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~ OBEDECE LA VOZ DEL ÁNGEL ~
1Buenas noches, audiencia. Es un privilegio estar aquí en esta noche, para comenzar nuestra primera noche en la línea de oración, para orar por los necesitados, aquellos que están sufriendo y afligidos. Confío en Dios que esta semana demuestre ser una gran bendición.
2Hay muchos de Uds. que están en necesidad. Estoy aquí para tratar de hacer todo lo que pueda por Uds. en el sentido de orar por Uds. No hay nadie que pueda sanarle sino Dios. Él es el único que puede ayudarles. Y todo lo que nosotros podemos hacer es orar. Y Él lo ha bendecido a través del ministerio que Él me ha dado. He tratado de ser humilde y de ministrarle a la gente, a lo mejor de mi conocimiento.
3Estoy muy contento en esta noche de comenzar la línea de oración aquí en Minneapolis. Y deseo que todos Uds. oren por mí mientras que yo oro por otros, y tengan fe y crean que lo que les digo es la verdad. La mayoría de Uds., oh, yo creo que aquí y el director les ha explicado la manera cómo eso vino a mí y me fue ministrado por un Ángel, Quien entró al cuarto una noche. Eso comenzó cuando yo era un muchachito y me habló a través de toda la vida.
4Una vez cuando yo tenía como siete años de edad, eso salió de un arbusto. Un remolino estaba dando vueltas en el arbusto, y me dijo que nunca bebiera, fumara, o deshonrara mi cuerpo, porque había algo que yo tenía que hacer.
5Ahora, mi familia anteriormente era católica y no sabían mucho acerca de eso, y ellos simplemente reprimieron esas cosas.
6Y como cuatro días después de eso, se me apareció y una sensación extraña vino sobre mí, como siempre, y vi el puente municipal de Jeffersonville, cruzar y salir del bosque sobre la colina donde yo estaba parado, y cruzar el río. Yo vi dieciséis hombres caerse de él. Ellos mantuvieron eso callado, y veintidós años después, el puente municipal se extendía sobre el río en el mismo lugar y dieciséis hombres perdieron la vida en eso. Y cosas como esas.
7No es nada que yo pueda hacer en mí mismo. Lo que Él me muestra, es todo lo que puedo hablar. Lo único que cualquier hombre verdadero de Dios pudiera decir es lo que Dios ponga en su boca. Fuera de eso, sería una falla completamente. Y Eso se encontró conmigo muchas veces, y me dijo muchas cosas de las cuales probablemente tenga la oportunidad de contarles más adelante, en uno de los servicios.
8Pero la última vez me apareció antes de salir... Yo siempre trabajé. Llegué a ser el pastor de la pequeña iglesia Bautista en Jeffersonville, la cual todavía permanece hoy en día. Yo nunca quise recoger una ofrenda. Nunca recogí una ofrenda en mi vida. Y yo no creía... Y yo podía trabajar, así que ¿por qué no trabajar? Y yo era el guardabosque en el estado de Indiana.
9Y cierto día había venido de patrullar, y entré a la casa, y estaba orando esa noche como a la una, entre la una y las tres de la mañana. Y noté que en mi cuarto, una Luz comenzó a esparcirse en el piso. Y me preguntaba de dónde venía. Miré hacia arriba, y esa misma Luz que aparece en el servicio... Yo tal vez ya les haya mostrado la fotografía. Ahora, ellos la tomaron con cámaras y demás, mientras estaba en el servicio. [El Hermano Branham tose---Ed.] Perdón.
10Estaba esparciéndose en el piso, y venía caminando hacia mi derecha... Siempre viene de mi lado derecho. Es por eso que yo comienzo la línea de oración de ese lado. Y siempre viene de la derecha. Francamente, está aquí en este momento. Y mientras yo estaba diciendo eso, supe que se acercó. Entonces vino a mí, vi que un hombre venía caminando. Estaba descalzo. Tenía una vestimenta blanca como un manto, y tenía cabello oscuro que le llegaba a los hombros. Tenía ojos oscuros. Tenía el rostro liso, y como de tez oscura. Él caminó hacia mí, tenía los brazos cruzados así. Me miró y yo me mordía los dedos, y estaba muy nervioso. Y Él dijo: “No temas”. Y tan pronto dijo: “No temas”, yo supe que era la misma voz que siempre me había hablado, pero esa era la primera vez que yo le veía. Yo sabía que eso era lo que me había hablado desde que era un muchachito.
11Y Él dijo: “Yo soy enviado de la Presencia de Dios, para decirte que vas a llevar un don de sanidad Divina a la gente de las naciones”. Yo dije: “Señor, la gente no me creerá. Yo no tengo educación. No puedo ir”. Él dijo: “Yo estaré contigo”. Yo dije: “Ellos no me creerán”.
12Él dijo: “Te serán dadas dos señales, para hacer que la gente te crea, así como fue con el profeta Moisés”. Dijo: “Primero, podrás detectar las enfermedades al hacer contacto con la persona por medio de sus manos”. Dijo: “Si eres reverente y sincero, acontecerá que les dirás las cosas que ellos han hecho en sus corazones, y los pecados secretos que ellos han tenido, las enfermedades, y todo”. Dijo: “Por esto sabrán entonces que tu obra es verdadera”, por lo que ha sido dicho.
13Pero por casi un año, eso salió de esa manera; fue por casi dos años. Y luego la otra parte del don se manifestó, hace como unos diez, doce meses, creo. Y yo le dije: “Bueno, yo iré”. Y Él dijo: “Yo estaré contigo”. Y desapareció del cuarto.
14Y comencé a salir. Esas cosas han estado sucediendo. Y, por supuesto, muchas veces los periódicos dicen: “Sanador divino”. Eso no es así, amigos. Yo no puedo evitar que la gente y los periódicos digan eso. Nadie puede evitar lo que otro diga acerca de Ud., a menos que sea culpable. Pero yo nunca he sido culpable de llamarme a mí mismo un sanador Divino. Yo solamente oro por los enfermos. Y Jesucristo, el Hijo de Dios, es el Sanador. Él es el que sana.
15Ahora, yo sólo oro, y estas señales y maravillas son hechas. No soy yo el que las hace. Es su Salvador el que lo hace. Y lo que yo quiero es que cada hombre y mujer, muchacho, muchacha, crean durante esta reunión, que estas señales y maravillas no son hechas por el hombre. Son hechas por Jesucristo para vindicar Su Presencia aquí con Uds. Y Él está aquí para ayudarlos a cada uno de Uds. Siendo que la gente ha perdido su fe en Dios, y Él desciende y hace estas cosas para manifestarse a Sí mismo a la gente.
16Deseo que sean reverentes mientras que estoy orando. No es un asunto para agitarse. Es reverente, y nosotros debemos acercarnos a Dios con un corazón sincero y verdadero, y ser lo más reverentes que puedan. Y obedezcan--cuando yo les pida que inclinen la cabeza, quiero que lo hagan, es decir, cuando yo esté orando. Yo respeto eso en cualquier parte. Y entonces si el Señor obra algún milagro, Uds. podrán verlo, porque entonces yo les pediré que levanten la cabeza. Y si Uds. obedecen y hacen como les pido, yo les aseguro que Dios les bendecirá.
17Yo soy un extraño para Uds., y Uds. no me conocen. Yo no los conozco a Uds. No conozco a ninguna persona aquí, que yo sepa, excepto a mi director, aquellos que están aquí, los que sé que están conmigo en la plataforma. Yo no conozco a nadie. Pero yo no puedo ser responsable por el testimonio de otros. Yo solamente puedo ser responsable por lo que sé que es la verdad. Entonces cuando los servicios terminen, esta próxima semana, o el domingo que viene , si el Señor nos permite quedarnos... Si estas cosas que he dicho llegan a acontecer, entonces Uds. créanle a Dios. Si no llegan a acontecer, entonces yo soy un falso profeta.
18Y ahora, eso es justo para cualquier congregación, ¿no es así? Y Uds. sólo dejen que Dios... Juzguen de acuerdo... No tengan prejuicio o traten de... Simplemente sean reverentes, y vengan y siéntense y mírenlo de la manera que deberían como hombres y mujeres cristianos, y luego pueden dar su opinión. Y yo oraré que Dios nos bendiga y nos dé de Su Presencia.
19Yo pienso que ningún servicio está completo sin la lectura de las Escrituras. Entonces si esto es así en esta noche, deseo leer sólo una porción de la Palabra de Dios. Mi palabra fallará, pasará como las palabras de todos los mortales, pero la Palabra de Dios nunca pasará. Es verdad.
20Quiero que abran conmigo en el capítulo 23 de Éxodo, comenzando con el versículo 20, para leer algo de la Palabra de Dios. Me alegra mucho verlos buscando en sus Biblias, porque esa es la Palabra de Dios. Y entonces, si leemos de la Palabra, Dios bendecirá Su Palabra. No regresará vacía, sino que logrará el proposito para el cual fue enviada. Ahora, yo leeré mientras Uds. leen conmigo: He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado. Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él. Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren. Porque mi Ángel irá delante de ti… Inclinemos nuestros rostros por un momento para orar.
21Nuestro Padre celestial, estamos agradecidos contigo en esta noche de tener el privilegio de vivir, y estar entre aquellos que quedamos aquí en la tierra. Oh, deseamos que cada momento cuente para Ti, para Tu Hijo. Y ahora, ayúdanos en esta noche, Señor, mientras nos reunimos aquí como creyentes cristianos, que venimos no para curiosear, sino acercándonos humildemente al Trono de Dios para hallar misericordia a favor de los necesitados. Y Padre, mientras que hablas en esta noche, Te ruego que muchos incrédulos y pecadores, recaídos, miren y contemplen Tu gloria, y luego vengan humilde y dulcemente al altar y digan: “Ya está concluido en mi corazón, porque yo lo acepto a Él ahora como mi Salvador. Yo sé que Él aún vive y reina en Su Iglesia y entre Su pueblo”. Porque lo pedimos en el Nombre de Tu Santo Hijo, Jesús. Amén.
22Esta Palabra que acabamos de leer, fue Dios enviando a Moisés. Moisés tuvo un nacimiento raro y peculiar. Había llegado la hora para que la rueda profética de Dios se moviese y causara que algo sucediera para que Él sacara a Su pueblo como le había prometido a Abraham, y Él lo hizo. Dios siempre se mueve justo a tiempo. ¿Creen Uds. eso?
23Ahora, estamos en ese día; estamos en los últimos días. ¿Qué tan cerca del fin?, yo no lo sé: nadie lo sabe, ni aun los Ángeles o el Hijo de Dios; solamente el Padre lo sabe. Pero estamos en los últimos días, y Él prometió que estas señales y maravillas serían hechas en el último día. 24 Así que si Dios levantó a un hombre llamado Moisés, hizo que naciera en este mundo para ese propósito específico, para liberar al pueblo que estaba en esclavitud, que no podían ayudarse a sí mismos... Y Él los sacó a través de Su... no Moisés, Moisés nunca obró un milagro. Era el Ángel de Dios que iba delante de Moisés. Era una Columna de Fuego de noche, y una nube de día. Y cuando Uds. vean la fotografía que vamos a mostrarles, dentro de poco, si no lo hemos hecho. Yo creo que Uds. reconocerán que es la misma Columna de fuego que está guiando al pueblo hoy, el Ángel de Dios. Lo cual nosotros sabemos que el Ángel que guió a Moisés era el Ángel del pacto, el cual era Cristo, el Hijo de Dios. O, el Logos que salió de Dios, era el Hijo de Dios.
25Dios liberó a los hijos de Israel cuando ellos estaban en esclavitud y no podían ayudarse a sí mismos. Hoy en día, el pueblo de Dios no está en esclavitud, espiritualmente, porque ellos son liberados por el Poder del Espíritu Santo. Ya nadie tiene que estar en la esclavitud del pecado, porque el Espíritu Santo lo saca de la esclavitud del pecado.
26Pero el pueblo, Sus hijos, están enfermos y necesitados y algunos de ellos están oprimidos por el cáncer, y tuberculosis, problemas cardíacos, para los cuales nuestros médicos amados de esta tierra no pueden hallar cura. Y se está multiplicando, haciéndose cada vez mayor y mayor. La enfermedad se está acumulando cada vez más. Y los doctores no saben controlar algunas de esas cosas, y la gente ha clamado sinceramente por años y años, para que Dios restaure nuevamente a la iglesia, Sus dones, señales y maravillas. Yo creo que hay cientos aquí en esta noche que han hecho esa oración.
27Bueno, cuando los hijos de Dios comenzaron a clamar allá en Egipto, Dios les envió un libertador y lo vindicó por medio de señales y maravillas. ¿No creen Uds. que Dios podría hacer eso de igual manera, en esta noche? ¿No es Él el mismo Padre en esta noche? Y si Ud. está enfermo y no puede mejorar, los doctores no pueden ayudarle, entonces, ¿no cree Ud. que su Padre está aquí por Ud.? Y ¿no puede Él enviar Sus dones? Ahora, Él lo hizo en aquél entonces, y yo creo que es el mismo hoy. Él siempre provee una manera.
28Ahora, mucha gente ha dicho que, porque yo testifico de este don... Ahora recuerden, yo no soy el don. Aquél que Uds. verán obrar aquí en esta noche, lo cual está aquí invisiblemente ahora, Él es el don. Él es Aquél a quien Dios envió. Yo sólo hablo cuando Él habla a través de mí. Yo no puedo decir nada a menos que Él me lo diga primero. Pero Él me prometió que yo podría hacer esto, por la fe de la gente, hacer que ellos crean que Él me envió a orar por los enfermos; no a sanar a los enfermos sino a orar por ellos. “Y la oración de fe salvará al enfermo”. Ahora, Él es el Don.
29Alguien me dijo no hace mucho: “Hermano Branham, los Ángeles eran espíritus administradores en el Antiguo Testamento, pero desde que el Espíritu Santo vino, ya no tenemos Ángeles administradores”. Ahora, mis queridos amigos, entienda que esto no es una adoración de Ángeles; nosotros no creemos en adorar Ángeles. Sólo hay uno que debe ser adorado, y ese es Dios, y Su Hijo, nuestro Espíritu Santo. Ningún Ángel, no, ni ningún hombre, o ningún Ángel debe ser adorado. Y ahora, un verdadero Ángel de Dios no permitirá ser adorado. Pero para que Uds. sepan que los Ángeles todavía le ministran a la iglesia, después que el Espíritu Santo ha venido, ¿qué de…?
30Bueno, piensen en María, cuando Gabriel vino y le habló acerca del nacimiento virginal del Salvador, o de Zacarías en el templo. O, bueno, después que el Espíritu Santo vino. ¿Cuántos creen que Felipe tenía el Espíritu Santo? Todos creemos eso, ¿no es cierto? Bueno, cuando él estaba allá en Samaria predicando, teniendo un avivamiento, ¿fue el Espíritu Santo el que vino a él, o fue el Ángel del Señor que lo tocó y le dijo: “Ve al desierto de Gaza”? El Ángel del Señor vino a él. ¿Es cierto eso? Fue el Ángel del Señor que vino a él.
31Bueno, todos creerían que el gran San Pedro, el Apóstol, tenía el Espíritu Santo. Él tenía las llaves del Reino. Y él tenía el Espíritu Santo, ¿no es cierto? Pero cuando él estaba en la cárcel una noche, y en prisión; y allá en la casa de Juan Marcos estaban teniendo un servicio de oración. Fue el Ángel del Señor Quien vino y lo tocó, y lo dirigió... No el Espíritu Santo, el Ángel del Señor entró.
32Sabemos que Pablo tenía el Espíritu Santo. ¿Creen Uds. eso? Bueno, cuando él tenía catorce días y noches en el mar, no había luna o estrellas, y todo estaba oscuro. Y él se fue a orar a la galera. Y regresó y le dijo a aquellos hombres: “Tened buen ánimo; porque el Ángel de Dios a quien sirvo, vino a mí anoche y me dijo: ‘No temas Pablo’”. ¿Es cierto eso? No el Espíritu Santo; el Ángel de Dios (¿Ven?), un Ángel de Dios enviado de Dios.
33Y luego Juan el revelador. El libro entero de Apocalipsis, cuando fue escrito, él dijo: “Yo Jesús he enviado a Mi Ángel”. Y Juan se postró para adorar al ángel, pero el ángel dijo: “Ponte de pié y adora a Dios”. Vean, un verdadero Ángel de Dios no dejará ser adorado. Y él dijo que era de los profetas, y uno de sus consiervos que había sido enviado para dar a entender estas cosas. Por lo tanto, los seres angelicales son ministros ordenados por Dios, para venir a la tierra y dar testimonio de Dios. Y ellos obran a través de seres mortales, así como lo hicieron a través de Daniel y en las otras edades en el pasado. Y yo lo creo con todo mi corazón.
34Así que por lo tanto, amigos, como su hermano, eso es todo lo que soy. Pero el don de Dios es el Espíritu de Dios que descendió en la forma de un Ángel. Ahora, él no tenía alas. Él se parecía a un hombre. Yo lo escuché cuando él caminó [El Hermano Branham ilustra--Ed.], así de esa manera, y caminó en el piso. Se acercó así, tan normal como cualquier hombre, y habla como cualquier hombre. Él viene, vez tras vez, al cuarto y en diferentes lugares cuando estoy ayunando y orando.
35Ahora, mañana en la noche como a esta hora, o un poco antes, probablemente romperé el ayuno. Y ahora, estoy orando. Y ahora, si eso se aleja de mí, yo salgo. A mí me gusta pescar, cazar, hablar como cualquier otro. Pero cuando Él viene, entonces es diferente. Y ahora, Él está aquí en esta noche para ministrarles a Uds., y yo solamente soy su portavoz. Y todos estén seguros de eso, y adoren a Dios y denle a Él la alabanza, y sean humildes.
36Ahora bien, siendo la primera noche en el servicio, pudiera tardar un poquito antes de que podamos hacer que Su Presencia se acerque, para empezar a ministrarle a la gente.
37Y quiero que todos Uds. gente querida, que están sentados allá en la audiencia, quiero que me crean con todo su corazón. Ahora, recuerden que esa es la única manera en que puedo ayudarles. ¿Cuántos le creen a Dios? Veamos sus manos. ¿Cuántos le creen al Hijo de Dios? ¿Cuántos le creen al Espíritu Santo? Eso está bien. ¡Qué bueno! Eso está bien.
38Pero ahora, amigos, Uds. pueden creer eso, lo cual tienen que hacerlo, para ser cristianos. Uds. tienen que creer en Dios el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo para ser un cristiano. Pero creer eso aún no le ayudará en cuanto a este don. Uds. tienen que creer que yo les he dicho la verdad, no creerme a mí como a Ellos, pero creer que Ellos me han enviado para este propósito.
39Ahora, Ud. pudiera ser un cristiano de renombre, y fallar en creer lo que les he dicho ser la verdad, y Ud. nunca podría obtener un poquito de beneficio de eso. Ahora, lamento tener que decir eso, pero es la verdad.
40Cuando Jesús estuvo en la tierra, la gente que lo mató, creía en Dios el Padre, y eran grandes adoradores de Dios. ¿Es correcto eso? Pero Él no pudo ayudarles porque ellos no creían en Él. ¿Es correcto eso? Y Él dijo con Su Propia boca: “De la manera que habéis creído en Dios, creed también en Mí”. ¿Es correcto eso?
41Ahora, si Uds. han creído en Dios el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, quiero que Uds. crean que Él me envió aquí para orar por Uds., y Él testificará si es así o no. Y si Él testifica, entonces Uds. créanlo. Y eso es lo que hace que el servicio esté en la categoría que está. Porque la gente cree, si ellos creen de un solo corazón y unánimes, Uds. verán la gloria de Dios manifestarse entre Su pueblo. Yo les he testificado la verdad.
42Ahora, es hora que nuestro Padre hable y diga. Y hablemos con Él nuevamente antes de que formemos la línea de oración, por favor.
43Ahora, querido Padre celestial, Tu Palabra está aquí en el púlpito, y yo sé que es la Divina Palabra de Verdad. Cada Palabra es la Verdad. Yo lo creo, y me doy cuenta que a cada profeta que salió en los días antiguos, le costó tratar de traer a la gente a un reconocimiento de Jehová. Los apóstoles que con sangre han abierto el camino, se han ido antes que nosotros. Ellos fueron descreídos en ciudades, y echados fuera. Y Tu propio amado Hijo, cuando Él estuvo aquí en la tierra, y fue a la ciudad, y en muchos lugares no le creyeron. “Y Él no pudo hacer muchos obras poderosas por causa de su incredulidad”.
44Ahora, nosotros sabemos que Él está aquí con nosotros en esta noche. Él ha enviado Su Espíritu para vindicar que Su Presencia está con Su iglesia. Y ayúdanos en esta noche, Padre, y a Tu pobre, humilde e indigno siervo quien está parado aquí haciendo estas declaraciones. Te pido que permitas que el Ángel de Dios, que me ha guiado a través de la vida, me ha mantenido, me ha alimentado, me ha traído hasta aquí. Te ruego que Él esté aquí, y que no haya enfermedad o cosa alguna que pueda pasar por Su Presencia sin ser liberado completamente. Que muchos de ellos en la audiencia, Señor, se sienten y digan: “Señor, yo voy a pensar en Ti, y Tu Espíritu estando aquí. Yo quiero conocer Tu naturaleza, para poder saber cómo amarte y servirte”. Padre, bendice a todos aquellos que están aquí en esta noche. Que todos los enfermos y afligidos sean sanados, y todos los que no son salvos sean salvos. Porque te lo pedimos en el Nombre de Tu Santo Hijo, Jesús. Amén.
45Estoy buscando a mi hermano. ¿Cómo? ¿Cuántas tarjetas repartieron? ¿De dónde comenzaron? A-1. Nuestra costumbre de repartir tarjetas, nosotros casi intentamos todo lo posible.
46Nosotros solíamos enviarle las tarjetas a los ministros. Les dábamos las tarjetas para que los ministros las repartieran. El primer ministro le daba a su grupo, y eso era casi todo por los que se alcanzaba a orar, el grupo de él. Entonces los otros ministros se sentían mal por eso.
47Luego llegábamos a los servicios, y yo se las daba a algunos de mis directores. Ellos eran ministros, y sus amigos ministros decían: “¿Me darás una tarjeta para fulano de tal?” Eso lo hizo mal y tuvimos que parar eso.
48Entonces, la única manera que hemos hallado para hacerlo con éxito es, que yo traigo a mi hermano, y dejo que él reparta las tarjetas. Él no es ministro, no conoce a nadie, así que él simplemente reparte las tarjetas. Cuando él llegue a ser muy conocido, haré que alguien más las reparta. Hacer que alguien más las reparta, para que Uds... No hay acepción de personas: si alguien viene, puede tener una tarjeta.
49Nosotros pudiéramos darles mil tarjetas, pero no podemos ministrar a tantos en una sola noche, así que sólo repartíamos como cincuenta, y entonces sucedía que cuando se repartían las cincuenta, ¿quién sería el primero? Así que la manera en que lo hacíamos entonces, es que ellos vienen y revuelven las tarjetas, las ponen todas juntas, las reparten, y entonces uno escoge un número después que llegamos a la plataforma para comenzar. Alguien pudiera tener la 1 y nosotros pudiéramos comenzar en la 15. Nosotros pudiéramos comenzar con la 50 y regresar.
50Así nosotros generalmente tenemos algunos niñitos, o algo, dejamos que alguien que cuente un número, y, o... Alguien que comience o usualmente ellos sólo me dicen y yo tomo un número. Quizá a veces yo cuento cuántos hay en esta fila, y cuántos en la otra, y las divido y tomo un número de dónde comenzar, o hago algo así como eso. O cuento cuánta gente hay en camillas, y luego divido eso por cuántos hay en silla de ruedas o algo así, y comienzo en algunos números: una cosa o la otra, de manera que sea justo para todos. Así yo mismo sé, que es justo para todos. Eso les da a todos una oportunidad de ser...
51Ahora, la tarjeta de oración no lo sana a Ud. Si Uds. gente querida, que están aquí sentados, sólo miran hacia acá, y creen con todo su corazón, el Espíritu Santo se dará vuelta y lo llamará a Ud. y le dirá qué lo que Ud. tiene, y le sanará allí mismo donde está. Ahora, esa es la verdad, amigo. Uds. lo notarán. Y Dios les bendiga.
52Ahora, ¿dijiste A-1?, ¿comenzamos con la A-1? Tienen del 1 al 50. Bueno, siendo que esta es nuestra primera noche, comencemos con la 1, en esta noche. Aquellos que tienen tarjetas de la A-1 a...