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~ DOLENCIAS Y AFLICCIONES ~
1Deseo explicar algo, algunas cosas vitales que Uds. deberían saber. Mi voz no es muy alta, así que probablemente tenga que colocarme aquí. Si el Señor lo permite, el domingo en la tarde, deseo hablarles en un sermón evangelístico del Evangelio, para el domingo en la tarde. Y estamos esperando que el Señor haga grandes cosas por nosotros en esta semana.
2Una cosa es con respecto a... Muchos aquí casi no entendían exactamente cómo es que estas tarjetas de oración son repartidas a los enfermos y afligidos. En tres años de intento, este es el único método que he llegado a descubrir que realmente parecía como que era bendecido por Dios.
3Primero nosotros simplemente entrábamos y no teníamos tarjetas en lo absoluto, y dejábamos que la gente formaran la línea. También era bastante congestionado. Entonces yo podía orar quizás por quince, veinte minutos a la vez; las multitudes se me venían encima, y tenían que sacarme.
4Y luego, lo siguiente era que, al comenzar, le enviábamos las tarjetas de oración por adelantado a los ministros. Y cada ministro patrocinador, tal vez habrían cincuenta iglesias o más, en el área que patrocinarían la reunión, y cada ministro tendría al menos cien tarjetas. Cada ministro quería a los de su congregación primero. Él se las repartía a su congregación y probablemente todas las cuatro o cinco noches, sólo la congregación de un ministro entraba, y los demás se sentían muy mal al respecto.
5Entonces pensamos en tener la gente local, sólo la gente local de la comunidad; y a veces la gente venía a las reuniones como de siete, ochocientas millas de distancia. Eso no era correcto.
6Y la única manera que descubrimos que podríamos ser, realmente dejar que el Señor abriera el camino, era venir y tomar tarjetas de oración, como cincuenta de ellas, y simplemente repartírselas a los grupos de personas, y nadie sabría quién iba a estar allí.
7Han habido ocasiones en que repartía cincuenta tarjetas y ninguna de ellas ser llamadas. Comenzaba en la reunión, y el Espíritu del Señor me guiaba a salir entre la gente, de esa manera, y ni siquiera usaba las tarjetas de oración.
8Ha habido ocasiones en que me sentaba en la plataforma, y comenzaba a hablar, y me perdía completamente por una hora o más, mientras llamaba al primero, y luego al otro de esa manera. Yo... Todos eran sanados.
9Mucha gente se reúne para la línea entonces. Yo hice este comentario, es la verdad, ha sido efectivo por cinco años... Por tres años ahora. Perdónenme. Cada persona que viene a esta plataforma es sanada. Nunca ha habido nada, no importa cuánto estuviera torcido, tullido, o afligido, siempre es sanado. Ha habido casos horribles. Pero yo... Quizás, en una noche, yo simplemente podría traer tal vez a tres o cuatro o cinco. Tal vez a veces...
10Una vez vi en Calgary, Canadá, ellos sólo trajeron a dos, donde se habían reunido como veinticinco mil personas. Dos.
11Uno era un muchacho que había estado afligido por dieciocho años, su mano estaba encogida debajo de él. Estaba en una silla de ruedas. Su madre había empeñado su anillo de boda, para mantenerlo. Él había estado como en siete u ocho reuniones; nunca podía conseguir una tarjeta. Finalmente llegó su hora de estar en la plataforma. El muchacho salió caminando de la plataforma. A la siguiente mañana, él mismo se afeitó por primera vez en su vida. Fue a recibirme allí afuera en la rampa cuando el avión aterrizó en Vancouver, para darme un apretón de mano.
12La niñita fue la siguiente. La niñita, de fe católica, una pierna era cuatro pulgadas más corta que la otra. Estuvimos como por una hora y algo con esa niñita. Y esta misma Biblia... Cuando ellos la trajeron allí, ella se iba mucho de un lado. Yo puse esta Biblia sobre su cabeza, ella caminó tan normal como cualquier niña; de un lado para el otro a través de la plataforma, mientras las veinticinco mil personas que estaban sentadas, miraban. Pero esas cosas, nosotros simplemente decimos.
13Yo no conozco a alguien aquí que tenga una tarjeta de oración, o quién será el primero. Nosotros repartimos esas tarjetas y entonces entramos.
14Trataré de darle una idea. Mi hermano dice: "Repartí cincuenta tarjetas."
15Yo entro al edificio y pudiera encontrar a un niñito. Yo diría: "¿Sabes contar?" Diría: "Sí, señor." Yo diría: "Empieza a contar."
16Tal vez él contaría hasta diez, quince o veinte y se detendría; dondequiera que él se detuviera, yo comenzaría la línea de oración. Si él se detuviera en veinte, yo comenzaría la línea de oración en veinte; y tal vez siguiera hacia adelante o hacia atrás.
17Tal vez la noche siguiente yo contaría a tantas personas en una fila y la divido entre dos, y ver qué número es, o algo así.
18En esta noche, nadie sabe todavía en donde comenzará la línea de oración; simplemente dondequiera que parezca. A veces cae entre los paralíticos. A veces cae entre los enfermos. Yo no sé. Nadie lo sabe. Nosotros simplemente repartimos las tarjetas y entonces dejamos que el Señor dirija el resto, y siempre ha obrado exitosamente de esa manera. Estén en oración.
19Creo que todo esto es nuevo para Uds. aquí. En todas las reuniones en que he estado, esta es la segunda noche más pequeña de reunión que he tenido en cualquier reunión, desde que he estado en el campo. Generalmente, en la segunda noche, en cualquier auditorio, o siendo anunciado de alguna manera, generalmente tienen siete, ocho, diez mil personas, en la segunda noche. Por supuesto, sólo fue anunciado localmente. Lo que forma la multitud, es porque es anunciado internacionalmente, y entonces tantos centenares vienen de un estado, y de los otros estados, para formar el grupo.
20Mi siguiente reunión después de aquí será en Houston, en el Coliseo. Creo que tiene capacidad para diecisiete mil, creo yo. Ya está como en cuatro o cinco periódicos internacionales. De allí es de donde viene la gente, a través de los mares y todo, de todas partes.
21Deseo leer sólo un poquito de la Palabra en esta noche, porque la Palabra de Dios nunca falla. Mis palabras fallarán; Su Palabra no. Se encuentra en Salmos 103, los versículos 1,2, y 3. Bendice, alma mía a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ningunos de sus beneficios. Él es quién perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias.
22¡Que Dios añada Sus bendiciones a Su Palabra! Todo esto hablando de Dolencias y Aflicciones, deseo hacer unas declaraciones por unos momentos con respecto a eso. Y quiero que escuchen y presten toda su atención a esto.
23Las dolencias y aflicciones son todos los resultados del pecado, quizás no en la vida suya, sino en la vida de alguien más antes de Ud. El diablo es el autor de las enfermedades y aflicciones. Antes de que tuviéramos un diablo, no teníamos enfermedades o aflicciones. Pero, cuando satanás vino, él trajo consigo enfermedades y aflicciones.
24Hay tantas veces que nos referimos a ellas como bendiciones. Yo nunca podría pensar que Dios pudiera obtener una bendición de una persona enferma; a no ser que fuese un pecador, llevándolo a Dios; o un hijo desobediente, trayéndolo de regreso para reconciliarlo con su Padre. Pero las enfermedades son los resultados del diablo y de la caída.
25Hoy, nosotros tenemos los mejores doctores que hayamos tenido. Tenemos la mejor ciencia médica, los mejores hospitales que hayamos tenido; y más enfermedad que nunca. Y en el día cuando tenemos la mejor ciencia médica que jamás hayamos tenido, ellos están constantemente construyendo instituciones para los incurables. Precisamente cuando tenemos el mejor trabajo científico sobre aflicciones y enfermedades que hayamos tenido; construyendo instituciones, anualmente, para los incurables.
26Pero nunca hubo nada que viniera delante de Jesucristo, el Hijo de Dios, que Él no fuese más que capaz de enfrentarlo. Y Él es el mismo hoy como lo fue ayer, y será para siempre. Y Él prueba eso. Y Ud. lo verá, noche tras noche. Y si no es así, entonces Ud. tiene el derecho de dudar. Alguien preguntó: "¿Duran las sanidades?"
27Ellas duran mientras la fe dure. Pero cuando la fe falla, entonces fallará su sanidad. ¿Diría Ud. que toda persona que viniera al altar y se convirtiera sería un Cristiano todos sus días? El podría ser en esta noche un hijo de Dios, y mañana ser un hijo del diablo. Es cuando él pierde la fe en Dios, lo que lo envía de regreso.
28Y cualquier poder que pudiera sanarlo a Ud. aquí en esta plataforma puede mantenerlo sano. Esa es la razón por la que hice esta declaración, que, nada viene aquí que no sea libertado aquí. Fuera de aquí, depende de su fe si eso permanece.
29Yo he visto a personas venir a la plataforma, completamente ciegas, y leer esta misma Biblia. En menos de cinco días regresan nuevamente tan ciegas como eran antes. ¿Por qué leyeron ellas aquí? El poder del diablo reconoció ese don de Dios, y tuvo que salir. Ahora esa es una… Sé que eso es hacer una declaración muy tremenda, pero sé en donde estoy parado. Y sé en Quién he creído, y conozco Su poder para sanar.
30Alguien dijo, no hace mucho cuando estuve en Phoenix. Las líneas de oración llagaban hasta las calles; ellos ni siquiera podían entrar al auditorio. Alguien que iba en la línea dijo: "¿No tiene Ud. temor, Hermano Branham, de pararse allí delante de todas esas cosas y sabiendo que hay críticos y reporteros parados allí, y demás, para criticar?"
31Yo le dije: "Yo no tengo temor mientras sienta que Él está cerca. Pero si no puedo sentirlo a Él, yo me bajaría de la plataforma y me iría a casa". Nadie puede hacer nada. Todo tiene que venir de parte de Dios.
32Por ejemplo, vamos a hablar por unos momentos acerca del cáncer. Parece ser uno de los mayores enemigos de hoy. ¿Qué es un cáncer? ¿De donde vino? Tumor, catarata, úlcera, neumonía, tuberculosis, todos esos son nombres médicos que la ciencia médica les dio. La Biblia declara que son demonios. Por ejemplo, el cáncer, ¿Qué es un cáncer? Por lo general es ocasionado por una contusión.
33Todas las cosas naturales de la tierra tipifican las espirituales. Todo lo natural tipifica lo espiritual. Uds. saben eso, la mayoría de Uds.
34Por ejemplo, cuando un bebé nace, y cuando un niño nace de Dios. Cuando un bebé nace, cuando un niño nace en el Reino de Dios… La Biblia dice: "Tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo". [Alguien ha estado gritando varias veces--Ed.]
35Ahora, es alguien que está enfermo o algo así, así que sólo préstenme su atención. Si Uds. fallan en ver estas cosas, Uds. probablemente pierdan su sanidad, completamente.
36"Tres son los que dan testimonio en el cielo". Ahora, cuando somos… Nuestra conversión. El elemento vino de Jesucristo. Cuando Él murió; hubo agua, sangre y espíritu, y estas tres cosas componen el nuevo nacimiento. ¿Es correcto eso, ministros? Estos tres elementos componen el nuevo nacimiento; agua, sangre y espíritu.
37Eso compone el nacimiento natural, cuando un bebé nace. ¿Cuál es la primera cosa? agua, sangre y vida. Todas las cosas naturales tipifican las espirituales.
38Y un cáncer, en lo natural… En lo espiritual es un demonio. Él tipifica al animal carroñero y a un buitre; come cosas muertas.
39El cáncer proviene de una contusión. Por ejemplo, mi mano, no tiene ningún cáncer en ella. Y puede tener, en alguna ocasión. Bien, ¿qué es lo que causa un cáncer? Es un…alguna célula, germen en mi cuerpo, que se desprende, recibe una contusión, o algo que comienza. Y de ese germen, o célula, comienza una multiplicación de células, multiplicándose, y eso forma un cáncer y empieza a comer dentro del cuerpo.
40Ahora, toda vida, y cada pedacito de vida que existe, vino… proviene de un germen. Ud. mismo vino de un germen de vida. Ud. vino, una vez, Ud. simplemente era un germen muy diminuto, tan pequeño que no se podía ver con el ojo natural. Ud. vino de su padre. Ud. no es nada, no tiene nada de la sangre de su madre en lo absoluto. La célula de sangre proviene del sexo masculino. Y luego de ese germen, comienzan a multiplicarse células. Y todo según su género; el germen de un perro producirá un perro, el de un pájaro un pájaro, el de un ser humano, un humano. Si nada interrumpe eso (el programa de Dios), si nada lo interrumpe, producirá un niño normal y perfecto.Y crecerá hasta llegar a ser un adulto normal y perfecto si nada lo interrumpe. Pero cuando algo lo interrumpe, entonces tiene que ser el mal el que interrumpe el programa de Dios.
41Dios no lo hizo a Ud. para que esté enfermo. Dios lo hizo a Ud. a Su semejanza. Él quiere que Ud. esté sano. Él ha hecho todo lo que Él puede para mantenerlo sano a Ud.
42Y satanás está en contra de Ud. Por lo tanto, este cáncer comienza, o este tumor, sea lo que fuere, de un germen él comienza a multiplicarse, como cuando un tumor se vuelve maligno, y así por el estilo. Él es un cuerpo, así como Ud. es de un cuerpo. Tiene un espíritu así como Ud. es espíritu, solamente que no tiene alma. Pero tiene una vida así como Ud. tiene una vida. Y por lo tanto, entonces, en Ud., en su carne, hay dos vidas. Una es Ud. y la otra es otro ser, células que se multiplican, convirtiendose en un cuerpo, así como Ud. creció en un cuerpo. ¿Es correcto eso?
43Bueno, entonces, ¿qué hace eso? El diablo. El germen es una vida. Primero, el germen es una célula muy pequeña con una vida en ella. Y esa vida únicamente puede venir de dos recursos: o de Dios, o del diablo. Y Ud. vino del germen de vida, por medio de Dios. El cáncer, tumor, o así por el estilo; vino del germen de vida por medio del diablo. Y él está tratando de destruir su vida. Él devora su torrente sanguíneo y trabaja en Ud. de diferentes maneras. Por lo tanto, yo sé que ellos son demonios. Jesús los llamó demonios. Y lo que Él dice es la verdad. Ellos son el diablo. El diablo es un atormentador. Él está aquí para hacer pedazos su cuerpo, para devorarlo a Ud., para destruirlo, para acortarle sus "setenta años", si él pudiera.
44Es por eso que cuando este Ángel de Dios viene a donde yo estoy... Yo no sé nada acerca de ninguno de Uds. Pero esa es la razón por la cual Él le dice a Ud. la clase de dolencia o enfermedad que Ud. tiene en su cuerpo, porque esa vida está sujeta a la Vida que Dios ha enviado para discernirla. Y entonces las cosas que Ud. ha hecho en su vida, si son hechas por el poder de Dios, entonces yo puedo decirles si está allí o si se ha ido. Y Ud. puede verlo por medio de los resultados físicos que son mostrados. Ud. puede ver al paciente, cuando su cuerpo se endereza y se normaliza, sus ojos se abren, o sus oídos se destapan.
45Ahora, ¿Qué es eso? Digamos que un hombre, como el muchachito aquí, o yo creo que algunos de Uds. estaban en el tabernáculo hace unas cuantas noches para ver. Hay una fotografía aquí presentada por el periódico "La Tribuna de Chicago," de nueve mudos, que ellos enviaron allí, que salieron de la institución, nacieron sordo mudos, uno de ellos sordo, mudo y ciego. Ahora, quizás algunos de los administradores les han leído esas notas a Uds. Ahora, esas personas, de periódicos como "La Tribuna de Chicago", no son fanáticas. Esos casos tienen que ser examinados completamente a fondo antes de que eso pueda ser publicado en un periódico como ese, como "El Sol De Waukegan," o el "Post Dispatch", o cualquiera de esos periódicos. No es un fanatismo, no es algo manufacturado, una creencia legendaria, o una teoría. Es el Poder del Dios Todopoderoso. Y Él está aquí para confirmarlo en esta noche, y lo hará. Y cuanto antes nuestra audiencia estuviere en una mente y en un sólo corazón…
46Si este grupo de personas sentadas aquí, probablemente aquellas por las que se orará en esta noche, que vendrán a la plataforma, si estuvieren en un corazón y en un acuerdo; en los próximos cinco minutos, no habrá uno de ellos en esas sillas de ruedas o catres. Si ellos creyeran que esta es la Verdad. Y mientras vienen, uno por uno, en esta noche, a la plataforma; si cada uno de ellos no son levantados de esas sillas de ruedas, catres y cosas así, y salen caminando de esta plataforma, normales, entonces Ud. podrá decir que yo estoy errado.
47Y yo me refiero a Dios, Quien es infalible. Ud. será sanado. Ahora, Él está aquí para confirmar Su Palabra. Cada Palabra que Dios dice es verdadera. Pero Ud. no tiene que creerla a medias; Ud. tiene que conocerla.
48Algunas personas vienen y dicen: "Yo creo". Ellos piensan que creen; pero Ud. encuentra a uno de cada mil que realmente creen. "Fe es la certeza de las cosas que se esperan, la convicción de lo que no se ve".
49Nuestros cuerpos son controlados por cinco sentidos. ¿Cuántos saben que eso es verdad? Veamos sus manos. Cinco sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto. Esos controlan al hombre natural.
50Ahora, hay otro hombre en el interior, lo cual es el hombre de fe, el espíritu. Él tiene dos sentidos. Uno de ellos es fe, el otro es incredulidad. Los cuales, forman el número perfecto de Dios, siete, sentidos que Ud. tiene.
51Ahora, la mayoría de Uds. que están aquí seguramente jurarían por sus cinco sentidos. Ahora fíjense en esto por un momento.
52¿Podría ponerse de pie aquí, sólo por un momento, Dr. Cauble? Ahora, yo sé que hay un hombre parado delante de mí, luciendo un traje de cuadritos, tiene lentes puestos, con una corbata roja. ¿Cuántos piensan que estoy correcto? Veamos su mano. Bueno, ¿cómo saben Uds. que hay un hombre parado allí? Porque Uds. lo ven a él. ¿Es correcto eso? Ahora, esa es la única manera, el único sentido, que yo tengo ahora que me dice que hay alguien parado allí, porque yo lo veo. La vista lo declara.
53Bueno, ahora yo no lo veo a él, pero todavía creo que está allí. [El hermano Branham voltea su cabeza en dirección contraria al hermano Cauble pero lo toca--Ed.] Ahora Ud. dice: "Decir es creer". ¿Será así? Yo creo que el Dr. Cauble está parado allí ahora, y yo no lo veo. Porque, yo poseo un sentido individual, aparte de la vista que se llama tacto, y yo siento que él está allí. Y yo sé que es el Dr. Cauble. No es el Dr. Bosworth. Porque el Dr. Cauble tenía un pequeño testamento en la mano, y todavía está allí. Así que yo… Una vez hice esa declaración y alguien puso a otra persona sin yo darme cuenta. Pero me fijé que el Dr. Cauble tenía esta pequeña Biblia en la mano, y era el Dr. Cauble. Ahora la única manera en que yo podía decir que él estaba parado allí ahora, es por medio del sentido del tacto. Y sé que eso es verdad.
54Pero ahora yo no lo siento a él en lo absoluto. Ese sentido está muerto para mí, pero sé que él está allí porque lo veo. ¿Ven lo que quiero decir?
55Hay dos sentidos diferentes del cuerpo que dicen que él está allí. Uno de ellos, yo lo veo. El otro, yo lo siento. Ahora sucede… Póngase de pie allí por un momento, hermano.
56Ahora yo tengo otro sentido, y ese es el de la audición. Toque un poco de música de algo. [La pianista empieza a tocar. -Ed.] ¿Cuántos creen que hay música sonando? Veamos su mano. ¿La ven Uds.? ¿Cuántos ven esa música? ¿La huelen, gustan, sienten? Bueno, ¿cómo saben Uds. que es música? Ud. posee… ¿Qué si alguien aquí no tuviera el sentido del oído? Ellos no sabrían que esa música está sonando; ese sentido está muerto para ellos. Ellos no podrían oírla, porque no pueden oír. Pero Uds. que tienen el sentido del oído saben que está sonando porque Uds. la oyen. Ud. no puede verla, no puede sentirla, no puede olerla, no puede probarla, pero puede oírla.
57Ahora bien, fe es la certeza de las cosas que se esperan, la convicción de las cosas que Ud. no ve, prueba, siente, huele, u oye. Pero el sentido de fe es tan real como lo es su vista, o cualquier otro de sus sentidos. ¿Ven lo que quiero decir? Ud. lo cree, Ud. simplemente… No hay nadie que pueda hacerlo dudar, porque Ud. posee ese sentido que le dice que es así.
58Ud. diría: "Esa camisa era blanca". ¿Qué si yo le dijera que era roja? Bueno Ud. no lo creería, porque es blanca. Su sentido de la vista le dice que es blanca. Sus ojos así lo declaran.
59Bien, ahora si Ud. cree, Ud. que está aquí para que se ore por Ud., quien quiera que sea, si Ud. cree en esta noche que va a ser sanado, tan firmemente como su vista declara que esa camisa es blanca, la obra es hecha ahora mismo. Gracias, Dr. Cauble.
60Eso es correcto. Fe es la certeza de las cosas que se esperan, la convicción de las cosas que Ud. no ve, gusta, siente, huele, u oye. Es otro sentido. Está en otra esfera. No es nada natural.
61Ud. no puede recibir nada de Dios, solamente por la fe. Por la fe cayeron los muros de Jericó. Por la fe Moisés rehusó ser llamado hijo de la hija del Faraón. Por la fe Gedeón hizo esto y aquello. ¡Por la fe, la única manera!
62"Y sin fe es imposible agradar a Dios". Y si Ud. desea agradarlo a Él, tiene que venir a Él con fe, creyendo que Su Palabra es Verdad.
63¿Por qué es que yo me paro aquí y hago esta declaración de palabras y digo que nadie puede venir a esta plataforma sin que sea diagnosticado, y declarar las enfermedades, los secretos de los corazones? Y no importa cuán lisiado esté, no hay nadie, que haya estado en otras reuniones que no sepa que todas las veces ellos son sanados. ¿Por qué? Cuando el Ángel se encontró conmigo, dijo: "Si hicieres que la gente sea sincera…" O, "Si fueres sincero e hicieres que la gente te crea, nada podrá hacerle frente a tu oración". Yo lo creo. Y si yo puedo hacer que Uds. hagan la misma cosa; Louisville, Kentucky será sacudida como nunca antes. Ese es un reto.
64Pero lo que estoy tratando de hacer, en esta noche, es hacer que vean lo que quiero decir. Luego cuando Ud. venga aquí, y sea libertado, párese firme en esa Palabra. Él es el Sumo Sacerdote de su confesión. Dios no puede hacer nada por Ud. hasta que primero Ud. confiese que Él es. Entonces cuando Ud. lo confiesa, entonces créalo, póngalo por obra y quédese con eso, y Dios lo sacará a la luz. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: "Amén".--Ed.] Verdaderamente. Aquí no hace mucho…en Fort Wayne, Indiana.
65A propósito, tengo una pequeña declaración allí, Dr. Bosworth, en el bolsillo de mi abrigo, ellos se la traerán a Ud., de la reunión de la cual acabamos de salir, en el We The People. Creo que fue una muchachita ciega, que ellos lo publicaron. Va a salir en el We The People ahora, un libro que sale por todo el mundo, de un reportero de periódico que escribió una declaración crítica y dijo: "La muchacha afirmó que fue sanada, y no lo fue." Y la muchachita tiene la declaración del médico, y así de esa manera, y lo publicó. Y entonces ellos lo examinaron y ahora eso incluso ha salido en el We The People. Dios se moverá, y no hay nadie que pueda... Dejaré que el Dr. Bosworth se las lea, tal vez, mañana en el servicio de la tarde. Eso fue enviado hace poco por el periódico de Fort Wayne allí.
66La Sra. Bosworth en la reunión; ellos estaban comentando, algunos de ellos estaban diciendo... Había un hombre sentado allí con una esclerosis múltiple, había estado paralizado por diez años. Él tenía parálisis progresiva, le había llegado a la columna. Él era un hombre de negocios de la ciudad. Y ellos no sabían... Lo tenían sentado allí. Y ellos habían visto a muchos en las sillas de ruedas, y gente afligida siendo liberada. Y esa noche, una muchachita bizca allá en la parte trasera del edificio había visto muchas personas bizcas siendo libertadas.
67Yo nunca había visto a ningún niño bizco venir a la plataforma que no fuera sanado. Y vimos más de trescientos casos de bizcos, sanados, en menos de seis meses. Nosotros hicimos un registro de eso. Cuarenta mil testimonios de enfermos, hasta la fecha, de sanidad, testimonios, firmados por los médicos y así sucesivamente
68La hora está aquí, pueblo. El tiempo está aquí. Yo digo esto, y Uds. Pueden marcarme como un fanático, si lo desean. Yo creo que esto es una señal de la segunda Venida de Jesucristo. Amén. Porque, habrá señales y maravillas. Y el asunto es, que si Ud. no está en el Reino de Dios, esfuércese a entrar en Él. Ciertamente yo tengo conocimiento de lo que estoy hablando, o Dios nunca honraría mi oración para hacer lo que Él hace. Y Ud. que está fuera del Reino, busque a Cristo como su refugio en este momento, mientras sea tiempo y tenga la oportunidad.
69Nunca olvidaré una declaración. Una vez yo estaba parado en el…
70A propósito, para terminar de contarles acerca de la jovencita en Fort Wayne. La Sra. Bosworth le dijo: "Querida..." Ella estaba vendiendo literatura, allá al fondo del edificio.
71Ella salió llorando y dijo: "Sra. Bosworth", (esa es la esposa del Hermano Bosworth), dijo: "Vi a toda esa gente bizca ser sanada", ella era una joven como de dieciocho años, terriblemente bizca. Dijo: "¡Si tan sólo pudiera entrar allí y meterme en esa línea de oración! Pero ni siquiera puedo conseguir una tarjeta".
72La Sra. Bosworth sintió compasión por la jovencita. Ella dijo: "Querida, si das la vuelta por atrás y llegas a donde lo puedas ver, y realmente... Ahora, no es que te lo imagines. Pero cree con todo tu corazón que ese es un don de Dios, y te aseguro que él te llamará en unos momentos".
73Yo estaba orando por los enfermos en la plataforma, estaba de espaldas hacia la muchacha. De repente, sentí que eso entró, la fe moviéndose. Miré alrededor, no podía ubicarla, porque había demasiados de pie y estaba muy congestionado. Y yo sabía que eso venía desde allá, y traté de discernir qué clase de espíritu era. ¿Ven?, Su fe se había elevado a esa categoría.
74Y cuando me volteé, finalmente la encontré. Oh, a dos veces la distancia de este edificio, localicé donde ella estaba. Y ella tenía puesto un abrigo verde. Yo dije: "La jovencita que está parada allá atrás, de ojos bizcos, y un abrigo verde, ya no tengas miedo. Dios te ha sanado". Sus ojos se pusieron perfectamente normales. Ese es apenas uno de los centenares de casos que sucedieron de esa manera.
75Ahora bien, en esta reunión, si Uds. se pueden juntar y desechar lo que Uds. piensan que es esto, aquello, simplemente échelo a un lado. No venga simplemente para observar. Venga creyendo y vea si esas mismas cosas no suceden aquí en el edificio.
76La primera vez que conocí al Dr. Bosworth, aquí, fue en Miami. Estábamos teniendo una reunión. El Dr. Bosworth, conocido internacionalmente, cuarenta años de experiencia en la enseñanza de sanidad Divina. Él pensaba que Dios algún día enviaría el don a la iglesia. Y entonces cuando él oyó decir que yo estaba allá, pensó: "Bueno, allí está eso nuevamente, es simplemente alguien predicando sanidad Divina". Él vino a la reunión una noche. Y al llegar a la reunión… Nosotros estábamos teniendo, lo que ellos llaman, la línea rápida; centenares estaban de pie.
77Esa tarde, dos muchachos de la radio emisora WBAY, fueron entrevistados, habían nacido ciegos. Ambos recibieron la vista, y los tenían allí en la emisora de radio, entrevistándolos.
78Entonces el Hermano Bosworth vino a la reunión. Y sucedió que, mientras comenzaba la línea rápida, había varios millares que habían de pasar esa noche; solamente imponíamos las manos ellos mientras pasaban, en fila de cuatro.
79Ellos hicieron pasar a una niñita allí. Nunca me olvidaré de la niña. Era una pequeñita muy linda. Era una niñita de cabello rubio; le faltaba un diente enfrente; tenía un poquito de maquillaje nuevo en el cabello, o como se llamen esas cosas que las mujeres se colocan en el cabello. Ellos la empujaban…Ella tenía tirantes ortopédicos hasta su cinturita aquí. Y ellos la empujaban por la línea, y yo imponía mis manos sobre ella. Ella se salía de la plataforma, y ellos volvían a empujarla a la línea. ¡Pues, la pobrecita! Y ella seguía pasando. Y entonces alguien la traía para pasar, y ellos le imponían las manos. Y al pasar nuevamente, levantó la vista, con una de esas sonrisitas largas, Uds. saben, y sin ese diente. Y algo me dijo: "Detén a la niña".
80Yo dije: "Querida..." Me di cuenta que ella no tenía fe para ser sanada en ese momento.
81Pero, vean, para eso es el don. Aquí en la plataforma, Uds. notan cómo Él algunas veces, Uds. tienen que trabajar. La gente dice: "¡Oh, yo creo, Hermano Branham!". Pero aquí están ellos, aquí abajo; y aquí es donde deberían estar, aquí arriba. Bien, entonces esas cosas de declarar las enfermedades de ellos y los secretos del corazón, la fe crece hasta que yo logro que la persona me crea.
82Eso es lo que Él dijo: "Si logras que la gente te crea y eres sincero cuando oras, entonces ningún demonio podrá mantenerse allí". Él tiene que conocer al Maestro. Entonces… Y yo sé que Él me dijo eso.
83Y cuando puedo llevar a ese paciente a un lugar hasta que su fe llegue a esto, eso es lo que me da una fe perfecta. Yo nunca la he visto fallar. Y nunca fallará. No puede fallar.
84Y entonces cuando ellos empujaron a la niña, yo dije: "Querida, párate detrás de mí". Y ella se paró allí atrás, agarrándose, ella se agarró de la punta de mi saco. Yo dije: "Ora, querida". Ella se mantenía con su cabecita inclinada, orando.
85Y el Hermano Bosworth estaba sentado, viendo todo esto, todavía un poquito escéptico. Y él estaba observando, porque estaba allí, observando cómo se desarrollaba el final de la reunión. Y ella estaba…Era la última noche, creo que era.
86Y ella estaba aguantada de mi abrigo, y yo seguía orando. Ya me había olvidado de la niña. Me volteé nuevamente y dije: "Querida sigue orando", así.
87Y después de un rato, empecé a sentir esa fe bombeando como un latido de corazón: pum, pum, pum. Y cuando comenzó a… [Espacio en blanco en la cinta-Ed.] …hacer así, yo me volteé hacia ella y dije: "Ahora, amorcito", y puse mis manos sobre ella y le pedí al señor Jesús. Le dije a la madre: "Ahora quítele los tirantes". Ella dijo: "Pero, Hermano Branham, le digo, ella..."
88Yo dije: "No dude eso, señora. Haga lo que se le dice". Ella fue hasta allí y le quitó los tirantes a la niña.
89Ahí venía ella sosteniendo esos enormes tirantes, para que la gente los viera, así; perfectamente normal, esas piernitas estaban tan normales a más no poder. ¿Es correcto eso Doctor Bosworth? [El Hermano Bosworth dice: "Amén".--Ed.] Y continuamos con la reunión. En unos momentos, yo seguía…
90Oh, dos veces la distancia, ó quizás más, de este edificio, debajo de la gran carpa de circo, donde la gente estaba de pie, hacia afuera en las carreteras, allí en el Princess Gardens. Entonces de regreso, yo seguía…
91Empecé a sentir algo otra vez, "whew, whew". Sabía que era la fe. Solamente que no sabía de donde venía. Me volteaba y miraba; pero la gente estaba pasando muy rápido, y con ellos llorando, tratando de tocarlo a uno y demás.
92Después de un rato, lo localicé, era un individuo de camisa blanca, que estaba bien atrás hacia el fondo. Esperé para darme cuenta qué clase de espíritu lo tenía atado. El hombre estaba tullido. Se había caído de un caballo unos años antes de eso. Era un comerciante en Miami. Su mano estaba tullida, y su brazo, de esa manera. El vino como crítico, para criticar la reunión. Y entonces empezó a tener fe.
93Yo me detuve y dije: "Señor, Ud. allá atrás, el cuarto de la fila, yendo hacia atrás en esta dirección, el de la camisa blanca, póngase de pie. Jesucristo le ha sanado". Y cuando él se puso de pie, sus manos se levantaron. Su pequeña esposa toda pintada, Ud. pensaría que ella era una santa rodadora, (como dijo el hermanito esta mañana en el programa radial), al oírla gritando. Allí estaba él, perfectamente libertado.
94El Hermano Bosworth investigó el caso, luego vino a mí. Le preguntó al hombre todo al respecto. Y cuando averiguó que era así, me preguntó: "¿Cómo sabías que ése era el hombre?
95Dije: "Señor, yo empecé a debilitarme. Yo sabía que venía de alguna parte".
96Y él fue al micrófono y dijo: "Eso demuestra que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Lo demuestra". Dijo: "Ahora, el don que estaba en Jesucristo sería como todo este océano aquí, golpeando contra la orilla. El don que está en nuestro Hermano sería como una cucharada de agua sacada de él. Pero la misma química que estaría en la cucharada de agua, es la mismo clase de química que está en el océano entero". Eso es correcto.
97Y yo podía sentir debilitarme más. Y allí estaba el hombre completamente libertado.
98Ahora, eso ha sucedido centenares de veces. Y creo que hay gente aquí en el edificio, que ha estado en otras reuniones, que lo han presenciado. ¿Tengo amigos aquí que han estado en otras reuniones, que podrían testificar y decir que esa es la verdad? Levanten sus manos si están aquí. Ya pueden ver Uds. La Biblia dice: "En boca de dos o tres testigos".
99Ahora bien, Uds. pueden tener la misma cosa aquí en Louisville. No hay necesidad que alguien se vaya de aquí sin ser libertado completamente. Yo quizá no tenga tiempo para todos en la plataforma, pero todos pueden beneficiarse por esto. Si Dios puede demostrar aquí que Él es Dios, y que confirme que lo que yo he dicho es la verdad, entonces crean en Dios. Luego obre en base a su fe, y ponga su fe en acción viva, y Dios empezará a obrar en Ud. allí mismo, y le sanará.
100Ahora, fue en Hot Springs… Creo que fue en Little Rock. Una noche, eran tantas las ambulancias, que habían bloqueado el tráfico en las calles. Tuvieron que traer a la policía hasta allí para hacer que se quitaran de la esquina, un poco más abajo del castillo en Little Rock, Arkansas.
101El Reverendo Sr. Brown era uno los pastores que estaban allí. Si Ud. desea obtener este testimonio, escriba al Rev. G. H. Brown, 505 Calle Victoria, Little Rock, Arkansas, Y escuche esto. ¡Hablar de poder demoníaco! Esa era como mi cuarta ó quinta reunión, que se prolongó como hasta las once; se me había dormido tanto la mano.
102Algunas veces cuando me voy a casa, mi mano está tan completamente dormida, a tal grado, que tengo que meterla en agua caliente por casi media hora, para comenzar a sentirla nuevamente, debido a lo físico. Y tengo un reloj; yo tomo la mano de las personas, con él puesto, y eso hace que el reloj se pare en seco. En este momento tengo un reloj Longines, nuevo de fábrica. Yo lo agarré. Qué reacción física, o qué le sucede a la mecánica, yo no sé.
103Pero el Sr. Brown dijo: "Baje al sótano del auditorio, Hermano Branham". Él dijo: "Tengo un caso aquí que Ud. nunca ha visto algo semejante". Bueno, bajé mientras estaba descansando.
104Yo he visto cosas horribles, pero nunca había visto algo como eso. Yo he entrado en instituciones donde jóvenes señoritas usaban los orinales, y se ensuciaban la cara, dementes. He visto cosas horribles, pero nunca nada así. Había una mujer tirada en el piso como de treinta, treinta y cinco años, de apariencia fuerte. Y sus piernas estaban estiradas hacia arriba así, y estaban sangrando.
105Había un hombre parado en las escaleras, un buen hermano de Arkansas, con un par de pantalones de pecheras puestos, y una camisa azul. Y, amigos, les diré que algunas veces los mejores corazones palpitan debajo de eso. Eso es correcto. Yo creo que eso es cierto. A mi no me gusta nada fingido. A mi me agradan los verdaderos hombres y mujeres chapados a la antigua, eso es correcto; salvados por Dios, nacidos dos veces. Y él estaba parado allí, con su ropa vieja y desgastada. Yo dije… Bajé. Dije: "¿Cómo está Ud.?" Y él dijo: "Buenas noches. ¿Es Ud. el Hermano Branham? Yo dije: "Sí, señor". Dijo: "Yo pensé que Ud. era".
106El sistema P.A. estaba allí abajo también. [Sistema de amplificación de sonido-Traductor.] Ellos tenían un grupo de dementes de un lado.
107Pero ellos no podían dejar a esta mujer con nadie. Se necesitaron como ocho o diez hombres para traerla. No pudieron traerla en una ambulancia. No quisieron ponerla en una ambulancia. Y enviaron a alguien allí en un carro, y ella rompió todos los vidrios del carro a patadas, y esos hombres tratando de aguantarla en el carro. Y allí estaba ella, tendida de espaldas. El doctor le había dado algunas inyecciones. Su cambio prematuro de vida, la había dejado así. Y allí estaba ella, tendida de espaldas.
108Y yo dije: "Bueno, iré a ver si siento algunas vibraciones".
109Él dijo: "Hermano Branham, no vaya para allá". Dijo: "Ella lo mataría". Yo dije: "Oh, creo que no", de esa manera.
110Y yo fui. Ella estaba tendida allí, mirándome, como pestañeando, con una mirada fija. Y yo dije: "Buenas noches". Ella nunca dijo una palabra. La tomé de la mano y dije: "Buenas noches".
111Él dijo: "Hermano Branham, ella ni siquiera conoce su propio nombre. Hace dos años que ella no sabe".
112Y la tomé de la mano, y sólo por la bendición de Dios, sucedió que yo estaba alerta. Ella me dio un tirón con ambas manos, así, ella quizás me habría quebrado todos los huesos de mi cuerpo. Y yo saqué mi pie y la agarré por el pecho. Y ella me jaló hasta abajo. Jalé y me aparté de ella. Y entonces cuando corrí de ella, para subir las escaleras, vi una escena que nunca antes había visto. Esa mujer, con sus dos piernas levantadas en el aire, así, venía persiguiéndome de espaldas, como una culebra. Se podía oírla arrastrándose así, en el suelo.
113Ahora, eso es el diablo. Ud. puede decir otra cosa, lo que desee, pero esa mujer estaba atada por el diablo. Ella venía hacia mí sobre sus espaldas como una serpiente, y ella llegó allí y chocó con el lado del piso así. Se dio la vuelta, colocó sus enormes piernas fuertes contra… pateó así. Había un banco que estaba allí. Ella lo golpeó con la cabeza; la sangre salía del lado de su cabeza. Y ella le arrancó un pedazo. Lo agarró en la mano, se lo lanzó a su esposo y golpeó la pared. Y el encalado se cayó de la pared, donde ella la golpeó con una terrible… Endemoniada; probablemente veinte veces su fuerza. Y ahí esa grande… De todos modos ella era una mujer de buen tamaño, fuerte.
114Y entonces ella comenzó hacer un ruido muy extraño, así: "I-i-i-i-i-i, i-ii- i-i-i", de esa manera. La miré y pensé: "Vaya, yo nunca he visto nada..." ¡Dios tenga misericordia de un pobre ser humano atado así!".
115Y el hombre comenzó a llorar. Se acercó y puso sus brazos alrededor, sus brazos alrededor de mí, dijo: "Hermano Branham, ¿quiere decir que no hay ninguna vibración?" Dijo: "Yo no sé qué voy hacer". Y estalló en llanto. Dijo: "Ella tiene cinco niñitos en casa". Y dijo: "Ella ha sido una buena mujer". Dijo: "Ella rastrilló esta vieja tierra y me ayudó en las cosechas de algodón". Y dijo: "Cuando ella se enfermó", dijo: "Yo he hecho todo lo que he podido hacer. Vendí mi hacienda". Y dijo: "Para traerla hasta aquí, Hermano Branham, me quedaba una sola cosa, un par de mulas. Y yo las vendí, para que el hermano la trajese doscientas millas, para traerla hasta aquí. Y ahora ella rompió los vidrios del carro a patadas, es por eso que le están sangrando las piernas". Dijo: "Ella está de espaldas hace dos años, y ni siquiera sabe su propio nombre. Yo le dije: "Bueno, hermano, seguro, Dios puede sanarla".
116Y casi en ese momento ella se volteó. Ella dijo. "William Branham, tú no tienes nada que ver conmigo. Yo la traje a ella aquí". Él dijo: Pues…"
117Yo dije: "Esa no es ella. Ese es aquel demonio hablando a través de ella". Eso es correcto. Ellos reconocen. Ellos conocen.
118Él dijo: "Pues, Hermano Branham, esta es la primera palabra que ella habla en dos años".
119Yo dije: "El diablo simplemente está usando sus labios, exactamente como aquél en el caso de legión".
120Ella vino arrastrándose así hasta llegar a mí, dijo: "Tú no tienes nada que ver conmigo". Arrastrándose así.
121Yo dije: "Hermano, ¿Ud. cree la historia que me oyó contar acerca de la venida de aquel Ángel?"
122Él dijo: "Con todo mi corazón", dijo él, mientras me abrazaba.
123Yo fui hasta la escalera de la esquina, y oré con todo mi corazón al Señor Jesús. Dije: "Dios, mira a esa pobre mujer; cinco niños inocentes en casa, sin madre, un bebé de pecho". Yo dije: "¿Qué puede suceder? ¡Oh Dios, ten misericordia!" Y el Espíritu del Señor vino. Y yo le ordené al diablo que saliera de la mujer. Me volteé y dije: "Ahora, ¿lo cree Ud.?"
124Él dijo: "Con todo mi corazón. ¿Qué debo hacer con ella Hermano Branham?"
125Yo dije: "Llévela de nuevo. Llévela de nuevo al sanatorio". Dije: "Si Ud. no dudare ni una sola cosa que le he dicho, observe lo que sucederá".
126Dos meses después de eso, yo estaba en Jonesboro, Arkansas, allí donde muchas cosas estaban sucediendo. Unas veintiocho mil personas se habían reunido en la ciudad. Y yo estaba hablando, y vi a una mujer empujando, haciéndome señas con las manos. Ella dijo: "¿No me reconoce, Hermano Branham?".
127Yo dije: "No, señora". Ella se encontraba así, y todos…
128Dijo: "Yo… Todos Uds., todos Uds. discúlpenme". Ella dijo: "Yo simplemente quería verlo".
129Y vi a alguien riéndose; era su esposo. Y allí estaba ella completamente normal y en su mente cabal, con sus cinco niñitos, tan perfecta como pudiera estarlo.
130Ellos la habían llevado de nuevo. Ella nunca pateó el carro ni una vez, de regreso. La pusieron de nuevo en la celda acolchonada. La segunda mañana, ellos entraron para darle de comer, y ella estaba sentada. Y al cuarto, tercer o cuarto día, ellos le dieron de alta como una persona sana, y la enviaron para la casa con sus hijos. "Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos".
131Mire, amigo, los demonios reconocen el poder de Dios algunas veces antes que los ministros, y los Cristianos. ¿Sabía Ud. eso? Muchas veces. Lea la Biblia. Cuando el sacerdote dijo: "Oh, Él es un beelsebub".
132Los demonios dijeron: "Nosotros sabemos Quién eres Tú, el Hijo de Dios, El Santo de Israel". ¿Es correcto eso? [La congregación dice "Amén".-- Ed.]
133¿Se acuerdan cuando Pablo y Silas, cuando los ministros dijeron que ellos eran impostores? Esa pequeña adivina dijo que ellos eran hombres de Dios, quienes tenían el camino de la Vida.
134Si no me equivoco, el Reverendo Hooper, de Phoenix, Arizona, sentado en la parte de atrás del edificio; él podría comprobar esa declaración. ¿No estaba Ud. allí aquella noche, Reverendo Hooper? Allí está un hombre que estaba allí mismo cuando eso sucedió. Escriban al Reverendo G. H. Brown, 505 Calle Victoria, Little Rock, Arkansas; y pídanle el testimonio. Permitan que él… Permitan que el sanatorio testifique de eso. Ese uno de los millares.
135Sólo uno más. El día después de esto, el Ángel del señor entró al edificio... Y entonces voy a comenzar la línea de oración.
136Yo estaba--fui hasta El Dorado. Voy a estar allí en el hipódromo como dos noches; tan pronto como salga de aquí, voy a Shreveport, y luego a El Dorado, y así sucesivamente. Fui a una iglesita. Ellos dijeron: "Por favor, venga a predicar en esta iglesia…"
137Millares habían llenado la ciudad. Y el reportero se había convertido, por esta fotografía, el propietario del hotel; ambos al mismo tiempo. Ellos querían saber cómo encontrar a Jesús. Habían sido miembros de iglesia por años; pero cuando ellos vieron la obra de Dios, lo que Dios estaba haciendo con esto, en medio de Su pueblo. Ellos me tenían en un cuartito. Y yo estaba predicando.
138Y cuando salí, habían cuatro hombres reunidos a mi alrededor, comenzaron a salir por la puerta. Y de pie en la lluvia allí afuera, sosteniendo una lona sobre sus seres amados y demás, por varias cuadras, gente esperando; sin lugar a donde ir, ni siquiera podían entrar; no había lugar en ninguna parte, ninguna casa particular. Ellos habían colocado periódicos, sostenían lonas, cuando caía un chubasco, niñitos inválidos, y esperando su turno para tratar de entrar a la línea de oración. Le digo, hermano, esa son gente que aman a Dios. Eso es correcto. Yo nunca me olvidaré. Tantas cosas fenomenales, místicas sucedieron a lo largo de la línea. Yo comencé a salir del edificio, y había gente llorando, empujando, tratando de llegar adonde él estaba, así. Estaban con esta fila avanzando hacia el carro.
139Yo escuchaba que alguien gritaba: "¡Misericordia! ¡Misericordia! ¡Misericordia!"
140Y miré por todos lados. Yo podía oírlo en alguna parte, parecía que algo estaba saltando en mi corazón. Miré. Muy lejos en un lado estaba... En Arkansas tienen una ley que, los de color y los blancos no pueden estar juntos. Parado lejos a un lado estaba un hombre de color, tenía una gorrita en sus manos, parado allí en la lluvia, y la lluvia pegándole en el rostro. Su esposa gritando: "¡Misericordia! ¡Misericordia! ¡Misericordia!"
141Yo pensé en el ciego Bartimeo. Y empecé a seguir adelante, y parecía como que algo me decía que no hiciera eso. Centenares de ellos estaban apretando. Yo dije: "Quiero ir adonde está aquél hombre de color".
142Ellos dijeron: "Hermano Branham, Ud. no puede hacer eso". Dos de ellos eran policías. Dijeron: "Ud. daría comienzo a un motín racial en este momento". Dijeron: "Ud. no puede hacer eso". Yo dije: "Pero el Señor me está diciendo que vaya hasta donde él está".
143Y salí por un lado y fui hasta allá. Ellos formaron un pequeño círculo. Y yo la oí decir cuando llegué; la vieja esposa, ella dijo: "Aquí viene el pastor, querido". ¡Oh, qué cosa! Me acerqué hasta donde él estaba. Él dijo: "¿Es Ud. el pastor Branham?" Yo dije: "Sí, señor".
144Él comenzó a palparme en la cara, con su mano. Y dijo: "Pastor, ¿tiene Ud. sólo un minuto para escuchar mi historia?" Yo dije: "Sí, señor".
145Él dijo: "Pastor", dijo: "Mi anciana mamá era una buena mujer religiosa". Dijo: "Ella nunca me dijo una mentira en toda su vida". Dijo: "Ahora tiene como diez años que ella murió. Dijo: "Yo nunca escuché hablar de Ud. en toda mi vida". Dijo: "Yo vivo como a cien millas desde aquí". Y dijo: "Anoche…" Dijo: "He estado ciego por muchos años". Dijo: "Anoche, me desperté, y mi anciana mamá estaba parada al lado de mi cama. Y ella dijo: 'Querido, hijo, ve hasta El Dorado, Arkansas, y pregunta por alguien llamado Branham'. Dijo: 'El Señor ha dado un don de sanidad Divina. Tú recibirás la vista'" ¡Oh, hermano!, pareció como que el corazón se me puso de este tamaño. Vi que Dios estaba hablando.
146Si el hombre no lo cree, Dios lo declarará de alguna manera al de corazón sincero. Él lo hará.
147Puse mis manos sobre él, y dije: "Hermano, el Señor Jesús que le ha enviado esta visión a Ud. está parado aquí ahora para sanarle". Quité mis manos de él.
148Lo tomé de la mano; la catarata estaba muerta. Lágrimas salieron y bajaron por sus mejillas. Él dijo: "Te doy gracias, Señor. Te doy gracias, Señor". Ella dijo, su esposa dijo: "Querido, ¿ves? Dijo: "Sí, yo veo". Dijo: "Oh, ¿en verdad ves, querido?"
149Dijo: "Sí". Dijo: "Aquél es un carro rojo que está allí". ¡Oh, hermano! Ella comenzó a gritar de esa manera. Y entonces ellos me agarraron, y me llevaron al carro.
150Después de eso, yo bajé de un avión cerca de Menphis, Tennessee, cierta noche. Entré y escuché a alguien gritar: "¡Hola, Pastor Branham!" Yo fui hasta allí. Y ¿quién era? allí estaba él, normal, podía leer su Biblia o cualquier cosa.
151Yo pienso: "Sublime gracia del Señor, que a un infeliz…"
152Él sigue siendo el mismo en esta noche, como lo fue entonces. Él está aquí, amigos. La única cosa que les pido que hagan es creer que les he dicho la verdad. Y observen el Poder del Dios Todopoderoso obrar como he dicho. Si Él no obra, entonces digan que el Hermano Branham es un falso profeta. Si Él obra, entonces crean en Dios por Su testimonio. Vamos a inclinar nuestros rostros.
153Nuestro Padre Celestial, oh, pienso, algún día cuando lleguemos al final de la jornada, y yo llegue a Tu casa, ruego que me dejes entrar, y pueda yo tener un asiento en alguna parte allí con todas estas amadas personas que he conocido. Podemos hablar de las cosas, los recuerdos que tenemos de estas grandes cosas que Tú has hecho por nosotros. Y cuán maravilloso, en esta jornada peregrina aquí, verte y saber que estás cerca, y Tú estás aquí en esta noche para libertar a estas personas enfermas y afligidas.
154Señor, hasta este momento, nosotros no sabemos a quién Tu has escogido para que entre en esta línea. Tú sí sabes. Alguien está aquí. Hay cincuenta personas que tienen tarjetas. Señor, Tú proveerás. Tú sabes quién va a venir aquí. Y nosotros lo encomendamos en Tus manos, Señor.
155Ahora bendícelos a todos. Y que aquellos Señor, que no podrán estar en la línea de oración, cuando ellos vean a otros que están afligidos y atormentados, como lo están, los vean libertados, oh, Dios, yo ruego que la fe de ellos se eleve y crean. Y, oh Padre, concede que haya un avivamiento chapado a la antigua que comience sobre toda la ciudad, Señor, que cada iglesia tenga avivamientos y que almas perdidas estén entrando, creyendo en Tu Hijo amado. Concédelo, Amado Dios.
156Ahora, Padre, Tú conoces la debilidad del hombre. Y nosotros conocemos el Poder de Dios. Y yo ruego que Tú envíes a Tu Ángel, Aquél que me separó del vientre de mi madre, trayéndome a esta vida, y ordenaste para este propósito, que se pare aquí en esta noche. Querido Dios, al hacer esta gran declaración valientemente, delante de millares, y centenas de millares de personas, Tú nunca has fallado todavía. Y sé que no nos fallarás en esta noche, sino que concederás en esta noche que todo pecado secreto del corazón le sea declarado al pueblo; se le digan sus enfermedades, los demonios que les están atando. Y cada uno será libertado (¿no es verdad, Padre?) porque nosotros confiamos en Ti, Te amamos y Te creemos, y lo pedimos en Tu Nombre y para Tu gloria. Escucha la oración de Tu siervo ahora Padre, porque lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
157Muy bien, que venga el director de la línea de oración [Un Hermano va al micrófono y dice: "Quiero que los que tienen tarjetas de oración de la B 85, a la B 100, se paren en la línea de acuerdo con su número a mi derecha; y a su izquierda, en los escalones de la plataforma. De la B 85, a la B 100. Todos los demás permanezcan sentados". -Ed.]
158Mientras él está alineando las filas, quiero decir que Ud. debe ser reverente. Nosotros no seremos responsables… Yo tengo que decir esto por ley, todas las noches. Y no soy responsable por ningún crítico en la reunión. Estas cosas salen de uno al otro, especialmente los epilépticos, y así por el estilo. Yo he visto gente venir a la reunión perfectamente normales, ver a un espástico [Enfermo de parálisis cerebral. -Ed.] sentado aquí, y este espástico salir normal y el crítico sale paralítico. Los he visto venir como veintiocho que vienen a la vez, y caen con epilepsia en el piso. Estos poderes demoníacos hallarán un lugar donde ir.
159Y, amigos, eso es la Biblia. ¿Cuantos saben que eso es doctrina de la Biblia?, levanten la mano. Esto es la iglesia del nuevo testamento en acción. ¿No es así amigos? El Poder del Dios Todopoderoso para libertar.
160Y mientras ellos están alineando a la gente, yo pienso que los que están en sillas de ruedas, ellos sólo quieren que Uds. permanezcan quietos, ellos irán a buscarlos cuando… Cuando el número de su tarjeta esté listo, ellos le llamarán.
161Ahora quiero que todos recuerden esto. Todos Uds., son siempre bienvenidos en las reuniones, todos. Pero cuando les pida que inclinen su rostro, Uds. deben hacerlo. Y luego no levanten el rostro hasta que Uds. me escuchen decir por este micrófono, o al Hermano Bosworth parado aquí, que levanten el rostro. Si Ud. lo hace antes de eso, yo no seré responsable por lo que suceda.
162El Sr. Hooper, sentado aquí cerca, él estuvo en una… Me agrada ver a alguien de esa manera, ha estado en otras reuniones. Él estuvo con nosotros en Phoenix, Arizona, donde uno de los oficiales de la ciudad estaba sentado en la reunión.
163Él dijo: "Bueno eso es un buen caso de psicología", dijo: "Yo sólo…No hay nada en eso".
164Yo seguía sintiendo al hombre. Él estaba sentado atrás a mi derecha. Yo dije: "Alguien a mi derecha, con la cabeza levantada". Él no bajaba la cabeza. Uno de los ujieres le dijo: "Mantenga su cabeza inclinada". Él era un oficial de la ciudad, así que dijo: "Yo no tengo que hacerlo". Así que: "Muy bien". Entonces él vino y me lo dijo.
165Yo tenía un niñito allí, y él tenía gancho para colgar ropa con un trapo envuelto alrededor, tratando… le había dado un ataque epiléptico; estaba teniendo uno ahí mismo en la plataforma en ese momento. Algunas veces cuando un epiléptico viene, él comienza a tener ataques. Y yo dije: "Muy bien, señor, yo se lo pedí. Eso es todo lo que puedo hacer".
166Yo oré. Dije: "Dios, no permitas que este niño inocente sufra por la desobediencia de ese hombre". Dejó al niño. El hombre se sonrió y siguió así.
167Como dos días después, él empezó a sentir algo extraño, dijo: "Oh, ese soy yo que está pensando en eso, eso es todo". Dijo: "Es sólo mi imaginación que me está molestando". Trató de deshacerse de eso.
168Más o menos un día después, los oficiales lo agarraron en el centro de la ciudad, dando vueltas y más vueltas. Como seis semanas más tarde, él apareció…
169Yo estaba teniendo un servicio con Charles Fuller, allá en Long Beach. Si alguno de Uds. estuvo allí, Uds. saben cuántos estuvieron allá. Había literalmente millares allí adentro, de pie de un lado y del otro en la playa, entonces ellos… Él no pudo entrar allí. Fue hasta Los Ángeles, no pudo entrar allí.
170Y finalmente, Modesto. Su esposa, en una noche lluviosa, se cayó en el camino. La barba le había crecido en el rostro, horrible, de aspecto espantoso. Y allí estaba él. Dijo: "Hermano Branham, hay que hacer algo". Dijo: "Él ni siquiera quiere comer. No podemos hacerle tomar agua". Oh, él se veía horrible. Sentado allí mirando fijamente.
171Yo entré y él empezó a hacer: "hummmm", apartándose de mí, así.
172Les dije que cerraran la puerta. Y estábamos cansados, habíamos estado el sábado en la noche en la sede del club allá, por horas, lidiando con los enfermos. Le pedí al Hermano Brown y al Hermano Moore que cerraran la puerta con llaves, para que la gente no entrara. Su esposa estaba enlodada porque se había caído en el camino, y se agarró de las piernas de mi pantalón. Yo ni siquiera podía moverme. Ellos no podían jalarme a la fuerza, porque ella se estaba agarrando de mí, para que yo viera a su esposo.
173Como cuarenta y cinco minutos más tarde, aquello lo dejó. El puso sus brazos alrededor de mí y me abrazó. Se puso el sombrero en la cabeza así, me dio un apretón de manos, y se fue a casa para ser un hombre sano.
174Les digo, amigos, si yo fuera un crítico, yo ni siquiera me sentara cerca de lo que estuviese aconteciendo. Estoy aquí para ayudarles y no para estorbarles. Bien, ahora, sólo recuerden eso. Si Ud. mantienen su rostro inclinado y algo sucediera, entonces yo sería responsable por eso. Ahora, Ud. no podría contar historia acerca de esto, porque yo lo sabré cuando Ud. venga aquí. Pero ahora sean reverentes, estén en oración. Cuando les pida que inclinen sus rostros, mantengan sus rostros inclinados. Anoche lo hicieron muy bien. Hagan lo mismo en esta noche y todo estará bien. Tengan listas las líneas. Vamos a inclinar nuestros rostros sólo por un momento.
175Padre, yo sé que este es un gran tiempo. Es un tiempo cuando nos encontramos cara a cara con el adversario. Y aquí hay paralíticos, afligidos, y gente moribunda. Aquí hay gente de pie en la línea, que quizás tengan cáncer o problemas del corazón. Yo no sé qué está mal con ellos ahora. Pero Tú le dirás a Tu siervo. Y yo te ruego, que libertes a cada uno de ellos dejándolos perfectamente bien. Y que satanás sea reprendido cada vez, y que sea expuesto delante de la audiencia. Que todos sean amables, Señor, cooperando, todo Cristiano. Que tengamos una gran reunión en esta noche. Que el Poder del Espíritu Santo pase por el edificio y sane a todos los que están aquí, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, Amén. Cantemos, sólo una vez, por favor. Sólo creed… Sean todos lo más reverentes que puedan. Todo es posible, sólo creed; Sólo creed, sólo creed, Todo es posible, sólo creed. Me pregunto si ahora pudiéramos cantarlo de esta manera: Hoy creo yo…
176¿Cuántos lo creen? Levanten la mano mientras lo cantan. … hoy creo yo, (¡alabado sea el Señor!)
177[Espacio en blanco en la cinta. La línea de oración ha comenzado- Ed.]…tiene un cáncer o un problema femenino. Y espere un momento; ambos ocurrieron casi del mismo modo. [El Hermano Branham hace una pausa.] Es problema femenino, eso es lo que es. ¿Es correcto eso? Sí. Ciertamente. Sin embargo, está casi a punto de cáncer, eso es lo que es. La vida no ha sido un lecho de rosas para Ud., ¿verdad? No. Ud. tuvo muchos problemas. [Fin de la grabación. La línea de oración continuó.]