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~ CREES ESTO ~
1Gracias, Hermano Bosworth. Buenas noches, audiencia. Es bueno estar aquí. Y tomen asiento, por favor.
2¿Se sienten bien todos? Confío que sí. Me alegré mucho esta mañana al sintonizar y escuchar el programa desde el templo. Pude escuchar los testimonios de la gente que había sido sanada. Anoche, tuvimos una victoria muy espontánea, y el Espíritu del Señor descendió sobre nosotros en un derramamiento tremendo. Estamos esperamos que eso se haga cada vez mayor. Yo creo que así será, ¿Uds. no?
3Y si no me equivoco, hay un hombre sentado exactamente enfrente de mí, con un distintivo de ministro. ¿No estaba Ud. en una silla de ruedas anoche o algo así? Yo acabo de hacer una declaración hace un momento. No sé qué ha sucedido entre ahora, y aquello; Ud. no está en una silla de ruedas, ya sea que simplemente esté sentado allí. Pero este hombre tiene una fe tremenda. Y si él todavía no ha sido, cárguenlo y pónganlo allí, o lo que sea. Yo creo que este hombre va a ser sanado durante el servicio. Pensé que él era el que estaba jalando anoche. En parte lo era. Tenga buen ánimo, y crea con todo su corazón.
4Ahora, yo no tengo manera de controlar estas cosas. Dios es el que sana, y lo único que yo hago es hablar y mostrar lo que Dios me dijo que haga. Pero es Dios quien tiene que hacer la sanidad. Todos nosotros creemos eso, ¿no es así?
5Ahora, en esta tarde, yo vengo, no bajo la unción para sanidad, lo cual nosotros... Esto es sólo una venida para hablar de la Palabra, y para tratar de exhortar la fe, y para hacer que Uds. crean en Jesús.
6Ha sido una semana muy agradable, la semana pasada. Las multitudes han sido casi las más pequeñas que he tenido en toda mi vida en los servicios, la audiencia de gente. Creo que es la audiencia más pequeña que... Siendo ésta la quinta noche, creo que es, o casi la sexta noche de servicios, que yo haya tenido en todo el tiempo desde que esto vino a mí, aun cuando estaba en iglesias pequeñas antes de que yo saliera.
7Pero ha habido una unidad en esto. Y sé que esta ciudad ha sido visitada grandemente; han habido muchos servicios aquí. El otro día recibí un cheque que fue puesto en la ofrenda que pertenecía a otro hombre. Él debía de haber llegado el agosto pasado. Alguien se confundió y lo puso en nuestra ofrenda, algún otro hombre que pasó por la ciudad.
8El Hermano Roberts ha estado aquí por un tiempo. Y entonces parece como que la manera en que... Todo el mundo anda en campañas. Y todos nosotros estamos tratando de hacer un bien por la humanidad que está padeciendo. Estoy seguro que ése es el propósito del corazón de todo hombre, tratar de ayudar, o hacer algo por la Iglesia.
9El año pasado se ha asistido a muchos grandes servicios aquí en Houston. Y parece ser que casi todos son en la misma categoría; la predicación del Evangelio, la oración por los enfermos, y así sucesivamente. Y sea lo que sea, le damos las gracias a Dios por lo que Él ha hecho, y por los resultados que se han producido en cada...
10Pero la gente, reunión tras reunión, reunión tras reunión, reunión tras reunión, ellos vienen agotados. Yo sé que eso es así; porque en mi propio campo de orar por los enfermos, y de estar en la reunión, después de tantas noches…Realmente, anoche debía haber sido nuestra última noche. ¿Ven? Cinco noches son casi nuestro límite, de tres a cinco noches, y entonces nos vamos a algún a otro lado.
11Los otros ministros que predican sanidad por medio de la Palabra, a veces se requiere mucho tiempo para edificar fe de esa manera. Algunas veces ellos se quedan seis, ocho, diez semanas, quizá tres meses, porque es necesario que ellos hagan eso. Pero aquí arriba, por lo regular, sólo al mostrar lo que Dios ha hecho por medio de este fenómeno, pues, no se necesita mucho tiempo para que la gente… En los primeros quince o veinte minutos, si ellos son espirituales, lo captan inmediatamente, y entonces cosas comienzan a suceder. Y regularmente en un lapso de cinco días, nos hemos ido de la ciudad a otra parte.
12Generalmente me toca, por un momento, hablarle un poquito a la audiencia sobre un mensaje del Evangelio. Y ellos me pidieron el domingo en la tarde que predicara, o que al menos tratara de hacerlo. Y yo no soy predicador.
13Al oír a su pastor, uno de los pastores aquí, el Hermano Richey, en el programa radial de esta mañana, pensé: “¡Vaya!, si él está sentado en la plataforma en esta tarde, pues, cómo me sentiría yo”. Pero lo único que puedo hacer, es hacer lo mejor que puedo para la gloria de Dios. Yo no tengo educación, tengo muchos defectos en ese sentido que me impiden ser un predicador. Yo no soy predicador.
14Frecuentemente he hecho esta declaración antes de comenzar el mensaje... [Espacio en blanco en la cinta—Ed.]
15Una vez, cuando yo era un muchachito, mi padre era un buen jinete. Él podía montar, domar caballos, y cosas así. Francamente, fue en una competencia de rodeo cuando conoció a mi madre. Y él tenía como diecinueve años, dieciocho o diecinueve, y ella catorce. Ellos se casaron. Y yo nací cuando mi madre ni aún tenía los dieciséis años.
16Pero a mí siempre me gustó ser como mi papá, porque yo pensaba que algún día, cuando fuera un hombre iba a ser un genuino vaquero. Esa es una palabra muy grande para decirla en Texas, ¿no es cierto? Pero... Dicen que esa es la casa de los vaqueros, así que...
17Yo era un muchacho, Uds. saben, y leía las revistas del oeste, iba a los cines y demás. Bueno, yo pensaba que mi mayor ambición era ser un vaquero. Sólo esperaba hasta que pudiera usar esos zamarros, Uds. saben, y botas y ese tremendo sombrero, y... Oh, yo tenía un gran entusiasmo.
18Así que cuando tenía como dieciocho años de edad, pues, me fui al oeste, a Arizona para ser un vaquero. Me fui de la casa. Y practiqué un poco el montar antes de irme de la casa. Yo solía agarrar el viejo caballo de arar. Y hacía que él arara todo el día, y el pobre animal casi no podía levantarse para tomar agua en el abrevadero. Yo le quitaba la montura y agarraba un puñado de cardos, y se lo ponía debajo de la silla, la jalaba hacia abajo, y brincaba sobre él. Y el pobre caballo estaba tan frío y tieso que no podía pararse. Cansado, Uds. saben, se paraba allí y berreaba y brincaba para arriba y para abajo. Yo agarraba mi viejo sombrero de paja y lo golpeaba. Yo decía. “¡Caray, yo sí que soy un vaquero!”...
19Mi hermanito y ellos se sentaban sobre la cerca y se reían de mí, Uds. saben, y me daban un gran aplauso porque yo era un genuino vaquero. Yo pensaba: “Esperen hasta que llegue al oeste. ¡Caray, yo les mostraré lo que es un vaquero de Indiana!”
20Me fui al oeste. Recuerdo el... tenía suficiente dinero. Iba a comprarme un par de zamarros. Pensé que tenía suficiente. Fui. Había un par grande y bonito que decía A-R-I-Z-O-N-A, y en la parte de abajo tenía cabezas de novillo así, dos grandes botones de bronce como ojos, y pensé: “ ¡Vaya, esos se ven muy bonitos! ¡Me los voy a probar!” Me los puse.
21¿Han visto Uds. a uno de esos pollos enanos con las plumas colgándole abajo en las patas? Más o menos así me veía yo. Me quedaban como tres pies de cuero arrastrando en el suelo. Esos muchachos de allá son de piernas largas, demasiado grande para alguien de Indiana. Vi todo eso y pensé: “¡Vaya, yo me vería muy bonito arrastrando todo este cuero por la calle así!” Y pensé. “¡Qué...!” Así que pensé: “Bueno…”
22Iba haber un rodeo, así que yo… El hombre dijo… Yo pregunté: “¿Cuánto cuestan éstos?” Y costaban de 25 a 30 dólares. ¡Oh, qué cosa!, y yo sólo tenía como 3 o 4 dólares. Él dijo: “Será mejor que te lleves un par de pantalones Levis”.
23Así lo hice y salí. Era la primera vez que veía un rodeo. Y vi todos esos vaqueros alineados sobre la cerca, y pensé: “Bueno, iré allí y me sentaré también”. Y me compré un enorme sombrero como de cartulina, Uds. saben, se parecía mucho a un genuino sombrero del oeste. Me subí allí con esos tipos enormes, miraba para todos lados, Uds. saben, como si yo fuera del mismo tamaño de ellos.
24Trajeron allí a un individuo que iba a montar un cierto caballo. Cuando salió de la casilla, pues él brincó en la silla, y ese caballo pegó como dos brincos. Yo sabía que eso no se parecía a mi viejo caballo de arar allá en casa. Parecía como que uno podía poner sus cuatro pies en un lavadero y quitarle la silla. Brincó como dos veces, y ese hombre estaba tirado allí en medio del camino, vinieron a recogerlo, y la sangre le salía por la nariz, y por los oídos, y él estaba en una condición horrible. La ambulancia tuvo que llevárselo.
25Un hombre vino por allí, y dijo que daría cincuenta dólares a cualquiera que se mantuviera un minuto sobre ese caballo. Miraba para todos lados. Nadie aceptaba. Me miró a la cara y dijo: “¿Eres jinete?”
26Yo dije: “No, señor”. Cambié de opinión rápidamente. Cuando yo... Yo sabía que ése no era mi viejo caballo de arar que yo había estado montando.
27Así que cuando al principio fui ordenado en la iglesia Bautista, yo era el predicador más feliz que Ud. haya visto. Alguien me preguntaba: “¿Eres ministro?” Yo decía: “Sí, señor”.
28Un día cuando tuve mi primer servicio con la gente de la Santidad. Yo estaba en San Louis, y conocí al reverendo Robert Daugherty. Y él estaba en un servicio de carpa. Y fui allí esa noche, y su niñita acababa de ser sanada. Su testimonio apareció allí.
29Y él fue a llevarme adonde tenían los servicios. Y subió allí, y comenzó a predicar, y era la primera vez que yo oía predicar a un predicador Pentecostal. Ese muchacho predicaba hasta que se le doblaban las rodillas. Se iba hasta el suelo, y agarraba aire. Se podía escuchar a dos cuadras de distancia. Se levantaba y seguía predicando. Alguien me dijo. “¿Eres predicador?”
30Yo dije: “No, señor”. No, no. Mi viejo y lento estilo Bautista no piensa así de rápido. Eso es todo. Yo no era predicador después de haber escuchado aquello. Así que me mantuve quieto de ahí en adelante entre la gente del evangelio completo de que yo era un predicador. Yo dejé eso quieto. Dije: “No, yo oraré por los enfermos”. Dejémoslo así.
31Pero ciertamente me gozo al venir en un día como este, para tratar de leer algo de la Palabra y explicarla lo mejor que sé; porque creo que Ella es la verdad. Cada Palabra de Dios es la verdad. Y entonces, al venir a un servicio como este, uno no tiene que venir bajo la unción para sanidad. Uno no tiene que estar en oración o ayuno. Yo simplemente entro y empiezo a leer la Palabra o lo que sea. ¿Ven Uds.? Es un sentir diferente cuando uno está predicando el Evangelio, que cuando está bajo la unción de ese Ángel de Dios. Por que uno es muy sensible a todos los espíritus. Se siente como estar metido en la pared, y se siente uno goteando acá o allá, de esa manera.
32Y entonces, en esta tarde, yo vengo para tratar de hablar un poco de la Palabra. Y estaba tratando de decidir... Yo pensé que iba hablar acerca de un pequeño tema del cual solía hablar: “Muéstranos al Padre, y nos basta”. San Juan 14. El Hermano Lindsay dijo: “Yo desearía que Ud. esperara un poco más para grabarlo”.
33Así que entonces pensé que hablaría de la resurrección de Lázaro, de cómo es que él fue resucitado de entre los muertos. No sé si ya hablé de eso antes cuando estuve aquí o no. ¿Lo hice? Muy bien.
34En el capítulo 11 de San Juan, si desean leer conmigo por un momento... Yo amo la Palabra. ¿Uds. no? ¡Vaya!, la Palabra es real. Comenzaremos como en el versículo 20 del capítulo 11 de San Juan. Y escuchen atentamente, y préstenme toda su atención sólo por unos momentos.
35Y pondré mi reloj aquí y trataré de terminar rápido, para que puedan irse temprano, y llegar a casa y disfrutar de su almuerzo, allá en Indiana todavía es cena. Pero yo no sé lo que es aquí. Pero yo soy un viejo anticuado que todavía cree que es almuerzo, desayuno y cena. De todos modos mi cena sabe tan buena como su almuerzo. Eso es correcto. En el capítulo 11 versículo 20, leemos lo siguiente: Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. (Me gusta eso, ¿a Uds. no?) Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. (¿Ven?, ellos creían en la resurrección general). Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo. Inclinemos nuestros rostros por un momento para orar.
36Nuestro Padre Celestial, nos hemos reunido aquí en este auditorio en esta tarde con un propósito: glorificar a Tu Hijo Jesucristo. Y Te pido, Padre, que bajes la cortina, por así decirlo, a todo lo demás menos a la Palabra de Dios en esta tarde, en el poder del Espíritu, para que Ella tenga la preeminencia en cada corazón, y que cada creyente aquí sea bendecido, que todos los enfermos que están en nuestros medios en esta tarde sean sanados, y que Dios reciba la gloria, y que todos los pecadores vengan a Jesús. Escucha la oración de Tu humilde siervo, Señor, y bendice ahora esta parte del servicio. Unge los labios de Tu siervo para hablar, los oídos de Tu pueblo para oír. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, nuestro Salvador. Amén.
37Durante este tiempo del ministerio de nuestro Salvador, Él se hizo muy popular. Él vivía con Marta, María y Lázaro, los cuales eran hermanos. (¿Me escuchan? Muy bien) Ellos eran hermanos. Y se nos ha enseñado por algunos historiadores que Lázaro era un escriba, y que María y Marta hacían tapices para el templo, lo cual, me supongo, no puede ser probado, o no importa mucho lo que ellos hicieran.
38Pero la cosa principal es que ellos eran amigos de Jesús. Y el ministerio de Jesús había crecido tanto, que en ese tiempo fue llamado a salir de ese lugar para irse a las misiones en alguna parte, para predicar el Evangelio, sanar a los enfermos, y cumplir Su misión terrenal como fue ordenado por el Padre para hacerlo.
39Su nacimiento, cuando Jesús nació en la tierra, para empezar, Él tenía una marca obscura. Él siempre fue recibido por la gente común, y escarnecido mayormente por la secta religiosa de la gente en esos días, y por los elegantes y nobles. Y es casi lo mismo también. Es igual.
40No estoy tratando de decir que la gente rica o elegante no pueden ser salvas; sí pueden, si se humillan y vienen como el resto de nosotros. Pero todos debemos venir de una manera: sabiendo que no somos nada y que Él lo es todo; y estando dispuestos a rendirnos a Él para poder recibir beneficios de Él.
41Si Ud. alguna vez recibe algo de Dios, Ud. tiene que humillarse a sí mismo y llegar a ser nada delante de Él, y no saber nada, sino tener un sólo propósito; es decir, que Ud. está tratando de encontrar a Jesús. Y cuando Ud. se humilla, Dios lo exaltará. Pero cuando Ud. se exalta a sí mismo, Dios se encargará que Ud. sea humillado. Eso es correcto. Él así lo dijo en Su Palabra.
42Ahora, cuando Jesús nació, El fue... Yo creo que todos los dones son preordenados, el conocimiento previo de Dios. ¿Creen Uds. eso? Yo lo creo. Yo creo que no hay nada a lo cual Ud. pudiera llegar por sí mismo, o no hay nada que una persona pudiera darle a otra. Yo no creo en eso. Yo no digo que no pudiera ser así. Mi creencia no cambiaría el programa de Dios. Pero yo no puedo verlo en las Escrituras.
43Para basar esto en todo lo que yo predico, y creo, debo tener algo que lo respalde, en otras palabras, para hacer fe de eso. Y debe provenir de la Palabra de Dios, lo cual es la base de toda fe. La fe viene por el oír, y el oír por la Palabra. Así que por lo tanto, yo creo que todos los grandes dones fueron preordenados por Dios para venir al mundo.
44Por ejemplo, Jesús mismo. Él fue pre-ordenado por Dios para venir al mundo. ¿Creen Uds. eso? Él era la Simiente de la mujer que había de herir la cabeza de la serpiente. Y su cabeza había de herir el calcañar.
45Yo creo que Moisés fue pre-ordenado por Dios. ¿Creen Uds. eso? Cuando él nació, era un niño hermoso. Y fue criado en el palacio de faraón con el pie sobre el trono para convertirse en heredero, incluso hijo del faraón, para heredar el trono. Pero él fue ordenado por Dios. Si él hubiera sido un hombre común y corriente, hubiera procedido a tomar aquellos grandes honores. Pero él fue ordenado por Dios para otro propósito.
46Yo creo que Juan el Bautista... Creo que fue 712 años antes de que naciera, que él fue visto por el profeta Isaías, y dijo que él era la voz de uno que clamaba en el desierto. Él fue ordenado por Dios.
47Jeremías, antes de aun nacer del vientre de su madre, Dios dijo que lo conoció, lo santificó, y lo ordenó como profeta a las naciones, antes de que aun saliera del vientre de su madre. ¿Es correcto eso?
48Yo creo que esas cosas son ordenadas. Pienso que es allí donde hoy nosotros, en cierta forma, nos envolvemos en una pequeña emoción, o entusiasmo, y a veces eso trae más reproche que bien. ¿No lo creen Uds.? Nunca digan nada.
49Como, escuché a un joven decir: “¡Oh, el Señor me ha llamado a predicar! ¡Me convertí anoche! ¡El Señor me llamó a predicar!”. Será mejor que espere, joven. Averigüe si realmente Dios lo ha llamado. Hay una planta, Uds. saben, que fue plantada en cierto tiempo. Y cuando salió el sol caliente, ella se secó. Siéntese y antes de construir la casa, primero cuente el costo y vea si puede hacerlo. Y entonces… Pero a veces nos entusiasmamos. Y yo prefiero tener un poco de entusiasmo que ningún “asmo” en lo absoluto, sólo para hacer que alguien se entusiasme al respecto.
50Pero Jesús, cuando Él nació, Él nació con la marca de ser un hijo ilegítimo, de que su padre era José. Y que Él nació, en otras palabras, un hijo bastardo, nació de un padre que... de una madre que era... que Él fue concebido antes de que ellos se casaran. Y yo digo que eso es incorrecto, porque Dios era Su Padre. Y Él nació de un nacimiento virginal.
51Entonces nos damos cuenta que Su venida a la tierra, antes de que Él llegara aquí, fue anunciado que estaría aquí. Y Dios siempre...
52Ahora, si toco algo de doctrina en esto, y Ud. no lo cree, eso está bien. No discutiremos por eso. Pero es como si Ud. me invitara a comer pastel de cerezas en su casa. Y a mí me encanta. Si yo estuviera comiendo pastel de cerezas, yo seguiría comiéndolo hasta que encontrara una semilla; yo no botaría el pastel, yo botaría la semilla y seguiría comiéndome el pastel. Así que eso es lo que Ud. haga con respecto a esto. Lo que Ud. crea, créalo. Y lo que no crea, bueno, póngalo a un lado.
53Y Dios, cuando Él envía algo grande a la tierra, Él lo anuncia por medio de Angeles. Sabemos eso. El nacimiento de Jesús y todo eso fue anunciado por un Ángel. Ahora, Angeles menores vendrán. Por ejemplo, el que vino a visitarme a mí, es un Ángel menor.
54Pero cuando Uds. ven que Gabriel viene, hay algo mayor en camino. Gabriel anunció la primera venida de Jesús; él anunciará la segunda venida de Jesús. Él sonará la trompeta y los muertos en Cristo resucitarán. Gabriel, el gran Arcángel de Dios...
55Y ahora, durante este tiempo, antes del nacimiento de Jesús, pues María, la madre, la pequeña virgen vivía en Nazaret, fue criada allí. Y aun antes de eso, Juan tuvo que venir como precursor. Nosotros vemos a Juan el Bautista, qué gran hombre fue. Jesús, a esta altura de nuestro mensaje, iba a ver a Juan el Bautista. Él recorrió todas las regiones alrededor de Judea y el Jordán, y fue al Jordán a escucharle. ¡Qué hombre tan tremendo era él! Él también fue preordenado.
56Y cuando él nació, Zacarías... Antes de que naciera, su padre estaba en el templo. Su obligación era ofrecer incienso mientras que la gente estaba orando, quemar incienso. Y cierto día... Noten, él era un hombre devoto (me gusta eso, ¿a Uds. no?), un hombre que adoraba a Dios.
57Ahora, había una desgracia en su casa. Su esposa era vieja. Ella siempre había querido tener niños, lo cual querían todas las mujeres judías, pero... Ellas pensaban que era una gran honra, y una deshora ser estériles. Como la primera esposa de David, cuando ella se rió de él por danzar delante del arca, Dios puso una maldición sobre ella para que no tuviera hijos.
58Y ahora, Zacarías, un hombre justo, un hombre santo, un hombre devoto, él y su esposa habían orado y creído que algún día Dios les daría hijos; se agarraron de Dios. Y entonces, en este tiempo en particular, mientras él estaba ofreciendo su incienso allí adentro, el Ángel Gabriel apareció ante él y le dijo: “Que después de los días de su ministerio en el templo, debía irse a casa para estar con su esposa, y que ella iba a concebir y dar a luz un hijo, y que lo llamarían Juan”.
59Zacarías, aunque era un buen hombre, santo, un hombre justo, que había orado por estas cosas... Nótenlo. Él falló en creer por lo que había estado orando, cuando su oración fue contestada. ¿No es eso casi como la mayoría de nosotros hoy? Oramos, y si Dios contesta sus oraciones, se mueren de miedo.
60Noten. Él había orado todo ese tiempo, y Dios estaba contestando su oración. Y yo digo esto aquí: Dios contestará cada oración sincera (yo lo creo) a Su propia manera.
61Y ella había pasado de la edad para concebir. Zacarías dijo. “Oh, esto no puede ser así. ¡Qué va! Ella es vieja, y yo soy viejo. Y ¿cómo pudiera ser esto?”
62Y por cuanto él descreyó al Ángel, el Ángel le dijo: “Tú estarás mudo hasta el día en que el niño nazca”. Y él fue enmudecido. Y Uds. saben cómo es que la gente lo estaba esperando. Y cuando él salió, pues él les hacía señas. Ellos se dieron cuenta que él había visto un Ángel. Y él se fue, y su esposa concibió, y este pequeño Juan estaba en camino para nacer.
63Seis meses más tarde, el Ángel descendió de nuevo a una pequeña virgen, llamada María, que vivía en el pueblo más malo, peor que Houston, Texas. Descendió a una ciudad allí llamada Nazaret, y…
64Y no importa qué tan mala sea la gente, Dios... Houston, Texas es una buena ciudad, una de las ciudades más bonitas en la que he estado. Pero Uds. aquí, como en todas las demás ciudades, tienen lo malo y lo bueno por donde quiera. Eso es correcto. Depende de... El bien y el mal fueron puestos en el jardín del Edén. Y aún está allí, bueno o malo.
65Si Uds. quieren ver algo en una ciudad mala, una pequeña ciudad perversa, deberían venir a mi pueblito allá en casa. Muy bien. Lo llaman el pequeño “Chicago”. Así que no se sienta mal cuando dije Houston, Texas. Porque Dios tiene hijos en todas partes. Eso es correcto. Yo creo que cuando el rapto ocurra, la gente vendrá de todas partes para subir en el rapto.
66Y cuando este Ángel vino a Nazaret... Vamos a dramatizar esto un poco, y pensemos que fue en “Un lunes azul”, quizá el día de lavar, cuando María tenía que ir a buscar agua, en la forma oriental, cargándola sobre la cabeza, quizá viniendo cargando el agua... Y de repente, una gran Luz brilló a su alrededor. Y en esta Luz estaba el gran Arcángel Gabriel parado allí ante ella, y dijo: “Salve María, bendita eres entre las mujeres”.
67Bueno, ese saludo asustó a la pequeña virgen. Lo hubiera asustado a Ud. tal aparición de un Ángel parado ante Ud. A mí me asustó. Y dijo: “Bendita eres entre las mujeres”. Y él comenzó a decirle que ella iba a dar a luz un Hijo no conociendo varón, y que lo llamarían Jesús.
68Ahora, quiero que miren la diferencia entre María y Zacarías. Zacarías, ese ministro, ministro del Evangelio, o un predicador, como era en aquel día, sacerdote en el templo, había conocido todo tipo de cosas que habían sucedido antes, del poder milagroso de Dios, pero en este caso dudó del Ángel, mientras que María dijo: “He aquí la sierva del Señor”. Ella no cuestionó para nada lo que podría ser.
69Y fíjense cuánto más ella tenía que creer, que lo que él tenía que creer. Ana había tenido un bebé antes, habiendo pasado de la edad. Sara tuvo un bebé antes de eso, después que había pasado de la edad. Y eso ya había sucedido muchas veces. Pero María tenía que creer algo que nunca antes había sucedido. Ninguna mujer había traído jamás al mundo un hijo de esa manera, sin haber conocido varón.
70Pero ella tenía que creer más que Zacarías. Así que por lo tanto, ella no cuestionó a Dios; ella simplemente tomó a Dios en Su Palabra. Amén. Me gusta eso. Tomen a Dios en Su Palabra. Créanla de todas maneras. No importa cuán imposible parezca ser, créanle a Dios y El hará que acontezca.
71Y noten. Tan pronto... Ella no esperó hasta estar segura de que iba a tener este niño. Ella no esperó hasta sentir vida antes de decir algo al respecto. Ella inmediatamente comenzó a testificar, y a decirle a la gente que iba a tener este niño, cuando todavía no había señales de eso. Dios nos dé más Marías. Eso es correcto.
72No esperen señales y maravillas. Tomen a Dios en Su Palabra, y comiencen a regocijarse, diciendo que va a suceder. Dios así lo dijo.
73Yo creo que si cada paciente en este edificio, ahora mismo, lo aceptara sobre las bases de la Palabra de Dios, y lo creyera, y comenzara a testificar, y alabar a Dios por su sanidad, el servicio no terminaría con una persona paralítica aquí. Eso es correcto. Dios está en la obligación de contestar Su Palabra. ¿Pueden oírme bien? ¿Sueno demasiado alto? Muy bien. Oren conmigo.
74Noten. Entonces, tan pronto ella comenzó a subir a la parte montañosa de Judea, porque el Ángel le dijo acerca de Elizabeth… Y Elizabeth y María eran primas hermanas. Jesús y Juan eran primos segundos. Y cuando ella comenzó a subir hacia las montañas para visitar a su prima quien iba ser madre también, cuando ella se encontró con María--o Elizabeth vio venir a María, sin duda que ellas corrieron y comenzaron a saludarse, abrazarse, como solían hacer las mujeres, al encontrase, se sonreían, eran amigables.
75Les digo, eso es lo que sucede mucho con la gente de hoy. Ellos no son amigables como solían serlo. La gente se ha vuelto tan egoísta, ha llegado a un lugar en donde piensan que viven ellos solos en un pequeño mundo. Uds. saben que esa es la verdad.
76Pues, Uds. saben que solía ser que allá en la granja, cuando uno de los vecinos se enfermaba, nosotros íbamos y ayudábamos a hacer su trabajo, y cortábamos la leña y la traíamos. Y ahora Uds. no saben que su vecino ha muerto hasta que lo leen en el periódico. Eso es cierto. Egoísmo...
77Y antes, cuando la gente pasaba por la calle, pues, nosotros nos agarrábamos de las manos, y le saludábamos de esa manera y decíamos: “¿Cómo está, hermano?” Y hoy cuando ellos pasan por la calle, le dan una sonrisita tonta, levantando la cabeza al aire. ¡Oh, qué cosa! Con razón el amor ha desaparecido.
78Yo desprecio a alguien que piense que es más grande que los demás. Después de todo, Ud. es seis pies de tierra. Eso es todo lo que Ud. es. Eso es correcto. Todo el mundo.
79No hace mucho, yo estaba parado junto a un museo. Había allí una fotografía de un hombre que pesaba 150 libras. E hicieron el análisis de la química de su cuerpo. Y él valía 84 centavos de dólar. Eso es todo lo que vale un hombre de 150 libras: 84 centavos. Pero él seguramente se pondrá un sombrero de 10 dólares sobre esos 84 centavos y pensará que es algo grande. Eso es cierto. Una mujer vestirá esos 84 centavos con un abrigo de piel de 100 dólares y no le hablará a la mitad de las vecinas.
80¿Qué es lo que pasa? El amor de Dios lo lleva a Ud. a algún lado. Eso es correcto. ¿Qué es? Todavía son 84 centavos. Ud. cuida muy bien eso. Pero esa alma vale diez mil mundos, y Ud. deja que le hagan tragar cualquier cosa. Eso es cierto. Esa es la verdad.
81No hace mucho, yo estaba en una reunión grande. Y había allí una mujer con cierto aire de princesa. Ella se sentó en el servicio, en la parte de atrás. Si yo la hubiera visto sentada allá atrás, casi desnuda como estaba esa mujer, yo me hubiera quitado mi abrigo, e ido, y se lo hubiera puesto encima, y le hubiera dicho que lo usara mientras que yo estuviera predicando el Evangelio.
82Una vez hice eso con cierta mujer. Ella se enojó, se levantó y se fue airada del edificio. Pero yo tuve el privilegio de decírselo de todas maneras. Eso es correcto.
83Es una vergüenza la forma en que las mujeres Cristianas se visten y permiten que sus jovencitas se vistan con esas cosas en las calles. Les digo. Me dicen que la manera en que Adán y Eva se dieron cuenta que estaban desnudos, es porque comieron manzanas. Si el comer manzanas hizo que las mujeres supieran que estaban desnudas, es tiempo de repartir manzanas nuevamente. Eso es correcto. Esa es exactamente la verdad.
84¡Oh, es una vergüenza! Se visten aquí afuera en estas playas, en algún lado, para tomar un bronceado, alguna mujer casada con un muchachito o algo así, o estas jovencitas, ¿y se llaman a sí mismas llenas del Espíritu Santo? Si Ud. es... El árbol se conoce por los frutos que da. Eso es correcto.
85Yo tengo una niñita aquí. Yo no sé lo que ella será. Pero les digo que si alguna vez la sorprendo tendida allá en la playa, ella obtendrá un bronceado, pero será el hijo del Sr. Charlie Branham que le dará una paliza con una tabla. Eso sí que es seguro. Esa es una cosa buena. Sí, señor. Eso pudiera ser una predicación vieja y anticuada, pero le salvará. Esa es una cosa segura. Le enderezará. Quizá no se diga con las palabras correctas, pero Ud. le hará caso a eso; le hará bien a Ud. Eso es seguro. Sí, Señor. Es una desgracia cómo la gente...
86Esta mujer vino caminando después del servicio. Ella encontró a uno de los directores. Dijo: “Quiero conocer al doctor Branham”. Doctor Branham. Yo soy su hermano. ¡Amén! Ella venía caminando por allí, con un par de lentes puestos, sobre una vara así, con la cabeza alzada en el aire, extendió la mano así y dijo: “Doctor Branham, encantada”. Yo dije: “Bueno, bájela aquí para que pueda reconocerla cuando la vea”. Eso es correcto.
87Toda esa falsedad. A mí me gusta el estilo antiguo, un buen apretón de manos; donde la gente realmente pueda estrechar sus manos con alguien y sentirlo, un buen y caluroso apretón de manos. Que Dios los bendiga. A veces los mejores corazones laten debajo de una vieja camisa azul como esa. Eso es cierto. Verdaderamente.
88Ahora, ahí estaba María en ese mismo estilo, cuando ella vio a Marta, y ellas… quise decir, María, y Elizabeth. Ellas corrieron a encontrarse, colocaron sus brazos alrededor una de la otra, comenzaron a abrazarse. Y puedo oír a María decir: “¡Oh, me han dicho que vas a ser madre!”
89Y ella dijo: “Sí, pero...” Vamos a dramatizar esto por un momento, para que capten el cuadro: “Voy a ser madre, pero tengo un poco de miedo”. Vean, Juan era seis meses mayor que Jesús, seis meses más tarde cuando el Ángel Gabriel le apareció. Y ella dijo: “Tengo un poco de miedo, porque ya tengo seis meses de embarazo, y el bebé no tiene vida. No se ha movido”. ¿Ven?
90Y eso es completamente anormal, porque la vida es más o menos a los dos meses, algo así. Pero aquí eran seis meses y todavía no había vida. Y ella dijo. “Estoy preocupada por el bebé”. En otras palabras, sólo estamos dramatizando esta parte. ¿Ven? “Y estoy un poquito preocupada por eso”. Y entonces veo a María decir: “Bueno, el Ángel Gabriel me apareció y me dijo que iba a tener un bebé, sin haber conocido varón, y que lo llamara Jesús”.
91Y tan pronto como ella dijo: “Jesús”, el poder del Espíritu Santo cayó y el niñito que estaba muerto en el vientre de la madre comenzó a saltar de alegría. Si el Nombre de Jesús, que fue pronunciado por primera vez por labios humanos trajo vida a un niño muerto, ¿qué debiera hacerle a Cristianos nacidos de nuevo, que se supone que están vivos en Cristo Jesús? Eso es correcto.
92Dijo: “¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? Porque tan pronto como tu salutación llegó a mis oídos, mi bebé saltó de alegría en mi vientre.” Recibió el Espíritu Santo en el vientre de su madre antes de nacer... ¡Aleluya!
93Seguro, yo creo en milagros y señales en el poder del Evangelio de Cristo. Sí, yo le amo a Él con todo mi corazón. Y sé que Él es real. Si el mundo entero hablara mal, eso no me haría dudar en mi mente. Yo lo creo con todo mi corazón. Sí.
94Su Nombre fue pronunciado, y el bebé comenzó a saltar. Muerto en el vientre de su madre, recibió vida cuando el nombre de Jesús fue pronunciado por los labios mortales de su madre... “¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? Porque tan pronto tus palabras llegaron a mis oídos, mi bebé saltó de alegría en mi vientre”.
95¿Qué clase de niño había de ser este, que nació del vientre de su madre, dice la Biblia, lleno del Espíritu Santo? Él era un predicador del Espíritu Santo. Eso es correcto. 96 Y cuando él tenía como nueve años de edad, se nos enseña que él se fue al desierto. Él estaba ungido con el espíritu de Elías, actuaba como él, se parecía a él, un hombrecito de apariencia frágil, calvo, envuelto así con un pedazo de tela, y con una piel de camello alrededor, y con un cinto de cuero alrededor de los lomos. Pero cuando él salió del desierto de Judea, él predicó un mensaje que conmovió todas las regiones. ¡Dios, danos más Bautistas como ése! Amén. Sí, Señor. Salió luciendo unos pantalones viejos y peludos, no con el cuello de la camisa volteado en la espalda, y comiendo pollo frito dos veces al día, y teniendo un salario de cien dólares a la semana, antes de predicar. Él salió ungido con el Espíritu Santo. ¡Aleluya!
97Él tampoco hacía diferencias. Cuando Heródes llegó allí con la esposa de su hermano Felipe, alguien dijo: “No prediques sobre casamiento y divorcio”. Se le acercó directamente a la cara y le dijo: “No te es lícito tenerla”. ¡Dios, danos hombres que se paren por la verdad! (¡Amén!), sin importar quién esté sentado cerca o quién sea. Que dejen que las astillas caigan donde quieran, y que tracen rectamente el Evangelio. Eso es correcto. Que a lo negro le digan negro, y a lo blanco le digan blanco. A lo bueno bueno, y a lo malo malo. Si Ud. no está bien, entonces corríjase. Eso lo enderezará a Ud., lo hará verse diferente, actuar diferente, vivir diferente, ser diferente. El Espíritu Santo es bueno para Ud. Él lo enderezará a Ud.
98Eso es lo que sucede allá en esos países ahora, y alrededor de todo el mundo. Tenemos demasiadas iglesias frías y formales, teniendo apariencia de piedad, y negando la eficacia de ella. Lo que necesitamos hoy es sacar un poco el almidón de la Iglesia. Y eso va también con los Pentecostales. Amén. Uds. saben que es así.
99Porque Uds. tienen miedo. Un lado está sentado aquí, y la Iglesia de Dios acá, y las Asambleas por acá, y éste por aquí, con miedo de éste, de aquél, o del otro. Cuando Uds. se olviden de eso y entren en Cristo, (¡Aleluya!), el Espíritu Santo podrá tener la preeminencia. Amén.
100Uds. van a llamarme santo rodador de todas maneras, así que es mejor que me suelte. Eso es correcto. Es cierto. El Espíritu de Dios lo hará. Tal vez soy un santo rodador. Si es así, soy el santo rodador más feliz que Uds. hayan visto. Amén. Si el ser un santo rodador y creer la Palabra de Dios hace que me marquen, entonces márqueme allí. Eso es correcto. Eso es correcto. Yo creo que es la verdad, que: “Vuestros hijos e hijas profetizarán; sobre mis siervos y siervas derramaré de Mi Espíritu”. Y ese día ya está aquí. Eso es correcto.
101Entonces al verlas paradas allí... ¡Oh, hermano, el niñito saltó de alegría en el vientre de su madre! Entonces cuando él nació, predicaba. Todas las regiones de alrededor venían a escucharlo. Nos preguntamos qué tipo de mensaje predicó él. Él predicó a Cristo.
102Si las iglesias dejaran de predicar sobre teología y cosas como esas, algún tipo de teología humana y alguna filosofía, o algo así, o quién va a ser el próximo alcalde, o algo acerca de las flores, rosas o algo así, y predicaran a Cristo, (el Hijo de Dios), (¡Aleluya!), atraerían a la gente. (¡Aleluya!). “Y si fuere levantado, a todos atraeré a Mí mismo”. Eso es correcto. Es cierto.
103¡Oh, hermano! Cómo es que el Espíritu Santo chapado a la antigua, está ahora en existencia, libre para todos... Muy bien tipificado a través de la Biblia que el Espíritu Santo guiaría a la iglesia hoy. Cuando Israel fue llamado a salir del desierto, era una iglesia; era el pueblo de Dios.
104Hace un rato estaba conversando con el Hermano Frodsham en la calle. Él era el editor del “Evangelio Pentecostal”.
105Cuando Israel estaba en el desierto, cuando estaban en Egipto, eran el pueblo de Dios. Cuando ellos fueron llamados fuera, fueron la Iglesia de Dios. Porque la “Iglesia” significa “llamados fuera”. Y ahora, Dios está llamando a un pueblo, fuera de Babilonia, fuera de la confusión. ¡Aleluya! ¡Amén!
106Uds. dirán: “¿Por qué es que Ud. mismo se dice Amén? bueno, yo no soy... si Uds. no lo dicen, yo sí. Yo lo creo. Amén. Eso es correcto. La palabra “amén” quiere decir: “que así sea”. Y yo sé que es la verdad. Sí.
107Y entonces, cuando Israel fue llamado fuera, un tipo de la Iglesia... Israel siempre fue un tipo de la Iglesia. Esa era la iglesia natural, esta es la Iglesia espiritual. Ellos fueron llamados fuera. Y tan pronto como fueron llamados fuera, pasaron a través del Mar Rojo, fueron bautizados en Moisés, y tan pronto como llegaron al otro lado, fueron bautizados entonces con el Espíritu.
108María tomó un pandero y se fue danzando por las orillas. ¡Aleluya! ¡Sí, señor! Ella tenía la victoria. ¿Han llegado Uds. a tener una victoria como esa? Muy bien. Ella estaba danzando en el Espíritu, y todas las hijas de Israel la siguieron, danzando. Moisés se paró con las manos en alto y cantó en el Espíritu.
109¿Por qué? Allá quedaron tirados todos esos exactores detrás de ellos. Todas esas cosas viejas que ellos habían hecho, lo más malo que ellos... Y cosas que Uds. han hecho, cuando Uds. ven que la Sangre roja de Cristo los ha limpiado de todos los pecados, Uds. también pueden cantar con un canto victorioso. ¡Aleluya! Sublime Gracia del Señor, Que a un infeliz salvó, Yo ciego fui, mas hoy veo ya, Perdido y Él me halló. (Eso es correcto.)
110Entonces yo los veo a ellos... E inmediatamente después de eso, ellos necesitaban comida para vivir. Dios les hizo llover comida del cielo, maná, tipo del Espíritu Santo. Todas las mañana ellos salían y lo recogían. Era bueno. Ellos lo comían. Sabía a miel. Ellos se lamían los labios y se lo comían.
111Les digo que este Espíritu Santo que cae ahora, de lo cual aquello era un tipo y esto es el antitipo, sabe a miel. Eso es cierto. Yo he visto a los santos de Dios tan embriagados de Eso que se lamían los labios y decían: “Hum, hum, está muy bueno”. Hay algo acerca de la miel. Eso es correcto.
112David, el Salmista de la Biblia. Él habló acerca de la miel. Y él era pastor. El pastor solía cargar una pequeña alforja. Allí tenían la miel. Y cuando sus ovejas se enfermaban, ponían esa miel sobre una roca, una piedra caliza. Y esas ovejas enfermas empezaban a lamer esa roca. Y cuando lo hacían, lamían la miel... [Espacio en blanco en la cinta—Ed.]… ¡Aleluya! ¡Gloria! Simplemente lama de ella. Eso es correcto.
113Escuche hermano, permítame decirle. Yo la pondré sobre Cristo, y no sobre alguna iglesia. Será puesta sobre Cristo, allí es donde debe estar. Lama de Él. ¡Aleluya! Si necesitan de sanidad, si hay alguna virtud, si hay algún poder, si hay alguna alabanza, le pertenece a Él. Amén. Eso es correcto. Sobre Cristo, la Roca sólida. La Roca, la roca también jugó un papel importante en eso.
114Hace mucho tiempo cuando se acostumbraba usar la roca. Solía ser que gente que eran mordidos por un perro rabioso, ellos los llevaban y los hacían lamer una piedra loca. Y si ellos se pegaban a lamer eso, se ponían bien. Y si ellos no se pegaban, morían. El peor perro rabioso que yo conozco es el diablo. Eso es correcto. Y la única cura que conozco, es la Roca de la Eternidad. Péguense de ella. Agárrense, Dios se encargará de eso.
115Tú, muchachito aquí en la silla de ruedas, Ud. señor ciego, Ud. que está postrado en el catre, agárrense de la mano incambiable de Dios. El diablo pudiera haberle mordido, pero hay suficiente poder que sacar en la Roca de la Eternidad: “Fuiste abierta para mí, sé mi escondedero fiel”. ¡Aleluya! El Diablo no puede agarrarlos cuando Uds. están escondidos allí adentro.
116Quédense con Ella. Aférrense a Ella. No dejen se les vaya. No importa cuántos síntomas aparezcan, cuánto esto, aquello o lo otro, aférrense a Ella. Quédense allí hasta que el poder sanador haya sacado toda la enfermedad de Uds. Eso es correcto. Él hará lo.
117Fíjense en este maná nuevamente, antes de que lo dejemos. Era un tipo perfecto, un tipo muy perfecto del Espíritu Santo. Recuerden, ese maná caía todas las noches, todas las noches. Y ellos tenían que buscar una porción nueva todos los días. ¿Es correcto eso? Si es así digan “amén”. Muy bien. Si ellos guardaban un poco para después, le caía gusanos.
118Eso es lo que pasa con muchas de las experiencias pentecostales hoy en día. Ellos están dependiendo de testificar sobre algo que sucedió hace tres años. A esas experiencias les caen gusanos. ¿Y por qué no? ¡Aleluya! Obtengan una nueva y fresca. Eso es correcto, Todos los días... Cada día con Jesús es más dulce que el día anterior. Allí están ellos, comiendo maná todas las noches.
119Ahora, noten. Es un tipo del Espíritu Santo. No fue un sacerdote que vino y les dio Eso a ellos; ningún predicador bautizó Eso en ellos, sino que Eso venía desde arriba, venía de Dios.
120Y noten. Moisés le dijo a Aarón, y entonces ellos salieron y recogieron varios gomeres llenos, para que se guardase en el lugar santísimo, para que cada sacerdocio que entrara al lugar santísimo después de eso, pudiera preguntar acerca de estas cosas. Ellos tenían derecho a probar del maná original. Allí adentro no se envejecía. Siempre estaba bueno allí en el lugar santísimo. ¿Es correcto eso? Los gusanos no podían entrar en él. Pero era guardado allí, para cada persona que entrara a ese sacerdocio tuviera derecho a probar un poco del maná original.
121¡Qué hermoso es eso! En el día de Pentecostés, cuando el Espíritu de Dios cayó del cielo, nuestro maná, después que nosotros pasamos por la Sangre, y hemos sido salvos, hemos sido limpiados de nuestros pecados, y el Espíritu Santo cayó, hermano...
122Pedro dijo en el día de Pentecostés: “Es para vosotros y para vuestros hijos, y para los que están lejos, y aun para los que el Señor nuestro Dios llamare”. Y toda persona que entra al bautismo del Espíritu puede tener el mismo tipo de Espíritu Santo que ellos recibieron en el día de Pentecostés. ¡Aleluya!... La verdad de Dios.
123No algo que se parecía a eso, sino la cosa genuina. El mismo tipo de Espíritu Santo que cayó allá atrás cae ahora, el mismo tipo. El genuino Espíritu Santo produce la misma clase de evidencia y prueba que ellos tuvieron allá atrás, viene con el mismo Espíritu Santo. ¡Aleluya! Amén. ¡Oh, qué bueno! Ud. dirá: me gusta este... “Oh, yo lo siento ahora mismo”. Eso es correcto. Es real. Tan real como siempre lo ha sido para mí. Correcto. Exactamente el mismo Espíritu Santo que cayó allá atrás en el día de Pentecostés.
124Lo que sucede es que hoy tenemos... Nuestras iglesias se han alejado de Eso. Es exactamente correcto. Me hace recordar que lo que nosotros tratamos de hacer es construir una iglesia grande y fina, poner bancas muy bonitas, conseguir lo mejor de esto, y alguien que cante como un coro angelical. Verlas pararse en una plataforma, y cantar con rostros maquillados y todo lo demás, y con las mangas aquí arriba en los brazos, y casi mostrando las rodillas desnudas; salen a la calle y encienden cigarrillos. ¿Y llaman eso un coro angelical? ¿Qué pasa con Uds. hombres y mujeres? Si Uds. se llaman Cristianos, entonces compórtense de esa manera. Por sus frutos los conoceréis. Pero nosotros nos comprometemos.
125Recuerden, la hermosura al ojo es lo que satanás hace. Allá en el principio, él trato de hacer un lugar mejor que el Miguel tenía. Él bajó y entró en Caín, y trató de hacer la misma cosa, hasta le ofreció un sacrificio a Dios. Él hizo la misma cosa que hizo Abel, pero sin la sangre. Cierto.
126Me hace recordar que un día, mi hermano y yo andábamos por ahí, y vimos una tortuga. Y esa era la cosa más chistosa que yo haya visto, una vieja tortuga de tierra. No sé si Uds. la tienen aquí o no. Ellas pueden estirar las patas así, Uds. saben, cuando caminan. Yo le dije a mi hermano: “¿No es eso chistoso?” Él dijo. “Sí”.
127Nos acercamos y ella hizo así [El Hermano Branham lo ilustra. —Ed.] Me hace recordar que algunas de estas personas, cuando uno realmente comienza a predicar el Evangelio, ellos se meten en la concha. “Yo pertenezco a los Bautistas, pertenezco a los Metodistas”.
128Siga adelante, si su nombre no está en el cielo, también se irá al infierno. Eso es correcto. Solamente aquellos que están escritos en el Libro de la Vida del Cordero, siendo redimidos, nacidos de nuevo… Jesús dijo: “El que no naciere de nuevo, no entrará en el Reino”. Verdaderamente. Entonces cuando Ud. nace de nuevo, Ud. se convierte en una nueva criatura, una nueva creación en Cristo. ¡Oh, aleluya! En otras palabras... No se emocionen por eso. “Aleluya” quiere decir “Alabado sea nuestro Dios”. Y yo le alabo a Él. Amén.
129Entonces miré a esa vieja tortuga, y se veía tan chistosa. Se encogió dentro de eso. Yo dije: “Bueno, te diré lo que voy a hacer”. Dije. “La haré caminar”. Me busqué una vara de sauce bien larga, y comencé a darle una paliza. Ella se quedó allí. Uno no puede hacer que caminen al azotarlas. Eso es todo. No, ellas se quedan ahí y se ponen malhumoradas. La llevé al agua y dije. “La voy arreglar”. La metí en el agua, y sólo subieron unas cuantas burbujas. Ud. puede bautizarlas de esta manera, de aquella manera, con la cabeza hacia adelante, como Ud. quiera. Él baja como un pecador seco, y se levanta como uno mojado. Él todavía es un pecador. Ud. no es salvo por agua. Eso es correcto.
130Yo pensé: “¿Cómo podré hacer que ese viejo individuo se mueva?” Uds. no pueden discutir acerca de bautismos y hacer que la iglesia se mueva. No piensen Uds. eso. Uno no puede hacerlo.
131Fui y agarré un pedazo de papel, e hice un pequeño fuego, y la puse encima. Les digo que entonces se movió. Eso es correcto. Lo que necesitamos hoy es un avivamiento ardiente y chapado a la antigua del Espíritu Santo enviado por Dios. Amén. Eso es correcto. Eso los moverá. Correcto. Predicar el fuego hasta el punto que no puedan quedarse quietos. Es verdad.
132Después de un rato, llevé allí a la vieja tortuga, y él atrapó una, y le corté la cabeza. Estaba allí, y mi hermano vino y dijo. “¿Agarraste una tortuga?” "Sí".
133Miró allí y comenzó a levantarla. Y la boca de la vieja tortuga hizo así y trató de morderlo. Había estado allí por casi una hora. Dijo: “Yo pensé que dijiste que la habías matado”. Yo dije: “Yo le separé la cabeza del cuerpo”. Dije: “Está muerta y no lo sabe”.
134Eso es lo que pasa con mucha gente. Están muertas y no lo saben. Eso es correcto. Están en esas religiosidades y demás cosas. No saben lo que significa el poder del Espíritu Santo. No le presten atención a lo que la ciencia diga, y a lo que esto diga, y a lo que aquello diga, créanle a Cristo. Amén. ¡Oh, vaya! Me siento bien. Amén. Sí, me siento bien. ¡Gracias al Señor!
135Ahora, déjeme decirles algo, amigos. Entonces cuando Jesús vino al Jordán para ser bautizado por Juan, Juan vio al Espíritu de Dios descendiendo como una paloma, bajó sobre Él, Él fue lleno con el Espíritu de Dios. Luego Él se fue al desierto para ser tentado cuarenta días, salió y los milagros y señales comenzaron a seguirle. La Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen”.
136Siempre las señales y maravillas siguen a la Iglesia de Dios, por donde quiera, siempre ha sido así, y siempre lo será. Ud. puede tomar la historia que quiera. Dios ha enviado avivamientos y avivamientos; y se han levantado, y luego ellos hacen una organización de eso, y entonces ellos no pueden soportar eso, por supuesto. Entonces cuando Ud. menos piensa… Nunca ha habido una organización que cayera y se levantara de nuevo. Dios siempre hace que Su pueblo siga hacia adelante y se alejen de esa cosa. Eso es correcto. Eso es verdad.
137Hoy Dios está llamando a un pueblo y juntándolo. Yo creo eso con todo mi corazón, no a salir de su iglesia, sino a unirse en un corazón. Dejen quietas esas iglesias. Ellas están bien, cada una de ellas. Pero lo que necesitamos es un avivamiento de San Pablo, chapado a la antigua y el Espíritu Santo Bíblico, predicado con poder en esas iglesias, que enderece de nuevo a esos miembros. Amén.
138Ahora, lo veo a medida que Él sale allí. Su ministerio se hizo tan grande que Él tuvo que ser llamado a otra parte. Lázaro se enfermó mientras El se había ido. Escuchen, cuando Jesús se va de su casa, vigile venir la enfermedad, problemas, congojas, desilusiones. ¿No creen Uds. eso? Cuando Jesús se va de su casa, los problemas vienen tan pronto como Él se va.
139Por supuesto, en este caso, Él no había sido echado. El se fue porque el trabajo de Su Padre se lo estaba exigiendo, y Él se fue a predicar a algún otro lado.
140Yo creo que Jesús vio una visión de Lázaro. Ellos mandaron a buscarle y Él no fue. Mandaron a buscarle de nuevo y Él no fue. Si ese hubiera sido su pastor que Ud. mandó a buscar, y él no hubiera venido: “Pues, ese viejo hipócrita. Iré y me uniré a la otra iglesia”. Por eso es que su pastor no puede hacer nada por Ud. Ud. tiene que creer en él como un hombre de Dios. ¿Creen Uds. eso? Uds. tienen que tener fe en él. Si no es así, él nunca podrá hacerle ningún bien a Ud. Si Ud. se enferma, mande a buscarle. Permita que él venga a ungirle con aceite, y ore por Ud. Dios prometió que la oración de fe salvaría al enfermo. Eso es cierto. Él es un hombre de Dios, Dios le honrará. Eso es cierto. A veces él no puede venir exactamente cuando Ud. llame. Pero recuerden: todas las cosas ayudan a bien para aquellos que aman a Dios.
141Ahora. Después de un rato, Lázaro se puso más y más enfermo. Algunos historiadores dicen que él murió de hemorragias. Yo no sé. Pero como sea, él se enfermó y murió. Y ellos lo llevaron y lo enterraron. Pasó un día. ¡Qué hora más oscura! ¡Oh, vaya! Oh, el que sostenía a la familia se había ido; esas dos jovencitas se fueron. Pasó el segundo día. ¡Oh, qué oscuro! El hombre a quien ellas le tenían tanta confianza. Su hombre amado por el que habían dejado su iglesia y todo, y aquí el Él las había decepcionado. Y su hermano estaba muerto. ¿No se ven oscuras las cosas?
142Tal vez se ore por Ud., Ud. viene aquí y ve los poderes y milagros de Dios, y se regresa. Y de repente, entonces Ud. se siente mal al día siguiente. Ud. quizás esté enfermo al día siguiente. Puede ser que algo suceda al día siguiente.
143Bueno, ¿no saben Uds. que cuando Jesús oró por un muchacho epiléptico, cuando Él vino a él, él tuvo el ataque más fuerte que había tenido? Su fe no está en sistemas; está en Dios, en creer en Dios. ¿Entienden lo que quiero decir?
144Cuando su pastor ora por Ud., Ud. dice: “Bueno, él no debe ser un hombre de Dios, o Dios hubiera escuchado su oración”. ¿Qué de la fe suya? Es la fe suya la que toca a Dios, no precisamente la oración de él. Ud. está obedeciendo la Palabra de Dios. Y cuando Ud. obedece la Palabra de Dios, Dios está en la obligación de contestarle, si Ud. cree en Él. El asunto está en Ud. No culpe al otro. Muy bien. Dios muestra señales y maravillas y milagros y todo, pero parece que la gente no capta lo que es.
145No hace mucho un hombre vino a mí. Él dijo: “Hermano Branham, yo he ido donde el Hermano Freeman, donde el Hermano Roberts, donde el Hermano Ogilvie, he ido donde todos ellos. Ellos no han podido ayudarme para nada. Vengo a Ud.” Yo le dije: “Ahora Ud. está peor que nunca. Es que Ud. ha ido a la persona equivocada. Vaya a Cristo”. Amén.
146¿Por qué desperdicia Ud. el tiempo con el hombre? El hombre no puede hacer nada por Ud. Él puede predicar la Palabra; él puede mostrar Sus señales de lo que Dios le dio. Pero él no puede sanarle; Dios tiene que sanarle. Eso es correcto. ¿Creen Uds. que esa es la verdad? Es la verdad, amigos. Eso es cierto.
147Bueno, su pastor puede hacer eso, o algún anciano de la iglesia, o algún otro hombre. Eso es correcto. Él tiene el mismo derecho como cualquier otro hombre de hacerlo. Porque la única cosa que Ud. tiene que tener, es fe en Dios. Eso es.
148Ahora, noten rápidamente. Entonces llegó el cuarto día. Primero, Jesús dijo: “Nuestro amigo Lázaro duerme”. Ellos dijeron: “Si él duerme, está bien”. “Voy a despertarle”. Él dijo: “Si duerme, está bien”. Dijo: “Él está muerto, pero voy a despertarle”. Muy bien.
149Entonces ellos fueron allí con Él. Ahora, aquí venían ellos a la ciudad. Sólo unos momentos y terminaré. Se me está yendo el tiempo. ¡Oh, vaya!, me siento bien en esta tarde, siento que la fe está respondiendo. Esto me anima, la fe de Uds. moviéndose allí.
150Ahora veo que si yo pudiera tomar mi versión de mostrarles la actitud de Dios hacia su sanidad... Si a Uds. se les ha predicado y practicado sanidad Divina a través de la edad así como el Evangelio del Espíritu Santo, entonces, hermanos y hermanas, los mismos resultados vendrían aquí mismo en esta tarde por sanidad, como por el Espíritu Santo. ¿Creen Uds. eso? Pero cuando yo empiece a predicar sobre el poder del Espíritu Santo, y Él comience a tomar la Palabra de Dios y a colocarla allí, toda persona llena del Espíritu Santo… Se levantará y la agarrará así de rápido. ¡Vaya!, ellos la agarran al instante. No pueden evitarlo; ellos están hambreando por eso.
151Hermano, si Ud. pudiera darse cuenta que Él fue herido por sus transgresiones, y que por Sus llagas Ud. es sanado, Ud. pudiera recibir el poder de Dios para sanarle allí mismo donde Ud. está sentado. Amén. Cierto. 152 Ahora Él llega a la ciudad. Cuatro días... María y Marta están sentadas allí. Oscuro, oh, se habían perdido todas las esperanzas. Lázaro estaba podrido allá en la tumba. Esas simplemente son palabras para que todos Uds. puedan entender. Simplemente tirado allí y Ud. puede decir: “deteriorándose”, si quiere, pero él estaba podrido. Eso es...
153Una noche, yo dije que estaba tan enfermo que arrojé. Y todos ellos comenzaron a reírse. Yo dije: “Estoy tan enfermo cuando estoy arrojando que cuando Ud. está vomitando. Así que, ¿cuál es la diferencia?”. Yo dije. “Es lo mismo”.
154No trate de fingir un montón de cosas, simplemente sea lo que Ud. es. Eso es lo que pasa con la gente hoy día. Ellos están tratando de volverse demasiado almidonados. Es la verdad. Amén. En serio, ¿no lo creen Uds.? Amén. Yo creo que es la verdad.
155La gente ha llegado a fingir tanto de… El Evangelio ha llegado a un punto en que está todo acolchonado, bien educado. Los colocan aquí en estos seminarios, o cementerios, o lo que sea... (Todos son lo mismo, ambos son lugares para los muertos). Y eso me hace recordar un… Un predicador de seminario me hace recordar a un pollo de incubadora. Un pollito de incubadora pía, pía y pía pero no tiene mamá. Él es producido mecánicamente. Eso también me recuerda a un predicador de incubadora. Eso es correcto. Agárrense. Yo amo a la gente salva por Dios a la moda antigua del Espíritu Santo, y a la acción del Espíritu Santo. Cierto. Responde. Eso es cierto.
156Noten, rápidamente. Mientras lo vemos entrar a esta ciudad, Marta estaba sentada allí. Parecía que ella había sido muy lenta en sus días. Pero ahora, la fe la había alcanzado. Alguien vino y dijo: “El maestro viene a la ciudad”. ¡Oh, hermano!, puedo verla rápidamente. Era la hora más oscura que ella había visto, la hora más oscura que ese pequeño hogar había presenciado. Oh, su amado estaba muerto. Habían pasado cuatro días. La fe de ellos en quien pensaban que era su Maestro, cuando lo sacaron a él de la iglesia por seguirle a Él
157Todo aquel que siguiera a Jesús se le prohibía regresar a la iglesia. Uds. saben que eso es cierto. Él era un fanático, reclamaba serlo. Ellos reclamaban que Él lo era, mejor dicho. Y el que lo siguiera a Él era echado de la iglesia.
158Ellos dejaron la iglesia y todo lo demás para seguirle. Y ahora, Él se había ido y los había dejado cuando su hermano murió. Puedo oír algunos de ellos decir: “Si hay algo en Él, ¿por qué no sanó a su amigo?”. Puedo oírles decir. “Ah, allí lo tienen. ¿Ven? Él se esfumó para salirse de eso”. ¿Ven?
159Y aquella era la hora más oscura que ellos habían vivido. Y entonces Jesús se hizo presente. ¡Oh, hermano! Era la hora más oscura, entonces llegó Jesús. Él generalmente llega en la hora más oscura. Eso es cierto.
160Oh, si yo tuviera el tiempo aquí mismo; siento que algo hierve dentro de mí. Desearía sacarlo de allí. Pero no tengo tiempo. Hablaré de eso en otra ocasión. Aquella hora tan oscura... Recuerdo cuando pienso... [Espacio en blanco en la cinta—Ed.]