tierra pasarán, mas Mi Palabra no pasará”. Si Dios así lo dijo...
80Dios no vale más que Su Palabra. Y si Su Palabra no vale, entonces Él no vale. Si su palabra… Si yo no puedo tener confianza en lo que Ud. dice, Ud. no vale nada. Pero Ud. vale lo que vale su palabra. Y Dios vale lo que vale Su Palabra. Y yo, como un creyente cristiano, creo que esta Biblia es inspirada, y fue escrita por el Espíritu Santo, y es la Palabra infalible de Dios. Y Dios tiene compromiso con Su palabra, con el creyente que acepte Su Palabra. Y toda Palabra es una simiente. Si Ud. lo acepta en su corazón por fe, y lo cree, y lo confiesa, Dios hará que acontezca.
81Ahora, permítanme decir esto nuevamente, siendo que muchas veces los periódicos, y revistas a través del mundo han dicho, y me han llamado un sanador Divino. Recuerden, eso es un error. Estoy muy agradecido por los reportes que he tenido en las revistas y en los periódicos. He tenido como dos o tres de ellos que fueron hostiles. Pero la mayoría de todos ellos fueron muy amables. “El Post Dispatch” y “La Tribuna de Chicago”, y todos esos allí, léanlo allí en el libro. Y Uds. pueden enviar a los periódicos y obtenerlos cuando quieran, en donde la gente vino y aun ellos mismos fueron sanados, reporteros y demás. Donde ellos fueron y examinaron los casos, para ver, se tomaron el tiempo; en vez de simplemente quitarles la visión a la gente, y decir: “Bueno, él no pertenece a mi iglesia”…
82Querido hermano y hermana, sólo hay una Iglesia, y esa es el cuerpo de creyentes de todas las iglesias, que son verdaderamente creyentes en nuestro Señor Jesucristo. Esa es la única Iglesia que hay. Nosotros no entramos a la Iglesia—a la Iglesia de Dios. Nosotros entramos en este compañerismo; al compañerismo Bautista, el compañerismo Metodista, el compañerismo Católico, el compañerismo Presbiteriano. Entramos allí por un acuerdo de trabajo, como lo tienen los sindicatos en las iglesias. Pero en la Iglesia del Dios vivo, no entramos por carta, por un apretón de mano, por el bautismo en agua. Sino que la Escritura dice: “Por un Espíritu somos todos bautizados en un cuerpo”. Un cristiano, sin importar a qué compañerismo estemos conectados, nacemos cristianos por el Espíritu de Dios, y llegamos a ser creyentes en Su Nombre.
83Oh, cuánto Le amo. Y cuánto sé que Uds. Le aman. Y cuánto es mi deseo en esta noche que Él los sane a cada uno de Uds.
84Y ahora entiendan claramente, antes que llamemos esta línea, que no hay poder en ningún hombre sobre la tierra que le sane a Ud. como la sanidad Divina. Un doctor pudiera mover un lugar; él pudiera fijar un brazo. Él pudiera extraer un apéndice, pero ¿quién va a sanar ese lugar allí de donde sacó el apéndice? Él pudiera sacar una muela, pero ¿quién va a sanar esa cavidad? Él pudiera fijar un brazo, pero ¿quién va a unir nuevamente ese hueso? Se necesita lo sobrenatural. Y todas las sanidades en el hospital, en los lechos de enfermos, en el consultorio del doctor, todas las sanidades son de Dios. No importa qué ayuda Ud. utilice, ellos solamente son remedios; Él es la cura. Los remedios son ayudas; Dios es la cura. ¿Entienden Uds.? Ahora, el doctor hará todo lo que pueda para ayudarle, para ayudar a la naturaleza, pero Dios es la cura.
85Salmos 103:3 dice: “Yo Soy Jehová quien perdona todas tus iniquidades (¿Creen Uds. eso?), quien sana todas tus dolencias”. Ahora, Ud. pudiera venir y confesarme sus pecados, y pedirme que ore por Ud., pero yo no puedo perdonarlo a Ud. Si Ud. pecó contra mí, yo puedo perdonarle. Pero si Ud. pecó contra Dios, Él es el único que puede perdonarle. Y Él ha perdonado a toda persona que hay en el mundo, y que habrá. Ellos ya han sido perdonados, pero eso nunca les ayudará hasta que ellos lo acepten por fe y luego lo confiesen.
86Y Él ha sanado a todos los enfermos, pero eso nunca les ayudará, hasta que ellos lo confiesen por fe, lo crean, y obren en base a su confesión. “Porque así como el cuerpo sin el espíritu está muerto”, dice Santiago: “Así es la fe sin obras”. Ud. tiene que creerlo y ponerlo por obra. Cuando Ud. lo acepta a Él como su Salvador, Ud. tiene que creerlo y comportarse como Él.
87Ahora bien, yo nací en el mundo, no por la voluntad de hombre, ni por hombre, sino por la voluntad de Dios, por pre-ordenación divina de Dios, no por mi santidad (no tengo ninguna). No por la santidad de mi familia; mi familia allá en la generación anterior, fueron emigrantes de Irlanda. Ellos eran Católicos. Toda esa gente fueron Católicos hasta la última generación. Ellos no iban a ninguna iglesia en lo absoluto, estaban separados, mi padre y mi madre ambos son irlandeses: Branham y Harvey; ellos no tenían ninguna religión en lo absoluto. Vine a este… ¡Hermano! Yo no estuve en la iglesia hasta que tenía 24 años de edad. Alejado de la iglesia, pero el…
88Cuando nací en una pequeña cabaña rústica en Kentucky, esa Luz que Uds. ven en la fotografía, que la investigación científica del mundo ha reclamado que es un Ser sobrenatural, entró al cuarto. Ha estado conmigo desde que era un muchachito. Y me habló, y es el que me envió esto, y dijo que Él fue enviado de la Presencia de Dios, y me daría estas cosas para obrar ante la gente, y no que les dijera que se unieran a la iglesia Metodista, Bautista, o Presbiteriana; sino que creyeran en el Señor Jesucristo, y ellos serían sanados o salvos de sus pecados.
89Así que, les digo la verdad. Y si yo hablara y dijera que soy yo, yo mismo, sería un mentiroso, porque no soy yo. Pero yo hablo de Él, y Él es Verdad. Y Él testificará que es verdadero. Si Uds. oran y son sinceros en esta noche, mientras que el servicio está en curso, si Dios me muestra lo que le ha sucedido a Ud., yo lo pronunciaré. Si Él no me lo muestra, yo no puedo pronunciarlo.
90Y como Su siervo, yo reto a cada uno de Uds. los enfermos en esta noche… Hay muchísimas tarjetas aquí. Solamente podemos llamar unas cuantas a la plataforma, porque bajo esa unción yo únicamente duro cierto tiempo. Los directores y mi hijo me sacan, porque tengo otro servicio mañana en la noche.
91Y cualquiera que escrituralmente conozca la Biblia, sabe lo que es eso. Fíjense en la virtud del Ángel, cuando reposa sobre una persona. Fíjense en Daniel, cuando él vio una visión, él dijo: “Fui turbado en mi cabeza por muchos días”. ¿Es correcto eso? Y noche tras noche… ¿Por qué? Porque Jesús dijo: “Estas cosas que yo hago, vosotros también las haréis, y más que estas haréis”. Eso está registrado sólo unas cuantas veces. Donde Él le dijo a la mujer… Cuando un hombre llamado Natanael vino a Él, y Él dijo: “He aquí un Israelita”. En otras palabras, un cristiano. Dijo: “¿Cuándo me conociste? Dijo: “Antes de que Felipe te llamara, te vi”. ¿Es verdad eso? Él le dijo a la mujer con la que entabló una conversación, para hacer contacto con su espíritu: “Ve y busca a tu marido”. Dijo ella: “No tengo ninguno. Dijo: “Bien has dicho; tienes cinco”.
92Unas cuantas veces en las Escrituras… Pero Él prometió “mayores”, lo cual fue: “más que estas haréis, porque Yo voy a Mi Padre”. Ahora, esto está cumpliendo la Palabra.
93Que el Señor Jesús les bendiga a cada uno de Uds., mientras inclinamos nuestros rostros para orar.
94Nuestro Padre celestial, estamos agradecidos en esta noche por el Poder del Evangelio; de que corazones hambrientos se sienten en edificios calurosos, y muchas veces hasta unos cuarenta mil a la vez se sientan en el sol caliente de Jamaica, y en los mares, en las islas de los mares, mejor dicho, para escuchar el Evangelio de Cristo, siendo predicado en Su simplicidad, no obstante en Su poder. Y al ver al Espíritu Santo descender en una forma milagrosa, y sanar a los necesitados, te damos gracias, Padre.
95Te damos gracias por este gran estado de Pennsylvania, por su gobernador, por todos los oficiales, y por la ciudad de Erie. La gente, las iglesias, cada una de ellas Señor, en pie, sus grandes torres apuntando hacia el cielo, y de mañana cuando suenan las campanas, la gente acude rápidamente a la iglesia para hallar una dulce consolación para sus almas, al saber que esta es sólo la sombra, el negativo. Algún día la muerte revelará la fotografía y entonces veremos cara a cara, y conoceremos como somos conocidos.
96Muchos están enfermos y sin poder andar, muchos de sus días son acortados de los setenta. Satanás ha hecho esta cosa tan mala.
97Y, Padre, Tu humilde sirvo en esta noche, no oro para que esta gente me oiga, sino que estoy hablando contigo, Oh Dios. Que el Ángel que me ha guiado, enviado por Ti, y que me ha alimentado en los días de mi vida, que él se pare a mi lado en esta noche para confirmar las palabras que he dicho, para que la gente pueda creer en Ti, y sea salva y sana.
98Y que, después de la despedida de este servicio, cuando la gente despierte y se de cuenta de lo que ha sucedido, que haya un avivamiento en todas las iglesias de la ciudad. Oh, que esta ciudad esté completamente avivada por el Señor Jesús. Que cada clérigo de la ciudad sea inspirado, Señor, cuando él vea a su iglesia llenándose, y la gente viniendo, haciendo su confesión, y deseando unirse a la iglesia y vivir para Cristo. Cuando él vea que el enfermo que una vez lo estuvo, ser sanado y dando testimonio a miles de otros, Señor, creyendo… Concédelo, Señor, que algo suceda en esta noche que los conmueva.
99Ahora, yo he confesado ante esta audiencia, y a Ti, Oh Señor, que no hay hombre alguno que sea sanador Divino o Salvador. Solamente Tu Hijo amado ha hecho esto por nosotros. Y nosotros nos inclinamos humildemente para darle a Él toda la alabanza y gloria por lo que Él ha hecho. Y te pedimos humildemente en esta noche, Señor, que aumentes nuestra fe en Su obra consumada del Calvario, cuando el gran vicario sufriendo allí pagó el doble precio de sanidad, que: “Él fue herido por nuestras rebeliones y por Sus llagas fuimos nosotros sanados”. Que esa doble sanidad venga a todos aquí en esta noche. Y como escribió la ciega poeta Fanny Crosby, en los días pasados: No me pases, Oh tierno Salvador, Oye mi humilde clamor. Mientras a otros estás visitando, No me pases a mí por alto. Tú, corriente de todo mi consuelo, Más que la vida para mí, ¿A quién tengo yo en la tierra aparte de Ti, O a quién en el cielo sino a Ti?
100Y en esta noche, al ver a esta gente sentada aquí con cáncer, con problemas del corazón, con sólo unos cuantos días más para vivir, y luego ellos tendrán que dar cuenta allá en el juicio. Oh, Dios, no los pases por alto, Oh tierno Salvador. Sino que ocurra algo que avive su fe, para mirar más allá del cuidado del doctor, más allá de la niebla y del velo: mirar Allá y ver un sacrificio sangrante colgando ante Jehová Dios, en esta noche, el cual dijo: “Este es Mi Hijo amado, a Él oíd”.
101Y nosotros escuchamos Su voz rugiendo desde Palestina en esta noche, diciendo: “Todas las cosas que deseen cuando oren, creed que las recibiréis, y las tendrán”. Concédelo, Señor, que estas cosas sean así en esta noche.
102Y ahora, yo te pido humildemente, como Tu siervo, que me escondas detrás del velo en estos momentos. Tómame, Señor, no porque yo sería digno, yo soy indigno, sino porque Tu pueblo aquí y Tu Hijo digno murió por esta causa digna… Si Tú estuvieras buscando manos santas en esta noche, ¿dónde las encontrarías? Todos nosotros hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios. Pero, Oh Padre, Tu Palabra está determinada, y tiene que cumplirse. Concede, hoy y en esta noche, que las palabras que yo he hablado acerca del Ángel del Señor en estas noches pasadas, que sea confirmado en esta noche. Que muchos de Tu pueblo crean y sean sanados.
103Y ahora, Señor, yo no sé nada acerca esta gente aquí. Tú sabes todo acerca de ellos. Y que sus corazones sean dirigidos hacia el Calvario en esta noche para creer. Y mientras ellos creen, que Tú le muestres a Tu humilde profeta, Señor, en esta noche, y que pueda yo ser capaz por medio del Poder del Espíritu Santo ver a estas personas, y que ellos puedan sean sanados. Porque lo pido humildemente como Tu siervo en el Nombre de Tu amado Hijo, Jesucristo, Quien extendió sus brazos para sanar. Amén.
104¿Está todo hijo creyente de Dios en terrenos de oración? Todos los creyentes párense juntos. Y mientras sabemos… No quise decir que se pongan de pie. Quise decir que se paren juntos en un mismo corazón. Gracias. Gracias. Párense conmigo en oración como una unidad. ¿Saben Uds. que donde hay desunión el Espíritu de Dios no es bienvenido?
105¿Sabían Uds. que cuando Jesús fue a levantar a la hija de Jairo, y la gente dijo: “Pues ella…” Él dijo: “Ella no está muerta sino duerme”. Y ellos se rieron de Él. ¿Es correcto eso? Y Él los sacó a todos del edificio. ¿Es correcto eso? Él tomó a los creyentes.
106Y cuando Pedro fue a levantar a Dorcas, esa viuda amorosa y caritativa, y la gente estaba llorando y lamentándose, pues, Él los sacó a todos de la casa.
107Jesús tomó a un hombre de la mano, y lo llevó fuera de la ciudad (donde estaban los sacerdotes incrédulos y ellos); lo llevó fuera de la ciudad, y lo sanó de sordera. ¿Es correcto eso?
108Y estoy seguro de que Uds. creyentes cristianos reconocen mi posición en esta noche. Y ahora, que esto sea conocido a Uds. en todo el edificio: Yo no soy responsable por algo que pudiera sucederle a gente incrédula o escéptica. Porque, tengan la seguridad que las enfermedades son absolutamente demonios.
109Por ejemplo, la sordera o la mudez… Ahora, el doctor dice que los nervios del oído se murieron. Bueno, ¿qué hizo que se murieran? ¿Por qué no se murieron en todo su cuerpo? Es porque hay un poder sobrenatural que lo inutiliza, y ya no puede funcionar. Es como una venda transparente alrededor de mi mano, si Ud. no puede verla, o sentirla, ese es el único sentido que la declara. Y si los sentidos naturales no la declaran, es un ser sobrenatural. Ahora, ¿es verdad eso?
110Escuchen lo que Jesús dijo, cuando el espíritu sordo salió del hombre. Él podía oír. ¿Es correcto eso? Cuando el espíritu sordo, cuando el espíritu mudo salió del niño, pudo hablar: es un espíritu. Y cuando ellos salieron de un… Los demonios son inofensivos a menos que estén encarnados.
111Fíjense en el endemoniado de Gadara que salió al encuentro de Jesús. Ellos dijeron: “Déjanos entrar en esos cerdos”, sin un cuerpo. Y Jesús dijo: “Vayan”. Y los cerdos tuvieron los ataques que estaban en el endemoniado, y cayeron al mar, y se ahogaron teniendo ataques, así como tenía aquel hombre.
112Fíjense en dos muchachos en la Biblia, o unos vagabundos, los hijos de un sacerdote que fueron a echar fuera un demonio, un ataque epiléptico de un hombre: Hechos 19. Ellos vieron a Pablo echando fuera demonios; y vieron a Jesús, así que le dijeron a este demonio que estaba en el hombre: “Te conjuramos por Jesús, a quien Pablo predica, sal fuera”. El demonio dijo: “A Jesús conozco, y sé quién es Pablo, pero ¿quiénes son Uds.?” Y el demonio venció a estos hombres, y les quitó la ropa, y ellos corrieron por la calle, desnudos. ¿Es correcto eso? Ahora, esos demonios en esta noche todavía son demonios, pero los llaman epilepsia, sordera, mudez, cáncer, cataratas. Son demonios. Y cuando ellos salen, entran en otros. Pues muchos, muchos, muchos, por toda la nación en esta noche, siguen afligidos por causa de eso.
113Así que sepan bien, que yo no soy responsable por los críticos, únicamente por los creyentes. No se acercará a ninguno que crea que lo que dije es la verdad. Muy bien.
114Ahora, vamos a… Veamos, ¿dónde está mi hijo? Bueno ¿Cuál es…? ¿Cuántas tarjetas repartiste? De la G-50 a la 100. Anoche comenzamos en las primeras de ellas, anteanoche, luego comenzamos en el medio. Comencemos en las últimas, las últimas quince; 85, 90, 95, 100. Comencemos por las G…