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~ TESTIMONIO ~
1Estoy muy agradecido… Bro. Baxter. Buenas tardes, audiencia. Estoy muy feliz de estar aquí en esta noche para intentar orar por los enfermos y necesitados, hacer todo lo que pueda mientras estoy aquí para ayudarles. Quisiera leer alguna Escritura donde…yo estaba disfrutando mucho, y sólo vino en el…estaba en el pequeño tráiler, escuchando el mensaje del Hermano Baxter esta noche. Estoy muy feliz que Dios lo ungió para predicar así en esta noche, que Dios se moviera así en medio de nosotros. Y estoy muy contento ver a la gente hoy que son cristianos. Sé que—sé que uno de los grandes eventos de este país aquí es un—es un partido de béisbol que está sucediendo aquí. Alguien dijo, “Sólo deja que el partido empiece y estarás en la carpa sólo.” Bueno, eso—esto es diferente. La gente de Dios ama a Dios. ¿Ven?
2Está bien, quiero leer de la Escritura rápidamente y seguir con la línea de oración. Se encuentra en Juan capítulo 4 y empezando con el versículo 46. Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo. Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a Él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir. Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis. El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera. Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Quiero que se den cuenta, él hubiera…Si hubiera sido una línea de oración, hubiera querido una tarjeta de oración. Y él hubiese querido que Jesús descendiera a su casa para sanar a su hijo. Pero Jesús no fue a su casa. Pero primero le habló muy directamente, dijo, “Si no viereis señales, no creeréis.” Dijo, “Señor, desciende o mi hijo morirá.”
3Jesús… (Ahora miren, el versículo 50.) Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fué. Miren la orden de la Escritura. Jesús dijo algo, que su hijo se iba a sanar. Y el mismo hombre creyó lo que Jesús le dijo. ¿Ven? Ahora, está bien. Ahora, 51: Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive. (Algo pasó.) Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor… (En otras palabras, cuando se empezó a mejorar)…Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre. El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y… (y es una conjunción)…y creyó él con toda su casa.
4Él- él sabía que fue el tiempo cuando Jesús dijo, “Tu hijo vive. Ve, tu hijo vive”. Y el hombre creyó lo que Jesús le dijo era la verdad. Ahora, qué si él hubiese dicho, ‘‘Bueno me vuelvo, pero estoy desilusionado. Hubiese querido que Él viniera y pusiera Sus manos sobre él”. El hijo probablemente no hubiese vivido. Pero, el hombre creyó que lo que dijo Jesús era la verdad. Y por eso estamos aquí esta noche, porque creemos lo que Jesús dijo es la verdad. Ahora, lo que la gente dice es otra cosa. Pero lo que dijo Jesús, estamos firmes parados en lo que Él dijo es la verdad. Está bien. Recuerden esto ahora. Ahora, justo antes que formemos una línea de oración, pienso que sería necesario justo para—dar un testimonio.
5Ahora, vamos a intentar cada noche entrar más cerca en el Espíritu del Señor. Yo he estado orando todo el día, intentando prepararme para esta reunión. Este está entrando a la segunda semana. Este es...Aún en esto, es la audiencia más pequeña que nunca hemos tenido, como yo lo recuerdo, en este tiempo, con esta reunión. Pero yo me preocupo por la audiencia que...Y—que estuviera más reverente, y—con una fe tan buena que lo que tienen justo aquí. Eso es correcto. Y yo creo que Dios va a sanar a todas las personas. Yo—yo creo esto con todo mi corazón. Y yo...Ahora, amigos, yo he deseado una cosa en mi vida, para verlo una vez más. Yo he visto una vez que cada persona en el edificio fue sanado al mismo tiempo. Yo lo he visto una vez.
6Y habían dos, tres veces los casos de camitas y camillas que hay aquí. Y juntarían a todas las camitas y tiraron a las muletas y todo. Y la gente salió del edificio caminando, alabando a Dios, y...Ahora, yo creo que si puede acontecer una vez, puede volver a pasar. Ahora, en el día de Pentecostés, estaban en un lugar todos de acuerdo, creyendo que la promesa de Dios venía a ellos. Ahora, ¿podemos creer que la promesa de Dios viene a nosotros en esta noche? Ahora, por mi mismo estoy haciendo todo... (Y Dios sabe con mi mano aquí.) Estoy haciendo todo que yo sé hacer, todo. Oré todo el día, y yo—y también en la noche vengo aquí e intento lo mejor que pueda hacer todo lo que yo sé hacer...No para llegar a un lugar donde la gente solamente piensan demasiado en la línea de oración, o donde piensan demasiado en una sola cosa. Pero sólo intentar mantener lo mejor que yo sé hacer, que el Espíritu de Dios podría entrar en los corazones de la gente para sanar a cada uno. ¿Ven? Eso es lo que intento hacer, y Dios sabe esto.
7Hoy, el Hermano Lindsay y yo estuvimos hablando... El Hermano Lindsay es un buen hombre. Así es, el Hermano Hall también. Y yo... Repartimos estas tarjetas aquí, y tenemos la intención de orar por cada persona que recibe una tarjeta de oración. Correcto. Lo que yo no pueda hacer en la noche, lo hacemos en la mañana en el culto de las diez y media. Eso es el Hermano Lindsay, el Hermano Hall tiene una línea de oración aquí. Grandes cosas están siendo cumplidas. Ahora, ustedes, si ven la hora acercándose y no han entrado, vayan en un lunes—o cada mañana a las diez y media. Y yo he tratado a esos hombres. Yo he estado con ellos en sus vidas, y yo sé que son buenos hombres salvados por Dios. Y señales y prodigios serán—serán...Eso estimulará la fe.
8Y en la mañana, Dios lo confirmará. Vengan a los servicios de la mañana si no pueden entrar en los de la tarde. Si quiere que alguien ore por usted, venga y Dios contestará a su oración, y grandes cosas van a suceder. Estuvimos hablando en esta tarde. El Hermano Lindsay me miró. Hemos estado juntos por cuatro años, y nunca he escuchado este tono de voz. El Espíritu de Dios debe haberle dicho, y yo lo recibí de esta forma. Dijo, “Hermano Branham,” dijo, “con una medida de tiempo,” dijo, “lo he dicho por mucho tiempo: cincuenta y tres probablemente sería el—algo grandioso.” Dijo, “Yo creo que nos falta más o menos un año más.” Ahora, recuerden amigos, vamos a ver la cosa justo a la cara. Dios nunca manda juicio hasta que primero mande Su misericordia. Pero después de Su misericordia, el juicio llegará. Rechazar a su misericordia es traer al juicio, siempre.
9Y ahora, en ningún...Por las edades, desde la edad apostólica en el principio, nunca ha habido tales señales y prodigios que Dios ha puesto delante de la gente. De cierto, miles que están muy equivocados, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que a Dios... ¿Ven? Porque Jesús dijo que así serían. Como eran en los días de Noé, así será en el día de la venida del Hijo del Hombre. Ahora recuerden, yo soy un americano. Generación tras generación, hasta el tercero o cuarto generación, siendo americano. Muchos Branham han sembrado...Y el otro día cuando estaba caminando por Francia, muchos de ellos están allí, que cayeron en la guerra. Cuatro de mis hermanos estaban en la última guerra. Uno de ellos me ayudaba en la línea de oración, donde estaba cuatro años en la marina, y lo rindieron como caso sin esperanza. Cientos que mandan incapacitados, postrados en una silla de rueda. Otro que está quemado por metralla. Otro se pegó con algo, y puso presión en su columna que dijeron que tendría que sacarle liquido de su columna cada cuantas semanas durante toda su vida, cayó en un barranco con —con Patton adentro de su tanque.
10Yo quería ir. Si fuera otra vez, intentaría irme otra vez. Si no vale la pena pelear por este país, no vale la pena vivir en él. Correcto. Yo soy Americano. Pero seguro como yo soy el ministro parado en esta plataforma, vamos en camino al juicio. Eso es... Dios amaba Israel. Pero cuando Israel pecó, cosechó lo que sembró. Y vamos en camino al juicio. Apunten eso, recuerden que yo lo he dicho desde la plataforma. Cuando llega a suceder, recuerden lo que dije. Está bien. Mis amigos cristianos, y amigos pecadores, lo que sea que hagan, si creen que yo soy enviado por Dios, busquen el Reino de Dios lo más rápido que pueden y entren en él, porque es la única seguridad que tenemos hoy en día.
11El mundo está al final de la edad. Sólo en Cristo estás salvo. No digo eso para asustarles. Solamente lo digo de la manera más sana que sé pararme aquí en esta plataforma y decirlo. Pero mi corazón ha estado turbado por un tiempo. Y sé que estamos listos para algo. Ahora, entren. Ustedes cristianos, no se queden más en esta condición tibia. Pongan todo a un lado. Sólo acérquense a Dios todo lo que puedan. Camine con Él, hable con Él. Deje que todo lo demás sea secundario a su vida de oración. Quédense con Êl todo el tiempo. Ahora, yo no sé porque paré a mi discurso para decir eso, pero podría comprobarlo.
12Yo estoy dispuesto a decir que es el Espíritu de Dios aquí que está hablando con ustedes ahora, una advertencia a ustedes. Correcto. Recuerden, estoy diciendo eso bajo la unción del Espíritu de Dios. Por supuesto… [Parte vacía en el casete- Ed.] Vamos a orar por los enfermos ahora. Estén reverentes. Oremos. Padre Celestial, extrañamente en esta noche, veo al mundo rendirse a la lujuria, y sé que el juicio de Dios sigue. Como Sodoma y Gomorra, sus pecados habían llegado hasta los oídos de Dios. Y Él envió un ángel, dos de ellos, para llamar a los justos, separarlos... el Espíritu Santo llamando a la gente a separarse de las cosas del mundo, para recibir la marca de Dios, el bautismo del Espíritu Santo, antes que la marca de la apostasía sea puesta en ellos. Concédalo, Señor. Ayúdanos en esta noche mientras estamos aquí bajo esta carpa, sin saber a que hora nos vamos a ir.
13Y que nuestros testimonios se escuchen en todos los lugares, llamando a los campos y carreteras y caminos, llamando a los injustos al arrepentimiento, sanando los enfermos y afligidos. Conceda que esas señales estén aquí en esta noche, en el Nombre de Tu Hijo, Jesús. Amén. Hablando...No he tenido el tiempo ir a...Pero mientras están acomodándose, y alistándose para...Está bien. Recuerdo cuando primero esto vino a mí. Si me pueden dar toda su atención por un momento... Era extraño como era yo — odiaba empezar. Y yo—pienso que si aprenden poquito más de esto, será más fácil que vengan y lo reciban—que entren en ello. Y pensé, “¿Cómo haré esto?” Pero amigos, Dios siempre ha ido delante de mí y ha hecho el camino. Recuerdo que todavía estaba en uniforme.
14Yo era un guardabosque para el estado de Indiana. Y yo vine...Mi bebe, mi niña, ahora tiene cuatro años. Prometí a Dios, Êl me había visitado unos dos o tres semanas antes que esto. Dije, “Si sólo esperas hasta que nazca el bebé, Señor, yo iré.” Me dio este privilegio de gracia. Y yo... Mi bebé justo había llegado a la casa, y yo bajé para comprar unas de esas mamaderas, saben, para poder tomar agua de hierba (creo que eso es lo que les dan), a los chiquitos. Entonces, fui por esas mamaderas. Y sólo entré y cambié mi cheque. Yo ganaba treinta dólares por semana. Y yo—yo fui para cambiar mi cheque. Y mientras yo entraba, alguien había bajado del bus de Louisville, allí en la esquina de la calle. Jeffersonville es una ciudad muy pequeña.
15Y lo vi que me miró de manera extraña. Y entré a la farmacia Mason para—para cambiar mi cheque. Cuando salí, tenía las mamaderas, las tenía en mi bolsillo. Y alguien puso su mano en mi hombro, dijo, “¿Señor?” Volteé. Y era este—este mismo hombre que me miro tan extrañamente. Dijo, “Veo que es un oficial.” Dije, “Trabajo para la conservación de Indiana.” El dijo, “Estoy buscando a alguien. Quizá podría ayudarme. ¿Conoce mucha gente aquí?” Dije, “Sí, señor. Conozco mucha gente por aquí.” Y él...
16Dije, “He vivido aquí prácticamente toda mi vida.” Y él dijo, “Bueno, le diré mi historia.” Dijo, “Mi salud ha estado fallando por unos dos años.” Dijo, “Soy de Paducah, Kentucky, unos doscientos millas por el río.” Dijo, “Anoche soñé algo extraño.” Dijo, “Soñé que vi a un gran Ángel brillante que vino del cielo y me dijo venir a Jeffersonville, Indiana y pedir que alguien llamado Branham ore por mí.” Dijo, “Ahora, ¿usted conoce alguien aquí llamado Branham?” Les digo, yo pensé que se me iba a romper el corazón. Era...Dije, “Mi madre tiene una casa de huéspedes aquí a la vuelta. Ella se apellida Branham.” Dijo, “O, ¿ella es una Branham?” Dijo, “¿Será este también su apellido?” Puse me brazo alrededor de él.
17Yo dije, “Hermano, hace tres semanas yo estaba parado en mi recámara. Una gran Luz brillaba allí, y un Ángel me dijo ir y orar por los...” El lloró. Allí nos arrodillamos en la calle. Me quité el sombrero, me arrodillé allí en la esquina. Dije, “Padre, yo no entiendo. Pero Tú enviaste este hombre aquí para declarar lo que el Ángel de Dios me dijo.” Cuando terminé de orar, miré y la gente se había quitado los sombreros, parados en la calle sosteniendo a sus hijos. Todos estaban parados respetuosamente. Yo estaba arrodillado en la calle, en la plaza. Dios lo sanó justo allí, gloriosamente. Unos días después que eso, o unas semanas, quiero decir, otro caso me viene a la mente. ¿Recuerden que platiqué la otra noche de este Ángel que vino al cuarto donde yo estaba en—en—en Camden, Arkansas? Y el siguiente día, entré a una pequeña iglesia allí, una iglesia pequeña para tener un servicio por la mañana, no para orar por los enfermos, sólo a predicar.
18Yo estaba bastante cansado. Había pasado días y días; ni me había acostado más que sólo cruzar a la cama, o sentarme en una silla. Tenían diferentes lugares. Me llevaban de una casa a otra, y un lugar a otro, todo el tiempo. Y fueron a una iglesia pequeña, donde yo iba a predicar. Y cuando empecé, ellos tenían cuatro policías allí que me estaban sacando, parados en la puerta. Y cuando empecé, la gente...Oh, hermano, hermana, rompería el corazón de un hombre de fierro. Yo—yo soy humano. Y me paré aquí viendo a los niños chiquitos, como aquí, acostados así. Tengo hijos yo también. Veo gente enferma y pienso, “Oh, Dios, ¿qué puedo hacer?” Pero yo—yo no puedo. Yo tengo—no puedo hacer nada más que lo que Êl me dice hacer.
19No puedo, sería un fracaso si lo hiciera. Entonces empecé. Intentaban tocar mi ropa, y, saben, pasando en medio de la gente, llorando. Escuché alguien gritando, “Misericordia, misericordia, misericordia.” Y por casualidad me dí vuelta y miré, allí sólo...En Arkansas, tienen lo que le dicen la ley Jim Crow; los de color y los blancos no pueden estar juntos. Y soy del Sur, pero no creo que esto sea correcto. Entonces yo—yo miré para allá, y un anciano de color estaba parado allí, viejo, con un borde de pelo blanco, y su pelo. Tenía su gorra en la mano. Su esposa estaba parada a su lado. Y tenía sus manos levantadas, tan ciego como podía ser, diciendo, “Misericordia, misericordia.” Las lágrimas corrían por sus mejillas. Pensé del viejo, ciego Bartimeo parado en los portones de Jericó. Miré alrededor y seguí caminando.
20El Espíritu Santo dijo, “Ve allí donde está él. Me dí vuelta. Dijeron, “No vayas allá, Hermano Branham.” Dije, “Pero el Espíritu Santo me dice que vaya allá.” Y fui allí, hicieron un círculo. Nunca olvidaré lo que dijo su esposa. Dijo, “El reverendo viene hacia ti, cariño.” Caminé hacia donde él estaba. Sus manos viejas y débiles cayeron; dijo, “¿Es—es—es usted, Reverendo Branham?” Dije, “Sí, señor.” Tocó mi cara, él dijo, “Oh, es usted un hombre joven.” Dije, “No, señor, no muy joven.” Dije, “Tengo treinta y seis años.” Y el sintió alrededor de mi cara como...Dijo, “Reverendo Branham
21¿tiene sólo un minuto para escucharme?” Dije, “Sí, señor.” Él dijo, “Mi mamá tenía la religión como usted la tiene.” Dijo, “Ella nunca me mintió en toda su vida.” Dijo, “Reverendo Branham, ella ha estado muerta ahora, muchos años.” Dijo, “Yo he estado ciego, sacando la pensión de ciego por unos diez años.” Dijo, “Vivo unos doscientas millas de aquí. Nunca escuché de usted en toda mi vida”. Pero, dijo, “Esta mañana, como a las tres,” dijo, “Me desperté en el cuarto. Y claro, yo no veo,” pero dijo, “parecía que parada delante de mí era mi mamá. Dije, “Mamá, ¿eres tú?” Ella dijo, “Sí, cariño.” Ella dijo, “Ve a Camden, Arkansas. Levántate y ponte tu ropa, y pregunta por alguien llamado Branham que está orando por los enfermos. Recibirás tu vista.” Dijo, “Reverendo Branham, me puse la ropa, y aquí estoy.”
22Dijo, “¿Puede ayudarme?” Oh, qué cosa. Pensé, “Dios, testificaste que esas piedras clamarán, algo tiene que decirlo.” Sólo puse mis manos sobre sus ojos, dije, “Padre, yo no entiendo.” Dije, “Tú enviaste aquí a este hermano; pido por su vista.” Le quité las manos, lo vi sonriendo, secándose los ojos. Miró alrededor y sonrió poquito, dijo, “Puedo ver, cariño.” Ella dijo, “¿Ves, cariño?” Dijo, “Claro,” Dijo, “¿Ves a esas personas allí, aquel carro rojo atrás?” Ella se cayó de rodillas y gritó en alta voz. Casi a este momento, la gente hizo una interrupción. Lo siguiente que supe, yo estaba en el auto. Pensé eso, amigos, “Dios sabe todo al respeto.”
23Él puede hablar a la gente por visiones, y sueños, y revelaciones; Él puede enviarlos. Él es el Señor Jesús en esta noche. Padre, yo—yo te pido que estés en medio de nosotros en esta noche. Sana a toda la gente aquí que es tan necesitada, Padre. Bendícelos ahora mientras procedo para retar al enemigo, para hacer esas señales y prodigios que Tú me dijisteis hacer. Yo sé que estarás allí, Señor. Nunca fallarás; tampoco desampararás a Tu promesa. Y oro ahora que esa gente pueda tener gran fe, Padre. Esto está empezando la segunda semana de este largo avivamiento. Creyendo que antes que el gran juicio llegue a esta ciudad, que Tú estás clamando misericordia. Ayuda en esta noche que algo podría ser hecho para ganar almas a Ti, Glorificarte, porque lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo, Jesús. Amén. Está bien, tendremos ¿cien?
24¿Hasta dónde llegamos anoche? ¿Hasta cuarenta desde veinticinco? Entonces empecemos a cuarenta. [Un hermano llama las tarjetas de oración números M-40 al M-55 a formar la línea de oración- Ed.] ... El pianista que venga al piano, por favor, y toque “Mora Conmigo.” Ahora, ¿a cuántos llamó, veinticinco? ¿A cuántos llamó esta noche? Quince. Quizá podemos llamar más que eso, o intentar obtener—tomar otra decisión, si podemos en esta noche, y bien si podemos con más. Entonces yo creo que el Señor quiere que quizá cambiemos al programa un poquito en esta noche. Vi algo patético hace unos momentos, que despedazó mi corazón, pobrecita niña sentada, sosteniendo la mano de un hombre ciego cuando cantaron, “Ahora yo creo.” Como puede ser...Tengan fe, todos crean. Dios sabe que quisiera yo hacer algo. Oh, si solamente pudiera. Si yo pudiera, lo haría. Soy tan incapaz como los demás. Yo sólo puedo decir lo que diga Él. Sólo puedo hacer lo que Él dice que haga. Confío que el hombre sabe de quién estoy hablando, y la niña también. Dios los bendecirá. Dios le bendiga, hermano. Ahora, todos estén tan reverentes como—como...Si el pianista, pudiera tocar suavemente, “Mora Conmigo.” ¿Lo saben? Me encanta este canto, ¿Ustedes también? Es todo lo que quiero que haga, “Morar conmigo”. Yo—yo no podría vivir sin Él.
25Él es mi vida. Él es todo lo que tengo. Y no podría vivir sin Él; sé que usted no puede vivir sin Él. Y quiero que Él more conmigo. (Cuando estén listo para la línea de oración.) Ahora, estemos muy reverentes. Lo sé que tomo mucho de su tiempo, pero amigos, yo—yo quiero hablar con ustedes, y yo sólo... Los amo, y supongo que tomo demasiado tiempo entonces y tal vez no oro por suficientes enfermos. Pero estoy intentando llevarles a un lugar donde todos en un momento... Quiero verlo antes que Dios me llame otra vez a casa. Yo—yo quiero verlo otra vez antes que Dios me llame, verlo así. Ahora, estemos muy reverentes por un rato, y tomemos nuestro tiempo con cada caso. Y todos los que están viendo, crean. Ahora, en la plataforma... [Parte vacía en el casete-Ed.]…? intento contactarlo, pero cuando no sucede, sólo sigo hablando; Él sigue añadiendo más cosas, más cosas, más cosas, hasta que siento que hay fe allí.
26Pero si usted permaneciera allí por suficiente tiempo, Él revelaría todo lo que usted ha hecho en su vida, cada enfermedad y condición que ha tenido. Lo haría. Yo lo sé. Muchas veces en mi casa, cuando aceptaba los casos, los ponía en mi cuarto, cerraba la puerta con seguro, nadie podía entrar. Me quedaba allí con ellos hasta que terminara. Después cuando estoy en esas reuniones, no puedo hacer esto, porque estaría casi muerto llegando al servicio. Ahora, todos muy reverentes, sólo estamos... No se apure, nadie. Y por favor, no se muevan mientras el—el Espíritu del Señor está obrando. Mientras Se está moviendo, sólo estén muy reverentes. Entonces les diré lo que haré: si ustedes lo hacen para cada caso, les daré una oportunidad para mostrar...Si sólo tomamos nuestro tiempo. Ahora, ¿estará cada persona reverente?
27Solamente miren, crean con todo el corazón. Y cuando Dios esté sanando aquí en la plataforma, estará sanando allí afuera al mismo tiempo. Está bien, amigo. Es usted el—el... Entiendo. Está bien. Mire hacia acá, señor, si quiere por un momento. Yo – Yo parece que no me puedo contactar con él. Puede ser que el esté cansado. Puedo sentir la unción del Espíritu. Pero sólo quiere decir esto... Ahora, se da cuenta, mi querido hermano, que cuando confiesa su fe en Cristo, para creerlo ahora con todo el corazón, ¿lo cree? Lo cree ¿con todo el corazón?
28Y no tiene duda que el Espíritu está aquí ahora, que está sobre usted ahora, no hay duda que es el Espíritu de Dios. No podría ser un efecto psicológico. Es sólo el Espíritu de Dios. ¿Ve? Sí. Usted lo cree con todo el corazón... Bueno, vive cerca, ¿no es así? En esta ciudad aquí, diría yo. Quiero que sólo mire. Sí, señor, hermano. Tiene problemas con artritis, es lo que le molesta. ¿Es así? Veo como se mueve. Quiero que sólo mire por aquí, y sea lo más sincero que pueda.
29La vida no ha sido fácil para usted, ¿Es así, hermano? Tuvo mucha tristeza, muchos problemas. Está en un problema ahora, ¿No es así? En un tiempo, no habrías venido en esta línea de oración eras un incrédulo una vez, muy crítico de la religión. ¿No es así? Usted hizo algo grande en ese tiempo, también, algo que le lastimó. Creo que usted—usted reprendió a Dios, o maldijo a Dios, o algo, o hizo algo malo, ¿o no lo hizo? Como pensaría usted, hermano, por el Espíritu de Dios. ¿Es un folleto sobre eso? Está bien. Ahora, respecto a eso, lo lastimó. Ahora, siendo que tenía eso en folletos, entonces mire hacia acá. Crea con todo el corazón. Pagó muy duramente por eso, hermano. Tiene muchos problemas ahora, nervioso...Tiene muchos problemas en su casa, también, ¿no es así? Problemas domésticos en su propia casa, ¿verdad? ¿Me cree un siervo de Dios? ¿Está bien que diga yo lo que el Señor dice? Ha tenido otros problemas también, verdad, ¿problemas sexuales? ¿Es así, problemas sexuales? Escuche a lo que quiero decir. Nadie, sólo Dios sabe eso mejor que usted. ¿Verdad? ¿Ahora cree con todo el corazón, hermano? Déme la mano.
30Inclinemos nuestros rostros. Nuestro Padre celestial, no hay nada que Tú no sepas, Tú lo sabes todo. Estoy tan agradecido que Estás aquí en esta noche, bendiciendo este pobre hermano anciano, que ha corrido y resbalado para llegar al culto, pero Te ama en su corazón. Dios, haz un camino para él. Concédelo, Señor. Está en problemas. Tú dijiste que estarías cerca de los necesitados. Dios, bendice a mi hermano ahora mientras lo bendigo en Tu Nombre. Que todos esos problemas se limpien como una nube saliendo de delante del sol; y que sea sanado en esta noche de su artritis, y todos los demás problemas, Señor, y sea hecho nuevo y entero otra vez. En el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, lo pido. Amén. Mire aquí, hermano.
31Déjeme verlo. Se siente que está sano, ¿verdad? Está sano, mi hermano. Dios le bendiga y vaya en su camino regocijando, y todos sus problemas se van a arreglar ahora y estará todo bien. Dios le bendiga. (¿Puedo tener esto? Gracias.) Dios, delante de Quien estoy ahora, y tengo un folleto aquí: “¿Existe un Dios? Lo maldigo.” Si Dios me escucha, delante de Quien estoy parado, sabe que yo no sé nada del folleto, o nada de ello...Y teniéndolo, yo pensé quizás cuando ellos vieron el folleto, yo... El Señor permitió que fuera justo al fondo de su corazón y conseguir algo que en realidad es un secreto. Jesús es el mismo ayer, hoy y por los siglos. No hay nada que puede fallar delante de Dios. El hombre va a estar bien ahora. Está bien. Venga sólo sea reverente, crea con todo el corazón. Veo que se quitó los lentes antes de venir, ¿verdad? Así es la manera de tener fe. Claro. Déme la mano. Creo que hay más que esos lentes. Sí, señora, sí hay. Usted tiene varios problemas. Uno de ellos es que es nerviosa, muy nerviosa. Lo cual, hace que tenga mucho que ver con el astigmatismo de sus ojos. También es el tiempo del cambio de la menopausia ¿No es verdad?, que la hace demasiado nerviosa.
32Y hay algo. ¿No tiene algo mal con sus extremidades? ¿No se le hinchan las piernas, o algo así? ¿No es así? Amén. Está bien. Dios le bendiga, hermana. Ahora, su fe está correcta para la sanidad. ¿Me acepta a mí como Su siervo y a Él como su sanador? Entonces inclinemos nuestros rostros. Padre, todo es posible a los que creen. Te damos gracias por la sanidad de nuestra hermana. Oro, Dios, que ella será feliz todos los días de su vida, sirviéndote a Ti con todo el corazón. La bendecimos en Tu Nombre, el Nombre de Jesucristo. Amén. Está bien, hermana. Su fe la sanará, y va a estar bien ahora. Está bien. Todos reverentes. ¿Cuál sigue entonces? Está bien. Ese hombre no es... Jumalan rauhaa. Esa vieja artritis... Crea con todo el corazón. Está bien, inclinemos los rostros. Se acabó, hermana.
33Nuestro Padre celestial, pasando por el báltico, por medio de esas lomas y viendo los pequeños trenes con esos finlandeses hace unas semanas atrás, cargados, vinieron caminando, con bicicletas viejas, miles reunidos...Estoy pensando, bajando de la montaña en Kuopio, viendo a aquél niño al lado de la calle, muerto, hecho pedazos, incapaz, con su carita cubierta. Parecía que la vida había terminado para siempre, sin respiración, sin latidos. Luego recordé la visión del Señor. Luego imponiendo manos sobre él y llamando en el Nombre del Señor, y su vida regresó, no había ni un hueso roto en su cuerpo. Como tocó los corazones de aquellas queridas gente, como vinieron desde Lapland. Oh, Dios misericordioso, Tú, Quien puedes tomar un niño que fue hecho pedazos, muerto, tirado en la calle...Ahora, la visión no pudo sanarlo; era el Espíritu de Dios. Tú puedes sanar a nuestra hermana en esta noche. Es artritis. Bendícela. Ahora reprendo la artritis de su cuerpo en el Nombre de Jesucristo. Amén.
34Dígale que no tenga miedo. Está sana. Ya se fué de usted. Eres sana en...Y Dios esté con usted. Dios le bendiga. Digamos, “Alabado sea Dios.” Amén. Oh, que cosa. ¿Cómo está, joven? Veamos su mano. ¿Cree con todo el corazón? No puedo captar eso, hermano. Quiero que me mire a mí. Ahora, está enfermo o no estaría aquí. Claro, sabiendo que trae lentes, de alguna manera, no es—es—es...Usted no vino aquí para que oremos por usted, sin duda, o estaría—estaría...Sería algo diferente que eso. Quiero que me mire y crea con todo el corazón. No tenga ninguna duda. Ahora, no estoy diciendo, hermano, que yo tengo algo que ver con su sanidad. Yo sólo puedo hacer lo que Él me dijo hacer. Ahora, ¿lo ama a Él? Le gustaría servirle, ¿verdad? Es la epilepsia. ¿No es así? Lo vi cayendo. Es algo poderoso que puso...
35Recuerde esto, mi hermano, Jesucristo sana todo tipo de enfermedades. Pero es como un poder demoníaco, uno no sabe cuando viene, golpea y se va, ¿verdad? ¿Mire, recuerda una vez cuando un padre trajo a su hijo al Maestro? Dijo, “Señor, ten misericordia de mí.” Dijo, “Yo puedo, si crees.” ¿Verdad? Dijo, “Porque todo es posible para los que creen.” Él dijo, “él tiene un diablo, a menudo lo tira en el agua y en el fuego para destruirlo. Ven, él cae en cualquier parte”. Eso es un diablo. Y cuando Jesús reprendió al espíritu, el niño tuvo el ataque más fuerte que jamás había tenido en toda su vida. Pero cuando se fué, se acabó. Ahora, si Él estuviera aquí ahora, y le dijera sobre lo que he dicho ahora, y los médicos lo llaman epilepsia.
36Él lo llamó un demonio que lo molestaba. Y Él le dará Su bendición y le separará de eso. ¿No lo cree? ¿Usted cree que si yo le pido a Jesús, Él lo separaría de todas maneras de usted? Está bien. Venga aquí y crea… [Parte vacía en el casete-Ed.] Recuerde, yo no seré responsable por la gente que mantiene su cabeza en alto o son irreverentes durante el tiempo que estoy orando por la epilepsia. Porque, va de un lado a otro. Ahora, mire para acá, y ahora, no importa lo que pase, sea reverente. Mire hacia acá. Ahora no importa lo que suceda…Y sea reverente. Mantenga la cabeza inclinada hasta que me oiga decir, “Levanten sus cabezas.” Ahora, joven, mire por acá y crea en el Señor Jesús. Nuestro Padre celestial, reconociendo la seriedad de este poder demoníaco que ha atado a este joven, pido que la Sangre de Tu Hijo Jesús nos separe entre toda la gente aquí. Ten misericordia de Tu humilde siervo parado aquí, intentando servir a otros.
37Señor Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios, no nos mires en juicio, pero míranos con Tu misericordia. Y ahora, como Tu humilde siervo, indigno serlo, pero pidiendo misericordia, Yo le ordeno al espíritu de Satanás que ató al muchacho, déjalo, sale de él y vete a las tinieblas; no molestes a nadie más en el Nombre de Jesucristo. Deja al muchacho, Satanás, serpiente asquerosa...Cristo probó en el Calvario, quitándote el poder, y vete en esta noche por confesión y fe en la obra cumplida de Jesús, el Hijo de Dios, en el Calvario. Como cristianos, te decimos, deja éste joven. Fuera de él en el Nombre de Jesús, el hijo de Dios. Amén. Está bien. Ahora mire, levante la cabeza ahora. Primera vez en toda mi vida, viéndolo por cierto, lo he visto gateando, un cobarde. Y se volteó y se fue del muchacho. Ahora, hermano, creo con todo mi corazón, Satanás, lo tenía. Dios bendiga a este muchacho. Sólo quiero agradecerle a Dios.
38Nuestro Padre celestial, Te agradecemos por Tu misericordia. Y bendice a este joven, Señor, y hazle fructífera su vida, y mantén esos poderes lejos de él, Señor. Hazlo irse a las tinieblas, atado en el Nombre de Jesucristo. Amén. Nunca en todo mi ministerio había visto eso. [Los siguientes treinta y tres segundos son inaudibles permitiendo oír sólo algunas palabras, por lo tanto el texto no es incluido hasta que se pueda entender –Ed.]
39Usted no duerme muy seguido, por una cosa. Otra cosa, usted tiene cáncer. ¿No es así? .ahora, y crea con todo el corazón. Tengo una niña en casa, y sé que está orando igual como usted, también. Haré todo lo que pueda, pedirle a Él .Creo que Él Nuestro Padre celestial, Tú ves las lágrimas en esas mejillas pálidas, cayéndose. ¿Qué puede ella hacer, Señor? Es incapaz sin Ti. Pronto será una ruina. Satanás ha deseado zarandearla, pero estamos orando ahora. Oh Padre, ten misericordia de la damita. Fortalece su fe ahora para liberarla de este poder demoníaco. Padre, tan seguro como yo estoy aquí y como Su siervo, creo que la sanarás ahora. No puedes fallar; eres el Señor Jesús. Satanás, deja a la niña en el Nombre del Señor Jesucristo, sal de ella. Sabes lo que te ha pasado a ti, ¿verdad? Estás sana hermana.
40Ahora le diré qué quiero que usted haga. Ahora, si yo le dijera qué estaba haciendo en la escuela, y en su vida en ese tiempo; Yo estaba siguiendo pero se fue quebrando. Usted estaba llorando porque El Espíritu del Señor estaba sobre usted. Y todavía está sobre usted, ¿No es así? Usted es una simpática damita. Y usted quiere trabajar para El Señor. Usted quiere servirlo. Ahora- ahora, ¿me va a creer? Si toma mi palabra ahora y hace lo que le digo, Dios hará justo lo que digo que va a hacer aquí. Quiero que salga del edificio cuando se vaya esta noche, muy feliz. Quiero que sonría y les diga a todos, “El Señor me sanó.” Y si usted siente que Satanás dice “No, tú no estás.” Diga, “Ahora, Satanás, mejor que tú te vayas, porque un hombre que pudo decirme lo que ha pasado en mi vida, me ha dicho que todo estará bien, y ahora estoy bien. Entonces apártate de mí.” ¿Ve? Y sólo esté lo más feliz que pueda, olvida…Y cuando salga, mire la diferencia en su lectura. Eso fue sanado inmediatamente, ¿Ve? Y—y el nerviosismo se fue de usted. Se siente tranquila, ¿no es así? Ningún sentimiento sombrío. Y quedará así...Si puede hacer que se sienta bien aquí, y traer la Presencia de Dios a usted aquí, sólo crea lo que le dije, y se quedará con usted. Ahora, la razón por la cual estoy haciendo eso, cariño, es porque está confundida, y está justo al tiempo de la vida de una niñita. ¿Su mamá está cerca en el edificio? Pensé que sí. Podría sentirla allí afuera. Pensé...Está bien. Madre, usted sabe de lo que estoy hablando, ¿no es así? Sólo es su corta edad ahora lo que está haciendo eso. Entiende, usted sabe, sea libre. Entonces sólo—sólo continúe, sea feliz, y regocíjese, y todo va a salir bien para usted. ¿Cree eso? Diga “Amén.” Amén. Dios te bendiga, hermana. Está bien. Todos estén reverentes, y alaben al Señor ahora.
41Está bien. Buenas tardes. Nerviosa, se cansa mucho, es un riñón...No, está en la espalda, en su columna. ¿Es verdad eso? ¿Cree usted? Tan seguro, tanto que ha orado, pídalo. La bendigo, mi hermana, por su sanidad ahora. En el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, deseamos que esté sana. ¿Me cree? ¿Escuchó mi oración? Entonces está sana, hermana. No hay nada que la puede detener de que venga ahora. Vaya, regocijándose, sea feliz. Él está... ¿Se siente bien ahora? Vaya regocijándose y feliz, Dios tomará...
42Bien. Digamos todos “Alabado sea el Señor”. ¿Lo ama con todo el corazón? Vamos...Dios le bendiga. ¿Me cree con todo el corazón? Tiene que dejarla, débil ahora…viejo, problemas femeninos la están molestando. Tiene problemas de los nervios que está causando su... ¿No es así? ¿Usted cree que si yo se lo pido a Él, usted se va a sanar? ¿Con todo su corazón? Oh, mi querida madrecita. Todos inclinen sus rostros. Nuestro Padre celestial, así como ella esta parada aquí, pienso en mi propia madre sentada allá atrás en el culto. Sin duda esas manos en un tiempo ayudaron a otros. Y oro, Dios, que Tú la ayudes. Hace muchos años, quizás una madre la mecía, le daba cariños, y la besaba hasta que se quitaban las lágrimas...Ahora, ya no está. Pero todavía hay una mano que la puede acariciar y quitarle todas las lagrimas y preocupaciones—Jesús, el Hijo de Dios. La bendigo, mi ancianita hermana, y pido que Tú, Padre, le des muchos días de salud y fuerza todavía, para que pueda glorificarte a Ti en el Nombre de Jesús. Amén. Dios la bendiga, madre. No tema. Sólo siga adelante. Está bien, Dios la bendiga. Mantenga su mano sobre ello así.
43Por eso viene. Algo nervioso, ¿no es así? Sus ojos están mal. Por eso tiene los lentes puestos. Está bien. Y también, ha tenido artritis. Está peor. ¿Es verdad? Claro que yo no...¿?...No hay manera que yo pueda saberlo al menos que Él me lo diga. ¿No es así? Pero es la verdad, ¿No es así? Sólo quería decir eso para darla ánimo. Ahora, quiero preguntarle algo. Las enfermedades y todo lo que le he dicho que está en su cuerpo, que usted sabe es la verdad, pero cuando hablé de lo otro, le dio más fe que cualquier cosa que dije. ¿No es así?
44Porque Él me dijo que se lo dijera. Ahora, que ha creído con todo el corazón, Él la ha sanado, hermana. Ahora, cuando estaba hablando con usted, tuvo algo que ver. Cuando dije eso, esa palabra, y creyó correctamente, es cuando se fue. Ahora mire, para que sepa. ¿Me cree? Está bien, levante las manos en el aire, las dos muy arriba. Mueva los pies arriba y abajo así. ¿Ve? Ve, eso no hace daño. Su artritis y todo ya se fue. Sólo vaya en su camino regocijándose con la bendición de Dios sobre usted. Digamos todos “Alabado sea El Señor”.
45Veo que es una de las trabajadoras de la reunión. Le gusta su trabajo, ¿Trabajo personal? ¿Sí? Bueno ahora, está enferma, y está aquí para ser sanada. Gracias por eso. Ahora, una cosa, no me diga qué problema tiene. Pero quiero preguntarle una cosa: ¿es un problema orgánico? Sólo diga “sí” o “no.” Problema orgánico, problema interno de...Es algo que casi es una enfermedad. Está bien. Quiero que me vea la mano antes de que toque cualquier cosa. ¿Ve aquí? ¿Ve cómo se ve mi mano? Usted es una trabajadora aquí, y merece algo...que usted pueda ver para poder decir a otras personas. Y quiero que me vea la mano. Yo no sé que... Dios sabe que yo no sé nada de usted. Ahora mire, pongo mi mano allí. Ve, allí está mi mano tan—tan normal como cualquier otra. Ahora, quiero que…mire. Si usted pone su pañuelo aquí, Ponga su mano encima. Bien, ¿no hay diferencia allí? Se ve igual. Pero ahora, quiero que ponga esta mano allí, justo como lo hizo con la otra. Ahora mire ¿Ve como se hincha, poniéndose roja, colores oscuros? Mire como se está poniendo aquí. Ahora mire cuando presiono a este dedo índice. Mire eso. ¿Ve a eso correr por allí? Ahora, usted ve eso con sus propios ojos, ¿verdad? Sabe cual problema tiene, y aquí está. Es un problema femenino, ¿no es así? Ahora, ¿cree usted? Ahora, lo ve con sus ojos, ¿verdad?...esta mano...esa mano, sólo...
46Ahora, su mano derecha. Ahora, allí está. ¿Ve como está entrando? Claro, esto no significa nada para mí. Es usted que lo está viendo (¿Ve?), diciéndole cual problema tiene usted. Ahora, ¿ve la diferencia? Todavía está. Donde sea que esté, igual. Se ve como pequeñas verrugas, ¿verdad?, pequeñas cosas blancas, como burbujas o algo cruzándola. Ahora ve, eso es cuando yo...Voy a tener mi mano quieta para que se de cuenta. Puede decirlo a otros. Ahora, mire. Ahora, se está disipando de poquito. Está nerviosa, hermana. Ahora, tiene otras cosas pequeñas, también: problemas con los riñones. Así es, nerviosismo. Ahora, mire, aquí viene otra vez. ¿Ve? ¿Ve como va otra vez? Allí está otra vez. Ahora, ve que...¿Alguien aquí conoce a esta dama? ¿Ve? Bueno, sabe como es en medio de la gente. Ahora, hermana, mire por acá. Quiero verla...Ahora, creo que es una mujer sincera. Y ahora, siente la unción del Espíritu. ¿Es verdad eso? Bueno, eso es sólo el principio que vino a usted ahora. ¿No es así? Ahora, si es verdad, levante la mano para que la gente vea. Correcto. ¿Otros hermanos hispanos? ¿Italianos? Quiero que vean. Ahora, voy a pedirle a Dios que la sane. Si esa mano se queda igual, no hay nada hecho. Si se va, Dios la ha sanado.
47Serán tres testigos, ¿no? Está bien. Ahora, mire usted misma, y yo mantendré mi mano lo más tranquilo posible. Ahora, recuerde como la mano estaba aquí, quiero que mire esto de la misma manera. Ahora, todos inclinen los rostros y oren, menos la dama. Quiero que usted ore, pero quiero que me esté viendo la mano. Nuestro Padre celestial, Te pido que tengas misericordia con nuestra hermana, ella viene por sanidad. Ella esta parada aquí en la plataforma, observando mi mano con atención. Y ahora, Señor, sabiendo el tipo y la—la naturaleza de nuestra hermana, que TÚ has dicho esto. Y entonces, Padre, oro que Tú la sanes. Tú dijiste, “Si logras que la gente te crea y eres sincero, entonces ningún enfermedad resistirá.” Y Te pido ahora que sanes a nuestra hermana. Demonio que tormenta su cuerpo, en el Nombre de Jesús el Hijo de Dios, sale de esta mujer. Ahora, hermana, allí va. Se está yendo ahora mismo. Ahora, esta mano, yo sosteniéndola completamente normal. Antes que yo levante la cabeza o abra los ojos, se está poniendo normal. ¿Es verdad eso? Ahora, todo se fue. ¿Así es? Está bien, está sana. Ahora, audiencia, levanten las cabezas. Ahora, la dama parada justo aquí, yo nunca moví la mano. ¿Es verdad, hermana? Justo en este lugar, tan liso como esa mano o cualquier otra. ¿Es así? Todas esas verrugas y chichones y cosas la han dejado. ¿Verdad? Tan normal como puede ser.
48Está bien, ahora está sana. Vaya en su camino regocijándose y sea feliz. Mire, no...¿?...Lo veo ahora. ¿Va a dejarlo ir? Ahora, algo que hablé con ella, acerca de una preocupación que todavía tiene, y no debería tenerla. Está bien. Venga dama. No se preocupe. Jesús sólo dijo, “No temáis, no temáis.” No deje que nada la moleste. ¿Como está, hermana? Tengamos aquí su mano. Mire hacia acá, hermana, sólo un minuto. ¿Cree con todo el corazón? Tiene varios problemas. La presión de la sangre está un poco alta; Usted es diabética. ¿No es así? Usted tiene dolores de cabeza. ¿No es verdad? ¿Cree que Él la va a sanar? Está bien, oremos. Padre celestial, ella está parada aquí. Tú sabes todo acerca de ella. Y oro que la sanes, Querido Dios Ten misericordia de ella. Que se mejore, completamente sana. En el Nombre de Jesucristo, lo pido. Amén. Dios la bendiga, hermana. Vaya en su camino, regocijándose, feliz, regocijándose, alabando a Dios. Está bien. Todos estén reverentes ahora. ¿Levantó su dedo a mí, señor? Está bien. Sólo esté—esté reverente. ¿Es usted?—¿Es usted uno de los pacientes que necesita oración?
49Muchos de esos casos de camilla aquí, es—es una lástima que la gente...supongo que entraron...Y veo que sólo tienen...¿?...Ahora, señor. Usted está aquí buscando sanidad para su madre. Dios la bendiga, hermana. Yo— yo sé que puedo decirle lo que tiene. Sólo tenga fe. Creo que Dios la va a sanar, hermana. La verdad es que lo creo. Ahora, hermano, sólo tenga fe. Ahora, les digo quiero que traigan esos dos casos de camilla antes de ir al final de la fila. Quiero que miren por acá, justo a mí, y oren que Dios tendrá misericordia de ustedes y Les sane. ¿Lo harán? Entonces está bien. Así quiero que lo hagan. Haga eso también, señor, por ella. Oh, como—como yo sé, amigos.
50Por favor, créanme. Como Dios quiere entrar en esta reunión ahora. Y Él—Él... ¿Cuántos desean una respuesta a nuestra oración? Todos. Por un gran derramamiento. No creen que les diría algo equivocado, ¿o sí? Sólo parece que este edificio, está sombrío cuando miro alrededor. Ahora, la unción no está sobre mí todavía; está cerca. ¿Cuántos tienen una de las fotos para verla? Veamos, ¿tienen las fotos? Está bien. Y Mírenlo cuando ven esa foto. Esa misma Cosa está aquí ahora. Supongo que podría decirlo una “Cosa.” Ellos dijeron, “Esa Cosa santa que está en María” fue llamado el Hijo de Dios. Era una Cosa santa. Sólo crea, querido hermano, hermana. Tenga fe en Dios. ¿Es usted el paciente? ¿Cree usted con todo el corazón, portero? Bueno, Dios le bendiga, hermano. Vaya a casa a comer su cena. Sus problemas del estómago lo dejaron y está bien. Dios le bendiga.
51Está bien, tengan... ¿Todos están orando? Está bien. Ahora, todos reverentes. Usted, hermana, pase. Dios la bendiga. ¿Me obedecerá como siervo de Dios? Camine al fin de la plataforma allá. Pisotee los pies para arriba y abajo, y su artritis se irá. Está bien, Dios la bendiga. Siga, hermana. ¿Cómo se siente ahora? Hermana, ¿se siente bien ahora? Dios la bendiga. Amén. Está bien, ¿Quién es...El chiquito? Está bien, ven aquí muchachito. Mira aquí, hijo. ¿Me crees a mí? Como un niño, es fe como un niño, como un infante. ¿Me crees? ¿Me vas a obedecer como el profeta de Dios y siervo, y creer que Dios me envió aquí por tu sanidad? El problema del estómago que tenías, se te quitó. Ve a tu casa y come todo lo que quieras, hijo. Dios le bendiga también, papá. Digamos, “Alabado sea Dios para siempre.” Tráiganme otro paciente.
52¿Cree usted con todo el corazón? ¿Hará lo que yo le diga? Está bien, señor. Cuando usted vaya por el pasillo, cuando regrese a su casa en la noche, quiero que levante las manos y grite lo más fuerte que pueda, porque su artritis lo dejó antes que entró. Aleluya. Correcto. Amén. Dios puede hablar cualquier cosa que Él quiera en este edificio esta noche. ¿Creen eso? Está bien, todos reverentes. Oh, sólo un momento. Esta mujer viene por el oído. Está bien, todos inclinen los rostros. Dios Todopoderoso, Autor de Vida y Dador de todo buen regalo, envía tus bendiciones sobre ella. Demonio que la estás atormentando, en el Nombre del Señor Jesús sale de ella. Déjala. Te conjuro que te vayas en el Nombre de Jesús ¿Puede oírme ahora? Ahora todo se terminó, ¿Puede oírme bien? Miren aquí, amigos. ¿Me oye? Diga, “Amén.” Su artritis, problema femenino, y todo lo que estaba mal...Vaya en su camino y diga, “Amén,” muy fuerte. Amén. Correcto. Vaya en su camino regocijándose, alabe a Dios con todo el corazón por todos sus días.
53Oh, que cosa. ¿Su hermana? Quiere que ore por usted también. ¿Es así? Está bien, póngase de pie, hermana. Está bien, señor. No tiene que venir aquí. ¿Creerá lo que yo le diga? Ha sufrido con un nerviosismo mental. ¿Es verdad eso? Jesucristo ya lo sanó. Correcto. Usted, señor. ¿Quiere ser sanado? El problema del corazón que tenía lo dejó. Sólo alabe a Dios y esté feliz. Usted, hermana, ha sufrido con nerviosismo también, ¿no es así? ¿Es verdad eso? Póngase de pie y diga, “Gloria a Dios,” y sea sana. Correcto. No tenga duda, crea a Dios. Correcto, hermano. Esa es la forma de recibir su sanidad. Hermana, usted tiene parálisis que se ha estado propagando por mucho tiempo. ¿No es así? Creo que Dios le va a dar una victoria esta noche. ¿Usted cree eso? Si lo pido desde esta plataforma, ¿cree que la sanará?
54¿Sí lo cree? ¿Con todo el corazón? Crea eso y podrá pararse e irse a su casa. ¿Hará eso? Mire por acá, señor. ¿Usted me cree un siervo de Dios? Allí sólo lo empujaron, y supongo que la línea está allá, pero aquí es lo que...Señor, tengo que ser honesto con usted, como un ministro que está profesando. Le han dicho muchas cosas. Le han dicho que tiene problemas del estómago. ¿No es así? Pero usted...es más que eso que está mal con usted, hermano. Y tengo miedo decirlo aquí lo que tiene desde la plataforma, porque lo asustaría. Pero si usted cree a Dios con todo el corazón...Está en sus huesos, hermano, es donde está. Y usted...Y si sólo cree a Dios con todo su corazón, Dios lo sanará. ¿Cree eso? Yo creo también, ¿y usted, hermana? ¿Qué será sanada? Que le parece hermana esperando allí hoy, cree que ese cáncer la dejará si Dios quiere...Y el pequeño bebe aquí, ¿Qué tal, hermana?” ¿Qué es eso?—la artritis y dígale... ¿No cree que Dios hará eso por usted?
55Ahora, todos. Aquí, el hermano ciego sentado aquí, parado aquí. Sí, señor. Y el—el muchachito sentado allí con—con los ojos cruzados. Ahora, ¿no cree que Dios lo hará? ¿Eh? Está bien. Ahora que...Voy a pedirle algo. Voy a pedirle que haga un compromiso ahora a Dios, y Dios hará esto. Papá, si cree lo que le digo, podría regresar caminando en esta noche, y su esposa lo llevará de regreso. Señor, usted también se puede levantar y caminar. Dios Todopoderoso, Quien está presente en este mundo de mortales, Tú estás aquí en esta noche. Dios, conceda que esta gente que está aquí, que están sufriendo y necesitados, una pobre madre acostada aquí.
56Satanás, sale de aquí. Oh Jesús, en el Nombre del Hijo de Dios, reprendo ese diablo que quiere atar esa pobre madre acostada allí, paralizada. Tú demonio, fuera de la mujer. Dios bendiga a ese pobre hombre, intentando y orando; que se levante en el Nombre del Señor Jesús. Que la mujer salga de la cama y sea sana y bien. Dios Todopoderoso, Autor de Vida, Dador de todo buen regalo, sana esta mujer aquí con cáncer, muriendo. El hombre ciego apoyándose en su bastón, el niño pequeño. Oh Dios, ten misericordia. Bendice esta gente en el Nombre de Jesucristo. Pasen adelante, los que quieren oración. Júntense a la plataforma. Correcto. Dios les bendiga.
57Aquí el hermano se levantó de la camilla de la ambulancia. Rodéenlo algunos de los porteros para darle las fuerzas para caminar. Una dama, paralizada, levantándose desde la plataforma. ¡Aleluya! Levántese querida, y cree en el Señor Jesús...Dios la ha sanado. Usted allí, con la trompeta en la oreja: quite esa cosa de la oreja. Cristo Jesús lo ha hecho bien. Y usted, parado aquí al otro lado de la carpa, por mucho tiempo ha estado....tenía tuberculosis. En el sanatorio. Vino aquí hace unos días por causa de ello. Crea a Jesucristo ahora mismo y puede ser sano. Y usted, mi hermano. Póngase de pie; el Señor Jesucristo está aquí para hacer que fluya el poder sanador a cada uno de ustedes. Usted, señora. Levántese y tenga fe. Trajo a su...